‘Fear the Walking Dead’ lucha contra el cansancio en una notable 6ª T.


Los héroes de 'Fear the Walking Dead' se enfrentan a su mayor enemigo en la sexta temporada.

No deja de sorprenderme cómo Fear the Walking Dead logra, temporada tras temporada, mantener un nivel más que aceptable en su narrativa eliminando por el camino todo personaje con el que los espectadores pueden empatizar en mayor o menor medida. Y la sexta temporada no ha sido una excepción. La incorporación de protagonistas procedentes de la serie original solo ha aportado algo más de peso dramático a una historia que no hace más que evolucionar. ¿Hacia dónde? Esa es la pregunta del millón.

Posiblemente el éxito de este primer spin off de The Walking Dead radique en el hecho de que, en realidad, está construyendo el universo en el que luego se van a desarrollar (o han empezado a hacerlo ya) otras series. Y no es un motivo menor si se hace bien, como de hecho se está haciendo. Pero la ficción creada por Dave Erickson (guionista de varios episodios de la serie Hijos de la Anarquía) va mucho más allá de lo que incluso ha llegado la historia original basada en los cómics de Robert Kirkman. Y en esta tanda de 16 capítulos ha demostrado, una vez más, que se puede construir una trama muy, pero muy interesante, sin necesidad de mantener el grupo de protagonistas de forma inmutable.

Ahora que en octubre se estrenará la séptima temporada, es necesario comprender el camino emprendido en esta etapa de Fear the Walking Dead, que a diferencia de su serie matriz sí ha decidido conservar a su principal protagonista procedente de la trama original. En cierto modo, el tratamiento dramático y la estructura argumental de la serie están enfocados a una renovación, a convertir a estos personajes y su trágico viaje en una especie de base narrativa tanto para lo que queda de serie como para lo que vendrá en otras ficciones. Y es por eso que, como viene siendo habitual, la división en dos bloques de episodios se aprovecha para plantear dos villanos diferentes, dos enfrentamientos diferentes y dos resoluciones muy diferentes.

El hecho de que el personaje de Lennie James (Blade Runner 2049) comience la temporada sobreviviendo a una herida casi mortal y acabe enfrentándose a un holocausto nuclear es, posiblemente, el mejor ejemplo de la deriva que ha tomado esta serie, tanto para lo bueno como para lo malo. Y aunque esta sexta parte ha ganado en profundidad dramática con el villano interpretado por John Glover (¡Shazam!) y ha crecido de forma sólida en todos los aspectos gracias, entre otras cosas, a que no se casa con nadie y a episodios tan espléndidos como el número 12, la realidad es que a pesar de todo, a pesar de unos guiones bien escritos y un desarrollo notable, sigue dejando una sensación agridulce en el espectador. Y hasta cierto punto, el problema no es suyo. O no completamente suyo.

Demasiado tiempo muertos

En realidad, el problema de Fear the Walking Dead es el mismo que ya está acusando la serie original: cansancio. Cansancio de una fórmula que, en mayor o menor medida, se repite cada episodio y cada temporada. Los muertos vivientes siguen siendo solo una excusa, un telón de fondo para mostrar lo peor y lo mejor del ser humano, y para evidenciar que hay peligros mayores que un zombie. Y claro, si eso se repite año tras año y encima por partida doble, lo que tenemos es una saturación de tal magnitud que ni siquiera los mejores guionistas son capaces de compensar. Y eso que, personalmente, creo que este spin off ha sabido reinventarse y evolucionar hasta ser algo único, a pesar de haber perdido prácticamente a todos los personajes de la primera temporada.

Así que sí, esta sexta temporada deja un sabor extraño en el paladar. Porque a pesar de estar ante una de las mejores temporadas de la serie, en el aire hay una sensación de hastío que no elimina ni siquiera el tratamiento dramático de las relaciones entre los personajes, las divisiones internas en el grupo protagonista o ese antagonista antes mencionado cuyos planes son destruir el mundo para que vuelva a florecer. A este respecto es importante señalar que, al igual que ocurre con la serie original, el hecho de que tantos protagonistas estén tan separados obliga a que casi cada episodio se dedique a una historia secundaria diferente, construyendo así un complejo entramado dramático cuyas líneas argumentales convergen en un final que, lejos de unir a los héroes (como ha ocurrido en otras ocasiones), les sitúa ante un futuro desolador de forma individual.

Es igualmente destacable cómo hay algunos personajes que se consolidan y otros, sin embargo, no terminan de encontrar su hueco. Y no tiene relación ninguna con el hecho de que mueran o sobrevivan en este universo postapocalíptico. Es cierto que no todos los roles están bien definidos. Algunos tienen un tratamiento más profundo, pero otros están dibujados a trazo grueso, tal vez porque su presencia en la trama no requiere ahondar en su pasado, y eso los convierte en meros peones. Pero más allá de eso, es igualmente curioso comprobar cómo el personaje de James y el de Austin Amelio (No future), ambos procedentes de la serie original, no se han consolidado de la misma forma. Mientras el primero se convierte en un líder, el segundo se ha perdido en su propia búsqueda de su amada, convirtiéndose en un rol sin objetivo claro (ha tenido demasiados) y, sobre todo, sin una labor en la trama. Y es una pena, porque podría haber dado para mucho más.

A las puertas de la séptima temporada, Fear the Walking Dead lucha contra su propio cansancio, ese que no ha provocado un mal desarrollo argumental o unos personajes carentes de interés. No, es el cansancio de no lograr salir de la fórmula original. Y aunque esta sexta etapa que aquí comentamos ha dado pasos de gigantes para convertir la serie en la base de todo un universo televisivo, la realidad es que sigue dejando un toque amargo, de cierta pesadez al ponerse frente al televisor o la pantalla de turno. Los fans más fieles, a pesar de eso, podrán encontrar en estos capítulos una de las mejores fases de la ficción, con giros argumentales inesperados y algunos episodios sencillamente impecables.

Villeneuve nos vuelve a llevar a ‘Dune’


Estrenos 17septiembre2021

Este viernes 17 de septiembre, por fin, llega a las pantallas españolas uno de los estrenos más esperados de los últimos meses, retrasado en varias ocasiones por la pandemia y los problemas que han tenido las salas de cine para atraer espectadores. Y aunque no lo hace solo, sí se puede decir que es la única gran novedad que aterriza en la cartelera, acompañada por títulos menores que completan un amplio abanico de géneros y propuestas.

Hablamos de la nueva versión de Dune dirigida por Denis Villeneuve (Blade Runner 2049), quien adapta la novela de Frank Herbert que ya llevó al cine David Lynch (Mulholland Drive) en 1984. La trama, que estará dividida en dos películas, narra la historia de un joven brillante, hijo de una casa noble, que viajará al planeta más peligroso del universo para asegurar el futuro de su familia y de su gente. En ese lugar, las fuerzas del mal tratan de hacerse con uno de los recursos más excepcionales del universo que puede desbloquear todo el potencial de la humanidad. Producida entre Estados Unidos y Canadá, esta épica aventura de ciencia ficción tiene un amplio reparto de grandes estrellas como Timothée Chalamet (Mujercitas), Rebecca Ferguson (Reminiscencia), Dave Bautista (Vengadores: Endgame), Stellan Skarsgård (Hope), Charlotte Rampling (Gorrión rojo), Oscar Isaac (Star Wars: El ascenso de Skywalker), Sharon Duncan-Brewster (Rogue One: Una historia de Star Wars), Zendaya (Spider-Man: Lejos de casa), Javier Bardem (Todos lo saben), Jason Momoa (Aquaman), Josh Brolin (Deadpool 2) y David Dastmalchian (El Escuadrón Suicida).

Entre los estrenos españoles destaca El club del paro, comedia que gira en torno a cuatro amigos que cada mañana se reúnen en un bar, toman unas cañas y arreglan el mundo criticando y despotricando contra todo y contra todos. Los cuatro tienen una cosa en común, todos están en paro. Bueno, todos menos uno. David Marqués (Dioses y perros) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Carlos Areces (Orígenes secretos), Fernando Tejero (Explota Explota), Adrià Collado (Sin origen), Eric Francés (Parking), Antonio Resines (Si yo fuera rico) y Javier Botet (Ventajas de viajar en tren).

También española, y también perteneciente a la comedia, es Sevillanas de Brooklyn, film dirigido por Vicente Villanueva (Toc Toc) cuya historia arranca cuando una joven sevillana, harta de su familia y del barrio en el que vive, se ve obligada a convivir con un estudiante afroamericano de familia adinerada, al que su madre acoge en su casa para evitar un desahucio. Carolina Yuste (Hasta el cielo), Sergio Momo (serie Élite), Estefanía de los Santos (serie La peste), Manolo Solo (serie 30 monedas), Canco Rodríguez (El año de la plaga) y María Alfonsa Rosso (La mancha negra) encabezan el reparto.

España también está presente, junto a Países Bajos y Bélgica, en el thriller dramático Las consecuencias, cuyo argumento se centra en una mujer que viaja a una pequeña isla volcánica para visitar a su madre. Sin embargo, y aunque no tiene evidencias, algo le dice que no todo es lo que parece, y que algunos secretos podrían estar vinculados con un accidente que le cambió la vida hace años. Claudia Pinto (La distancia más larga) se pone tras las cámaras de esta cinta protagonizada por Juana Acosta (Ola de crímenes), Alfredo Castro (Blanco en blanco), María Romanillos (serie Antidisturbios), Carme Elias (Quién te cantará), Sonia Almarcha (La inocencia) y Héctor Alterio (Kamikaze).

De 2020 es el drama Lazos, coproducción entre Francia e Italia que adapta la novela de Domenico Starnone en torno a un matrimonio que, en los años 80, está a punto de separarse después de que él confiese que tiene una aventura. Sus hijos pequeños se debaten entre sus padres, pero los lazos que les unen, incluso cuando no hay amor, son tan fuertes que, 30 años después, siguen casados. Daniele Luchetti (La alegría de las pequeñas cosas) dirige este film que tiene como actores principales a Alba Rohrwacher (Magari), Silvio Orlando (serie The new Pope), Giovanna Mezzogiorno (Napoli velata), Francesca De Sapio (Sandra Kristoff) y Laura Morante (Una storia senza nome).

En lo que a animación se refiere se estrenan dos propuestas. Ninja a cuadros 2: Misión Tailandia es, como su propio título indica, la continuación de la cinta de 2018. En esta ocasión, los dos protagonistas deberán encontrar al villano Eppermint, quien ha eludido una sentencia de prisión en Tailandia. Dirigida por los autores de la primera parte, Thorbjørn Christoffersen y Anders Matthesen, esta coproducción entre Estados Unidos y Dinamarca cuenta con las voces de Emma Sehested Høeg (Brakland), Louis Næss-Schmidt (serie Darkness: La huella del crimen) y el propio Matthesen.

De Dinamarca también llega, en esta ocasión en coproducción junto a Francia, Calamity, que en clave de animación lleva a la gran pantalla la historia de Calamity Jane en su infancia, cuando se pone al frente de su familia. La decisión la llevará a aprender las lecciones más difíciles de la vida, forjado el carácter que luego la haría famosa. Dirigida por Rémi Chayé (El techo del mundo), en esta cinta de 2020 ponen sus voces los actores Salomé Boulven, Alexandra Lamy (Sin filtro), Alexis Tomassian (Después de la vida) y Jochen Hägele (Mes jours de gloire).

Terminamos con el documental español Billy, que aborda la figura de ‘Billy, el niño’, uno de los brazos armados del franquismo y que falleció sin haber sido juzgado. Esta película de 2020, dirigida por Max Lemcke (Cinco metros cuadrados), se plantea como un viaje al pasado a través de testimonios de víctimas y supervivientes.

Comedia, drama y letales asesinas llegan a la cartelera esta semana


Estrenos 10septiembre2021

Muchas novedades son las que llegan este viernes, 10 de septiembre, a la cartelera española. Y sin embargo, pocas son las realmente, al menos para el grueso del público, que está a la espera de los títulos que llegarán en los próximos días. Acción, drama y comedia son los principales ingredientes de la oferta cinematográfica del fin de semana, que por cierto no toda llega a las salas de cine.

Comenzamos con Gunpowder milkshake (Cóctel explosivo) es el título de un thriller de acción que dirige Navot Papushado (Big bad wolves) cuya trama arranca cuando una joven asesina traiciona al despiadado sindicato del crimen para el que trabaja, lo que le obligará a buscar a su madre, otra asesina que la abandonó de pequeña, y a sus letales socias. Tres generaciones de mujeres se enfrentarán a aquellos que quieren quitarles absolutamente todo. Con capital estadounidense, francés y alemán, esta producción cuenta con un reparto encabezado por Karen Gillan (Jumanji: Siguiente nivel), Lena Headey (serie Juego de tronos), Angela Bassett (Vengadores: Endgame), Michelle Yeoh (Last christmas), Carla Gugino (El juego de Gerald) y Paul Giamatti (Vida privada).

Puramente estadounidense es Worth, drama basado en hechos reales que llega a Netflix y que tiene lugar tras los atentados del 11-S. En esos momentos, el Congreso nombró al abogado Kenneth Feinberg para dirigir el Fondo de Compensación a las Víctimas de los atentados. El hombre debe afrontar las peticiones de abogados, aerolíneas y familiares, pero no será hasta que conozca a un organizador comunitario cuando realmente conozca el coste humano de esa tragedia. Sara Colangelo (La profesora de parvulario) se pone tras las cámaras de esta cinta de 2020 protagonizada por Michael Keaton (Dumbo), Stanley Tucci (La corresponsal), Amy Ryan (Monster trucks), Laura Benanti (Meskada), Tate Donovan (Rocketman) y Talia Balsam (South mountain).

Estados Unidos y Canadá colaboran en Blue Bayou, drama de 2021 escrito, dirigido y protagonizado por Justin Chon (Ms. Purple) que arranca cuando el padre de una familia se entera de que Estados Unidos quiere deportarle. El hombre, natural de Corea pero adoptado y criado en Luisiana, deberá enfrentarse a los fantasmas de su pasado mientras lucha por su futuro y el de su familia. Junto a Chon encontramos en el reparto a Alicia Vikander (Tomb raider), Sydney Kowalske (Girl in the basement), Linh Dan Pham (La vie très privée de Monsieur Sim), Mark O’Brien (Noche de bodas) y Emory Cohen (Flashback), entre otros.

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca Adiós, idiotas, comedia dramática francesa de 2020 que ha sido la gran triunfadora de los Premios César de este año. La trama arranca cuando una mujer se entera de que está gravemente enferma, por lo que decide ir en busca del hijo al que se vio obligada a abandonar. Una tarea para la que contará con un cincuentón en plena depresión y un archivero ciego. Albert Dupontel (Nos vemos allá arriba) se pone tras las cámaras de esta cinta protagonizada por Virginie Efira (El reflejo de Sybil), el propio Dupontel, Nicolas Marié (Adopte un veuf), Grégoire Ludig (Bonne pomme), Michel Vuillermoz (El oficial y el espía), Kyan Khojandi (Le discours) y Jackie Berroyer (We are tourists).

Francia también está presente, junto a Bélgica, en la comedia ¿Quién es quién?, cinta de 2020 dirigida por Jean-Patrick Benes (Ares) cuyo argumento tiene como protagonista a una familia que una mañana descubre que las mentes de cada uno de sus miembros se han intercambiado, estando cada una en el cuerpo de otro miembro del clan. Alexandra Lamy (Sin filtro), Franck Dubosc (Sobre ruedas), Christiane Millet (Premiers crus), Margot Maricot (The note), Claire Guillon (No soy un hombre fácil) y Gil Alma (Una policía en apuros) son los principales actores.

La única producción española de la semana es Con quién viajas, comedia escrita y dirigida por Martín Cuervo, que debuta de este modo en el largometraje. La cinta gira en torno a cuatro desconocidos que quedan en el centro de Madrid para ir en coche hasta Cieza, en Murcia. Y aunque el trayecto comienza con normalidad, con los pasajeros charlando para romper el hielo, pronto descubrirán que el conductor parece ocultar algo, lo que convertirá el viaje en el más surrealista de sus vidas. Los cuatro protagonistas son Salva Reina (El mejor verano de mi vida), Ana Polvorosa (serie Las chicas del cable), Pol Monen (Salir del ropero) y Andrea Duro (Pasaje al amanecer).

También pertenece a la comedia Mis funciones secretas, producción suiza de 2020 ambientada momentos antes de la caída del muro de Berlín. En un momento en el que la policía secreta vigila a cientos de miles de personas en Suiza, un agente se infiltra de incógnito para recabar información sobre la gente de izquierdas del teatro. Pero cuando se enamora de la mujer a la que debe vigilar deberá decidir entre el amor y el deber. Dirigida por Micha Lewinski (Der freund), la película está protagonizada por Philippe Graber (Papa Moll), Miriam Stein (100 cosas), Mike Müller (Tell) y Michael Maertens (¡Que te den, profe! 3).

Con bastante retraso llega Pearl, drama de 2018 coproducido entre Francia y Suiza ambientado en el mundo del culturismo. La protagonista es una joven que está a punto de participar en el campeonato mundial tras haber sido entrenado por una antigua estrella del bodybuilding que ve en ella una forma de volver a sentir las luces del escenario. Pero a pocas horas de la final su pasado reaparece en forma de su expareja y un hijo al que no ve desde hace cuatro años, y con ellos llegan las dudas. Elsa Amiel debuta en la dirección de largometrajes con esta historia protagonizada por Julia Föry, Peter Mullan (Keepers. El misterio del faro), Arieh Worthalter (Razzia), Vidal Arzoni y Agata Buzek (Las inocentes).

El drama también está presente en Fauna, film de 2020 con capital mexicano y canadiense que dirige Nicolás Pereda (Minotauro) y que arranca cuando dos hermanos acuden a visitar a sus padres a un remoto pueblo mexicano prácticamente abandonado. La familia, sin embargo, parece tener más interés en el novio de una de las hermanas, actor como ella y famoso porque sale en la serie Narcos. Luisa Pardo (Los mejores temas), Gabino Rodríguez (Clases de historia), Francisco Barreiro (La habitación), Teresa Sánchez (Andrea whitin a box) y José Rodríguez (El triste juego del amor) encabezan el reparto.

Desde Costa Rica nos llega A un paso de mí, aventura dramática escrita y dirigida por Jose Mario Salas Boza (Un regalo especial) cuya trama tiene como protagonista a una periodista atormentada por las decepciones y la rutina de su vida. En un intento por cambiar, emprende un viaje por Costa Rica para descubrirse a sí misma. La modelo Johanna Solano debuta en la interpretación con esta cinte entre cuyos actores también encontramos a Esteban Hidalgo, Gustavo Rojas (Donde duerme el horror), Flor Urbina, Verónica Suárez y Willbert Salazar.

Terminamos con la cinta de animación Josee, el tigre y los peces, producción japonesa de 2020 a medio camino entre el drama y el romance que gira en torno a la relación entre una chica en silla de ruedas y un joven estudiante de biología marina. Ella vive en su propio mundo de pinturas, libros e imaginación, pero al sufrir un accidente se encontrará con el joven, que la salva de un trágico final. La abuela de la muchacha le contrata como cuidador de la joven, algo que poco a poco hará que la distancia entre ambos se reduzca. Kôtarô Tamura debuta como director de largometrajes, mientras que Kaya Kiyohara (Day and night), Taishi Nakagawa (Relife), Matsutera Chiemi, Kengo Kawanishi (serie JoJo’s bizarre adventure), Lynn (serie Strike the blood) y Yume Miyamoto (Inju, la bestia en la sombra) ponen las voces principales.

‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’: Kung fu marvelita


Simu Liu deberá luchar contra Tony Leung en 'Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos'.

A lo largo de estos años Marvel ha logrado algo tan extraordinario como crear un universo cinematográfico propio en el que cualquier cosa en cualquier película, en mayor o menor medida, tiene un impacto en el resto. Y en este amplio catálogo de héroes e historias las hay mejores y peores, como en botica. Y las hay con personajes de primera línea y personajes de segunda línea. El caso que nos ocupa es de segunda línea, pero posiblemente esté en la categoría de los mejores.

Y esto lo digo habiendo visto Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos sin demasiadas expectativas. A priori, la cinta se presenta como una historia de artes marciales al uso, con sus elementos fantásticos y sus peleas bellamente coreografiadas. Pero como en toda producción marvelita, hay algo más. Mucho más, de hecho. La trama está planteada como una búsqueda en el pasado que va más allá del héroe, como un reinicio de un personaje y, por qué no, de una nueva época dentro del Universo Cinematográfico Marvel. Con los toques de humor propios de la Casa de las Ideas, el guion logra un gran equilibrio entre argumento, desarrollo de personajes y una acción más que notable. Y aunque es posible que en algunos momentos la historia parece desconectar al recurrir demasiado al pasado, la sensación final que queda es la de un refuerzo de la identidad de un personaje que, según parece, está llamado a ocupar un hueco en el panteón de héroes.

Todo en esta película está pensado para entretener, es cierto, pero tras esa imagen de pura diversión se esconde algo más. Y no me refiero precisamente al trasfondo dramático de los personajes. Este aspecto, de hecho, está tratado de forma algo tosca, casi arquetípica, en la que los héroes son muy buenos, los villanos muy malos, y las motivaciones están a flor de piel. No, hablo de su conexión con el resto de personajes de Marvel. A lo largo de sus casi dos horas y cuarto de metraje (igual le sobra algún que otro minuto) aparecen algunos personajes casi como una anécdota (salvo Ben Kingsley –La trampa de la araña-, cuyo personaje vuelve ser, casi sin quererlo, de lo mejor de la cinta), pero una de esas secuencias post créditos confirma que estos diez anillos del título tendrán un peso específico en el futuro superheroico de estas producciones.

Así que sí, Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos tiene como protagonista a un personaje menor en ese Olimpo de héroes que tiene Marvel. Pero lejos de lo que se pueda pensar, su película no es pequeña. Más bien al contrario, se convierte en una piedra importante para el futuro de este universo. Es cierto que le sobran minutos, que sus personajes y su desarrollo pueden ser demasiado simples y lineales, pero su entretenimiento está por encima de todo eso, y uno sale de la sala con la sensación de haber visto una buena película de artes marciales con sello marvelita. Y eso, para los aficionados, es garantía de diversión.

Nota: 7,5/10

‘Maligno’: hay que extirpar el cáncer


Annabelle Wallis deberá enfrentarse a 'Maligno'.

Tras más de una decena de películas a sus espaldas, decir que James Wan (Insidious) es el nuevo maestro del terror moderno no debería sorprender a nadie. Sobre todo porque tres de las grandes sagas del género de los últimos años (‘Saw’, la mencionada ‘Insidious’ y ‘Expediente Warren’) nacieron y crecieron en sus manos. Su narrativa, su manejo de los tiempos dramáticos, de los planos, del sonido… absolutamente todo está milimétricamente medido para provocar todo tipo de emociones en el espectador. Y su última propuesta no es menos.

De hecho, puede que sea más, porque Maligno no es exactamente lo que aparenta ser. La película se mueve a medio camino entre una historia de fantasmas y una de slasher al más puro estilo ochentero, con imágenes no aptas para personas sensibles o que tengan aprensión a la sangre. El guion, bien construido en casi todo el relato (la resolución flojea un poco cuando ya se desvela todo el pastel), se mueve como pez en el agua entre el suspense, el terror atmosférico tan característico de Wan y la violencia sin cortapisas. Pero posiblemente lo más interesante de todo es cómo dosifica la información que va descubriendo el espectador, situando las grandes revelaciones en unos giros de guion que llevan el argumento por caminos bastante más imprevisibles de lo que estamos habituados a ver en este tipo de producciones.

Y a todo esto se suma la labor del director. Su puesta en escena es simplemente brillante. Al uso ya conocido de las sombras, los juegos de profundidad dentro del plano y los movimientos de cámara suaves capaces de generar más intensidad emocional se suman ahora su experiencia en secuencias de acción, lo que aporta un plus a la historia, amén de algunos hallazgos visuales como ese plano completamente cenital por todas las estancias de la casa. El principal problema de la historia, y es algo que Wan trata de solventar como puede, es el final, que no termina de encajar con el tono general del relato, entregándose por completo a la acción y el concepto de monstruo final como si no hubiera otra forma de solventar el complejo puzzle planteado en una intriga más que notable.

Un final, eso sí, que hará las delicias de los amantes al gore. Pero Maligno, como lo fueron antes otras películas del director, no es una obra de ese género. Es un relato oscuro, trágico, con numerosas e interesantes lecturas sobre la familia, los vínculos de sangre e, incluso, el dolor de la pérdida o la lucha contra el cáncer. Una obra que podría haber dado más de sí con un final diferente, más próximo al resto de la trama. En todo caso, es encomiable el equilibrio encontrado entre suspense, terror y sangre, una mezcla que no todos los directores son capaces de manejar, pero con la que James Wan demuestra, una vez más, que es un modelo a seguir dentro del género.

Nota: 7/10

Shang-Chi llega a la cartelera para enfrentarse a ‘Maligno’


Estrenos 3septiembre2021

El otoño cinematográfico está empezando con fuerza en lo que a estrenos se refiere. Tal vez preludio de lo que nos espera en las navidades de este 2021, este primer viernes de septiembre, día 3, llega cargado de novedades interesantes y que, esperemos, llenen las salas todo lo que lo permita la pandemia. Acción, terror, drama y comedia son los principales géneros de la semana.

Y comenzamos el repaso con lo nuevo de Marvel, titulado Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, cinta con capital estadounidense y australiano que dirige Destin Daniel Cretton (Cuestión de justicia) y que lleva a la gran pantalla el personaje creado por Steven Englehart y Jim Starlin. La trama sitúa a este maestro del Kung-Fu sin armas tratando de escapar de su pasado, pero cuando la red de la misteriosa organización de los Diez Anillos le persiga, deberá enfrentarse al mundo que pensaba que había dejado atrás. Acción, fantasía y algo de humor son los ingredientes de este film protagonizado por Simu Liu (Women is losers), Awkwafina (Jumanji: siguiente nivel), Tony Leung (The grandmaster), Michelle Yeoh (Guardianes de la galaxia vol. 2), Fala Chen (serie The undoing), Ronny Chieng (Un pequeño contratiempo) y Benedict Wong (Géminis).

Terror en estado puro es lo que ofrece Maligno, lo nuevo de James Wan (Expediente Warren: El caso Enfield) que está producido entre Estados Unidos, China y Rumanía. La historia tiene como protagonista a una joven paralizada por visiones impactantes de brutales asesinatos. Su tormento empeorará cuando descubra que, en realidad, son realidades aterradoras. El reparto está encabezado por Annabelle Wallis (La momia), Maddie Hasson (La invocación), George Young (In the room), Michole Briana White (Spell), Jacqueline McKenzie (Harmony) y Jake Abel (Hijos del sur).

Y desde Estados Unidos nos llega After. Almas perdidas, tercera entrega de la saga basada en las novelas de Anna Todd que, en esta ocasión, arranca cuando la protagonista toma la decisión más importante de su vida. A partir de ese momento, los secretos de su familia y de la del hombre al que ama pondrán en peligro su futuro juntos. La vida de la joven comenzará a romperse en pedazos, y será necesario algo más que el amor para mantener esa relación a flote. Castille Landon (Fear of rain) se pone tras las cámaras de este drama romántico juvenil que cuenta con Josephine Langford (Siete deseos), Hero Fiennes Tiffin (The silencing), Arielle Kebbel (Another time), Mira Sorvino (No mires), Louise Lombard (Countdown), Stephen Moyer (serie True blood) y Chance Perdomo (serie Las escalofriantes aventuras de Sabrina) como principales actores.

La producción española tiene como principal representante a Chavalas, comedia que sigue a cuatro amigas inseparables en la adolescencia que, años después, vuelven a reencontrarse en el barrio para revivir todo aquello que las unió. Pero sus vidas han cambiado, por lo que deberán hacer frente a los dilemas que las rodean, apoyándose unas en las otras para tomar las decisiones que tienen que tomar. Carol Rodríguez Colás debuta en el largometraje con esta cinta protagonizada por Vicky Luengo (serie Antidisturbios), Elisabet Casanovas (Ardara), Carolina Yuste (Hasta el cielo), Ángela Cervantes (serie Vida perfecta), Ana Fernández (Voces), José Mota (Abracadabra) y Cristina Plazas (Asamblea).

El otro título español de la semana es Nora, drama de 2020 escrito y dirigido por Lara Izaguirre (Un otoño sin Berlín) cuya trama gira en torno a una mujer de 30 años que vive con su abuelo y cuida a los hijos de su amiga. Su vida no es lo que imaginaba de pequeña, pero la muerte de su abuelo llevará a la mujer a hacer un viaje sin rumbo y sin sentido por la costa vasca. El reparto está encabezado por Ane Pikaza (Vitoria, 3 de marzo), Héctor Alterio (Kamikaze), Naiara Carmona (La virgen de agosto), Ramón Barea (La pequeña Suiza), Klara Badiola (Amama) y Lodi Astoreka (Las manos de mi madre).

Terror y suspense es lo que también propone El tubo, producción francesa de 2020 que tiene como protagonista a una joven que, tras subirse al coche de un desconocido, se despierta en el interior de una estrecha tubería con un brazalete. No sabe qué hace allí ni por qué, pero pronto descubrirá que deberá llegar hasta sus propios límites para sobrevivir a esa trampa claustrofóbica antes de que la cuenta atrás de su brazalete llegue a cero. Mathieu Turi (Hostile) escribe y dirige esta película con Gaia Weiss (Judy) como principal protagonista, a la que acompañan en el reparto Peter Franzén (serie Vikingos), Romane Libert (serie Marianne), Frédéric Franchitti, Corneliu Dragomirescu (La odisea de Alice) y Eva Niewdanski.

En lo que a animación se refiere, Los Olchis es el título de un film con capital francés y belga que adapta a la gran pantalla los libros infantiles de Erhard Dietl. La trama sigue a una familia que busca un lugar para vivir, pero nunca se sienten bienvenidos por su olor. Pero cuando el dragón de la familia aterriza en el vertedero de una ciudad parece que, por fin, han encontrado su nuevo hogar. Sin embargo, tendrán que demostrar a los ciudadanos que juntos pueden salvar tanto el vertedero como la ciudad. Dirigida a cuatro manos por Toby Genkel (Richard, la cigüeña) y Jens Møller (Las crónicas de Fabulandia), la película cuenta con las voces originales de Annemarie Carpendale (Männerherzen… und die ganz ganz große Liebe), Wayne Carpendale (serie Heldt), Erik Rivera (Killed on the fourth of july), Sema’j Alexander Cunningham, Kya Stein y Ben Young, entre otras.

epaso de esta semana con La metamorfosis de los pájaros, documental autobiográfico con toques de fantasía de la directora y guionista Catarina Vasconcelos, quien debuta de este modo en el largometraje. La cinta aborda la figura de la madre de la realizadora, que falleció cuando ella tenía 17 años. A través de los recuerdos y la imaginación tanto ella como su padre reconstruyen la memoria de esta mujer.

‘Reminiscencia’: nostalgia por el pasado


Hugh Jackman trata de averiguar qué le ocurrió a Rebecca Ferguson en 'Reminiscencia'.

Vaya por delante que tanto esta película como las series Westworld o Person of interest, y en general cualquier película de Christopher Nolan (Tenet) requieren del espectador una predisposición especial. Por su historia, por su narrativa, por su filosofía… por todo, en general. Pero más allá de eso, el debut en el largometraje de Lisa Joy tiene algo interesante, algo que lo hace diferente y al mismo tiempo lo debilita.

En realidad, de todos los títulos anteriores Joy solo es la cocreadora de Westworld, pero la alargada sombra de los Nolan puede verse en muchos de los pasajes de Reminiscencia. Y eso, personalmente, me parece algo muy positivo. La idea de un futuro anegado por las aguas en el que la esperanza solo está en los recuerdos es una premisa base tan interesante como la desesperada búsqueda del protagonista por entender un puzzle del que solo tiene un puñado de piezas inconexas. La concepción de un cine negro que toma como base a los grandes autores del género pero visto en clave futurista da al conjunto un sabor único, trasladando esa nostalgia por el pasado de la que habla el film a un nivel metalingüístico y convirtiendo la propia obra en un homenaje a ese pasado.

La película tiene todos los elementos. Investigador privado, mujer fatal, misterio, un encargo aparentemente sencillo, una ayudante, mafia, criminales… Todo está ahí. Incluso la estética recuerda, a veces, a esas grandes obras en blanco y negro. Pero junto con eso, también está la narrativa, y es ahí donde el film flaquea. Hay momentos, y no son pocos, en los que el relato se ralentiza demasiado, alargando innecesariamente el viaje del héroe y, lo que es peor, desconectando al espectador de la intriga. Y eso se debe, en buena medida, a su propia idea del espacio y el tiempo, a esa fusión entre pasado, presente y futuro que es tan atractiva. La directora y guionista recurre en exceso al narrador protagonista, un recurso muy útil allá por los años 40 pero que ahora es un lastre, sobre todo si se abusa de él.

Reminiscencia podría ser más de lo que al final es. Es una propuesta interesante, con grandes actores y una puesta en escena extraordinaria (la idea de visualizar los recuerdos y ese mundo casi inundado son dos conceptos espléndidos), que plantea una nostalgia por el pasado que va más allá de los recuerdos de los personajes. Pero su tratamiento es excesivamente “clásico”, por llamarlo de algún modo. La historia se pierde por momentos en sus propios diálogos, dando más prioridad a la palabra que a la imagen, cuando precisamente una cinta de estas características podría haber explotado mucho mejor su concepto visual.

Nota: 6/10

‘Candyman’ regresa para traer una ‘Reminiscencia’ del terror pasado


Varios son los estrenos que aterrizan este viernes, 27 de agosto, en la cartelera española. Y muchos de ellos con el atractivo suficiente para revitalizar la taquilla y atraer a los espectadores. Y es que este último fin de semana del mes es el primero de una temporada que promete interesantes novedades.

Comenzamos el repaso con Reminiscencia, producción de ciencia ficción de Hollywood escrita y dirigida por Lisa Joy (co-creadora de la serie Westworld), quien debuta en el largometraje. Ambientada en un futuro en el que el nivel del agua ha subido tanto que ha inundado gran parte de la costa de Miami, la trama tiene como protagonista a un investigador privado que se interna en el pasado para ayudar a sus clientes a recuperar recuerdos perdidos. Todo cambia cuando una nueva clienta le pide que le ayude a encontrar un objetivo perdido, convirtiéndose en una obsesión que le llevará a descubrir una violenta conspiración. Hugh Jackman (El gran showman), Rebecca Ferguson (Doctor Sueño), Thandie Newton (Han Solo: Una historia de Star Wars), Cliff Curtis (Megalodón), Marina de Tavira (Roma) y Daniel Wu (Tomb Raider) encabezan el reparto.

Muy diferente es Candyman, secuela de la famosa película de terror de 1992. Con capital canadiense y estadounidense, la cinta arranca cuando un joven artista y su novia se mudan a un lujoso loft de un barrio social que durante décadas ha sido gentrificado y en el que ahora viven jóvenes adinerados. En plena crisis artística, un encuentro fortuito le llevará a explorar la leyenda de Candyman, el asesino con una mano a modo de garfio, y la historia real que se esconde tras ella. Pero esto también abrirá la puerta a un mundo de violencia. Nia DaCosta (Little woods) dirige esta historia protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II (El juicio de los 7 de Chicago), Tony Todd (Immortal), Colman Domingo (serie Fear the Walking Dead), Teyonah Parris (serie Bruja Escarlata y Visión), Nathan Stewart-Jarrett (El niño que pudo ser rey) y Rebecca Spence (Saint Frances).

Puramente estadounidense es también Ice road, thriller con dosis de acción y aventuraste escribe y dirige Jonathan Hensleigh (The Punisher). El argumento gira en torno a un camionero que debe liderar una misión imposible sobre aguas congeladas: rescatar a unos mineros atrapados en una derrumbada mina de diamantes. Liam Neeson (Una villa en la Toscana) protagoniza esta cinta que completa su reparto principal con Laurence Fishburne (Dónde estás, Bernadette), Amber Midthunder (serie Legión), Benjamin Walker (Lago Shimmer), Holt McCallany (Loco de amor) y Matt McCoy (The swing of things).

Estados Unidos, Reino Unido, China y Malasia colaboran en El rey del fin del mundo, aventura dramática de corte histórico ambientada a mediados del siglo XIX que narra la vida de Sir James Brooke, a quien el gobierno británico encarga que termine con los piratas que asolan las costas de Malasia. Sin embargo, una vez allí no solo derrota a los piratas sino que se convierte en el rajah de Sarawak, atesorando tal poder que el gobierno británico empieza a temerle. Dirigida por Michael Haussman (El enemigo está dentro), la película está protagonizada por Jonathan Rhys Meyers (serie Vikingos), Dominic Monaghan (Star Wars: El ascenso de Skywalker), Ralph Ineson (Ready Player One), Hannah New (Maléfica) y Josie Ho (In the room).

En lo que a animación se refiere, esta semana llega La patrulla canina: La película, nuevo salto a la gran pantalla de los personajes de la famosa serie de televisión creada por Keith Chapman, autor de la serie Bob el constructor. Producida entre Estados Unidos y Canadá, la película tiene como punto de partida la llegada al Ayuntamiento de Humdinger, el mayor rival de la Patrulla Canina. Como nuevo alcalde empieza a causar estragos, por lo que los cachorros deberán esforzarse al máximo para superar este nuevo desafío, contando además con la ayuda de una nueva aliada. Cal Brunker (Operación escape) dirige esta aventura con toques de humor que cuenta con las voces originales de Iain Armitage (serie Big little lies), Will Brisbin (Forbidden playground), Ron Pardo (serie Inspector Gadget), Marsai Martin (serie Black-ish), Yara Shahidi (El sol también es una estrella), Tyler Perry (El vicio del poder), Jimmy Kimmel (Ted 2), Dax Shepard (Juegos de colegas) y Randall Park (Aquaman).

La propuesta española de la semana es García y García, comedia dirigida por Ana Murugarren (La higuera de los bastardos) que se centra en dos personajes con el mismo nombre y apellido. Uno de ellos es un prestigioso consultor de aerolíneas, mientras que el otro es un experto mecánico en paro. Ambos son contratados por una aerolínea de bajo coste que no atraviesa su mejor momento, pero por un error de la empresa terminan intercambiando sus papeles. Así, el mecánico es recibido por el dueño de la empresa y alojado en hoteles de lujo, mientras que el ejecutivo termina en un hangar. José Mota (Abracadabra), Pepe Viyuela (Marcelino, el mejor payaso del mundo), Eva Ugarte (Gente que viene y bah), Carlos Areces (Orígenes secretos), Jordi Sánchez (Si yo fuera rico), Jesús Vidal (Campeones) y Antonio Resines (La pequeña Suiza) son los principales actores.

Otro de los estrenos puramente europeos de la semana es La sala de cristal, drama bélico alemán realizado en 2020 y ambientado en 1945, poco antes del final de la II Guerra Mundial. En este contexto, una mujer y su hijo huyen de Múnich durante los bombardeos y se refugian en el pueblo natal de la madre, donde no encajan. Mientras hacen todo lo posible para ser aceptados, el pequeño descubre una ‘habitación de cristal’ mágica en el ático de su nueva casa, donde se evadirá de la realidad. Todo cambia cuando madre e hijo descubren que el marido ha muerto en combate, convirtiéndose en un héroe caído, y que un desertor se esconde en el aserradero. Dirigida por Christian Lerch (Was weg is, is weg), la película está protagonizada por Xari Wimbauer (Unheimlich perfekte Freunde), Lisa Wagner (Mutter reicht’s jetzt), Hans Löw (Auerhaus), Luis Vorbach (La pequeña bruja), Philipp Hochmair (Glück Gehabt) y Hannah Hagg.

De 2020 es también Siempre contigo, producción con capital israelí e italiano que, en clave dramática, narra la relación entre un padre y su hijo. Juntos viven una rutina amable alejada del mundo real. El joven es autista y ya es lo suficientemente adulto como para residir en un hogar especializado. Pero de camino a la institución el hombre decide escaparse con su hijo, sabiendo que el joven no está preparado para la separación. Y él tampoco. Nir Bergman (Saving Neta) dirige este film en cuyo reparto destacan los nombres de Shai Avivi (serie Perdiendo a Alice), Noam Imber (Me’Ever Laharim Vehagvaot), Smadi Wolfman (Beyond metal), Efrat Ben-Zur (Ewa) y Amir Feldman.

‘This is us’ demuestra que sigue teniendo algo que contar en su 5ª T.


La familia de 'This is us' afronta nuevos retos en la quinta temporada.

En toda historia llega un momento en el que, por su extensión o por estar mal contada, o por ambos a la vez, el interés se pierde, las situaciones dramáticas no tienen la fuerza de antes y los personajes, por resultar familiares, no son lo suficientemente fuertes como para mantener la narrativa. Y es responsabilidad de los guionistas ver ese momento y concluir el relato. En cierto modo, a This is us le está ocurriendo esto. La quinta temporada que ahora analizamos, pero también durante la cuarta etapa, ha empezado a dejar de mirar al pasado para mirar al futuro, es decir, más allá de los tres hermanos protagonistas, y esto es síntoma inequívoco de que el tiempo de la serie está llegando a su fin. Sin embargo, sigue guardándose varios ases bajo la manga.

Y esa es la genialidad de esta ficción creada por Dan Fogelman (serie Pitch). Los 16 episodios que forman esta temporada (dos menos de lo habitual, pero ni se nota en el resultado final) son toda una declaración de intenciones. ¿Qué intenciones? Pues que, aunque sea necesario ir cerrando líneas argumentales y resolviendo conflictos dramáticos, todavía es posible enganchar al espectador con una serie de giros dramáticos simplemente brillantes. Personalmente, creo que no es, ni de lejos, la mejor de las cinco temporadas. Pero estamos hablando de una producción tan brillante que incluso la etapa más “débil”, por llamarla de algún modo, es superior a muchas de las cosas que pueden verse en la pequeña pantalla ahora mismo.

Eso es gracias, sobre todo, al trabajo de los guionistas y a una estructura que abarca décadas de historia de toda una familia. Los conflictos que se generan entre los personajes, sus decisiones y cómo eso afecta al mundo que les rodea… todo está milimétricamente planificado previamente, y cada episodio es, en realidad, un alarde de genialidad en la construcción del sentido dramático, estableciendo esos ya característicos paralelismos entre pasado, presente y, ahora también, futuro. Sin ello, posiblemente This is us sería una serie más, una suerte de telenovela en la que drama y humor irían de la mano. Pero no, sus creadores optan por un relato más quebrado que, al mismo tiempo, nos muestra cómo pasado y presente están unidos.

El problema de esta quinta temporada es que esos acontecimientos empiezan a agotarse. Una vez superados los más impactantes, los más dramáticos y aquellos que revelan secretos planteados en episodios y etapas anteriores, hay que recurrir a los hechos menos interesantes, y eso conlleva también una pérdida de fuerza dramática. Por supuesto, cada espectador ve con diferentes ojos lo que se cuenta en pantalla, pero personalmente, la búsqueda del personaje de Sterling K. Brown (Predator) de su madre me parece encajada en el conjunto de un modo algo tosco, tratando de dar un componente más melodramático a una serie ya de por sí dramática. Del mismo modo, momentos como la discusión entre hermanos o las fricciones previas entre ellos resultan previsibles, aunque no por ello menos apasionantes en su desarrollo.

Giros finales

A todo esto se suma el hecho de que la serie, cada vez más, mira hacia el futuro en lugar de hacia el pasado. Como comentaba al principio, si tenemos en cuenta que el presente y la relación entre los hermanos, sus familias y su madre es lo que sustenta toda la trama de This is us, durante las primeras temporadas sus creadores se han afanado en contarnos cómo han llegado hasta allí, pero de un tiempo a esta parte se están centrando en explicar cómo continúa la siguiente generación Pearson. Y no es algo negativo, al contrario, completa magistralmente el cuadro dramático de toda la serie. Pero hay que reconocer que no tiene el mismo interés. Tal vez por eso, hasta el momento, han sido las píldoras necesarias para cubrir los huecos que está dejando la falta de contenidos del pasado.

Y esto plantea una idea que subyace en toda la temporada: se está llegando al final de una era, y sus creadores lo saben. De ahí que la próxima temporada sea la última. En la serie Vikingos la ausencia del principal protagonista abrió la puerta a una época nueva pero sin la fuerza ni el interés de las anteriores. Y aquí podría producirse algo parecido si se deja la trama en manos de la nueva generación. En lugar de eso, y esto es lo más interesante, los guionistas optan por cerrar la historia y sacarse de la manga una serie de giros argumentales finales que descolocarán a todos los seguidores de esta familia que ya es historia de la televisión. Sin hacer spoilers, me estoy refiriendo al episodio final, posiblemente uno de los más grandes y más sutiles ganchos de la ficción reciente. Es necesario ver la secuencia final varias veces para apreciar todos los matices incluidos en los diálogos, las situaciones y los personajes que protagonizan ese momento.

En realidad, y esta es la mayor genialidad, es algo que se ha ido introduciendo a cuentagotas desde hace varios episodios, puede que incluso desde la temporada pasada o la anterior. Pero más allá de eso, más allá de que el espectador se haya percatado que algo no encaja, el final de esta tanda de capítulos no deja indiferente a nadie. Y conseguir eso en una quinta temporada, después de todos los giros argumentales que ha tenido la serie y después de la fatiga dramática que ha empezado a intuirse en esta fase, es sencillamente brillante. Muchos guionistas aspiran a conseguirlo. Y los que somos aficionados a escribir soñamos con lograr una mínima parte del impacto dramático que consigue esta serie casi en una sola frase. Esa es la genialidad de esta penúltima temporada, que por lo demás sigue demostrando la enorme química de unos actores en estado de gracia y el gusto exquisito de los guionistas no solo para mostrar los momentos más desagradables de la vida, sino para integrar la trama en la actualidad (el Covid ha estado presente no solo en el rodaje, sino en la propia trama).

Así que sí, la quinta temporada de This is us tal vez no sea la más completa. Personalmente, creo que podría haber dado mucho más de sí. La introducción, de nuevo, del pasado del personaje de K. Brown me parece excesiva, impidiendo avanzar a un personaje que ha evolucionado mucho para seguir amarrado a ese conflicto emocional. Y la historia de amor entre los roles de Justin Hartley (Jexi) y Caitlin Thompson (Chapman) no termina de funcionar como debería, lo que tal vez ha hecho más sencilla la resolución adoptada. Pero incluso con sus debilidades y esa sensación de fin de una era que se empieza a intuir, seguimos estando ante una de las mejores series de los últimos años. La complejidad emocional, narrativa y social que desprende en cada fotograma debería ser estudiada en las mejores escuelas de cine. Y desde luego, la decisión de terminar la serie en la próxima temporada es un ejemplo para esos productores que quieren explotar la gallina de los huevos de oro año tras año tras año engordando tramas de forma artificial. Toda historia está pensada con un principio, un desarrollo y un final, y de nada sirve alargarla. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

‘Free Guy’: intentando salir de la zona de confort


Ryan Reynolds y Jodie Comer deberán salvar el mundo virtual en 'Free Guy'.

Shawn Levy (Noche en el museo) no es que sea un director con una narrativa extraordinaria. Y sus películas, en general, son bastante lineales y previsibles, con una moraleja bastante simple y unos personajes que, en su mayoría, son arquetípicos. Pero es lo suficientemente hábil como para que sus films resulten entretenidos, posiblemente por un ritmo que deja muy poco tiempo para la reflexión. Y su última película es un ejemplo más de su apuesta por un cine comercial sin complejos, pero también sin que aporte demasiado al séptimo arte.

Y eso no es necesariamente algo malo. Free Guy es una comedia de acción de lo más tradicional envuelta en un halo de presunta originalidad con los videojuegos como telón de fondo. Pero la realidad es que todo lo que muestra el film, en mayor o menor medida, ya se ha visto en cientos de películas que han abordado los límites entre el mundo real y el mundo digital. Posiblemente lo mejor de todo sea el trasfondo que ofrece el film acerca de tomar las riendas de nuestra vida, salir de la zona de confort y luchar por ser quienes queremos ser. Pero esto no es suficiente para suplir las carencias de una historia y de un videojuego que parece querer ser una versión de Fortnite y juegos similares, y que por mucho que cuente con actores que disfrutaron con el rodaje sigue teniendo muchos problemas en su estructura.

Porque, aunque visualmente es más que notable, la historia en sí resulta aburrida en varios momentos. No me malinterpreten, el ritmo y la originalidad hacen que sea entretenida, pero si se rasca un poco, solo un poco, bajo la superficie, lo que nos encontramos en un relato sin sustancia, con unos personajes poco o nada carismáticos y un desarrollo argumental tan previsible que parece escrito por un programa que ha tomado como referencia cientos, miles de momentos de todo tipo de películas. Eso sí, si algo bueno aporta es que acerca el mundo de los videojuegos a aquellos que no han cogido un mando en su vida, y lo hace de un modo relativamente original, al menos en su primera mitad.

Eso sí, puede que los autores del guion de Free Guy tampoco hayan jugado nunca a un videojuego, pero es que la película no pretende ser una traslación fidedigna de ese universo al séptimo arte. Es, simple y llanamente, un entretenimiento que se disfruta más con la mente en blanco y dejando pasar sus muchas carencias. Si nos centramos en unos actores que se divierten solo por estar delante de la cámara, y aprovechamos al máximo la moraleja que ofrece la película, podemos incluso sacar provecho de la cinta. Pero si buscamos algo más, solo un poquito más, puede que encontremos el vacío al que el villano de la función quiere enviar ese universo digital. Así que lo mejor es disfrutar de la zona de confort en la que se mueve la película sin intentar escapar demasiado de ella.

Nota: 6/10

Diccineario

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