‘Suite francesa’: la música de un amor imposible


Matthias Schoenaerts y Michelle Williams viven un amor imposible en 'Suite francesa'.Hay muchas veces que una historia no tiene que ser necesariamente extraordinaria para causar buena sensación. Con un buen desarrollo, unos personajes bien definidos y una realización académica se pueden lograr resultados más que aceptables, y eso es lo que ha logrado en líneas generales Saul Dibb (La duquesa) con esta historia de amor imposible durante la II Guerra Mundial. Y aunque la película tiene, a priori, un aspecto previsible más que evidente, en su interior se esconden algunas ideas interesantes que dotan al conjunto de una mayor presencia.

No quiere esto decir que este drama romántico entre un alto mando alemán y una francesa sea una película notable, pero sí que logra ser algo más que una sencilla historia de amores, odios y pasiones ocultas. De hecho, este tal vez sea su aspecto menos interesante. Si algo bueno tiene el desarrollo dramático del guión es que pivota sobre aspectos que contrastan mucho con la guerra, como si el pueblo en el que transcurre la acción fuera en realidad un microcosmos en el que la guerra es solo un eco lejano que se oye con más fuerza de vez en cuando. El uso de la música como contrapunto de la barbarie o los sentimientos encontrados entre alemanes y franceses (que no están reflejados solo en la relación de los protagonistas) son algunos de esos aspectos.

Por supuesto, en la buena marcha de la historia tienen mucho que ver los actores, un reparto realmente notable que logra dotar a sus personajes de una complejidad que no está reflejada en el guión. Si bien es cierto que todos los roles están dibujados con cierta simplicidad, la labor de actores como Tom Schilling (Oh boy) o Kristin Scott Thomas (Gosford Park) logra traspasar esa sencillez para asomarse a una profundidad que crea una mayor complejidad. Pero como decía al comienzo, no hay que entender esto como los valores de un film excepcional, sino como aspectos positivos de una historia sencilla y que tiende siempre a caer en la previsibilidad.

Realmente, el gran problema de Suite francesa es precisamente que su historia no termina de desmarcarse nunca de lo ya contado en otras historias con trasfondo bélico. Pero es un film que se disfruta, que cautiva en algunos momentos y que es capaz de mostrar con cierta crudeza el lado más sádico de la guerra en aquellos rincones donde ni siquiera llegó a manifestarse plenamente. La película, en resumen, es un buen ejemplo de que un magnífico envoltorio puede ayudar a levantar un fondo algo sencillo y claramente predecible.

nota: 6/10

Acerca de Miguel Ángel Hernáez
Periodista y realizador de cine y televisión.

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