‘Call me by your name’: el arte de descubrir nuestra sexualidad


La nueva película de Luca Guadagnino (Cegados por el sol) ha sido una de las sorpresas en las nominaciones de los Oscar. Motivos no le faltan. El despertar sexual de un o una adolescente puede tratarse de numerosas formas en el cine, desde una entrega salvaje a los deseos hasta una introspección malsana en una lucha contra los sentimientos. Pero hacerlo con la elegancia, la sutileza y la intimidad con el que lo hace este film no está al alcance de todos, principalmente porque, aquí más que nunca, el resultado final no es obra de una única persona.

Para empezar, el guión de James Ivory (Lo que queda del día) es una delicada estructura de emociones adolescentes que todos los espectadores, en mayor o menor medida, pueden recordar. Desde ese odio adolescente a alguien que despierta en nosotros sentimientos que no entendemos, hasta el primer corazón roto o el primer flirteo con esa amiga que pudo y nunca llegó a ser una pareja. A través de la mirada del joven interpretado de forma extraordinaria por Timothée Chalamet (One and Two) la historia de Call me by your name hace un recorrido por todas y cada una de las emociones de ese primer amor, del despertar sexual a un mundo desconocido y, en ese verano de 1983, todavía prohibido en público. En este sentido, y aunque en algún momento pueda existir una carencia de ritmo, la trama se revela como una estructura sólida, distribuyendo con precisión los giros dramáticos para situar al protagonista en una vorágine que ni él mismo llega a comprender del todo.

Pero decía que el resultado final depende de muchos factores. En efecto, al espléndido guión se suma un lenguaje visual casi amateur en algunos momentos, como si la cámara fuera un personaje más en ese verano inolvidable. A eso contribuye la fotografía, natural como pocas veces se puede ver ya en pantalla. Y por supuesto, el reparto. Más allá de la labor indescriptible de Chalamet (atentos al plano que acompaña los títulos de crédito), todos los actores dotan a sus personajes de una sobriedad digna de ser aplaudida, en especial un Armie Hammer (El nacimiento de una nación) alejado de los papeles que le han hecho famoso y demostrando que tiene mucho que aportar. Es más, su personaje es posiblemente uno de los más complejos y atractivos del film, y Hammer logra dotarle, si cabe, de un sinfín de matices.

En el fondo, Call me by your name es la vida de todos. Porque todos, en algún momento, hemos pasado por la mezcla de emociones que vive el joven protagonista. Al igual que ocurre con el idioma en su familia (en el film se habla italiano, francés, inglés y alemán), la película combina y explora emociones de un modo indiscriminado, pasando de un sentimiento a otro sin mediar palabra y siempre, y ante todo, con una sutileza ejemplar. Para muchos el film puede que no diga absolutamente nada en determinados momentos, que se convierta en una historia meramente contemplativa de la belleza. Pero al igual que el personaje de Michael Stuhlbarg (El caso Sloane), el espectador es eso, un espectador de lo que ocurre, valga la redundancia. Y lo que ocurre es tan íntimo que muchas veces puede pasar desapercibido. Lo importante, en este caso, es el resultado, las emociones con las que se sale de la sala. Y en este sentido, el film se hace grande.

Nota: 8/10

Anuncios

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: