‘Ad Astra’: en los confines de la galaxia


De un tiempo a esta parte, y con permiso de la saga ‘Star Wars’, el cine espacial ha retomado 2001: Una odisea en el espacio (1968) como su referente principal para adentrarse en la naturaleza del ser humano, en sus miedos y sus desafíos ante un futuro desconocido. La última película de James Gray (El sueño de Ellis) no solo confirma esta tendencia, sino también el interés y atractivo de estas historias.

El espacio, por sus propias características, ofrece posibilidades narrativas casi infinitas. Pero todas ellas suelen tener relación con la soledad, con el vacío y con esa fortaleza física y mental de los viajeros de las estrellas para afrontar desafíos en un lugar en el que nadie puede oír tus gritos. Ad Astra, en este sentido, ahonda en estos sentimientos para obligar al espectador a reflexionar sobre una sociedad que parece cada vez más aislada, más obsesionada con el avance científico y tecnológico, olvidándose por el camino de que lo realmente importante está al otro lado de la ventana. Es por eso que, desde un punto de vista dramático, la cinta se convierte en un interesante relato acerca de cómo la soledad puede hacernos perder el norte social para introducirnos en una espiral autodestructiva y dañina para aquellos que nos rodean, pero sobre todo establece que poner fin a esa situación solo está en nuestra mano.

La referencia inicial a la película de Stanley Kubrick no es casual. Gray aprovecha el lenguaje visual de este clásico del maestro para abordar el desarrollo de su propia película desde un punto de vista más introspectivo, con un uso de la imagen y el sonido cada vez más frecuente en este tipo de films. Con una belleza evidente, el director plantea el contraste entre los primeros planos de un Brad Pitt (Frente al mar) sobrio y en un constante diálogo con su ‘yo’ interior, con los grandes planos generales de un negro e imponente espacio. Esta dualidad genera precisamente la disrupción narrativa del intimismo enmarcado en la grandiosidad, de lo pequeño dentro de un marco gigantesco. En definitiva, de la importancia de lo que tenemos cerca frente a lo inalcanzable de aquello más lejano. El mayor problema de esta historia será, para muchos, su ritmo algo lento y el hecho de que la película no ofrezca más contenido que el viaje de ida y vuelta del protagonista, sin apenas historias secundarias que enriquezcan la trama.

Y puede que esto, al menos la segunda parte, sea el principal inconveniente de Ad Astra. No es algo menor, es cierto, pero lo relevante del film de Gray es esa dualidad que plantea. Más allá de una cinta de ciencia ficción, es una reflexión sobre la importancia de las cosas cercanas (que no pequeñas) frente a objetivos más lejanos y, a priori, inalcanzables. Dicho de otro modo, plantea al espectador la necesidad de cuidar lo más próximo y el riesgo de perderse buscando logros fuera de nuestro alcance, en un intento de determinar esto como el verdadero sentido de la existencia. Bajo este prisma, la obra contiene una profundidad dramática enorme, acompañada por un estilo visual potente a la par que conocido. Lo malo, sin duda, es esa falta de contenido secundario y la sensación de estar ante un homenaje demasiado evidente al clásico de Kubrick.

Nota: 6,75/10

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Brad Pitt viaja a los confines de la galaxia con ‘Ad Astra’


Superamos el ecuador de septiembre, y lo hacemos con una de las propuestas más variadas e interesantes en lo que a estrenos se refiere. Ciencia ficción, musical, drama, terror, aventura, … Prácticamente todos los géneros se dan cita este viernes día 20, en el que un actor, además, contará con dos películas en la cartelera española.

Se trata de Brad Pitt, que ya contaba con Érase una vez… en Hollywood y que ahora estrena Ad Astra, cinta con capital brasileño, chino y estadounidense que une ciencia ficción, drama y thriller para narrar cómo un astronauta debe viajar a los límites exteriores del sistema solar para encontrar a su padre perdido hace décadas y desentrañar así un misterio que amenaza la supervivencia de la Tierra y que desafía la naturaleza de la existencia humana. Dirigida por James Gray (Z, la ciudad perdida), en el reparto también encontramos a Tommy Lee Jones (Desvelando la verdad), Liv Tyler (serie The Leftovers), Ruth Negga (serie Preacher), Donald Sutherland (El viaje de sus vidas), LisaGay Hamilton (El vicio del poder), John Ortiz (Bumblebee) y John Finn (Un don excepcional), entre otros.

Muy diferente es Blinded by the light (Cegado por la luz), coproducción musical entre Estados Unidos y Reino Unido que, siguiendo la estela de recientes películas, aprovecha la música de un artista para narrar una historia propia. Esta vez, la de Bruce Springsteen. La trama, basada en las memorias del periodista Sarfraz Manzoor, cuenta la historia de un adolescente británico de ascendencia paquistaní que en 1987, en medio de la agitación racial y económica de esos años, comienza a escribir poesía para escapar de su realidad. Cuando un compañero de clase le da a conocer la música de ‘The Boss’ no solo descubre un paralelismo con el artista, sino una salida a sus sueños y a su propia voz. Gurinder Chadha (El último virrey de la India) es la encargada de poner en imágenes esta historia en la que también participa como guionista. Entre los principales actores destacan Viveik Kalra (serie Next of Kin), Kulvinder Ghir (Level Up), Meera Ganatra (serie PREmature), Aaron Phagura, Dean-Charles Chapman (serie Juego de Tronos), Nikita Mehta y Nell Williams (London town).

Pasamos a los estrenos puramente europeos, entre los que destaca Downton Abbey, continuación de la famosa serie de televisión que, en esta ocasión, sitúa a la familia Crawley y su carismática servidumbre ante un momento crucial: la visita del rey y la reina de Inglaterra, que desatará una situación de intriga y romance que pondrá en peligro el futuro de todos ellos. Dirigida por Michael Engler (The Chaperone), que ya estuvo al frente de varios episodios de la serie, la película cuenta con el reparto original, entre ellos Maggie Smith (El nuevo exótico Hotel Marigold), Hugh Bonneville (Paddington 2), Laura Carmichael (Un reino unido), Michelle Dockery (El sentido de un final), Elizabeth McGovern (La buena esposa), Imelda Staunton (Maléfica), Geraldine James (Daphne), David Haig (Amor con preaviso), Tuppence Middleton (The imitation game) y Matthew Goode (La sociedad literaria y el pastel de piel de patata).

La propuesta de puro terror de la semana es Ghostland, producción de 2018 con capital francés y canadiense que escribe y dirige Pascal Laugier (Martyrs), y cuyo argumento tiene como protagonistas a una mujer y a sus dos hijas adolescentes, herederas todas ellas de una casa. La primera noche en su nuevo hogar sufren un brutal ataque por parte de unos intrusos, lo que les obligará a luchar por sus vidas. 16 años después, una de las hijas es una novelista de éxito, mientras que la otra es víctima de desequilibrios mentales y vive con su madre en la casa. Una reunión de las tres en ese lugar desatará una espiral de terror. Crystal Reed (serie Gotham), Mylène Farmer (Giorgino), Anastasia Phillips (Don’t talk to Irene), Emilia Jones (Residue), Taylor Hickson (Deadpool), Kevin Power (Los jinetes del Apocalipsis) y Rob Archer (El abuelo espía) son los principales actores.

Con algo de retraso llega la japonesa One cut of the dead, cinta de 2017 dirigida por Shin’ichirô Ueda (Okome to oppai), quien también participa en el guión. A medio camino entre la comedia y el cine de zombis, el argumento narra cómo la grabación de una película de serie B de muertos vivientes es interrumpida por un auténtico apocalipsis zombi. El reparto, prácticamente debutante, está encabezado por Takayuki Hamatsu, Yuzuki Akiyama, Harumi Shuhama (Waga haha no ki), Kazuaki Nagaya (Fukushima day) e Hiroshi Ichihara.

La animación cuenta con dos estrenos esta semana. Por un lado, Manou es la historia de una pequeña golondrina que, tras un incidente, termina criándose con una pareja de gaviotas. Crece pensando que es una de ellas, aunque nunca es aceptada como tal. Por ello, decide conocer a los pájaros de su misma especie y quedarse con ellos. Sin embargo, un peligro mucho mayor obligará a ambas especies a trabajar juntas. El debutante Christian Haas y la directora Andrea Block (Im windrausch) se ponen tras las cámaras de esta producción alemana que cuenta con las voces de Kate Winslet (Wonder wheel), Willem Dafoe (Asesinato en el Orient Express), Rob Paulsen (Unintended), Josh Keaton y Julie Nathanson (Searching…).

Por otro, Misión Katmandú, film canadiense de 2017 cuya trama tiene como protagonistas a una detective novata y a un investigador de ciencia. Juntos emprenderán una loca aventura para probar la existencia del Monstruo de las Nieves, enfrentándose a todo tipo de peligros acompañados de un guía y un pájaro parlanchín. Dirigida a cuatro manos por Pierre Greco (Le coq de St-Victor) y Nancy Florence Savard (La leyenda de Sarila), la cinta cuenta con las voces originales de Sylvie Moreau (J’espère que tu vas bien 2), Guillaume Lemay-Thivierge (Nitro rush), Rachid Badouri (Terapia padre-hijo) y Alexandrine Warren.

‘En mil pedazos’: recomponiendo vidas


Existen tantas películas sobre el proceso de desintoxicación que vive un adicto como pedazos menciona el título de lo nuevo de Sam Taylor-Johnson (Cincuenta sombras de Grey). Entonces, ¿qué hace diferente a esta historia para merecer ser contada? En realidad, muy poco… y bastante a la vez. Puede que desde el punto de vista puramente argumental tenga poco de novedoso, pero visualmente la película ofrece algo que muy pocos títulos son capaces de ofrecer.

Porque sí, la historia ya es conocida. De hecho, uno de los personajes de En mil pedazos viene a corroborar esta afirmación con un argumento sobre el proceso que deben superar los adictos para desengancharse. Sin embargo, eso no resta efectividad a su contenido. Sin llegar a ser impactante visualmente hablando, Taylor-Johnson recurre al lirismo visual para narrar un proceso visceral, dramático y duro. A través de su narrativa, la directora saca el máximo provecho a las emociones del protagonista y a esa lucha contra unos demonios internos que personifica en varias ocasiones en aquellos que le rodean. Un proceso, como digo, archiconocido en el séptimo arte, pero que en esta ocasión viene a añadir algunos componentes que lo convierten en atractivo y, hasta cierto punto, diferente.

Para empezar, esa poesía visual traducida en una elegancia única para narrar los momentos más difíciles del relato, desde el comienzo del protagonista hasta la tragedia final (interesante el paralelismo entre lo que ocurre y la visión del protagonista). Detalles como los personajes secundarios, que todos los roles sean o hayan sido adictos, aumenta la sensación de grupo, de formar una familia propia en la que todos saben lo que ocurre dentro y fuera de cada uno. Pero ante todo, la película es lo que es gracias a los actores, comenzando por Aaron Taylor-Johnson (The Wall) y continuando por un elenco sencillamente brillante a pesar de aparecer tan solo algunos minutos en la mayoría de ocasiones. La sobriedad de las interpretaciones, la sencillez con la que se afrontan las escenas, permiten al espectador centrarse en el drama que se esconde detrás de cada diálogo y cada acción, acentuando el proceso vivido por el protagonista.

El mayor problema de En mil pedazos es, básicamente, que su historia no aporta grandes novedades. Eso y que algunos tramos del relato pierden cierto ritmo y están demasiado condensados. Pero la película funciona, y lo hace gracias a la mano de su directora, capaz de ofrecer una mirada propia a un relato ya contado con anterioridad, y de unos actores capaces de dar vida a un complejo mosaico de personajes, emociones y situaciones a cada cual más dramática. Todo ello convierte a este film en una obra tal vez menor pero sumamente interesante y recomendable, amén de un alegato contra las adicciones y la destrucción que siembran a su alrededor y en el propio enfermo/adicto (la explicación de por qué una adicción es una enfermedad es perfecta). No atraerá masas, pero es una de las pequeñas joyas que merece la pena descubrir.

Nota: 7/10

‘The Big Bang Theory’ llega tarde al final esperado en la 12ª T.


No es habitual que una serie supere las 10 temporadas. Cuando eso ocurre lo normal es que surjan dudas. ¿Es necesaria una duración tan larga? ¿Realmente los personajes tienen tanto interés? Y sobre todo, ¿se podría haber contado lo mismo con menos capítulos? Las respuestas dependen del formato, la frescura y la concepción inicial de la ficción. El caso de The Big Bang Theory es una buena muestra de que una buena serie es mucho mejor si es directa, sencilla y corta. O al menos, no alargada de forma artificial. Su última temporada, la número 12, es la prueba palpable.

Los 24 episodios de esta etapa final de la serie creada por Chuck Lorre (serie Dos hombres y medio) y Bill Brady (serie The Muppets) oscilan entre el humor original de esta ficción que ha puesto a los frikis en el mapa y el cansancio narrativo y creativo que han evidenciado las últimas tandas de capítulos. Porque hay cansancio, y mucho. Los personajes han llegado a un punto en el que, sencillamente, no pueden evolucionar más sin cambiar el sentido de la serie. Las situaciones cómicas, en muchas ocasiones, han dejado de tener gracia porque, de tanto repetirse, han perdido la frescura que las caracterizaba al inicio. Y los diálogos, siendo sinceros, tampoco es que hayan sabido adaptarse a las nuevas demandas de los espectadores. En cierto modo, la serie ha colapsado en un intento de evolucionar manteniendo sus rasgos iniciales (que no su esencia).

Y me explico. Muchos espectadores, yo entre ellos, defenderán que toda historia tiene que evolucionar si quiere resultar atractiva. Y es cierto. La mayor amenaza de cualquier relato es el inmovilismo. Pero… ¿qué significa evolucionar? En realidad, significa enfrentar a los protagonistas ante retos externos e internos que les obliguen a modificar su forma de entender el mundo y a sí mismos para poder superarlos, de modo que sean personajes diferentes a lo que comenzaron siendo. Pero con un matiz: nunca se debe cambiar tanto que cambie por completo el concepto dramático de la trama. Del mismo modo que nunca debe mantener demasiado de ese origen del que procede. Pues bien, The Big Bang Theory ha evolucionado tanto que el aspecto inicial de la serie se ha perdido. Los personajes han madurado, tienen una vida en pareja, familia, objetivos y retos diferentes. Sin embargo, sus creadores tratan de seguir presentándoles como aquellos científicos frikis aficionados a cómics, videojuegos y películas de ciencia ficción que se presentaron en sociedad hace ya tantos años.

El problema es que eso ya es inviable, y esa dualidad interna en todos los protagonistas no termina de resolverse. Hay momentos en que vuelven a ser esos niños grandes, pero en otros parecen unos jóvenes adultos asentados en una nueva etapa de sus vidas. Esto genera que algunos de los gags que en otras ocasiones podían resultar hilarantes ahora simplemente arranquen una sonrisa como mucho. Curiosamente, algunos de los mejores momentos los siguen protagonizando los secundarios que participan en la serie, muestra del interés que han ido perdiendo los protagonistas poco a poco. Los episodios, igual de cortos, se hacen más largos. Y hasta puede dar la sensación de que algunos personajes, a pesar de seguir siendo prácticamente iguales, han perdido algo de su esencia, precisamente por esa cierta falta de ritmo y humor que desprenden estos 24 episodios.

Al César lo que es del César

Todo esto, aunque evidentemente perjudica el desarrollo y la impresión general de The Big Bang Theory como serie, no impide sin embargo que el final de temporada y de serie sea bueno. Yo diría notable. Y es que a pesar de alargarse innecesariamente, la última etapa presenta una conclusión coherente con sus personajes, con los anhelos y deseos que han mostrado en la recta final de la ficción. Por ello, y aunque presente momentos que directamente se podrían suprimir sin que afecte al desarrollo de la historia, los últimos episodios se utilizan para cerrar todos los arcos argumentales de los protagonistas, respondiendo con un final feliz a cada uno de ellos. Al César lo que es del César, y a este grupo de amigos le corresponde una recompensa de la que, posiblemente, ni ellos mismos sean conscientes.

Sin desvelar absolutamente ningún detalle (salvo tal vez el que se ve en la fotografía, con los dos personajes recibiendo el Premio Nobel), sí se puede decir que el cierre de tramas principales y secundarias resulta interesante, sobre todo para ser una comedia de situación que comenzó de forma algo transgresora y ha terminado siendo un producto común aderezado con chistes científicos y el mayor de los frikismos. A pesar de los vaivenes de algunos personajes (uno de los motivos para que la serie haya bajado en interés), en líneas generales nos encontramos ante un cierre dramático tan previsible como bien ejecutado. Evidentemente, que nadie espere algo que no sea un ‘… y vivieron felices’, porque la serie no busca otra cosa, pero incluso ese final tan blanco como positivo hay que saber ejecutarlo, y los guionistas salen airosos de intentar levantar ligeramente, aunque solo sea para su final, el nivel dramático, cómico y de interés de la serie.

Lo que representa esta última temporada, en pocas palabras, es lo que ha ocurrido con toda la serie. Es decir, ha pasado por buenos momentos, por otros más tediosos, algunos brillantes y un desarrollo dramático y de personajes sin un objetivo claro, al menos no de antemano. La incorporación de secundarios, sin duda, es un claro aliciente que no solo insufla aire fresco al conjunto, sino que evidencia la fuerza mediática que ha adquirido esta sitcom. Pero ni siquiera ellos son capaces de eliminar esa sensación de estar viendo pocas novedades en la relación entre personajes y en la evolución de las tramas, más allá de momentos puntuales que es necesario modificar por ‘obligaciones de guión’. En este sentido, por tanto, lo que tenemos es una temporada 12 divertida a ratos (más que las dos inmediatamente anteriores), con desarrollo de algunas tramas y con una cierta incongruencia en algunas situaciones que viven los personajes.

Y eso es lo que ha sido The Big Bang Theory. En realidad, la serie fue toda una sorpresa y un fenómeno durante las primeras temporadas. La serie supo evolucionar correctamente durante un tiempo, introduciendo a los protagonistas en la edad adulta de forma progresiva y pausada, lo que además provocó numerosas situaciones cómicas y gags por los diferentes ritmos narrativos de cada uno de ellos. Pero la historia se estiró demasiado. Las situaciones comenzaron a parecer algo repetitivas; los personajes, todos ellos ya en la vida adulta, parecían perder frescura al tiempo que sus creadores querían mantenerlos jóvenes; y el humor se fue diluyendo ligeramente. No cabe duda de que esta comedia es el referente del género del siglo XXI, como Friends lo fue en su momento. Pero le sobran temporadas, y eso lastra ligeramente al conjunto. En todo caso, es innegable que, con sus fallos y sus aciertos, ese plano final de todos los personajes en ese salón que tantas cosas ha vivido es el broche de oro a una importante etapa televisiva. Y para muchos espectadores, es el final de toda una vida.

