‘Jumanji’ pasa al siguiente nivel en una ‘Navidad sangrienta’


La acción y la aventura parecen ser los géneros dominantes en este mes de diciembre. No es de extrañar, teniendo en cuenta que con las vacaciones de Navidad los más jóvenes suelen ser los que más asisten a las salas de cine. Y este viernes día 13 no es una excepción, añadiendo a la fórmula el terror propio de una fecha tan señalada cinematográficamente hablando.

Pero sin duda el título más destacado es Jumanji: Siguiente nivel, secuela de la, a su vez, remake/continuación realizada en 2017 del clásico de 1995. En esta ocasión, el grupo deberá volver al videojuego para rescatar a uno de los suyos, descubriendo que ese universo ya no es como ellos esperaban. Ahora, los jugadores deberán explorar nuevos territorios, debiendo además contar con compañeros inesperados. Dirigida por Jake Kasdan, director de la primera parte, la cinta cuenta con un reparto encabezado por Dwayne Johnson (El rascacielos), Jack Black (La casa del reloj en la pared), Kevin Hart (Escuela para fracasados), Karen Gillan (Vengadores: Endgame), Danny DeVito (Dumbo), Danny Glover (The old man & the gun), Rhys Darby (Objetivo: Hasselhoff), Awkwafina (Paradise Hills), Madison Iseman (Beauty mark) y Nick Jonas (Goat).

El terror lo pone Navidad sangrienta, coproducción entre Estados Unidos y Nueva Zelanda que, a modo de remake del clásico de 1974, narra cómo un grupo de universitarias de una hermandad prepara una serie de fiestas por las vacaciones navideñas. En ese momento un asesino con máscara empieza a matarlas una a una, y a medida que crece el número de víctimas, empezarán a preguntarse si pueden fiarse de algún hombre, sea el que sea. Sophia Takal (Siempre amigas) dirige esta propuesta protagonizada por Cary Elwes (serie Stranger things), Imogen Poots (Age out), Aleyse Shannon (serie Embrujadas), Brittany O’Grady (serie Star), Lily Donoghue (serie Los Goldberg) y Ben Black (serie The Cul de Sac), entre otros.

Entre los estrenos europeos encontramos Próxima, drama de acción franco alemán que gira en torno a la relación entre una mujer y su hija. Ella es una astronauta francesa que se entrena en la Agencia Espacial Europea y que se siente culpable por no poder pasar más tiempo con la pequeña. Es por eso que su amor es abrumador, por momentos inquietante. La relación desembocará en el caos cuando la mujer sea elegida para formar parte de una misión espacial de un año de duración. Dirigida por Alice Winocour (Disorder: El protector), la película está protagonizada por Eva Green (Basada en hechos reales), Zélie Boulant, Matt Dillon (La casa de Jack), Lars Eidinger (High life), Sandra Hüller (A la vuelta de la esquina) y Nancy Tate (Una familia de alquiler).

Puramente francés es el drama de corte histórico Curiosa. La trama sigue a Marie de Heredia, que se casa con el poeta Henri de Regnier mientras sigue siendo amante de Pierre Lou, poeta y viajero que se dedica a la fotografía erótica. Con él vivirá una iniciación al amor y el erotismo que les convertirá en unos de los escritores y poetas más conocidos de la Francia del siglo XIX. Lou Jeunet debuta en el largometraje cinematográfico con esta historia, mientras que Noémie Merlant (Un seductor a la francesa), Niels Schneider (Un pueblo y su rey), Benjamin Lavernhe (Rupture pour tous), Camélia Jordana (Una razón brillante), Amira Casar (Call me by your name) y Scali Delpeyrat (Premiers crus) encabezan el reparto.

De 2018 es la comedia dramática Las buenas intenciones, producción francesa dirigida por Gilles Legrand (L’odeur de la mandarine) cuyo argumento sigue a una mujer adicta a las causas benéficas. Siempre de una acción humanitaria a otra, suele utilizar su filantropía como una forma de sentirse culpable con familia y amigos. Sin embargo, cuando se ve amenazada por una carismática benefactora deberá buscar un medio de restaurar su reputación, abriendo para ello una autoescuela para refugiados. Entre los principales intérpretes encontramos a Agnès Jaoui (Comme un avion), Alban Ivanov (Patients), Claire Sermonne (Monsieur Cauchemar), Tim Seyfi (Bye bye Germany), Michèle Moretti (Sales gosses), Philippe Torreton (Les enfants de la chance) y Eric Viellard (50 primaveras).

La única cinta española de la semana es Moira, ópera prima de Daniel Lovecchio, quien se reserva un papel protagonista en esta historia que escribe Nerea Lovecchio, quien también forma parte del reparto. La trama gira en torno a un argentino de nacimiento que vive desde hace 30 años con su esposa y su hija en España. El día del cumpleaños de la joven recibe una llamada que le hará recordar un pasado violento marcado por la dictadura argentina, y que terminará mezclándose con sus actuales problemas familiares. Entre los principales actores de este drama encontramos también a Luciano Ciaglia (La noche de 12 años), Pury Estalayo, Victor Vidal (El teniente Amado) y Malena Alterio (serie Vergüenza).

En lo que respecta a la animación, Spy cat es el título de una aventura familiar con capital alemán y belga de 2018. La historia se centra en una divertida gata doméstica que nunca ha salido de su casa. A pesar de su curiosidad, lo único que conoce del mundo es lo que ha visto por televisión, por lo que se cree todas las historias que aparecen en pantalla. Un día, el hermanastro de su dueña le asigna una importante misión con el objetivo de deshacerse de ella. Cuando durante el viaje al mundo exterior es abandonada en medio de una carretera desierta, la gata se propondrá cumplir con su objetivo cueste lo que cueste. Dirigida a cuatro manos por Christoph y Wolfgang Lauenstein (Luis y los alienígenas), la cinta cuenta con las voces originales de Alexandra Neldel (Lommbock), Erik Borner (serie Lindenstraβe), Axel Prahl (Oh Gloria) y Sylvain Urban (La vie rêvée de David L).

Dos son los documentales de esta semana. Western stars es una producción norteamericana que aborda el concierto ofrecido por Bruce Springsteen en el que cantó algunos de los temas de su últimos disco, del que la película toma su título. La cinta, que llega a las salas el día 12, está dirigida por el propio cantante en colaboración con Thom Zimny (The ties that bind).

Por último, España y México colaboran en Sesión salvaje, cinta dirigida a cuatro manos por Paco Limón (Doctor infierno) y Julio Cesar Sánchez, para quien es su ópera prima. La obra recorre la época dorada del cine de géneros en España, desde los westerns rodados en Almería a las películas de terror, con especial mención al “destape” y al cine quinqui. Un homenaje, en definitiva, a la serie B en España y a la crónica de aquellos momentos históricos por parte de la actual generación de cineastas.

Pasado y futuro del cine y el boxeo se citan en el ring de la cartelera


Último fin de semana de enero, y la cartelera se llena de novedades cuanto menos variadas, y desde luego interesantes en lo que a nombres e historias se refiere. Acción, drama, intriga y la presencia de grandes veteranos y estrellas incipientes del cine se dan cita este 25 de enero. Y para comenzar el repaso nada mejor que la nueva película de boxeo con Rocky Balboa.

En efecto, llega a la cartelera española Creed II: La leyenda de Rocky, secuela de la película homónima de 2015 que, además, continúa la historia narrada en la saga Rocky. Y en esta ocasión lo hace más fiel que nunca a los hechos que ocurrieron, pues la trama enfrentará al hijo de Apollo Creed con el hijo de Ivan Drago. Ambos reviven el duelo de sus padres en el ring con el aliciente de la venganza por la muerte del primero a manos del segundo. Todo ello con un trasfondo dramático y personal para el protagonista que le obligará a escoger entre sus ansias de honrar la memoria de su padre y su propia familia. Dirigida por Steven Caple Jr. (The land), la película está protagonizada por Sylvester Stallone (Los mercenarios 3), Michael B. Jordan (Black Panther), Tessa Thompson (serie Westworld), Dolph Lundgren (Aquaman), Florian Munteanu, Phylicia Rashad (Good deeds), Russell Hornsby (serie Grimm), Milo Ventimiglia (serie This is us) y Brigitte Nielsen (Big money rustlas).

Muy diferente es la comedia Familia al instante, que está inspirada en hechos reales y cuya historia se centra en un matrimonio que se plantea formar una familia, y para ello termina adoptando a tres hermanos. Su inexperiencia como padres para tratar con tres jóvenes dará lugar a divertidas situaciones mientras tratan de aprender a ser padres de la noche a la mañana. Sean Anders (Padres por desigual) se pone tras las cámaras de este film en cuyo reparto encontramos a Mark Wahlberg (Todo el dinero del mundo), Rose Byrne (Juliet, desnuda), Isabela Moner (Transformers: El último caballero), Julie Hagerty (Ella es el chico) y Octavia Spencer (La forma del agua).

También se estrena esta semana The old man & the gun, el último trabajo de Robert Redford (La verdad) como actor antes de retirarse. Dirigida por David Lowery (A ghost story) y basada en un artículo del New Yorker escrito por David Grann, la cinta gira en torno al ladrón de bancos Forrest Tucker, quien con 80 años y habiéndose escapado 18 veces de prisión, vive ahora en un hogar de jubilados y ha encontrado el amor. Pero cuando ve por televisión a un detective siente la necesidad de dar un último golpe y demostrar que sigue pudiendo poner en jaque a la policía. Casey Affleck (Triple 9), Sissy Spacek (Criadas y señoras), Danny Glover (Proud Mary), Tom Waits (Siete psicópatas) y Tika Sumpter (Michelle & Obama) son algunos de los nombres que acompañan a Redford ante las cámaras.

La última de las novedades estadounidenses es El blues de Beale Street, drama romántico con trasfondo criminal basado en la novela de James Baldwin cuyo argumento se centra en una joven de Harlem y su carrera contrarreloj para probar la inocencia de su novio, del que lleva un hijo en su interior. Dirigida por Barry Jenkins (Moonlight), la cinta está protagonizada por KiKi Layne, Stephan James (El héroe de Berlín), Regina King (serie The leftovers), Colman Domingo (serie Fear the walking dead), Teyonah Parris (Chi-Raq) y Michael Beach (Canal Street).

Pasamos ahora a las cintas europeas, y lo hacemos con La casa de Jack, drama con toques de terror dirigido escrito y dirigido por Lars Von Trier (Melancolía) que sigue a un personaje a través de cinco crímenes que le definen como un asesino en serie. Incapaz de adaptarse a la sociedad, considerar sus actos como una obra de arte, y aunque la policía cada vez cierra más el cerco en torno a él, sus actos resultarán más y más arriesgados. Todo ello con el trasfondo de la descripción que él mismo hace de sus actos, de su condición y sus pensamientos. Esta producción con capital danés, francés, alemán y sueco cuenta con un reparto encabezado por Matt Dillon (Tierra del mal), Bruno Ganz (Fortuna), Uma Thurman (Una buena receta), Siobhan Fallon Hogan (serie Wayward Pines), Sofie Gråbøl (serie Forbrydelsen) y Jeremy Davies (Una historia casi divertida).

Desde Italia nos llega Bendita locura, comedia cuya trama arranca cuando el propietario de una tienda de artículos religiosos se ve perdido tras el abandono de su mujer. Deprimido y desesperado, todo cambia cuando entra a trabajar una joven dependienta cuyo carácter alocado y descarado pone patas arriba su mundo. Será por su recomendación que el hombre se introduzca en el mundo de las citas online, con resultados desastrosos. Carlo Verdone (Enemigos íntimos) dirige, protagoniza y colabora en el guión de este film protagonizado, además, por Ilenia Pastorelli (Niente di serio), Maria Pia Calzone (Dobbiamo parlare), Lucrezia Lante Della Rovere (Quantum of Solace) y Paola Minaccioni (Miami beach), entre otros.

Rusia, Polonia y Serbia colaboran en Dovlatov, drama biográfico que dirige Aleksey German (Garpastum) en torno a la figura del irónico y brillante escritor. La historia se centra en seis días de su vida en la Unión Soviética de los años 70, cuando luchó por preservar su talento y decencia mientras veía cómo el resto de artistas eran víctimas de la maquinaria soviética. Milan Maric (Dobra zena), Danila Kozlovsky (Matilda), Helena Sujecka (Las inocentes), Artur Beschastny (Blueberry fields forever) y Elena Lyadova (Leviatán) encabezan el reparto.

Italia también está detrás, junto a Alemania y Austria, de Ötzi, el hombre de hielo, drama de 2017 ambientado hace más de 5.300 años, en la era neolítica. El argumento se centra en un clan, concretamente en el líder y guardián de un santuario sagrado. Un día que sale a cazar el asentamiento es atacado y todos sus miembros asesinados, salvo un bebé. A su regreso, y cegado por el dolor, el hombre emprende una búsqueda de venganza, aunque no le quedará más remedio que hacerlo llevándose al bebé con él. Felix Randau (Northern star) escribe y dirige esta cinta entre cuyos actores principales encontramos a Jürgen Vogel (Ostwind 2), André Hennicke (Solness), Susanne Wuest (Hey bunny), Sabin Tambrea (Marie Curie) y Martin Augustin Schneider.

Terminamos este repaso con dos cintas de animación. El viento entre las cañas es una coproducción entre Francia y Bélgica que recoge cinco cortos para niños y niñas en un maravilloso canto a la libertad. Cada uno de esos cortos está dirigido por un director diferente: Arnaud Demuynck, Nicolas Liguori, Anaïs Sorrentino, Rémi Durin y Madina Iskhakova.

Por su parte, Las aventuras del pequeño Colón es una aventura brasileña de 2016 para toda la familia. Dirigida por Rodrigo Gava (Turma da Mônica em Uma Aventura No Tempo), la historia se centra en tres grandes personajes históricos en su niñez: Cristobal Colón, Leonardo Da Vinci y Mona Lisa. Juntos se embarcan en una aventura para llegar a una isla en la que, según la leyenda, hay un tesoro escondido desde hace miles de años. Juntos deberán superar muchos peligros y aprender a apoyarse unos en otros sacando el máximo partido a sus capacidades.

1ª T de ‘Wayward Pines’, el misterio de corto recorrido de Shyamalan


Carla Gugino y Matt Dillon protagonizan el misterio de 'Wayward Pines' en su primera temporada.Cualquiera que haya visto una amplia mayoría de la filmografía de un director sabrá que existen características comunes en todos ellos. Tal vez no visualmente hablando, pero sin duda sí en los temas abordados. Y eso se está trasladando a los títulos televisivos que apadrinan. No es casualidad que Steven Spielberg (E.T., el extraterrestre) esté detrás, por ejemplo, de Falling Skies, o que Martin Scorsese (Uno de los nuestros) haya apoyado una obra como Boardwalk Empire. Por eso aquellos que hayan terminado de ver la primera temporada de Wayward Pines, cuyo último episodio se ha emitido esta semana, habrán encontrado puntos comunes con la obra de su nombre estrella: M. Night Shyamalan, autor de El Sexto Sentido (1999) o El bosque (2004). Para bien y para mal.

Precisamente con esta última tienen bastante que ver estos primeros 10 episodios creados por Chad Hodge (serie The Playboy club). Adaptación de las novelas de Blake Crouch, la trama arranca cuando un agente secreto en busca de unos compañeros desparecidos despierta en un pequeño pueblo después de sufrir un accidente. Poco más se puede decir de su argumento para no desvelar los giros narrativos claves, salvo tal vez que el protagonista pronto comprende que en esa pequeña localidad nada es lo que parece, y que todo el mundo está controlado por cámaras, micrófonos y microchips. Desde luego, con esta premisa inicial el episodio piloto se convierte en un notable ejercicio de intriga que, aunque se desarrolla de forma más o menos previsible, sí deja lugar para numerosos detalles que posteriormente pueden, y deben, ser contrastados con la verdadera historia que se esconde detrás de esta serie.

A grandes rasgos, el desarrollo narrativo de Wayward Pines en esta primera temporada cumple con los objetivos marcados. La ficción, a través de numerosos ganchos episódicos, logra mantener al espectador pendiente de la explicación que aclarará el misterio planteado unos minutos antes. De este modo, el arco dramático avanza de forma más o menos fluida y exigiendo una única condición: cuadrar mentalmente todo lo visto para que la explicación tenga sentido. Así, la producción se revela como un delicado ejercicio de equilibrio en el que todo está muy medido, en el que las cuestiones (al menos las más evidentes) tiene su porqué. El éxito radica, precisamente, en un consistente armazón firmemente asentado y con una coherencia interna que no siempre se logra en productos de este tipo.

Por desgracia, a medida que el misterio se va desvelando las debilidades narrativas también van apareciendo, algo que no por casualidad también ocurre con frecuencia en el cine de Shyamalan. La revelación a mitad de temporada del secreto mejor guardado de la serie obliga a sus responsables a virar el sentido original de la producción para pasar de un thriller bien medido a una suerte de producto de acción y conspiranoico en el que, en cierto modo, se pierde el norte de muchos personajes. En realidad, este fenómeno se debe a dos motivos. Por un lado, tras conocerse el sentido real de la trama son necesarios algunos capítulos que ayuden a consolidar la nueva información y sienten las bases para el nuevo dogma dramático. Por otro, la corta duración de la temporada impide que haya tiempo suficiente para desarrollar correctamente diversos aspectos, entre ellos el anterior. El resultado es una aceleración de los acontecimientos que no termina de encajar en lo que propone la producción desde un principio.

El sacrificio de los personajes

Aunque desde luego los mayores damnificados de este fenómeno son los personajes. Resulta sorprendente comprobar cómo son sus propios responsables los que destruyen todo lo construido en los primeros episodios de la temporada con su apuesta por virar hacia otro formato en los últimos capítulos de Wayward Pines. Esto genera un fenómeno cuanto menos curioso. Mientras que en los inicios la serie establece las bases de los diversos conflictos que se desarrollarán, todos ellos quedan literalmente olvidados a raíz de los acontecimientos finales. Ni el posible triángulo amoroso, ni las dudas morales del protagonista cuando conoce la verdad. Nada de lo visto hasta ese momento parece tener interés, cuando precisamente debería ser todo lo contrario.

Una posible explicación es el carácter arquetípico de todos sus roles, que no logran desarrollarse más allá de sus características básicas. La mejor evidencia de su carácter se encuentra en los últimos episodios, cuando se produce el ataque al pueblo. A modo de Apocalipsis selectivo, solo son salvados por Dios (léase, los creadores de la trama) aquellos personajes que han mostrado un cierto atisbo de redención, ya sea enfrentándose a aquellos a los que hasta ahora habían ayudado, ya sea apoyando a los protagonistas de forma más explícita. Pero otra explicación, que no es necesariamente excluyente, es que el desarrollo queda totalmente interrumpido. Salvo roles como el de Melissa Leo (Prisioneros) o Carla Gugino (San Andrés), ésta en menor medida, los demás quedan eclipsados por el impacto narrativo de su punto de giro intermedio, dejando a un lado sus propias naturalezas para convertirse en meras herramientas al servicio de un objetivo último.

La pregunta que hay que hacerse es cuál es ese objetivo. La respuesta se encuentra en el apéndice del último episodio, cuando el pueblo vuelve a la normalidad después del ataque… o casi. El diálogo mantenido entre los personajes de Charlie Tahan (Lazos de sangre) y Sarah Jeffery (serie Rogue), que podrían cargar con el peso de la serie en una hipotética segunda temporada, revela un futuro dramático que plantea en principio repetir estructuras narrativas con personajes más jóvenes, dejando a los más veteranos como complemento, apoyo dramático o recurso narrativo. Esto permitiría, una vez conocidos todos los secretos, mejorar el desarrollo de los arcos dramáticos de cada personaje, aprovechando asimismo para enriquecer la historia con tramas secundarias que, todo sea dicho, darían un carácter completamente diferente a la serie.

Pero por ahora, lo que ofrece Wayward Pines en su primera temporada es, a grandes rasgos, lo que ofrece M. Night Shyamalan en sus películas: un planteamiento sumamente atractivo, un desarrollo algo irregular y un desenlace totalmente diferente. Que esto guste o no depende de cada uno. Lo que sí puede percibirse es un arco dramático que no logra aprovechar todas las posibilidades que ofrece no solo el misterio que centra los primeros episodios, sino “la verdad” contada a mitad de temporada. Ni los personajes ni la historia son capaces de levantar el vuelo con un desarrollo que parece empeñado en constreñir las posibilidades del producto, tal vez porque todo se reserva para una futura continuación que, por ahora, no se ha confirmado. Sea como fuere, este pueblo y sus habitantes reclamaban una mayor profundización en sus relaciones y en los conflictos que generan.

Diccineario

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