Los ‘Hombres de Negro’ regresan para proteger el mundo de ‘Tolkien’


La fantasía sigue siendo el denominador común de los principales estrenos. Este viernes, 14 de junio, llegan a la cartelera secuelas (o reinicios) y los orígenes de historias (o más bien de sus creadores) muy conocidas por el gran público durante los últimos años (o décadas). Pero no solo de blockbusters vive la cartelera española. Un buen puñado de títulos europeos y de otros rincones del mundo se dan cita para ofrecer una amplia variedad temática al espectador.

Pero comenzamos el repaso por Men in Black: International, nueva entrega de la saga iniciada en 1997 que, en cierto modo, es un reinicio de la historia. En esta ocasión es una mujer la que entra a formar parte de esta organización encargada de proteger la Tierra de la escoria del universo, y lo hace a las órdenes de otro agente algo más experimentado. Juntos deberán detener a una amenaza como nunca antes habían visto: una criatura capaz de adoptar cualquier forma, incluyendo la de los propios Hombres de Negro. F. Gary Gray (Fast & Furious 8) se pone tras las cámaras de esta aventura de acción, comedia y ciencia ficción con capital estadounidense y británico que está protagonizada por Tessa Thompson y Chris Hemsworth (que ya coincidieron en Vengadores: Endgame), a los que acompañan Rebecca Ferguson (El gran showman), Liam Neeson (Viudas), Emma Thompson (La Bella y la Bestia), Rafe Spall (Cuando yo no esté) y Kumail Nanjiani (serie Silicon Valley).

Muy diferente es el drama biográfico Tolkien, cinta puramente hollywoodiense que aborda la figura de J.R.R. Tolkien, autor de ‘El Señor de los Anillos’, ‘El Hobbit’ y numerosos libros en torno al universo de la Tierra Media. En concreto, la trama se centra en sus años de formación, cuando un joven huérfano busca amistad, amor e inspiración artística en el grupo de estudiantes del que forma parte. El grupo de amigos se verá inmerso en la I Guerra Mundial, donde el escritor encontrará la inspiración para sus famosas obras y personajes. Dirigida por Dome Karukoski (El gruñón), la película tiene un reparto encabezado por Nicholas Hoult (X-Men: Fénix Oscura), Lily Collins (La excepción a la regla), Colm Meaney (Halal Daddy), Patrick Gibson (Property of the State), Tom Glynn-Carney (Dunkerque), Craig Roberts (Los principios del cuidado), Laura Donnelly (Heart of lightness) y Derek Jacobi (Asesinato en el Orient Express).

También procede de Hollywood Kin, cinta de ciencia ficción, acción y drama que supone el debut en el largometraje de Jonathan y Josh Baker, con una historia basada, precisamente, en su cortometraje Bag Man. El argumento tiene como protagonista a un niño africano de 14 años que vive en Detroit con su padre adoptivo. El joven, que empieza a tener contacto con la delincuencia, hace un importante descubrimiento mientras explora un edificio abandonado: los restos de algo de otro mundo, y en concreto una extraña caja metálica que contiene lo que podría ser un arma de gran poder. Entre los principales actores encontramos a Myles Truitt (serie Queen sugar), Dennis Quaid (Tu mejor amigo), Jack Reynor (Detroit), Zoë Kravitz (Animales fantásticos y dónde encontrarlos), James Franco (The disaster artist) y Carrie Con (Los archivos del Pentágono).

Otro de los estrenos es Pequeño gran problema, comedia romántica con tintes de fantasía que arranca cuando una poderosa y temperamental ejecutiva de fuerte carácter se despierta volviendo a ser una adolescente de 13 años. Todo ello justo antes de la presentación más importante de su carrera profesional. Para no perder la oportunidad de negocio necesitará a su ayudante, la única que sabe lo ocurrido. Tina Gordon Chism (Peeples) dirige esta historia, en cuyo guión participa, mientras que Regina Hall (Plan de chicas), Issa Rae (A bitter lime), Marsai Martin (Juerga de mamis), Justin Hartley (serie This is us), Tone Bell (Implanted) y JD McCrary (serie The Paynes) son los principales actores.

La última de las novedades estadounidenses es El sol también es una estrella, drama romántico de corte adolescente que adapta la novela de Nicola Yoon. Dirigida Ry Russo-Young (Si no despierto), la trama tiene como protagonistas a un romántico universitario y a una joven pragmática que se enamoran en medio de la agitación que produce Nueva York. Los sentimientos surgen inmediatamente, pero también los conflictos y las dudas, sobre todo en ella, que lucha con todas sus fuerzas para que no deporten a su familia mientras él intenta convencerla de que están destinados a estar juntos. El reparto está encabezado por Yara Shahidi (En la mente del asesino), Charles Melton (serie Riverdale), Gbenga Akinnagbe (Independence Day: Contraataque), Jake Choi (La última apuesta), Cathy Shim (El gran colapso) y Anais Lee (Lazos de sangre).

Entre los estrenos europeos destaca La biblioteca de los libros rechazados, adaptación de la novela de David Foenkinos que cuenta cómo en un pueblo de Bretaña existe una peculiar biblioteca compuesta únicamente por libros rechazados por las editoriales. Una joven editora visita el lugar y descubre una novela que no solo le gusta, sino que está dispuesta a publicarla. Su autor, un cocinero de una pequeña pizzería, ya ha fallecido. El misterio en torno al autor aumenta cuando, al hablar con su viuda, descubre que jamás leyó un libro, y mucho menos escribió nada. Entonces, ¿quién es en realidad el misterioso escritor? Rémi Bezançon (Zarafa) se pone tras las cámaras de esta comedia dramática protagonizada por Fabrice Luchini (La alta sociedad), Camille Cottin (Una familia embarazosa), Alice Isaaz (Elle), Bastien Bouillon (Promesas al amanecer), Astrid Whettnall (Madame Marguerite) y Josiane Stoléru (Wild side), entre otros.

Ambos países colaboran también en Enemigos íntimos, coproducción de 2018 entre Francia y Bélgica que dirige David Oelhoffen (Lejos de los hombres) y cuyo argumento gira en torno a dos hombres que han crecido en el mismo y conflictivo barrio. Sus vidas, sin embargo, han sido muy diferentes: uno es policía y el otro criminal. Ambos se reencuentran tras uno de los mayores golpes del segundo que termina en un fiasco, recuperando una profunda e indisoluble relación. Entre los principales actores de este thriller dramático destacan Matthias Schoenaerts (Gorrión Rojo), Reda Kateb (Los últimos parisinos), Adel Bencherif (Objetivo: Londres), Sofiane Zermani (Mauvaises herbes), Sabrina Ouazani (Escuadrón de élite) y Gwendolyn Gourvenec (Open tables).

Puramente francesa es Sauvage, drama de 2018 que sigue la vida de un joven de 22 años que pasa sus días vendiendo su cuerpo por poco dinero. A través de este trabajo sexual el joven busca el afecto en cualquiera del que pueda obtenerlo, pero deberá plantearse si prefiere esa libertad y los peligros que plantea, o una vida estable y sus comodidades. Escrita y dirigida por Camille Vidal-Naquet, quien debuta así en el largometraje, la cinta está protagonizada por Félix Maritaud (120 pulsaciones por minuto), Eric Bernard (11.6), Nicolas Dibla y Philippe Ohrel (Aux yeux de tous).

La producción española tiene como representante La jaula, nueva cinta escrita y dirigida por Marcos Cabotá (Noctem) que, en clave de thriller, arranca cuando estalla una bomba en un coche de la Guardia Civil en 2009 cerca del puerto de Mallorca. Dos agentes mueren, y la policía activa la Operación Jaula, que impide a todo transporte entrar o salir de la isla. El reparto está encabezado por Xavier Nuñez (El cura y el veneno), Carolina Meijer (Truman), Antonia Payeras (Sesión 1.16), Javivi (Fuera de foco) y Miguel Ángel Jiménez.

Desde Rumanía nos llega A decent man (Un hombre como Dios manda), ópera prima escrita y dirigida por Hadrian Marcu que, en clave dramática, narra la situación que vive un ingeniero de perforación en la comunidad de trabajadores en la que vive. Está a punto de casarse con su novia, que está embarazada, pero mantiene una relación con la mujer de un compañero. El caos se apoderará de la historia cuando la novia se entere de la infidelidad. Los personajes principales están interpretados por Bogdan Dumitrache (Sieranevada), Madalina Constantin (Marussia), Ada Gales (In blue) y Valeriu Andriuta (Más allá de las colinas).

Suspense y drama se dan cita en Largo viaje hacia la noche, cinta de 2018 escrita y dirigida por Bi Gan (Kaili blues) que cuenta con capital francés y chino y cuyo argumento arranca cuando un hombre regresa a su ciudad natal, de la que huyó varios años atrás. Regresa para buscar a la mujer que amaba y a la que nunca ha podido olvidar. El reparto está encabezado por Wei Tang (Blackhat: Amenaza en la red), Jue Huang (Ash), Sylvia Chang (Más allá de las montañas), Hong-Chi Lee (Sui sheng meng si) y Yongzhong Chen.

Entre el resto de estrenos encontramos Memorias de un asesino, producción surcoreana de 2017 que traslada a la gran pantalla la novela de Young-ha Kim, que sigue la historia de un antiguo asesino en serie que es diagnosticado con Alzheimer. A pesar de que lleva 17 años sin cometer asesinatos, empiezan a producirse una serie de crímenes cerca de su ciudad de los que se considera responsable. Sin embargo, al encontrarse con el novio de su hija comprende instintivamente que él es el asesino en serie, pero necesitará evidencias concretas para salvar a su hija del psicópata. Dirigida por Shin-yeon Won (Gabal), la cinta está protagonizada por Kyung-gu Sol (Silmido), Nam-gil Kim (Dorihwaga), Seal-Hyun Kim (Gangman 1970) y Del-su Oh (Asesinos).

Sin duda la producción más internacional es The breadwinner (El pan de la guerra), cinta de animación de 2017 nominada al Oscar que adapta a la gran pantalla el libro de Deborah Ellis que, inspirado en hechos reales, narra la vida de una joven afgana que se ve obligada a disfrazarse de chico para mantener a su familia después de que su padre sea detenido durante la invasión estadounidense de su país. La película cuenta con capital procedente de Estados Unidos, Irlanda, Canadá y Luxemburgo, y está dirigida por Nora Twomey (El secreto del libro de Kells). Entre las principales voces del reparto encontramos las de Saara Chaudry (Isabelle dances into the spotlight), Soma Chhaya (Poltergeist), Noorin Gulamgaus (RoboCop), Laara Sadiq (Happily ever after) y Ali Badshah (Moon point).

Terminamos con el documental El Estado contra Mandela y los otros, obra dirigida a cuatro manos por Nicolas Champeaux, que debuta en la dirección, y Gilles Porte (Tantale). La cinta aborda el juicio histórico en el que Nelson Mandela y otras ocho personas se enfrentaron a la pena de muerte entre 1963 y 1964. Los acusados decidieron convertir el juicio en un altavoz contra el apartheid.

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‘Vengadores: Endgame’: y Marvel reinventó el cine


En una época de series y consumo inmediato, Marvel ha logrado, una vez más, lo imposible: que nos sentemos tres horas seguidas para ver lo que podría calificarse como el evento del año… no, de la década… no, del cine moderno. No dudo que haya detractores del cine de superhéroes, considerándolo poco menos que un producto de marketing pensado para adolescentes y frikis. Y aunque haya algunas películas que puedan responder a ese estereotipo, la Casa de las Ideas ha demostrado que este género es algo más. Vengadores: Endgame es la prueba definitiva de ello.

La película de los hermanos Russo, autores la precedente Vengadores: Infinity war, es sencillamente indescriptible. Y contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo es por el aluvión de efectos digitales que contiene. Ni siquiera por la inmensidad de su trama. Lo es por la complejidad de sus personajes, por el desarrollo dramático de unos acontecimientos trágicos y traumáticos y el modo en que un grupo de personajes deciden afrontarlos. Esto confirma que toda buena película necesita explorar las motivaciones, los miedos y los deseos de sus personajes, llevarlos a situaciones límite y mostrar cómo reaccionan ante ellas. Y da igual cuál sea el contexto. En el caso que nos ocupa, todo ello con un inteligente toque humorístico en los momentos adecuados, aliviando la tensión dramática. El único problema, si es que puede considerarse así, es que existen tantos personajes que muchos quedan relegados a meros testimonios presenciales.

Pero Vengadores: Endgame es más, muchísimo más. Ahora que las series de televisión parecen haberse adueñado del entretenimiento, esta película confirma que si la pequeña pantalla puede beber de influencias cinematográficas, el séptimo arte puede hacer lo propio con el formato episódico. Desde este punto de vista, esta conclusión podría entenderse como el último capítulo de una primera temporada que ha durado 11 años y ha tenido 22 capítulos. Y en cierto modo, así está planteado. Desde que se estrenara Iron Man en 2008 todo lo que se ha visto en cada una de las películas estaba perfectamente planificado para formar parte de una macrohistoria mucho mayor y compleja que ha derivado en este ‘fin de partida’. No se trata simplemente de presentar personajes y juntarlos luego en otra película. No, cada acontecimiento, cada cambio, trauma, decisión y victoria (o derrota) han definido todo para llegar a este punto. Y esa es la esencia misma de cualquier producción seriada.

Y por si hubiera dudas de ello, la propia estructura dramática del film se encarga de asentar la idea. A lo largo de su desarrollo (y sin desvelar nada de la trama), la cinta viaja por el pasado de los personajes y por momentos de otros títulos de Marvel tanto física como psicológicamente. El espectador asiste a una introspección mucho mayor de los héroes que durante más de una década le han acompañado. Se produce así una mayor comprensión de sus motivaciones, de sus decisiones, de su ira y su temor. Pero sobre todo se logra un grado de empatía con todos ellos difícil de alcanzar en un film normal y corriente. A esto contribuye, claro está, haberles visto crecer a lo largo de cada film. Posiblemente muchos ya os hayáis dado cuenta, pero esta descripción de personajes es exactamente la misma que se puede hacer en una serie, que basa buena parte de su éxito en que los personajes pueden desarrollarse durante más tiempo que en una película.

Si no he mencionado nada de los efectos especiales o la acción no ha sido deliberado. Es sencillamente que la profundidad dramática de la cinta relega las espectaculares batallas a un segundo plano. Tal es la complejidad de Vengadores: Endgame. Y tal es el homenaje que Marvel rinde a sus fans, a los que ofrece un producto final más que excepcional. Los hermanos Russo, con su habitual y notable pulso narrativo, logran que las tres horas de duración sean un suspiro. Su sello se deja ver en cada plano, especialmente en ese combate final con plano secuencia marca de la casa. ¿Y el final? Pues el que debería ser, ni más ni menos, títulos de créditos incluidos. La película deja clara una cosa: que es el fin de una era y que nada volverá a ser lo mismo. Pero también deja la sensación de estar ante algo tan grandioso que será difícil de superar, tanto en espectacularidad como en carisma de sus protagonistas. En los años 60 Marvel revolucionó los cómics; ahora ha hecho lo mismo con el concepto mismo del cine, traspasando la propia dimensión de película autoconclusiva o de la secuela.

Nota: 9,5/10

Pasado y futuro del cine y el boxeo se citan en el ring de la cartelera


Último fin de semana de enero, y la cartelera se llena de novedades cuanto menos variadas, y desde luego interesantes en lo que a nombres e historias se refiere. Acción, drama, intriga y la presencia de grandes veteranos y estrellas incipientes del cine se dan cita este 25 de enero. Y para comenzar el repaso nada mejor que la nueva película de boxeo con Rocky Balboa.

En efecto, llega a la cartelera española Creed II: La leyenda de Rocky, secuela de la película homónima de 2015 que, además, continúa la historia narrada en la saga Rocky. Y en esta ocasión lo hace más fiel que nunca a los hechos que ocurrieron, pues la trama enfrentará al hijo de Apollo Creed con el hijo de Ivan Drago. Ambos reviven el duelo de sus padres en el ring con el aliciente de la venganza por la muerte del primero a manos del segundo. Todo ello con un trasfondo dramático y personal para el protagonista que le obligará a escoger entre sus ansias de honrar la memoria de su padre y su propia familia. Dirigida por Steven Caple Jr. (The land), la película está protagonizada por Sylvester Stallone (Los mercenarios 3), Michael B. Jordan (Black Panther), Tessa Thompson (serie Westworld), Dolph Lundgren (Aquaman), Florian Munteanu, Phylicia Rashad (Good deeds), Russell Hornsby (serie Grimm), Milo Ventimiglia (serie This is us) y Brigitte Nielsen (Big money rustlas).

Muy diferente es la comedia Familia al instante, que está inspirada en hechos reales y cuya historia se centra en un matrimonio que se plantea formar una familia, y para ello termina adoptando a tres hermanos. Su inexperiencia como padres para tratar con tres jóvenes dará lugar a divertidas situaciones mientras tratan de aprender a ser padres de la noche a la mañana. Sean Anders (Padres por desigual) se pone tras las cámaras de este film en cuyo reparto encontramos a Mark Wahlberg (Todo el dinero del mundo), Rose Byrne (Juliet, desnuda), Isabela Moner (Transformers: El último caballero), Julie Hagerty (Ella es el chico) y Octavia Spencer (La forma del agua).

También se estrena esta semana The old man & the gun, el último trabajo de Robert Redford (La verdad) como actor antes de retirarse. Dirigida por David Lowery (A ghost story) y basada en un artículo del New Yorker escrito por David Grann, la cinta gira en torno al ladrón de bancos Forrest Tucker, quien con 80 años y habiéndose escapado 18 veces de prisión, vive ahora en un hogar de jubilados y ha encontrado el amor. Pero cuando ve por televisión a un detective siente la necesidad de dar un último golpe y demostrar que sigue pudiendo poner en jaque a la policía. Casey Affleck (Triple 9), Sissy Spacek (Criadas y señoras), Danny Glover (Proud Mary), Tom Waits (Siete psicópatas) y Tika Sumpter (Michelle & Obama) son algunos de los nombres que acompañan a Redford ante las cámaras.

La última de las novedades estadounidenses es El blues de Beale Street, drama romántico con trasfondo criminal basado en la novela de James Baldwin cuyo argumento se centra en una joven de Harlem y su carrera contrarreloj para probar la inocencia de su novio, del que lleva un hijo en su interior. Dirigida por Barry Jenkins (Moonlight), la cinta está protagonizada por KiKi Layne, Stephan James (El héroe de Berlín), Regina King (serie The leftovers), Colman Domingo (serie Fear the walking dead), Teyonah Parris (Chi-Raq) y Michael Beach (Canal Street).

Pasamos ahora a las cintas europeas, y lo hacemos con La casa de Jack, drama con toques de terror dirigido escrito y dirigido por Lars Von Trier (Melancolía) que sigue a un personaje a través de cinco crímenes que le definen como un asesino en serie. Incapaz de adaptarse a la sociedad, considerar sus actos como una obra de arte, y aunque la policía cada vez cierra más el cerco en torno a él, sus actos resultarán más y más arriesgados. Todo ello con el trasfondo de la descripción que él mismo hace de sus actos, de su condición y sus pensamientos. Esta producción con capital danés, francés, alemán y sueco cuenta con un reparto encabezado por Matt Dillon (Tierra del mal), Bruno Ganz (Fortuna), Uma Thurman (Una buena receta), Siobhan Fallon Hogan (serie Wayward Pines), Sofie Gråbøl (serie Forbrydelsen) y Jeremy Davies (Una historia casi divertida).

Desde Italia nos llega Bendita locura, comedia cuya trama arranca cuando el propietario de una tienda de artículos religiosos se ve perdido tras el abandono de su mujer. Deprimido y desesperado, todo cambia cuando entra a trabajar una joven dependienta cuyo carácter alocado y descarado pone patas arriba su mundo. Será por su recomendación que el hombre se introduzca en el mundo de las citas online, con resultados desastrosos. Carlo Verdone (Enemigos íntimos) dirige, protagoniza y colabora en el guión de este film protagonizado, además, por Ilenia Pastorelli (Niente di serio), Maria Pia Calzone (Dobbiamo parlare), Lucrezia Lante Della Rovere (Quantum of Solace) y Paola Minaccioni (Miami beach), entre otros.

Rusia, Polonia y Serbia colaboran en Dovlatov, drama biográfico que dirige Aleksey German (Garpastum) en torno a la figura del irónico y brillante escritor. La historia se centra en seis días de su vida en la Unión Soviética de los años 70, cuando luchó por preservar su talento y decencia mientras veía cómo el resto de artistas eran víctimas de la maquinaria soviética. Milan Maric (Dobra zena), Danila Kozlovsky (Matilda), Helena Sujecka (Las inocentes), Artur Beschastny (Blueberry fields forever) y Elena Lyadova (Leviatán) encabezan el reparto.

Italia también está detrás, junto a Alemania y Austria, de Ötzi, el hombre de hielo, drama de 2017 ambientado hace más de 5.300 años, en la era neolítica. El argumento se centra en un clan, concretamente en el líder y guardián de un santuario sagrado. Un día que sale a cazar el asentamiento es atacado y todos sus miembros asesinados, salvo un bebé. A su regreso, y cegado por el dolor, el hombre emprende una búsqueda de venganza, aunque no le quedará más remedio que hacerlo llevándose al bebé con él. Felix Randau (Northern star) escribe y dirige esta cinta entre cuyos actores principales encontramos a Jürgen Vogel (Ostwind 2), André Hennicke (Solness), Susanne Wuest (Hey bunny), Sabin Tambrea (Marie Curie) y Martin Augustin Schneider.

Terminamos este repaso con dos cintas de animación. El viento entre las cañas es una coproducción entre Francia y Bélgica que recoge cinco cortos para niños y niñas en un maravilloso canto a la libertad. Cada uno de esos cortos está dirigido por un director diferente: Arnaud Demuynck, Nicolas Liguori, Anaïs Sorrentino, Rémi Durin y Madina Iskhakova.

Por su parte, Las aventuras del pequeño Colón es una aventura brasileña de 2016 para toda la familia. Dirigida por Rodrigo Gava (Turma da Mônica em Uma Aventura No Tempo), la historia se centra en tres grandes personajes históricos en su niñez: Cristobal Colón, Leonardo Da Vinci y Mona Lisa. Juntos se embarcan en una aventura para llegar a una isla en la que, según la leyenda, hay un tesoro escondido desde hace miles de años. Juntos deberán superar muchos peligros y aprender a apoyarse unos en otros sacando el máximo partido a sus capacidades.

2ª T. de ‘Westworld’, magistral cambio de sentido dentro del laberinto


Los grandes directores y guionistas, presentes y pasados, suelen ser recordados no solo por sus películas, sino por especializarse en un tipo de relatos, en unos valores narrativos, conceptuales y artísticos muy concretos. La historia del séptimo arte está repleta de estos casos. Y aunque habrá quien diga que todavía es pronto para decirlo, en esa categoría de inmortales del cine se encuentran por derecho propio los hermanos Jonathan y Christopher Nolan, guionista y director de Interstellar (2014) respectivamente. En esta ocasión toca hablar del primero, tal vez menos conocido que el segundo pero verdadero cerebro autor de un estilo inconfundible definido por su uso y la combinación de las líneas temporales de la trama. Y la segunda temporada de Westworld es el último gran ejemplo.

Porque si la primera parte fue un ejercicio magistral del manejo de los tempos narrativos, alternando pasado y presente para construir un relato apasionante de redención, búsqueda y liberación, estos nuevos 10 episodios no solo mantienen ese espíritu, sino que dan una vuelta más de tuerca a una historia ya de por sí compleja, cambiando por completo el sentido de lo visto hasta ese momento y convirtiendo lo que parecía una rebelión de las máquinas contra sus creadores en algo más, en una búsqueda del sentido de la vida, en un intento por sobrevivir a su propia materia física. Y no estoy hablando únicamente de los robots. Lo cierto es que esta continuación debería interpretarse más bien como una reinterpretación de lo visto hasta ahora, en todos y cada uno de los aspectos.

En medio de esta revolución, Nolan, creador de la serie junto a Lisa Joy (serie Criando malvas), hace gala de su ingenio para estructurar cada episodio no ya en dos líneas temporales totalmente independientes, sino en tres, añadiendo complejidad y retando al espectador a permanecer atento a la historia y los detalles. Lo cierto es que el reto es fácil de aceptar, pues los personajes adquieren una mayor profundidad dramática. Lo que al principio parecía una mera diversión en un parque temático poco usual se convierte en una búsqueda de la inmortalidad. Aquellos personajes que parecían máquinas rebeldes se convierten en realidad en una suerte de seres mortales que solo desean justicia para años y años de tortura que ahora pueden recordar con total claridad. Lo cierto es que la riqueza de las líneas argumentales de los protagonistas es tal que cada uno daría para varios análisis.

Por lo pronto, lo que queda patente en esta segunda temporada de Westworld es que la idea original de Michael Crichton, autor de la película homónima de 1973, ha quedado empequeñecida. Ya no estamos ante una mera revolución de las máquinas. La idea de que el ser humano que se expone a tecnología para la que no está preparado puede terminar consumido por ella ha dado paso a algo mayor, a la idea de utilizar esa tecnología para alcanzar la inmortalidad, para que el alma permanezca siempre y pueda pasar de un cuerpo artificial a otro. Adquiere ahora más sentido que nunca el título en español de la película original: Almas de metal.

El subtexto, siempre el subtexto

También adquieren sentido muchas de las cosas aparentemente incongruentes de la primera temporada. La búsqueda del laberinto que protagoniza el rol de Ed Harris (Madre!), por ejemplo. También da un nuevo y mucho más interesante sentido a otras secuencias, como la puesta a punto del personaje de Evan Rachel Wood (Allure) por parte de otro protagonista, un magistral Jeffrey Wright (The public) que en esta segunda temporada logra altas cotas interpretativas. Para muchos espectadores posiblemente esto pueda parecer un intento de los creadores de dar continuación a una trama que parecía tener fin en una única temporada, en un intento de alargar la gallina de los huevos de oro. Sin embargo, la mera complejidad de la historia ya rebate cualquier posible argumento en este sentido.

En cinematografía se suele hablar mucho del subtexto, aunque su uso no es tan habitual. Cualquier escena, cualquier diálogo, debe contar algo que no se ve en pantalla, debe mostrar las intenciones ocultas de los personajes. Los grandes hitos del séptimo arte suelen construirse sobre esto. Y Westworld es subtexto puro y duro. Dicho de otro modo, las dos primeras temporadas se pueden entender como texto y subtexto: la primera contaría lo que el espectador ve y la segunda lo que en realidad se esconde tras el parque temático y las motivaciones de los personajes. Y es aquí donde radica la belleza y la magistral labor de Nolan. Estos 10 capítulos se convierten así en una auténtica montaña rusa dramática, calculada milimétricamente para construirse sobre puntos de giro que no solo dan nuevo sentido a las lagunas que, inevitablemente, se forman durante la historia (todas ellas explicadas al final de la temporada), sino que aportan una nueva comprensión al conjunto de la serie, obligando a revisionar no solo los episodios, también los conceptos que hasta ahora se manejaban.

El problema de esta segunda temporada está, sin embargo, en cómo continuar en el futuro. Estando Jonathan Nolan detrás del proyecto es fácil suponer que todo está atado y bien atado, pero el final de esta etapa abre muchas incógnitas, por no hablar de los numerosos personajes que dicen adiós después del fantástico episodio 10. La pregunta más importante es si el espíritu de la serie podrá mantenerse, si las ideas planteadas a lo largo de esta temporada podrán germinar en la siguiente, o si se volverá a dar un giro. Parece evidente que la idea de que los robots se muevan en el mundo real confundiéndose entre los humanos será la base de la historia, pero a partir de aquí las posibilidades son casi infinitas.

Pero hasta que eso llegue, que según parece no será hasta 2020, se puede disfrutar una y otra vez de estas dos temporadas de Westworld. Y digo de las dos porque deben verse casi como una única historia en la que todo tiene un doble sentido, en la que nada es lo que parece. Esta idea subyace en cada uno de los aspectos, desde el primer y clásico primer episodio hasta el último. Si en la primera temporada eso se narraba en las relaciones entre humanos y robots, en esta segunda se produce entre lo visto en aquellos episodios y las verdaderas intenciones mostradas en estos nuevos capítulos. Todo ello en un ejercicio soberbio y magistral que debería estudiarse en las escuelas de guión, con un manejo de los tiempos narrativos sencillamente perfecto, unas interpretaciones impecables y una puesta en escena fascinante. Poco más se puede pedir, salvo que pase rápido el tiempo hasta el siguiente episodio.

‘Thor: Ragnarok’: un señor del trueno psicodélico


Es curioso, pero en Marvel siempre hay algún personaje que, por el motivo que sea, se queda en un limbo incapaz de definirle en un marco concreto. El Dios del Trueno ha sido, desde el principio, uno de esos personajes. Tres son sus aventuras en solitario, y tres las diferentes visiones del personaje que se han dado. Que esta última vaya a ser la definitiva parece algo evidente a tenor del éxito que está teniendo, pero la pregunta es si realmente es la versión idónea de Thor.

Posiblemente no, pero a tenor del final de Thor: Ragnarok, eso no es algo demasiado importante. Y es que esta tercera entrega del personaje parece más un camino hacia la madurez que una mera representación algo cómica y autoparódica de este superhéroe de cómic. Con un estilo que recuerda poderosamente a la saga de Guardianes de la galaxia, el director Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras) imprime una fuerza visual algo psicodélica y deliberadamente colorida para este viaje del protagonista por medio universo. Un viaje que, como he dicho, le permite madurar al comprender tanto sus lazos familiares como el futuro que le espera como líder de su pueblo. En este sentido, la cinta ahonda notablemente en el héroe, pasando de un personaje arrogante y arquetípico a otro más dramático y poliédrico (tampoco mucho, que al fin y al cabo esto es una ‘peli’ de superhéroes de Marvel), utilizando para ello un diseño de producción espléndido como marco para el humor y ciertos chistes fáciles dirigidos al público adolescente.

El principal problema de esta tercera entrega es que ahonda en los problemas que siempre han tenido estas aventuras en solitario del personaje. Para empezar, Chris Hemsworth (Cazafantasmas), con toda su presencia en pantalla y su adecuado perfil divino, no termina de imprimir el carácter dramático al personaje, ni siquiera con el corte de pelo. Hay que reconocer, sin embargo, que sí es capaz de asumir la madurez de su rol, lo que abre las puertas a unas interesantes posibilidades dramáticas en un futuro no muy lejano. La cinta, además, adolece de una duración excesiva, algo que se aprecia en una serie de secuencias innecesarias destinadas a divertir a un público adolescente más interesando en la risa fácil y obscena que en la historia que le cuentan. Todo ello resta fuerza a una historia que, por lo demás, sabe apoyarse en unos notables secundarios para construir un relato que va más allá del Señor del Trueno, que tarda más de dos horas en ganarse el título de Dios.

Así las cosas, se podría decir que Thor: Ragnarok es la mejor de la trilogía. La apuesta visual del director, unido a una planificación que en algunos momentos sabe aprovechar al máximo las posibilidades narrativas de la historia y a una banda sonora brillante, ensalzan el viaje de madurez de un héroe que ha tardado mucho tiempo en encontrarse a sí mismo. Con todo, eso no quiere decir que esta película no peque de muchas irregularidades, fundamentalmente provocadas por una cierta sensación de necesitar autoparodiarse, como si el personaje de Thor no pudiera tomarse en serio como, por ejemplo, sí hace Capitán América. Habrá que ver cómo se presenta el rol en las próximas aventuras, pero por lo pronto el camino emprendido, con sus debilidades y dificultades, parece el adecuado.

Nota: 7,5/10

El escándalo de ‘Spotlight’ contra los experimentados puños de Rocky


Estrenos29enero2016Los Oscar no se dan un respiro en este último fin de semana de enero. Si bien es cierto que la mayor parte de los títulos buscan ante todo el cuero entretenimiento y llenar las salas con propuestas poco exigentes, los estrenos más importantes compiten por la preciada estatuilla con historias algo más complejas. Al menos la novedad más importante. Pero este viernes, 29 de enero, también llega un film que, aunque solo cuenta con una nominación a los Oscar, su sola presencia tiene ya un carácter simbólico muy significativo.

Pero comencemos por el que es el título más interesante. Spotlight narra el caso real de este departamento de The Boston Globe cuya labor es realizar artículos de investigación, y que en 2003 ganó el Premio Pulitzer por destacar una amplia trama de encubrimiento de abuso de menores en el seno de la archidiócesis de la ciudad. Dirigida por Tom McCarthy (Con la magia en los zapatos), que también participa en el guión, la película está protagonizada por un interesante elenco encabezado por Mark Ruffalo (Foxcatcher), Michael Keaton (Birdman), Rachel McAdams (Aloha), Liev Schreiber (serie Ray Donovan), Stanley Tucci (Jugada Salvaje), John Slattery (serie Mad Men), Billy Crudup (Lazos de sangre) y Jamey Sheridan (Reunion).

También interesante es Creed. La leyenda de Rocky, aunque por motivos diferentes. Y es que Sylvester Stallone podría lograr su primer premio con el personaje con el que comenzó su carrera, al que vuelve a dar vida en esta continuación de la mítica saga de boxeo en la que el hijo de Apollo Creed, el primer gran rival de Rocky y su mejor amigo, pretende seguir los pasos de su padre, para lo que contacta con el retirado boxeador. A pesar de sus reticencias, Rocky termina aceptando ser su entrenador mientras debe ganar su propio combate contra un enemigo más peligroso que cualquiera de los que ha afrontado en su carrera. Drama, acción y espíritu de superación vuelven a ser las claves de este film dirigido por Ryan Coogler (Fruitvale station) y en cuyo reparto encontramos también a Michael B. Jordan (Cuatro fantásticos), Tessa Thompson (Selma), Ritchie Coster (serie True Detective) y Phylicia Rashad (Good deeds).

Muy diferente tanto en su tono como en su género es Pesadillas, adaptación a la gran pantalla de los libros de R.L. Stine que dirige Rob Letterman (Los viajes de Gulliver) y cuya trama arranca cuando un joven decide colarse en la casa de su vecino al sospechar que algo raro pasa entre padre e hija. Sin embargo, lo que descubre es que las pesadillas de ella, que el padre ha encerrado en libros, son reales, lo que desatará un sinfín de desastres y de situaciones divertidas. Fantasía y humor para los más jóvenes es lo que propone esta cinta protagonizada por Jack Black (serie The brink), Amy Ryan (Más fuerte que las bombas), Halston Sage (Ciudades de papel), Dylan Minnette (Prisioneros) y Ken Marino (Bicho malo).

Y antes de abandonar Hollywood, una cinta de 2012. Tar (El color del tiempo) es un drama romántico de corte biográfico basado en la colección de poemas del ganador del premio Pulitzer CK Williams. A través de 11 historias, dirigidas por 11 cineastas diferentes, la trama se desarrolla a lo largo de varias décadas en las que se aborda la vida del autor desde su infancia hasta su matrimonio. Edna Luise Biesold, Sarah-Violet Bliss (Fort Tilden), Gabrielle Demeestere (Yosemite), Alexis Gambis (The fly room), Brooke Goldfinch, Shripriya Mahesh, Pamela Romanowsky (The adderall diaries), Bruce Thierry Cheung, Tine Thomasen, Virginia Urreiztieta y Omar Zúñiga Hidalgo son los encargado de poner en imágenes estas historias, que están protagonizadas por James Franco (Spring breakers), Mila Kunis (Ted), Jessica Chastain (Criadas y señoras), Zach Braff (serie Scrubs), Henry Hopper (Restless) y Bruce Campbell (Spider-Man 3).

Ahora sí, pasamos a Europa, y entre las novedades destaca Cuando cae la nieve, drama con dosis de thriller ambientado en la Rusia comunista de los años 50, en plena Guerra Fría. La historia gira en torno a una espía norteamericana que debe obtener información de una joven promesa soviética del programa armamentístico comunista. Pero en el proceso deberá luchar entre su amor por el chico y su deber con su país. La decisión y sus consecuencias solo serán descubiertas 30 años más tarde. Con capital inglés y serbio, la película está dirigida por Shamim Sarif (The world unseen) y protagonizada por Rebecca Ferguson (Hércules), Charles Dance (serie Juego de tronos), Antje Traue (La dama de oro), Oliver Jackson-Cohen (El enigma del cuervo), Amy Nuttall (serie Downton abbey), Sam Reid (Tigers) y Anthony Head (serie Buffy cazavampiros).

El estreno español de la semana es Embarazados, comedia dirigida por Juana Macías (Planes para mañana) que narra la crisis que debe superar una pareja cuando ella decide que quiere tener hijos y él quiere seguir con su libertad. A este conflicto se suma el hecho de que los espermatozoides de él son pocos, vagos y anormales, y que ella está premenopaúsica con 37 años. Paco León (Tres bodas de más), Alexandra Jiménez (Los miércoles no existen), Ernesto Sevilla (Rey gitano), Alberto Amarilla (Fuga de cerebros 2), Iñaki Font (La casa de mi padre), Elisa Mouliaá (Al final todos mueren), Belén López (15 años y un día) y Karra Elejalde (Ocho apellidos catalanes) son los principales actores.

También aterriza en la cartelera Respira, drama alemán que gira en torno a una joven griega que, incapaz de encontrar trabajo en su país, emigra a Frankfurt, donde comienza a trabajar de niñera para la recién nacida de una importante directiva que no puede compaginar su maternidad con el trabajo. Poco a poco las dos mujeres se hacen amigas, pero sus vidas darán un giro radical cuando la joven pierda de vista por un segundo a la pequeña. Christian Zübert (Hardcover) dirige esta propuesta protagonizada por Jördis Triebel (Al otro lado del muro), Benjamin Sadler (El amigo alemán), Chara Mata Giannatou, Apostolis Totsikas (Nyfes) y Nike Maria Vassil.

Y desde Argentina llega Papeles en el viento, cinta basada en la novela de Eduardo Sacheri que comienza cuando un grupo de cuatro amigos pierde a uno de ellos. El resto, decidido a hacerse cargo de la hija que deja, idean una descabellada estafa en el mundo de la compraventa de jugadores de fútbol. Humor, drama y deporte se dan cita en este canto a la amistad y a la vida dirigido por Juan Taratuto (La reconstrucción) y protagonizado por Diego Peretti (Maktub), Pablo Echarri (Arrebato), Pablo Rago (Rosa fuerte) y Diego Torres (Extraños en la noche).

En cuanto al documental, destaca la cinta española Cola, Colita, Colassa, escrita y dirigida por Ventura Pons (A la deriva). Su argumento se centra en la vida de una fotógrafa especializada en el retrato cuya obra incluye no solo algunos de los rostros más conocidos del arte, la música o la literatura, sino rostros anónimos a los que une una rara virtud: el amor por la profesión que desprende esta artista.

Por último, también se estrena la francesa El gran día, obra que sigue la vida de cuatro niños en el que es su día más esperado, para el que se han preparado durante años y en el que están dispuestos a lograr el éxito. Cuatro niños de India, Mongolia, Cuba y Uganda que, aunque separados por kilómetros, comparten su pasión por la educación y el coraje de lograr su sueño. El film está dirigido por Pascal Plisson (Camino a la escuela).

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