4ª temporada de ‘Billions’, o cómo lograr el éxito sin escrúpulos


Lucha, caída y ascenso de dos titanes. Ese podría ser el resumen, a grandes rasgos, de la evolución dramática de Billions, la serie creada por Brian Koppelman, David Levien (ambos guionistas de Runner Runner) y Andrew Ross Sorkin. Pero en realidad, es mucho más. La cuarta temporada deja patente que este drama sobre la justicia, la Bolsa, la ética y los valores morales es algo más que un mero reflejo de unos personajes corruptos por sus propias ambiciones. De hecho, es mucho más.

Los 12 episodios que componen esta etapa suponen todo un juego intelectual y dialéctico no solo entre los diferentes personajes que pueblan esta ficción, sino de la propia trama con el espectador. Planteada como ese ascenso a la cima que mencionaba al principio, su final da un sentido completamente diferente a una historia ya de por sí compleja y perfectamente estructurada. Un giro argumental al que la serie, en cierto modo, ya nos tiene acostumbrados, pero que en este caso adquiere una mayor relevancia porque, literalmente, define a los protagonistas como dos ‘tiburones’ sin escrúpulos capaces de sacrificar aquello que aman con tal de lograr sus objetivos. Dicho esto, la labor de los guionistas resulta más espléndida si cabe, toda vez que estamos hablando de personajes objetivamente detestables, pero dramáticamente atractivos. Encontrar ese equilibrio es lo que convierte a cualquier historia en una gran historia.

En realidad, el giro argumental final lo que hace es confirmar algo con lo que trabaja toda la cuarta temporada de Billions, y es el hecho de anteponer la venganza y las ansias de poder a cualquier otra cosa. Y el personaje de Paul Giamatti (Morgan) es el que mejor representa esta idea. El momento en que anuncia ante el mundo sus afinidades sexuales es sin duda uno de los más importantes de toda la serie, y eso que ha tenido unos cuantos. Pero este supera todo lo visto hasta ahora por varios motivos. Para empezar, la fuerza dramática y narrativa de revelar un secreto ante el mundo. Segundo, el modo en que esto condiciona y modifica, hasta cierto punto, las relaciones del protagonista con los personajes que le rodean. Pero sobre todo, el momento representa lo que representa por el daño colateral que tiene en el rol interpretado por Maggie Siff (serie Hijos de la Anarquía), y cómo afecta a la relación de pareja. Precisamente porque esos efectos se habían avisado previamente el destrozo dramático que provoca es mayor, modificando para siempre el devenir de esa línea argumental. El modo en que se afronta en el guión, y el modo en que Giamatti compone esta faceta de su personaje, hacen que este jurista crezca emocionalmente hasta cotas impensables.

Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con su némesis/amigo. El personaje de Damian Lewis (Érase una vez… en Hollywood) actúa motivado por un odio nacido, a su vez, de la traición. Como ya quedó patente al final de la anterior temporada, la venganza es el objetivo final de los dos protagonistas, y aunque ambos la plantean en términos similares (incluyendo colaboraciones esporádicas), el rol de Lewis parece movido más por la ‘sed de sangre’ que por un planteamiento frío y calculador. Esta diferencia entre ambos personajes, lejos de socavar el atractivo de alguno de ellos, les sitúa como dos caras de una misma moneda, como dos formas de entender un mismo viaje que lleva, inexorablemente, a un mismo final. No es casual. Este planteamiento permite a los creadores de la serie jugar con diferentes situaciones dramáticas para construir dos líneas argumentales que transcurren de forma paralela y que, de vez en cuando, encuentran puntos comunes. Pero el resultado, como digo, es el mismo. El rol de Lewis (quien, por cierto, hace una labor extraordinaria) termina por destruir todo aquello que, en teoría, ama. Todo para terminar con aquel que le traicionó.

Un ‘árbol’ dramático

Y aquí es donde se halla la principal diferencia de esta cuarta temporada de Billions con respecto a las anteriores. Los dos protagonistas dejan de ser enemigos para centrar sus miradas en otros antagonistas que, a su vez, tratan de jugar el mismo juego de estrategia e intriga política y financiera. Esto genera una estructura que se va ramificando hasta crear un complejo entramado dramático tan atractivo como interesante, enriqueciendo notablemente una serie ya de por sí rica y compleja. Las historias secundarias de estos personajes no solo complementan a las de los protagonistas, sino que originan sinergias entre ellas, estableciendo un diálogo de tú a tú con las historias principales. Esto es lo realmente importante, pues la ficción en ningún momento se plantea siquiera el hecho de utilizar alguna de estas líneas argumentales como meros apoyos narrativos, sino que se establecen como motores independientes de desarrollo.

En cierto modo, puede entenderse que la producción pasa de tener dos tramas principales a cuatro, más un buen número de secundarias. Esto explicaría, por ejemplo, los finales de las dos historias protagonizadas por Giamatti y Lewis y esos giros argumentales finales que mencionaba antes. Solo estableciendo en un mismo nivel dramático todos los arcos de los personajes se puede lograr un efecto como ese, teniendo siempre claro quienes son los “buenos” y los “malos” (conceptos que en este caso pueden tener una connotación diferente). Dicho de otro modo, para que una trama sea buena es fundamental que tenga villanos a la altura, o al menos antagonistas capaces de dar la batalla y poner en apuros a los protagonistas, de modo que su victoria sea más satisfactoria.

La pregunta que se plantea en esta etapa de la serie es si, realmente, esa victoria es satisfactoria. No solo porque la catadura moral de los dos personajes principales quede muy en entredicho, sino por el modo en que vencen en sus respectivos campos. No dudan en destrozar a su adversario con tal de conseguir la victoria, y sobre todo no dudan en arrasar con todo a su paso para lograr el objetivo. El personaje de Maggie Siff es la gran víctima en todo esto. Y lo es porque su propio arco argumental lleva a este rol a sufrir en sus carnes los daños de ambos protagonistas, por un lado en su vida personal y por otro en su vida profesional. Esto la convierte en uno de los nexos más fuertes de toda esta estructura dramática, y también en uno de los personajes más interesantes, complejos y de más largo recorrido de toda la serie.

En pocas palabras, Billions crece dramáticamente hablando en su cuarta temporada. Y en contra de lo que se pueda pensar, no lo hace ahondando en los conflictos entre los protagonistas, sino desviando la mirada hacia otros secundarios, explorando así la personalidad de cada uno de ellos en situaciones diferentes a las vistas hasta ahora. Esto expande el universo de la serie, dota de un mayor peso narrativo a algunos secundarios y sitúa a los protagonistas ante un espejo que les enseña (y nos enseña) todo lo que son capaces de hacer por sus ansias de poder. Pero ante todo, lleva la trama por un camino por el que no se puede volver hacia un futuro apasionante y prometedor.

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3ª T. de ‘Billions’, o la construcción en las sombras de los antagonistas


Resulta fascinante la facilidad que algunas series tienen para cambiar el sentido de sus tramas y no perder su esencia en el proceso. Pero es mucho más interesante analizar cómo esas mismas producciones logran seguir creciendo en intensidad dramática y en complejidad narrativa. La tercera temporada de Billions es uno de los mejores y más recientes ejemplos, toda vez que abandona la guerra que nutrió las anteriores etapas para centrarse en un auge y caída de sus protagonistas de forma independiente. Y así es cómo lo consiguen Brian Koppelman, David Levien (ambos autores del guión de The girlfriend experience) y Andrew Ross Sorkin: con nuevos personajes antagonistas.

O mejor dicho, con una construcción orgánica, y hasta cierto punto desarrollada en las sombras, de dichos antagonistas. Porque lo cierto es que no se han introducido muchos personajes nuevos, al menos no relevantes. Tan solo el fiscal general interpretado magistralmente (en la línea del resto de los actores de la serie) por Clancy Brown (El escándalo Ted Kennedy) y el mafioso al que da vida John Malkovich (Entre dos maridos). Esta pieza, unida a una progresiva transformación del resto de secundarios, da origen a un cambio de escenario completo en el que los dos protagonistas dejan su enfrentamiento para atender sus propios problemas. En este sentido, la trama se divide claramente en dos partes, la financiera y la jurídica, igualmente apasionantes, y en las que sigue predominando el elegante juego de traiciones y estrategias que ha definido desde el principio esta historia.

Dicho así, puede parecer sencillo, incluso banal, el modo en que una serie puede redirigir su mirada hacia nuevos conflictos, pero lo cierto es que es algo construido desde el principio. A diferencia de producciones que utilizan roles arquetípicos, Billions se sustenta sobre personajes definidos al detalle, inteligentemente desarrollados para confluir y chocar en todo tipo de intereses. Esta dinámica les convierte no solo en humanos, sino que permite a sus creadores desarrollar una trama a modo de tela de araña en la que amigos y enemigos duran lo mismo que el conflicto al que se enfrentan. Dicho de otro modo, una guerra sin cuartel por lograr los objetivos que cada personaje se ha marcado. Y hete aquí que se desvela el principal motor de esta serie (y en teoría, de cualquier producción): cada rol, sea principal o secundario, tiene sus propios intereses, que cambian y evolucionan en función de los acontecimientos.

Esta construcción tan orgánica ha permitido, por ejemplo, explorar las diferentes traiciones que se muestran en estos 12 episodios. En este sentido, lo que encontramos en esta tercera temporada es una inteligente evolución de la serie. En lugar de reproducir el conflicto entre los personajes de Paul Giamatti (San Andrés) y Damian Lewis (serie Homeland) en un bucle infinito que terminaría por resultar aburrido, sus creadores optan por apartar dicho conflicto y aprovechar a los secundarios con mayor peso en la trama para tejer nuevos retos dramáticos, nuevas enemistades y nuevos personajes en una guerra intelectual totalmente nueva. Y todo funciona gracias fundamentalmente a que todos esos secundarios han ido creciendo con la serie pero alejados de los protagonistas, creando entre todos los personajes el espacio dramático suficiente como para que la confrontación funcione.

Auge y caída

Y aquí vuelve a aparecer la importancia de personajes bien definidos y construidos, y sobre todo de un relato en el que lo mostrado en pantalla y el verdadero sentido de los acontecimientos sean dos cosas muy diferentes. Habrá quien piense que algunos secundarios son algo arquetípicos, que representan una especie de idea básica en el mundo corrupto en el que se mueven los protagonistas. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que roles como el de Toby Leonard Moore (serie Daredevil) son fieles a una idea y tienen una personalidad muy marcada y aparentemente simple, pero es precisamente eso lo que les aleja de ser personajes sencillos, pues una definición tan amplia da pie a infinidad de posibilidades dramáticas.

Pero para que funcionen deben narrarse adecuadamente, y es aquí donde entra la habilidad de los guionistas. A lo largo de estos 12 capítulos la historia es presentada como un relato de victoria para ambos protagonistas. Alejados uno de otro y aparentemente independientes, sus historias, con ciertas diferencias, corrían de forma paralela como arcos argumentales en los que el conflicto siempre se inclinaba a su favor, logrando cada vez retos más importantes. Su ceguera ante lo que realmente estaba ocurriendo, y sobre todo ante quienes tienen a su alrededor, se transmite al espectador de forma tan magistral que los puntos de giro finales de temporada resultan tan impactante como enriquecedores. Algunos más previsibles que otros, estos cambios dramáticos son de tal calibre que trastocan por completo todo lo visto hasta ese momento, redefiniendo el relato como una historia de auge y caída. Y cuando más alto se llega, más dura es la caída.

Que nadie piense que dicha caída es algo construido sobre la marcha. La estructura dramática de estos episodios deja elementos suficientes como para intuir lo que puede pasar, pero la intensidad de los protagonistas arrasa cualquier posible sospecha. Se puede decir que esta tercera temporada es de lo mejor de la serie, pues a diferencia de sus predecesoras, en esta ocasión nos encontramos ante una aparente victoria que se convierte en derrota, todo ello con un relato minuciosamente construido y en el que nada se deja al azar. Ninguna conversación es banal, y desde luego ningún personaje se vuelve anodino, más bien al contrario.

La imagen final de la temporada es posiblemente la que mejor defina Billions. Tres personajes caídos en desgracia cuando estaban a punto de tocar el cielo con los dedos que urden un plan para recuperar aquello que les arrebataron. Tres personajes que tiene un pasado de confrontación y ahora tienden puentes contra enemigos que, aunque no son comunes, tienen los suficientes nexos de unión como para ayudarse mutuamente. Es el juego en el que se mueve esta serie que con su tercera etapa ha dado un nuevo impulso a una trama que en ningún momento había mostrado síntomas de cansancio. Y el futuro resulta apasionante y, hoy por hoy, totalmente inesperado.

La 2ª T. de ‘Billions’ confirma que en la guerra todo vale para ganar


Posiblemente Billions sea uno de los mejores ejemplos actuales en los que la relación antagonista entre dos personajes es capaz de nutrir y sostener una trama de 12 episodios. La primera temporada dejó claro que la lucha entre estos dos protagonistas iba a ser encarnizada, pero la segunda tanda de capítulos que ahora nos ocupa es capaz no solo de llevar esta particular guerra entre un fiscal y un gestor de fondos de cobertura, objetivo principal de la continuación, sino que lo hace evolucionando las tramas secundarias e integrándolas de forma consciente en la principal, ofreciendo un mosaico dramático mucho más complejo y desarrollando algunas de las ideas ya planteadas en la primera parte hasta alcanzar un grado excepcional en su calidad.

A todo ello se suma, en varios episodios, un tratamiento formal original, alejado de la narrativa tradicional que suele ofrecer esta serie creada por Brian Koppelman, David Levien (ambos autores del libreto de Runner, runner) y Andrew Ross Sorkin. En efecto, la trama no solo juega con el duelo moral y legal que se plantea entre estos dos personajes, sino que aprovecha diversos puntos de inflexión en el desarrollo de la temporada para ofrecer al espectador una visión diferente de la historia, ya sea en forma de flashback, ya sea con una rápida reinterpretación final de todo lo acontecido en un capítulo que aporta una visión nueva y fresca de lo ocurrido. Dichos recursos aportan, además, mayor profundidad a los antagonistas y a sus motivaciones, confirmando algo que ya parecía claro en la primera temporada: que están dispuestos a llegar a donde sea con tal de destruir a su adversario.

En este sentido, lo más interesante de Billions radica en el hecho, precisamente, de que no existen límites a esta obsesión. Y cuando digo que no existen, es que realmente no existen. Un ejemplo claro es el que protagoniza el fiscal interpretado por Paul Giamatti (San Andrés), que es capaz de perder millones de dólares de un fondo personal y arruinar a los que llama amigos con tal de tender una elaborada trampa al gestor al que vuelve a dar vida Damian Lewis (Un traidor como los nuestros), en el que sin duda es el giro más impactante de la temporada tanto por el cambio de rumbo de la trama como por las implicaciones morales y sociales que plantea a la mayoría de personajes, sobre todo para un fiscal capaz de cruzar todas las fronteras. Pero no es el único caso. Esta guerra deja en esta segunda etapa una escalada de ataques que llevan la trama hasta un nivel que va a ser difícil de superar en sucesivas entregas, aunque visto lo visto cualquier cosa puede pasar.

Y ya que mencionamos a Giamatti y Lewis, es imprescindible hacer hincapié en la labor de ambos actores. Como ya ocurriera en la primera temporada, los dos son capaces de aportar a sus roles un mayor dramatismo, mayor fanatismo y, en definitiva, dotarlos de muchas más dimensiones y matices de los que a priori se muestran sobre el papel. En concreto, estos últimos episodios cargan más la narración sobre los hombros del primero, que no solo sale victorioso, sino que es capaz de revelar facetas hasta ahora ocultas del fiscal. Su plan para atrapar a su archienemigo, su forma de tejer tramas con sus subordinados e, incluso, el modo en que maneja la situación con su esposa, demuestran tanto la verdadera naturaleza de este rol como la excepcional labor de Giamatti en los momentos clave.

Las mujeres, a escena

Antes apuntaba que las tramas secundarias en la segunda temporada de Billions han adquirido mayor relevancia. Bueno, lo justo sería decir que sin ellas posiblemente sería imposible articular la evolución dramática de estos capítulos. En efecto, mientras que en la primera parte de la serie las historias ajenas a la lucha entre los protagonistas parecían servir únicamente como herramienta dramática a utilizar en el momento clave para ofrecer un giro argumental, en esta nueva tanda de episodios se convierten en ramificaciones fundamentales para llevar la historia hasta donde sus guionistas desean. Muchos son los ejemplos, desde esa extraña joven interpretada por Asia Kate Dillon (Hitting the wall) que debería tener, y esperemos que así sea, mayor protagonismo en el futuro, hasta la investigación a la que es sometido el fiscal interpretado por Giamatti.

Pero entre todas ellas destacan dos, las dos que afectan a las mujeres de los protagonistas, de nuevo interpretadas por Maggie Siff (serie Hijos de la Anarquía) y Malin Akerman (Sácame del paraíso). Si bien es cierto que estos roles son fundamentales para entender la dinámica antagonista que sustenta todo el relato, también hay que reconocer que hasta ahora eran casi testimoniales, sobre todo el de Akerman, limitándose a ser daños colaterales en una guerra en la que se ven inmersas casi sin comerlo ni beberlo. Sin embargo, en estos capítulos las tornas cambian, adquiriendo un papel más activo y, sobre todo, determinante en la forma de afrontar los desafíos de los héroes (o antihéroes) de turno. Es cierto que la presencia de Siff siempre ha sido muy activa, pero es ahora cuando aporta un mayor peso e influencia a la relación entre los papeles de Giamatti y Lewis, siendo determinante en algunas decisiones y, sobre todo, poniendo la relación con su marido, el fiscal, en un punto cuanto menos comprometido.

Mayor cambio es el que experimenta el papel de Akerman, sobre todo porque su influencia no solo se extiende a la trama principal, sino incluso a la secundaria que protagoniza Siff. Su desaparición durante varios días, su fuerza a la hora de tomar determinadas decisiones o el modo en que afronta las mentiras de su marido la convierten en un factor determinante para entender la temporada. Pero es que además los creadores de la serie la dibujan con un trazo mucho más definido para convertirla en una suerte de archienemiga del personaje de Siff, es decir, creando una segunda línea de confrontación entre las esposas de los respectivos maridos involucrados en una guerra sin cuartel para destruirse mutuamente. El paralelismo es evidente, lo que abre una serie de posibilidades apasionantes, sobre todo si se logra dotar de autonomía esta segunda trama y se consigue que ambas se nutran mutuamente.

La segunda temporada de Billions es, por tanto, todo lo que puede esperarse de la continuación de una historia. Todo lo bueno, quiero decir. El desarrollo dramático envuelve la trama de un carácter más oscuro, la confrontación entre los antagonistas permite un mayor conocimiento de los personajes, y la complejidad aumenta a medida que nuevas tramas secundarias con nuevos o conocidos personajes se incorporan a la principal, nutriéndola y ampliando el abanico de caminos narrativos. Es, en definitiva, una aplicación de la fórmula ‘más y mejor’ realizada con coherencia, sin caer en el histrionismo o el exceso que perfectamente podrían haber sido seña de identidad en estos episodios. Y lo más atractivo es que la temporada termina con un final ejemplar que deja todo listo para que la partida entre el fiscal de dudosas prácticas y el gestor de fondos con una actividad sospechosamente ilegal continúe.

1ª T. de ‘Billions’, una incomparable guerra intelectual y legal


Todo guión debería tener como pilares fundamentales una historia sólida y unos personajes bien definidos. Dicho así, suena tan sencillo como teórico. El trabajo posterior, por supuesto, siempre es mucho más complicado. Pero cuando se logra, cuando realmente se consigue una armonía entre trama y personajes, es cuando una historia crece casi de forma orgánica, lo cual por cierto puede ser un problema si no se controla correctamente. La serie Billions es el último ejemplo de que se puede lograr. Es más, de que a cualquier ficción le pueden faltar el resto de elementos y aún así convertirse en una auténtica joya dramática.

Para quienes no se hayan acercado todavía a la primera temporada de esta serie creada por Brian Koppelman, David Levien (ambos autores del guión de Runner, runner) y Andrew Ross Sorkin, la serie aborda la batalla intelectual y legal entre un fiscal y un gestor de fondos de cobertura, en medio de la cual se encuentran la mujer del primero, que trabaja para el segundo. Resumido así, el argumento puede parecer excesivamente simple o soporífero, depende de a quién se pregunte. Pero ahí reside precisamente la magia de estos primeros 12 episodios. No voy a negar que exige mucho del espectador, tanto en lo que se refiere a atención como en conocimientos financieros o legales, pero la recompensa es extraordinaria.

Para empezar, la trama está construida sobre los miedos y las propias miserias de cada personaje. A pesar de que todos, aparentemente, son triunfadores, los protagonistas recurren a artimañas y subterfugios, a influencias y cauces de dudosa legalidad para lograr sus respectivos objetivos. Es evidente que eso se aprecia mejor en el fiscal interpretado por un excepcional Paul Giamatti (San Andrés), pero también se aprecia, sobre todo hacia el final de esta primera temporada de Billions, en su enemigo, al que da vida un espléndido Damian Lewis (serie Homeland). Esto permite a la serie abordar los diferentes conflictos desde una perspectiva diferente, aportando matices e interpretaciones diferentes y mucho más enriquecedoras de lo que inicialmente podría pensarse de la acción propia de cada secuencia.

Asimismo, el desarrollo dramático, a diferencia de otras ficciones, tiene siempre un único objetivo que, en cierto modo, podría entenderse que es la conversación entre los protagonistas en su episodio final. Para poder llegar a ese maravilloso cara a cara los creadores construyen un relato creciente de ataques mutuos, de sibilinos golpes bajos y de decisiones cuestionables que, además de enrarecer el contexto en el que se mueven los personajes, enriquece la aparentemente sencilla trama que plantea. A todo esto se suma, aunque no es lo más determinante, una narrativa visual que juega en muchos momentos con los tiempos dramáticos, despistando al espectador hasta el punto de identificarse con los protagonistas según necesidades dramáticas.

Entre actores anda el juego

Pero como decimos, lo relevante en Billions son los personajes, y más concretamente los actores. Dejando a un lado el duelo dramático entre ambos personajes, posiblemente lo más relevante sea el modo en que el tratamiento desgrana progresivamente el trasfondo emocional de cada uno de los roles. Esta información, ofrecida con cuenta gotas, genera un doble efecto, primero de cierta sorpresa e incluso choque emocional, y luego de comprensión y hasta tristeza. Sea como fuera, el caso es que poder comprender el pasado y los aspectos más íntimos de los dos protagonistas permite al espectador no solo anticipar ciertos movimientos (algo complicado en este tipo de series), sino aceptar determinadas decisiones poco comprensibles sin dicha información.

A todo ello contribuyen de forma imprescindible los actores, Tanto Lewis como Giamatti componen dos enemigos íntimos tan sólidos como inigualables. Si la definición de los personajes sobre el papel es compleja, ambos intérpretes acentúan los valores dramáticos hasta cotas insospechadas. Posiblemente donde más se aprecie sea en sus momentos de mayor bajeza moral, cuando recurren a todo tipo de estratagemas para poder salir vencedores en esta especie de partida de ajedrez que se establece entre ellos. Es en los rincones más oscuros de los personajes donde más disfrutan los actores, y donde logran sacar el máximo partido dramático de sus decisiones y sus acciones, repercutiendo en el resto de las tramas.

Precisamente las tramas secundarias pueden ser uno de los puntos más débiles de la serie, y no porque no estén bien estructuradas. Más bien, la lucha principal entre estos personajes y todo lo que ello conlleva (investigación, estrategias, traiciones, etc.) está construida de tal modo que el resto de líneas argumentales pensadas para complementar parecen menos brillantes. Y aunque es cierto que ciertos romances de personajes secundarios resultan algo irrelevante (al igual que episodios protagonizados por tramas anexas), una reflexión posterior permite apreciar el conjunto como un complejo puzzle en el que las piezas están en un delicado equilibrio que pivota sobre la complejidad del mundo en el que se mueven los personajes.

Billions es, a todas luces, una de las mejores producciones de la televisión. La primera temporada es un perfecto juego del gato y el ratón en el que, curiosamente, no se termina de tener demasiado claro quién representa a uno y a otro. La lucha entre estos personajes alcanza cotas sobresalientes, terminando con un diálogo en el último episodio simplemente memorable. A su alrededor se construye todo un mundo de traiciones, mentiras e intereses que supera con creces la mera investigación judicial, afectando de diferente forma a todos y cada uno de los personajes. Una obra construida al milímetro desde sus cimientos, sumamente recomendable para todo aquel que disfrute con la interpretación.

El Apocalipsis mutante llega a España


Estrenos 20mayo2016Tras dos semanas alejados de aventuras superheróicas, la cartelera española vuelve a recibir una adaptación de historias sacadas de las viñetas de un cómic, en esta ocasión de Marvel. Pero el cine más comercial está acompañado esta semana por un buen puñado de estrenos que ofrecen a los espectadores una variada alternativa donde elegir, desde el drama histórico o el thriller hasta la comedia, pasando por el documental.

Pero si hay que comenzar por algún título, ese es X-Men: Apocalipsis, tercera entrega de la nueva hornada de mutantes dirigida de nuevo por Bryan Singer (Valkiria) y que suma al reparto habitual de las últimas películas varios rostros conocidos. La trama, para aquellos poco familiarizados con el mundo mutante, se centra en la lucha de unos jóvenes X-Men contra Apocalipsis, el primer mutante nacido en el Antiguo Egipto que ha acumulado poderes de otros como él a lo largo de los siglos y que despierta en un mundo que le decepciona, por lo que decide rodearse de cuatro guerreros para destruir a la Humanidad. James McAvoy (Victor Frankenstein), Michael Fassbender (Steve Jobs), Jennifer Lawrence (Joy), Rose Byrne (Espías), Nicholas Hoult (Equals), Evan Peters (serie American Horror Story: Hotel) y Lucas Till (Wolves) vuelven a interpretar a sus personajes, añadiéndose además los nombres de Oscar Isaac (Star Wars: El despertar de la fuerza), Sophie Turner (serie Juego de tronos), Tye Sheridan (Mud), Kodi Smit-McPhee (Slow west), Ben Hardy (serie Gente de barrio), Alexandra Shipp (Straight Outta Compton), Lana Condor y Olivia Munn (Mortdecai).

Muy distinta es la comedia estadounidense Es la jefa, vehículo de lucimiento personal para Melissa McCarthy (St. Vincent) en el que interpreta a una gigante de la industria que entra en prisión por uso de información privilegiada. Al salir está decidida a recuperar su lugar en la sociedad y convertirse en la persona más popular del país, pero no todo el mundo está dispuesto a seguirla y apoyarla. Ben Falcone (Tammy), quien se reserva un papel en la trama, dirige esta propuesta en la que también encontramos a Kristen Bell (serie House of lies), Peter Dinklage (Pixels), Kristen Schaal (Un paseo por el bosque) y Kathy Bates (El coro).

El drama de época lo pone Madame Bovary, nueva adaptación de la novela de Gustave Flaubert que gira en torno a la mujer de un doctor cuya vida en un pequeño pueblo la consume hasta el punto de desear una vida de pasión que está dispuesta a conseguir cueste lo que cueste. La cinta de 2014, dirigida por Sophie Barthes (Cold souls), está producida entre Estados Unidos, Alemania y Bélgica, y protagonizada por Mia Wasikowska (El viaje de tu vida), Ezra Miller (Tenemos que hablar de Kevin), Paul Giamatti (Parkland) y Rhys Ifans (The amazing Spider-man).

En cuanto al cine europeo que aterriza hoy en la cartelera, destaca Noche real, producción inglesa de 2015 a medio camino entre el drama, la comedia y el romance que aborda la salida de incógnito que realizaron el 8 de mayo de 1945, cuando finalizó la II Guerra Mundial, las princesas Isabel (hoy reina Isabel II) y Margarita. Ambas querían unirse a la celebración que se vivía en Londres mientras su padre, el rey Jorge, prepara su discurso. Una noche en la que tendrán sus primeros escarceos románticos. Julian Jarrold (La joven Jean Austen) pone en imágenes esta historia de época interpretada por Sarah Gadon (Belle) y Bel Powley (Side by side) como las jóvenes princesas, y Rupert Everett (Rosenn) y Emily Watson (Testamento de juventud) como el matrimonio real.

Desde España nos llega El rey tuerto, comedia dramática basada en la obra teatral de Marc Crehuet, quien se encarga también de su adaptación a la gran pantalla y de la dirección. La trama arranca cuando dos amigas se reúnen después de muchos años. A pesar de ser diametralmente diferentes, el encuentro transcurre de forma cordial hasta que se revela que el novio de una de ella dejó tuerto al otro en el transcurso de una manifestación. El hecho no solo romperá la relación de las amigas, sino que derivará en una serie de crisis de identidad cuyas consecuencias alcanzarán una magnitud inesperada. Mike Esparbé (Incidencias), Alain Hernández (Palmeras en la nieve), Ruth Llopis, Betsy Túrnez (serie Pop ràpid) y Xesc Cabot (Open 24h) encabezan el reparto.

También española es Seis y medio, intenso drama cuyo punto de partida es cuanto menos curioso. Una pareja debate cuánto se aman hasta el punto de calificarlo con una puntuación de 6,5. A partir de este momento su relación no volverá a ser la misma. Dirigida por Julio Fraga, quien debuta de este modo en el largometraje, la cinta está protagonizada por Homero Rodríguez-Soriano y Cristina Rojas.

Y España también está presente en Magallanes, producción que cuenta además con capital peruano y argentino cuya historia comienza cuando el protagonista que da nombre al film ve subirse a un taxi a una mujer que conoció años atrás. Dispuesto a conseguir redención, la busca para tratar de ayudarla, aunque lo último que ella parece querer es volver a verle. Ópera prima de Salvador del Solar, la cinta está protagonizada por Damián Alcázar (Olvidados), Magaly Solier (Amador), Federico Luppi (La corporación) y Christian Meier (serie Familia en venta).

China y Japón, con la colaboración de Francia, producen Más allá de las montañas, drama romántico escrito y dirigido por Jia Zhangke (Un toque de violencia) que gira en torno a un triángulo amoroso durante varias décadas desde finales de los años 90, y en el que dos amigos de la infancia se disputan el amor de una joven en China. El reparto está encabezado por Tao Zhao (Naturaleza muerta), Zhang Yi (Pi fu), Jing Dong Liang (Zhantai), Zijian Dong (Qing Chun Pai) y Silvia Chang (American Fusion).

En lo que a documentales se refiere, dos novedades. La primera es Malú, ni un paso atrás, que recoge la trayectoria de la que posiblemente sea la artista española más influyente del momento. La cinta ahonda en los miedos, las pasiones y los sueños de esta cantante con 13 álbumes publicados y 21 discos de platino. Telmo Iragorri y Curro Sánchez (Paco de Lucía: La búsqueda) dirigen la propuesta.

Francia y Alemania están detrás de Las estaciones, obra dirigida a cuatro manos por Jacques Perrin y Jacques Cluzard (Océanos) que desgrana la relación que se establece entre el hombre, los animales y las estaciones meteorológicas a lo largo de la historia.

‘Terminator’ se reinicia para acabar con ‘Magic Mike XXL’


Estrenos 10julio201510Fin de semana de emociones fuertes. Hacía bastante tiempo que no se citaban en un mismo viernes dos films llamados a llenar las salas. Este fenómeno, unido al éxito de Los minionsJurassic World provoca que estemos ante una lucha por la taquilla muy interesante. Pero hoy viernes, 10 de julio, no solo llegan blockbusters a la cartelera. Varias novedades, incluyendo alguna española, conforman una oferta que va desde la comedia al drama, pasando por el thriller o el biopic musical.

Y como no puede ser de otro modo, comenzamos el repaso con Terminator: Génesis, nueva entrega de la saga de ciencia ficción apocalíptica que, en esta ocasión, está planteada más como un reinicio de la historia de Sarah Connor y el Terminator enviado para matarla. Todo comienza como los seguidores de la serie ya conocen. El líder de la resistencia contra las máquinas, John Connor, envía a Kyle Reese a 1984 para que proteja a su madre del Terminator enviado para matarla. Sin embargo, algo sale mal y se produce una fractura temporal que crea nuevos acontecimientos. El soldado se encontrará entonces con un pasado que no se parece en nada al que conocía, por lo que deberá no solo enfrentarse a nuevos enemigos, sino que buscará el modo de volver a escribir el pasado. Dirigida por Alan Taylor (Thro: El mundo oscuro), la película es un vehículo para que Arnold Schwarzenegger (Sabotage) regrese a uno de sus personajes más importantes. El reparto se completa con Emilia Clarke (serie Juego de tronos), Jason Clarke (El amanecer del Planeta de los Simios), Jai Courtney (El maestro del agua), J. K. Simmons (Whiplash), Matt Smith (Lost river), Byung-hun Lee (Red 2) y Sandrine Holt (serie Rehenes).

Aunque sin duda la cinta más importante para muchas (y muchos) será Magic Mike XXL, secuela del film de 2012 que, como se desprende del título, promete algo más grande, más largo y más sofocante de lo que ofreció la primera entrega. ¿Y en qué se traduce esto? Bueno, pues en unos espectáculos de strippers masculinos más subidos de tono. La cinta sitúa a los protagonistas tres años después, ya retirados cuando estaban en la cresta de la ola. Su intención es abandonar ese mundo definitivamente, pero quieren hacerlo a su manera, es decir, ofreciendo un espectáculo como nunca antes se ha visto. Gregory Jacobs (Escalofríos) se pone tras las cámaras para dirigir a Channing Tatum (Foxcatcher), Matt Bomer (serie Ladrón de guante blanco) y Joe Manganiello (serie True Blood) en los principales personajes, a los que se suman intérpretes femeninas como Elizabeth Banks (Los Juegos del Hambre: Sinsajo I), Amber Heard (3 días para matar), Jada Pinkett Smith (serie Gotham) y Andie MacDowell (Prácticamente muerto).

Para aficionados a la música nos llega uno de los estrenos más interesantes, Love & Mercy, el biopic de Brian Wilson, fundador de los Beach Boys. La cinta aborda su vida en dos etapas muy concretas. La primera durante su época de máximo esplendor y de sus primeros problemas nerviosos que le impidieron manejar el éxito que llegó a tener su grupo. La segunda, unos 20 años después, se centra en el hombre arruinado y confundido que está bajo vigilancia de un psicólogo durante 24 horas. Drama musical que recupera la figura de uno de los compositores que marcaron una época y que está dirigido por Bill Pohlad (Old explorers). En el reparto, plagado de nombres conocidos, encontramos entre otros a Paul Dano (Prisioneros), John Cusack (Fuga al límite), Elizabeth Banks, que esta semana repite estreno, Paul Giamatti (San Andrés), Jake Abel (La huésped) y Joanna Going (El árbol de la vida).

El drama romántico está representado por Elsa & Fred, cinta del 2014 dirigida por Michael Radford (El mercader de Venecia) que gira en torno a la relación de dos personas en el ocaso de sus vidas. Él se ha quedado viudo recientemente, por lo que su hija decide trasladarle a un pequeño apartamento en contra de su voluntad. Ella sigue soñando con encontrar a su galán de cine. Su encuentro les llevará a descubrir que nunca es tarde para hacer planes. Shirley MacLaine (La vida secreta de Walter Mitty), Christopher Plummer (The tempest), Marcia Gay Harden (Parkland), Scott Bakula (serie Mujeres desesperadas), Chris Noth (serie Sexo en Nueva York) y James Brolin (Burlesque) encabezan el reparto.

La representante española es Investigación policial, thriller en clave cómica del 2013 que escribe, dirige y protagoniza Daniel Aguirre, quien de este modo debuta en el largometraje. La cinta gira en torno a dos investigadores enfrascados en un caso que no parece avanzar hacia ninguna parte. Las numerosas horas que pasan juntos intentado resolverlo les permitirá compartir sus frustraciones sobre sus respectivas vidas personales. Pero todo cambiará cuando se topen sin previo aviso con una aventura que podría dar por terminada la investigación. El reparto se completa con Sergio Cortina, Antonio Resines (Ni pies ni cabeza), Belén López-Valcárcel e Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud).

Y solo en algunos cines se repone con motivo de su 50 aniversario El mundo sigue, cinta de 1965 escrita y dirigida por Fernando Fernán Gómez (La lengua de las mariposas), quien también se reserva uno de los roles principales, y basada en la novela de Juan Antonio de Zunzunegui. Ambientada en la España de los años 60, la película se centra en las relaciones de una familia en la que la madre es una abnegada mujer que soporta cómo su marido, guardia municipal, tiende a maltratarla. Su único hijo, beato convertido en sacerdote, dedica su vida a tratar de expiar los pecados de su familia, mientras que sus dos hijas, cada una obsesionada a su manera por la riqueza, se odian mutuamente. Junto a Fernán Gómez aparecen en pantalla Agustín González (El abuelo), Francisco Pierrá (Amaya), Gemma Cuervo (Señora doctor), Lina Canalejas (El extraño viaje) y Milagros Leal (La vil seducción).

Desde Italia nos llega la comedia romántica ¿Te acuerdas de mí?, cinta producida en 2014 y dirigida por Rolando Ravello (Tutti contro tutti) en la que un cleptómano y una narcoléptica que sufre amnesia cada vez que se desmaya inician una relación sentimental cuando se conocen en la consulta de su psiquiatra. Él está profundamente enamorado, pero ella, que lleva un diario para poder recordar todo, tiene apuntado que es una persona a evitar. El plantel de actores está encabezado por Ambra Angiolini (Maldamore), Edoardo Leo (Viva l’Italia), Paolo Calabresi (Tutta colpa di Freud), Susy Laude (Henry) y Pia Engleberth (El capital humano).

Con algo de retraso se estrena Paraíso, comedia mexicana del 2013 que se centra en los esfuerzos de una mujer por adaptarse a su nueva vida en México D.F. Todo cambiará cuando se entere de un curso de cocina gallega organizado por un grupo de españolas de su vecindario. Dirigida por Mariana Chenillo (Cinco días sin Nora), la película está protagonizada por Andrés Almeida (La otra familia), Daniela Rincón, Luis Gerardo Méndez (Morelos) y Camila Selser (Amor de mis amores), entre otros.

Otra de las novedades de la semana es Retratos de familia, debut en el largometraje de Anthony Chen. Producida en Singapur en 2013 e inspirada en la infancia del director, la trama comienza cuando una mujer filipina entra a trabajar para una familia en la que las relaciones entre el padre, la madre y el hijo son muy tensas. La presencia de la mujer, que rápidamente establece un fuerte vínculo con el chico, no hace sino tensar aún más las situaciones y despertar los celos de la madre. En el reparto destacan los nombres de Yeo Yann Yann (Muallaf), Chen Tian Wen (El laberinto del asesino), Angeli Bayani (Graceland) y Jialer Koh.

El único documental estrenado hoy es La mirada del silencio, producción de 2014 que cuenta con capital procedente de Finlandia, Dinamarca, Indonesia, Noruega y Reino Unido. Dirigida por Joshua Oppenheimer, autor de la polémica The act of killing (2012), la película viene a ser una mirada desde el lado de las víctimas a los mismos acontecimientos narrados en aquel film, llegando a enfrentar a una familia superviviente del genocidio indonesio con los asesinos de muchos de sus familiares.

mirada del silencio

‘San Andrés’: sabíamos que esto iba a pasar


Dwayne Johnson y Carla Gugino protagonizan 'San Andrés', de Brad Peyton.Algunos la tacharán de predecible. Otros de meros efectos digitales que ni siquiera necesitan director. Y estoy convencido de que otros tantos cargarán sus tintas contra Dwayne Johnson (Fast & Furious 7), cuyos lagrimales posiblemente estén atrofiados por tanto músculo. Pero lo cierto es que la nueva película de Brad Peyton (Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa) es un entretenimiento puro y duro, sin más pretensiones que dejar al espectador clavado a su silla a base de impactantes secuencias de acción, una trama lineal pero bien elaborada y un final de esos que llevarán a muchos a plantearse su ingreso en algún cuerpo de seguridad. Y hasta la fecha no creo que eso sea algo negativo si uno es consciente de lo que está a punto de ver.

Y desde luego San Andrés no promete nada que no pueda cumplir. Es cierto que la cinta no ofrece grandes momentos dramáticos, y desde luego los actores podrían haber dado algo más de sí (o no, quién sabe), pero eso importa relativamente poco en una película que lo único que ofrece es una cuidada destrucción de toda la costa este de Estados Unidos. Espectacular en todo su metraje, brillante en sus dos grandes setpieces en Los Ángeles y San Francisco, la película es lo que se puede deducir de su título. Ni más ni menos. Y desde luego que los efectos digitales cobran una importancia vital, pero la mano de Peyton se puede apreciar en cada fotograma. Es gracias a él, por ejemplo, que la angustia se apodera del plano secuencia en Los Ángeles, posiblemente la mejor secuencia de toda la película.

Claro que la mayor parte del mérito de que estemos ante un divertimiento palomitero de primer nivel es su guión. Sí, no cabe duda de que el trasfondo dramático es casi inexistente, y desde luego no hay ni un solo giro dramático relevante. Pero el desarrollo de la trama, con secuencias de acción perfectamente distribuidas en los momentos adecuados, refleja un cuidado trabajo narrativo que engancha al espectador, le zarandea entre edificios derrumbándose y corrimientos de tierra, y le deja al final del camino como un superviviente más. Y eso es, a todas luces, el mejor atractivo de una cinta de catástrofes como esta. No son las muertes, todas ellas previsibles. No son las pruebas que los protagonistas deben superar para sobrevivir. No, es simple y llanamente el viaje propuesto.

Es evidente que no estamos ante un profundo drama familiar enmarcado en una tragedia social, pero es que San Andrés tampoco pretende serlo. Su vocación de blockbuster queda patente desde la primera secuencia, con un rescate casi imposible apto solo para héroes como Johnson. A partir de ese momento, y salvo concesiones necesarias para el desarrollo mínimo de sus personajes, la película es una auténtica montaña rusa de caos, destrucción y espectacularidad que no da respiro para reflexionar. Y como toda cinta de estas características, no puede faltar el detalle patriota final. Una distracción sana, sin pretensiones y con sabor veraniego. Como reza uno de los carteles promocionales, “sabíamos que esto iba a pasar”. Y no hay nada de malo en disfrutarlo.

Nota: 7/10

Dwayne Johnson planta cara a los dinosaurios con ‘San Andrés’


Estrenos 26junio2015El mes de junio llega a su fin. Un mes que ha estado marcado, sin lugar a dudas, por el masivo éxito de Jurassic World, que va camino de convertirse en la cinta más taquillera de todos los tiempos. Pero en lo concerniente a España, hoy viernes, 26 de junio, llega una cinta que tratará de tomar el relevo en lo que a blockbusters se refiere. No llega sola, aunque sin duda es el estreno más importante de la semana, sobre todo si atendemos a la distribución. Acción, aventura, comedia y drama son los ingredientes que conforman la oferta de estrenos de este fin de semana.

Comenzamos el repaso por San Andrés, cinta de aventuras en la que, una vez más, la destrucción del planeta, o al menos de una parte de él, acapara toda la atención. En esta ocasión, como su propio título indica, es la falla de San Andrés la que desencadena el desastre, que comienza con la destrucción de Los Ángeles. Tras este suceso un piloto de helicópteros de rescate y su ex mujer deciden ir a San Francisco para rescatar a su hija, pero ni siquiera lo ocurrido en Los Ángeles les podría haber preparado para lo que se encontrarán en la ciudad del Golden Gate. Dirigida por Brad Peyton (Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa), la película tiene como protagonista absoluto a Dwayne Johnson (Fast & Furious 7), al que acompañan Alexandra Daddario (Carta blanca), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro), Ioan Gruffudd (El rey Arturo), Carla Gugino (serie Political animals), Colton Haynes (serie Arrow) y la cantante Kylie Minogue (Blue).

Muy diferente es el tema y el tratamiento de Espías, nuevo vehículo para Melissa McCarthy (St. Vincent) que, todo sea dicho, cuenta en esta ocasión con un reparto de altura. La historia, una parodia de las cintas de agentes secretos, gira en torno a una modesta analista de la CIA que ha sido olvidada por la agencia a pesar de ser la heroína de una de las misiones más peligrosas que se hayan realizado jamás. Con una vida monótona y tediosa, su oportunidad de volver a la acción llega cuando uno de sus compañeros es captura. Sin nadie más a quien recurrir, se ofrece voluntaria para infiltrarse en una peligrosa banda que trafica con armas. Paul Feig (La boda de mi mejor amiga) dirige esta comedia en la que encontramos a Jude Law (El gran hotel Budapest), Jason Statham (Los mercenarios 3), Rose Byrne (Malditos vecinos), Miranda Hart (serie Miranda), Bobby Cannavale (Blue Jasmine), Allison Janney (Juegos de palabras) y Morena Baccarin (serie Gotham).

Los estrenos europeos están protagonizados en exclusiva por Francia. La comedia No molestar, producida en 2014, supone el nuevo vehículo de lucimiento de Christian Clavier (Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?). Basada en la obra de Florian Zeller y con la dirección de Patrice Leconte (Mi mejor amigo), la historia comienza cuando un fanático del jazz encuentra un exclusivo álbum en un mercadillo. Dispuesto a escucharlo sin más dilación, cuando llega a casa su único objetivo es lograr una hora de tranquilidad. Sin embargo, el mundo parece estar en su contra, y uno tras otro se irán sucediendo conflictos y situaciones que le impedirán disfrutar de su pequeño placer, convirtiendo su mañana soñada en una auténtica pesadilla. El reparto se completa con Carole Bouquet (Obras en casa), Rossy de Palma (Tres bodas de más), Stéphane De Groodt (Barbacoa de amigos) y Valérie Bonneton (Pequeñas mentiras sin importancia), entre otros.

En el otro extremo se encuentra el drama Con todas nuestras fuerzas, una historia de superación dirigida en 2013 por Nils Tavernier (Aurore) que gira en torno a la difícil relación entre un padre y su hijo, que sufre parálisis cerebral desde pequeño y no puede andar ni hablar. Alejados con el paso de los años, padre e hijo volverán a acercarse cuando el adolescente le proponga al hombre competir juntos en un triatlón, reto casi imposible pero que les llevará a compartir el proceso de preparación. Jacques Gamblin (Los nombres del amor), Alexandra Lamy (Su ausencia me enfurece), Fabien Héraud, Sophie de Furst (L’oncle Charlie) y Pablo Pauly (Fonzy) encabezan el reparto.

Francia también colabora, junto a Israel, en la producción de La profesora de parvulario, drama escrito y dirigido por Nadav Lapid (Policía en Israel) cuyo argumento se centra en una profesora de un jardín de infancia que descubre en uno de sus niños de cinco años un verdadero talento para la poesía. Decidida a potenciar su arte, la mujer tratará de sacar al niño del entorno familiar en el que vive, con un padre que desprecia la profundidad cultural y una niñera cuyo único interés por la poesía radica en el beneficio económico que pueda conseguir. La cinta está protagonizada por Sarit Larry (Zman Avir), Avi Shnaidman, Lior Raz (Mabul) y Ester Rada (Os ni holeh).

Terminamos el repaso de esta semana con Una segunda madre, film brasileño escrito y dirigido por Anna Muylaert (Chamada a cobrar) cuya figura central es una mujer que vive y trabaja en la casa de una acomodada familia. A lo largo de los años no solo ha cuidado de la casa, sino que ha criado al hijo del matrimonio, ahora adolescente. El equilibrio de poder parece estable hasta que la hija de la mujer aparece, desestabilizando a los personajes y poniendo en peligro el futuro de la protagonista. El reparto está encabezado por Regina Casé (Made in China), Michel Joelsas (A Suprema Felicidade), Camila Márdila (O outro lado do Paraíso), Karine Teles (Riscado) y Lourenço Mutarelli (Natimorto).

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’ lidera unos estrenos muy europeos


Estrenos 21noviembre2014Tras un año de espera, sin duda insoportable para sus más fieles seguidores, la nueva y penúltima película de la saga ‘Los Juegos del Hambre’ llega a España. Un estreno que se convierte en el más importante del mes y, posiblemente, en uno de los últimos llamados a llenar las salas de todo el país, con el permiso de Peter Jackson y sus aventuras en la Tierra Media. Pero hoy viernes, 21 de noviembre, hay varios títulos más que luchan por captar la atención de los espectadores, muchos de ellos europeos y la mayoría con nombres propios que aportan, al menos a priori, un interés añadido a sus propias historias.

Aunque como no podía ser de otro modo, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1, adaptación del último de los libros escritos por Suzanne Collins que, siguiendo la lucrativa moda de estirar un fenómeno de forma innecesaria, recoge solo la mitad de la historia, dejando el resto para la segunda parte, de estreno en el 2015. La trama transcurre poco después del final de Los Juegos del Hambre: En llamas, situando a la protagonista en su Distrito 13 y adoptando la figura de líder de una rebelión que está conmoviendo al resto de distritos. Su lucha no solo será para salvar a los más desfavorecidos, sino para recuperar a su compañero, quien ahora actúa bajo las órdenes del Capitolio. Dirigida por Francis Lawrence, responsable de la anterior entrega, esta nueva aventura de ciencia ficción ambientada en un futuro distópico cuenta con un impresionante reparto en el que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Josh Hutcherson (Escobar: Paraíso perdido), Sam Claflin (El estigma del mal), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Donald Sutherland (La mejor oferta), el fallecido Phillip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Julianne Moore (Non-stop), Elizabeth Banks (Vaya resaca), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

El otro estreno norteamericano es un film de 2012 titulado John muere al final. A medio camino entre la comedia y la ciencia ficción con ciertas dosis de terror, la película transcurre en un futuro donde una nueva droga llamada “salsa de soja” transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando regresan muchos de ellos ya no son humanos, iniciándose una invasión silenciosa que amenaza con acabar con la Humanidad. En este contexto dos amigos que han dejado la universidad y que apenas son capaces de mantener un trabajo deberán afrontar el papel de héroes y demostrar que son capaces de lograr algo en sus vidas. Don Coscarelli (El señor de las bestias) es el encargado de poner en imágenes esta historia de David Wong, mientras que Chase Williamson (The guest), Rob Mayes (Sobran las palabras), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2), Clancy Brown (Los límites de la verdad), Glynn Turman (serie House of lies) y Doug Jones (serie Falling skies) integran el reparto principal.

Pasamos ahora a Europa, y entre todos los estrenos destaca Jimmy’s Hall, lo último del director Ken Loach (El viento que agita la cebada) que, según sus propias palabras, será su última película. La trama se centra en Jimmy Gralton, exiliado irlandés que regresa a su tierra en 1932 para tratar de vivir en paz. Ajeno al activismo que le caracterizó en el pasado, pronto vuelve a dejarse envolver por el movimiento y reabre su famoso hall, muy popular en años anteriores a su marcha. Basada en la obra de Donal O’Kelly y producida entre Francia y Reino Unido, la cinta cuenta con Barry Ward (Songs for Amy), Simone Kirby (En tiempo de brujas), Andrew Scott (serie Sherlock), Jim Norton (Agua para elefantes) y Brian F. O’Byrne (Sin reservas).

También de Reino Unido, aunque en esta ocasión en colaboración con Italia, es la comedia dramática Nunca es demasiado tarde. Producida en 2013 y realizada por Uberto Pasolini (Machan), la cinta narra la meticulosa y monótona vida de un hombre cuyo trabajo consiste en localizar a los familiares de aquellas personas que han muerto solas. Su vida da un vuelco cuando su jefe le comunica que, debido a los recortes, debe despedirle. Enfrascado en medio de un encargo, decide afrontar su último trabajo sin las constricciones de su vida anterior, descubriendo en esa nueva libertad algo que nunca hubiera imaginado. Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Joanne Froggatt (serie Downton Abbey), Karen Drury (Grita libertad), Andrew Buchan (Nowhere boy) y Neil D’Souza (Circuito cerrado) son los principales protagonistas.

Aunque sin duda la cinta más internacional es El tiempo de los amantes, drama romántico producido entre Francia, Bélgica e Irlanda que arranca cuando dos desconocidos cruzan una mirada en el vagón de tren en el que viajan a París. A raíz de ese gesto se desencadenan una serie de acontecimientos que les llevarán a convertirse en confidentes de sus sueños, sus miedos, sus anhelos y sus ilusiones, todo motivado por la atracción que sienten el uno por el otro. Escrita y dirigida por Jérôme Bonnell (Les yeux clairs), la cinta está protagonizada por Emmanuelle Devos (Las malas hierbas), Gabriel Byrne (El capital), Gilles Privat (Serial lover), Aurelia Petit (La ciencia del sueño) y Laurent Capelluto (A galope).

En cuanto al cine español, destaca Dos a la carta, nueva comedia de Robert Bellsolà (Passi el que passi) que arranca cuando un inteligente bróker de ciudad descubre que tiene un hermano algo bobalicón sin oficio ni beneficio que vive en el campo. Para colmo, ambos se verán obligados a vivir y colaborar juntos en un restaurante perdido en un idílico entorno rural. El reparto está encabezado por Adrià Collado y Andoni Agirregomezkorta, quienes trabajaron juntos en El síndrome de Svensson (2006), a los que acompañan Carolina Bang (Las brujas de Zugarramurdi), Melanie Olivares (Temporal), Marcel Tomàs (El sexo de los ángeles), Helena Pla (serie El cor de la cuitas) y Sergi López (El niño).

