‘It’: Todos flotamos con la coulrofobia


Diversos estudios han demostrado que el miedo a los payasos, la coulrofobia, tiene un origen psicológico muy concreto. No es algo irracional, dicho de otro modo. La famosa novela de Stephen King, como el resto de obras del autor, ahonda sin embargo en muchos otros aspectos sociales, y la nueva versión cinematográfica potencia todo esto para ofrecer al espectador toda una experiencia visual y emocional en la que destaca, por encima de cualquier otra cosa, un Bill Skarsgård (Victoria) excepcional.

Con todo, sería injusto defender un film como It únicamente por la interpretación del terrorífico payaso Pennywise. Realmente, todo el conjunto es una notable interpretación de conceptos habituales en la obra de King, desde la amistad, la unidad, el poder del miedo y la valentía y, sobre todo, el mal que acecha con la forma de aquello que puede parecer más inocente. Relegado a un segundo plano queda, por tanto, el componente sangriento o efectista, al que es cierto que se recurre en momentos puntuales pero que no copa toda la atención de la trama, lo cual es de agradecer tanto a los guionistas, entre los que se encuentra Cary Fukunaga (serie True detective), y al director.

Una trama que en manos de Andrés Muschietti (Mamá) adquiere una ambientación fría y violenta marcada por la soledad de un grupo de niños que tiene que enfrentarse a sus miedos sin la ayuda de unos adultos que parecen más preocupados en sus propias necesidades que en las de sus hijos. Con un lenguaje visual a caballo entre el thriller psicológico y el gore más explícito, el director explota al máximo la labor interpretativa tanto de Skarsgård como de los niños que protagonizan esta primera parte, la mayoría de estos últimos prácticamente debutantes en un largometraje.

El único ‘pero’ que podría ponerse al film es una duración excesiva que obliga al relato a introducir secuencias, lo que aunque refuerza la idea de terror, tampoco aporta mucho más al desarrollo dramático de la relación o los miedos de estos chicos en su lucha contra un mal que se alimenta de ellos. A pesar de ello, la cinta se revela como un desafío terrorífico, una prueba de amistad marcada por algunos momentos violentos, otros aterradores y otros sangrientos, con un final que viene a explicar aquello de “Todos flotamos aquí abajo”. Pennywise vuelve a hacer de las suyas 27 años después, tal y como Stephen King ha dejado escrito.

Nota: 7,5/10

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