Una 35 edición de los Goya para apoyar el cine español


Yo apoyo el cine español. Desde luego, esa fue la frase más repetida (y a la que me sumo, dicho sea de paso) en la 35 edición de los Premios Goya, una gala atípica como todo en estos tiempos de coronavirus, pero curiosamente más ágil y dinámica que otros años, aunque sin un público que aportaba el calor que le faltó a la ceremonia conducida por Antonio Banderas y María Casado (más el primero que el segundo). Pero más allá de la propia gala, como siempre desde Toma Dos buscamos interpretar, aunque sea someramente, lo que deja esta gala cinematográficamente hablando.

Y desde luego, una de las primeras impresiones es el éxito de Las niñas, la obra de Pilar Palomero que se ha llevado algunos de los principales premios, por delante de la gran favorita, Adú. La cinta de la directora novel es, además, la punta de lanza de una serie de premios que han recaído en manos de mujeres y que tradicionalmente se han entregado a hombres. Más allá de las connotaciones sociales obvias que se pueden desprender de este reparto, sobre todo con el 8M a la vuelta de la esquina, hay que destacar lo que puede llegar a ganar el séptimo arte si, cada vez más, se logra una igualdad efectiva y real en todas las áreas de trabajo. Unos merecidos premios que reconocen el talento y, por consiguiente, la calidad de un cine español que, esperemos, pueda recuperarse del golpe que ha sufrido en este 2020.

Destaca igualmente el premio a Mario Casas por ese angustioso viaje en No matarás. Lo cierto es que el actor, cargando como carga con el peso dramático de la película, no solo es merecedor del premio, sino que demuestra su madurez interpretativa y su calidad a la hora de afrontar personajes complejos. En el otro extremo, el premio a Adam Nourou por Adú reconoce la complejidad no solo del papel, sino la valentía con la que lo afronta este actor de 18 años para relatar el drama de esos niños y adolescentes que recorren miles de kilómetros en busca de una vida mejor.

La gala deja, por lo demás, pocas sorpresas si no contamos con Akelarre, que casi sin quererlo se ha convertido en la cinta más premiada de la noche con cinco Goya, casi todos ellos técnicos. Digno de mención es el premio a Mejor Película Europea para El padre, esa tierna y difícil historia que tiene muchas papeletas para llevarse algún Oscar en la gala de este año, lo que volvería a establecer un vínculo entre el séptimo arte español y el norteamericano, más allá de las estrellas que apoyaron el cine español con sus mensajes.

Respecto a la gala en sí, poco que decir. A destacar algunos momentos como el ‘In memoriam’ y ese homenaje a las víctimas del Covid-19 en todo el mundo, los números musicales de irregular calidad y el homenaje a Berlanga en el centenario de su nacimiento. Una edición aséptica, directa y conmovedora en algunos momentos, pero necesariamente fría por las circunstancias. Y dicho sea de paso, alguien deberá explicar algún día por qué una fiesta del cine español utiliza música de películas como La La Land o temas como Moon RiverHappy days are here again en lugar de aprovechar las bandas sonoras y las canciones nominadas en la edición, como de hecho hacen los Oscar, ese espejo en el que parece que queremos mirarnos.

Ganadores de la XXXV edición de los Premios Goya

Mejor Película: Las niñas.

Mejor Dirección: Salvador Calvo, por Adú.

Mejor Dirección Novel: Pilar Palomero, por Las niñas.

Mejor Guión Original: Pilar Palomero, por Las niñas.

Mejor Guion Adaptado: David Pérez Sañudo y Marina Parés Pulido, por Ane.

Mejor Música Original: Aránzazu Calleja y Maite Arroitajauregi, por Akelarre.

Mejor Canción Original: ‘Que no, que no’, de Rozalén, por La boda de Rosa.

Mejor Actor Protagonista: Mario Casas, por No matarás.

Mejor Actriz Protagonista: Patricia Lopez Arnaiz, por Ane.

Mejor Actor de Reparto: Alberto San Juan, por Sentimental.

Mejor Actriz de Reparto: Nathalie Poza, por La boda de Rosa.

Mejor Actor Revelación: Adam Nourou, por Adú.

Mejor Actriz Revelación: Jone Laspiur, por Ane.

Mejor Dirección de Producción: Ana Parra y Luis Fernández Lago, por Adú.

Mejor Dirección de Fotografía: Daniela Cajías, por Las niñas.

Mejor Montaje: Sergio Jiménez, por El año del descubrimiento.

Mejor Dirección Artística: Mikel Serrano, por Akelarre.

Mejor Diseño de Vestuario: Nerea Torrijos, por Akelarre.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Beatushka Wojtowicz y Ricardo Molina, por Akelarre.

Mejor Sonido: Eduardo Esquide, Jamaica Ruíz García, Juan Ferro y Nicolas de Poulpiquet, por Adú.

Mejores Efectos Especiales: Mariano García Marty y Ana Rubio, por Akelarre.

Mejor Película de Animación: La gallina Turuleca, de Eduardo Gondell y Víctor Monigote.

Mejor Película Documental: El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco.

Mejor Película Iberoamericana: El olvido que seremos, de Fernando Trueba (Colombia).

Mejor Película Europea: El padre, de Florian Zeller (Reino Unido).

Mejor Cortometraje Documental: Biografía del cadáver de una mujer, de Mabel Lozano.

Mejor Cortometraje de Ficción: A la cara, de Javier Marco Rico.

Mejor Cortometraje de Animación: Blue & Malone: Casos Imposibles, de Abraham López Guerrero.

Disney da el primer paso para recuperar el cine en salas en marzo


Marzo está llamado a ser el mes de la recuperación cinematográfica, al menos en España. Si no hay más retrasos, en estas semanas está previsto que reabran muchas de las salas ahora mismo cerradas, y si no hay contratiempos, a las mismas llegarán varios de los estrenos esperados que han retrasado en varias ocasiones su debut en pantalla grande. Por lo pronto, este viernes día 5 es el turno de lo nuevo de Disney, que por supuesto no llega solo.

Pero sin duda, la novedad más importante es Raya y el último dragón, aventura que mezcla fantasía, acción, humor y algo de drama producida por la casa del ratón más famoso del mundo y que llega al mismo tiempo tanto a salas como a la plataforma Disney+. La trama sigue a una guerrera solitaria que emprende un viaje en busca del último y legendario dragón para poder hacer frente a unas fuerzas malignas que amenazan con destruir a su pueblo. Una aventura en la que descubrirá que para vencer necesitará mucho más que la magia de un dragón. Dirigida por Don Hall (Big Hero 6) y Carlos López Estrada (Punto ciego), y codirigida por Paul Briggs y John Ripa, ambos debutantes en materia de dirección, esta cinta estadounidense cuenta con las voces originales de Kelly Marie Tran (Star Wars: El ascenso de Skywalker), Awkwafina (Jumanji: Siguiente nivel), Izaac Wang (Pensar como un perro), Gemma Chan (Capitana Marvel), Daniel Dae Kim (Hellboy), Benedict Wong (Vengadores: Endgame), Alan Tudyk (Oddball) y Sandra Oh (serie Killing Eve), entre otros.

Muy diferente es The owners, thriller con dosis de acción y terror que dirige Julius Berg (serie Mata Hari), con la que debuta en el largometraje. Adaptación de la novela gráfica Une nuit de pleine lune de Yves H. y Hermann Huppen, la historia arranca cuando un grupo de amigos de un pequeño pueblo decide entrar a robar en la casa de una pareja de ancianos aprovechando que no están. Pero cuando se quedan atrapados en el sótano descubren que lo que parecía un simple atraco va a terminar siendo la peor pesadilla de sus vidas. El reparto de esta coproducción entre Francia y Reino Unido está encabezado por Maisie Williams (Los nuevos mutantes), Rita Tushingham (My name is Lenny), Sylvester McCoy (When the devil rides out), Ian Kenny (Sing street) y Jake Curran (Senderos de honor).

Los estrenos europeos de ficción se completan con el drama fantástico Birdsong, producción belga de 2019 que supone la ópera prima de Hendrik Willemyns, quien escribe y dirige esta historia sobre una joven empleada de limpieza que trabaja en el turno de noche y que está dispuesta a pagar un alto precio para lograr su sueño de convertirse en una estrella de la música. El reparto está integrado por Natsuko Kobayashi (Still life of memories), Kazuhiko Kanayama (Côpusu pâtî), Akaji Maro (Nekonin), Shinji Matsubayashi (Zan’e: Sunde wa ikenai heya) y Takamasa Suga (Deddo sushi).

En cuanto a los documentales, México y España colaboran en La Mami, obra escrita y dirigida por Laura Herrero Garvín (El remolino) que se centra, como su título indica, en La Mami, una mujer encargada de los baños del Cabaret Barba Azul de Ciudad de México, un espacio de resguardo para las chicas que allí trabajan. A través de sus ojos, el calor y el consejo que ofrece a las mujeres para poder asimilar el día a día, la cinta ahonda en las alianzas que se forman entre estas chicas cuando la sociedad juzga y estigmatiza.

Terminamos el repaso de la semana con Woman, producción francesa de 2019 que aborda temas como la maternidad, la educación, el matrimonio, la independencia económica, la menstruación o la sexualidad a través de los ojos de varias mujeres, cuyos testimonios ofrecen una imagen completa de lo que significa ser mujer en el mundo en el que vivimos. El documental está escrito y dirigido a cuatro manos por Yann Arthus-Bertrand (Human) y Anastasia Mikova, para quien es su ópera prima.

Unos Globos de Oro diferentes inician un cambio en el cine


Se puede decir que el domingo comenzó la que será, sin duda, una temporada de premios atípica. No solo por el formato, obligado por la pandemia de coronavirus a reinventarse para evitar el aburrimiento (algo que, por otro lado, deberían de hacer muchas galas haya o no virus de por medio). Lo más relevante ha sido, y será, que el grueso de las películas nominadas y premiadas no han llegado a las salas de cine, sino a las plataformas televisivas. Ahora lo que queda por comprobar es si estos Globos de Oro 2021 siguen siendo, como suele decirse, la antesala de los Oscar.

Lo que está claro es que, como ha ocurrido en muchas ocasiones, las dos partes de estos premios han vuelto a dejar diferentes comportamientos. Mientras que en la categoría de cine ha habido más variedad y puede que alguna que otra sorpresa, en la parte televisiva todo parece abonado a los nombres más habituales de la pequeña pantalla, que en los últimos años son The CrownSchitt’s Creek. Pero vayamos por partes.

Posiblemente lo mejor de las categorías cinematográficas, que encontraréis más adelante, es la amplia variedad de premios. Evidentemente, tanto Nomadland como Borat 2 (para abreviar) han resultado las claras ganadoras, pero caben destacar, por ejemplo, el homenaje a Chadwick Boseman en forma de premio póstumo por La madre del blues, algo que a priori se repetirá en los Oscar. Puede que llame algo más la atención los dos premios de la comedia de Sacha Baron Cohen, no tanto porque no la merezca como por el resto de rivales que tenía en la categoría. Da la sensación de que se ha querido premiar más el descaro del actor y su desafío a Trump que la calidad del film, lo cual no es algo necesariamente negativo tras cuatro años viviendo (y en muchos casos, sufriendo) el mandato del expresidente estadounidense. Por lo demás, pocas sorpresas, tal vez el premio a la Mejor Banda Sonora para Soul, teniendo en cuenta los rivales que tenía, y un merecidísimo premio al Mejor Guión para Aaron Sorkin por esa joya que es El juicio de los 7 de Chicago. Pocos guionistas hay en la actualidad que puedan superar a Sorkin.

Realeza británica

En lo que a televisión se refiere, las sorpresas han sido incluso menos. La vida de la realeza británica ha, literalmente, arrasado en los premios, posiblemente porque los acontecimientos que se narran son más conocidos para los críticos encargados de dar los premios, y por lo tanto es más fácil comparar realidad y ficción. Pero más allá de The Crown, hay cuatro premios que convendría destacar y que tal vez hayan pasado desapercibidos.

Por un lado, los dos que ha recibido Gambito de dama. No es que fuera inesperado, más bien al contrario, pero el hecho de que haya ganado la Mejor Miniserie y, sobre todo, la Mejor Actriz, coloca a Anya Taylor-Joy (Los nuevos mutantes) como una de las mejores actrices de su generación y un valor interpretativo que ha sabido crecer gracias a los papeles que ha elegido y a un talento innato. Para aquellos que la descubrimos en La bruja (2015) esto no es más que la confirmación de una trayectoria meteórica.

Los otros dos premios son los de Mark Ruffalo y John Boyega, dos actores que, a pesar de su diferencia de edad, siguen consolidándose con cada trabajo. Tal vez merezca especial atención el trabajo del segundo como parte de esa serie que, bajo el nombre Small Axe, ha recogido varios hechos de racismo a lo largo de la historia, si bien el primero ha afrontado uno de los retos más complejos de cualquier actor: dar vida a dos hermanos gemelos.

Dicho esto, los Globos de Oro 2021 puede que no hayan dejado grandes sorpresas en lo que a televisión se refiere, pero en la categoría cinematográfica han marcado un antes y un después. Más allá de preferencias personales (que Mank no se haya llevado ningún premio es casi un insulto, del mismo modo que la ausencia de Tenet en muchas categorías), lo cierto es que estos premios abren la puerta de las estatuillas a las producciones de plataformas digitales. Que esto beneficie o perjudique al séptimo arte, el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que el concepto del cine como el ritual de ir a una enorme sala y compartir la experiencia con desconocidos a nuestro alrededor podría estar viviendo su mayor crisis. Y de eso da buena cuenta la gala del domingo.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: Nomadland.

Mejor Película Comedia/Musical: Borat 2.

 Mejor Director: Chloé Zhao, por Nomadland.

Mejor Actor Dramático: Chadwick Boseman, por La madre del blues.

Mejor Actor Comedia/Musical: Sacha Baron Cohen, por Borat 2.

Mejor Actriz Dramática: Andra Day, por Los Estados Unidos contra Billie Holiday.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Rosamund Pike, por I Care a Lot.

 Mejor Actor Secundario: Daniel Kaluuya, por Judas and the Black Messiah.

Mejor Actriz Secundaria: Jodie Foster, por El mauritano.

Mejor Guión: Aaron Sorkin, por El juicio de los 7 de Chicago.

Mejor Banda Sonora: Trent Reznor, Atticus Ross y Jon Batiste, por Soul.

Mejor Canción: Diane Warren, Laura Pausini y Niccolò Agliardi, por ‘Io sì’ de La vida por delante.

Mejor Película en Lengua Extranjera: Minari (USA).

Mejor Película de Animación: Soul.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: The Crown.

Mejor Actor Drama: Josh O’Connor, por The Crown.

Mejor Actriz Drama: Emma Corrin, por The Crown.

Mejor Serie Comedia: Schitt’s Creek.

Mejor Actor Comedia/Musical: Jason Sudeikis, por Ted Lasso.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Catherine O’Hara, por Schitt’s Creek.

Mejor Miniserie/Telefilme: Gambito de dama.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Mark Ruffalo, por La innegable verdad.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Anya Taylor-Joy, por Gambito de dama.

Mejor Actor Secundario Serie/Miniserie/Telefilme: John Boyega, por Small Axe.

Mejor Actriz Secundaria Serie/Miniserie/Telefilme: Gillian Anderson, por The Crown.

La esperanza del cine en las salas comienza con ‘Pequeños detalles’


El último fin de semana de febrero puede ser el de la esperanza para los amantes del séptimo arte y esa tradición cada vez más extinta de ir a las salas de cine en España. Si bien es cierto que buena parte de las pantallas permanecen cerradas, poco a poco empiezan a llegar algunos títulos que, esperemos, serán el preludio de lo que necesitan las exhibidoras para dar el paso y volver a proyectar a pleno rendimiento. Y este viernes, 26 de febrero, se da el primer empujón.

Y se da con Pequeños detalles, thriller dramático con una nominación a los Globos de Oro que escribe y dirige John Lee Hancock (El fundador), y cuya trama sigue a un sheriff que acude a Los Ángeles a recopilar pruebas. Pero lo que debería ser una tarea rápida se complica cuando se ve envuelto en la búsqueda de un asesino dirigida por un sargento de la ciudad. La investigación irá sacando a la luz inquietantes secretos del pasado del sargento que pondrán en peligro algo más que el caso. El reparto de esta producción estadounidense, que también llega a HBOmax, está encabezado por Denzel Washington (The equalizer 2), Rami Malek (Bohemian Rhapsody), Jared Leto (Blade Runner 2049), Natalie Morales (La batalla de los sexos), Terry Kinney (serie Billions), Chris Bauer (Uno más de la familia) y Joris Jarsky (Birdland).

Desde Irlanda nos llega Dating Amber, comedia dramática con tintes románticos de 2020 que gira en torno a la relación que fingen dos adolescentes a mediados de los 90 con la intención de que sus compañeros dejen de cuestionar su sexualidad. Escrita y dirigida por David Freyne (The cured), la cinta está protagonizada por Fionn O’Shea (Handsome devil), Lola Petticrew (Un bombo en el camino), Sharon Horgan (La duquesa), Barry Ward (serie Britannia), Simone Kirby (Bosque maldito) y Evan O’Connor.

A las salas también llega, de la mano de Filmin, el drama Del inconveniente de haber nacido, que introduce dosis de misterio y ciencia ficción para abordar la relación entre un hombre y el androide con forma de mujer que ha creador. La máquina está programada para rememorar cualquier cosa, hasta el punto de que muchas veces parece tener vida propia. Una noche ella se interna en el bosque siguiendo un eco. Tras perderse, es rescatada por alguien que la lleva a una nueva casa y le proporciona nuevos recuerdos y una nueva identidad. Sandra Wollner (Das unmögliche Bild) dirige esta coproducción entre Alemania y Austria en cuyo reparto destacan Jana McKinnon (To the night), Ingrid Burkhard (Toni Erdmann), Dominik Warta (L’animale), Lena Watson y Susanne Gschwendtner (Motza El Hayam).

Fuera de Europa encontramos El diablo entre las piernas, film mexicano dirigido por Arturo Ripstein (La calle de la amargura) que narra la relación de un matrimonio que lleva junto décadas. Aburridos de la monotonía, los celos parecen ser lo único que mantiene viva la chispa. Sin embargo, todo cambia cuando esos celos se convierten en la certeza de una infidelidad. Silvia Pasquel (Mi pequeño gran hombre), Alejandro Suárez (Las razones del corazón), Greta Cervantes (Como novio de pueblo), Daniel Giménez Cacho (Zama) y Patricia Reyes Spíndola (Mi mariachi) son los protagonistas de este drama romántico.

En lo que a animación respecta, El caracol y la ballena es la única propuesta. Esta coproducción entre Reino Unido y Alemania narra la aventura que viven un pequeño caracol y una ballena jorobada. Juntos recorren los mares por la determinación del pequeño animal para descubrir mundo. Sin embargo, cuando un día la ballena pierde el rumbo y termina varada en una bahía aislada, el caracol deberá ingeniárselas para poder sacarla de allí. Basado en el libro de Julia Donaldson y Axel Scheffler, este cortometraje está dirigido a cuatro manos por Max Lang y Daniel Snaddon, autores de Zog, dragones y heroínas, y cuenta con las voces originales de Sally Hawkins (La forma del agua), Rob Brydon (serie The trip), Diana Rigg (Una razón para vivir), Cariad Lloyd (serie Lee and Dean) y el propio Lang.

Terminamos el repaso de la semana con tres documentales. Libreros de Nueva York es una carta de amor a la cultura del libro, con entrevistas a coleccionistas, subastadores y escritores, pero también analiza el impacto de la tecnología en este universo cultural y literario, y cómo ha provocado el declive de las librerías físicas. Esta cinta estadounidense de 2019 está dirigida por D.W. Young (Too cold to swim).

La producción española tiene como representante Non Dago Mikel?, film escrito y dirigido por Miguel Ángel Llamas, para quien es su ópera prima, y Amaia Merino (Asier ETA biok), y que aborda la desaparición en 1985 de Mikel Zabalza, joven navarro detenido por la Guardia Civil tras ser confundido con un militante de ETA. Durante 20 días estuvo desaparecido, tiempo en el que las protestas fueron en aumento ante la desconfianza hacia la versión oficial. Finalmente, su cuerpo apareció flotando en el río Bidasoa, y a pesar del convencimiento generalizado de que había muerto torturado, nadie fue juzgado ni castigado por lo ocurrido.

Por último, Érase una vez en Venezuela refleja la vida actual en Congo Mirador, un pueblo flotante cercano al lago Maracaibo que hace tiempo ofrecía una vida bohemia y atractiva y que ahora es víctima del cambio climático y las corruptelas. A través de la visión de dos mujeres muy diferentes el documental reflexiona no solo sobre el futuro de la localidad, sino sobre el estado actual del país. Esta producción con capital británico, venezolano, brasileño y austríaco está dirigida por Anabel Rodríguez Ríos (Los venezolanos, retadores de lo imposible.).

‘Fargo’ se aleja de su esencia en su cuarta temporada


El universo de Fargo, ya sea la película o la serie, tiene unos componentes muy concretos. Crímenes, personajes que han tocado fondo, coincidencias de consecuencias fatales, secundarios pintorescos y una trama enrevesada en la que casi todo sale mal. Y mantener estos elementos a lo largo de todas y cada una de las historias de la producción televisiva creada por Noah Hawley (serie Legión) es tarea harto complicada, por no decir imposible. Tal vez por eso la cuarta temporada de la serie se aleja significativamente de esos pilares para narrar un thriller criminal algo más al uso, al menos en su primera mitad.

Como ya pasó con la tercera temporada, esta historia está completamente desvinculada de las dos primeras etapas, narrando en esta ocasión una lucha de clanes. Y como mencionaba antes, el tratamiento está notablemente alejado de lo que ha sido este universo en años anteriores. Pocos conceptos existen, incluso en su tratamiento visual, que se asemejen a ese humor negro que caracteriza a la serie y a la película de los hermanos Coen (No es país para viejos). Ahora bien, esto no quiere decir, ni mucho menos, que no estemos ante una gran temporada. Simplemente es diferente, o mejor dicho, no entra dentro de los estándares visuales y narrativos de este mundo dramático. Pero más allá de eso, lo que nos encontramos es un relato fascinante sobre la violencia, el absurdo de la lucha de poder entre familias y cómo el mundo sigue girando alrededor de unos personajes condenados a perder.

De eso da buena cuenta el inicio de la temporada con esa sucesión de familias en un mismo territorio, viviendo las mismas escenas de un lado y del otro ante clanes que llegan para disputar el poder. Es uno de los momentos más característicos de esta cuarta etapa de Fargo, y al mismo tiempo uno de los que sientan las bases de lo que será la serie. Sin embargo, Hawley opta, una vez planteado el escenario, por alejarse de lo ya visto para narrar un clásico relato mafioso en el que esa lucha de poder no se produce solo entre clanes, sino dentro de una propia familia. En este sentido, y atendiendo únicamente a esto, la trama queda un poco incompleta, vacía de un auténtico interés al asistir a algo que, seamos sinceros, se ha visto en infinidad de historias. Entonces, ¿qué ofrece de nuevo? Pues básicamente los secundarios y cómo estos personajes se convierten en el engranaje perfecto para crear un ambiente que se va enrareciendo más y más a cada capítulo que pasa.

Más concretamente, los personajes de la enfermera interpretada por Jessie Buckley (serie Chernobyl) y la joven hija de los propietarios de la funeraria a la que da vida Emyri Crutchfield (Burning Cane). Ambas se convierten, a su manera, en pilares fundamentales del desarrollo dramático y, por qué no, de aportar ese toque ‘Fargo’ a una historia más o menos clásica. A diferencia de temporadas anteriores en las que los personajes protagonistas eran los extravagantes, aquí ese peso lo llevan los secundarios, y en el caso concreto de estas dos mujeres, nos encontramos ante algo completamente fuera de lo corriente. La primera -la enfermera- se revela desde el primer episodio como una psicópata que utiliza su posición para acabar con la vida de todo aquel que se le pone por delante, llevando a la perdición al personaje de Jason Schwartzman (El rey de la polca) por una serie de catastróficas coincidencias. Y la segunda -la joven-, más sibilina y calculadora, termina convirtiéndose casi en la artífice del violento final que sufren las dos familias enfrentadas en este drama con un humor muy, muy negro.

Viaje a Oz

Por supuesto, no son los únicos personajes. De hecho, y como mencionaba al principio, son todos estos roles que orbitan alrededor de las dos familias principales (e incluso forman parte de ellas) los que dan sentido a la historia y terminan por convertirse en verdaderos motores del interés dramático. No quiere decir esto que las historias principales estén mal elaboradas o carezcan de relevancia. Más bien al contrario. Una pugna por el control de un territorio termina siendo algo más en esta cuarta temporada de Fargo gracias a estos complementos. Incluso gracias a aquellos que a priori no tienen mucha relevancia o tienen presencia solo en unos cuantos episodios, como es el caso del rol al que da vida Timothy Olyphant (serie Santa Clarita diet), cuya relación con la trama principal es casi testimonial.

Y sin embargo, como ocurre con todos estos personajes, terminan por influir en mayor o menor medida en el resultado final de la trama, que, esta vez sí, es puro ‘Fargo’. Pero antes de eso es imprescindible detenerse en el episodio 9 de esta etapa, sin duda el mejor de la temporada y, posiblemente, uno de los mejores de toda la serie. Con un claro homenaje a El mago de Oz, sus creadores aprovechan las posibilidades que ofrece no solo el tratamiento visual en blanco y negro, sino el propio concepto de la historia de Oz, para abordar un momento dramático como pocos, transportando al espectador al clímax de la tragedia que rodea a uno de los personajes más interesantes de toda la temporada. El modo en que se relata la huída a ninguna parte por salvar la vida de un niño, y todo lo que eso representa dramáticamente para la conclusión de la trama, es sencillamente brillante.

Es el preludio de un final que, como mencionaba, es muy propio del carácter de los hermanos Coen. Estos 10 capítulos culminan con una oda al absurdo de la coincidencia en la que todas esas historias secundarias aparentemente sin conexión llegan, “mágicamente”, a un mismo punto final. Claro está, de mágico no tiene nada, pero el hecho de que el espectador pueda disfrutar de cada arco dramático de forma individual sin que tengan una conexión clara más allá de algunos puntos en común y termine por ver el cuadro completo es una de las cosas más difíciles de conseguir en el séptimo arte. Y esa conclusión, con muertes absurdas, venganzas infantiles y derrocamientos por equivocación, es posiblemente lo que da sentido a todo, obligando a reflexionar y revisar con otros ojos toda la historia.

Con esto quiero decir que, aunque la cuarta temporada de Fargo no es puramente ‘Fargo’, sí tiene esa esencia que la hace tan especial. Es cierto que la trama principal -la lucha de las familias por el territorio- no termina de ser excesivamente apasionante, pero todas las líneas argumentales secundarias y la definición de muchos roles son extraordinarios, hasta el punto de completar y nutrir este universo de situaciones tan pintorescas como hilarantes. Y por si esto no fuera suficiente, ver en un papel completamente dramático a Chris Rock (Niños grandes) es un aliciente muy atractivo, sobre todo porque demuestra que es capaz de cosas muy interesantes con un papel complejo entre las manos. Puede que a priori esta última temporada de la serie creada por Hawley parezca no formar parte del universo de esta ficción, y es cierto que se aleja de lo visto hasta ahora, pero una segunda oportunidad permitirá descubrir una temporada más que notable.

La cartelera española continúa su particular travesía por el desierto


A la espera de que la situación en España mejore lo suficiente como para que se abran de nuevo todas las salas de cine (y, por lo tanto, que los grandes estrenos sientan la seguridad necesaria para proyectarse), los pocos afortunados que pueden seguir asistiendo a la magia del séptimo arte en pantalla grande podrán encontrar este viernes, 19 de febrero, un puñado de novedades que, como en semanas anteriores, nos invitan a descubrir otro tipo de cine.

Es el caso de 14 días, 12 noches, drama canadiense de 2019 cuya trama arranca cuando una mujer decide viajar a Vietnam, tierra natal de su hija adoptiva, con la esperanza de volver a conectar emocionalmente con ella. Pero el viaje se convertirá en mucho más cuando descubra el país asiático a través de los ojos de la mujer que trajo al mundo a su hija. Jean-Philippe Duval (Chasse-Galerie) dirige este film en cuyo reparto encontramos a Anne Dorval (Algo celosa), François Papineau (La disparition des lucioles), Leanna Chea (Sun), Hiep Tran Nghia (16 ans ou presque), Ngoc Thoa (Thuong nho dong quê) y Tranh Thi Le Hang.

El estreno español de la semana es Godot, ópera prima de Chico Sánchez que, en clave de thriller, narra cómo una compañía de teatro formada por actores y técnicos que no se conocen entre ellos debe montar la obra ‘El Grito’. Sin embargo, pronto comprenderán que nada es lo que parece. Esta cinta de 2019 está protagonizada por Alberto Ferreiro (Las 13 rosas), Pilar González (serie Arrayán), Nerea Garciolo, Juan Antonio Díaz y Raúl Muñoz, entre otros.

Francia, Luxemburgo y Bélgica colaboran en Entre nosotras, debut en el largometraje de Filippo Meneghetti. Este drama romántico de 2019 narra la relación de dos mujeres jubiladas que están enamoradas en secreto desde hace décadas. Aunque de cara a la sociedad son solo dos vecinas, vienen y van de una casa a la otra viviendo una vida en común. Todo cambia cuando un suceso inesperado de un vuelco por completo a su relación. Barbara Sukowa (Gloria Bell), Martine Chevallier (No es mi tipo), Léa Drucker (Llenos de vida), Jérôme Varanfrain (Disparue en hiver) y Eugénie Anselin (El capitán) son los principales actores.

Francia también está presente, en este caso con México, en Nuevo orden, drama escrito y dirigido por Michel Franco (Las hijas de Abril) que aborda el derrumbe de un sistema político y el surgimiento de un nuevo reemplazo tras un golpe de estado, todo ello a través de los ojos de una joven prometida y los sirvientes que trabajan para su pudiente familia durante la boda. En el reparto encontramos a Naian González Norvind (Cubby), Diego Boneta (Terminator: Destino oscuro), Mónica del Carmen (La paloma y el lobo), Dario Yazbek Bernal (serie La casa de las flores) y Patricia Bernal (Todos queremos a alguien).

Las pocas salas abiertas se llenan de cine europeo


A la espera de mejores situaciones para la cartelera española, y de que las restricciones que están implantadas en toda España permitan abrir todas las salas de nuevo, este viernes, 12 de febrero, vuelve a ser una travesía en el desierto para el gran público. Un puñado de novedades llegarán a algunas de las pantallas que todavía permanecen abiertas, lo que permitirá a los espectadores descubrir, una semana más, títulos que de otro modo posiblemente ni siquiera verían.

El principal estreno de la semana es La sra. Lowry e hijo, drama biográfico en torno a la complicada relación de L.S. Lowry, una de las figuras artísticas más importantes de Reino Unido a mediados del siglo XX, y su madre, una mujer empeñada en criticar los gustos de su hijo. Adrian Noble (Un sueño en una noche de verano) dirige esta producción británica de 2019 protagonizada por Timothy Spall (Bailando la vida), Vanessa Redgrave (Los papeles de Aspern), Stephen Lord (Legend), David Schaal (The Fitzroy), Wendy Morgan (Edie) y Michael Keogh (Hurricane), entre otros.

De 2019 es también la producción franco belga La chica del brazalete, drama con tintes de thriller escrito y dirigido por Stéphane Demoustier (Terre battue) cuya trama arranca con el juicio a una joven de 16 años acusada de haber asesinado a su mejor amiga. Sus padres la defienden de manera inquebrantable, pero a medida que sale la verdad a la luz deberán cuestionarse quién es realmente su hija. Melissa Guers, Roschdy Zem (Ma fille), Anaïs Demoustier (Salvar o morir) y Annie Mercier (Vaurien) encabezan el reparto.

La cinta más internacional de la semana es Anton, su amigo y la revolución rusa, film de 2019 con capital procedente de Ucrania, Georgia, Lituania, Estados Unidos y Canadá. Dirigido por Zaza Urushadze (The confession), este drama inspirado en hechos reales aborda la historia de dos niños, uno cristiano y otro judío, cuya amistad sobrevive a los prejuicios y el odio para consolidarse en el tiempo y superar acontecimientos como la Revolución Rusa o la Primera Guerra Mundial. Entre los principales actores encontramos a Natalia Ryumina (A dark reflection), Regimantas Adomaitis (Iskyss), Vaiva Mainelyte (Faktas), Jouzas Budraitis (Black Lightning: Rayo Negro), Sebastyan Anton (Milyy Khans, dorogoy Pyotr) y Sergey Denga (serie Na tvoey storone).

Terminamos el repaso con el drama mexicano El ombligo de Guie’dani, producción de 2018 con la que debuta en el largometraje de ficción Xavi Sala. La trama tiene como protagonista a una niña indígena zapoteca y a su madre, que entran a trabajar para una familia de clase media acomodada. Sin embargo, la pequeña no termina de adaptarse y es conflictiva, pero todo cambiará cuando se haga amiga de una joven rebelde. Sótera Cruz, Érika López, Majo Alfaroh, Yuriria del Valle (Macarena) y Juan Ríos (Como te ves, me vi) son los principales protagonistas.

‘Malcolm & Marie’: la mayor de las broncas


Estamos tan acostumbrados a las películas que transcurren en decenas, cientos de escenarios, que cuando nos topamos con una propuesta minimalista es algo único. Normalmente este tipo de films proceden del teatro, y por eso lo nuevo de Sam Levinson (Nación Salvaje) resulta tan enriquecedor. Por eso y porque sus actores demuestran que son capaces de comerse la pantalla con una sola mirada.

Que Malcolm & Marie es una de las propuestas más recomendables de los últimos meses es algo fuera de toda duda. La pregunta es por qué. ¿Qué hace de esta historia algo diferente? En realidad, la respuesta correcta sería casi todo, pero vayamos por partes. Lo principal son sus personajes, una pareja joven, él tocando el éxito y ella molesta por algo que acaba de ocurrir. Esto es un incidente desencadenante que terminará en una espiral de acusaciones cruzadas, sacando a relucir todo lo malo de una relación. Lo destacable es que Levinson no toma partido por ninguno de los dos. Simplemente se limita a narrar una confrontación de dos caracteres que se conocen muy bien, y que a pesar de amarse necesitan sacar todo lo que llevan dentro. En este sentido, pone al mismo nivel a Malcolm y a Marie, mostrando sus virtudes y sus debilidades, desnudándolos frente a un espectador que se imbuye en una dramática espiral en la que muchos podrán verse reflejados.

Porque esa es la genialidad del director y guionista de esta notable obra. Una situación tan cotidiana como la que elige para la guerra emocional que se desarrolla permite al espectador identificarse hasta el punto de no poder tomar partido por ninguno, ni siquiera aunque quiera. Buena parte de la responsabilidad de esto la tienen sus actores. Tanto John David Washington (Infiltrado en el KKKlan) como Zendaya (serie Euphoria) están sencillamente extraordinarios, cargando sobre sus hombros una complejidad emocional y una complicidad pocas veces vistas en pantalla. Posiblemente ella se lleve la peor parte, con ese monólogo final que deja sin aliento y el modo en que soporta los embistes dialécticos de su pareja.

Tal vez el único “pero” de la cinta sea la fotografía en blanco y negro. El hecho de que todo transcurra en una noche, unido al escenario en el que se encuentran, hace que en algunos momentos la cámara no sea capaz de sacar el máximo provecho de la, por otro lado, bella puesta en escena de Levinson. No es algo menor, pero tampoco es algo que impida disfrutar de Malcolm & Marie, cuyo guion, aunque con algunas lagunas narrativas que permiten coger aire en este viaje emocional, está milimétricamente medido para plantear unos giros dramáticos sencillos pero eficaces. Es un extraordinario modelo para los directores noveles y cómo sacar un gran partido a un solo escenario con dos personajes. ¿El secreto? El trasfondo de los protagonistas.

Nota: 7,5/10

La cartelera española se queda sin contenido


Desde que este blog comenzó su andadura hace ya nueve años nunca había tenido que escribir algo tan extraño como esto. Es cierto que con la pandemia de Covid-19 y el Estado de Alarma que vivió España el año pasado ha habido semanas en las que no ha llegado nada a las salas porque estas estaban cerradas. Pero este viernes, 5 de febrero, se da la paradoja de que algunas salas sí están abiertas y, sin embargo, no llegan estrenos a la pantalla grande. Y lo que se presenta en plataformas son solo tres historias.

Una de ellas es Confinados, comedia romántica procedente de Reino Unido que dirige Doug Liman (Barry Seal. El traficante) y que se estrena en HBO. La trama arranca cuando una pareja decide separarse. Sin embargo, se ven obligados a posponer sus planes por un confinamiento en casa obligatorio que les condena a seguir bajo el mismo techo en un desafío que, con un poco de poesía y mucho vino, puede terminar por acercarles. La pareja protagonista está formada por Anne Hathaway (Las brujas de Roald Dahl) y Chiwetel Ejiofor (La vieja guardia), completándose el reparto con Stephen Merchant (JoJo Rabbit), Mindy Kaling (Ocean’s 8), Lucy Boynton (Bohemian Rhapsody), Dulé Hill (serie Ballers), Jazmyn Simon (Acrimony), Ben Kingsley (El juego del asesino) y Ben Stiller (Zoolander No. 2).

De Estados Unidos procede Bliss, cinta escrita y dirigida por Mike Cahill (Orígenes) que, en clave de ciencia ficción, une drama y romance para narrar cómo un hombre cuya vida se está desmoronando conoce a una encantadora mujer que vive en las calles. Ella está convencida de que el mundo roto que les rodea no es real, que viven una especie de simulación dentro de un hermoso mundo “real”. Aunque al principio duda, él terminará descubriendo que la teoría de la conspiración de ella tal vez esconda algo de verdad. Entre los principales actores encontramos a Owen Wilson (Wonder), Salma Hayek (Socias y enemigas), Madeline Zima (El escándalo), DeRon Horton (After everything), Jorge Lendeborg Jr. (Spider-man: Lejos de casa) y Joshua Leonard (Lost holiday).

Se trata de La pintora y el ladrón, documental noruego dirigido por Benjamin Ree (Magnus) que se estrena en Filmin. El film aborda el robo de dos cuadros de la pintora naturalista checa Barbora Kysilkova. La policía identificó rápidamente a los ladrones, pero las obras no fueron encontradas. Durante una audiencia, y con la esperanza de encontrar sus pinturas, la autora se acerca a uno de los ladrones y se ofrece a realizar un retrato de él. El hombre accede, pero lo que comenzó siendo un posado terminó convirtiéndose en una serie de retratos a lo largo de los años.

‘Bajocero’: la venganza que surgió del frío


Cuando algo funciona, ¿para qué tocarlo? Y ahora que el thriller está de moda, ¿para qué plantear algo distinto? Esta premisa no es algo necesariamente malo si se hace correctamente, y es lo que se puede aplicar a la nueva película de Lluís Quílez (Out of the dark), una historia oscura y fría como indica su título que plantea una reflexión final muy interesante.

En realidad, Bajocero no ofrece ninguna novedad al género. Un policía solo que debe hacer frente a un enemigo desconocido mientras sobrevive al peligro de estar encerrado con un grupo de criminales. Pero lo que ofrece lo hace con un pulso narrativo sólido y firme que hace avanzar la trama con inteligencia, creando giros argumentales para evitar no solo la monotonía del espacio en el que transcurre, sino para impedir que el espectador vaya por delante de la historia, al menos en su primera mitad. Quílez aprovecha la limitación del interior y la amplitud de los exteriores para potenciar una narrativa claustrofóbica a la par que solitaria, situando al espectador en el dilema moral y físico de un protagonista interpretado con solvencia por Javier Gutiérrez (serie Vergüenza).

El problema de la historia está más bien en su tramo final, no porque no sea consistente, sino porque es algo previsible. No hace falta haber visto mucho cine para saber que el protagonista debe cambiar con la historia, debe modificar su forma de ser a raíz de las experiencias que vive para, a su vez, cambiar el mundo que le rodea. Y bajo esta perspectiva, la conclusión no podía ser otra. El problema está en cómo se llega a esa resolución y, sobre todo, cómo se plantean los dos puntos de vista diferentes. El tramo final da la sensación de que se deja llevar un poco, lo que lleva a que el relato pierda algo de fuerza en comparación con lo visto en la primera mitad del film, lo que a su vez provoca que tanto la confrontación de ideas final como la decisión que toma el protagonista desluzcan un poco.

Eso no quiere decir que Bajocero no sea una película notable en su género. Un thriller de claras influencias nórdicas que plantea la eterna reflexión sobre la línea que separa la ley de la venganza, el cumplimiento de las normas de la moral. Sigo sin tener clara la secuencia inicial y su relación con el resto de la historia (perfectamente se podría haber hecho sin ella), pero dejando eso a un lado, Quílez compone una historia sombría, tensa, en la que los dos lados de la ley se difuminan hasta hacerse, en muchos casos, inapreciable. Y es en ese terreno donde uno se olvida del frío para centrarse en desentrañar el misterio.

Nota: 7/10

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: