‘The old man & the gun’: no hay edad para sentirse vivo


Pocas carreras cinematográficas hay más interesantes y constantes que la de Robert Redford (Todos los hombres del presidente). Y acorde a su forma de entender el cine y su compromiso con los papeles que interpreta, el actor regala un trabajo sencillamente exquisito en la que es su última película delante de las cámaras. Una historia sin pretensiones, sin grandes giros argumentales y puede que predecible al estar basada en hechos reales, pero que permite a los actores dar lo mejor de sí.

Y entre ellos destaca, como no podía ser de otro modo, un Redford que asume el rol de este ladrón como si lo hubiera interpretado toda la vida. Canalla, cautivador, elegante y educado, la acción de The old man & the gun no solo recae sobre él, sino que el actor absorbe completamente al resto del reparto, eclipsando el resto de interpretaciones, todas ellas espléndidas, gracias a ese carácter que tan bien ha interpretado a lo largo de su carrera. La trama permite al espectador formar parte de este trío de ladrones de bancos y divertirse con ello, pero sobre todo le permite comprender las motivaciones que les llevan a cometer los robos. Y es que las ganas de vivir y de sentirse vivo es una sensación que todos, en uno u otro momento, hemos tenido, independientemente de lo que la haya motivado.

De ahí las numerosas provocaciones y, sobre todo, ese final con el que demuestra que nunca cambió su forma de ser, ni siquiera por amor. El problema del film es precisamente que ofrece poco más aparte de un reparto en estado de gracia. Incluso sin conocer la historia en profundidad, la práctica ausencia de giros argumentales permite al espectador predecir los acontecimientos casi desde el principio, además de anular posibles conflictos dramáticos entre los personajes de Redford y Casey Affleck (La hora decisiva). Es lo que suele ocurrir con las historias reales, y desde luego la labor de David Lowery (A ghost story) como director y guionista tampoco aporta un salto cualitativo en lo que a narración o lenguaje visual se refiere.

En cierto sentido, con otros actores The old man & the gun no sería la película que es, y desde luego no tendría el atractivo que tiene. La historia, en sí misma, resulta interesante por la cantidad de elementos dramáticos que posee (ancianos robando bancos, una forma de ser y actuar poco acorde a los tiempos de la época, la necesidad de sentirse vivos, …), pero tanto el tratamiento dramático como el desarrollo argumental se antojan excesivamente lineales, predecibles. Por fortuna, el carácter crepuscular del conjunto, incluida la labor de Redford, aportan un halo único que demuestra que el actor todavía es capaz de aportar algo más.

Nota: 6,5/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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