‘Spider-Man: Lejos de casa’: resolviendo el misterio del cómic


Spider-Man ha vuelto a casa. No lo hizo en la anterior película en solitario. Curiosamente, lo logra en esta segunda aventura, y lo hace lejos de su Nueva York natal. Habrá quien achaque a este regreso a la esencia del personaje al cambio de localización, pero la realidad es que el cambio se encuentra en el guión, que aprovecha al máximo las posibilidades dramáticas del personaje y, sobre todo, del villano.

Porque la historia, en efecto, ahonda por completo en los dramas que siempre han acompañado al Hombre Araña. Lejos de dotarle de una gran responsabilidad ante grandes eventos intergalácticos, Spider-Man: Lejos de casa sitúa al protagonista en los clásicos dilemas entre su interés personal y su responsabilidad como héroe, haciéndole crecer en pantalla en las dos horas que dura el film. El rol al que vuelve a dar vida con extraordinario acierto Tom Holland (Edge of winter) comienza siendo un adolescente enamoradizo para terminar asumiendo sus errores, las consecuencias de los mismos y los sacrificios para enmendarlo. Tal vez era necesario ver una vez más esto en pantalla (al fin y al cabo, es la misma estructura dramática que el incidente que le lleva a ser un héroe), pero la verdad es que funciona como un engranaje preciso, convirtiendo la historia en una mezcla perfecta entre drama, humor adolescente, acción y una espectacularidad fuera de toda duda.

Buena parte de la responsabilidad del éxito radica en su villano, un Jake Gyllenhaal (Okja) que engrandece a Mysterio no solo para consolidar sus motivaciones, sino para hacer mucho más dura la madurez que alcanza el héroe en esta historia. Sin necesidad de muertes impactante o de giros argumentales inesperados (salvo el de la primera escena post-créditos, que deja el futuro en una gran incógnita y recupera a uno de los mejores personajes y actores de las primeras películas), el villano construye un plan que obliga al héroe a asumir sus errores y, sobre todo, a ser consciente de todas sus capacidades y poderes, en concreto de ese “cosquilleo” de Peter Parker, como lo llaman en el film. Los fans de los cómics posiblemente puedan prever de antemano el desarrollo de la historia, pero eso no impide disfrutar de unas secuencias de acción tan espectaculares como bien diseñadas, sobre todo la de Londres y ese primer encuentro de Spider-Man con la fuerza del villano, todo un alarde de traslación a imagen en movimiento de las pesadillas que vive en los cómics y que resuelve el misterio de cómo hacer una buena adaptación al séptimo arte. Jon Watts, director de la primera entrega, parece haber solventado algunos errores narrativos para sacar todo el partido a la dinámica que genera el héroe arácnido.

Desde luego, Spider-Man: Lejos de casa no solo es una extraordinaria película de superhéroes, bien rodada y con personajes sólidos. Es, ante todo, un tratamiento minucioso y preciso de un personaje complejo, en constante lucha entre sus deseos personales y sus obligaciones, y siempre con temor a perder a sus seres queridos. Son ideas que se repiten, y que incluso utiliza el villano de turno para su propio beneficio. Incidir reiteradamente en estos conceptos dota al conjunto de una profundidad dramática que hacía tiempo que no se veía en las historias del personaje. Puede resultar algo infantil en algunos momentos, pero esto no es impedimento para disfrutar de una obra muy muy completa, un broche de oro a esta etapa del Universo Cinematográfico Marvel y una declaración de intenciones en toda regla.

Nota: 8/10

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‘Spider-Man: Lejos de casa’ redescubre a The Beattles en ‘Yesterday’


Con el reciente reestreno de Vengadores: Endgame todavía en la retina, el mes de julio comienza de la mejor forma posible. Pocos estrenos pero todos ellos muy interesantes por diferentes motivos se dan cita este viernes día 5, incluyendo una de las propuestas superheroicas más esperadas de los últimos meses y un nueva cinta con The Beattles como telón de fondo.

Pero comencemos por Spider-Man: Lejos de casa, segunda aventura en solitario del superhéroe arácnido con el rostro de Tom Holland (Z, la ciudad perdida) y que cierra oficialmente el ciclo en el Universo Cinematográfico Marvel. La trama se sitúa inmediatamente después de los acontecimientos de la última entrega de ‘Vengadores’, con un Spider-Man/Peter Parker que trata de buscar su lugar en el mundo. Entre tanto, decide realizar un viaje con sus amigos de instituto por Europa, pero lo que iban a ser unas vacaciones en las que declararse a MJ se convierten en una nueva misión a cargo de Nick Furia, que le pide que se enfrente a una criaturas elementales que están generando el caos, y a las que solo parece plantar cara Mysterio, un hombre llegado de otra realidad. Dirigida por Jon Watts, que ya se puso tras las cámaras de la primera entrega de esta etapa, la película propone humor, acción y algo de dramatismo, contando para ello con un reparto que se completa con Jake Gyllenhaal (Los hermanos Sisters), Samuel L. Jackson (Glass), Zendaya (El gran showman), Jon Favreau (#Chef), Marisa Tomei (La primera purga: La noche de las bestias), Cobie Smulders (Asesinos internacionales) y Angourice Rice (La seducción).

Muy diferente de este blockbuster de Hollywood es la británica Yesterday, comedia de corte algo fantástico que juega con la idea de un mundo sin la música de The Beattles… y en el que un solo hombre recuerda las canciones. Con esta premisa arranca el nuevo film de Danny Boyle (T2: Trainspotting), que tiene como protagonista a un cantautor de escaso éxito que, después de sufrir un accidente, despierta en una realidad en la que nadie sabe quiénes son los músicos que integran la banda británica, por lo que sus canciones solo las conoce él. Ante esto, ¿cómo resistir la tentación de sacar provecho? Entre los principales actores encontramos a Himesh Patel (serie Gente de barrio), Lily James (Mamma Mia! Una y otra vez), Kate McKinnon (Cazafantasmas), Ana de Armas (Blade Runner 2049), Lamorne Morris (serie New girl) y Meera Syal (Absolutamente todo), además de la presencia de conocidos personajes de la televisión o la música como James Corden o Ed Sheeran.

Volviendo a Estados Unidos nos encontramos con La (des)educación de Cameron Post, drama que adapta la novela de Emily M. Danforth cuya protagonista es una niña de 12 años cuyos padres mueren en un accidente de coche. En ese momento la joven está descubriendo su homosexualidad, algo que se interrumpe al irse a vivir con su anticuada abuela paterna y su ultraconservadora tía. Su enamoramiento de su mejor amiga solo empeorará las cosas, por lo que su tía la envía a un campamento de conversión religiosa para “curar” su homosexualidad. Dirigida por Desiree Akhavan (Appropiate behavior), la cinta está protagonizada por Chloë Grace Moretz (The equalizer), Quinn Shephard (serie Rehenes), Sasha Lane (American honey), Marin Ireland (In the radiant city), John Gallagher Jr. (Calle Cloverfield 10) y Owen Campbell (Super dark times).

La producción española tiene como representante a 522. Un gato, un chino y mi padre, drama escrito y dirigido por Paco R. Baños (Ali) que gira en torno a una enferma de agorafobia que vive junto con su gato sin poder dar más de 522 pasos más allá de su apartamento. Su vida social se limita a un vecino amante y al dependiente de una tienda oriental. La muerte del animal y su deseo de darle sepultura en Portugal, el país natal de la joven, obligan a la protagonista a tratar de luchar contra su enfermedad, para lo que contará con la ayuda del dependiente. Juntos montarán su “hogar” en una camioneta y emprenderán un viaje que harán a la mujer enfrentarse con su pasado. Natalia de Molina (Techo y comida), Alberto Jo Lee (Paella today), Miguel Borges (Nascido em Angola), Maya Murofushi (Seguimi), João Lagarto (Stefan Zweig: Adiós a Europa) y Nadia de Santiago (Parada en el infierno) encabezan el reparto.

También española, aunque en este caso en el ámbito de la animación, es Elcano y Magallanes, la primera vuelta al mundo, aventura que, como su propio título indica, está inspirada en el viaje que comenzó en 1519 en Sevilla y concluyó tres años después en el mismo sitio, lo que demostró que la Tierra era redonda por primera vez. El viaje comenzó con 5 naves y 240 hombres, y terminó solo con 18 marineros al borde de la muerte. Dirigida por Ángel Alonso (El ladrón de sueños), la cinta cuenta con las voces originales de Kiko Jáuregui (serie Hospital central), Iñaki Beraetxe (El final de la noche), Vito Rogado (serie Mi querido Klikowsky), Ander Vildósola Gala (Bon appétit) y Aintzane Krujeiras (Teresa eta Galtzagorri).

Terminamos este repaso a los estrenos con Varda por Agnès, documental francés que dirige la propia Agnès Varda (Jacquot de Nantes) y que repasa la experiencia de la directora en el séptimo arte, aportando luz y visión de lo que llamaba “escritura de cine”. La obra forma parte de una serie compuesta por seis películas documentales enfocadas a entender mejor el cine de la mano de personajes ilustres de esta profesión.

‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

‘Vengadores: Infinity War’: infinitamente Marvel


Han pasado 10 años desde aquella primera aventura de Iron Man. 10 años en los que Marvel ha construido, algunas veces con más acierto que otras pero siempre con mimo y cuidado, todo un universo en el que poder desarrollar las aventuras de sus personajes, sus motivaciones, sus debilidades y los conflictos que les definen a lo largo de los años. Y todo eso desemboca aquí, en una macroproducción superheróica en la que nada se deja al azar y todo, absolutamente todo, tiene un objetivo: convertir a este film en el mayor espectáculo de la historia. Que lo haya conseguido o no es cuestión de puntos de vista, pero algo queda claro: se puede conseguir.

Porque en efecto, Vengadores: Infinity war es un espectáculo. Pero también es una historia, un drama capaz de generar desasosiego, de enfrentar a estos personajes capaces de cosas extraordinarias ante un enemigo invencible, ante ese desafío que, como se menciona en la película, les hará fracasar estrepitosamente. Toda historia debe construirse, al menos en teoría, sobre un crecimiento constante de tensión, de acción o de drama. En el cine de superhéroes esto, habitualmente, se traduce en combates que ponen al héroe ante un desafío cada vez mayor que debe superar para, al final, enfrentarse a la gran amenaza. Y aunque esta cinta de los hermanos Russo (Capitán América: El soldado de invierno) responde a esa idea, ese crecimiento dramático está construido sobre desafíos fallidos, sobre una lucha en la que el villano vence constantemente, hasta un final que… que aquí no revelaré, pero que puede generar cierto desasosiego.

Se trata, por tanto, de una producción compleja, de una obra de arte del género que merece ser reconocida como tal. Nada de enfrentamientos cuyo final se conoce de antemano; nada de momentos narrativos que restan ritmo al conjunto. Todo en el film se construye con el único objetivo de ofrecer una historia dinámica, profunda, en la que las motivaciones son lo primero y los efectos (sencillamente espectaculares, dicho sea de paso) lo segundo. Es más, pocas veces podrá verse que uno de los momentos más dramáticos de un film lo protagonice un villano que debe luchar entre lo que persigue y la única persona a la que alguna vez ha querido. Y los hermanos Anthony y Joe imprimen al conjunto un estilo visual brillante, aprovechando al máximo los planos generales de las batallas y las posibilidades de los numerosos superhéroes que aparecen a lo largo del metraje.

Desde luego, Vengadores: Infinity War es la cinta que todo fan lleva esperando 10 años. Pero es más. Es un relato sobre el fracaso, sobre la lucha contra un destino que parece escrito y que es incapaz de ser cambiado. Una lucha frustrante, en definitiva. Y no hay nada más satisfactorio, dramáticamente hablando claro esta, que ver a un héroe caído para volver a levantarse. Y dado que en este caso son decenas de ellos, la sensación agridulce que deja el final del film se multiplica de forma exponencial. Ahora sí, Marvel ha logrado alcanzar un clímax dramático en su cine, un nivel que posiblemente no sea tan adulto como el de su principal competidor, DC Cómics, pero sin duda sí ha sabido profundizar más que en otras ocasiones. Y desde luego, ha dado una lección sobre cómo construir este tipo de relatos tan complejos, cómo introducir a cada uno de los personajes y cómo mostrar la derrota individual de cada uno. ¿Tiene algo malo entonces? Bueno, mucha gente la verá sólo como una más de superhéroes. Y, por supuesto, que hay que esperar un año para el desenlace.

Nota: 9/10

‘Spider-Man: Homecoming’: por algo hay que empezar


Una película como la nueva aventura del Hombre Araña, al igual que otras adaptaciones de novelas, cómics, series, etc., puede ser analizada bajo el prisma de un fan o desde una perspectiva más objetiva. Y precisamente bajo esta última no puedo por menos que preguntarme cómo es posible que el personaje más famoso de Marvel haya tenido una trayectoria tan irregular desde que Sam Raimi abandonara los mandos del personaje (lo que ocurrió en aquella Spider-Man 2). Porque más allá de cambios de trajes y mejoras tecnológicas, la realidad es que el tratamiento de este héroe corriente que carga sobre sus hombros con la responsabilidad que genera la culpa no ha sido muy homogéneo que digamos.

Y desde luego, Spider-Man: Homecoming no es una excepción. Si bien es cierto que el desarrollo de la trama es notable y que el personaje interpretado por Tom Holland (Lo imposible) posiblemente sea el mejor de las diferentes sagas, la cinta es irregular en su tratamiento, pudiendo llegar a hacerse algo lenta en algunos momentos. Planteada como un producto que haga de puente entre lo visto hasta ahora en el mundo cinematográfico de Marvel y lo que está por llegar, esta nueva aventura presenta algunos giros dramáticos cuanto menos cuestionables que casi con toda seguridad harán recordar a los fans ciertas relaciones familiares totalmente innecesarias en este caso. Eso por no hablar del hecho de que hay más personajes secundarios que en una película coral, lo que termina por restar espacio y tiempo para un desarrollo algo más en profundidad del héroe y del villano.

No me malinterpreten. Ambos pilares de esta historia están bien definidos y poseen una solidez fuera de toda duda, pero eso no impide que se pierdan por el camino las explicaciones para algunas de sus decisiones. Con todo, la cinta deja varios momentos sobradamente impactantes, ya sea desde un punto de vista narrativo (el impacto de descubrir las identidades secretas, aunque sea en un contexto algo ilógico) o de acción. Respecto a este último aspecto, por cierto, alguien debería explicarme qué necesidad hay de poner en manos de directores “inexpertos” en la materia un producto tan complejo como este.

La labor de Jon Watts (Coche policial), aunque buena en muchos momentos, deja algo que desear en las secuencias de acción más complejas, recurriendo a un montaje confuso y a planos amplios que permitan desarrollar la espectacularidad del protagonista pero que restan intensidad a lo narrado. Bajo todo este prisma, Spider-Man: Homecoming se revela como un entretenimiento sólido que plantea las bases para un futuro que promete más de lo que ofrece este primer film. Demasiados personajes enturbian el estreno de uno de los mejores Spider-Man (si no el mejor) del cine, y la labor del director, buena en algunos momentos dramáticos, se pierde en las secuencias de acción. Eso por no hablar de lo que dirán los fans acerca del cambio de nombre de algunos personajes fundamentales en el imaginario arácnido o de ese final que parece destruir una dinámica que en los cómics ha funcionado durante décadas. Todo está por comenzar, y desde luego todo es mejorable.

Nota: 6,5/10

Trepamuros, lanzarredes, arañas… ‘Spider-Man’ regresa a casa


Último fin de semana de julio y uno de los más importantes en lo que a grandes estrenos se refiere. O al menos, de los más esperados por el público en general. Este viernes, día 28, aterriza en la cartelera española uno de los superhéroes más conocidos y más importantes de la cultura popular norteamericana, y lo hace regresando a la Casa de las Ideas que le vio nacer. Habrá quienes no consideren este estreno tan relevante, pero he aquí un dato: este es uno de los fines de semana con menos estrenos de los últimos meses, y ninguno de los títulos que llegan a las pantallas parece querer hacer frente a la principal novedad.

Dicha novedad es Spider-Man: Homecoming, nueva aventura del trepamuros de Marvel producida en esta ocasión por la propia compañía y que, a diferencia de reinicios anteriores, no narra los orígenes del personaje, sino que le sitúa momentos después de lo ocurrido en Capitán América: Civil War (2016). El joven héroe trata de volver al instituto y hacer vida normal, pero sus sueños de convertirse en un Vengador le llevarán a enfrentarse al Buitre, un nuevo villano contra el que no solo deberá dar lo mejor de sí, sino que deberá encontrar el verdadero significado de ser Spider-Man. Aventura, acción, humor y espectacularidad es lo que propone Jon Watts (Coche policial), que se pone tras las cámaras para dirigir a Tom Holland (Z, la ciudad perdida), Michael Keaton (El fundador), Robert Downey Jr. (El juez), Zendaya (serie Shake it up!), Marisa Tomei (La gran apuesta), Jon Favreau (#Chef), Gwyneth Paltrow (Mortdecai), Jacob Batalon (North Woods) y Tony Revolori (Mesa 19), entre otros.

También norteamericana es Diario de Greg: Carretera y manta, nueva adaptación a la gran pantalla de los libros de Jeff Kinney que narra cómo el protagonista logra convencer a su familia para hacer un viaje con motivo del 90 aniversario de su abuela. En realidad, lo que pretende es participar en una convención de videojuegos, pero sus planes no saldrán como los tenía previstos. David Bowers (Astro Boy) dirige esta comedia familiar protagonizada por Alicia Silverstone (King Cobra), Tom Everett Scott (La ciudad de las estrellas), Jason Drucker (Barely lethal), Charlie Wright (Ingrid goes west) y Joshua Hoover (Dos buenos tipos).

En lo que a estrenos europeos se refiere, desde Francia llega 50 primaveras, comedia dramática dirigida por Blandine Lenoir (Zouzou) cuya trama gira en torno a una mujer de 50 años cuya vida parece estanca. Separada y recientemente en el paro, recibe la noticia de que va a ser abuela. Todo podría cambiar, sin embargo, al reencontrarse con un amor de juventud, lo que podría ser un momento idóneo para iniciar una nueva vida. El reparto está encabezado por Agnès Jaoui (Un cuento francés), Thibault de Montalembert (Monsieur Chocolat), Pascale Arbillot (Pension complète), Sarah Suco (Un amor de verano) y Lou Roy-Lecollinet (Tres recuerdos de mi juventud).

España tiene esta semana un representante, la cinta de terror Inside. remake de la francesa A l’intérieur (2007), su historia arranca cuando una joven viuda que perdió a su marido y parte de su audición en un accidente de coche vive aislada en una casa de los suburbios y está a punto de dar a luz. La noche de Navidad recibe la visita de una misteriosa mujer que está dispuesta a matarla para quitarle al bebé, lo que despertará en ella una furia que nunca creyó tener. Miguel Ángel Vivas (Extinction) dirige esta historia en cuyo reparto encontramos a Rachel Nichols (Tokarev), Ben Temple (Matar el tiempo), Laura Harring (Ice scream) y Stany Coppet (Mortem).

En cuanto a las novedades procedentes del resto del mundo, destaca la argentina El invierno, ópera prima de Emiliano Torres que aborda el cambio generacional en una estancia patagónica, donde un viejo capataz es despedido y sustituido por un joven peón. El cambio no será fácil para ninguno de los dos, y empeorará con la llegada del invierno, que cada uno deberá superar a su modo. Entre los principales intérpretes de este drama de 2016 se hallan nombres como los de Alejandro Sieveking (Fragmentos de Lucía), Pablo Cedrón (Boca de pozo), Cristian Salguero (Paulina), Adrián Fondari (Jauja), Mara Bestelli (Tesis sobre un homicidio) y Violeta Vidal.

Por último pero no menos importante, Australia y Vanatu producen Tanna, drama romántico ambientado en una remota isla del Pacífico Sur que compitió en los Oscar como nominada a Mejor Película Extranjera. Todo comienza cuando una joven es obligada a casarse con un guerrero de otra tribu a pesar de su amor por el nieto del jefe de su propio poblado. La situación llevará a un amor prohibido que les obligará a huir para poder estar juntos, siendo perseguidos tanto por su tribu como por los guerreros enemigos que quieren acabar con sus vidas. Martin Butler y Bentley Dean debutan en la ficción con esta cinta protagonizada por los miembros de las tribus Mungau Dain, Marie Wawa, Marcelino Rofit, Albi Magia, Lingai Kowia y Mikum Tainakou.

‘Z, la ciudad perdida’: lo que esconde la obsesión con el Amazonas


Después de seis películas, el director James Gray (Two lovers) se ha convertido en uno de esos autores de Hollywood capaces de sacar adelante proyectos complejos en lo dramático y en lo técnico. Y desde luego, su último proyecto no se aparta de esta idea. Incluso si solo atendemos a la duración de la historia, que transcurre a principios del siglo XX, y a los numerosos acontecimientos por todo el mundo que la nutren, la película ya recuerda a las grandes épicas del Hollywood clásico. Pero por suerte, hay mucho más.

Z, la ciudad perdida es una obra mastodóntica en todos los sentidos. Visualmente incomparable, con unos escenarios tan variopintos como la selva amazónica, la Inglaterra de principios de siglo o las trincheras de la I Guerra Mundial, el film explora, más que la simple búsqueda de aventuras, el constante equilibrio entre el deber y la familia, entre una obsesión y el deber con aquellos que son más cercanos a nosotros. En este sentido, Gray compone con un puñado de protagonistas todo un cosmos en el que, incluso los secundarios, abordan de algún modo esta dualidad, esta confrontación dramática que termina convirtiéndose en el motor de una historia cuyo final, por cierto, es de los más elegantes y bellos que se podían realizar teniendo en cuenta el desenlace de la historia real que relata.

Posiblemente el mayor problema del film sea su duración. A pesar de que la obra es capaz de mantener el interés durante buena parte de su metraje, sobre todo cuando la selva es la protagonista, es inevitable que el ritmo decaiga en numerosas ocasiones, lo que le hace flaco favor, además al reparto. Y es que, aunque la labor del director con los actores es espectacular, no impide que sus carencias interpretativas se perciban a lo largo de las casi dos horas y media de duración, fundamentalmente en aquellos momentos más dramáticos. Con todo, es de justicia reconocer su trabajo en un film que abarca décadas, y en el que los personajes pasan por diferentes etapas de su vida. En este sentido, el tratamiento del guión, que presenta de forma diferente a los protagonistas dependiendo del momento, es formidable.

Pero a pesar de sus debilidades, Z, la ciudad perdida es una de las aventuras épicas más atractivas e interesantes de los últimos años. Gray es capaz de crear un universo fascinante, un mundo con el que demuestra que lo inexplorado todavía tiene cabida en una sociedad que tiene cualquier rincón del mundo al alcance de un clic. Con una puesta en escena elegante y sobria, el director explora las pasiones de un hombre obsesionado no solo con un descubrimiento, sino con el honor, su familia y la reparación de su nombre. En realidad, y aunque la ciudad perdida sea el Mcguffin, lo verdaderamente relevante son las motivaciones que llevan a estos hombres a volver a la selva amazónica hasta en tres ocasiones. Es ahí donde la obra alcanza su mayor expresividad, y donde el espectador puede encontrar todo lo que esconde el film.

Nota: 7,5/10

‘El círculo’ busca ‘La ciudad perdida’ durante una ‘Noche de venganza’


Muchos títulos con notables repartos es lo que propone este primer fin de semana de mayo. Desde películas que adaptan historias reales hasta thriller fantásticos o cintas de acción, este viernes, día 5, llegan a la cartelera española una amplia variedad de propuestas que, aunque ninguna parece estar llamada a llenar las salas como lo han hecho otros films en semanas anteriores, sí ofrecen al espectador algo diferente.

La primera de ellas es Z, la ciudad perdida, cinta biográfica que combina drama, aventura y acción de la mano de James Gray (El sueño de Ellis), quien escribe y dirige esta adaptación del libro de David Grann acerca de las expediciones que llevó a cabo el soldado Percy Fawcett en la selva brasileña. La primera de ellas le dejó tan fascinado que se embarcó nuevamente, descubriendo vestigios de antiguas civilizaciones perdidas. Tras regresar a Inglaterra, logra el apoyo para iniciar un último viaje, acompañado esta vez de su hijo mayor, en busca de la ciudad perdida de Z, pero nunca más se supo de ellos. En el reparto destacan nombres como los de Charlie Hunnam (Pacific Rim), Robert Pattinson (Life), Tom Holland (En el corazón del mar), Sienna Miller (Una buena receta), Angus Mcfadyen (Cisne blanco) e Ian McDiarmid (Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith).

Muy diferente es El círculo, thriller de ciencia ficción cuya trama, basada en la novela de Dave Eggers, arranca cuando una joven es contratada para trabajar en la compañía de internet más prestigiosa del mundo, que ha logrado unificar toda la información digital del individuo en una única identidad en busca de la transparencia. Sin embargo, a medida que la joven asciende, y guiada por el fundador de la empresa, irá sobrepasando los límites de la privacidad, la ética y la libertad, afectando a familiares, amigos y a ella misma. Dirigida por James Ponsoldt (Aquí y ahora), la película está protagonizada por Emma Watson (La bella y la bestia), Tom Hanks (Sully), John Boyega (Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza), Karen Gillan (Guardianes de la galaxia Vol. 2) y Bill Paxton (Al filo del mañana), en la que ha sido su última película antes de fallecer.

El thriller policíaco y de acción está representado por Noche de venganza, remake del film francés dirigido en 2011 por Frédéric Jardin cuyo argumento se centra en un policía de Las Vegas aparentemente corrupto. Después de que un atraco salga mal, una banda criminal decide secuestrar al hijo de este policía, que deberá recuperarlo en una sola noche mientras Asuntos Internos le investiga. La nueva versión, dirigida por Baran bo Odar (Silencio de hielo), está protagonizada por Jamie Foxx (Annie), a quien acompañan Michelle Monaghan (Pixels), Gabrielle Union (El nacimiento de una nación), Dermot Mulroney (La verdad), Scoot McNairy (Perdida), T.I. (Ant-Man) y David Harbour (Escuadrón suicida).

Terror en estado puro es lo que propone Nunca digas su nombre (Bye Bye Man), film dirigido por Stacy Title (El diablo viste de negro) que gira en torno a tres jóvenes universitarios que se mudan a una vieja casa fuera del campus. Allí liberan sin querer un ente sobrenatural que persigue y mata a todo aquel que descubre su nombre, por lo que intentarán mantener su existencia en secreto y evitar así la muerte del resto de compañeros. Douglas Smith (El caso Sloane), Cressida Bonas, Lucien Laviscount (Between two worlds), Carrie-Anne Moss (Matrix), Faye Dunaway (Flick) y Doug Jones (Ouija: El origen del mal) encabezan el reparto.

Entre los estrenos europeos de este viernes destaca Un Reino Unido, drama romántico que narra el conflicto internacional que provocó el príncipe de Botswana, Seretse Khama, al enamorarse y casarse con una mujer blanca de Londres en los años 40. Basada en el libro de Susan Williams, la película está dirigida por Amma Asante (Belle) y protagonizada por David Oyelowo (Selma), Rosamund Pike (Nuestro último verano en Escocia), Jack Davenport (Gernika), Tom Felton (Resucitado) y Laura Carmichael (serie Downton Abbey).

En lo que a producción nacional se refiere destaca Pasaje al amanecer, debut en el largometraje de Andreu Castro (serie Yo quisiera) que se ambienta en noviembre de 2004, durante la que es considerada la batalla más sangrienta de la guerra de Irak. En ese contexto un foto periodista es contratado para entrar en el centro del conflicto y relatar en imágenes lo que ocurre. El joven, antes de ir, deberá comunicárselo a su familia y a su novia, lo que resquebrajará los cimientos de las relaciones y llevará a todos los personajes a vivir sus particulares infiernos. El reparto está encabezado por Nicolás Coronado (Novatos), Andrea Duro (Los miércoles no existen), Elvira Mínguez (Truman), Lola Herrera (Primer y último amor), Ruth Díaz (Tarde para la ira) y Antonio Valero (Los Borgia).

El drama también está presente en El jugador de ajedrez, cuya historia se desarrolla durante la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial. El protagonista es un campeón de ajedrez español que, cuando el conflicto bélico estalla en España, decide emigrar a Francia junto a su mujer, natural del país, y la hija de ambos. Sin embargo, una vez allí será detenido por los nazis al considerarle un espía. Su única vía para sobrevivir es la pasión que siente el oficial al mando por el ajedrez. Luis Oliveros (Pata negra) dirige esta propuesta protagonizada por Marc Clotet (La estrella), Melina Matthews (Nick), Alejo Sauras (Los abrazos rotos), Andrés Gertrúdix (El apóstata) y Pau Durà (Todo está en el aire).

Entre el resto de estrenos destaca Casi leyendas, comedia dramática con el mundo de la música como telón de fondo que gira en torno a tres amigos que se han distanciado con el paso de los años. Sin embargo, deberán volver a reunirse para formar el grupo musical que estuvo a punto de alcanzar la fama hace 25 años, viéndose obligados además a afrontar sus calamitosas vidas. Escrita y dirigida por Gabriel Nesci (Días de vinilo), la película cuenta entre sus actores con Diego Peretti (Papeles en el viento), Santiago Segura (La reina de España), Diego Torres (La venganza), Claudia Fontán (La reconstrucción) y Florencia Bertotti (Igualita a mi).

Con algo de retraso llega la canadiense Los demonios, drama escrito y dirigido en 2015 por Philippe Lesage en el que es su debut en el largometraje de ficción. La trama se centra en un niño de diez años sensible e imaginativo que le tiene miedo a todo lo que le rodea, desde un posible divorcio de sus padres hasta el sida. Su vida en una zona residencial de Montreal se verá alterada cuando se produzcan una serie de secuestros de niños en su zona, lo que le llevará a descubrir que los demonios de su infancia podrían estar relacionados con las desapariciones. Édouard Tremblay-Grenier, Yannick Gobeil-Dugas, Vassili Schneider (Lucidité passagère), Sarah Mottet, Mathis Thomas y Laurent Lucas (Perros rabiosos) encabezan el reparto.

Desde Japón llega Maravillosa familia de Tokio, comedia que arranca el día del cumpleaños de la mujer del patriarca de una tradicional familia japonesa. Durante la celebración, y como regalo, la mujer le pide a su marido el divorcio. La revelación no solo supone un duro golpe para el incrédulo marido, sino que removerá los cimientos de toda la estructura familiar, cuyos miembros tratarán de evitar por todos los medios lo que parece ser una catástrofe. Yôji Yamada (Una familia de Tokio) dirige esta propuesta en cuyo reparto destacan los nombres de Yû Aoi (Viaje hacia la orilla), Yui Natsukawa (La casa del tejado rojo), Kazuko Yoshiyuki (Leonie), Isao Hashizume (Eien no 0), Shôzô Hayashiya (Penguin’s memorie – Shiawase monogatari) y Tomoko Nakajima (Boku no ojisan).

De Asia también procede Seoul Station, cinta de terror realizada en animación tradicional producida en Corea del Sur que gira en torno a los intentos por sobrevivir de un grupo de personas en la capital de aquel país después de que una horda de mendigos se haya transformado en zombis. Planteada como una precuela de Train to Busan (2016), la cinta está escrita y dirigida por el mismo autor, Yeon Sang-ho (The fake).

También pertenece al género de animación Ovejas y lobos, comedia de aventuras producida en Rusia y ambientada en una lejana y mágica tierra donde un grupo de ovejas vive sin preocupaciones hasta que una manada de lobos acampa en un barranco cercano. La película es la ópera prima de Andrey Galat y Maxim Volkov.

Terminamos el repaso con el documental español Herederos de la bestia, film escrito y dirigido a cuatro manos por Diego López y David Pizarro (Los perversos rostros de Víctor Israel) que aborda la historia detrás de la película El día de la bestia (1995) a través de entrevistas con el director, Álex de la Iglesia (El bar), los actores Santiago Segura, Terele Pávez (La puerta abierta) o Álex Angulo (Zipi y Zape y el club de la canica), y el guionista Jorge Guerricaechevarría (Cien años de perdón).

‘Capitán América: Civil War’: Una historia con espectáculo


Capitán América y Iron Man se enfrentan cara a cara en 'Capitán América: Civil War'.Esto de que los superhéroes se enfrenten unos a otros parece estar de moda. Tampoco es de extrañar, dado que una vez comprendido que los buenos siempre derrotarán a los malos, queda por dirimir qué buenos son mejores que otros, y para ello nada mejor que un combate. Ahora bien, lo que también es necesario dilucidar son los motivos de dicha lucha y su resultado final. Y en el caso de la nueva película de Anthony y Joe Russo (Bienvenidos a Collinwood), el fondo ha resultado casi mejor que la forma, a diferencia de la lucha de titanes de DC que se pudo ver hace algunas semanas.

Capitán América: Civil War es, ante todo, un thriller, una cinta de intriga con secuencias de acción perfectamente integrada y con ciertas dosis de drama. La trama juega en todo momento al despiste con el espectador y el grupo de héroes que en ella aparecen, convirtiendo la cinta más en una especie de nueva entrega de ‘Los Vengadores’ que en una cinta sobre el supersoldado de Marvel. Pero dejando eso a un lado, la elaboración de la historia termina resultado muy superior a lo visto habitualmente en estos films, más próxima a la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan que a obras como, incluso, ‘Iron Man’.

Una intriga que, además, justifica espléndidamente las motivaciones de todos y cada uno de los personajes a través de una persecución sin cuartel que termina, como bien reza el título, en una lucha fratricida cuyas consecuencias son incalculables, al menos para los no duchos en esta materia. Pero del mismo modo que el contenido es brillante, la apuesta narrativa de los hermanos Russo está excesivamente encorsetada. No es una mala narrativa, al contrario, pero da la sensación de que se podría haber sacado mucho más partido, por ejemplo, al combate entre superhéroes, por no hablar de otras persecuciones.

Este extremo puede que reste algo de brillo a Capitán América: Civil War, pero por supuesto no logra contrarrestar su enorme calidad, lo cual demuestra una vez más que un buen guión es la base de cualquier buen film. El modo en que todo se integra en una trama con un giro argumental final notablemente interesante es digno de aplaudir, sobre todo en un momento en el que las cintas de superhéroes parecen un poco abandonadas en ese sentido. Y para los fans de Spider-Man: sus pocos minutos en pantalla es de lo mejor de la cinta, lo que habría que tomarse como una promesa para el futuro del trepamuros. En definitiva, un entretenimiento sin parangón con más fondo que forma. ¿Se puede pedir algo más a estas películas?

Nota: 8/10

‘En el corazón del mar’: por allí resopla


Chris Hemsworth se enfrenta a la ballena blanca en 'En el corazón del mar'.Pocos directores se habrían atrevido con un proyecto que trata de contar la verdadera historia detrás de ‘Moby Dick’. Y muy pocos habrían apostado por un drama humano más que por una cinta de aventuras que simplemente recrease la lucha entre el hombre y la gran ballena blanca como sueño inalcanzable. Pero Ron Howard (Apolo 13) no solo sale airoso de la prueba, sino que deja en el espectador una serie de reflexiones que van más allá de la propia calidad de la película, y que recuperan buena parte del contenido de la novela de Herman Melville escrita en 1951.

Y es que más allá de la espectacularidad, de los efectos o de la puesta en escena, En el corazón del mar contiene una interesante reflexión sobre el ser humano, sobre su forma de afrontar los miedos y las situaciones más adversas que uno pueda imaginarse. En este sentido, la presencia del enorme cetáceo se convierte en un detonante del cambio, en un agente que transforma todo y a todos, hasta el punto de convertir a marineros en hombres de tierra firme, y a engreídos capitanes en víctimas de su propio ego. Así, el desarrollo dramático del film ofrece una sucesión de reacciones a una lucha que parece perdida casi desde el principio, pero que adquiere visos de venganza desde el momento en que la ballena comienza a perseguir a los incautos balleneros.

En todo este contexto, Howard logra que el reparto en su conjunto ofrezca una notable interpretación, desde un Chris Hemsworth (Escapada perfecta) que vuelve a demostrar que es capaz de algo más que enseñar músculo, hasta un joven Tom Holland (Lo imposible) que vuelve a meterse en la sufrida piel del que sería el protagonista de la novela de Melville. Todos ellos componen un paisaje marinero único, en el que los egos y los recelos dan paso al compañerismo y el apoyo mutuo. El principal problema del film, sin embargo, radica en la narrativa escogida por el director, excesivamente plana en algunos momentos y con tendencia a estancarse a la deriva, al igual que le ocurre a sus protagonistas.

Claro que eso es más un problema de guión que de dirección. Y es un problema habitual en films que contienen este tipo de historias. Pero En el corazón del mar es algo más. La sensación positiva que perdura una vez se encienden las luces convierten a la película en un producto más que correcto, con una historia que envuelve al espectador y le hace partícipe del sufrimiento físico y moral que viven los protagonistas, y que vuelve a poner el acento en cómo el ser humano es capaz de cambiar su forma de ver las cosas ante un suceso traumático. La ballena blanca, ese objetivo inalcanzable que puede acabar con nosotros, se convierte aquí en un agente del cambio. Para bien o para mal.

Nota: 6,5/10

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