‘Under the skin’: un viaje intimista narrado con la fotografía


Han tenido que pasar 7 años y casi un cambio de década para que veamos en los cines españoles la que es, posiblemente, la cinta más perturbadora y poéticamente bella de Jonathan Glazer (Sexy Beast). Y la espera merece la pena, aunque el resultado, desde luego, no es para todos los gustos. No por su visceralidad ni por los incómodos momentos que logra con un tempo narrativo pausado y casi autómata, sino porque su historia, cargada de simbolismo, puede que no termine de enganchar a todo tipo de públicos.

Y la verdad, no creo que fuera ese el objetivo de Glazer en Under the skin. Más bien al contrario, ha buscado una estética muy concreta para narrar la evolución de una protagonista interpretada magistralmente por Scarlett Johansson (Vicky Cristina Barcelona), quien se pone en la piel, nunca mejor dicho, de un personaje arriesgado, complejo y emocional a pesar de su apariencia casi robótica. Resulta muy interesante el uso que el director hace no solo de la estética de la protagonista, sino de la puesta en escena. El recurso de los colores, primero grises y apagados y luego, poco a poco, introduciendo tonos más cálidos hasta llegar a llenar toda una habitación de rojo, para a continuación recuperar el frío y la distancia, se convierte en una narrativa emocional de la protagonista mucho más poderosa que cualquier mirada, no digamos ya diálogo. La labor de la protagonista, en este contexto, refuerza ese lenguaje audiovisual del director, cuyas referencias iniciales a numerosos títulos de ciencia ficción son más que evidentes.

El principal problema de la película puede estar en el hermetismo y en el sentido enigmático de muchos de sus pasajes. Si bien es cierto que el relato se comprende en su marco general, y que el espectador puede interpretar las motivaciones y posiciones que ocupa cada personaje, no se puede obviar que hay determinados fragmentos de la historia que habrían requerido alguna explicación más. No tanto a través de secuencias o diálogos, sino más bien abordando el origen de los mismos, que permitan comprender mejor su papel en el delicado entramado emocional que construye el director. En todo caso, no son imprescindibles para comprender el mosaico global del film (de hecho, se pueden intuir muchas de las aristas de estos roles) y, de hecho, no interfieren en el mensaje final y en la moraleja del film, en la que un personaje frío que solo entiende las relaciones como un vehículo para cazar a sus presas recibe el mismo trato una vez baja la guardia y se vuelve más humana.

Desde luego, Under the skin es una obra compleja, un viaje emocional que, como su propio título indica, se encuentra debajo de la piel. A diferencia de su protagonista, que prácticamente mantiene el mismo rictus durante todo el film, el director aprovecha el escenario, las frías calles y los grises cielos para narrar un arco dramático sumamente interesante a través de la fotografía, sin grandes giros argumentales (reducidos estos a la mínima expresión, lo que puede ser un inconveniente en algunos casos) pero con una profundidad que marcan el devenir de la historia irremediablemente. Intimista, calculadora, perturbadora en algunos momentos, poética en muchos otros, la obra de Glazer es una de esas películas que con los años, no solo los que han pasado ya, puede convertirse en un referente para próximas generaciones. En cierto modo, ya lo es. Y eso, guste más o menos, sea mejor o peor film, la convierte en una obra clave.

Nota: 7/10

Blanchett, Hanks y Johansson lideran los estrenos de la semana


Poco a poco más salas de cine se van incorporando a la nueva normalidad, y con ellas llegan más estrenos de los que disfrutar en pantalla grande (y pequeña si se tienen las plataformas adecuadas), siempre con las medidas de seguridad correspondientes. Se puede decir que este viernes, 10 de julio, es el primero de grandes novedades. O al menos de grandes nombres que pueden atraer a los espectadores al cine más próximo. Drama bélico, comedia, ciencia ficción y acción son los principales géneros.

Comenzamos este repaso con Dónde estás, Bernadette, comedia dramática estadounidense de 2019 dirigida por Richard Linklater (La última bandera). Su historia tiene como protagonista a una reputada arquitecta que un día desaparece. El motivo es su propia hija adolescente, quien por sus buenas notas pide un viaje a la Antártida con sus padres. La mujer, entre muchas otras cosas, sufre agorafobia y evita todo contacto social. Al desaparecer su madre, la joven iniciará una búsqueda rastreando todo tipo de documentación que pueda ayudarla a dar con su paradero. Adaptación de la novela de Maria Semple, la película está protagonizada por Cate Blanchett (La casa del reloj en la pared), Emma Nelson, Kristen Wiig (Madre!), Judy Greer (Ant-Man y la Avispa), Troian Bellisario (Clara), Billy Crudup (Alien: Covenant), Laurence Fishburne (La última bandera) y James Urbaniak (Rebelde entre el centeno).

También se estrena Greyhound: Enemigos bajo el mar, aunque en este caso solo en la plataforma Apple Tv+. Este drama histórico de corte bélico está basado en la novela de C.S. Forester, cuya trama, inspirada en hechos reales, narra la crucial misión de un capitán durante la II Guerra Mundial, quien tuvo que liderar un convoy de 37 buques a través de las aguas del Atlántico, atestadas de submarinos alemanes. Dirigida por Aaron Schneider (El último gran día), la cinta tiene como principal protagonista a Tom Hanks (Los archivos del Pentágono), quien además escribe el guión. El reparto se completa con Elisabeth Shue (La batalla de los sexos), Stephen Graham (El irlandés), Manuel García-Rulfo (Viudas), Lee Norris (serie One Tree Hill), Karl Glusman (Animales nocturnos) y Rob Morgan (Cuestión de justicia), entre otros.

Entre los estrenos europeos destaca Under the skin, drama con capital suizo y británico de 2013 que combina ciencia ficción y terror para contar la historia de una alienígena que llega a la Tierra camuflada como una espectacular mujer. Bajo esta apariencia recorre distintos lugares del mundo buscando presas humanas y utilizando para ello una sexualidad voraz. Pero cuando los sentimientos humanos comienzan a aflorar en ella se pondrá en contra de su propia especie. Jonathan Glazer (Reencarnación) se pone tras las cámaras de esta adaptación de la novela de Michel Faber, mientras que Scarlett Johansson (Hitchcock), Paul Brannigan (La parte de los ángeles), Lynsey Taylor, Jessica Mance, Scott Dymond (Felices dieciséis) y Adam Pearson son los principales actores.

La producción española tiene como único representante, y en colaboración con Argentina, la comedia La maldición del guapo, film escrito y dirigido por Beda Docampo Feijóo (Amores locos) cuya trama gira en torno a un hombre, seductor y estafador a partes iguales, que vive tranquilamente en Madrid tras cumplir condena por un antiguo delito que, además, le costó la relación con su hijo. Pero padre e hijo volverán a encontrarse cuando el segundo se vea obligado a pedir ayuda al primero tras producirse un robo en la joyería en la que trabaja. El reparto está encabezado por Gonzalo de Castro (Superlópez), Juan Grandinetti (Bruja), Malena Alterio (Perdiendo el este), Ginés García Millán (El asesino de los caprichos), Cayetana Guillén Cuervo (Una pistola en cada mano), Carlos Hipólito (1898. Los últimos de Filipinas) y Andrea Duro (Pasaje al amanecer).

Japón y Reino Unido colaboran en First Love, thriller de acción con toques románticos y de comedia que supone el regreso de Takashi Miike (La espada del inmortal) como director. El film, que iba a ser estrenado justo el fin de semana que se declaró el estado de alarma en España, tiene como protagonista a un boxeador en horas bajas que encuentra al gran amor de su vida en una prostituta adicta a la droga que, sin embargo, sigue manteniendo su inocencia. Pero la chica se encuentra inmersa en una compleja trama relacionada con el tráfico de droga que la convierte en objetivo de la yakuza, policías corruptos y asesinos. Entre los protagonistas de este film de 2019 encontramos a Becky (Makoto), Sakurako Konishi (Mio on the shore), Masataka Kubota (Tokyo ghoul), Mami Fujioka, Takahiro Miura (Shiori) y Jun Murakami (Koko wa taikutsu mukae ni kite).

Terminamos este repaso con dos documentales. Marcelino, el mejor payaso del mundo es el título de una producción española dirigida por Germán Roda (El encamado) y con la participación de Pepe Viyuela (Escuela de seducción) cuyo metraje recorre la vida de Marcelino Orbés, considerado el mejor payaso del mundo desde 1900 a 1914. Sus triunfos en Londres y Nueva York le llevaron a ser admirado por Charles Chaplin o Buster Keaton, y llegaron a verle 2,5 millones de personas al año.

Por último, Las letras de Jordi es el título de la producción española dirigida por Maider Fernández Iriarte, quien aborda la historia de un hombre de 51 años que nació con parálisis cerebral que se comunica usando una tabla. A través de ella cuenta cómo sintió a Dios hablándole por primera vez a los 21 años. Hoy, viviendo en una residencia, ya no siente a Dios, y todos los años realiza un viaje de peregrinaje al Santuario de Lourdes en busca de esa conexión. Este documental también iba a ser estrenado el fin de semana en el que se declaró el estado de alarma.

‘Jojo Rabbit’: crecer en los tiempos de la guerra


Es muy difícil huir de determinados preceptos y planteamientos argumentales, éticos y morales cuando se cuenta una guerra a través de los ojos de los niños. En mayor o menor medida, todas las películas con esta estructura tienden a contener un mensaje muy similar, un desarrollo más o menos idéntico en su base y unos puntos de giro argumentales más o menos comunes. Eso no implica que carezcan de interés, al contrario, pero sí que siempre dejarán la impronta de cierto déjà vu en el espectador.

Y eso es lo que ocurre con Jojo Rabbit, la por otro lado magnífica comedia dramática de Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras). Dejando a un lado esa premisa, esta adaptación de la novela de Christine Leunens es un alarde de originalidad formal e interpretativa que deja muchas y muy interesantes reflexiones. Lo cierto es que la historia ya resulta hilarante con ese trío formado por los dos jóvenes protagonistas y el Hitler imaginario, pero a ello se unen una serie de historias secundarias que dan buena cuenta de una sociedad que vive con miedo en todos sus estamentos, incluidos los más altos. A través de los ojos del protagonista asistimos a una evolución desde un mundo marcado por las férreas convicciones del pequeño a otro en el que los sentimientos y lo correcto priman por encima de cualquier otra cosa. En este sentido es reveladora la forma en que avanza la relación con su amigo imaginario, todo un reflejo de lo que somos y cómo podemos cambiar.

Waititi aprovecha la historia y las numerosas lecturas que ofrece al espectador para narrar, a veces de forma sutil, a veces más evidente, el mundo de los adultos a través de los ojos de un niño que quiere ser adulto sin saber ni siquiera qué es eso. La relación con su mejor amigo, con el oficial que se encarga de él (magistral Sam Rockwell, aunque eso empieza a dejar de ser una novedad), con su madre (una Scarlett Johansson correcta) y, sobre todo, con la joven judía que se esconde en su casa, conforman todo un universo visualmente bello dentro de la crudeza de la guerra. El director saca partido al relato a través de un lenguaje que, sin mostrar demasiado, lo muestra todo, desde el impacto de la muerte hasta una relación prohibida, pasando por el horror de la guerra o la ayuda desinteresada de personajes que arriesgan su propia vida.

Todo ello es lo que convierte a Jojo Rabbit en la obra notable que es, creando ese mundo infantil en un contexto bélico, o mejor dicho, ese conflicto bélico a través de la mirada de un niño que no entiende el mundo en el que vive, pero que quiere ser como los que cree que son los ejemplos a seguir, entre ellos la figura distorsionada de su padre. Lo cierto es que si la película tuviera un trasfondo algo más complejo y alejado de cierta familiaridad con otras películas de temática similar podríamos estar hablando de una cinta extraordinaria. Esto no es algo necesariamente negativo, pero sin duda lastra la labor de Waititi y las posibilidades de una historia que, si se hubiera abordado más en profundidad, tal vez podría haber dado más de sí.

Nota: 7,5/10

Regresan los ‘Bad boys’ para enfrentarse a la sátira de ‘Jojo Rabbit’


Tras el impacto que suponer ver 1917, la oferta cinematográfica que competirá en los Oscar y que ha competido en los Globos de Oro continúa llegando a las pantallas españolas. Pero este viernes, 17 de enero, lo hace acompañada de títulos llamados a llenar las salas de cine o, al menos, a recordar viejas glorias del séptimo arte de hace ya algunos años.

Comenzamos el repaso, por tanto, con Jojo Rabbit, comedia dramática que adapta la novela de Christine Leunens y que transcurre durante la II Guerra Mundial. El protagonista es un joven alemán criado por una madre soltera cuyo único aliado es un amigo imaginario muy particular: Hitler. Su ingenuo patriotismo se pondrá a prueba cuando descubra que su madre esconde a una joven judía, algo que cambiará su visión del mundo y le obligará a enfrentarse a sus mayores temores. Taika Waititi (Thor: Ragnarok) escribe la adaptación y dirige esta sátira con capital estadounidense, checo y neozelandés, y en la que se reserva también el papel de Hitler. El reparto se completa con Roman Griffin Davis, Scarlett Johansson (Vengadores: Infinity War), Thomasin McKenzie (No dejes rastro), Sam Rockwell (El vicio del poder), Rebel Wilson (Dando la nota 3), Alfie Allen (serie Juego de tronos) y Stephen Merchant (Logan).

Muy diferente es Bad boys for life, tercera aventura (algo tardía) de los policías rebeldes interpretados por Will Smith (Aladdín) y Martin Lawrence (The beach bum) a finales del siglo pasado y comienzos de este. En esta ocasión, la pareja debe afrontar nuevos retos en sus vidas, como los cambios en sus trayectorias profesionales y las crisis de mediana edad, mientras se unen a un nuevo equipo de élite de la policía para acabar con un peligroso líder de un cártel de la droga. Acción, humor y mucha espectacularidad es lo que promete esta coproducción entre Hollywood y México dirigida a cuatro manos por Adil El Arbi y Bilall Fallah (Black). Entre el resto de actores encontramos a Vanessa Hudgens (Jefa por accidente), Kate del Castillo (serie La Reina del Sur), Paola Nuñez (serie The son), Joe Pantoliano (From the vine), Alexander Ludwig (serie Vikingos) y Charles Melton (serie Riverdale).

Puramente hollywoodiense es Jugando con fuego, comedia familiar cuyo argumento sigue a tres bomberos de élite que, tras rescatar a tres hermanos de un incendio en medio del bosque, deberán hacerse de cargo de los pequeños al no poder localizar a los padres. Pero ningún entrenamiento podría prepararlos para ese trabajo. Los niños pondrán patas arriba sus vidas, trabajos e incluso la estación de bomberos. Andy Fickman (Abuelos al poder) se pone tras las cámaras de este film protagonizado por John Cena (Bumblebee), Brianna Hildebrand (Deadpool 2), Judy Greer (Buffaloed), Keegan-Michael Key (Predator), John Leguizamo (John Wick: Pacto de sangre), Christian Convery (El paquete) y Finley Rose Slater.

La propuesta de terror de la semana tiene sello español. Malasaña 32 es el título de lo nuevo de Albert Pintó (Matar a Dios), una historia basada en hechos reales que sigue a una pareja que se instala en el madrileño barrio que da nombre al film junto a sus tres hijos y el abuelo. Se han mudado desde el pueblo en busca de la prosperidad que les ofrece la capital en plena Transición. Pero poco a poco descubrirán que en la casa en la que ahora viven no están solos. Begoña Vargas (serie La otra mirada), Iván Marcos (Dhogs), Bea Segura (Age of kill), Sergio Castellanos (Todos lo saben), José Luis de Madariaga (Apocalipsis voodoo) y Javier Botet (Mara) encabezan el reparto.

También española, aunque de 2018, es la comedia Derechos del hombre, cuyo argumento arranca cuando una errática compañía de circo levanta su carpa a las afueras de un pequeño pueblo, donde representarán su último espectáculo, un show a medio camino entre lo revolucionario, lo utópico y lo necesario que, sin embargo, no logra escapar de lo más mundano. Juan Rodrigáñez (El complejo de dinero. Der geldkomplex) se pone tras las cámaras de esta historia en cuyo guión participa, y que está protagonizada por Lola Rubio (Blanco en blanco), Jorge Dutor, Gianfranco Poddighe (Los seductores) y Katrin Memmer.

Finalizamos el repaso con Los consejos de Alice, comedia dramática de 2019 con capital francés y belga que escribe y dirige Nicolas Pariser (Le grand jeu). La historia tiene como protagonista al alcalde de Lyon, quien tras 30 años de carrera política comprende que cada vez es más difícil proponer nuevas ideas o alternativas. Para superar el bache contrata a una joven y brillasen filósofa, pero sus personalidades diametralmente opuestas les harán cuestionarse el mundo que creían comprender. El reparto cuenta con Fabrice Luchini (La alta sociedad), Anaïs Demoustier (Deux fils), Nora Hamzawi (Dobles vidas), Léonie Simaga (Bienvenida a Montparnasse) y Antoine Reinartz (120 pulsaciones por minuto), entre otros.

‘Frozen II’ congela la cartelera en el ‘Adiós’ de Paco Cabezas


Con la proximidad de la época navideña llegan a la cartelera española los títulos llamados a llenar las salas. Ya sean producciones infantiles, grandes blockbusters o historias ambientadas en estas semanas de nieve, regalos y luces de colores, todas ellas aspiran a atraer al mayor número de espectadores. Y este viernes, 22 de noviembre, ya llegan los primeros de esos títulos entre una amplia oferta cinematográfica.

Sin duda la novedad más importante es Frozen II, secuela del clásico de Disney de 2013 que, en esta ocasión, aborda los orígenes de los poderes mágicos de Elsa, quien deberá embarcarse en un peligroso e inolvidable viaje junto a su hermana Anna, Kristoff, Olaf y Sven para descubrir de dónde proceden y poder así desatar todas sus capacidades para poder salvar el mundo. Aventura, humor, acción y fantasía vuelven a ser los ingredientes de esta historia de animación dirigida a cuatro manos por Chris Buck y Jennifer Lee (Frozen), y que cuenta con las voces originales de Kristen Bell (serie Veronica Mars), Idina Menzel (serie Glee), Jonathan Groff (La conspiración), Josh Gad (Asesinato en el Orient Express), Evan Rachel Wood (En el bosque), Jason Ritter (The tale), Sterling K. Brown (Predator), Ciarán Hinds (First Man) y Alfred Molina (Don’t let go), entre otros.

También estadounidense es Historia de un matrimonio, producción de Netflix que dirige Noah Baumbach (Mistress America) y cuya trama, en clave de comedia dramática, narra de forma sensible e incisiva la ruptura de un matrimonio y de una familia que, hasta ese momento, había permanecido siempre unida, mostrando el efecto que esa situación genera en cada uno de sus miembros. Scarlett Johansson (Vengadores: Endgame), Adam Driver (Infiltrado en el KKKlan), Merritt Wever (Bienvenidos a Marwen), Laura Dern (serie Big little lies), Wallace Shawn (Book club), Ray Liotta (Sticky notes) y Alan Alda (El puente de los espías) son los principales actores.

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca la española Adiós, thriller que arranca con la muerte accidental de una niña. Este trágico suceso destapa todo un entramado de corrupción policial y narcotráfico. El caso cae en manos de una inspectora que tendrá que lidiar con los recelos de un sector del cuerpo y con el padre de la pequeña, que quiere tomarse la justicia por su mano. Paco Cabezas (Tokarev) es el encargado de dirigir esta cinta en cuyo guión participa, y que cuenta con un reparto encabezado por Mario Casas (El fotógrafo de Mauthausen), Natalia de Molina (Animales sin collar), Ruth Díaz (Bajo la piel de lobo), Carlos Bardem (Assassin’s Creed) y Mona Martínez (Ana de día).

España y Portugal colaboran en Intemperie, adaptación de la novela de Jesús Carrasco cuyo argumento gira en torno a un niño que se ha escapado de su pueblo. A sus espaldas escucha los gritos de los hombres que le buscan por orden del capataz del pueblo, y delante suyo ve una llanura infinita y árida, principal escollo en su huída del infierno en el que vive. Su viaje le llevará a cruzarse con un pastor que le ofrece protección. Desde ese momento, las vidas de ambos cambiarán por completo. Dirigido por Benito Zambrano (La voz dormida), este thriller está protagonizado por Luis Tosar (La sombra de la ley), Luis Callejo (Mientras dure la guerra), Jaime López (Techo y comida), Vicente Romero (Tu hijo), Manolo Caro (Jaulas), Kandido Uranga (70 binladens) y Mona Martínez, que tiene doble presencia en la cartelera esta semana.

Puramente española es también Ardara, drama dirigido a cuatro manos por Raimon Fransoy, quien escribe el guión, y Xavier Puig, ambos directores de Adrià Puntí (2012). Ficción con aire de documental, la película reconstruye el viaje de tres jóvenes a un pueblo irlandés del que nunca regresaron, y lo hace tanto con testimonios de aquellos que les conocieron como con grabaciones de vídeo que dejaron tras de sí. La película cuenta como principales actores con Bruna Cusí (Desaparecer), Macià Florit, María García Vera (Regreso al horizonte) y Elisabet Casanovas (serie Merlí).

Desde Francia nos llega Los miserables, drama que toma como referencia la conocida obra de Victor Hugo para abordar los disturbios de 2005 en el país galo. El argumento se centra en un hombre que acaba de sumarse a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montferneuil, suburbio al este de París en el que transcurre parte de la obra literaria de Hugo. Allí se une a dos compañeros con mucha experiencia y no tardará en descubrir el conflicto que hay entre dos bandas rivales. La situación se descontrolará durante un arresto, algo que filmará un dron. Ladj Ly debuta en el largometraje de ficción con esta cinta protagonizada por Damien Bonnard (9 dedos), Alexis Manenti (L’Enkas), Djibril Zonga (C’est tout pour moi), Issa Perica y Al-Hassan Ly.

La comedia tiene como principal representante a Cómo ser un french lover, versión francesa de Instrucciones para ser un latín lover (2017) que tiene como protagonista a un hombre de mediana edad que, después de 25 años de relación, ve cómo su ahora exmujer está con un joven apuesto que le ha desbancado. Sin hogar y alejado de la vida a la que estaba acostumbrado, se ve obligado a vivir con su hermana, con la que que no se habla desde hace años. Sin relación fraternal, el hombre entabla una relación más estrecha con su sobrino, quien le pide consejos para seducir a una chica que, casualmente, es la nieta de una mujer millonaria. Dirigida por Olivier Baroux (Les Tuche 3), la película tiene como principales intérpretes a Kad Merad (Mi familia del norte), Anne Charrier (L’invitation), Léopold Moati, Pascal Elbé (For a happy life), Thierry Lhermitte (La finale) y Anne Duperey (Bambou).

Alemania y Brasil están presentes en La vida invisible de Eurídice Gusmão, drama que adapta la novela de Martha Batalha ambientada en Río de Janeiro en 1950. El argumento sigue a dos hermanas inseparables que viven con sus conservadores padres. A pesar de la vida tradicional que llevan, cada una alimenta un sueño. Sus vidas dan un giro dramático al ser separadas por su padre y obligadas no solo a vivir en lugares distintos, sino a tomar el control de sus vidas. Karim Aïnouz (O sol na cabeça) dirige esta historia que cuenta con Julia Stockler (serie Só Garotas), Carol Duarte (serie Querer sin límites), Gregório Duvivier (Desculpe o transtorno), Cristina Pereira (serie La trampa) y Flavio Bauraqui (Homem livre) como principales actores.

Puramente sudamericana es Araña, thriller dramático con capital brasileño, argentino y chileno ambientado a comienzos de los años 70 del siglo pasado en Chile. Allí un grupo nacionalista de extrema derecha quiere derrocar el gobierno de Allende. En el fragor de la conspiración varios miembros de dicho grupo cometen un crimen que cambia el curso de la historia, tras el que se separan. 40 años después uno de ellos reactiva esa causa nacionalista, mientras que la mujer que formaba parte de este grupo se ha convertido en una exitosa mujer de negocios que hará todo lo posible para evitar que su pasado salga a la luz. Andrés Wood (Violeta se fue a los cielos) dirige este film protagonizado por Mercedes Morán (El amor menos pensado), María Valverde (Nuestra vida en la Borgoña), Marcelo Alonso (Princesita), Felipe Armas (Libertad) y Pedro Fontaine (Low notes).

Desde Argentina llega Fin de siglo, drama escrito y dirigido por Lucio Castro en el que es su debut en el largometraje. El argumento arranca cuando dos hombres se encuentran por casualidad en Barcelona. Lo que parece ser un encuentro casual de una noche entre dos extraños se convierte en una relación épica que abarca décadas, y en la que tiempo y espacio no siguen las reglas conocidas. Juan Barberini (Hija única), Ramon Pujol (Mil cretins), Mía Maestro (Grand street), Mariano Lopez Seoane y Helen Celia Castro-Wood encabezan el reparto.

Otra propuesta de animación, en este caso tradicional, es ¿Dónde está mi cuerpo?, drama francés producido por Netflix que llega a un puñado de cines seleccionados. La historia tiene como protagonista a una mano que se escapa de un laboratorio para volver a encontrar su cuerpo. A medida que avanza por París irá recordando su vida con el joven al que una vez estuvo unido… hasta que conocieron a una joven. Dirigida por Jérémy Clapin, que debuta en el largometraje, la película es una adaptación de la novela de Guillaume Laurant, y cuenta con las voces originales de Hakim Faris (Sous X), Victoire Du Bois (Call me by your name), Patrick D’Assumçao (Normandía al desnudo) y Alfonso Arfi.

En lo que a documental se refiere, Un año más es el particular retrato de la celebración de Paco Bernal de su 54 cumpleaños. A pesar de las adversidades que se presentan y de su capacidad diferente, el cumpleaños se ha convertido en un ejemplo de resistencia del que participan su hermana y su pequeño círculo de amistades, y una prueba de cómo disfrutar de la vida. El film está escrito y dirigido por Julio Suárez (Leo a la vida).

También pertenece a este género Historias de nuestro cine, cinta dirigida a cuatro manos por Ana Pérez-Lorente, para quien es su ópera prima, y el actor Antonio Resines, quien también debuta en este puesto. Juntos hacen un recorrido por la historia del séptimo arte en España desde que en mayo de 1896 se proyectaran las primeras imágenes en movimiento en nuestro país. Contando con el testimonio de directores, actores y productores, la cinta desgrana anécdotas que entremezcla con imágenes de todas las épocas del cine.

Terminamos con otro documental, también español. El cuarto reino. El reino de los plásticos aborda la cotidianidad de un centro de recolección y reciclaje de latas en un barrio de Nueva York. Con un trabajador ilegal procedente de México como protagonista, la cinta explora las mentiras detrás del famoso Sueño Americano, pero también la belleza y el arte del mundo en el que se desarrolla la historia. La cinta está escrita y dirigida por Adán Aliaga (Fishbone) y Àlex Lora (Thy father’s chair).

‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

‘Vengadores: Infinity War’: infinitamente Marvel


Han pasado 10 años desde aquella primera aventura de Iron Man. 10 años en los que Marvel ha construido, algunas veces con más acierto que otras pero siempre con mimo y cuidado, todo un universo en el que poder desarrollar las aventuras de sus personajes, sus motivaciones, sus debilidades y los conflictos que les definen a lo largo de los años. Y todo eso desemboca aquí, en una macroproducción superheróica en la que nada se deja al azar y todo, absolutamente todo, tiene un objetivo: convertir a este film en el mayor espectáculo de la historia. Que lo haya conseguido o no es cuestión de puntos de vista, pero algo queda claro: se puede conseguir.

Porque en efecto, Vengadores: Infinity war es un espectáculo. Pero también es una historia, un drama capaz de generar desasosiego, de enfrentar a estos personajes capaces de cosas extraordinarias ante un enemigo invencible, ante ese desafío que, como se menciona en la película, les hará fracasar estrepitosamente. Toda historia debe construirse, al menos en teoría, sobre un crecimiento constante de tensión, de acción o de drama. En el cine de superhéroes esto, habitualmente, se traduce en combates que ponen al héroe ante un desafío cada vez mayor que debe superar para, al final, enfrentarse a la gran amenaza. Y aunque esta cinta de los hermanos Russo (Capitán América: El soldado de invierno) responde a esa idea, ese crecimiento dramático está construido sobre desafíos fallidos, sobre una lucha en la que el villano vence constantemente, hasta un final que… que aquí no revelaré, pero que puede generar cierto desasosiego.

Se trata, por tanto, de una producción compleja, de una obra de arte del género que merece ser reconocida como tal. Nada de enfrentamientos cuyo final se conoce de antemano; nada de momentos narrativos que restan ritmo al conjunto. Todo en el film se construye con el único objetivo de ofrecer una historia dinámica, profunda, en la que las motivaciones son lo primero y los efectos (sencillamente espectaculares, dicho sea de paso) lo segundo. Es más, pocas veces podrá verse que uno de los momentos más dramáticos de un film lo protagonice un villano que debe luchar entre lo que persigue y la única persona a la que alguna vez ha querido. Y los hermanos Anthony y Joe imprimen al conjunto un estilo visual brillante, aprovechando al máximo los planos generales de las batallas y las posibilidades de los numerosos superhéroes que aparecen a lo largo del metraje.

Desde luego, Vengadores: Infinity War es la cinta que todo fan lleva esperando 10 años. Pero es más. Es un relato sobre el fracaso, sobre la lucha contra un destino que parece escrito y que es incapaz de ser cambiado. Una lucha frustrante, en definitiva. Y no hay nada más satisfactorio, dramáticamente hablando claro esta, que ver a un héroe caído para volver a levantarse. Y dado que en este caso son decenas de ellos, la sensación agridulce que deja el final del film se multiplica de forma exponencial. Ahora sí, Marvel ha logrado alcanzar un clímax dramático en su cine, un nivel que posiblemente no sea tan adulto como el de su principal competidor, DC Cómics, pero sin duda sí ha sabido profundizar más que en otras ocasiones. Y desde luego, ha dado una lección sobre cómo construir este tipo de relatos tan complejos, cómo introducir a cada uno de los personajes y cómo mostrar la derrota individual de cada uno. ¿Tiene algo malo entonces? Bueno, mucha gente la verá sólo como una más de superhéroes. Y, por supuesto, que hay que esperar un año para el desenlace.

Nota: 9/10

La Guerra del Infinito de ‘Los Vengadores’ arrasa con los estrenos


Ya está aquí. Este viernes 27 de abril es posiblemente la fecha más esperada por los fans de los superhéroes y los cómics. Muchos de ellos, de hecho, aprovecharán los pases de la noche del jueves para poder ver antes que la mayoría una de las cintas que más expectación han creado en los últimos meses. Tanto que a pesar de que esta semana llegan muchos más estrenos, ninguno de ellos parece poder competir (ni quieren hacerlo) con un título que tiene garantizado el éxito.

Se trata, como muchos ya sabrán, de Vengadores: Infinity War, primera parte de un díptico en el que la división cinematográfica de Marvel ha puesto toda la carne en el asador. O mejor dicho, a todos sus superhéroes en una macro cinta de acción que hará las delicias (o no) de los fans. Para quienes no conozcan la trama, esta sitúa a los superhéroes colaborando para hacer frente a amenazas contra las que no pueden luchar solos. Pero cuando Thanos aparece en la Tierra todos ellos tendrán que unirse para tratar de derrotar una amenaza que planea destruir todo el universo utilizando para ello el Guantelete del Infinito. Los hermanos Russo, Anthony y Joe (Capitán América: Civil War) se ponen tras las cámaras de este blockbuster que junta a todos los rostros que hasta ahora han protagonizado las historias Marvel en la gran pantalla, entre los que destacan Chris Evans (Un don excepcional), Robert Downey Jr. (El juez), Chris Hemsworth (Cazafantasmas), Scarlett Johansson (Una noche fuera de control), Josh Brolin (Everest), Tom Holland (Z, la ciudad perdida), Benedict Cumberbatch (The imitation game), Elizabeth Olsen (Godzilla), Chadwick Boseman (Marshall), Sebastian Stan (La suerte de los Logan), Chris Pratt (Passengers), Tom Hiddleston (Kong: La Isla Calavera), Zoe Saldana (Vivir de noche), Vin Diesel (El último cazador de brujas), Idris Elba (La Torre Oscura), Danai Gurira (serie The Walking Dead), Paul Bettany (Mortdecai), Jeremy Renner (La llegada), Dave Bautista (Blade Runner 2049), Paul Rudd (Juerga de mamis), Bradley Cooper (Juego de armas), Mark Ruffalo (Ahora me ves 2) y Don Cheadle (serie House of lies).

El otro estreno procedente enteramente de Hollywood es Noche de juegos, comedia gamberra con toques de intriga que gira en torno a una pareja acostumbrada a tener todas las semanas una noche de juegos con varios amigos. Todo cambia cuando el hermano del protagonista organiza algo diferente: resolver un asesinato con criminales y agentes del FBI interpretados por actores. Pero cuando el anfitrión es secuestrado todos los jugadores comenzarán a dudar qué es real y qué no, e iniciarán una carrera en la que no habrá puntos ni recompensas, y en la que el único objetivo es rescatar a su amigo y hermano sin morir en el intento. John Francis Daley y Jonathan Goldstein (Vacaciones) dirigen a cuatro manos esta cinta entre cuyos actores principales destacan Jason Bateman (Fiesta de empresa), Rachel McAdams (Spotlight), Billy Magnussen (Ingrid goes west), Sharon Horgan (Amor sin cita previa), Kyle Chandler (Manchester frente al mar), Lamorne Morris (Sandy Wexler), Kylie Bunbury (El canguro), Jesse Plemons (Los archivos del Pentágono), Michael C. Hall (Frío en julio) y Danny Huston (Wonder Woman).

Estados Unidos y Reino Unido colaboran en 7 días en Entebbe, thriller dramático que dirige José Padilha (RoboCop) cuya historia, ambientada en 1976, se centra en el secuestro de un avión de Air France procedente de Tel Aviv con 248 pasajeros por parte de dos palestinos del Frente Popular. El aparato fue desviado al Aeropuerto Internacional de Entebbe, en Uganda, donde se realizó el rescate más impactante de la historia reciente. Daniel Brühl (La casa de la esperanza), Rosamund Pike (El hombre del corazón de hierro), Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Ben Schnetzer (Pride), Denis Ménochet (Norfolk) y Mark Ivanir (Bye bye Germany) encabezan el reparto.

España tiene como representante Hacerse mayor y otros problemas, comedia romántica con toques de drama que escribe y dirige Clara Martínez-Lázaro (Una casa frente al mar) y cuyo argumento gira en torno a una mujer de 35 años que vive con la sensación de haber fracasado en su vida. Para colmo, su mejor amiga le comunica que está embarazada y que quiere que ella sea la madrina del bebé. En el reparto destacan Silvia Alonso (Es por tu bien), Bárbara Goenaga (La punta del iceberg), Antonio Resines (La reina de España), Vito Sanz (serie Vergüenza) y María Esteve (Los 2 lados de la cama).

Puramente dramática es El león duerme esta noche, cinta con capital francés y japonés que sigue la vida de un actor que se instala de forma clandestina en una casa abandonada en la que vivió un antiguo amor. Ese mismo lugar es utilizado por un grupo de niños para jugar a hacer películas, por lo que el encuentro entre ellos provocará un contraste en la forma de entender el paso de la vida. Nobuhiro Suwa (Yuki & Nina) dirige esta propuesta protagonizada por Jean-Pierre Léaud (Visage), Pauline Etienne (Romance en Tokio), Maud Wyler (2 otoños 3 inviernos), Jules Langlade y Adrien Cuccureddu.

Desde Italia llega Fortunata, drama dirigido por Sergio Castellitto (Volver a nacer) que narra la lucha de una joven madre que, con un matrimonio a sus espaldas, busca la manera de poder abrir una peluquería para emanciparse, conquistar la independencia y lograr volver a ser feliz. Jasmine Trinca (Caza al asesino), Stefano Accorsi (Veloz como el viento), Alessandro Borghi (Dalida), Edoardo Pesce (Tommaso) y Nicole Centanni encabezan el reparto.

Por último, dos cintas que cuentan con la colaboración de varios países. Lou Andreas-Salomé es el título de una coproducción entre Alemania, Austria, Italia y Suiza que aborda la vida de la escritora rusa que da nombre a la película, una mujer adelantada a su tiempo que se codeó con personalidades como Nietzsche o Freud, y que fue amante de Rainer Maria Rilke. Dirigida por Cordula Kablitz-Post, que debuta de este modo en el largometraje de ficción tras una carrera en el documental, la cinta está protagonizada por Katharina Lorenz (Freistatt), Nicole Heesters (Solo para clarinete), Liv Lisa Fries (Boy 7), Helena Pieske (Hitman: Agente 47), Matthias Lier (El castillo de Roca Negra) y Katharina Schüttler (Alone in Berlin).

Finalmente, Invitación de boda cuenta con capital palestino, francés, colombiano, alemán, qatarí, noruego y de los Emiratos Árabes Unidos. Este drama escrito y dirigido por Annemarie Jacir (La sal de este mar) narra la tensa y frágil relación entre un hombre de avanzada edad y su hijo, quien regresa a Nazaret después de varios años en Roma porque se va a casar y, como establece la tradición palestina, debe ayudar a su padre a entregar en mano todas las invitaciones. El film cuenta en su reparto con Mohammad Bakri (Girafada), Saleh Bakri (Salvo), Tarik Kopty (Mars at sunrise), Monera Shehadeh y Lama Tatour.

Sobrevivir en ‘Dunkerque’ a ‘Una noche fuera de control’


El mes de julio va a terminar por todo lo alto en lo que a estrenos se refiere. Más concretamente, en lo que a películas importantes para el gran público se refiere. Eso sí, dos títulos muy diferentes entre sí. El que llega este viernes, día 21, está precedido por el renombre de su director, la calidad de sus estrellas y la temática escogida. Pero por supuesto, no es la única novedad. El terror, el drama y la comedia también están muy presentes entre los títulos que llegan a la cartelera.

Pero comencemos con Dunkerque, título de lo nuevo de Christopher Nolan (Interstellar) que, en esta ocasión, también se encarga del guión en solitario. La historia narra un acontecimiento de la II Guerra Mundial, en concreto la evacuación de la ciudad francesa de Dunkirk, cuya traducción al castellano da nombre al film. Atrapados en una playa y rodeados de alemanes, los soldados aliados de Francia, Bélgica y Reino Unido tuvieron que resistir los ataques enemigos en una dura batalla mientras eran evacuados en todo tipo de embarcaciones, entre ellas barcos de pescadores. Acción y drama se dan cita en esta película producida entre Estados Unidos, Reino Unido, Francia y los Países Bajos, y protagonizada por Tom Hardy (El renacido), Mark Rylance (El puente de los espías), Kenneth Branagh (Mi semana con Marilyn), Aneurin Barnard (Cosecha amarga), Cillian Murphy (En el corazón del mar), James D’Arcy (Gernika), Fionn Whitehead y el cantante Harry Styles.

Muy diferente es Una noche fuera de control, comedia al más puro estilo Resacón en Las Vegas (2009) protagonizada en esta ocasión por cinco mujeres que se reúnen tras 10 años sin contacto para celebrar un fin de semana de solteras. La noche se tuerce cuando matan por accidente a un stripper, lo que desencadenará una noche en la que todo lo que puede pasar terminará pasando, aunque sea de lo más inverosímil. Lucia Aniello (serie Broad City) dirige esta producción puramente estadounidense que cuenta en su reparto con Scarlett Johansson (Ghost in the Shell), Kate McKinnon (Fiesta de empresa), Zoë Kravitz (Animales fantásticos y dónde encontrarlos), Jillian Bell (Los tres reyes malos), Ilana Glazer (How to follow srangers), Demi Moore (Como reinas) y Ty Burrell (serie Modern family).

El terror y la fantasía tienen en Siete deseos a su máximo representante este fin de semana. Dirigida por John R. Leonetti (Annabelle), esta producción norteamericana arranca cuando una joven recibe un regalo muy especial de su padre, una caja de música con una misteriosa inscripción en la que explica que hará realidad todos los deseos de su propietario. Poco a poco la chica descubre que, en efecto, es capaz de hacer realidad todo lo que pida, pero será consciente también del alto precio que deberá pagar por ello. Sherilyn Fenn (Todo por un sueño), Joey King (Independence Day: Contraataque), Ryan Phillippe (Catch Hell), Elisabeth Röhm (serie Jane the virgin) y Ki Hong Lee (El corredor del laberinto) encabezan el reparto.

Estados Unidos, Reino Unido y la República Dominicana producen A 47 metros, film que combina terror y drama que gira en torno a dos hermanas que, durante una expedición de buceo para observar tiburones, se quedan atrapadas en la jaula al romperse el cable y caer hasta las profundidades del mar. Comenzará a partir de ese momento una lucha por tratar de salir y escapar de los tiburones antes de que se les acabe el oxígeno. Johannes Roberts (El otro lado de la puerta) es el encargado de dirigir esta cinta protagonizada por Mandy Moore (Hasta que el cura nos separe), Claire Holt (serie Pequeñas mentirosas), Matthew Modine (serie Stranger Things), Yani Gellman (Lizzie Superstar) y Santiago Segura (que no es el actor y director español).

Reino Unido también está presente, junto a India, en el drama biográfico El último virrey de la India, film que narra los últimos años de Reino Unido en el país asiático y el final del Imperio a través de la historia de Lord Mountbatten, que asumió el puesto de último Virrey, y uno joven criado hindú que se enamora de una chica musulmana, y cuyo amor se verá en medio del conflicto social que se desata. Dirigida por Gurinder Chadha (Bodas y prejuicios), la película cuenta en su reparto con Gillian Anderson (serie La caza), Hugh Bonneville (serie Downton Abbey), Manish Dayal (Un viaje de diez metros), Huma Qureshi (White) y Michael Gambon (El cuarteto).

Antes de entrar en los estrenos puramente europeos, un remake. Inseparables es el título de la versión argentina de Intocable (2011), comedia con ciertas dosis de drama que, en esta ocasión, narra cómo un acomodado hombre de negocios se queda tetrapléjico tras un accidente, por lo que se ve obligado a contratar un ayudante terapéutico. El elegido será el ayudante de su jardinero. Esta nueva versión está dirigida por Marcos Carnevale (El espejo de los otros) y protagonizada por Oscar Martínez (Relatos salvajes), Rodrigo de la Serna (Cien años de perdón), Carla Peterson (Las insoladas), Alejandra Flechner (Antes), Malena Sánchez (Cromo) y Rita Pauls (Mate-me por favor).

