‘Cowboy de medianoche’, una radiografía social de muchas lecturas


Algunas veces resulta curioso comprobar qué títulos componen esa lista, cada vez más larga, de los ganadores de los Premios Oscar. Evidentemente, hay clásicos incuestionables que perduran e incluso mejoran con el tiempo, atrapando a los espectadores generación tras generación. Pero hay otros que, con los años, pueden verse de forma diferente, cuestionando los motivos que llevaron a premiarlas. Para muchos, Cowboy de medianoche estará en el segundo grupo. Personalmente creo que la película de John Schlesinger (Marathon man) forma parte más del primero, no solo porque es un reflejo de la sociedad de una época, sino porque su esencia es atemporal.

La historia de este joven guaperas cowboy de un pueblecito de Texas que llega a la gran ciudad con la intención de comerse el mundo y termina arrollado por una sociedad en la que no tiene cabida es tan universal como la historia del ser humano. Se repite generación tras generación, evidenciando que uno no está hecho para según qué tipo de vida. Lo cierto es que la trama del film, que adapta la novela de James Leo Herlity, ha sido contada en un sinfín de películas con mejor o peor suerte, y desde diferentes puntos de vista. ¿Qué convierte a este film, por tanto, en merecedor de tres Oscar? La respuesta habría que buscarla no solo en el tratamiento dramático del guión, sino también en la labor de Schlesinger tras las cámaras. En efecto, el libreto utiliza la historia para realizar una agria y dura crítica social de una sociedad desalmada, plagada de truhanes, trepas y estafadores que se aprovechan de la inocencia de un personaje al que desde joven siempre le dijeron lo atractivo y especial que era.

Es este contraste entre su presente y su pasado lo que vuelve atractivo al rol de Jon Voight (serie Ray Donovan). No son pocos los momentos en los que la trama regresa al pasado del protagonista para mostrar sus debilidades en su personalidad, su forma de ser algo apocada, dejándose llevar en situaciones en las que debería haber plantado cara. Resultan especialmente duras esas secuencias, toda vez que muestran al personaje bajo un doble prisma: primero como un joven que quiere hacer carrera en la gran ciudad, y segundo como alguien que huye de un pasado traumático. No es casualidad que la profesión elegida por este Cowboy de medianoche sea la de gigoló, si tenemos en cuenta, por las pinceladas en forma de flashback, cómo fue su infancia y adolescencia.

Pero al maravilloso guión se suma la labor del director, quien con una mirada crítica y descarnada muestra no solo la crudeza de la vida en la que se sumerge el protagonista, malviviendo con el único amigo que parece tener, y que quiso estafarle a la primera de cambio (un Dustin Hoffman –Los padres de él– extraordinario). La frialdad de la ciudad de Nueva York contrasta con el caluroso ambiente de Texas en el que comienza el film y, sobre todo, con ese final tan amargo con el que se funde a negro el último plano. Su diferente lenguaje visual para la vida del protagonista, sus recuerdos y los momentos en los que parece rebelarse contra su situación (y remarco “parece”) sumergen al espectador en el viaje emocional de un personaje tan inocente como ignorante del mundo en el que vive, consumido por los piropos y esa falsa idea de que las mujeres le utilizarán en la gran ciudad como le utilizaron en su pueblo natal. Es muy significativo el viaje a Nueva York, utilizando una radio para saber cuándo llega a Nueva York, una de las ciudades más famosas del mundo ya en aquel 1969.

Actores y significado

Lo cierto es que Cowboy de medianoche va mucho más allá de esa denuncia social de una jungla de asfalto en la que el calor y el cariño se pagan con dinero, en la que la amistad se encuentra en los lugares más insospechados o en la que la sexualidad queda en entredicho. La película de Schlesinger es un reflejo, como mencionaba al principio, de los diferentes tiempos en los que viven las sociedades. Frente a la sencillez de un pueblecito de Texas en el que el protagonista era conocido, la complejidad de rascacielos y una vida frenética en la que nadie se detiene ante nadie. El periplo del personaje de Voight es una odisea por los más bajos instintos del ser humano, capaz de aprovecharse de todos y de todo para sobrevivir. Desde su experiencia con la primera mujer a la que intenta cobrar hasta su encuentro con un hombre, todo en el viaje de este joven vaquero refleja la decadencia a la que se somete con tal de lograr el ansiado sueño de triunfar en la gran ciudad.

Si la película funciona es, en buena medida, gracias a la pareja de actores. Si bien es cierto que la trama principal es el periplo de este joven cowboy, la historia secundaria, ligada íntimamente a la principal, es la relación entre los personajes de Voight y Hoffman, fraguando una insólita amistad. Dos perdedores que se reconocen el uno en el otro a pesar de sus diferentes orígenes y sus diferentes formas de entender la vida. La dinámica que se establece entre ellos, malviviendo en un edificio condenado a la demolición, buscando dinero de cualquier bolsillo que se pueda prestar a dejarles vivir un día más, es tan fascinante como escalofriante por lo que tiene de cruel. Ver nacer una amistad, la única cosa de valor que tienen ambos personajes, en un entorno tan inhóspito es el contrapunto al dramatismo y el descarnado relato de la vida del protagonista, de sus desencuentros amorosos y de su descubrimiento de una sexualidad que, si conocía, siempre había hecho por esconderla y evitarla.

La pareja protagonista, por tanto, carga sobre sus hombros las diferentes lecturas que ofrece el film. Y aunque todo se muestra como un conjunto, se pueden apreciar perfectamente las diferentes partes que componen este mosaico carente de amor, de cariño o, si quiera, de una palabra amable. Que la amistad que forjan Voight y Hoffman nazca de una estafa dice mucho de cómo será el resto del relato, al igual que es muy representativo el modo en que el protagonista trata de buscar su lugar en la profesión elegida, sin saber absolutamente nada del mundo al que acaba de llegar. Los significados tan distintos que tiene el relato se complementan entre ellos para crear un inquietante fresco pintado con los colores del metal, el asfalto y la frialdad. No es casualidad, por tanto, que la paleta cromática que domina en la película pertenezca a los grises y los azules, y ni siquiera el colorido del protagonista es capaz de equilibrarlo.

Por tanto, Cowboy de medianoche es algo más que una mera radiografía de la sociedad a finales de los años 60 del siglo pasado. Es un relato universal sobre cómo los deseos y nuestros sueños pueden volverse contra nosotros, cómo pueden tornarse en pesadillas o, en el mejor de los casos, no ser como esperábamos. La mano de John Schlesinger aporta la crudeza, la frialdad y la tragedia a una historia en la que no hay lugar para la esperanza, como señala de forma contundente el trágico final en el autobús. Una obra imprescindible que muchos puede que no reconozcan hoy en día al ver una sociedad lejana, muy lejana en el tiempo. Pero basta actualizar mentalmente algunos de sus elementos, basta conformar un paralelismo imaginario con la sociedad actual para comprender que no estamos tan alejados en el tiempo como podríamos pensar. Y es aquí donde la cinta adquiere su condición de clásico que nunca pasará de moda.

Los Oscar se abren al mundo con ‘Parásitos’ haciendo historia


Fellini, Truffaut, Rohmer, Lang, Cuarón, Almodóvar, Amenábar, Garci, Bertolucci, Bergman. Estos son solo algunos de los nombres de grandes directores de la historia del cine. Algunos consolidados, otros todavía labrándose un nombre. Pero ninguno de ellos ha logrado el hito histórico de Bong Joon-Ho (Snowpiercer) al ganar el Oscar a Mejor Película y Mejor Película Internacional. Un hecho sin precedentes que abre un nuevo camino muy importante para unos premios que desde hace algunos años buscan internacionalizarse (como demuestra la trayectoria de premios a Mejor Director) y convertirse en unos auténticos reconocimientos del cine mundial.

Pero a pesar de esos primeros pasos, la sorpresa ha llegado en esta 92ª edición de los Oscar, en un año de cambio como 2020. Más allá del análisis de vestidos, dinámica de la ceremonia o agilidad de los premiados, lo cierto es que la gala ha dejado muchos y muy interesantes momentos. La cinta surcoreana no solo se ha llevado los premios de las dos categorías de películas, sino que lo ha hecho con el de Director y Guión original. Es decir, cuatro de las categorías principales. Un éxito contundente y arrollador que, al igual que ocurrió en los Premios Goya hace unas semanas, obliga a mirar al otro lado y ver quienes han sido los mayores derrotados de la noche, con 1917Érase una vez en… Hollywood a la cabeza. Tan solo la segunda ha logrado un reconocimiento para Brad Pitt (Máquina de guerra) como Mejor Secundario, estatuilla que termina con décadas de injusto vacío para un actor que ha demostrado en numerosas ocasiones un talento más allá de su físico (sí, los hombres también sufren esas situaciones).

Lo cierto es que la victoria de Parásitos solo ha sido una sorpresa hasta cierto punto. O más bien, por el contexto en el que se ha producido. Que haya ganado Mejor Película y Mejor Película Internacional invita a pensar que en no demasiados años la segunda categoría quedará absorbida por la primera, tal vez creando una categoría con más nominados pero confirmando, efectivamente, el carácter global de los Oscar. Hasta que eso llegue, sin embargo, no deja de ser redundante que un título gane ambos premios, aunque no por eso es menos merecido. Joon-Ho compone una ácida crítica social a las clases con mayores recursos y su modo de tratar y reaccionar ante las clases más bajas, y al igual que el resto de nominadas tenía muchas posibilidades de lograr las estatuillas que finalmente ha logrado. Un ejercicio cinematográfico bello, complejo, con numerosas lecturas. Tal vez carente de la fuerza narrativa de la cinta bélica o de la riqueza visual del homenaje al Hollywood de finales de los 60, pero en todo caso impactante por sus lecturas éticas y morales.

El problema de esta entrega de los Oscar es que, salvo esa isla que representa Parásitos, la gala ha transcurrido sin grandes sorpresas, en un tono sin tanto humor como otros años aunque con la misma espectacularidad de sus números musicales, castellano y español incluidos (alguien debería explicar a Estados Unidos el error de lenguaje cometido, como deberían explicarles que un español como Antonio Banderas no es un hombre de color, tal y como se entiende en el resto del mundo este concepto). Polémicas a un lado, ninguna sorpresa entre los cuatro premios de interpretación, poca novedad en el reparto de los galardones más técnicos y, en todo caso, algo inesperado el premio a Toy Story 4, imponiéndose a esa dulce historia de Klaus, que certifica una noche aciaga para la representación española.

Ahora queda por saber si lo ocurrido en esta edición de los premios cinematográficos más importantes del mundo va a seguir teniendo recorrido o se va a quedar en una anécdota. Hollywood no es famoso por cambiar rápidamente. Los gigantes raramente lo hacen. Pero desde luego que se avecinan cambios. Y a mi modo de ver, cambios positivos que abren la mirada a otras culturas, a otras formas de entender el cine, enriqueciendo este arte en un momento en el que cada vez parece imponerse un mensaje más conservador con políticas que rechazan aquello que procede de fuera. En este contexto, el cine vuelve a convertirse en un lenguaje transgresor, de oposición a ideologías conservadoras y retrógradas, y los Oscar en los premios del cine en su más amplio sentido.

A continuación encontraréis la lista de Ganadores de la 92ª edición de los Oscar.

Mejor película: Parásitos.

Mejor director: Bong Joon-Ho, por Parásitos.

Mejor actor principal: Joaquin Phoenix, por Joker.

Mejor actriz principal: Renée Zellweger, por Judy.

Mejor actriz de reparto: Laura Dern, por Historia de un matrimonio.

Mejor actor de reparto: Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood.

Mejor película de animación: Toy Story 4.

Mejor película internacional: Parásitos, de Bong Joon-Ho (Corea del Sur).

Mejor guión adaptado: Taika Waititi, por Jojo Rabbit.

Mejor guión original: Bong Joon-ho y Han Jin Won, por Parásitos.

Mejor documental: American Factory, de Julia Reichert, Steven Bognar y Jeff Reichert.

Mejores efectos visuales: Guillaume Rocheron, Greg Butler y Dominic Tuohy por 1917.

Mejor fotografía: Roger Deakins, por 1917.

Mejor montaje: Michael McCusker y Andrew Buckland, por Ford v Ferrari.

Mejor diseño de producción: Barbara Ling y Nancy Haigh, por Érase una vez en… Hollywood.

Mejor vestuario: Jacqueline Durran, por Mujercitas.

Mejor maquillaje: Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker por El escándalo (Bombshell).

Mejor banda sonora: Hildur Guðnadóttir, por Joker.

Mejor canción original: Elton John y Bernie Taupin por ‘(I’m Gonna) Love Me Again’, de Rocketman.

Mejor mezcla de sonido: Mark Taylor y Stuart Wilson, por 1917.

Mejor edición de sonido: Donald Sylvester, por Ford v Ferrari.

Mejor cortometraje: The Neighbors’ Window, de Marshall Curry.

Mejor corto animado: Hair Love, de Matthew A. Cherry & Karen Rupert Toliver.

Mejor corto documental: Learning to Skateboard in a Warzone (If You’re a Girl), de Carol Dysinger y Elena Andreicheva.

Almodóvar triunfa en la 34 edición de los Goya semanas antes de los Oscar


No es que tenga una relación directa, pero desde luego los Goya celebrados ayer sábado 25 de enero y los Oscar que tendrán lugar en unas semanas tienen algo en común. Ambos tenían en las principales categorías a Antonio Banderas y a Pedro Almodóvar por Dolor y gloria. Y si de algún modo los premios españoles pueden reflejar una tendencia, podríamos estar hablando de un gran año para el actor y el director. Sobre todo para el primero, que recibía pasada la medianoche el primer ‘cabezón’ por un trabajo de su exitosa y larga carrera. En total, 7 premios para la película en esta 34 edición, algo previsible para todos los aficionados.

Y que sean previsibles no implica que no haya habido alguna que otra injusticia, algo lógico teniendo en cuenta que cuando hay un ganador tan claro suele haber igualmente un perdedor evidente. Y en este caso ha sido Mientras dure la guerra, el extraordinario film de Alejandro Amenábar (Ágora) sobre el golpe de Estado y el inicio de la Guerra Civil a través de la figura de Unamuno. La película, con 5 premios, ha recibido fundamentalmente todas las estatuillas técnicas, salvo Eduard Fernández (Todos lo saben), quien con su interpretación de José Millán-Astray no solo compone un personaje inolvidable, sino que sostiene buena parte de la tensión dramática e interpretativa con Karra Elejalde (Ocho apellidos catalanes), quien en esta ocasión poco podía hacer ante Banderas. Fernández, junto a Belén Cuesta como Mejor Actriz por La trinchera infinita, son las dos únicas notas discordantes en la sinfonía que Dolor y gloria ha compuesto en las principales categorías.

Pero a pesar de la poca sorpresa que haya podido generar esta 34 edición de los Premios Goya, eso no ha impedido que haya habido premios emotivos y, a todas luces, representativos de que en el cine español todavía hay cierta esperanza más allá de grandes directores, consolidados actores y grandes circuitos de productoras. El premio de Benedicta Sánchez por Lo que arde es un ejemplo de que una pasión puede perseguirse a la edad que sea, y que un gran trabajo siempre tiene su recompensa, en este caso como un Goya a Mejor Actriz Revelación. Y en una edición eminentemente masculina, algo que fue criticado en algún que otro momento de la gala, es importante destacar el futuro de la dirección en España con el premio a Belén Funes por La hija de un ladrón.

Poco que comentar deja una edición de los Goya en la que costó que el humor reinara, excesivamente larga para los premios que se otorgaron (como suele ser habitual) y un tanto sobria para el carácter festivo de una cita de estas características. Tal vez precisamente por la falta de sorpresa en los premiados, la gala deja en el recuerdo pocos momentos estelares, aunque sí algunos interesantes discursos como el de Benedicta Sánchez, Antonio Banderas y Pedro Almodóvar, quien hizo un alegato en favor de ese cine alejado de las grandes productores, aquel en el que muchas veces se encuentra un talento nuevo y desconocido capaz de romper con los modelos ya establecidos, y que poco a poco se está muriendo al no contar ni con la ayuda ni con la atención de administraciones y productores.

Ganadores de la XXXIV edición de los Premios Goya

Mejor Película: Dolor y gloria.

Mejor Dirección: Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria.

Mejor Dirección Novel: Belén Funes, por La hija de un ladrón.

Mejor Guión Original: Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria.

Mejor Guion Adaptado: Benito Zambrano, Daniel y Pablo Remón, por Intemperie.

Mejor Música Original: Alberto Iglesias, por Dolor y gloria.

Mejor Canción Original: ‘Intemperie’, por Intemperie, de Javier Ruibal.

Mejor Actor Protagonista: Antonio Banderas, por Dolor y gloria.

Mejor Actriz Protagonista: Belén Cuesta, por La trinchera infinita.

Mejor Actor de Reparto: Eduard Fernández, por Mientras dure la guerra.

Mejor Actriz de Reparto: Julieta Serrano, por Dolor y gloria.

Mejor Actor Revelación: Enric Auquer, por Quien a hierro mata.

Mejor Actriz Revelación: Benedicta Sánchez, por Lo que arde.

Mejor Dirección de Producción: Carla Pérez de Albéniz, por Mientras dure la guerra.

Mejor Dirección de Fotografía: Mauro Herce, por Lo que arde.

Mejor Montaje: Teresa Font, por Dolor y gloria.

Mejor Dirección Artística: Juan Pedro de Gaspar, por Mientras dure la guerra.

Mejor Diseño de Vestuario: Sonia Grande, por Mientras dure la guerra.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Ana López-Puigcerver, Belén López-Puigcerver y Nacho Díaz, por Mientras dure la guerra.

Mejor Sonido: Iñaki Díez, Alazne Amextoy, Xanti Salvador y Nacho Royo-Villanova, por La trinchera infinita.

Mejores Efectos Especiales: Mario Campoy e Iñaki Madariaga, por El hoyo (The Platform).

Mejor Película de Animación: Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó.

Mejor Película Documental: Ara Malikian, una vida entre las cuerdas, de Nata Moreno.

Mejor Película Iberoamericana: La odisea de los giles, de Sebastián Borensztein.

Mejor Película Europea: Los miserables, de Ladj Ly.

Mejor Cortometraje Documental: Nuestra vida como niños refugiados en Europa, de Silvia Venegas Vengas.

Mejor Cortometraje de Ficción: Suc de Síndria, de Irene Moray.

Mejor Cortometraje de Animación: Madrid 2120, de José Luís Quirós y Paco Sáez.

Los Oscar dejan alguna sorpresa entre unas nominaciones previsibles


En líneas generales, las nominaciones de la 92 edición de los Oscar conocidas este lunes cumplen con las quinielas que, en mayor o menor medida, se habían realizado en las últimas semanas y, más concretamente, a raíz de los premiados en los Globos de Oro. Ahora solo queda esperar a conocer si la Academia de Hollywood decide empezar a reconocer con alguna estatuilla las producciones destinadas a televisión, que por el momento ya empiezan a competir con las películas para la gran pantalla. Pero antes de llegar a ese 9 de febrero en el que se conocerán los ganadores, estas nominaciones dejan alguna que otra sorpresa dentro de unas categorías, por otro lado, bastante previsibles.

Posiblemente una de las mayores olvidadas sea Puñales por la espalda, que tan solo logra una nominación al Mejor Guión Original. Coincidencia o no, la categoría de Mejor Película, que puede albergar hasta 10 títulos, en esta edición tan solo tiene 9, lo que invita a pensar en los motivos por los que una comedia de intriga como esta, aplaudida por crítica y público, no ha tenido algo más de reconocimiento por parte de la industria. Y no hablo ya a su director, sino sobre todo a su espléndido reparto, con Ana de Armas (Blade Runner 2049) a la cabeza. Pero este es solo uno de los casos más llamativos. En esta categoría de “olvidadas” podríamos incluir también Richard Jewell, lo último de Clint Eastwood (Million Dollar Baby) que solo ha visto reconocida la extraordinaria labor de Kathy Bates (Una cuestión de género).

Precisamente la oscarizada actriz compite en una categoría en la que encontramos, entre otras, a Florence Pugh, quien ha sido nominada por su labor en Mujercitas, película que compite en algunas de las principales categorías. Personalmente creo que su trabajo en el film es de lo mejor del conjunto, aunque la presencia de Pugh por esta adaptación hace recordar la ausencia de Midsommar, película que por sus características era más que evidente que no entraría en las quinielas, pero eso no implica que no se siga siendo una injusticia con un film perturbador y complejo. Junto a las ausencias, como es habitual, algunas sorpresas o, por lo menos, algunos nombres propios como el de Antonio Banderas, que compite como Mejor Actor por Dolor y Gloria contra los todopoderosos Joaquin Phoenix (Joker), Adam Driver (Historia de un matrimonio) y Leonardo DiCaprio (Érase una vez en… Hollywood).

Las nominaciones de esta 92 edición dejan igualmente algunas curiosidades. Por ejemplo, que una de las películas más nominadas (y la que parece con más posibilidades de llevarse los principales premios), 1917, no tenga ningún actor nominado, así como que tampoco esté en la categoría de Mejor Montaje. No es de extrañar, dado que los actores, todos ellos más que notables, no son la parte fundamental del film de Sam Mendes, que no tiene montaje alguno al ser un único plano secuencia. También hay que apuntar la doble nominación de Scarlett Johansson como Mejor Actriz y Mejor Actriz Secundaria, la primera por Historia de un matrimonio y la segunda por Jojo Rabbit, ambas películas con nominaciones en las principales categorías.

Y junto a ellas, algunas nominaciones para producciones españolas como Dolor y Gloria (Mejor Película Extranjera) y Klaus (Mejor Película Animada) y, sobre todo, la sorpresa de Parásitos. O mejor dicho, la sorpresa que puede dar en la entrega de premios. Sus nominaciones, más o menos previsibles, la pueden coronar como Mejor Película y Mejor Película de Habla No Inglesa, amén de recibir premios al Mejor Director o al Mejor Guión Original. Pero para eso, como decía al comienzo, habrá que esperar al 9 de febrero. Por lo pronto, las previsiones se van cumpliendo y 1917Érase una vez en… HollywoodEl irlandés acaparan la mayor cantidad de nominaciones.

A continuación podréis encontrar el listado con todas las nominaciones de la 92 edición de los Oscar.

Los Globos de Oro mantienen una división entre cine y televisión cada vez menos clara


La edición de los Globos de Oro de este 2020, que reconoce a las mejores películas y series del pasado año, deja muchas consecuencias interesantes más allá de premiados, discursos y anécdotas. Y es que, le pese a quien le pese, este podía haber sido el año de Netflix. O mejor dicho, el año en el que cine y televisión podrían haber borrado esa especie de línea roja invisible que les separa. Pero habrá que esperar al menos otros 365 días si los Oscar no lo evitan.

Que algo está cambiando en el paradigma audiovisual es evidente. El consumo de producciones ya no se circunscribe a las salas de cine para las películas y al salón de casa para las series. La frontera entre ambas ha desaparecido, y eso es lo que han reflejado las nominaciones de El irlandés, Historias de un matrimonio o Los dos papas. Pero los cambios en el mundo especializado son más lentos que entre los aficionados, y los premios han recaído en producciones enfocadas a las salas de cine. No quiere esto decir que 1917 o Érase una vez en… Hollywood no merezcan los premios, sobre todo actores un poco infravalorados en estas galas como Brad Pitt, pero sí da la sensación de que se ha evitado premiar una plataforma como Netflix en categorías cinematográficas en las que no suele competir.

Ahora, como decimos, queda por ver qué hace la Academia de Hollywood, verdadero faro para muchos aficionados y profesionales del sector. Pero desde luego, los Globos de Oro siempre han sido la llamada antesala de estos premios, y a tenor de lo vivido todo apunta a que algunos premios estarán bastante claros y otros se disputarán entre algunas de las películas que más han sonado en los últimos meses. Que Sam Mendes y su visión sobre la I Guerra Mundial hayan resultado triunfadores en dos de las principales categorías suponen un premio a un esfuerzo narrativo y audiovisual excepcional, tanto por la compleja puesta en escena como por el componente dramático de la propuesta. Y lo mismo podría aplicarse a la obra de Quentin Tarantino, todo un ejercicio milimétricamente elaborado, puede que algo largo en su duración pero indudablemente bello y efectivo en su ejecución.

No cabe duda de que los grandes perjudicados son los nombres propios detrás de las producciones de Netflix, en concreto Martin Scorsese. Posiblemente sea algo más propio de los críticos de la prensa internacional que de los miembros de una academia que encontrará en El irlandés un homenaje a un tipo de cine muy apreciado, tradicional, artesano y, sobre todo, con un reparto extraordinario. Lo que merece una mención especial es también el reconocimiento a Joaquin Phoenix y Taron Egerton, ambos dando vida a personajes icónicos de la cultura popular de las últimas décadas (Joker y Elton John respectivamente, el primero ficticio y el segundo real). Más allá de las evidentes diferencias entre ambos, en realidad tienen puntos en común de cara a los premios, pues mientras el primero supone un transformación física para un rol dramático y sumamente complejo, el segundo es un biopic sobre un icono de la música con un lenguaje visual propio y una implicación del actor que siempre suele dar réditos, como es el caso de esta 77 edición de los Globos de Oro.

Respecto a las series, varias puntualizaciones. La primera, que esta edición parece abrir el abanico a nuevas producciones, alejándose de veteranas que han triunfado en anteriores galas. Y es algo que merece la pena ser aplaudido y reconocido, pues permite a muchos espectadores acercarse a nuevas series y miniseries que, tal vez de otro modo, no habrían conocido o simplemente habrían desechado entre la cada vez mayor oferta audiovisual en las diferentes plataformas. La segunda, que se sigue consolidando el trasvase de nombres propios del cine a la televisión, de las películas a las series, lo que da buena cuenta de la calidad de las producciones para la pequeña pantalla. Curiosamente, no ocurre lo mismo, o al menos no en la misma proporción, en sentido opuesto, lo que debería invitar a una reflexión.

Estos Globos de Oro son, por tanto, un claro indicativo de que algo está cambiando en el mundo del entretenimiento y la producción audiovisual. O mejor dicho, que el cambio que comenzó hace años se está confirmando poco a poco, borrando esas diferencias entre cine y televisión que durante décadas han predominado. Pero todavía existen, o parecen existir, ciertas reticencias a premiar la calidad de las producciones para la pequeña pantalla. Todo llegará, de eso no cabe duda, pero hasta que eso ocurra podremos seguir disfrutando de un mundo más rico y con una mayor oferta, pero en el que también deberemos estar más pendientes de los productos de mayor calidad en un universo saturado de ficciones.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: 1917.

Mejor Película Comedia/Musical: Érase una vez en… Hollywood.

 Mejor Director: Sam Mendes, por 1917.

Mejor Actor Dramático: Joaquin Phoenix, por Joker.

Mejor Actor Comedia/Musical: Taron Egerton, por Rocketman.

Mejor Actriz Dramática: Renée Zellweger, por Judy.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Awkwafina, por The Farewell.

 Mejor Actor Secundario: Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood.

Mejor Actriz Secundaria: Laura Dern, por Escenas de un matrimonio.

Mejor Guión: Quentin Tarantino, por Érase una vez en… Hollywood.

Mejor Banda Sonora: Hildur Guđnadóttir, por Joker.

Mejor Canción: Elton John & Bernie Taupin, por ‘I’m gonna love me again’, de Rocketman.

Mejor Película en Lengua Extranjera: Parásitos (Corea del Sur).

Mejor Película de Animación: Mr. Link, el origen perdido.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: Succession.

Mejor Actor Drama: Brian Cox, por Succession.

Mejor Actriz Drama: Olivia Colman, por The crown.

Mejor Serie Comedia: Fleabag.

Mejor Actor Comedia/Musical: Ramy Youssef, por Ramy.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Phoebe Waller-Bridge, por Fleabag.

Mejor Miniserie/Telefilme: Chernobyl.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Russell Crowe, por La voz más alta.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Michelle Williams, por Fosse/Verdon.

Mejor Actor Secundario Serie/Miniserie/Telefilme: Stellan Skarsgård, por Chernobyl.

Mejor Actriz Secundaria Serie/Miniserie/Telefilme: Patricia Arquette, por The act.

Compromiso social y lucha contra el racismo ganan en unos Oscar 2019 muy repartidos y previsibles


Puede que a muchos no se lo parezca, pero de un tiempo a esta parte los Oscar, y Hollywood, se está abriendo a nuevas culturas, a nuevas formas de entender el cine. Ahí están, por ejemplo, los numerosos premios que realizadores extranjeros o con ascendencia no norteamericana han conseguido en las últimas ediciones, amén de las nominaciones de algunos títulos que, hasta ahora, parecían vetados en estos premios. Y aunque esta 91 edición se ha desarrollado (en todos los sentidos) sin sobresaltos de ningún tipo, es conveniente analizar algunos premios y, sobre todo, el impacto cultural que parecen estar teniendo.

Porque si se analizan los títulos y los nombres premiados en los últimos años lo que nos encontramos es una tendencia a premiar la fantasía o la ciencia ficción, a premiar reflexiones sobre la sociedad y cómo esta influye sobre las personas y, sobre todo, a premiar a realizadores de otras culturas. Y este 2019 no ha sido diferente. Si bien es cierto que Green Book se ha llevado algunos de los premios principales, incluida Mejor Película, la presencia de Roma en categorías tan importantes como Mejor Director o Mejor Película de Habla No Inglesa viene a confirmar lo ocurrido en los últimos tiempos, más allá de debates sobre luchas de modelo entre la Academia y Netflix. El reparto de premios, más que previsible, no genera apenas controversias, pero sí invita a comprobar cómo Hollywood se está abriendo a nuevas sensibilidades, permitiendo convivir historias propias con relatos de otras culturas, de otros países, realizadas por directores con diferentes experiencias y formas de entender el cine que han roto las barreras idiomáticas y culturales para meterse en la lucha por las principales categorías. Es cierto que eso siempre ha ocurrido a lo largo de estos más de 90 años, pero de un tiempo a esta parte parece haberse convertido en una constante.

Aunque estos Oscar dejan otras reflexiones. Para empezar, el fracaso de El vicio del poder, que solo logra el Mejor Maquillaje, o de Vengadores: Infinity War, que se queda sin ninguno de los premios técnicos a los que optaba a pesar de la notable carga visual de la cinta. Esto invita, a su vez, a otra reflexión. Dejando a un lado la anécdota de que Black Panther compitiera como Mejor Película, los tres premios que logra la cinta de Marvel vienen a demostrar dos cosas. Por un lado, que el cine de superhéroes no tiene que ser, necesariamente, un aluvión de efectos digitales que saturen los sentidos del espectador. Por otro, que muchas veces la humildad del producto es más interesante y atractiva que la grandilocuencia. Y esto es algo que se puede aplicar, en general, a todos los títulos que copaban las principales categorías.

Lo cierto es que esta 91 edición de los Oscar deja poco margen al análisis cinematográfico de los premios en tanto en cuanto el reparto de estatuillas parecía haberse establecido de antemano. Pocas sorpresas, es cierto, salvo tal vez para los defensores acérrimos de alguna película, algún actor o algún director. Y aunque RomaGreen Book han sido las dos grandes triunfadoras al estar presentes en las principales categorías de premiados, la cinta que más estatuillas logra es Bohemian Rhapsody, que como no podía ser de otro modo triunfa en la parte sonora y en la labor de su protagonista, pero que se queda sin nada en el resto de nominaciones. Destacar igualmente el premio recogido por Spike Lee por el guión de Infiltrado en el KKKlan, el primero de su carrera, y el regreso a España de Rodrigo Sorogoyen (El reino) sin el Oscar al Mejor Cortometraje de Ficción.

En definitiva, unos premios con un marcado mensaje social y comprometido. La ganadora del premio a la Mejor Película es una historia sobre la tolerancia, el racismo y la homofobia. El ganador a Mejor Director, de origen mexicano, lo logra con una historia sobre su infancia de un gran contenido emocional, poético y, en cierto modo, de denuncia social y defensa del papel de la mujer en el avance de la sociedad. Y podríamos seguir así con las historias contra el racismo que han sido protagonistas en otras categorías. Lo cierto es que Hollywood, aun manteniendo su esencia, cada vez aprecia más las historias diferentes, procedan de donde procedan, pertenezcan al género al que pertenezcan. Y esta solo puede ser considerada una buena noticia.

A continuación encontraréis la lista de Ganadores de la 91ª edición de los Oscar.

Mejor película: Green Book.

Mejor director: Alfonso Cuarón, por Roma.

Mejor actor principal: Rami Malek, por Bohemian Rhapsody.

Mejor actriz principal: Olivia Colman, por La favorita.

Mejor actriz de reparto: Regina King, por El blues de Beale Street.

Mejor actor de reparto: Mahershala Ali, por Green Book.

Mejor película de animación: Spider-Man: Un nuevo universo.

Mejor película de habla no inglesa: Roma, de Alfonso Cuarón (México).

Mejor guión adaptado: Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott y Spike Lee, por Infiltrado en el KKKlan.

Mejor guión original: Nick Vallelonga, Brian Currie y Peter Farrelly, por Green Book.

Mejor documental: Free Solo, de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi.

Mejores efectos visuales: Paul Lambert, Ian Hunter, Tristan Myles, J.D. Schwalm, por First Man (El primer hombre).

Mejor fotografía: Alfonso Cuarón, por Roma.

Mejor montaje: John Ottman, por Bohemian Rhapsody.

Mejor diseño de producción: Hannah Beachler y Jay Hart, por Black Panther.

Mejor vestuario: Ruth Carter, por Black Panther.

Mejor maquillaje: Greg Cannom, Kate Biscoe y Patricia Dehaney, por El vicio del poder.

Mejor banda sonora: Ludwig Göransson, por Black Panther.

Mejor canción original: Lady Gaga, Mark Ronson, Anthony Rossmando y Andrew Wyatt por ‘Shallow’, de Ha nacido una estrella.

Mejor mezcla de sonido: Paul Massey, Tim Cavagin y John Casali, por Bohemian Rhapsody.

Mejor montaje de sonido: John Warhurst y Nina Hartstone, por Bohemian Rhapsody.

Mejor cortometraje: Skin, de Guy Nattiv y Jaime Ray Newman.

Mejor corto animado: Bao, de Domee Shi y Becky Neiman-Cobb.

Mejor corto documental: Period. End of Sentence, de Rayka Zehtabchi y Melissa Berton.

Los hitos de nuestro pasado regresan en la 91 edición de los Oscar


Si el año pasado mujeres y fantasía eran los denominadores comunes de los candidatos (y ganadores) de los Oscar, en esta 91 edición el pasado, ya sea a través de hechos reales o ficticios, parece imponerse en las principales categorías. Y es independiente que la producción sea estadounidense o extranjera. De hecho, las dos principales nominadas, RomaLa favorita, cada una con 10 candidaturas, cuentan con capital o equipo ajeno a Estados Unidos, en su totalidad o en parte. Una evidencia de los vientos sociales que este año parecen soplar en el sector, buena parte de él (si no todo) movilizado contra el presidente Donald Trump.

No son solo estos dos films los que representan esta tendencia. El vicio del poderGreen bookBohemian RhapsodyInfiltrado en el KKKlan ponen sobre la mesa temas que en esta sociedad políticamente correcta en la que vivimos podrían ser considerados poco menos que escandalosos por según qué sectores. Pero más allá del análisis político que pueda desprenderse, lo realmente interesante, al menos desde un punto de vista puramente cinematográfico, es la enorme calidad de todos los nominados. Incluyendo la gran sorpresa, Black Panther, demostrando una vez más que el cine de superhéroes puede competir de igual a igual (o casi) con los dramas más intensos. Todo ello deja una idea muy interesante: gane quien gane, lo merecerá. Y pierda quien pierda, será algo injusto.

La sorpresa de Black Panther abre la puerta igualmente a un hecho cuanto menos insólito: que dos películas sobre superhéroes logren la máxima estatuilla a la que aspiran. Me refiero a Spider-Man: Un nuevo universo, que compite como Mejor Película de Animación y que ya ganó el Globo de Oro. Si a esto sumamos las candidaturas técnicas, la noche podría terminar siendo más superheróica de lo que cabría esperar. Todo esto no impide, por supuesto, que no haya nombres favoritos, algunos de ellos compitiendo en la misma categoría: Glenn Close (Una buena esposa), Christian Bale (El vicio del poder), Rami Malek (Bohemian Rhapsody), Lady Gaga (por la canción ‘Shallow’) y un largo etcétera.

Pero también ha habido olvidados… o mejor dicho, mensajes velados. Sin duda una de las películas que más expectativas creó este 2018 fue First man (El primer hombre), la aventura espacial de Damien Chazelle tras La ciudad de las estrellas (La La Land). Había expectación, en efecto, y tal vez por eso el resultado en forma de nominaciones. El niño prodigio de Hollywood no logra ninguna candidatura en las principales categorías, tan solo cuatro en los premios más técnicos, donde por cierto compite con auténticos gigantes. Da la sensación de que, o bien la esperanzas estaban muy altas, o Chazelle no dirige con la misma soltura dramas y musicales.

Y por último, un español. Este año sí. Madre, de Rodrigo Sorogoyen (El reino) opta al Mejor Cortometraje de Ficción, devolviendo al cine nacional una candidatura que durante algunas ediciones parecía negarse de forma sistemática. Esto, unido al éxito en los Premios Feroz y el más que posible éxito en los Goya convierten a este director en uno de los nombres del año.

Así, esta 91 edición de los Oscar se revela cuanto menos atractiva, para algunos incluso apasionante. Grandes actrices, directores y actores compiten por lograr la ansiada estatuilla con películas que comparten, en su mayoría, historias del pasado, historias que muestran al espectador cómo se vivía hace años, y cómo la sociedad ha cambiado desde entonces (en algunos casos seguro que más que en otros). El pasado asalta la gala que se celebrará el 24 de febrero en el Dolby Theatre de Los Ángeles, pero podría terminar siendo el cómic quien reivindique definitivamente su hueco en la historia del séptimo arte.

En el siguiente enlace podréis encontrar el listado completo de los nominados a la 91 edición de los Oscar.

La fantasía se impone en unos Oscar sin sorpresas en su 90 edición


La que debía ser una gala especial en muchos aspectos ha terminado resultando algo decepcionante en líneas generales en todos ellos. La 90 edición de los Oscar no va a pasar a la historia precisamente por alguna sorpresa entre los premiados. Ni siquiera por un error como ocurrió el año pasado con La ciudad de las estrellas (La La Land)Moonlight. Estos premios descafeinados se recordarán, si el tiempo lo respeta, por ser una de las galas más reivindicativas por la igualdad entre hombres y mujeres. Y esto ya es de por sí algo digno de mencionar, pero en lo que se refiere al aspecto puramente cinematográfico, del que nos ocupamos a continuación, este destaca por la falta de brillo.

Quien haya estado siguiendo las conocidas ‘quinielas’ en los días y semanas previos a la ceremonia se habrá despertado esta mañana (si es que no se ha quedado a ver toda la velada) sin demasiadas sorpresas. Todos los premios parecían escritos de antemano para sus ganadores, lo que deja una sensación agridulce. Por un lado, es evidente que La forma del agua se merecía el premio a la Mejor Película y Guillermo del Toro el reconocimiento al Mejor Director no solo por su labor en este film, sino por una carrera que ha reinterpretado y revitalizado la fantasía. También es más que merecido el premio a la Mejor Banda Sonora para Alexandre Desplat por la hermosa y maravillosa música para esta fábula sobre la tolerancia, la integración y el miedo a lo diferente. Y junto a los cuatro premios para esta fantasía (el cuarto es el Diseño de Producción), un reparto de estatuillas tan previsible como correcto.

Dejando a un lado anécdotas, fotografías y discursos, la realidad es que esta gala no ha dejado margen a la sorpresa en ni una sola de las principales categorías. Pero esto ha tenido también una segunda lectura, y es el hecho de que también se ha confirmado, un año más, el ostracismo al que la Academia de Hollywood somete a algunos directores. Es el caso de Steven Spielberg y Christopher Nolan con Los archivos del PentágonoDunkerque. El primero más evidente que el segundo. Sí, es cierto que la cinta bélica ha conseguido tres estatuillas, pero han sido premios puramente técnicos, muy alejados de las categorías principales en las que competía. Premios, por cierto, que habitualmente se llevan títulos puramente comerciales o de entretenimiento.

Todo ello sin hablar de los olvidados en esta edición, como El gran showman, o de premios como el de Mejor Guión Original para Jordan Peele y su Déjame salir cuya presencia en los Oscar ha sido ya de por sí una sorpresa. No es que no crea que el film no es lo suficientemente bueno, es que creo que como este hay muchos otros títulos cada año que pasan desapercibidos para la Academia. Y esto puede interpretarse de muchas maneras, desde que este es un film que realmente tiene algo diferente en su género (algo que, aunque cierto, no lo encumbra por encima de otras películas) hasta que no ha habido suficientes buenas películas que empujaran fuera de la carrera de los Oscar a este thriller con dosis de terror y crítica social.

Sea como fuere, el resultado final es un palmarés sin sobresaltos, desarrollado en una gala donde los premios parecían entregados de antemano. En la memoria quedará el discurso de Frances McDormand al recoger el galardón a la Mejor Actriz por Tres anuncios en las afueras y el hecho de que un director mexicano ha vuelto a conquistar, por tercera vez en los últimos años, los principales premios.

A continuación encontraréis la lista de Ganadores de la 90ª edición de los Oscar.

Mejor película: La forma del agua.

Mejor director: Guillermo del Toro, por La forma del agua.

Mejor actor principal: Gary Oldman, por El instante más oscuro.

Mejor actriz principal: Frances McDormand, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor actriz de reparto: Allison Janney, por Yo, Tonya.

Mejor actor de reparto: Sam Rockwell, por Tres anuncios en las afueras.

Mejor película de animación: Coco.

Mejor película de habla no inglesa: Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio (Chile).

Mejor guión adaptado: James Ivory, por Call me by your name.

Mejor guión original: Jordan Peele, por Déjame salir.

Mejor documental: Icarus, de Bryan Fogel y Dan Cogan.

Mejores efectos visuales: John Nelson, Paul Lambert, Richard R. Hoover y Gerd Nefzer, por Blade Runner 2049.

Mejor fotografía: Roger Deakins, por Blade Runner 2049.

Mejor montaje: Lee Smith, por Dunkerque.

Mejor diseño de producción: Paul D. Austerberry, Jeffrey A. Melvin y Shane Vieau, por La forma del agua.

Mejor vestuario: Mark Bridges, por El hilo invisible.

Mejor maquillaje: Kazuhiro Tsuji, David Malinowski y Lucy Sibbick, por El instante más oscuro.

Mejor banda sonora: Alexandre Desplat, por La forma del agua.

Mejor canción original: Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, por Coco.

Mejor mezcla de sonido: Mark Weingarten, Gregg Landaker y Gary A. Rizzo, por Dunkerque.

Mejor montaje de sonido: Alex Gibson y Richard King, por Dunkerque.

Mejor cortometraje: The silent child, de Chris Overton y Rachel Shenton.

Mejor corto animado: Dear basketball, de Glen Keane y Kobe Bryant.

Mejor corto documental: Heaven is a traffic jam on the 405, de Frank Stiefel.

La fantasía y las mujeres protagonizan las nominaciones de los Oscar


La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos parece moverse por impulsos o, al menos, por el sentir social y popular. En cierto modo, no es mala estrategia, pues acerca a los académicos y profesionales al público, su sustento película tras película. Pero esto puede provocar que cada año se produzcan nominaciones (y en consecuencia premiados) un tanto tendenciosas que dejen fuera auténticas joyas o, por lo menos, títulos merecedores de algún reconocimiento. Si el año pasado fue el musical y el cine afroamericano, este año es el turno de la fantasía y, sobre todo, de las mujeres. Un más que merecido reconocimiento, por cierto, aunque muy tardío si tenemos en cuenta que este 2018 se cumplen 90 años desde aquel primer ‘Y el Oscar es para…’.

A estas alturas todo el mundo conocerá la lista de nominados, que encontraréis en un enlace más abajo, así que centrémonos en el análisis de los títulos incluidos en las principales categorías. Un primer vistazo general permite apreciar que, por primera vez desde hace más de una década, la fantasía, la ciencia ficción y el terror tienen las principales nominaciones. Es más, La forma del agua acapara un total de 13, siendo la gran favorita. Más allá de lo evidente, otros detalles llaman la atención de una edición que está marcada por notables ausencias y grandes sorpresas. Y esos detalles tienen un denominador común: las mujeres profesionales y artistas que hacen posible el cine. Y es que más allá de que haya directoras, directoras de fotografía, productoras y, por supuesto, actrices, lo realmente importante es que buena parte de los títulos nominados narran historias de mujeres o, al menos, contadas desde el punto de vista del género femenino. Es el caso de la cinta de Guillermo del Toro (Pacific Rim), sin ir más lejos, pero no es el único.

Habría que preguntarse los motivos por los que Hollywood ha tardado tanto en reunir en una única edición tanto cine hecho y protagonizado por mujeres. Greta Gerwig, directora de Lady Bird, se ha convertido en la quinta mujer nominada en esa categoría en estos 90 años. Más extraordinario es el caso de Rachel Morrison, directora de fotografía de Mudbound que ha logrado entrar en una categoría que durante casi un siglo ha parecido estar reservada solo a los hombres. Y junto a esto, tres películas protagonizadas por mujeres entre las nominadas a la principal categoría. Todo ello en un año en el que los escandalosos casos de acoso sexual a actrices han saltado a la primera línea informativa, amén de los llamativos casos de desigualdades salariales entre actores y actrices por roles que deberían incluirse en la misma categoría. Así, esta 90 edición pasará a la historia por ser la primera en lograr algunos hitos, pero también destacará por algunas sorpresas entre los nominados.

Para empezar, que una película como Déjame salir haya logrado estar en las categorías más importantes es cuanto menos llamativo (tiene cuatro nominaciones). No seré yo quien reniegue de un film fresco, original y dinámico, pero su desarrollo dramático, sus actores y su director no componen un film imprescindible, sino más bien un entretenimiento que invita a la reflexión. Teniendo esto en cuenta, resulta aún más sorprendente que El gran showman no se encuentre, al menos, en alguna de las categorías principales, y no solo en Mejor Canción. También es destacable la ausencia de Steven Spielberg en la categoría de Mejor Director por Los archivos del Pentágono… y de nuevo, considerar que Jordan Peele, realizador de Déjame salir, ha hecho una mejor labor que Spielberg es cuanto menos cuestionable. En la categoría de sorpresas también podría enmarcarse la presencia de Logan como Mejor Guión Adaptado o la ausencia de Tom Hanks por la citada película de Spielberg.

Lo que no es una son algunos nominados que parecen tener un hueco reservado cada vez que hacen un papel. Meryl Streep es el caso más evidente, por supuesto, pero no el único. Christopher Nolan también repite, en esta ocasión con Dunkerque, aunque todo apunta a que otro año más no será reconocido el talento del que posiblemente sea el mejor director de los últimos tiempos. Tampoco sorprende la presencia de Daniel Day-Lewis por El hilo invisible, y aquí es necesario preguntarse si el actor, que ha anunciado su retiro, terminará su carrera con un nuevo Oscar en el bolsillo. Los ganadores se conocerán el 4 de marzo en una gala presentada por el humorista Jimmy Kimmel por segundo año consecutivo, y teniendo en cuenta los casos de acosos sexuales que están salpicando Hollywood en los últimos meses, todo apunta a que será una gala cuanto menos interesante en lo que a discursos se refiere.

Si queréis conocer en detalle todos los nominados de la 90 edición de los Oscar podéis hacerlo en este enlace.

Diversidad en unos Oscar políticamente correctos


 La 89ª edición de los premios Oscar va a pasar a la historia por el fallo a la hora de entregar la estatuilla a la Mejor Película. Un error imperdonable para una organización que se caracteriza por el milimetrado e infalible diseño capaz de combinar humor, dinamismo y crítica política o social, según sea el caso. Pero eso no debería ocultar el verdadero análisis de una gala que, más allá de vestidos, de referencias veladas a Donald Trump o de guiños a actores, directores y películas, ha dejado varios premios dignos de mención, con un reparto de estatuillas que siempre es positivo pero que, en esta ocasión, tiene una interpretación más allá del puro cine.

En efecto, MoonlightLa ciudad de las estrellas (La La Land) han sido las grandes protagonistas. No seré yo quien cuestione la enorme calidad del film sobre un joven negro homosexual hijo de una madre drogadicta, pero lo que habría que valorar es si como película, como producto completo en el que se deben combinar música, imagen, planificación, actuación y un largo etcétera de elementos, la cinta de Barry Jenkins (Medicine for melancholy) es superior a la de Damien Chazelle (Whiplash). Para gustos los colores, claro está, pero personalmente creo que la complejidad narrativa, visual y formal de la segunda es, al menos este año, insuperable. Prueba de ello son los premios al Mejor Director, Mejor Fotografía o Mejor Actriz que ha conseguido, si bien este último podría estar algo sobrevalorado.

Hay otra lectura mucho más social y alejada del cine en su expresión más pura. Durante los últimos meses, incluso antes de que se conocieran las nominaciones, se hablaba de la poca diversidad social, cultural y racial de la anterior entrega de premios. Reconozco si esa presión habrá tenido algo que ver, pero desde luego ha sido mucha coincidencia que este año los actores secundarios hayan ido a parar a manos de actores afroamericanos y que tanto el Guión Adaptado como la Película sean para un film como Moonlight. Unos premios, en definitiva, políticamente correctos que reconocen la diversidad cuya ausencia tanto se notó en la 88ª edición.

No quiere esto decir, ni mucho menos, que no sean merecidos. Al contrario. El premio para Viola Davis por Fences no solo es merecido, sino que invita a cuestionarse el motivo por el que la actriz competía en la categoría de Secundaria cuando, en ciertos aspectos, lleva el peso narrativo del film en muchos de sus pasajes. Más extraño puede resultar el premio de Mahershala Ali (serie House of cards), más que nada porque su participación en la trama se limita a menos de un tercio del film. En cualquier caso, su labor es extraordinaria, por lo que no resta relevancia al logro de llevarse el primer premio de la noche.

Y entre ese variado reparto de premios, lo cual siempre es de agradecer, algunos previsibles. Que la música y la canción se las lleve un film musical parece obligado (algo funcionaría mal en caso contrario); que la cinta de animación sea para un film de Disney, pues más de lo mismo. Y que tanto el Mejor Actor como la Mejor Actriz se lo hayan llevado Casey Affleck por Manchester frente al mar y Emma Stone por La ciudad de las estrellas (La La Land), pues tampoco es algo demasiado inesperado, aunque en este caso puede que sí sea algo excesivo. En cualquier caso, si se compite en los Oscar es porque, en teoría, se está entre lo mejor del año, y con la experiencia de los Globos de Oro parecía que partían con ventaja.

En resumen, finalmente La ciudad de las estrellas (La La Land) no arrasó en los premios. Y a pesar de polémicas y errores varios, lo cierto es que los premios de esta edición de 2017 se han repartido entre las que, en esta ocasión sí, son las mejores películas de Hollywood del año. Por supuesto, faltan algunos títulos, pero ese es el problema de no poder reconocer a todos con un premio. Siempre quedarán las nominaciones, que considero son el verdadero reconocimiento al trabajo no solo de un actor, una actriz, un director o un guionista, sino al conjunto de films que hacen que los espectadores se enamoren del séptimo arte. En efecto, esta edición será recordada por el error en su premio más importante, pero también por la reacción tan elegante de un equipo técnico y artístico con el otro, confirmando, por si quedaba alguna duda, que ambas son extraordinarias películas.

A continuación os dejo la lista de Ganadores de la 89ª edición de los Oscar.

Mejor película: Moonlight.

Mejor director: Damien Chazelle, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor actor principal: Casey Affleck, por Manchester frente al mar.

Mejor actriz principal: Emma Stone, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor actriz de reparto: Viola Davis, por Fences.

Mejor actor de reparto: Mahershala Ali, por Moonlight.

Mejor película de animación: Zootrópolis.

Mejor película de habla no inglesa: El viajante, de Asghar Farhadi (Irán).

Mejor guión adaptado: Barry Jenkins & Tarell Alvin McCraney, por Moonlight.

Mejor guión original: Kenneth Lonergan, por Manchester frente al mar.

Mejor documental: O.J.: Made in America, de Ezra Edelman.

Mejores efectos visuales: Robert Legato, Adam Valdez, Andrew R. Jones and Dan Lemmon, por El libro de la selva.

Mejor fotografía: Linus Sandgren, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor montaje: John Gilbert, por Hasta el último hombre.

Mejor diseño de producción: David Wasco & Sandy Reynolds-Wasco, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor vestuario: Colleen Atwood, por Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Mejor maquillaje: Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson, por Escuadrón Suicida.

Mejor banda sonora: Justin Hurwitz, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor canción original: Justin Hurwitz, Benj Pasek & Justin Paul, por City of stars [La ciudad de las estrellas (La La Land)].

Mejor mezcla de sonido: Kevin O’Connell, Andy Wright, Robert Mackenzie y Peter Grace, por Hasta el último hombre.

Mejor montaje de sonido: Sylvain Bellemare, por La llegada.

Mejor cortometraje: Sing, de Kristóf Deák.

Mejor corto animado: Piper, de Alan Barillaro.

Mejor corto documental: The White Helmets, de Orlando von Einsiedel.

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