‘American Horror Story’, un juego macabro y aterradoramente brillante


La primera temporada en Estados Unidos terminó el 21 de diciembre del año pasado, pero American Horror Story todavía colea en muchos círculos aficionados a las series, al fantástico y al terror. Tras terminar ese último capítulo no es de extrañar el revuelo que ha generado. Creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk, los cerebros detrás de Nip/Tuck, la serie engancha por algo tan manido como poco visto en la caja tonta como es una casa encantada… bueno, más bien la madre de todas las casas encantadas, viendo la cantidad de personajes que rondan por allí.

Lo más atractivo de la trama es el juego entre el mundo real y el de los espíritus en el que los guionistas se adentran. Un juego en el que el espectador es una mera ficha que, por mucho que lo intente, no logra descubrir quién está muerto y quién vivo hasta muy entrada la temporada. Sobre todo en los personajes principales, que ven con cierto asombro pero poco miedo cómo personajes de lo más variopinto deambulan por la mansión recién comprada. Tal vez esa sensación de pasividad por parte de los personajes en muchos de los acontecimientos sea uno de los escasos puntos en contra de la serie, aunque termina por olvidarse en favor del devenir dramático.

Imposible escapar

Tras unos títulos de crédito que predisponen el cuerpo del más valiente a sufrir los sobresaltos de un terror atmosférico como no recuerdo haber visto en una serie, la trama se mueve alrededor de la familia recién mudada a la mansión y de una idea que se aplica a todos y cada uno de los personajes: quien entra en la mansión no puede salir, lo que da una idea de hacia donde apuntan Murphy y Falchuk. Sólo dos personajes, el interpretado magistralmente por Jessica Lange (Globo de Oro por este papel) y un extraño personaje medio quemado parecen poder moverse a sus anchas, aunque ambos deben pagar un alto precio por ese privilegio en forma de sangre y dolor.

En este sentido, uno de los mejores giros que presenta la historia afecta a la hija de los protagonistas, Violet. Con los rasgos de Taissa Farmiga (joven actriz revelación y hermana de Vera Farmiga, de actualidad con El invitado), su tormentosa relación con aquellos que la rodean, incluyendo un sádico y violento fantasma que busca redención, vive varios de los momentos más sorprendentes del arco argumental gracias a la forma que tienen los guionistas de presentar a los personajes.

Esa sensación de prisión que poseen los fantasmas y los personajes vivos (por mucho que lo intenten, siempre ocurre algo que impide su marcha) se traslada al propio espectador. No sólo se termina por conocer casi de memoria el plano de la vivienda, sino que la serie engancha de tal modo capítulo tras capítulo que, incluso sabedores de la tensión a la que nos vamos a someter, volvemos a caer en la tentación de subir el volumen y disfrutar de todos los detalles, desde el sonido más leve hasta la conversación más violenta, desde el montaje más caótico hasta el descubrimiento más desolador.

Trama autoconclusiva

American Horror Story, desde luego, no es apta para todos los públicos ni para todos los estómagos, pero su factura técnica y la calidad de todos los elementos es tan elevada que es imposible no recomendarla. La sensación, una vez terminada la temporada, es de vacío. El terror se prodiga poco, por no decir nada, por las cadenas públicas y privadas en forma de serie, por lo que cuando la historia protagonizada por Connie Britton y Dylan McDermott (cuyos nombres se alternan en los títulos de crédito capítulo tras capítulo) termina en ese capítulo 12 inolvidable, los sentimientos se entremezclan.

Y es que una de las últimas sorpresas que depara la serie es un final autoconclusivo que cierra el arco argumental de la familia protagosnista. No da pie a nuevas aventuras con ellos como principal atractivo, aunque lo cierto es que tampoco importa. El verdadero atractivo es la casa, su poder y los personajes que viven encerrados en ella. Es por eso que los creadores ya han anunciado una segunda temporada, aunque por ahora no parece posible que ninguno de los protagonistas vuelva.

Como decimos, no preocupa demasiado. Los vivos son un mero vehículo para el terror; el verdadero interés reside en los muertos, en las almas condenadas a vivir en esa casa. Bueno… y en un personaje que se desarrolla desde los primeros capítulos para revelarse en el plano final. Aterradoramente brillante.

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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