‘Alita: Ángel de combate’: ciberpunk rediseñado


Después de varios años de animación asiática, parece que Occidente ha decidido coger las riendas y adaptar historias clásicas de las viñetas orientales a imagen real, contando para ello, además, con actores mundialmente conocidos. Y nadie mejor para rediseñar la estética ciberpunk de la serie de novelas gráficas creadas por Yukito Kishiro que Robert Rodriguez, quien ya tuvo su contacto con el cómic con el díptico de Sin city. Lo que ahora ofrece es menos profundo, menos oscuro, pero indudablemente es puro entretenimiento.

Los más fieles seguidores de la serie manga posiblemente se rasguen las vestiduras con esta versión de Alita: Ángel de combate, muy occidentalizada y, desde luego, muy simplificada en su desarrollo. La búsqueda de identidad de la protagonista discurre de forma paralela con la persecución a la que es sometida por la tecnología que contiene su cuerpo, pero más allá de reflexiones morales o de análisis sociológicos, la cinta opta por un dinamismo fuera de toda duda, por una acción casi constante que, además, permite aprovechar al máximo la tecnología de captura de movimiento y el impecable acabado digital de la innumerable cantidad de personajes que nutren esta historia. Y es una lástima que la película no vaya más allá del mero planteamiento (necesario para desarrollar la acción), pues precisamente por eso, por abrir la puerta a algo mucho más interesante que los movimientos de cámara, hay momentos en los que parece quedarse a medio camino.

Lo que sí queda claro es que detrás de esta historia están las expertas manos de Rodriguez en los movimientos de cámara (con el abuso de los planos ralentizados tan de moda últimamente) y de James Cameron (Avatar) en el guión. Juntos logran crear una historia de entretenimiento puro en un mundo postapocalíptico en el que hay más ciborgs que humanos, y en el que sobrevivir es ya de por sí un logro. Bajo este prisma, la cinta ofrece pocas novedades que no se hayan visto ya en mil y un películas anteriores, salvo por el detalle de cómo esos ciborgs son capaces de someterse a todo tipo de mejoras de forma voluntaria como quien pasa por un quirófano a arreglarse una parte del cuerpo que no le gusta. Esto refleja, una vez más, que estamos ante una trama que ofrece algunos apuntes y reflexiones sobre la sociedad actual, sobre la moralidad de determinadas decisiones y sobre la redención de unos personajes condenados. Ahora bien, se queda en eso, en apuntes, optando más por la acción y la espectacularidad que por algunos momentos de cierta intimidad dramática.

Y aunque pueda parecer lo contrario, esto no es necesariamente malo. Alita: Ángel de combate es lo que se espera de ella. Lo que se espera de las adaptaciones que Hollywood está haciendo de la cultura del Extremo Oriente. Más acción que carga filosófica, más dinamismo que estudio de los personajes o de cómo el futuro es un reflejo de nuestro presente. En realidad, todo depende de lo que se vaya buscando al entrar en la sala. Si lo que se quiere es una película de Robert Rodriguez, no cabe duda de que se acertará de pleno. Si lo que se busca es una adaptación fiel al manga, muchos saldrán decepcionados. Pero en cualquier caso, dos horas divertidas en las que cabe todo, desde el humor hasta cierto toque dramático, pasando incluso por una estética gótica y de terror.

Nota: 6,75/10

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‘El candidato’ aspira a convertirse en ‘Ángel de combate’


El ecuador de este mes de febrero llega con una batería de estrenos como hacía semanas que no ocurría. Propuestas para todo tipo de públicos, desde el terror hasta la comedia romántica, pasando por la acción o el drama político. Curiosamente, y a diferencia de años anteriores, las principales novedades de este viernes día 15 nada tienen que ver con el Día de San Valentín que muchas parejas celebraron ayer.

De hecho, el principal estreno es Alita: Ángel de combate, adaptación del manga de Yukito Kishiro que dirige Robert Rodriguez (Machete kills) y cuya historia, desarrollada con actores reales y personajes digitales, se centra en un ciborg con cuerpo de una mujer joven que despierta en el futuro sin recordar quién es. El científico que la encuentra decide ayudarla a construir una nueva vida, pero otros personajes la buscarán para desentrañar los conocimientos que se ocultan en su interior. Acción, aventura y efectos digitales se dan cita en esta producción con capital estadounidense, canadiense y argentino, y que está protagonizada por Rosa Salazar (El corredor del laberinto: La cura mortal), Ed Skrein (Deadpool), Eiza González (Baby driver), Jackie Earle Haley (La Torre Oscura), Jennifer Connelly (Noé), Christoph Waltz (La leyenda de Tarzán) y Mahershala Ali (Green Book), entre otros.

Muy diferente es el drama político y biográfico estadounidense El candidato, que aborda el auge y caída del senador Gary Hart, que fue considerado favorito para la carrera presidencial en 1988 representando al partido demócrata. Sin embargo, su campaña fue boicoteada por su relación extramatrimonial, siendo la primera vez que periodismo político y periodismo rosa se mezclaron. Hart tuvo que abandonar la política, y su caso generó un gran impacto en todo el panorama político mundial. Jason Reitman (Una vida en tres días) es el encargado de poner en imágenes esta adaptación del libro de Matt Bai, mientras que Hugh Jackman (El gran showman), Vera Farmiga (El juez), J.K. Simmons (Liga de la Justicia), Alfred Molina (A pedazos), Mamoudou Athie (El círculo) y Josh Brener (serie Silicon Valley) encabezan el reparto.

El terror tiene como principal representante Feliz día de tu muerte 2, secuela del film de 2017 que supuso una sorpresa dentro del género por su propuesta. Ahora la historia da una vuelta de tuerca más implicando a más personajes, y con una heroína que descubrirá que morir una y otra vez en el mismo día es sorprendentemente más fácil que afrontar los peligros que le aguardan. Al igual que la primera entrega, esta producción estadounidense está dirigida por Christopher Landon, y cuenta entre sus principales actores con Jessica Rothe (The tribe), Israel Broussard (Say you will), Suraj Sharma (La vida de Pi), Ruby Modine (Central Park) y Rachel Matthews, la mayoría de ellos dando vida a los personajes que ya interpretaran en la primera parte.

El último de los estrenos puramente estadounidenses es Bomb city, debut en el largometraje de Jameson Brooks tras una amplia carrera en el mundo del cortometraje. El argumento de este drama, basado en un hecho real, aborda lo ocurrido en 1997 en Amarillo (Texas), cuando un joven con una clara estética punk comienza a agitar la intolerancia de la comunidad, provocando una escalada creciente de peleas y violencia que culminará con uno de los delitos de odio más conocidos de la historia reciente del país norteamericano. En el reparto encontramos a Dave Davis (Nocturna), Glenn Morshower (Transformers: El último caballero), Logan Huffman (Outlaw), Lorelei Linklater (Occupy, Texas) y Eddie Hassell (Jobs).

Francia, Líbano y Estados Unidos colaboran en Cafarnaúm, drama nominado al Oscar que tiene como protagonista a un niño que se rebela contra la vida que se le ha impuesto, en un periplo que le llevará a las calles libanesas e incluso a cometer un violento crimen y a buscar justicia en un tribunal. Nadine Labaki (Caramel) dirige esta propuesta en la que también participa como guionista y actriz. El reparto se completa con los debutantes Zain Al Rafeea, Yordanos Shiferaw, Boluwatife Treasure Bankole, Kawsar Al Haddad y Fadi Yousef.

De 2017 es la comedia dramática de corte familiar La escuela de la vida, producción puramente francesa que dirige Nicolas Vanier (Belle y Sebastián) cuya trama está ambientada en París durante los años 30. El protagonista es un niño cuyo objetivo en la vida es salir del lúgubre orfanato en el que vive en un suburbio de la ciudad. Cuando le acogen una dama de campiña y un severo guarda de caza descubre todo un nuevo mundo que le resulta fascinante. Allí entablará amistad con un cazador furtivo que no solo le enseñará a sobrevivir en la naturaleza, sino que le desvelará un secreto que nadie quería desvelar. François Cluzet (Testigo), Jean Scandel, Eric Elmosnino (La familia Bélier), François Berléand (Entre amigos), Valérie Karsenti (Se nos fue de las manos 2) y Thomas Durand (Juliette) son los principales actores.

Con algo de retraso se estrena también Cambio de reinas, adaptación de la novela de Chantal Thomas realizada en 2017 que aborda la estrategia de Felipe V, regente de Francia, para acabar con el conflicto entre España y el país galo en el siglo XVIII. Una estrategia que pasa por establecer dos matrimonios entre las familias reales de ambos países. Dichos enlaces situarán a las mujeres, una adolescente y una niña, en medio de un peligroso equilibrio de alianzas, traiciones y juegos de poder. Marc Dugain (Une exécution ordinaire) dirige este drama de corte histórico, con capital francés y belga, del que también escribe el guión adaptado, y que está protagonizado por Lambert Wilson (Las confesiones), Anamaria Vartolomei (L’idéal), Olivier Gourmet (Río arriba), Catherine Mouchet (Fleur de Tonnerre) y Kacey Mottet Klein (Cuando tienes 17 años), entre otros.

La única propuesta española de la semana es Perdiendo el este, comedia que sigue la estela de Perdiendo el norte (2015) para narrar las desventuras de un grupo de jóvenes de la generación perdida que meten sus ilusiones y conocimientos en una maleta y se embarcan en un viaje a China. Pero al llegar allí descubrirán que triunfar en un país con un idioma, una cultura y unas costumbres de distancia será mucho más difícil de lo que esperaban, comprendiendo que están a un mundo de distancia, no solo geográficamente. Paco Caballero debuta en el largometraje con esta producción en cuyo reparto encontramos, entre muchos otros, a Julián López (Superlópez), Miki Esparbé (Es por tu bien), Carmen Machi (El bar), Younes Bachir (No habrá paz para los malvados), Malena Alterio (serie Vergüenza) y Edu Soto (Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra).

Terminamos el repaso con el documental francés A viva voz, dirigido en 2016 a cuatro manos por Stéphane de Freitas y Ladj Ly, ambos debutantes tras las cámaras. La cinta aborda el proceso por el que pasan cientos de alumnos cada año para convertirse en el mejor orador del 93 en un concurso organizado por la Universidad de Saint-Denis. El número hace referencia al departamento de Sena-Saint-Denis. Y para lograr ser el mejor se rodean de abogados, slammers y directores que les enseñan el arte de hablar en público y las claves de la retórica.

‘María, reina de Escocia’: machismos del siglo XVI


Posiblemente el enfrentamiento entre Isabel I y María Estuardo allá por el siglo XVI no haya estado nunca tan de actualidad como ahora. Dos reinas gobernando en solitario en un mundo de hombres que, además, conspiran contra ellas en muchas ocasiones con una clara herida en su masculinidad. Quizá por eso la película dirigida por Josie Rourke en su debut cinematográfico tenga más un interés exógeno que endógeno. O dicho de otro modo, la cinta invita más a la reflexión social que al análisis puramente audiovisual.

Porque María, reina de Escocia es una película histórica algo arquetípica, sin demasiados giros argumentales y, como suele ocurrir con las producciones de corte biográfico, sin un gran interés dramático a cuenta de un final ya conocido. La labor de la directora, además, aporta poca personalidad en el lenguaje, aunque sí deja algunos detalles de fotografía dignos de alabar. No cabe duda de que el gran atractivo se haya en su reparto, encabezado por dos extraordinarias actrices como Saoirse Ronan (En la playa de Chesil) y Margot Robbie (Yo, Tonya) que son capaces de soportar el peso dramático sin mayor problema, y que se encuentran acompañadas por una serie de actores que cumplen con nota su rol secundario.

Pero como decía, lo interesante del film se haya en las reflexiones que ofrece al espectador. Para empezar, las constantes traiciones y conspiraciones por parte de unos hombres que no toleran a una mujer en el trono, y que anhelan un orden establecido por el machismo y la religión católica. En este sentido, el desarrollo dramático es ejemplar, mostrando cómo primero todo se hace en las sombras para, posteriormente, conspirar abiertamente. Paralelismos con diferentes aspectos de la realidad social actual, ya sea nacional o internacional, todos los que se quieran. Y aunque el tratamiento a lo largo del film, con varias elipsis y ciertos diálogos algo irregulares, pueda resultar intermitente, lo cierto es que esta escalada de ataques de los hombres a las mujeres deja algunas escenas imborrables por su crudeza y la labor de los actores.

Así, María, reina de Escocia se revela como un film previsible, arquetípico, que posiblemente no habría llegado a las salas de cine si no fuera por el plantel de actores (y sobre todo las dos actrices) que dan vida a estos personajes históricos. Pero más allá de esa primera impresión, la película ofrece una interesante reflexión sobre la sociedad medieval y actual, sobre un mundo dominado por hombres en el que las mujeres afrontan unos peligros añadidos a los que ya tiene de por sí el mundo masculino. Y lo hace sencillamente exponiendo los hechos tal y como ocurrieron, sin utilizar ningún discurso moral o un speech de sus protagonistas. La historia habla por sí misma.

Nota: 6,5/10

Reinas y juegos de construcción se disputan la cartelera


Segundo fin de semana de febrero, y como suele ocurrir en estas fechas, entre las novedades que llegan cada viernes suele haber algún candidato a los Oscar. En lo que concierne a este 8 de febrero, ese candidato lo es en algunas categorías de las denominadas secundarias. Pero llega acompañada de un buen puñado de novedades, entre ellas una propuesta que hará las delicias de los más pequeños de la casa.

A diferencia de otras semanas, el principal estreno llega desde Reino Unido. María, reina de Escocia es el título de este drama biográfico basado en el libro de John Guy y que explora la vida de María Estuardo, reina de Francia a los 16 años y viuda a los 18. En lugar de volver a contraer matrimonio, la joven decide regresar a Escocia para ocupar el trono que le pertenece, pero tanto Escocia como Inglaterra están gobernados por la reina Isabel I. Las dos mujeres inician así un conflicto personal y político en el que los miembros de sus cortes conspirarán para hacer tambalear los tronos de dos mujeres en un mundo dominado por hombres. Ópera prima de Josie Rourke, la cinta está protagonizada por Saoirse Ronan (Lady Bird), Margot Robbie (Escuadrón Suicida), Jack Lowden (Dunkerque), Joe Alwyn (El sentido de un final), Martin Compston (Réquiem por un asesino), Brendan Coyle (Antes de ti), David Tennant (serie Jessica Jones) y Guy Pearce (El editor de libros), entre otros.

Muy diferente es La LEGO película 2, continuación del éxito de animación basado en el juego de construcción de 2014 que, en esta ocasión, narra cómo los protagonistas deberán hacer frente a la invasión de LEGO DUPLO, que logran destruir a mayor velocidad de la que son capaces de reconstruir. Para salvar su mundo los héroes deberán viajar por mundos inexplorados que pondrán a prueba su valentía, su amistad y su creatividad. Dirigida por Mike Mitchell (Alvin y las ardillas 3), esta aventura familiar cuenta con capital estadounidense, danés, noruego y australiano, y entre las voces originales destacan las de Chris Pratt (Guardianes de la galaxia Vol. 2), Elizabeth Banks (Power Rangers), Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras), Tiffany Haddish (Plan de chicas), Alison Brie (Los archivos del Pentágono), Maya Rudolph (Nuestro sitio), Will Ferrell (Dos padres por desigual), Channing Tatum (Kingsman: El círculo de oro), Jonah Hill (Juego de armas) y Jason Momoa (Aquaman).

Puramente estadounidense es White boy Rick, drama ambientado en el mundo del crimen que dirige Yann Demange (’71), y cuya trama se centra en Richard Wershe Jr., un joven que en los años 80 pasó a convertirse en el informante más joven de la policía, con tan solo 14 años. Infiltrado en el mundo de las drogas, su doble vida terminó pasándole factura tan solo tres años después, cuando fue detenido con ocho kilos de cocaína, por lo que fue condenado a cadena perpetua. La detención y la sentencia generaron una gran polémica desde el punto de vista ético. Entre los principales actores encontramos a Matthew McConaughey (La Torre Oscura), Richie Merritt, Bel Powley (Carrie Pilby), Jennifer Jason Leigh (Good time) y Bruce Dern (El escándalo Ted Kennedy).

También procede de Hollywood la comedia romántica Jefa por accidente, nueva cinta protagonizada por Jennifer López (Ángel de venganza) que gira en torno a una mujer que, cansada de ser subgerente en un supermercado, recibe la oportunidad de su vida, para la que tendrá que demostrar que la inteligencia y la experiencia son tan valiosas como los estudios, y que nunca es tarde para una segunda oportunidad. Peter Segal (La gran revancha) pone en imágenes esta película en cuyo reparto encontramos también a Milo Ventimiglia (serie This is us), Vanessa Hudgens (Machete kills), Leah Remini (Mad families), Treat Williams (Descubriendo el amor), Freddie Stroma (Dando la nota) y Annaleigh Ashford (serie Masters of sex).

El terror en estado puro tiene como representante esta semana a The prodigy, film estadounidense dirigido por Nicholas McCarthy (Home) que narra la lucha y la preocupación de una joven madre por su hijo, cuyo extraño comportamiento le lleva a pensar que podría estar poseído por fuerzas paranormales. Taylor Schilling (serie Orange is the new black), Colm Feore (Anon), Brittany Allen (Rastro de sangre), Jackson Robert Scott (It), Byron Abalos (Hermanos de sangre) y Peter Mooney (We were wolves) encabezan el plantel de actores.

Estados Unidos, junto a Alemania, Francia, Reino Unido y Polonia, está presente en High life, aventura con dosis de terror cuya trama se ambienta en el espacio profundo, más allá de nuestro sistema solar. Allí una nave alberga la escoria de la sociedad, convictos espaciales con una misión en el agujero negro más cercano a la Tierra. Pero después de años solo queda uno de ellos y la hija que ha engendrado contra su voluntad en uno de los muchos experimentos que se realizaron en la nave. Claire Denis (Un sol interior) dirige esta cinta en la que también participa como guionista, y en cuyo reparto destacan los nombres de Robert Pattinson (Z, la ciudad perdida), Juliette Binoche (Viaje a Nara), André Benjamin (Cuatro hermanos), Mia Goth (La cura del bienestar) y Lars Eidinger (Maryline).

Reino Unido es el país del que procede Beast, drama con toques de thriller de 2017 que escribe y dirige Michael Pearce en el que es su debut en el largometraje. El argumento toma como punto de partida la ayuda que un misterioso forastero presta a una joven que quiere huir de su opresiva familia en una pequeña comunidad. Cuando el hombre es acusado de una serie de brutales asesinatos, ella le defenderá a toda costa, pero sus sentimientos hacia él, el despertar sexual y los terribles crímenes entrarán en conflicto. Entre los principales actores encontramos a Johnny Flynn (Love is thicker than water), Jessie Buckley (The tempest), Geraldine James (Daphne), Charley Palmer Rothwell (Legend) y Hattie Gotobed (Blancanieves y la leyenda del cazador).

La comedia dramática llega esta semana de la mano de La clase de piano, cuya trama se centra en un joven y el director del Conservatorio de Música de París. El segundo escucha tocar el piano al primero en una estación de tren, y en seguida reconoce un talento innato. Cuando el joven termina en la cárcel solo el hombre será capaz de sacarle, no sin antes negociar servicios comunitarios en el Conservatorio. Sin embargo, lo que realmente planea es formarle para que participe en la competición nacional de piano. Esta producción franco belga está dirigida por Ludovic Bernard (Misión País Vasco) y protagonizada por Kristin Scott Thomas (Suite francesa), Lambert Wilson (Cambio de reinas), Jules Benchetrit (La comunidad de los corazones rotos), Karidja Touré (La colle), André Marcon (El porvenir) y Michel Jonasz (Baby phone).

Francia y Bélgica, en colaboración con Qatar, producen el drama Sofia, ópera prima de Meryem Benm’Barek-Aloïsi que se centra en una joven de 20 años que vive con sus padres en Casablanca. A pesar de quedarse embarazada, niega su estado hasta que da a luz a un niño. Se encuentra entonces en una situación ilegal, al tener un hijo fuera del matrimonio. El hospital le da 24 horas para rellenar los datos del padre antes de alertar a las autoridades. Maha Alemi, Lubna Azabal (María Magdalena), Sarah Perles (Rescate en la kasbah), Faouzi Bensaïdi (Goodbye Morocco) y Hamza Khafif encabezan el reparto.

Pasamos ahora al género documental, y lo hacemos con Tres idénticos desconocidos, drama británico biográfico que dirige Tim Wardle (Lifers: Channel 4 Cutting Edge) que cuenta la historia de tres hombre que a sus 19 años descubrieron por casualidad que eran trillizos, separados al nacer y dados en adopción a familias diferentes. Su encuentro les catapultó a la fama en 1980, pero también sacó a la luz un secreto inquietante y extraordinario que transformó nuestra forma de ver la sociedad.

Desde España llegan los dos siguientes films. Trinta Lumes explora, con dosis de suspense, la búsqueda de una joven para desvelar el misterio de la vida y la muerte. A través de su viaje el espectador asiste a la vida de una aldea gallega en su rutina diaria, adentrándose en un mundo en el que realidad y ficción, vivos y muertos, se funden. Diana Toucedo (Penélope) es la encargada de dirigir esta cinta.

También española es Basque Selfie, película dirigida por Joaquín Calderón (Sarasate, el rey del violín) y que se centra en la lucha de un músico por mantener su historia y su tradición frente a los intentos de la Administración de crear una carretera que va a pasar por su caserío familiar donde él nació, y que ahora se pretende derribar.

33 edición de los Goya: ‘Campeones’ reina, pero ‘El reino’ gobierna


Una vez realizados todos los análisis, comentarios, estadísticas y demás información sobre la 33 edición de los Premios Goya, es momento de detenerse en el balance cinematográfico que ofrece el reparto de premios y, sobre todo, lo que pueden significar en el futuro del cine español. Y ya que hay que comenzar por algún aspecto, lo haremos por ese reparto de estatuillas entre CampeonesEl reino, dos películas diametralmente opuestas que reflejan muy bien las dos vertientes sociales y políticas del séptimo arte en España, y que vienen a representar a los ganadores en las principales categorías.

Porque, como dice el título de este texto, la película de Rodrigo Sorogoyen (Que Dios nos perdone) ha gobernado en estos Goya, pero la comedia de Javier Fesser (Camino) ha sido la clara y justa vencedora al premio principal. Personalmente creo que cualquier de los dos films lo hubiera merecido, pues cada uno en su género son dos obras sencillamente impecables. Sin embargo, el hecho de que el thriller político se haya impuesto con siete premios indica la preferencia de una Academia que, aunque sea de forma un poco incipiente, ha abierto la puerta a la inclusión de personas con diferentes capacidades, como muy bien y emotivamente señaló Jesús Vidal en su discurso al recibir el premio al Mejor Actor Revelación por su papel en Campeones.

Más allá de quien se mereciera más o menos los premios, el reparto deja un interesante panorama cinematográfico. El cine, como cualquier arte, siempre se ve influido por el contexto social en el que surge, y esta 33 edición de los Goya es un claro ejemplo. Las películas premiadas en las principales categorías tienen una importante carga de denuncia política y social. No hace falta decir que El reino aborda los innumerables casos de corrupción política de España, pero es que La noche de 12 años, premio al Mejor Guión Adaptado, también señala un caso de tortura por cuestiones políticas. Y si Campeones pone el foco en la necesidad de formar una sociedad más tolerante e integradora, Carmen y Lola (Mejor Dirección Novel y Mejor Actriz de Reparto) hace lo propio con la homosexualidad. En la hemeroteca queda para siempre el discurso de Arantxa Echevarría, su directora, con claras alusiones al nuevo gobierno de Andalucía (estos Goya se celebraron en Sevilla) y al riesgo de que haya partidos homófobos en las instituciones o con capacidad de influir en las mismas.

Y por si esto fuera poco, los premios a cortometrajes y documentales ratifican esta idea reivindicativa en unos Goya, por lo demás, que se desarrollaron sin grandes sorpresas, pero que sí dejaron alguna que otra ausencia. Para empezar, Todos lo saben se fue con las manos vacías a pesar de sus numerosas nominaciones, prueba de la alta competitividad que existía en todas ellas. También llama la atención que El hombre que mató a Don Quijote no lograra algún premio técnico más, aunque solo fuera por la dificultad que ha arrastrado esa película y todo lo que se ha generado a su alrededor.

Sea como fuere, esta 33 edición de los Premios Goya, aunque previsible en muchas de sus categorías, arroja algo de luz sobre el camino a seguir de nuestro séptimo arte. El hecho de premiar como Mejor Película a una obra tan completa y emotiva como la de Javier Fesser, y que además con ello se ponga del lado del público que ha apoyado este film, dice mucho de la Academia. En el cine, como en una sociedad sana, hay espacio para todos los géneros, incluido el terror, y estos Goya son un fiel reflejo de esa diversidad.

Ganadores de la XXXIII edición de los Premios Goya

Mejor Película: Campeones.

Mejor Dirección: Rodrigo Sorogoyen, por El reino.

Mejor Dirección Novel: Arantxa Echevarría, por Carmen y Lola.

Mejor Guión Original: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por El reino.

Mejor Guion Adaptado: Álvaro Brechner, por La noche de 12 años.

Mejor Música Original: Olivier Arson, por El reino.

Mejor Canción Original: ‘Este es el momento’, de Coque Malla, por Campeones.

Mejor Actor Protagonista: Antonio de la Torre, por El reino.

Mejor Actriz Protagonista: Susi Sánchez, por La enfermedad del domingo.

Mejor Actor de Reparto: Luis Zahera, por El reino.

Mejor Actriz de Reparto: Carolina Yuste, por Carmen y Lola.

Mejor Actor Revelación: Jesús Vidal, por Campeones.

Mejor Actriz Revelación: Eva Llorach, por Quién te cantará.

Mejor Dirección de Producción: Yousaf Bokhari, por El hombre que mató a Don Quijote.

Mejor Dirección de Fotografía: Jose Incháustegui, por La sombra de la ley.

Mejor Montaje: Alberto del Campo, por El reino.

Mejor Dirección Artística: Juan Pedro de Gaspar, por La sombra de la ley.

Mejor Diseño de Vestuario: Clara Bilbao, por La sombra de la ley.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Sylvie Imbert, Amparo Sánchez y Pablo Perona, por El hombre que mató a Don Quijote.

Mejor Sonido: Roberto Fernández y Alfonso Raposo, por El reino.

Mejores Efectos Especiales: Lluís Rivera y Laura Pedro, por Superlópez.

Mejor Película de Animación: Un día más con vida, de Damian Nenow y Raúl de la Fuente.

Mejor Película Documental: El silencio de otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar.

Mejor Película Iberoamericana: Roma, de Alfonso Cuarón.

Mejor Película Europea: Cold War, de Pawel Pawlikowsky.

Mejor Cortometraje Documental: Gaza, de Carles Bover Martínez y Julio Pérez del Campo.

Mejor Cortometraje de Ficción: Cerdita, de Carlota Pereda.

Mejor Cortometraje de Animación: Cazatalentos, de José Herrera.

‘Green Book’: la amistad en tiempos del racismo


La nueva película de Peter Farrelly (Los tres chiflados) guarda en su interior toda la magia del cine. La frase puede sonar extraña e incluso inducir a error, pero en esencia es así. Porque aunque no tiene nada original, su historia es bastante previsible y la narrativa del director no aporta gran cosa al guión, uno termina disfrutando de ella a cada paso de la trama. Y lograr eso con un relato tan sencillo como directo… eso es difícil de explicar si no se apela a la magia del séptimo arte.

Desde luego, Green Book encuentra buena parte de su éxito en sus dos actores protagonistas, ambos inconmensurables no solo por la dinámica que se establece entre ellos o por la naturalidad con la que asumen los matices de sus respectivos roles, sino por la capacidad que tienen de expresar la complejidad de sus mundos en tan solo una mirada. Y a este respecto, la labor de Mahershala Ali (Roxanne Roxanne) es, si cabe, mucho más gratificante, lo que le convierte en un firme candidato al Oscar. La dualidad y el modo en que conviven los contrastes en este personaje lo convierten en todo un referente de cómo desarrollar un rol, cómo plasmarlo en pantalla a través de sus acciones, sus reacciones y sus diálogos. Juntos, Ali y Viggo Mortensen (Jauja) no solo sostienen el delicado equilibrio entre comedia y drama, sino que elevan el relato hasta el complejo desarrollo de una amistad inesperada entre dos personalidades casi opuestas que se nutren y se complementan.

Y digo que elevan el relato porque existen infinidad de películas con este mismo leit motiv, pero pocas de ellas logran la calidad del film de Farrelly o, por ejemplo, de Intocable (2011). En realidad, la cinta que nos ocupa tampoco ofrece demasiada originalidad, salvo la profundidad que adquiere el personaje de Ali y la evolución que sufre el rol de Mortensen. La trama es sencilla y directa, previsible e incluso arquetípica en algunos momentos. Dicho de otro modo, es lo que se espera de ella antes de que se apaguen las luces de la sala. Y en este caso, eso no es algo negativo, al contrario, es muy positivo. Actores y director aprovechan esta sencillez para ahondar en sus protagonistas y, a través de sus ojos y de la relación que establecen, hacer una radiografía de una sociedad racista incapaz de hacer frente a su propia contradicción: adorar a ídolos (en este caso de la música) con un color de piel más oscuro pero no dejarles compartir una habitación con aquellos de piel más clara que se consideran superiores.

Y es esto lo que termina resultando más atractivo de Green Book. Tal vez si su historia hubiera sido más compleja, si la relación de los protagonistas hubiera estado marcada por un mayor conflicto, el film habría sido mucho más enriquecedor. O tal vez no, porque precisamente esa magia de la que hablaba al principio surge de la simplicidad de su propuesta, que permite construir los personajes, profundizar en sus múltiples capas y en sus conflictos con una sociedad muy corta de miras. Habrá quienes no vean más que una película más sobre dos personajes opuestos que terminan siendo amigos. Pero si se rasca un poco en su superficie se puede encontrar algo más que termina convirtiendo este relato en una notable feel good movie.

Nota: 7/10

Mortensen y Ali leen ‘Green Book’ para sobrevivir al ‘Verano del 84’


El mes de febrero comienza de un modo muy diferente respecto a enero en lo que a estrenos se refiere. Poca cantidad, pero liderados por uno de los principales candidatos a llevarse los principales premios en los Oscar. Y todo ello con una oferta de novedades este viernes, 1 de febrero, que incluye el terror, la comedia y el drama.

Comenzamos, por tanto, con Green book, comedia dramática de corte biográfico que narra la relación entre un rudo italoamericano y un virtuoso pianista afroamericano, el primero chófer y guardaespaldas del segundo. Juntos inician un viaje por el sur durante la gira de conciertos que da el segundo, superando sus propias diferencias para hacer frente al racismo y los prejuicios de la sociedad estadounidense. Dirigida por Peter Farrelly (Algo pasa con Mary), la cinta estadounidense, que toma su nombre del libro que utilizan los personajes en su viaje, está protagonizada por Viggo Mortensen (Captain Fantastic), Mahershala Ali (Figuras ocultas), Linda Cardellini (El fundador), Don Stark (Café Society), P.J. Byrne (Proyecto Rampage) y Sebastian Maniscalco (Cruise), entre otros.

Muy diferente es Verano del 84, coproducción entre Estados Unidos y Canadá que, a medio camino entre el drama y el terror, narra cómo un grupo de adolescentes decide empezar a espiar y vigilar a un agente de policía del barrio en el que viven, al sospechar que en realidad es un asesino en serie. Para ello deciden no moverse en todo el verano de su barrio, pero a medida que el tiempo pasa y parecen aproximarse a la verdad, el peligro también se cierne más y más sobre sus vidas. Dirigida a tres bandas por François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, autores de Turbo Kid (2015), la película cuenta en su reparto con Graham Verchere (serie Fargo), Judah Lewis (Demolición), Caleb Emery (Holden on), Cory Gruter-Andrew (Beyond the sun), Tiara Skovbye (serie Riverdale) y Rich Sommer (El día de la novia).

