‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

Anuncios

‘Homeland’ cambia de enemigo y une familia y espionaje en la 7ª T.


El final de la sexta temporada de Homeland supuso toda una revolución en muchos aspectos. La serie sentaba unas bases cuanto menos interesantes para su desarrollo futuro. Y una vez vista y disfrutada la séptima etapa, solo cabe rendirse ante lo evidente: esta ficción creada por Alex Gansa (serie Maximum Bob) y Howard Gordon (serie Tyrant) es una de las más completas, complejas y enriquecedoras que existen en la actualidad. Y lo es porque aprovecha los acontecimientos reales para crear todo un mundo ficticio paralelo, dotándolo así de un realismo inusualmente alto, algo imprescindible en este tipo de tramas.

Al igual que ya ocurriera al final de la anterior etapa, el argumento transcurre en Estados Unidos. Pero a diferencia de lo visto hasta ahora, el islamismo ha dejado paso a la amenaza rusa, al delicado equilibrio entre dos potencias mundiales históricamente enfrentadas. Casualidad o no (más bien lo segundo), la injerencia rusa ha sido una de las constantes en los primeros meses de Donald Trump en la Casa Blanca, del mismo modo que ocurre en la serie. Claro que en estos 12 capítulos  la trama va más allá. Mucho más allá si se analizan la sucesión de acontecimientos que han nutrido el arco dramático de la temporada. Porque, en efecto, son muchos los matices dignos de analizar en esta etapa, al igual que ocurre en la serie en general.

Si bien es cierto que todo vuelve a girar en torno a Carrie Mathison (Claire Danes –El caso Wells-, de nuevo inmensa en el papel), como no podría ser de otro modo, Homeland es capaz de encontrar tramas secundarias lo suficientemente importantes como para ampliar su campo narrativo, elevando el grado de complejidad de la historia y terminando con un gancho que, posiblemente, sea el mejor de toda la serie. Pero sobre eso hablaremos luego. Uno de los aspectos más interesantes de la historia es, precisamente, el peso que han ganado muchos secundarios. No hace falta mencionar que el rol al que da vida Mandy Patinkin (Wonder) es imprescindible ya en esta historia, pero a él se han sumado otros de presencia intermitente en esta historia.

Me refiero fundamentalmente a la familia de Mathison. En anteriores temporadas el tratamiento de su relación con su hija, sobre todo en los primeros años, y con su familia más directa ha sido cuanto menos cuestionable. Ya fuera por falta de espacio o por entenderse como una carga dramática innecesaria, lo cierto es que los roles de la hermana y de la hija han sido utilizados más como una muleta en la que apoyarse en diferentes momentos de la narración que como un trasfondo dramático. En esta séptima etapa, sin embargo, adquieren un peso notable, convirtiéndose en motor dramático para el desarrollo de la protagonista, interfiriendo de forma activa en el aspecto que, hasta ahora, siempre había sido el epicentro de la historia: el trabajo de una mujer para defender Estados Unidos. La unión de ambos mundos, muy diferenciados hasta ahora, transforma la historia para dotarla de una mayor profundidad dramática y, por tanto, una mayor y enriquecedora complejidad. Complejidad, por cierto, que se traduce en una espléndida deriva emocional de la protagonista, incapaz de manejar todos los aspectos de su vida a la vez.

Árabes por rusos

Aunque sin duda el cambio más interesante está en el enemigo al que debe enfrentarse la protagonista. La pasada temporada trasladó la amenaza al interior de Estados Unidos, y en esta se rompe, al igual que se hizo en la tercera etapa, con lo visto hasta ahora para plantear un nuevo enemigo, como decía al principio tomando como punto de partida la situación actual de las relaciones políticas internacionales. Bajo este prisma, la trama aborda, en primer lugar una amenaza interna marcada por teorías de la conspiración, y en segundo lugar una amenaza externa con influencias de la Guerra Fría.

Respecto a la primera, heredera directa del final de la sexta temporada, los creadores de Homeland aprovechan igualmente la realidad. O mejor dicho, las emociones actuales. La serie localiza buena parte de los sentimientos de rechazo que genera Trump para articular toda una lucha clandestina contra la presidenta a la que da vida Elizabeth Marvel (serie House of cards), primero a través de un comunicador de masas y luego a través de los propios movimientos políticos en el Congreso. Dos líneas aparentemente independientes que, sin embargo, tienen mucho en común y, lo que es más relevante, ofrecen un reflejo de la sociedad americana, al menos de una parte de ella. El tiroteo en una finca particular y las consecuencias del mismo es posiblemente uno de los momentos más dramáticos vistos en esta serie, y ha habido muchos. Pero a diferencia de otros, este se podría haber evitado, lo que aporta si cabe un mayor impacto emocional.

Ambos elementos de esta amenaza interna están unidos por algo mucho mayor, que es la amenaza externa. El cambio de enemigo a Rusia genera también un cambio en el desarrollo dramático muy particular. A diferencia de temporadas anteriores, donde el enemigo se escondía y era necesario encontrarle, en estos 12 episodios el enemigo juega las mismas cartas que la protagonista, lo que eleva la dificultad del juego y, por lo tanto, el interés. El mejor momento que define esta idea es la conversación entre los roles de Danes y Patinkin, donde la primera comprende el alcance de la conspiración rusa y el segundo se pone tras una pista que hasta ese momento solo era una teoría. Punto de inflexión de manual, dicha conversación modifica en apenas unos minutos todo el planteamiento narrativo precedente y posterior, en un ejercicio dramático sencillamente brillante en todos sus aspectos.

Pero si Homeland deja algo grabado a fuego en la memoria es su gancho de final de temporada. Esos meses con la protagonista prisionera, esa mirada perdida al ser rescatada y la certeza de que su mente tardará en recuperarse, si es que alguna vez lo logra, son ingredientes suficientes para que una futura temporada desarrolle una trama sumamente interesante, potenciando los aspectos personales y profesionales del personaje y dotando de un mayor protagonismo a secundarios menos importantes en todos estos años. Pero eso es el futuro. Por lo pronto, la séptima etapa no solo confirma que la serie es de lo mejor en intriga y espionaje que se hace hoy en día, sino que sabe adaptarse y reinventarse a cada paso, aprovechando los acontecimientos de la actualidad política para crear toda una conspiración que evoluciona constantemente.

