‘Animales nocturnos’: la belleza de una historia de violencia


La belleza y la violencia se dan cita en 'Animales nocturnos' de Tom Ford.Son solo dos películas a sus espaldas, pero Tom Ford ha logrado hacerse un hueco como director de prestigio. Un hombre soltero, dirigida en 2009, supuso su debut, pero su nuevo film es una consagración en un tipo de arte diferente al que nos tiene acostumbrado este diseñador de moda. Lo cierto es que habrá muchos para los que los calificativos se acaben a la hora de definir esta película, y no es de extrañar. Todo en ella, hasta el más mínimo detalle, está pensado para narrar una historia llena de contrastes, tan sencilla y directa como compleja e interpretable.

Y ese puede que sea el mayor atractivo de Animales nocturnos, al menos en lo que se refiere a su contenido. Con un desarrollo dramático que salta de la ficción al presente para viajar al pasado, la maestría de Ford a la hora de narrar la trama es brillante, logrando no solo que el espectador pueda seguir perfectamente el hilo argumental, sino aplicando un sentido artístico a las transiciones pocas veces visto en una película. Más allá de esto, el hecho de que convivan en el relato hasta tres momentos diferentes (con tres historias casi independientes) hace que la cinta posea varios niveles interpretativos que discurren de forma paralela hasta un punto final en común que, como no podía ser de otro modo, quedan maravillosamente reflejados en el rostro de una impecable Amy Adams, que tiene serias opciones de lograr un Oscar, ya sea por esta interpretación o por la de La llegada.

En realidad, Adams es solo un ejemplo a destacar de un reparto ejemplar. Y junto al reparto, el resto de elementos. Desde la banda sonora, a medio camino entre lo perturbador y lo emotivo, hasta la fotografía, pasando por la composición dramática del plano o el lenguaje visual y sonoro utilizado durante todo el film. Todo en esta película desprende un aire preciosista y detallista, tan bello y cautivador como violento y algo desagradable. Nada se deja al azar en esta historia, e incluso los paisajes parecen estar diseñados para transmitir determinadas emociones al espectador. Y es gracias a esto que la película adquiere una nueva dimensión, engrandeciendo una ya de por sí interesante trama.

Desde luego, Animales nocturnos es una de las cintas del año. No haré ninguna apuesta sobre cuántas nominaciones logrará, pero sí parece claro que una película de Tom Ford volverá a competir por varias estatuillas. Y no es de extrañar. Pocos directores actuales son capaces de transmitir tanto en un solo plano como, por ejemplo, el que cierra esta historia. Y muy pocos son capaces de sacar tanto de sus actores, de sus decorados y de todos los elementos que componen una película. Se le puede acusar de pretencioso, de algunos diálogos insustanciales o de una estética que, para muchos, puede no concordar con lo que se cuenta. Pero nada de eso es relevante ante la belleza y la perfección que emana cada fotograma de esta película.

Nota: 8/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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