Posiblemente la película más internacional de la semana sea Sieranevada, comedia dramática de corte familiar producida entre Rumanía, Bosnia Herzegovina, Francia, Croacia y Macedonia cuya historia gira en torno a una reunión familiar para honrar la muerte de uno de sus miembros. Reunión que se produce tres días después del atentado de Charlie Hebdo y cuarenta desde el fallecimiento del difunto. Cristi Puiu (Offset) escribe y dirige este film protagonizado por Mimi Branescu (Tatal fantoma), Bogdan Dumitrache (Loverboy), Dana Dogaru (Francesca) y Sorin Medeleni (Pacala se întoarce).

Puramente europea es Mara y el señor del fuego, fantasía producida en Alemania en 2015 que dirige Tommy Krappweis (Berndi Broter und der Kasten der Katastrophen) a partir de una novela que él mismo escribió. La trama arranca cuando una joven que sufre acoso en el colegio, y cuya madre parece más preocupada en la espiritualidad que en sus necesidades, empieza a tener visiones sobre monstruos, antiguos dioses y héroes. Con la ayuda de un profesor descubrirá que ella es la única capaz de evitar el Ocaso de los Dioses al poder viajar al pasado y al presente. El reparto está encabezado por Lilian Prent, Christoph Maria Herbst (La casa de los cocodrilos), Esther Schweins (Los Cocodrilos atacan de nuevo), Jan Josef Liefers (RAF Facción del ejército rojo) y Eva Habermann (Ossi’s Eleven).

Desde Israel llega Asuntos de familia, drama que gira en torno a una pareja que vive en el Nazaret actual soportando el peso de la rutina. Sus hijos, sin embargo, viven una vida mucho más enajenada al otro lado de la frontera. Escrita y dirigida por Maha Haj, quien debuta de este modo en el largometraje, la cinta cuenta entre sus actores con Amer Hlehel (Amerrika), Doraid Liddawi (serie Tyrant), Mahmoud Shawahdeh y Saana Shawahdeh (Ish lelo selolari).

Y solo en salas seleccionadas podrá verse durante una semana un reestreno de Ikarie XB1, film de la República Checa realizado en 1963 cuya influencia en algunos de los grandes títulos del género es incuestionable. Dirigida por Jindrich Polák (serie Los visitantes) a partir de una novela de Stanislaw Lem, la historia se centra en un viaje espacial en el siglo XXII para encontrar formas de vida alienígenas. Durante el trayecto, que dura quince años, la tripulación deberá enfrentarse a varias situaciones, desde un aparato espacial del siglo XX hasta la aparición del síndrome de “estrella negra”, pasando por la inestabilidad mental de uno de los pasajeros. La cinta está protagonizada por Irena Kacírková (Nevera), Dana Medrická (El príncipe impostor), Frantisek Smolík (Vyssí princip) y Zdenek Stepánek (Pouta).

En lo que a documentales se refiere, dos propuestas. La primera es Kedi, producida entre Estados Unidos y Turquía y cuyo argumento se centra en la vida de los gatos en Estambul. Ceyda Torun debuta en el largometraje con esta obra.

Por último, la argentina Todo sobre el asado, dirigida a cuatro manos por Mariano Cohn y Gastón Duprat (El ciudadano ilustre), viaja a la Argentina profunda para abordar la tradición del asado, una comida que en varios puntos del país es más un ritual. A través de la mezcla de realidad y ficción, y con un toque cómico, la cinta desgrana las claves de la identidad nacional argentina.

‘Ghost in the Shell’: sobre todo, el alma de la máquina


Muchas veces tendemos a olvidar que una adaptación es eso, una adaptación. Dicho de otro modo, que no todo tiene que ser absolutamente fiel al original. Los más puristas e intransigentes tienden a olvidarlo, y eso impide muchas veces que no veamos el alma dentro de la máquina, la historia detrás del tratamiento dramático. Y con una legión de fans como la que tienen el manga de Masamune Shirow y la versión animada de 1995 de Mamoru Oshii (Avalon), es lógico que este film dirigido por Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador) pueda ser despedazado. Pero precisamente la película invita a eso, a ver el alma de la máquina.

Es posible que la historia haya sido adaptada a las necesidades narrativas y dramáticas de Hollywood. Y desde luego no seré yo quien defienda la labor de Sanders como director, quien a pesar de intentarlo tiende a una narrativa más bien estándar. Pero entre sus varios defectos se alza una virtud fundamental: su guión mantiene la esencia de la historia original, abordando la delicada frontera entre humanidad y robótica, entre cuerpo y alma. En medio del thriller que protagoniza la historia se pueden apreciar píldoras interesantes que reflexionan sobre lo que nos hace humanos, sobre los beneficios y los riesgos de integrar cuerpo humano y partes cibernéticas para mejorar al hombre. Y sobre todo, se reflexiona sobre el camino que sigue una sociedad constantemente comunicada en la que el flujo de datos puede llevar a hackear un cerebro en cualquier lugar.

A esto se suma, por un lado, una banda sonora excepcional, y por otro una puesta en escena que va un paso más allá del film original para acercarse más a lo que ya imaginó Ridley Scott en Blade Runner (1982). Visualmente poderosa, la cinta posee además un interesante giro dramático hacia la mitad de su ajustado metraje que cambia completamente el sentido argumental de la historia para pasar de la persecución de un criminal que mata a través de las conexiones digitales a una búsqueda del pasado y la verdad de la protagonista. Todo ello hace de esta versión en carne y hueso una obra más compleja de lo que puede entenderse a simple vista, capaz de aprovechar los momentos más simbólicos y recordados de la cinta de animación para introducirlos en una historia relativamente nueva que, eso sí, continúa reflexionando a su manera sobre los mismos temas.

Lo cierto es que este Ghost in the Shell, versión 2017, es víctima de sus propias necesidades. La visión de Hollywood (y la occidental en general) determina el modo en que se plantea y desarrolla la trama, menos simbólica y más tangible. Por fortuna, se ha logrado mantener el espíritu de la historia original. Pero más allá de sus posibles debilidades (narrativas sobre todo, y el hecho de que Takeshi Kitano se comunique con el resto de personajes en otro idioma), lo cierto es que el grueso de todos sus elementos funcionan como una máquina bien engrasada. El tratamiento visual, la música, un reparto más que notable (con especial mención a Scarlett Johansson, Pilou Asbæk y Kitano) y la filosofía que encierra su desarrollo dramático conforman una interesante fusión que confirma que cuerpo y máquina pueden convivir en armonía.

Nota: 7/10

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