‘El muñeco de nieve’: No cuesta seguir el rastro de sangre


Las modas, sean del tipo que sean, suelen tener la ventaja de ofrecer algo conocido y que funciona. El gran problema es que, una vez conocidas sus claves, el contenido puede tornarse algo previsible, rutinario, incapaz de aportar algo nuevo a la corriente a la que pertenece. Y la última película de Tomas Alfredson (Déjame entrar) tiene algo de esto. Bueno, según a quién se pregunte puede que mucho.

Porque, en efecto, El muñeco de nieve explota al máximo las posibilidades dramáticas de una trama de intriga con asesino en serie de por medio, investigador borracho y personajes que tienen algo que ocultar. Y sí, la fotografía y la puesta en escena son impecables, al igual que la labor de su reparto. Y todo ello, con una narrativa sólida que construye sólidamente un relato directo, sin grandes distracciones y con puntos de giro más que correctos, debería ser suficiente para estar hablando de un thriller sin pretensiones pero notable.

Sin embargo, algo falla. Y ese algo no pertenece propiamente a la cinta, sino a la novela de Jo Nesbø en la que se basa. Para empezar, la estructura de la historia aporta muy poco a este tipo de relatos, contando con todas las claves de éxito de otros libros y películas anteriores, desde ese personaje poderoso con más sombras que luces, hasta casos sin resolver del pasado que vuelven a escena. Pero además, el argumento ofrece pistas, puede que demasiadas, que permiten al espectador adelantarse a los acontecimientos e, incluso, a la revelación final de la identidad del asesino, restando dramatismo y fuerza a la resolución de la cinta.

Con todos estos elementos, El muñeco de nieve se convierte en un film previsible que se desinfla dramáticamente hablando a medida que avanza su historia. Un thriller más de esa hornada de relatos del norte de Europa que, a pesar de tener todos los elementos para convertirse en una obra de suspense sumamente interesante, se queda en un quiero y no puedo, en un intento de ofrecer al espectador una investigación policial de varios crímenes con un toque original que, en realidad, es un relato previsible y carente de elementos inesperados.

Nota: 5,5/10

‘Dunkerque’: los silenciosos tiempos de la guerra


Hace ya tiempo que entrar en una sala de cine para ver una película de Christopher Nolan (El truco final) es de por sí una experiencia multisensorial. Visualmente poderosas, el uso del sonido y de los efectos potencian una narrativa suficientemente impactante y sólida por sí sola. La última cinta del realizador británico viene a confirmar un secreto a voces: que estamos ante el que posiblemente sea el mejor director de su generación y, hasta cierto punto, un heredero de Stanley Kubrick (La chaqueta metálica).

La labor de Nolan tras las cámaras de Dunkerque alcanza su máxima expresión en todos los aspectos. Con una historia tan sencilla como compleja de narrar por la cantidad de escenarios y personajes necesarios para representar la acción, el director se limita a hacer lo que mejor sabe hacer: atenazar al espectador con unos planos espectaculares y sobrecogedores, aferrarlo a su asiento con la tensión dramática y la angustia de unos hombres a merced de la suerte y de un aciago destino del que no parece que puedan escapar. Con pocos diálogos, la cinta apuesta por potenciar el sonido de un modo cuanto menos particular. Sin grandes fanfarrias ni estruendos innecesarios, los graves provocados por los motores de los aviones, los impactos de bala o los estallidos de las bombas mantienen prácticamente todo el relato con un trasfondo tenso no apto para personas que se angustien fácilmente.

A esta narrativa se suma, para rizar el rizo, el particular gusto de los hermanos Nolan por los tiempos de la narración. Si bien al comienzo puede despistar, el uso de secuencias clave permite al espectador recomponer el puzzle que representa este rescate de más de 300.000 personas de una playa a través de la visión de un puñado de personajes repartidos por tierra, mar y aire. De este modo, y más allá del relato, el film se despliega como un mapa a descifrar que hace aún más interesante, si cabe, una trama carente de grandes giros argumentales o enemigos a las puertas, pero enriquecido con un dramatismo propio de los films que forman parte de la historia. Y es aquí donde radica la magia del genio de Nolan, en ser capaz de permitir al espectador desentrañar de forma gradual la maraña narrativa que parece mostrar en un principio (y la palabra clave es “parece”).

Puede que Dunkerque no sea una película perfecta. De hecho, en este juego narrativo con tantos y variopintos personajes donde los diálogos brillan por su ausencia en buena parte del metraje, los protagonistas son los que peor parados salen. Tantos roles impiden una buena definición de ellos, aunque sí lo suficiente como para dotar al conjunto de la profundidad dramática necesaria. Es un mal menor y necesario en una épica obra como esta que sobrecoge, hipnotiza y enamora a partes iguales. Que Nolan haya vuelto a crear una obra extraordinaria empieza a ser algo habitual. Que lo haga con géneros tan dispares como sus últimas obras le acerca un poco más al Olimpo de los grandes directores de la historia del cine.

Nota: 9/10

Jonah Hill y Miles Teller, profesionales del peligroso ‘Juego de armas’


Estrenos 9septiembre2016Después de la tormenta llega la calma. Y después de la espectacularidad de la nueva Ben-Hur llega… bueno, llega más acción, aunque en esta ocasión con buenas dosis de humor. Porque este viernes, 9 de septiembre, se estrena uno de los proyectos más curiosos e interesantes del año, al menos en lo que a temática y actores se refiere. Y no llega solo. Mucho cine europeo es lo que los espectadores podrán encontrar este fin de semana en la cartelera española.

Pero comencemos por Juego de armas, versión cinematográfica de una historia real recogida por un artículo de Guy Lawson para la revista ‘Rolling Stone’. Su trama es cuanto menos curiosa: dos jóvenes sobreviven vendiendo armas a través de internet. Su negocio da un enorme salto cuando logran un contrato con el Pentágono por valor de 300 millones para suministrar armas a los aliados estadounidenses del ejército afgano. Pero esa cantidad de dinero y la vida que parece prometer a estos dos jóvenes está acompañada de una sucesión interminable de problemas. Humor, acción y algo de drama son los tres pilares de este film dirigido por Todd Phillips (R3sacón) y protagonizado por Miles Teller (Cuatro fantásticos), Jonah Hill (El lobo de Wall Street), Ana de Armas (Por un puñado de besos), Kevin Pollak (Camino) y Shaun Toub (serie Homeland).

Vamos ahora con los estrenos españoles, entre los que destaca Gernika, drama dirigido por Koldo Serra (Bosque de sombras) cuya historia se centra en la relación de amor entre un famoso corresponsal y una idealista censura de la oficina de prensa de la República. Relación que no es bien vista por el jefe de la joven, un comisario político soviético consumido por los celos. Todo ello con el conocido bombardeo de la localidad vasca como telón de fondo. El reparto, muy internacional, está encabezado por James D’Arcy (Hitchcock), María Valverde (Ahora o nunca), Jack Davenport (Kingsman: Servicio Secreto), Irene Escolar (Altamira), Bárbara Goenaga (Sin retorno), Ingrid García Jonsson (Toro), Álex García (La novia), Víctor Clavijo (La isla del viento), Julián Villagrán (Ciudad Delirio) y Burn Gorman (La cumbre escarlata).

También tiene especial interés Tarde para la ira, el debut en la dirección del actor Raúl Arévalo (Cien años de perdón). Este thriller arranca cuando un hombre que ha pasado ocho años en prisión por el robo a una joyería vuelve a reintegrarse en la sociedad con el objetivo de rehacer su vida. Sin embargo, una situación inesperada y un desconocido le harán comenzar un viaje que le obligará a enfrentarse con el pasado. Antonio de la Torre (Felices 140), Luis Callejo (Palmeras en la nieve), Ruth Díaz (Los días no vividos) y Manolo Solo (B) encabezan el reparto.

La animación está representada por El principito, nueva versión del famoso libro de Antoine de Saint-Exupéry. Producida en Francia en 2015, la trama narra, para aquellos que no la conozcan, el encuentro entre un aviador que se estrella en el desierto del Sáhara y un pequeño príncipe del espacio exterior que viaja de planeta en planeta realizando preguntas que a priori pueden parecer evidentes. La cinta, dirigida por Mark Osborne (Kung Fu Panda), cuenta con las voces de Riley Osborne, Jeff Bridges (El séptimo hijo), Rachel McAdams (Una cuestión de tiempo), Paul Rudd (Ant-Man), Marion Cotillard (El sueño de Ellis), James Franco (Retales de una vida), Benicio del Toro (Sicario) y Paul Giamatti (San Andrés), entre otros.

Aunque sin duda la cinta más europea es Sparrows (Gorriones), cinta producida en 2015 entre Dinamarca, Croacia e Islandia y cuya trama se centra en un joven que se ve obligado a vivir con su padre cuando su madre decide trasladar su vida a África siguiendo a su nuevo marido. La difícil relación del adolescente con su padre y con sus viejos amigos de la infancia definirá su vida. Dirigida por Rúnar Rúnarsson (Eldfjall), la película está protagonizada por Ingvar Eggert Sigurdsson (Everest), Rade Serbedzija (Venganza: Conexión Estambul), Atli Oskar Fjalarsson (Órói) y Rakel Björk Björnsdóttir (Ferox).

En 2015 también se produjo El espejo de los otros, comedia dramática argentina escrita y dirigida por Marcos Carnevale (Corazón de león) cuyo argumento gira en torno a un restaurante de Buenos Aires diseñado en las ruinas de una catedral gótica. Con una única mesa, el establecimiento ofrece la experiencia de compartir el amor, la vida, la muerte, la codicia y la soledad en una “última cena”. El reparto está encabezado por Norma Aleandro (La suerte en tus manos), Graciela Borges (Dos hermanos), Leticia Brédice (Rosa fuerte) y Alfredo Casero (La reconstrucción).

Y desde India llega Masaan, drama romántico ambientado en la ciudad santa de Benarés que sigue las vidas de varios personajes atrapados entre la época moderna y el mundo tradicional en el que se han criados. Un joven pobre que se enamora de una chica de una casta superior, un niño huérfano que busca una familia o un policía que cae en la corrupción y traiciona sus principios son algunos de estos personajes. Dirigida por Neeraj Ghaywan (Shorts), la cinta está protagonizada por Pankaj Tripathy (Maazii), Vicky Kaushal (Bombay Velvet), Sanjay Mishra (Boss) y Richa Chacha (Words with Gods).

Para finalizar, un doble evento que solo unos pocos podrán ver este jueves, 8 de septiembre. Ataque a los TitanesAtaque a los Titanes 2: El fin del mundo es la adaptación japonesa a imagen real del conocido manga creado por Hajime Isayama que narra cómo la Humanidad ha aprendido a vivir encerrada en ciudades de enormes muros. El motivo es que hace casi un siglo los Titanes aparecieron para acabar convertir a los hombres en su alimento. Los muros han conseguido dar un poco de tranquilidad y normalidad, pero cuando un Titán colosal hace acto de presencia y destruye las paredes como si fueran papel, la Humanidad tendrá que hacer frente de nuevo a sus miedos. El díptico está dirigido por Shinji Higuchi (Lorelei), y en su reparto encontramos a Haruma Miura (Crows II), Kiko Mizuhara (Tokio blues), Kanata Hongô (Gantz), Nanami Sakuraba (Akai ito), Takahiro Miura (Samu life) y Satomi Ishihara (Sadako 3D).

Channing Tatum llega a la cartelera española por partida doble


Estrenos 6febrero2015El mes de febrero de 2015 comienza más o menos como terminó enero, es decir, con nominados a los Oscar como principal atractivo. La diferencia con semanas anteriores es que hoy, viernes día 2, ese título llega acompañado de muchas propuestas de lo más diversas y con un atractivo mayúsculo, sobre todo para la gente más joven. Eso, y que uno de los actores protagonistas tiene presencia en la cartelera por partida doble. Entre tantos estrenos es difícil escoger por dónde comenzar, así que lo haremos con uno de los grandes candidatos a los Oscar.

Y ese no es otro que Foxcatcher, drama ambientado en el deporte olímpico que narra la historia real de Mark Schultz, ex campeón de lucha libre que en los años 80 vivía a la sombra de su hermano mayor, un afamado entrenador de este deporte. Ansioso por recuperar su viejo prestigio, el hombre acepta el encargo de un millonario, quien pretende crear un equipo para competir en las Olimpiadas de Seúl de 1988. Pero lo que comienza siendo un trampolín para volver al estrellato se convierte poco a poco en una relación oscura y turbulenta por el explosivo carácter del millonario, habituado a ejercer una fuerte presión psicológica en aquellos que le rodean. Dirigida por Bennett Miller (Moneyball: Rompiendo las reglas), la cinta está protagonizada por Steve Carell (Noche loca), Channing Tatum (Asalto al poder), Mark Ruffalo (Begin again), Sienna Miller (The girl) y Vanessa Redgrave (El mayordomo).

Precisamente Channing Tatum es el protagonista de El destino de Júpiter, nueva aventura épica de ciencia ficción escrita y dirigida por los hermanos Wachowski (Matrix) que en esta ocasión se centra en la vida de una joven que, a pesar de llevar una vida tranquila como limpiadora, sueña con lograr alcanzar las estrellas. Su sueño se hace realidad, aunque no de la forma que ella espera. Una noche un cazador ex militar modificado genéticamente la salva de morir asesinada y la traslada a un lugar seguro. Y es que la joven, según todos los indicadores genéticos, es la heredera de una estirpe que podría cambiar el equilibrio de todo el universo. Acción, aventura y mucha fantasía son los ingredientes de este film en el que también encontramos a Mila Kunis (Ted), Eddie Redmayne (La teoría del todo), Sean Bean (El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo), James D’Arcy (serie Los que matan), Maria Doyle Kennedy (Albert Nobbs) y Douglas Booth (Noé).

Aunque posiblemente el título que más morbo tiene sea The interview, comedia ideada, dirigida y protagonizada por Seth Rogen (Juerga hasta el fin) que ha sido el epicentro del supuesto ataque a Sony por parte de Corea del Norte como respuesta al argumento del film. Y es que la trama arranca cuando un presentador de televisión sensacionalista y su productor reciben la propuesta de entrevistar al líder norcoreano Kim Jong-un en su propio país. Será en ese momento, el más importante de sus vidas, cuando la CIA contacte con ellos para elaborar un intrincado plan y asesinar al presidente. El problema es que con dos espías aficionados todo puede salir mal. Tras las cámaras encontramos, junto a Rogen, al director Evan Goldberg, autor de la ya mencionada Juerga hasta el fin. El reparto se completa con James Franco (El origen del Planeta de los Simios), Lizzy Caplan (serie Masters of sex), Randall Park (Sex tape: Algo pasa en la nube) y Diana Bang (Lost Lagoon).

Para los más pequeños se estrena Bob Esponja: Un héroe fuera del agua, salto a la gran pantalla de las aventuras del famoso personaje de televisión que, además, pierde su condición de dibujo animado para convertirse en personajes diseñados por ordenador. Dirigida por Paul Tibbitt, miembro habitual de los episodios de la serie, la película sigue a los protagonistas en una aventura que les llevará a abandonar su tranquilo rincón del océano y salir a la superficie. Todo para recuperar un artefacto que puede cambiar el mundo tal y como lo conocemos. La cinta cuenta con las voces originales de la serie, es decir, Tom Kenny (serie Los padrinos mágicos), Clancy Brown (serie Sleepy Hollow) y Bill Fagerbakke (serie Cómo conocí a vuestra madre) entre otros, y tiene como estrellas invitadas a Antonio Banderas (Los mercenarios 3) y al músico Slash.

A medio camino entre la comedia y el terror se encuentra Tusk, lo nuevo de Kevin Smith (Vaya par de polis) como director y guionista. La cinta narra el viaje que realiza un joven podcaster a Canadá para entrevistar a un misántropo que hace años fue salvado por una morsa. Pero lo que comienza como una curiosa historia humana pronto se torna en pesadilla. El hombre, obsesionado con el animal que le salvó, secuestra al joven para sacar el animal que lleva dentro. Haley Joel Osment (El sexto sentido), Justin Long (La conspiración), Genesis Rodriguez (Al borde del abismo), Michael Parks (Argo) y Johnny Depp (Transcendence) encabezan el reparto.

La única representante europea de la semana es Timbuktu, drama ambientado en el extremismo religioso musulmán y nominado al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa. La historia se centra en un hombre que vive tranquilamente en las dunas a las afueras de Tombouctou con su mujer y su hija, y cómo su vida cambia cuando mata accidentalmente a un pescador. Estando la ciudad gobernada por extremistas religiosos que se oponen a una interpretación libre y tolerante del islam, el hombre deberá afrontar una justicia que condena hasta el acto más insignificante. Dirigida por Abderrahmane Sissako (Bamako), quien participa en el guión, la película está protagonizada por Abel Jafri (Juliette), Hichem Yacoubi (Un profeta), Kettly Noël (Vidas al límite), Toulou Kiki e Ibrahim Ahmed.

El origen de Drácula amenaza la defensa de ‘El juez’


Estrenos 24octubre2014Durante todo el mes de octubre las novedades se han repartido de forma más o menos equitativa cada fecha de estreno. Sin embargo, hoy viernes, 24 de octubre, hasta 12 títulos llegan a la cartelera con la intención de tomar el relevo en la taquilla. En el que será el último fin de semana de octubre (a excepción del viernes que viene), propuestas de todo tipo se disputan a los espectadores españoles, desde dramas judiciales a cintas de terror, pasando por profundos dramas europeos y comedias cuya única intención es lograr dos horas de evasión absoluta. Una amplia gama donde elegir a lo largo de estos tres días.

Pero como siempre, comencemos con los estrenos más relevantes, aunque solo sea en distribución. Y el primero de ellos es El juez, drama ambientado en el mundo jurídico que supone el regreso de Robert Downey Jr. (Iron Man) a un cine algo más serio y profundo. Dirigida por David Dobkin (El cambiazo), la trama se centra en un exitoso abogado que debe volver a su pueblo natal para defender a su padre, del que se distanció hace décadas, de un cargo de asesinato. Para colmo, el acusado es el juez del pueblo. Este reencuentro no solo le llevará a descubrir la verdad de los hechos, sino a acercar posturas con una familia a la que creía perdida. El reparto se completa con nombres tan relevantes como los de Robert Duvall (El padrino), Vera Farmiga (serie Bates Motel), Billy Bob Thornton (Armageddon), Leighton Meester (La hija de mi mejor amigo), Vincent D’Onofrio (La chaqueta metálica) y Jeremy Strong (La noche más oscura).

El otro gran estreno de la semana es Drácula: La leyenda jamás contada, reinterpretación de los orígenes del vampiro creado por Bram Stoker que utiliza algunos elementos del personaje original para crear una historia que mezcla fantasía, terror y acción espectacular. Así, la historia arranca cuando Vlad III decide hacer frente al avance de los otomanos, con quienes había logrado un pacto, después de que estos le exijan el pago de mil niños para incorporar a sus filas, entre ellos el del propio Vlad. Consciente de que será derrotado, decide buscar ayuda en una criatura solitaria que vive en las montañas y que le dará el poder suficiente para vencer a sus enemigos, aunque el precio a pagar será muy alto. Gary Shore debuta en la dirección de largometrajes, mientras que frente a la cámara encontramos a Luke Evans (El enigma del cuervo), Sarah Gordon (Un método peligroso), Dominic Cooper (Mi semana con Marilyn), Art Parkinson (serie Juego de tronos), Charles Dance (Underworld: El despertar) y Diarmaid Murtagh (Monuments Men), entre otros.

Otra de las novedades norteamericanas es Vamos de polis, comedia gamberra dirigida por Luke Greenfield (La vecina de al lado) y cuyo argumento es simple y directo: dos amigos que atraviesan una mala situación personal y laboral deciden disfrazarse de policías para ir a una fiesta. Sin embargo, durante esa primera noche descubrirán que la gente les confunde por agentes de la ley reales, lo que les abre muchas puertas y les permite conocer a muchas mujeres. Ante esa perspectiva, deciden ir un paso más allá y hacerse pasar por auténticos policías todo lo que puedan, metiéndose de paso en muchos problemas. Jake Johnson (Malditos vecinos), Damon Wayans Jr. (Los otros dos), Rob Riggle (Hermanos por pelotas), Nina Dobrev (Las ventajas de ser un marginado), James D’Arcy (serie Los que matan) y Andy García (Una oscura verdad) son algunos de los actores que la interpretan.

Con mucho menos ruido mediático llega The prince, thriller de acción dirigido por Brian A. Miller (House of the Rising Sun) que gira en torno a los errores del pasado y su repercusión en el presente. En concreto, el argumento se centra en un mafioso retirado que debe viajar a Nueva Orleans para encontrar a su hija, supuestamente desaparecida. En el camino se encontrará con viejos amigos y enemigos que desenterrarán viejos problemas que creía haber dejado atrás. La cinta cuenta con un interesante reparto encabezado por Bruce Willis (Looper), John Cusack (Grand Piano), Jason Patrick (Los perdedores), el rapero 50 Cent (Caza al asesino), Gia Mantegna (Emergo) y Rain (Ninja Assassin).

Disney presenta una historia para toda la familia que recuerda a viejos títulos de la casa inspirados en hechos reales del mundo del deporte. El chico del millón de dólares narra la historia de un agente deportivo que organizó un reality show en la India para encontrar algún jugador de cricket que fuera capaz de convertirse en lanzador de béisbol profesional en Estados Unidos. Dirigida por Craig Gillespie (Noche de miedo), la cinta está protagonizada por Jon Hamm (serie Mad Men), al que acompañan Alan Arkin (Argo), Bill Paxton (Al filo del mañana), Lake Bell (Sin compromiso), Bar Paly (Dolor y dinero) y Aasif Mandvi (Los becarios).

Por último, y con algo de retraso, nos llega Coherence, thriller de ciencia ficción producido en 2013 y escrito y dirigido por James Ward Byrkit, quien debuta de este modo en el largometraje. La historia se basa en un caso ocurrido en Finlandia en 1923, cuando los habitantes de un pueblo empezaron a mostrar extraños comportamientos tras ver el paso de un cometa. En la actualidad, un grupo de amigos recuerdan dicho suceso mientras cenan y se preparan para ver el paso de otro cometa, lo que dará lugar a unos acontecimientos similares. La película cuenta en su reparto con Emily Foxler (Los fantasmas de mis ex novias), Maury Sterlin (El equipo A), Nicholas Brendon (Buffy, Cazavampiros), Lorene Scafaria (A Million Miles) y Elizabeth Gracen (serie Los inmortales).

Pasamos ahora a los títulos europeos, y entre ellos destaca el nuevo drama protagonizado por Marion Cotillard (El sueño de Ellis), Dos días, una noche. La trama comienza cuando una mujer, en compañía de su marido, debe visitar a sus compañeros de trabajo y convencerles de que renuncien a su paga extra para que ella pueda conservar su empleo. Jean-Pierre y Luc Dardenne (El niño de la bicicleta) escriben y dirigen esta película francesa en la que también encontramos a Fabrizio Rongione (Lionel), Pili Groyne, Simon Caudry y Catherine Salée (La vida de Adèle).

De Francia también llega Tip top, aunque en esta ocasión con capital luxemburgués y belga, comedia con tintes de thriller producida en 2013 que viene a ser una especie de versión femenina de las buddy cops, es decir, aquellos films en los que la pareja protagonista son dos hombres policías. Su trama, como puede suponerse, sigue la investigación que llevan a cabo dos inspectoras de Asuntos Internos tras encontrarse el cadáver de un informador argelino en un pequeño pueblo. El carácter de las dos mujeres chocará toda vez que una opta por la acción y la otra por la vigilancia. Basada en la novela de Bill James, la película está dirigida por Serge Bozon (Mods) y protagonizada por Isabelle Huppert (En otro país), François Damiens (La delicadeza), Sandrine Kiberlain (Las chicas de la sexta planta) y Karole Roche (Polisse).

Drama y terror es lo que propone la danesa Cuando despierta la bestia, ópera prima de Jonas Alexander Arby que aborda la investigación de una joven sobre su oscuro pasado cuando su cuerpo empieza a experimentar extraños cambios. La película, que será estrenada directamente en plataformas digitales, tiene un reparto encabezado por Jakob Oftebro (Tarok), Sonja Richter (Lo que nadie sabe), Lars Mikkelsen (serie Forbrydelsen), Sonia Suhl y Mads Rilsom (Skyskraber).

También desde Dinamarca llega Alguien a quien amar, intenso drama que gira en torno a un cantautor de fama mundial afincado en Los Ángeles que decide regresar a su país natal para grabar su nuevo disco. Allí se reencontrará con su hija, de la que se distanció hace años, y conocerá a su nieto, del que tendrá que hacerse cargo. Condenados a entenderse, abuelo y nieto encontrarán en la música un nexo de unión que les abrirá las puertas a una relación destinada a cambiar sus vidas para siempre. Dirigida por Pernille Fischer Christensen (Dansen), quien también participa en el guión, la película está protagonizada por Mikael Persbrandt (El hipnotista), Trine Dyrholm (Un asunto real), Birgitte Hjorth Sørensen (Julie), Sofus Rønno y Eve Best (El discurso del rey).

En cuanto al documental, dos son los títulos nuevos que llegan hoy. Por un lado la española Paco de Lucía: La búsqueda, dirigida por Francisco Sánchez Varela y que, como se desprende del título, realiza un recorrido por la vida y obra del famoso guitarrista desde que cogió el instrumento por primera vez a los siete años hasta su fallecimiento en febrero de este mismo año.

Por otro, y como colofón a la larga lista de estrenos, la francesa A cielo abierto, escrita y dirigida por Mariana Otero (Historia de un secreto) y cuyo desarrollo se centra en la vida de niños con graves problemas mentales que viven en un centro situado en la frontera francobelga.

‘Los que matan’, una serie distinta de irregular y difícil comienzo


Chloë Sevigny y James D'Arcy protagonizan la primera y única temporada de 'Los que matan'.Tal vez no nos demos cuenta, pero hay producciones que son sumamente reveladoras. Ocurre sobre todo en la televisión, donde el nivel alcanzado por las series es extremadamente alto. Esto ha generado dos fenómenos contrapuestos pero muy relacionados. Por un lado, las buenas ficciones son admiradas como obras de arte; por otro, aquellas producciones que no enganchan desde el primer momento están abocadas, más tarde o más temprano, al fracaso. Una de las pruebas más evidentes es Los que matan, adaptación norteamericana de una serie danesa que se ha encargado de realizar Glen Morgan (Willard) y cuyo planteamiento, tanto formal como narrativo, es extraño y complejo, situado en los puntos comunes de diversas series policíacas o con asesinos como protagonistas. No obstante, el principal motivo de que solo haya durado una temporada es que su comienzo es excesivamente misterioso.

Uno de los pilares en la creación de las historias es que los personajes crezcan con la trama. Sus luces y sus sombras deben presentarse a medida que el arco dramático se desarrolla y a través de sus decisiones ante los retos que afrontan. Pero para ello debe existir una cierta base previa, lo que se conoce como la presentación de los personajes. El problema de la serie es que dicha presentación es extremadamente parca, casi inexistente. El episodio piloto sitúa a cada protagonista en un momento de su vida que el espectador no es capaz de identificar. El caso más llamativo es el del rol interpretado por Chloë Sevigny (Zodiac), policía protagonista atormentada por un pasado de abusos sexuales hacia su hermano por parte de su padrastro. Más allá de que su definición sobre el papel es un tanto radical, lo que despista es el hecho de que su introvertida venganza no se desvela hasta pasados varios episodios, por lo que todas sus decisiones hasta ese momento no logran explicarse claramente.

Esto, unido a los traumas del pasado del personaje de James D’Arcy (Hitchcock), que también tardan en explicar su verdadera naturaleza, convierte los primeros compases de este thriller en un rompecabezas de difícil aceptación. Sobre todo en un panorama televisivo con una oferta tan amplia y competitiva. Posiblemente aquellos que logren superar los primeros tres capítulos se encuentren ante un producto fascinante que encuentra giros argumentales prácticamente a cada paso, con unos personajes que, una vez comprendidos, resultan de lo más atractivo. Pero el problema es soportar y respetar la incomprensión de esos primeros episodios en los que el caso policial se convierte en una especie de catarsis del resto de la trama. Dicho asesino en serie se convierte en la chispa que activa no solo a los personajes, sino a esa investigación paralela que hacen los protagonistas. Es, por tanto, un planteamiento diferente al que la gran mayoría de la gente está poco acostumbrada, pero que termina derivando en una producción notable.

De hecho, y a pesar de las numerosas referencias a otras series que se pueden encontrar a lo largo de la primera temporada de Los que matan, todo en esta ficción tiene una estética sobria, malsana e incluso aterradora, pero con un estilo propio y único. Su estructura, que abordaré a continuación, equilibra las tramas episódicas con el formato de temporada. Sus enganches de final de episodio se fundamentan en las revelaciones de una investigación que en todo momento juega con la idea de estar ante una obsesión desquiciante de una mujer traumatizada. Por cierto, la labor de Sevigny en este sentido es más que notable, aportando a su rol un aire triste y torturado que justifica, en buena medida, algunas de las decisiones más polémicas que presenta esta temporada. Es, por tanto, una producción que busca en todo momento sorprender al espectador sin filigranas o recursos del tipo deus ex machina, sino con un argumento elaborado, plagado de sombras y con un pasado lo suficientemente sólido como para justificar los actos de los protagonistas.

Asesinos seriados

Como decía al inicio, la serie adaptada por Morgan es uno de los productos más extraños que se pueden ver en la televisión. Desconozco cómo será el original, aunque si la adaptación es fiel no es difícil hacerse una idea aproximada. Si los personajes arrastran ya de por sí un pasado turbulento que les ha convertido en unos seres incluso más peligrosos que los asesinos que persiguen (algo que la serie maneja con cierta irregularidad, lo cual es una lástima), la forma de narrar por parte de los responsables es si cabe más compleja. En líneas generales, la serie maneja dos grandes tramas que, al igual que otras series similares, corren de forma paralela. Por un lado, los casos policiales; por otro, la investigación de la protagonista para reparar un error del pasado que la atormenta. Hasta aquí todo normal.

La novedad llega al analizar cada una de ellas. La investigación personal del rol de Sevigny, con sus luces y sus sombras transcurre por derroteros más o menos habituales. Es cierto que su obsesión genera algunas situaciones demasiado forzadas (caso del final del episodio 9), pero tienen su resolución es sólida. Empero, los asesinos en serie que debe perseguir son de todo menos habituales, no solo en sus formas de matar, todo un compendio de imaginación criminal, sino en su desarrollo. Los que matan utiliza entre dos y tres capítulos para cada uno de los asesinos que persigue la protagonista, utilizando algún caso episódico a modo de transición que permita, a su vez, centrar más la atención en la turbada personalidad de la policía y su colaborador. Más allá de que las reflexiones del personaje de D’Arcy surgen casi de la nada (algunas incluso antes de que se vea al asesino en acción), lo llamativo es que estos asesinos seriados generan violencia y rechazo en el espectador, pero no duran el tiempo suficiente como para que apoyen la identificación con los “buenos”.

Esto, en definitiva, lo que provoca es que el tono general de la serie tenga un cierto descontrol. Cuando el espectador empieza a comprender a los personajes en un contexto este cambia y se adapta a un nuevo criminal que, todo hay que decirlo, aporta su grano de arena a la investigación paralela. En total se dan cita unos cuatro asesinos a lo largo de la temporada, algo cuanto menos diferente en la estructura a la que el thriller policial nos tiene acostumbrados. No es algo negativo, ni mucho menos, pero sin duda es un elemento más que engrandece la imagen de que esta producción es un producto extraño al que solo los espectadores más curiosos y ávidos por historias frescas estarán dispuestos a investigar. La recompensa, dicho sea de paso, es bastante justa. A medida que la mente se acostumbra a esta estructura es capaz de disfrutar más de la complejidad de personajes y trama, llegando al clímax con ese final de temporada que deja el interrogante planteado a lo largo de los episodios en el aire de la mejor (y peor) forma posible.

El balance general de Los que matan debería ser positivo. Es una serie interesante, con personajes muy elaborados y unos asesinos en serie que ya querría tener Dexter Morgan en su mesa de operaciones. El tono bucólico, sobrio y algo deprimente de la serie aporta además un fatalismo ideal a cada decisión y cada acción. Pero todo ello solo podrá experimentarse si se asume un cierto caos en los primeros episodios. Un caos producido por un intento de sus responsables de mostrar un producto misterioso y enigmático que lo que provoca en realidad es cansancio y un cierto rechazo. A tenor de los resultados que ha tenido es de suponer que buena parte de sus espectadores abandonaron en favor de otras ficciones. Reitero que esto posiblemente se deba a los tiempos que corren y no a la propia serie, pero eso es algo que también hay que valorar. Superados los primeros compases, los amantes del thriller encontrarán una atractiva propuesta. Eso sí, que nadie se ponga cómodo. Los 10 episodios de su primera temporada son los únicos de la serie.

‘El atlas de las nubes’ marca el camino de unos estrenos corales


Estrenos 22febrero2013Si bien es cierto que todos los estrenos importantes de cara a la mayoría de premios que se entregan estas semanas ya se han estrenado, este mes de febrero está siendo una época especialmente fructífera para que muchos actores de renombre presenten sus últimos proyectos. Actores y directores, claro está. Y si la semana pasada eran Bruce Willis (La muerte os sienta tan bien) o Russell Crowe (Gladiator), esta semana son demasiados para mencionar simplemente a alguno. Pocos estrenos, es verdad, pero de lo más variado, desde la ciencia ficción hasta la comedia en casi todas sus variantes, con un pequeño rincón reservado para el drama.

Pero si tenemos que elegir, el título más llamativo de este 22 de febrero es El atlas de las nubes, tanto por los protagonistas que forman parte del equipo técnico y artístico como por su temática. Esta, por cierto, se basa en la novela de David Mitchell, y cuenta diversas historias del pasado, el presente y el futuro unidas por las decisiones y acciones de sus protagonistas. Acción, drama y fantasía se entremezclan para mostrar que un alma puede pasar de pertenecer a un asesino a ser un héroe, de tomar decisiones a priori insignificantes a inspirar una revolución miles de años más tarde. Todo contado con una serie de actores que personifican diversos personajes a través del tiempo. Tan original propuesta viene dirigida a tres manos por Tom Tykwer (El perfume, historia de un asesino) y por los hermanos Wachowski (Matrix), que también se encargan del guión adaptado. Claro que si existe interés por ver qué han hecho estos hermanos tras cuatro años de silencio, más se genera al ver el cartel: Tom Hanks (Tan fuerte, tan cerca), Halle Berry (Movie 43), Jim Broadbent (La dama de hierro), Hugo Weaving (El hombre lobo), Jim Sturgess (Camino a la libertad), Ben Whishaw (Bright Star), Donna Bae (Air doll), Keith David (Platoon), Hugh Grant (Cuatro bodas y un funeral), Susan Sarandon (El fraude), James D’Arcy (W. E.). Y estos son solo los más importantes.

Otro que regresa al largometraje tras varios años alejado es Judd Apatow, ese gurú de la comedia norteamericana moderna que ha cosechado éxitos como Lío embarazoso (2007). Y lo hace precisamente con una historia que retoma a dos personajes de esa película. Con el título Si fuera fácil, el director y guionista nos presenta las vidas de Pete y Debbie, pareja que, tras varios años de matrimonio, parecen haberse estancado en una rutina que amenaza su convivencia, agravada por la ansiedad que les supone cumplir 40 años. Comedia algo gamberra con el sello del autor que viene protagonizada por los mismos actores que ya interpretaron los personajes en el anterior film, Paul Rudd (Sácame del paraíso) y Leslie Mann (El cambiazo), a los que acompañan Maude Apatow e Iris Apatow (Hazme reír), Jason Segel (Los Muppets) y Megan Fox (Transformers).

Y si el primero de los films que hemos comentado tenía un reparto coral espectacular, el de Siete psicópatas no se queda demasiado lejos. Escrita y dirigida por Martin McDonagh (Escondidos en Brujas), la historia sigue a un escritor que sueña con terminar su obra de teatro y poder así superar la mala situación económica que está pasando. Su mejor amigo, un actor que roba perros en sus ratos libres, trata de ayudarle, pero el perro que roba pertenece a un gángster psicópata que no dudaría en matar a aquellos que estén relacionados con el robo. Una comedia negra y coral que tiene como principales protagonistas a Colin Farrell (Noche de miedo), Sam Rockwell (Betty Anne Waters), Christopher Walken (Matar al irlandés), Michael Pitt (serie Boardwalk Empire), Woody Harrelson (Los juegos del hambre), Michael Stuhlbarg (Un tipo serio), Olga Kurylenko (Encontrarás dragones) y Abbie Cornish (Sin límites).

En cuanto al drama, el género queda representado este fin de semana por Blue Valentine, producción del 2010 protagonizada por Ryan Gosling (El diario de Noa) y Michelle Williams (Mamut) que gira alrededor de la crisis sentimental de una pareja. Con una hija en común, el matrimonio decide pasar unos días en un hotel temático, escogiendo la habitación del futuro; un futuro que no solo les permitirá conocer lo que pudo ser y no fue, sino las decisiones del pasado que marcaron el devenir de su relación. Dirigido por Derek Cianfrance (Brother Tied), junto a la pareja protagonista encontramos a Faith Wladyka, John Doman (The company men) y Mike Vogel (Monstruoso).

De vuelta a la comedia, aunque esta vez salpicada por toques fantásticos, nos llega el estreno de La extraña vida de Timothy Green. La trama comienza cuando, durante una noche de tormenta, una joven pareja que ansía desesperadamente formar una familia se encuentran en la puerta de su casa a un niño. Poco a poco comenzarán a crear ese espacio familiar, pero la presencia del niño no solo les cambiará para siempre, sino que modificará la forma de ser de todo un pueblo. Dirige Peter Hedges (Como la vida misma) y protagonizan Jennifer Garner (Los fantasmas de mis ex novias), Joel Edgerton (Warrior) y CJ Adams (Against The Wild), a los que acompañan Odeya Rush, Rosemarie DeWitt (Los amos del barrio), David Morse (Furia ciega) y Dianne Wiest (El gran año), entre otros.

Concluimos los estrenos de este 22 de febrero con un documental, Searching for Sugar Man. De corte musical, la producción sigue los pasos de dos fans sudafricanos de un joven que en los años 60 grabó un disco que, según sus productores, iba a convertirle en una estrella. Sin embargo, el éxito nunca llegó, y la figura del joven se diluyó hasta desaparecer por completo entre rumores de suicidio. Su nombre era Rodriguez. Dirige la propuesta Malik Bendjelloul, que debuta de esta forma en la dirección de un largometraje.

‘Hitchcock’ y Scharzenegger buscan el desafío de triunfar en taquilla


Estrenos 1febrero2013.Tras los Oscar, los clásicos. Si durante los últimos viernes de enero hemos asistido al estreno de prácticamente todas las competidoras a los inminentes premios de la academia de Hollywood, ahora le toca el turno al regreso de clásicos de la gran pantalla, algunos más inmortales que otros pero todos ellos en una suerte de homenaje a su figura y su legado. En cualquier caso, cine para todos los gustos y en todos los géneros y formatos, aunque mucho más limitados que en ocasiones anteriores, siendo un total de tres títulos de ficción y dos documentales las nuevas propuestas de este viernes 1 de febrero.

Por reparto y argumento el estreno más interesante es Hitchcock, biopic sobre el maestro del suspense que cuenta el difícil camino que tuvo que andar para poder llevar al cine la novela que dio pié al clásico Psicosis en 1960. Dirigida por Sacha Gervasi en la que es su ópera prima en el campo de la ficción, este drama con algunos toques irónicos está protagonizado por Anthony Hopkins (Thor), Helen Mirren (Arthur), Scarlett Johansson (Los Vengadores), Danny Huston (Ira de titanes), Toni Collette (Noche de miedo), Jessica Biel (El Equipo A) y James D’Arcy (In their skin). Sin duda, uno de los elementos más llamativos y curiosos del film es el maquillaje que luce el protagonista para parecerse lo más posible al director inglés, caracterización que ha levantado numerosas ampollas y ha vuelto a poner de actualidad el debate acerca de lo acertado del uso y abuso del maquillaje en este tipo de ocasiones.

Y si este inmortal del cine regresa en forma de biopic, un icono de los 80 y 90 del siglo pasado lo hace como mejor sabe: repartiendo mamporros a todo aquel que se le ponga por delante. Ya pudimos ver un adelanto en Los mercenarios 2, pero ahora es el absoluto protagonista de El último desafío. Hablamos de Arnold Schwarzenegger (Terminator), quien en esta ocasión encarna a un sheriff de un pueblo fronterizo que se convierte en la última esperanza del FBI para detener la frenética huida de un cártel de la droga camino de México. Kim Jee-woon (Dos hermanas) es el encargado de mover la cámara de este espectáculo de acción hecho a la medida de su protagonista, al que acompañan, entre otros, el español Eduardo Noriega (Agnosia) como el villano de la función, Forest Whitaker (Vipaka), Peter Stormare (Vacaciones en el infierno), Luis Guzmán (The caller), Jaimie Alexander (The other side) y Johnny Knoxville (Nature calls).

Siguiendo la moda de los reestrenos en 3D, este viernes le toca el turno a Monstruos, S. A., uno de los grandes éxitos de Pixar y Disney que sigue las andanzas de una pareja de monstruos cuyo trabajo consiste en sustraer energía de los gritos de los niños a los que asustan por las noches. Todo cambia, sin embargo, cuando una niña a la que no parecen poder asustar se cuela en su mundo, generando mil y una situaciones incómodas y, lo más importante, descubriendo que el miedo no es la fuente de energía más poderosa. Estrenada originalmente en 2001, está dirigida por Pete Docter (Up) en colaboración con David Silverman (La ruta hacia El Dorado) y Lee Unkrich (Toy Story 3), y las voces en la versión original corren a cargo de John Goodman (El vuelo), Billy Crystal (La pareja del año), Mary Gibbs, Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire), James Coburn (La gran evasión), Jennifer Tilly (Mentiroso compulsivo) y Frank Oz (El Imperio contraataca), entre otros.

Aquí finaliza todo lo referente a los estrenos de ficción. En el plano documental encontramos dos propuestas, una de ellas españolas, Mapa, dirigida por León Siminiani, quien debuta en el largometraje de no ficción con este relato que sigue a un director que, tras ser despedido de su trabajo en televisión, inicia un viaje para buscar su primer largometraje que terminará siendo una búsqueda de sus verdaderos valores y de sus propias convicciones. El otro documental es Ai Weiwei: Never sorry, producción norteamericana realizada por Alison Kalyman en la que es su primera incursión en el mundo del largometraje. El film cuenta la historia del artista chino y activista Ai Weiwei, quien en los últimos años ha llamado la atención tanto por sus obras como por sus provocaciones políticas, lo que le ha llevado a convertirse en un disidente en la era digital.

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: