‘The Terror’, una tripulación en el hielo como reflejo de la sociedad


Hay veces que la realidad supera la ficción, pero otras sirve más de inspiración para crear un relato que, aun siendo ficticio al menos en una parte, engrandece la historia original. Pero lo que ocurre con The Terror es algo completamente diferente. La historia real en la que se basa supera con creces los elementos fantásticos que nutren el relato y le otorgan un toque más angustioso del que ya tiene de por sí. A lo largo de los 10 episodios de esta primera temporada (una vez confirmada una segunda que convierte esta producción en una de antología), la serie creada por David Kajganich (Cegados por el sol) se revela como una odisea mortal ante la que ninguno de los marineros a bordo de los barcos The Terror y Erebus estaba preparado.

Dos barcos británicos que, como relata la trama, buscaban el paso del noroeste a través del Ártico. Su travesía se vio interrumpida por el hielo, que bloqueó los barcos durante años y obligó a la tripulación a enfrentarse con el hambre, la enfermedad, la locura y un ser que fue asesinándoles uno por uno. Resumido así, la historia se revela como un drama de supervivencia con dos contrastes claramente definidos. Por un lado, la corrección británica que lleva a los protagonistas a seguir la escala de mando y a mantener una compostura inusitadamente tranquila. Por otro, el salvaje entorno que empuja a los personajes a situaciones extremas. Ese contraste, amén de otros muchos elementos, es lo que realmente subyace en el fondo de esta serie.

O mejor dicho, The Terror se puede entender como un reflejo de la decadencia de la sociedad. Con un diseño de producción sencillamente impecable, el arco dramático reparte las diferentes fases de la trama de forma casi matemática a lo largo de sus capítulos, planteando inicialmente la travesía como una expedición aventurera, desarrollando un nudo dramático en forma de situación insuperable y amenaza mortal, y terminando por mostrar la desaparición de una sociedad en la que solo es capaz de sobrevivir aquel que ha abierto su mente más allá de los límites que marca su propia sociedad. En este sentido, esta obra se revela como una producción mucho más compleja que la mera angustia por la supervivencia, dotando al conjunto de una entidad que va más allá de lo visto a simple vista en pantalla.

Y eso que lo puramente visual es ya de por sí sobresaliente. Todos los elementos de la serie, desde su puesta en escena a sus actores, pasando por vestuario o efectos especiales, son espléndidos, y ante todo están al servicio de un relato que explora las complejas relaciones humanas en un entorno tan hostil como el que acoge esta historia. Aunque solo se vea la historia de supervivencia en esta obra con tantos niveles interpretativos, es tan sólida, tan contundente, que es capaz de sostener la serie sin ningún problema. El mejor ejemplo radica en los altos mandos de ambas embarcaciones. El modo en que evoluciona la relación entre ellos, se modifican las motivaciones y se afronta un destino aciago merecería todo un estudio en forma de libro.

¿Realidad o ficción?

Esta primera temporada de The Terror juega además con la idea de qué es realidad y qué es ficción. Qué se basa en hechos que realmente ocurrieron y qué tiene una base completamente inventada. Y digo que juega con la idea porque, más allá de elementos claramente distinguibles (esa especie de oso demoníaco, por ejemplo), lo cierto es que el guión de estos 10 episodios se construye sobre sólidas bases dramáticas amparadas en un realismo no solo creíble, sino completamente coherente. Y es que la idea anteriormente mencionada de una sociedad ante un entorno extremo adquiere su máxima expresión en este contexto de realismo.

En efecto, todo el relato se construye sobre los pilares de la cadena de mando, sobre unos capitanes que dirigen y unos marineros que obedecen. Y lo más curioso es comprobar cómo eso se mantiene en todas las situaciones que se suceden a lo largo del relato, ya sea un motín o los intentos de supervivencia en una tierra hostil en la que muchos se muestran convencidos de estar caminando hacia su muerte. Ese contraste entre la obediencia y el miedo, entre el orden y el instinto de supervivencia, es la base para un conflicto que va más allá de los amotinados o de la lucha contra enemigos aparentemente invencibles. Un conflicto que, en realidad, aborda la naturaleza humana dentro y fuera de la sociedad, y lo que el hombre está dispuesto a hacer para sobrevivir. La consecuencia más palpable de esto son algunas explícitas escenas que no dejan indiferente a nadie.

Y no puedo terminar este análisis sin hacer mención expresa al reparto, sencillamente espléndido en todos los aspectos. No hace falta decir que actores principales como Jared Harris (serie The crown), Tobias Menzies (serie Juego de tronos), Paul Ready (serie Utopía) o Ciarán Hinds (Gorrión rojo) echan sobre sus hombros el grueso de la historia, pero del mismo modo lo hacen los secundarios, en especial Adam Nagaitis (El hombre del corazón de hierro), quien es capaz de potenciar los aspectos más sádicos y tétricos de su personaje hasta convertirlo en una de las revelaciones de la serie. Su labor, unida a una construcción de personajes compleja, marcada por los matices y, sobre todo, por el pasado común que muchos de ellos tienen y que lastra en cierto modo las relaciones narradas en la trama, convierte a estos marineros en un interés añadido a la ya de por sí hipnótica aventura.

Dicho de otro modo, los conflictos planteados en The Terror, tanto internos como externos, tienen la entidad suficiente como para ser autónomos al contexto en el que se encuentran los personajes. Ello es gracias a una labor de definición de personajes sobresaliente. Su integración en esta odisea de hielo, muerte y angustia logra un doble efecto. Por un lado, acentuar la fuerza dramática de un entorno tan hostil como bello en el que todo parece susceptible de convertirse en una trampa mortal. Por otro, acrecienta el carácter de todos y cada uno de los personajes, que evolucionan ante los acontecimientos sacando lo que realmente son en su interior. Al final, esta primera temporada se convierte en la brillante producción que es gracias a que todos sus elementos funcionan por sí solos y son capaces de interactuar entre ellos para engrandecer su dimensión y, en consecuencia, hacer que la obra crezca con cada minuto que pasa. Imprescindible.

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Theron se enfrenta a los problemas hereditarios de Collette


Junio no está siendo un mes de grandes estrenos semana tras semana. Pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que no sean interesantes. Para muestra, un botón. Este viernes, día 22, llegan un buen puñado de novedades a la cartelera española con dos títulos muy distintos pero muy atractivos a la cabeza. Al menos para una parte del público.

Uno de ellos es Tully, nueva comedia dramática procedente de Hollywood dirigida por Jason Reitman (Una vida en tres días) y escrita por Diablo Cody (Young adult). La historia narra la vida de una mujer de 40 años, con dos hijos y a punto de dar a luz a un tercero. Un día su hermano contrata para ella una niñera nocturna, pero la relación entre las dos mujeres estará lejos de ser cordial. El reparto está encabezado por Charlize Theron (Atómica), Mackenzie Davis (Blade Runner 2049), Mark Duplass (Blue Jay), Ron Livingston (Lucky) y Emily Haine (The midnight man).

Completamente diferente es Hereditary, cinta de terror con toques de drama y misterio que arranca cuando la abuela de una familia fallece y deja en herencia a su hija y sus nietos su antigua casa, en la que poco a poco se irán produciendo fenómenos extraños dirigidos a los nuevos inquilinos. Ari Aster escribe y dirige el que es su debut en el largometraje, que está interpretado por Toni Collette (Código abierto), Milly Shapiro, Gabriel Byrne (Mad to be normal), Alex Wolff (Jumanji: Bienvenidos a la jungla) y Ann Dowd (serie The Handmaid’s Tale), entre otros.

También procede de Estados Unidos Con amor, Simon, cinta que une comedia, drama y romance para adaptar la novela de Becky Albertalli en la que un joven adolescente guarda en secreto a su familia, amigos y compañeros de clase que es gay. Pero su mundo se tambaleará cuando se enamore de un compañero de clase por internet, pero del que no conoce su nombre y podría, sin embargo, desvelar su secreto. Greg Berlanti (Como la vida misma) es el encargado de dirigir este film protagonizado por Nick Robinson (La quinta ola), Jennifer Garner (Los milagros del cielo), Josh Duhamel (Transformers: El último caballero), Alexandra Shipp (X-Men: Apocalipsis) y Katherine Langford (serie Por trece razones).

Reino Unido y Estados Unidos ponen el capital de Superagente canino, aventura familiar con toques de comedia que dirige Raja Gosnell (Los pitufos). Su argumento gira en torno a la pareja que forman un oficial canino y un agente humano del FBI para infiltrarse en un concurso canino en Las Vegas y descubrir el paradero de un bebé panda robado. Para ello tendrán que dejar a un lado sus egos y sus actitudes dominantes y aprender a trabajar juntos. Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras) da vida al agente humano, mientras que Ludacris (Fast & Furious 8), Natasha Lyonne (serie Orange is the new black), Shaquille O’Neal (Jack y su gemela), Alan Cumming (La batalla de los sexos) y Stanley Tucci (La Bella y la Bestia) completan el reparto, ya sea poniendo voz a los animales o dando vida a otros personajes.

Antes de pasar a los títulos europeos, Nadie nos mira es sin duda la cinta más internacional de la semana. Con capital norteamericano, argentino, brasileño, colombiano y español, esta cinta dirigida por Julia Solomonoff (Hermanas) gira en torno a un joven actor argentino que busca abrirse un hueco en Nueva York. Sin embargo, las dificultades para lograrlo debido a los arquetipos que se manejan en la Gran Manzana le obligan a trabajar de canguro cuidando a un bebé al que terminará unido de un modo que nunca llegó a imaginar. Este drama está protagonizado por Guillermo Pfening (Tiempo muerto), Elena Roger (Un amor), Rafael Ferro (Terror 5), Paola Baldion (La pantalla desnuda), Pascal Yen-Pfister (Heavy objects), Kerri Sohn (Laila B.) y Cristina Morrison (Translucido).

La producción española tiene como representante El mundo es suyo, comedia dirigida por Alfonso Sánchez (El mundo es nuestro) quien, además, se reserva uno de los dos papeles principales. La trama arranca cuando un vividor sevillano se encuentra en la calle después de que su mujer le eche de casa. Será entonces cuando busque cobijo en casa de su compadre, casado con una mujer de posibles y cuyo hijo está a punto de hacer la comunión. La vida de ambos se pondrá patas arriba. La pareja protagonista se completa con Alberto López (Toro), mientras que en el resto del reparto encontramos los nombres de Mari Paz Sayago (Kiki, el amor se hace), Javier García Pelayo (Corridas de alegría), Mar Saura (El rey de la granja) y Carmen Canivell (serie Amar es para siempre).

España también está presente, junto con Argentina, en Las grietas de Jara, cinta que arranca cuando una mujer se presenta en un estudio de arquitectura preguntando por un hombre. Aunque todos en el estudio aseguran no conocer ese nombre, poco a poco se irá descubriendo una trama que en principio afecta a una construcción y una grieta surgida en el edificio colindante, pero que esconde un mayor y oscuro secreto. Dirigido por Nicolás Gil Lavedra (Verdades verdaderas, la vida de Estela), este thriller dramático cuenta en su reparto con Oscar Martínez (Toc toc), Sara Sálamo (Como la espuma), Joaquín Furriel (Cien años de perdón), Soledad Villamil (El secreto de sus ojos) y Santiago Segura (Como reinas).

Francia y Suiza colaboran en Las guardianas, adaptación de la novela de Ernest Pérochon cuyo argumento se centra en una mujer que se queda a cargo de una granja mientras los hombres se van a la guerra. Incapaz de hacer frente ella sola a todo el trabajo, contrata a una joven para que la ayude. Xavier Beauvois (De dioses y hombres) dirige este drama protagonizado por Nathalie Baye (Moka), Laura Smet (Yves Saint Laurent), Cyril Descours (Madame Solario), Olivier Rabourdin (Monsieur Chocolat) y Nicolas Giraud (De entre los vivos).

Y suiza es también la comedia dramática El orden divino, cinta escrita y dirigida por Petra Biondina Volpe (Traumland) ambientada en 1968. La cinta sigue la vida de una mujer en un pequeño pueblo que transcurre ajena a los acontecimientos que rodean el movimiento de Mayo del 68. Sin embargo, cuando toma conciencia de lo que está ocurriendo se convierte en una defensora por el sufragio femenino, iniciando una lucha pública. Marie Leuenberger (Amnesia), Maximilian Simonischek (Desaster), Rachel Braunschweig (Finsteres Glück), Sibylle Brunner (Rosie) y Marta Zoffoli (A Roma con amor) encabezan el reparto.

Con bastante retraso llega Granny’s dancing on the table, producción sueca de 2015 escrita y dirigida por Hanna Sköld (Nasty old people) que, en clave dramática, gira en torno a una joven que ha sido criada por su padre en total aislamiento de la sociedad, llegando a sufrir violencia psicológica. El mayor miedo del hombre es que ella le abandone, por lo que hace todo lo posible para que crea que el mundo exterior y la gente son malvados. La joven deberá luchar contra ella misma para poder salir de ese entorno. La pareja protagonista está formada por Blanca Engström (Flickan) y Lennart Jähkel (Las huellas imborrables).

La animación tiene esta semana sello español. Pocoyó en cines: tu primera película es el título de una nueva aventura del famoso personaje de televisión, que junto a sus amigos tendrá que superar sus miedos para derrotar a un villano que amenaza la paz del mundo. La propuesta está dirigida por Alfonso Rodríguez (Pocoyó: Halloween espacial).

Terminamos con el documental Miss Kiet’s Children, producción holandesa dirigida a cuatro manos por Peter Lataster y Petra Lataster-Czisch (We) que se centra en la labor de una maestra firme pero cariñosa cuyos alumnos son, en su mayoría, niños refugiados que llegan a un mundo nuevo y desconocido. Su trabajo no solo les permite aprender a leer y escribir, sino a trabajar juntos y a respetarse, adquiriendo confianza y despertando su interés por su entorno.

‘Homeland’ cambia de enemigo y une familia y espionaje en la 7ª T.


El final de la sexta temporada de Homeland supuso toda una revolución en muchos aspectos. La serie sentaba unas bases cuanto menos interesantes para su desarrollo futuro. Y una vez vista y disfrutada la séptima etapa, solo cabe rendirse ante lo evidente: esta ficción creada por Alex Gansa (serie Maximum Bob) y Howard Gordon (serie Tyrant) es una de las más completas, complejas y enriquecedoras que existen en la actualidad. Y lo es porque aprovecha los acontecimientos reales para crear todo un mundo ficticio paralelo, dotándolo así de un realismo inusualmente alto, algo imprescindible en este tipo de tramas.

Al igual que ya ocurriera al final de la anterior etapa, el argumento transcurre en Estados Unidos. Pero a diferencia de lo visto hasta ahora, el islamismo ha dejado paso a la amenaza rusa, al delicado equilibrio entre dos potencias mundiales históricamente enfrentadas. Casualidad o no (más bien lo segundo), la injerencia rusa ha sido una de las constantes en los primeros meses de Donald Trump en la Casa Blanca, del mismo modo que ocurre en la serie. Claro que en estos 12 capítulos  la trama va más allá. Mucho más allá si se analizan la sucesión de acontecimientos que han nutrido el arco dramático de la temporada. Porque, en efecto, son muchos los matices dignos de analizar en esta etapa, al igual que ocurre en la serie en general.

Si bien es cierto que todo vuelve a girar en torno a Carrie Mathison (Claire Danes –El caso Wells-, de nuevo inmensa en el papel), como no podría ser de otro modo, Homeland es capaz de encontrar tramas secundarias lo suficientemente importantes como para ampliar su campo narrativo, elevando el grado de complejidad de la historia y terminando con un gancho que, posiblemente, sea el mejor de toda la serie. Pero sobre eso hablaremos luego. Uno de los aspectos más interesantes de la historia es, precisamente, el peso que han ganado muchos secundarios. No hace falta mencionar que el rol al que da vida Mandy Patinkin (Wonder) es imprescindible ya en esta historia, pero a él se han sumado otros de presencia intermitente en esta historia.

Me refiero fundamentalmente a la familia de Mathison. En anteriores temporadas el tratamiento de su relación con su hija, sobre todo en los primeros años, y con su familia más directa ha sido cuanto menos cuestionable. Ya fuera por falta de espacio o por entenderse como una carga dramática innecesaria, lo cierto es que los roles de la hermana y de la hija han sido utilizados más como una muleta en la que apoyarse en diferentes momentos de la narración que como un trasfondo dramático. En esta séptima etapa, sin embargo, adquieren un peso notable, convirtiéndose en motor dramático para el desarrollo de la protagonista, interfiriendo de forma activa en el aspecto que, hasta ahora, siempre había sido el epicentro de la historia: el trabajo de una mujer para defender Estados Unidos. La unión de ambos mundos, muy diferenciados hasta ahora, transforma la historia para dotarla de una mayor profundidad dramática y, por tanto, una mayor y enriquecedora complejidad. Complejidad, por cierto, que se traduce en una espléndida deriva emocional de la protagonista, incapaz de manejar todos los aspectos de su vida a la vez.

Árabes por rusos

Aunque sin duda el cambio más interesante está en el enemigo al que debe enfrentarse la protagonista. La pasada temporada trasladó la amenaza al interior de Estados Unidos, y en esta se rompe, al igual que se hizo en la tercera etapa, con lo visto hasta ahora para plantear un nuevo enemigo, como decía al principio tomando como punto de partida la situación actual de las relaciones políticas internacionales. Bajo este prisma, la trama aborda, en primer lugar una amenaza interna marcada por teorías de la conspiración, y en segundo lugar una amenaza externa con influencias de la Guerra Fría.

Respecto a la primera, heredera directa del final de la sexta temporada, los creadores de Homeland aprovechan igualmente la realidad. O mejor dicho, las emociones actuales. La serie localiza buena parte de los sentimientos de rechazo que genera Trump para articular toda una lucha clandestina contra la presidenta a la que da vida Elizabeth Marvel (serie House of cards), primero a través de un comunicador de masas y luego a través de los propios movimientos políticos en el Congreso. Dos líneas aparentemente independientes que, sin embargo, tienen mucho en común y, lo que es más relevante, ofrecen un reflejo de la sociedad americana, al menos de una parte de ella. El tiroteo en una finca particular y las consecuencias del mismo es posiblemente uno de los momentos más dramáticos vistos en esta serie, y ha habido muchos. Pero a diferencia de otros, este se podría haber evitado, lo que aporta si cabe un mayor impacto emocional.

Ambos elementos de esta amenaza interna están unidos por algo mucho mayor, que es la amenaza externa. El cambio de enemigo a Rusia genera también un cambio en el desarrollo dramático muy particular. A diferencia de temporadas anteriores, donde el enemigo se escondía y era necesario encontrarle, en estos 12 episodios el enemigo juega las mismas cartas que la protagonista, lo que eleva la dificultad del juego y, por lo tanto, el interés. El mejor momento que define esta idea es la conversación entre los roles de Danes y Patinkin, donde la primera comprende el alcance de la conspiración rusa y el segundo se pone tras una pista que hasta ese momento solo era una teoría. Punto de inflexión de manual, dicha conversación modifica en apenas unos minutos todo el planteamiento narrativo precedente y posterior, en un ejercicio dramático sencillamente brillante en todos sus aspectos.

Pero si Homeland deja algo grabado a fuego en la memoria es su gancho de final de temporada. Esos meses con la protagonista prisionera, esa mirada perdida al ser rescatada y la certeza de que su mente tardará en recuperarse, si es que alguna vez lo logra, son ingredientes suficientes para que una futura temporada desarrolle una trama sumamente interesante, potenciando los aspectos personales y profesionales del personaje y dotando de un mayor protagonismo a secundarios menos importantes en todos estos años. Pero eso es el futuro. Por lo pronto, la séptima etapa no solo confirma que la serie es de lo mejor en intriga y espionaje que se hace hoy en día, sino que sabe adaptarse y reinventarse a cada paso, aprovechando los acontecimientos de la actualidad política para crear toda una conspiración que evoluciona constantemente.

‘No dormirás’: puede que sí, puede que no, nunca lo sabremos


Suele decirse que hacer reír es más difícil que hacer llorar o asustar al espectador. Sobre eso se puede matizar y debatir mucho, pero hay algo seguro. Sea cual sea el género, siempre habrá niveles narrativos, interpretativos y formales. Y la nueva película de Gustavo Hernández (La casa muda) se encuentra en esa categoría del susto fácil, la ambientación prefabricada y la historia simple que pretende ser enrevesada. Y el resultado es lo que cabría esperar.

Lo más frustrante de No dormirás posiblemente sea que el punto de partida es interesante. Una directora de teatro obsesionada con que sus actores se introduzcan en el personaje, la frontera entre la vida y la muerte, el insomnio y una obra de teatro marcada por la locura, el dolor y la muerte. Pero lo que comienza siendo un relato sobre los límites de la mente termina convirtiéndose en una especie de psicosis colectiva en la que la trama pierde por completo el control de lo que quiere contar. Si bien es cierto que existen muchos arcos argumentales secundarios que ayudan a nutrir la historia principal, la resolución de todos ellos en un único final crea el efecto contrario, es decir, diluye lo visto hasta ese momento en un clímax con poco o ningún sentido.

Da la sensación de que ni el director ni el guionista han sido capaces de establecer una conclusión más o menos coherente a una historia en la que han mezclado (o querido mezclar) psicología y fantasmas. Y a esto no ayuda el hecho de que el envoltorio de la trama sea excesivamente manido. Un relato sobre locura y terror que transcurre en un psiquiátrico abandonado. Una protagonista con un historial familiar psicótico contratada para dar vida a una mujer encerrada por su locura. Todo lo que da forma al desarrollo dramático se plantea de forma tópica para crear, eso sí, una ambientación exquisita, pero que recurre al susto fácil y a un desarrollo excesivamente lineal.

Al final, y como ocurre con muchas historias de terror, No dormirás parece más de lo que es. Tiene una buena idea original que no se desarrolla adecuadamente, tal vez por un exceso de celo a la hora de hacer más compleja la trama. A pesar de que el reparto está correcto y la ambientación hace su trabajo de forma solvente, la falta de originalidad a medida que avanza la historia y la mezcla de elementos en un arco dramático que debería haber sido más simple de lo que es hacen que el film se pierda en su propio mundo, sin que al final sea capaz de definir, como ocurre con la protagonista, si lo que se ha visto en pantalla es fruto de la imaginación o realmente ha abierto la puerta a algo más. Y en la indefinición, por desgracia, no está la respuesta.

Nota: 5/10

Comedia, terror y drama en unos estrenos bajo la sombra jurásica


Los dinosaurios dominan la taquilla. Tanto que el éxito de Jurassic World: El reino caído, previsto desde que se fijó la fecha de su estreno, ha llevado a distribuidores y productoras a presentar este viernes 15 de junio un puñado de títulos menores encaminados a intentar cubrir algunos huecos que puedan dejar los velocirraptores, tiranosaurios y demás especies revividas gracias a la genética.

Así, comenzamos el repaso de la semana con ¡Qué guapa soy!, nueva comedia protagonizada por Amy Schumer (Y de repente tú) cuya trama gira en torno a una mujer que no está contenta ni con su trabajo ni con su cuerpo. Todo cambia cuando un día se golpea la cabeza y, al despertar, se ve la mujer más atractiva y segura del mundo. Estados Unidos y China colaboran en esta cinta dirigida por Abby Kohn y Marc Silverstein, quienes debutan de este modo en el largometraje, y en cuyo reparto encontramos también a Michelle Williams (El gran showman), Emily Ratajkowski (Perdida), Lauren Hutton (La familia Jones), Tom Hopper (serie Black sails) y Naomi Campbell (Zoolander No. 2).

Otro de los estrenos más interesantes es No dormirás, cinta que mezcla terror e intriga para narrar el experimento que hace una directora de una compañía de teatro con sus actores: mantenerlos sin dormir durante varios días y encerrarlos en un psiquiátrico abandonado para utilizar esas experiencias en una obra. Con capital español, argentino y uruguayo, la película está dirigida por Gustavo Hernández (La casa muda) y protagonizado por Belén Rueda (Ismael), Natalia de Molina (Los del túnel), Germán Palacios (La vida nueva), Eva de Dominici (Sangre en la boca) y Juan Manuel Guilera (Papá se volvió loco).

Este fin de semana también es el regreso de una conocida historia, la de Colmillo Blanco. La obra de Jack London, adaptada al cine en otras ocasiones, regresa en forma animada y con capital estadounidense, francés y luxemburgués de la mano del director Alexandre Espigares, en la que es su ópera prima en la gran pantalla. La trama, para aquellos que no la conozcan, gira en torno a un perro lobo salvaje que crece en el noroeste canadiense junto a Castor Gris y una tribu nativa americana. Pero su dueño es obligado a venderlo víctima de la crueldad humana, el animal se verá obligado a pelear contra otros perros, perdiendo poco a poco la confianza en el hombre. Entre las voces de la versión original destacan las de Rashida Jones (Cuban fury), Nick Offerman (En pecado), Paul Giamatti (serie Billions), Virginie Efira (Los casos de Victoria) y Dominique Pinon (Basada en hechos reales).

Francia, junto a Bélgica, es el país de origen de la comedia Los 50 son los nuevos 30, film dirigido y protagonizado por Valérie Lemercier (Voy a ser mamá) que arranca cuando una mujer es abandonada por su marido por una mujer más joven. Pensando que su vida ha tocado fondo, decide volver a vivir a casa de sus padres, con todo lo que eso provoca en la relación entre los tres personajes. Denis Podalydès (Monsieur Chocolat), Hélène Vincent (Samba) y Philippe Laudenbach (Gaz de France) completan el reparto principal.

Desde Reino Unido llega 10×10, thriller que supone el debut en el largometraje de Suzi Ewing. El argumento sigue la vida de un hombre aparentemente normal que esconde una obsesión: vengarse de una mujer. Cuando por fin logra secuestrarla a plena luz del día la encierra en una celda insonorizada con el objetivo de sonsacarle un oscuro secreto. Pero ella también tiene sus propias armas para luchar contra su captor. Entre los principales actores destacan Luke Evans (La Bella y la Bestia), Kelly Reilly (Calvary), Noel Clarke (Equipo de chusma) y Olivia Chenery (The anomaly).

El drama tiene a su máximo representante en El repostero de Berlín, producción germano israelí cuyo argumento se centra en un repostero que mantiene un romance con un joven de Israel. Cuando este muere en un accidente el hombre decide ir a Jerusalén a investigar lo ocurrido. Con una identidad falsa, se acerca a la viuda de su amante y comienza a trabajar para ella en una tienda a la que pronto devuelve a la vida. La relación entre el hombre y la mujer avanzará hasta un punto de no retorno que obligará al repostero a mantener la mentira hasta sus últimas consecuencias. Ofir Raul Graizer escribe y dirige este film que supone su debut en el largometraje, y en el que encontramos actores como Tim Kalkhof (Alles inklusive), Roy Miller (Hitganvut Yehidim), Zohar Shtrauss (La semilla de la verdad), Sarah Adler (Boreg), Stephanie Stremler (Die Liebe und Viktor) y Sandra Sade (Are).

Puramente española es A estación violenta, drama que adapta libremente la novela de Manuel Jabois. Su trama se centra en un joven que sueña con ser escritor pero que se ve atrapado en su rutina diaria. Un reencuentro con viejos amigos de la adolescencia hará que afloren todos los sentimientos que mantenía guardados. Ópera prima de Anxos Fazáns, la película está protagonizada por Nerea Barros (Sol y Luna), Alberto Rolán (María (y los demás)), Laura Lamontagne, Xosé Barato (Retornos) y Xiana Arias.

Otro de los estrenos europeos es En tránsito, adaptación de la novela de Anna Seghers que cuenta con capital francés y alemán y que narra cómo un alemán, superviviente de un campo de concentración y deseoso de llegar a América, se ve obligado a atravesar la Francia ocupada por los nazis para lograr su objetivo. Dirigida por Christian Petzold (Phoenix), la cinta cuenta en su reparto con Franz Rogowski (Tiger girl), Paula Beer (El valle oscuro), Barbara Auer (Krieg), Godehard Giese (Inmersión) y Sebastian Hülk (Auf Einmal).

Alemania, Bulgaria y Austria colaboran en Western, drama escrito y dirigido por Valeska Grisebach (Mein Stern) centrado en un grupo de obreros alemanes que se trasladan a la campiña búlgara a trabajar. Limitados por el idioma y la cultura, esa tierra lejana despierta su espíritu aventurero y poco a poco empezarán a competir por el favor y el reconocimiento de los aldeanos de la zona. Viara Borisova, Veneta Fragnova, Syuleyman Alilov Letifov, Reinhardt Wetrek y Meinhard Neumann encabezan un anónimo reparto.

Fuera de las fronteras europeas tenemos la japonesa Tokyo Ghoul, cinta estrenada el jueves y que combina ciencia ficción, terror y acción para llevar a la pantalla grande y en carne y hueso el manga de Sui Ishida. La trama transcurre en un mundo en que humanos y ghouls, seres que se alimentan de carne humana, viven en conflicto. Cuando un joven humano sufre un accidente es salvado gracias al trasplante de varios órganos de una ghoul que se encontraba allí en ese momento, convirtiéndose en el primer híbrido. Poco a poco irá comprendiendo que humanos y ghouls no son tan distintos, pero tendrá que tomar parte en una guerra inminente. Kentarô Hagiwara (Anibâsarî) es el encargado de poner en imágenes la historia y de dirigir a Masataka Kubota (Tobe! Dakota), Fumika Shimizu (Happî randingu), Yû Aoi (Maravillosa familia de Tokio), Nobuyuki Suzuki (12 menit) e Hiyori Sakurada (Saihate nite).

Desde India llega el thriller de acción Race 3, dirigida por Remo D’Souza (F.A.L.T.U.), quien también se reserva un papel en esta historia en torno a una familia que se ocupa de delitos despiadados y vengativos. El reparto está encabezado por Salman Khan (Tubelight), Anil Kapoor (Misión: Imposible – Protocolo fantasma), Bobby Deol (Players), Jacqueline Fernandez (Housefull 3) y Daisy Shah (Ram Ratan).

Terminamos con el documental Las maravillas del mar, producción franco británica narrada y producida por Arnold Schwarzenegger (Terminator: Génesis) que utiliza imágenes de los fondos marinos captadas por la familia Cousteau y hace hincapié en la cantidad de personas que viven del mar y en la necesidad de conservar los ecosistemas marinos. La cinta está dirigida por Jean-Michel Cousteau (Cousteau: Alaska: Outrage at Valdez) y Jean-Jacques Mantello (OceanWorld 3D).

‘Jurassic World: El reino caído’: de vuelta a los orígenes


Como cualquier género o subgénero, el cine de dinosaurios debe ofrecer con cada película algo nuevo, diferente. Y en esta ocasión esa diferencia no es otra que nuevas criaturas creadas genéticamente a partir de otros dinosaurios. En realidad, la fórmula no es nueva, porque ya ocurrió en la primera entrega de esta nueva serie de films, pero sí es nuevo el enfoque que aporta J. A. Bayona (Lo imposible), o al menos lo suficientemente fresco y respetuoso con el original como para superar a su predecesora.

Porque es la labor del director la que marca la diferencia. Y curiosamente, lo hace homenajeando al maestro Spielberg y ese film que ahora cumple 25 años y que, como queda patente con este Jurassic World: El reino caído, está más en forma que muchas otras historias. Desde el tratamiento de los personajes hasta la iluminación y los juegos con las sombras de los dinosaurios, pasando por detalles como la herida en la pierna de la heroína o esa suerte de extraña familia formada por las necesidades del momento, Bayona opta por mirar en el espejo del film que lo inició todo y aprovechar los recursos narrativos en su propio beneficio para conformar un relato fresco, dinámico, por momentos intenso y cargado con parte de la magia que, por ejemplo, no tenía el film de 2015.

Su labor, sin embargo, no oculta un guión más bien deficiente en lo que a narrativa se refiere. Si bien es cierto que el tratamiento de personajes es correcto (y la labor de todo el reparto es espléndida), el desarrollo del arco argumental es excesivamente lineal, recurriendo a lugares comunes y giros argumentales previsibles, sin dar pie a la sorpresa o a una cierta intriga en una trama, por otro lado, entregada al entretenimiento en estado puro. Y esto no es algo necesariamente malo, al contrario: consciente de las dificultades de aportar algo nuevo y diferente, opta por una historia que para muchos será “más de lo mismo” y vestirla de forma elegante y sobresaliente con la firma de Bayona.

Este Jurassic World: El reino caído es lo que toda secuela debe ser: más acción, más diversión, más adrenalina y, en pocas palabras, mejor que su predecesora. Con una fuerza visual que no es veía en la saga desde el primer film, Bayona imprime un toque imprescindible para entender la calidad del film, que recurre a temas del film original como la familia, las dudas sobre la ética de crear dinosaurios o el poder y la avaricia de aquellos que desean sacar rédito económico a una fuerza de la naturaleza de este calibre. En este sentido, posiblemente lo mejor del film sea su final, abriendo la puerta a una tercera entrega con posibilidades infinitas.

Nota: 7/10

4ª T. de ‘Mozart in the jungle’, un inesperado y sobresaliente final


Uno de los efectos secundarios habituales de las series es que dejan una sensación casi de orfandad cuando llegan a su fin. Una sensación de haber terminado una etapa de nuestras vidas que no volveremos a recuperar, al menos no del mismo modo. Y cuanto más dura la serie, más acentuada es esa sensación. Pero cuando una producción de este tipo se cancela casi sin previo aviso y, por lo tanto, no es posible llegar a terminar su historia de forma correcta, lo que el espectador puede llegar a sentir es algo muy diferente, a medio camino entre la pérdida y la indignación, entre la frustración y la pena. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con la cuarta temporada de Mozart in the jungle.

Y es que esta comedia con la música como telón de fondo ha finalizado, y curiosamente no lo ha hecho con un final abierto. Más bien, la trama que ha centrado estos 10 episodios ha tenido un arco dramático completo, situando a los personajes ante nuevos retos de futuro. Y eso es precisamente lo que genera más frustración. La serie creada por Alex Timbers, Roman Coppola (Moonrise kingdom), Jason Schwartzman (Viaje a Darjeeling) y Paul Weitz (El circo de los extraños) termina planteando nuevos hilos conductores que ahora se quedarán sin resolver, como si sus autores tuvieran la esperanza de retomar la historia de estos personajes en un futuro no muy lejano, lo que crea un delicado equilibrio de emociones y de estructuras dramáticas.

Por un lado, esta cuarta y última temporada se revela como, posiblemente, la más original de las cuatro. Durante todos sus capítulos Mozart in the jungle ha hecho gala de una transgresión narrativa, visual y sonora sin igual, pero es en esta última etapa cuando apuesta por echar toda la carne en el asador. Desde inteligencias artificiales creadas para poder componer música y dirigir orquestas, hasta un viaje de autoconocimiento o, sobre todo, una interpretación de la vida del protagonista a través de la danza, el arco argumental ha dejado algunos de los momentos más bellos de la serie, amén de ahondar en las motivaciones y los objetivos de la pareja protagonista interpretada por Lola Kirke (Barry Seal: El traficante) y Gael García Bernal (Me estás matando Susana) hasta un punto pocas veces visto, lo que por extensión convierte a esta temporada en la más dramática de todas.

Por otro, el final deja un sabor agridulce. Y no precisamente porque su resolución busque ese efecto, que en cierto modo también lo hace. Más bien, lo que se genera es la sensación de estar ante una etapa que termina y otra que comienza en la trama, con la salvedad de que la segunda parte nunca va a ocurrir. El tsunami dramático que se produce en el tercio final de esta temporada es de tal magnitud que no hay ni un solo personaje que no modifique su situación dentro de la trama. En mayor o menor medida, cada rol con cierto protagonismo en esta musical historia evoluciona personalmente, algo que se traduce en su posición laboral y en su búsqueda de nuevos retos profesionales. Y aunque el tratamiento de estos arcos argumentales sea irregular (a algunos secundarios no se les da el espacio suficiente), en líneas generales todos han cambiado desde sus inicios, lo que añade valor a esta temporada y la convierte, posiblemente, en la mejor de las cuatro, tanto musical como visual y dramáticamente hablando.

La importancia de los secundarios

Y aquí entra en juego el otro gran aspecto de esta cuarta temporada de Mozart in the jungle y de toda la serie en general. Si bien es cierto que la pareja protagonista, sus tira y afloja, sus éxitos y sus fracasos, son el motor fundamental de la trama, la presencia de unos secundarios con entidad propia ha permitido al argumento crecer en complejidad, ser mucho más transversal y, por tanto, menos lineal. Con sus fobias, sus esperanzas y su bagaje dramático propio y ajeno al resto, cada uno de estos roles menos relevantes en la trama ha crecido hasta hacerse un hueco propio en el desarrollo del arco dramático principal, enriqueciéndolo y aportando matices tanto humorísticos como reflexivos.

Esta producción viene a confirmar algo fundamental en cine y televisión que, sin embargo, muchas veces se ignora. Un buen plantel de secundarios puede convertir una serie mediocre en una producción aceptable, y una obra notable en algo fuera de lo común. Y eso es en lo que se ha convertido en apenas cuatro temporadas esta obra de música, romance, humor y algo de locura. Asimismo, esto ha provocado una dinámica sumamente interesante en toda la serie. Mientras que el peso narrativo comenzó estando más sobre los hombros de García Bernal que de Kirke, en la última parte de la historia ha sido al revés, algo que no solo se ve en la fuerza que ha adquirido el personaje, sino en algo tan palpable y a la vez identificativo como las conversaciones con los compositores muertos que tiene inicialmente el Maestro y que luego asume la joven oboísta.

La última temporada de esta original serie, por tanto, es el canto de cisne de una historia que apuntaba al futuro. Porque aunque es cierto que estos 10 capítulos cierran argumentos, también abren otros muy interesantes y, a raíz de esos secundarios capaces de evolucionar y crecer de forma independiente, plantea un escenario completamente nuevo que renovaría la serie. Dicho de otro modo, esta cuarta temporada podría ser, hasta cierto punto, el fin de un ciclo, y como tal permite la posibilidad de finalizar la producción en este punto. Pero la capacidad de renovarse de forma autosuficiente hace que se abran nuevas expectativas, nuevas posibilidades tanto o más interesantes de lo visto hasta ahora. Y ahí radican los sentimientos encontrados de esta obra.

Sentimientos que, en cualquier caso, no restan calidad a Mozart in the jungle. Más bien al contrario, esta serie es una de las pocas que pueden presumir de haber crecido y mejorado con cada temporada, de haber explorado los rincones más interesantes de sus personajes, principales o secundarios, capítulo a capítulo y con el humor y la ironía por bandera. Es cierto que su narrativa puede resultar en algunos momentos un tanto confusa. Y no es menos cierto que con tantos personajes algunos roles menos importantes han tenido un desarrollo intermitente. Pero nada de eso debería de ser un impedimento para disfrutar de una comedia fresca, dinámica y diferente con una banda sonora, evidentemente, fuera de lo común. ¿La única pega? Que se haya acabado antes de tiempo.

Los dinosaurios de ‘Jurassic World’ regresan para dominar la cartelera


Hace 25 años los dinosaurios llegaron a las salas de cine para reclamar su hueco no solo en la taquilla, sino también en el imaginario de grandes y pequeños. Y este viernes, 8 de junio, llega la que es la quinta entrega de la franquicia. Bueno, más bien llega el jueves día 7. Y como era de esperar, lo hace acompañada por un buen puñado de títulos que no buscan, en ningún caso, competir con la que sin duda será una de las cintas más taquilleras del año.

Así que comenzamos este repaso por Jurassic World: El reino caído, cinta que continúa los hechos ocurridos en Jurassic World (2015). La trama comienza cuatro años después de que el parque temático de dinosaurios fuera destruido y los enormes animales campen a sus anchas por la isla. Cuando el volcán despierta y amenaza con extinguir de nuevo a estas criaturas, los protagonistas de la primera entrega regresan para intentar salvarlos, descubriendo entonces una conspiración para crear un ser que pondrá en peligro nuestra propia supervivencia. Acción, aventura y espectaculares efectos especiales es lo que propone esta cinta dirigida por el español J.A. Bayona (Un monstruo viene a verme) en cuyo reparto encontramos a Chris Pratt (Vengadores: Infinity War), Bryce Dallas Howard (Gold, la gran estafa), Jeff Goldblum (Thor: Ragnarok), Ted Levine (Swing State), Toby Jones (El muñeco de nieve) y James Cromwell (Los límites de la verdad), entre otros.

El otro estreno estadounidense es Indiana, combinación de thriller y terror dirigida por Toni Comas (Navegar es necesario) que sigue el último caso de dos hombres conocidos como Spirit Doctors, es decir, personas que se dedican a ayudar a gente perturbada por posesiones, casas encantadas y otros episodios sobrenaturales en Indiana. La cinta está protagonizada por Gabe Fazio (Blue Collar Boys), Bradford West (Shame the devil), Stuart Rudin (La vida de Flynn), Noah McCarty-Slaughter (Wig’d out) y Sophie Auster (Circuit).

Entre las novedades europeas destaca Normandía al desnudo, comedia dramática francesa que centra su trama en un pequeño pueblo cuyos habitantes, ganaderos de profesión, están notando la crisis agrícola de una manera especial. Su alcalde, desesperado por lograr que el país les atienda y poder sacar a sus conciudadanos de la precaria situación, ve una oportunidad en la llegada de un fotógrafo especializado en desnudos en masa. Lo difícil será convencer a todo el pueblo de que se desnude por esa causa. Philippe Le Guay (Las chicas de la sexta planta) se pone tras las cámaras, mientras que François Cluzet (Testigo), François-Xavier Demaison (Cómo conocí a mi padre), Julie-Anne Roth (La felicidad nunca viene sola), Pili Groyne (El nuevo nuevo testamento) y Toby Jones, que dobla estreno esta semana, encabezan el reparto.

Francia, Bélgica y Suiza colaboran en Marguerite Duras. París, 1944, adaptación de la novela de la propia Duras que, en clave de drama biográfico, narra cómo la joven y brillante escritora participa en la resistencia contra el Nazismo junto a su marido. Cuando él es deportado por la Gestapo ella se entregará a una lucha por recuperarle. Dirigida por Emmanuel Finkiel (Voyages), la cinta está protagonizada por Mélanie Thierry (Un día perfecto), Benoît Magimel (Asalto al convoy), Benjamin Biolay (Gaby Baby Doll) y Grégoire Leprince-Ringuet (Una historia de locos).

Desde Alemania nos llega En tiempos de luz menguante, comedia dramática cuya trama gira en torno al 90 cumpleaños de un alto mando comunista de la República Democrática Alemana, que tiene lugar en 1989. El hombre celebra tan señalada fecha rodeado de amigos y familiares que parecen actuar como si nada cambiara, aunque en el exterior todo esté cambiando. De hecho, el nieto favorito del anciano ha desertado a Alemania Occidental, algo que todo el mundo quiere ocultarle. Basada en la navela de Eugen Ruge, la cinta está dirigida por Matti Geschonneck (Boxhagener Platz) y protagonizada por Bruno Ganz (Un deporte de chicas), Alexander Fehling (serie Homeland), Sylvester Groth (Operación U.N.C.L.E.), Angela Winkler (Desaster), Pit Bukowski (Antimarteria) y Stephan Grossmann (Vollmond).

La última cinta europea, al menos de ficción en imagen real, es la rusa Salyut-7, héroes en el espacio, drama histórico con dosis de acción que transcurre en 1985, cuando la estación soviética no tripulada que da nombre al film pierde toda comunicación con el centro de control. La posible caída de la estación amenaza las vidas de miles de personas, y serán dos astronautas los que deban acudir allí y descubrir qué ha ocurrido en una arriesgada misión espacial nunca antes realizada. Klim Shipenko (Kto ya?) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Lyubov Aksyonova (Rodina), Pavel Derevyanko (Leningrado), Oksana Fandera (Ogni pritona), Vitaliy Khaev (Orlean) y Vladimir Vdovichenkov (Leviatán).

La comedia romántica está representada por El fútbol o yo, producción argentina dirigida por Marcos Carnevale (El espejo de los otros) que, como su propio título indica, gira alrededor del deporte rey. El argumento se centra en un hombre que desde pequeño ha logrado equilibrar todos los aspectos de su vida con su gran pasión: el fútbol. Sin distinción entre equipos, colores o aficiones, es capaz de estar 24 horas viendo partidos, sea el que sea. Pero cuando su mujer se divorcia de él, sus hijas adolescentes se alejan y pierde el trabajo comprende que es un adicto al fútbol y decide buscar ayuda, aunque tal vez sea demasiado tarde. Adrián Suar (Me casé con un boludo), Julieta Díaz (Refugiado), Rafael Spregelburd (Cetáceos), Federico D’Elía (Gigantes de Valdés), Alfredo Casero (La reconstrucción) y Carolina Levi (Casanova) encabezan el reparto.

Del extremo oriente llega A Taxi Driver: Los héroes de Gwangju, drama de acción de corte histórico producido por Corea del Sur y ambientado en 1980, cuando un taxista de Seúl recibe una oferta para llevar a un reportero alemán en un viaje de ida y vuelta antes del toque de queda hasta Gwangju, trabajo por el que le pagarán lo suficiente para cubrir los atrasos de su renta. Hun Jang (Go-ji-jeon) es el encargado de dirigir este film, que cuenta entre sus principales actores con Kang-ho Song (El imperio de las sombras), Thomas Kretschmann (Vengadores: La era de Ultrón), Jun-yeol Ryu (Glory Day) y Hae-jin Yoo (Leokki).

La animación tiene esta semana a Beyond beyond como única representante. Con mucho retraso llega esta producción de 2014 con capital sueco y danés cuya trama sigue a un joven conejo que vive en el mar con su padre y al que le encantan los barcos, hasta el punto de querer tripular uno para ir al reino del Rey Pluma, donde cree que está su madre. Su vida cambia cuando recibe una llamada con información sobre el Rey Pluma que le llevará a emprender la aventura por su cuenta. Dirigida por Esben Toft Jacobsen, que de este modo debuta en el largometraje, la obra cuenta con las voces, en su versión original, de Gustaf Hammarsten (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), Lennart Jähkel (Las huellas imborrables), Sissela Kyle (Ego) y Leif Andrée (Flickan).

Terminamos con dos documentales. Por un lado, McQueen es una producción de Reino Unido dirigida a cuatro manos por Ian Bonhôte (Alleycats) y el debutante Peter Ettedgui que aborda la complicada vida de Alexander McQueen, revolucionario modisto fallecido en 2010.

Por otro, Petitet es el título del film español que narra el proceso creativo y de producción que lleva a cabo el músico gitano del barrio del Raval barcelonés que da nombre a esta cinta para dar un gran concierto de rumba en el Liceo. El film está escrito y dirigido por Carles Bosch (Balseros).

‘Basada en hechos reales’: obsesión sin objetivo


Es muy difícil mantener un alto nivel narrativo durante toda una carrera. Da igual que sea un director de cine, un escritor, un músico. Lo normal es que ni todas las creaciones sean iguales ni tengan el mismo atractivo para el público. Y Roman Polanski (Chinatown) es el último ejemplo de esto. El film que acaba de estrenar, una historia de obsesión, intriga y algo de locura (o bastante locura, según se mire) ofrece al espectador muchas y muy interesantes preguntas, pero pocas respuestas, y ello es fundamentalmente debido al guión y a un montaje y una dirección de actores algo toscos, posiblemente hecho a conciencia para destacar el carácter transgresor de la historia.

Y aunque esa puede ser una base del thriller (plantear preguntas y resolverlas, aunque siempre dejando un pequeño resquicio para la duda), en Basada en hechos reales ese delicado equilibrio no llega a conseguirse, al menos no en su tramo final. Bien planteada en un comienzo, la cinta de Polanski tiende a perderse en su propia obsesión, en su propia oscuridad sin llegar nunca a salir de la espiral que ella misma crea. En este sentido, el arco argumental se identifica claramente con el viaje de la protagonista, pero lejos de resolverlo opta por dejarlo llegar hasta sus últimas consecuencias sin que haya, precisamente, consecuencias. Dicho de otro modo, lo que se narra en pantalla no termina de encajar en ningún marco dramático. La relación entre las dos protagonistas, ambas espléndidas, queda totalmente indefinida, a medio camino entre la amistad, la obsesión, los celos y la locura.

Es esta indefinición la que termina por perjudicar, y mucho, al desarrollo normal de la trama. Si bien es cierto que todo parece caminar hacia una historia de obsesión y locura, la falta de definición del personaje de Eva Green (La brújula dorada) impide aclarar las motivaciones de este, por otro lado, perturbador rol. El final, por ende, podría querer sembrar la duda de que todo forma parte de un proceso mental del personaje de Emmanuelle Seigner (Reparar a los vivos). A lo largo del segundo acto existen numerosos momentos en que la obra podría haber optado por alguna de las muchas hipótesis que plantea, pero en su lugar el guión opta por mantener esa incertidumbre hasta que es demasiado tarde para poder tomar una decisión, y eso termina por jugar en su contra.

El resultado es una obra perturbadora, inquietante y por momentos casi hasta terrorífica que, sin embargo, no encuentra su verdadera esencia. Con algunos momentos que recuerdan a Misery, sobre todo en su tramo final, Basada en hechos reales se queda a medio camino de todo, desde la narrativa de Polanski al tratamiento del argumento y de los personajes. Lo mejor, sin duda, son sus protagonistas, pero ni siquiera su labor es capaz de compensar el vacío que dejan el resto de elementos que componen este thriller.

Nota: 6/10

Thriller, terror, comedia y drama protagonizan el comienzo de junio


Thriller, terror, drama, algo de comedia y el estreno, por fin, de un título considerado maldito por mucha gente. Todo eso y más es lo que llega a la cartelera española este viernes, 1 de junio. Con todo, ninguno de ellos está llamado a ser un blockbuster, aunque muchos de ellos sí tienen el atractivo suficiente como para atraer a un buen número de espectadores.

Comenzamos el repaso con Basada en hechos reales, nuevo thriller dramático dirigido por Roman Polanski (Un Dios salvaje) que adapta la novela de Delphine de Vigan cuya trama se centra en una novelista de éxito abrumada y paralizada al tener que comenzar un nuevo libro. Es en ese momento cuando una misteriosa mujer entra en su vida. Parece conocerla mejor que nadie, y rápidamente se convierte en su confidente, abriéndole las puertas de su vida. Poco a poco la escritora comprenderá que en realidad conoce muy poco de la mujer que lo sabe todo de ella. Eva Green (El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares) y Emmanuelle Seigner (En la casa) forman la pareja femenina protagonista, completando el reparto principal de esta coproducción entre Francia, Bélgica y Polonia Vincent Perez (Lo que el día debe a la noche), Dominique Pinon (Vive la crise) y Damien Bonnard (Vendeur).

También llega a la cartelera El hombre que mató a Don Quijote, la cinta maldita de Terry Gilliam (Teorema Zero) que se presenta con un nuevo reparto. El argumento sigue a un director de anuncios que se ve envuelto en los delirios de un viejo zapatero español que se cree Don Quijote. Juntos vivirán aventuras cada vez más surrealistas a través de las cuales el joven director deberá afrontar las repercusiones que una película que rodó hace años han tenido en un pueblo de España. Humor, aventura y fantasía es lo que ofrece esta cinta con capital español, británico, belga y portugués protagonizado por Jonathan Pryce (Lo que de verdad importa), Adam Driver (Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi), Stellan Skarsgård (Vengadores: La era de Ultrón), Olga Kurylenko (La correspondencia), Joana Ribeiro (A uma hora incerta), Óscar Jaenada (Loving Pablo), Sergi López (Río arriba) y Jordi Mollà (La música del silencio).

El único estreno procedente de norteamérica es Los extraños: Cacería nocturna, film de terror que, en clave de secuela de la cinta de 2008, sigue a una pareja que planea un viaje por carretera para pasar unos días en un campamento de remolques antes de dejar a su hija en un internado. Pero esas pequeñas vacaciones se tornarán en pesadilla cuando tres psicópatas enmascarados ataquen y maten sin piedad a los que allí se encuentran. Dirigida por Johannes Roberts (A 47 metros), la película cuenta con un reparto encabezado por Christina Hendricks (serie Tin Star), Bailee Madison (Watercolor postcards), Martin Henderson (Everest), Lewis Pullman (La batalla de los sexos) y Emma Bellomy.

La representante española es la comedia El intercambio, película cuyo punto de partida es el intercambio de parejas que decide hacer un matrimonio ahogado por 15 años de monotonía. Pero lo que debería ser una cita divertida se convierte en algo muy diferente al darse cuenta de que la otra pareja con la que han contactado no son lo que parecen ser. Escrita y dirigida por Ignacio Nacho (Poliedro), la cinta está protagonizada por Pepón Nieto (Perfectos desconocidos), Hugo Silva (Mi gran noche), Rossy de Palma (Julieta), Paco Tous (La puerta abierta) y Salva Reina (Villaviciosa de al lado).

Desde Francia llega la comedia dramática Algo celosa, escrita y dirigida a cuatro manos por David y Stéphane Foenkinos (La delicadeza). La trama gira en torno a una agradable profesora divorciada que, con la crisis de la mediana edad, sufre un cambio de personalidad y empieza a sentir celos de todas las personas de su entorno, lo que generará problemas con sus amigos, sus familiares y sus compañeros de trabajo. Karin Viard (Grandes familias), Anne Dorval (Reparar a los vivos), Dara Tombroff y Bruno Todeschini (Brava) encabezan el reparto.

Comedia en estado puro es lo que propone la italiana Bendita ignorancia, que arranca cuando dos amigos profesores diametralmente opuestos empiezan a enseñar en el mismo colegio. Uno de ellos es un seductor alegre y liberal que se pasa el día en las redes sociales. El otro es un hombre chapado a la antigua, intelectual y probablemente la única persona con un móvil de primera generación. A pesar de su amistad han estado mucho tiempo distanciados por un asunto romántico no resuelto, por lo que compartir aulas solo logrará que ese viejo enfrentamiento se avive. Massimiliano Bruno (Feisbum) es el encargado de poner en imágenes esta historia y dirigir a Marco Giallini (Assolo), Alessandro Gassman (Onda su onda), Valeria Bilello (Un talento increíble) y Carolina Crescentini (Pecore in erba).

Y antes de pasar a los varios títulos procedentes del continente americano, un film con capital europeo y de Oriente Medio. Dede es el título de la ópera prima de Mariam Khatchvani. Con producción de Georgia y Qatar, este drama aborda las estrictas tradiciones de las montañas del Cáucaso y cómo una mujer decide desafiarlas, aunque los riesgos a los que se enfrente pongan en peligro su vida y su alma. El film está protagonizado por George Babluani (Marussia), Natia Vibliani, Girshel Chelidze y Nukri Khachvani.

El terror tiene otra representante esta semana. Se trata de 1974: La posesión de Altair, cinta mexicana de 2016 escrita y dirigida por Victor Dryere en lo que es su debut en el largometraje tras una carrera en el cortometraje. Narrado en clave found footage, la película explora los motivos de la misteriosa desaparición de una pareja de recién casados. Entre los principales actores destacan Diana Bovio (From Prada to Nada), Rolando Breme, Guillermo Callahan (El hombre de las gerberas), Blanca Alarcón y Rubén González Garza (Estar o no estar).

Uruguay, Brasil y Argentina colaboran en Mi mundial, drama deportivo familiar que gira en torno a un joven de 13 años que es un genio con la pelota. La posibilidad de dedicarse a lo que más le gusta, el fútbol, le lleva a aceptar un contrato con el que podría sacar a su familia de la pobreza. Pero aceptarlo implica dejar la escuela y alejarse de sus amigos y de la chica que le gusta. Una circunstancia inesperada le obligará a enfrentarse con el mayor desafío de su vida que podría consagrarle en el mundo del fútbol. Carlos Andrés Morelli debuta en el largometraje con esta trama que se basa en el best seller homónimo, mientras que César Troncoso (El Pampero), Néstor Guzzini (Zanahoria), Verónica Perrotta (Las toninas van al este), Jorge Bolani (Kaplan) y Marcel Keoroglian (Anina) encabezan el reparto.

En cuanto al género de animación, dos novedades. El malvado zorro feroz es la adaptación del cómic creado por Benjamin Renner (Ernest y Célestine), quien dirige el film en colaboración con Patrick Imbert, que de este modo debuta tras las cámaras. El argumento es una fábula que demuestra que la campiña no es el lugar pacífico que parece, y sus protagonistas son un zorro que es madre de una familia de pollos, un pato que quiere ser Papa Noel y un conejo que actúa como si fuera una cigüeña. Entre las voces de la versión original destacan las de Kamel Abdessadok (Escuadrón de élite), Jules Bienvenu, Guillaume Bouchède (Como hermanos) y Guillaume Darnault.

Por otro lado, Lu over the wall, producción japonesa que gira en torno a un joven estudiante que, con el divorcio de sus padres, se muda a un pequeño pueblo pesquero. Incapaz de expresar sus sentimientos, compone canciones y las sube a Youtube. Su vida cambia cuando conoce a una sirena con la que empieza a poder decir lo que siente, pero en el pueblo siempre han creído que la aparición de una sirena es sinónimo de calamidad, por lo que el joven deberá luchar contra esos prejuicios. Dirigida por Masaaki Yuasa (Genius party), la cinta cuenta con las voces originales de Shôta Shimoda (Kuchibiru ni uta wo), Kanon Tani (Your name), Akira Emoto (Shin Godzilla) y Minako Kotobuki (Aikatsu!).

Terminamos el repaso a los estrenos de la semana con Camarón: Flamenco y revolución, documental dirigido por Alexis Morante (El camino más largo) que homenajea al mítico cantaor flamenco en el 25 aniversario de su fallecimiento.

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