‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

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‘Ant-Man y la Avispa’ se cuelan en el robo de ‘Ocean’s 8’


6Comenzamos nuevo mes cinematográfico, y a tenor de los estrenos que llegan este viernes, 6 de julio, y los que están por llegar, parece que el verano ha llegado al séptimo arte. Películas destinadas a llenar las salas, propuestas para todos los gustos y un sabor de puro entretenimiento es lo que parecen prometer los títulos de los próximos días, incluyendo el que llegó el pasado miércoles, día 4.

Y es que desde hace dos días está en las salas españolas Ant-Man y la Avispa, continuación del éxito de Marvel de 2015, de nuevo dirigida por Peyton Reed (Separados). La trama de esta segunda parte sitúa al héroe tratando de equilibrar sus responsabilidades como padre con sus actos heroicos como Ant-Man. Pero una nueva amenaza le obligará a colaborar con el Dr. Pym y la Avispa, desvelando secretos del pasado que darán un nuevo giro a la realidad que hasta ahora conocía. Acción, humor y efectos especiales es la combinación de esta cinta protagonizada por Paul Rudd (Juerga de mamis), Evangeline Lily (Acero puro), Michael Douglas (Más allá de la duda), Michelle Pfeiffer (Madre!), Michael Peña (12 valientes), Laurence Fishburne (Passengers), Walton Goggins (Los odiosos ocho), Hannah John-Kamen (Ready Player One), Judy Greer (La guerra del planeta de los simios), Randall Park (Descontroladas) y Bobby Cannavale (Jumanji: Bienvenidos a la jungla).

Entre las novedades de este viernes destaca Ocean’s 8, nueva entrega de la famosa serie de películas que combinan humor, algo de acción, intriga, lujo y un espectacular robo que, en esta ocasión, cuenta con un equipo formado únicamente por mujeres. El argumento arranca cuando la hermana de Danny Ocean, Debbie, decide cometer el robo del siglo en la gala Met anual que se celebra en Nueva York. Y para eso necesitará rodearse de un equipo de especialistas. Gary Ross (Los hombres libres de Jones) es el encargado de poner en imágenes la historia, que en su reparto cuenta con Sandra Bullock (Expertos en crisis), Cate Blanchett (Thor: Ragnarok), Anne Hathaway (El becario), Helena Bonham Carter (Sufragistas), Mindy Kaling (Los tres reyes malos), Sarah Paulson (Los archivos del Pentágono), Awkwafina (Malditos vecinos 2) y Rihanna (Valerian y la ciudad de los mil planetas).

Muy diferente es la también norteamericana No te preocupes, no llegará lejos a pie, regreso a la gran pantalla de Gus Van Sant (Tierra prometida) para adaptar el libro biográfico de John Callahan que, a medio camino entre la comedia y el drama, narra la juventud del protagonista, sus problemas con el alcohol y cómo un grave accidente en el que casi pierde la vida le llevó, con el apoyo de su novia y de un patrocinador, a convertirse en uno de los dibujantes más reconocidos del mundo. El reparto está encabezado por Joaquin Phoenix (En realidad, nunca estuviste aquí), Jonah Hill (Juego de armas), Rooney Mara (Lion), Jack Black (El rey de la polca), Carrie Brownstein (Carol), Beth Ditto y Kim Gordon (Imponderable).

El último título de la semana procedente de Estados Unidos es La primera purga: La noche de las bestias, nueva entrega de la conocida saga de terror que, en esta ocasión, narra los orígenes del universo mostrado en las anteriores películas. Así, los conocidos como Nuevos Padres Fundadores impulsan un experimento para mantener la tasa de criminalidad por debajo del 1%, poniendo en práctica la teoría sociológica que permite la agresión por una noche en una comunidad aislada. Pero la violencia de los opresores choca frontalmente con la furia de los oprimidos, estallando un conflicto que se extenderá por todo el país. Gerard McMurray (Burning sands) se pone tras las cámaras, mientras que Luna Lauren Velez (serie Dexter), Marisa Tomei (Spider-Man: Homecoming), Lex Scott Davis (SuperFly), Y’lan Noel (House of another) y Mo McRae (November rule) son los principales actores.

Pasamos a los estrenos europeos, en concreto a la española Jefe, comedia con la que Sergio Barrejón debuta en el largometraje como director. La trama arranca cuando un empresario de éxito que parece estar por encima del bien y del mal se encuentra, de la noche a la mañana, sin empresa, sin socios, sin esposa, sin casa y con Hacienda acosándole. Solo con la ayuda de la chica de la limpieza comenzará un camino para intentar recuperar su vida. Entre los actores destacan Luis Callejo (El aviso), Juana Acosta (Perfectos desconocidos), Carlo D’Ursi (Como la espuma), Josean Bengoetxea (Bajo la piel de lobo) y Bárbara Santa-Cruz (Fe de etarras).

También procede de España Jean-François y el sentido de la vida, cinta escrita y dirigida por Sergi Portabella con la que el director debuta en el largometraje. El argumento se centra en un joven que, después de leer un libro de Albert Camus, decide emprender un viaje a París para conocer al autor. Pau Durà (Reset), Claudia Vega (Eva), Àgata Roca (El pregón), Théo Cholbi (Reparar a los vivos) y Max Megías (Tots volem el millor per a ella) son los protagonistas.

Francia y Bélgica colaboran en Sácame de dudas, film que gira en torno a un hombre de 45 años que descubre que el hombre que le ha criado no es su verdadero padre. Comienza así una búsqueda que le llevará no solo a encontrar a su verdadero progenitor, sino a descubrir nuevos secretos que cambiarán su vida. A medio camino entre la comedia y el drama, la cinta está dirigida por Carine Tardieu (Du vent das mollets) y protagonizada por François Damiens (El nuevo nuevo testamento), Cécile De France (Un amor de verano), Guy Marchand (Calomnies), André Wilms (Marie Curie) y Alice de Lencquesaing (La boda).

Puramente francesa es La número uno, thriller dramático en torno a los esfuerzos de una mujer que, apoyada por un club de mujeres influyentes, aspira a dirigir una de las 40 empresas más influyentes del país galo, involucrándose en una guerra empresarial por lograr el puesto. Dirigida por Tonie Marshall (Passe-passe), la cinta cuenta en su reparto con Emmanuelle Devos (Felices sueños), Suzanne Clément (La taularde), Richard Berry (Nos femmes), Sami Frey (Mensch) y Benjamin Biolay (Gaby baby doll).

Como es habitual, terminamos los documentales. Whitney es el título del film que recorre la vida, el ascenso al estrellato y la caída de la cantante Whitney Houston, fallecida en 2012, a través del testimonio de sus familiares y de conocidos actores y productores musicales. Kevin Macdonald (Mi vida ahora) dirige esta propuesta.

Por último, Braguino es una obra francesa dirigida por Clément Cogitore (Ni le ciel ni la terre) que narra la vida de dos familias en los confines de Siberia, en una zona a la que solo se puede llegar en helicóptero. Allí, y mientras las familias viven tan enfrentadas como separadas por un río, se ha creado una república de los niños en una isla.

‘Ant-Man y la Avispa’: mínimos cuánticos


Entretenimiento enorme, historia microscópica. Esa es la máxima (y la mínima) de esta secuela de un superhéroe que ya en su primera entrega podría haber dado algo más, tuvo una especie de interesante redención en la Guerra Civil superheróica de Marvel y confirma su poco recorrido en solitario en su segunda película.

En efecto, y por mucho que añadan otro insecto en el título, Ant-Man y la Avispa demuestra que este superhéroe no tiene mucho donde escarbar para encontrar un trasfondo dramático sólido. Tal vez sea por el carácter humorístico y el tono burlón de la narrativa, pero lo cierto es que esta continuación se toma menos en serio incluso que el film original. Más allá de chistes y gags recurrentes, el arco argumental carece de lo más básico de una historia: el conflicto. Sí, es cierto que existe un conflicto personal (el arresto domiciliario), uno emocional (el love interest no del todo correspondido) y uno externo (la villana de turno), pero ninguno de ellos llega a resultar real. Da la sensación de estar más bien ante un episodio de transición de alguna de las numerosas series más limpias de superhéroes, en las que el o la protagonista siempre logra su objetivo casi sin despeinarse.

Y sus responsables lo saben. A tenor del resultado, eran conscientes desde el primer momento. La apuesta por el humor y, sobre todo, el ritmo frenético del desarrollo imprime al conjunto un tono jocoso, casi infantil, que intenta hacer olvidar que estamos ante una película carente de fondo. Visualmente poderosa, manejando las escalas de forma magistral y con unas secuencias de acción brillantes en muchos momentos, la cinta logra combinar con acierto humor, adrenalina y ciertos toques dramáticos (lo justo para que no sea una comedia al uso). De ahí que el sabor de boca que deja no sea demasiado amargo y mantenga la línea iniciada por la anterior película.

Ahora bien, si algo define este film es la ya clásica escena post-créditos, que vendría a reafirmar la idea de que el film es en realidad una especie de excusa para presentar a estos personajes de cara al macro evento cinematográfico que continuará lo narrado en Vengadores: Infinity War. El final de Ant-Man y la Avispa deja literalmente sin palabras al espectador, respondiendo a una de las preguntas que muchos fans se habrán hecho en los últimos meses. Así las cosas, esta continuación es… pues eso, una continuación. Dramáticamente aporta poco a los personajes. Eso sí, con pocas películas se podrán pasar un par de horas más divertidas y entretenidas.

Nota: 6/10

‘Ant-Man’: el grande se comió al pequeño


Paul Rudd es 'Ant-Man', un hombre capaz de reducir su tamaño y controlar a las hormigas.Siempre he pensado, sobre todo a raíz de la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan (El truco final), que el cine de superhéroes tiene dos niveles muy diferenciados. En realidad, pasa lo mismo en los cómics. Marvel es consciente de ello, y por eso en el particular universo que está creando hay grandes películas y hay pequeñas películas, estas últimas complementando lo narrado en las primeras. Y aunque pueda parecer un juego de palabras y de ideas, la última propuesta de la Casa de las Ideas sobre un superhéroe que puede encoger su tamaño es… pues eso, pequeña.

Podría achacarse a un guión previsible, plagado de lugares comunes y chistes fáciles. Podría ser cosa de Peyton Reed (Abajo el amor), quien se limita a mover la cámara para obtener una narrativa estándar. E incluso podría culparse a los actores, enfrascados en lograr que sus personajes no sean excesivamente ridículos y arquetípicos en muchas ocasiones. Pero en realidad el problema de Ant-Man es conceptual, algo que se aprecia en los pocos momentos de auténtica lucidez que tiene la película, y que coinciden no por casualidad con el juego de perspectivas y con el riesgo de empequeñecer sin control hasta llegar a desaparecer en un mundo subatómico.

Son estos pequeños fragmentos los que evidencian que tras la fachada irónica y distraída que se empeña en tener el film existe algo más, algo que perfectamente podría haber redefinido la trama hacia un concepto más adulto, más serio si se prefiere, y que podría haber dotado al personaje protagonista de una mayor entidad. Las referencias a El increíble hombre menguante (1957) son más que evidentes, y desde luego se convierten en las secuencias más interesantes del relato, ya sea con ese primer encuentro del personaje de Paul Rudd (Mal ejemplo) con su nueva naturaleza menguante o con la batalla final, todo un alarde de equilibrio entre las diferentes perspectivas y el efecto que eso conlleva.

Aunque como película pequeña que es, sus responsables prefieren convertirla en un mero entretenimiento que permita encajar al personaje en el universo Marvel antes que darle un protagonismo real. Solo el tiempo confirmará si la opción elegida es correcta o relega al personaje a la segunda línea de desarrollo. Es decir, si los grandes superhéroes se comen a este pequeño Ant-Man. Esta apuesta por la espectacularidad y la grandilocuencia convierten al film en un producto entretenido, pero le roban un alma que habría puesto de manifiesto un carácter mucho más intimista y personal. Todo sea por el espectáculo superheróico.

Nota: 6/10

El superhéroe más pequeño contra los videojuegos más grandes


Estrenos 24julio2015El último fin de semana de julio de este 2015 nos depara varias novedades con respecto a lo visto durante todo este mes. Para empezar, la cartelera española se recibe menos estrenos de los vistos hasta ahora, posiblemente debido a la otra gran novedad: la presencia de dos grandes títulos pensados para arrasar en taquilla. Y es que hoy, viernes 24 de julio, llegan a los cines españoles superhéroes, videojuegos y una notable variedad de films europeos con interesantes repartos. Pero como siempre, comenzamos por lo más relevante.

Y desde luego, esa película no es otra que Ant-Man, nueva incorporación de Marvel a su universo cinematográfico que, de lograr el éxito esperado, sin duda se convertirá en otra franquicia a explotar y que se sume a los eventos cinematográficos del futuro. Para aquellos que no conozcan al personaje, esta cinta dirigida por Peyton Reed (Di que sí) arranca cuando un ladrón es contratado por el doctor Hank Pym para perpetrar un último atraco. A pesar de haber jurado que no volvería a esa vida, el ladrón es seducido por las características del trabajo, en el que deberá utilizar un traje que le permite encoger de tamaño, ganar en fuerza, velocidad y agilidad, y controlar a los insectos. Todo ello para proteger un secreto que puede poner en peligro a la Humanidad. Acción, humor y aventura se mezclan en esta cinta protagonizada por Paul Rudd (Los amos de la noticia), Michael Douglas (Behind the Candelabra), Evangeline Lilly (El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos), Bobby Cannavale (#Chef), Michael Peña (La gran estafa americana), Corey Stoll (serie House of cards), Hayley Atwell (Cenicienta), Judy Greer (Jurassic World) y Anthony Mackie (Capitán América: El soldado de invierno).

El otro gran estreno es la comedia Pixels, film que juega con la idea de que una cápsula del tiempo enviada en los años 80 con muestras de nuestra cultura en aquella época es recibida por los alienígenas como una declaración de guerra. Décadas después la Tierra se ve invadida por unos extraterrestres con la forma de los videojuegos que se enviaron en dicha cápsula, entre ellos Pac-Man o Donkey Kong. Para luchar contra ellos el Presidente de Estados Unidos recurre a un amigo de su adolescencia y campeón de aquellos arcades, quien liderará un equipo de jugadores que tienen las claves para acabar con la invasión. Dirigida por Chris Columbus (Harry Potter y la piedra filosofal), la película cuenta con un reparto encabezado por Adam Sandler (Juntos y revueltos), Michelle Monaghan (serie True Detective), Sean Bean (El destino de Júpiter), Kevin James (Superpoli en Las Vegas), Peter Dinklage (serie Juego de tronos), Josh Gad (El gurú de las bodas), Brian Cox (Mindscape) y Dan Aykroyd (En campaña todo vale).

La última novedad procedente de Estados Unidos es la comedia Lío en Broadway, cinta dirigida por Peter Bogdanovich (Luna de papel) que gira en torno a un director teatral cuya vida aparentemente perfecta se ve amenazada con la llegada a su equipo de una joven y prometedora actriz. Cuando el hombre descubre que la chica alterna su trabajo en los escenarios con servicios nocturnos de compañía decide ayudarla económicamente para que abandone esa vida, iniciándose una relación que pondrá en peligro todo lo que había logrado hasta ese momento. Un amplio plantel de nombres conocidos copa el reparto, entre los que destacan Imogen Poots (Mejor otro día), Jennifer Aniston (Somos los Miller), Owen Wilson (El gran hotel Budapest), Rhys Ifans (serie Elementary), Will Forte (Nebraska), Kathryn Hahn (La vida secreta de Walter Mitty) y Cybill Shepherd (Haz caso a tu corazón).

Comenzamos el repaso a los estrenos europeos con lo nuevo de Wim Wenders (Tierra de abundancia). Todo saldrá bien es una coproducción entre Francia, Suecia, Noruega, Alemania y Canadá que aborda las consecuencias que nuestros actos tienen en los que nos rodean. La historia arranca cuando un director, tras una fuerte discusión con su novia, atropella a un niño. Más de 10 años después el accidente sigue dejando una profunda huella en el hombre, cuya vida ha quedado casi destruida, y en la madre del pequeño. Un intenso drama en cuyo reparto destacan James Franco (The interview), Charlotte Gainsbourg (Samba), Rachel McAdams (El hombre más buscado), Marie-Josée Croze (Calvary), Robert Naylor (Immortals), Patrick Bauchau (Vacaciones en el infierno) y Peter Stormare (serie The Blacklist).

El único film español es Solo química, comedia romántica que dirige Alfonso Albacete (Mentiras y gordas) y cuya trama arranca cuando una joven se enamora de una estrella del cine y la televisión que la introduce en un mundo de glamour, éxito y dinero. Lo único que parece estar en su contra es su mejor amigo, psicólogo de profesión, quien intenta convencerla de que el amor es solo una reacción química que nos lleva a tergiversar la realidad. Ana Fernández (Historias de Lavapiés), Alejo Sauras (Los abrazos rotos), Rodrigo Guirao (serie Botineras), José Coronado (Fuego), María Esteve (Los 2 lados de la cama), Natalia de Molina (Cómo sobrevivir a una despedida), Jaime Olías (Promoción fantasma) y Bibiana Fernández (Atómica) encabezan el reparto.

Los estrenos europeos se completan con dos films. El cumpleaños de Ariane es un drama francés producido en 2014 cuyo argumento se centra, como se desprende del título, en la celebración que una mujer realiza en el día de su cumpleaños. Sin embargo, el evento se ve empañado por la ausencia de todos los invitados, que han cancelado su asistencia. Sola y decepcionada, la mujer inicia un recorrido por la ciudad para perderse por zonas que nunca antes había visitado. Dirigida por Robert Guédiguian (Las nieves del Kilimanjaro), la cinta está protagonizada por Ariane Ascaride (Fanny), Gérard Meylan (Lady Jane), Jacques Boudet (Adiós a la reina) y Jean-Pierre Darroussin (Marius), entre otros.

Por último, Una dama en París es el título del drama producido en 2012 y dirigido por Ilmar Raag (Klass). Con capital estonio, francés y belga, su historia gira en torno a una mujer que viaja de Estonia a París para cuidar de una vieja dama de aquel país. Sin embargo, la señora hará todo lo posible por evitarla, pasando tiempo con su joven amante, lo que pondrá a la mujer en una situación cada vez más complicada. El reparto está encabezado por Jeanne Moreau (El tiempo que queda), Patrick Pineau (Veloma), Corentin Lobet (Fuera de la ley) y Laine Mägi (Georg).

‘El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’, un film para unirlos a todos


Martin Freeman encarna a Bilbo Bolsón por última vez en 'El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos'.Han sido necesarias seis películas, pero parece que finalmente Peter Jackson, autor cinematográfico de las aventuras en la Tierra Media, ha dado carpetazo a su particular visión de los clásicos de aventura fantástica escritos por J.R.R. Tolkien. Seis películas que hace menos de 15 días encontraron su último representante en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que viene a ser un broche no solo a una trilogía innecesaria, sino a todo un fenómeno que se inició allá por 2001 con El señor de los anillos: La comunidad del anillo. El resultado, con sus luces y sus sombras, es más correcto que el de sus dos predecesoras, fundamentalmente porque no necesita ocupar metraje con elementos secundarios.

Más adelante analizaré la película en sí, pero antes es conveniente enmarcarla en el contexto en el que debe ser entendida. Y es que no solo no es independiente de las dos anteriores entregas, sino que su valor se enriquece desde el momento en que se considera un nexo de unión entre esta trilogía y la de ‘El señor de los anillos’. En efecto, no solo algunos de sus personajes comparten ambas trilogías (algunos de ellos forzados por las circunstancias, como es el caso de Legolas), sino que el desenlace de las principales historias invita a revisar la trilogía protagonizada por Elijah Wood (Grand Piano) y Viggo Mortensen (La carretera). Independientemente de la fidelidad a la obra original, prácticamente ninguna si tenemos en cuenta que son más de seis horas de metraje para un libro de poco más de 200 páginas, resulta meritorio comprobar cómo las tramas se cierran en un círculo, creando un puente entre las películas que convierte ambas sagas en una única aventura de seis películas.

Pero hay más trasfondo en esta tercera y última entrega. Mucho más. El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos es, en cierto modo, un reflejo a menor escala de El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), casi tanto como las dos primeras partes lo fueron unas de otras. En este sentido, ambas sagas discurren de forma paralela con una estructura similar, unas set pieces muy parecidas y un desenlace bélico con varios puntos de unión, sobre todo en lo que a épica y emotividad se refiere. Claro que esto, aunque como idea general es muy loable, no logra la consistencia necesaria si tenemos en cuenta que una (‘El hobbit’) necesita alargarse sin sentido con tramas y personajes secundarios que encajan a duras penas, y la otra (‘El señor de los anillos’) tuvo que ser acortada para poder acomodarla a las tres entregas.

Esto es lo que convierte a una en un clásico y a otra en un paquete de aventuras inocentes a la sombra de su hermana mayor. En cualquier caso, y como proyecto cinematográfico, no es posible reconocer el mérito de unir tantas historias bajo un único techo, con una línea argumental que comienza en El hobbit: Un viaje inesperado (2012) y termina en la ya mencionada ‘El retorno del rey’. Con el anillo como epicentro de todo, ambas trilogías se mueven por terrenos similares, por aventuras con protagonistas y escenarios que son ecos unos de otros, y con enemigos que, en definitiva y a pesar de sus diferentes diseños, son siempre los mismos. Se convierte casi en un reto, por tanto, abordar las seis películas para poder encontrar todos los nexos de unión entre ellas, y comprobar si la intención de Peter Jackson realmente queda patente en los fotogramas.

Una conclusión notable

Prueba de ese reflejo que es la trilogía de ‘El hobbit’ respecto a la de ‘El señor de los anillos’ es que esta tercera entrega es la mejor de todas, más o menos como le venía a ocurrir a ‘El retorno del rey’, aunque sobre esto siempre habrá todas las discusiones posibles. Lo que sí parece evidente es que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos hace honor a su título. Más de dos horas de combates entre humanos, orcos, elfos, enanos y bestias que apenas dan respiro para un desarrollo dramático notable… claro que tampoco es necesario. Los personajes, presentados en las dos anteriores entregas, muestran ahora su faceta más dinámica, luchando sin descanso entre montañas, las calles de una ciudad o el lecho de un río helado. Todo para evidenciar una técnica digital casi impecable que deja ver su truco en algún que otro momento.

Esto no impide, o al menos no debería, que el espectador disfrute con cada momento, deseando casi que las pocas secuencias de diálogo y pausa se terminen para pasar de nuevo a la acción. Bajo este prisma, esta tercera película se convierte en un derroche de imaginación a la hora de realizar movimientos de combates y muertes épicas, si bien es cierto que carece casi por completo de sorpresa o giros argumentales importantes. Curiosamente, uno de los mejores momentos del film reside en la labor de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como líder de los enanos, quien sufre una transformación interesante y bien plasmada que dota al conjunto y a su evolución de un trasfondo dramático algo más intenso de lo que se había visto con anterioridad.

Aunque como decía al comienzo, uno de los aspectos más interesantes de esta película es su forma de completar un proyecto que va mucho más allá de su propia dimensión, e incluso de su condición de final de una trilogía. Así, no solo cierra las historias secundarias desarrolladas a lo largo de las dos anteriores películas, sino que sitúa a cada personaje en la senda hacia las aventuras de ‘El señor de los anillos’, reservando un último plano que enlaza con aquella primera película de comienzos de siglo. Todo ello, unido a un desarrollo dramático similar en fondo y forma al de la última de las entregas originales, da como resultado una película más entretenida y en líneas generales mejor que sus predecesoras.

Pero esto no significa que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos sea un gran film. Ni siquiera que esté a la altura de lo que logró la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Al fin y al cabo, estas tres películas no dejan de ser un reflejo de aquellas. Esta última entrega posiblemente adquiera mayor relevancia porque adopta un tono más adulto y alejado de cabriolas y humor sin demasiado sentido, centrándose más en el lado oscuro que amenazaba en todo momento pero que nunca terminaba de representar una seria amenaza. Termina así un viaje, y lo hace de una forma más que correcta que sirve, además, de nexo de unión para un proyecto cinematográfico mucho mayor, más épico y, aunque solo sea por el esfuerzo invertido, memorable.

Tráiler de ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’: el final del fin


Ian McKellen vuelve a ser Gandalf en 'El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos', con la que Peter Jackson cierra la trilogía.El mes de julio está teniendo un final de lo más movido en cuanto a novedades y avances se refiere, muchos de ellos enmarcados en la Comic-Con de San Diego que se celebra estos días. Si hace unos días veía la luz la nueva entrega de Mad Max, ayer era el turno de la última parte de la trilogía con la que Peter Jackson dice adiós, al menos de momento, a la Tierra Media. El propio director de la trilogía de El señor de los anillos anunciaba a través de su cuenta de Facebook que el primer avance de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, era una realidad. Y si bien es cierto que a partir de ahora se irán desvelando poco a poco algunos aspectos de la trama, el tráiler, que tenéis al final, ya permite anticipar una serie de conclusiones.

Una de ellas, quizá la más evidente, es que la película repite, más o menos, los patrones de la trilogía que la precede en el cine, fundamentalmente en lo que a espectacularidad y épica se refiere. Los grandes movimientos de masas y el combate entre las diferentes facciones alientan a pensar en una conclusión muy del gusto de Jackson, es decir, por todo lo alto (el hecho de que el título haga referencia a una batalla ya nos da una idea). El tráiler está planteado, además, como un homenaje en clave sombría de todo lo vivido anteriormente y, en cierto modo, a las aventuras narradas en las películas de El señor de los anillos, que cronológicamente transcurren después. Todo combinado con los elementos de aventura que han caracterizado a esta saga.

Y esto me lleva a la otra idea que subyace en este avance. Dado que visual y narrativamente hablando poco más hay que decir que no se haya dicho ya (salvo que la frescura de Jackson parece haberse acabado), da la sensación de que estas primeras imágenes en movimiento son una especie de legado final del director y de las aventuras en la Tierra Media. Un final no solo para la trilogía, sino más bien una despedida de esta fantasía épica que ha sido estirada de forma un tanto innecesaria en dos trilogías, cuando lo cierto es que El Hobbit perfectamente habría “entrado” en una sola película. Esto no quiere decir que esta tercera parte vaya a perder dinamismo respecto a sus predecesoras; al menos nada apunta a eso.

La película, como es lógico, vuelve a contar con los actores de las primeras entregas, entre los que debemos destacar a Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Benedict Cumberbatch (Agosto), Orlando Bloom (Troya), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Luke Evans (Immortals), Cate Blanchett (Monuments men), Hugo Weaving (Matrix), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Lee Pace (Lincoln) y Manu Bennett (serie Arrow). Su estreno está previsto para diciembre de este mismo año, y siguiendo la tradición de las anteriores películas, lo más probable es que sea el viernes 19. Por ahora, y a falta de más vídeos, aquí tenéis el tráiler cortesía de Warner Bros.

‘El hobbit: La desolación de Smaug’: mucha película para poca historia


Los enanos de 'El hobbit: La desolación de Smaug' deberán superar todo tipo de peligros.Se ha convertido ya en una cita ineludible para los seguidores de la fantasía y de las aventuras enmarcadas en mundos plagados de criaturas y seres fantásticos. Y quizá sea por eso que ha perdido buena parte de su encanto. Por segundo año consecutivo (y todavía queda un tercero) Peter Jackson, artífice de ese icono del cine en el que se ha convertido la trilogía de ‘El señor de los anillos’, regresa a la Tierra Media para continuar narrando el viaje de un hobbit y un puñado de enanos por recuperar el hogar de estos últimos, en las garras de un dragón desde hace décadas. Y si bien es cierto que esta continuación posee más ritmo, más espectacularidad y un final realmente bueno, no logra erigirse como lo que debería ser: una obra independiente.

No me refiero a la independencia respecto al anterior film, sino respecto a la trilogía original. Más allá de que la magia de la Tierra Media se quedó por el camino entre una trilogía y otra, la sensación que desprende este nuevo episodio del viaje es la de ser más un vehículo que sirva de origen a los acontecimientos narrados en la mastodóntica obra sobre el anillo único. Esto no es necesariamente algo negativo, pero resta interés al viaje de los enanos, por otro lado plagado de lugares comunes y personajes conocidos que, afortunadamente, cuenta con un ritmo endiablado que disimula las carencias dramáticas de los personajes y sus motivaciones. De hecho, la masiva presencia de persecuciones y combates convierten a esta nueva entrega en el entretenimiento ideal.

En este sentido destaca por encima de cualquier otra cosa su tercio final, en el que el dragón del título hace acto de presencia. Es más, la perfecta resolución de la secuencia dentro de la montaña evidencia el hecho de que esta historia nunca debería haber sido narrada en tres películas. La necesidad de introducir metraje innecesario, valga la contradicción, acentúa aún más si cabe las secuencias de acción, siendo el ejemplo más claro de que esta historia debería haber sido más directa, destinada a completar una visión global del mundo creado por J. R. R. Tolkien. Por el contrario, los largos viajes, los diálogos sin demasiado sentido y los momentos de pausa juegan en contra de una trama que, cuando se detiene a reflexionar, revela las numerosas carencias que posee.

El hobbit: La desolación de Smaug supera a su predecesora en un uso mucho más consciente de la acción a lo largo del excesivo metraje que tiene. Pero eso no impide que sus debilidades, producidas fundamentalmente por el estiramiento de la trama y por su condición de precuela explicativa, sean inexistentes. Es notable, divertida, entretenida y con momentos realmente logrados, sin duda. Ahora bien, la sensación que queda es si este regreso a la Tierra Media era necesario y, sobre todo, si su presencia en salas realmente necesitaba ser alargado hasta el año que viene. Algo que ya se atisbaba en la primera parte, por cierto. Los más fieles seguidores no vacilarán en su respuesta. El resto es más que probable que empiece a sentir un hormigueo producido por la cotidianidad y por la sensación de haber visto esto mismo en alguna sala unos años atrás.

Nota: 7,5/10

El hobbit sigue su viaje para sobrevivir a ’12 años de esclavitud’


Estrenos 13diciembre2013Mediados del mes de diciembre y la tradición se repite (si no, no sería una tradición, ¿no?). A lo largo de los últimos años por estas fechas Peter Jackson y su equipo visitan la Tierra Media creada por J. R. R. Tolkien, y hoy viernes 13 de diciembre lo hacen con la continuación de El hobbit: Un viaje inesperado. Sin duda, este es el estreno que más repercusión tendrá en las próximas semanas, pero no es el único. De hecho, para muchos espectadores otro estreno será el esperado, sobre todo tras su puñado de nominaciones a los Globos de Oro de ayer. E incluso para los que busquen algo más biográfico, las propuestas de la semana también pueden ofrecer algo interesante. Pocos estrenos en comparación con semanas anteriores, pero la mayoría muy relevantes.

Así que, como es lógico, comenzamos con El hobbit: La desolación de Smaug, título que continúa las andanzas de la primera parte y que, además de los nombres que ya se dejaron ver en esta, incorpora otros tantos, algunos ya vistos en la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. Aventura épica donde las haya, la historia en líneas generales sigue a los protagonistas en su viaje por recuperar la Montaña Solitaria y el Reino Perdido de los Enanos, Erebor. Durante su periplo deberán enfrentarse a arañas gigantes, escapar de los elfos silvanos e ir más allá de la Ciudad del Lago. Pero el mayor peligro de todos llegará cuando entren en la montaña y tengan que hacer frente al dragón que da nombre a esta continuación. Presentada en 3D, esta entrega intermedia de la trilogía vuelve a contar con Jackson (King Kong) como director, así como con Ian McKellen (El código Da Vinci), Martin Freeman (serie Sherlock), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Ken Stott (La guerra de Charlie Wilson), Graham McTavish (The Wicker Tree), William Kircher (Out of the blue), James Nesbitt (Gold), Stephen Hunter (Ladies Night), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Benedict Cumberbatch (El quinto poder) y Manu Bennett (serie Spartacus) como integrantes del reparto, a los que hay que añadir los nombres de Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Stephen Fry (V de Vendetta) y Luke Evans (El enigma del cuervo), entre muchos otros.

El otro gran estreno de la semana es 12 años de esclavitud, película que, según todos los indicios, podría coronarse como la ganadora de los próximos Oscars en las principales categorías. Su trama pone en imágenes la historia verídica de un afroamericano libre que, unos años antes de la Guerra Civil estadounidense, es secuestrado y vendido como esclavo. Durante más de una década sufre la violencia, la humillación y la crueldad de aquellos que se consideran sus propietarios, pero también conoció la amabilidad de muchos que se oponían a este régimen. Precisamente será su encuentro con uno de estos individuos el que cambiará para siempre su vida, marcada durante 12 años no solo por la supervivencia, sino por conservar su dignidad. Dirigida por Steve McQueen (Shame), el film pertenece a esa categoría de relatos que quitan la respiración solo con echar un vistazo al reparto: Chiwetel Ejiofor (Salt), Michael Fassbender y Brad Pitt (que repiten tras coincidir en El consejero), Benedict Cumberbatch, que repite esta semana, Paul Dano (Prisioneros), Sarah Paulson (serie American Horror Story: Asylum), Garret Dillahunt (Looper), Paul Giamatti (All is bright), Scoot McNairy (Argo) y Lupita Nyong’o (serie Shuga).

La tercera en discordia de este fin de semana es Diana, biopic de la princesa de Gales que murió trágicamente hace ya más de 15 años en un accidente de coche en las calles de París. En concreto, la película recoge sus dos últimos años de vida y, más concretamente, su relación con un médico pakistaní y las intenciones que tenían de llegar a casarse. Todos aquellos que siguieron en mayor o menor grado la vida de la princesa sabrán cuál fue el desenlace de esos acontecimientos, lo que no impide que el film ofrezca una visión personal sobre lo que realmente ocurrió y, sobre todo, sobre las consecuencias que tuvieron las decisiones que en esos días se tomaron. Drama y romance se combinan en este relato dirigido por Oliver Hirschbiegel (El hundimiento) y protagonizado por Naomi Watts (Lo imposible), Naveen Andrews (serie Perdidos), Cas Anvar (Código fuente), Geraldine James (Sherlock Holmes), Douglas Hodge (Robin Hood) y Juliet Stevenson (Triage).

La nota de animación la pone Free birds (Vaya pavos), comedia familiar dirigida por Jimmy Hayward (Horton) cuya premisa inicial es, cuanto menos, curiosa. Dos pavos que han llevado vidas muy distintas se ven envueltos en una carrera contra el tiempo para ser eliminados del menú de Acción de Gracias. Y la forma de lograrlo es viajando en el tiempo hasta ese momento en que el animal fue incorporado a la mesa en esa fecha tan señalada para los norteamericanos. Owen Wilson (Los becarios) y Woody Harrelson (Ahora me ves…) ponen las voces a los protagonistas, mientras que Amy Poehler (A.C.O.D.), George Takei (serie Héroes), Colm Meaney (La fría luz del día) y Keith David (Un funeral de muerte) completan el reparto.

Por su parte, la propuesta europea es una producción de 2012 a tres bandas entre Alemania, Reino Unido y Australia. Con Cate Shortland (Somersault) tras las cámaras, Lore ubica la trama en la Alemania devastada tras la II Guerra Mundial en 1945. Tres hermanos se ven obligados a atravesar el país para reunirse con su abuela después de que sus padres, miembros de las SS, sean arrestados. La hermana mayor, que da nombre a la película, empezará a atisbar las consecuencias de los actos que sus padres cometieron, aunque su verdadero conflicto surgirá cuando se encuentren con un niño judío y deba confiar en él para poder sobrevivir en ese nuevo mundo para ellos. Este drama con trasfondo bélico está protagonizado por Saskia Rosendahl (Für Elise), Nele Trebs (Die Tür), Mike Weidner, Ursina Lardi (La cinta blanca) y Hans-Jochen Wagner (Implosion).

Por último, desde España llega el documental Guadalquivir, dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha, quien debuta así en el largometraje cinematográfico. A través de la vida de un zorro, el film recorre uno de los parajes más hermosos de la geografía ibérica y una de las masas forestales más importantes de Europa: las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, lugar de nacimiento del río que da nombre a la película.

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