‘Slender Man’: terror sin alma de la era digital


Hace no demasiado tiempo la existencia de videoclubes permitía una categoría de películas ‘directas a vídeo’, entre las que podían encontrarse verdaderas joyas de cualquier género pero también, y en su mayoría, obras de bajo presupuesto y de una calidad técnica y artística más bien baja. Ahora, de vez en cuando llega a las salas de cine alguna producción de este tipo, como es el caso que nos ocupa. Desconozco los motivos que llevan a estrenar algo como Slender Man, pero desde luego el resultado es muy mediocre, lo cual por otro lado no resulta ninguna sorpresa.

Solo con echar un vistazo a su argumento la cinta ya se perfila como un relato arquetípico y previsible, pero eso podría ser un inconveniente relativamente bien solventado si no fuera porque el resto de elementos de esta película de terror son igualmente previsibles. Partiendo de la base de que no genera en ningún momento ni el miedo ni el suspense que cabe esperar de una producción de estas características, esta película que toma como referente el primer mito creado en la web no ofrece nada interesante al espectador. Las protagonistas no solo tienen una definición típica, sino que están perfiladas con trazo grueso, sin motivación ni mucho menos contraste.

Posiblemente lo peor, sin embargo, sea el hecho de que el mito de este personaje se aborda de un modo superficial, resolviendo en unos minutos su definición como si de algo incómodo se tratara. La cinta no opta en ningún momento ni por asumir alguna de las definiciones que en internet se hace de esta criatura, ni por aportar algo nuevo al personaje, lo cual por cierto habría sido un giro cuanto menos curioso. Pero no. Guionista y director evidencian una incomodidad notable a la hora de narrar esta historia, sin ofrecer un lenguaje visual y dramático adecuado, tomando planos de algún que otro film y planteando una historia plana, sin giros argumentales y con muy pocos sustos que hagan al espectador estremecerse en la butaca. Eso sí, gritos todos los que queramos y alguno más, como si de una slasher movie se tratara.

Si hay que sacar algún punto positivo a Slender Man es el hecho de que no tiene un final feliz, de que ofrece una sensación de fatalidad casi desde el comienzo de la pesadilla que viven las protagonistas. Pero eso no basta para compensar sus múltiples fallos. Ni el guión ofrece nada nuevo a un mito creado en el mundo de lo digital ni la realización aprovecha las posibilidades del personaje para generar todo tipo de situaciones terroríficas. Es sencillamente una obra hecha sin espíritu, sin un interés por algo más que tratar de terminar el trabajo. De hecho, la obra se desarrolla de forma casi tan zombificada como las víctimas de esta criatura con evidentes influencias de muchos otros mitos, entre ellos los de H. P. Lovecraft.

Nota: 3/10

Anuncios

Drama, terror y comedia con nombres de peso para comenzar el 2018


Dejamos atrás un año repleto de grandes títulos, inesperados éxitos y sonados fracasos para comenzar un 2018 que, esperemos, nos depare al menos tan buen cine como el que acabamos de abandonar. Y la carta de presentación de estos nuevos 12 meses no podría ser mejor, al menos en lo que a actores y directores se refiere. Y a géneros, por supuesto, porque el drama, el terror, la comedia y la animación se dan cita en este 5 de enero, primer viernes del año.

Comenzamos el repaso con Molly’s Game, debut en la dirección del guionista Aaron Sorkin (serie The Newsroom) que, basándose en el libro autobiográfico de Molly Bloom, narra la historia de esta esquiadora de talla mundial que logra amasar una fortuna. Al no poder entrar en el equipo olímpico, decide mudarse a Los Ángeles, donde realiza apuestas clandestinas de póker. Este drama, que cuenta con guión del propio Sorkin, está protagonizado por Jessica Chastain (El caso Sloane), Idris Elba (La Torre Oscura), Kevin Costner (Figuras ocultas), Michael Cera (Lemon), Samantha Isler (Captain Fantastic), Chris O’Dowd (St. Vincent), Jeremy Strong (Detroit), Brian d’Arcy James (serie 13 reasons why) y Graham Greene (serie Defiance), entre muchos otros.

Muy diferente es Insidious: La última llave, cuarta entrega de la saga de terror que, al igual que la tercera parte, se centra en la psíquica protagonista de la saga, que en esta ocasión deberá cazar y hacer frente a su mayor miedo, escondido en su propia casa. Dirigida por Adam Robitel (2001 maníacos), la película cuenta en su reparto con Lin Shaye (Ouija), Josh Stewart (La hora decisiva), Javier Botet (It), Spencer Locke (Karaoke man), Kirk Acevedo (El amanecer del Planeta de los Simios), Tessa Ferrer (serie Anatomía de Grey), Leigh Whannell (Dulces criaturas) y Caitlin Gerard (serie American crime).

El drama con tintes de misterio es el género de Wonderstruck. El museo de las maravillas, adaptación del libro de Brian Selznick realizada por Todd Haynes (Carol) cuyo argumento se centra en dos niños de diferentes épocas que desean cosas distintas, pero cuyas búsquedas para encontrarlo se desarrollan con una fascinante simetría. Julianne Moore (Suburbicon), Michelle Williams (El gran showman), Amy Hargreaves (Prism), Cory Michael Smith (serie Gotham), James Urbaniak (Rebelde entre el centeno), Oakes Fegley (Peter y el dragón) y Morgan Turner (Jumanji: Bienvenidos a la jungla) son los principales actores.

El cuarto estreno procedente de Estados Unidos es Qué fue de Brad, comedia dramática con tintes musicales que escrita y dirige Mike White (El año del perro), quien también se reserva un papel en esta historia que arranca cuando un padre inicia un viaje con su hijo para elegir universidad. Durante este tiempo juntos el hombre deberá afrontar su fracaso personal, sobre todo cuando afronte que sus antiguos compañeros han tenido éxito en sus vidas. El reparto está encabezado por Ben Stiller (Zoolander No. 2), Austin Abrams (Ciudades de papel), Jenna Fischer (Kiss me), Luke Wilson (Todo lo que teníamos), Jemaine Clement (Don Verdean) y Michael Sheen (Passengers).

Pura comedia es la española Que baje Dios y lo vea, cinta que narra las peripecias de un monasterio en quiebra cuya única salvación está en ganar la ‘Champions Clerum’, un torneo de fútbol solo para religiosos. El problema es que ninguno de los monjes sabe jugar al fútbol, por lo que será necesario un milagro para poder salvar su hogar. Curro Velázquez escribe y dirige el que es su debut en el largometraje, que cuenta entre sus actores con Karra Elejalde (1898. Los últimos de Filipinas), Alain Hernández (Plan de fuga), El Langui (Fuga de cerebros 2), Macarena García (La Llamada), Tito Valverde (Villaviciosa de al lado) y Joel Bosqued (Perdona si te llamo amor).

Bélgica y Francia colaboran en Entre ellas, comedia romántica que gira en torno a cuatro amigas que solo mienten por amor. Una de ellas está a punto de casarse, pero a pocas semanas del enlace el resto descubre que el novio la está engañando con otra, por lo que deciden mantenerlo en secreto. Este debut en el largometraje de Solange Cicurel, autora también del guión, está protagonizado por Camille Chamoux (Maman a tort), Stéphanie Crayencour (El médico africano), Laurent Capelluto (serie Les revenants), Jenifer Bartoli (Les francis), Tania Garbarski (Fils unique), Fabrizio Rongione (Dos días, una noche) y Clément Manuel (serie Enemigo público).

Estos primeros estrenos de 2018 se completan con Sola en casa, cinta canadiense de animación dirigida a cuatro manos por Peter Lepeniotis (Operación Cacahuete) y Shelly Shenoy, que de este modo debuta tras las cámaras.La trama se centra en una niña que se muda con su madre a una nueva casa cuyo jardín está plagado de figuritas de gnomos. Lo que descubre al llegar es que esos gnomos están vivos y llevan años protegiendo el planeta de la amenaza de unas criaturas. La joven, acompaña de su inseparable amigo, se unirá a esta lucha para defender y salvar el mundo. Acción, aventura y humor se dan cita en este film que cuenta con las voces de Becky G. (Power Rangers), Tara Strong (Operator), Josh Peck (Nunca es tarde), David Koechner (Bernard and Huey) y Olivia Holt (Class Rank).

Portman clama venganza mientras se produce un ‘Triple 9’


Estrenos 6mayo2016Comenzamos el mes de mayo, y lo hacemos, como ha sido habitual en las últimas semanas, con una amplia y variada batería de estrenos cinematográficos. Aunque ninguno de ellos tiene, a priori, capacidad para convertirse en un blockbuster, sí poseen el suficiente atractivo, ya sea por trama, actores o formato, para tener cierta relevancia en la taquilla durante los próximos días. Acción, comedia, terror, drama y música se dan cita este viernes, 6 de mayo.

Y precisamente comenzamos por la acción de Triple 9, thriller policíaco dirigido por John Hillcoat (La carretera) en el que criminales y policías no siempre son los malos y los buenos. La historia se centra en un grupo que pretende dar el mayor golpe de su historia, y aunque para ello tienen a policías corruptos de su lado, no es suficiente. Por ello, planean la muerte de un agente a modo de distracción. Y por si la historia fuera poco atractivo, la cinta presenta un reparto encabezado por Kate Winslet (Steve Jobs), Chiwetel Ejiofor (Marte), Casey Affleck (Interestellar), Woody Harrelson (serie True Detective), Aaron Paul (Need for speed), Anthony Mackie (Capitán América: Civil War), Gal Gadot (Batman v Superman: El amanecer de la justicia), Norman Reedus (serie The Walking Dead), Teresa Palmer (Cut bank), Michael Kenneth Williams (El jugador) y Clifton Collins Jr. (Transcendence).

Algo diferente, aunque también con buenas dosis de acción, es La venganza de Jane, western dramático que arranca cuando un fuera de la ley llega a su casa con ocho balas en el cuerpo y a punto de morir. Su esposa, a regañadientes, recurre a un ex amante para que le ayude no solo a curarle, sino a defender la casa de la banda a la que pertenecía su marido, que está en camino para terminar el trabajo. Gavin O’Connor (Warrior) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Natalie Portman (Thor), Joel Edgerton (Black mass), Ewan McGregor (Mortdecai), Noah Emmerich (serie The Americans) y Rodrigo Santoro (Focus).

El principal estreno dramático es la norteamericana Freeheld, adaptación de la historia real de una condecorada policía de Nueva Jersey que, cuando le diagnostican cáncer, decide emprender las gestiones para dejar su pensión a su pareja de hecho, una joven con la que ha compartido su vida. Sin embargo, los funcionarios no ven con buenos ojos una relación homosexual, lo que obligará a la pareja a recurrir al apoyo de compañeros y ciudadanos para luchar por la justicia. Dirigida por Peter Sollett (Camino a casa), la cinta está interpretada por Julianne Moore (El séptimo hijo), Ellen Page (Into the forest), Steve Carell (La gran apuesta), Michael Shannon (serie Boardwalk Empire) y Luke Grimes (El francotirador), entre otros.

En lo que a comedia se refiere Hollywood presenta Infiltrados en Miami, secuela de Vaya patrulla (2014) que vuelve a contar con los principales responsables detrás y delante de las cámaras para narrar cómo la pareja de policías, que están a punto de convertirse en familia política, deben desarticular una banda de narcotraficantes en Miami que mueven su producto hasta Atlanta, lo que terminará por generar no pocos problemas. Tim Story (Los 4 fantásticos y Silver Surfer) es el encargado de dirigir un reparto encabezado por Ice Cube (Infiltrados en clase), Kevin Hart (Dale duro), Ken Jong (R3sacón), Benjamin Bratt (serie Sin cita previa), Olivia Munn (serie The newsroom), Bruce McGill (Una noche para sobrevivir), Tika Sumpter (Sparkle) y Sherri Shepherd (Top five).

Entre las novedades europeas destaca The Tribe, producción ucraniana y de los Países Bajos de 2014 que ha cosechado premios allá por donde ha pasado y cuya historia que arranca cuando un joven sordo llega a un internado en el que, para poder sobrevivir, se une a una cruel organización. Sin embargo, su amor por una de las concubinas hará que rompa todas las normas no escritas de esta tribu. Dirigida por Miroslav Slaboshpytskyi, que debuta de este modo en el largometraje, la cinta, que llega después de retrasar su fecha de estreno, está protagonizada por un anónimo reparto en el que destacan Grigoriy Fesenko, Yana Novikova, Rosa Babiy y Alexander Dsiadevich.

El terror en la cartelera lo pone El otro lado de la puerta, producción británica con colaboración india que dirige Johannes Roberts (Alice) y que arranca cuando una madre decide recurrir a un ritual que le permitiría despedirse de su hijo fallecido. Sin embargo, lo que en principio es solo una despedida abre en realidad una puerta entre el mundo de los vivos y los muertos, por lo que la mujer deberá luchar contra el espectro que un día fue su querido pequeño si quiere salvar al resto de su familia. Sarah Wayne Callies (En el ojo de la tormenta), Jeremy Sisto (Hangman), Javier Botet (Magical girl), Logan Creran (Steel), Jax Malcolm y Sofia Rosinsky encabezan el reparto.

En lo que a producción española se refiere destaca El olivo, nuevo film de Icíar Bollaín (También la lluvia) que narra en clave de comedia dramática cómo una joven que trabaja en una granja de pollos decide traer un milenario olivo de vuelta a la finca familiar cuando su abuelo, la persona que más le importa, decide dejar de comer, algo que ella achaca a la venta del enorme árbol sin el consentimiento del anciano. Entre los actores encontramos a Javier Gutiérrez (El desconocido), Anna Castillo (Fuera de foco), Pep Ambròs, Manuel Cucala y Aina Requena (Castillos de cartón).

También tiene relevancia Nacida para ganar, comedia dirigida por Vicente Villanueva (Lo contrario al amor) que se centra en una mujer cuya vida ha sido igual desde la adolescencia. Mismo vecindario, mismo novio, mismo trabajo, … Todo cambia cuando su inseparable amiga del instituto le propone entrar en un revolucionario negocio de venta piramidal que le hará rica en muy poco tiempo. El reparto está encabezado por Alexandra Jiménez (Embarazados), Victoria Abril (Solo quiero caminar), Cristina Castaño (Días azules), Marta Belenguer (El amor no es lo que era), Guadalupe Lancho (Evelyn), Luisber Santiago (Atasco en la nacional) y José Manuel Cervino (Dos billetes).

El género musical tiene esta semana sabor español. Todo es de color es la nueva propuesta de Gonzalo García Pelayo (Alegrías de Cádiz), una historia que arranca cuando el manager de un retirado grupo de rock decide organizar un concierto homenaje para la banda en un intento por recuperar las emociones y los recuerdos con los que ahora mismo vive día tras día. Javier García Pelayo (Corridas de alegría), Natalia Rodríguez (3 bodas de más) y Alfonso Sánchez (Ocho apellidos catalanes) encabezan el reparto.

La música también está muy presente en Tini, el gran cambio de Violetta, comedia familiar producida entre España, Argentina e Italia que refleja, en cierto modo, el cambio real en la vida de la actriz Martina ‘Tini’ Stoessel, protagonista de la serie Violetta. La trama se centra en el viaje de autodescubrimiento creativo y espiritual de la joven después de recibir una noticia que da un vuelco completo a su mundo. Dirigida por Juan Pablo Buscarini (El inventor de juegos), en el reparto encontramos también a Ángela Molina (Lejos de los hombres), Jorge Blanco (High School Musical: El desafío), Diego Ramos (serie Los exitosos Pells) y Kidder van Kooten (serie Spangas).

Continuando con los estrenos europeos, el drama histórico francés Mayo de 1940 aborda el éxodo de un pequeño pueblo francés en plena II Guerra Mundial huyendo del avance nazi. Los habitantes llevan con ellos a un niño, hijo de un opositor alemán al régimen nazi encarcelado en Arras por haber mentido sobre su nacionalidad. Pero en el caos que sigue a la invasión alemana tanto él como un soldado escocés lograrán huir, emprendiendo un viaje en busca del pequeño. Christian Carion (El caso Farewell) dirige esta propuesta protagonizada por August Diehl (Costa esperanza), Olivier Gourmet (Monsieur Chocolat), Mathilde Seigner (Max), Alice Isaaz (Una semana en Córcega) y Matthew Rhys (serie The americans).

Francia también participa en Peace to us in our dreams, cinta que cuenta además con fondos lituanos y rusos. Su argumento arranca cuando un hombre, su hija y su pareja llegan a una cabaña cerca de un lago para pasar un fin de semana. Los tres parecen huir de un pasado que les ha provocado dolor, decepción y hartazgo, pero pasar unos días a solas no siempre es la mejor solución, por lo que deberán lograr un entendimiento y respeto mutuo para seguir adelante. Sharunas Bartas (La casa) escribe, dirige y protagoniza este drama, en el que también encontramos los nombres de Lora Kmieliauskaite y Edvinas Goldstein.

El último de los estrenos de esta semana es la surcoreana Ahora sí, antes no, drama que gira en torno a un director de cine que llega a la ciudad en la que va a rodar un día antes de lo previsto. El error le permite disfrutar de mucho tiempo libre y conocer a una joven artista con la que termina pasando el día. Conoce su estudio, su obra, cenan, toman algo juntos. Pero el día da un giro radical con la respuesta a una pregunta que ella plantea. Hong Sang-soo (En otro país) escribe y dirige esta cinta cuyo reparto protagonizan Gi Ju-bong (Noche y día), Yoon Yeo-jong (Hahaha), Kim Min-hee (Sunaebo) y Jong Jae-yeong (Countdown).

[REC], o la apuesta por el suspense en una historia de zombis


Manuela Velasco vive una pesadilla en [REC].Cuando en 1999 se estrenó El proyecto de la bruja de Blair nadie, o casi nadie, podía ser consciente de la corriente formal y narrativa que se iniciaba. Y no precisamente porque la película fuera buena o generase una serie de momentos inolvidables para el espectador. El motivo por el que ha pasado a formar parte de la Historia del cine no es otro que su estilo amateur, su forma de transmitir la sensación de que estamos ante un documento veraz y, sobre todo, por la forma en que supo aprovechar las por entonces incipientes técnicas digitales de promoción y difusión. Unos años después, en 2007, llegaba la que es, sin duda, una de las mejores representantes de dicho estilo, denominado en Estados Unidos ‘found footage‘. Se trata de la española [REC], dirigida por Jaume Balagueró (Frágiles) y Paco Plaza (Romasanta, la caza de la bestia), título que supuso el pistoletazo de salida para una de las mejores sagas que ha dado el género de terror español en años (hasta tuvo su remake americano, Quarantine) y que llega a su fin en su cuarta entrega estrenada estos días.

Su argumento, como suele suceder con estos falsos documentos audiovisuales, comienza de forma inocente e incluso tediosa. Una reportera de una canal de televisión realiza un trabajo de corte social siguiendo la vida de un grupo de bomberos durante una noche. La rutina se interrumpe cuando reciben el aviso de acudir a un edificio. Al llegar allí vecinos y policía alertan de unos gritos en uno de los pisos en el que vive una anciana. La situación cambia radicalmente cuando la anciana les ataca. Será a partir de entonces cuando el caos se adueñe poco a poco de los inquilinos del edificio, que pronto es sellado por las autoridades ante la alerta de un brote químico o biológico que pueda infectar la ciudad. A medida que pasa la noche los inquilinos se irán infectando con un extraño virus que les mata y les resucita convirtiéndoles en seres rabiosos. La única solución parece encontrarse en el ático donde, según los vecinos, no vive nadie.

Dejando a un lado el carácter fantástico y terrorífico de la propuesta, una de las mejores bazas de [REC] fue el realismo que supo imprimirle a su historia, contada casi siempre a través de la cámara de televisión que acompaña a la protagonista, una por entonces poco conocida Manuela Velasco (El club de los suicidas) que se convirtió de este modo en una de las reinas del terror español. Un realismo que puede apreciarse en el desarrollo de la trama ajena por completo al carácter puramente fantástico de la propuesta. La forma en que los personajes afrontan su ignorancia de los acontecimientos es lo que realmente permite un crecendo en la tensión dramática que se apodera de las secuencias, generando mayores conflictos entre los personajes y, por extensión, una mayor angustia que, todo hay que decirlo, se nutre de acontecimientos como el aislamiento o los pocos y confusos momentos en que se ve a los infectados.

El manejo del suspense por parte de Plaza y Balagueró es lo que convierte al film en un modelo dentro del género, y sin duda es lo que lo distingue del resto de secuelas, que inciden en otros aspectos de este artificial microcosmos menos dramáticos y más visuales. En este sentido es importante señalar que el uso de la cámara en mano y de ese estilo subjetivo y poco académico potencia notablemente el sentido de la película. El espectador solo ve lo que la cámara permite ver, por lo que los acontecimientos que se suceden en otras localizaciones solo pueden llegar a oírse o suponerse. Esto remite, una vez más, a esa idea ampliamente analizada de que el mayor terror lo produce aquello que no podemos ver, o lo que es lo mismo, la imaginación es la mejor forma para meter el miedo en el cuerpo. Por supuesto, en este caso la imaginación tiene una inestimable ayuda en forma de infectados que, aunque entre penumbras, gritos y movimientos de cámara bruscos, logran verse lo suficiente como para impactar al espectador.

La clave Medeiros

Decir que [REC] es una película de zombis se ajustaría poco a la realidad, tanto por el tratamiento de los infectados como por el propio estilo audiovisual del film. Y es que a diferencia de otros films modernos del género, su apuesta decidida por generar una atmósfera opresiva, malsana y notablemente angustiosa a medida que avanza la trama recuerda más a los inicios de este tipo de cine, si bien es cierto que los componentes de denuncia social desaparecen casi en su totalidad. Más que los ataques de esos zombis, lo realmente relevante del film reside en los conflictos que se crean entre los que sobreviven, condenados a estar encerrados en el vestíbulo de su propio edificio. Los recelos que surgen entre ellos, los problemas derivados de los roces de la convivencia y la molesta presencia de una cámara que, como siempre se la ha definido, es un testigo que refleja lo mejor y lo peor del ser humano, hacen que la película se olvide en muchos momentos de la verdadera amenaza, que adquiere un papel secundario o, si se prefiere, de ambiente.

Ya he dicho antes que la película es un constante viaje en el que la tensión va en aumento, motivado tanto por los acontecimientos narrados como por la visión única y limitada de una cámara al hombro. Empero, la verdadera clave del éxito de la película estriba en un clímax tan impactante como indescriptible. Prueba de ello es que la criatura que lo protagoniza, la niña Medeiros (Javier Botet, quien también se puso bajo el maquillaje de Mamá en 2013), ya forma parte del imaginario colectivo. Su papel, limitado prácticamente a los últimos minutos del relato, da un giro fundamental a la trama, que hasta ese momento especulaba siempre con una infección de origen animal. Las revelaciones que se encuentran en el ático, escenario de dicha conclusión, revierten por completo el sentido de la historia, lo que no hace sino consolidar la idea de suspense que se había mantenido a lo largo de los minutos anteriores.

Pero es que además Balagueró y Plaza se reservan para ese clímax el que es el momento más impactante del film; una de esas secuencias con mucho ruido y muchas nueces que en su momento hizo a muchos saltar de sus butacas, yo entre ellos. Y la forma de lograrlo es de lo más sencilla: dar el siguiente paso en el estilo que hasta ese momento se venía trabajando. Esto quiere decir que si la cámara había sido la única ventana que el espectador tenía a lo que estaba sucediendo dentro del edificio, ahora dicha cámara se veía limitada por la ausencia de luz, recurriendo a la visión nocturna que, ya de por sí, genera inquietud suficiente aunque lo que se vea sea una película de dibujos animados. Ese final en verde, con ojos brillantes y un foco mucho más concreto en el centro de la cámara dota a todo, escenario y protagonistas, de un cariz antinatural, como si los personajes se adentrasen en un mundo distinto regido por esa niña Medeiros cuya primera aparición deja sin aliento. Este giro formal al más difícil todavía otorga al film un carácter distinto, más tétrico e indudablemente más trágico, sobre todo por el modo en que termina la historia.

Desde luego, [REC] puede y debe ser considerada como un film imprescindible dentro del cine de género en España, y no por convertirse en un film de zombis nacional, sino por su capacidad para llevar más allá ese nuevo estilo de found footage gracias al uso inteligente de la cámara y de la iluminación, manejando en todo momento las claves del suspense por encima del terror más visceral. Lo que realmente sobrecoge no son los infectados o quien muere antes o después, sino la situación que viven los personajes encerrados en ese edificio y condenados a vivir juntos para sobrevivir, algo que como deja clara la película es harto complicado. El giro formal de su último cuarto es la prueba más palpable de esa apuesta por el suspense, que adquiere su máxima expresión al nutrirse del miedo más visual posible. Tal vez sea pronto para considerarla un clásico, pero su influencia sobre el imaginario colectivo y el cine posterior es innegable.

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: