‘Sully’: el culpable de salvar 155 vidas


Tom Hanks da vida a 'Sully', el piloto que salvó 155 vidas.Hay películas que a través de su montaje, su ambientación o sus efectos especiales son capaces de provocar todo tipo de emociones en el espectador. Pero existe un cine capaz de arrancar esos mismos sentimientos simplemente con el desarrollo de una historia o, lo que es más complicado aún, con una sencilla mirada de un actor. No voy a descubrir ahora que Clint Eastwood (Banderas de nuestros padres) es capaz de eso y mucho más, tanto como director como frente a las cámaras. Pero ver lo que ha sido capaz de hacer con una historia tan simple como la del accidente del Hudson es para quitarse el sombrero.

Porque sí, Sully es una historia sencilla, en algunos casos puede que excesivamente simple. Todo el mundo, en mayor o menor medida, conoce la historia de estas 155 personas que salvaron la vida gracias a la decisión de su piloto, al que da vida un extraordinario Tom Hanks (Esperando al rey) que perfectamente podría conseguir una nueva nominación al Oscar. Me imagino que el guión será para muchos previsible y falto de dinamismo a la hora de abordar los acontecimientos que se produjeron en los días posteriores a ese amerizaje en Nueva York. Realmente la cinta, en este sentido, no cuenta demasiado. Y sin embargo, lo cuenta todo.

La forma de rodar de Eastwood introduce al espectador en el sistema norteamericano que busca imperiosamente una responsabilidad humana en el incidente. La insistencia es tal que llega a resultar indignante el trato a una persona que ha salvado tantas vidas, situándole más como un criminal que como el hombre que logró una hazaña casi imposible. Y es aquí donde el film se revela como la notable obra que es. La labor de Hanks es maravillosa, y por momentos soberbia; el tratamiento del accidente por parte del director es tan sobrio y realista que es capaz de poner al espectador en el lugar de esos pasajeros; y el contraste entre la visión de la sociedad y de las altas esferas en torno a lo ocurrido es tan dispar que ofrece una idea muy precisa de las motivaciones que se esconden detrás de la investigación de los hechos.

Desde luego, Sully no es espectacular, no es apabullante o extremadamente dramática. No, Sully es una historia real, sencilla y ajustada a lo que podemos encontrarnos al salir a la calle. Pero es el modo en el que se narra ese accidente y el posterior trato que se le da al piloto que salvó tantas vidas lo que termina por atrapar al espectador en una sucesión de emociones que van desde la alegría a la indignación, de la satisfacción a la frustración. Una película, en definitiva, que muestra lo mejor y lo peor del ser humano y la sociedad. Y hay pocas cosas más interesantes en una película que eso.

Nota: 7/10

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‘Sully’ salva 155 vidas mientras la Bruja de Blair vuelve a las andadas


estrenos-4noviembre2016A pesar de que algunos de los estreno de las últimas semanas puede que entren en la competición por los principales premios del año, a celebrar a principios de 2017, lo cierto es que este viernes, 4 de noviembre, se puede considerar el pistoletazo de salida para esos títulos del otoño navideño que no luchan por una gran recaudación pero sí por el prestigio y el reconocimiento. Uno de ellos, como decimos, aterriza en la cartelera española este viernes, nunca mejor dicho, pero por supuesto no es el único.

Que una película como Sully cuente en la dirección con Clint Eastwood (El francotirador) y en el papel principal con Tom Hanks (Inferno) ya es de por sí suficientemente interesante. Pero si a eso se suma el argumento del film, lo que tenemos entre manos es un habitual de los Oscar. La trama, que adapta el libro escrito por Chesley Sullenberger, protagonista de la historia y autor del amenizase de un enorme avión con 155 personas a bordo en las aguas del río Hudson de Nueva York. Su hazaña para salvar estas vidas y para manejar el averiado avión dio la vuelta al mundo y le convirtió en héroe, pero también provocó una investigación que amenazó con acabar con su carrera y su reputación. Este drama biográfico completa su reparto con Aaron Eckhart (Objetivo: Londres), Laura Linney (El quinto poder), Sam Huntington (serie Casi humanos), Anna Gunn (serie Breaking Bad), Jeff Kober (Lazos de sangre), Chris Bauer (serie True blood) y Mike O’Malley (La verdad duele).

Muy diferente es Blair Witch, secuela del que se puede considerar el primer film con promoción viral en Internet, El proyecto de la bruja de Blair (1999). La historia se centra en el hermano de uno de los protagonistas del film original, quien 20 años después de la desaparición decide adentrarse en esos mismos bosques acompañado de varios amigos para descubrir la verdad detrás de la leyenda. Acompañados de dos lugareños, el grupo notará desde el primer momento la presencia de algo que va más allá de su comprensión. Terror y, de nuevo, rodaje cámara en mano son las claves de esta cinta de terror dirigida por Adam Wingard (Tú eres el siguiente) y protagonizada por Valorie Curry (serie The following), Wes Robinson (The Genesis code), Callie Hernandez (La La Land), Brandon Scott (Amaru), Corbin Reid (serie Cómo defender a un asesino) y James Allen McCune (serie Shameless).

Con algo de retraso llega la comedia romántica Nunca entre amigos, segundo film de Leslye Headland (Despedida de soltera) realizado en 2015 y cuya historia se centra en dos personajes cuyas vidas cambiaron cuando perdieron la virginidad juntos en un encuentro fortuito. Más de 10 años después, sus vidas amorosas son un desastre, marcadas por relaciones cortas y muchas infidelidades. Ambos se reencuentran en una reunión de adictos al sexo y comenzarán una amistad para tratar de superar juntos sus problemas, aunque todo empeorará cuando comiencen a sentir algo el uno por el otro. Jason Sudeikis (Somos los Miller), Alison Brie (Eternamente comprometidos), Adam Scott (La vida secretar de Walter Mitty), Amanda Peet (Trust me), Jason Mantzoukas (Adultos a la fuerza) y Natasha Lyonne (serie Orange is the new black) son los principales protagonistas.

Dejamos los estrenos norteamericanos para centrarnos en la española 100 metros, comedia dramática que cuenta con capital portugués y cuyo argumento adapta la historia real de un hombre al que se le diagnosticó esclerosis múltiple, lo que le impediría caminar incluso 100 metros en menos de un año. Dispuesto a no darse por vencido, comienza un particular entrenamiento para competir en la prueba deportiva más dura del planeta. Escrita y dirigida por Marcel Barrena, que debuta de este modo en el largometraje de ficción, la cinta está protagonizada por Dani Rovira (El futuro ya no es lo que era), Karra Elejalde (Embarazados), Alexandra Jiménez (Nacida para ganar) y Maria de Medeiros (Pasolini).

También española es El destierro, debut en el largometraje de Arturo Ruiz Serrano. Este drama con un trasfondo bélico producido en 2015 arranca cuando dos soldados son destinados a un pequeño puesto de vigilancia en las montañas durante la Guerra Civil Española. El reducido espacio, las condiciones climatológicas y las diferentes personalidades de los hombres generan una tensión que se romperá definitivamente cuando uno de ellos encuentre a una joven extranjera cerca de su puesto. El sexo, la amistad y las dudas acerca de si denunciar lo ocurrido a sus superiores harán una combinación explosiva que desvelará una realidad mucho más dura que la guerra. El reparto está encabezado por Joan Carlos Suau (Pa negre), Eric Francés (El síndrome de Svensson), Monika Kowalska (serie Doctor Mateo) y Chani Martín (Viral).

Desde Francia nos llega La bailarina, drama biográfico con la música y el baile como telón de fondo que narra la vida de Love Fuller, una chica del gran oeste americano que se convirtió en la mayor estrella de los cabarets de la Belle Époque, y que llegó a actuar en la Ópera de París. Su éxito en los años 20 solo se vio eclipsado por la aparición de otra joven estrella. Ópera prima de Stéphanie Di Giusto, la película cuenta en su reparto con Gaspard Ulliel (Saint Laurent), Mélanie Thierry (Un día perfecto), Soko (Augustine), Amanda Plummer (Reversion) y Lily-Rose Depp (Yoga hosers).

La única propuesta de animación de la semana es One Piece Gold, adaptación a la gran pantalla del conocido manga de Eiichiro Oda que también ha tenido versión televisiva en forma de serie. Dirigida por Hiroaki Miyamoto, director de algunos episodios, la cinta narra una nueva aventura de esta tripulación, que pone rumbo a una embarcación dorada tan grande como una ciudad y reconocida como un estado independiente. Un santuario para piratas donde las leyes no se aplican exactamente igual y un refugio para aquellos que buscan escapar. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, pues el rey de este barco-ciudad tiene planes para cambiar el reparto de poder en el mundo.

En el género documental encontramos varias propuestas este viernes. Una de ellas es La historia de Jan, cinta escrita y dirigida por Bernardo Moll en el que es su debut en el largometraje, y cuya historia se centra en su hijo, que nació con síndrome de Down. Fue a raíz de enterarse de la noticia cuando él comenzó un blog que, desde el optimismo, el sentido del humor y la ternura, contaba a través de vídeos y textos el día a día del pequeño. El film es un resultado de ese blog.

Francia y Alemania están detrás de Eat that question: Frank Zappa in his own words, un encuentro íntimo con este músico y compositor iconoclasta del siglo XX cuya forma de ver el mundo todavía está de actualidad. Dirigido por Thorsten Schütte, que debuta de este modo en la gran pantalla, la cinta incluye material inédito hasta ahora de la provocación de este genio.

Y Francia también es responsable, junto a Bélgica, del documental en clave cómica ¡Gracias jefe!, cinta que indaga en el imperio dirigido por Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia y propietario de marcas como Dior o Givenchy. François Ruffin debuta en el largometraje con esta historia.

‘Objetivo: Londres’: No podrán con nosotros


Gerard Butler acaba con toda una conspiración terrorista en 'Objetivo: Londres'.El éxito que tuvo hace tres años Objetivo: La Casa Blanca no tuvo nada que ver con la acción a raudales que desprendía cada fotograma. Ni siquiera la ironía de su protagonista, un Gerard Butler (El soldado de Dios) que podría acabar con un país entero mientras juega al parchís. No, el verdadero secreto de aquel film residía en la original propuesta de atacar un símbolo de Estados Unidos y en la relación que se establecía entre los personajes principales, amén de una narrativa más que solvente. Esa frescura, en cierto modo, se pierde en esta secuela y se sustituye con un mensaje mucho más patriótico y de rabiosa actualidad. Que eso sea algo bueno, malo o regular depende de cada uno.

Lo que está claro es que Objetivo: Londres es frenética, con un ritmo incesante a base de explosiones, tiroteos y combates cuerpo a cuerpo. Un ritmo que apenas deja tiempo para un mínimo desarrollo y que, por extensión, obliga al espectador a aceptar una serie de carencias que se disimulan, algunas mejor que otras, con la ironía del protagonista, la valentía del presidente interpretado por Aaron Eckhart (Love happens) y la lucha de los servicios de inteligencia británicos. Todos estos elementos conforman un conjunto distraído, divertido a ratos y a todas luces entretenido, que deja algunos detalles sobre los que reflexionar, aunque solo sea desde un punto de vista cómico.

La parodia de los principales dirigentes políticos europeos (en contraposición al heroico líder norteamericano, claro está) es el punto de partida de la denuncia social y política del film, cuyo final son dos discursos más patriotas que los padres de la Constitución cuyo contenido, en resumen, es que por mucho terrorismo que exista, nunca doblegarán a Occidente. Hasta cierto punto, este contenido político resulta interesante analizado en el contexto que vive el mundo actualmente, pero se vuelve pura panfletada en el contexto dramático de la historia, en la que un solo hombre, además de recorrerse Londres a pie, es capaz de acabar él solito con toda una organización terrorista.

Pero tal vez una crítica en este sentido sea exigirle demasiado a Objetivo: Londres. Lo cierto es que la película de Babak Najafi (Sebbe) es un entretenimiento puro, con todos los ingredientes para sacar una sonrisa, para generar espectáculo y para despertar ese sentimiento que solo Estados Unidos sabe sacar. Visualmente potente (el plano secuencia del ataque final es espléndido), su trama tal vez sea excesivamente lineal, sin grandes sobresaltos y con villanos secretos más previsibles que el movimiento de un péndulo. Pero repito, tal vez sea exigir demasiado. Al final, esta secuela es, pues eso, una secuela. Restada la originalidad de la primera, lo que resta es un buen film de acción. Y eso no es necesariamente malo.

Nota: 6/10

Fantasía, acción y drama, principales propuestas de la cartelera


Estrenos 8abril2016Mucho cine, y muy variado, es lo que propone la cartelera española desde este fin de semana. Cine para todos los gustos, desde la acción a la fantasía, pasando por drama con sabor español, comedia europea o documentales que exploran algunas de las mentes más interesantes de las últimas décadas. Este viernes, 8 de abril, continúa así la tendencia que parece haberse implantado este mes (y que, de hecho, va a durar durante alguna semana más) y ofrece al espectador la oportunidad de disfrutar con todo tipo de historias.

Entre ellas destaca Las crónicas de Blancanieves. El Cazador y la Reina del Hielo, especie de precuela de Blancanieves y la leyenda del cazador (2012) que aprovecha a los mejores personajes para narrar una historia totalmente diferente que transcurre, en teoría, varios años antes. En concreto, la trama se centra en la relación entre la malvada reina de la primera película y su hermana, la Reina del Hielo. Cuando ésta sufre una traición decide huir del reino y formar un ejército de cazadores. Sin embargo, sus dos principales campeones incumplen la única regla de la regente: enamorarse. Dirigida por Cedric Nicolas-Troyan, quien debuta de este modo en el largometraje, la cinta cuenta con Chris Hemsworth (En el corazón del mar) y Charlize Theron (Mad Max: Furia en la carretera) repitiendo en los papeles de cazador y reina malvada, sumándose para la ocasión Jessica Chastain (La cumbre escarlata), Emily Blunt (Sicario), Sam Claflin (Los juegos del hambre: En llamas) y Nick Frost (Negocios con resaca).

Muy diferente, aunque también con buenas dosis de acción, es Objetivo: Londres, secuela de Objetivo: La Casa Blanca (2013), que vuelve a contar con el reparto principal y que, como reza el título, se traslada a la capital británica. El argumento arranca cuando el Primer Ministro británico muere en extrañas circunstancias. A su funeral acuden los principales jefes de Estado del mundo, pero lo que inicialmente debería ser un acto seguro pronto se convierte en un caos en el que todos los líderes están en peligro. De nuevo, el Presidente de Estados Unidos y su Jefe de Seguridad deberán plantar batalla, ayudados esta vez por una agente del MI-6. Babak Najafi (Sebbe) es el encargado de llenar de adrenalina esta historia protagonizada por Gerard Butler (Un buen partido), Morgan Freeman (Ted 2), Aaron Eckhart (Los diarios del ron), Jackie Earle Haley (RoboCop) y Angela Bassett (serie American Horror Story: Freak Show).

Desde Estados Unidos también llega el thriller de terror La invitación, cinta dirigida por Karyn Kusama (Jennifer’s body) que aborda el dolor de la pérdida desde una perspectiva diferente. La historia arranca cuando una pareja pierde a su pequeño en extrañas circunstancias. El matrimonio se rompe y ella desaparece durante años. Cuando regresa, lo has cambiada y con un nuevo marido. Pero en ese cambio se intuye algo más, algo inquietante, al menos por parte de quien compartió con ella tantos momentos. Sin embargo, la pregunta que se plantea es si ese cambio es realmente así o, por el contrario, está provocado por los miedos del hombre. Logan Marshall-Green (Prometheus), Tammy Blanchard (Into the woods), John Carroll Lynch (Gran Torino), Michiel Huisman (serie Juego de tronos) y Emayatzy Corinealdi (In the morning) son los principales protagonistas.

En lo que a estrenos españoles se refiere, la principal apuesta es Julieta, lo nuevo de Pedro Almodóvar (Los amantes pasajeros) que adapta una serie de relatos cortos de Alice Munro para narrar cómo la vida de la protagonista, que da nombre al film, se encuentra al borde del abismo de la locura y la culpa, y cómo se ha producido el cambio desde que, hace 30 años, tomase una serie de decisiones que dejaron atrás a todos aquellos que había querido alguna vez. El reparto, integrado en su mayoría por mujeres, está encabezado por Emma Suárez (Novatos), Adriana Ugarte (Palmeras en la nieve), Inma Cuesta (La novia), Darío Grandinetti (Relatos salvajes), Rossy de Palma (Incidencias), Susi Sánchez (La fotógrafa), Daniel Grao (La mula) y Michelle Jenner (Tenemos que hablar).

El Franquismo, la II Guerra Mundial y los nazis centran la historia de Lobos sucios, thriller dramático con capital español que narra la difícil vida de una mujer en Galicia en 1944. Su único objetivo es curar a su hija, por lo que trabaja en una mina de wolframio a las órdenes de los nazis. Ajena a los chismorreos que la consideran una meiga, la mujer se ve envuelta de repente en los entresijos de la guerra cuando un grupo de espías aliados llega al pueblo para intentar robar el wolframio. Inspirada en personajes y hechos reales, la cinta está dirigida por Simón Casal, quien debuta en el largometraje, y protagonizada por Manuela Vellés (Somos gente honrada), Marian Álvarez (Felices 140), Sam Louwyck (Terre battue) y Pierre Kiwitt (El regreso de Elías Urquijo).

El tercer estreno español de la semana es Madrid, above the moon, comedia romántica con dosis de drama que narra la relación entre un madrileño y una turista. Pero lo que comienza siendo un idilio no siempre termina bien. Escrita y dirigida por Miguel Santesmases (Días azules), la película está protagonizada por Rocío León (Anabel), Bernabé Fernández (serie Amar es para siempre), Helena Sanchís y Víctor Vidal (Vampyres).

Pasamos ahora a las novedades europeas, y entre ellas destaca la francesa El juez, comedia dramática del 2015 que escribe y dirige Christian Vincent (La cocinera del presidente) que gira en torno al presidente de un temido tribunal de lo penal cuyas penas siempre son superiores a 10 años. Pero todo cambia cuando se encuentra con una integrante de un jurado popular de la que estuvo enamorado en secreto hace años, y que podría ser la única que logra cambiar su sentido de la justicia. Fabrice Luchini (Primavera en Normandía), Sidse Babett Knudsen (serie Borgen), Eva Lallier y Corinne Masiero (Discount) encabezan el reparto.

Del país galo también procede El novato, comedia estudiantil en torno a un chico nuevo en un instituto en el que todos los grupos ya están formados. Los chavales más enrollados no le facilitan las cosas, y solo le hacen caso los marginados y una guapa chica sueca que no habla mucho francés. Ópera prima de Rudi Rosenberg, la película está protagonizada por Guillaume Cloud-Roussel, Geráldine Martineau (Le guetteur), Joshua Raccah y Réphaël Ghrenassia.

Más internacional es Efraín, producción que cuenta con capital etíope, alemán, francés, noruego y qatarí y que narra cómo un niño debe afrontar una dura realidad. Después de que su padre se vaya a trabajar a la ciudad, el pequeño se va a vivir con sus abuelos y sus tíos a una casa en las montañas. Le acompaña un cordero, pero la complicidad que tiene con el animal pronto es puesta en riesgo cuando su familia le dice que debe ser sacrificado para la próxima comida festiva. Yared Zeleke debuta en el largometraje con este drama familiar cuyo reparto está encabezado por Rediat Amare, Welela Assefa, Kidist Siyum y Rachel Teshome (Difret).

Aunque sin duda la cinta más global del fin de semana es Cementery of splendour, drama fantástico escrito y dirigido por Apichatpong Weerasethakul (Mekong hotel) que cuenta con capital estadounidense, tailandés, inglés, alemán, francés, malayo, surcoreano, mexicano y noruego. Este cuento transcurre en un hospital en el que residen soldados afectados por una extraña enfermedad del sueño. Ubicado en una zona rural en la que la magia, la ciencia y la tradición oral se dan cita, la historia aborda la relación entre vivos y muertos, entre el presente y el pasado. Jenjira Pongpas (Sang sattawat), Banlop Lomnoi (Tropical maladi), Petcharat Chaiburi y Jarinpattra Rueangram son sus principales protagonistas.

En cuanto al documental, una única propuesta. Dark Star. El universo de H. R. Giger explora no solo la obra fantástica de este artista, creador de la criatura de Alien, el octavo pasajero (1979) y autor de algunas de las ilustraciones más perturbadoras que se han creado. Esta película dirigida por Belinda Sallin, con la que debuta en el cine, es también una forma de adentrarnos en la mente del hombre que ha dado forma a los miedos más profundos del ser humano.

La mente de J. Depp trasciende la guerra de Frankenstein


Estrenos 20junio2014El mes de junio está siendo bastante flojo. Tras tres semanas de estrenos el balance general presenta films que bucean en historias ajenas a las grandes superproducciones pero que, en un sentido u otro, terminan siendo fallidas. Las novedades de este fin de semana se quedan a medio camino entre ambas. Por un lado tenemos producciones con un claro objetivo comercial, mientras que por otro llegan también historias intimistas cuya razón de ser no es otra que contar algo con cierto calado dramático. El éxito o el fracaso de todas ellas se sabrá a mediados de la semana que viene. Ahora únicamente toca hablar sobre esos estrenos que se han repartido entre hoy, viernes 20 de junio, y ayer jueves. Comencemos por estos últimos.

Uno de los títulos más atractivos es Transcendence, thriller de ciencia ficción que vuelve a especular con la idea de la inteligencia artificial, el poder de la mente dentro de la máquina y la lucha por su supervivencia del ser humano contra su propia creación. En esta ocasión la historia se centra en un investigador de la inteligencia artificial que está a punto de desarrollar una máquina capaz de combinar la inteligencia colectiva de la Humanidad con las emociones y sensibilidades que caracterizan al ser humano. Sin embargo, su proyecto se verá truncado cuando un grupo de extremistas anti-tecnológicos atenten contra su vida y le dejen en coma. En un intento por salvarle su mujer y su mejor amigo deciden trascender su mente a la máquina, creando un ser completamente nuevo cuyas ansias de conocimiento pondrá en peligro la propia existencia. Dirigida por Wally Pfister, que debuta de este modo en la dirección después de años como cámara y director de fotografía (es el colaborador habitual de Christopher Nolan), la película cuenta con un reparto espectacular encabezado por Johnny Depp (El llanero solitario), Rebecca Hall (La maldición de Rookford), Paul Bettany (Margin call), Cillian Murphy (Luces rojas), Kate Mara (serie House of cards), Morgan Freeman (El caballero oscuro), Clifton Collins Jr. (Pacific Rim) y Cole Hauser (Objetivo: La Casa Blanca).

Muy distinto es el cariz de Yo, Frankenstein, que combina acción y mitología para contar cómo la criatura del Dr. Frankenstein ha logrado sobrevivir durante 200 años, pasando inadvertido en la sociedad actual hasta que se ve envuelto en una guerra por la Humanidad que también implica a las gárgolas. Será entonces cuando deba tomar una decisión, pues será él la pieza clave para la salvación o la extinción de los hombres. Con un aire a la famosa saga de vampiros y hombres lobo, Underworld (no por casualidad está producida por el mismo equipo), la obra está dirigida por Stuart Beattie (Mañana, cuando la guerra empiece) y protagonizada por Aaron Eckhart (Los diarios del ron), Yvonne Strahovski (serie Dexter), Miranda Otto (El señor de los anillos: Las dos torres), Bill Nighy (Desafío total), Jai Courtney (Divergente) y Socratis Otto (Sin rastro).

El tercer estreno norteamericano del jueves es El cielo es real, film basado en la novela de Todd Burpo y Lynn Vincent que, a su vez, recoge un hecho real que el primero vivió. La trama arranca cuando la familia de Burpo debe afrontar la delicada cirugía de emergencia a la que se somete su hijo pequeño, quien está a punto de morir. Su extraordinaria recuperación parece casi milagrosa, pero lo más sorprendente se revela cuando el niño empieza a hablar con total naturalidad de su viaje por el otro mundo, de la gente a la que conoció y de aquellos a los que todavía puede ver. Un intenso drama dirigido por Randall Wallace (Cuando éramos soldados), quien también participa en el guión, e interpretado por Greg Kinnear (serie Los Kennedy), Kelly Reilly (El vuelo), Thomas Haden Church (Un lugar para soñar), el debutante Connor Corum, Margo Martindale (serie The americans) y Lane Styles (Duda razonable).

Si miramos a Europa una de las novedades más interesantes es Amanece en Edimburgo, comedia musical inglesa con tintes dramáticos y románticos que llega precedida del éxito que tuvo la obra de teatro en la que se basa. Con Dexter Fletcher (Wild Bill) moviendo la cámara, la historia gira en torno a dos amigos que vuelven a la ciudad del título después de haber servido en Afganistán. Ambos son capaces de retomar sus vidas donde las dejaron gracias a unas parejas que les quieren y a unos padres cuya felicidad parece no tener límite. Sin embargo, la felicidad será puesta en peligro cuando un secreto del pasado amenace con destruir todas las parejas. En el reparto destacan nombres como los de George MacKay (Resistencia), Kevin Guthrie (Trash Humpers), Jane Horrocks (Born romantic), Peter Mullan (Caballo de batalla), Antonia Thomas (serie Misfits), Jason Flemyng (Grandes esperanzas) y Freya Mavor (serie Skins).

España presenta este fin de semana varias propuestas. Una de ellas es Perdona si te llamo amor, adaptación de la novela homónima de Federico Moccia que busca continuar el éxito de los anteriores intentos por llevar al cine este tipo de historias. En esta ocasión la trama arranca cuando un joven ejecutivo que parece tenerlo todo en la vida es rechazado por su novia. El duro golpe le lleva a entrar en una espiral de la que solo logra salir cuando conoce a una adolescente 20 años más joven. Entre los dos surgirá un amor imposible que, contra todo pronóstico, llevará a la pareja a descubrir una realidad desconocida para ambos. Joaquín Llamas, veterano director de televisión, debuta en el largometraje cinematográfico con este film protagonizado por Paloma Bloyd (La fría luz del día), Daniele Liotti (La herencia Valdemar), Irene Montalà (Insensibles), Lucía Guerrero (Grupo 7), Andrea Duro (Por un puñado de besos), Adrià Collado (La mujer del anarquista), Jan Cornet (Encontrarás dragones) y Cristina Brondo (Diario de una becaria).

También se estrena Sapos y culebras, película española del 2013 que aborda en clave dramática el vuelco que da la vida de una joven a raíz de la ruina de sus progenitores. Sin embargo, un botín oculto y unas grabaciones reveladoras pueden lograr que todo vuelva a ser como antes. Escrita y dirigida por Francisco Avizanda (Hoy no se fía, mañana sí), la obra cuenta con actores como Ariadna Cabrol (Dos billetes), Juanma Díez (serie Impares), Itxaso González, Alfonso Torregrosa (La vida mancha), Mikel Losada (El cazador de dragones) y Jon Ariño (Bosque de sombras).

La jaula dorada es una de las novedades francesas que aparecen este fin de semana en la cartelera española. Dirigida por Ruben Alves (Secretos de Estado), la cinta cuenta en clave cómica cómo una pareja de inmigrantes portugueses en Francia deben afrontar la difícil decisión de abandonar su vida para volver a su país. Y es que no solo han formado una familia en París, sino que su labor, ella como portera de un lujoso edificio y él como encargado de obra, es tan apreciada que los inquilinos harán lo impensable para evitar que se vayan. Rita Blanco (Noite Escura), Joaquim de Almeida (La conjura de El Escorial), Roland Giraud (Tres solteros y un biberón), Chantal Lauby (Antilles sur Seine) y Barbara Cabrita (Just Ines) son algunos de los integrantes del reparto.

Las novedades francesas en lo que a ficción se refiere se completan con Un cuento francés, comedia producida en 2013 que reflexiona sobre los cuentos de hadas y los finales felices. Todo comienza cuando una joven soñadora que cree en los príncipes azules y en la felicidad sin problemas conoce a un joven que reúne todas las cualidades. Convencida de que por fin ha encontrado lo que busca, su vida dará un vuelco cuando conozca a otro hombre del que también se enamorará. Para colmo, ambos están marcados por unas situaciones personales complejas y que dificultarán mucho el objetivo que la joven se ha marcado. Agnès Jaoui (Háblame de la lluvia) dirige, escribe y protagoniza el film, en el que también encontramos a Jean-Pierre Bacri (Para todos los gustos), quien colabora en el guión; Arthur Dupont (La cocinera del presidente), Agathe Bonitzer (Una botella en el mar de Gaza) y Benjamin Biolay (La mente).

Desde Francia también nos llega el primero de los documentales que aquí abordamos. Se trata de Mademoiselle C, relato que trata de dar una visión inédita y privilegiada del mundo de la moda a través de la vida de un icono de este mundo como es Carine Roitfeld, ex directora de Vogue durante 10 años. Modelos, actores y otros grandes nombres del showbusiness se dan cita en este film dirigido por Fabien Constant (The Vogue Paris Fashion Night Out), entre ellos Anna Wintour, Marion Cotillard (El caballero oscuro: La leyenda renace), James Franco (Juerga hasta el fin), la modelo Linda Evangelista o la cantante Beyoncé Knowles.

Viernes 20 de junio

Tres son las novedades que llegan hoy viernes a la cartelera. Una de ellas es la norteamericana Corrupción en el poder, thriller político del 2010 con dosis de comedia que se basa en uno de los casos más importantes de corrupción en Estados Unidos que involucró a lobbies y partidos políticos. La trama se centra en un lobbista republicano que se enriqueció mediante diversas estafas, fraudes y sobornos cuya base eran los pueblos indígenas a los que representaba en el Congreso. El director George Hickenloop (Dogtown) es el encargado de poner en imágenes la historia, mientras que el reparto cuenta con, entre otros, Kevin Spacey (American Beauty), Barry Pepper (Salvar al soldado Ryan), Kelly Preston (Sentencia de muerte), John Lovitz (Los calientabanquillos), Rachelle Lefevre (serie La cúpula), Ruth Marshall (Baby blues), Graham Greene (serie Defiance) y Jason Weinberg (Puck hogs).

Muy distinto es el cariz de New world, thriller ambientado en el mundo del crimen organizado y producido por Corea del Sur en 2013. Escrita y dirigida por Park Hoon-jung (Hyultu), la trama sigue el proceso de infiltración de un policía en una importante banda criminal. Tras ocho años logra convertirse en la mano derecha del número dos de la organización, pero la muerte del líder desata una lucha de poder que no solo pone en riesgo su misión, sino su propia vida. En medio de todo esto, otro policía busca aprovechar esta situación, para lo que pretende utilizarle de cebo. Violencia, acción e intriga se entremezclan en este film protagonizado por Lee Jung-Jae (El gran golpe), Choi Min-sik (Old boy), Hwang Jeong-min (Geomeun jip), Park Seong-Woong (Hit) y Song Ji-hyo (Some).

Terminamos con otro documental, en esta ocasión la producción española ¡Zarpazos! Un viaje por el Spanish  Horror, cinta escrita y dirigida por Víctor Matellano con la que debuta en el largometraje y que, además, se basa en el libro que él mismo ha escrito. A través de recuerdos, anécdotas y entrevistas de diferentes épocas y a personajes que vivieron o han estudiado el fenómeno, el film repasa la producción que a finales de los sesenta del siglo XX fue protagonista en el cine español, generando un determinado star system y propiciando, sobre todo, una salida al mercado internacional y una cierta influencia en producciones posteriores de todo el mundo.

‘Objetivo: La Casa Blanca’: la satisfacción de un trabajo bien hecho


Gerard Butler y Aaron Eckhart protagonizan 'Objetivo: La Casa Blanca', de Antoine Fuqua.Tal vez 15 años de trabajo no son suficientes para calificar a un director como genio o artesano, pero desde luego Antoine Fuqua (El tirador) está demostrando que su talento reside, sobre todo, en la narrativa eficaz de historias más o menos mediocres. De forma cada vez más clara sus películas abandonan el drama o la intriga en favor de la acción y de unos personajes bastante arquetípicos que se nutren de frases e iconos del cine utilizados hasta la saciedad. Su último trabajo es un buen ejemplo de todos estos elementos. Ahora bien, incluso en este sentido existen los buenos y los malos films. Y desde luego, Objetivo: La Casa Blanca pertenece a los primeros.

Quizá lo mejor que tiene la trama es que no engaña, posiblemente porque es muy consciente de sus propias limitaciones. De hecho, el propio título, tanto en inglés (Olympus has fallen) como en español permite al espectador hacerse una idea de lo que está a punto de presenciar. Es un relato simple, directo y sin grandes alardes, capaz de justificar todas y cada una de las decisiones de sus personajes a través de secuencias eficaces, entretenidas y sorprendentes. En este sentido es imprescindible destacar el pilar central de la trama, el ataque a una Casa Blanca más fortificada que cualquier centro militar. Tanto por su duración como por su intensidad, amén de una planificación sencillamente perfecta, es más que probable que en un futuro se mencione estos minutos como unos de los más acertados del cine de acción. Realmente deja sin palabras, entre otras cosas porque logra la difícil tarea de convencer acerca de la posibilidad de que un solo hombre sobreviva a una carnicería de semejantes dimensiones.

A partir de aquí, por supuesto, la película transita por terrenos comunes, sin enseñar nada fuera de lo normal pero tampoco insultando la inteligencia y la coherencia de cualquier narración. En cierto modo, la película de Fuqua recuerda a los grandes clásicos de los años 80 del siglo XX del cine de acción, con un héroe (un Gerard Butler que se muestra más que cómodo) poco convencional y unos terroristas cuya serenidad les convierte en los más peligrosos del mundo, sobre todo si tenemos en cuenta que piden como rescate por el Presidente de Estados Unidos… bueno, tampoco importa demasiado lo que piden. De hecho, lo primordial es que la trama llegue a su previsible desenlace de la mejor manera posible, y el director de Los amos de Brooklyn (2009) lo consigue con creces gracias a una capacidad narrativa muy artesanal, además de un plantel de actores conscientes de su lugar y más que correctos en sus trabajos, sobre todo Aaron Eckhart (Gracias por fumar) y Morgan Freeman (Invictus).

