‘Las aventuras del doctor Dolittle’: de viaje con las mascotas


Hay películas que solo con plantearse ya parecen una idea cuanto menos cuestionable. Y aunque se vistan con las mejores galas, la realidad demuestra que por mucho que puedan funcionar en taquilla, su impacto en la memoria colectiva es más bien escaso. Lo nuevo de Robert Downey Jr. (Salidos de cuentas) tras dejar una década de superhéroes vendría a incluirse en esta categoría: mucho bombo, muchos nombres propios, pero un escaso y limitado recorrido dramático.

Y como digo, no es algo que pueda sorprender. Por mucho aspecto novedoso que se le quiera dar al proyecto, lo cierto es que Las aventuras del doctor Dolittle juega con algo en su contra, y es esa idea ya utilizada de un hombre que es capaz de entenderse con los animales. La fórmula parece haber agotado buena parte de su fuerza, dejando únicamente como atractivos esa idea de que el protagonista pueda contar con un aprendiz y que, lejos de ser una habilidad innata, se pueda aprender a hablar con osos, loros, gorilas, tigres o ballenas. Más allá de eso, la película de Stephen Gaghan (Syriana) es una aventura excesivamente lineal, sin giros inesperados en una trama que camina por territorios ya explorados para evitar sorpresas desagradables.

Es el gran problema, que no el único, de una película que, más allá de su carácter infantil o de sus mensajes morales acerca de la responsabilidad, de seguir adelante y de imponer el bien sobre el mal, podría haber dado algo más de sí si se hubieran aprovechado los potenciales con los que cuenta, ya sea en materia interpretativa (el reparto es de auténtico lujo) o en materia narrativa. Sin embargo, Gaghan opta por limitar su propio trabajo, por quedarse en una sencilla propuesta infantil en el peor sentido de la palabra, dejando a actores y personajes a su suerte y centrándose en sacar todo el partido que puede (y sabe) a algunas de las secuencias de acción y aventura. Puede que esto, en manos de otro director y con un guión algo más consistente, hubiese derivado en algo más atractivo para todo tipo de públicos.

Con todo, Las aventuras del doctor Dolittle hará las delicias de los más pequeños, que sin duda disfrutarán con los parlanchines animales y sus problemas físicos y psicológicos que solo este personaje interpretado por Downey Jr. es capaz de curar. Para los demás puede que sean casi dos horas de distracción a secas, puede que sin llegar a considerar que se ha perdido el tiempo pero desde luego tampoco a pensar que estamos ante una gran obra infantil. El director no logra aportar una personalidad propia al relato ni sacar provecho de un reparto de campanillas, y eso es sin duda lo más grave de una película con más problemas que aciertos.

Nota: 5,5/10

‘Las aventuras del Doctor Dolittle’ le llevan a ‘Aguas oscuras’


Estrenados prácticamente todos los títulos que competirán en las principales categorías de los Oscar, enero encara su recta final con novedades que, si bien no se presentan con el aval de premios y nominaciones, sí lo hacen con nombres e historias capaces de atraer al público a las salas. Este viernes día 24 son varios los estrenos, la mayoría de ellos procedentes de Europa, Sudamérica y Extremo Oriente.

Pero arrancamos con Las aventuras del Doctor Dolittle, comedia familiar hollywoodiense que vuelve a llevar a la gran pantalla al protagonista de la serie de novelas creadas por Hugh Lofting. Ambientada en la Inglaterra victoriana, la historia sigue al excéntrico y reputado veterinario que, tras perder a su mujer hace siete años, se encerró tras los muros de su mansión con la única compañía de animales exóticos. La enfermedad de la joven reina le obligará a dejar su retiro y embarcarse en una aventura para encontrar la cura en una mítica isla, enfrentándose por el camino a viejos adversarios y a sus propios demonios, y contando con la ayuda de una joven autoproclamada aprendiz y una corte de animales con los que puede comunicarse. Dirigida por Stephen Gaghan (Gold, la gran estafa), la cinta está protagonizada por Robert Downey Jr. (Vengadores: Endgame), Harry Collett (Dunkerque), Antonio Banderas (Dolor y gloria), Michael Sheen (El apóstol) y Jim Broadbent (Rey de ladrones), a los que se suman las voces de Rami Malek (Bohemian Rhapsody), Octavia Spencer (El sótano de Ma), Kumail Nanjiani (serie Silicon Valley), John Cena (Dos padres por desigual), Emma Thompson (Men in Black: Internacional), Tom Holland (Spider-Man: Lejos de casa) y Ralph Fiennes (Secretos de Estado).

También procede de Estados Unidos Aguas oscuras, drama basado en un hecho real revelado en un artículo del New York Times Magazine que tiene como protagonista a un abogado que descubre la conexión entre un número creciente de muertes inexplicables y una de las corporaciones más grandes del mundo. En su lucha por defender a aquellos que no pueden defenderse y sacar a la luz los hechos arriesgará no solo su futuro, sino su familia y su propia vida. Todd Haynes (Carol) se pone tras las cámaras para dirigir a Mark Ruffalo (Vengadores: Infinity War), Anne Hathaway (Serenity), Tim Robbins (Marjorie Prime), Bill Camp (Joker), Victor Garber (Rebelde entre el centeno), Mare Winningham (La gaviota), William Jackson Harper (Midsommar) y Bill Pullman (The equalizer 2), entre otros.

Pasamos ahora a los estrenos europeos con Te quiero, imbécil, comedia española dirigida por Laura Mañá (La vida empieza hoy) cuya trama arranca cuando a un joven le deja su novia justo cuando iba a pedirle matrimonio, pierde su empleo y se ve obligado a volver a vivir con sus padres. Ante semejante situación decide reinventarse y triunfar, pero no sabe cómo, por lo que acude al único sitio en el que todo se puede encontrar: internet. Y mientras intenta seguir los consejos de un youtuber, la vida sigue entre amigos, viejas conocidas y nuevas jefas. Quim Gutiérrez (Ventajas de viajar en tren), Natalia Tena (serie Juego de tronos), Ernesto Alterio (Lo dejo cuando quiera), Alfonso Bassave (Que Dios nos perdone) y Alba Ribas (100 metros) encabezan el reparto.

