‘House of cards’ crece para mostrar el terror de la ambición en su 4ª T


Robin Wright y Kevin Spacey en la cuarta temporada de 'House of cards'La cuarta temporada de House of cards ha puesto de manifiesto dos cosas bien diferentes, una posiblemente más evidente y otra que merecería un estudio en profundidad. La primera, la evidente, es que un buen trabajo de personajes, con una historia sólida, es capaz de sobreponerse a todo tipo de críticas y a los puntos débiles que siempre existen en una trama. La segunda, la que debería estudiarse en las escuelas de guión, es que Beau Willimon (Los idus de marzo) ha sido capaz de hacer evolucionar la serie desde lo que parecía un punto de no retorno, ahondando en nuevos conflictos y ofreciendo giros inesperados por cuanto rompen con la tradición que hasta ahora se tenía en la producción.

Comenzaremos el análisis por este último. Después de tres temporadas en las que se ha abordado la ambición política y la crisis personal del matrimonio interpretado magistralmente por Kevin Spacey (Margin Call) y Robin Wright (Everest), estos 13 episodios, lejos de elegir entre uno u otro, han combinado ambas historias en algo mucho mayor, más complejos y con mucho mayor impacto. Dicho de otro modo, en lugar de enrocarse en su propia calidad, el producto de Willimon crece narrativa y dramáticamente hablando fusionando todos los aspectos que hasta ahora se habían abordado, en cierto modo, de forma independiente.

Así, esta cuarta temporada se convierte en una montaña rusa en la que los conflictos dan paso a la reflexión, la tormenta a la calma, y la paz al terror. Todo ello marcado por la ambición personal de dos personajes que han crecido a base de corrupción, de manipulación y del miedo que infunden en los que les rodean, sin miramientos hacia nadie y sin derramar una sola lágrima por los seres más queridos. En este sentido, la imagen final de la temporada de House of cards no solo resume a la perfección la esencia de cada capítulo, sino que abre las puertas a un nuevo escenario en el que el espectador ya no solo es cómplice de las artimañas de Frank Underwood; Claire Underwood, posiblemente más peligrosa, inteligente y despiadada que su marido, también se une al grupo.

Eso sí, no todo es una sinfonía política hábilmente interpretada. Estos episodios también incluyen la que posiblemente sea la mayor irregularidad dramática de toda la serie. La forma de resolver la trama secundaria protagonizada por Sebastian Arcelus (Lo mejor de mí) resulta algo burda, débilmente enlazada con el resto del desarrollo dramático y a todas luces introducido por una necesidad narrativa que no se podía, o no se sabía, resolver de otro modo. Si bien es cierto que el atentado contra el protagonista es necesario para romper con la dinámica establecida hasta ese momento, y que la desesperación del periodista desprestigiado y calumniado es más que evidente, la forma de mostrar los acontecimientos, así como la poca explicación de aquello que genera semejante reacción, queda entre unas tinieblas que no terminan de encajar en toda la historia. Claro que, viendo el desenlace posterior, casi resulta una mera anécdota.

Más y mejores personajes

Este crecimiento dramático y narrativo ha estado acompañado, como por otro lado cabía esperar, por la incorporación de más personajes, algunos mejores que otros, que han ofrecido no solo una mayor diversificación de las tramas secundarias, lo que ha sido un elemento clave de ese crecimiento, sino también una explicación a muchos aspectos de los protagonistas que se desconocían o, al menos, solo se intuían. Es el caso, por ejemplo, del rol interpretado por Ellen Burstyn (El secreto de Adaline), madre de la Primera Dama y clave para desentrañar algunos de los problemas y de las ambiciones del matrimonio protagonista.

En lo que a tramas secundarias se refiere, sin duda la principal es la representada por el principal enemigo de los Underwood en su carrera a la Casa Blanca. El papel interpretado por Joel Kinnaman (serie The Killing) representa ese nuevo modo de hacer política que, sin embargo, no deja de ser tan viejo como la propia sociedad. En este sentido, Willimon desgrana lo que podríamos considerar como nuevos políticos y nuevos partidos hasta desnudar una estrategia que, a pesar de redes sociales, falta de intimidad y transparencia, no deja de ser tan despiadada, cruel y mentirosa como la tradicional, lo cual todavía no sé si es más o menos peligroso.

Y a todo esto se suma, por supuesto, los tradicionales personajes secundarios, desde los más habituales (con luchas de poder a menor escala) hasta los más episódicos. Precisamente uno de ellos, el periodista interpretado por Boris McGiver (Lincoln) recoge el testigo dentro del cuarto poder para plantear una nueva amenaza a los Underwood, cuya respuesta por cierto es tan aterradora como impactante. En cierto modo, él es el desencadenante de lo que ocurra en una quinta temporada se muchos seguidores ya anhelan poco más de dos meses después de que finalizara en Estados Unidos.

Desde luego, esta cuarta temporada de House of cards es la mejor realizada hasta el momento. Y eso, en una serie convertida en producto de culto casi al instante, es mucho decir. Pero lo importante es comprender cómo ha sido capaz de superarse y de dejar atrás sus propias limitaciones. La ambición de los protagonistas y sus constantes traiciones personales han terminado por reventar la trama que hasta ahora se venía siguiendo, se han fusionado y han dado lugar a una criatura mucho más despiadada, más temible. Un proceso que ha elevado la serie hasta un nuevo concepto cuyas consecuencias tendrán que descubrirse a partir de febrero de 2017. Mientras tanto, siempre nos quedará ese último y escalofriante plano.

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‘El secreto de Adaline’: un romance que no envejece


Michiel Huisman y Blake Lively protagonizan 'El secreto de Adaline'.La mejor forma de no sufrir decepciones es no esperar ni ilusionarse demasiado con el futuro. Es una premisa pesimista, pero en el caso de la película que nos ocupa puede convertirse en algo beneficioso. Atendiendo al reparto, a la trama y al género nada invita a pensar que estemos ante un film que marque a toda una generación, y desde luego esa no es su intención. Sin embargo, y tal vez todo se deba a la falta de expectativas, el resultado es mejor del previsto, sobre todo por el reparto, la trama y el género.

Habrá quien piense que estamos ante la enésima película romántica para adolescentes con un cierto toque de fantasía para amenizar el producto. Nada más lejos de la realidad. El secreto de Adaline, si bien tiene un desarrollo previsible y que transcurre por escenarios mil y una veces explorado (la fiesta en la que se conocen los protagonistas, el fin de semana en casa de los padres, el secreto inconfesable, …), presenta una factura técnica y artística sobria que logra una narrativa eficaz, capaz de mantener el pulso y el interés en la historia y ofrecer cierta curiosidad en su forma de resolver algunas de las situaciones planteadas por el componente fantástico.

Especial mención merece el reparto al completo, desde una sólida Blake Lively (Linterna verde), quien demuestra que es algo más que una cara bonita, hasta Harrison Ford (Medidas extraordinarias), quien parecía haber olvidado cómo atraer a los espectadores. Es gracias a la labor de los actores que la película adquiere un cierto nivel superior con respecto a películas que podríamos considerar primas hermanas, y desde luego son ellos los que soportan buena parte del peso narrativo cuando la historia se enfanga, como es el caso de la reiterada voz narrativa que se empeña, en muchas ocasiones, en explicar sucesos que se ven en pantalla.

No es el único error que comete El secreto de Adaline. Su previsibilidad juega constantemente en su contra, y los dilemas morales de la protagonista tienden a repetirse a medida que pasan los minutos, perdiendo con ello eficacia dramática. Pero a pesar de todo, este drama romántico se revela como una propuesta entretenida, sin mayor intención que apelar a las emociones más sensibles de los espectadores y hacerlo con la honradez y la sencillez que le aportan el conocimiento de sus propias limitaciones y de su condición de producto comercial. Eso, aunque no sea una cualidad extraordinaria, tampoco tiene nada de malo. Los amantes de este tipo de films se apasionarán con ella. Los demás simplemente disfrutarán de casi dos horas de un romance que no envejece y que pasa de generación en generación.

Nota: 6/10

‘Ted 2’ se enfrenta a ‘La horca’ y ‘El secreto de Adaline’


Estrenos 31julio2015El último viernes de este mes de julio llega cargado de novedades cinematográficas. Novedades, sí, pero no títulos llamados a llenar masivamente las salas. Salvo un título, puede que dos, ningún estreno de hoy, 31 de julio, parece tener las cualidades necesarias para hacerse con la taquilla española. Por supuesto, habrá que esperar, pero mientras tanto los espectadores podrán elegir entre temáticas tan diversas como la comedia, el drama, el terror o el romance.

Y comenzamos el repaso con Ted 2, secuela del film dirigido por Seth MacFarlane (serie Padre de familia) en 2012, quien vuelve a ponerse tras las cámaras y a ser la voz de este oso de peluche vivo gracias a un deseo infantil. En esta continuación los protagonistas deberán demostrar que Ted es una persona para que así pueda adoptar a un niño junto a su novia y cumplir su sueño de ser padre. Por supuesto, los problemas pondrán a prueba la capacidad del osito de encargarse de un niño. De nuevo protagonizada por Mark Wahlberg (El jugador), en el reparto de esta gamberra comedia destacan Amanda Seyfried (Mil maneras de morder el polvo), Morgan Freeman (Lucy), Liam Neeson (Una noche para sobrevivir), Jessica Barth (The waterhole) y Giovanni Ribisi (Selma).

Muy distinta es El secreto de Adaline, drama romántico dirigido por Lee Toland Krieger (The vicious kind). Con un trasfondo de ciencia ficción, la trama arranca cuando una joven se enamora de un carismático filántropo. La relación pronto exigirá que la mujer desvele su más profundo secreto: cuando cumplió 29 años dejó de envejecer, por lo que ha tenido la misma edad durante más de 8 décadas. Su vida se complicará cuando descubra que el padre de su nuevo amor fue un antiguo pretendiente. Blake Lively (Salvajes), Harrison Ford (Los mercenarios 3), Michiel Huisman (serie Juego de tronos), Ellen Burstyn (Draft day), Kathy Baker (Al encuentro de Mr. Banks) y Amanda Crew (serie Silicon Valley) encabezan el reparto.

El último estreno norteamericano es La horca, cinta de terror escrita y dirigida a cuatro manos por Travis Cluff (Gold Fools) y Chris Lofing, quien debuta en el largometraje. La historia, como muchas de su género, comienza cuando un grupo de estudiantes de un instituto deciden poner en marcha una obra considerada maldita en el centro. Y es que hace 20 años uno de los alumnos murió durante la representación de dicho libreto. Dispuestos a realizar un homenaje y a terminar con la superstición, el grupo inicia los preparativos, pero pronto comprenderán que hay pasados que es mejor no remover. Entre los actores encontramos a Cassidy Gilfford (God’s not dead), Mackie Burt, Ryan Shoos (Mud), Reese Mishler (serie Youthful daze) y Pfeiffer Brown.

Las novedades europeas las copan títulos franceses. Uno de ellos es la comedia Tres hermanos y una herencia, escrita, dirigida y protagonizada en 2014 por el grupo cómico Les Inconnus, formado por Didier Bourdon, Bernard Campan y Pascal Légitimus (Le pari). El argumento arranca cuando los tres hermanos protagonistas se reúnen años después de la muerte de su madre y en un momento muy difícil de sus vidas: uno es un actor fracasado, otro finge ser profesor de filosofía y el tercero vive a expensas de una rica sexagenaria. El encuentro les permitirá afrontar nuevos retos, pero también provocar nuevos problemas. El reparto se completa con Sofia Lesaffre (Les Mythos), Antoine du Merle (Confianza ciega) y Christian Hecq (Cash).

También de 2014 es la francesa Unos días para recordar, comedia que gira en torno a la estancia de un hombre en el hospital después de caer al río Sena. Obligado a guardar cama durante un mes, por su habitación irán pasando amigos, familiares, compañeros y otros personajes, lo que le llevará a reflexionar sobre su vida y los cambios que puede hacer cuando salga del hospital. Jean Becker (Dejad de quererme) es el encargado de poner en imágenes esta adaptación de la novela de Marie-Sabine Roger, mientras que el plantel de actores está encabezado por Gérard Lanvin (Los lioneses), Jean-Pierre Darroussin (Las nieves del Kilimanjaro), Anne-Sophie Lapix, Fred Testot (La guerra de los botones), Swann Artaud (Crawl) y Daniel Guichard.

Desde Polonia nos llega Circuito cerrado, producción de 2013 que aborda la corrupción política, el anhelo de poder y riqueza y la lucha por el control corporativo. Narrado a modo de thriller político, la trama comienza con un grupo de amigos que fundan una empresa cuyo espectacular crecimiento atrae a numerosos ciudadanos ávidos de riqueza y poder. A través de diversos procesos los grupos de presión logran arrebatar el control a los dueños originales, llegando incluso a encarcelarles al ser acusados de blanqueo de capitales y diversos delitos financieros. Es entonces cuando la lucha contra la corrupción administrativa comienza. Dirigida por Ryszard Bugajski (General Nil), la película está protagonizada por Janusz Gajos (Jasminum), Wojciech Zoladkowicz (Matka Teresa od kotów), Kazimierz Kaczor (Luk erosa), Przemyslaw Sadowski (Sep), Robert Olech (Operation: Sunrise) y Magdalena Kumorek (Hilena).

El último título de ficción es Ghadi, cinta libanesa de 2013 cuya historia se desarrolla en un pequeño pueblo del país en el que sus habitantes viven atemorizados ante la presencia de un niño con Síndrome de Down al que consideran el diablo. Su padre, el único profesor de música de la comunidad, se verá obligado a desarrollar un sistema para hacer ver a sus vecinos que el pequeño no es lo que ellos creen. A medio camino entre el drama y la comedia, la película es la ópera prima de Amin Dora, y cuenta en su reparto con Camille Salameh (Stable unstable), Emmanuel Khairallah, Lara Rain (Une chanson dans la tête), Georges Khabbaz (Silina) y Rodrigue Sleiman (Rsasa taycheh).

En cuanto a la animación hay que mencionar La casa mágica, co producción franco belga de 2013 cuya trama arranca cuando un pequeño gatito se refugia en una mansión durante una noche de tormenta. El destino quiere que dicha casa sea propiedad de un conocido mago que lo acoge y lo cuida. Sin embargo, no todos los inquilinos de la vivienda aceptan a su nuevo compañero, por lo que intentarán echarle de todas las formas posibles. Solo cuando el mago ingrese en el hospital y su sobrino quiera vender la mansión todos iniciarán una colaboración que cambiará para siempre la relación entre ellos. La película está dirigida por Ben Stassen (Vamos a la luna) y Jeremy Degruson, quien debuta de este modo en el largometraje.

Finalizamos el repaso con el documental La cura de Yalom, escrito y dirigido por Sabine Gisiger (Gambit) y con capital estadounidense, francés y suizo. La obra es un relato biográfico del doctor Irvin D. Yalom, afamado psicoterapeuta y autor de varios libros que se han convertido en superventas. A través de la película no solo se aborda su vida, sino también el viaje a través de la mente de la mano del protagonista del film, quien abre las puertas a muchos de los secretos del ser humano y reflexiona sobre la existencia.

‘Interstellar’: los Nolan crean una nueva odisea en el espacio


MAtthew McConaughey y Anne Hathaway son los principales protagonistas de 'Interstellar'.Hay películas que desde el primer fotograma se intuyen épicas, atemporales. Películas que, independientemente de su magnitud o de su presupuesto, tienen eso que muy pocas historias logran hoy en día: magia. Los hermanos Nolan, pues a pesar del genio individual de cada uno dependen mucho uno del otro, pertenecen a ese pequeño grupo capaz de narrar las historias más fantásticas e inverosímiles de la forma más humana posible. Con su última película van un paso más allá, utilizando la majestuosidad y grandiosidad del espacio para, en definitiva, adentrarse en los conflictos emocionales de un padre y una hija a través del espacio y del tiempo.

Y como todo artista que se precie, sabe reconocer que muchos otros antes que él han abonado el terreno que ahora él trabaja. O lo que es lo mismo, Christopher Nolan (Insomnio), en su calidad de director, es consciente de que las odiseas espaciales tienen un referente cultural inamovible, por lo que la mejor manera de triunfar es homenajeando el clásico de Stanley Kubrick. En cierto modo, Interstellar puede entenderse como una versión moderna y algo menos conceptual de 2001: Una odisea en el espacio, con las distancias más que evidentes que las separan en materia argumental y dramática. Pero a pesar de dichas diferencias, las influencias y las referencias son más que evidentes. Desde la estructura de su tercio final hasta detalles como los robots que acompañan la misión (una especie de fusión entre el monolito y HAL 9000), el film posee ese aire clásico y vanguardista que define al film de Kubrick.

Pero esta odisea moderna creada por los Nolan va más allá. Con un comienzo algo lento pero magistralmente elaborado, la película es una reflexión sobre la relatividad del tiempo y cómo eso afecta a los seres humanos. También es un intenso drama familiar en el que la mayor tragedia no es la separación entre padre e hija, sino las promesas difíciles de cumplir y los sacrificios de nuestra propia vida para salvar toda una especie. Los dilemas morales que se suceden en la historia, combinados con esa obsesión de director y guionista con el paso del tiempo y sus diferentes dimensiones, otorgan al conjunto un sentido grandilocuente de una historia que casi podría considerarse intimista. Todo ello con el trasfondo de la ciencia y el misterio de los agujeros negros, lo que por cierto genera uno de los mejores puntos de giro que tiene el film.

Estamos, por tanto, ante una de esas historias que tienen todos los elementos para convertirse en un clásico. Incluso en un referente. Aunque al igual que ocurre en Interstellar, solo el paso del tiempo permitirá saber si el film ha alcanzado ese lugar en el que pueda subsistir una vez su vida actual termine. Desde luego, los fans de Christopher Nolan (y de su hermano, aunque no sean conscientes) encontrarán en esta epopeya de ciencia ficción uno de los relatos más sólidos, emotivos y espectaculares de los últimos años. Los premios deberían caer por el propio peso de la gravedad, aunque como suele ocurrir con estas películas, posiblemente se queden orbitando. Por supuesto, eso no resta ningún mérito a lo que se puede disfrutar durante casi tres horas que apenas se notan.

Nota: 8,5/10

Nolan envía a McConaughey en un viaje ‘Interstellar’ por la cartelera


Estrenos 7noviembre2014Nuevo viernes, nuevo fin de semana y nuevas películas que llegan a la cartelera. En esta ocasión, eso sí, con el evidente atractivo de la nueva historia surgida de la mente de los hermanos Nolan (El caballero oscuro) que, a tenor de las primeras imágenes, puede convertirse en uno de los films del año. Pero por supuesto, este 7 de noviembre viene cargado de otros títulos para todos los gustos, desde comedias familiares hasta dramas sociales, pasando por cintas de animación para los más pequeños. Se puede decir que, tras una época de transición, el cine ha entrado definitivamente en el otoño, época de cintas más dramáticas que espectaculares que cuentan algo más que una sucesión de secuencias de acción.

Así que comenzamos con Interstellar, dirigida por Christopher Nolan y con guión escrito a cuatro manos por él mismo y por su hermano Jonathan. Un drama enmarcado en la ciencia ficción y los viajes espaciales que sigue a un grupo de viajeros espaciales cuya misión es utilizar un agujero de gusano y llegar a los confines donde el ser humano no había podido llegar antes con la intención de localizar un lugar para que la Humanidad pueda subsistir después de que la Tierra haya quedado inhabitable. Las primeras imágenes ya ofrecen una idea de la espectacularidad y el intimísimo que se combinan en esta historia protagonizada por un reparto simplemente espectacular: Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club), Jessica Chastain (Mamá), Anne Hathaway (Los miserables), Michael Caine (Ahora me ves…), Wes Bentley (American Beauty), Bill Irwin (La boda de Rachel), Casey Affleck (Adiós pequeña, adiós), Topher Grace (Spider-Man 3), John Lithgow (El origen del Planeta de los Simios), Ellen Burstyn (serie Political animals) y David Oyelowo (El mayordomo).

Muy distinta es la nueva comedia familiar producida por la factoría Disney que adapta el libro de Judith Viorst. Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso comienza cuando un chico de 11 años vive el peor día de su vida, una sucesión de desafortunadas coincidencias que le harán preguntarse si este tipo de cosas solo le ocurren a él, entre otras cosas porque su optimista familia no parece hacerle mucho caso. Sin embargo, cuando poco después sean sus padres y sus hermanos los que vivan una auténtica pesadilla personal comprenderá que todos, en mayor o menor medida, pueden vivir uno de esos días horribles en sus vidas. Miguel Arteta (Rebelión adolescente) es el encargado de poner en imágenes la historia y de dirigir a Steve Carell (Los amos de la noticia), Jennifer Garner (Butter), Ed Oxenbould (Paper planes), Dylan Minette (Prisioneros), Kerris Dorsey (serie Ray Donovan) y Megan Mullally (The kings of summer).

También estadounidense, aunque con colaboración francesa, es El amor es extraño, drama dirigido por Ira Sachs (El juego del matrimonio) que gira en torno a una pareja homosexual que, tras décadas de vida conjunta, deciden casarse al amparo de la nueva ley que reconoce su unión. A su vuelta de la luna de miel, sin embargo, las cosas cambian, y su nueva situación hace que despidan a uno de ellos. Pronto comprueban que no pueden pagar la hipoteca de su piso, por lo que deben mudarse a uno mucho más pequeño y barato. Una reunión de amigos y parientes les servirá para comprobar el apoyo real que tiene su decisión y para encontrar la forma de salir de su situación. John Lithgow, que esta semana repite con Interstellar, y Alfred Molina (Spider-Man 2) son los principales protagonistas, a los que acompañan Marisa Tomei (Los idas de marzo), Cheyenne Jackson (Lola versus), Charlie Tahan (Siempre a mi lado) y Tatyana Zbirovskaya (Zelimo).

Pasamos ahora a las novedades españolas, y entre ellas destaca Justi&Cia, último largometraje del actor Álex Angulo (El día de la bestia), fallecido el pasado mes de julio. A medio camino entre la comedia y el drama, el argumento sigue la decisión de un ex minero que, harto de la situación que le ha tocado vivir, decide convertirse en un justiciero social. Para ello se aliará con un jubilado cuya vida le resulta monótona. Ópera prima de Ignacio Estaregui, en el reparto también encontramos a Hovik Keuchkerian (Los días no vividos), Antonio Dechent (La última isla), Marta Larralde (Todas las mujeres) y Juanma Lara (Al final del camino), entre otros.

España y México se encuentran detrás de Espacio interior, drama producido en 2012 que supone el debut en la dirección de Kai Parlange. La historia comienza cuando un joven es secuestrado y recluido en un pequeño cuarto. Obligado a revelar información sobre sus seres queridos, el joven se abandona a la suerte ante la sensación de haber traicionado a su familia. Sin embargo, cuando está al borde de la muerte un pequeño atisbo de esperanza le hará comprender que ni su mente ni su espíritu están secuestrados, lo que le llevará a buscar la redención. Entre los actores principales encontramos a Kuno Becker (El cartel de los sapos), Ana Serradilla (La otra familia), Hernán Mendoza (Caja negra), Gerardo Taracena (Apocalypto) y Rocío Verdejo (Desafío).

Aunque la producción más internacional es sin duda Blue Lips. España, Estados Unidos, Brasil, Italia y Argentina son los países tras este drama cuya premisa es cuanto menos curiosa, sobre todo en lo que al apartado técnico se refiere. Seis personajes de diferentes países que por distintos motivos viajan a Pamplona verán cómo sus vidas se cruzan en plenas fiestas de San Fermín. Hasta aquí todo normal. Lo interesante es que cada uno de esos personajes está dirigido por un director. O lo que es lo mismo, la película tiene seis directores que coincidieron en la ciudad española para rodar los planos que reúnen a todos sus actores. Daniela De Carlo (Qualquer gato Vira-Lata), Gustavo Lipsztein (Travesía mortal) y los debutantes Julieta Lima, Antonello Novellino, Nacho Ruipérez y Nobu Shima son los directores, mientras que frente a la cámara tenemos a Dudu Acevedo (1972), Simone Castano, Keona Cross, Mariana Cordero (Tres días), Malena Sánchez (Tiro de gracia) y Avi Rothman (Missed connections).

La actriz francesa Audrey Dana (Torpedo) debuta en el largometraje con la comedia gala French women, que como su propio título indica cuenta con un reparto casi en exclusiva femenino. Su trama sigue las vidas de 11 mujeres que representan todos los aspectos y rangos sociales de Francia, desde la madre con hijos que dedica su vida a su familia hasta las mujeres de negocios. Todo un alegato en favor del papel de las mujeres en la sociedad actual que cuenta con la participación de nombres como Isabelle Adjani (Bon boyare), Alice Belaïdi (Fonzy), Laetitia Casta (El fraude), Julie Ferrier (En la flor de la vida), Audrey Fleurot (Intocable), Géraldine Nakache (Los infieles), Vanessa Paradis (Café de flore), Alice Taglioni (La presa) y la propia Dana.

Del 2013 es Los niños del cura, comedia dramática producida en Croacia y dirigida por Vinko Bresan (Marsal) que comienza cuando un joven cura llega a una pequeña isla para hacerse cargo de los pocos habitantes que acuden a la iglesia. En un intento de aumentar la natalidad de la zona, inicia un plan en colaboración con el farmacéutico del pueblo que consiste en perforar los preservativos antes de venderlos. Sin embargo, las consecuencias de esta iniciativa serán totalmente inesperadas. Marija Skaricic (Shahada), Kresimir Mikic (Solo entre nosotros), Nisa Butijer (Majka asfalta), Inge Appelt (Bella boina) y Ana Begic (Nije kraj) son algunos de los actores principales.

La única representante del género de animación es Dixie y la rebelión zombi, producción española dirigida a cuatro manos por Beñat Beitia y Ricardo Ramón, productor y director respectivamente de la anterior entrega de esta saga, Papá, soy una zombi (2011). En esta ocasión la trama encuentra a la protagonista viviendo la vida que siempre soñó, algo que cambia cuando sus viejos amigos zombis le avisan de que está a punto de iniciarse una rebelión de los muertos que amenaza con destruir a los vivos. La joven adolescente será la única capaz de detener la guerra, aunque para ello tendrá que decidir si realmente está dispuesta a poner en peligro a sus amigos.

Terminamos con un documental un poco especial, pues en su desarrollo combina música y drama a partes iguales. 20.000 días en la Tierra es un reflejo de los procesos creativos y la vida íntima del músico e icono cultural Nick Cave a lo largo de 24 horas que servirán, además, para exponer todo aquello que convierte al ser humano en lo que es. Dirigida por Iain Forsyth y Jane Polar (Run for me), la película cuenta, además de con el propio Cave, con personajes como Susie Black, el músico Warren Ellis, Darian Leader, el actor Ray Winstone (Noé) y Kylie Minogue.

Tráiler de ‘Interstellar’: el emotivo viaje espacial de los Nolan


Matthew McConaughey en un momento del tráiler de lo nuevo de Christopher Nolan, 'Interstellar'.A última hora de la tarde del viernes veía la luz el primer avance de una de las películas más esperadas y que más expectación ha generado en los últimos meses. La verdad es que no es para menos después de ver estas imágenes en movimiento. Y también es cierto que no es extraña una reacción de este tipo ante el nuevo film de Christopher Nolan, al que los más jóvenes conocerán como el director que ha elevado a la categoría de obra maestra el subgénero de las adaptaciones de cómic gracias a su trilogía sobre Batman. Evidentemente, las ganas de ver el tráiler de Interstellar, que así se titula, no se derivan únicamente de estas tres obras. Por supuesto, su carrera ha tenido unos éxitos más acertados que otros, pero en líneas generales su filmografía está plagada de títulos distintos, personales y de una calidad técnica y dramática de la que pocos pueden presumir.

Buena parte del mérito debería tenerla su hermano, Jonathan Nolan, guionista de la mayor parte de sus películas y de esa entretenidísima serie que es Person of interest. Ambos colaboran en la trama de esta nueva película que, como no podía ser de otro modo, vuelve a combinar espectacularidad visual con intimísimo dramático. En esta ocasión el marco es el espacio exterior; más concretamente, la historia sigue a un grupo de exploradores que, tras descubrir un nuevo agujero de gusano que les llevará a los rincones más alejados del universo, se embarcarán en una misión para superar los límites que hasta ahora habían tenido los viajes espaciales del ser humano. Lo cierto es que explicado así la trama dice más bien poco, de ahí que este primer tráiler haya sido consumido de forma ávida por aquellos que esperaban saber algo más del film.

¿Y qué se desprende de estas imágenes en movimiento? Para empezar, que los Nolan han optado por un tono más bien oscuro, alejado de sentimentalismos tópicos de este tipo de historias y centrándose en la relación paternofilial del protagonista. Con el trasfondo de una Humanidad al borde de su extinción, la relevancia del conflicto entre la familia a la que se debe abandonar para viajar a un lugar desconocido en busca de un planeta que habitar o del que sustraer lo necesario para sobrevivir adquiere si cabe tintes más dramáticos, acentuados por la majestuosidad y grandiosidad de algunas de las imágenes mostradas, como esa nave circular en medio de la inmensidad del espacio. Si a esto añadimos una fotografía que desluce los colores más vivos del planeta y aviva los tonos fríos y carentes de vida de la nave, el resultado es un film que se aleja, como decimos, de la épica o de la acción para adentrarse más en los personajes, en sus relaciones y en las consecuencias de sus actos.

Y por si el interés generado por director y película fuera poco, en el reparto se hallan algunos de los mejores actores de los últimos tiempos, como son Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club), Anne Hathaway (Los miserables), Jessica Chastain (La noche más oscura), Casey Affleck (El demonio bajo la piel), Michael Caine (Ahora me ves…), Wes Bentley (American beauty), Topher Grace (La sombra de la traición), Ellen Burstyn (serie Political animals), David Oyelowo (El mayordomo) y John Lithgow (El origen del planeta de los simios). Así que sin más preámbulos, el tráiler.

‘Réquiem por un sueño’, una espiral de autodestrucción por las drogas


Jared Leto y Jennifer Connelly protagonizan 'Réquiem por un sueño', dirigida por Darren Aronofsky.El reciente estreno de Noé y la polémica que ha generado han vuelto a poner a su director, Darren Aronofsky, en el punto de mira de muchos puritanos. La verdad es que no es la primera vez (y casi seguro que no será la última) que la polémica acompaña a sus películas. Una de esas ocasiones fue Réquiem por un sueño (2000), espléndida odisea basada en la novela de Hubert Selby Jr. que, a lo largo de varias estaciones, narra la decadencia de tres jóvenes como consecuencia de su adicción a las drogas y de la madre de uno de ellos cuya adicción a las anfetaminas es producida por su obsesión con un concurso de televisión. Jared Leto (Dallas Buyers Club), Jennifer Connelly, que también participa en la interpretación de Aronofsky del diluvio universal, Marlon Wayans (Scary Movie) y Ellen Burstyn (serie Political Animals) dan vida al cuarteto protagonista cuyas vidas entran en una espiral de autodestrucción cuyo final es, por decirlo suavemente, absolutamente descorazonador.

Porque si algo destaca en esta película es la ausencia total de delicadeza por parte de su director. El desarrollo dramático, estructurado en tres partes que se identifican con el verano, el otoño y el invierno, tiene todas las cualidades de una caída libre, de un descenso a los infiernos del ser humano en el que no caben contemplaciones de ningún tipo, y en el que los simbolismos toman el control a medida que se suceden las secuencias. Hay que aclarar que no es casualidad el hecho de que la vida de los protagonistas se vuelva lúgubre, fría y desoladora a medida que avanzan los meses en los que transcurre. El director identifica así el verano con la esperanza, el otoño con la decadencia y el invierno con la muerte, en este caso de los sueños que todos los personajes tenían en sus comienzos.

Es cierto que el cine ha abordado la problemática de las drogas desde muchos puntos de vista, pero la forma que tiene Aronofsky de adentrarse en los peligros de la adicción y en las consecuencias emocionales y físicas que tiene en los individuos es realmente impactante. En buena medida es gracias a que ubica la acción en las tres estaciones del año, concepto que no solo influye de forma subconsciente, sino que ofrece una serie de posibilidades narrativas únicas, como son las diferentes tonalidades cromáticas, el tono lumínico o la simple vestimenta de los protagonistas, lo que unido a su decadencia física les aporta un mayor dramatismo. De todos modos, no es el apartado técnico lo que más destaca, o al menos no con respecto a otras producciones que abordan la misma temática.

No, lo realmente interesante de Réquiem por un sueño es su forma de atender las relaciones humanas y cómo las drogas terminan por destruir todo aquello que se había creado (más o menos como hace el invierno con el verano). Por ejemplo, la relación con la que empiezan los tres protagonistas dista mucho de la que existe una vez terminan sus respectivos periplos adictivos. Más allá de que, por ejemplo, los personajes de Leto y Connelly forman una pareja con planes de futuro tanto personales como profesionales (planean abrir una tienda con el dinero que sacan de las drogas), lo más llamativo reside en que los cuatro personajes terminan sus respectivos arcos dramáticos solos, abandonados a su suerte y en unas situaciones decadentes, peligrosas para su propia integridad física e impactantes.

Alcanzar los sueños por la vía rápida

Tal vez el caso menos sobrecogedor sea el del personaje de Wayans, cuyo desarrollo queda en un segundo plano ante la velocidad con la que caen el resto de roles. Desde luego, ver cómo el brazo de Jared Leto se gangrena por la cantidad de inyecciones que se ha puesto, o cómo Jennifer Connelly llega a prostituirse en una orgía para conseguir dinero y seguir drogándose son dos de los momentos más desagradables de un film que, por otro lado, posee numerosos momentos para el recuerdo, muchos de ellos protagonizados por una Ellen Burstyn espléndida en su rol de mujer que se engancha a las drogas como única vía para conseguir un objetivo, para ella, vital.

Resulta interesante comprobar cómo este mensaje, el de utilizar las drogas para conseguir unos objetivos, subyace a lo largo de todo el desarrollo dramático de este Réquiem por un sueño. Puede que el caso de la mujer mayor que recurre a una peligrosa dieta a base de anfetaminas para poder ponerse un vestido que ya no le cabe y acudir a su programa de televisión favorito sea el más evidente. Sus recurrentes secuencias frente al televisor y la práctica ausencia de otro escenario que no sea su casa confieren a su obsesión un cariz angustioso y a la par decadente que se potencia con los numerosos momentos oníricos/delirantes de los efectos que un uso cada vez mayor de las drogas tienen en ella. Su final, demacrada, esquelética y en una camilla recibiendo descargas de electroshock lo explica todo.

El caso de los tres amigos tal vez sea menos claro formalmente hablando, pero es igualmente revelador. Los tres personajes buscan una vía de escape a su situación, ya sea para conseguir un futuro económico mejor, ya sea para dejar atrás un pasado marcado por la violencia y un barrio peligroso. El resultado es, si cabe, más dramático que el del personaje de Burstyn, pues mientras que ésta utiliza las drogas para su consumo, aquellos se nutren de las drogas en un principio como mercancía de venta, terminando poco a poco por consumir más de lo que venden. Esta vía rápida, además, se vuelve en su contra: el personaje de Leto termina mutilado, el de Wayans en la cárcel trabajando y vomitando, y el de Connelly en una orgía. El mensaje, por tanto, no reside tanto en que para conseguir los sueños no valen atajos, sino en que dichos atajos pueden situar al individuo en una posición mucho más peligrosa y alejada de su situación inicial.

No cabe duda de que Réquiem por un sueño es un film excepcional, una pequeña joya que en muchos círculos ya es considerada un clásico. Sea como fuere, Aronofsky completa aquí una de sus mejores obras, desarrollando muchas de las herramientas que le definen como realizador (el simbolismo, la narrativa densa, el uso del color) y consiguiendo crear un mundo que se derrumba a la vez que sus personajes, magníficamente interpretados por todos los actores. Es una película impactante y desagradable, muy recomendable pero que hiere sensibilidades. Aunque, en el fondo, es una consecuencia lógica de la temática que trata.

1ª T de ‘Political Animals’, drama estándar de una familia típica


Sigourney Weaver encabeza el reparto de 'Political Animals'.A estas alturas de la televisión creo que cualquier persona atisba a comprender, aunque sea de forma general, que la producción de ficción para la pequeña pantalla vive una época dorada. Es uno de los temas recurrentes en las conversaciones, la calidad dramática de las historias es muy alta (en ocasiones bastante más que la de su eterno hermano mayor, el cine) y el acabado técnico es impecable. Para colmo, muchos de los profesionales están emigrando hacia un medio que les aporta más prestigio y mayores retos en sus respectivas carreras. Pero todo esto tiene una cara oculta, o mejor dicho una complicación. En esta escalada de calidad surgen productos con aspiraciones que se quedan en eso, en una aspiración. Es, en cierto modo, lo que le ocurre a Political Animals, miniserie de 6 episodios creada por Greg Berlanti (serie Eli Stone) que mezcla el drama y la política en un producto algo desafortunado.

No quiero decir con esto que sea una mala producción, ni mucho menos, pero atendiendo al reparto y a su argumento cabría esperar algo más interesante, menos estándar. La serie comienza cuando una ex primera dama de Estados Unidos pierde las primarias del partido demócrata. Dos años después, sin embargo, está trabajando a las órdenes de su rival como Secretaria de Estado de la Casa Blanca. En ese puesto tendrá que lidiar no solo con los conflictos internacionales, sino con los problemas familiares (un hijo drogadicto que ha intentado suicidarse y un ex marido que trata de reconquistarla) y con el acoso de una periodista que ha hecho carrera a base de tratar de destrozar su vida profesional y personal. Todo ello sin renunciar a su sueño de convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos.

El principal problema de la trama, y que es lo que lastra el conjunto hasta convertirlo en algo corriente, es la simpleza, o mejor dicho la estandarización, de sus conflictos y de sus personajes. La verdad es que la familia protagonista de esta especie de tragedia griega es prototípica: la madre fuerte que se deshace por sus hijos, el ex marido promiscuo, la abuela con cierta tendencia a la bebida, el hijo homosexual, el otro hijo que busca el constante reconocimiento, … Todos y cada uno de ellos está dibujado de una forma tan tópica que apenas dejan margen para la sorpresa. Por ejemplo, si un personaje es drogadicto ya se sabe de antemano que cualquier intento por desengancharse fracasará estrepitosamente.

Unido estrechamente a esto se encuentra la trama. Como decíamos antes, el desarrollo dramático podría haber dado mucho más de sí. El hecho de que la protagonista busque por todos los medios acceder a la presidencia la convierte en un potencial elemento discordante en un mundo plagado de hombres. Y el hecho de que sea más inteligente que cualquiera de ellos abre la puerta a intrigas y desconfianzas que bien podrían haber provocado algún que otro giro argumental de cierto peso. En lugar de eso, Berlanti opta por eliminar intrincados senderos narrativos para tomar los atajos necesarios que le permitan centrarse en el drama familiar. El resultado no es más que una serie sobre las miserias de la familia ambientada en política. Bueno, el hecho de que el marco sea la política casi es lo de menos.

Seis episodios a mitad de trama

En este contexto el reparto poco puede hacer salvo aportar consistencia a unos personajes algo pobres en su definición. Sigourney Weaver (Alien) demuestra su calidad interpretativa incluso en aquellos diálogos algo forzados que buscan una crítica a determinadas ideologías o actuaciones políticas; Carla Gugino (Spy Kids), acostumbrada a papeles algo más ligeros, convence como una periodista que busca recuperar un prestigio perdido, si bien es cierto que en ocasiones es excesivamente evidente las intenciones de aleccionar al periodismo con su rol por parte de los guionistas. Incluso personajes como los dos hijos (James Wolk y Sebastian Stan) o secundarios como los de Ellen Burstyn (Main Street) o Dylan Baker (Spider-man 2) se muestran convincentes en sus respectivas tramas secundarias. El problema de todos ellos, sin embargo, es que son demasiado tópicos, demasiado previsibles en sus decisiones debido a la poca profundidad de su definición.

La nota discordante la pone el personaje de Ciarán Hinds (serie Roma), curiosamente uno de los más odiosos y al mismo tiempo mejor desarrollados de la trama. De hecho, es uno de los mejores elementos de estos 6 episodios. Por un lado, su carácter promiscuo, ególatra y algo altivo generan inicialmente rechazo. Por otro, su forma de analizar el contexto político y de comprender el carácter de las personas le convierten en el único rol capaz de provocar expectación en el espectador. Pero es una isla en un océano. La brillantez de Hinds a la hora de engrandecer un personaje tan interesante como este contrasta demasiado con la mediocridad de muchos de los demás. Da la sensación en muchas ocasiones de que Berlanti utiliza a los personajes para expresar sus propias convicciones. Sé que muchos pensarán que en buena medida los personajes están para eso. Es cierto, pero una de las primeras leyes del diálogo es que lo que se dice nunca es lo que se dice, sino lo que se quiere decir.

Desconozco si estaba previsto o no, si la idea era desarrollar la serie en una segunda temporada o si realmente se quería dejar en el aire todo lo planteado en estos seis episodios, pero curiosamente lo más importante de toda la trama ocurre en el último capítulo… y se queda en el aire, planteando muchas dudas y abriendo unas vías dramáticas muy interesantes para desarrollar. No vamos a desvelar aquí lo que ocurre en esa conclusión de la miniserie, pero sin duda es un acontecimiento impactante. Tanto que se podría considerar como el punto de giro más importante de toda la trama. Su presencia pone patas arriba todo el orden establecido hasta ese momento, provocando como decimos un sinfín de posibilidades que, por desgracia, se quedarán suspendidas al no existir una segunda temporada.

Tal vez sea lo mejor. Political Animals no ha sido la propuesta política que cabría esperar. Los intentos por desarrollar el drama familiar y social son más que evidentes y, en muchos casos, fructíferos, pero en un mundo como la política, donde las intenciones jamás se muestran y los discursos suelen ocultar la verdadera opinión, presentar unos personajes que apenas tienen nada que esconder salvo sus miserias personales es una débil propuesta. Tal vez enmarcada en otro contexto esta familia habría dado mucho más, aunque también es verdad que sería necesaria la reescritura de algunos conceptos de sus personajes. Es una lástima.

Diccineario

Cine y palabras

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