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca la española Bajo el mismo techo, comedia dirigida por Juana Macías (Embarazados) que arranca cuando un matrimonio decide divorciarse después de varios años. Sin embargo, ninguno de los dos puede permitirse abandonar el chalet que compraron juntos en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria. Obligados a seguir conviviendo, terminarán convirtiendo la casa en su particular campo de batalla. Jordi Sánchez (Señor, dame paciencia) y Sílvia Abril (Cuerpo de élite) dan vida a la pareja protagonista, estando acompañados por Darko Peric (Garantía personal), Álvaro Cervantes (1898. Los últimos de Filipinas), Sergio Torrico (Kiki, el amor se hace), Cristina Castaño (La madriguera), Daniel Guzmán (Mia Sarah), Malena Alterio (Perdiendo el norte) y Ana Morgade (serie Olmos y Robles).

Desde Francia nos llega Todos a una, comedia cuya historia se centra en el entrenador de un equipo de baloncesto de personas con discapacidad al que, en plena preparación del Mundial, se le marchan los mejores jugadores. Para no perder la beca, fundamental para que la federación siga existiendo, decide completar el equipo con jugadores que no tienen ninguna discapacidad. Vianney Lebasque (serie Les Grands) es el encargado de dirigir esta cinta protagonizada por Ahmed Sylla (El ascenso), Jean-Pierre Darroussin (La casa junto al mar), Olivier Barthélémy (Lo que el día debe a la noche), Camélia Jordana (Una razón brillante), Vincent Chalambert y Clément Langlais.

A medio camino entre la comedia y el drama está la polaca Mug, cinta dirigida por Malgorzata Szumowska (Amarás al prójimo) que gira en torno a un joven cuyas pasiones son su perro, su novia y el heavy metal. En su ciudad natal todos le ven como un friki, pero su mundo cambiará cuando sufra un accidente durante la construcción de la estatua más alta de Jesús del planeta. Su rostro queda desfigurado y todas las miradas se dirigen a él, que se someterá al primer transplante de cara de emergencia del mundo. Mateusz Kosciukiewicz (Amok), Agnieszka Podsiadlik (Baby bump), Malgorzata Gorol (Plan B), Roman Gancarczyk (serie Pakt) y Dariusz Chojnacki (Nowi swiat) encabezan el reparto.

Terminamos el repaso a las novedades con Dragon Ball Super: Broly, nueva adaptación a la gran pantalla de los famosos personajes del manga y la televisión creados por Akira Toriyama, que arranca cuando un poderoso superguerrero llega a la Tierra. Tan solo Goku y sus amigos podrán hacer frente a este misterioso personaje que sobrevivió a la destrucción del planeta Vegeta. Y por si la amenaza no fuera suficiente, Frieza vuelve del infierno para complicar aún más la situación. Dirigida por Tatsuya Nagamine (One Piece film Z), la cinta cuenta con las voces originales de Masako Nozawa (Ashura), Aya Hisakawa (Kôkyô shihen Eureka sebun Hai-eboryûshon 1), Ryô Horikawa (Dragon Ball Z: La resurrección de F), Toshio Furukawa (Dragon Ball Z: La batalla de los dioses) y Takeshi Kusao (Inuyasha: Fuego en la isla mística), entre muchos otros.

‘The old man & the gun’: no hay edad para sentirse vivo


Pocas carreras cinematográficas hay más interesantes y constantes que la de Robert Redford (Todos los hombres del presidente). Y acorde a su forma de entender el cine y su compromiso con los papeles que interpreta, el actor regala un trabajo sencillamente exquisito en la que es su última película delante de las cámaras. Una historia sin pretensiones, sin grandes giros argumentales y puede que predecible al estar basada en hechos reales, pero que permite a los actores dar lo mejor de sí.

Y entre ellos destaca, como no podía ser de otro modo, un Redford que asume el rol de este ladrón como si lo hubiera interpretado toda la vida. Canalla, cautivador, elegante y educado, la acción de The old man & the gun no solo recae sobre él, sino que el actor absorbe completamente al resto del reparto, eclipsando el resto de interpretaciones, todas ellas espléndidas, gracias a ese carácter que tan bien ha interpretado a lo largo de su carrera. La trama permite al espectador formar parte de este trío de ladrones de bancos y divertirse con ello, pero sobre todo le permite comprender las motivaciones que les llevan a cometer los robos. Y es que las ganas de vivir y de sentirse vivo es una sensación que todos, en uno u otro momento, hemos tenido, independientemente de lo que la haya motivado.

De ahí las numerosas provocaciones y, sobre todo, ese final con el que demuestra que nunca cambió su forma de ser, ni siquiera por amor. El problema del film es precisamente que ofrece poco más aparte de un reparto en estado de gracia. Incluso sin conocer la historia en profundidad, la práctica ausencia de giros argumentales permite al espectador predecir los acontecimientos casi desde el principio, además de anular posibles conflictos dramáticos entre los personajes de Redford y Casey Affleck (La hora decisiva). Es lo que suele ocurrir con las historias reales, y desde luego la labor de David Lowery (A ghost story) como director y guionista tampoco aporta un salto cualitativo en lo que a narración o lenguaje visual se refiere.

En cierto sentido, con otros actores The old man & the gun no sería la película que es, y desde luego no tendría el atractivo que tiene. La historia, en sí misma, resulta interesante por la cantidad de elementos dramáticos que posee (ancianos robando bancos, una forma de ser y actuar poco acorde a los tiempos de la época, la necesidad de sentirse vivos, …), pero tanto el tratamiento dramático como el desarrollo argumental se antojan excesivamente lineales, predecibles. Por fortuna, el carácter crepuscular del conjunto, incluida la labor de Redford, aportan un halo único que demuestra que el actor todavía es capaz de aportar algo más.

Nota: 6,5/10

Pasado y futuro del cine y el boxeo se citan en el ring de la cartelera


Último fin de semana de enero, y la cartelera se llena de novedades cuanto menos variadas, y desde luego interesantes en lo que a nombres e historias se refiere. Acción, drama, intriga y la presencia de grandes veteranos y estrellas incipientes del cine se dan cita este 25 de enero. Y para comenzar el repaso nada mejor que la nueva película de boxeo con Rocky Balboa.

En efecto, llega a la cartelera española Creed II: La leyenda de Rocky, secuela de la película homónima de 2015 que, además, continúa la historia narrada en la saga Rocky. Y en esta ocasión lo hace más fiel que nunca a los hechos que ocurrieron, pues la trama enfrentará al hijo de Apollo Creed con el hijo de Ivan Drago. Ambos reviven el duelo de sus padres en el ring con el aliciente de la venganza por la muerte del primero a manos del segundo. Todo ello con un trasfondo dramático y personal para el protagonista que le obligará a escoger entre sus ansias de honrar la memoria de su padre y su propia familia. Dirigida por Steven Caple Jr. (The land), la película está protagonizada por Sylvester Stallone (Los mercenarios 3), Michael B. Jordan (Black Panther), Tessa Thompson (serie Westworld), Dolph Lundgren (Aquaman), Florian Munteanu, Phylicia Rashad (Good deeds), Russell Hornsby (serie Grimm), Milo Ventimiglia (serie This is us) y Brigitte Nielsen (Big money rustlas).

Muy diferente es la comedia Familia al instante, que está inspirada en hechos reales y cuya historia se centra en un matrimonio que se plantea formar una familia, y para ello termina adoptando a tres hermanos. Su inexperiencia como padres para tratar con tres jóvenes dará lugar a divertidas situaciones mientras tratan de aprender a ser padres de la noche a la mañana. Sean Anders (Padres por desigual) se pone tras las cámaras de este film en cuyo reparto encontramos a Mark Wahlberg (Todo el dinero del mundo), Rose Byrne (Juliet, desnuda), Isabela Moner (Transformers: El último caballero), Julie Hagerty (Ella es el chico) y Octavia Spencer (La forma del agua).

También se estrena esta semana The old man & the gun, el último trabajo de Robert Redford (La verdad) como actor antes de retirarse. Dirigida por David Lowery (A ghost story) y basada en un artículo del New Yorker escrito por David Grann, la cinta gira en torno al ladrón de bancos Forrest Tucker, quien con 80 años y habiéndose escapado 18 veces de prisión, vive ahora en un hogar de jubilados y ha encontrado el amor. Pero cuando ve por televisión a un detective siente la necesidad de dar un último golpe y demostrar que sigue pudiendo poner en jaque a la policía. Casey Affleck (Triple 9), Sissy Spacek (Criadas y señoras), Danny Glover (Proud Mary), Tom Waits (Siete psicópatas) y Tika Sumpter (Michelle & Obama) son algunos de los nombres que acompañan a Redford ante las cámaras.

La última de las novedades estadounidenses es El blues de Beale Street, drama romántico con trasfondo criminal basado en la novela de James Baldwin cuyo argumento se centra en una joven de Harlem y su carrera contrarreloj para probar la inocencia de su novio, del que lleva un hijo en su interior. Dirigida por Barry Jenkins (Moonlight), la cinta está protagonizada por KiKi Layne, Stephan James (El héroe de Berlín), Regina King (serie The leftovers), Colman Domingo (serie Fear the walking dead), Teyonah Parris (Chi-Raq) y Michael Beach (Canal Street).

Pasamos ahora a las cintas europeas, y lo hacemos con La casa de Jack, drama con toques de terror dirigido escrito y dirigido por Lars Von Trier (Melancolía) que sigue a un personaje a través de cinco crímenes que le definen como un asesino en serie. Incapaz de adaptarse a la sociedad, considerar sus actos como una obra de arte, y aunque la policía cada vez cierra más el cerco en torno a él, sus actos resultarán más y más arriesgados. Todo ello con el trasfondo de la descripción que él mismo hace de sus actos, de su condición y sus pensamientos. Esta producción con capital danés, francés, alemán y sueco cuenta con un reparto encabezado por Matt Dillon (Tierra del mal), Bruno Ganz (Fortuna), Uma Thurman (Una buena receta), Siobhan Fallon Hogan (serie Wayward Pines), Sofie Gråbøl (serie Forbrydelsen) y Jeremy Davies (Una historia casi divertida).

Desde Italia nos llega Bendita locura, comedia cuya trama arranca cuando el propietario de una tienda de artículos religiosos se ve perdido tras el abandono de su mujer. Deprimido y desesperado, todo cambia cuando entra a trabajar una joven dependienta cuyo carácter alocado y descarado pone patas arriba su mundo. Será por su recomendación que el hombre se introduzca en el mundo de las citas online, con resultados desastrosos. Carlo Verdone (Enemigos íntimos) dirige, protagoniza y colabora en el guión de este film protagonizado, además, por Ilenia Pastorelli (Niente di serio), Maria Pia Calzone (Dobbiamo parlare), Lucrezia Lante Della Rovere (Quantum of Solace) y Paola Minaccioni (Miami beach), entre otros.

Rusia, Polonia y Serbia colaboran en Dovlatov, drama biográfico que dirige Aleksey German (Garpastum) en torno a la figura del irónico y brillante escritor. La historia se centra en seis días de su vida en la Unión Soviética de los años 70, cuando luchó por preservar su talento y decencia mientras veía cómo el resto de artistas eran víctimas de la maquinaria soviética. Milan Maric (Dobra zena), Danila Kozlovsky (Matilda), Helena Sujecka (Las inocentes), Artur Beschastny (Blueberry fields forever) y Elena Lyadova (Leviatán) encabezan el reparto.

Italia también está detrás, junto a Alemania y Austria, de Ötzi, el hombre de hielo, drama de 2017 ambientado hace más de 5.300 años, en la era neolítica. El argumento se centra en un clan, concretamente en el líder y guardián de un santuario sagrado. Un día que sale a cazar el asentamiento es atacado y todos sus miembros asesinados, salvo un bebé. A su regreso, y cegado por el dolor, el hombre emprende una búsqueda de venganza, aunque no le quedará más remedio que hacerlo llevándose al bebé con él. Felix Randau (Northern star) escribe y dirige esta cinta entre cuyos actores principales encontramos a Jürgen Vogel (Ostwind 2), André Hennicke (Solness), Susanne Wuest (Hey bunny), Sabin Tambrea (Marie Curie) y Martin Augustin Schneider.

Terminamos este repaso con dos cintas de animación. El viento entre las cañas es una coproducción entre Francia y Bélgica que recoge cinco cortos para niños y niñas en un maravilloso canto a la libertad. Cada uno de esos cortos está dirigido por un director diferente: Arnaud Demuynck, Nicolas Liguori, Anaïs Sorrentino, Rémi Durin y Madina Iskhakova.

Por su parte, Las aventuras del pequeño Colón es una aventura brasileña de 2016 para toda la familia. Dirigida por Rodrigo Gava (Turma da Mônica em Uma Aventura No Tempo), la historia se centra en tres grandes personajes históricos en su niñez: Cristobal Colón, Leonardo Da Vinci y Mona Lisa. Juntos se embarcan en una aventura para llegar a una isla en la que, según la leyenda, hay un tesoro escondido desde hace miles de años. Juntos deberán superar muchos peligros y aprender a apoyarse unos en otros sacando el máximo partido a sus capacidades.

4ª T. de ‘Gotham’, o el nacimiento de Batman en un mundo de villanos


La serie sobre el origen de Batman está llegando a su fin. La duda que se plantea es si ese fin se debe a que el desarrollo dramático de la historia no da para más, o más bien porque la ficción ha entrado en terrenos algo peligrosos y difíciles de solucionar, y es mejor terminar con todo antes de que sea demasiado tarde. Los 22 episodios de su cuarta temporada, ahora que la última etapa ha comenzado su andadura, son en este sentido ciertamente reveladores, pues mientras que por un lado la serie mantiene un estilo visual e interés dramático relativamente sofisticado, por otro se incorporan personajes y, sobre todo, se utilizan recursos narrativos algo cuestionables para forzar algunos de los giros argumentales.

Y es que la serie creada por Bruno Heller (serie Roma) ha llevado hasta el extremo la idea de que una historia es tan buena como lo son sus villanos. Más allá de la transformación del joven Bruce Wayne en el Caballero Oscuro de Gotham, lo más interesante de la producción siguen siendo los malos de turno, encabezados por un Pingüino que ya ha convertido en un referente el actor Robin Lord Taylor (En el frío de la noche). La amplia selección de criminales que se adueñan (o lo intentan) de las calles de esta oscura ciudad crece casi de forma exponencial a medida que avanza una trama, por otro lado, algo irregular al no tener muy claro en qué arco dramático debe centrarse. Y en este crecimiento, como suele ocurrir, hay luces y sombras, no tanto por la definición y reinterpretación de algunos personajes como por los recursos utilizados para crearlos o, mejor dicho, hacerlos evolucionar.

Estos claroscuros se producen, en líneas generales, precisamente por esa proliferación de villanos en Gotham. Son tantos, casi todos ellos interesantes, que dedicarles el tiempo necesario para desarrollar sus motivaciones y sus personalidades es sencillamente inviable, incluso para una serie de esta duración. Esto obliga a sus creadores no solo a reducir procesos narrativos, lo cual es ya de por sí arriesgado, sino a utilizar elementos narrativos cuanto menos cuestionables. Uno de ellos es ese presunto romance que vive Enigma (espléndido Cory Michael Smith –First Man (El primer hombre)– ahondando en la bipolaridad del personaje), un motor dramático que, aunque encaja, resulta algo forzado en su desarrollo y, sobre todo, en una resolución con una escalada de presunta inteligencia. Menos coherencia tiene lo que le ocurre a Poison Ivy, personaje que ya fue evolucionado con un Deus ex machina y que ahora vuelve a utilizar el proceso para resurgir como el personaje definitivo, con el rostro de Peyton List (serie Mad Men). Que todo se deba a un cambio de actriz o a una necesidad dramática es indiferente, este rol es posiblemente el que menos se ha tratado en el guión, y es algo que se nota en cada paso que da.

Aunque sin duda lo más sorprendente es lo que ocurre con el Joker. El caos, la dualidad moral y la locura de este personaje lo han convertido sin duda en el gran referente del universo Batman, y la labor de Cameron Monaghan (serie Shameless) en los primeros compases de su presencia en la serie fue sencillamente perfecta, dotando al rol de una maldad que ha ido evolucionando a pasos agigantados. El problema es que llegó un punto en que era difícil de controlar la escalada de destrucción de un personaje que, aunque parezca lo contrario, es sumamente inteligente y calculador. De ahí que fuera necesario modificar sustancialmente su definición, para lo que se ha recurrido, nada más y nada menos, a un gemelo mucho más inteligente pero en el que la maldad estaba igualmente instalada. Dicho de otro modo, sin necesidad de recurrir a otro actor se sustituye un personaje por otro, similar en el fondo pero diferente en sus formas. Para gustos los colores, pero este intento de cambio de personalidad cambiando el personaje y manteniendo el actor no termina de encajar, sobre todo porque este gemelo parece haber salido de la nada después de que el Joker hiciera acto de presencia hace ya tanto tiempo.

Batman begins

Más allá de estos problemas en su narración, lo cierto es que la cuarta temporada de Gotham ahonda en el nacimiento de Batman como héroe, y en este sentido la serie crece notablemente. Es cierto que lo hace sosteniéndose en algunos pilares dramáticos cuanto menos cuestionables (la historia con Ra’s al Ghul, sus problemas con Alfred, su etapa de fiesta constante, …), pero en líneas generales logra el propósito para el que nació esta ficción, que no es otro que mostrar cómo surge el héroe, cómo empieza Batman, y cómo se forja la relación con James Gordon, al que vuelve a dar vida Ben McKenzie (El marido de mi hermana). Y mientras que en temporadas anteriores estos elementos parecían ir por caminos independientes, en esta ocasión empiezan a confluir antes de la temporada final.

En efecto, aunque las historias de Bruce Wayne y Gordon discurren de forma casi paralela, cada vez son más los momentos en que se cruzan y, lo que es más importante, empiezan a tener un cariz más dramático y más intenso, toda vez que se produce la transformación del héroe y debe mantener esa doble identidad en secreto. Por cierto, es importante señalar la labor de David Mazouz (serie Touch) y cómo asume poco a poco los cambios que se producen en el protagonista. He de reconocer que el actor siempre me ha parecido que estaba en formación, y que necesitaba mucho recorrido. Pero en esta cuarta temporada demuestra una gran capacidad para expresar multitud de emociones y situaciones que vive el protagonista, y sobre todo para sostener sobre sus hombros las diferentes identidades que debe asumir según el entorno en el que se encuentra.

Todo ello conforma una etapa interesante, que conecta con las raíces de este personaje y con lo que los aficionados en general han podido encontrar en las películas y las historias más conocidas del Hombre Murciélago. Soy consciente de que la serie se toma licencias en muchos momentos, del mismo modo que como producción audiovisual asume riesgos y decisiones dramáticas que son muy cuestionables y que debilitan el conjunto. Pero la mayoría de esas decisiones se toman, de forma acertada, en arcos argumentales secundarios, en historias que, aunque nutren el conjunto, tienen poco o ningún efecto sobre la principal. Esto genera un doble efecto. Por un lado, debilita el desarrollo general, pero por otro permite a la historia del héroe elevarse ajena al resto, sin verse perjudicada.

En líneas generales, por tanto, esta cuarta temporada de Gotham no solo mantiene el desarrollo dramático presentado en anteriores etapas, sino que ofrece un ligero giro argumental en el protagonista, acorde a lo visto hasta ahora pero profundizando en sus raíces. Dicho de otro modo, Batman hace sus primeras apariciones, aunque todavía no sea digno de ese nombre. Y todo ello con una cartera de villanos sencillamente impecable, a pesar de la evolución y definición de muchos de ellos. De hecho, no es difícil realizar varias categorías de criminales, lo que da buena cuenta no solo de la amplia variedad, sino del diferente tratamiento que da la serie a estos personajes. Es cierto que muchos de sus elementos son cuestionables, pero no impactan tanto en el conjunto como para que se vea afectado.

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