‘RoboCop’: el fantasma dentro de la máquina


Joel Kinnaman es 'RoboCop', y Gary Oldman es el doctor que ayuda a crearlo.Habrá muchos que piensen que los remakes del cine de los años 80 y 90, sobre todo si las películas han alcanzado la categoría de iconos, son innecesarios y contraproducentes. En cierto modo es verdad. Pero hay ocasiones, y esta nueva versión del policía mitad hombre mitad robot lo es, en que la renovación del personaje y la trama se transforma en una especie de sentido homenaje cuyas diferencias principales estriban, sobre todo, en la necesidad de aportar una visión actualizada, intentando en la medida de lo posible respetar el espíritu de aquello en lo que se basan.

La película de José Padilha (Tropa de élite 2) se define casi desde el primer minuto gracias a ese uso deliberado y acertado de la banda sonora original acompañando al título del film en tamaño superlativo. Tradición y modernidad en una sola imagen que permite al espectador saber a lo que atenerse. Y no falla, la verdad. Este nuevo RoboCop tiene algunos momentos realmente brillantes en lo que a acción se refiere, pero además aporta algo de lo que su modelo carecía: el proceso de creación del personaje. No me refiero tanto a su creación técnica (si bien Padilha hace hincapié en la reconstrucción por piezas del policía), sino a su creación psicológica. El film muestra cómo la idea de un hombre dentro de la máquina se transforma, por necesidad, en una máquina dentro de un hombre. Empero, el meollo de la trama sigue siendo esa idea, tal vez etérea pero bien resuelta, de que por mucho que se quieran controlar las emociones de un ser humano, siempre habrá algo que luchará por aparecer y devolvernos nuestra humanidad. Llámese alma, conciencia o el fantasma dentro de la máquina.

Asimismo, la incorporación a la trama del personaje de la mujer (Abbie Cornish) y el hijo aportan un mayor grado de profundidad dramática a este nuevo policía metálico interpretado con solvencia por Joel Kinnaman (serie The killing). Sin embargo, la película, como suele ocurrir en estas ocasiones, debe luchar contra el mayor escollo que existe: el recuerdo, es decir, la idea que subyace en el colectivo de aquel primer RoboCop de 1987. Más allá de que el film original sea mejor o peor, su estatus de clásico del género la convierte en un problema para disfrutar de esta nueva versión. Las comparaciones son odiosas. Si a eso sumamos algunos elementos tan innecesarios como el personaje de Samuel L. Jackson (Cleaner), que no solo aporta muy poco sino que rompe el desarrollo natural de la trama, el film pierde algo de la fuerza que por derecho le corresponde.

Desde luego, esta versión dirigida por Padilha está pensada tanto para aquellos que conozcan el personaje como para los que se aproximen a él por primera vez. El contexto social y político, así como los aspectos emocionales de RoboCop, están actualizados y mucho más desarrollados. Es un film entretenido y con visos de poder ser, con los años, una muy buena propuesta de ciencia ficción y acción. Pero lucha contra la propia leyenda de su icono principal y eso, aunque los propios responsables sean conscientes, es difícil de sobrellevar.

Nota: 7/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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