‘Dunkerque’: los silenciosos tiempos de la guerra


Hace ya tiempo que entrar en una sala de cine para ver una película de Christopher Nolan (El truco final) es de por sí una experiencia multisensorial. Visualmente poderosas, el uso del sonido y de los efectos potencian una narrativa suficientemente impactante y sólida por sí sola. La última cinta del realizador británico viene a confirmar un secreto a voces: que estamos ante el que posiblemente sea el mejor director de su generación y, hasta cierto punto, un heredero de Stanley Kubrick (La chaqueta metálica).

La labor de Nolan tras las cámaras de Dunkerque alcanza su máxima expresión en todos los aspectos. Con una historia tan sencilla como compleja de narrar por la cantidad de escenarios y personajes necesarios para representar la acción, el director se limita a hacer lo que mejor sabe hacer: atenazar al espectador con unos planos espectaculares y sobrecogedores, aferrarlo a su asiento con la tensión dramática y la angustia de unos hombres a merced de la suerte y de un aciago destino del que no parece que puedan escapar. Con pocos diálogos, la cinta apuesta por potenciar el sonido de un modo cuanto menos particular. Sin grandes fanfarrias ni estruendos innecesarios, los graves provocados por los motores de los aviones, los impactos de bala o los estallidos de las bombas mantienen prácticamente todo el relato con un trasfondo tenso no apto para personas que se angustien fácilmente.

A esta narrativa se suma, para rizar el rizo, el particular gusto de los hermanos Nolan por los tiempos de la narración. Si bien al comienzo puede despistar, el uso de secuencias clave permite al espectador recomponer el puzzle que representa este rescate de más de 300.000 personas de una playa a través de la visión de un puñado de personajes repartidos por tierra, mar y aire. De este modo, y más allá del relato, el film se despliega como un mapa a descifrar que hace aún más interesante, si cabe, una trama carente de grandes giros argumentales o enemigos a las puertas, pero enriquecido con un dramatismo propio de los films que forman parte de la historia. Y es aquí donde radica la magia del genio de Nolan, en ser capaz de permitir al espectador desentrañar de forma gradual la maraña narrativa que parece mostrar en un principio (y la palabra clave es “parece”).

Puede que Dunkerque no sea una película perfecta. De hecho, en este juego narrativo con tantos y variopintos personajes donde los diálogos brillan por su ausencia en buena parte del metraje, los protagonistas son los que peor parados salen. Tantos roles impiden una buena definición de ellos, aunque sí lo suficiente como para dotar al conjunto de la profundidad dramática necesaria. Es un mal menor y necesario en una épica obra como esta que sobrecoge, hipnotiza y enamora a partes iguales. Que Nolan haya vuelto a crear una obra extraordinaria empieza a ser algo habitual. Que lo haga con géneros tan dispares como sus últimas obras le acerca un poco más al Olimpo de los grandes directores de la historia del cine.

Nota: 9/10

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Sobrevivir en ‘Dunkerque’ a ‘Una noche fuera de control’


El mes de julio va a terminar por todo lo alto en lo que a estrenos se refiere. Más concretamente, en lo que a películas importantes para el gran público se refiere. Eso sí, dos títulos muy diferentes entre sí. El que llega este viernes, día 21, está precedido por el renombre de su director, la calidad de sus estrellas y la temática escogida. Pero por supuesto, no es la única novedad. El terror, el drama y la comedia también están muy presentes entre los títulos que llegan a la cartelera.

Pero comencemos con Dunkerque, título de lo nuevo de Christopher Nolan (Interstellar) que, en esta ocasión, también se encarga del guión en solitario. La historia narra un acontecimiento de la II Guerra Mundial, en concreto la evacuación de la ciudad francesa de Dunkirk, cuya traducción al castellano da nombre al film. Atrapados en una playa y rodeados de alemanes, los soldados aliados de Francia, Bélgica y Reino Unido tuvieron que resistir los ataques enemigos en una dura batalla mientras eran evacuados en todo tipo de embarcaciones, entre ellas barcos de pescadores. Acción y drama se dan cita en esta película producida entre Estados Unidos, Reino Unido, Francia y los Países Bajos, y protagonizada por Tom Hardy (El renacido), Mark Rylance (El puente de los espías), Kenneth Branagh (Mi semana con Marilyn), Aneurin Barnard (Cosecha amarga), Cillian Murphy (En el corazón del mar), James D’Arcy (Gernika), Fionn Whitehead y el cantante Harry Styles.

Muy diferente es Una noche fuera de control, comedia al más puro estilo Resacón en Las Vegas (2009) protagonizada en esta ocasión por cinco mujeres que se reúnen tras 10 años sin contacto para celebrar un fin de semana de solteras. La noche se tuerce cuando matan por accidente a un stripper, lo que desencadenará una noche en la que todo lo que puede pasar terminará pasando, aunque sea de lo más inverosímil. Lucia Aniello (serie Broad City) dirige esta producción puramente estadounidense que cuenta en su reparto con Scarlett Johansson (Ghost in the Shell), Kate McKinnon (Fiesta de empresa), Zoë Kravitz (Animales fantásticos y dónde encontrarlos), Jillian Bell (Los tres reyes malos), Ilana Glazer (How to follow srangers), Demi Moore (Como reinas) y Ty Burrell (serie Modern family).

El terror y la fantasía tienen en Siete deseos a su máximo representante este fin de semana. Dirigida por John R. Leonetti (Annabelle), esta producción norteamericana arranca cuando una joven recibe un regalo muy especial de su padre, una caja de música con una misteriosa inscripción en la que explica que hará realidad todos los deseos de su propietario. Poco a poco la chica descubre que, en efecto, es capaz de hacer realidad todo lo que pida, pero será consciente también del alto precio que deberá pagar por ello. Sherilyn Fenn (Todo por un sueño), Joey King (Independence Day: Contraataque), Ryan Phillippe (Catch Hell), Elisabeth Röhm (serie Jane the virgin) y Ki Hong Lee (El corredor del laberinto) encabezan el reparto.

Estados Unidos, Reino Unido y la República Dominicana producen A 47 metros, film que combina terror y drama que gira en torno a dos hermanas que, durante una expedición de buceo para observar tiburones, se quedan atrapadas en la jaula al romperse el cable y caer hasta las profundidades del mar. Comenzará a partir de ese momento una lucha por tratar de salir y escapar de los tiburones antes de que se les acabe el oxígeno. Johannes Roberts (El otro lado de la puerta) es el encargado de dirigir esta cinta protagonizada por Mandy Moore (Hasta que el cura nos separe), Claire Holt (serie Pequeñas mentirosas), Matthew Modine (serie Stranger Things), Yani Gellman (Lizzie Superstar) y Santiago Segura (que no es el actor y director español).

Reino Unido también está presente, junto a India, en el drama biográfico El último virrey de la India, film que narra los últimos años de Reino Unido en el país asiático y el final del Imperio a través de la historia de Lord Mountbatten, que asumió el puesto de último Virrey, y uno joven criado hindú que se enamora de una chica musulmana, y cuyo amor se verá en medio del conflicto social que se desata. Dirigida por Gurinder Chadha (Bodas y prejuicios), la película cuenta en su reparto con Gillian Anderson (serie La caza), Hugh Bonneville (serie Downton Abbey), Manish Dayal (Un viaje de diez metros), Huma Qureshi (White) y Michael Gambon (El cuarteto).

Antes de entrar en los estrenos puramente europeos, un remake. Inseparables es el título de la versión argentina de Intocable (2011), comedia con ciertas dosis de drama que, en esta ocasión, narra cómo un acomodado hombre de negocios se queda tetrapléjico tras un accidente, por lo que se ve obligado a contratar un ayudante terapéutico. El elegido será el ayudante de su jardinero. Esta nueva versión está dirigida por Marcos Carnevale (El espejo de los otros) y protagonizada por Oscar Martínez (Relatos salvajes), Rodrigo de la Serna (Cien años de perdón), Carla Peterson (Las insoladas), Alejandra Flechner (Antes), Malena Sánchez (Cromo) y Rita Pauls (Mate-me por favor).

Posiblemente la película más internacional de la semana sea Sieranevada, comedia dramática de corte familiar producida entre Rumanía, Bosnia Herzegovina, Francia, Croacia y Macedonia cuya historia gira en torno a una reunión familiar para honrar la muerte de uno de sus miembros. Reunión que se produce tres días después del atentado de Charlie Hebdo y cuarenta desde el fallecimiento del difunto. Cristi Puiu (Offset) escribe y dirige este film protagonizado por Mimi Branescu (Tatal fantoma), Bogdan Dumitrache (Loverboy), Dana Dogaru (Francesca) y Sorin Medeleni (Pacala se întoarce).

Puramente europea es Mara y el señor del fuego, fantasía producida en Alemania en 2015 que dirige Tommy Krappweis (Berndi Broter und der Kasten der Katastrophen) a partir de una novela que él mismo escribió. La trama arranca cuando una joven que sufre acoso en el colegio, y cuya madre parece más preocupada en la espiritualidad que en sus necesidades, empieza a tener visiones sobre monstruos, antiguos dioses y héroes. Con la ayuda de un profesor descubrirá que ella es la única capaz de evitar el Ocaso de los Dioses al poder viajar al pasado y al presente. El reparto está encabezado por Lilian Prent, Christoph Maria Herbst (La casa de los cocodrilos), Esther Schweins (Los Cocodrilos atacan de nuevo), Jan Josef Liefers (RAF Facción del ejército rojo) y Eva Habermann (Ossi’s Eleven).

Desde Israel llega Asuntos de familia, drama que gira en torno a una pareja que vive en el Nazaret actual soportando el peso de la rutina. Sus hijos, sin embargo, viven una vida mucho más enajenada al otro lado de la frontera. Escrita y dirigida por Maha Haj, quien debuta de este modo en el largometraje, la cinta cuenta entre sus actores con Amer Hlehel (Amerrika), Doraid Liddawi (serie Tyrant), Mahmoud Shawahdeh y Saana Shawahdeh (Ish lelo selolari).

Y solo en salas seleccionadas podrá verse durante una semana un reestreno de Ikarie XB1, film de la República Checa realizado en 1963 cuya influencia en algunos de los grandes títulos del género es incuestionable. Dirigida por Jindrich Polák (serie Los visitantes) a partir de una novela de Stanislaw Lem, la historia se centra en un viaje espacial en el siglo XXII para encontrar formas de vida alienígenas. Durante el trayecto, que dura quince años, la tripulación deberá enfrentarse a varias situaciones, desde un aparato espacial del siglo XX hasta la aparición del síndrome de “estrella negra”, pasando por la inestabilidad mental de uno de los pasajeros. La cinta está protagonizada por Irena Kacírková (Nevera), Dana Medrická (El príncipe impostor), Frantisek Smolík (Vyssí princip) y Zdenek Stepánek (Pouta).

En lo que a documentales se refiere, dos propuestas. La primera es Kedi, producida entre Estados Unidos y Turquía y cuyo argumento se centra en la vida de los gatos en Estambul. Ceyda Torun debuta en el largometraje con esta obra.

Por último, la argentina Todo sobre el asado, dirigida a cuatro manos por Mariano Cohn y Gastón Duprat (El ciudadano ilustre), viaja a la Argentina profunda para abordar la tradición del asado, una comida que en varios puntos del país es más un ritual. A través de la mezcla de realidad y ficción, y con un toque cómico, la cinta desgrana las claves de la identidad nacional argentina.

‘Origen’, o la influencia del subconsciente en el tiempo y el espacio


'Origen' es uno de los films más complejos de Christopher Nolan.Ya he comentado alguna vez en este pequeño rincón de Internet que prácticamente todos los directores basan su filmografía en la obsesión por un concepto. Steven Spielberg (Lincoln), por ejemplo, se asocia normalmente con la familia y todo lo que eso conlleva; Martin Scorsese (Casino) es sinónimo de mafia; Woody Allen (Midnight in Paris) es la viva imagen del nerviosismo y la psicología. Evidentemente, filmografías tan ricas no pueden definirse por completo en base a estas ideas, pero sí que permite hacernos una idea de cuál es el sentido general de sus películas, al menos de la gran mayoría o, en todo caso, de las más aclamadas. Hace ahora algo más de dos años, cuando estaba a punto de estrenarse El caballero oscuro: La leyenda renace, titulaba una entrada de la siguiente manera: “Christopher Nolan, o la revolución del suspense y del thriller“, en la que mencionaba como una de sus obras más completas Origen (2010). Pero tras este título se esconde algo más.

De hecho, si atendemos a lo dicho en esa pequeña introducción, a Christopher Nolan se le puede asociar con una obsesión por el uso del tiempo, por su relatividad y los efectos que esto causa en la narrativa cinematográfica. Su más reciente película, Interstellar, sigue esta senda, aunque es el film protagonizado por Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street) el que puede considerarse como la máxima expresión de este concepto. La historia, desde luego, no deja lugar a dudas: un ladrón de guante blanco especializado en robar ideas del subconsciente a través de los sueños es contratado para introducir una idea en la mente de un empresario y generar así una reacción en cadena. Sin embargo, para lograrlo deberá introducirse en profundos niveles del subconsciente a los que nunca había llegado, creando un sueño dentro de otro sueño y poniendo en peligro su propia conciencia al existir una alta probabilidad de que no llegue a despertar nunca.

Es precisamente esta idea de un sueño dentro de otro lo que permite al director y guionista (esta vez sin su hermano, Jonathan Nolan, autor de la serie Person of interest) manejar el tempo narrativo a su antojo. No se trata de una ruptura como la que lleva a cabo Tarantino en sus films, sobre todo en Pulp fiction (1994), sino de jugar con las diferentes realidades que ofrece una visión del tiempo diferente. El hecho de que los diferentes espacios posean un paso del tiempo distinto pero influyan notablemente unos en otros genera un contraste visual cuyas posibilidades son casi infinitas, pues lo que el director maneja no son dos dimensiones (espacio y tiempo), sino tantas como desee (varios espacios y un tiempo visto desde diferentes perspectivas). El ejemplo más evidente en Origen es su clímax, en el que se combinan hasta tres niveles de conciencia en un único espacio de tiempo que transcurre de forma distinta en cada nivel, produciendo situaciones tan interesantes como complejas.

Todo ello, aplicado al thriller y al suspense, es lo que genera una revolución conceptual de un género en cuyas bases ya se encuentra, por su propia definición, un cierto manejo del espacio y del tiempo para crear elipsis e intriga. Se puede decir, por tanto, que esta vuelta de tuerca del director de Memento (2000) es un salto cualitativo del género, o al menos una visión algo más compleja de los pilares narrativos del mismo. Y eso es algo que puede verse en todos sus films, siendo la trilogía de Batman la más académica en este sentido. El sentido del drama, además, adquiere especial relevancia a medida que se desarrolla la trama, pues la complejidad que poco a poco se adueña del relato ofrece una concepción más completa del sentido general del film que nos ocupa. No obstante, es conveniente aclarar que la propia estructura de la película ya posee una cierta idea atípica del tiempo narrativo.

Recuerdos, sueños y realidad

En el caso de Origen esta idea atípica reside tanto en la temática que centra su desarrollo dramático como en la forma narrativa escogida. Como si de un aviso se tratara, Nolan comienza por una secuencia que no se corresponde con el inicio de la historia del protagonista, sino con un momento intermedio del film. Esta idea de “comenzar por el final”, o por el medio, predispone al espectador a una historia ya de por sí compleja, haciéndole partícipe además de toda la teoría psicológica y moral que se esconde tras estos viajes por el subconsciente y el mundo de los sueños. Pero en relación a esa complejidad que ya he comentado hay que destacar, entre otras cosas, todo lo que rodea al manejo del espacio y del tiempo que caracterizan al film, y que no es otra cosa que el auténtico tiempo del ser humano, es decir, pasado, presente y futuro.

El director juega en el film con los recuerdos y la realidad hasta el punto de convertirlos en una suerte de sueños para el espectador. Sus saltos temporales hacia el pasado y hacia los recuerdos generan en el desarrollo de la trama un doble efecto. Por un lado, rompen la narrativa desde un punto de vista conceptual y puramente académico; por otro, establecen una serie de puentes entre diferentes puntos relevantes de la narrativa que no solo explican los acontecimientos, sino que dotan al conjunto de una entereza y suavidad formal que, por ejemplo, no tiene el film de Tarantino antes mencionado. Este manejo de la narrativa y de los tempos es lo que convierte a Christopher Nolan en un maestro, y a este film en uno de los más interesantes y atractivos de su filmografía que, por cierto, no supera la decena de títulos.

Aunque puede que la otra consecuencia sea aún más notable. El constante paso de la realidad al subconsciente, del presente al pasado, de lo real a lo irreal, termina por saturar la historia y crear en el espectador un caos controlado de ideas e impresiones. O lo que es lo mismo, es un film tan rico en ideas que obliga al espectador a pensar mientras atiende al film, creando sus propias conclusiones y sus propias interpretaciones de lo que ocurre en pantalla. Esto hay que sumarlo a un final abierto que puede no gustar al no tener una explicación directa, pero que supone el broche perfecto a una película que en todo momento juega con los riesgos de caer en un laberinto de sueños, subconscientes y muertes en vida. La necesidad de los personajes de aferrarse a una especie de tótem se convierte, en definitiva, en la necesidad del público de aferrarse a un final sólido, real y tangible. Una identificación que apela, como no podía ser de otro modo, a nuestro subconsciente.

El uso que hace Christopher Nolan del tiempo no se centra, por tanto, en la narrativa. Al menos no en primera instancia. Origen, como máximo representante de esta idea, enfoca su trama hacia un manejo del tiempo como concepto que afecta a los personajes, y por extensión a la trama. A diferencia de otros directores y películas, esta historia de ladrones, subconscientes y mundos oníricos busca en todo momento definir la influencia del tiempo y del espacio en los protagonistas y en la situación que viven, creando de este modo una serie de mundos paralelos que influyen unos en otros. No se trata, en definitiva, de un manejo del tiempo, sino de exponer la influencia del tempo en la historia. Si a esto añadimos una estructura narrativa sólida y unos personajes elaborados, nos encontramos con un film complejo e interesante en todos sus aspectos, niveles y subniveles.

‘Interstellar’: los Nolan crean una nueva odisea en el espacio


MAtthew McConaughey y Anne Hathaway son los principales protagonistas de 'Interstellar'.Hay películas que desde el primer fotograma se intuyen épicas, atemporales. Películas que, independientemente de su magnitud o de su presupuesto, tienen eso que muy pocas historias logran hoy en día: magia. Los hermanos Nolan, pues a pesar del genio individual de cada uno dependen mucho uno del otro, pertenecen a ese pequeño grupo capaz de narrar las historias más fantásticas e inverosímiles de la forma más humana posible. Con su última película van un paso más allá, utilizando la majestuosidad y grandiosidad del espacio para, en definitiva, adentrarse en los conflictos emocionales de un padre y una hija a través del espacio y del tiempo.

Y como todo artista que se precie, sabe reconocer que muchos otros antes que él han abonado el terreno que ahora él trabaja. O lo que es lo mismo, Christopher Nolan (Insomnio), en su calidad de director, es consciente de que las odiseas espaciales tienen un referente cultural inamovible, por lo que la mejor manera de triunfar es homenajeando el clásico de Stanley Kubrick. En cierto modo, Interstellar puede entenderse como una versión moderna y algo menos conceptual de 2001: Una odisea en el espacio, con las distancias más que evidentes que las separan en materia argumental y dramática. Pero a pesar de dichas diferencias, las influencias y las referencias son más que evidentes. Desde la estructura de su tercio final hasta detalles como los robots que acompañan la misión (una especie de fusión entre el monolito y HAL 9000), el film posee ese aire clásico y vanguardista que define al film de Kubrick.

Pero esta odisea moderna creada por los Nolan va más allá. Con un comienzo algo lento pero magistralmente elaborado, la película es una reflexión sobre la relatividad del tiempo y cómo eso afecta a los seres humanos. También es un intenso drama familiar en el que la mayor tragedia no es la separación entre padre e hija, sino las promesas difíciles de cumplir y los sacrificios de nuestra propia vida para salvar toda una especie. Los dilemas morales que se suceden en la historia, combinados con esa obsesión de director y guionista con el paso del tiempo y sus diferentes dimensiones, otorgan al conjunto un sentido grandilocuente de una historia que casi podría considerarse intimista. Todo ello con el trasfondo de la ciencia y el misterio de los agujeros negros, lo que por cierto genera uno de los mejores puntos de giro que tiene el film.

Estamos, por tanto, ante una de esas historias que tienen todos los elementos para convertirse en un clásico. Incluso en un referente. Aunque al igual que ocurre en Interstellar, solo el paso del tiempo permitirá saber si el film ha alcanzado ese lugar en el que pueda subsistir una vez su vida actual termine. Desde luego, los fans de Christopher Nolan (y de su hermano, aunque no sean conscientes) encontrarán en esta epopeya de ciencia ficción uno de los relatos más sólidos, emotivos y espectaculares de los últimos años. Los premios deberían caer por el propio peso de la gravedad, aunque como suele ocurrir con estas películas, posiblemente se queden orbitando. Por supuesto, eso no resta ningún mérito a lo que se puede disfrutar durante casi tres horas que apenas se notan.

Nota: 8,5/10

Nolan envía a McConaughey en un viaje ‘Interstellar’ por la cartelera


Estrenos 7noviembre2014Nuevo viernes, nuevo fin de semana y nuevas películas que llegan a la cartelera. En esta ocasión, eso sí, con el evidente atractivo de la nueva historia surgida de la mente de los hermanos Nolan (El caballero oscuro) que, a tenor de las primeras imágenes, puede convertirse en uno de los films del año. Pero por supuesto, este 7 de noviembre viene cargado de otros títulos para todos los gustos, desde comedias familiares hasta dramas sociales, pasando por cintas de animación para los más pequeños. Se puede decir que, tras una época de transición, el cine ha entrado definitivamente en el otoño, época de cintas más dramáticas que espectaculares que cuentan algo más que una sucesión de secuencias de acción.

Así que comenzamos con Interstellar, dirigida por Christopher Nolan y con guión escrito a cuatro manos por él mismo y por su hermano Jonathan. Un drama enmarcado en la ciencia ficción y los viajes espaciales que sigue a un grupo de viajeros espaciales cuya misión es utilizar un agujero de gusano y llegar a los confines donde el ser humano no había podido llegar antes con la intención de localizar un lugar para que la Humanidad pueda subsistir después de que la Tierra haya quedado inhabitable. Las primeras imágenes ya ofrecen una idea de la espectacularidad y el intimísimo que se combinan en esta historia protagonizada por un reparto simplemente espectacular: Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club), Jessica Chastain (Mamá), Anne Hathaway (Los miserables), Michael Caine (Ahora me ves…), Wes Bentley (American Beauty), Bill Irwin (La boda de Rachel), Casey Affleck (Adiós pequeña, adiós), Topher Grace (Spider-Man 3), John Lithgow (El origen del Planeta de los Simios), Ellen Burstyn (serie Political animals) y David Oyelowo (El mayordomo).

Muy distinta es la nueva comedia familiar producida por la factoría Disney que adapta el libro de Judith Viorst. Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso comienza cuando un chico de 11 años vive el peor día de su vida, una sucesión de desafortunadas coincidencias que le harán preguntarse si este tipo de cosas solo le ocurren a él, entre otras cosas porque su optimista familia no parece hacerle mucho caso. Sin embargo, cuando poco después sean sus padres y sus hermanos los que vivan una auténtica pesadilla personal comprenderá que todos, en mayor o menor medida, pueden vivir uno de esos días horribles en sus vidas. Miguel Arteta (Rebelión adolescente) es el encargado de poner en imágenes la historia y de dirigir a Steve Carell (Los amos de la noticia), Jennifer Garner (Butter), Ed Oxenbould (Paper planes), Dylan Minette (Prisioneros), Kerris Dorsey (serie Ray Donovan) y Megan Mullally (The kings of summer).

También estadounidense, aunque con colaboración francesa, es El amor es extraño, drama dirigido por Ira Sachs (El juego del matrimonio) que gira en torno a una pareja homosexual que, tras décadas de vida conjunta, deciden casarse al amparo de la nueva ley que reconoce su unión. A su vuelta de la luna de miel, sin embargo, las cosas cambian, y su nueva situación hace que despidan a uno de ellos. Pronto comprueban que no pueden pagar la hipoteca de su piso, por lo que deben mudarse a uno mucho más pequeño y barato. Una reunión de amigos y parientes les servirá para comprobar el apoyo real que tiene su decisión y para encontrar la forma de salir de su situación. John Lithgow, que esta semana repite con Interstellar, y Alfred Molina (Spider-Man 2) son los principales protagonistas, a los que acompañan Marisa Tomei (Los idas de marzo), Cheyenne Jackson (Lola versus), Charlie Tahan (Siempre a mi lado) y Tatyana Zbirovskaya (Zelimo).

Pasamos ahora a las novedades españolas, y entre ellas destaca Justi&Cia, último largometraje del actor Álex Angulo (El día de la bestia), fallecido el pasado mes de julio. A medio camino entre la comedia y el drama, el argumento sigue la decisión de un ex minero que, harto de la situación que le ha tocado vivir, decide convertirse en un justiciero social. Para ello se aliará con un jubilado cuya vida le resulta monótona. Ópera prima de Ignacio Estaregui, en el reparto también encontramos a Hovik Keuchkerian (Los días no vividos), Antonio Dechent (La última isla), Marta Larralde (Todas las mujeres) y Juanma Lara (Al final del camino), entre otros.

España y México se encuentran detrás de Espacio interior, drama producido en 2012 que supone el debut en la dirección de Kai Parlange. La historia comienza cuando un joven es secuestrado y recluido en un pequeño cuarto. Obligado a revelar información sobre sus seres queridos, el joven se abandona a la suerte ante la sensación de haber traicionado a su familia. Sin embargo, cuando está al borde de la muerte un pequeño atisbo de esperanza le hará comprender que ni su mente ni su espíritu están secuestrados, lo que le llevará a buscar la redención. Entre los actores principales encontramos a Kuno Becker (El cartel de los sapos), Ana Serradilla (La otra familia), Hernán Mendoza (Caja negra), Gerardo Taracena (Apocalypto) y Rocío Verdejo (Desafío).

Aunque la producción más internacional es sin duda Blue Lips. España, Estados Unidos, Brasil, Italia y Argentina son los países tras este drama cuya premisa es cuanto menos curiosa, sobre todo en lo que al apartado técnico se refiere. Seis personajes de diferentes países que por distintos motivos viajan a Pamplona verán cómo sus vidas se cruzan en plenas fiestas de San Fermín. Hasta aquí todo normal. Lo interesante es que cada uno de esos personajes está dirigido por un director. O lo que es lo mismo, la película tiene seis directores que coincidieron en la ciudad española para rodar los planos que reúnen a todos sus actores. Daniela De Carlo (Qualquer gato Vira-Lata), Gustavo Lipsztein (Travesía mortal) y los debutantes Julieta Lima, Antonello Novellino, Nacho Ruipérez y Nobu Shima son los directores, mientras que frente a la cámara tenemos a Dudu Acevedo (1972), Simone Castano, Keona Cross, Mariana Cordero (Tres días), Malena Sánchez (Tiro de gracia) y Avi Rothman (Missed connections).

La actriz francesa Audrey Dana (Torpedo) debuta en el largometraje con la comedia gala French women, que como su propio título indica cuenta con un reparto casi en exclusiva femenino. Su trama sigue las vidas de 11 mujeres que representan todos los aspectos y rangos sociales de Francia, desde la madre con hijos que dedica su vida a su familia hasta las mujeres de negocios. Todo un alegato en favor del papel de las mujeres en la sociedad actual que cuenta con la participación de nombres como Isabelle Adjani (Bon boyare), Alice Belaïdi (Fonzy), Laetitia Casta (El fraude), Julie Ferrier (En la flor de la vida), Audrey Fleurot (Intocable), Géraldine Nakache (Los infieles), Vanessa Paradis (Café de flore), Alice Taglioni (La presa) y la propia Dana.

Del 2013 es Los niños del cura, comedia dramática producida en Croacia y dirigida por Vinko Bresan (Marsal) que comienza cuando un joven cura llega a una pequeña isla para hacerse cargo de los pocos habitantes que acuden a la iglesia. En un intento de aumentar la natalidad de la zona, inicia un plan en colaboración con el farmacéutico del pueblo que consiste en perforar los preservativos antes de venderlos. Sin embargo, las consecuencias de esta iniciativa serán totalmente inesperadas. Marija Skaricic (Shahada), Kresimir Mikic (Solo entre nosotros), Nisa Butijer (Majka asfalta), Inge Appelt (Bella boina) y Ana Begic (Nije kraj) son algunos de los actores principales.

La única representante del género de animación es Dixie y la rebelión zombi, producción española dirigida a cuatro manos por Beñat Beitia y Ricardo Ramón, productor y director respectivamente de la anterior entrega de esta saga, Papá, soy una zombi (2011). En esta ocasión la trama encuentra a la protagonista viviendo la vida que siempre soñó, algo que cambia cuando sus viejos amigos zombis le avisan de que está a punto de iniciarse una rebelión de los muertos que amenaza con destruir a los vivos. La joven adolescente será la única capaz de detener la guerra, aunque para ello tendrá que decidir si realmente está dispuesta a poner en peligro a sus amigos.

Terminamos con un documental un poco especial, pues en su desarrollo combina música y drama a partes iguales. 20.000 días en la Tierra es un reflejo de los procesos creativos y la vida íntima del músico e icono cultural Nick Cave a lo largo de 24 horas que servirán, además, para exponer todo aquello que convierte al ser humano en lo que es. Dirigida por Iain Forsyth y Jane Polar (Run for me), la película cuenta, además de con el propio Cave, con personajes como Susie Black, el músico Warren Ellis, Darian Leader, el actor Ray Winstone (Noé) y Kylie Minogue.

Tráiler de ‘Interstellar’: el emotivo viaje espacial de los Nolan


Matthew McConaughey en un momento del tráiler de lo nuevo de Christopher Nolan, 'Interstellar'.A última hora de la tarde del viernes veía la luz el primer avance de una de las películas más esperadas y que más expectación ha generado en los últimos meses. La verdad es que no es para menos después de ver estas imágenes en movimiento. Y también es cierto que no es extraña una reacción de este tipo ante el nuevo film de Christopher Nolan, al que los más jóvenes conocerán como el director que ha elevado a la categoría de obra maestra el subgénero de las adaptaciones de cómic gracias a su trilogía sobre Batman. Evidentemente, las ganas de ver el tráiler de Interstellar, que así se titula, no se derivan únicamente de estas tres obras. Por supuesto, su carrera ha tenido unos éxitos más acertados que otros, pero en líneas generales su filmografía está plagada de títulos distintos, personales y de una calidad técnica y dramática de la que pocos pueden presumir.

Buena parte del mérito debería tenerla su hermano, Jonathan Nolan, guionista de la mayor parte de sus películas y de esa entretenidísima serie que es Person of interest. Ambos colaboran en la trama de esta nueva película que, como no podía ser de otro modo, vuelve a combinar espectacularidad visual con intimísimo dramático. En esta ocasión el marco es el espacio exterior; más concretamente, la historia sigue a un grupo de exploradores que, tras descubrir un nuevo agujero de gusano que les llevará a los rincones más alejados del universo, se embarcarán en una misión para superar los límites que hasta ahora habían tenido los viajes espaciales del ser humano. Lo cierto es que explicado así la trama dice más bien poco, de ahí que este primer tráiler haya sido consumido de forma ávida por aquellos que esperaban saber algo más del film.

¿Y qué se desprende de estas imágenes en movimiento? Para empezar, que los Nolan han optado por un tono más bien oscuro, alejado de sentimentalismos tópicos de este tipo de historias y centrándose en la relación paternofilial del protagonista. Con el trasfondo de una Humanidad al borde de su extinción, la relevancia del conflicto entre la familia a la que se debe abandonar para viajar a un lugar desconocido en busca de un planeta que habitar o del que sustraer lo necesario para sobrevivir adquiere si cabe tintes más dramáticos, acentuados por la majestuosidad y grandiosidad de algunas de las imágenes mostradas, como esa nave circular en medio de la inmensidad del espacio. Si a esto añadimos una fotografía que desluce los colores más vivos del planeta y aviva los tonos fríos y carentes de vida de la nave, el resultado es un film que se aleja, como decimos, de la épica o de la acción para adentrarse más en los personajes, en sus relaciones y en las consecuencias de sus actos.

Y por si el interés generado por director y película fuera poco, en el reparto se hallan algunos de los mejores actores de los últimos tiempos, como son Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club), Anne Hathaway (Los miserables), Jessica Chastain (La noche más oscura), Casey Affleck (El demonio bajo la piel), Michael Caine (Ahora me ves…), Wes Bentley (American beauty), Topher Grace (La sombra de la traición), Ellen Burstyn (serie Political animals), David Oyelowo (El mayordomo) y John Lithgow (El origen del planeta de los simios). Así que sin más preámbulos, el tráiler.

Superman y los monstruos de Pixar, aire para la taquilla


Estrenos 21junio2013.Fin de semana de esperanzas. Tras unas semanas realmente pobres en lo que a recaudación y expectativas se refiere, los cines españoles acogen con mucho interés la llegada de El hombre de acero, el reinicio de una nueva saga sobre Superman que aporte un nuevo enfoque a un personaje bastante maltratado cinematográficamente hablando desde hace años. Claro que no es el único gran estreno. El campo de la animación cuenta con un representante de peso como es la secuela de Monstruos S. A. (2001), que está llamada a ser una de las películas del verano. Empero, al igual que en anteriores fines de semana, este viernes 21 de junio llegan más estrenos europeos que norteamericanos, más cintas intimistas que grandes producciones capaces de atraer a los espectadores al cine. Habrá que ver cómo se comporta la taquilla.

En cualquier caso, está claro que el estreno de la semana es El hombre de acero. Dirigida por Zack Snyder (Watchmen) y con la supervisión de Christopher Nolan (trilogía El Caballero Oscuro), la historia cuenta los orígenes del famoso superhéroe desde que es enviado a la Tierra por sus padres antes de que Krypton sea destruido. Una vez en nuestro planeta, el pequeño crecerá como un joven que debe esconder unos poderes increíbles ante el temor y el rechazo que pueden provocar en el resto de la sociedad. Sin embargo, la llegada de otros supervivientes del planeta que pretenden crear un nuevo Krypton en la Tierra obligará a un ya adulto Superman a darse a conocer y tomar la decisión de defender a aquellos que le adoptaron o unirse a las fuerzas invasoras. Mucha acción y diversos temas como la aceptación o el debate entre el desarrollo natural o la explotación indiscriminada de recursos son los pilares básicos de esta superproducción que protagonizan Henry Cavill (Immortals) como Superman/Clark Kent; Amy Adams (The fighter) como Lois Lane; Michael Shannon (serie Boardwalk Empire) como el General Zod; Kevin Costner (Mr. Brooks) y Diane Lane (Noches de tormenta) como los padres adoptivos de Superman; Russell Crowe (Robin Hood) como Jor-El; y Lawrence Fishburne (Contagio) como Perry White. Junto a ellos, Antje Traue (Pandórum), Harry Lennix (The last fall), Richard Schiff (Pago justo) y Christopher Meloni (Infectados) completan el reparto principal.

La otra gran propuesta de la semana es Monstruos University, precuela del éxito de animación de Pixar que narra cómo los dos protagonistas de Monstruos S. A. se conocieron en durante sus estudios para aprender a asustar en la Universidad. Humor, acción y la depurada técnica de la que siempre hace gala la compañía son los elementos fundamentales de este film que se proyecta en 3D. Dirigida por Dan Scanlon (Tracy), la película cuenta en su versión original con las voces de Billy Cristal (Una terapia peligrosa), John Goodman (R3sacón), Steve Buscemi (Niños grandes), Helen Mirren (Hitchcock), Alfred Molina (Spider-man 2) y Nathan Fillion (serie Castle), entre otros.

Si dirigimos la mirada hacia Europa, varios son los estrenos que hay que destacar. Uno de ellos es Hannah Arendt, biopic de la famosa escritora y filósofa judía que fue exiliada en los Estados Unidos. La historia recoge los acontecimientos que le llevaron a escribir el libro ‘Informe sobre la banalización del mal’ y la repercusión casi inmediata que este tuvo en diversos ámbitos internacionales. Margarethe von Trotta (L’africana) es la directora, mientras que Barbara Sukowa (Romance & Cigarettes), Axel Milberg (Almanya), Janet McTeer (Albert Nobbs), Julia Jentsch (La granja) y Ulrich Noethen (Das sams) son los principales actores.

Con sello francés se estrena Después de mayo, drama ambientado en los años 70 del pasado siglo y centrado en las vivencias de un joven francés involucrado en la efervescencia artística y política de la época. Sus inquietudes le llevarán a viajar por Italia e Inglaterra para encontrar su lugar en el mundo y la sociedad. Escrita y dirigida por Olivier Assayas (Las horas del verano), la película está protagonizada por Clément Métayer y Felix Armand, que debutan en el cine, Lola Créton (En ville), Carole Combes e India Menuez.

También de Francia procede Mi encuentro con Marilou, adaptación de la novela de Eric Holder realizada por Jean Becker (Conversaciones con mi jardinero). La trama gira en torno a un veterano pintor que, durante una crisis, decide dejar de pintar, abandonar a su familia e iniciar un viaje por varios países. Durante su periplo conoce a una joven adolescente rechazada por su madre. Juntos iniciarán una relación paterno-filial que devolverá sentido a sus vidas. Patrick Chesnais (No estoy hecho para ser amado), Jeanne Lambert, Miou-Miou (Germinal) y Jacques Weber (Don Juan, de Molière) integran el reparto principal de este drama.

El drama es también el género de La Lapidation de Saint Étienne, coproducción entre Francia y España del 2012 que se centra en la figura de un anciano que vive en su piso rodeado de recuerdos de una vida marcada por la tragedia. A pesar de que su situación no afecta a nadie, tanto el casero como los vecinos empiezan a presionarle para que abandone la vivienda. Todo cambia cuando el hombre sufre un accidente en su domicilio que le deja malherido. Su petición de auxilio caerá en saco roto, evidenciando la falta de humildad de la sociedad que le rodea. Pere Vilà i Barceló (Pas a nivell) dirige el conjunto, que está protagonizado por Lou Castel (La rabbia), Marie Payen (Clandestino) y Luis Rego (Copacabana).

Para finalizar, Lawrence anyways es el nuevo largometraje escrito y dirigido por Xavier Dolan (Les amours imaginaires). Producido entre Francia y Canadá, el argumento centra su atención en un profesor de literatura que al cumplir 30 años decide cambiarse de sexo. La decisión genera sorpresa en su entorno, incluida su novia, que le acompaña durante todo el proceso. Sin embargo, lo más complicado será enfrentarse a los estigmas sociales y el rechazo de una sociedad y de un estatus cuando regrese a las aulas. Este drama social está protagonizado por Melvil Poupaud (Misterios de Lisboa), Suzanne Clément (La brunante), Nathalie Baye (Una dulce mentira) y Monia Chokri (La edad de la ignorancia), entre otros.

Cómic en estado puro en la primera temporada de ‘Arrow’


Stephen Amell protagoniza la serie 'Arrow'.Con el paso de los años está siendo más y más evidente la influencia narrativa y dramática que la trilogía de ‘El Caballero Oscuro’ dirigida por Christopher Nolan (Insomnio) ha ejercido sobre ese particular género que es el cine de superhéroes. Y eso que solo han pasado 8 años desde el estreno de Batman Begins. Hasta ahora, dicha influencia era percibida únicamente en las salas de cine, pero la emisión de la primera temporada de Arrow en la televisión ha abierto el ámbito de influencia. La serie, creada por Greg Berlanti (serie Los increíbles Powell), Mark Guggenheim (serie FlashForward) y Andrew Kreisberg (serie Boston Legal) es una adaptación del cómic de DC Flecha Verde, personaje que guarda no pocas similitudes con el protagonista de la trilogía de Nolan y que, al menos en esta adaptación, posee numerosos puntos en común con las historias de otros superhéroes y, quizá lo más importante, es un cómic trasladado en esencia a la pantalla.

En concreto, el protagonista es un joven multimillonario que, tras ser rescatado de una isla desierta en la que sobrevivió durante más de cinco años, inicia una cruzada para limpiar su ciudad de criminales, tarea en la que utilizará a una serie de aliados. Evidentemente, el hombre que regresa no es el mismo que se fue, ni moral ni físicamente. Para lograr su objetivo utiliza una lista de nombres que su padre le entrega antes de morir y un disfraz similar al de Robin Hood, así como un arco con el que dispara todo tipo de flechas verdes modificadas.

Como suele ocurrir en este tipo de historias, lo más interesante no es la premisa inicial, sino la evolución de las diferentes historias que se dan cita alrededor del superhéroe. Y si bien es cierto que la producción no se caracteriza por una gran profundidad dramática, no es menos cierto que logra mantener el espíritu de cualquier historia de superhéroes, o dicho de otro modo no insulta al espectador. Los personajes, al menos en su gran mayoría, poseen un desarrollo limitado, siendo en muchas ocasiones algo arquetípicos: el joven vengador enmascarado, el interés romántico del protagonista, el compañero sensato y consejero, o la familia preocupada e ignorante de las actividades al margen de la ley. Pero más allá de todo eso, estos primeros 23 episodios poseen el interés necesario para seguir las aventuras sin realizar demasiadas preguntas, principalmente por poseer el conjunto una lógica interna que nunca se incumple.

Por otro lado, uno de los pilares más interesantes de la serie, al menos de esta primera temporada, es la alternancia constante entre presente y pasado, entre la lucha contra el mal y los acontecimientos que convirtieron en héroe a este joven náufrago. Estos dos relatos alternos, además de ofrecer una información mucho más detallada y una perspectiva más amplia de la trama, otorgan la posibilidad de centrarse en uno cuando el otro sea excesivamente débil, o de abandonarlo si lo exige el desarrollo del episodio, como de hecho ha ocurrido en alguna ocasión, manteniendo así el interés y un cierto nivel formal.

Un villano final

El arquero deberá hacer frente a un poderoso villano en la primera temporada de 'Arrow'.El otro gran interés de la trama de esta primera entrega ha sido la presencia de un villano que controla al resto de objetivos de este arquero verde. En este sentido, hay que remarcar que la temporada ha evolucionado desde una estructura episódica y autoconclusiva a una trama cuyo valor reside en la forma de afectar al resto de historias y de personajes. Lo que comienza como casos aislados que el héroe debe resolver termina por convertirse en una lucha contra un supervillano que amenaza con destruir la ciudad y que, además, controla al resto de villanos y posee muchas similitudes con el personaje de Norman Osborn, enemigo de Spider-man.

La forma en que se produce este cambio es lo realmente relevante, pues lo que comienza siendo una trama secundaria (o si se prefiere paralela) termina por adquirir protagonismo, hasta el punto de involucrar, como decimos, a todos los personajes protagonistas en la historia, provocando en el último episodio una serie de giros dramáticos algo sorprendentes en este tipo de argumentos, una de las pruebas más evidentes de la influencia que mencionábamos al inicio. Un cambio orgánico que se nutre de una previsión narrativa muy calculada y que permite a los responsables de la serie tener el tiempo suficiente de sentar las bases morales de cada uno de los integrantes de la serie.

Por supuesto, lo que no puede faltar es la acción y las diferentes secuencias de persecución y lucha. Con una factura técnica muy elevada, uno de los mayores atractivos visuales es comprobar cómo un arquero es capaz de acabar con varios enemigos a base únicamente de disparar flechas y golpear con su arco. En este sentido, los momentos de combate, sobre todo ese esperado final entre el protagonista y el villano Flecha Negra, son espectaculares. Casi tan espectaculares, de hecho, como ver el despliegue físico de su protagonista, un Stephen Amell (serie Sin cita previa) que aporta todo lo necesario tanto físicamente como dramáticamente hablando.

Al final, esta primera temporada de Arrow demuestra que en televisión no son todo médicos y abogados, dramas o comedias. También existe un hueco para las producciones más sencillas y directas, aquellas que buscan única y exclusivamente entretener al espectador y saciar el interés de los fieles seguidores de los cómics y los superhéroes. La serie lo consigue con creces, y aunque su evolución sea más bien limitada, tampoco cabe exigir más a este tipo de historias. El final de esta primera temporada, sin embargo, deja abierto un futuro incierto en el que, sin duda, deberán aparecer nuevos villanos y héroes. Todo sea bienvenido siempre y cuando mantenga el espíritu que la ha convertido en un producto digno de disfrutar.

2ª Temporada de ‘Person of interest’, la rebelión del Gran Hermano


La máquina de 'Person of interest' depara más de una sorpresa en la segunda temporada.Es interesante comprobar cómo hay guionistas capaces de añadir sorpresa y giros argumentales atractivos a historias relativamente sencillas. Interesante y esperanzador, sobre todo en un mundo audiovisual donde las adaptaciones y los remakes están a la orden del día. Uno de esos guionistas es, sin lugar a dudas, Jonathan Nolan, hermano del director Christopher Nolan (trilogía El caballero oscuro) y autor de libretos como el de El truco final (El prestigio) (2006). Prueba de ello es el desarrollo argumental de la segunda temporada de Person of interest, serie que ya en sus primeros 23 episodios dejó claras sus intenciones y que, en estos nuevos 22 capítulos ha dado un giro hacia una complejidad mayor que la mera trama conclusiva en un solo programa. Lo curioso de todo esto es, sin embargo, que la producción apunta hacia horizontes insospechados.

La conclusión de la primera temporada dejaba ya numerosas incógnitas en el aire, como el hecho de que algunos personajes ajenos a los protagonistas tuvieran conocimiento de la existencia de la máquina capaz de prever los crímenes que se iban a perpetrar en cualquier lugar del mundo. Por supuesto, dichas cuestiones quedan resueltas en los primeros compases de esta nueva entrega, pero también abre muchos otros que de forma muy inteligente se distribuyen a lo largo de los capítulos para culminar en un clímax final a lo largo de los dos últimos que, aun siendo sencillo en extremo, no deja de generar muchas especulaciones sobre la verdadera alma de toda esta historia: la máquina.

Y es que si la primera temporada se centró en explicar la relación entre los protagonistas y sus respectivos pasados, esta segunda aborda un tema más complejo, sobre todo porque no llega a verse nunca. A pesar de las aventuras que deben vivir en cada capítulo, a pesar de seguir desvelando las pinceladas del pasado que han moldeado el carácter de los protagonistas, el auténtico arco dramático se centra en ese ente que episodio tras episodio publica números de la Seguridad Social. Y lo hace de forma sutil, casi secundaria, lo que genera la sensación en el espectador de que algo pasa y de que, como ocurre en muchas ocasiones en la vida cotidiana, lo que comienza siendo un simple aviso termina convirtiéndose en un grito de socorro.

En este sentido, tal vez los mejores episodios de toda la temporada sean los últimos, aquellos que deliberadamente centran su atención en la máquina y en los intentos de diversos personajes por hacerse con su control. La forma que tienen los responsables de solucionar el ataque a una inteligencia artificial de semejante calibre es, cuanto menos original, pero arroja un rayo de luz sobre un sendero que pocos seguidores de Person of interest podían suponer. Lo que comenzó siendo una especie de Gran Hermano que nos vigila termina en esta segunda tanda de episodios convertido en una rebelión de las máquinas, o mejor dicho de la máquina, capaz no solo de salvar la vida de la gente, sino de protegerse a sí misma y de manipular la sociedad para que la ayude en la tarea.

La otra cara de la moneda

Este es, sin lugar a dudas, el concepto más relevante de toda esta trama, y lo que convierte a esta continuación en un producto mucho más completo que su predecesora. Por supuesto, para los fans de la acción y del thriller policíaco, los casos siguen sucediéndose, muchos de ellos con una mayor complejidad y originalidad interna de la que existía en la primera temporada. Además, sus protagonistas se muestran mucho más cómodos en unos personajes que, cada vez de forma más evidente, empiezan a nutrirse el uno del otro, sobre todo en el caso de los interpretados por Jim Caviezel (Mentes en blanco) y Michael Emerson (serie Perdidos).

Y por supuesto, siguen existiendo las tramas secundarias en torno a los policías que les ayudan, a las luchas de los grupos criminales por hacerse con el control de la ciudad y a los problemas personales de cada uno de ellos. Empero, otro de los elementos más novedosos de esta nueva temporada ha sido el rostro, al menos parcialmente, de la otra cara de la moneda que representan estos ángeles de la guarda enviados por el Gran Hermano. Nos referimos a aquellos a los que el personaje de Emerson vendió la máquina, aquellos que rechazan muchos números por ser irrelevantes. Nos referimos al Gobierno, mencionado en más de una ocasión pero solo aquí mostrado a través de un comando que opera para eliminar amenazas.

Claro que, como no podía ser de otro modo, la presencia de este cuerpo de élite se intuye amenazadora, peligrosa y, en definitiva, un enemigo más (salvo algún que otro personaje que apunta a habitual en la tercera temporada). Eliminadas amenazas heredadas de la anterior entrega, la segunda temporada concluye con numerosos frentes abiertos. Tras el ataque a la máquina con el que concluyen los últimos episodios son ya tres los individuos que reciben avisos de este ente informático cuya inteligencia artificial, ha quedado demostrado, supera con creces las expectativas de sus creadores. Una triángulo que, sin duda, centrará buena parte del futuro desarrollo argumental, en el que se plantean cuestiones como el uso que el Gobierno quiere dar a la máquina, el lugar al que se ha trasladado o, por qué no, los nuevos casos que se tendrán que resolver.

No cabe duda de que la segunda temporada de Person of interest ha dado un vuelco de 180º al concepto de la serie. De unos buenos samaritanos que se servían del ojo que todo lo ve para salvar a la sociedad hemos pasado a una trama en la que muchos personajes ansían el control de una máquina capaz de contratar trabajadores para que copien su código fuente y de ordenar su traslado para evitar ser encontrada. Es decir, de una herramienta se ha derivado una auténtica rebelión de las máquinas que, a pesar de todo, siguen ayudando al ser humano a evitar crímenes. Será complicado que haya semejantes giros en futuras temporadas, pero lo cierto es que Jonathan Nolan ha demostrado que es capaz de todo. Como reza la frase final de cada aventura… “no se pierdan el próximo episodio”.

Trailer de ‘Man of Steel’: No es una S, es esperanza


Uno de los espectaculares momentos de 'Man of Steel', de Zack Snyder.Hace ya varias semanas que están surgiendo imágenes de la próxima revisión del personaje de Superman. Pero no fue hasta la semana pasada que se dio a conocer el, hasta ahora, más extendido y completo trailer de este Hombre de acero (al final de este texto), que es nombre que han tomado el director Zack Snyder (Amanecer de los muertos) y Christopher Nolan (trilogía de El Caballero Oscuro), este en calidad de productor, como título para esta nueva versión del origen, desarrollo y consolidación de uno de los superhéroes más icónicos del mundo. Sé que han pasado varios días, pero es que han sido necesarios varios visionados para poder dejar a un lado su espectacularidad y analizar con algo más de profundidad lo que se propone en estas imágenes.

Siendo claro y directo, Man of Steel es, a priori, una combinación perfecta de dos estilos diferentes pero perfectamente compatibles. Por un lado, Nolan ha logrado aportar al conjunto, sobre todo en lo referente al guión y el desarrollo de los personajes, una seriedad y madurez que parecían haberse perdido en las últimas propuestas del hijo de Krypton, sobre todo en esa fallida pseudo continuación que fue Superman Returns (2006). Con un guión de David S. Goyer (Batman Begins), colaborador habitual del director de Memento (2000), la película humaniza aún más si cabe al personaje de DC Comics utilizando el mismo recurso que ya se utilizó en el original de 1978: narrar su exilio a la Tierra y su educación hasta llegar a Superman.

Por su parte, Snyder añade lo que mejor sabe hacer: generar un espectáculo único basado en el uso de entornos digitales, aunque no por ello caiga necesariamente en el abuso o la confusión visual o narrativa. Precisamente, si algo ha demostrado en films como 300 (2006) o Watchmen (2009) es que la belleza formal que es capaz de lograr con su planificación no va acompañada de una desorientación narrativa. Lo que sí parece haber conseguido, al menos analizando estos primeros minutos, es dejar a un lado su tendencia al abuso de la cámara lenta, posiblemente por recomendación de sus colaboradores. Claro que sería injusto señalar que lo único relevante del film es la presencia de ambos directores. El reparto no es menos impresionante. Más allá de Henry Cavill (serie Los Tudor) y Amy Adams (La duda) en los papeles de Superman y Lois Lane respectivamente, destacan los secundarios como Russell Crowe (Los miserables), Kevin Costner (serie Hatfields & McCoys), Diane Lane (Infiel), Michael Shannon (Revolutionary Road) y Lawrence Fishburne (Matrix).

Desde luego, parece que tanto Warner Bros. como DC Comics han logrado encontrar el tono exacto para la traslación de sus personajes a la gran pantalla. Y todo gracias al trabajo de un autor con mayúsculas que ha sabido llevar el género de los superhéroes a un nivel superior. Gracias a Christopher Nolan, Batman ha dejado de ser Batman para convertirse en El Caballero Oscuro. Y Superman cambia sus coloridos ropajes por otros algo más apagados y monocromáticos para convertirse en El Hombre de Acero. No es casualidad que las últimas adaptaciones de estos personajes no contengan su propio nombre en el título, como tampoco lo es que la serie de televisión Arrow, basada en el personaje Flecha Verde, pierda parte de su nombre al mismo tiempo que gana en seriedad y madurez.

Es la estrategia a seguir, y viendo el resultado de este Man of Steel está dando un resultado impecable. Este nuevo trailer no solo despierta, pues ese es su cometido, el gusanillo de acudir al cine, sino que hace pensar en una adaptación que está a la altura de la realizada por Richard Donner (16 calles), incluso pudiendo superarla. Si a esto se añade la imprescindible banda sonora del magistral Hans Zimmer (Gladiator), el producto empieza a adquirir la categoría de importancia que, por ejemplo, ya tuvo El caballero oscuro (2008), punto de inflexión del género. Ya lo dice el propio protagonista. Lo que lleva en el pecho no es una “S”, significa esperanza. Esperanza que Snyder y Nolan han devuelto a un personaje que parecía pasar por horas bajas. A continuación, el trailer en V.O.S.

Diccineario

Cine y palabras

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