‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

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El terror sin nombre de ‘It’ regresa 27 años después


Este viernes, 8 de septiembre, llega a la cartelera una de las cintas más esperadas para los amantes del terror, sobre todo a raíz de las buenas críticas cosechadas en los últimos días. Pero no es la única novedad que se estrena en España. De hecho, esta es una semana con varios títulos, muchos interesantes pero que, a priori, no parece que puedan plantar cara al miedo de los espectadores.

Y es que el terror sin nombre de It regresa a la gran pantalla. La famosa novela de Stephen King vuelve a adaptarse casi 30 años después (los que conozcan la historia podrán comprender el guiño) para contar de nuevo, con nueva tecnología y una nueva narrativa del horror, la historia de un grupo de niños conocidos como Los Perdedores que deben enfrentarse a un mal al que llaman Eso y que es capaz de alimentarse de sus miedos adoptando diferentes formas, entre ellas la de un payaso que les ofrece globos. La cinta, primera de un díptico que pretende abarcar la extensa novela, está dirigida por Andrés Muschietti (Mamá) y protagonizada por Bill Skarsgård (Atómica), Jaeden Lieberher (serie Masters of sex), Nicholas Hamilton (La torre oscura), Chosen Jacobs (serie Hawai 5.0), Jack Dylan Grazer, Finn Wolfhard (serie Stranger things), Jeremy Ray Taylor (Alvin y las ardillas: Fiesta sobre ruedas), Wyatt Oleff (Guardianes de la galaxia) y Sophia Lillis (37).

Entre los estrenos europeos destaca la británica Churchill, drama biográfico en torno a la figura del primer ministro británico que centra su atención en los días previos al desembarco de Normandía, cuando se enfrentó a sus colaboradores y a los aliados estadounidenses para decidir cómo afrontar una operación que podía ser recordada como un desastre. Dirigida por Jonathan Teplitzky (Un largo viaje), la cinta está protagonizada por Brian Cox (serie Los Medici: Señores de Florencia), Miranda Richardson (Testamento de juventud), John Slattery (Spotlight), James Purefoy (serie The following), Julian Wadham (Reina y patria) y Richard Durden (Late shift).

También británica es la cinta de 2016 de terror e intriga The Limehouse Golem, adaptación de la novela de Peter Ackroyd que dirige Juan Carlos Medina (Insensibles) y que, ambientada en el Londres del siglo XIX, gira en torno a una serie de misteriosos crímenes cometidos, según los rumores, por un Golem. Para encontrar al culpable las autoridades recurren a un veterano detective. En el reparto encontramos a Bill Nighy (El nuevo exótico Hotel Marigold), Olivia Cooke (serie Bates motel), Douglas Booth (El destino de Júpiter), Daniel Mays (Victor Frankenstein), Amelia Crouch (Alicia a través del espejo), Morgan Watkins (Chicken), Eddie Marsan (La verdad duele) y María Valverde (Exodus: Dioses y reyes).

Francia y Bélgica colaboran en El amante doble, nueva película de François Ozon (En la casa) que adapta la novela de Joyce Carol Oates, cuya historia arranca cuando una joven frágil y depresiva se enamora de su psiquiatra. Meses más tarde, cuando se van a vivir juntos, ella descubre que su amante le ha estado ocultando parte de su identidad. Entre sus principales actores destacan Marine Vacth (Joven y bonita), Jérémie Renier (Ladygrey), Jacqueline Bisset (Ya te extraño), Dominique Reymond (Maestro) y Myriam Boyer (Monsieur Papa).

Francia también es responsable, junto a Grecia, de La escala, drama escrito y dirigido en 2016 a cuatro manos por Delphine Coulin y Muriel Coulin (17 filles) y que adapta una novela de la primera. Su trama se centra en dos mujeres militares que pasan unos días de vacaciones en Chipre como parte de una terapia para olvidar los horrores que han vivido. Sin embargo, la pesadilla nunca es fácil de olvidar. Ariane Labed (Assassin’s Creed), Soko (Augustine), Ginger Romàn (Los recuerdos), Karim Leklou (Sous X), Robin Barde (serie Les revenants) y Damien Bonnard (Rester vertical) encabezan el reparto.

Finalmente, desde México llega la comedia de 2016 La vida inmoral de la pareja ideal, nueva cinta escrita y dirigida por Manolo Caro (No sé si cortarme las venas o dejármelas largas) que narra la historia de dos jóvenes que, al conocerse, sienten una química indescriptible y deciden comerse el mundo, sin llegar a imaginar que el destino y el resto de la sociedad parecen tener un plan para mantenerles separados. Entre los intérpretes que protagonizan el film destacan Cecilia Suárez (Las oscuras primaveras), Paz Vega (Matar al mensajero), Manuel Garcia-Rulfo (Los siete magníficos), Andrés Almeida (Paraíso perdido), Juan Pablo Medina (Sobre ella) y Natasha Dupeyrón (Ladronas de almas).

‘Spotlight’: explorando el infierno en la Tierra de la Iglesia


La redacción de 'Spotlight' durante la investigación del escándalo.El subgénero periodístico dentro del cine tiene, como casi todos los subgéneros, unas pautas muy concretas que no dejan lugar para medias tintas: o gusta o se aborrece. A diferencia de otras historias, las que se desarrollan en una redacción solo tienen una temática, que se basa en la investigación y el drama, por lo que si no hay un especial interés en estos pilares narrativos, poco se puede buscar en sus tramas. La última película de Tom McCarthy (Con la magia en los zapatos) es un ejemplo, sí, pero la cinta ofrece mucho más en lo que podríamos denominar como el descenso a los infiernos de la Iglesia.

Porque lo más interesante de Spotlight no es el escándalo que destapan, los terribles relatos de la víctimas o el modo en que debe luchar contra la estructura eclesiástica un periódico como The Boston Globe. No, lo realmente atractivo es el modo en que sus protagonistas, criados en el seno de la religión y con un entorno mayoritariamente creyente, afronta sus propias convicciones a medida que se adentran en una verdad tan terrible como real, tan extendida como ocultada. Es la reacción de los principales personajes lo que marca una diferencia y lo que convierte a este film en una obra espléndida, a la altura de las mejores obras sobre este tipo de historias.

Evidentemente, buena parte del éxito se debe a un reparto más que notable en el que, aunque compuesto por grandes estrellas, ninguno destaca por encima de los demás, conformando un microcosmos que funciona como debe funcionar, es decir, como una redacción. Ahí está, por ejemplo, un recuperado Michael Keaton (Need for speed), que guarda uno de los giros más interesantes de la trama, un espléndido Mark Ruffalo (Amor sin control), cuya interpretación física es cuanto menos curiosa, o Liev Schreiber (Mental), quien a pesar de tener un papel secundario su importancia es determinante.

Quizá el mayor ‘pero’ que se le pueda achacar a Spotlight es una cierta falta de ambición, tanto en su desarrollo dramático como en la puesta en escena. Pero es que tampoco lo necesita. Es cierto que la historia ofrece lo que ofrece, y que la trama podría haber hecho más hincapié en los truculentos secretos de la Iglesia, pero eso habría sido desviar la atención de lo verdaderamente importante: poder comprobar cómo afecta a una comunidad religiosa un escándalo de semejante magnitud. Es ahí donde entran en juego los personajes, y es ahí donde McCarthy encuentra el título para esta obra cuyo plano final es tan sencillo como brillante.

Nota: 7,5/10

Diccineario

Cine y palabras

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