Desde Alemania nos llega Cerca del horizonte, drama romántico basado en la historia real de la novel escrita por Jessica Koch, en la que una joven con un futuro prometedor y sin complicaciones en su vida conoce a un chico que tiene todo con lo que ella sueña. Fascinada por él, poco a poco descubrirá quién se esconde tras la fachada construida con tanto esmero, y juntos deberán enfrentarse a los prejuicios y la exclusión en una carrera contra el tiempo. Dirigida por Tim Trachte (Abschussfahrt), la cinta está protagonizada por Luna Wedler (Streaker), Jannik Schümann (El día que vendrá), Luise Befort (Jesus cries), Jamie Bick (Loverboy), Julia Eiber (Die goldfische) y Nicola Gründel (Ein weihnachtslied).

El país germano también está presente, junto a Suecia y Noruega, en Sobre lo infinito, cinta escrita y dirigida por Roy Andersson (Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia) que, en clave dramática, realiza una reflexión en torno a la vida, su belleza y su crueldad, todo ello en un marco bélico que ofrece un caleidoscopio de la vulnerabilidad de la existencia. Entre los numerosos actores que componen el elenco destacan Jessica Louthander, Martin Serner, Tatiana Delaunay, Anders Hellström, Jan-Eje Ferling (Juni) y Thore Flygel (Apan).

Aunque sin duda la cinta más internacional es Dios es mujer y se llama Petrunya, drama con capital macedonio, belga, francés, croata y esloveno que narra como en un pequeño pueblo de Macedonia, cada mes de enero, el sacerdote local arroja una cruz de madera al río en una ceremonia en la que cientos de hombres se lanzan al agua para conseguirla, pues quien lo logre tendrá garantizada la buena suerte durante todo el año. Pero cuando la coge una mujer estalla la furia de una sociedad que lo considera una afrenta a un ritual tradicionalmente masculino. Dirigida por Teona Strugar Mitevska (The woman who brushed off her tears), la película está protagonizada por Zorica Nusheva, Labina Mitevska (7 avlu), Stefan Vujisic y Suad Begovski.

Pasamos ahora a las novedades procedentes de Sudamérica, entre las que destaca Ema, film chileno dirigido por Pablo Larraín (Jackie) que combina drama y música para contar la historia de una bailarina de reguetón que, tras un traumático incidente que cambia su vida y su matrimonio por completo, decide embarcarse en una odisea de liberación personal. El reparto está encabezado Mariana Di Girolamo (Aquí no ha pasado nada), Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Santiago Cabrera (serie Big little lies), Giannina Fruttero (serie Zamudio) y Catalina Saavedra (Marilyn).

China, en colaboración con Francia, produce El lago del ganso salvaje, historia escrita y dirigida por Yi’nan Diao (Ye che) que tiene como protagonista a un gángser de nivel medio. El día que sale de la cárcel se ve involucrado en una reunión de bandas que termina con un policía muerto. Huyendo de las bandas y del dispositivo policial se encuentra con una prostituta de cuyas intenciones sospecha, pero que es su única vía de salvación, por lo que deberá enfrentarse a los límites que está dispuesto a sacrificar. Lun-Mei Kwei (The big call), Ge Hu (1911), Fan Liao (La ceniza es el blanco más puro), Regina Wan (Xin li zui) y Zeng Meihuizi son los principales actores.

Puramente asiática, en este caso de Japón, es la cinta de animación Los niños del mar, adaptación del manga de Daisuke Igarashi cuyo argumento gira en torno a una joven adolescente de padres separados. Su padre trabaja en el acuario local, donde pasa mucho tiempo fascinada con las especies que allí viven. Todo cambia cuando conoce a dos chicos que son trasladados al acuario, pues la joven comprenderá que tiene una conexión especial con el océano, al igual que los dos chicos. Pero el poder de sus dos nuevos amigos parece interponerse con los intereses del acuario. Dirigida por Ayumu Watanabe (Doraemon y el pequeño dinosaurio), la película cuenta con las voces originales de Mana Ashida (Pacific Rim), Hiiro Ishibashi, Seishû Uragami (Tomodachi gêmu gekijouban) y Win Morisaki (Ready Player One).

Terminamos con el documental Cholitas, producción boliviana escrita y dirigida a cuatro manos por Pablo Iraburu (Oskara) y Jaime Murciego, para quien es su ópera prima. El film muestra la vida de cinco mujeres indígenas que con su vestimentas tradicionales lograron ascender los 6.962 metros del Aconcagua, la montaña más alta de América.

Richard Gere lo consigue todo, incluso ‘La promesa’ de Christian Bale


El verano cinematográfico se toma un descanso en lo que a blockbusters se refiere para presentar, en este primer fin de semana de junio, numerosos títulos nuevos que, además de variedad, ofrecen al espectador historias alejadas de histrionismos o la espectacularidad que suele acompañar a los grandes estrenos de estas fechas. De hecho, solo hay que echarle un vistazo a la principal novedad de este viernes, día 2, para percatarse de que este es un fin de semana diferente.

Y es que los títulos de esta semana están encabezados por Norman, el hombre que lo conseguía todo, thriller dramático con capital estadounidense e israelí protagonizado por Richard Gere (El nuevo exótico hotel Marigold) y cuya trama se centra en un empresario de nivel bajo y amigo de un joven político que pasa por su peor momento. Tres años después, cuando el político se convierte en líder mundial, la vida del hombre de negocios cambia por completo. Escrita y dirigida por Joseph Cedar (Beaufort), la cinta completa su reparto con Lior Ashkenazi (La dune), Michael Sheen (serie Masters of sex), Charlotte Gainsbourg (Samba), Dan Stevens (serie Legión), Steve Buscemi (Con la magia en los zapatos) y Hank Azaria (Los pitufos 2).

Estados Unidos también colabora, en este caso junto a España, en La promesa, drama histórico dirigido por Terry George (Atraco en Belfast) que, ambientado en la caída del Imperio Otomano en los años 20 del pasado siglo, se centra en el triángulo amoroso formado por un estudiante de medicina, una bella mujer y un periodista norteamericano, que deberán afrontar sus sentimientos en un mundo que se desmorona a su alrededor. Entre los actores del film destacan Christian Bale (La gran apuesta), Oscar Isaac (X-Men: Apocalipsis), Charlotte Le Bon (Un viaje de diez metros), Jean Reno (Escuadrón de élite), Shohreh Aghdashloo (Los últimos caballeros), Tom Hollander (Misión: Imposible – Nación secreta), Alicia Borrachero (Vidas pequeñas) y Daniel Giménez Cacho (El Jeremías).

En lo que a cine europeo se refiere, el principal estreno es Marie Curie, biopic en clave de drama romántico que dirige Marie Noelle (Ludwig II) y cuya historia se centra en el momento en que la famosa científica gana el Premio Nobel de Física mientras mantiene una relación sentimental con un hombre casado. La alegría y la importancia del premio se verán empañados por las acusaciones de adulterio. Karolina Gruszka (Trick), Charles Berling (Elle), André Wilms (Pause), Daniel Olbrychski (Salt), Arieh Worthalter (Asalto en París) y Samuel Finzi (Fritz Lang) encabezan el reparto.

Antes de pasar a las novedades españolas, un thriller de 2015. La cara oculta de la Luna, producida entre Alemania y Luxemburgo, adapta la novela de Martin Suter acerca de un abogado que presencia el suicidio de un hombre de negocios al que arruinó tiempo atrás. Incapaz de seguir con su vida, el hombre deja todo para iniciar un viaje junto a una chica hippie por un bosque, y con el que el abogado perderá el control de su vida. Dirigida por Stephan Rick (Unter Nachbarn), la película está protagonizada por Moritz Bleibtreu (La dama de oro), Jürgen Prochnow (El código Da Vinci), Nora von Waldstätten (Los cinco y la isla del tesoro), André Hennicke (Solness) y Nino Porzio (serie Alerta cobra).

La comedia romántica es protagonista en Como la espuma, nuevo film escrito y dirigido por Roberto Pérez Toledo (Al final todos mueren) que arranca cuando 15 personas se reúnen en una antigua mansión, en la que tendrá lugar una orgía improvisada. Fruto de este encuentro surgirán romances, desencuentros, desamores y relaciones que cambiarán para siempre la vida de los protagonistas. Esta cinta con capital español está protagonizada por Sara Sálamo (Tres 60), Daniel Muriel (Azuloscurocasinegro), María Cotiello (Las 13 rosas), Miguel Diosdado (serie Bandolera), Pepe Ocio (Ignacio de Loyola), Carlo D’Ursi (La punta del iceberg) y Nacho San José (People you may know).

Este viernes la cartelera suma igualmente a Mil cosas que haría por ti, producción española que gira en torno a un joven que pierde un carísimo reloj, regalo de su novia por su cumpleaños. Esto provoca que ella decida romper la relación, por lo que el chico inicia una búsqueda para recuperarlo y poder volver con ella. Pero lo que parecía algo sencillo se complica cada vez más a cada paso. Esta comedia está dirigida por Dídac Cervera (Los inocentes), y en su reparto cuenta con Peter Vives (Eva), Carmina Barrios (Carmina y amén.), Iris Lezcano (serie Sin tetas no hay paraíso), Jordi Vilches (La banda Picasso), Boris Ruiz (Los ojos de Julia) y Cristina Brondo (Pecados).

También española es Bittersweet days, debut en el largometraje de Marga Melià, quien escribe y dirige esta comedia dramática con tintes románticos cuya historia comienza cuando el novio de una joven tiene que trasladarse temporalmente a Londres por trabajo, lo que le obliga a ella a buscar un compañero de piso. El elegido es un extrovertido fotógrafo holandés. La convivencia hará que los dos se replanteen el modo en que afrontan la vida. Entre los principales actores encontramos a Patricia Caballero, Joan Miquel Artigues (serie El secreto de Puente Viejo), Brian Teuwen y Esther González.

El cuarto film de producción nacional es Cine Basura: La película, comedia de ciencia ficción que supone el debut en el largometraje de Paco Fox y Miguel Ángel Viruete, y que gira en torno a dos videobloggers especializados en películas malas que abren una puerta entre el mundo de este cine basura y nuestra realidad, con el “fatídico” resultado de que la cutrez invade nuestro mundo. El propio Paco Fox protagoniza el film junto a Miguel Ángel Aijón (Una de zombies), Natalia Bilbao (Poveda), Maite Medina, Alejandra Saba (Ella & Él) y Carlos Zapata.

Francia y Egipto participan en Clash, thriller dramático que transcurre en El Cairo dos días después de la destitución de Mohamed Mursi. En ese momento, un furgón policial ocupado por decenas de personas detenidas por sus ideas políticas y sus creencias religiosas expondrán los distintos puntos de vista de los diferentes bandos con el objetivo de salir indemnes del futuro que les aguarda. Mohamed Diab (El Cairo 678) es el encargado de dirigir esta cinta en cuyo reparto hallamos nombres como los de Nelly Karim (The blue elephant), Waleed Abdel Ghany, Mahmoud Fares y Ahmed Abdelhamid Hefny.

La animación tiene como única representante la cinta Nur y el templo del dragón, adaptación de la novela de Toti Martínez de Lezea acerca de un joven que se traslada a vivir a China con su familia. Poco a poco hace nuevos amigos, uno de los cuales le invita a su cumpleaños en un parque de atracciones. Durante la fiesta el homenajeado desaparece, y el joven iniciará, junto a un grupo, la búsqueda de su amigo, para lo que deberán superar un laberinto y las pruebas que les permitan atravesar las nueve puertas del dragón. El film está dirigido por Juan Bautista Berasategui (El embrujo del sur).

Para finalizar, un documental. O mejor dicho, una combinación de drama y documental. Correspondencias es el título del film portugués escrito y dirigido por Rita Azevedo Gomes (Frágil como o mundo) que se centra en el intercambio de cartas entre Sophia Mello Breyner Andresen y Jorge de Sena, dos de los escritores más importantes del siglo XX en aquel país. Esta correspondencia es puesta en escena para potenciar la complicidad que se crea entre ambos, y en la que la historia, la política y la libertad se mezclan. Rita Durão (Quaresma), Anna Leppänen (serie I love it), Pierre Léon (La France) y Eva Truffaut (La piel dura) son los encargados de dar vida a estas cartas.

 

‘Masters of Sex’ acelera el desarrollo y final de su última temporada


Los protagonistas de 'Masters of sex' hacen frente a sus miedos en la última temporada.Y en su cuarta temporada llegó al clímax. Masters of Sex, la serie creada por Michelle Ashford (serie Nuevos policías), ha puesto punto y final a esta historia sobre los padres de la revolución sexual. Y como ocurre en no pocas ocasiones, lo ha hecho de forma un tanto precipitada, cerrando tramas de modo abrupto y forzando el natural desarrollo tanto de personajes como de acontecimientos. Y sin que esto sea algo necesariamente negativo, sí revela que la serie podría haber dado para, al menos, una temporada más, toda vez que la historia de William Masters y Virginia Johnson siguió en los años posteriores al último de estos 10 episodios finales.

Con todo, hay que reconocer a Ashford su capacidad para estructurar la temporada de forma más o menos coherente. De hecho, la introducción de los personajes interpretados por Betty Gilpin (Una historia real) y Jeremy Strong (La gran apuesta) imprime al conjunto un renovado espíritu transgresor a todos los niveles, pues más allá del propio carácter de ambos roles se convierten en un reflejo de lo que ha sido la relación de los protagonistas a lo largo de estas temporadas. Una metáfora que los creadores de esta ficción se afanan en poner de manifiesto ya sea a través de diálogos o de situaciones, lo que permite al espectador apreciar matices que tal vez hubieran pasado por alto anteriormente.

A esto se suma, y quizá sea lo más interesante, la evolución moral y profesional del personaje de Michael Sheen (Passengers), que tras tocar fondo afronta todo un proceso de autocrítica y autoaceptación como pocas veces puede verse en una serie. La labor de Sheen, en este sentido, es espléndida, así como la del resto del reparto que asiste y/o participa de este cambio. A través de sus ojos se aprecia, asimismo, el cambio que se produce en otros roles secundarios y en la propia dinámica de la serie, que recupera tramas casi olvidadas para cerrar poco a poco los cabos sueltos que habían quedado de temporadas anteriores de Masters of Sex.

El problema, y no es un problema menor, es que dicha recuperación de tramas no conlleva una correcta finalización de las mismas. De hecho, muchos de estos hilos argumentales que complementan la trama principal simplemente se abandonan, como si fueran una incomodidad que pudiera dejarse morir por ausencia en la estructura dramática. Le ocurre al personaje de Annaleigh Ashford (Top five) y su relación lésbica, y le ocurre al interpretado por Kevin Christy (La montaña embrujada), que ha ido perdiendo interés y protagonismo con el paso de las temporadas hasta convertirse, en este tramo final, casi en una decoración más. Asimismo, en los últimos capítulos se aceleran de tal forma los acontecimientos que no solo da la sensación de ausencia de información, sino que se desvirtúa el carácter de algunos personajes.

Las prisas no son buenas

Bill Masters trata de recomponer su vida en la cuarta y última temporada de 'Masters of Sex'.La peor parada es, curiosamente, la otra protagonista principal interpretada por Lizzy Caplan (Ahora me ves 2). El personaje nunca ha terminado de definir una serie de motivaciones claras (lo que le ha otorgado un cierto interés y fuerza dramática), sobre todo en lo referente a su relación con el rol de Sheen, algo que cambia en esta última parte de la serie. El problema es que cambia en un sentido que termina cargándola con un cierto carácter manipulador tanto en el plano personal como laboral, alejado de otras actitudes mostradas a lo largo de toda la ficción y que, en cualquier caso, nunca habían sido tan evidentes como en los compases finales de este drama.

En el lado opuesto podría encontrarse la evolución del personaje de Caitlin FitzGerald (Adultos a la fuerza), aunque su caso es diferente. Su evolución ha ido de la mano del desarrollo dramático de Masters of Sex, por lo que la revolución que provoca en esta cuarta y última temporada es, hasta cierto punto, coherente. Otra cosa es que, ante la necesidad de cerrar la historia, se haya acelerado su proceso de cambio hasta convertirlo casi en un impulso que en un cambio meditado ante los tiempos que le ha tocado vivir. En cualquier caso, es posiblemente uno de los procesos más interesantes de la serie, y desde luego uno de los personajes más complejos y atractivos de esta ficción.

Ambos casos son los extremos de un proceso que, como decía al comienzo, es relativamente frecuente en el final de cualquier serie, sobre todo si este es inesperado. En el caso que nos ocupa, esta cuarta temporada combina el tratamiento narrativo natural de la historia con unas presiones dramáticas poco justificadas que hacen derivar la historia hacia una conclusión que, curiosamente, deja abiertas muchas tramas secundarias, quizá demasiadas. Un equilibrio cuyo resultado es una temporada que se desinfla de forma progresiva al tratar de integrar en el planteamiento del argumento las necesarias secuencias finales de cualquier historia, cuando esta todavía no había terminado lo que podríamos considerar como segundo acto.

Con esto en mente, la cuarta y última temporada de Masters of Sex deja un sabor agridulce, una sensación de que hay algo más en esta historia que no se ha contado, ya sea porque se ha condensado de un modo tosco todo lo acontecido en estos episodios, ya sea porque la historia todavía tenía muchas cosas interesantes que abordar. Sea como fuere, tampoco sería justo valorar una producción de este tipo por sus últimos compases, y de ahí la extraña sensación que deja en el espectador. Después de algunos momentos dramáticos y narrativos realmente espléndidos, la ficción de Michelle Ashford se despide con prisas, de forma algo atropellada y sin dar demasiadas explicaciones. Y como suele decirse, las prisas nunca son buenas consejeras.

‘Passengers’: entre el amor y el egoísmo


Jennifer Lawrence y Chris Pratt, supervivientes en 'Passengers'.He de confesar que las odiseas espaciales, habitualmente, tienden a ser fotocopias unas de otras. El caos que se apodera de la trama tiende a terminar en sacrificio o en una acción desesperada que finalice el viaje interestelar. Y tanto las decisiones como las motivaciones suelen estar definidas por la dificultad a superar, ya sea una criatura, una máquina o el propio espacio. Por eso puede llegar a sorprender que historias como la protagonizada por Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas) y Chris Pratt (Eternamente comprometidos), a pesar de tener todos esos elementos en común, centra su atención en algo pocas veces visto en pantalla, ya sea en medio del espacio o en una isla desierta.

Y eso es, nada más y nada menos, que la elección entre el egoísmo o el amor, entre el beneficio personal y el respeto al prójimo. Es aquí donde Passengers alcanza toda su plenitud, y es donde la trama realmente adquiere un significado real, en tanto en cuanto plantea los dilemas morales y sociales en un entorno aislado y ante una situación extrema. Esto, unido al desarrollo de los problemas que presenta la nave, y que van evolucionando poco a poco sin que los protagonistas lleguen a comprender el alcance, dota al conjunto de un mayor dramatismo que en su tercio final puede pecar de cierto exceso, algo que por otro lado puede ser comprensible por exigencias dramáticas.

Lo cierto es que la cinta dirigida por Morten Tyldum (Headhunters) es una grata sorpresa porque se aleja de los cánones en este tipo de historias. Aunque puede pecar de cierta falta de desarrollo en los retos a los que se enfrentan los protagonistas, el hecho de que la trama se centre en ellos, en su relación y en su soledad en una suerte de Arca de Noé ante un final inevitable convierte a esta historia en una reflexión sobre conceptos que todos, en algún que otro momento, nos hemos planteado. Y lo hace, además, con ciertas dosis de humor en sus inicios, logrando que el desarrollo dramático sea, si cabe, más destacado.

En realidad Passengers no es una gran película, y de hecho no pretende serlo. Es un entretenimiento, sí, pero ofrece al espectador algo más que aparatosos efectos especiales. Y lo que ofrece es algo tan poco habitual en este tipo de historias que cuando se encuentra resulta reconfortante. Es algo similar a lo que ocurre con Marte (2015), aunque en esta ocasión con dilemas morales de por medio, lo que confirma una vez más (¿cuándo se darán cuenta los responsables de Hollywood?) que vale más una buena historia, unos buenos personajes y unos buenos actores que cualquier espectacular y costoso efecto especial.

Nota: 7/10

Del espacio al Oeste en el último viernes de 2016


Estrenos 30diciembre2016Último fin de semana del año, y como corresponde en estas fechas, Feliz 2017 y esperamos que el año llegue cargado de alegrías y, por supuesto, mucho cine. Como no podía ser de otro modo, este viernes 30 de diciembre llega cargado de novedades para todos los gustos, desde la ciencia ficción hasta el thriller, pasando por la comedia o el drama. Pero lo más relevante es que llegan dos títulos interesantes por motivos bien diferentes.

Uno de ellos es Passengers, aventura de ciencia ficción con toques dramáticos y románticos que arranca cuando dos personas que viajan en una nave despiertan accidentalmente de sus cámaras de sueño. El problema es que lo hacen 90 años antes de lo previsto, por lo que deberán encontrar el modo de volver a dormir y no envejecer antes que el resto de los ocupantes de la nave, encargados de comenzar una nueva vida en otro planeta. Sin embargo, lo que descubrirán en la nave es algo mucho más peligroso que pondrá en riesgo el futuro de la Humanidad. Morten Tyldum (The imitation game) dirige esta propuesta protagonizada por dos de los actores más de moda, Jennifer Lawrence (X-Men: Apocalipsis) y Chris Pratt (Jurassic World), a los que se suman nombres como los de Michael Sheen (serie Masters of sex), Laurence Fishburne (serie Hannibal) y Andy García (Cazafantasmas).

El otro es Comanchería, thriller con buenas dosis de western que narra cómo un padre divorciado y su hermano, recién salido de la cárcel, comienzan a realizar diversos atracos a bancos para poder salvar el rancho familiar, lo que despertará el interés de un sheriff por detenerles en el que será su último caso antes de retirarse. Acción y drama son los componentes básicos de esta cinta dirigida por David Mackenzie (Convicto) y protagonizada por Jeff Bridges (El séptimo hijo), Chris Pine (La hora decisiva), Ben Foster (El único superviviente), Dale Dickey (Regresión), Kevin Rankin (Alma salvaje) y Katy Mixon (Furia ciega).

Destaca también el drama biográfico Pelé, el nacimiento de una leyenda, film que sigue el crecimiento del legendario jugador desde las favelas de Brasil hasta lograr llevar a su selección a conseguir su primera Copa del Mundo en 1958 y cargar con las ilusiones de todo un país. Los hermanos Jeff y Michael Zimbalist debutan en el largometraje de ficción con esta historia en cuyo reparto encontramos a Leonardo Lima Carvalho, Kevin de Paula, Rodrigo Santoro (Ben-Hur), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil) y Diego Boneta (Eden), entre otros.

La música en este último viernes de estrenos la pone La última canción, comedia romántica producida en 2015 entre Estados Unidos y Canadá cuyo punto de partida es la muerte de un conocido cantante de folk. Es entonces cuando su esposa, para intentar superarlo, comienza a escribir una biografía, algo que también quiere hacer un escritor de Nueva York. Entre ambos surgirá una historia que les permitirá disfrutar de nuevo de la vida. Sean Mewshaw debuta en el largometraje dirigiendo a Rebecca Hall (Transcendence), Jason Sudeikis (Nunca entre amigos), Joe Manganiello (serie True Blood), Diana Agron (Malavita) y Blythe Danner (Dime con cuántos).

A medio camino entre Europa y Estados Unidos se encuentra Mine, thriller bélico con capital español, italiano y norteamericano que gira en torno a un soldado que, tras una misión fallida, se encuentra perdido en mitad del desierto, por lo que deberá hacer frente no solo a las condiciones adversas del entorno, sino que pondrá a prueba su propia fuerza psicológica. El film, debut en el largometraje de Fabio Gualione y Fabio Resinaro (ambos autores también del guión), está protagonizado por Armie Hammer (Animales nocturnos), Annabelle Wallis (Agente contrainteligente), Tom Cullen (100 streets), Juliet Aubrey (Infiltrado), Geoff Bell (Sufragistas) y Clint Dyer (Sin identidad).

En lo que a estrenos europeos se refiere, dos son las propuestas. Frantz es el título del drama histórico dirigido por François Ozon (En la casa), cuya historia transcurre poco tiempo después del final de la I Guerra Mundial. En concreto, se centra en una joven de un pequeño pueblo alemán que todos los días lleva flores a la tumba de su novio, muerto durante un combate. Su rutina cambiará cuando conozca a un joven francés que también visita la tumba de su amado, lo que encenderá pasiones encontradas. Esta producción franco alemana está protagonizada por Pierre Niney (Altamira), Paula Beer (El valle oscuro), Cyrielle Clair (Triple agente), Johann von Bülow (13 minutos para matar a Hitler) y Ernst Stötzner (Alone in Berlin).

Puramente francesa es Vuelta a casa de mi madre, comedia dramática que, como se desprende de su título, sigue a una mujer que se ve obligada a regresar a la que una vez fue su casa, con su cariñosa pero asfixiante madre y sus hermanos, que parecen empeñados en hacerle la vida imposible. Con estos ingredientes, solo es cuestión de tiempo que el polvorín explote. Eric Lavaine (Barbacoa de amigos) es el encargado de poner en imágenes esta historia que cuenta entre sus actores con Alexandra Lamy (Bis), Josiane Balasko (Maman), Mathilde Seigner (Max) y Philippe Lefebvre (SMS).

‘Animales nocturnos’: la belleza de una historia de violencia


La belleza y la violencia se dan cita en 'Animales nocturnos' de Tom Ford.Son solo dos películas a sus espaldas, pero Tom Ford ha logrado hacerse un hueco como director de prestigio. Un hombre soltero, dirigida en 2009, supuso su debut, pero su nuevo film es una consagración en un tipo de arte diferente al que nos tiene acostumbrado este diseñador de moda. Lo cierto es que habrá muchos para los que los calificativos se acaben a la hora de definir esta película, y no es de extrañar. Todo en ella, hasta el más mínimo detalle, está pensado para narrar una historia llena de contrastes, tan sencilla y directa como compleja e interpretable.

Y ese puede que sea el mayor atractivo de Animales nocturnos, al menos en lo que se refiere a su contenido. Con un desarrollo dramático que salta de la ficción al presente para viajar al pasado, la maestría de Ford a la hora de narrar la trama es brillante, logrando no solo que el espectador pueda seguir perfectamente el hilo argumental, sino aplicando un sentido artístico a las transiciones pocas veces visto en una película. Más allá de esto, el hecho de que convivan en el relato hasta tres momentos diferentes (con tres historias casi independientes) hace que la cinta posea varios niveles interpretativos que discurren de forma paralela hasta un punto final en común que, como no podía ser de otro modo, quedan maravillosamente reflejados en el rostro de una impecable Amy Adams, que tiene serias opciones de lograr un Oscar, ya sea por esta interpretación o por la de La llegada.

En realidad, Adams es solo un ejemplo a destacar de un reparto ejemplar. Y junto al reparto, el resto de elementos. Desde la banda sonora, a medio camino entre lo perturbador y lo emotivo, hasta la fotografía, pasando por la composición dramática del plano o el lenguaje visual y sonoro utilizado durante todo el film. Todo en esta película desprende un aire preciosista y detallista, tan bello y cautivador como violento y algo desagradable. Nada se deja al azar en esta historia, e incluso los paisajes parecen estar diseñados para transmitir determinadas emociones al espectador. Y es gracias a esto que la película adquiere una nueva dimensión, engrandeciendo una ya de por sí interesante trama.

Desde luego, Animales nocturnos es una de las cintas del año. No haré ninguna apuesta sobre cuántas nominaciones logrará, pero sí parece claro que una película de Tom Ford volverá a competir por varias estatuillas. Y no es de extrañar. Pocos directores actuales son capaces de transmitir tanto en un solo plano como, por ejemplo, el que cierra esta historia. Y muy pocos son capaces de sacar tanto de sus actores, de sus decorados y de todos los elementos que componen una película. Se le puede acusar de pretencioso, de algunos diálogos insustanciales o de una estética que, para muchos, puede no concordar con lo que se cuenta. Pero nada de eso es relevante ante la belleza y la perfección que emana cada fotograma de esta película.

Nota: 8/10

Banderas descubre ‘Altamira’ mientras la obra de Austen se zombifica


Estrenos 1abril2016Con la resaca todavía (puede que durante varias semanas) del enfrentamiento entre los dos superhéroes más reconocibles de DC Cómics, la cartelera española inicia un nuevo mes de estrenos con una amplia oferta de títulos que contrasta mucho con lo ocurrido en la Semana Santa. Terror, drama, comedia, acción y documentales protagonizan la oferta de este 1 de abril, entre la que destaca la traslación a la gran pantalla de un importante descubrimiento acaecido en España y la adaptación de una de las novelas juveniles más exitosas de los últimos años.

Pero comencemos por Altamira, producción española con colaboración francesa que aborda el descubrimiento de las famosas cuevas ubicadas en Cantabria, conocidas como ‘La Capilla Sixtina del Arte Rupestre’. La cinta narra cómo Marcelino Sanz de Sautuola tuvo que enfrentarse contra una devota sociedad y contra una poderosa Iglesia para demostrar que esas pinturas confirmaban la existencia de antepasados del hombre en una Historia diferente a la que contaba la Biblia. Una oposición que, sorprendentemente, también llegó desde el mundo de la ciencia. Dirigida por Hugh Hudson (Carros de fuego), la película está protagonizada por Antonio Banderas (Los mercenarios 3), Golshifteh Farahani (Exodus: Dioses y reyes), Nicholas Farrell (Legend), Henry Goodman (La dama de oro), Pierre Niney (Yves Saint Laurent) y Rupert Everett (Hysteria).

Pasamos ahora a los estrenos estadounidenses, y entre ellos destaca Orgullo + Prejuicio + Zombis, adaptación de la novela de Seth Grahame-Smith que, a su vez, toma como base el famoso libro de Jean Austen. La trama, básicamente, vuelve a desarrollar los problemas románticos de una joven en la Inglaterra del siglo XIX, luchando contra su orgullo y los prejuicios de la sociedad. Sin embargo, la historia se enmarca en el contexto de una plaga de zombis contra la que los protagonistas deberán luchar para descubrir, por fin, el sentido del amor verdadero. Burr Steers (Siempre a mi lado) es el encargado de poner en imágenes este particular argumento que cuenta con capital inglés y que está protagonizado por Lily James (serie Downton Abbey), Sam Riley (Suite francesa), Douglas Booth (Noé), Jack Huston (La gran estafa americana), Bella Heathcote (Sombras tenebrosas), Lena Headey (serie Juego de Tronos) y Charles Dance (The imitación game), entre otros.

La comedia está presente en Hermanísimas, cinta dirigida por Jason Moore (Dando la nota) que narra el reencuentro de dos hermanas separadas hace tiempo. El motivo es que sus padres van a poner a la venta la casa en la que se criaron y en la que todavía tienen varias cosas de su infancia y adolescencia. Cuando por fin se reencuentran deciden organizar una fiesta con sus antiguos compañeros de instituto, lo que derivará en un desenfreno absoluto. El reparto está encabezado por Amy Poehler (Síndrome postdivorcio), Tina Fey (Ahí os quedáis), James Brolin (Burlesque), John Leguizamo (American ultra), Maya Rudolph (Puro vicio), John Cena (Padres por desigual) y Dianne West (La sombra del actor).

Con bastante retraso llega El infierno verde, nueva propuesta de horror y gore de Eli Roth (Hostel) producida en 2013 entre Estados Unidos, Chile y Canadá. Su trama arranca cuando un grupo de estudiantes activistas dejan su vida y las comodidades de Nueva York para adentrarse en la selva chilena y luchar contra la explotación de las grandes corporaciones de esa tierra virgen. En su viaje, sin embargo, darán por casualidad con una tribu de caníbales que les darán caza. La línea que separa la vida de la muerte dependerá de sus capacidad para matar por sobrevivir. Lorenza Izzo (Que pena tu familia), Ariel Levy (Aftershock), Daryl Sabara (John Carter) y Kirby Bliss Blanton (Project X) encabezan el reparto.

Nos alejamos de Hollywood para abordar el estreno de El inventor de juegos, aventura familiar de 2014 producida por Canadá, Argentina e Italia y basada en la novela de Pablo De Santis, que arranca cuando un niño entra a participar en un concurso de invención de juegos. Cuando el joven resulta ganador entre más de 10.000 participantes empieza a vivir cosas extrañas, desde aventuras con tintes mágicos hasta descubrimientos que le cambiarán para siempre. Comenzará, en definitiva, el juego de su vida. Dirigida por Juan Pablo Buscarini (El arca), la cinta está protagonizada por Joseph Fiennes (Adiós Bafana), Edward Asner (Let go), Tom Cavanagh (serie The Flash) y David Mazouz (serie Gotham).

El principal representante del cine español esta semana, con el permiso de Altamira, es Kiki, el amor se hace, nueva comedia dirigida por Paco León (Carmina o revienta), quien también participa en el guión y se pone delante de las cámaras. La película se compone de cinco historias de amor y curiosas filias sexuales que coinciden en un verano y a través de las cuales los protagonistas descubrirán sus pasiones y harán frente a sus miedos. El reparto se completa con Natalia de Molina (Techo y comida), Álex García (La novia), Alexandra Jiménez (Los miércoles no existen) y Belén Cuesta (El pregón), entre otros.

La cinta más europea, sin duda, es Madame Marguerite, drama coproducto entre Francia, República Checa y Bélgica que gira en torno a una fiesta organizada por la mujer que da nombre a la película. Una fiesta en la que se dan cita personas de las clases sociales más altas, que adulan y aplauden la pasión de la mujer: la música. Sin embargo, la dedicación exclusiva de toda su riqueza a cultivar este arte no impide que siempre cante fuera de tono, lo que acentúa la hipocresía de un mundo movido por los intereses y el dinero. Xavier Giannoli (Crónica de una mentira) es el encargado de dirigir esta propuesta protagonizada por Catherine Frot (La cocinera del presidente), Christa Théret (Renoir), André Marcon (Incompatibles) y Michel Fau (Foon).

Puramente europea es La pasión de Port Talbot, producción de 2012 que dirige Dave McKean (La máscara de cristal) y cuyo argumento es una actualización de la historia de la Pasión de Cristo. La trama se ambienta en Port Talbot, una ciudad en la que una fuerza autoritaria controla los recursos sin tener en cuenta a una sociedad cada vez más oprimida. La resistencia que trata de oponerse a este régimen encuentra en un hombre la motivación que necesita para seguir luchando, un líder carismático que las autoridades ven como una amenaza a destruir. La cinta, que adapta una obra teatral, está rodada en las calles de la ciudad y contando con la colaboración de los vecinos. El reparto está encabezado por Michael Sheen (serie Masters of sex), Francine Morgan (Las maletas de Tulse Luper), Darren Lawrence, Jordan Bernarde y Nigel Barrett.

Los más pequeños de la casa tienen una cita con el cine de animación gracias a Norman del Norte, comedia producida entre India y Estados Unidos que narra el viaje de un oso polar a Nueva York cuando su pequeño rincón del Ártico se ve saturado por la visita de turistas. Para evitar que se construya un complejo deberá tratar de convencer a la empresa constructora, aunque para ello tenga que hacer cosas que nunca se había atrevido a hacer. Ópera prima de Trevor Wall, en su versión original cuenta con las voces de Rob Schneider (Niños grandes), Heather Graham (R3sacón), Ken Jeong (Dolor y dinero) y Bill Nighy (El nuevo exótico Hotel Marigold).

Y en cuanto al documental, el único representante es Hitchcock/Truffaut, cinta que celebra los 50 años de la publicación de ‘El cine según Hitchcock’ de François Truffaut. A través de la mirada de algunos de los mejores directores de nuestro tiempo, el realizador Kent Jones (A letter to Elia) realiza un repaso de la figura del director de Psicosis (1960) y su influencia en la visión del séptimo arte que existe actualmente.

‘Masters of Sex’ apuesta por los secundarios en su tercera temporada


Los problemas románticos entre los protagonistas se agudizan en la tercera temporada de 'Masters of Sex'.Uno de los fallos que se producen con facilidad a la hora de desarrollar una historia es dejar en un segundo plano las, valga la redundancia, tramas secundarias. Los problemas que esto puede generar engloban desde la pérdida de interés en personajes potencialmente atractivos hasta la debilidad de la estructura dramática. Y hasta cierto punto, era lo que ocurría en la serie Masters of Sex durante las dos primeras temporadas, sobre todo en la segunda. Tal vez por eso, Michelle Ashford (serie Nuevos policías), creadora de esta interesante producción basada en la novela de Thomas Maier, ha optado en esta tercera temporada por desarrollar el mundo de los personajes que se mueven detrás de la relación entre Bill Masters y Virginia Johnson.

De hecho, estos 12 episodios recuperan algunos personajes que parecían haberse perdido a lo largo del tratamiento de la historia. El caso más evidente es el de Beau Bridges (Fuga explosiva), mentor del protagonista, homosexual y con una carga dramática que prácticamente había desaparecido. Su vuelta a escena, además de coherente y enmarcada dentro de la historia de una forma impecablemente natural, ofrece al espectador una reflexión sobre el mundo en el que se desarrolla la trama, tanto a nivel social como personal. Gracias a este punto de apoyo, la serie enriquece ese espectro de romance/sexualidad que parecía acotado al estudio de los protagonistas y a los derivados del mismo, y que ahora tiene una vía de desarrollo ajena, en cierto modo, a esa historia principal.

Del mismo modo, el abanico de personajes secundarios que se dan cita en esta tercera temporada de Masters of Sex, unido a la cada vez mayor presencia de sus historias, crean un mundo mucho más interesante en el que la pareja protagonista es, en cierto modo, testigo, no catalizador. Desde la oposición religiosa y todo lo que eso conlleva (con un gancho de final de serie sumamente interesante), hasta el carácter más independiente del personaje de Annaleigh Ashford (Top five), la historia de la serie adquiere cada vez más ramificaciones, lo que en definitiva ayuda a que el episodio final deje un escenario más complejo, más incierto e indudablemente más atractivo.

En este contexto es importante destacar lo acaecido con el personaje de Caitlin FitzGerald (Adultos a la fuerza), esposa resignada que ya había experimentado cierta evolución en la anterior etapa y que, ahora, adquiere un rol mucho más notable. Más allá de la fortaleza de convertirse en una mujer independiente, lo realmente llamativo es la forma en que asume la infidelidad de su esposo, dotando de naturalidad no solo el acto en sí, sino la relación con la amante colaboradora, estableciendo un curioso triángulo que genera situaciones tan sorprendentes como bien tratadas desde un punto de vista dramático.

Nuevos olores

Todo esto no impide, por supuesto, que la trama principal de Masters of Sex siga su evolución. Al contrario, la enriquece de un modo que, en cierto sentido, se había perdido. Pero volviendo a esa trama principal, esta tercera temporada decide dar un giro completo a la relación entre los personajes de Michael Sheen (Lejos del mundanal ruido) y Lizzy Caplan (The interview) y situarles en un punto de inflexión tan atractivo como coherente. La tensión dramática entre ambos, desarrollada a lo largo de las temporadas anteriores en una especie de tira y afloja, rompe por completo en estos 12 capítulos de un modo inesperado.

En realidad, y conociendo el tono general de este drama, la forma en que el romance de estos personajes evoluciona no podría ser de otro modo. Lejos de disputas con objetos volando por la habitación, o de gritos que traspasan varias estancias, la seriedad que ambos doctores muestran en el modo de tratar su relación es un soplo de aire fresco que, además, añade un grado más de dificultad al desarrollo dramático de la serie. Y es que ese tira y afloja que antes mencionaba, y que ahora parece romperse al menos por uno de los extremos, sigue siendo vigente, precisamente, en el otro cabo, lo que provoca una situación de desequilibrio muy interesante.

Situación que es abordada de formas muy diversas por todos los personajes que rodean a los protagonistas, y evidentemente por los propios protagonistas. La aparición en escena del personaje de Josh Charles (Más allá de la muerte) no solo conlleva la evolución del estudio sobre sexualidad al campo de los olores y las fragancias, sino que se convierte en un punto de inflexión que pone patas arriba el mundo de prácticamente todos los roles que participan en la trama. Evidentemente, su efecto es mayor en aquellos cercanos a los protagonistas, pero eso no impide que no genere cierto impacto en el resto. Es él el que protagoniza, junto a Sheen y Caplan, algunas de las mejores secuencias de la temporada, y desde luego es él uno de los activos más importantes en el cambio que se produce en la serie al final de esta etapa.

Así las cosas, la tercera temporada de Masters of Sex se ha convertido en una de las mejores etapas de la serie. Superado el primer impacto de una serie con un tratamiento tan abierto de la sexualidad, estos episodios ofrecen al espectador un auténtico tratamiento de la sociedad en la que se enmarca la producción, más o menos como había ocurrido en la segunda temporada, pero unificando más la trama principal con las secundarias, y generando una tensión en aumento entre los personajes principales y los secundarios más relevantes. Un enriquecimiento, en definitiva, de la complejidad creativa de este producto cuya cuarta temporada promete, a tenor del final de esta, un mundo completamente nuevo.

‘Lejos del mundanal ruido’: la belleza de aprender a conocerse


Carey Mulligan y Matthias Schoenaerts, en un momento de 'Lejos del mundanal ruido'.Si algo define el cine de Thomas Vinterberg (Submarino) es la naturalidad y sencillez con la que narra unas historias notablemente profundas que incitan a la reflexión social del espectador. Su último trabajo, una nueva adaptación de una novela de Thomas Hardy, mantiene esa pasión por tramas aparentemente tópicas y predecibles que esconden, no obstante, un análisis del ser humano a través de sus personajes y la forma con la que afrontan el mundo. Y lo hace, además, con una fórmula formal algo tosca pero indudablemente bella, más o menos como el mundo rural en el que se enmarca el film.

Porque si hay algo que puede resultar difícil de comprender es el desarrollo temporal de Lejos del mundanal ruido. La historia, aunque al principio pueda parecer lo contrario, se desarrolla a lo largo de varios meses en los que apenas cambian los personajes o el entorno físico. Si bien al comienzo puede generar algo de confusión, el recurso narrativo se revela necesario en su tercio final, cuando los acontecimientos se precipitan, sobre todo en lo relativo a los tres pretendientes de una Carey Mulligan (An education) espléndida. El resto de los componentes dramáticos del guión logran encontrar un equilibrio atractivo entre la previsibilidad y la incertidumbre, permitiendo al espectador disfrutar con la evolución de unos personajes cuyo final se conoce de antemano.

En este sentido, por tanto, lo más interesante de la cinta no es su desenlace, sino el viaje que realizan los personajes, sobre todo la protagonista. A pesar de estar rodeada por un elenco masculino a la altura, el verdadero peso de la trama recae sobre los hombros de Mulligan, no solo por ser el objeto de deseo de tres caballeros de distinta clase social y cataduras morales, sino porque es ella la única que evoluciona con claridad, pasando de una joven independiente y dispuesta a demostrar que sola puede conseguir lo que desee a una mujer capaz de aprender de sus errores y afrontar sus verdaderos sentimientos, incluso cuando eso suponga una contradicción interna. Y tal vez este sea, junto al previsible desarrollo de la historia, uno de los puntos débiles más importantes. El hecho de que los protagonistas masculinos no avancen al mismo ritmo (lo que no quiere decir que no evolucionen) hace que la cinta quede desnivelada en este campo.

Al final, Lejos del mundanal ruido se podría definir como un film hermoso en su forma y en su contenido. Una historia complaciente que no pide al espectador más que la reflexión sobre los deseos del ser humano y cómo cambian con los años hasta definirnos como individuos. Puede que no tenga grandes giros dramáticos, impactantes revelaciones o un final inesperado. De hecho, tampoco parece que lo persiga. Más bien, lo que trata es de contar una historia sencilla, íntima y mundana. Y en manos de Vinterberg está muy bien contada, lo cual ya es de por sí un motivo para disfrutarla.

Nota: 6,5/10

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