‘Liga de la Justicia’: en busca de la unidad


Puede que la estrategia de Warner Bros.DC Cómics con las adaptaciones de los superhéroes a la gran pantalla no sea clara, pero si algo puede asegurarse casi con rotundidad es que Zack Snyder (Watchmen) ha conseguido unirlos a los principales personajes en una obra fresca, entretenida, dinámica y narrativamente sólida, al menos lo suficiente como para no derivar en un producto extenso y carente de ritmo.

Y el reto no era precisamente sencillo, teniendo en cuenta que a diferencia de Marvel, tan solo tienen película propia algunos de los protagonistas. Sin embargo, el desarrollo dramático de Liga de la Justicia, lejos de apostar por una consecución de diálogos innecesarios o secuencias de acción apabullantes sin demasiada narrativa, opta por presentar a los protagonistas en su ambiente, con una sencilla acción o algún diálogo enfocado a desarrollar la trama. A esto se suma la presentación del conflicto, con un villano al que son incapaces de derrotar de forma individual, sentando a su vez las bases de todo el desarrollo posterior y de las decisiones tomadas que se convierten, por extensión, en interesantes puntos de giro. Por supuesto, esto no quiere decir que estemos hablando de una película que pueda ser considerada sobresaliente. Existen varios puntos débiles en su guión, entre ellos las motivaciones de algunos personajes, que quedan definidas de forma algo esquemática, o la falta de profundidad en las relaciones entre los personajes, que debilitan a su vez algunas partes del desarrollo.

Con todo, esto puede que no debiera ser considerado como una debilidad. Porque la realidad es que esta cinta no pretende erigirse como un referente. Al contrario, parece planteada como un entretenimiento. Muy bueno, pero entretenimiento al fin y al cabo. Y en esto Snyder es un maestro. Alejado del abuso que ha hecho en los últimos films de sus más característicos recursos (cambios de ritmo, cámaras lentas, etc.), el director apuesta por un aspecto formal más sobrio, en el que deja su personal huella pero que permite respirar al espectador. A pesar de las carencias del apartado de efectos digitales, lo cierto es que la labor tras las cámaras ofrece, por ejemplo, un final digno de un film de estas características, amén de varios momentos dramáticos brillantes en los que se aprovechan todos los elementos, desde los efectos hasta la fotografía o el sonido.

Desde luego, Liga de la Justicia no es una obra cúlmen del género superheróico, pero cumple su objetivo. Es más, lo hace brillantemente. Snyder logra quitarse ciertas obsesiones para narrar una historia sólida, fresca y dinámica en la que el humor hace de puente entre la acción y el drama. Su reparto, aunque irregular en sus interpretaciones (Gal Gadot vuelve a ser la mejor con mucha diferencia), desprende una comodidad pocas veces vista, lo que ayuda a que la historia adquiera un ritmo propio en las diferentes historias secundarias que se dan cita en esta aventura. No es perfecta, pero sí sienta las bases, en la línea que ya lo hizo Wonder Woman, para el futuro de las adaptaciones de esta casa.

Nota: 7/10

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‘Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis’, fusión de cómic y expresionismo alemán


He de reconocer que la idea inicial de esta sección era la de abordar volúmenes que analizaran los diferentes aspectos del cine, ya fuera en su parte más técnica o en lo referente a géneros, historia o entrevistas. Por eso puede resultar extraño hablar aquí de un cómic, pero sus implicaciones cinematográficas y la calidad de su relato es tal que es conveniente hacer un breve análisis de lo que puede aportar al séptimo arte, o de lo que el cine aporta a las viñetas de Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis, un recopilatorio de tres volúmenes creados por RAndy Lofficier, Jean-Marc Lofficier y Ted McKeever, y que enmarcan los orígenes de estos tres superhéroes de DC Cómics en un relato marcado por el expresionismo alemán.

Cada lector que se acerque a este recomendable ejemplar decidirá cuál de las tres historias es la mejor, pero sin duda la que afecta al hombre de acero es la más fiel a la que posiblemente sea la cinta más icónica del movimiento cinematográfico surgido en los años 20. La utopía futurista de Metrópolis (1927) creada por Fritz Lang adquiere en estas páginas una interpretación cuanto menos interesante que obliga a una reflexión sobre el bien y el mal, sobre el perdón y la venganza, que enriquece la ya de por sí completa obra del director alemán. Resulta sorprendente comprobar cómo encaja la historia de Clark Kent (rebautizado como Clarc Kent-son) en la trama original. A pesar de los cambios de nombres y de ciertas licencias dramáticas, los creadores de este cómic logran una fusión perfecta entre ambos relatos, entre ambos lenguajes, y la mejor evidencia son las primeras viñetas, que narran casi exactamente igual el comienzo de la película

Y es que si la historia deja sin palabras, el dibujo de McKeever resulta casi apabullante. Con un trazado que rememora en todo momento el arte de comienzos del siglo XX, el autor imprime un dramatismo único al trágico relato de este joven que quiere construir una ciudad mejor en la que amos y obreros convivan sin someterse los segundos a los primeros. Un dramatismo acentuado además por el recurso del color, puramente expresionista (aunque menos que la historia de Batman, de la que hablamos a continuación). Por supuesto, y como mencionaba antes, existen ciertas licencias dramáticas necesarias en un relato de superhéroes, sobre todo en lo referente al modo de derrotar al villano de turno. Y aunque para muchos pueda resultar algo forzado, en líneas generales encaja perfectamente en el tratamiento del resto de la trama, lo que evidencia la grandeza y universalidad de una obra como Metrópolis, capaz de acoger en su seno dramático cambios notablemente marcados.

Batman, el Nosferatu

Posiblemente el relato más fiel a una película del expresionismo alemán sea el de Superman, pero sin duda el que mejor capta el espíritu visual de este movimiento cinematográfico es el que tiene como protagonista a Batman. Tomando como referencia dos obras clave como Nosferatu (1922) y El Gabinete del Dr. Caligari (1920), la historia se adentra en las sombras para abordar un relato mucho más lúgubre, marcado por la muerte, la desesperación y la manipulación. Sobre estos tres pilares narrativos el cómic construye un relato en el que los juegos de sombras son fundamentales, siguiendo la estela de las dos películas que toma como referencia y proyectando este expresionismo en un nuevo lenguaje.

De nuevo, y más allá de las necesarias concesiones al mundo de los superhéroes, combate entre Batman y Superman incluido, las referencias cinematográficas parecen impregnar todas y cada una de las viñetas. Con unos personajes mucho más retorcidos física y moralmente hablando, el relato de este Hombre Murciélago/Nosferatu acoge en su seno igualmente buena parte del significado que este movimiento cinematográfico tuvo en su momento. La lucha contra el dominio de un hombre sobre el resto de hombres, la locura que afecta a unos personajes que poco a poco se acercan más a monstruos que a seres humanos, e incluso la idea de controlar el destino se asoman en estas páginas en las que la noche se impone al día, y las sombras a la luz.

Wonder Woman, la Amazona Azul

El tercer relato, centrado en el personaje de Wonder Woman, es sin duda el más “tradicional”, si es que dicho término se puede aplicar en el caso que analizamos aquí. Los motivos son varios, entre ellos que las películas que toma como referencia, El ángel azul (1930) y El Dr. Mabuse (1922), aunque encajan dentro del expresionismo alemán, se alejan notablemente de los conceptos y características que definieron este movimiento, sobre todo la primera. Es cierto que se mantienen algunos de los conceptos ya mencionados, destacando la idea de que un individuo sea capaz de ejercer un control físico y psicológico sobre el resto, pero el tratamiento visual se aleja ostensiblemente de lo visto en los dos anteriores volúmenes, al igual que ocurre, en cierto modo, en la apuesta visual de las películas.

Y desde luego, es la historia más “superheróica” y menos “expresionista” de las tres. Dicho de otro modo, el relato de esta Mujer Maravilla se sumerge de forma más evidente en los parámetros e iconos tradicionales del relato de este tipo de superhéroes, alejándose al mismo tiempo de todo aquello que aporta el movimiento cinematográfico alemán. Desde un punto de vista puramente visual también destaca esta apuesta, con un trazo más definido y un tratamiento del color más rico, abandonando los contrastes de luces y sombras, algo que destaca sobremanera en el tramo final de esta historia, donde por cierto se da cita la versión expresionista de muchos personajes de DC Cómics.

En cualquier caso, este último relato es el colofón de una trilogía apasionante, tanto para los amantes del cómic como para los apasionados del expresionismo alemán. Las conexiones entre las viñetas y los fotogramas de las películas mencionadas son tan evidentes en algunos casos que las fronteras entre uno y otro lenguaje desaparecen, evocando en sus páginas el movimiento de las máquinas de esa ciudad de obreros y amos, las sombras del primer vampiro del cine o la seducción de un ángel azul. Y aun siendo superhéroes, los personajes quedan relegados muchas veces a un mero hilo conductor de una historia que les supera y en la que los géneros se mezclan para ofrecer un producto único, una fusión entre cine y cómic que inevitablemente obliga a revisionar las películas casi al tiempo que se leen las páginas. No es un libro de cine, pero pocos libros de cine son capaces de lograr esto.

‘Wonder Woman’: La mujer maravilla


Feminismos aparte, la adaptación a la gran pantalla de la superheroína de DC Cómics se ha convertido en todo un fenómeno por algo tan sencillo y a la vez tan difícil como ofrecer un entretenimiento puro y duro sin caer en el infantilismo ni en el absurdo del espectáculo. Es evidente que la fortaleza del personaje principal marca una diferencia fundamental, pero lo realmente relevante de la nueva película de Patty Jenkins (Monster) es su capacidad para construir un relato redondo, con un equilibrio perfecto entre humor, aventura y acción, y con un desarrollo de personajes, al menos de los principales, lo suficientemente profundo como para que resulten sólidos o, al menos, entrañables.

Y esto convierte a Wonder Woman en una de las mejores películas de este nuevo universo cinematográfico que está empezando a nacer. La cinta ofrece un relato sustentado en un personaje único, una mujer en un mundo de hombres capaz no solo de demostrar que no es la chica que tiene que ser salvada, sino que es capaz de superarles en todo. Y a pesar de los consabidos superpoderes, estos quedan relegados a un segundo plano (al menos hasta la parte final del film) en favor del tratamiento de los personajes, de sus relaciones y de la sociedad en la que se desarrolla la acción. Esto permite jugar en todo momento con el humor y la ironía que generan la inocencia inicial de la protagonista en un mundo recién descubierto. Por supuesto, a todo esto se suman unas secuencias de acción tan espectaculares como cabría esperar, que beben casi en su mayoría (y tal vez demasiado) del gusto de Zack Snyder, cerebro de este universo superheróico (no en vano, es autor de esta historia), por la cámara lenta.

El mayor problema de la cinta es, sin duda, sus necesarias concesiones dramáticas, que rompen un desarrollo bien construido y que provocan algunas secuencias cuanto menos forzadas para poder hacer avanzar la acción en el sentido deseado. Ya sea la relación romántica entre los protagonistas, el poco tratamiento de los villanos o el modo en que el personaje de Gal Gadot (Las apariencias engañan) se enfrenta a algunas situaciones, lo cierto es que estas debilidades narrativas no llegan nunca a eclipsar el espléndido resultado final, y aunque pueden generar cierta desconexión en la historia, en ningún caso afectan tanto como para ser lo más recordado de esta aventura que, esperemos, siente las bases de un futuro esperanzador.

En definitiva, Wonder Woman no deja de ser una espectacular cinta de aventura y acción, con sus dosis de humor y sus momentos dramáticos. Dicho de otro modo, una peli de superhéroes. Pero en esa categoría, y después de tantos años, se puede distinguir entre las mediocres y las producciones más completas, y la cinta de Jenkins pertenece a esta segunda categoría. Y como suele ser habitual, esto es así porque huye de forma casi sistemática de los efectos especiales sin sentido para centrarse en los personajes, en construir una historia con un trasfondo moral en el que los protagonistas afronten retos personales con forma de enemigo externo. El hecho de conocer poco a poco el origen de la protagonista aporta un plus de dramatismo que, aunque pueda intuirse, se mantiene de forma más o menos secreta durante casi todo el metraje. Lograr eso en una película de estas características ya es todo un reto. Y sí, que se convierta en un modelo a seguir por las niñas, con los defectos que se le pueden encontrar, debería ser suficiente para alabar esta cinta.

Nota: 8/10

‘Wonder Woman’ salva el mundo y ‘La casa de la esperanza’


Todavía queda un último viernes de junio, pero en cierto modo este fin de semana marca el final de un mes marcado por los blockbusters (o intentos de ello) que habitualmente copan las salas en esta época del año. Y lo hace porque llega a España el que posiblemente sea el estreno más esperado de los últimos meses, no solo por la historia sino por las críticas y comentarios recibidos. Prueba de su relevancia es que, aunque llegan otras novedades, este viernes día 23 no contempla títulos que puedan competir en atractivo para un público mayoritario.

Hablamos, cómo no, de Wonder Woman, aventura en solitario de la superheroína de DC Cómics que ya tuvo presencia en Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia. La historia aborda los orígenes del personaje, cuando la princesa de las Amazonas se entrena para convertirse en una guerrera invencible. Todo cambia al encontrar a un piloto norteamericano que se ha estrellado en la costa de su isla, y quien pide ayuda para luchar en una guerra que afecta a todo el planeta: la I Guerra Mundial. Será entonces cuando la princesa opte por salir al mundo, descubrir sus poderes y evitar que el mal se extienda. Patty Jenkins (Monster) es la encargada de poner en imágenes esta cinta de fantasía, aventuras y acción en la que Gal Gadot (Triple 9) vuelve a encarnar al personaje. El reparto se completa con Chris Pine (Comanchería), Robin Wright (serie House of cards), Connie Nielsen (Las confesiones), David Thewlis (Regresión), Elena Anaya (Infiltrado), Lucy Davis (Bob Funk) y Danny Huston (Big Eyes), entre otros.

Estados Unidos, junto a Reino Unido y la República Checa, también produce La casa de la esperanza, drama biográfico basado en la novela de Diane Ackerman y cuya acción transcurre en Polonia en 1939. La trama se centra en una pareja que, durante la II Guerra Mundial, lucha por salvar a los animales del Zoo de Varsovia tras la invasión alemana. Dirigida por Niki Caro (En tierra de hombres), la cinta está protagonizada por Jessica Chastain (El caso Sloane), Daniel Brühl (Capitán América: Civil War), Johan Heldenbergh (Alabama Monroe), Michael McElhatton (serie Juego de tronos) e Ido Goldberg (serie Mob city).

El drama biográfico tiene otro representante en Maudie: El color de la vida, film dirigido por Aisling Walsh (Los niños de San Judas) sobre una mujer con artritis reumatoide desde su infancia que anhela, más que nada, abandonar la protección de su familia y convertirse en artista. Y el primer paso para lograrlo lo da cuando encuentra un trabajo como empleada del hogar en casa de un huraño pescador. Sally Hawkins (Blue Jasmine), Ethan Hawke (El valle de la venganza), Kari Matchett (The riverbank), Gabrielle Rose (The devout), Zachary Bennett (Quédate conmigo) y Billy MacLellan (serie Defiance) encabezan el reparto de esta producción irlandesa y canadiense.

Entrando de lleno en las novedades europeas, destaca Hermanos del viento, aventura familiar con dosis de drama con capital austríaco y en la que colabora España. Dirigida a cuatro manos por Gerardo Olivares (La gran final) y Otmar Penker, quien de este modo debuta en esta función. La historia se centra en la relación entre un niño y una cría de águila. El primero carga con el peso de la muerte de su madre, que murió asesinada cuando trataba de rescatar al joven recién nacido, por lo que sufre a manos de su padre; el animal fue arrojado del nido por otro polluelo, siendo salvado por el joven. Juntos crecen, pero cuando llega el momento de soltar al pájaro, el muchacho debe afrontar la posibilidad de liberarse de una carga que no es la suya. Entre los actores destacan Jean Reno (En la mente del asesino), Manuel Camacho (Entrelobos), Tobias Moretti (El valle oscuro) y Eva Kuen (Bergblut).

La producción nacional cuenta con dos representantes. Por un lado, La película de nuestra vida, ópera prima de Enrique Baró, quien escribe y dirige esta comedia centrada en varias vidas que narran las vivencias del propio director a través de películas, canciones y emoción. El limitado reparto está integrado por Teodoro Baró, Francesc Garrido (La ignorancia de la sangre) y Nao Albet (Incidencias).

Por otro, la comedia Selfie, comedia que narra las andanzas de un joven desde que deja su lujosa vida hasta que la realidad le golpea duramente. Todo porque su padre, ministro del gobierno, ha sido detenido por la policía acusado de 18 delitos económicos. A partir de este punto, el mundo que el joven conocía se derrumba, y pasará de sus lujos y su mundo perfecto a acudir a Podemos, acudir en busca de ayuda a trabajadores sociales o vivir en barrios sin lujos. Lo que no parece que vaya a ocurrir es que aprenda de esta experiencia. Escrita y dirigida por Víctor García León (Más pena que Gloria), la película cuenta entre sus actores con Javier Caramiñana, Macarena Sanz (Las furias), Santiago Alverú, Alicia Rubio (Tarde para la ira) y Pepe Ocio (El regreso de Elías Urquijo).

Alemania y Bélgica producen Robbi y Tobbi y el viaje fantástico, aventura familiar con toques de comedia que adapta el libro de Boy Lornsen centrado en la amistad poco usual entre un niño y un robot. Ambos construirán, para una de sus aventuras, el vehículo perfecto, capaz de viajar por tierra, mar y aire. Wolfgang Groos (Las hermanas vampiras) dirige esta propuesta protagonizada por Arsseni Bultmann (Der Nanny), Ralph Caspers (Erik of het klein insectenboek), Melina Mardini, Alexandra Maria Lara (Suite francesa) y Jonah Rausch (serie Weinberg).

Terminamos el repaso con la aventura bélica Tubelight, cinta india dirigida por Kabir Khan (Phantom) y ambientada en 1962. La trama se centra en un joven que vive una tranquila vida ajeno a los males del mundo gracias a un hermano mayor que le protege, pero que también le hace tener una visión ingenua del mundo. Su vida se desmorona cuando su protector hermano es llamado a filas para luchar en la frontera indo-china, dejándole solo. A medida que el conflicto se recrudece, el miedo por su seguridad en pleno conflicto aumenta, por lo que decide salir de su seguro entorno y detener el conflicto para poder traer de vuelta a su hermano. El reparto está encabezado por Salman Khan (Sultan), Shah Rukh Khan (Dilwale), Sohail Khan (Kisaan) y Zhu Zhu (El hombre de los puños de hierro).

‘Batman v Superman: El amanecer de la Justicia’: de Dioses y Hombres


Henry Cavill y Ben Affleck se ven las caras en 'Batman v Superman: El amanecer de la Justicia'.Roma no se construyó en un día. Y si los romanos no pudieron, los de DC Cómics, Warner Bros. y todo el equipo que ha trabajado en este entretenido film de superhéroes no pueden construir todo un universo en una sola película, por muy larga que esta sea. Es por ello que esta continuación de El hombre de acero es también una precuela de lo que está por llegar. Y esa dualidad le resta capacidad para definirse en uno u otro sentido, lo que sin duda perjudica al conjunto.

Porque sí, como secuela Batman v Superman: El amanecer de la Justicia es digna sucesora. A las dudas sobre el carácter todopoderoso del hijo de Krypton se suma la atormentada personalidad del murciélago de Gotham, muy bien encarnado por un Ben Affleck (Ases calientes) hipermusculado para la ocasión. Si bien es cierto que sus historias corren de forma paralela durante casi todo el metraje, la forma en que se entrecruzan y se integran poco a poco representa un buen ejemplo de construcción dramática creciente para alcanzar un inevitable clímax en forma de enfrentamiento. A esto se añade la pieza que, posiblemente, es lo más interesante de la trama: Lex Luthor (sensacional Jesse Eisenberg –El amor es más fuerte que las bombas-).

Su presencia como agente caótico es sublime. Su intervención en la historia como catalizador que dinamiza y, poco a poco, se desvela como un marionetista nato, es brillante, tanto por su actuación como por el modo en que los guionistas desvelan con cuenta gotas su participación en el desarrollo dramático del film. Gracias a él y a Batman el tono oscuro que ya tuvo la primera película se acrecienta hasta encontrarnos con un substrato emocional que apunta directamente a la infancia y a los traumas que todos los personajes cargan a sus espaldas. Y desde luego, la estética formal utilizada por Zack Snyder (Watchmen) es el envoltorio idóneo.

Pero algo falla en este conjunto. Más allá del hecho de que las historias de ambos superhéroes se muevan en paralelo durante buena parte de la historia (lo que pone de manifiesto que Batman es más interesante, en general, que Superman), el problema es que la cinta necesita minutos, mucho minutos, para presentar personajes que deberían haber tenido espacio en otros films y de forma mucho más distribuida. Lo que Marvel ha logrado en varios años a través de secuencias extra, de cameos y de películas independientes, DC parece querer hacerlo en una cinta, en unos minutos y en una sola historia. Y el resultado es que, literalmente, sobra. Aporta poco, por no decir nada, al conjunto de la trama, lo que rompe el ritmo narrativo.

En cualquier caso, Batman v Superman: El amanecer de la Justicia es una película para disfrutar. El poderío visual de Snyder vuelve a estar presente de forma abrumadora, sobre todo en su tercio final y en esa monstruosa batalla que vuelve a destruir media ciudad. Y la forma de integrar las historias de los dos superhéroes principales en una única trama a través de un villano común que maneja los hilos de forma notable representa una construcción dramática más que interesante. Pero en mucho momentos la historia se va por las ramas, perdiendo la perspectiva de lo que narra para introducir lo que está por llegar. Y lo que está por llegar, por cierto, es una nueva era de Dioses y Hombres. Por si a alguien le quedaba alguna duda, tenemos superhéroes (o meta-humanos, según se mire) para rato.

Nota: 7,5/10

Diccineario

Cine y palabras

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