Objetivo: La Casa Blanca es, en definitiva, lo que anuncia: un producto entretenido, patriota y enaltecedor de los valores estadounidenses. Eso no es necesariamente malo, más bien al contrario. La película es un divertimento constante salpicado por secuencias de acción tan apabullantes como el atentado inicial o la pelea final. Sí, no posee grandes giros dramáticos, pero tampoco los necesita. Sus argumentos son otros muy distintos, pero tienen la suficiente solidez para aguantar el relato, incluso convertirlo en uno de esos cada vez más raros productos de acción donde importa más el alma que la apariencia. Fuqua no tal vez no sea un creativo, pero es un artesano que transmite la sensación del trabajo bien hecho. Y es tan bueno en lo suyo como el protagonista de su historia.

Nota: 6,5/10

El terrorismo en la Casa Blanca, baza para reflotar la taquilla


Estrenos10mayo2013Nos encontramos en una época extraña, al menos cinematográficamente hablando. Durante los últimos fines de semana las películas que llegan a nuestra cartelera suelen ser mayoritariamente europeas, dejando apenas uno o dos estrenos norteamericanos que, no nos engañemos, son los que están llamados a revitalizar los pobres resultados económicos. Este viernes 10 de mayo solamente uno podría llevar la batuta de la taquilla tanto por actores como por trama, pero eso no impide que lleguen muchos otros cuyas historias se antojan cuanto menos interesantes.

En cualquier caso, está claro que el estreno de la semana es Objetivo: La Casa Blanca, regreso tras las cámaras de Antoine Fuqua (Training Day) que narra cómo un retirado agente del Servicio Secreto estadounidense se ve obligado a volver a la acción después de que un comando coreano secuestre al presidente. Acción, adrenalina y tensión en un thriller a la antigua usanza que recuerda a muchos otros films de características similares, pero que promete entretenimiento y diversión. Sobre todo si atendemos al reparto, de auténtico lujo en los tiempos que corren: Gerard Butler (Un buen partido), Aaron Eckhart (El caballero oscuro), Dylan McDermott (serie American Horror Story), Rick Yune (Muere otro día), Morgan Freeman (Oblivion), Angela Bassett (Dos familias y una boda), Melissa Leo (Why Stop Now), Radha Mitchell (El fuego de la venganza) y Ashley Judd (Giro inesperado).

El otro estreno norteamericano importante es Stoker, primera incursión de Park Chan-wook (Old boy) en el cine de Hollywood. Su trama, como es habitual en el cine del director coreano, mezcla drama y suspense en una historia que gira en torno a una joven que empieza a vivir con su tío y su inestable madre después de que su padre y su mejor amigo mueran en su 18 cumpleaños. La desconfianza de la joven en los primeros momentos se traduce pronto en complicidad al descubrir que tiene muchas más cosas en común de las que pensaba. Mia Wasikowska (Jane Eyre), Nicole Kidman (Bajo amenaza), Matthew Goode (Watchmen), David Alford (La última fortaleza), Dermot Mulroney (La boda de mi mejor amigo), Jacki Weaver (Eternamente comprometidos) y Lucas Till (En la cuerda floja) integran el reparto principal.

También desde el continente americano, aunque en esta ocasión desde Canadá, nos llega Rebelde (War Witch), drama ambientado en la tragedia de los niños soldados de África escrito y dirigido por Kim Nguyen (Truffe). En concreto, el argumento centra su atención en una joven de 12 años que es separada de una apacible vida con sus padres para luchar en la guerra. Sin embargo, su capacidad para sobrevivir la lleva a convertirse en “bruja de guerra”, cargo que utilizará para intentar escapar con la ayuda de su único amigo, un niño africano albino que está enamorado de ella. El reparto, compuesto en su mayoría por actores desconocidos, cuenta con los nombres de Rachel Mwanza (Kinshasa kids), Alain Bastien (Sortie 67), Serge Kanyinda, Ralph Prosper (Décharge) y Mizinga Mwinga (My policy), entre otros.

En el apartado de películas españolas lo más destacable es La mula, adaptación de la novela de Juan Eslava Galán llevada a imágenes por Michael Radford (El mercader de Venecia). En ella un joven cabo del bando nacional durante la Guerra Civil española se encuentra con una mula que, poco a poco, terminará siendo su bien más preciado. Tanto que la seguridad del animal será más importante que ganar la guerra. Juntos atravesarán la línea del frente, protagonizando una escena tan increíble como heroica. Comedia y drama se entremezclan en un film con dos protagonistas fundamentales: Mario Casas (Grupo 7) y María Valverde (Tengo ganas de ti), ambos acompañados de secundarios como Secun de la Rosa (Días de fútbol), Daniel Grao (Los ojos de Julia) y Luis Callejo (El mal ajeno).

Otra de las propuestas que llegan desde dentro de nuestras fronteras es Mussolini va a morir, película intimista escrita y dirigida por Rafael Gordon (Bellos suicidios) que narra los últimos días del dictador italiano y Claretta Petacci antes de ser fusilados. La dualidad de Mussolini, representada por el hombre y el alter ego del Duce, centrará una reflexión de la que tanto su compañera como los espectadores serán testigos. Con muy pocos escenarios, el drama cuenta con dos actores, Miguel Torres y Julia Quintana, ambos debutantes en el mundo del largometraje.

Para concluir dirigimos la mirada hacia Europa. En primer lugar nos encontramos con Diaz, no limpiéis esta sangre, drama co producido entre Italia, Francia y Rumanía que narra en clave de ficción los acontecimientos ocurridos en la escuela genovesa Diaz durante el último día de la reunión del G8 que tuvo lugar en 2001. Esa noche unos 300 efectivos policiales entraron en dicha escuela, donde varios activistas, manifestantes y periodistas se preparaban para pasar la noche, y descargaron una violencia indiscriminada que ahora sale a la luz basándose en los relatos de algunos de los asistentes. Dirigida por Daniele Vicari (Il mio paese), autor asimismo de la historia y uno de los guionistas, la película está protagonizada por Claudio Santamaria (600 kilos de oro puro), Jennifer Ulrich (La ola), Elio Germano (El fin es mi principio), Davide Iancopini, Ralph Amoussou (A primera hora) y Fabrizio Rongione (Rosetta).

