‘Star Trek: Más allá’: entretenimiento sin fronteras


La tripulación de la nave Enterprise se enfrenta a su mayor amenaza en 'Star Trek: Más allá'.El espacio, la última frontera. Con esta frase comenzaba hace 50 años el primer episodio de Star Trek. Y con esa frase termina la tercera entrega del reinicio de esta saga galáctica auspiciado por J.J. Abrams (Súper 8). Y no es algo casual. Esta nueva película, entretenida donde las haya, es posiblemente el mejor ejemplo de lo que representaba aquella mítica serie, y lo que en realidad representa la nave Enterprise y su tripulación. Es, en definitiva, el punto final a una evolución que parte de la primera película y de ese primer ataque protagonizado por un entonces desconocido Chris Hemsworth (Thor).

Star Trek: Más allá es todo lo que la tercera parte de una trilogía debería ser. Autosuficiente, comprensible de forma individual pero, al mismo tiempo, epílogo de una historia mucho mayor que ella, y final para el arco dramático de los personajes que conforman el mundo en el que se desarrolla la acción. A esto se suman notables secuencias de acción y ese humor que mezcla ironía e inocencia que tan bien funciona en la saga. Su trama, aunque sencilla y directa (más o menos como las del resto de películas), sirve para el propósito último de explorar los límites del entretenimiento, de llevar al espectador a mundos únicos en los que los protagonistas deban afrontar sus propios miedos y retos inimaginables.

Bien es cierto que esto, en manos de un director como Justin Lin (Fast & Furious 6) deja como resultado secuencias imposibles incluso en una cinta de estas características. Y es cierto igualmente que la historia tiene cierta tendencia a volverse previsible en demasiados momentos. Sin embargo, la trama es capaz de rebajar el impacto negativo de estas ideas gracias a una apuesta decidida por el dinamismo y, quién lo iba a decir, por las leves aunque eficaces dudas morales y personales de los principales protagonistas, que ayudan en última instancia a dotar al conjunto de un trasfondo más humano, más dramático.

No quiere esto decir que Star Trek: Más allá sea una suerte de combinación de acción desenfrenada e intenso drama. Nada de eso. La tercera de las aventuras galácticas de la tripulación de la Enterprise es… pues eso, una aventura en estado puro. Divertida, fresca, espectacular (sobre todo en sus primeros compases) e intensa, la cinta recurre a un desarrollo lineal para no perderse en diatribas dramáticas y poder destinar más tiempo al avance de la historia. No es una película redonda, ni mucho menos, pero cumple con su objetivo de forma más que notable. Y si a eso le sumamos el trasfondo de sus personajes, lo que obtenemos es un interesante film a la altura de sus predecesores.

Nota: 7/10

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La Enterprise va ‘Más allá’ para encontrar a ‘Peter y el dragón’


Estrenos 19agosto2016Como suele ocurrir por estas fechas, cada semana llegan a la cartelera española títulos que harán las delicias de fans y aficionados al cine en el más puro sentido del entretenimiento. Y aunque este 2016 puede que esté siendo menos intenso que años anteriores, eso no implica que no estén estrenándose películas tan espectaculares como esperadas. Este viernes, día 19, no va a ser menos, y aunque a diferencia de semanas anteriores el número de estrenos será muy limitado, acaparan un amplio abanico de géneros que van desde el terror a la aventura juvenil y el drama.

Con todo, es evidente que el estreno más esperado es Star Trek: Más allá, tercera aventura de la tripulación de la Enterprise bajo el auspicio de J.J. Abrams (Star Wars: El despertar de la fuerza) que vuelve a combinar aventura espacial, acción y humor para narrar la misión que realiza esta nave en los confines del universo. Allí deberán enfrentarse a Krall, un misterioso enemigo que se opone al espíritu y los planes de la Federación. Dirigida por Justin Lin (Fast & Furious 6), la película vuelve a contar con el reparto original, en el que destacan Chris Pine (La hora decisiva), Zachary Quinto (Margin call), Zoe Saldana (Guardianes de la galaxia), Karl Urban (serie Almost Human), Simon Pegg (Amor sin cita previa), John Cho (Grandma) y el recientemente fallecido Anton Yelchin (Green room), y a los que se suma Idris Elba (Bastille Day).

También destaca la nueva versión de Peter y el dragón, aventura para toda la familia con sello Disney que narra la historia de amistad entre un niño huérfano y un fantástico dragón. La película, dirigida por David Lowery (En un lugar sin ley), cuenta con un notable reparto encabezado por Bryce Dallas Howard (Jurassic World), Oakes Fegley (Prism), Craig Hall (Love birds), Karl Urban, que duplica estreno, Robert Redford (La verdad) y Wes Bentley (serie American Horror Story: Hotel).

Muy diferente es el tercer estreno procedente de Hollywood, Nunca apagues la luz, producción de terror que toma como base algo tan sencillo como el miedo de los niños a la oscuridad. La trama se centra en una joven que, cuando logra independizarse, cree que ha dejado atrás los miedos de su niñez. Pero cuando su hermano pequeño presenta los mismos síntomas que a ella la llevaron casi a la locura deberá afrontar que ese miedo a la oscuridad no era tan imaginario como creía, y deberá luchar contra un ente que parece tener como objetivo a la madre de ambos. Dirigida por David F. Sandberg, la película supone su debut en el largometraje a partir de un corto suyo. Teresa Palmer (Triple 9), Maria Bello (La quinta ola), Gabriel Bateman (Checkmate) y Billy Burke (serie Revolution) son los principales actores.

La única novedad española de la semana es Secuestro, thriller dirigido por Mar Targarona (Mor, vida nueva) cuya historia arranca cuando el hijo de una prestigiosa abogada es secuestrado a la salida del colegio. Horas más tarde el pequeño aparece magullado y empapado en sudor, y afirma que ha logrado escapar de su captor. Las investigaciones logran dar con un sospechoso que el pequeño identifica, pero la falta de pruebas obliga a la Justicia a ponerle en libertad. Temiendo por la vida de su hijo, la abogada hará lo que jamás pensó: tomarse la justicia por su mano, algo que tendrá consecuencias imprevistas. Entre los actores de la cinta encontramos a Blanca Portillo (La chispa de la vida), Antonio Dechent (Akemarropa), Vicente Romero (Asesinos inocentes), Josep Maria Pou (Murieron por encima de sus posibilidades), Macarena Gómez (Musarañas) y José Coronado (Cien años de perdón), entre otros.

Bélgica y Francia producen Los caballeros blancos, drama de 2015 basado en el libro de François-Xavier Pinte y Geoffroy D’uriel cuyo argumento se centra en un grupo de miembros de una ONG que planean sacar de Chad a 300 niños para que sean adoptados por familias francesas y tengan así un mejor futuro. Para darle mayor relevancia invitan a una periodista a que cubra todo el proceso. Sin embargo, durante la realidad del país les obligará a replantearse los límites de la ayuda humanitaria. Dirigida por Joachim Lafosse (Perder la razón), la cinta cuenta con un reparto integrado por Vincent Lindon (Los canallas), Louise Bourgoin (Un golpe brillante), Valérie Donzelli (Declaración de guerra), Reda Kateb (Lejos de los hombres), Yannick Renier (A primera hora) y Stéphane Bissot (La religiosa).

Por último, y también producida en 2015, se estrena La estación de las mujeres, drama que cuenta con capital de la India, Reino Unido y Estados Unidos, y cuya trama aborda la liberación cultural de tres mujeres. Una joven de 15 años observa cómo son capaces de romper con las tradiciones que las obligan a estar en casa y abandonar su vida, al tiempo que se enfrenta a una futura vida de casada, lo que la obligará a dejar la escuela, los libros y sus amigos. Escrita y dirigida por Leena Yadav (Teen Patti), la película está protagonizada por Lehar Khan (Jalpardi: The desert mermaid), Surveen Chawla (Ugly), Radhika Apte (Haram) y Tannishtha Chatterjee (Sunrise).

Amenábar hace su particular ‘Regresión’ a la cartelera española


Estrenos 2octubre2015Mucho ha pasado desde que los espectadores vimos por última vez el nombre de Alejando Amenábar en la gran pantalla. Seis años, para ser más exactos. En efecto, aunque parezca mentira, Ágora (2009) fue su último film. Pero el del director español no es el único regreso a la cartelera española hoy viernes, 2 de octubre, aunque desde luego es el más esperado.

Y es que Regresión supone ver a Amenábar en el género que le dio la fama, y desde luego en el que más a gusto parece sentirse. Producido entre España y Canadá, este intenso thriller psicológico ambientado en los años 90 sigue la investigación de un detective sobre la acusación de una joven hacia su padre. Cuando éste confiesa el atroz crimen sin ni siquiera poder recordarlo la policía deberá recurrir a un psicólogo que pueda desentrañar los misterios de la mente de acusado y acusadora. Pero lo que descubrirán será una conspiración que va más allá de lo imaginable. Intriga, acción y buenas dosis de sustos están asegurados en esta cinta que escribe el propio Amenábar y que protagonizan Ethan Hawke (The purge: La noche de las bestias), Emma Watson (saga ‘Harry Potter’), Devon Bostick (La verdad), David Thewlis (La teoría del todo) y David Dencik (Serena).

También vuelve a los cines Hitman: Agente 47, nuevo intento de llevar a la gran pantalla uno de los videojuegos más conocidos después del film de 2007. En esta ocasión, la cinta norteamericana se centra en la lucha del agente contra una gran corporación que amenaza su propia existencia. Y es que el objetivo de esta empresa es crear soldados modificados genéticamente tomando como modelo al propio agente 47. Solo una joven parece tener las respuestas para poder derrotar a la corporación. Ópera prima de Aleksander Bach, la película está protagonizada por Rupert Friend (serie Homeland), Zachary Quinto (Star Trek), Hannah Ware (Shame), Ciarán Hinds (serie Political animals) y Thomas Kretschmann (serie The river).

Entre los estrenos europeos destaca Lejos de los hombres, drama francés de 2014 que dirige David Oelhoffen (En mono absence) tomando como partida un relato corto de Albert Camus. Ambientada en la Guerra de Argelia, la trama sigue a un profesor que se mantiene al margen del conflicto hasta que un agente de la ley le confía la vida de un hombre acusado de asesinato para que le escolte hasta Tinguit. Durante el camino se formarán estrechos lazos de amistad entre ellos, pero también pondrán en riesgo sus vidas al tener que huir de aquellos que claman venganza por el asesinato. Viggo Mortensen (Las dos caras de enero), Reda Kateb (Hipócrates), Nicolas Giraud (Lo que el día debe a la noche), Djemel Barek (Una casa en Córcega) y Ángela Molina (Blancanieves) encabezan el reparto.

Francia también está detrás de El precio de la fama, coproducción de 2014 en colaboración con Bélgica que, a medio camino entre la comedia y el drama, gira en torno a un hombre que sale de la cárcel en los años 70 y empieza a vivir con la familia de su hermano. Sin embargo, la falta de dinero y de recursos le llevará a cometer la mayor osadía que se le ocurre: robar el féretro en el que trasladan a Charles Chaplin y pedir un rescate por él. La cinta está dirigida por Xavier Beauvois (De dioses y hombres) y protagonizada por Benoît Poelvoorde (Tímidos anónimos), Roschdy Zem (La fría luz del día), Chiara Mastroianni (Americano), Nadine Labaki (Caramel) y Peter Coyote (Su última voluntad).

Otra producción del 2014 es Jack, drama alemán dirigido por Edward Berger (Wanderbread) que se centra en la dura vida de un niño de 10 años que se ve obligado a cuidar de sí mismo y de su hermano pequeño ante la ausencia de su madre, que prefiere salir todas las noches. Cuando un accidente doméstico le envía a un centro de los Servicios Sociales, el niño no duda en escaparse para buscar a su hermano y recorrer la ciudad para encontrar un lugar en el que poder vivir sin preocupaciones. El reparto está encabezado por Ivo Pietzcker, Georg Arms, Luise Heyer (Westwind) y Nele Mueller-Stöfen (Todo por el éxito).

España también participa en El apóstata, drama cómico que cuenta además con capital francés y uruguayo, y que narra los intentos de un joven que quiere emanciparse de todo aquello que escapa a su control a través de un afán cínico en cuestiones religiosas. Federico Veiroj (La vida útil) es su director, mientras que Álvaro Ogalla, Marta Larralde (Cruzados), Bárbara Lennie (El niño), Vicky Peña (El perfecto desconocido) y Jaime Chávarri (Gran slalom) son los principales actores.

Dejando a un lado los estrenos europeos, este viernes también llega a las carteleras Oda a mi padre, cinta dirigida por JK Youn (Haeundae) y producida con capital surcoreano que gira en torno a un niño que se compromete a hacerse cargo de su familia durante la Guerra de Corea, y tras la desaparición de su padre. La promesa se extenderá a lo largo de 60 años en los que la esperanza y el sacrificio personal marcarán su vida. Este intenso drama está protagonizado por Hwang Jong-min (New world), Kim Yunjin (serie Perdidos), Oh Dal-su (Old Boy) y Jung Jin-young.

En cuanto a la animación, la cinta danesa Marco Macaco y los primates del Caribe es la única representante. Dirigida por Jan Rahbek, quien debuta de este modo en el largometraje, la historia se centra en un mono que sueña con ser un gran investigador, pero que en realidad trabaja de vigilante en una playa. Su vida tendrá una oportunidad de cambiar cuando llegue a la isla en la que vive un importante empresario que quiere construir un gran casino. Sospechando de sus intenciones, iniciará una investigación que revelará las verdaderas intenciones del macaco.

Por último, un documental. No estamos solos es una producción española que trata de abordar el carácter de las manifestaciones y las protestas de la sociedad civil, opuesta a recortes, privatizaciones y corrupción política. A través de la visión de diversos actores culturales, y con el apoyo de los acontecimientos que ha vivido España en los últimos años, el director Pere Joan Ventura (El efecto Iguazú) hace un recorrido por una época que va a cambiar el modo de vivir de los españoles.

Pocas sorpresas en unos Emmy previos a un cambio de tendencia


'Breaking Bad' y 'Modern Family' triunfan en los Premios Emmy 2013.Poca sorpresa. Ese ha sido en líneas generales el balance de la 65 edición de los Premios Emmy que en la noche de ayer premiaron a las mejores producciones de la pequeña pantalla en Estados Unidos. Y como decimos, pocas sorpresas. Behind The Candelabra fue la gran triunfadora en la mayoría de categorías relacionadas con películas para televisión o miniserie en las que participaba. De nuevo, la comedia estadounidense está dominada por Modern Family, con el permiso del siempre efectivo Jim Parsons como Sheldon Cooper en The Big Bang Theory (es el tercer premio que logra en esta gala) y el drama ha quedado repartido entre Breaking BadHomeland, inclinándose más hacia la primera, sobre todo en las categorías más importantes. Pero entre toda esta cantidad de premios más o menos previsibles ha habido algunos detalles que llaman la atención, y que invitan a pensar en un cambio para la próxima edición.

Uno de ellos es el impacto de las series de corte político entre los nominados y premiados. Cierto es que a pesar de su presencia parecía claro que no tenían muchas opciones, pero la cantidad de producciones de este tipo suponen un interesante cambio de aires. La lucha en este sentido estaba entre House of cardsPolitical animals. Una lucha que no se produjo en lo referente a categorías (la primera es una serie y la segunda una miniserie), sino en lo relativo a la cantidad de premios. Y lo curioso es que la ficción protagonizada por Sigourney Weaver (Avatar) ha salido airosa frente al drama producido por David Fincher (Seven), quien por cierto se ha llevado el premio al Mejor Director de serie dramática. Digo curioso porque, en líneas generales, la miniserie que sigue las andanzas de la familia política posee un nivel dramático bastante inferior al de la primera temporada de las intrigas en la capital estadounidense. Claro que los contrincantes no eran los mismos.

En cualquier caso, y sumando los premios obtenidos por Veep en la vertiente más cómica, entre todas han situado el foco sobre los entresijos políticos del país, abriendo las puertas a un nuevo panorama seriéfilo en un futuro no demasiado lejano, sobre todo con la ausencia de los grandes ganadores durante los últimos años. Parece ser que, tras médicos y abogados, le llega el turno a los políticos. Hay que destacar en este sentido la ausencia en las nominaciones de The Newsroom, muy relacionada también con el mundo político, aunque desde el punto de vista del periodismo. Tan solo su actor principal, Jeff Daniels (La sombra del poder), ha conseguido el premio, siendo además la única nominación de la serie escrita por Aaron Sorkin (serie El Ala Oeste de la Casa Blanca).

En el ámbito de las series, por lo demás, poco más hay que comentar. Las habituales producciones se mantienen en sus respectivas categorías y, salvo la presencia del terror en algunas de ellas, pocos cambios ha habido. Tal vez por aquello de que no son las categorías más conocidas, destaca el premio a Homeland en la categoría de Mejor Guión para serie dramática o el premio a James Cromwell (The Artist) por su papel secundario en American Horror Story: Asylum, categoría en la que competía con Zachary Quinto (Star Trek: En la oscuridad). En este sentido no hay que dejar pasar la nominación de Vera Farmiga (Expediente Warren: The Conjuring) como actriz principal en Bates Motel, confirmando la cada vez mayor presencia de thrillers psicológicos y de terror en las parrillas de televisión.

Behind the Candelabra: actor, director y peli

Antes de entrar en los premios de Behind the Candelabra, muy justos, no quiero dejar pasar, aunque sea de forma testimonial, la presencia y ausencia de Boardwalk Empire, serie a la que le ocurre lo mismo que a The Newsroom. No termino de comprender cómo dos producciones de semejante calidad se han quedado fuera de la carrera por los principales premios. De hecho, la tercera temporada de la serie mafiosa es posiblemente la mejor, con uno de los villanos más atractivos que han pasado por su metraje. La mejor evidencia es que su actor, Bobby Cannavale (Los otros dos) se ha llevado el premio al Mejor Actor secundario en serie dramática por delante de veteranos pesos pesados en estas categorías.

Pero dejando a un lado las series es importante destacar lo ocurrido por la película sobre Liberace interpretada por Michael Douglas (Jóvenes prodigiosos). La verdad es que parecía un secreto a voces que los premios iban a ir a parar a las manos que finalmente los recibieron. A pesar de los nombres con los que competía (Benedict Cumberbatch, Matt Damon, Toby Jones y Al Pacino), la presencia de Douglas ensombrece cualquier posibilidad que pudieran tener estos actores. Más allá de la épica vuelta a la interpretación tras superar un cáncer de garganta, su labor con el personaje alcanza un nivel muy difícil de superar gracias a los matices que introduce en su rol a lo largo de la trama.

Ya comentamos en este mismo espacio que Behind the Candelabra destacaba sobre todo por sus actores y su director, quien sabe aportar un toque personal a cada fragmento de la trama convirtiéndolo casi en un cuadro de las emociones y sentimientos que dominan a los protagonistas. Steven Soderbergh (Traffic) ha logrado de esta forma el premio al Mejor Director en su categoría (y a la Mejor Película para televisión), no así el de Mejor Guión, que fue a parar a la miniserie The Hour.

En efecto, los premios Emmy de este 2013 (que encontraréis a continuación) no han deparado grandes sorpresas. Las producciones más veteranas y las más cacareadas han sido las ganadoras. No ha sido una victoria clara, es cierto, pues los ganadores han estado muy repartidos entre las diferentes series. Pero la presencia cada vez mayor de la política y del terror en sus categorías parece indicar un cambio de rumbo en los gustos y en los géneros de las ficciones televisivas. Evidentemente, esto no se sabrá hasta que dentro de un año conozcamos a los ganadores de la siguiente edición. En cualquier caso, ya sea por la finalización de series o por nuevas apuestas dramáticas, el cambio de aires parece inminente.

Relación de candidatos y premiados en la 65 edición de los premios Emmy

‘Star Trek: En la oscuridad’: las emociones de un viaje estelar


Zachary Quinto, Benedict Cumberbatch y Chris Pine en 'Star Trek. En la oscuridad', de J. J. Abrams.Habrá que ver cómo se desenvuelve con una saga tan influyente como la de Star Wars, pero hasta ahora la labor de J. J Abrams en las diferentes series de películas que ha dirigido solo podría denominarse como revitalizadora. Suya fue la labor de olvidar el mal sabor de boca que dejó Misión Imposible II (2000), y suyo ha sido el éxito que tuvo el reinicio de Star Trek en 2009, haciéndose cargo de una secuela que si bien retoma los ingredientes que atrajeron a fans y profanos a las salas, posee un carácter mucho menos grandilocuente en favor de una trama más centrada en la amistad y las relaciones humanas.

Ya desde la primera secuencia queda patente que la práctica totalidad del desarrollo dramático tendrá como eje las relaciones entre los personajes de la Enterprise y las crisis generadas a raíz de sus diferentes puntos de vista respecto a diversos temas como la muerte o la moral, algo que ya se planteó en la primera entrega y que es mucho más evidente en esta segunda, en algunos momentos de forma algo burda. Lo cierto es que el guión, más simple y menos elaborado que otros escritos por el equipo habitual de Abrams, es el punto débil de esta superproducción que, por lo demás, ofrece lo que se espera de ella: entretenimiento, espectáculo y mucha acción.

De hecho, la historia sería mucho menos interesante si no estuviera Benedict Cumberbatch (El topo), actor inglés que poco a poco se está haciendo un hueco gracias a un rostro inquietante por naturaleza al que sabe sacar el máximo partido. Su presencia como el villano de la función aporta un dramatismo mayor a las motivaciones de la intriga, y crea un némesis perfecto para unos protagonistas que saben exprimir con inteligencia la química que existen entre ellos.

Star Trek: En la oscuridad es todo lo que se espera de ella, pero no es todo lo que podría ser. J. J. Abrams crea una película visualmente apabullante que compite con el resto de estrenos veraniegos por tener la mayor destrucción civil del año, pero pierde la grandiosidad que caracterizó a la primera entrega. El film sabe sustentarse en sus actores y sus personajes, pero más allá de eso la historia pierde algo de fuelle cuando tiene que dar paso a la explicación de la trama.

Nota: 7/10

Vuelve la tripulación de la nave Enterprise… vuelve el villano favorito


Estrenos 5julio2013Al igual que ocurrió hace un par de semanas, la ciencia ficción y la animación acaparan casi toda la atención de los estrenos del viernes 5 de julio. Y al igual que hace dos semanas, los títulos forman parte de una historia reciente y clásica que buscan no solo atraer la atención de los más fieles seguidores, sino ampliar su campo de acción a nuevos nichos en estos tiempos de crisis que vivimos. Y también como ocurrió hace un par de viernes, llegan arropados por una serie de títulos independientes y europeos que harán las delicias de aquellos que busquen algo más que los grandes blockbusters del verano.

Desde luego, el estreno más esperado es el de Star Trek: En la oscuridad, secuela del reinicio dirigido en 2009 por J. J. Abrams (Super 8), quien también se hace cargo de este film antes de meterse en faena con la séptima parte de la saga Star Wars. El argumento de esta segunda parte da inicio cuando la tripulación de la nave Enterprise recibe la orden de regresar a casa. Es en ese momento cuando una fuerza especialmente dotada para la destrucción hace saltar por los aires la Flota y todo lo que representa. Comenzará entonces una persecución, una partida de ajedrez a vida o muerte, en la que todo será puesto a prueba. Señalar que el regreso es completo, desde los componentes formales que Abrams aportó a la serie hasta los actores y guionistas. Los habituales colaboradores del director, Roberto Orci y Alex Kurtzman (serie Fringe), se han encargado del guión junto a Damon Lindelof (Prometheus), mientras que frente a las cámaras tenemos a Chris Pine (Esto es la guerra), Zachary Quinto (Margin Call), Zoe Saldana (Colombiana), Karl Urban (Dredd), Simon Pegg (Misión Imposible: Protocolo fantasma), John Cho (serie FlashForward), Anton Yelchin (Noche de miedo) y Bruce Greenwood (El vuelo) como rostros conocidos. A estos habría que sumar la incorporación de Benedict Cumberbatch (serie Sherlock) como el villano de la función.

El otro gran estreno es, como ya hemos dicho, otra secuela, en este caso la de Gru 2: Mi villano favorito. En esta ocasión el protagonista de la cinta de animación, quien es de paso el mayor villano de todos los tiempos, deja su carrera como criminal internacional para hacerse cargo de las tres niñas que adoptó en la primera parte y para ayudar a una organización secreta a salvar el mundo. Repiten en este film dirigido especialmente a los más pequeños los directores de la primera entrega, Pierre Coffin y Chris Renaud, así como las principales voces del reparto original, Steve Carell (Crazy, Stupid, Love), Kristen Wiig (La boda de mi mejor amiga), Miranda Cosgrove (School of rock) y Russell Brand (Arthur), incorporándose además Benjamin Bratt (El mensajero) y Steve Coogan (Ruby Sparks), entre otros.

Dejando de lado los estrenos estadounidenses hay que destacar el regreso del director italiano Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso). Bajo el título La mejor oferta se presenta al espectador la vida de un experto en arte y agente de subastas que vive sus días en soledad y ajeno a sentimientos afectivos. Sin embargo, su rutina dará un vuelco cuando una joven con un extraño problema psicológico que le impide relacionarse le contrate para tasar unas obras que ha heredado de su familia. Drama romántico que está escrito por el propio Tornatore y que cuenta con un reparto verdaderamente atractivo: Geoffrey Rush (El discurso del rey), Jim Sturgess (Un amor entre dos mundos), Donald Sutherland (Los juegos del hambre), Sylvia Hoeks (Tirza) y Liya Kebede (El buen pastor).

Otro de los títulos interesantes es la coproducción de 2012 entre Canadá y Reino Unido titulada Hijos de la medianoche. Dirigida por la directora india Deepa Mehta (autora del film nominado al Oscar en 2007 Agua), y basada en la novela homónima de Salman Rushdie, la historia gira en torno a dos personajes que en el día de su nacimiento, la misma fecha en que India logró la independencia de Gran Bretaña, son intercambiados. Él, de familia rica, es entregado a una mujer pobre, cuya hija es entregada a los anteriores. Sus vidas quedarán vinculadas de tal modo que participarán en la tumultuosa vida del país. El reparto principal está integrado por Satya Bhabha (Scott Pilgrim contra el mundo), Shahana Goswami (Game), Rajat Kapoor (Apna Asmaan), Seema Biswas (Company) y Shriya Saran (Kutty).

Desde Canadá también nos llega El vendedor, película producida en 2011 y que supone el debut en el largometraje de Sébastien Pilote, autor también del guión. El argumento, como el propio título indica, gira en torno a un vendedor de coches en una ciudad industrial. Es el mejor en lo suyo y las únicas preocupaciones que tiene son su hija y su nieto. Sin embargo, el cierre de una fábrica le llevará a intentar vender los últimos coches que le quedan, algo que logrará con uno de los ex empleador de dicha industria. La venta desatará una serie de consecuencias que el propio vendedor no está preparado para asumir. Gilbert Sicotte (Les grands enfants), Nathalie Cavezzali (Les immortels), Jeremy Tessier y Jean-François Boudreau (El atraco del siglo) son los principales intérpretes.

Para finalizar, otro film del 2011, en esta ocasión procedente de Sudamérica, concretamente de Brasil, Chile y Argentina. Su título es Violeta se fue a los cielos, y narra la vida de la cantautora chilena Violeta Parra a través de los recuerdos que los hombres más importantes en su vida le han dejado, así como la influencia que han tenido en su arte y su forma de entender la vida. Basado en el libro de Ángel Parra, hijo de la cantautora, cuenta con un reparto integrado por Francisca Gavilán (Ulises), Thomas Durand (No toques el hacha), Christian Quevedo (Mala leche), Gabriela Aguilera (Mujeres infieles) y Roberto Farías (La buena vida).

Demasiados subgéneros impiden el desarrollo narrativo de ‘American Horror Story: Asylum’


La locura, la religión y los extraterrestres, protagonistas de 'American Horror Story: Asylum'.Uno de los conceptos más interesantes de la primera entrega de American Horror Story, y por lo que será recordada en el marco televisivo, fue la capacidad de los creadores, Brad Falchuk y Ryan Murphy (responsables de la serie Glee), de hilar a la perfección diferentes historias en el marco de una casa encantada. Todos los personajes, vivos o muertos, estaban relacionados entre ellos por un nexo único más fuerte que cualquiera de ellos y, lo que es más importante, existía un equilibrio entre el aterrador presente y el trágico pasado de cada uno de ellos. El problema del extremo detalle de una trama como esta es que, siendo como era autoconclusiva, una segunda temporada de la serie se antojaba complicada y planteaba varias preguntas: ¿nuevo o idéntico escenario? ¿similar trama o una radicalmente distinta? El resultado, por desgracia, no consigue mantener las expectativas generadas, principalmente por una falta total de objetivo.

No quiere decir esto que sea una mala serie, ni mucho menos. Simplemente, no llega a la perfección que sí tuvo su predecesora y, tal vez lo más importante, abre demasiadas vías narrativas diferentes que nada tienen que ver entre ellas. Por supuesto, cumple con creces su intención primordial, que no es otra que la de generar ansiedad, miedo y cierto rechazo en el espectador. Su factura técnica, en este sentido, tiene poco que envidiar a la primera temporada, sobre todo en ese afán por mostrar la decadencia de ese manicomio regentado por un cura y numerosas monjas a mediados del siglo pasado en el que una monja ejerce con mano de hierro un poder absoluto. Es reseñable, además, la labor de los guionistas por dotar de un rico pasado a cada uno de los personajes, teniendo como denominador común la tragedia, bien personal, bien comunitaria. Analizar cada una de dichas historias daría para rellenar varios artículos.

El problema es el nexo de unión de dichos pasados y, lo que es más importante, de sus presentes. Si en los primeros 12 episodios las diferentes circunstancias personales se encontraban irremediablemente unidas por el espacio del caserón encantado, en esta ocasión trata de ser un tenebroso manicomio el denominador común, aunque con poco éxito. Estos nuevos 13 capítulos abordan tantas temáticas y tan diferentes que resulta muy complicado unirlas con coherencia. Sin ir más lejos, la primera ficha es la presencia de un asesino en serie al más puro estilo Cara de Cuero de La matanza de Texas (1974), pero rápidamente se abandona para centrar la atención en un joven acusado de ser dicho asesino y que, en realidad, ha sido abducido por extraterrestres. A esto habría que sumar la presencia de un miembro del partido nazi que, bajo una identidad falsa como doctor del psiquiátrico, realiza experimentos de lo más truculentos. Y, para completar el cuadro, la presencia del demonio en el cuerpo de una virginal monja.

Todos y cada uno de dichos arcos narrativos necesitan, claro está, su espacio para ser desarrollados. Y dado que todos ellos poseen una carga de interés elevada (generada a partir de la ambientación y del magnífico trabajo de los actores), la consecuencia es que la serie oscila de una a otra sin encontrar un auténtico cauce capaz de aunar esfuerzos en una sola dirección. Por otro lado, y aunque parezca un motivo menor, el hecho de combinar tantas historias de corte fantástico y/o terrorífico impide al espectador identificarse con alguna de ellas de forma completa, lo que a la postre genera cierta insatisfacción. El miedo, por tanto, no proviene de las historias en sí (aunque cada una tiene sus momentos), sino del ambiente claustrofóbico, oscuro y recargado de un manicomio donde las técnicas más invasivas de la terapia de choque estaban a la orden del día.

Mismos actores, nuevos personajes

Antes mencionábamos la labor de los actores, y la verdad es que si no fuera por ellos posiblemente esta segunda temporada se habría diluido hasta ser casi irreconocible. A pesar de contar otra historia en otra época y en otro entorno, los responsables han querido con buena parte del reparto original, algo que ha beneficiado mucho tanto al dinamismo de la trama como a la complicidad de los personajes. Sin duda, el principal atractivo vuelve a ser Jessica Lange (Heredarás la tierra), quien se mete esta vez en la piel de la monja al frente del psiquiátrico. La evolución de su personaje, desde un pasado marcado por el alcohol y la muerte hasta un presente en el que rige con mano férrea (muchas veces excesivamente brutal) el centro psiquiátrico, es ejemplar, sobre todo teniendo en cuenta la situación en la que termina viviendo. Y a pesar de todas las etapas por las que pasa, la entereza y dignidad que siempre aporta a esta mujer es encomiable, creando un personaje tan fuerte y desagradable al principio como capaz de generar compasión al final.

Junto a ella destacan tanto Evan Peters (Rompiendo las reglas), esta vez en un rol mucho menos deprimente aunque igualmente marcado por la tragedia, como el siempre inquietante Zachary Quinto (Sylar en Héroes), quien en esta ocasión se convierte en un psiquiatra de día y asesino en serie de noche. Tal vez sea este el personaje más carismático de todos, no tanto por la dualidad de su personalidad como por el trasfondo psicológico de su psicopatía, que en todo momento retorna al seno materno como origen de sus males personales. La labor del actor, aportando siempre el carisma que le caracteriza aunque sin dejar de generar un cierto grado de inseguridad en su entorno, es sencillamente brillante.

Tal vez una de las mejores pruebas de la reputación que obtuvo American Horror Story es la cantidad de actores conocidos que han decidido participar, tanto de protagonistas como de secundarios, en la compleja y derivativa trama principal, que podríamos identificar con la del asesino en serie. Así, Joseph Fiennes (Enemigo a las puertas), Lily Rabe (Sin reservas), Sarah Paulson (Martha Marcy May Marlene), James Cromwell (Yo, Robot), Chloë Sevigny (American Psycho), Clea DuVall (The Fculty) o Franka Potente (Corre Lola Corre) son algunos de los nombres, a los que habría que sumar los de Dylan McDermott (En la línea de fuego) o Frances Conroy (El aviador), que repiten en la serie con dos personajes bastante secundarios pero de especial relevancia.

Pero todo este carrusel de caras conocidas no impide que, con la conclusión del episodio 13, se tenga la sensación de haber pasado de puntillas por un manicomio del que podría haberse exprimido mucha más tensión narrativa. Es una lástima, pues tanto el comienzo, con esa pareja en luna de miel realizando un recorrido por lo lugares más terroríficos y trágicos de Estados Unidos, como la ambientación, insana y asfixiante como pocas, prometían horas de auténtica lírica terrorífica. En lugar de eso, lo que nos encontramos es un compendio de buena parte de los elementos que conforman el cine fantástico y de terror, desde las posesiones demoníacas a los extraterrestres, pasado por los asesinos en serie o los experimentos monstruosos. Demasiadas líneas narrativas que, por desgracia, impiden centrar la atención en algo concreto.

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