‘Jurassic World: El reino caído’: de vuelta a los orígenes


Como cualquier género o subgénero, el cine de dinosaurios debe ofrecer con cada película algo nuevo, diferente. Y en esta ocasión esa diferencia no es otra que nuevas criaturas creadas genéticamente a partir de otros dinosaurios. En realidad, la fórmula no es nueva, porque ya ocurrió en la primera entrega de esta nueva serie de films, pero sí es nuevo el enfoque que aporta J. A. Bayona (Lo imposible), o al menos lo suficientemente fresco y respetuoso con el original como para superar a su predecesora.

Porque es la labor del director la que marca la diferencia. Y curiosamente, lo hace homenajeando al maestro Spielberg y ese film que ahora cumple 25 años y que, como queda patente con este Jurassic World: El reino caído, está más en forma que muchas otras historias. Desde el tratamiento de los personajes hasta la iluminación y los juegos con las sombras de los dinosaurios, pasando por detalles como la herida en la pierna de la heroína o esa suerte de extraña familia formada por las necesidades del momento, Bayona opta por mirar en el espejo del film que lo inició todo y aprovechar los recursos narrativos en su propio beneficio para conformar un relato fresco, dinámico, por momentos intenso y cargado con parte de la magia que, por ejemplo, no tenía el film de 2015.

Su labor, sin embargo, no oculta un guión más bien deficiente en lo que a narrativa se refiere. Si bien es cierto que el tratamiento de personajes es correcto (y la labor de todo el reparto es espléndida), el desarrollo del arco argumental es excesivamente lineal, recurriendo a lugares comunes y giros argumentales previsibles, sin dar pie a la sorpresa o a una cierta intriga en una trama, por otro lado, entregada al entretenimiento en estado puro. Y esto no es algo necesariamente malo, al contrario: consciente de las dificultades de aportar algo nuevo y diferente, opta por una historia que para muchos será “más de lo mismo” y vestirla de forma elegante y sobresaliente con la firma de Bayona.

Este Jurassic World: El reino caído es lo que toda secuela debe ser: más acción, más diversión, más adrenalina y, en pocas palabras, mejor que su predecesora. Con una fuerza visual que no es veía en la saga desde el primer film, Bayona imprime un toque imprescindible para entender la calidad del film, que recurre a temas del film original como la familia, las dudas sobre la ética de crear dinosaurios o el poder y la avaricia de aquellos que desean sacar rédito económico a una fuerza de la naturaleza de este calibre. En este sentido, posiblemente lo mejor del film sea su final, abriendo la puerta a una tercera entrega con posibilidades infinitas.

Nota: 7/10

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Los dinosaurios de ‘Jurassic World’ regresan para dominar la cartelera


Hace 25 años los dinosaurios llegaron a las salas de cine para reclamar su hueco no solo en la taquilla, sino también en el imaginario de grandes y pequeños. Y este viernes, 8 de junio, llega la que es la quinta entrega de la franquicia. Bueno, más bien llega el jueves día 7. Y como era de esperar, lo hace acompañada por un buen puñado de títulos que no buscan, en ningún caso, competir con la que sin duda será una de las cintas más taquilleras del año.

Así que comenzamos este repaso por Jurassic World: El reino caído, cinta que continúa los hechos ocurridos en Jurassic World (2015). La trama comienza cuatro años después de que el parque temático de dinosaurios fuera destruido y los enormes animales campen a sus anchas por la isla. Cuando el volcán despierta y amenaza con extinguir de nuevo a estas criaturas, los protagonistas de la primera entrega regresan para intentar salvarlos, descubriendo entonces una conspiración para crear un ser que pondrá en peligro nuestra propia supervivencia. Acción, aventura y espectaculares efectos especiales es lo que propone esta cinta dirigida por el español J.A. Bayona (Un monstruo viene a verme) en cuyo reparto encontramos a Chris Pratt (Vengadores: Infinity War), Bryce Dallas Howard (Gold, la gran estafa), Jeff Goldblum (Thor: Ragnarok), Ted Levine (Swing State), Toby Jones (El muñeco de nieve) y James Cromwell (Los límites de la verdad), entre otros.

El otro estreno estadounidense es Indiana, combinación de thriller y terror dirigida por Toni Comas (Navegar es necesario) que sigue el último caso de dos hombres conocidos como Spirit Doctors, es decir, personas que se dedican a ayudar a gente perturbada por posesiones, casas encantadas y otros episodios sobrenaturales en Indiana. La cinta está protagonizada por Gabe Fazio (Blue Collar Boys), Bradford West (Shame the devil), Stuart Rudin (La vida de Flynn), Noah McCarty-Slaughter (Wig’d out) y Sophie Auster (Circuit).

Entre las novedades europeas destaca Normandía al desnudo, comedia dramática francesa que centra su trama en un pequeño pueblo cuyos habitantes, ganaderos de profesión, están notando la crisis agrícola de una manera especial. Su alcalde, desesperado por lograr que el país les atienda y poder sacar a sus conciudadanos de la precaria situación, ve una oportunidad en la llegada de un fotógrafo especializado en desnudos en masa. Lo difícil será convencer a todo el pueblo de que se desnude por esa causa. Philippe Le Guay (Las chicas de la sexta planta) se pone tras las cámaras, mientras que François Cluzet (Testigo), François-Xavier Demaison (Cómo conocí a mi padre), Julie-Anne Roth (La felicidad nunca viene sola), Pili Groyne (El nuevo nuevo testamento) y Toby Jones, que dobla estreno esta semana, encabezan el reparto.

Francia, Bélgica y Suiza colaboran en Marguerite Duras. París, 1944, adaptación de la novela de la propia Duras que, en clave de drama biográfico, narra cómo la joven y brillante escritora participa en la resistencia contra el Nazismo junto a su marido. Cuando él es deportado por la Gestapo ella se entregará a una lucha por recuperarle. Dirigida por Emmanuel Finkiel (Voyages), la cinta está protagonizada por Mélanie Thierry (Un día perfecto), Benoît Magimel (Asalto al convoy), Benjamin Biolay (Gaby Baby Doll) y Grégoire Leprince-Ringuet (Una historia de locos).

Desde Alemania nos llega En tiempos de luz menguante, comedia dramática cuya trama gira en torno al 90 cumpleaños de un alto mando comunista de la República Democrática Alemana, que tiene lugar en 1989. El hombre celebra tan señalada fecha rodeado de amigos y familiares que parecen actuar como si nada cambiara, aunque en el exterior todo esté cambiando. De hecho, el nieto favorito del anciano ha desertado a Alemania Occidental, algo que todo el mundo quiere ocultarle. Basada en la navela de Eugen Ruge, la cinta está dirigida por Matti Geschonneck (Boxhagener Platz) y protagonizada por Bruno Ganz (Un deporte de chicas), Alexander Fehling (serie Homeland), Sylvester Groth (Operación U.N.C.L.E.), Angela Winkler (Desaster), Pit Bukowski (Antimarteria) y Stephan Grossmann (Vollmond).

La última cinta europea, al menos de ficción en imagen real, es la rusa Salyut-7, héroes en el espacio, drama histórico con dosis de acción que transcurre en 1985, cuando la estación soviética no tripulada que da nombre al film pierde toda comunicación con el centro de control. La posible caída de la estación amenaza las vidas de miles de personas, y serán dos astronautas los que deban acudir allí y descubrir qué ha ocurrido en una arriesgada misión espacial nunca antes realizada. Klim Shipenko (Kto ya?) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Lyubov Aksyonova (Rodina), Pavel Derevyanko (Leningrado), Oksana Fandera (Ogni pritona), Vitaliy Khaev (Orlean) y Vladimir Vdovichenkov (Leviatán).

La comedia romántica está representada por El fútbol o yo, producción argentina dirigida por Marcos Carnevale (El espejo de los otros) que, como su propio título indica, gira alrededor del deporte rey. El argumento se centra en un hombre que desde pequeño ha logrado equilibrar todos los aspectos de su vida con su gran pasión: el fútbol. Sin distinción entre equipos, colores o aficiones, es capaz de estar 24 horas viendo partidos, sea el que sea. Pero cuando su mujer se divorcia de él, sus hijas adolescentes se alejan y pierde el trabajo comprende que es un adicto al fútbol y decide buscar ayuda, aunque tal vez sea demasiado tarde. Adrián Suar (Me casé con un boludo), Julieta Díaz (Refugiado), Rafael Spregelburd (Cetáceos), Federico D’Elía (Gigantes de Valdés), Alfredo Casero (La reconstrucción) y Carolina Levi (Casanova) encabezan el reparto.

Del extremo oriente llega A Taxi Driver: Los héroes de Gwangju, drama de acción de corte histórico producido por Corea del Sur y ambientado en 1980, cuando un taxista de Seúl recibe una oferta para llevar a un reportero alemán en un viaje de ida y vuelta antes del toque de queda hasta Gwangju, trabajo por el que le pagarán lo suficiente para cubrir los atrasos de su renta. Hun Jang (Go-ji-jeon) es el encargado de dirigir este film, que cuenta entre sus principales actores con Kang-ho Song (El imperio de las sombras), Thomas Kretschmann (Vengadores: La era de Ultrón), Jun-yeol Ryu (Glory Day) y Hae-jin Yoo (Leokki).

La animación tiene esta semana a Beyond beyond como única representante. Con mucho retraso llega esta producción de 2014 con capital sueco y danés cuya trama sigue a un joven conejo que vive en el mar con su padre y al que le encantan los barcos, hasta el punto de querer tripular uno para ir al reino del Rey Pluma, donde cree que está su madre. Su vida cambia cuando recibe una llamada con información sobre el Rey Pluma que le llevará a emprender la aventura por su cuenta. Dirigida por Esben Toft Jacobsen, que de este modo debuta en el largometraje, la obra cuenta con las voces, en su versión original, de Gustaf Hammarsten (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), Lennart Jähkel (Las huellas imborrables), Sissela Kyle (Ego) y Leif Andrée (Flickan).

Terminamos con dos documentales. Por un lado, McQueen es una producción de Reino Unido dirigida a cuatro manos por Ian Bonhôte (Alleycats) y el debutante Peter Ettedgui que aborda la complicada vida de Alexander McQueen, revolucionario modisto fallecido en 2010.

Por otro, Petitet es el título del film español que narra el proceso creativo y de producción que lleva a cabo el músico gitano del barrio del Raval barcelonés que da nombre a esta cinta para dar un gran concierto de rumba en el Liceo. El film está escrito y dirigido por Carles Bosch (Balseros).

‘Vengadores: Infinity War’: infinitamente Marvel


Han pasado 10 años desde aquella primera aventura de Iron Man. 10 años en los que Marvel ha construido, algunas veces con más acierto que otras pero siempre con mimo y cuidado, todo un universo en el que poder desarrollar las aventuras de sus personajes, sus motivaciones, sus debilidades y los conflictos que les definen a lo largo de los años. Y todo eso desemboca aquí, en una macroproducción superheróica en la que nada se deja al azar y todo, absolutamente todo, tiene un objetivo: convertir a este film en el mayor espectáculo de la historia. Que lo haya conseguido o no es cuestión de puntos de vista, pero algo queda claro: se puede conseguir.

Porque en efecto, Vengadores: Infinity war es un espectáculo. Pero también es una historia, un drama capaz de generar desasosiego, de enfrentar a estos personajes capaces de cosas extraordinarias ante un enemigo invencible, ante ese desafío que, como se menciona en la película, les hará fracasar estrepitosamente. Toda historia debe construirse, al menos en teoría, sobre un crecimiento constante de tensión, de acción o de drama. En el cine de superhéroes esto, habitualmente, se traduce en combates que ponen al héroe ante un desafío cada vez mayor que debe superar para, al final, enfrentarse a la gran amenaza. Y aunque esta cinta de los hermanos Russo (Capitán América: El soldado de invierno) responde a esa idea, ese crecimiento dramático está construido sobre desafíos fallidos, sobre una lucha en la que el villano vence constantemente, hasta un final que… que aquí no revelaré, pero que puede generar cierto desasosiego.

Se trata, por tanto, de una producción compleja, de una obra de arte del género que merece ser reconocida como tal. Nada de enfrentamientos cuyo final se conoce de antemano; nada de momentos narrativos que restan ritmo al conjunto. Todo en el film se construye con el único objetivo de ofrecer una historia dinámica, profunda, en la que las motivaciones son lo primero y los efectos (sencillamente espectaculares, dicho sea de paso) lo segundo. Es más, pocas veces podrá verse que uno de los momentos más dramáticos de un film lo protagonice un villano que debe luchar entre lo que persigue y la única persona a la que alguna vez ha querido. Y los hermanos Anthony y Joe imprimen al conjunto un estilo visual brillante, aprovechando al máximo los planos generales de las batallas y las posibilidades de los numerosos superhéroes que aparecen a lo largo del metraje.

Desde luego, Vengadores: Infinity War es la cinta que todo fan lleva esperando 10 años. Pero es más. Es un relato sobre el fracaso, sobre la lucha contra un destino que parece escrito y que es incapaz de ser cambiado. Una lucha frustrante, en definitiva. Y no hay nada más satisfactorio, dramáticamente hablando claro esta, que ver a un héroe caído para volver a levantarse. Y dado que en este caso son decenas de ellos, la sensación agridulce que deja el final del film se multiplica de forma exponencial. Ahora sí, Marvel ha logrado alcanzar un clímax dramático en su cine, un nivel que posiblemente no sea tan adulto como el de su principal competidor, DC Cómics, pero sin duda sí ha sabido profundizar más que en otras ocasiones. Y desde luego, ha dado una lección sobre cómo construir este tipo de relatos tan complejos, cómo introducir a cada uno de los personajes y cómo mostrar la derrota individual de cada uno. ¿Tiene algo malo entonces? Bueno, mucha gente la verá sólo como una más de superhéroes. Y, por supuesto, que hay que esperar un año para el desenlace.

Nota: 9/10

‘Guardianes de la galaxia Vol. 2’: éxitos del pasado, errores del presente


La división cinematográfica de Marvel parece haber encontrado el camino para lograr el éxito casi con cada nueva película que hace. Da igual que sea un superhéroe o varios, que sean muy conocidos o casi clandestino. Combinar ironía, algo de humor blanco, ciertas dosis de drama elaborado lo justo para no bajar el ritmo y, sobre todo mucha acción, parecen ser los pilares de los taquillazos que de un tiempo a esta parte está consiguiendo la compañía. Sin embargo, la base sobre la que construir todo ello es idéntica a cualquier film: una buena historia. Y es algo que no se debería perder de vista, pues la segunda aventura de estos defensores galácticos peca, precisamente, de esto.

Es innegable que Guardianes de la galaxia Vol. 2 es entretenida, hace reír (a algunos más que a otros) y tiene algunas escenas realmente espectaculares, sobre todo en sus primeros compases con ese plano secuencia en el que la acción, curiosamente, transcurre en segundo plano, lo que no deja de ser una idea diferente y loable. Y sí, la trama explora, aunque sea mínimamente, cómo evoluciona la relación de estos variopintos personajes en un grupo cuya unión se mantiene gracias a un frágil equilibrio entre el amor y la exasperación. En este sentido se podría decir que la cinta de James Gunn (Super), cuya labor tras las cámaras es intachable, ofrece más en todos los sentido, lo cual por cierto es lo que cabría esperar de una obra como esta.

Pero el problema es el trasfondo del asunto. Mientras que su predecesora tenía una historia relativamente compleja, que incluso encajaba dentro de los planes de desarrollo a nivel global de Marvel, esta segunda parte se desinfla a medida que pasan los minutos en lo que a argumento se refiere. Con la excusa de buscar los orígenes del protagonista, la cinta se pierde en un sinfín de caminos ya investigados en numerosas películas, cayendo en una previsibilidad que, por desgracia, termina restando frescura al conjunto. Da la sensación de que, en ese intento de superar el reto de más y mejor, la cinta se centra mucho en el “más” y se deja por el camino el “mejor”, recurriendo a herramientas manidas y algo arquetípicas. La ironía y mala leche de los personajes queda anulada, en parte, por esto, y es eso lo que termina por descafeinar una película que, por lo demás, mantiene el espíritu original.

Desde luego, Guardianes de la galaxia Vol. 2 no es mejor que la primera parte, ni mucho menos. Su falta de ambición a la hora de buscar una trama fresca y diferente hace que la cinta se vuelque por completo en los elementos que engalanaron la original historia de la cinta inicial. Dicho de otro modo, la saga parece encaminarse hacia un futuro vacío de contenido pero tan dinámico y espectacular que hará que dos horas se conviertan en dos minutos. Y eso es un peligro. Todavía se puede reconducir la situación, está claro, y prueba de ello son los minutos iniciales de esta continuación, todo un ejercicio de buen cine, narrado con originalidad y en el que la acción, el humor y la inteligencia se mezclan para dar unos minutos de auténtico oro. Hay esperanza, sí, pero sin el fondo la forma al final se pierde.

Nota: 6/10

La panda de pringaos regresa en ‘Guardianes de la galaxia, vol. 2’


Tras varias semanas de numerosos estrenos de diferente interés, sobre todo para el gran público, abril termina por todo lo alto, al menos en lo que a variedad se refiere. Blockbusters, películas de autor, viejas glorias e historias de todo el mundo se dan cita en la cartelera este viernes, día 28. O mejor dicho, más que historias de todo el mundo, lo que llega a España son historias de toda la galaxia.

Y es que se estrena Guardianes de la galaxia, vol. 2, continuación del éxito de Marvel de 2014 que repite prácticamente en todos sus aspectos la fórmula que tan buenas sensaciones dejó la primera entrega. La trama continúa las aventuras de este grupo mientras intentan mantener unida esta familia recién descubierta, tratan de averiguar los orígenes de uno de ellos e incorporan a su lucha a viejos enemigos convertidos ahora en necesarios aliados. Acción, aventura, humor y mucha diversión son los ingredientes de este film aderezado con una banda sonora de lo más ochentera y en el que repiten los responsables originales. Así, James Gunn (Super) se pone tras las cámaras para dirigir a Chris Pratt (Passengers), Zoe Saldana (Vivir de noche), Dave Bautista (Spectre), Bradley Cooper (Juego de armas), Vin Diesel (Fast & Furious 8), Michael Rooker (serie The walking dead), Karen Gillan (La gran apuesta) y Glenn Close (Decadencia), a los que se suman Kurt Russell (Los odiosos ocho), Tommy Flanagan (Running wild), Elizabeth Debicki (Operación U.N.C.L.E.) y Sylvester Stallone (Creed: La leyenda de Rocky).

Entre los nuevos títulos de este fin de semana destaca también La excepción a la regla, comedia dramática con una notable carga romántica escrita y dirigida por Warren Beatty (Enredos de sociedad), quien también se reserva un papel relevante en esta trama que arranca cuando una joven actriz llega a Los Ángeles para trabajar a las órdenes de Howard Hughes. Poco a poco inicia una relación con el chofer del famoso multimillonario, productor y director; relación que desembocará en una historia de amor que desafiará la regla del magnate de que sus empleados no intimen con sus actrices. El extenso reparto de este film de 2016 está compuesto por nombres tan conocidos como los de Alden Ehrenreich (¡Ave, César!), Lily Collins (Un invierno en la playa), Haley Bennett (La chica del tren), Candice Bergen (Guerra de novias), Martin Sheen (Trash, ladrones de esperanza), Taissa Farmiga (serie American Horror Story: Roanoke), Alec Baldwin (La verdad duele), Matthew Broderick (Manchester frente al mar), Ed Harris (Retales de una vida), Annette Bening (Casi perfecta) y Oliver Platt (The ticket), entre muchos otros.

Muy diferente es Una historia de venganza, thriller dramático protagonizado por Arnold Schwarzenegger (Terminator: Génesis) que se inspira en la historia verídica del accidente aéreo de Überlingen, en Alemania, donde dos aviones chocaron y dejaron decenas de muertos en 2002. Un hombre, cuya mujer e hija fallecieron en el suceso, inicia entonces una búsqueda para vengarse del hombre responsable de la tragedia. Elliott Lester (Blitz) dirige la propuesta, cuyo reparto se completa con Maggie Grace (V3nganza), Scott McNairy (Expertos en crisis), Kevin Zegers (Colonia V), Hannah Ware (Shame) y Glenn Morshower (Lugares ocultos).

Fuera de las fronteras de Hollywood destaca Lady Macbeth, film británico que adapta la novela de Nikolai Leskov en la que una mujer vive amargada y angustiada por un matrimonio con un hombre que le dobla la edad y una despiadada familia. Ambientada en la Inglaterra rural de 1865, la mujer comenzará un romance con un joven que trabaja en la hacienda de su marido, lo que despertará en ella una poderosa fuerza que la llevará a conseguir todo lo que quiere. Dirigida por William Oldroyd (In mid wickedness), la cinta está protagonizada por Cosmo Jarvis (Doble identidad: Jaque al MI-5), Florence Pugh (The falling), Paul Hilton (London road) y Naomi Ackie (serie The five), entre otros.

El principal estreno español es Plan de fuga, thriller escrito y dirigido por Iñaki Dorronsoro (La distancia) que gira en torno al duelo entre un ladrón de bancos y un policía. El primero se alía con una banda para robar la inexpugnable caja fuerte del banco Suizo, cuya entrada es difícil y la fuga, en teoría, imposible. El segundo inicia una investigación para tratar de desbaratar todo el plan. Luis Tosar (Toro), Javier Gutiérrez (Assassin’s Creed), Alain Hernández (Palmeras en la nieve) y Alba Galocha (El hombre de las mil caras) encabezan el reparto.

También española es La mano invisible, drama de 2016 que reflexiona sobre el mundo laboral actual mediante una historia que se centra en 11 trabajadores que son invitados a desarrollar su labor en una nave industrial y ante la mirada de cientos de personas, sin saber muy bien el motivo por el que están allí o el objetivo de lo que ocurre. David Macián debuta en el largometraje con este film que protagonizan Marta Larralde (Novatos), Marina Salas (Por un puñado de besos), Josean Bengoetxea (Que Dios nos perdone), José Luis Torrijo (Los amantes pasajeros) y Eduardo Ferrés (La final).

Con algo más de retraso llega Todo mujer, producción española de 2015 escrita y dirigida por Rafael Gordon (Bellos suicidios) que, en clave dramática, cuenta la historia de una mujer que vive como una ermitaña en un palacete segoviano que se cae a pedazos, en el que además habita un intruso enamorado. Su única forma de supervivencia es una gallina que pone un huevo con el que no se muere de hambre. La vida de la mujer cambia por completo cuando conoce a un mendigo en peores circunstancias que ella y decide acogerlo. En el reparto destacan los nombres de Isabel Ordaz (Una hora más en Canarias), Julia Quintana (Mussolini va a morir), Miguel Torres García, Arantxa de Juan (Terca vida) y Alfonso Arranz Lago.

Entre el resto de estrenos europeos destacan dos cintas italianas. Un italiano en Noruega narra en clave de comedia las peripecias de un funcionario del sur de Italia cuya vida se desmorona cuando se produce una reducción de plantilla y sufre un traslado forzoso a Noruega, donde deberá de encargarse de una estación científica en el Polo Norte y adaptarse a las costumbres de este país. Dirigida por Gennaro Nunziante (Sole a catinelle), la cinta está protagonizada por Checco Zalone (Che bella giornata), Eleanora Giovanardi (Amo la tempestad), Sonia Bergamasco (La straniera), Mauricio Micheli (Valzer) y Lino Banfi (Focaccia Blues).

A medio camino entre el drama y la comedia se encuentra Maravilloso Boccaccio, adaptación de varios relatos del ‘Decamerón’ que toman como punto de partida el mismo que el clásico escrito por Boccaccio. En 1348 un grupo de jóvenes huye de la peste que asola los núcleos urbanos de la Toscana, refugiándose en una mansión en la que, para pasar los días, cada uno de ellos debe contar una historia cuya duración o género no importan. Tan solo deben tener una cosa en común: deben hablar de amor. Paolo y Vittorio Taviani (César debe morir) dirigen esta versión protagonizada por Kasia Smutniak (Limbo), Jasmine Trinca (Miel), Kim Rossi Stuart (Anni felici), Riccardo Scamarcio (Pasolini) y Lello Arena (Facciamo paradiso), entre otros.

Lejos de Europa encontramos La chica dormida, producción australiana de 2015 que adapta a la gran pantalla esta obra de teatro cuya trama se centra en una joven que está a punto de cumplir 15 años y convertirse en una mujer. Para celebrarlo, su madre organiza una fiesta a la que invita a familiares y amigos de la joven, que comenzará a sentirse presionada. Tras la celebración, la chica entrará en un mundo incomprensible algo violento y erótico. Ópera prima de Rosemary Myers, la película está interpretada por Bethany Whitmore (Mental), Harrison Feldman (serie Upper Middle Bogan), Tilda Cobham-Hervey (52 martes), Matthew Whittet (Australia), Danielle Catanzariti (Closed for winter) y Eamon Farren (Chained).

Desde India llega la conclusión de la superproducción de acción y aventura Baahubali 2: The conclusion, que dirige, al igual que la primera entrega, S.S. Rajamouli (Eega). La trama se centra en el hijo de Baahubali, quien descubre la verdad sobre su pasado y emprende un viaje para encontrar las respuestas a las preguntas que le han atormentado, descubriendo que la historia del reino está muy ligada a su propia vida. Prabhas (Rebel), Tamannaah Bhatia (Bengal tiger), Anushka Shetty (Lingaa) y Rana Daggubati (Baby) encabezan el reparto.

Terminamos el repaso con Dancing Beethoven, documental escrito y dirigido por Arantxa Aguirre (El esfuerzo y el ánimo) cuya temática se centra en la preparación de la Novena Sinfonía de Beethoven por parte del Béjart Ballet Lausanne y el Ballet de Tokio. Ambas compañías representan esta pieza en Tokio acompañadas por la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta.

‘Passengers’: entre el amor y el egoísmo


Jennifer Lawrence y Chris Pratt, supervivientes en 'Passengers'.He de confesar que las odiseas espaciales, habitualmente, tienden a ser fotocopias unas de otras. El caos que se apodera de la trama tiende a terminar en sacrificio o en una acción desesperada que finalice el viaje interestelar. Y tanto las decisiones como las motivaciones suelen estar definidas por la dificultad a superar, ya sea una criatura, una máquina o el propio espacio. Por eso puede llegar a sorprender que historias como la protagonizada por Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas) y Chris Pratt (Eternamente comprometidos), a pesar de tener todos esos elementos en común, centra su atención en algo pocas veces visto en pantalla, ya sea en medio del espacio o en una isla desierta.

Y eso es, nada más y nada menos, que la elección entre el egoísmo o el amor, entre el beneficio personal y el respeto al prójimo. Es aquí donde Passengers alcanza toda su plenitud, y es donde la trama realmente adquiere un significado real, en tanto en cuanto plantea los dilemas morales y sociales en un entorno aislado y ante una situación extrema. Esto, unido al desarrollo de los problemas que presenta la nave, y que van evolucionando poco a poco sin que los protagonistas lleguen a comprender el alcance, dota al conjunto de un mayor dramatismo que en su tercio final puede pecar de cierto exceso, algo que por otro lado puede ser comprensible por exigencias dramáticas.

Lo cierto es que la cinta dirigida por Morten Tyldum (Headhunters) es una grata sorpresa porque se aleja de los cánones en este tipo de historias. Aunque puede pecar de cierta falta de desarrollo en los retos a los que se enfrentan los protagonistas, el hecho de que la trama se centre en ellos, en su relación y en su soledad en una suerte de Arca de Noé ante un final inevitable convierte a esta historia en una reflexión sobre conceptos que todos, en algún que otro momento, nos hemos planteado. Y lo hace, además, con ciertas dosis de humor en sus inicios, logrando que el desarrollo dramático sea, si cabe, más destacado.

En realidad Passengers no es una gran película, y de hecho no pretende serlo. Es un entretenimiento, sí, pero ofrece al espectador algo más que aparatosos efectos especiales. Y lo que ofrece es algo tan poco habitual en este tipo de historias que cuando se encuentra resulta reconfortante. Es algo similar a lo que ocurre con Marte (2015), aunque en esta ocasión con dilemas morales de por medio, lo que confirma una vez más (¿cuándo se darán cuenta los responsables de Hollywood?) que vale más una buena historia, unos buenos personajes y unos buenos actores que cualquier espectacular y costoso efecto especial.

Nota: 7/10

Del espacio al Oeste en el último viernes de 2016


Estrenos 30diciembre2016Último fin de semana del año, y como corresponde en estas fechas, Feliz 2017 y esperamos que el año llegue cargado de alegrías y, por supuesto, mucho cine. Como no podía ser de otro modo, este viernes 30 de diciembre llega cargado de novedades para todos los gustos, desde la ciencia ficción hasta el thriller, pasando por la comedia o el drama. Pero lo más relevante es que llegan dos títulos interesantes por motivos bien diferentes.

Uno de ellos es Passengers, aventura de ciencia ficción con toques dramáticos y románticos que arranca cuando dos personas que viajan en una nave despiertan accidentalmente de sus cámaras de sueño. El problema es que lo hacen 90 años antes de lo previsto, por lo que deberán encontrar el modo de volver a dormir y no envejecer antes que el resto de los ocupantes de la nave, encargados de comenzar una nueva vida en otro planeta. Sin embargo, lo que descubrirán en la nave es algo mucho más peligroso que pondrá en riesgo el futuro de la Humanidad. Morten Tyldum (The imitation game) dirige esta propuesta protagonizada por dos de los actores más de moda, Jennifer Lawrence (X-Men: Apocalipsis) y Chris Pratt (Jurassic World), a los que se suman nombres como los de Michael Sheen (serie Masters of sex), Laurence Fishburne (serie Hannibal) y Andy García (Cazafantasmas).

El otro es Comanchería, thriller con buenas dosis de western que narra cómo un padre divorciado y su hermano, recién salido de la cárcel, comienzan a realizar diversos atracos a bancos para poder salvar el rancho familiar, lo que despertará el interés de un sheriff por detenerles en el que será su último caso antes de retirarse. Acción y drama son los componentes básicos de esta cinta dirigida por David Mackenzie (Convicto) y protagonizada por Jeff Bridges (El séptimo hijo), Chris Pine (La hora decisiva), Ben Foster (El único superviviente), Dale Dickey (Regresión), Kevin Rankin (Alma salvaje) y Katy Mixon (Furia ciega).

Destaca también el drama biográfico Pelé, el nacimiento de una leyenda, film que sigue el crecimiento del legendario jugador desde las favelas de Brasil hasta lograr llevar a su selección a conseguir su primera Copa del Mundo en 1958 y cargar con las ilusiones de todo un país. Los hermanos Jeff y Michael Zimbalist debutan en el largometraje de ficción con esta historia en cuyo reparto encontramos a Leonardo Lima Carvalho, Kevin de Paula, Rodrigo Santoro (Ben-Hur), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil) y Diego Boneta (Eden), entre otros.

La música en este último viernes de estrenos la pone La última canción, comedia romántica producida en 2015 entre Estados Unidos y Canadá cuyo punto de partida es la muerte de un conocido cantante de folk. Es entonces cuando su esposa, para intentar superarlo, comienza a escribir una biografía, algo que también quiere hacer un escritor de Nueva York. Entre ambos surgirá una historia que les permitirá disfrutar de nuevo de la vida. Sean Mewshaw debuta en el largometraje dirigiendo a Rebecca Hall (Transcendence), Jason Sudeikis (Nunca entre amigos), Joe Manganiello (serie True Blood), Diana Agron (Malavita) y Blythe Danner (Dime con cuántos).

A medio camino entre Europa y Estados Unidos se encuentra Mine, thriller bélico con capital español, italiano y norteamericano que gira en torno a un soldado que, tras una misión fallida, se encuentra perdido en mitad del desierto, por lo que deberá hacer frente no solo a las condiciones adversas del entorno, sino que pondrá a prueba su propia fuerza psicológica. El film, debut en el largometraje de Fabio Gualione y Fabio Resinaro (ambos autores también del guión), está protagonizado por Armie Hammer (Animales nocturnos), Annabelle Wallis (Agente contrainteligente), Tom Cullen (100 streets), Juliet Aubrey (Infiltrado), Geoff Bell (Sufragistas) y Clint Dyer (Sin identidad).

En lo que a estrenos europeos se refiere, dos son las propuestas. Frantz es el título del drama histórico dirigido por François Ozon (En la casa), cuya historia transcurre poco tiempo después del final de la I Guerra Mundial. En concreto, se centra en una joven de un pequeño pueblo alemán que todos los días lleva flores a la tumba de su novio, muerto durante un combate. Su rutina cambiará cuando conozca a un joven francés que también visita la tumba de su amado, lo que encenderá pasiones encontradas. Esta producción franco alemana está protagonizada por Pierre Niney (Altamira), Paula Beer (El valle oscuro), Cyrielle Clair (Triple agente), Johann von Bülow (13 minutos para matar a Hitler) y Ernst Stötzner (Alone in Berlin).

Puramente francesa es Vuelta a casa de mi madre, comedia dramática que, como se desprende de su título, sigue a una mujer que se ve obligada a regresar a la que una vez fue su casa, con su cariñosa pero asfixiante madre y sus hermanos, que parecen empeñados en hacerle la vida imposible. Con estos ingredientes, solo es cuestión de tiempo que el polvorín explote. Eric Lavaine (Barbacoa de amigos) es el encargado de poner en imágenes esta historia que cuenta entre sus actores con Alexandra Lamy (Bis), Josiane Balasko (Maman), Mathilde Seigner (Max) y Philippe Lefebvre (SMS).

‘Los siete magníficos’: satisfacción por un trabajo bien hecho


'Los siete magníficos' regresan de la mano de Antoine Fuqua.Realizar un remake puede parecer sencillo. Incluso puede considerarse que no se requieren grandes dotes para hacer este tipo de películas. Pero como para todo, es necesario tener cierta habilidad, y lo nuevo de Antoine Fuqua (Training day) es el mejor ejemplo, sobre todo si se compara con otras versiones recientes de clásicos imperecederos. Lo que logra el director con este film es algo tan difícil como fundamental en estos tiempos: entretener sin echar de menos la película que toma como referencia.

No seré yo quien defienda que Los siete magníficos, versión 2016, es una obra maestra, y mucho menos que está a la altura de la cinta de 1960. Pero desde luego es un film más que meritorio en todos sus aspectos. Fuqua logra, con pequeños cambios en la trama, mantener la esencia de esta historia de honor, hermanamiento y valentía gracias a un desarrollo de personajes que, si bien cojea en algunos casos (ya sea por falta de profundidad o por un exceso de previsibilidad), al final funciona a las mil maravillas. Desde luego, tanto Denzel Washington (Imparable) como Chris Pratt (Eternamente comprometidos) literalmente roban la atención en cada plano en el que aparecen, pero el resto del reparto, sobre todo los nombres más conocidos, logran crear un mosaico rico, variopinto y armonizado de roles.

Y esto es, en realidad, lo más importante del film. Su desarrollo, es cierto, cae en algunos tópicos, pero son problemas secundarios ante la puesta en escena elegida por Fuqua, quien lejos de experimentos visuales de última generación recurre a lo más tradicional, es decir, a las bases del western. Primeros planos, movimientos de cámara sencillos que ubiquen la acción, composiciones lineales y circulares para enriquecer la planificación, etc. Todo ello en un claro homenaje no solo al clásico dirigido por John Sturges (La gran evasión), sino a todo un género. Esto, en definitiva, es lo que le convierte en un gran director, pues en lugar de adaptar la trama a su estilo, adapta su estilo a la trama. Todo ello acompañado por una banda sonora obra de James Horner (Braveheart) que bebe del clásico para encontrar el tono perfecto.

El resumen más simple podría ser que Los siete magníficos es una buena película. En algunos tramos incluso excelente. Pero más allá de valoraciones de este tipo, lo cierto es que Antoine Fuqua ha creado un entretenimiento puro, una obra capaz de hacer reír, de emocionar, de generar tensión (el primer duelo en el pueblo es de lo mejor que se puede ver últimamente). Y todo ello teniendo que luchar contra la pesada losa que supone beber de un clásico. El mérito, por tanto, es doble. Tiene sus errores, e incluso habrá quienes encuentren demasiadas referencias a otras películas. Pero eso no tiene que ser necesariamente malo cuando las luces se encienden y la sensación que queda es de satisfacción.

Nota: 7/10

Los nuevos siete magníficos, contra Streep, Mortensen y Fernández


Estrenos 23septiembre2016Nuevo viernes de septiembre y nueva cita con los estrenos en las salas de cine. Y como está siendo habitual este mes, títulos de puro entretenimiento se juntan con los que empiezan a sonar a Oscar, aunque solo sea en esa carrera inicial hacia las nominaciones. Este 23 de septiembre llega cargado de acción, humor y drama.

La acción la pone Los siete magníficos, remake del film de 1960 que, a su vez, adaptaba la película de Akira Kurosawa Los siete samuráis (1957). Para quienes no conozcan la trama, esta arranca cuando los habitantes de un pueblo deciden contratar los servicios de siete hombres, entre los que se encuentran forajidos y sicarios, para que les salven de la opresión y el terror que está sembrando un empresario industrial. Y aunque inicialmente se mueven por dinero, estos siete hombres pronto descubrirán que sus motivaciones van más allá. El encargado de esta nueva versión es Antoine Fuqua (The Equalizer), que cuenta con un reparto encabezado por Denzel Washington (2 guns), Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), Ethan Hawke (Regresión), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil), Peter Sarsgaard (El caso Fischer), Matt Bomer (Dos buenos tipos), Cam Gigandet (Plush), Haley Bennett (Kristy) y Luke Grimes (Forever).

El humor lo aporta Florence Foster Jenkins, biografía dirigida por Stephen Frears (Philomena) acerca de la vida de una heredera neoyorquina que en los años 40 decidió cumplir su sueño y convertirse en cantante de ópera. Pero lo que ella consideraba como una voz espléndida para el resto era hilarantemente horrible. Con ayuda de su manager y marido la mujer logró actuar en teatros de la ciudad hasta que se enfrentó a un concierto público en el Carnegie Hall. Meryl Streep (Sufragistas), Hugh Grant (Operación U.N.C.L.E.), Simon Helberg (serie The Big Bang Theory), Rebecca Ferguson (Hércules), John Kavanagh (In secret) y Nina Arianda (La sombra del actor) son los principales protagonistas.

Y el drama, aunque con dosis de humor, lo propone Captain Fantastic, segunda película de Matt Ross (serie Silicon Valley) como director tras 28 hotel rooms (2012). El argumento se centra en una familia que vive en medio del bosque y cuyo patriarca se ha entregado a la educación de sus hijos, enseñándoles todo lo que considera necesario para sobrevivir en la naturaleza. Sin embargo, una tragedia obliga al clan a acudir a la ciudad, donde las enseñanzas del hombre chocarán frontalmente con la realidad del mundo. Con Viggo Mortensen (Las dos caras de enero) como principal protagonista, en el reparto también encontramos a Frank Langella (serie The americans), Kathryn Hahn (La visita), George MacKay (Pride), Steve Zahn (serie Mad dogs), Annalise Basso (Standing up) y Samantha Isler (Dig two graves).

Estados Unidos participa, junto a Turquía, en la cinta de terror Baskin, producción de 2015 que arranca cuando una patrulla de policía que recorre la Turquía rural recibe una llamada momentos antes de terminar su turno. Cuando llegan a la zona se encuentran con la celebración de una misa negra que ha abierto las puertas al infierno. Dirigida por Can Evrenol, que debuta de este modo en el largometraje, la cinta cuenta entre sus actores con Muharrem Bayrak (Nefes: Vatan sagolsun), Fadik Bülbül, Mehmet Cerrahoglu, Elif Dag (Risse im Betim) y Fatih Dokgöz (Elveda katya).

Pasamos ahora al estreno español de la semana, El hombre de las mil caras, thriller político basado en la novela de Manuel Cerdán que narra, a su vez, la historia de Francisco Paesa, ex agente secreto español que tuvo que huir del país por un caso de extorsión. Cuando regresa, arruinado y con una vida personal en crisis, recibe la visita de Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil que le contrata para sacar los 1.500 millones de pesetas robados al erario público. Sin embargo, esto le dará la oportunidad de ajustar cuentas con el Estado español. Dirigido por Alberto Rodríguez (La isla mínima), la película está protagonizada por Eduard Fernández (Truman), José Coronado (Cien años de perdón), Marta Etura (Los últimos días) y Carlos Santos (Miel de naranjas), entre otros.

También española es Fátima o el parque de la fraternidad, drama de 2015 dirigido por Jorge Perugorría (Habana abierta) que se centra en un travesti cuya vida está marcada por la crudeza de las decisiones que debe tomar para poder sobrevivir y estar junto al hombre que ama. El reparto está encabezado por Carlos Enrique Almirante (La pared de las palabras), Tomás Cao (Larga distancia), Mirtha Ibarra (Amor crónico) y Broselianda Hernández (Siempre Habana).

En lo que a estrenos europeos se refiere, destaca El porvenir, coproducción franco alemana escrita y dirigida por Mia Hansen-Løve (Eden: Lost in music) que se centra en una mujer, escritora y profesora de filosofía, cuya vida se reparte entre su trabajo, sus hijos y atender a su posesiva madre. Pero todo dará un vuelco cuando su marido anuncie que la abandona por otra mujer. Este drama está protagonizado por Isabelle Huppert (Luces de París), Edith Scob (Primavera en Normandía), Roman Kolinka (Juliette) y André Marcon (El hombre perfecto).

En clave de comedia se desarrolla El gruñón, film de 2014 con capital de Finlandia e Islandia cuya trama arranca cuando un hombre al que todo lo que ha ocurrido después de 1953 le enfurece tiene que irse a vivir con la familia de su hijo a Helsinki. Su vida allí representa todo lo que odia, pero tratará de integrarse en su familia ayudando a su nuera, una mujer de carrera, a cerrar un negocio. El problema es que para lograrlo posiblemente enfade a alguien. Basado en la novela de Tuomas Kyrö, el relato está dirigido por Dome Karukoski (Napapiirin sankarit) y protagonizado por Antti Litja (Hella W), Petra Frey (Kotirauha), Janne Reinikainen (Vuosaari), Timo Lavikainen (Roskisprinssi) y Kari Ketonen (Risto).

De 2014 también es Caballo dinero, drama escrito y dirigido por Pedro Costa (Casa de lava) que gira en torno a un hombre cuyos recuerdos le llevan a vivir de nuevo los momentos previos a abandonar su Cabo Verde natal para buscar una vida mejor en Lisboa, donde siempre ha vivido desplazado. Unos instantes marcados por la violencia y la revolución. Con cierto toque biográfico, el reparto de esta historia está encabeza por Ventura (Juventude em marcha), Vitalina Varela, Tito Furtado y Benvindo Tavares.

Francia, España. Argentina y Chile están detrás de Neruda, drama biográfico acerca de la persecución del Premio Nobel de Literatura por la policía de Chile a finales de los años 40, cuando se dio la orden de detenerlo por sus convicciones comunistas. Pablo Larraín (No) dirige esta propuesta que cuenta con Luis Gnecco (Aurora), Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Mercedes Morán (Betibú), Alfredo Castro (El Club) y Pablo Derqui (Sabrás qué hacer conmigo) como principales intérpretes.

En 2015 también se produjo Blanka, film con capital italiano, filipino y japonés que, en clave de drama, narra la historia de una joven que se gana la vida con robos y trucos en las calles de Manila. Todo cambia cuando conoce a un cantante ciego que también saca provecho de la calle. Si bien ambos aúnan fuerzas para hacer frente a las necesidades, ella descubre su capacidad para el canto y la necesidad de cambiar si quiere lograr el amor de una persona. Kohki Hasei debuta en el largometraje de ficción con esta historia protagonizada por un reparto anónimo en el que destacan Cydel Gabutero, Peter Millari, Jomar Bisuyo y Raymond Camacho.

‘Jurassic World’: el parque abre sus puertas sin la magia de Spielberg


Chris Pratt dirige a un grupo de Velociraptores en 'Jurassic World'.Para todos aquellos niños que quedaron fascinados con Parque Jurásico allá por 1993 posiblemente la cuarta entrega de la saga, dirigida por Colin Trevorrow (Seguridad no garantizada), les resulte familiar. Muy familiar. Porque si algo bueno tiene esta historia es que se parece, y mucho, a la trama original, incluyendo referencias, homenajes y guiños al film de Steven Spielberg. En este sentido ofrece un sinfín de emociones, una ironía atractiva y una espectacularidad sin igual. Es, en pocas palabras, un blockbuster a disfrutar con palomitas y el refresco de turno. Ahora bien, ¿tiene la magia del primer film?

Por desgracia, la respuesta es no. Sin entrar en comparativas, la realización de Trevorrow, a pesar de ser más que correcta, tiene cierta falta de garra, recurriendo en demasiadas ocasiones a recursos ya utilizados. Algunos resultan divertidos, pero otros son simplemente una ausencia total de narrativa propia. Esto elimina las posibilidades de algunas secuencias, aproximando la cinta al género de acción más que a la aventura. A esto habría que sumar la poca fuerza de sus personajes, sobre todo de unos secundarios que parecen llevar colgado a la espalda el minuto y la forma en que van a morir. El caso más evidente es el de Vincent D’Onofrio (Los amos de Brooklyn), posiblemente el más débil de todos.

Aunque tal vez lo que más desinfla la historia es el clímax, una especie de más difícil todavía en el que se mezclan hasta tres dinosaurios colaborando para destruir al enemigo de turno. Un desenlace que confirma la sensación de que la trama trata a estos dinosaurios casi como personas, eliminado el factor animal y salvaje que sí tenía el clásico de 1993. Si bien es cierto que este tratamiento logra algunas de las mejores secuencias del relato, también dota al conjunto de una extraña pátina que lo convierte más en una monster movie al estilo de las versiones de ‘Godzilla’ que en una cinta de supervivencia como pudo ser el original.

Curiosamente, todo esto ocurre hacia la segunda mitad del film, es decir, cuando entra en materia. En realidad, Jurassic World arranca retomando esa magia que solo Spielberg es capaz de imprimir a sus películas. Una magia que vuelve a llevar a los espectadores a ese parque de atracciones con dinosaurios que, esta vez sí, funciona a pleno rendimiento. Pero como si de un fenómeno metalingüístico se tratara, el desarrollo de la película empieza a torcerse cuando la trama, de hecho, se tuerce para los protagonistas. Al final, la cinta funciona como un entretenimiento magnífico. Divierte, emociona en algunos momentos y apenas deja tiempo para reflexionar. Pero cuando todo acaba y las luces se encienden un análisis más pausado revela que algo falta, que bajo esa espectacularidad algo no funciona. Ese algo tiene un nombre: la magia de Spielberg.

Nota: 6,5/10

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