‘Tres anuncios en las afueras’ avisan de ‘El instante más oscuro’


Poco a poco van llegando a la cartelera los títulos llamados a protagonizar las galas de premios y los festivales de las próximas semanas. Con la resaca de los Globos de Oro todavía presente, este viernes 12 de enero aterrizan en los cines de toda España algunos de los films más interesantes para aquellos que busquen algo más que acción, espectacularidad y adrenalina. Claro que estos ingredientes también están presentes en las novedades de hoy.

El primer título de la semana es Tres anuncios en las afueras, thriller dramático con capital estadounidense y británico que escribe y dirige Martin McDonagh (Siete psicópatas) y que arranca cuando una mujer descubre que el asesino de su hija todavía anda suelto. Es entonces cuando se enfrentará a las autoridades locales para iniciar personalmente la búsqueda y tomarse la justicia por su mano. El reparto de este film, uno de los ganadores en los citados Globos de Oro, está encabezado por Frances McDormand (Moonrise kingdom), Woody Harrelson (La guerra del Planeta de los Simios), Sam Rockwell (Blue Iguana), Peter Dinklage (serie Juego de tronos), John Hawkes (Everest), Abbie Cornish (RoboCop), Caleb Landry Jones (Déjame salir), Kerry Condon (Un lugar donde quedarse) y Zeljko Ivanek (Argo).

Puramente británica es El instante más oscuro, cinta biográfica que narra la llegada de Winston Churchill al puesto de Primer Ministro británico en 1940, durante la II Guerra Mundial, siendo su primera decisión luchar contra Hitler o aceptar un acuerdo de paz. Dirigido por Joe Wright (Pan: Viaje a Nunca Jamás), este drama histórico está protagonizado por Gary Oldman (Un espacio entre nosotros), Ben Mendelsohn (Rogue One: Una historia de Star Wars), Kristin Scott Thomas (Suite francesa), Lily James (Baby Driver), Stephen Dillane (La medida de la venganza) y David Strathairn (La deuda).

Estados Unidos y Reino Unido, junto a China, colaboran en El extranjero, nueva película de Martin Campbell (Casino Royale) que adapta una novela de Stephen Leather cuya trama se centra en un humilde propietario de un restaurante en Londres que ve cómo su hija adolescente, su mayor amor en el mundo, es asesinada en un atentado terrorista. Comienza así un viaje de venganza en el que pedirá la ayuda del viceministro irlandés, quien a su vez carga con un pasado problemático. Jackie Chan (Hora punta), Pierce Brosnan (serie The son), Katie Leung (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2), Charlie Murphy (serie Happy Valley) y Michael McElhatton (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur) encabezan el reparto.

Antes de entrar de lleno en el cine europeo, una producción puramente estadounidense. Most Beautiful Island es el título del debut como directora y guionista de la actriz Ana Asensio (The Afterlight), quien también protagoniza este thriller dramático acerca de una inmigrante sin papeles en Estados Unidos cuya precaria situación le lleva a aceptar un trabajo de una noche, aparentemente sencillo y bien pagado. Pero a medida que pase la noche descubrirá que la oferta esconde el lado más cruel del sueño americano. El reparto se completa con Natasha Romanova (Julia), David Little (Occupant), Nicholas Tucci (Faults), Larry Fessenden (El día de la novia) y Caprice Benedetti (Split).

Sin duda una de las propuestas más originales de los últimos meses es Loving Vincent, primera película realizada con pinturas animadas en la que cada fotograma es un cuadro pintado al óleo al que se ha dotado de movimiento. Todo ello para componer una cinta de animación que recorre la vida y obra de Vincent Van Gogh, y que ha requerido de cinco años de trabajo. Dirigida por Dorota Kobiela (The flying machine) y Hugh Welchman, la película cuenta con las voces de Douglas Booth (Noé), Saoirse Ronan (Brooklyn), Aidan Turner (La carta secreta), Eleanor Tomlinson (Jack el cazagigantes) y Chris O’Dowd (Cuban Fury).

Puramente española es la comedia Thi Mai, rumbo a Vietnam, cinta dirigida por Patricia Ferreira (El alquimista impaciente) que arranca cuando una mujer recibe la noticia de que su hija ha muerto en un accidente. Pasados unos días acude a su casa para arreglar los papeles de su hija y descubre una carta en la que le conceden la adopción de una niña vietnamita, por lo que decide emprender el viaje de su vida a Vietnam, acompañada de dos amigas, para recoger a la pequeña. El reparto está encabezado por Carmen Machi (El bar), Adriana Ozores (Cerca de tu casa), Aitana Sánchez-Gijón (El club de los incomprendidos), Dani Rovira (100 metros) y Pedro Casablanc (Despido procedente).

Del mismo país procede Call TV, comedia que combina el terror y el thriller en una trama que gira en torno a una joven actriz que se pone al frente de un programa nocturno de llamadas en una televisión local. Lo que iba a ser una noche tranquila se convierte en una pesadilla cuando un psicópata al otro lado del teléfono amenaza con matarla si no sigue sus instrucciones. La única salvación de la joven parecen ser una mujer aficionada a la investigación policial y su vecino, que acaba de matar sin querer a una muchacha con el cuchillo con el que cortaba un trozo de melón. Norberto Ramos del Val (Amor tóxico) dirige esta historia protagonizada por María Hervás (Cómo sobrevivir a una despedida), Ismael Martínez (De chica en chica), Álvaro Lafora (Smoking Club 129 normas), Ana del Arco (Fuera de foco), Aroa Gimeno (Amanecer de un sueño) y Javier Albalá (Mujeres en el parque).

Por último, también pertenece a la animación The Jungle Bunch: la panda de la selva, aventura para toda la familia con capital francés que se centra en un pingüino que, en lugar de vivir con los suyos, fue criado por una tigresa. En lugar de ser un ave marina, el animal se ha convertido en un maestro del kung-fu, y siguiendo la estela de su madre adoptiva ha decidido defender la selva y mantener el orden junto a sus amigos. Su mayor reto llegará cuando un diabólico koala y su banda de babuinos pretendan destruir su hogar. Dirigida por David Alaux, director a su vez de las incursiones televisivas de estos personajes, la cinta cuenta con las voces de Paul Borne (Coup de sang), Philippe Bozo, Pascal Casanova (Rodin) y Emmanuel Curtil (On the horizon), entre otros.

Anuncios

Las mujeres protagonizan la 75 edición de los Globos de Oro


A diferencia de la pasada edición, los Globos de Oro de este 2018 han dejado unos premios muy repartidos entre los principales títulos de las diferentes categorías de cine y televisión. Con todo, en esta 75 edición ha habido vencedores y vencidos, sorpresas y grandes olvidados, sobre todo en lo que a cine se refiere. Por empezar por estos últimos, sin duda Los archivos del Pentágono ha sido la gran derrotada. El film de Steven Spielberg (Lincoln) optaba prácticamente a todas las categorías cinematográficas a las que podía optar, incluyendo banda sonora, pero tras la gala de este pasado domingo 7 de enero el palmarés de premios ha quedado en blanco. Su gran ausencia ha sido similar a la de La forma del agua, si bien es cierto que esta ha logrado dos premios, uno para Guillermo del Toro (Pacific Rim) como director y otro para Alexandre Desplat (Valerian y la ciudad de los mil planetas) como compositor de la banda sonora.

Y después de los olvidados, los vencedores. En estos Globos de Oro marcados por la reivindicación y la denuncia de la violencia y los abusos contra las mujeres, han sido precisamente producciones protagonizadas por actrices las que han acaparado la práctica totalidad de los premios, principalmente en televisión. Es el caso de Tres anuncios en las afueras, principal vencedor de esta edición cuya protagonista, Frances McDormand (Tierra prometida) ha logrado el premio como Mejor Actriz Dramática. Esta película, sin embargo, ha permitido reivindicar y reconocer el trabajo de Martin McDonagh, director y guionista del film, quien con apenas tres películas a sus espaldas ha logrado dejar su impronta personal en un sistema de producción cinematográfica que tiende cada vez más a parecerse a una cadena de montaje. Personalmente creo que Escondidos en Brujas (2008) y Siete psicópatas (2012) son dos joyas a reivindicar siempre que surja la ocasión, y el hecho de que la tercera película escrita y dirigida por McDonagh haya sido reconocida con los premios a Mejor Película Dramática y Mejor Guión confirma que estamos ante un autor de peso.

En cuanto al resto de premiados en cine, muy repartidos entre algunos esperados y algunas sorpresas. Entre los primeros podríamos incluir el premio a Coco como Mejor cinta de animación o el de Gary Oldman por su recreación de Winston Churchill en El instante más oscuro (este tipo de papeles siempre son del agrado de la Academia, por lo que no es extraño que termine siendo el ganador del Oscar). Y entre las sorpresas podría estar la de James Franco como Mejor Actor de Comedia en The disaster artist; sorpresa relativa, pues la realidad es que buena parte del éxito de esa película radica en la fidelidad de las interpretaciones y de los planos de la película The room (2003), y en este aspecto la labor de Franco es inigualable.

La criada y las mentiras

En lo que a los premios de televisión se refiere, menos sorpresas y menos Globos de Oro repartidos entre los candidatos. Y de nuevo, las mujeres como protagonistas. A pesar de la calidad de los títulos candidatos a Mejor Serie Dramática, parecía evidente que The Handmaid’s Tale iba a lograr el galardón, y las previsiones se cumplieron. No debería ser una sorpresa. Para empezar, es la única serie nueva de las cinco candidatas, lo que ya de por sí aporta un elemento diferenciador a lo que se puede ver en el resto de producciones. Pero es que además, como producto audiovisual, ofrece muchos más niveles interpretativos y conceptuales que sus rivales, amén de una factura técnica, interpretativa y narrativa espléndidas. Sus actores, su fotografía, la temática que aborda y el modo en que se desarrolla la trama son, en líneas generales, muy superiores a los de sus competidoras. De ahí también el premio recogido por su protagonista, Elisabeth Moss (serie Mad Men).

Aunque en este apartado televisivo sin duda la gran triunfadora ha sido Big Little Lies, que ha acaparado la práctica totalidad de los premios relativos a la Mejor Miniserie. Premios no solo a la producción como tal, sino a casi todos sus actores. Y digo casi porque sus actrices competían de dos en dos en las categorías Principal y Secundaria, por lo que una de ellas tenía que irse a casa sin el premio. Finalmente, Nicole Kidman (La seducción) y Laura Dean (Star Wars: Episodio VIII – Los últimos jedi) fueron las agraciadas. Y el hecho de que esta ficción se haya llevado tantos premios invita a analizar la única categoría en la que no competía, la de Mejor Actor de Miniserie o TV Movie, que ha ido a parar a Ewan McGregor (American Pastoral) por su papel en la tercera temporada de Fargo. Baste señalar que él, junto a David Thewlis (Teorema Zero), es uno de los grandes atractivos de una temporada más floja que sus predecesoras.

En líneas generales, por tanto, los Globos de Oro entregados en este 2018 han dejado, al menos en televisión, menos variedad de la que podría esperarse, muy al contrario de lo que ha ocurrido en las categorías cinematográficas, que por cierto ya dejan entrever cuál puede ser la quiniela de los Oscar, sobre todo si se tiene en cuenta lo ocurrido el año pasado. En cualquier caso, lo cierto es que la calidad de los títulos que competían en esta edición era alta, muy alta, por lo que el destino de las estatuillas podría haber sido cualquiera. A continuación encontraréis la relación de los ganadores de la 75 edición de los Globos de Oro.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: Tres anuncios en las afueras.

Mejor Película Comedia/Musical: Lady Bird.

 Mejor Director: Guillermo del Toro, por La forma del agua.

Mejor Actor Dramático: Gary Oldman, por El instante más oscuro.

Mejor Actor Comedia/Musical: James Franco, por The disaster artist.

Mejor Actriz Dramática: Frances McDormand, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Saoirse Ronan, por Lady Bird.

 Mejor Actor Secundario: Sam Rockwell, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor Actriz Secundaria: Allison Janney, por Yo, Tonya.

Mejor Guión: Martin McDonagh, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor Banda Sonora: Alexandre Desplat, por La forma del agua.

Mejor Canción: Justin Paul & Benj Pasek, por ‘This is me’, de El gran showman.

Mejor Película en Lengua Extranjera: En la sombra (Francia y Alemania).

Mejor Película de Animación: Coco.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: The Handmaid’s Tale.

Mejor Actor Drama: Sterling K. Brown, por This is us.

Mejor Actriz Drama: Elisabeth Moss, por The Handmaid’s Tale.

Mejor Serie Comedia: The Marvelous Mrs. Maisel.

Mejor Actor Comedia/Musical: Aziz Ansari, por Master of none.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Rachel Brosnahan, por The Marvelous Mrs. Maisel.

Mejor Miniserie/Telefilme: Big Little Lies.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Ewan McGregor, por Fargo.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Nicole Kidman, por Big Little Lies.

Mejor Actor Secundario Serie/Miniserie/Telefilme: Alexander Skarsgård, por Big Little Lies.

Mejor Actriz Secundaria Serie/Miniserie/Telefilme: Laura Dern, por Big Little Lies.

2ª temporada de ‘Stranger things’, más personajes y ciencia ficción


Una de las máximas de cualquier serie es que tiene que evolucionar. Sea como sea, tienen que existir cambios suficientes para que la ficción crezca. En algunos casos es introduciendo nuevos personajes y, con ellos, nuevas tramas. En otros, situando a los protagonistas ante nuevos retos personificados en villanos. Y en otros, como ocurre con la segunda temporada de Stranger things, profundizando más en los elementos que ya fueron planteados en la primera temporada. Y esto tiene su lado positivo y su lado negativo, y el éxito o fracaso de estos 9 episodios nuevos radica no solo en los ojos con los que los vea el espectador, sino en la habilidad de los hermanos Matt y Ross Duffer (serie Wayward Pines) para inclinar la balanza hacia los aspectos más positivos del relato.

Una habilidad que queda patente al ver el resultado de este nuevo homenaje al cine de ciencia ficción de los años 80. Superado el elemento sorpresa de su ambientación, la trama se ha vuelto más adulta para adentrarse en el mundo Del Revés planteado en su primera etapa y en la amenaza que suponen las criaturas de este otro lado. Y aunque la trama vuelve a utilizar el mismo desarrollo (al menos de forma esquemática) que tan buen resultado obtuvo en los primeros episodios, lo cierto es que el peso dramático que adquieren personajes adultos como el sheriff interpretado por David Harbour (Escuadrón Suicida) dota al conjunto de una visión más global y más compleja de lo planteado inicialmente.

Y es que aunque pueda parecer excesivamente simple, la trama ya no se centra en la búsqueda de un niño desaparecido, sino en la lucha directa y sin cuartel contra la amenaza de las criaturas de ese otro mundo. Mientras que la primera temporada tenía un carácter más aventurero adolescente (y que cada cual lo asocie a la película que crea oportuno), esta segunda etapa de Stranger things se entrega por completo a la ciencia ficción, a la lucha contra algo de otro mundo al que cuesta derrotar y no se llega a entender nunca. El cambio de concepto es evidente, pero eso no implica que sea peor. Sencillamente, era necesario buscar una salida a un planteamiento que no podía repetirse, y dado que el elemento sorpresa de la ambientación ya ha caducado (aunque sigue siendo espléndido), la opción elegida ha sido la de enfocar la trama hacia ese formato.

Para gustos los colores, por supuesto, pero personalmente creo que es acertado. Para empezar, ha permitido a la serie mantener buena parte de su esencia al tiempo que ha agrandado sus miras y sus objetivos, abriendo la puerta a nuevas posibilidades narrativas. Y lo más importante, ha introducido nuevos personajes que, a su vez, ha sido catalizadores de importantes cambios en los protagonistas, adultos y niños, que les ha permitido crecer dramáticamente hablando. Desde los problemas amorosos de unos preadolescentes hasta los conflictos románticos de adolescentes y adultos, pasando por el modo en que cada uno de ellos se enfrentan a esa amenaza procedente de otro mundo. Todo ello, aunque de forma sutil, hace que la visión de esta serie cambie. Desde un punto de vista narrativo, la apuesta de los hermanos Duffer no podría ser más idónea.

Referencias, más referencias

Y dado que mencionamos los nuevos personajes, es conveniente señalar que no todos los secundarios introducidos en esta nueva temporada tienen el mismo peso. De hecho, algunos resultan un tanto anodinos. Es el caso, por ejemplo, de todo el periplo de Eleven, el rol interpretado por Millie Bobby Brown (serie Intruders). Aunque necesario para explorar los orígenes de este personaje, lo cierto es que esa especie de viaje al Lado Oscuro se antoja poco elaborada. Sí, explica muchos elementos que definen a esta niña con poderes, pero al mismo tiempo plantea ciertas dudas sobre la necesidad de volverse, aunque sea por un instante, una delincuente.

Posiblemente este sea uno de los conceptos de Stranger things más cuestionables, amén de la aparición de una chica en el grupo de niños que causa una cierta revolución romántica en los protagonistas. Carente de originalidad, esta dinámica solo podrá tener justificación si se desarrolla de forma coherente en la próxima temporada, y sobre todo si no cae en los arquetipos vistos en miles de historias de este tipo. Eso sí, la presencia de esta joven interpretada por Sadie Sink (The Bleeder) convierte al grupo en un reflejo del que protagoniza It. Y precisamente las referencias al cine de terror y ciencia ficción más emblemático es uno de los elementos a aplaudir en esta segunda temporada.

En efecto, la trama está plagada de momentos que homenajean a grandes e inmortales títulos del género. La inclusión de Sean Astin, Sam en la saga ‘El Señor de los Anillos’ y uno de los protagonistas de Los Goonies (1985) así lo confirma. Pero hay mucho más. El final que se desarrolla en las instalaciones militares desiertas y plagadas de criaturas es una evidente referencia a Parque Jurásico (1993); la referencia a Los cazafantasmas (1984) ni siquiera es necesario analizarla; la secuencia que comparten en una casa los personajes de Charlie Heaton (El secreto de Marrowbone) y Natalia Dyer (After Darkness) antes de acostarse es un claro homenaje a Indiana Jones y el templo maldito (1984). Y como ellas, numerosos detalles, algunos más evidentes que otros, que confirman esta serie como una referencia constante a clásicos del cine y, sobre todo, a los directores que los hicieron posibles.

Puede parecer que Stranger things ha dejado de ser Stranger things. Pero lo cierto es que, como toda buena serie, ha evolucionado. ¿Hacia dónde? Por el momento, hacia una trama mucho más rica, compleja y abierta de lo que fue la primera temporada. El peso dramático de los adultos ha pasado de meros secundarios en la órbita de unos jóvenes que buscan a su amigo desaparecido a protagonistas de pleno derecho en una lucha contra un mal mayor. Si a esto se une la complejidad que adquiere ese enemigo y el cambio producido en los arcos argumentales de los jóvenes protagonistas, lo que nos encontramos es una segunda temporada que ofrece más en todos los sentidos. Y hasta cierto punto, ese es el objetivo de toda continuación, aunque en este caso la introducción de nuevos personajes y las consecuentes nuevas tramas secundarias generan un doble fenómeno. Por un lado, esa riqueza dramática y de ciencia ficción ya mencionada. Pero por otro, se expande el tanto el mundo presentado en los primeros episodios que se diluye el tratamiento de algunos protagonistas, provocando una cierta sensación de abandono de los mismos. Sea como fuere, con una tercera temporada confirmada existe margen para continuar desarrollando y profundizando en este universo, potenciando todo lo bueno que lo define y tratando de minimizar los problemas de ese crecimiento dramático.

‘Molly’s Game’: El póker no es un juego de azar


Aaron Sorkin, creador de series como El ala oeste de la Casa Blanca y guionista de películas como La red social (2010), nunca ha sido un autor fácil. Más bien al contrario, su forma de narrar historias, con personajes complejos, cargados de matices y un bagaje cultural, social y político interminable, obliga a mantener una inusitada atención a lo que se narra, incluso aunque esto pueda parecer una tontería. Su primera película como director no es diferente, y aunque en este caso la realidad no supere a la ficción, su sello sigue dejando algunos momentos realmente extraordinarios.

Momentos que superan, con mucho, la propia historia. Porque más allá de un guión estándar y un desarrollo bastante lineal, sin grandes giros argumentales, el argumento de Molly’s Game, basado en la vida de Molly Bloom, tiende a perderse en su propio juego. El juicio al que se enfrenta la protagonista se convierte en una mera excusa para narrar la vida de esta ‘princesa del póker’, como se la llegó a denominar, una vida rodeada de personalidades y nombres (y hombres) importantes que, más allá del glamour y la sensación de estar siempre en el límite de la legalidad, aporta más bien poca profundidad dramática. Ese es el gran problema del film, que su base argumental, aunque pueda tener interés en un primer momento por los orígenes de la protagonista (magistralmente narrados, por cierto), pierde fuerza a medida que se adentra en la trama y no se generan los conflictos necesarios para que pueda crecer dramáticamente hablando.

El resultado es un film correcto, sin grandes giros pero que es capaz de ofrecer algo en compensación, y es la labor de Sorkin como guionista y unos actores extraordinarios. Curiosamente, es hacia el tercio final cuando todos ellos ofrecen lo mejor de sí mismos. El director y guionista compone un tour de force espléndido para mostrar la vulnerabilidad de un personaje aparentemente fuerte y abordar los orígenes de sus decisiones, en un diálogo entre Jessica Chastain (La casa de la esperanza) y Kevin Costner (Lo mejor para ella) que deja sin palabras. Aunque posiblemente el momento cumbre sea la defensa que hace Idris Elba (100 calles) de la protagonista, en uno de los mejores y más intensos monólogos de los últimos años. Posiblemente el final del film sea lo más atractivo del excesivo metraje, pero hay que reconocer que a lo largo de las dos horas y 20 minutos de duración hay momentos que juegan con la ironía, con el drama y sí, con el póker, que aderezan la por otro lado lineal historia.

En cierto sentido, Molly’s Game es un claro ejemplo de que una historia más bien sencilla puede adquirir peso dramático si los nombres encargados de contarla ofrecen su mejor versión. Claro que esta película, como todo lo que toca Sorkin, no es apta para todos los gustos. Diálogos densos, cargados de información, irónicos y rápidos, muy rápidos. Secuencias complejas, con argot del póker que a los profanos les sonará a chino. Y una duración innecesaria. Habrá quien no acepte estas premisas, pero aquellos que sí lo hagan disfrutarán de unos actores extraordinarios, de un desarrollo dramático sin grandes giros pero cargado de momentos interesantes, algunos brillantes. Como se menciona en un momento de la película, “el póker no es un juego de azar”. El cine tampoco, y el primer film dirigido por Aaron Sorkin es la prueba.

Nota: 6,75/10

‘Fargo’, más drama y un humor negro irregular en la 3ª temporada


Se conoce como serie de antología a aquella producción en la que cada episodio o temporada tiene una historia diferente con personajes diferentes. En los últimos tiempos son varios los ejemplos, desde American Horror StoryTrue Detective. Los atractivos de este formato son evidentes: historias autoconclusivas, tratamiento concentrado, personajes que se renuevan cada poco tiempo, tramas dinámicas, etc. Pero también tiene sus inconvenientes, y es el hecho de que no todas las historias tengan el mismo nivel dramático. Ha pasado en prácticamente todas estas producciones, y Fargo no es ajena. La ficción creada por Noah Hawley (serie Bones) e inspirada en la homónima película de los hermanos Coen (¡Ave, César!) alcanza su tercera temporada con diferencias sustanciales en su tratamiento, a pesar de querer mantener la misma estructura que en etapas anteriores.

Unas diferencias que, aunque puedan parecer sutiles y podo determinantes, la realidad es que han provocado que estos 10 nuevos capítulos no hayan causado la misma sensación que las dos temporadas previas, que por cierto sí tenían algo en común, aunque fuera de un modo muy indirecto. Dichas diferencias se hayan en el peso dramático de los personajes y, sobre todo, en la carga de humor negro de la historia, más dramática que las anteriores o, si se prefiere, menos irónica. A esto se añaden algunos personajes secundarios algo irregulares, introducidos casi por necesidad más que por una auténtica construcción del relato. Eso por no hablar de ese personaje con toques divinos que se cuela en mitad de la historia en varias ocasiones.

Pero volviendo al tratamiento de la historia, esta tercera temporada de Fargo carga mucho las tintas sobre la relación de los hermanos gemelos interpretados por un espléndido Ewan McGregor (La Bella y la Bestia). Tanto que se olvida de definir algo mejor no solo a los secundarios, sino al otro personaje principal de este tipo de historias: el o la policía encargada del crimen que centra la trama, en esta ocasión interpretada por Carrie Coon (serie The Leftovers). Mientras que los roles de McGregor cargan sobre sus hombros el peso dramático y cómico del argumento, el de Coon se limita a potenciar la inocencia y, hasta cierto punto ingenuidad, característica de estos personajes, obviando el necesario toque cómico que siempre han tenido.

Y al perder esa ironía esta pata de la estructura dramática queda coja. En efecto, la investigación policial se vuelve un tanto anodina, sin interés más allá de que se resuelva cuanto antes para poder ver qué ocurre con los culpables y con los secundarios involucrados en el crimen. Dicho de otro modo, este tipo de personaje, que en temporadas anteriores había tenido un papel protagonista, queda aquí relegado a un secundario importante cuya historia, dicho sea de paso, carece del interés necesario para soportar el peso de su historia. Esto provoca un desequilibrio dramático que se aprecia en el ritmo y el interés de las secuencias, y que termina por generar una irregularidad que puede hacer muy cuesta arriba el seguimiento del argumento.

Secundarios, siempre los secundarios

El personaje de Coon, al poder compararse con temporadas anteriores, puede que sea el caso más evidente, pero no es ni mucho menos el único. De hecho, la trama está cargada de secundarios que entran y salen de la trama sin aportar gran cosa al conjunto, salvo tal vez acentuar más si cabe el carácter surrealista y absurdo de buena parte de una historia que, vista en su conjunto, tiene menos humor del que podría esperarse y más drama del que sin duda tuvieron las anteriores etapas (y eso que algunas fueron sumamente dramáticas).

Pero estas irregularidades no convierten esta tercera temporada de Fargo en una producción mediocre. De hecho, sigue estando muy por encima de la media que suele verse en la pequeña pantalla. Y ello es fundamentalmente gracias a unos personajes y unos actores que, salvo los casos ya comentados, son simplemente brillantes. Entre ellos destaca, como también es habitual en todas las temporadas de esta ficción, el villano, interpretado ahora por David Thewlis (Wonder Woman). Misterioso y desagradable como pocos, este personaje logra hacerse con el control de la trama casi al instante, tanto dramática como figuradamente. Su presencia en pantalla es, literalmente, tan cautivadora como repugnante, absorbiendo la atención del espectador de forma casi hipnótica. Es sin duda el gran atractivo de esta etapa, y con él dos roles secundarios cuyo valor es mejor que se compruebe por uno mismo.

De hecho, tiene tal relevancia en el desarrollo de la historia que, a diferencia de temporadas anteriores, el episodio final termina precisamente con cerrando el arco argumental de su particular trama, enfrentándole con el rol interpretado por Coon en un final, todo hay que decirlo, tan hermoso y simbólico como sencillo. El hecho de que ambos personajes terminen enfrentándose cara a cara, así como el final que tiene uno de los protagonistas interpretado por McGregor, viene a convertirse en el broche perfecto entre los dos extremos de esta ficción. Villano y policía se enfrentan cara a cara en un diálogo que aúna los diferentes elementos del irregular desarrollo de la trama, amén de cerrar la historia de una forma original y eficaz.

El mejor resumen de esta tercera temporada de Fargo podría ser que, aun sin alcanzar las cotas dramáticas e irónicas e sus predecesoras, es una ficción muy superior a lo que puede verse en la televisión. De nuevo con esos incomparables parajes nevados como telón de fondo, la historia, con sus numerosas irregularidades, ofrece de nuevo una enrevesada historia en la que asesinato, culpabilidad, crimen organizado y humor absurdo se combinan para mostrar un mundo tan surrealista como las situaciones que viven sus personajes. Es cierto que sobran secundarios, que hay secuencias innecesarias y que el peso dramático de los protagonistas es tan irregular que termina perjudicando el desarrollo dramático, pero con todo y con eso sigue arrancando una sonrisa sarcástica. Y lo más importante, sigue siendo Fargo.

Drama, terror y comedia con nombres de peso para comenzar el 2018


Dejamos atrás un año repleto de grandes títulos, inesperados éxitos y sonados fracasos para comenzar un 2018 que, esperemos, nos depare al menos tan buen cine como el que acabamos de abandonar. Y la carta de presentación de estos nuevos 12 meses no podría ser mejor, al menos en lo que a actores y directores se refiere. Y a géneros, por supuesto, porque el drama, el terror, la comedia y la animación se dan cita en este 5 de enero, primer viernes del año.

Comenzamos el repaso con Molly’s Game, debut en la dirección del guionista Aaron Sorkin (serie The Newsroom) que, basándose en el libro autobiográfico de Molly Bloom, narra la historia de esta esquiadora de talla mundial que logra amasar una fortuna. Al no poder entrar en el equipo olímpico, decide mudarse a Los Ángeles, donde realiza apuestas clandestinas de póker. Este drama, que cuenta con guión del propio Sorkin, está protagonizado por Jessica Chastain (El caso Sloane), Idris Elba (La Torre Oscura), Kevin Costner (Figuras ocultas), Michael Cera (Lemon), Samantha Isler (Captain Fantastic), Chris O’Dowd (St. Vincent), Jeremy Strong (Detroit), Brian d’Arcy James (serie 13 reasons why) y Graham Greene (serie Defiance), entre muchos otros.

Muy diferente es Insidious: La última llave, cuarta entrega de la saga de terror que, al igual que la tercera parte, se centra en la psíquica protagonista de la saga, que en esta ocasión deberá cazar y hacer frente a su mayor miedo, escondido en su propia casa. Dirigida por Adam Robitel (2001 maníacos), la película cuenta en su reparto con Lin Shaye (Ouija), Josh Stewart (La hora decisiva), Javier Botet (It), Spencer Locke (Karaoke man), Kirk Acevedo (El amanecer del Planeta de los Simios), Tessa Ferrer (serie Anatomía de Grey), Leigh Whannell (Dulces criaturas) y Caitlin Gerard (serie American crime).

El drama con tintes de misterio es el género de Wonderstruck. El museo de las maravillas, adaptación del libro de Brian Selznick realizada por Todd Haynes (Carol) cuyo argumento se centra en dos niños de diferentes épocas que desean cosas distintas, pero cuyas búsquedas para encontrarlo se desarrollan con una fascinante simetría. Julianne Moore (Suburbicon), Michelle Williams (El gran showman), Amy Hargreaves (Prism), Cory Michael Smith (serie Gotham), James Urbaniak (Rebelde entre el centeno), Oakes Fegley (Peter y el dragón) y Morgan Turner (Jumanji: Bienvenidos a la jungla) son los principales actores.

El cuarto estreno procedente de Estados Unidos es Qué fue de Brad, comedia dramática con tintes musicales que escrita y dirige Mike White (El año del perro), quien también se reserva un papel en esta historia que arranca cuando un padre inicia un viaje con su hijo para elegir universidad. Durante este tiempo juntos el hombre deberá afrontar su fracaso personal, sobre todo cuando afronte que sus antiguos compañeros han tenido éxito en sus vidas. El reparto está encabezado por Ben Stiller (Zoolander No. 2), Austin Abrams (Ciudades de papel), Jenna Fischer (Kiss me), Luke Wilson (Todo lo que teníamos), Jemaine Clement (Don Verdean) y Michael Sheen (Passengers).

Pura comedia es la española Que baje Dios y lo vea, cinta que narra las peripecias de un monasterio en quiebra cuya única salvación está en ganar la ‘Champions Clerum’, un torneo de fútbol solo para religiosos. El problema es que ninguno de los monjes sabe jugar al fútbol, por lo que será necesario un milagro para poder salvar su hogar. Curro Velázquez escribe y dirige el que es su debut en el largometraje, que cuenta entre sus actores con Karra Elejalde (1898. Los últimos de Filipinas), Alain Hernández (Plan de fuga), El Langui (Fuga de cerebros 2), Macarena García (La Llamada), Tito Valverde (Villaviciosa de al lado) y Joel Bosqued (Perdona si te llamo amor).

Bélgica y Francia colaboran en Entre ellas, comedia romántica que gira en torno a cuatro amigas que solo mienten por amor. Una de ellas está a punto de casarse, pero a pocas semanas del enlace el resto descubre que el novio la está engañando con otra, por lo que deciden mantenerlo en secreto. Este debut en el largometraje de Solange Cicurel, autora también del guión, está protagonizado por Camille Chamoux (Maman a tort), Stéphanie Crayencour (El médico africano), Laurent Capelluto (serie Les revenants), Jenifer Bartoli (Les francis), Tania Garbarski (Fils unique), Fabrizio Rongione (Dos días, una noche) y Clément Manuel (serie Enemigo público).

Estos primeros estrenos de 2018 se completan con Sola en casa, cinta canadiense de animación dirigida a cuatro manos por Peter Lepeniotis (Operación Cacahuete) y Shelly Shenoy, que de este modo debuta tras las cámaras.La trama se centra en una niña que se muda con su madre a una nueva casa cuyo jardín está plagado de figuritas de gnomos. Lo que descubre al llegar es que esos gnomos están vivos y llevan años protegiendo el planeta de la amenaza de unas criaturas. La joven, acompaña de su inseparable amigo, se unirá a esta lucha para defender y salvar el mundo. Acción, aventura y humor se dan cita en este film que cuenta con las voces de Becky G. (Power Rangers), Tara Strong (Operator), Josh Peck (Nunca es tarde), David Koechner (Bernard and Huey) y Olivia Holt (Class Rank).

‘El gran showman’: El arte de emocionar y entretener con cada plano


Es muy difícil que una película, un libro, una canción emocionen y apasionen durante toda su duración. Por eso cuando se encuentra se disfruta como nunca. Y eso es precisamente lo que ocurre con el debut en la dirección de Michael Gracey, un musical sobre el nacimiento del circo, el entretenimiento y la figura de P.T. Barnum que se aleja de controversias y sombras para apostar por la luminosidad de unos espectaculares y espléndidos números musicales acompañados de unas canciones que deberían de recibir algún que otro premio.

A decir verdad, El gran showman se puede considerar un musical clásico, una obra con un espíritu que evoca las grandes obras del género y que apuesta en todo momento por hacer avanzar a los personajes a golpe de nota musical y coreografía. Y la apuesta es todo un éxito. Las posibilidades que ofrecen tanto la historia como el escenario en el que se desarrolla son exprimidas al máximo por Gracey, quien se aleja de montajes atropellados y opta por grandes planos que permitan apreciar el movimiento de los personajes en pantalla, llenando a su vez de color y diversión una historia que, por otro lado, tiene un arco argumental algo sencillo pero incuestionablemente bien elaborado. En la retina quedan números como el protagonizado por Hugh Jackman (Australia) y Zac Efron (Malditos vecinos 2) en un bar (atentos al camarero, pieza fundamental del show), el de la pareja de jóvenes enamorados o el de los ‘freaks’ en plena fiesta de la alta sociedad.

Desde luego, el film es uno de los mejores del año, o al menos de los últimos meses. Sus nominaciones a los Globos de Oro, y sus más que probables nominaciones a los Oscar, así lo atestiguan. Pero eso no implica que la película no pueda dar más de sí. En ese intento por hacer un film brillante, alegre y luminoso la trama se aleja de los momentos más polémicos en la vida de este personaje al que da vida Jackman de forma magistral. A lo largo de la historia se mencionan aspectos como la manipulación de Barnum, su obsesión por entrar en las clases altas para demostrar su valía o, incluso, la utilización de esos ‘freaks’, como se les conocía entonces, para medrar. Son aspectos planteados en la trama, y aunque algunos de ellos dan pie a un cierto dramatismo, tienden a superarse de un modo más bien aséptico, sin generar excesivos conflictos y que sirvan únicamente para un nuevo y espléndido número musical.

Y aún teniendo en cuenta esto, El gran showman es capaz de sobreponerse a sus debilidades y revelarse como un film espléndido, un entretenimiento en estado puro cargado de color, diversión, romance, ciertas dosis de drama y, sobre todo, música, mucha música. Los amantes del género tienen una cita imprescindible, pero cualquier espectador que busque pasar unos ajustados 105 minutos inolvidables no debería pasar por alto esta alternativa. Con un reparto en estado de gracia en líneas generales, Gracey compone todo un espectáculo al más puro estilo P.T. Barnum. Habrá quienes consideren que no es arte, que no está al nivel cultural que se debería exigir. Tampoco lo pretende, pero incluso sin pretenderlo la belleza y el sentimiento de felicidad que desprende en cada plano es abrumador.

Nota: 8/10

Jackman se viste de ‘El gran showman’ para evitar dar la nota


Termina 2017, y lo hace con un puñado de estrenos tan variopintos como interesantes, al menos algunos de ellos. Con la música como gran protagonista, este viernes 29 de diciembre la comedia se convierte en el principal aliciente de las novedades que inundan la cartelera, ya sea combinada con el drama o en clave más gamberra. Y antes de comenzar el repaso, desde Toma Dos os deseamos un Feliz Año Nuevo y que el 2018 llegue cargado de buenas y emocionantes películas.

Sin duda este viernes la principal novedad es El gran showman, biopic de P. T. Barnum, pionero de la industria del espectáculo con una propuesta circense que combinaba malabares y lo que entonces se conocía como ‘freaks’. Narrado en clave musical, el film es la ópera prima de Michael Grace, que dirige un reparto encabezado por Hugh Jackman (Los miserables), Michelle Williams (Manchester frente al mar), Zac Efron (Baywatch: Los vigilantes de la playa), Zendaya (Spider-Man: Homecoming), Rebecca Ferguson (El muñeco de nieve) y Paul Sparks (serie House of cards), entre muchos otros.

La música también es protagonista en Dando la nota 3, que sitúa a las Bellas desunidas y tratando de mantenerse a flote con un empleo después de ganar el campeonato mundial y comprobar que no pueden ganarse la vida creado música solo con su voz. El grupo tiene una última oportunidad de reunirse en una gira alrededor del mundo junto al ejército, pero su reencuentro estará marcado por la rivalidad con otro grupo que combina sus voces con instrumentos. Humor, algo de drama y mucho ritmo es lo que propone esta cinta dirigida por Trish Sie (Step Up all in) y protagonizada por Anna Kendrick (El contable), Elizabeth Banks (Power Rangers), Brittany Snow (Una noche para morir), Hailee Steinfeld (3 días para matar), Rebel Wilson (Agente contrainteligente), Ruby Rose (John Wick: Pacto de sangre), Anna Camp (serie True Blood), Ester Dean (Dando la nota) y John Lithgow (Interstellar).

Muy diferente es la comedia dramática The disaster artist, nuevo film dirigido y protagonizado por James Franco (Una lucha incierta) que adapta el libro biográfico escrito a cuatro manos por Greg Sestero y Tom Bissell, y que narra el rodaje caótico de una de las peores películas de la historia, ‘The room’, realizada y protagonizada en 2003 por Tommy Wiseau. En el reparto encontramos, además de a Franco, a su hermano Dave Franco (Ahora me ves 2), Alison Brie (Mejor… solteras), Josh Hutcherson (Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte 1), Seth Rogen (Malditos vecinos 2), Zac Efron, que repite estreno, y Sharon Stone (Mothers and daughters).

Fuera de Estados Unidos destaca la británica El arte de la amistad, comedia dramática biográfica escrita y dirigida por el actor Stanley Tucci (Blind date) en torno a la vida del escultor y pintor suizo Alberto Giacometti, en concreto a su amistad con el escritor norteamericano James Lord, al que pidió retratar durante un viaje que este último realizó a París. Geoffrey Rush (Dioses de Egipto), Armie Hammer (Animales nocturnos), Clémence Poésy (Mañana empieza todo), Tony Shalhoub (Dulce venganza), James Faulkner (serie Juego de tronos) y Sylvie Testud (Tamara) encabezan el reparto.

Francia, Canadá y la República Checa colaboran en Una bolsa de canicas, drama que adapta la novela homónima de Joseph Joffo ambientada en la II Guerra Mundial. La historia se centra en dos hermanos que se ven obligados a huir de su hogar en París para no ser capturados por los nazis, comenzando un viaje por toda Francia hasta llegar a un lugar seguro en el que reencontrarse con su familia. Dirigida por Christian Duguay (Boot camp), la película cuenta entre sus actores con Dorian Le Clech (Lili Rose), Batyste Fleurial, Christian Clavier (Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?), Elsa Zylberstein (Primavera en Normandía), Patrick Bruel (Los ojos amarillos de los cocodrilos) y César Domboy (Un hombre de altura).

Desde Alemania nos llegan las dos últimas novedades. Por un lado, la comedia romántica Olvídate de Nick, cinta con toques dramáticos dirigida por Margarethe von Trotta (Tiro de gracia) cuya trama se centra en la relación entre dos mujeres totalmente opuestas que comparten un piso en Nueva York y el mismo exmarido, un galán que ha dejado a su segunda mujer por una joven modelo. Con el paso del tiempo y la convivencia ambas mujeres comprenderán que no es tanto lo que les separa. En el reparto destacan los nombres de Ingrid Bolsø Berdal (serie Westworld), Katja Riemann (High Society), Lucie Pohl (Deadly signal), Haluk Bilginer (Shelter) y Susan Duerden (Double duty).

Por otro, Recuerdos desde Fukushima es un drama que arranca cuando una joven alemana se une a una organización humanitaria que viaja a Fukushima para tratar de hacer la vida más fácil a los supervivientes de la catástrofe nuclear. Allí conocerá a la última geisha de la ciudad, una mujer arisca con la que, sin embargo, trabará amistad. Doris Dörrie (Cerezos en flor) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Kaori Momoi (Amaya), Naomi Kamata, Rosalie Thomass (Taxi), Kurumi Aizawa y Moshe Cohen.

‘Una vida a lo grande’: la increíble película menguante


Al igual que sus anteriores películas, la nueva historia dirigida por Alexander Payne (Entre copas) plantea un debate sobre diferentes aspectos sociales. Y al igual que las anteriores, el contenido tiende a ser mejor que la forma en que se narra esa historia. Uno de los principales efectos secundarios de esto es que su nuevo film tiene una duración excesiva para el viaje que este nuevo hombre menguante realiza para encontrarse a sí mismo.

Porque Una vida a lo grande es en realidad eso, un viaje a lo largo de años de un personaje mediocre, que sueña con una vida mejor que siempre busca en decisiones por motivos equivocados. En este sentido, el contexto utilizado para mostrar dicha aventura no podría ser más idóneo: un nuevo proceso científico-médico capaz de reducir el tamaño de la gente, creando una población menos contaminante y más respetuosa con el medio ambiente. Este último aspecto abre un interesante debate planteado a lo largo del metraje entre lo que lleva a la gente a reducir su tamaño, si la verdadera conciencia para salvar el planeta o el egoísmo de tener una vida mejor.

Es en ese debate en el que se sitúa siempre el personaje de Matt Damon (Un lugar para soñar), tendiendo siempre a cometer el mismo error una y otra vez, algo que incluso se menciona de forma explícita en algún momento del film. Y ese es el principal problema de la trama. Apenas existe evolución por parte del protagonista. A medida que avanza la historia, y una vez superado el espléndido momento de la reducción de tamaño, el arco argumental del héroe parece estancarse, como si no tuviera un objetivo claro. Y aunque ese es realmente el sentido de su viaje, las constantes dudas le llevan a plantearse siempre las mismas preguntas sin darlas respuesta, lo que termina siendo excesivamente repetitivo y resta relevancia tanto al ritmo de la narración como al interés por el argumento.

En cierto modo, Una vida a lo grande va de más a menos, como su protagonista. El comienzo, aunque pausado, es brillante en su exposición de los motivos que llevan al protagonista a reducir su tamaño. Y el proceso al que se somete está contado de un modo brillante. Pero a partir de ese momento la historia, como su personaje, parecen perder un sentido claro. Y con esto pierde ritmo, interés y fuerza dramática. Sí, el debate entre responsabilidad social y egoísmo se mantiene hasta el final. Sí, el viaje del héroe está marcado por sus dudas acerca de su verdadero yo. Pero carece de grandes conflictos, y eso termina, en último término, por perjudicarle.

Nota: 6,5/10

‘Jumanji: Bienvenidos a la jungla’: pulse ‘Start’ si se atreve


Cuando en 1995 se presentaba Jumanji se hacía como una aventura familiar, un entretenimiento en torno a algo tan tradicional como un juego de mesa. Pero después de dos décadas, aquel film se ha convertido en una película de culto para varias generaciones, en un derroche de imaginación, humor, drama y acción con varias lecciones a aprender. Por eso se antojaba algo innecesario este remake/secuela que, en esta ocasión, se traslada a la jungla en lugar de traer la jungla a nuestro mundo.

Los tiempos cambian, y con ellos las formas de entretenimiento. Y por extensión, la de este juego de supervivencia selvático. Sin una explicación clara de los motivos por los que se convierte en videojuego, la mecánica de la película viene a ser la misma, salvo por detalles que restan la magia que sí tuvo la original: esa necesidad de jugar con dados, las consecuencias de hacer trampas y, sobre todo, las amenazas a las que se enfrentan los protagonistas. Es el contexto en realidad lo que convierte a esta aventura en una mera producción sin más recorrido que la distracción durante dos horas, amén de unos efectos especiales más correctos que otra cosa.

La cinta, desde luego, cumple con su función. El ritmo y las secuencias de acción se equilibran con el relato de la trama y un tratamiento que los aficionados a los videojuegos reconocerán al instante. Si a esto sumamos que los héroes tienen la mentalidad de unos adolescentes que no comprenden lo que ocurre, la combinación es hilarante por momentos, dejando vía libre a los actores para dar rienda suelta a un contraste entre físico y personalidad, entre el personaje de videojuego y el personaje en la vida real. Contraste que muchas veces salva un tratamiento más bien pobre de la historia, que tiende a olvidarse de los riesgos de la selva (como en la original) y se queda solo con los grandes animales que habitan entre los árboles.

Así, Jumanji: Bienvenidos a la jungla ofrece y confirma lo que se espera de ella, es decir, vivir una aventura durante las dos horas que dura esta historia. Con momentos divertidos y otros cargados de adrenalina, la película deja al margen el drama familiar o los problemas de los jóvenes para contar un relato cargado de acción, héroes y villanos de videojuego y PNJ. Y ese es precisamente lo que la convierte en una cinta que se olvida tan rápido como se consume. La falta de trasfondo, o al menos de un mensaje capaz de calar más que los músculos de Dwayne Johnson (serie Ballers), cuyo carisma por cierto salva buena parte del film, es lo que hace cuestionable esta adaptación, sobre todo para aquellos que vivieron y crecieron con el recuerdo del niño convertido en mono por hacer trampas en un juego de mesa.

Nota: 5,5/10

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: