‘Pacific Rim’: la Tierra como ring de lucha libre


Robots y alienigenas se ven las caras en 'Pacific Rim', de Guillermo del Toro.Si algo está caracterizando al verano cinematográfico de este 2013 es la escalada de destrucción planetaria que se produce película tras película. Desde luego, de todas ellas se lleva la palma lo nuevo de Guillermo del Toro después de cinco años de silencio desde Hellboy II. El ejército dorado (2008). Desconozco si esta película es resultado de la frustración por no haber podido llevar a la gran pantalla el relato de H. P. Lovecraft En las montañas de la locura, proyecto maldito para el director mexicano, pero lo que sí se desprende de esta superproducción es que se lo ha pasado en grande. Casi tanto como los espectadores.

No cabe duda de que el autor de Pacific Rim es un director de género. Y no lo digo porque todas sus historias se enmarquen dentro del género fantástico, sino porque maneja los elementos de forma versátil e ingeniosa. En el caso que nos ocupa, su labor se centra sobre todo en el aspecto visual y narrativo de la historia. Esta película de alienígenas contra robots es, en una palabra, impactante. Del Toro consigue transmitir con maestría las múltiples sensaciones que se entremezclan en unos protagonistas que deben conectar sus mentes para manejar unos enormes robots. Miedo, ansiedad, euforia. Gracias a la primera secuencia y a un resumen inicial bastante efectivo el director de Blade II (2002) establece las bases para lo que más tarde será la trama, y consigue que el público conecte con unas criaturas metálicas de dimensiones colosales.

Sí, el acabado técnico es impresionante. El diseño de monstruos y robots fascina. Todo en ella invita al festival de espectacularidad, acción y exceso que en el fondo es. Un homenaje a toda esa cultura popular de décadas atrás. Pero si alguien acude pensando en ver algo similar a El laberinto del fauno (2006) que se vaya olvidando. La historia es simple, tal vez demasiado. Más allá de que los conflictos internos y externos de los personajes son un poco prototípicos, el devenir de la propia historia responde al esquema tradicional del héroe que no busca serlo, o lo que es lo mismo de la última esperanza de la humanidad. No hay nada de malo en ello, pero sí desluce un tanto el conjunto, que pierde fuerza en sus secuencias menos espectaculares. Por no hablar del protagonista, Charlie Hunnam, quien o bien no ha sabido quitarse de encima la chupa de cuero de su personaje en Hijos de la anarquía o es que simplemente tiene ese único registro interpretativo.

En cualquier caso, Pacific Rim es una oportunidad única de entretenimiento cinematográfico, un festival para los amantes de la ciencia ficción que se postula como la destrucción definitiva del planeta. Al menos hasta que llegue la siguiente o, incluso, su segunda parte, anunciada hace unos días y que presenta la dificultad de contar una nueva historia tras el cierre de la narrada en este film. Que nadie busque una profunda historia de redención, venganza y patriotismo terrestre. Es lo que es, y eso se sabe simplemente viendo su cartel. Es lo bueno que tiene. No tendrá un elaborado guión, pero lo que promete lo cumple. Es más, supera las expectativas.

Nota: 7/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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