También española es Born, segundo largometraje dirigido por Claudio Zulián tras Beatriz Barcelona en 2006. Su argumento recoge un hecho real ocurrido en Barcelona en el siglo XVIII, centrando su atención en un calderero, su hermana y un rico comerciante. Sus vidas se verán envueltas en los acontecimientos de una época de cambios sociales y políticos. Marc Martínez (La vida empieza hoy), Vicky Luengo (Wax) y Josep Julien (Sin ti) dan vida al trío protagonista, completándose el reparto con Mercè Arànega (Pa negre) y Josep María Alejandre (Barcelona 92).

El siguiente estreno que analizamos es Thomas vive, producción del 2013 que aborda los entresijos de un montaje teatral sobre Thomas Moro. Gracias a los actores y al director se inicia un viaje por el proceso creativo que se verá influido, y mucho, por el trasfondo personal de cada uno de los personajes, como por ejemplo el fallido matrimonio entre el director y una de las actrices, o las crisis que sufre uno de los intérpretes y que le llevan a querer dejar la obra en mitad del ensayo. Antonio Cuadri (El corazón de la tierra) dirige este drama con tintes biográficos e históricos en el que destacan actores como Moncho Sánchez-Diezma (serie Padre Medina), Javier Centeno (2033), Juan Motilla (Campo Cerezo) y Mery Delgado.

Finalmente, Un suave olor a canela es un drama producido en 2012 que narra la relación que se establece entre una creadora de espacios audiovisuales y el propietario de un restaurante italiano al que graba día tras día como parte de su trabajo. A pesar de las personalidades tan distintas que tienen, sus vidas se unirán aún más cuando a ella le diagnostiquen cáncer de mama. Ópera prima de Giovanna Ribes en pantalla grande, la cinta está protagonizada por Jaroslaw Bielski (Valentín), Ariel Castro (Los tres entierros de Melquíades Estrada), Juan Mandli (Escuchando a Gabriel), Uve Martínez y María Minaya (serie Desenterrados).

El contrabando de ‘El niño’ se encuentra ‘En el ojo de la tormenta’


Estrenos 29agosto2014Agosto termina, pero el verano cinematográfico todavía durará algunas semanas más si atendemos a las novedades que están a punto de llegar. Unos estrenos, por cierto, que dan un respiro a la cartelera española para que esta pueda acoger títulos que si bien a priori no son grandes blockbusters, sí tienen los ingredientes necesarios para atraer la atención del público, sobre todo los dos más importantes de hoy, viernes 29. Buenas campañas de publicidad han hecho que se hable de ellas, pero sus atractivos van más allá del mero marketing, sustentando sus bazas en las tramas y los nombres propios que las protagonizan.

Comenzamos por En el ojo de la tormenta, cinta norteamericana de acción enmarcada en las catástrofes naturales que ha basado su promoción en algo poco habitual pero muy efectivo: la espectacularidad y sencillez de su historia, dejando a un lado la relevancia de los actores que la protagonizan. Y es que la historia, que se centra en una pequeña localidad donde se suceden una serie de letales tornados, está contada a través de las cámaras de cazadores de tormentas profesionales que buscan, ante todo, una foto única. Dirigida por Steven Quale (Destino final 5), la película cuenta en su reparto con Richard Armitage (El Hobbit: La desolación de Smaug), Sarah Wayne Callie (serie The walking dead), Matt Walsh (Ted), Alycia Debnam Carey (Martha’s New Coat), Arden Escarpeta (Midnight son) y Nathan Kress (serie iCarly).

El otro estreno al que hacía referencia en la introducción es El niño, propuesta española de la semana que dirige Daniel Monzón (Celda 211) y que aborda el mundo del contrabando en el estrecho de Gibraltar. En concreto, la historia gira en torno a los intentos de la policía por detener las actividades de los narcotraficantes al mismo tiempo que tres jóvenes deciden introducirse en ese peligroso mundo por su cuenta y riesgo, cruzando los 14 kilómetros que separan Europa de África en una lancha motora. Acción, thriller y drama son los componentes de un film protagonizado por un elenco internacional en el que destacan Luis Tosar (Mientras duermes), el debutante Jesús Castro, Sergi López (Ismael), Ian McShane (Piratas del Caribe. En mareas misteriosas), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Eduard Fernández (Todas las mujeres).

Desde Canadá nos llega una comedia romántica que ha dejado buenas sensaciones a su paso. Se trata de Amigos de más, un nuevo intento de Daniel Radcliffe para que la gente empiece a verle como algo más que la versión adulta de Harry Potter. Basada en la obra de teatro de  T.J. Dawe y Michael Rinaldi ‘Toothpaste and Cigars’, la trama sigue la relación de amistad que se establece entre un chico y una chica que se conocen durante una fiesta. La química que se genera entre ellos les permite hablar de todo y sentirse cómodos con la sinceridad que comparten. El problema es que ella tiene novio y él está locamente enamorado de su mejor amiga. Michael Dowse (Llévame a casa nena) es el encargado de poner en imágenes esta historia que, además de Radcliffe, cuenta en su reparto con Zoe Kazan (No es tan fácil), Rafe Spall (Prometheus), Adam Driver (A propósito de Llewyn Davis), Jemima Rooper (La dalia negra) y Mackenzie Davis (Breathe in).

El argentino Daniel Burman presenta hoy su última película tras La suerte en tus manos, realizada en 2012. Se trata de El misterio de la felicidad, comedia romántica con ciertas dosis de drama que protagonizan Guillermo Francella (Corazón de león) e Inés Estévez (La fuga) y que arranca cuando un hombre desaparece sin previo aviso, dejando a su esposa en una situación desesperada. Esta recurre al mejor amigo y socio del marido, iniciándose así una búsqueda tanto del desaparecido como de una felicidad que ninguno parece haber encontrado. En el reparto encontramos también a Fabián Arenillas (Tesis sobre un homicidio), Alejandro Awada (Días de pesca en Patagonia) y Sergio Boris (Diablo).

La producción más europea de la semana es El congreso, lo nuevo de Ari Folman (Vals con Bashir) como director y guionista. Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Polonia, en colaboración con Israel, se encuentran detrás de esta adaptación de la novela de Stanislaw Lem que cuenta el pacto al que llega la actriz Robin Wright con una productora de cine para que esta realice una imagen digital de la actriz y la utilice en todas las películas que quiera, tanto si son del gusto de la protagonista de la serie House of cards como si no. Las consecuencias de dicho acuerdo llevarán a la actriz a un mundo que nunca hubiese creído real. A medio camino entre la animación y la imagen real, la película cuenta con la propia Wright interpretándose a sí misma, a la que se añaden nombres tan conocidos como los de Harvey Keitel (El gran hotel Budapest), Jon Hamm (serie Mad Men), Paul Giamatti (Los idus de marzo), Kodi Smit-McPhee (El amanecer del Planeta de los Simios) y Danny Huston (Hitchcock).

De Francia también procede El secuestro de Michel Houellebecq, comedia dramática escrita y dirigida por Guillaume Nicloux (El elegido) que trata de dar un sentido a la desaparición en 2011 del conocido novelista. Riéndose de sí mismo, Houellebecq juega con las posibilidades de su secuestro, analizando la posible moral de sus captores y su propia personalidad. Por tanto, además del propio autor, en el reparto encontramos a Mathieu Nicourt (Le clef), Maxime Lefrançois (Low cost) y Luc Schwarz (Le mac) y Françoise Lebrun (Dead Europe).

Terminamos el repaso de esta semana con Las nuevas aventuras de Caperucita Roja, propuesta animada del 2011 procedente de Estados Unidos que combina para la ocasión a los personajes de dos famosos cuentos infantiles. La acción se inicia cuando Caperucita Roja se reencuentre con la Abuelita y el Lobo para embarcarse en una aventura y salvar a Hansel y Gretel. Primer largometraje dirigido por Mike Disa, entre las voces originales se pueden destacar las de Hayden Panettiere (serie Nashville), Glenn Close (Guardianes de la galaxia), Cheech Marin (Abierto hasta el amanecer), Joan Cusack (Las ventajas de ser un marginado) y Martin Short (Mars Attack!).

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