La comedia y el drama llevan los estrenos ‘A dos metros de ti’


Una de cal y otra de arena. Así se podrían entender los dos primeros fines de semana de septiembre. Si hace siete días el terror se apoderaba de la cartelera, este viernes día 13 es todo lo contrario. Romance, comedia y drama centran los principales títulos, que, eso sí, están enfocados a todo tipo de públicos.

Entre los títulos estadounidenses encontramos A dos metros de ti, drama romántico adolescente que tiene como protagonista a una joven que, aunque intenta vivir su vida como cualquier chica de su edad, pasa mucho tiempo en el hospital al sufrir fibrosis quística. Todo cambia cuando conoce a un encantador chico que también es paciente del hospital. Ambos comenzarán una relación que les llevará a desafiar todas las normas, incluso aunque eso ponga en riesgo sus vidas. Justin Baldoni (serie My last days) se pone tras las cámaras para debutar en el largometraje de ficción como director, mientras que en el reparto encontramos los nombres de Haley Lu Richardson (Múltiple), Cole Sprouse (serie Riverdale), Claire Forlani (Infierno de cristal), Parminder Nagra (Hechizada), Moises Arias (Ben-Hur) y Emily Baldoni (Los fantasmas de mis exnovias).

También pertenece al drama En mil pedazos, cinta de 2018 dirigida por Sam Taylor-Johnson (Cincuenta sombras de Grey) cuyo argumento arranca cuando un joven adicto a las drogas se somete a un tratamiento de desintoxicación en una clínica que le obligará a enfrentarse a la realidad de su vida. Aaron Taylor-Johnson (Animales nocturnos), Odessa Young (Nación salvaje), Charlie Hunnam (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Billy Bob Thornton (serie Fargo), Juliette Lewis (Jim y los Hologramas), Gioanni Ribisi (Ted 2), David Dastmalchian (Ant-Man y la Avispa) y Ryan Hurst (serie Hijos de la anarquía) son los principales actores.

La última de las novedades estadounidenses es Dulcinea, film de corte romántico cuya trama se centra en un joven norteamericano obsesionado con España. Al volver a su hogar descubre que su madre ha muerto y que su novia le engaña con su hermano. Tras varios intentos fallidos de suicidio, su terapeuta le entrega un anillo que le permitirá viajar a cualquier parte del mundo con una única condición: no visitar el mismo lugar dos veces. David Hebrero debuta como director en el largometraje de ficción con esta historia protagonizada por Steven Tulumello, Sara Sanz, Germán Torres (Que Dios nos perdone), Thalma de Freitas (O xangô de Baker Street) y Phil Miler (Primavera).

Pasamos a los estrenos europeos, concretamente a los españoles. Sordo es el título de la adaptación del cómic creado por David Muñoz y Rayco Pulido sobre la vida de los maquis tras la Guerra Civil. La trama sigue a Anselmo Rojas, sordo debido a una explosión. Él y su jefe, Vicente Roig, son sorprendidos junto al resto de compañeros durante una operación se sabotaje. Anselmo logra escapar, pero será perseguido por el ejército en una carrera plagada de obstáculos, el primero el silencio que siempre le acompaña. Dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas (Los días no vividos), esta cinta que combina drama y acción cuenta en su reparto con Asier Etxeandia (Llueven vacas), Hugo Silva (Sólo se vive una vez), Marian Álvarez (El cuaderno de Sara), Aitor Luna (Matar el tiempo), Olimpia Melinte (Selfie 69) e Imanol Arias (serie Cuéntame cómo pasó).

La comedia dramática española está representada por Litus, adaptación de la obra de teatro homónima que tiene como punto de partida una reunión de amigos que llevan tiempo sin verse. El motivo es compartir un rato juntos después de la muerte de un miembro del grupo. Pero uno de ellos tiene una noticia: el fallecido dejó una carta de despedida para cada uno de ellos. Lo que comienza siendo un reencuentro para recordar a un amigo termina siendo una ocasión para descubrir los secretos más íntimos guardados durante años. Dani de la Orden (El mejor verano de mi vida) dirige esta versión cinematográfica protagonizada por Belén Cuesta (La Llamada), Adrián Lastra (Toc toc), Álex García (La novia), Quim Gutiérrez (Abracadabra), Miquel Fernández (La llave de la felicidad) y Marta Nieto (La despedida).

Desde Francia nos llega Los años más bellos de una vida, drama dirigido por Claude Lelouch (Roman de gare) cuya historia se centra en un hombre que, con la edad, se ha perdido por los caminos de su memoria. Sin embargo, siempre recuerda la historia de amor que vivió hace años, por lo que su hijo decide encontrar a la mujer que marcó su vida. La cinta es una continuación de Un hombre y una mujer (1966), recuperando no solo a los personajes sino también a los actores. De este modo, Jean-Louis Trintignant (Amor), Anouk Aimée (Silencio de amor), Souad Amidou (Islamour), Antoine Sire (Un hombre y una mujer), Marianne Denicourt (Hipócrates) y Monica Bellucci (En la Vía Láctea) encabezan el reparto.

También europea, concretamente austríaca, es ¿Qué hemos hecho para merecer esto?, comedia de 2018 que arranca cuando una mujer de 49 años, feminista, atea, con dos hijas y un exmarido, afronta la etapa adolescente de una de sus hijas. Aunque piensa que está preparada para todo lo que esté por llegar, cuando la joven se presenta con hiyab, dice haberse convertido al Islam y que se le tiene que llamar Fátima, la vida de la mujer entra en una serie de contradicciones de consecuencias inesperadas. Eva Spreitzhofer (Unter Blinden: Das extreme Leben des Andy Holzer) escribe y dirige este film, con el que además debuta en el largometraje de ficción. Entre los principales actores encontramos a Caroline Peters (Kalte probe), Chantal Zitzenbacher (Siebzehn), Simon Schwarz (About a girl), Jimmy Angelo, Duygu Arslan (serie Tschuschen:Power) y Emily Cox (Jesus cries).

Con bastante retraso se estrena Cuatro manos, thriller dramático alemán de 2017 escrito y dirigido por Oliver Kienle (Bis aufs Blut – Brüder auf Bewährung) que tiene protagonistas a dos hermanas que, cuando eran niñas, fueron testigos de un brutal asesinato. Ese hecho hizo que una de ellas se obsesionara con la protección de la otra, hasta el punto de sufrir paranoia. Pero cuando los asesinos de aquel terrible crimen salen de prisión la joven decide enfrentarse a ellos, aunque un accidente convertirá su obsesión por la protección en una auténtica pesadilla. El film está protagonizado por Frida-Lovisa Hamann, Friederike Becht (La conspiración del silencio), Christoph Letkowski (Fucking Berlin), Agnieszka Guzikowska y Detlef Bothe (Into the suite).

Alemania también está presente, junto a Palestina y los Países Bajos, en Los informes de Sarah y Saleem, cinta que combina drama, misterio y crimen para narrar cómo el ‘affair’ entre una judía y un palestino se convierte en un problema de Estado cuando el ejército israelí invade la sede de la autoridad palestina en Cisjordania y se incauta de miles de documentos. Muayad Alayan (Al-hob wa al-sariqa wa mashakel ukhra) se pone tras las cámaras de esta película cuyo reparto está encabezado por Sivane Kretchner, Adeeb Safadi (Junction 48), Ishai Golan (Family), Hanan Hillo (serie Fauda), Maisa Abd Elhadi (Idol) y Kamel El Basha (El insulto).

Terminamos el repaso con la brasileña El vendedor de sueños, drama de 2016 que adapta el libro de Augusto Cury cuyo punto de partida es el intento de suicidio de un famoso psiquiatra. Tan solo un mendigo logra salvarle de la muerte. El misterioso y desaliñado hombre se presenta como ‘El vendedor de Sueños’, y pronto empieza a despertar la curiosidad de todo aquel que le rodea, atrayendo a su alrededor a más y más personas. Pero, ¿quién es ese mendigo y qué le ha llevado hasta allí? La cinta está dirigida por Jayme Monjardim (O tempo e o vento), y entre sus principales actores encontramos a César Troncoso (Zanahoria), Dan Stulbach (A suprema felicidade), Dani Antunes (Loucas pra casar), Nelson Baskeville (serie Viver a vida), Billy Blanco Jr. (Muitos homens num só) y Marcelo Flores (E aí… comeu?).

‘It: Capítulo 2’: superar los miedos originales


Se supone que toda secuela, para ser buena, debe ofrecer más de lo que ofreció la primera parte. Más en todo aquello que dio el éxito a la historia original. Y bajo esa premisa se ha construido esta segunda entrega de una de las tramas de terror más famosas de todos los tiempos. Pero con matices, porque a pesar de ofrecer más terror, más sangre y más argumento, también cambia el punto de vista del argumento para mostrar que el miedo es siempre algo que se puede controlar.

Porque a diferencia de la primera parte, donde los niños afrontaban una lucha contra esta criatura como un enfrentamiento en el que tenían que estar unidos, en esta It: Capítulo 2 lo que se hace es explorar los miedos individuales y originales de cada uno de los personajes. Así, durante buena parte de su largo metraje (que se hace más bien corto, todo sea dicho) Andy Muschietti (Mamá) dedica toda su atención a abordar la historia de cada niño ahora convertido en adulto, y cómo sus traumas infantiles, sobre todo aquellos vinculados a ese macabro payaso, les han condicionado a lo largo de su vida. La cinta adquiere, de este modo, un tono más adulto, introspectivo y psicológicamente complejo, aderezado en todo momento por sus ‘yos’ infantiles, que vuelven a tener un interesante protagonismo en la cinta y que hacen de los saltos temporales todo un arte de transición narrativa en el tiempo.

Puede que esto sea un inconveniente para muchos. La primera It era una aventura preadolescente, monstruo incluido, que abordaba la amistad de ese grupo de niños inadaptados y poco populares en el colegio. El hecho de que su continuación les sitúe en la edad adulta elimina, por necesidad, ese componente. Pero en lugar de eso, la historia se adentra en aspectos mucho más oscuros, llevando a los personajes a situaciones límite. La labor de los actores (todos ellos magníficamente elegidos), en este aspecto, es sencillamente brillante, pues no solo consiguen mantener la esencia de la interpretación de los niños, sino que ahondan en matices emocionales muy interesantes, sobre todo en su tercio final. Por supuesto, no es una película perfecta. Existen algunos fallos (incluso de raccord) e irregularidades, y desde luego explicar con todo lujo de detalles el origen de la criatura nunca ayuda al aspecto terrorífico de una historia. Pero con todo y con eso, estamos ante una más que digna continuación.

Y no es que It: Capítulo 2 no supere a It. Más bien, son dos conceptos diferentes sobre una misma historia. Porque la verdad es que la dinámica narrativa de ambos films es similar, enfrentamiento final incluido. Pero mientras una es vista desde el punto de vista de los niños, la otra tiene a los adultos como protagonistas. Personalmente creo que esta segunda parte es mucho más compleja, más completa dramáticamente hablando, con unos actores brillantes y algunos momentos tan incómodamente terroríficos como sangrientos y violentos (sin ir más lejos, la escena del laberinto de espejos o las pesadillas finales a las que tienen que hacer frente cada uno de los héroes). Todo ello convierte a esta continuación en una notable película, y al díptico en una obra a revisionar de forma conjunta.

Nota: 7,5/10

Pennywise regresa para aterrorizar a la cartelera con ‘It: Capítulo 2’


Tras un mes de agosto algo flojo en lo que a grandes estrenos se refieren, septiembre arranca con un título que promete dejar sin dormir a más de uno. De hecho, es el único gran título de este viernes día 6, aunque llega acompañado por un puñado de novedades en las que los espectadores podrán encontrar alternativas.

Aunque desde luego el gran estreno es It: Capítulo 2, secuela del film de 2017 que vuelve a dirigir Andy Muschietti (Mamá) y que, continuando la historia de la novela de Stephen King, sitúa a los niños protagonistas en su edad adulta, 27 años después de lo ocurrido en la primera parte. El film arranca cuando los integrantes de ese ‘Club de los Perdedores’ deben regresar al pueblo del que huyeron para cumplir la promesa que hicieron, y que no era otra que volver si el macabro payaso volvía a actuar. Intriga y terror son los ingredientes de esta cinta con capital estadounidense y canadiense que, además de recuperar a los actores jóvenes de la primera película y a Bill Skarsgård (serie Castle Rock) como el villano, incorpora a James McAvoy (Atómica), Jessica Chastain (Molly’s game), Bill Hader (Popstar), Jay Ryan (Lou), James Ransone (Gemini), Andy Bean (Poor boy) e Isaiah Mustafa (After the reality).

Muy diferente es El arte de vivir bajo la lluvia, comedia dramática con tintes románticos producida en Estados Unidos que adapta la novela de Garth Stein. La trama tiene como protagonista a un aspirante a corredor de Fórmula 1 y su perro, realizando un recorrido por la vida y los amores del primero y creando un vínculo entre las técnicas para ganar una carrera y los valores necesarios para realizar con éxito el viaje de la vida. Dirigida por Simon Curtis (La dama de oro), la película está protagonizada por Milo Ventimiglia (serie This is us), Amanda Seyfried (Mamma Mia! Una y otra vez), Kevin Costner (Figuras ocultas), Gary Cole (serie Veep), Kathy Baker (Model home) y Martin Donovan (Una historia de venganza).

El drama histórico es el género de Hotel Bombay, film de 2018 con toques de thriller producido entre Estados Unidos, India y Australia que reproduce el secuestro de un grupo de huéspedes del hotel Taj Mahal Palace en 2008. La cinta aborda cómo el grupo de terroristas paquistaníes invadió el lugar para hacerse con su control, y cómo un grupo de funcionarios y huéspedes deciden afrontar la situación y tratar de revertirla. Anthony Maras debuta en el largometraje con esta película en la que Dev Patel (Lion), Armie Hammer (Call me by your name), Jason Isaacs (La cura del bienestar), Nazanin Boniadi (Ben-Hur) y Anupam Kher (Ranchi diaries) son los principales actores.

Entre los estrenos puramente europeos destaca la española Vivir dos veces, drama dirigido por Maria Ripoll (No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas) que arranca cuando un hombre, su hija y su nieta emprenden un viaje tan disparatado como revelador. El motivo del viaje no es otro que ayudar al hombre a encontrar al amor de su juventud antes de que le falle la memoria definitivamente. Por el camino deberán afrontar la oportunidad de una vida nueva, tomar decisiones discutibles y superar contratiempos que les obligarán a afrontar sus propios engaños. El reparto está encabezado por Inma Cuesta (Todos lo saben), Oscar Martínez (El cuento de las comadrejas), Mafalda Carbonell (serie Manual de supervivencia del Club Houdini), Nacho López (En apatía) y Aina Clotet (Durante la tormenta).

Desde Reino Unido llega Ray & Liz, drama de 2018 cuya historia se basa en las memorias del fotógrafo Richard Billingham, concretamente en las que tiene de sus padres. A través de tres episodios se presenta la experiencia de vivir en la periferia de Birmingham y en una sociedad que rompe los tabúes de la sociedad. Escrita y dirigida por el propio fotógrafo, quien de este modo debuta en el cine de ficción, la cinta está protagonizada por Ella Smith (Kill your friends), Justin Salinger (Everest), Tony Way (Trespass against us), Sam Gittins (Obediencia) y Michelle Bonnard (serie Casualty).

También de 2018 es el thriller dramático basado en hechos reales Viento de libertad, producción alemana que dirige Michael Herbig (Vicky el vikingo) y que narra cómo en 1979, durante la Guerra Fría, dos familias planean un plan de huida de Alemania Oriental. El plan pasa por construir un globo aerostático con retales para transportar por aire a los ocho miembros hasta el otro lado del Muro de Berlín. Friedrich Mücke (Un mensaje para ti), Karoline Schuch (Hannas reise), David Kross (El héroe de Berlín), Alicia Von Rittberg (Un traidor como los nuestros), Thomas Kretschmann (Vengadores: La era de Ultrón) y Jonas Holdenrieder (¡Que te den profe!) son los principales actores.

En lo que se refiere a la animación, Kikoriki: La leyenda del dragón dorado es una producción rusa de 2016 que arranca cuando los habitantes de una isla emprenden una aventura cuando un científico amateur inventa un dispositivo que permite intercambiar los rasgos de un ser vivo con los de otro. Pero cuando uno de los apocados habitantes de la isla lo usa para curar su cobardía termina convertido en una oruga, por lo que deberá vencer sus miedos. Dirigida por Denis Chernov (Kikoriki. Equipo invencible), la cinta cuenta con las voces de Wayne Grayson (Zarafa), Peter Linz (Los muppets), Mike Pollock (Pup 2 no good), Alyson Leigh Rosenfeld (La presa), Sondra James (Con la magia en los zapatos) y Tyler Bunch (Finding Joy).

El último de los estrenos de este viernes es el documental Untouchable (Intocable), una mirada a la figura de Harvey Weinstein y el acoso, chantaje y abuso sexual al que sometió a numerosas actrices. La cinta aborda el origen de estos abusos y cómo fueron silenciados durante tanto tiempo, qué supone el ascenso y caída y qué papel ha jugado la sociedad para permitir que sucediera algo como esto. La película está dirigida por Ursula Macfarlane (One deadly weekend in America).

‘Objetivo: Washington D.C.’: habrá bajas, pero serás tú


Los espectadores más jóvenes, aquellos que han crecido con la saga ‘Transformers’ o ‘Fast & Furious’, tal vez solo conozcan por referencias, o como cine “clásico”, que hubo una época en la que el cine de acción era más artesanal que digital, en el que lo importante eran los personajes y una buena ejecución visual más que la espectacularidad de los efectos. Hoy en día es difícil encontrarlo, y precisamente por eso la saga protagonizada por Gerard Butler (Un hombre de familia) resulta tan refrescante en el panorama cinematográfico actual.

No es un alarde de originalidad. De hecho, Objetivo: Washington D.C. es bastante previsible (al villano “activo” se le identifica casi desde el principio, y al villano “en la sombra” un poco más tarde). Y sin duda, si alguien quiere buscarle la lógica a algunas de sus secuencias sencillamente va a fracasar. Pero eso es algo que va implícito en este tipo de historias. Superado eso, lo que nos encontramos es un relato sencillo, directo, cargado de humor, acción y efectividad que explota al máximo las posibilidades de sus actores y de sus escenarios, construyendo un crescendo dramático que utiliza buena parte de los recursos que ya se han demostrado efectivos en estas historias.

En este sentido, esta tercera parte de la saga tiene el aroma de otras cintas de aventuras y de acción de los años 80 y 90. Desde la traición del amigo hasta la presencia del padre que todavía puede enseñar algo a su hijo, la película bebe de numerosos referentes para revelarse como un entretenimiento puro, sin más ambición que la que puede tener cualquiera de las tres películas que conforman esta trilogía. Simplemente, sabe lo que es, ofrece lo que puede ofrecer y lo hace con honestidad y calidad en su propuesta. Tal vez no sea mucho para los estándares de hoy en día, pero desde luego logra dejar un buen sabor de boca con sus aciertos y sus fallos, que son muchos en ambos lados de la ecuación.

Desde luego, Objetivo: Washington D.C. tiene muchos errores, tanto en su desarrollo como en su planteamiento de guión. Y por supuesto, que nadie exija realismo. Pero Butler vuelve a demostrar el interés que despierta, cómo es capaz de acaparar toda la atención de cualquier historia por muy buenos actores que le rodeen. Carga sobre sus hombros el peso del relato, y es él el que es capaz de elevar el tono y la calidad del mismo en muchas ocasiones gracias a ese equilibrio que encuentra entre la ironía, la chulería y la gravedad de las situaciones que vive su personaje. La historia es simple, arquetípica y previsible. Pero es el tratamiento que necesita (en su gran mayoría al menos) para permitir que brillen otros aspectos de la trama. Y lograr ese delicado punto intermedio sigue siendo un arte al alcance de pocos. Como dice el personaje de Butler en un momento dado: “Habrá bajas, pero no serás tú”.

Nota: 7/10

Butler es el ‘Objetivo: Washington D.C.’ del resto de estrenos


Terminamos agosto prácticamente igual a como empezó, es decir, con un buen puñado de estrenos sin que ninguno de ellos sea, a priori, un gran atractivo para el masivo público. Eso no quiere decir que alguno de los títulos de este viernes día 30 no tenga atractivo suficiente como para dar una sorpresa en la cartelera española.

Sin duda la cinta con más posibilidades es Objetivo: Washington D.C., tercera entrega de la saga de acción hollywoodiense protagonizada por Gerard Butler (Keepers. El misterio del faro), quien retoma el personaje de Mike Banning para volver a situarle ante una conspiración que amenaza al mundo. En esta ocasión, sin embargo, el principal sospechoso es él después de que el presidente de los Estados Unidos quede en coma por un intento de asesinato. Retenido por sus propios compañeros, el agente secreto se verá obligado a escapar y convertirse en un fugitivo para poder limpiar su nombre, encontrar a los verdaderos responsables y salvar a su familia y a su país. Ric Roman Waugh (El mensajero) se pone tras las cámaras de este film cuyo reparto se completa con Morgan Freeman (El cascanueces y los cuatro reinos), Piper Perabo (Mariposa negra), Jada Pinkett Smith (serie Gotham), Nick Nolte (Un paseo por el bosque), Tim Blake Nelson (Colossal) y Danny Huston (El Gordo y el Flaco), entre otros.

Estados Unidos y Australia colaboran para llevar a la gran pantalla Dora y la ciudad perdida, primera película en imagen real de los famosos personajes de la serie de animación Dora la exploradora. La trama sitúa a la joven de vuelta en la civilización después de pasar la mayor parte de su vida explorando la jungla, y teniendo que enfrentarse a la aventura que supone el instituto. Pero cuando sus padres son secuestrados Dora no tarda en organizar un equipo con su mejor amigo, el mono Botas, un misterioso habitante de la jungla y varios compañeros de instituto para rescatarles, resolviendo de paso el misterio que oculta una ciudad de oro. Dirigida por James Bobin (Alicia a través del espejo), la película está protagonizada por Isabela Moner (Transformers: El último caballero), Eva Longoria (Lowriders), Michael Peña (Ant-Man y la Avispa), Eugenio Derbez (Geostorm), Temuera Morrison (Aquaman), Adriana Barraza (First Law) y Benicio del Toro (Sicario: El día del soldado).

También procede de Hollywood, esta vez junto a Francia, Playmobil: La película, cinta de animación que sigue la estela de Lego y que lleva a los famosos muñecos a la gran pantalla con una aventura que arranca cuando un joven desaparece en el mágico mundo de Playmobil. Será su hermana Marla quien salga a buscarle, iniciando un viaje por un mundo desconocido en el que deberá superar desafíos y en el que hará nuevos amigos. Ópera prima de Lino DiSalvo, cuya experiencia siempre ha estado ligada a departamentos de animación, la cinta cuenta con Anya Taylor-Joy (Múltiple) y Gabriel Bateman (Nunca apagues la luz) como pareja protagonista, a los que se suman las voces, en la versión original, de Daniel Radcliffe (Imperium), Jim Gaffigan (Supermaderos 2), Adam Lambert (serie Glee), Kenan Thompson (Brother Nature) y la cantante Meghan Trainor.

Ambos países también colaboran en Anna, nueva película escrita y dirigida por Luc Besson (Lucy) que, como muchos títulos de su filmografía, tiene como protagonista a una bella joven cuya aparente fragilidad esconde en realidad a una de las asesinas más temidas del mundo. Un secreto le obligará a desatar su fuerza y sus habilidades en un viaje que dejará un camino de víctimas. Thriller y acción son los ingredientes de esta historia con Sasha Luss (Valerian y la ciudad de los mil planetas), Helen Mirren (Winchester: La casa que construyeron los espíritus), Luke Evans (La Bella y la Bestia), Cillian Murphy (Dunkerque), Lera Abova y Alexander Petrov (Lyod) como principales actores.

Pasamos a los estrenos puramente europeos con Quien a hierro mata, thriller dramático español dirigido por Paco Plaza (Verónica) que tiene como protagonista a un hombre ejemplar que trabaja en una residencia de ancianos como enfermero. Allí llega un día el narco más conocido de la zona, recién salido de la cárcel. El negocio familiar está en manos de los hijos, pero un fallo en una operación les genera una gran deuda con un proveedor colombiano. Uno de ellos recurrirá al enfermero para que convenza a su padre de que asuma la deuda. Pero el enfermero tiene sus propio objetivo. Luis Tosar (Yucatán) encabeza un reparto en el que también encontramos a Xan Cejudo, Ismael Martínez (De chica en chica), Enric Auquer (Framed), María Vázquez (Trote), Pablo Guisa Koestinger (El habitante), Daniel Currás (Heroína) y Víctor Duplá (serie Fariña).

España y Venezuela colaboran en La noche de las dos lunas, drama de 2018 cuyo argumento arranca cuando una mujer, en su tercer mes de embarazo, descubre que el bebé que espera no tiene su ADN. En la clínica donde se realizó el tratamiento reconocen haber cometido un error, intercambiando su embrión con el de otra pareja que ha sufrido un aborto. Su decisión de continuar el embarazo y tener el bebé iniciará una batalla legal por parte de los padres biológicos. Dirigida por Miguel Ferrari (Azul y no tan rosa), la película está protagonizada por Prakriti Maduro (Tamara), Mariaca Semprún (El peor hombre del mundo), María Barranco (La daga de Rasputín), Luis Gerónimo Abreu (Liz en septiembre) y Albi de Abreu (Diario de Bucaramanga).

La cinta más internacional es Tu fotografía, drama romántico con capital estadounidense, alemán e indio que narra la vida de un joven que trabaja como fotógrafo callejero, enviando casi todo el dinero a su abuela. Cuando esta le insiste en que se case, él le manda una fotografía de una joven diciendo que es su prometida. El enredo aumenta cuando la anciana insiste en organizar una reunión familiar, por lo que el chico tendrá que buscarla y pedirla que se haga pasar por aquello que no es. Ella, introvertida y tímida, decide aceptar en un impulso que abrirá la puerta a una aventura que unirá la tradición y la modernidad. Ritesh Batra (Nosotros en la noche) escribe y dirige esta cinta cuyo reparto está encabezado por Nawazuddin Siddiqui (Manto), Sanya Malhotra (Dangal), Sachin Khedekar (Judwaa 2), Denzil Smith (Ishq forever), Brinda Trivedi y Lubna Salim (OMG: Oh my god!).

Desde India llega Saaho, segunda película como director y guionista de Sujeeth (Run Raja Run). Su argumento, a medio camino entre la acción y el thriller, gira en torno a una batalla de poder en los más altos escalafones. Una batalla que deja episodios no relacionados e independientes, pero que se entrelazarán para revelar una serie de juegos mentales. Entre los principales intérpretes encontramos a Shraddha Kapoor (Haider), Prabhas (Chakran), Mandira Bedi (O Teri), Jackie Shroff (Ventilator), Neil Nitin Mukesh (Prem ratan dhan payo) y Chunky Pandey (Housefull 3).

Terminamos este repaso con El hotel a orillas del río, drama surcoreano de 2018 que escribe y dirige Hong Sang-soo (La cámara de Claire) y que tiene como protagonista a una poeta que se hospeda en un hotel junto a un río. Desde allí convoca a sus dos hijos, a los que no ve desde hace tiempo. Todo parece estar motivado por la impresión de que va a morir. Mientras padre e hijos se ponen al día, llega al hotel una joven engañada por su pareja. Dos historias sin relación ninguna que se verán entrelazadas con una repentina nevada. Gi Ju-bong (Ahora sí, antes no), Kim Min-hee (La doncella), Kwon Hae-hyo (Geu-hu), Song Seon-mi (En la playa de una sola noche) y Yoo Joon-Sang (Lo tuyo y tú) encabezan el reparto.

‘Infierno bajo el agua’: Superdepredadores de serie B


Para muchos, hablar de serie B posiblemente sea hablar de un cine mediocre, de segunda categoría en la que todo tiende a ser más bien pobre, tanto en personajes como en la propia historia y, según el caso, los efectos especiales. Pero nada más lejos de la realidad, y lo nuevo de Alexandre Aja (Horns) es la prueba fehaciente de que la serie B puede ser cine de calidad… dentro de sus propios límites, claro está.

Porque, en efecto, Infierno bajo el agua tiene muchos límites: una historia más bien simple, un desarrollo forzado por las necesidades de guión, unos hechos algo irreales, … Pero nada de eso impide que pueda disfrutarse como un gran blockbuster y, sobre todo, no impide que contenga algunos de los mejores momentos de tensión vividos en este tipo de cine. Aunque la pregunta más interesante sobre el film es, precisamente, ¿qué tipo de cine es? Por supuesto, es una monster movie, pero también contiene toques del cine de catástrofes, cine de supervivencia e, incluso, algo de drama familiar como trasfondo emocional. Todo ello convierte a esta historia en algo más complejo, permitiendo al director dar rienda suelta a su lenguaje narrativo para poder explotar al máximo las posibilidades de un relato bastante lineal.

De hecho, Aja construye momentos de tensión innegables, como esa primera set piece en el sótano (magistral el uso de los tiempos y de la iluminación) para dar paso, posteriormente, a minutos de auténtica acción y, para los amantes del gore, secuencias tan sangrientas y violentas que dejan poco margen a la imaginación de lo que son capaces de hacer los caimanes. Con claro homenajes al Tiburón (1975) de Steven Spielberg, el director galo demuestra que se ha convertido por derecho propio en un realizador de género y, a medida que avanza su carrera, en un nombre referente dentro del terror. Con esta cinta que atrapa al espectador gracias a su ritmo constante (encuentra un equilibrio perfecto entre los momentos más ágiles y los más pausados), Aja firma una obra bastante redonda, consciente de sus propias limitaciones pero capaz de sacar el máximo provecho a sus posibilidades.

Sí, es una historia más bien simplona. Y sí, los personajes que interpretan Kaya Scodelario (El corredor del laberinto: La cura mortal) y Barry Pepper (Cosecha amarga) serían capaces de sobrevivir a un apocalipsis con una mano atada a la espalda y las piernas rotas por varios sitios. Pero incluso con esos elementos poco realistas la cinta funciona gracias a la dinámica entre los protagonistas, al pulso narrativo de Aja y a un guión que maneja magistralmente los tiempos, narrando de forma directa y sin miramientos. De hecho, salvo esa primera secuencia para explicar por qué luego la joven heroína es capaz de hacer lo que hace, el resto del relato se muestra descarnadamente sincero y directo a impactar al espectador. Tanto es así que termina cuando, sencillamente, ya nada tiene que contar sobre esta odisea. Estamos ante una serie B, es cierto, pero una serie B de las mejores. Y eso muchas veces es bastante mejor que cualquier producción con aires de grandeza.

Nota: 7/10

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