‘Érase una vez… en Hollywood’: aquellos maravillosos 60


Tarantino es de los pocos directores que crean opiniones muy enfrentadas. A algunos les encanta y otros le odian. No hay término medio. Por eso su novena película va a ser, casi con toda probabilidad, objeto de un duro debate. Y es que, como ya ocurriera en Los odiosos ocho (2015), el director ha perdido algo de ritmo en sus films. O más bien, lo ha dejado de lado momentáneamente. Pero todo tiene un motivo.

Y en el caso de Érase una vez… en Hollywood ese motivo no es otro que transportar al espectador a una época diferente. Una época en la que los grandes directores y los grandes actores eran los protagonistas de una historias en las que los efectos especiales eran accesorios. Y ese viaje atrás en el tiempo no es solo con una historia tan sólida como original y fascinante, sino que también afecta al lenguaje audiovisual que utiliza Tarantino, aprovechando largos planos, movimientos de personajes en la profundidad de campo y captando las emociones de los personajes hasta niveles poco vistos en el cine actual. Y, por supuesto, la música, de nuevo impecable. Todo ello conforma un relato mágico, puede que a veces lento pero indudablemente divertido. Un viaje al corazón de Hollywood a través de los ojos de unos personajes en la órbita de los grandes nombres del séptimo arte.

Pero a pesar de ese cambio en el lenguaje y de una cierta falta de ritmo, el estilo Tarantino sigue estando ahí, y más fresco que nunca. Sus constantes saltos temporales vuelven a ser una seña de identidad, en esta ocasión como si se tratara de un Quijote que relata anécdotas pasadas en lugar de historias (algunas tan largas que pueden generar algo de confusión cuando se retoma la historia principal). Sus actores sencillamente están perfectos (el reparto es un desfile de grandes estrellas), en particular el dúo formado por Leonardo DiCaprio (Origen) y Brad Pitt (Máquina de guerra), dos personajes en un momento de transición en sus vidas que se aferran a un pasado glorioso mientras tratan de comprender y aceptar su nuevo lugar en el mundo del celuloide. Y por si alguien dudaba de la agilidad y brutalidad del director, esa secuencia final tan salvaje como irónica y divertida que viene a imponer justicia en un trágico suceso histórico, al más puro estilo Malditos bastardos (2009).

Así que sí, Érase una vez… en Hollywood es una película de Tarantino. Con todas las letras. Y es una gran película de Tarantino. Puede que guste más a los más cinéfilos, pero desde luego que la película debería de estudiarse como un gran ejemplo de mimetismo audiovisual. Actores y director asumen lenguaje, posición corporal y narrativa audiovisual para, literalmente, transportarse a ese final de los años 60 en el que el cine y la televisión todavía no estaban a la misma altura, en el que el movimiento hippie seguía estando en las calles y en el que Charles Manson todavía andaba en libertad. Un homenaje a otra época, a nuestros padres y abuelos, a todos aquellos actores, directores, guionistas y productores que nos han dejado obras maestras de la Historia del Cine. En definitiva, una obra con constantes referencias al pasado que debería ser un referente para el cine del futuro, al menos para ese cine que no necesita de efectos digitales para causar sensación.

Nota: 8,5/10

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Tarantino presenta su cuento ‘Érase una vez en… Hollywood’


El tercer fin de semana de agosto apunta a ser uno de los más interesantes del panorama cinematográfico a pesar de los pocos estrenos que llegan adelantados al jueves día 15 por el festivo del Día de la Asunción. De hecho, tan solo cuatro títulos llegan a la cartelera española, y al menos uno de ellos presenta el suficiente atractivo en todos los aspectos como para asegurar el llenado de salas.

Se trata de Érase una vez en… Hollywood, noveno film de Quentin Tarantino (Los odiosos ocho) que, haciendo gala de nuevo de su fusión entre humor y drama, aborda el Hollywood de los años 60. En concreto, la trama tiene como protagonistas a una estrella de la televisión y su doble durante muchos años, que en 1969 tratan de abrirse camino en la industria del cine, que ya casi no reconocen. Y como también suele ser habitual, el reparto de esta coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y China está integrado por un importante número de actores conocidos, encabezados por Leonardo DiCaprio (El renacido), Brad Pitt (Aliados), Margot Robbie (María, reina de Escocia), Bruce Dern (Warning shot), Al Pacino (Corrupción y poder), Timothy Olyphant (Behold my heart), Kurt Russell (Guardianes de la galaxia vol. 2), Dakota Fanning (Ocean’s 8), Damian Lewis (serie Billions), Emile Hirsch (La autopsia de Jane Doe) y Luke Perry (serie Riverdale), este último en el que es su último trabajo antes de fallecer.

Puramente británica es A 47 metros 2: el terror emerge, secuela del film de 2017 que, en clave de aventura dramática con dosis de terror, arranca cuando una adolescente se muda de mala gana a México con su padre y su nueva familia. Él es investigador en una antigua ciudad maya sumergida bajo el agua, por lo que la joven se ve obligada a pasar el tiempo con su hermanastra. Aburridas, las dos adolescentes terminan adentrándose en una cueva junto a dos amigas. Allí descubren un lugar de enterramiento maya sumergido, pero también una trampa mortal en la que enormes tiburones blancos podrían terminar con sus vidas. Dirigido por Johannes Roberts, responsable de la cinta original, el film está protagonizado por Sophie Nélisse (La historia del amor), Corinne Foxx, Brianne Tju (serie Life after first failure), Sistine Rose Stallone, John Corbett (Mi gran boda griega 2) y Brec Bassinger (Killer under the bed), entre otros.

Francia e Italia colaboran en La casa de verano, comedia dramática dirigida, protagonizada y coescrita por Valeria Bruni Tedeschi (Un castillo en Italia) que, ambientada en la Costa Azul, gira en torno a una mujer que pasa las vacaciones de verano con su hija en una casa apartada del mundo. Rodeada de familia, amigos y empleados, utilizará ese tiempo para recuperarse de su reciente ruptura sentimental mientras prepara el guion de su próxima película. El reparto principal se completa con Pierre Arditi (En la flor de la vida), Valeria Golino (El nombre del bambino), Noémie Lvovsky (Monsieur Chocolat) y Yolande Moreau (Crash test aglaé).

Terminamos el repaso semanal con la española La virgen de agosto, cinta dirigida por Jonás Trueba (La reconquista) y planteada a modo de película-diario. La protagonista es una mujer a punto de cumplir 33 años que cada año, como si de un acto de fe se tratara, se queda en Madrid durante el mes de agosto. Los días y las noches se convierten en tiempo de oportunidades, descubriendo nuevas personas a las que ayudar sin saber que, en realidad, se ayuda a sí misma. Itsaso Arana (Acantilado) protagoniza este film que también escribe, y frente a las cámaras está acompañada por Vito Sanz (Miamor perdido), Isabelle Stoffel (Los exiliados románticos), Luis Alberto Heras y Joe Manjón (Framed).

Los Oscar dejan muchas sorpresas entre algunos premios previstos


'Mad Max: Furia en la carretera', 'El renacido' y 'Spotlight' ha sido las grandes triunfadoras de los Oscar 2016.Puede sonar demasiado evidente, pero la 88ª edición de los premios Oscar ha combinado sorpresas y reconocimientos previsibles casi a partes iguales. Vamos, como suele ocurrir año tras año. Pero más allá del carácter reivindicativo de algunos discursos, este año destaca porque las sorpresas han estado distribuidas de forma irregular. Eso cuanto menos. Que finalmente haya sido Mad Max: Furia en la carretera la cinta con más estatuillas (un total de seis) ya define a la perfección lo que representan estos premios en esta edición.

Desde luego, la mayor sorpresa la ha dado Spotlight, que se ha llevado solo Mejor película y guión original. No es infrecuente que esto ocurra, la verdad, pero sí resulta curioso que finalmente haya sido este film el premiado cuando este año ha habido cintas mucho más completas que habrían merecido algún reconocimiento más. Y hablando de reconocimientos, el premio a Mark Rylance por El puente de los espías cabría interpretarlo en dos sentidos. Por un lado, el reconocimiento a la labor de este actor, cuyo papel es relativamente pequeño en el film. Por otro, una especie de disculpa a Steven Spielberg (La guerra de los mundos) al no haber recibido más nominaciones para su última joya.

Por lo demás, pocas novedades bajo los focos de Hollywood. Posiblemente que Leonardo DiCaprio se haya llevado su merecido y esperado Oscar, discurso medioambiental incluido, sea de lo menos interesante de una noche que pasará a la historia por un detalle tal vez insignificante, pero indudablemente revelador: Alejandro González Iñárritu, director de El renacido, se lleva por segundo año consecutivo el Oscar a Mejor director, algo que ha ocurrido en muy pocas ocasiones. Y ha sido los latinos, ahora que está en boca de todo el mundo el racismo de Hollywood por no nominar a actores y directores afroamericanos, los que han acaparado este premio en las tres últimas ediciones. Y al igual que Iñárritu, Emmanuel Lubezki también repite, en su caso como Mejor fotografía por la cinta de supervivencia más angustiosa de los últimos años.

Otra curiosidad. A pesar de las grandes canciones que siempre han tenido las películas de James Bond, nunca habían ganado un Oscar hasta que llegó Adele y su maravillo ‘Skyfall’. Bueno, pues el siguiente film del agente secreto más famoso del cine vuelve a repetir hazaña, esta vez gracias a la voz de Sam Smith en ‘Writing’s on the Wall’. Y ya que estamos en la música, no hay que pasar de largo la mención a Ennio Morricone, autor de algunas de las grandes bandas sonoras del cine y que recibe, a sus 88 años (los mismos que tiene Oscar, por cierto), este premio por primera vez gracias a Los odiosos ocho. Al menos esta injusticia cinematográfica se ha resuelto a tiempo.

En definitiva, unos premios muy repartidos, es cierto, pero con un sabor de boca extraño. Que tantas y tan buenas películas sean reconocidas siempre es bueno, incluso imprescindible, pero en esta ocasión el reparto de estatuillas ha sido un tanto extraño. Que la denuncia sobre los abusos de la Iglesia Católica en Boston solo logre dos estatuillas parece más un intento por evidenciar la denuncia social que por reconocer sus méritos (muchos más que los de guión y película, si realmente se quieren reconocer). Y que solo Brie Larson haya sido premiada por La habitación limita notablemente la realidad dramática de este film. Todo ello invita a pensar, y eso es algo que cada vez parece confirmarse más, que las mejores películas del año no son las que reciben más premios. Ni siquiera las que reciben los premios más importantes. Son aquellas, si es que la calidad se puede medir de forma objetiva, que más candidaturas acaparan.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 88ª edición de los Oscar.

Mejor película: Spotlight.

Mejor director: Alejandro González Iñárritu, por El renacido.

Mejor actor principal: Leonardo DiCaprio, por El renacido.

Mejor actriz principal: Brie Larson, por La habitación.

Mejor actriz de reparto: Alicia Vikander, por La chica danesa.

Mejor actor de reparto: Mark Rylance, por El puente de los espías.

Mejor película de animación: Del Revés (Inside Out).

Mejor película de habla no inglesa: El hijo de Saul, de László Nemes (Hungría).

Mejor guión adaptado: Adam McKay & Charles Randolph, por La gran apuesta.

Mejor guión original: Tom McCarthy & Josh Singer, por Spotlight.

Mejor documental: Amy, la chica detrás del nombre, de Asif Kapadia.

Mejores efectos visuales: Andrew Whitehurst, Paul Norris, Mark Ardington & Sara Bennett, por Ex_Machina.

Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki, por El renacido.

Mejor montaje: Margaret Sixel, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor diseño de producción: Colin Gibson & Lisa Thompson, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor vestuario: Jenny Beavan, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor maquillaje: Lesley Vanderwalt, Elka Wardega & Damian Martin, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor banda sonora: Ennio Morricone, por Los odiosos ocho.

Mejor canción original: Jimmy Napes & Sam Smith, por Writing’s on the Wall (SPECTRE).

Mejor mezcla de sonido: Chris Jenkins, Gregg Rudloff & Ben Osmo, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor montaje de sonido: Mark Magini & David White, por Mad Max: Furia en la carretera.

Mejor cortometraje: Tartamudo, de Benjamin Cleary.

Mejor corto animado: Historia de un oso, de Gabriel Osorio Vargas.

Mejor corto documental: A girl in the river: The price of forgiveness, de Sharmeen Obeid-Chinoy.

‘El renacido’: sobreviviendo a una experiencia fílmica excepcional


Leonardo DiCaprio es 'El renacido' de Alejandro G. Iñárritu.Se ha anunciado como la película del año, como el título que arrasará en la gala de los Oscar. No sé si finalmente eso llegará a ocurrir, pero desde luego lo nuevo de Alejandro G. Iñárritu después de Birman o (La inesperada virtud de la ignorancia) es uno de los proyectos más complejos, arriesgados, bellos e intensos que puede vivirse en una sala de cine. Y el principal motivo es que, aunque se ha vendido como una cinta de supervivencia, en realidad es mucho más, ofreciendo una complejidad emocional tan sutil que puede pasar desapercibida en un primer momento.

Desde la fotografía hasta la banda sonora, pasando por la interpretación o la puesta en escena, todo en El renacido (The revenant) está al servicio de un único fin: narrar la angustiosa búsqueda de venganza de un padre asediado por el dolor, los enemigos y un paraje inhóspito. Bajo esta premisa, por ejemplo, Iñárritu vuelve a recurrir a los planos secuencia en los momentos dramáticos más intensos, introduciendo al espectador no solo en la acción, sino en el miedo y la adrenalina de los personajes. Que el ataque inicial es una de las mejores secuencias del año es indudable, del mismo modo que el ataque del oso es imborrable una vez se ha tenido la suerte de verlo.

Pero de nuevo, la película es mucho más. Si Leonardo DiCaprio (La playa) se merece todos los premios habidos y por haber (y no por las exigencias físicas precisamente), lo de Tom Hardy (Warrior) empieza a resultar clamoroso. Su encarnación de un hombre asqueado con los nativos americanos y motivado únicamente por el dinero es excepcional, generando algunos de los instantes más interesantes desde un punto de vista puramente dramático. Y son solo los dos ejemplos más evidentes de un reparto sin parangón. Si a esto añadimos una fotografía con luz natural que aprovecha al máximo las posibilidades del paisaje, una banda sonora que incide en la angustia del protagonista, y algunos momentos realmente indigestos, lo que se obtiene es un film excepcional.

Habrá quien diga, como de hecho ya puede oírse, que El renacido (The revenant) es muy lineal, que su trama no afronta grandes giros argumentales ni posee un desarrollo de personajes excesivamente profundo. Y hasta cierto punto, podría ser cierto. Pero una reflexión algo más pausada de lo visto en esta historia de dos horas y media desmonta todo argumento posible. Su intensidad dramática, la venganza como hilo conductor tanto de héroes como de enemigos, y el perfecto y preciosista acabado formal hacen de esta obra una narración intensa, emocional y por momentos angustiosa. Y el cine al final es eso: hacer que el espectador viva una película.

Nota: 9/10

Leonardo DiCaprio es ‘El renacido’ ante la mirada de ‘Carol’


Estrenos 5febrero2016Febrero comienza con fuerza en el campo de los estrenos cinematográficos. No solo llega a las pantallas españolas el que está siendo el gran triunfador en todas las entregas de premios, sino que lo hace acompañado de otro film igualmente interesante y que ha generado tanta polémica como ovaciones. Y por primera vez en muchas semanas, este viernes, día 5, se estrenan pocas novedades, en concreto cuatro, siendo las dos principales las más interesantes.

Por supuesto, destaca por encima de todas El renacido (The revenant), drama con dosis de thriller y aventura que dirige Alejandro González Iñárritu (Birdman) y protagoniza Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street) en la que, según parece, será la interpretación que le lleve hasta el Oscar. Basado parcialmente en la novela de Michael Punke, la trama sigue el viaje de un cazador de pieles que, durante una de las cacerías, es atacado por un oso. Los encargados de cuidarle deciden robarle y abandonarle a una muerte segura en un bosque nevado. Sin embargo, logra sobrevivir y atravesar ese bosque buscando venganza. Y por si los nombres propios y la historia no son suficiente atractivo, el reparto se completa con Tom Hardy (Legend), Domhnall Gleeson (Star Wars: El despertar de la fuerza), Will Poulter (El corredor del laberinto), Paul Anderson (En el corazón del mar) y Lukas Haas (Transcendence).

El otro gran estreno es Carol, adaptación de la novela de Patricia Highsmith que gira en torno a la relación romántica que inician dos mujeres en los años 50. Su amor será la única herramienta para luchar contra una sociedad que pone innumerables obstáculos morales y éticos, pero también será la única salida para dejar atrás sus monótonas vidas. Dirigido por Todd Haynes (Lejos del cielo), este intenso drama está protagonizado por Cate Blanchett (Monuments Men), Rooney Mara (Her), Sarah Paulson (serie American Horror Story: Freak show), Kyle Chandler (La trama) y Jake Lacy (Intramural).

Entre estas pocas novedades también hay una española. Reverso es el título de la ópera prima escrita y dirigida por Carlos Martín, un thriller centrado en la extraña relación de dos amigos que han crecido retándose de una forma cuanto menos arriesgada. La última vez, sin ir más lejos, uno de ellos quedó en coma durante meses después de ser atropellado. Y aunque al salir del hospital pudo rehacer su vida, la muerte del padre de su suegro le lleva a buscar a aquel amigo para ajustar una vieja deuda pendiente. El reparto está encabezado por Iván Hermés (Somne), Raúl Mérida (Tres 60), Elena Ballesteros (Lo contrario al amor) y Mariana Cordero (La novia), además del propio Martín, que se reserva un papel.

Y también español es el documental Informe General II. El nuevo rapto de Europa, cinta que, tomando como referencia a su predecesora de 1976, desgrana las claves políticas, sociales, económicas y ecológicas del momento que se vive en el mundo, todo ello a través de las redes de comunicación y la cultura. Peter Portabella repite como director.

La 73 edición de los Globos de Oro confirma el año de DiCaprio


Alejandro González Iñárritu y Leonardo DiCaprio posan con sus Globos de Oro.La 73 edición de los Globos de Oro deja impresiones para todos los gustos. Ya sea en cine o en televisión, el reparto de premios puede que no haya sido todo lo justo que debería para algunos, pero desde luego representan mejor que anteriores ediciones la riqueza y calidad de las producciones del recientemente acabado 2015. Pero por encima de todo reconocen algo que Hollywood lleva retrasando algunos años, quizá demasiados: el reconocimiento a Leonardo DiCaprio como el gran actor en el que se ha convertido. El renacido, película con la que Alejandro González Iñárritu tratará de obtener por segundo año consecutivo los principales premios Oscar (el año pasado la agraciada fue Birdman), apunta a convertirse en la consagración del protagonista de El lobo de Wall Street (2013). Claro que su éxito conlleva la inmerecida derrota de otros actores, como es el caso de Michael Fassbender, gran perdedor de la noche a pesar de sus papeles en MacbethSteve Jobs.

Por lo demás, pocas novedades en los premiados del cine. Pocas, pero no ninguna. Desde luego, lo más llamativo es ese premio a Sylvester Stallone, quien no por casualidad ha hecho examen de conciencia y ha reconocido el mérito de un personaje como Rocky, su amigo y confidente a lo largo de los años, y que tantos éxitos le ha reportado, incluyendo un Oscar y, quién sabe, tal vez dos. Con todo, y teniendo en cuenta los nombres que integraban esa categoría de Mejor Actor Secundario, no deja de ser sorprendente que el protagonista de Los mercenarios 3 (2014) haya logrado el éxito de la noche.

A tenor de lo vivido en la noche del domingo al lunes, todo apunta a que la disputa de los principales premios estará entre El renacidoMarte, pero nadie debería perder de vista algunas de las cintas que, aunque en categorías ‘secundarias’, han igualado en número de Globos de Oro a las dos grandes triunfadoras, o al menos a una de ellas. Me refiero a Steve Jobs, uno de los retratos más interesantes del fundador de Apple que, gracias a la maestría de Aaron Sorokin (serie The newsroom), adquiere un nivel superior al esperado. El premio al Mejor Guión es, en este sentido, más que merecido, del mismo modo que el otorgado a Kate Winslet. Por cierto, de confirmarse que en los próximos Oscar tanto DiCaprio como Winslet ganan estos mismos premios se cerrará una especie de círculo que comenzó con Titanic allá por 1997.

Un genio en la jungla de las series

Y si en las categorías cinematográficas encontramos variedad y cierta justicia en los premios, en televisión ocurre prácticamente lo mismo. El gran triunfador, al menos en lo que a número de premios se refiere, es Mozart in the jungle. A diferencia de Transparent, la triunfadora de la pasada edición, la producción protagonizada por Gael García Bernal (Un pedacito de cielo) ahonda más en el carácter humorístico de sus personajes con un tono más fresco y dinámico, lo que sumado al gran trabajo de Bernal ha permitido que, esta vez sí, se alce con los principales premios.

Más discutible resultan otros galardonados, como es el caso de la cantante Lady Gaga, quien se ha impuesto como Mejor Actriz de Miniserie por American Horror Story: Hotel. Sin dudar en ningún momento de su merecimiento, la labor que realiza, por ejemplo, Kirsten Dunst en la segunda temporada de Fargo es simplemente brillante, sobre todo porque gracias a su labor el espectador asiste a una transformación psicológica y casi física del personaje, algo sumamente complejo tanto para la narrativa como para la interpretación.

Pero en cualquier caso, la impresión general de esta 73 edición de los Globos de Oro es la de un palmarés ajustado a la realidad del panorama cinematográfico y televisivo actual. Si consideramos, como suele ser habitual, que son la antesala de los Oscar (o al menos una guía para los premios cinematográficos más codiciados del mundo), todo apunta a que Leonardo DiCaprio será el triunfador y a que González Iñárritu logrará algo que muy pocos, por no decir ninguno, han conseguido (dos premios seguidos en Mejor Película y Director). Habrá que esperar. Por lo pronto, a continuación encontraréis la relación completa de los premiados.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: El renacido.

Mejor Película Comedia/Musical: Marte.

 Mejor Director: Alejandro González Iñárritu, por El renacido.

Mejor Actor Dramático: Leonardo DiCaprio, por El renacido.

Mejor Actor Comedia/Musical: Matt Damon, por Marte.

Mejor Actriz Dramática: Brie Larson, por La habitación.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Jennifer Lawrence, por Joy.

 Mejor Actor Secundario: Sylvester Stallone, por Creed. La leyenda de Rocky.

Mejor Actriz Secundaria: Kate Winslet, por Steve Jobs.

Mejor Guión: Aaron Sorokin, por Steve Jobs.

Mejor Banda Sonora: Ennio Morricone, por Los odiosos ocho.

Mejor Canción: Sam Smith por ‘Writting’s on the wall’, de Spectre.

Mejor Película en Lengua Extranjera: El hijo de Saúl (Hungría).

Mejor Película de Animación: Del revés.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: Mr. Robot.

Mejor Actor Drama: John Hamm, por Mad Men.

Mejor Actriz Drama: Taraji P. Henson, por Empire.

Mejor Serie Comedia: Mozart in the jungle.

Mejor Actor Comedia/Musical: Gael García Bernal, por Mozart in the jungle.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Rachel Bloom, por Crazy ex-girlfriend.

Mejor Miniserie/Telefilme: Wolf Hall.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Oscar Isaac, por Show me a hero.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Lady Gaga, por American Horror Story: Hotel.

Mejor Actor Secundario Miniserie/Telefilme: Christian Slater, por Mr. Robot.

Mejor Actriz Secundaria Miniserie/Telefilme: Maura Tierney, por The affair.

‘Origen’, o la influencia del subconsciente en el tiempo y el espacio


'Origen' es uno de los films más complejos de Christopher Nolan.Ya he comentado alguna vez en este pequeño rincón de Internet que prácticamente todos los directores basan su filmografía en la obsesión por un concepto. Steven Spielberg (Lincoln), por ejemplo, se asocia normalmente con la familia y todo lo que eso conlleva; Martin Scorsese (Casino) es sinónimo de mafia; Woody Allen (Midnight in Paris) es la viva imagen del nerviosismo y la psicología. Evidentemente, filmografías tan ricas no pueden definirse por completo en base a estas ideas, pero sí que permite hacernos una idea de cuál es el sentido general de sus películas, al menos de la gran mayoría o, en todo caso, de las más aclamadas. Hace ahora algo más de dos años, cuando estaba a punto de estrenarse El caballero oscuro: La leyenda renace, titulaba una entrada de la siguiente manera: “Christopher Nolan, o la revolución del suspense y del thriller“, en la que mencionaba como una de sus obras más completas Origen (2010). Pero tras este título se esconde algo más.

De hecho, si atendemos a lo dicho en esa pequeña introducción, a Christopher Nolan se le puede asociar con una obsesión por el uso del tiempo, por su relatividad y los efectos que esto causa en la narrativa cinematográfica. Su más reciente película, Interstellar, sigue esta senda, aunque es el film protagonizado por Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street) el que puede considerarse como la máxima expresión de este concepto. La historia, desde luego, no deja lugar a dudas: un ladrón de guante blanco especializado en robar ideas del subconsciente a través de los sueños es contratado para introducir una idea en la mente de un empresario y generar así una reacción en cadena. Sin embargo, para lograrlo deberá introducirse en profundos niveles del subconsciente a los que nunca había llegado, creando un sueño dentro de otro sueño y poniendo en peligro su propia conciencia al existir una alta probabilidad de que no llegue a despertar nunca.

Es precisamente esta idea de un sueño dentro de otro lo que permite al director y guionista (esta vez sin su hermano, Jonathan Nolan, autor de la serie Person of interest) manejar el tempo narrativo a su antojo. No se trata de una ruptura como la que lleva a cabo Tarantino en sus films, sobre todo en Pulp fiction (1994), sino de jugar con las diferentes realidades que ofrece una visión del tiempo diferente. El hecho de que los diferentes espacios posean un paso del tiempo distinto pero influyan notablemente unos en otros genera un contraste visual cuyas posibilidades son casi infinitas, pues lo que el director maneja no son dos dimensiones (espacio y tiempo), sino tantas como desee (varios espacios y un tiempo visto desde diferentes perspectivas). El ejemplo más evidente en Origen es su clímax, en el que se combinan hasta tres niveles de conciencia en un único espacio de tiempo que transcurre de forma distinta en cada nivel, produciendo situaciones tan interesantes como complejas.

Todo ello, aplicado al thriller y al suspense, es lo que genera una revolución conceptual de un género en cuyas bases ya se encuentra, por su propia definición, un cierto manejo del espacio y del tiempo para crear elipsis e intriga. Se puede decir, por tanto, que esta vuelta de tuerca del director de Memento (2000) es un salto cualitativo del género, o al menos una visión algo más compleja de los pilares narrativos del mismo. Y eso es algo que puede verse en todos sus films, siendo la trilogía de Batman la más académica en este sentido. El sentido del drama, además, adquiere especial relevancia a medida que se desarrolla la trama, pues la complejidad que poco a poco se adueña del relato ofrece una concepción más completa del sentido general del film que nos ocupa. No obstante, es conveniente aclarar que la propia estructura de la película ya posee una cierta idea atípica del tiempo narrativo.

Recuerdos, sueños y realidad

En el caso de Origen esta idea atípica reside tanto en la temática que centra su desarrollo dramático como en la forma narrativa escogida. Como si de un aviso se tratara, Nolan comienza por una secuencia que no se corresponde con el inicio de la historia del protagonista, sino con un momento intermedio del film. Esta idea de “comenzar por el final”, o por el medio, predispone al espectador a una historia ya de por sí compleja, haciéndole partícipe además de toda la teoría psicológica y moral que se esconde tras estos viajes por el subconsciente y el mundo de los sueños. Pero en relación a esa complejidad que ya he comentado hay que destacar, entre otras cosas, todo lo que rodea al manejo del espacio y del tiempo que caracterizan al film, y que no es otra cosa que el auténtico tiempo del ser humano, es decir, pasado, presente y futuro.

El director juega en el film con los recuerdos y la realidad hasta el punto de convertirlos en una suerte de sueños para el espectador. Sus saltos temporales hacia el pasado y hacia los recuerdos generan en el desarrollo de la trama un doble efecto. Por un lado, rompen la narrativa desde un punto de vista conceptual y puramente académico; por otro, establecen una serie de puentes entre diferentes puntos relevantes de la narrativa que no solo explican los acontecimientos, sino que dotan al conjunto de una entereza y suavidad formal que, por ejemplo, no tiene el film de Tarantino antes mencionado. Este manejo de la narrativa y de los tempos es lo que convierte a Christopher Nolan en un maestro, y a este film en uno de los más interesantes y atractivos de su filmografía que, por cierto, no supera la decena de títulos.

Aunque puede que la otra consecuencia sea aún más notable. El constante paso de la realidad al subconsciente, del presente al pasado, de lo real a lo irreal, termina por saturar la historia y crear en el espectador un caos controlado de ideas e impresiones. O lo que es lo mismo, es un film tan rico en ideas que obliga al espectador a pensar mientras atiende al film, creando sus propias conclusiones y sus propias interpretaciones de lo que ocurre en pantalla. Esto hay que sumarlo a un final abierto que puede no gustar al no tener una explicación directa, pero que supone el broche perfecto a una película que en todo momento juega con los riesgos de caer en un laberinto de sueños, subconscientes y muertes en vida. La necesidad de los personajes de aferrarse a una especie de tótem se convierte, en definitiva, en la necesidad del público de aferrarse a un final sólido, real y tangible. Una identificación que apela, como no podía ser de otro modo, a nuestro subconsciente.

El uso que hace Christopher Nolan del tiempo no se centra, por tanto, en la narrativa. Al menos no en primera instancia. Origen, como máximo representante de esta idea, enfoca su trama hacia un manejo del tiempo como concepto que afecta a los personajes, y por extensión a la trama. A diferencia de otros directores y películas, esta historia de ladrones, subconscientes y mundos oníricos busca en todo momento definir la influencia del tiempo y del espacio en los protagonistas y en la situación que viven, creando de este modo una serie de mundos paralelos que influyen unos en otros. No se trata, en definitiva, de un manejo del tiempo, sino de exponer la influencia del tempo en la historia. Si a esto añadimos una estructura narrativa sólida y unos personajes elaborados, nos encontramos con un film complejo e interesante en todos sus aspectos, niveles y subniveles.

‘Gravity’ vence en unos Oscar 2014 llenos de contrastes


La foto más famosa de los Oscars 2014.Ya sé que a estas alturas la mayor parte de la gente habrá leído, oído o visto todo tipo de comentarios, análisis y fragmentos de la 86ª edición de los Oscar. Y soy muy consciente de que acompañar un texto algo atrasado con una foto que ha dado la vuelta al mundo no es que sea muy adecuado. La tardanza responde a la necesidad de encontrar una palabra que trate de definir con la máxima exactitud posible las sensaciones que dejó la gala. Y creo que el término es contraste. Desde luego, la foto refleja perfectamente esa idea, pues la elegancia tradicional de este espectáculo queda plasmado en esa tendencia de moda entre los famosos que son las fotos hechas a uno mismo, o selfies. Evidentemente, la ceremonia dejó muchos más contrastes, como es la sensación de que, aunque justos, se ha hecho una gran injusticia. Y eso es lo realmente interesante.

Más allá de comentarios desafortunados (como decir que si 12 años de esclavitud no logra el Oscar a la Mejor Película es por racismo) o de ver a hombres y mujeres con trajes de miles de dólares comiéndose una pizza, lo que mejor plasma el carácter de la gala es echar una ojeada a los ganadores y, sobre todo, a los perdedores. O mejor dicho, al gran perdedor. Leonardo DiCaprio y El lobo de Wall Street se fueron con las manos vacías. El gran proyecto del actor de Titanic (1997) no logró ni una sola de las estatuillas a pesar de ser una de las grandes favoritas, sobre todo en algunas categorías como la de Mejor Actor. Aquí es donde se halla la gran contradicción de la gala. No creo que nadie dude de que tanto 12 años de esclavitud, con 3 premios, y Gravity, con 7 Oscars, han sido las grandes y justas vencedoras. Ni que los premios a los actores y actrices, por más que supongan una injusticia para otros (caso de Julia Roberts, por ejemplo), entran dentro de lo previsto.

Empero, que la película de DiCaprio no haya conseguido absolutamente nada abre la puerta a una impresión que no pocos espectadores y profesionales manifiestan desde hace algún tiempo, y es el hecho de que el actor va a tener que sufrir mucho para conseguir este premio. Estos día escuché el comentario de que DiCaprio no va a conseguir ningún premio si tenemos en cuenta que posiblemente no tenga otra oportunidad como esta. Personalmente, no creo que eso pase, pero sí es cierto que le ocurrirá lo que, por ejemplo, le ocurre a Steven Spielberg (Lincoln). Durante los últimos años ha demostrado que es algo más que una cara bonita (lo mismo que el ganador de este año, Matthew McConaughey), pero a tenor de lo ocurrido en este 2014 parece que va a tener que trabajar durante algunos años más para obtener un premio que persigue desde hace décadas.

Una gala de contrastes, en efecto. Sí, la ceremonia tuvo momentos mucho más distendidos que en otras ocasiones, dando una imagen menos encorsetada de las estrellas. Pero continuemos centrándonos en los ganadores. Las dos grandes triunfadoras dejan igualmente sensaciones encontradas. Habrá quienes defiendan la cinta sobre la esclavitud; otros la odisea espacial. Como suele ocurrir, en el centro se encuentra el punto de equilibrio. Porque sí, la película de Alfonso Cuarón (Y tu mamá también) es la mejor experiencia audiovisual del año. Posiblemente de la década. Desde un punto de vista narrativo es única, bella, casi perfecta. Su planteamiento a modo de ballet espacial capaz de seguir los suaves movimientos de la ingravidez es sencillamente genial. Sin embargo, como película en conjunto, como unión de todos y cada uno de los elementos que conforman una obra audiovisual, la cinta de Steve McQueen (Shame) puede que sea más completa, sobre todo gracias a un reparto en estado de gracia.

Lo mejor de todo esto, la mejor conclusión que se puede sacar de una entrega de premios tan llena de contrastes, es que hay un único ganador: el cine. Dado que los premios han estado tan repartidos, que incluso los perdedores de la noche no son tan perdedores si se analizan el resto de candidatos, el resultado debería ser positivo para la profesión a la que pertenecen y, por lo tanto, para todos. Siempre hay matices, por supuesto. Pero en líneas generales, estos Oscar 2014 han sido justos con todos. No haber dado a Gravity los premios que ha conseguido habría sido una gran injusticia. No haber reconocido la calidad de 12 años de esclavitud no habría tenido nada que ver con el racismo, sino con la falta de sensibilidad audiovisual. Haber dado algo a El lobo de Wall Street habría sido un resultado más justo. Pero no hay premios para todos.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 86ª edición de los Oscar.

Mejor película: 12 años de esclavitud de Steve McQueen.

Mejor director: Alfonso Cuarón por Gravity.

Mejor actor principal: Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club.

Mejor actriz principal: Cate Blanchett por Blue Jasmine.

Mejor actriz de reparto: Lupita Nyong’o por 12 años de esclavitud.

Mejor actor de reparto: Jared Leto por Dallas Buyers Club.

Mejor película de animación: Frozen, el reino del hielo de Chris Buck & Jennifer Lee.

Mejor película de habla no inglesa: La gran belleza de Paolo Sorrentino.

Mejor guión adaptado: John Ridley por 12 años de esclavitud.

Mejor guión original: Spike Jonze por Her.

Mejor documental: A 20 pasos de la fama de Morgan Neville.

Mejores efectos visuales: Gravity (Tim Webber, Chris Lawrence, Dave Shirk y Neil Corbould).

Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki por Gravity.

Mejor montaje: Alfonso Cuarón & Mark Sanger por Gravity.

Mejor diseño de producción: El Gran Gatsby 3D (Catherine Martin & Beverly Dunn).

Mejor vestuario: Catherine Martin por El Gran Gatsby 3D.

Mejor maquillaje: Dallas Buyers Club (Adruitha Lee & Robin Mathews).

Mejor banda sonora: Steven Price por Gravity.

Mejor canción original: Kristen Anderson-Lopez & Robert Lopez por Frozen, el reino del hielo.

Mejor mezcla de sonido: Gravity (Skip Lievsay, Niv Adiri, Christopher Benstead y Chris Munro).

Mejor montaje de sonido: Gravity (Glenn Freemantle).

Mejor cortometraje: Helium de Anders Walter & Kim Magnusson.

Mejor corto animado: Mr. Hublot de Laurent Witz & Alexandre Espigares.

Mejor corto documental: The lady in number 6: Music saved my life de Malcolm Clarke & Nicholas Reed.

‘Titanic’, la grandiosidad de una pequeña historia de amor


Kate Winslet y Leonardo DiCaprio tratan de escapar del 'Titanic'.Ésta es la semana de los Oscars. Y este puede ser el año de Leonardo DiCaprio, quien gracias a El lobo de Wall Street puede quitarse una espina que lleva largo tiempo clavada en su carrera profesional. Carrera que, por cierto, tuvo su principal punto de inflexión en Titanic, la cinta dirigida en 1997 por James Cameron (Terminator) y que fue prácticamente el último papel de chico guapo adolescente que interpretó. Pero su historia con esta cinta va mucho más allá. No es casualidad que en Toma Dos abordemos hoy este film en la entrada 700 del blog. Ganador de 11 estatuillas y nominado a prácticamente todo lo que podía estar nominado, el gran ausente aquella noche fue el propio DiCaprio, que no logró estar entre los cinco candidatos a Mejor Actor. Y a pesar de lo que eso puede significar a nivel global para un film de esta envergadura, hay que reconocer que no fue una decisión desafortunada.

Desde un punto de vista puramente narrativo la cinta es prácticamente perfecta. Apenas existen lagunas en su ritmo, ni siquiera en la tradicional depresión que suele producirse al comienzo del segundo acto. Y esto es gracias a una idea que escuché no hace mucho y que creo resume perfectamente el film: el acierto de Cameron estriba en que, a pesar de conocer el final, su historia se aleja notablemente del entorno en el que se desarrolla. Es decir, que lo que narra no es el hundimiento del famoso barco, sino una historia de amor que bien podría haber tenido lugar en tierra firme. Una historia de amor algo típica pero que, por las circunstancias, adquiere tintes de grandeza. Puede que a muchos les resulte empalagoso el carácter romántico de buena parte de su metraje (al menos hasta el espectacular clímax), pero tal vez la mejor evidencia de su grandeza está en que se ha convertido en un clásico del género por derecho propio en menos de 15 años.

Pero como decía, la historia de amor es bastante tópica. Incluso dentro de dichos tópicos el espectador puede encontrar ciertos rasgos distintivos, como es el personaje de Kate Winslet (Un dios salvaje). De hecho, es gracias a la firmeza en su definición que la historia logra aguantarse casi por sí sola, pues los conflictos morales y sociales en los que se ve inmersa (y de los que no puede escapar por las evidentes restricciones físicas) dibujan un espacio único para el drama y la intriga. Con esto no quiero decir que la labor de DiCaprio no sea loable… para el personaje que afronta. Porque mientras ella posee numerosos niveles de interpretación y no pocos contrastes, el personaje de Jack es mucho más lineal, menos conflictivo. Su estatus social, sus sueños de una vida mejor, su facilidad para encajar en cualquier cita social, … todo ello le define como un rol sin aristas, el “bueno” de la película cuyos mayores retos se encuentran en los demás, no en él mismo.

Sea como fuere, es gracias a esta historia de amor relativamente sencilla y típica que Titanic adquiere la grandeza que adquiere. El hecho de que durante años fuese la película más cara de la Historia o la grandiosidad de algunos de sus planos (sobre lo que hablamos a continuación) no son más que adornos para algo mucho más simple. Un buen ejemplo de que las historias, a pesar de lo que las rodea, deben ser directas y clásicas, sin excesivas complicaciones y con un objetivo claro. Eso es algo que Cameron siempre ha tenido claro, y tal vez sea por eso que sus films siempre han tenido el éxito que han tenido. Y tal vez sea por eso que siempre se les ha tachado de simplones desde un punto de vista dramático. Para gustos los colores.

Un icono de la espectacularidad

El hundimiento del 'Titanic' marcó un antes y un después en el cine.Todos estos elementos son, en definitiva, lo que sustenta al film. Curiosamente, es también lo que menos suele apreciarse, al menos a primera vista, en el mismo. A nadie se le escapa que si algo destaca en la historia, por encima de todo, es el despliegue visual que realiza Cameron. Su visión del hundimiento, el exhaustivo estudio de cómo debió ser en base a la posición de los restos en el fondo del mar y la grandiosidad y majestuosidad con la que reprodujo todos y cada uno de los detalles sorprendió a propios y extraños. Aquellos que seguimos con cierto interés su carrera sabemos que ha tenido siempre tendencia a la libertad que ofrecen los planos abiertos y las sensaciones encontradas que generan cuando se combinan con secuencias en espacios cerrados.

Pero lo que logró con Titanic fue algo fuera de lo común. La planificación utilizada, con grandes movimientos de cámara que se mueven por el barco como si de un baile de salón se tratara, determina no solo el carácter romántico y delicado de la historia principal, sino que dota a ese epicentro dramático de un carácter casi histórico, como si su historia estuviera fuertemente unida al destino del barco. Gracias a ello, el espectador se deja imbuir por un desarrollo que le lleva a empalizar completamente con los protagonistas, hasta el punto de desconocer por completo el desenlace de la tragedia que ya fue de por sí el choque con el iceberg. En buena medida, todo esto es gracias a un sentido grandilocuente de la narrativa audiovisual, a una necesidad innata de utilizar no solo grandes decorados, sino a aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen.

En la retina quedan, por ejemplo, la presentación inicial del barco o la de los personajes (ella desvelándose bajo un sombrero, él simplemente con su mirada), los primeros momentos en los que la cámara nos adentra por los salones y las estancias y, cómo no, el famoso hundimiento, espectáculo por el que muchos pagamos inicialmente la entrada en su momento y que, al final, se convierte casi en una anécdota ante la cantidad de acontecimientos que se suceden en el film. Puede parecer evidente que la historia sobre este trágico accidente debe contener algo más que el mero choque con el hielo. Pero lo que distingue a Cameron sobre los demás es que fue lo suficientemente inteligente para contar una historia que nada tiene que ver con el barco, y que sin embargo ha logrado identificar al mismo con el romance.

No cabe duda de que eso es gracias a las constricciones naturales que presenta un escenario como el de Titanic, donde nadie puede huir y donde todos terminan encontrándose. Un espacio que obliga a todos los personajes, desde los principales a los secundarios, a enfrentarse a sus propios miedos y a su verdadero yo. Por supuesto, el hundimiento saca a flor de piel la verdadera naturaleza del ser humano. Pero más allá de eso, la película de James Cameron logra que el peligro que todo el mundo sabe que llegará quede en un segundo plano, como si de una nube negra y amenazadora se tratara. El interés, por tanto, se centra en cómo los personajes son capaces de afrontar sus problemas, sus anhelos y sus miedos. Esto es lo que convierte al film en el clásico que es. Y ese es el motivo por el que DiCaprio no estuvo entre los nominados.

La falta de atractivo debilita a la taquilla liderada por DiCaprio


Era presumible pensar que, tras el empujón que dieron la semana pasada El lobo de Wall Street y las nominaciones a los Oscar a la taquilla española, el fenómeno se invertiría durante el último fin de semana. Lamentablemente, así ha sido, y buena parte de la responsabilidad recae en el poco interés generado por los estrenos, de los que solo dos se han colado entre los 10 más vistos. Todo esto se traduce en 6,81 millones de euros repartidos entre todos los films, lo que representa un 14% menos que la semana anterior aproximadamente. Viendo el vaso medio lleno, la inminente llegada a la cartelera de candidatos a los Oscar y propuestas más interesantes hará subir de nuevo, casi con toda probabilidad, las cifras en España.

Mientras eso ocurre, esta semana repite como la más taquillera la película de Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio, que ya han colaborado, entre otras, en Shutter Island (2010). Su comedia pierde un 16,3%, o lo que es lo mismo, recauda 2,21 millones de euros. Su total en estos 10 días se sitúa muy cerca de los 6 millones, por lo que no sería extraño que terminara en el entorno de los 12 millones de euros, aunque sin duda los próximos estrenos van a afectar mucho a su evolución. En segundo lugar también volvemos a encontrar La ladrona de libros, que en cierto modo inicia una nueva clasificación. Su recaudación se queda en los 618.800 euros, un 26% menos que hace siete días y una cantidad muy alejada de la conseguida por su predecesora. Su montante total se queda a las puertas de los 3 millones, cifra que superará en breve, teniendo ahora como objetivo alcanzar los 5 millones de euros.

El primer estreno que nos encontramos es Hércules: El origen de la leyenda, que se distribuye en 246 salas y obtiene 595.698 euros. Esto deja una media de 2.422 euros, balance que la convierte en el film nuevo más en forma de la taquilla a pesar de las malas críticas. Aunque habrá que esperar a ver cómo evoluciona, lo normal sería que no logre mucho más allá de los 2 millones de euros, tal vez quedándose en un punto intermedio entre los 2 y los 3 millones.

Cuarta posición para Agosto, que pierde algo más del 33% y se queda en los 375.143 euros recaudados. 2,17 millones de euros es lo que lleva obtenido hasta la fecha, y lo normal sería que llegara a los 3 millones o, al menos, se quedara a las puertas. Todo dependerá, claro está, de su aguante hasta los Oscars y de su éxito en dicha gala de premios. Por su parte, El médico se queda en mitad del ranking con 353.174 euros (-26,4%). Quinta semana en cartel y casi 5,7 millones de euros recaudados. Su techo, de seguir así, podría situarse muy próximo a los 7 millones de euros.

Otra que repite posición es 12 años de esclavitud, que tras volver a colarse en el top 10 la semana pasada logra en los tres días que aquí comentamos 314.548 euros, un 12,7% menos. Su total supera por poco los 4 millones de euros, y lo normal sería que terminará en alguna cifra entre los 4,5 y los 5 millones de euros. En el puesto séptimo nos encontramos con el otro estreno de la semana en este ranking, Mindscape, que con una distribución de 154 pantallas logra casi 291.000 euros. Su media también se queda a las puertas, en este caso de los 2.000 euros. Estos datos llevan a pensar que terminará su vida en salas con una cifra próxima a los 750.000 euros como máximo.

La cinta más veterana la encontramos en la siguiente posición. Frozen: El reino del hielo pierde un 32% y se queda en 279.534 euros. Eso sí, su total suma ya 14,75 millones de euros, y no debería resultarle demasiado difícil terminar superando los 15 millones de euros antes de abandonar los circuitos comerciales. Otra cinta de animación es la que nos encontramos en penúltimo lugar. Lluvia de albóndigas 2 cae un 24,3% para recaudar casi 224.000 euros. Tras mes y medio en cartel suma ya 4,46 millones de euros, siendo lo más normal que termine alrededor de los 5 millones.

Cierra el ranking del fin de semana pasado La vida secreta de Walter Mitty, cuyos 186.436 euros representan una pérdida del 41% respecto al fin de semana anterior, la más alta del top 10. 5,60 millones de euros es lo que lleva recaudado hasta ahora, y parece complicado que llegue a superar los 6 millones antes de desaparecer de la cartelera.

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