‘La guerra del planeta de los simios’: humano malo muere


Es posiblemente una de las mejores trilogías actuales que se han realizado, y es así porque siempre ha primado una historia sólida con personajes poliédricos por encima de las evidentes necesidades tecnológicas de su historia. La tercera y última parte de esta revisión de la historia del Planeta de los Simios pone el broche de oro en todos los aspectos, aunque como tal broche no deja de ser algo menos interesantes que sus predecesoras.

Dicho de otro modo, La guerra del planeta de los simios es una película que, como su protagonista, desvela lados algo oscuros. Por un lado, la trama completa no solo lo narrado con anterioridad, sino que sienta las bases para comprender lo que el original de 1968 relataba, con humanos convertidos en bestias. Esto, unido al tratamiento del héroe y la incursión en el sentimiento de odio al que se entrega por completo y contra el que había luchado con anterioridad, convierten este relato en una reflexión sobre los valores que pueden llegar a regir una sociedad, y cómo una decisión individual puede poner en peligro la vida de todo un grupo. Una reflexión interesante que profundiza aún más si tenemos en cuenta que lo que hay enfrente, es decir, los humanos, es el enemigo real no solo de los simios, sino de su propio destino. Algo que remite, de nuevo, al clásico protagonizado por Charlton Heston (En la boca del miedo).

El problema de la historia, y no es algo que pueda achacarse a nadie en particular, es que es el ocaso de algo mucho más grande, y como tal se entrega casi por completo a un desarrollo lineal, con pocos giros argumentales de peso y una complejidad mucho menor que sus predecesoras. Atrás queda la lucha interna entre simios para centrarse por completo en la guerra entre especies. Si antes los enemigos parecían surgir de todas partes, ahora queda representado en un único rol al que da vida un notable Woody Harrelson (Wilson). Como digo, es consecuencia lógica del carácter de esta tercera parte, pero no deja de restar interés a una historia que podría haber dado mucho más de sí, y que decide centrarse casi en exclusiva en la venganza.

Eso por no hablar del final bíblico que se le da a esta historia y a su protagonista, algo que personalmente siempre creo que puede ser evitable, aunque para gustos los colores. Lo que queda patente con La guerra del planeta de los simios es que estamos ante uno de los fenómenos cinematográficos más completos de los últimos años. Que un personaje como César, creado enteramente por ordenador (algún día se reconocerá la labor de Andy Serkis como todo un referente en este campo), sea mucho más interesante, más profundo y más atractivo que los miles de roles que pasan por la pantalla a lo largo de los meses debería hacer reflexionar a directores y guionistas sobre lo que se está haciendo mal. Y aunque esta historia pueda parecer que no está al mismo nivel que las anteriores, estamos hablando de un film por encima de la media.

Nota: 7,5/10

‘El planeta de los simios’ y ‘Cars’ completan trilogía


Fin de semana de terceras partes. Y no necesariamente peores que sus predecesoras. Bueno, en realidad es algo más que un fin de semana en algunos casos, pues el principal título no llega este viernes, 14 de julio, sino que lo hizo algunos días antes. A diferencia de semanas anteriores, junto a los dos estrenos del título de este texto, pocas novedades más.

Por supuesto, el repaso comienza con La guerra del planeta de los simios, tercera y, a priori, última parte de la revisión de esta historia que llegó el pasado miércoles 12 y que promete, al menos, una intensidad dramática y una acción similares a las entregas anteriores. Matt Reeves vuelve a ponerse tras las cámaras, como ya hiciera con El amanecer del planeta de los simios (2014), para narrar la lucha entre los simios liderados por César y un ejército de humanos dirigidos por un despiadado Coronel. Lucha que termina con inimaginables bajas en el bando de los simios, lo que llevará a su líder a luchar contra su lado más oscuro para iniciar una venganza que determinará el futuro de ambas especies. Andy Serkis (Vengadores: La era de Ultrón) vuelve a dar vida al líder de los simios. En el reparto le acompañan Woody Harrelson (Triple 9), Steve Zahn (serie Mad dogs), Judy Greer (Ant-Man), Terry Notary (Kong: La isla calavera) y Gabriel Chavarría (Un vida mejor).

La otra tercera parte que llega esta semana es Cars 3, nueva aventura animada de Disney-Pixar sobre Rayo McQueen y sus amigos que supone el debut en la dirección de Brian Fee. La historia encuentra al coche de carreras protagonista en medio de un mundo que se ha actualizado, en el que los nuevos corredores cuentan con más y mejor tecnología que dejan al que fuera el más rápido del mundo lejos del deporte que tanto ama. Para recuperar su lugar deberá contar con la ayuda de una mecánica que tiene su propio plan para ganar. La cinta cuenta, en su versión original, con las voces de Owen Wilson (De-mentes criminales), Chris Cooper (Vivir de noche), Nathan Fillion (serie Castle), Armie Hammer (Mine) y Kerry Washington (serie Scandal) entre otros.

Estados Unidos también está presente, junto a Reino Unido y Serbia, en En la vía láctea, nuevo drama escrito, dirigido y protagonizado por Emir Kusturica (La vida es un milagro) cuyo argumento, ambientado en la Guerra de los Balcanes, se centra en un hombre que parece vivir ajeno al conflicto en un poblado serbio, con la única compañía de un halcón, un burro y varios excéntricos personajes. Su forma de protegerse de los proyectiles es un ponerse bajo un paraguas. Su vida da un giro cuando conoce a mujer que busca huir de un pasado y de un mundo que la obliga a casarse con un héroe local de la guerra. Monica Bellucci (Spectre), Predrag Manojlovic (Como estrellas fugaces), Bajram Severdzan (Gato negro, gato blanco) y Sloboda Micalovic (Ranjeni orao) completan el reparto principal.

En lo que a estrenos puramente europeos se refiere, destaca Su mejor historia, comedia dramática con toques románticos producida entre Reino Unido y Suecia basada en la novela de Lissa Evans y con la II Guerra Mundial como telón de fondo. En este contexto, un grupo de personas decide rodar una película en Londres para levantar la moral de la población. Pero lo que comienza como un proyecto de apoyo terminará convirtiéndose en una particular guerra de sexos entre los hombres y mujeres que integran este variopinto grupo. Lone Scherfig (An education) es la encargada de poner en imágenes esta historia protagonizada por Gemma Arterton (100 calles), Sam Claflin (Antes de ti), Jack Huston (Ben-Hur), Bill Nighy (El nuevo exótico Hotel Marigold), Jake Lacy (Carol), Jeremy Irons (El hombre que conocía el infinito), Richard E. Grant (Jackie) y Eddie Marsan (serie Ray Donovan).

La comedia dramática también es el género de Cita a ciegas con la vida, historia biográfica sobre un estudiante casi ciego cuyo sueños es trabajar en un hotel de lujo, por lo que luchará con toda la determinación de la que es capaz. Dirigida por Marc Rothemund (Sophie Scholl), la cinta está protagonizada por Kostja Ullmann (El hombre más buscado), Jacob Matschenz (Jack), Anna Maria Mühe (La condesa), Nilam Farooq (Stiller Frühling) y Ludger Pistor (La dama de oro).

También llega este fin de semana Un minuto de gloria, drama producido por Bulgaria y Grecia y dirigido a cuatro manos por Kristina Grozeva y Petar Valchanov (La lección), cuya trama arranca cuando un trabajador de la empresa nacional de ferrocarril, que lleva meses sin cobrar, se encuentra un millón de levs búlgaros. A pesar de su delicada situación financiera, decide entregarlos a la policía. A partir de este momento se inicia una espiral en la que un ministro de transportes salpicado por la corrupción pretende usarle para desviar la atención, y una directiva del Ministerio le quita su reloj para regalarle otro, lo que llevará la hombre a tratar de recuperar su vida por todos los medios. El reparto está encabezado por Stefan Denolyubov (Avariyno katzane), Margita Gosheva (Three days in Sarajevo), Milko Lazarov, Ana Bratoeva y Nadejda Bratoeva.

La producción nacional de ficción está representada por El debut, cinta que gira en torno a un grupo de actores que se reúnen en un taller de interpretación para abordar el proceso creativo y dramático para interpretar una película que guarda otro descubrimiento. Y es que el relato de la obra que interpretan se centra en un joven torero que entra al ruedo de la mano de un veterano, junto al que descubre su homosexualidad. Gabriel Olivares (Los nombres de Alicia) pone en imágenes esta trama protagonizada por Raúl Peña (Desechos), Jorge Monje (Al final del camino), Silvia de Pé (La noche del hermano), Cecilia Solaguren (serie Bandolera), Mar del Hoyo (La maniobra de Heimlich) y Eduard Alexandre.

En lo que a documental se refiere nos encontramos con Alumbrar: Las 1001 novias, comedia española escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Merinero (Capturar: Las 1001 novias) que narra su viaje hacia el sur para dejar atrás los aires de Madrid. Sin tener nadie que quiera ir con él, finalmente se embarca en el viaje con una ex novia a la que consigue enredar. Una vez en Málaga se reencuentra con una antigua novia que ya tiene un hijo de un año, lo que despertará en este hombre de 50 los deseos de volver a ser padre, algo que intentará por todos los medios a su regreso a Madrid.

La nueva entrega de ‘Piratas del Caribe’ busca venganza


El mes de mayo termina por todo lo alto, al menos en lo que a estrenos blockbuster se refiere. Prueba de ello es que el regreso de una de las sagas cinematográficas más famosas y rentables de los últimos años se produce casi en solitario, pues aunque este viernes, 26 de mayo, son varios los estrenos que aterrizan en la cartelera española, todos ellos huyen de lo que representa la principal novedad de la semana, ofreciendo a los espectadores una variedad que, en cualquier caso, no parece que pueda hacer frente al vendaval de aventuras piratas que llega.

Porque, en efecto, este fin de semana se estrena Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, quinta entrega de la famosa saga iniciada allá por 2003 que narra una nueva aventura del capitán Jack Sparrow y que acoge el regreso de grandes e imprescindibles personajes de estas películas. Su trama vuelve a enfrentar a Sparrow ante un letal enemigo, en esta ocasión un viejo enemigo que lidera una tripulación de piratas fantasmas y cuyo único objetivo, después de escapar del Triángulo del Diablo, es acabar con la vida de todos los piratas. Para poder salvar su vida deberá recurrir a viejos amigos y hacerse con el mítico Tridente de Poseidón, que le daría control sobre los mares. Acción, aventura y humor vuelven a ser las claves de este film dirigido a cuatro manos por Joachim Rønning y Espen Sandberg (Kon-Tiki) en cuyo reparto encontramos a Johnny Depp (Mortdecai), Kaya Scodelario (El corredor del laberinto), Orlando Bloom (El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos), Golshifteh Farahani (Altamira), Javier Bardem (Caza al asesino), Geoffrey Rush (Dioses de Egipto), Brenton Thwaites (Maléfica), Kevin McNally (Legend), David Wenham (Lion), Stephen Graham (serie Boardwalk Empire), Keira Knightley (Everest) y Paul McCartney.

Otro estreno estadounidense es Wilson, adaptación a la pantalla grande de la novela gráfica de Daniel Clowes, autor a su vez del guión de este film que gira en torno a un solitario, neurótico, divertido y honesto misántropo de mediana edad que, tras muchos años, se reconcilia con la que fuera su esposa y recibe la noticia de que tiene una hija adolescente, con la que intentará conectar después de tantos años. Claro está, a su modo. Craig Johnson (The skeleton twins) dirige esta comedia que tiene como protagonista a Woody Harrelson (Ahora me ves 2) y en cuyo reparto encontramos también a Sandy Oian-Thomas, Shaun Brown (Welcome to Harlem), James Robert Miller, Brett Gelman (Joshy), Mary Lynn Rajskub (All stars) y Judy Greer (Ant-Man).

Antes de abandonar Estados Unidos, una novedad que solo llega a la plataforma Netflix. Se trata de Máquina de guerra, comedia dramática ambientada en Afganistán tras los atentados del 11-S. Adaptación del libro escrito por Michael Hastings, la trama se centra en el caso real de un exitoso general que recibe la orden de mandar a sus tropas a Oriente Medio, lo que pondrá en juego su reputación. Dirigida por David Michôd (Animal Kingdom), entre sus actores encontramos a Brad Pitt (Aliados), Tilda Swinton (Doctor Strange), Topher Grace (La verdad), Will Poulter (El renacido), Anthony Michael Hall (Vivir de noche) y Ben Kingsley (El desafío).

En lo que a cine europeo se refiere destaca la irlandesa Entre los dos, comedia dramática de 2015 escrita y dirigida por Mark Noonan, quien debuta de este modo en el largometraje. El argumento arranca cuando un hombre sale de la cárcel en libertad provisional para poder hacerse cargo de su sobrina, cuya madre ha fallecido y podría terminar en una casa de acogida. Dispuesto a convertirse en figura paterna, los intentos del hombre por ser un modelo a seguir le llevarán a incumplir varias normas de la libertad, lo que puede terminar por destruir las vidas de ambos. Aidan Gillen (serie Juego de tronos), Lauren Kinsella (Albert Nobbs), George Pistereanu (Loverboy) y Erika Sainte (Conexión Marsella) son los principales actores.

Italia y Francia producen Las confesiones, thriller dramático que arranca cuando los economistas más importantes del mundo se reúnen en un hotel de lujo de la costa alemana con motivo del G8. En este contexto, el director del FMI invita a un monje italiano con el que pretende confesarse. A la mañana siguiente aparece muerto, por lo que las sospechas recaen sobre el religioso, quien se niega a romper el secreto de confesión. Dirigida por Roberto Andò (Viva la libertad), la película está protagonizada por Toni Servillo (La gran belleza), Connie Nielsen (serie The following), Pierfrancesco Favino (Rush), Marie-Josée Croze (Todo saldrá bien), Moritz Bleibtreu (La dama de oro), Daniel Auteuil (Fanny) y Lambert Wilson (Barbacoa de amigos).

Puramente dramática es la alemana Paula, biopic de la artista Paula Becker que a principios del siglo XX desafió todas las convenciones establecidas para explorar su propio estilo. Su matrimonio con el también pintor Otto Modersohn la llevó a dedicar varios años a la vida doméstica, apartándose del arte y su profesión, hasta que decidió iniciar una nueva aventura en París donde desarrolló todo su arte. Christian Schwochow (Al otro lado del muro) pone en imágenes esta historia que cuenta con un reparto encabezado por Carla Juri (Jump), Joel Basman (Amnesia), Albrecht Schuch (Westwind), Roxane Duran (Respire) y Stanley Weber (La espada de la venganza).

Entre el resto de estrenos encontramos la argentina Me casé con un boludo, cinta dirigida por Juan Taratuto (Papeles en el viento) que, en clave de comedia romántica, gira en torno a un famoso actor y a una actriz secundaria que se conocen durante el rodaje de una película, se enamoran y se casan. Sin embargo, al volver de la luna de miel ella se da cuenta de que se había enamorado del personaje, no del hombre. Decidido a reconquistarla, el actor pedirá ayuda al guionista para seguir manteniendo lo que le había enamorado de él. Entre los actores destacan Adrián Suar (Dos más dos), Valeria Bertuccelli (Vino para robar), Gerardo Romano (Betibú), Analía Couceyro (La mala verdad) y María Alche (Mi primera boda).

Desde Japón, y con algo de retraso, llega Nagasaki: Recuerdos de mi hijo, drama de 2015 dirigido por Yôji Yamada (La casa del tejado rojo), quien también colabora en el guión. El argumento se centra en una mujer que trabaja como partera y que se ha hecho fuerte tras la muerte de su hijo durante el ataque con la bomba atómica. En el aniversario de su muerte el joven se le aparece, lo que le hará recordar el pasado, la importancia de la familia y lo que la guerra le quitó. Sayuri Yoshinaga (Yume no onna), Kazunari Ninomiya (Cartas desde Iwo Jima), Haru Kuroki (Gin no saji) y Tadanobu Asano (Lupin y el corazón púrpura de Cleopatra) encabezan el reparto.

Terminamos el repaso con dos documentales. Por un lado, la francesa Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier, dirigida por el propio director galo autor de films como Hoy empieza todo (1999) o Alrededor de la medianoche (1986). El film es un repaso a la historia del cine del país europeo a través del análisis de los principales films desde la década de los 30 hasta los años 70.

Por otro, Pizarro aborda una figura icónica en Colombia a través de la búsqueda que hace su hija, exiliada en Barcelona, entre las preguntas sin respuesta y los secretos de la muerte de Carlos Pizarro. El film, con capital colombiano, es la ópera prima de Simón Hernandez.

Vuelve Tarzán. Vuelve la magia del cine


Estrenos22julio2016El mes de julio no está siendo excesivamente espectacular en lo que a estrenos se refiere. Sin embargo, eso podría cambiar este viernes, día 22, con la llegada de varios títulos llamados a reinar en la taquilla. Y como viene siendo habitual en las últimas semanas, lo principal pasa por secuelas y nuevas miradas a historias ya conocidas. Claro que entre todo esto siempre hay hueco para ideas originales o, al menos, diferentes.

Pero comencemos por La leyenda de Tarzán, nueva adaptación a la gran pantalla del personaje creado por Edgar Rice Burroughs. La trama sitúa a Tarzán varios años después de abandonar su vida en la selva, casado con Jane y viviendo en la aburguesada sociedad londinense. Sin embargo, una misión especial al Congo orquestada por el Parlamento le devuelve al que una vez fue su hogar. Será allí donde comprenderá que todo es una trampa y volverá a encontrarse con el hombre que fue una vez. Acción, aventura y mucha espectacularidad son las claves de esta cinta dirigida por David Yates (Harry Potter y las reliquias de la muerte) y protagonizada por Alexander Skarsgård (serie True Blood), Margot Robbie (Focus), Christoph Waltz (Spectre), Samuel L. Jackson (Los odiosos ocho), Djimon Hounsou (Gladiator), Jim Broadbent (Get Santa) y Ben Chaplin (serie Mad Dogs).

Y de una nueva versión a una nueva secuela, esta vez Ahora me ves 2, cinta que vuelve a desarrollarse en el mundo de la magia y el espectáculo y que recupera a los personajes del film de 2013 justo un año después de aquellos acontecimientos. El regreso de los ilusionistas se debe a los intentos de un magnate de la tecnología de sacar provecho de sus habilidades, lo que les obligará a realizar un último truco más grande y espectacular para limpiar su nombre y desenmascarar al responsable de todo. Jon M. Chu (Jem y los hologramas) dirige esta aventura a medio camino entre la comedia y la acción que vuelve a contar con Mark Ruffalo (Spotlight), Jesse Eisenberg (Batman v Superman: El amanecer de la Justicia), Woody Harrelson (Triple 9), Michael Caine (Interstellar), Dave Franco (Malditos vecinos 2) y Morgan Freeman (Objetivo: Londres), a los que se suman Daniel Radcliffe (Victor Frankenstein) y Lizzy Caplan (serie Masters of sex).

Uno de los estrenos europeos más importantes es La correspondencia, nuevo film italiano escrito y dirigido por Giuseppe Tornatore (La mejor oferta) cuya trama gira en torno a una relación romántica entre una estudiante de astrofísica y su profesor. La distancia entre ellos les obliga a comunicarse mediante cartas. Un día el hombre desaparece sin dejar rastro, pero la correspondencia sigue llegando, lo que obligará a la joven a emprender un viaje para descubrir no solo lo que ha ocurrido, sino para reconciliarse con su pasado. Jeremy Irons (Hermosas criaturas), Olga Kurylenko (Un día perfecto), James Warren (Snatch: Cerdos y diamantes) y Simon Johns (Zero) encabezan el reparto.

A la cartelera llega también Lolo, el hijo de mi novia, nueva cinta dirigida y protagonizada por Julie Delpy (Dos días en Nueva York), quien también participa además en el guión. Esta comedia de 2015 gira en torno a la relación que comienzan una profesional de la moda de 45 años y un modesto informático después de conocerse en un spa. Decidido a conquistarla, él se traslada a París, pero con lo que no cuenta es con el hijo de ella, que hará todo lo posible para torpedear la relación y no perder el lugar de favorito para su madre. El reparto se completa con Dany Boon (Llévame a la Luna), Vincent Lacoste (Hipócrates), Karin Viard (Grandes familias) y Christophe Vandevelde (La fille de Monaco).

También es interesante el thriller de terror inglés Berberian Sound Studio, film de 2012 escrito y dirigido por Peter Strickland (Katalin Varga) que arranca cuando un joven ingeniero de sonido se traslada a Italia para mezclar el audio del último giallo del gran maestro del género. Pero lo que se encontrará en el estudio de grabación es un mundo prohibido plagado de actores maniáticos y de normas a cada cual más absurda que pondrán en riesgo su vida y su cordura. Entre los actores encontramos a Toby Jones (Luces rojas), Eugenia Caruso (I demoni di San Pietroburgo), Fatma Mohamed (The Duke of Burgundy) y Cosimo Fusco (Ángeles y demonios).

Reino Unido también está detrás de Sunset song, drama en el que también colabora Luxemburgo y que adapta la novela de Lewis Grassic Gibbon en la que una joven de un pequeño pueblo de Escocia vive el paso de niña a mujer. Una transformación que le llevará a enamorarse de un joven mientras su familia hace frente a la tragedia. Todo ello poco antes de que estalle la I Guerra Mundial. Terence Davies (La casa de la alegría) dirige esta propuesta que cuenta en su reparto con Agyness Deyn (Pusher), Peter Mullan (Hércules), Kevin Guthrie (Amanece en Edimburgo) y Mark Bonnar (Camera Trap).

Desde Italia también llega Black Angel, aunque lo hace con mucho retraso. Este drama romántico con dosis de suspense producido en 2002 adapta a la gran pantalla la novela de Camillo Boito. Ambientada en el régimen nazi, la cinta se centra en la mujer de un ministro fascista que, harta de su matrimonio, inicia una relación con un engañoso oficial de las SS, quien le introducirá en un mundo clandestino de perversiones y juegos sexuales. Dirigida por Tinto Brass (Monella), quien también escribe la adaptación, la película está protagonizada por Anna Galiena (Desafinado), Gabriel Garko (El hada ignorante), Franco Branciaroli (El hombre que mira) y Antonio Salines (Suor Sorriso).

‘Triple 9’: un código también puede dañar un género


Chiwetel Ejiofor, Aaron Paul, Clifton Collins Jr. y Anthony Mackie recurren a un 'Triple 9' para dar un golpe.Habitualmente las claves de cualquier género permiten a los creadores recurrir a una serie de elementos cuya eficacia en el desarrollo dramático está demostrada. Sin embargo, esta herramienta tan eficaz puede ser contraproducente para la propia obra si no se integra de forma armónica y natural en la trama. El resultado de eso es una historia, en nuestro caso una película, en la que se intuye mucho potencial, pero que se queda a medio gas, estando cada vez más desequilibrada a medida que avanza la trama.

El caso de Triple 9 es sumamente llamativo. Con un planteamiento tan interesante, con un reparto de altura que logra engrandecer a sus personajes, y con algunas secuencias de acción bien rodadas, la historia se va enfriando lentamente hasta un final que, aunque debería ser cuanto menos interesante, resulta obvio, carente de impacto dramático. Y el motivo de todo ello, aunque parezca excesivo, tiene su origen en el primer acto, en lo que Robert McKee denomina el “incidente desencadenante”: una muerte innecesaria por cuanto había ocurrido en la historia hasta ese incipiente momento. Una muerte que, en las claves del género, es casi obligada, pero que en función de cómo se habían repartido las cartas en esta historia lejos de ayudar perjudica.

A ello se suma un desarrollo dramático de algunos personajes un tanto obligado, casi forzado. Sin ir más lejos, la historia no termina de explicar, por ejemplo, la situación del rol de Chiwetel Ejiofor (Salt), las sospechas del personaje de Woody Harrelson (Rampart) o, por el contrario, la ausencia de ellas en el papel al que da vida Casey Affleck (En un lugar sin ley). Esta indefinición lleva a los personajes a actuar de forma coherente a lo que sucede en pantalla, pero no a una personalidad sólida que permita, en un momento dado, provocar un giro dramático. Y es aquí donde el espectador se reencuentra con esa incómoda sensación de estar ante un film correcto pero previsible, interesante pero algo tedioso.

En definitiva, Triple 9 provoca esa doble sensación de estar en tierra de nadie, de ser un quiero y no puedo en el thriller policíaco. Y no hay nada peor que la indefinición, sobre todo si esta deja al espectador indiferente. El código de la policía utilizado en el film sirve como un notable punto de partida que se diluye entre extrañas intrigas, sospechas que no alcanzan su plenitud y secuencias de acción que, aquí sí, son lo más atractivo de la película.

Nota: 6/10

Portman clama venganza mientras se produce un ‘Triple 9’


Estrenos 6mayo2016Comenzamos el mes de mayo, y lo hacemos, como ha sido habitual en las últimas semanas, con una amplia y variada batería de estrenos cinematográficos. Aunque ninguno de ellos tiene, a priori, capacidad para convertirse en un blockbuster, sí poseen el suficiente atractivo, ya sea por trama, actores o formato, para tener cierta relevancia en la taquilla durante los próximos días. Acción, comedia, terror, drama y música se dan cita este viernes, 6 de mayo.

Y precisamente comenzamos por la acción de Triple 9, thriller policíaco dirigido por John Hillcoat (La carretera) en el que criminales y policías no siempre son los malos y los buenos. La historia se centra en un grupo que pretende dar el mayor golpe de su historia, y aunque para ello tienen a policías corruptos de su lado, no es suficiente. Por ello, planean la muerte de un agente a modo de distracción. Y por si la historia fuera poco atractivo, la cinta presenta un reparto encabezado por Kate Winslet (Steve Jobs), Chiwetel Ejiofor (Marte), Casey Affleck (Interestellar), Woody Harrelson (serie True Detective), Aaron Paul (Need for speed), Anthony Mackie (Capitán América: Civil War), Gal Gadot (Batman v Superman: El amanecer de la justicia), Norman Reedus (serie The Walking Dead), Teresa Palmer (Cut bank), Michael Kenneth Williams (El jugador) y Clifton Collins Jr. (Transcendence).

Algo diferente, aunque también con buenas dosis de acción, es La venganza de Jane, western dramático que arranca cuando un fuera de la ley llega a su casa con ocho balas en el cuerpo y a punto de morir. Su esposa, a regañadientes, recurre a un ex amante para que le ayude no solo a curarle, sino a defender la casa de la banda a la que pertenecía su marido, que está en camino para terminar el trabajo. Gavin O’Connor (Warrior) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Natalie Portman (Thor), Joel Edgerton (Black mass), Ewan McGregor (Mortdecai), Noah Emmerich (serie The Americans) y Rodrigo Santoro (Focus).

El principal estreno dramático es la norteamericana Freeheld, adaptación de la historia real de una condecorada policía de Nueva Jersey que, cuando le diagnostican cáncer, decide emprender las gestiones para dejar su pensión a su pareja de hecho, una joven con la que ha compartido su vida. Sin embargo, los funcionarios no ven con buenos ojos una relación homosexual, lo que obligará a la pareja a recurrir al apoyo de compañeros y ciudadanos para luchar por la justicia. Dirigida por Peter Sollett (Camino a casa), la cinta está interpretada por Julianne Moore (El séptimo hijo), Ellen Page (Into the forest), Steve Carell (La gran apuesta), Michael Shannon (serie Boardwalk Empire) y Luke Grimes (El francotirador), entre otros.

En lo que a comedia se refiere Hollywood presenta Infiltrados en Miami, secuela de Vaya patrulla (2014) que vuelve a contar con los principales responsables detrás y delante de las cámaras para narrar cómo la pareja de policías, que están a punto de convertirse en familia política, deben desarticular una banda de narcotraficantes en Miami que mueven su producto hasta Atlanta, lo que terminará por generar no pocos problemas. Tim Story (Los 4 fantásticos y Silver Surfer) es el encargado de dirigir un reparto encabezado por Ice Cube (Infiltrados en clase), Kevin Hart (Dale duro), Ken Jong (R3sacón), Benjamin Bratt (serie Sin cita previa), Olivia Munn (serie The newsroom), Bruce McGill (Una noche para sobrevivir), Tika Sumpter (Sparkle) y Sherri Shepherd (Top five).

Entre las novedades europeas destaca The Tribe, producción ucraniana y de los Países Bajos de 2014 que ha cosechado premios allá por donde ha pasado y cuya historia que arranca cuando un joven sordo llega a un internado en el que, para poder sobrevivir, se une a una cruel organización. Sin embargo, su amor por una de las concubinas hará que rompa todas las normas no escritas de esta tribu. Dirigida por Miroslav Slaboshpytskyi, que debuta de este modo en el largometraje, la cinta, que llega después de retrasar su fecha de estreno, está protagonizada por un anónimo reparto en el que destacan Grigoriy Fesenko, Yana Novikova, Rosa Babiy y Alexander Dsiadevich.

El terror en la cartelera lo pone El otro lado de la puerta, producción británica con colaboración india que dirige Johannes Roberts (Alice) y que arranca cuando una madre decide recurrir a un ritual que le permitiría despedirse de su hijo fallecido. Sin embargo, lo que en principio es solo una despedida abre en realidad una puerta entre el mundo de los vivos y los muertos, por lo que la mujer deberá luchar contra el espectro que un día fue su querido pequeño si quiere salvar al resto de su familia. Sarah Wayne Callies (En el ojo de la tormenta), Jeremy Sisto (Hangman), Javier Botet (Magical girl), Logan Creran (Steel), Jax Malcolm y Sofia Rosinsky encabezan el reparto.

En lo que a producción española se refiere destaca El olivo, nuevo film de Icíar Bollaín (También la lluvia) que narra en clave de comedia dramática cómo una joven que trabaja en una granja de pollos decide traer un milenario olivo de vuelta a la finca familiar cuando su abuelo, la persona que más le importa, decide dejar de comer, algo que ella achaca a la venta del enorme árbol sin el consentimiento del anciano. Entre los actores encontramos a Javier Gutiérrez (El desconocido), Anna Castillo (Fuera de foco), Pep Ambròs, Manuel Cucala y Aina Requena (Castillos de cartón).

También tiene relevancia Nacida para ganar, comedia dirigida por Vicente Villanueva (Lo contrario al amor) que se centra en una mujer cuya vida ha sido igual desde la adolescencia. Mismo vecindario, mismo novio, mismo trabajo, … Todo cambia cuando su inseparable amiga del instituto le propone entrar en un revolucionario negocio de venta piramidal que le hará rica en muy poco tiempo. El reparto está encabezado por Alexandra Jiménez (Embarazados), Victoria Abril (Solo quiero caminar), Cristina Castaño (Días azules), Marta Belenguer (El amor no es lo que era), Guadalupe Lancho (Evelyn), Luisber Santiago (Atasco en la nacional) y José Manuel Cervino (Dos billetes).

El género musical tiene esta semana sabor español. Todo es de color es la nueva propuesta de Gonzalo García Pelayo (Alegrías de Cádiz), una historia que arranca cuando el manager de un retirado grupo de rock decide organizar un concierto homenaje para la banda en un intento por recuperar las emociones y los recuerdos con los que ahora mismo vive día tras día. Javier García Pelayo (Corridas de alegría), Natalia Rodríguez (3 bodas de más) y Alfonso Sánchez (Ocho apellidos catalanes) encabezan el reparto.

La música también está muy presente en Tini, el gran cambio de Violetta, comedia familiar producida entre España, Argentina e Italia que refleja, en cierto modo, el cambio real en la vida de la actriz Martina ‘Tini’ Stoessel, protagonista de la serie Violetta. La trama se centra en el viaje de autodescubrimiento creativo y espiritual de la joven después de recibir una noticia que da un vuelco completo a su mundo. Dirigida por Juan Pablo Buscarini (El inventor de juegos), en el reparto encontramos también a Ángela Molina (Lejos de los hombres), Jorge Blanco (High School Musical: El desafío), Diego Ramos (serie Los exitosos Pells) y Kidder van Kooten (serie Spangas).

Continuando con los estrenos europeos, el drama histórico francés Mayo de 1940 aborda el éxodo de un pequeño pueblo francés en plena II Guerra Mundial huyendo del avance nazi. Los habitantes llevan con ellos a un niño, hijo de un opositor alemán al régimen nazi encarcelado en Arras por haber mentido sobre su nacionalidad. Pero en el caos que sigue a la invasión alemana tanto él como un soldado escocés lograrán huir, emprendiendo un viaje en busca del pequeño. Christian Carion (El caso Farewell) dirige esta propuesta protagonizada por August Diehl (Costa esperanza), Olivier Gourmet (Monsieur Chocolat), Mathilde Seigner (Max), Alice Isaaz (Una semana en Córcega) y Matthew Rhys (serie The americans).

Francia también participa en Peace to us in our dreams, cinta que cuenta además con fondos lituanos y rusos. Su argumento arranca cuando un hombre, su hija y su pareja llegan a una cabaña cerca de un lago para pasar un fin de semana. Los tres parecen huir de un pasado que les ha provocado dolor, decepción y hartazgo, pero pasar unos días a solas no siempre es la mejor solución, por lo que deberán lograr un entendimiento y respeto mutuo para seguir adelante. Sharunas Bartas (La casa) escribe, dirige y protagoniza este drama, en el que también encontramos los nombres de Lora Kmieliauskaite y Edvinas Goldstein.

El último de los estrenos de esta semana es la surcoreana Ahora sí, antes no, drama que gira en torno a un director de cine que llega a la ciudad en la que va a rodar un día antes de lo previsto. El error le permite disfrutar de mucho tiempo libre y conocer a una joven artista con la que termina pasando el día. Conoce su estudio, su obra, cenan, toman algo juntos. Pero el día da un giro radical con la respuesta a una pregunta que ella plantea. Hong Sang-soo (En otro país) escribe y dirige esta cinta cuyo reparto protagonizan Gi Ju-bong (Noche y día), Yoon Yeo-jong (Hahaha), Kim Min-hee (Sunaebo) y Jong Jae-yeong (Countdown).

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’: sin hambre y sin revolución


Jennifer Lawrence encabeza la revolución en 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1".Es entristecedor comprobar cómo una saga cinematográfica se deja llevar peligrosamente hacia la ruina. Sin que ‘Los Juegos del Hambre’ haya sido nunca una buena serie de películas, lo cierto es que la primera fue algo mejor que la segunda, y esta indiscutiblemente mejor que la tercera… y presumiblemente que la cuarta, dado que ambas son una única historia. No me cabe duda de que muchos de los problemas que acumula esta nueva aventura protagonizada por Jennifer Lawrence (Winter’s bone) recaen precisamente en eso. Muchos, pero no todos.

Porque a pesar de tener un final que no es un final; a pesar de ser una especie de película puente hacia una conclusión mayor; a pesar de todo, una de las grandes debilidades de Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1 reside en su desarrollo dramático, que se queda a medio camino de todo. Esta especie de drama adolescente enmarcado en una revolución no termina de definirse como un drama en el que la protagonista se vea abocada a elegir entre su mejor amigo y su verdadero amor. Los dilemas románticos quedan aparcados en favor de una supuesta revolución que apenas se muestra en dos o tres ocasiones. Entonces, ¿qué es lo que ocurre a lo largo de las dos horas de película? Pues en realidad, poca cosa. La línea argumental principal es una especie de toma y daca entre la protagonista y el personaje de Donald Sutherland (Orgullo y prejuicio), quien vuelve a conquistar la pantalla por encima del resto de actores. Y eso que el reparto es espectacular.

Todo ello no quiere decir que la labor de Francis Lawrence (Soy leyenda) como director no sea correcta. Visualmente la película resulta interesante, incluso entretenida en sus primeros compases, cuando transcurren las secuencias más dinámicas de la trama. Pero su pulso narrativo decae conforme decae el ritmo de un guión que se deja llevar. Por otro lado, tanto Lawrence director como Lawrence actriz dan la sensación de contener el dramatismo del personaje principal en un intento de acercar la historia a una juventud que no quiere intensidad emocional, o al menos eso se debe creer desde los estudios de Hollywood. El carácter contenido de la protagonista, a la que este papel le vino como anillo al dedo en sus inicios pero que ahora se le queda tremendamente corto, no es ninguna ayuda al carácter general de la historia.

Desde luego, Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1 tiene el enorme problema de ser, en realidad, el planteamiento y el comienzo del nudo de una historia mucho mayor. Posiblemente si este film se ve de forma consecutiva con la segunda parte, a estrenar en un año, la sensación sea muy distinta. Pero en un afán recaudatorio se ha elegido este dichoso formato que no hace ningún bien a nadie, salvo a las productoras y sus arcas. El resultado es un film que se desinfla en su segunda mitad de forma alarmante, que no logra definirse entre revolución y romance, y cuyos protagonistas parecen más interesados en obtener los réditos rápidamente que en dar vida a sus personajes. A los seguidores de la saga literaria de Suzanne Collins les resultará emocionante; a los que hayan seguido la saga cinematográfica terminará resultando un poco tediosa; al resto posiblemente ni siquiera le interese.

Nota: 5,5/10

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’ lidera unos estrenos muy europeos


Estrenos 21noviembre2014Tras un año de espera, sin duda insoportable para sus más fieles seguidores, la nueva y penúltima película de la saga ‘Los Juegos del Hambre’ llega a España. Un estreno que se convierte en el más importante del mes y, posiblemente, en uno de los últimos llamados a llenar las salas de todo el país, con el permiso de Peter Jackson y sus aventuras en la Tierra Media. Pero hoy viernes, 21 de noviembre, hay varios títulos más que luchan por captar la atención de los espectadores, muchos de ellos europeos y la mayoría con nombres propios que aportan, al menos a priori, un interés añadido a sus propias historias.

Aunque como no podía ser de otro modo, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1, adaptación del último de los libros escritos por Suzanne Collins que, siguiendo la lucrativa moda de estirar un fenómeno de forma innecesaria, recoge solo la mitad de la historia, dejando el resto para la segunda parte, de estreno en el 2015. La trama transcurre poco después del final de Los Juegos del Hambre: En llamas, situando a la protagonista en su Distrito 13 y adoptando la figura de líder de una rebelión que está conmoviendo al resto de distritos. Su lucha no solo será para salvar a los más desfavorecidos, sino para recuperar a su compañero, quien ahora actúa bajo las órdenes del Capitolio. Dirigida por Francis Lawrence, responsable de la anterior entrega, esta nueva aventura de ciencia ficción ambientada en un futuro distópico cuenta con un impresionante reparto en el que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Josh Hutcherson (Escobar: Paraíso perdido), Sam Claflin (El estigma del mal), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Donald Sutherland (La mejor oferta), el fallecido Phillip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Julianne Moore (Non-stop), Elizabeth Banks (Vaya resaca), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

El otro estreno norteamericano es un film de 2012 titulado John muere al final. A medio camino entre la comedia y la ciencia ficción con ciertas dosis de terror, la película transcurre en un futuro donde una nueva droga llamada “salsa de soja” transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando regresan muchos de ellos ya no son humanos, iniciándose una invasión silenciosa que amenaza con acabar con la Humanidad. En este contexto dos amigos que han dejado la universidad y que apenas son capaces de mantener un trabajo deberán afrontar el papel de héroes y demostrar que son capaces de lograr algo en sus vidas. Don Coscarelli (El señor de las bestias) es el encargado de poner en imágenes esta historia de David Wong, mientras que Chase Williamson (The guest), Rob Mayes (Sobran las palabras), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2), Clancy Brown (Los límites de la verdad), Glynn Turman (serie House of lies) y Doug Jones (serie Falling skies) integran el reparto principal.

Pasamos ahora a Europa, y entre todos los estrenos destaca Jimmy’s Hall, lo último del director Ken Loach (El viento que agita la cebada) que, según sus propias palabras, será su última película. La trama se centra en Jimmy Gralton, exiliado irlandés que regresa a su tierra en 1932 para tratar de vivir en paz. Ajeno al activismo que le caracterizó en el pasado, pronto vuelve a dejarse envolver por el movimiento y reabre su famoso hall, muy popular en años anteriores a su marcha. Basada en la obra de Donal O’Kelly y producida entre Francia y Reino Unido, la cinta cuenta con Barry Ward (Songs for Amy), Simone Kirby (En tiempo de brujas), Andrew Scott (serie Sherlock), Jim Norton (Agua para elefantes) y Brian F. O’Byrne (Sin reservas).

También de Reino Unido, aunque en esta ocasión en colaboración con Italia, es la comedia dramática Nunca es demasiado tarde. Producida en 2013 y realizada por Uberto Pasolini (Machan), la cinta narra la meticulosa y monótona vida de un hombre cuyo trabajo consiste en localizar a los familiares de aquellas personas que han muerto solas. Su vida da un vuelco cuando su jefe le comunica que, debido a los recortes, debe despedirle. Enfrascado en medio de un encargo, decide afrontar su último trabajo sin las constricciones de su vida anterior, descubriendo en esa nueva libertad algo que nunca hubiera imaginado. Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Joanne Froggatt (serie Downton Abbey), Karen Drury (Grita libertad), Andrew Buchan (Nowhere boy) y Neil D’Souza (Circuito cerrado) son los principales protagonistas.

Aunque sin duda la cinta más internacional es El tiempo de los amantes, drama romántico producido entre Francia, Bélgica e Irlanda que arranca cuando dos desconocidos cruzan una mirada en el vagón de tren en el que viajan a París. A raíz de ese gesto se desencadenan una serie de acontecimientos que les llevarán a convertirse en confidentes de sus sueños, sus miedos, sus anhelos y sus ilusiones, todo motivado por la atracción que sienten el uno por el otro. Escrita y dirigida por Jérôme Bonnell (Les yeux clairs), la cinta está protagonizada por Emmanuelle Devos (Las malas hierbas), Gabriel Byrne (El capital), Gilles Privat (Serial lover), Aurelia Petit (La ciencia del sueño) y Laurent Capelluto (A galope).

En cuanto al cine español, destaca Dos a la carta, nueva comedia de Robert Bellsolà (Passi el que passi) que arranca cuando un inteligente bróker de ciudad descubre que tiene un hermano algo bobalicón sin oficio ni beneficio que vive en el campo. Para colmo, ambos se verán obligados a vivir y colaborar juntos en un restaurante perdido en un idílico entorno rural. El reparto está encabezado por Adrià Collado y Andoni Agirregomezkorta, quienes trabajaron juntos en El síndrome de Svensson (2006), a los que acompañan Carolina Bang (Las brujas de Zugarramurdi), Melanie Olivares (Temporal), Marcel Tomàs (El sexo de los ángeles), Helena Pla (serie El cor de la cuitas) y Sergi López (El niño).

También española es Born, segundo largometraje dirigido por Claudio Zulián tras Beatriz Barcelona en 2006. Su argumento recoge un hecho real ocurrido en Barcelona en el siglo XVIII, centrando su atención en un calderero, su hermana y un rico comerciante. Sus vidas se verán envueltas en los acontecimientos de una época de cambios sociales y políticos. Marc Martínez (La vida empieza hoy), Vicky Luengo (Wax) y Josep Julien (Sin ti) dan vida al trío protagonista, completándose el reparto con Mercè Arànega (Pa negre) y Josep María Alejandre (Barcelona 92).

El siguiente estreno que analizamos es Thomas vive, producción del 2013 que aborda los entresijos de un montaje teatral sobre Thomas Moro. Gracias a los actores y al director se inicia un viaje por el proceso creativo que se verá influido, y mucho, por el trasfondo personal de cada uno de los personajes, como por ejemplo el fallido matrimonio entre el director y una de las actrices, o las crisis que sufre uno de los intérpretes y que le llevan a querer dejar la obra en mitad del ensayo. Antonio Cuadri (El corazón de la tierra) dirige este drama con tintes biográficos e históricos en el que destacan actores como Moncho Sánchez-Diezma (serie Padre Medina), Javier Centeno (2033), Juan Motilla (Campo Cerezo) y Mery Delgado.

Finalmente, Un suave olor a canela es un drama producido en 2012 que narra la relación que se establece entre una creadora de espacios audiovisuales y el propietario de un restaurante italiano al que graba día tras día como parte de su trabajo. A pesar de las personalidades tan distintas que tienen, sus vidas se unirán aún más cuando a ella le diagnostiquen cáncer de mama. Ópera prima de Giovanna Ribes en pantalla grande, la cinta está protagonizada por Jaroslaw Bielski (Valentín), Ariel Castro (Los tres entierros de Melquíades Estrada), Juan Mandli (Escuchando a Gabriel), Uve Martínez y María Minaya (serie Desenterrados).

‘True Detective’, soberbia combinación de cine y televisión en la 1ª T


Woody Harrelson y Matthew McConaughey son los protagonistas de 'True detective'.Es difícil recordar exactamente todo lo que se escribe, sobre todo cuando son más de 700 entradas las de este pequeño rincón de Internet. Pero creo que ya dije en alguna ocasión que el teatro es el medio de los actores, el cine el de los directores y la televisión el de los guionistas. Esto viene a reflejar también los diferentes estilos entre películas y series, las primeras normalmente más libres desde un punto de vista puramente formal. Por eso la serie True Detective, que finalizó su primera temporada el pasado 10 de marzo en Estados Unidos, se ha revelado como una creación única, personal y perfecta; porque es capaz de fusionar cine y televisión en un único espectáculo. Sí, la producción ideada por Nic Pizzolatto (guionista en la serie The killing) y dirigida por Cary Joji Fukunaga (Jane Eyre) es espectacular, inquietante, soberbia, excepcional. Poned todos los calificativos que queráis, y os quedaréis cortos.

Y curiosamente, la serie no destaca por su trama, o mejor dicho por los giros que la investigación policial, centro de toda la historia, genera a lo largo de sus imprescindibles 8 episodios. De hecho, vista con cierta distancia se puede considerar hasta tópica: la investigación a lo largo de varios años de una serie de crímenes de carácter religioso en una zona de Estados Unidos donde la religión, el misticismo y las tradiciones paganas influyen en el día a día de la mayor parte de la población. Lo verdaderamente fascinante de la serie, y lo que la ha convertido en el fenómeno de la televisión en este 2014, es su capacidad para narrar en imágenes, para contar una historia con un sinfín de saltos temporales y de referencias sin más herramienta que una cámara, aprovechando la genial visión de Fukunaga para aportar al conjunto un aire cinematográfico que, esperemos, derive en toda una corriente nueva de hacer televisión.

Desde luego, True Detective es una serie que exige mucho al espectador. Pide esfuerzo, atención a los detalles. Incluso que deje de respirar, como ocurre con el magnífico clímax del último episodio o ese final en plano secuencia del capítulo 4 que confirma la idea de estar más ante una película que ante una serie de televisión. A cambio, la producción devuelve un torrente de emociones, de inteligentes diálogos y de personajes sencillamente únicos, complejos, admirables y, hasta cierto punto, entrañables. La verdad sea dicha, esta primera temporada está pensada para verse de forma continuada, y no episódicamente cada semana, entre otros motivos porque la información es tanta que resulta imposible acaparar todos los detalles y los giros argumentales sino existe una continuidad. Otro ejemplo más, por cierto, de la fusión entre cine y serie.

En este sentido, uno de los factores más admirables es la forma que tienen Pizzolatto y Fukunaga de narrar la historia. Como decía antes, no existen los clásicos textos aclaratorios acerca del lugar en el que transcurre la acción (únicamente se permiten ese lujo con la información que aparece en las cámaras de vídeo) ni de la época en la que suceden los acontecimientos. Toda esa información se diluye en el desarrollo de la trama mediante diálogos, cambios físicos en los personajes y los escenarios, y las apariciones y referencias de documentos policiales y nuevos roles. Dicho de otro modo, la historia que centra esta temporada (y que es autoconclusiva) es una telaraña de información, lugares y personajes que están conectados entre sí, a veces de forma evidente, a veces de forma sutil, y que reta al espectador a tratar de comprenderla. Cosa que, por cierto, es muy difícil de lograr. Nada está dejado al azar. Ningún diálogo es vacuo, y ninguna decisión carece de consecuencias. Un guión sencillamente perfecto desde el punto de vista teórico y práctico.

Una obra de personajes

Al mencionar la sinopsis afirmaba que la trama es lo menos impactante de True Detective. Evidentemente, la complejidad formal y la cantidad de matices que posee el desarrollo dramático aportan un mayor interés al arco argumental, pero en cualquier caso la serie no se centra tanto en la investigación como en sus personajes. Sobre todo en la relación entre sus dos protagonistas, un Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club) y un Woody Harrelson (Los Juegos Del Hambre: En llamas) sublimes en su labor de ofrecer todos los matices que pueden escaparse a los diálogos o sus decisiones. Son ellos los verdaderos artífices de muchos de los momentos más aterradores e inquietantes de la temporada, y son ellos igualmente los que logran generar las pocas sonrisas que puedan escaparse, si es que se escapa alguna.

Me imagino que en la profusión de análisis y comentarios acerca de la producción se destaque fundamentalmente a McConaughey, soberbio en su recreación de un hombre apático en su realismo al que todo aquello que se aproxime siquiera levemente a una creencia de fe le genera cierto rechazo y un evidente desprecio. Un hombre cuyo estilo de vida le lleva a una decadencia de la que solo sale con una especie de epifanía final. Empero, me gustaría centrarme más en la labor de Harrelson y en un personaje que, si bien no posee la radicalización de su compañero, tiene muchos más claroscuros y matices. Sin ir más lejos, su imagen de policía ejemplar (un poco en contraposición al de McConaughey) queda fracturada casi en el piloto. Su facilidad para destruir todo aquello que ama y todo aquello que le importa le convierten en un ser que lucha con todas sus fuerzas contra una naturaleza que no quiere aceptar. Una naturaleza que le lleva a buscar algo que ni siquiera quiere o conoce, y que le impulsa a regirse y ejecutar una justicia personal y muy próxima a los valores más básicos de la sociedad.

Dos personajes que pueden parecer antagónicos al comienzo, pero que terminan siendo complementarios al final. Sin ir más lejos, la imagen con la que se cierra la temporada (ellos dos mirando al cielo) les presenta como amigos a los que la vida ha puesto en su sitio, es decir, les ha llevado a comprenderse. Algo que, por cierto, se aprecia en esos interrogatorios que definen el estilo narrativo de la primera parte de estos 8 capítulos, cuando ambos ofrecen un testimonio idéntico sobre algo que no ocurrió. La forma que tienen los creadores de la serie de contar de forma paralela lo que ocurrió y lo que cuentan que ocurrió es un ejemplo más de la calidad, en todos los sentidos, de una serie única. Todo ello, por tanto, define este thriller como una obra de personajes, como un relato en el que dos roles evolucionan al mismo tiempo que avanza la trama, creando un arco dramático único compuesto por varios arcos que discurren de forma paralela hasta un final que no puede dejar indiferente a nadie.

True Detective es un punto y aparte en la televisión. Es una producción espléndida en todos sus aspectos, desde el visual al sonoro (los títulos de crédito iniciales ya auguran lo que vendrá después), pero eso no implica que no tenga defectos, aunque estos pasen desapercibidos. Uno de los más curiosos es el hecho de que la resolución se quede casi en una anécdota una vez los héroes se han enfrentado al monstruo y han salido más o menos victoriosos. Aunque lo cierto es que importa poco. Como digo, es una serie de personajes, y como tal lo más interesante es comprobar el camino recorrido. Y este camino es tan tortuoso como bello, tan inquietante como apasionante. Una obra que debería servir de referencia en muchos ámbitos, imprescindible para todo aquel que disfrute con las series o que quiera aprender algo de arte cinematográfico. Porque, al fin y al cabo, es prácticamente una obra cinematográfica.

‘Los Juegos del Hambre: En llamas’: la chispa de la revolución


Josh Hutcherson y Jennifer Lawrence volverán a luchar por sus vidas en 'Los Juegos del Hambre: En llamas', de Francis Lawrence.La palabra clave que define esta segunda parte de aquella entrega pre Oscar de Jennifer Lawrence por El lado bueno de las cosas no podría ser más apropiada: revolución. Porque sí, hay revolución, un cambio brusco en prácticamente todos los aspectos. Y es un cambio a mejor, afortunadamente. Desde el apartado visual, más correcto y con un sentido claro, hasta la trama, algo más compleja e interesante, el film gana enteros respecto a la película que le precede, aunque sigue pecando en algunos aspectos que, de seguir así, van camino de convertirse en definitorios de toda la saga.

La estructura dramática, casi desde el primer minuto, está planteada para ofrecer al espectador un espectáculo visual con un objetivo, el de mostrar los pasos que sigue todo proceso revolucionario: un acto en principio insignificante, la gestación de un icono de resistencia, la violencia desmedida y, sobre todo, la implicación de individuos a todos los niveles. Toda esta línea argumental, ausente en la primera parte (al menos de forma explícita), otorga al relato en su conjunto una solidez nueva, más interesante y capaz de mantener la atención en su primera parte, que de nuevo es excesivamente larga e innecesaria. La película dura unas dos horas y media, pero perfectamente se podrían recortar 30 minutos sin que se viese afectada negativamente.

Este es, de hecho, el principal handicap del film. Hasta que se producen los llamados Juegos del Hambre el guión de Simon Beaufoy (127 horas) y Michael Arndt (Toy Story 3) se recrea demasiado en la mala situación que viven los habitantes de los distritos y en la opulencia de la clase privilegiada (por cierto, este último aspecto vuelve a ser de lo mejor), sin dar la sensación de avanzar demasiado en ese caldo de cultivo revolucionario que, tal y como termina el film, será el protagonista de las dos películas en que se dividirá el último libro de Suzanne Collins. En este sentido, cabe destacar también que, a pesar de ganar en ritmo en su segunda mitad, el libreto peca en numerosas ocasiones, quizá demasiadas, de una previsibilidad asombrosa, anulando algunos elementos que habrían podido generar interesantes giros argumentales.

Independientemente de esto, el cambio va más allá que el mero contenido dramático. La película entretiene bastante más que su predecesora gracias sin duda a la labor de Francis Lawrence (Constantine), quien demuestra su capacidad narrativa para las secuencias de acción. Todo el segmento que tiene que ver con los juegos, sin llegar a ser excesivamente diferente, posee un carácter propio, más atractivo, lo que beneficia al resultado y ayuda a la labor de los actores, de nuevo todos ellos a muy buen nivel. La revolución se ha gestado. Los Juegos del Hambre: En llamas ha dado un salto cualitativo para introducir nuevos y más interesantes elementos dramáticos. Solucionado esto, solo queda esperar que los fallos de ritmo desaparezcan de las dos siguientes entregas.

Nota: 7/10

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