En segundo lugar se estrena la británica El impostor, un documental ficcionado que cuenta cómo un joven francés se hace pasar por el hijo desaparecido de una familia norteamericana del Medio Oeste. El problema, más allá del origen, es que él es moreno y 10 años mayor que el desaparecido, mientras que este es rubio. Bart Layton (16 for a day) dirige la obra, mientras que Adam O’Brian, Anna Ruben (Wrong number), Cathy Dresbach (Confrontación decisiva), Alan Teichman, Ivan Villanueva y Ken Appledorn (serie ¡Qué buen puntito!) componen el reparto principal.

El caos de un Joker inigualable se apodera de ‘El caballero oscuro’


Hace poco leí que Christopher Nolan, autor de la trilogía sobre Batman que comenzó con Batman Begins en 2005, definía aquella primera entrega con el miedo, mientras que El caballero oscuro (2008) estaba marcada por el caos. No cabe duda de que es así, gracias sobre todo al personaje del malogrado Heath Ledger (10 razones para odiarte), pero la segunda entrega del hombre murciélago va mucho más allá. Su enfoque, el tratamiento de sus personajes y las elaboradas secuencias de acción convierten a esta continuación en una de esas raras ocasiones en que, al menos, se coloca al mismo nivel que su predecesora. En algunos momentos incluso la supera.

Sin duda, uno de los aciertos del film es su independencia narrativa. La historia resulta comprensible tanto si se tiene en mente la primera parte como si no. Es más, puede que resulte mucho más aterradora si se desconoce el origen del personaje. Todo en esta película ha evolucionado, desde el diseño de la ciudad hasta las relaciones entre los personajes, mucho más tensas y erosionadas de lo que estaban en un primer momento. Este elemento, además, confiere al conjunto una imagen mucho más coherente, lógica y próxima al espectador, pues saca del mundo del cómic (y del pedestal) a los protagonistas para ponerlos al nivel social más común, reaccionando como cualquier persona lo haría.

La idea de humanizar a un superhéroe, si bien no es nueva, toma aquí un cariz diferente. Batman no posee superpoderes para hacer y deshacer a su antojo, por lo que todas sus decisiones tienen consecuencias, una de ellas realmente dramática que supone un importante giro en la trama. Por otro lado, es una de las pocas veces en las que el heroísmo se muestra sin máscara y a plena luz, siendo Bruce Wayne el que actúe.

Esto me lleva a otro de los conceptos novedosos del film. Gotham deja de ser una ciudad oscura, sombría y tenebrosa. El terror que implanta el Joker, villano de esta función junto a Dos Caras, en la ciudad no conoce límites ni tiempos. Sus actos, justificados solo por un ansia de ver el terror y el caos en los ojos de la gente, le llevan a atacar allí donde más personas habrá. La ciudad de Batman se convierte así en una urbe más, similar a otras como Nueva York, que se diferencia simplemente por el número de criminales, maníacos y gángsters por metro cuadrado que pueden encontrarse. Una idea que consolida lo ya iniciado en Batman Begins.

Batman es el Joker

Pero si algo define a El caballero oscuro es el villano. La película posee algunas de las mejores secuencias de acción de los últimos años, elaboradas al detalle y aumentando las expectativas a cada plano; la evolución de sus personajes, cada uno con un lado oscuro que lucha por salir, atrapa como si de una red se tratara; la planificación, como no podía ser de otro modo, es sencillamente brillante. Pero todo ello podría quedar incompleto si el villano de turno no estuviera a la altura.

Lo que ocurre con el Joker en este film es algo muy curioso. Su presencia supera a la del propio protagonista en muchos momentos. Más allá de su maquillaje, de su vestuario o de sus cicatrices, es la definición del personaje lo que aterra. Maníaco sin escrúpulos, la interpretación de Ledger (por la que recibió un Oscar a título póstumo) eclipsa casi todos los demás elementos. No es tanto un criminal que guste de juegos y payasadas como podía ser el de Jack Nicholson en el Batman de Tim Burton. Simplemente, es un agente del caos, y eso es lo que más temor despierta.

Este villano es un auténtico sociópata capaz de robar a mafiosos y luego quemar el dinero sólo para hacerse con el control del crimen; capaz de utilizar a un esbirro como bomba humana o de reducir a cenizas un hospital. Cualquier película debería avanzar por la contraposición entre los objetivos de protagonista y antagonista. En esta ocasión, Nolan invierte con maestría la fórmula para situar siempre al héroe un paso por detrás del villano, incapaz de entender una motivación que no posee, en sí misma, motivación alguna.

Puede que el mayor acierto del personaje sea la falta de orígenes. Estamos acostumbrados a que cualquier film de superhéroes narre tanto los orígenes del protagonista como del malo de turno. Y aunque en El caballero oscuro sí se cuenta la evolución hacia el crimen de Dos Caras, interpretado convincentemente por Aaron Eckhart (su maquillaje es perturbador), no lo hace con el Joker, lo que aporta un plus de inquietud al psicópata. En realidad, poco importan ante la fuerza arrolladora tanto de la definición en papel como del trabajo de Ledger.

El final de El caballero oscuro deja abierta una puerta muy interesante que supone un broche de oro a una historia increíblemente compleja y humana. Batman opta por inculparse de un crimen que no ha cometido por salvaguardar la ciudad.; un último acto heroico de un personaje que conoce tanto las emociones encontradas que despierta en la sociedad como la necesidad de la misma de tener un modelo a seguir. Como decía al principio, el caos impera en esta segunda parte, pero es solo un elemento que se suma a la culpa de los personajes, a los giros dramáticos y a la definición de la delgada línea entre el bien y el mal.

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