‘Una vida a lo grande’: la increíble película menguante


Al igual que sus anteriores películas, la nueva historia dirigida por Alexander Payne (Entre copas) plantea un debate sobre diferentes aspectos sociales. Y al igual que las anteriores, el contenido tiende a ser mejor que la forma en que se narra esa historia. Uno de los principales efectos secundarios de esto es que su nuevo film tiene una duración excesiva para el viaje que este nuevo hombre menguante realiza para encontrarse a sí mismo.

Porque Una vida a lo grande es en realidad eso, un viaje a lo largo de años de un personaje mediocre, que sueña con una vida mejor que siempre busca en decisiones por motivos equivocados. En este sentido, el contexto utilizado para mostrar dicha aventura no podría ser más idóneo: un nuevo proceso científico-médico capaz de reducir el tamaño de la gente, creando una población menos contaminante y más respetuosa con el medio ambiente. Este último aspecto abre un interesante debate planteado a lo largo del metraje entre lo que lleva a la gente a reducir su tamaño, si la verdadera conciencia para salvar el planeta o el egoísmo de tener una vida mejor.

Es en ese debate en el que se sitúa siempre el personaje de Matt Damon (Un lugar para soñar), tendiendo siempre a cometer el mismo error una y otra vez, algo que incluso se menciona de forma explícita en algún momento del film. Y ese es el principal problema de la trama. Apenas existe evolución por parte del protagonista. A medida que avanza la historia, y una vez superado el espléndido momento de la reducción de tamaño, el arco argumental del héroe parece estancarse, como si no tuviera un objetivo claro. Y aunque ese es realmente el sentido de su viaje, las constantes dudas le llevan a plantearse siempre las mismas preguntas sin darlas respuesta, lo que termina siendo excesivamente repetitivo y resta relevancia tanto al ritmo de la narración como al interés por el argumento.

En cierto modo, Una vida a lo grande va de más a menos, como su protagonista. El comienzo, aunque pausado, es brillante en su exposición de los motivos que llevan al protagonista a reducir su tamaño. Y el proceso al que se somete está contado de un modo brillante. Pero a partir de ese momento la historia, como su personaje, parecen perder un sentido claro. Y con esto pierde ritmo, interés y fuerza dramática. Sí, el debate entre responsabilidad social y egoísmo se mantiene hasta el final. Sí, el viaje del héroe está marcado por sus dudas acerca de su verdadero yo. Pero carece de grandes conflictos, y eso termina, en último término, por perjudicarle.

Nota: 6,5/10

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Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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