‘Baywatch: Los vigilantes de la playa’: un episodio de una serie cutre de los 90


Hay películas que nacen única y exclusivamente para satisfacer eso que se conoce como ‘placer culpable’. Y si son adaptaciones de otros productos previos, suelen tener más efecto en aquellas generaciones que han crecido con sus historias. Pasa siempre, para bien y para mal. Y la nueva comedia de Seth Gordon (Cómo acabar con tu jefe) no es, ni mucho menos, una excepción. Es más, es el mejor ejemplo. Posiblemente lo mejor de la cinta sea que es consciente de esto, que no huye de ello y que incluso lo abraza, parodiando la serie de televisión original y riéndose de sí misma como pocas cintas son capaces de hacer.

Y es ahí donde Baywatch: Los vigilantes de la playa logra sus mejores momentos, que no son cumbres en el séptimo arte pero que, por lo menos, logran arrancar varias carcajadas. Narrativamente hablando, la película es, como uno de los personajes menciona en un momento dado, un episodio de una serie cutre de los 90. En efecto, el argumento, si es que existe, es totalmente plano, sin giros dramáticos y con un desarrollo deliberadamente lineal. Sus personajes, arquetípicos hasta resultar cansinos, funcionan gracias a la química de sus dos protagonistas y, porqué no, a la gracia y calidad de algunos secundarios. Y es que resulta curioso comprobar cómo este reparto, sin estar entre lo mejor de la interpretación, sabe dotar a sus respectivos roles de una entidad que no tienen sobre el papel, elevando ligeramente el nivel de la cinta.

Pero seamos serios, estamos ante una producción diseñada para vender entradas, palomitas y todo tipo de merchandising que se pueda imaginar. No tiene otro objetivo, y prueba de ello es que se olvida casi tan rápido como se consume. Bueno, puede que más rápido. Con un diseño visual vistoso, valga la redundancia, la cinta logra no aburrir demasiado gracias a un buen equilibrio entre la acción y el humor (lo del argumento, repito, lo dejamos en ‘Se busca’). De hecho, cuando más puntos pierde es cuando trata de ponerse algo dramática y da a sus personajes una situación adversa a la que enfrentarse, evidenciando no solo las carencias de sus actores, sino de su propia trama, incapaz de soportar un mínimo peso de algo que no sean los músculos, los bañadores y las cámaras lentas explotando los atributos de sus protagonistas femeninas.

Así que sí, Baywatch: Los vigilantes de la playa es un capítulo más de aquella mítica serie que tanto definió la cultura de alguna que otra generación. Y como tal episodio largo, es más simple que los salvavidas que utilizan los protagonistas. Lineal, sin contrapesos dramáticos, con personajes a cada cual más simple y con arena, mar y sol, la cinta es capaz de sobrevivir casi dos horas. Lo mejor: su intrascendencia, el humor utilizado y las tomas falsas finales. Lo peor: que no ofrece nada. Se podría haber evitado, es cierto, pero la nostalgia es la nostalgia. Aunque una cosa hay que reconocer a esta cinta: conoce sus limitaciones, las respeta y las explota. Al menos no insulta la inteligencia del espectador.

Nota: 5,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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