‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

Anuncios

‘La Llorona’: terror con sello de fábrica


Cada generación ha tenido su modelo de cine de terror. Desde el slasher hasta el gótico, pasando por el gore o el de fantasmas. Todos ellos tienen al menos un film que los define, una cinta modelo sobre la que se construyen el resto, normalmente con menor fortuna. Y muchas de ellas dirigidas por autores debutantes. Pues uniendo todas estas piezas obtenemos La Llorona, una producción con claro sello de fábrica, hecha en cadena y aportando más bien pocos elementos novedosos, salvo tal vez llevar a la gran pantalla un mito latinoamericano.

La primera película de Michael Chaves contiene todos los elementos para generar sustos. De hecho, su desarrollo dramático está tan bien medido que prácticamente se pueden prever los sobresaltos que vivirá el espectador. Bajo este prisma, la cinta sí aporta algo interesante, y es el hecho de que la lucha entre víctima y espíritu acosador se muestra en su máximo esplendor, obteniendo con ello una narrativa más sincera, más física, y por lo tanto un poco alejada de rezos, juegos de luces y sombras y palabras en latín (que algo de todo esto tiene, no obstante). El problema, y no es un problema menor, es que ni los personajes están bien definidos, ni la historia resulta lo suficientemente interesante como para sumergir al espectador en un viaje al corazón del mal.

Más bien al contrario. Sus similitudes con otras cintas ambientadas en este mismo universo, el que se inició con Expediente Warren: The Conjuring, convierten a esta nueva aventura terrorífica en un producto visto una y mil veces, en una propuesta que depende en buena medida de la voluntad del espectador para poder atraparle. Dicho de otro modo, es necesario entrar en la sala con una predisposición muy alta. Más que una ambientación, lo que propone son sustos puntuales, algunos muy previsibles, lo que da lugar a una cierta sensación de déjà vu y, lo que es peor, una comparación con producciones similares, con las que por cierto sale muy mal parada. El ejercicio de análisis es bien sencillo: si se cambia el mal que acecha, los miembros de la familia y el nombre del cura, curandero, medium o lo que sea, obtendremos el título de más de una película reciente de terror.

Y todo eso es La Llorona. Ni más ni menos. Y la verdad es que tampoco pretende ser otra cosa. Es una producción que sabe lo que ofrece, lo que busca y lo que pide. Eso no la hace ni mejor ni peor, pero sí confirma esa idea con la que comenzaba este texto, y es que estamos en una nueva generación de terror que necesita renovarse con urgencia. Los productos empiezan a tener ese aroma a diseño de fábrica, a cadena de montaje. El primer susto en el minuto 10, el siguiente en el 20, el tercero alrededor del 25, etc.; una familia, preferiblemente madre soltera; unos niños con sensibilidad especial/sentido muy desarrollado de la curiosidad; un personaje que ayude a la familia y que esté vinculado, de un modo u otro, con la fe; y un lenguaje visual en el que primen la poca iluminación y los movimientos de cámara acompañados de estridentes ruidos o notas musicales. Puede que todo esto sea efectivo (como ocurre con muchos otros productos de consumo), pero aporta muy poco.

Nota: 6/10

El llanto de ‘La Llorona’ se escucha antes del final de ‘Vengadores’


Con la llegada de la Semana Santa es habitual que aterricen en la cartelera española títulos llamados a arrasar la taquilla. Sin embargo, la gran novedad de este 2019 llegará una semana después, por lo que el adelanto de los estrenos contará con un puñado de películas que cubrirán ese vacío. Terror, drama y animación son los principales géneros de este jueves 18 de abril.

Comenzamos el repaso con La Llorona, cinta de terror dirigida por Michael Chaves, quien de este modo debuta en el largometraje. Ambientada en el universo de la saga ‘Expediente Warren’, y tomando como base la conocida leyenda sudamericana, la trama transcurre en 1970, cuando una trabajadora social de Los Ángeles hace caso omiso de una extraña advertencia de una madre problemática sospechosa de poner en peligro a un niño. A partir de ese momento, la mujer y sus hijos entrarán en un reino sobrenatural al que solo sobrevivirán con la ayuda de un sacerdote desencantado. El reparto de esta producción de Hollywood está encabezado por Linda Cardellini (Green book), Patricia Velasquez (La Momia), Raymond Cruz (serie Major crimes), Sean Patrick Thomas (Pacto peligroso), Tony Amendola (serie Érase una vez) y Madeleine McGraw (El francotirador).

Respecto a los estrenos europeos, destaca La espía roja, drama biográfico de 2018 producido en Reino Unido que aborda la figura de Joan Stanley, una anciana que fue detenida por el MI5 al ser sospechosa de pertenecer a la KGB. A partir de entonces rememorará su vida desde que, en los años 30, un joven comunista del que se enamoró le puso ante la decisión de traicionar a su país o salvar al mundo de una catástrofe nuclear. Trevor Nunn (Lady Jane) es el encargado de poner en imágenes esta historia y de dirigir a Judi Dench (Asesinato en el Orient Express), Sophie Cookson (Kingsman: El círculo de oro), Tom Hughes (Proyecto Lázaro), Stephen Campbell Moore (Una buena receta) y Kevin Fuller.

Francia y Bélgica colaboran en Gracias a Dios, film escrito y dirigido por François Ozon (En la casa) que arranca cuando un hombre que vive en Lyon con su esposa e hijos se entera de que el sacerdote que abusó de él cuando era boy scout sigue trabajando con niños. Se lanza entonces a una lucha a la que se unen otras víctimas del párroco. Pero sus testimonios tendrán unas consecuencias imprevistas que no dejarán a nadie indemne. Este drama está protagonizado por Melvil Poupaud (Los casos de Victoria), Denis Ménochet (Assassin’s Creed), Swann Arlaud (Un héroe singular), Éric Caravaca (Amante por un día), François Marthouret (Le grand jeu) y Bernard Verley (Rodin).

La mayor coproducción, al menos en término de número de países, es Donbass, drama de 2018 con capital alemán, ucraniano, francés, rumano y de los Países Bajos. El argumento aborda la degradación de la sociedad en el este de Ucrania cuando la propaganda y la manipulación empiezan a hacer mella sin límite alguno en la era de la posverdad. Escrita y dirigida por Sergey Loznitsa (En la niebla), la cinta está protagonizada por Valeriu Andriuta (Orizont), Evgeny Chistyakov (29 kilometr), Georgiy Deliev (Nastroyshchik), Vadim Dubovsky (Krotkaya), Konstantin Itunin (Where has the time gone?) y Boris Kamorzin (Ledokol).

Terminamos con dos propuestas de animación. Bikes, aventura familiar dirigida por Manuel J. García (Gigantes, la leyenda de Tombatossals) es la primera coproducción oficial entre España y China. La trama, de marcado carácter ecologista, se centra en una joven bici de montaña que trabaja de cartero y sueña con ser campeón de competición. La ciudad en la que vive es un paraíso sin polución, pero todo se ve amenazado por la llegada del motor de gasolina. Casi sin quererlo se convierte en el líder de un movimiento ecologista que quiere impedir que ese artilugio llegue a sus calles, y para ello terminará enfrentándose en una carrera al campeón de carreras local, que siempre ha sido su ídolo. Entre las voces españolas que encontramos en el reparto destacan Carlos Latre (El oro de Moscú), Anabel Alonso (La reina de España) y María Querol.

Con algo de retraso llega desde Rusia Los Fixies: Amigos secretos, aventura cómica que gira en torno a una diminutas criaturas que viven en los dispositivos electrónicos reparando los fallos que sufren de vez en cuando. Ajenos al mundo de los humanos, solo un profesor y un chico pueden verles y mantienen una amistad secreta con ellos. La vida de estos seres da un vuelco cuando uno de ellos utiliza el último invento del profesor para destruir los dispositivos, lo que obligará a humanos y fixies a unir fuerzas para detenerle. Dirigida a tres bandas por Andrey Kolpin (serie Smeshakiri), Vasiko Bedoshvili, que debuta en el largometraje, e Ivan Pshonkin, para quien también es su primera película, la cinta cuenta con las voces originales de Jodi Eichelberger, Dmitriy Nazarov (El concierto), Bill Nye (serie Miles del futuro) y Aleksandr Pushnoy.

‘Green Book’: la amistad en tiempos del racismo


La nueva película de Peter Farrelly (Los tres chiflados) guarda en su interior toda la magia del cine. La frase puede sonar extraña e incluso inducir a error, pero en esencia es así. Porque aunque no tiene nada original, su historia es bastante previsible y la narrativa del director no aporta gran cosa al guión, uno termina disfrutando de ella a cada paso de la trama. Y lograr eso con un relato tan sencillo como directo… eso es difícil de explicar si no se apela a la magia del séptimo arte.

Desde luego, Green Book encuentra buena parte de su éxito en sus dos actores protagonistas, ambos inconmensurables no solo por la dinámica que se establece entre ellos o por la naturalidad con la que asumen los matices de sus respectivos roles, sino por la capacidad que tienen de expresar la complejidad de sus mundos en tan solo una mirada. Y a este respecto, la labor de Mahershala Ali (Roxanne Roxanne) es, si cabe, mucho más gratificante, lo que le convierte en un firme candidato al Oscar. La dualidad y el modo en que conviven los contrastes en este personaje lo convierten en todo un referente de cómo desarrollar un rol, cómo plasmarlo en pantalla a través de sus acciones, sus reacciones y sus diálogos. Juntos, Ali y Viggo Mortensen (Jauja) no solo sostienen el delicado equilibrio entre comedia y drama, sino que elevan el relato hasta el complejo desarrollo de una amistad inesperada entre dos personalidades casi opuestas que se nutren y se complementan.

Y digo que elevan el relato porque existen infinidad de películas con este mismo leit motiv, pero pocas de ellas logran la calidad del film de Farrelly o, por ejemplo, de Intocable (2011). En realidad, la cinta que nos ocupa tampoco ofrece demasiada originalidad, salvo la profundidad que adquiere el personaje de Ali y la evolución que sufre el rol de Mortensen. La trama es sencilla y directa, previsible e incluso arquetípica en algunos momentos. Dicho de otro modo, es lo que se espera de ella antes de que se apaguen las luces de la sala. Y en este caso, eso no es algo negativo, al contrario, es muy positivo. Actores y director aprovechan esta sencillez para ahondar en sus protagonistas y, a través de sus ojos y de la relación que establecen, hacer una radiografía de una sociedad racista incapaz de hacer frente a su propia contradicción: adorar a ídolos (en este caso de la música) con un color de piel más oscuro pero no dejarles compartir una habitación con aquellos de piel más clara que se consideran superiores.

Y es esto lo que termina resultando más atractivo de Green Book. Tal vez si su historia hubiera sido más compleja, si la relación de los protagonistas hubiera estado marcada por un mayor conflicto, el film habría sido mucho más enriquecedor. O tal vez no, porque precisamente esa magia de la que hablaba al principio surge de la simplicidad de su propuesta, que permite construir los personajes, profundizar en sus múltiples capas y en sus conflictos con una sociedad muy corta de miras. Habrá quienes no vean más que una película más sobre dos personajes opuestos que terminan siendo amigos. Pero si se rasca un poco en su superficie se puede encontrar algo más que termina convirtiendo este relato en una notable feel good movie.

Nota: 7/10

Mortensen y Ali leen ‘Green Book’ para sobrevivir al ‘Verano del 84’


El mes de febrero comienza de un modo muy diferente respecto a enero en lo que a estrenos se refiere. Poca cantidad, pero liderados por uno de los principales candidatos a llevarse los principales premios en los Oscar. Y todo ello con una oferta de novedades este viernes, 1 de febrero, que incluye el terror, la comedia y el drama.

Comenzamos, por tanto, con Green book, comedia dramática de corte biográfico que narra la relación entre un rudo italoamericano y un virtuoso pianista afroamericano, el primero chófer y guardaespaldas del segundo. Juntos inician un viaje por el sur durante la gira de conciertos que da el segundo, superando sus propias diferencias para hacer frente al racismo y los prejuicios de la sociedad estadounidense. Dirigida por Peter Farrelly (Algo pasa con Mary), la cinta estadounidense, que toma su nombre del libro que utilizan los personajes en su viaje, está protagonizada por Viggo Mortensen (Captain Fantastic), Mahershala Ali (Figuras ocultas), Linda Cardellini (El fundador), Don Stark (Café Society), P.J. Byrne (Proyecto Rampage) y Sebastian Maniscalco (Cruise), entre otros.

Muy diferente es Verano del 84, coproducción entre Estados Unidos y Canadá que, a medio camino entre el drama y el terror, narra cómo un grupo de adolescentes decide empezar a espiar y vigilar a un agente de policía del barrio en el que viven, al sospechar que en realidad es un asesino en serie. Para ello deciden no moverse en todo el verano de su barrio, pero a medida que el tiempo pasa y parecen aproximarse a la verdad, el peligro también se cierne más y más sobre sus vidas. Dirigida a tres bandas por François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, autores de Turbo Kid (2015), la película cuenta en su reparto con Graham Verchere (serie Fargo), Judah Lewis (Demolición), Caleb Emery (Holden on), Cory Gruter-Andrew (Beyond the sun), Tiara Skovbye (serie Riverdale) y Rich Sommer (El día de la novia).

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca la española Bajo el mismo techo, comedia dirigida por Juana Macías (Embarazados) que arranca cuando un matrimonio decide divorciarse después de varios años. Sin embargo, ninguno de los dos puede permitirse abandonar el chalet que compraron juntos en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria. Obligados a seguir conviviendo, terminarán convirtiendo la casa en su particular campo de batalla. Jordi Sánchez (Señor, dame paciencia) y Sílvia Abril (Cuerpo de élite) dan vida a la pareja protagonista, estando acompañados por Darko Peric (Garantía personal), Álvaro Cervantes (1898. Los últimos de Filipinas), Sergio Torrico (Kiki, el amor se hace), Cristina Castaño (La madriguera), Daniel Guzmán (Mia Sarah), Malena Alterio (Perdiendo el norte) y Ana Morgade (serie Olmos y Robles).

Desde Francia nos llega Todos a una, comedia cuya historia se centra en el entrenador de un equipo de baloncesto de personas con discapacidad al que, en plena preparación del Mundial, se le marchan los mejores jugadores. Para no perder la beca, fundamental para que la federación siga existiendo, decide completar el equipo con jugadores que no tienen ninguna discapacidad. Vianney Lebasque (serie Les Grands) es el encargado de dirigir esta cinta protagonizada por Ahmed Sylla (El ascenso), Jean-Pierre Darroussin (La casa junto al mar), Olivier Barthélémy (Lo que el día debe a la noche), Camélia Jordana (Una razón brillante), Vincent Chalambert y Clément Langlais.

A medio camino entre la comedia y el drama está la polaca Mug, cinta dirigida por Malgorzata Szumowska (Amarás al prójimo) que gira en torno a un joven cuyas pasiones son su perro, su novia y el heavy metal. En su ciudad natal todos le ven como un friki, pero su mundo cambiará cuando sufra un accidente durante la construcción de la estatua más alta de Jesús del planeta. Su rostro queda desfigurado y todas las miradas se dirigen a él, que se someterá al primer transplante de cara de emergencia del mundo. Mateusz Kosciukiewicz (Amok), Agnieszka Podsiadlik (Baby bump), Malgorzata Gorol (Plan B), Roman Gancarczyk (serie Pakt) y Dariusz Chojnacki (Nowi swiat) encabezan el reparto.

Terminamos el repaso a las novedades con Dragon Ball Super: Broly, nueva adaptación a la gran pantalla de los famosos personajes del manga y la televisión creados por Akira Toriyama, que arranca cuando un poderoso superguerrero llega a la Tierra. Tan solo Goku y sus amigos podrán hacer frente a este misterioso personaje que sobrevivió a la destrucción del planeta Vegeta. Y por si la amenaza no fuera suficiente, Frieza vuelve del infierno para complicar aún más la situación. Dirigida por Tatsuya Nagamine (One Piece film Z), la cinta cuenta con las voces originales de Masako Nozawa (Ashura), Aya Hisakawa (Kôkyô shihen Eureka sebun Hai-eboryûshon 1), Ryô Horikawa (Dragon Ball Z: La resurrección de F), Toshio Furukawa (Dragon Ball Z: La batalla de los dioses) y Takeshi Kusao (Inuyasha: Fuego en la isla mística), entre muchos otros.

‘El fundador’: el sueño americano… de otros


El cine cada vez parece nutrirse más de hechos reales. No sé si será por falta de creatividad o porque, efectivamente, la realidad muchas veces supera la ficción. Pero en ese maremágnum de cintas biográficas no todo tiene cabida, y aunque el morbo por conocer determinadas historias puede arrastrar al espectador a las salas, eso no quiere decir que sea necesariamente interesante. Y desde luego, el modo en que se creó el mayor imperio de hamburguesas de Estados Unidos no es, ni de lejos, la cima del atractivo cinematográfico.

De hecho, El fundador podría haber sido perfectamente un telefilm en cualquiera de las cadenas generalistas un sábado por la tarde. Su desarrollo dramático es excesivamente lineal, sin grandes conflictos ni, por supuesto, giros inesperados. Todo en esta cinta dirigida con excesivo academicismo por John Lee Hancock (Un sueño posible) desprende un cierto aroma a comida rápida, a un sistema para producir películas en cadena que apenas deja margen para la creatividad… vamos, lo que viene a ser el sistema que crearon los hermanos McDonald y que Ray Kroc les robó sin que ellos casi se dieran cuenta. Y ese es el problema, que es una producción tan prefabricada que pierde fuerza casi desde sus primeros compases.

Entonces, ¿qué le diferencia de una producción directa para televisión o vídeo? Evidentemente, el reparto. Michael Keaton (Jack Frost) vuelve a demostrar el gran talento que tiene dando vida a un personaje que presenta diferentes rostros a lo largo del metraje. Es gracias a él que el protagonista adquiere verdadera entidad dramática durante la trama, cargando sobre sus hombros muchos de los momentos para dotarlos de una complejidad que, de otro modo, no tendrían. En cierto modo, Keaton se come la película, nunca mejor dicho. Pero junto a él el resto de actores, incluso aquellos que disfrutan de pocos minutos, con especial mención a los hermanos McDonald.

Pero a pesar de su magnífica labor, Keaton no es capaz de lograr que El fundador se desprenda de ese carácter de cinta de andar por casa, de producción en cadena de historias con poco peso dramático que tratan de inflarse para lograr algo que no son. Sí, resulta interesante ver cómo se robó la idea que dio lugar al imperio. Y desde luego es digno de mención el cambio (o mejor dicho, cómo se quita la careta) que se va produciendo poco a poco en el protagonista. Pero la narrativa en sí misma es lineal, con personajes demasiado conocidos y sin grandes giros dramáticos. Y eso, al final, termina por resultar un poco tedioso.

Nota: 6/10

‘El fundador’ se lanza a buscar ‘Gold’ en la isla calavera de King Kong


Poco a poco van llegando las películas llamadas a llenar las salas. O al menos a intentarlo. Si hace siete días era la hora de los superhéroes, este viernes, 10 de marzo, es el turno de los animales gigantescos. Pero las nuevas versiones de historias conocidas no es lo único que se estrena. Hechos reales y mucho cine internacional es lo que aterriza hoy en las salas de cine de toda España.

Aunque lo primero es lo primero. Kong: la isla calavera es la nueva versión de la historia del famoso gorila gigantesco que, como es habitual, comienza cuando un grupo de exploradores y militares dan con una isla en el Pacífico siguiendo las leyendas de que en ella habitan criaturas prehistóricas y monstruosas. Al llegar allí, en efecto, se topan con estos seres, pero también con el enorme gorila rey de esa isla. Su única oportunidad de salvarse es el amor que el animal parece sentir por una de las mujeres de la expedición. Aventura, acción y muchos efectos para esta cinta dirigida por Jordan Vogt-Roberts (The kings of summer) y que cuenta en su reparto con Tom Hiddleston (La cumbre escarlata), Brie Larson (La habitación), Samuel L. Jackson (La leyenda de Tarzán), John Goodman (Calle Cloverfield 10), John C. Reilly (Langosta), Toby Kebbell (Un monstruo viene a verme) y Thomas Mann (Project X).

Muy diferente es el drama biográfico El fundador, cinta dirigida por John Lee Hancock (Al encuentro de Mr. Banks) que narra la historia de Ray Kroc, un vendedor de Illinois que en los años 50 conoció a los hermanos McDonald, propietarios de una hamburguesería con un sistema único de cocina. Solo él fue capaz de ver el potencial del negocio, y poco a poco fue posicionándose hasta arrebartarles la idea y convertirla en el imperio McDonald’s. Michael Keaton (Spotlight), Laura Dern (Alma salvaje), Patrick Wilson (Expediente Warren: El caso Enfield), Linda Cardellini (Padres por desigual), Nick Offerman (Knight of cups) y John Carroll Lynch (Jackie) encabezan el reparto.

Y aunque no se basa en una historia real, Gold sí utiliza las historias de muchos personajes auténticos para narrar la aventura de un explorador cuya suerte, en horas bajas, cambia cuando descubre una mina de oro. Sin embargo, lo más difícil será mantener su nueva fortuna alejada de las garras de todos aquellos que quieren su parte del pastel. Con dosis de drama y thriller, el film está dirigido por Stephen Gaghan (Syriana) y protagonizado por Matthew McConaughey (Los hombres libres de Jones), Edgar Ramírez (Joy), Bryce Dallas Howard (Jurassic World), Corey Stoll (Ant-Man), Toby Kebbell, que hace doblete en los estrenos, Rachael Taylor (serie Jessica Jones) y Bill Camp (Jason Bourne).

El estreno español de la semana es Zona hostil, ópera prima de Adolfo Martínez Pérez que utiliza un hecho real ocurrido en 2012 para narrar cómo a un convoy norteamericano escoltado por la Legión española le estalla una mina al norte de Afganistán. El grupo queda a cargo de un inexperto teniente, que debe esperar a la dotación de rescate. Pero cuando esta llega en helicóptero, el suelo cede bajo el aparato, dejándolo inutilizado y aislando a rescatadores y rescatados. La única salida parece ofrecerla un descabellado plan, pero para poder ejecutarlo los soldados deberán sobrevivir al ataque nocturno del enemigo. Este drama bélico cuenta en su reparto con Ariadna Gil (Vivir es fácil con los ojos cerrados), Raúl Mérida (serie Isabel), Roberto Álamo (Que Dios nos perdone), Antonio Garrido (La playa de los ahogados), Jacobo Dicenta (Camarón), Ismael Martínez (Faraday) e Ingrid García Jonsson (Toro).

También bélica, y también basada en un hecho real, es Land of mine: Bajo la arena, film producido en 2015 entre Dinamarca y Alemania que narra como, tras la II Guerra Mundial, un grupo de soldados alemanes es capturado por el ejército danés y llevado a una idílica playa en la que pueden ser libres siempre y cuando eliminen antes las cerca de 45.000 minas allí enterradas. Durante esos delicados trabajos un sargento danés empezará a apreciar a los hombres detrás del horror que causaron los nazis. Escrito y dirigido por Martin Zandvliet (Dirch), este testimonio anti bélico está protagonizado por Roland Møller (Secuestro), Mikkel Boe Følsgaard (Rosita), Laura Bro (Un asunto real), Louis Hofmann (Tom Sawyer), Joel Basman (Dawn) y Oskar Bökelmann (Die Vermissten).

Con algo de retraso también llega La comunidad de los corazones rotos, comedia dramática francesa de 2015 que tiene como escenario un edificio de los suburbios y un ascensor averiado. A través del encuentro de seis personajes esta cinta dirigida por Samuel Benchetrit (Chez Gino) aborda la ternura, el respeto y la compasión del ser humano. Isabelle Huppert (Luces de París), Valeria Bruni Tedeschi (El capital humano), Michael Pitt (Siete psicópatas), Gustave Kervern (En un patio de París) y Jules Benchetrit (Reencontrar el amor) encabezan el reparto.

Francia, Bélgica y Suiza colaboran en 9 meses (Keeper), drama romántico realizado en 2015 por Guillaume Senez en lo que supone su debut en el largometraje. La trama gira en torno a dos jóvenes quinceañeros enamorados que descubren juntos la sexualidad. Todo cambia cuando ella descubre que está embarazada, algo que él no asume bien al principio. Sin embargo, poco a poco la idea de ser padre le irá conquistando. El reparto está encabezado por Kacey Mottet Klein (Sister), Corentin Lobet (Una dama en París), Sam Louwyck (El país de las maravillas), Laetitia Dosch (Un amor de verano) y Galatéa Bellugi (Les yeux clairs).

Francia también colabora, junto a Brasil en este caso, en Doña Clara (Aquarius), film escrito y dirigido por Kleber Mendonça Filho (O Som ao Redor) que, en clave dramática, narra la lucha de una ex crítica musical contra un promotor inmobiliario que ha comprado todos los pisos del edificio en el que ella vive, situado frente al paseo marítimo. Una lucha que llevará a la mujer a reflexionar sobre su vida, su pasado y sus seres queridos. Entre los actores principales destacan Sonia Braga (Lope), Maeve Jinkings (Falsa Loura) e Irandhir Santos (Tatuagem).

Lejos de los estrenos europeos, también llega a la cartelera Yo no soy Madame Bovary, comedia china que arranca cuando una mujer organiza un falso divorcio para poder acceder a un segundo apartamento. Sin embargo, su marido vuelve a casarse de forma inesperada, lo que obliga a la mujer a recurrir al juzgado. Tras ser acusada por su marido, ella se embarca en un viaje de diez años para restaurar su reputación. Dirigida por Feng Xiaogang (El funeral del jefe), la película cuenta con Fan Bingbing (X-Men: Días del futuro pasado), Fan Wei (Ciudad de vida y muerte), Li Zonghan (Hushed road), Guo Tao (Regreso a casa) y Chengpeng Dong (One night surprise) entre sus principales actores.

En lo que a documental se refiere, la única propuesta de la semana es Uncle Howard, cinta dirigida por Aaron Brookner (The silver goat) que recupera la vida y obra del director Howard Brookner a través de un viaje realizado por su sobrino, que le lleva a encontrar las latas de sus films en un refugio subterráneo.

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: