‘Mozart in the jungle’ equilibra protagonismos en su 3ª temporada


La serie Mozart in the jungle está siendo una de las producciones más transgresoras y más divertidas de la actual oferta televisiva. Y lo está logrando con una apuesta de lo más sencilla y, a la vez, difícil de lograr en una industria que tiende a ir sobre seguro. El secreto radica en la libertad para desarrollar una historia con personajes a cada cual más extravagante, con tramas cuya evolución no es del todo lineal, y con un trasfondo, el de la música, que lo impregna absolutamente todo. Lejos de lo que pueda parecer a primera vista, esta ficción creada por Roman Coppola (guionista de Moonrise Kingdom), Jason Schwartzman (Big Eyes), Paul Weitz (guionista de Un niño grande) y Alex Timbers es capaz de evolucionar, de aprender de sus errores y sus limitaciones para expandir su particular universo sonoro más allá del indiscutible protagonista al que da vida cada vez con más solvencia Gael García Bernal (Rosewater).

Y es precisamente en esta evolución en la que se centran los 10 episodios que componen la tercera temporada de esta serie basada en la novela de Blair Tindall, con una trama que pivota fundamentalmente sobre tres personajes que a lo largo de la trama han tenido su peso (relativo o no) en los acontecimientos. De este modo, mientras en la segunda temporada el argumento parecía más enfocado a los problemas internos y externos del “Maestro” interpretado por García Bernal, en este arco argumental se aprecia una transformación más clara del interés dramático de la ficción, lograda además tomando como punto de partida los acontecimientos finales de la etapa anterior. Esto, en otras palabras, se traduce en un cambio de protagonismo dentro de la serie, o al menos de peso específico dentro de la historia global.

Sin duda, esto se aprecia en los dos ambientes principales en los que se desarrolla el argumento de Mozart in the jungle en esta temporada. En primer lugar Italia, con Monica Bellucci (Spectre) como invitada principal en un papel que no solo concuerda a la perfección con el tono de la serie, sino que acentúa aún más la locura que rodea a estos personajes. En esta primera parte, más o menos la mitad de la etapa, es García Bernal el que centra la mayor parte de la atención, tanto por sus tribulaciones como por lo que representa el concierto que da en Venecia. Pero esta primera parte de la historia permite a sus creadores introducir de forma más consciente al personaje de Lola Kirke (Fallen), cuyo paso por la serie, a pesar de ser la protagonista, parecía haberse relegado casi a un secundario importante a la sombra de la fuerza del ‘Maestro’.

A través de esos primeros compases en Venecia los guionistas son capaces de desviar la atención de la hipnótica presencia de García Bernal para dotar de una mayor fuerza e independencia a la joven oboísta que interpreta Kirke, que toma las riendas de la historia para convertirse, en cierto modo, en la nueva ‘Maestra’ de la serie. Es evidente que su papel está llamado a ser fundamental en la trama, tanto por ser para el espectador el vehículo de presentación de este universo musical como por protagonizar línea argumental romántica de esta ficción. Con todo, parecía haber caído un poco en un olvido activo, siendo un personaje al que recurrir para presentar a otro que finalmente se ha llevado los laureles durante las pasadas temporadas. Todo eso cambia, o apunta al cambio, en la segunda mitad de estos 10 capítulos. Y por si a alguien le queda alguna duda, la joven empieza a mantener conversaciones con grandes compositores de la música clásica, rasgo asociado siempre al papel de García Bernal.

Secundarios imprescindibles

Evidentemente, este significativo cambio en la trama principal de Mozart in the jungle no implica, a priori, un cambio de status en la dinámica de los personajes. Es, más bien, un cambio en el enfoque del protagonismo dentro de la trama, devolviendo al personaje femenino un valor que parecía diluirse conforme el rol masculino adquiría fuerza. La duda que se plantea ahora es si realmente este equilibrio podrá mantenerse en el futuro, y el modo en que eso se llevará a cabo. Sea como fuere, esta evolución dramática no ha impedido que una de las señas de identidad de la serie se mantenga intacta: el plantel de imprescindibles secundarios, a cada cual más irónicamente surrealista. De hecho, uno de los mejores momentos de la serie lo protagonizan dos de estos roles, encerrados en una iglesia para negociar un conflicto laboral y terminando completamente borrachas. Sencillamente irrepetible.

Antes mencionaba un tercer pilar sobre el que se basa esta trama, y ese es precisamente el secundario al que da vida Malcolm McDowell (El marido de mi hermana), anterior ‘Maestro’ de la Orquesta que, por fortuna para todos, se ha reciclado en una suerte de consejero con entidad propia que no solo sirve de apoyo para la trama principal cuando es necesario, sino que protagoniza una propia trama secundaria capaz de aportar algo de profundidad al tratamiento de la serie, además de algunos de los momentos más cómicos de la temporada. Se puede decir, en este sentido, que es la definición perfecta de un secundario, sustento de los dos protagonistas, con historia propia y satélite de muchas de las tramas que centran los músicos, entre los que vuelven a destacar algunos personajes pero que cada vez se ve más como un ente único.

Que los secundarios son algo fundamental en la serie es algo que ha quedado patente desde la primera temporada. La fuerza que ha ganado esta ficción con el paso de los años, sin embargo, no se aprecia únicamente en estos personajes y en los actores escogidos para interpretarlos. Cabe destacar la colaboración de importantes personalidades de la música clásica, tanto intérpretes como compositores y directores, que se han dejado ver en los diferentes episodios de esta tercera etapa. Al igual que ha ocurrido con otras ficciones musicales, el respaldo de estos nombres a una producción como esta no hace sino elevar su categoría, amén de confirmar esta extraña comedia como una de las más frescas, dinámicas y diferentes de la parrilla televisiva.

Y desde luego, parece que fuerza no le falta a Mozart in the jungle para continuar narrando las desventuras de este grupo de músicos liderados por Gael García Bernal y Lola Kirke. Confirmada su cuarta temporada, solo cabe esperar que la libertad creativa en el plano narrativo (hay que reconocer que visualmente es algo más tradicional de lo que podría esperarse) se mantenga intacta, permitiendo a sus creadores explorar las vías ya abiertas en el final de esta tercera temporada. De ser así, de permitir a la serie crecer, equivocarse, rectificar y situar a sus protagonistas ante nuevos retos, seguiremos estando ante una de las comedias más recomendables de un tiempo a esta parte. ¡Qué la orquesta siga tocando!

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‘El planeta de los simios’ y ‘Cars’ completan trilogía


Fin de semana de terceras partes. Y no necesariamente peores que sus predecesoras. Bueno, en realidad es algo más que un fin de semana en algunos casos, pues el principal título no llega este viernes, 14 de julio, sino que lo hizo algunos días antes. A diferencia de semanas anteriores, junto a los dos estrenos del título de este texto, pocas novedades más.

Por supuesto, el repaso comienza con La guerra del planeta de los simios, tercera y, a priori, última parte de la revisión de esta historia que llegó el pasado miércoles 12 y que promete, al menos, una intensidad dramática y una acción similares a las entregas anteriores. Matt Reeves vuelve a ponerse tras las cámaras, como ya hiciera con El amanecer del planeta de los simios (2014), para narrar la lucha entre los simios liderados por César y un ejército de humanos dirigidos por un despiadado Coronel. Lucha que termina con inimaginables bajas en el bando de los simios, lo que llevará a su líder a luchar contra su lado más oscuro para iniciar una venganza que determinará el futuro de ambas especies. Andy Serkis (Vengadores: La era de Ultrón) vuelve a dar vida al líder de los simios. En el reparto le acompañan Woody Harrelson (Triple 9), Steve Zahn (serie Mad dogs), Judy Greer (Ant-Man), Terry Notary (Kong: La isla calavera) y Gabriel Chavarría (Un vida mejor).

La otra tercera parte que llega esta semana es Cars 3, nueva aventura animada de Disney-Pixar sobre Rayo McQueen y sus amigos que supone el debut en la dirección de Brian Fee. La historia encuentra al coche de carreras protagonista en medio de un mundo que se ha actualizado, en el que los nuevos corredores cuentan con más y mejor tecnología que dejan al que fuera el más rápido del mundo lejos del deporte que tanto ama. Para recuperar su lugar deberá contar con la ayuda de una mecánica que tiene su propio plan para ganar. La cinta cuenta, en su versión original, con las voces de Owen Wilson (De-mentes criminales), Chris Cooper (Vivir de noche), Nathan Fillion (serie Castle), Armie Hammer (Mine) y Kerry Washington (serie Scandal) entre otros.

Estados Unidos también está presente, junto a Reino Unido y Serbia, en En la vía láctea, nuevo drama escrito, dirigido y protagonizado por Emir Kusturica (La vida es un milagro) cuyo argumento, ambientado en la Guerra de los Balcanes, se centra en un hombre que parece vivir ajeno al conflicto en un poblado serbio, con la única compañía de un halcón, un burro y varios excéntricos personajes. Su forma de protegerse de los proyectiles es un ponerse bajo un paraguas. Su vida da un giro cuando conoce a mujer que busca huir de un pasado y de un mundo que la obliga a casarse con un héroe local de la guerra. Monica Bellucci (Spectre), Predrag Manojlovic (Como estrellas fugaces), Bajram Severdzan (Gato negro, gato blanco) y Sloboda Micalovic (Ranjeni orao) completan el reparto principal.

En lo que a estrenos puramente europeos se refiere, destaca Su mejor historia, comedia dramática con toques románticos producida entre Reino Unido y Suecia basada en la novela de Lissa Evans y con la II Guerra Mundial como telón de fondo. En este contexto, un grupo de personas decide rodar una película en Londres para levantar la moral de la población. Pero lo que comienza como un proyecto de apoyo terminará convirtiéndose en una particular guerra de sexos entre los hombres y mujeres que integran este variopinto grupo. Lone Scherfig (An education) es la encargada de poner en imágenes esta historia protagonizada por Gemma Arterton (100 calles), Sam Claflin (Antes de ti), Jack Huston (Ben-Hur), Bill Nighy (El nuevo exótico Hotel Marigold), Jake Lacy (Carol), Jeremy Irons (El hombre que conocía el infinito), Richard E. Grant (Jackie) y Eddie Marsan (serie Ray Donovan).

La comedia dramática también es el género de Cita a ciegas con la vida, historia biográfica sobre un estudiante casi ciego cuyo sueños es trabajar en un hotel de lujo, por lo que luchará con toda la determinación de la que es capaz. Dirigida por Marc Rothemund (Sophie Scholl), la cinta está protagonizada por Kostja Ullmann (El hombre más buscado), Jacob Matschenz (Jack), Anna Maria Mühe (La condesa), Nilam Farooq (Stiller Frühling) y Ludger Pistor (La dama de oro).

También llega este fin de semana Un minuto de gloria, drama producido por Bulgaria y Grecia y dirigido a cuatro manos por Kristina Grozeva y Petar Valchanov (La lección), cuya trama arranca cuando un trabajador de la empresa nacional de ferrocarril, que lleva meses sin cobrar, se encuentra un millón de levs búlgaros. A pesar de su delicada situación financiera, decide entregarlos a la policía. A partir de este momento se inicia una espiral en la que un ministro de transportes salpicado por la corrupción pretende usarle para desviar la atención, y una directiva del Ministerio le quita su reloj para regalarle otro, lo que llevará la hombre a tratar de recuperar su vida por todos los medios. El reparto está encabezado por Stefan Denolyubov (Avariyno katzane), Margita Gosheva (Three days in Sarajevo), Milko Lazarov, Ana Bratoeva y Nadejda Bratoeva.

La producción nacional de ficción está representada por El debut, cinta que gira en torno a un grupo de actores que se reúnen en un taller de interpretación para abordar el proceso creativo y dramático para interpretar una película que guarda otro descubrimiento. Y es que el relato de la obra que interpretan se centra en un joven torero que entra al ruedo de la mano de un veterano, junto al que descubre su homosexualidad. Gabriel Olivares (Los nombres de Alicia) pone en imágenes esta trama protagonizada por Raúl Peña (Desechos), Jorge Monje (Al final del camino), Silvia de Pé (La noche del hermano), Cecilia Solaguren (serie Bandolera), Mar del Hoyo (La maniobra de Heimlich) y Eduard Alexandre.

En lo que a documental se refiere nos encontramos con Alumbrar: Las 1001 novias, comedia española escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Merinero (Capturar: Las 1001 novias) que narra su viaje hacia el sur para dejar atrás los aires de Madrid. Sin tener nadie que quiera ir con él, finalmente se embarca en el viaje con una ex novia a la que consigue enredar. Una vez en Málaga se reencuentra con una antigua novia que ya tiene un hijo de un año, lo que despertará en este hombre de 50 los deseos de volver a ser padre, algo que intentará por todos los medios a su regreso a Madrid.

‘Spectre’: el futuro de Bond se reconcilia con su pasado


James Bond afronta su mayor desafío en 'Spectre'.Las aventuras de James Bond protagonizadas por Daniel Craig, cuatro por ahora, tenían como denominador común narrar los orígenes de un personaje archiconocido. Desde su forma de adquirir la licencia para matar, todas y cada una de las películas han ido dando forma al personaje que otros actores antes que él han interpretado con mayor o menor fortuna. Pero en estas intrigas siempre ha faltado la presencia de esa organización secreta que tan buenos villanos ha dejado: Spectre. Sin entrar en detalles acerca de los problemas con derechos de autor, el nuevo trabajo de Sam Mendes (porque la cinta, antes que otra cosa, es del director de Jarhead) no solo recupera al archivillano por definición, sino que cierra un círculo casi perfecto.

Visualmente hablando, esta vigesimocuarta película de Bond es, como lo fue Skyfall, simplemente brillante. La labor de Mendes tras las cámaras, desde ese plano secuencia inicial que solo un director de su categoría es capaz de hacer, hasta secuencias de acción como la pelea en el helicóptero o en el tren, es un soplo de aire fresco constante. Dinámico y seductor, el lenguaje empleado por el director interpreta en todo momento no solo al protagonista, sino al sentido mismo de sus acciones y decisiones, acompañando al espectador en el viaje por todo el mundo que realiza el espía secreto. A esto se suman, no cabe duda, un notable reparto que recupera buena parte del espíritu clásico de los primeros films.

Narrativamente hablando, sin embargo, es donde la cinta tiene su mayor talón de Aquiles. Aunque la historia está bien estructurada y logra aunar a la perfección pasado, presente y futuro del personaje, las concesiones a las necesidades dramáticas que realiza son, cuanto menos, cuestionables. Y aunque son problemas menores, sí logran un efecto discordante dentro del equilibrio entre humor, acción e intriga que logra la trama. Asimismo, hay algunos momentos del film en los que el ritmo decae considerablemente. Aunque esto no debería ser considerado un problema (al fin y al cabo, es algo natural), la realidad es que termina jugando en contra del espectáculo que, por otro lado, es este regreso a los orígenes.

Pero a pesar de los problemas, Spectre es algo único. Puede que al espectador medio le diga más bien poco y sea, por derecho propio, una entretenida cinta de acción y suspense narrada por un director espléndido. Para los seguidores del personaje, es un broche a toda una vida, el regreso al camino iniciado hace más de 50 años que, para colmo, es capaz de reunir bajo un mismo techo a los clásicos villanos con los tres enemigos a los que Craig ha tenido que hacer frente. Una vez puestas todas las piezas en su sitio, el agente secreto más famoso del cine inicia una nueva y prometedora etapa. Y cómo no, lo hace con un tema principal tan elegante como delicioso a cargo de Sam Smith.

Nota: 7/10

Tráiler de ‘Spectre’: el reencuentro muy esperado de James Bond


Uno de los momentos del tráiler de 'Spectre', nueva aventura de James Bond.Hace más o menos un día que ha salido el primer avance en movimiento de Spectre, la nueva aventura de James Bond, de nuevo bajo la batuta de Sam Mendes tras el éxito que supuso Skyfall hace 3 años. Un éxito que se debió, en parte, a la particular visión que imprimió el director a un personaje y a una estructura narrativa limitados por la cantidad de aventuras cinematográficas que ha protagonizado. Ésta será la número 24, pero no por ello parece haber perdido energía. De hecho, si atendemos a este primer teaser-tráiler, el veterano agente está más en forma que nunca.

Y curiosamente, no se ve ninguna secuencia de acción, lo que ya da una idea de lo que podremos encontrar en el film. Evidentemente, esto no quiere decir que no vaya a haberla, pero sí que la trama vuelve a tener un peso relevante en el conjunto. Habrá quien piense que Skyfall fue en extremo sencilla, pero eso no quiere decir que su trama no estuviera bien estructurada y tuviera una importancia notable sobre todo en el protagonista. Siguiendo esta idea, lo que muestra este primer avance son precisamente las consecuencias de lo ocurrido en aquel film, lo que establece una conexión entre ambos y entre los anteriores protagonizados por Daniel Craig (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), lo que ya de por sí supone una reinterpretación profunda del personaje. En esta ocasión, la trama se centra en la investigación de Bond de una siniestra organización secreta de nombre SPECTRE que parece conectada con su pasado. Todo mientras la sede del servicio secreto ha sido destruida y hay un nuevo M al mando.

De nuevo, la mano de Mendes se deja ver incluso en las pocas imágenes que se adelantan en el tráiler que encontraréis a continuación. Los contrastes entre luces y sombras, las siluetas y ese ritmo pausado de la cámara dotan al conjunto de un aspecto diferente, ahondando en los aspectos más oscuros y misteriosos del protagonista, y abordando ahora un pasado que muy pocas veces se ha mostrado en pantalla, lo que sin duda ayudará a conocerle. Claro que no solo de eso vive el tráiler, y por extensión el fan. La última imagen, que acompaña a este texto, es sumamente sugerente: “ha pasado mucho tiempo, y finalmente, aquí estamos”. Aunque no se le vea claramente, no es difícil descubrir quién es el villano que la dice, y sobre todo cómo la dice.

A estrenar entre octubre y noviembre de este mismo año, la cinta cuenta con un impresionante reparto, como suele ser habitual, en el que se dan cita Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest), Monica Bellucci (El aprendiz de brujo), Léa Seydoux (La bella y la bestia), Dave Bautista (Guardianes de la galaxia), Christoph Waltz (Big Eyes), Ben Whishaw (The Zero Theorem), Naomie Harris (Ninja Assassin), Andrew Scott (Pride) y Rory Kinnear (The Imitation game). A continuación, el tráiler.

El ‘Hombre de los Reyes’ se enfrenta a la ‘Mujer de negro’


Estrenos 27febrero2015El último viernes de febrero viene cargado de novedades. Tras un fin de semana de estrenos muy escasos hoy, día 27, son muchos los títulos nuevos que llegan a la cartelera española, algunos de ellos esperados con bastante expectación. Una expectación que, más que por el interés que generen los films en sí mismos, está motivada por la posibilidad de arrebatar a Cincuenta sombras de Grey su dominio de la cartelera. Pero por ahora, nos limitaremos con el repaso.

Y éste debe comenzar por Kingsman: Servicio Secreto, cinta de acción, aventura y humor que adapta a la gran pantalla la novela gráfica creada por Mark Millar y Dave Gibbons. Producida entre Estados Unidos y Reino Unido, su trama gira en torno a un joven cuya vida transcurre entre pequeños delitos y estancias temporales en la cárcel. Todo cambiará cuando un hombre decide tomarle bajo su protección para convertirle en miembro de un grupo de agentes secretos de élite. Matthew Vaughn (X-Men: Primera generación) vuelve a ponerse tras las cámaras de una adaptación de un cómic, dirigiendo en esta ocasión a Colin Firth (No confíes en nadie), Samuel L. Jackson (Capitán América: El soldado de invierno), Taron Egerton (Testament of youth), Michael Caine (Interstellar), Sofia Boutella (StreetDance 2), Mark Strong (The imitation game), Jack Davenport (Radio encubierta) y Mark Hamill (Star Wars).

Muy distinta es La mujer de negro: El ángel de la muerte, secuela de la cinta de terror británica estrenada en 2012 y protagonizada por Daniel Radcliffe (saga Harry Potter). En esta ocasión la acción arranca cuando un grupo de niños es trasladado a la mansión en compañía de su profesora. Con la intención de guarecerse de los ataques aéreos alemanes durante la II Guerra Mundial, el grupo pronto descubrirá que el peligro que aguarda en la casa es mucho más terrorífico que los ataques de los nazis. Dirigida por Tom Harper (War book), la cinta está protagonizada por Phoebe Fox (One day), Jeremy Irvine (Grandes esperanzas), Helen McCrory (La reina) y Ned Dennehy (Serena), entre otros.

Seguimos en Reino Unido. Ex machina, debut en la dirección del guionista Alex Garland (28 días después), gira en torno a un joven que gana un concurso en la empresa de programación en la que trabaja. El premio consiste en una visita a la casa en la que habita el solitario director ejecutivo de la compañía. Pero lo que se encontrará cuando llegue allí será algo totalmente inesperado. El joven deberá participar, en realidad, en un experimento junto a la primera inteligencia artificial jamás creada e implantada en el cuerpo de una bella robot. Drama, ciencia ficción y ciertas dosis de intriga se combinan en esta propuesta protagonizada por Oscar Isaac (Las dos caras de enero), Domhnall Gleeson (Invencible), Alicia Vikander (El quinto poder), Corey Johnson (Capitán Phillips) y Deborah Rosan (The hatching).

Desde Francia llega Samba, lo nuevo de Olivier Nakache y Eric Toledano, directores de Intocable (2011). De nuevo protagonizada por Omar Sy, este drama narra cómo un inmigrante senegalés trata de ganarse la vida en Francia y conseguir un permiso de trabajo que le permita prosperar. Su vida cambiará cuando conozca a una trabajadora de servicios sociales que se implicará en su caso de forma personal, algo que va en contra de su profesionalidad. El reparto se completa con Charlotte Gainsbourg (Melancolía), Tahar Rahim (El pasado), Izïa Higelin e Isaka Sawadogo (Cabo).

Alice Rohrwacher escribe y dirige El país de las maravillas, su segundo film tras Corpo Celeste (2011). Producido entre Italia, Suiza y Alemania, el film narra cómo la tranquila vida de una familia en un pueblecito de la Umbría italiana se ve alterada por la llegada de un preso enviado allí por un programa de reinserción y por la grabación de un concurso de televisión. Los padres, que siempre han mantenido a sus hijas alejadas del mundo, deberán ahora afrontar las novedades que representan el joven delincuente y una cadena de televisión. El drama está protagonizado por la debutante Maria Alexandra Lungu, Sam Louwyck (Dave), Alba Rohrwacher (El comandante y la cigüeña), Sabine Timoteo (Formentera) y Monica Bellucci (El aprendiz de brujo).

Suecia está representada por Fuerza mayor, drama que gira en torno a cómo una familia se descompone a raíz de un acontecimiento inesperado. Dicho acontecimiento es una avalancha durante un almuerzo que la familia realiza en un restaurante de los Alpes. Afortunadamente la nieve se frena justo delante del local sin ocasionar daños materiales o humanos, pero durante el caos y la confusión el patriarca ha huido para salvar su vida, dejando a su mujer e hijos detrás. A partir de ese momento la vida no será igual para ninguno de ellos. Ruben Östlund (Play) escribe y dirige la propuesta, mientras que Vincent Wettergren, Lisa Loven Kongsli (Kompani Orheim), Clara Wettergren y Johannes Kuhnke (Om inte) protagonizan la historia.

Y para finalizar un documental, aunque no por eso es menos importante. Amazonas, el camino de la cocaína, supone el debut en el largometraje del periodista David Beriain. La historia, producida en España, se enmarca en el conocido río sudamericano para adentrar al espectador en el mundo clandestino del narcotráfico y exponerlo alejado de clichés implantados por el cine y la televisión.

‘Drácula de Bram Stoker’, tradición visual para un clásico moderno


Gary Oldman es el 'Drácula de Bram Stoker' en la película de Francis Ford Coppola.El reciente estreno de Drácula: La leyenda jamás contada es una pieza más en este fenómeno revisionista del vampiro. Sin embargo, en el caso de este film la revisión es del personaje escrito por Bram Stoker, punto de partida de todo un fenómeno posterior que ya dura más de un siglo. Y más concretamente, del hombre antes del monstruo, algo que pocas películas sobre el conde han abordado. Una de esas pocas películas, posiblemente la más fiel a la novela epistolar del escritor irlandés, es la que realizó en 1993 Francis Ford Coppola (El padrino), cuyo respetuoso título ya indica en cierto modo dicha fidelidad. Y aunque han pasado poco más de 20 años, Drácula de Bram Stoker puede ser considerada como un clásico tanto en su apuesta visual como en la carga dramática del protagonista, algo que muchas veces se desestima para potenciar el lado violento y sangriento del mismo.

Porque si algo caracteriza al film es que las técnicas utilizadas para dar vida al mundo sobrenatural en el que vive el vampiro son, por decirlo de algún modo, tradicionales. En este sentido son reveladores algunos pasajes de los contenidos extras que diversas ediciones en DVD y Blu-ray contienen. Momentos del film como los ojos de Drácula observando sobreimpresionados un tren de pasajeros, las diversas secuencias de acción a caballo o las escenas de batalla iniciales son buenos ejemplos. Todo ello, independientemente de que sea más o menos acertado, imprime al film un carácter único, acorde con la historia que narra y la época en la que se enmarca, en la que el cine era considerado casi como una atracción de feria más. Pero además, genera cierta nostalgia y una capacidad física que no tienen los actuales films de vampiros. Dicho de otro modo, este recurso a las técnicas más tradicionales, que evidentemente utilizan mecanismos reales, hace que los personajes puedan interactuar con algo auténtico, algo que indefectiblemente se traslada al conjunto.

Aunque si algo distingue a Drácula de Bram Stoker del resto de versiones del personaje es la facilidad que tiene Coppola para fundir en la historia drama y sangre, romance y violencia. Algo que, por otro lado, sabe trasladar James V. Hart (Contact), guionista del film, desde la novela. En efecto, desde el primer instante el carácter trágico del protagonista queda patente, lo que le convierte más en una figura de la que sentir lástima que en una criatura salvaje y violenta a la que temer. El hecho de que todo gire alrededor del amor perdido y de un sentimiento que es más fuerte que la muerte hace que el resto de conceptos, todos ellos de vital importancia para conformar el carácter final de cada uno de los roles, se conviertan en meros aderezos. Así, Drácula no es una criatura fuerte cuyo que se mueva por un afán individualista, sino que queda retratado como un ser condenado a buscar el amor por toda la eternidad y a alimentarse de otro ser humano para subsistir.

Y es en esos primeros minutos donde, además, la película conecta directamente con la historia real de Vlad Tepes, el “empalador”, algo en lo que en principio se inspira la última de las versiones del famoso vampiro. La verdad es que el film de Coppola ha dejado en el imaginario colectivo un sinfín de referencias y referentes culturales, desde el aspecto de Drácula cuando es anciano, hasta la amiga de la protagonista convertida en vampiresa con un vestido blanco impoluto. Pero entre todas ellas una de las más señaladas es su forma de narrar las luchas del conde contra los otomanos y la ya famosa armadura roja que alude directamente a un cuerpo humano sin piel. El carácter dramático de estas primeras secuencias, con el suicidio de su amada, su rechazo a la religión y la cruz pétrea sangrando por la herida de una espada, predispone al espectador a una historia diferente, pero también ofrece un trasfondo emotivo que marca por completo el devenir del desarrollo dramático posterior.

Actores, sangre y tradición

Por supuesto, buena parte del éxito de Drácula de Bram Stoker reside en el reparto, quizá no el mejor en lo que a calidad interpretativa se refiere pero sin duda el más adecuado para los personajes. Ni qué decir tiene que en esa categoría de “calidad interpretativa” quedan excluidos tanto Gary Oldman (El topo) como Anthony Hopkins (Hitchcock), pues ambos convierten a sus personajes, Drácula y Van Helsing respectivamente, en roles atemporales, incapaces de clasificar y, hasta la fecha, posiblemente los mejores que se han visto en una pantalla (aunque sobre esto, como no podría ser de otro modo, habrá discrepancias). El primero dota a su vampiro de un trasfondo trágico perfecto y único, convirtiendo al personaje en un ser atormentado cuya búsqueda del amor choca frontalmente con su naturaleza violenta y condenada a causar daño en el ser humano. El segundo quita gravedad al supuesto archienemigo para convertirle en un rol inteligente, conocedor de su propia inteligencia y, en consecuencia, divertido e irónico.

No quiere decir esto que el resto de intérpretes no logren una labor notable, pero lo cierto es que ninguno de ellos logra alcanzar la presencia de los dos anteriores, que se debaten en duelo para dilucidar quién es capaz de captar mayor atención de la cámara. Tanto Keanu Reeves (Matrix) como Winona Ryder (El protector), cuyos personajes deberían de tener algo más de peso narrativo, se convierten en meros engranajes para hacer avanzar la acción, sin alcanzar a tener una personalidad propia capaz de sobreponerse a la naturaleza que les otorga la historia. No hablemos ya de los secundarios, auténticos testigos de todo lo que ocurre sin mayor relevancia que la de participar en la batalla final para, en cierto modo, equilibrar fuerzas con un ser sobrenatural.

Pero como decía al antes, su presencia es la más adecuada para los personajes, pues ofrecen ese aspecto tradicional y clásico que mencionaba al principio. Clasicismo que incluso podría encontrarse en las secuencias más violentas y sangrientas de la historia, que también existen. Al fin y al cabo, es un vampiro, y el componente sangriento es inseparable. Más que clasicismo, habría que hablar de homenajes. Coppola aprovecha una puesta en escena clásica para introducir referencias, algunas más veladas que otras, a grandes clásicos del género de terror. Quien haya visto El resplandor (1980) encontrará cierto parecido entre este film y la sangre entrando a chorro en la película sobre el conde Drácula. Quien haya visto Nosferatu (1922) podrá recordar la llegada en barco o el uso de las sombras por parte del director de Apocalypse Now (1979), sobre todo en el castillo del conde.

Todo ello, más que convertir a Drácula de Bram Stoker en un compendio referencial, otorga al film una entidad propia y única, capaz de sobreponerse a versiones anteriores y de ser una referencia para versiones sucesivas. Francis Ford Coppola, en su intento por homenajear la novela, convierte su película en una cinta personal que, al igual que su base literaria, combina inteligentemente el romance y el drama, salpicándolo de violencia y cierto aire malsano cuando la ocasión lo requiere. La apuesta del director por técnicas tradicionales en lugar de las, en aquel momento, incipientes herramientas digitales, otorga a la obra una naturaleza distinta que se integra en la historia como si de una pieza más del puzzle se tratara, evitando distracciones innecesarias y generando una mayor credibilidad a lo que se ve en pantalla. Un clásico moderno, por tanto, concebido de este modo en todos y cada uno de sus elementos.

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