‘Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis’, fusión de cómic y expresionismo alemán


He de reconocer que la idea inicial de esta sección era la de abordar volúmenes que analizaran los diferentes aspectos del cine, ya fuera en su parte más técnica o en lo referente a géneros, historia o entrevistas. Por eso puede resultar extraño hablar aquí de un cómic, pero sus implicaciones cinematográficas y la calidad de su relato es tal que es conveniente hacer un breve análisis de lo que puede aportar al séptimo arte, o de lo que el cine aporta a las viñetas de Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis, un recopilatorio de tres volúmenes creados por RAndy Lofficier, Jean-Marc Lofficier y Ted McKeever, y que enmarcan los orígenes de estos tres superhéroes de DC Cómics en un relato marcado por el expresionismo alemán.

Cada lector que se acerque a este recomendable ejemplar decidirá cuál de las tres historias es la mejor, pero sin duda la que afecta al hombre de acero es la más fiel a la que posiblemente sea la cinta más icónica del movimiento cinematográfico surgido en los años 20. La utopía futurista de Metrópolis (1927) creada por Fritz Lang adquiere en estas páginas una interpretación cuanto menos interesante que obliga a una reflexión sobre el bien y el mal, sobre el perdón y la venganza, que enriquece la ya de por sí completa obra del director alemán. Resulta sorprendente comprobar cómo encaja la historia de Clark Kent (rebautizado como Clarc Kent-son) en la trama original. A pesar de los cambios de nombres y de ciertas licencias dramáticas, los creadores de este cómic logran una fusión perfecta entre ambos relatos, entre ambos lenguajes, y la mejor evidencia son las primeras viñetas, que narran casi exactamente igual el comienzo de la película

Y es que si la historia deja sin palabras, el dibujo de McKeever resulta casi apabullante. Con un trazado que rememora en todo momento el arte de comienzos del siglo XX, el autor imprime un dramatismo único al trágico relato de este joven que quiere construir una ciudad mejor en la que amos y obreros convivan sin someterse los segundos a los primeros. Un dramatismo acentuado además por el recurso del color, puramente expresionista (aunque menos que la historia de Batman, de la que hablamos a continuación). Por supuesto, y como mencionaba antes, existen ciertas licencias dramáticas necesarias en un relato de superhéroes, sobre todo en lo referente al modo de derrotar al villano de turno. Y aunque para muchos pueda resultar algo forzado, en líneas generales encaja perfectamente en el tratamiento del resto de la trama, lo que evidencia la grandeza y universalidad de una obra como Metrópolis, capaz de acoger en su seno dramático cambios notablemente marcados.

Batman, el Nosferatu

Posiblemente el relato más fiel a una película del expresionismo alemán sea el de Superman, pero sin duda el que mejor capta el espíritu visual de este movimiento cinematográfico es el que tiene como protagonista a Batman. Tomando como referencia dos obras clave como Nosferatu (1922) y El Gabinete del Dr. Caligari (1920), la historia se adentra en las sombras para abordar un relato mucho más lúgubre, marcado por la muerte, la desesperación y la manipulación. Sobre estos tres pilares narrativos el cómic construye un relato en el que los juegos de sombras son fundamentales, siguiendo la estela de las dos películas que toma como referencia y proyectando este expresionismo en un nuevo lenguaje.

De nuevo, y más allá de las necesarias concesiones al mundo de los superhéroes, combate entre Batman y Superman incluido, las referencias cinematográficas parecen impregnar todas y cada una de las viñetas. Con unos personajes mucho más retorcidos física y moralmente hablando, el relato de este Hombre Murciélago/Nosferatu acoge en su seno igualmente buena parte del significado que este movimiento cinematográfico tuvo en su momento. La lucha contra el dominio de un hombre sobre el resto de hombres, la locura que afecta a unos personajes que poco a poco se acercan más a monstruos que a seres humanos, e incluso la idea de controlar el destino se asoman en estas páginas en las que la noche se impone al día, y las sombras a la luz.

Wonder Woman, la Amazona Azul

El tercer relato, centrado en el personaje de Wonder Woman, es sin duda el más “tradicional”, si es que dicho término se puede aplicar en el caso que analizamos aquí. Los motivos son varios, entre ellos que las películas que toma como referencia, El ángel azul (1930) y El Dr. Mabuse (1922), aunque encajan dentro del expresionismo alemán, se alejan notablemente de los conceptos y características que definieron este movimiento, sobre todo la primera. Es cierto que se mantienen algunos de los conceptos ya mencionados, destacando la idea de que un individuo sea capaz de ejercer un control físico y psicológico sobre el resto, pero el tratamiento visual se aleja ostensiblemente de lo visto en los dos anteriores volúmenes, al igual que ocurre, en cierto modo, en la apuesta visual de las películas.

Y desde luego, es la historia más “superheróica” y menos “expresionista” de las tres. Dicho de otro modo, el relato de esta Mujer Maravilla se sumerge de forma más evidente en los parámetros e iconos tradicionales del relato de este tipo de superhéroes, alejándose al mismo tiempo de todo aquello que aporta el movimiento cinematográfico alemán. Desde un punto de vista puramente visual también destaca esta apuesta, con un trazo más definido y un tratamiento del color más rico, abandonando los contrastes de luces y sombras, algo que destaca sobremanera en el tramo final de esta historia, donde por cierto se da cita la versión expresionista de muchos personajes de DC Cómics.

En cualquier caso, este último relato es el colofón de una trilogía apasionante, tanto para los amantes del cómic como para los apasionados del expresionismo alemán. Las conexiones entre las viñetas y los fotogramas de las películas mencionadas son tan evidentes en algunos casos que las fronteras entre uno y otro lenguaje desaparecen, evocando en sus páginas el movimiento de las máquinas de esa ciudad de obreros y amos, las sombras del primer vampiro del cine o la seducción de un ángel azul. Y aun siendo superhéroes, los personajes quedan relegados muchas veces a un mero hilo conductor de una historia que les supera y en la que los géneros se mezclan para ofrecer un producto único, una fusión entre cine y cómic que inevitablemente obliga a revisionar las películas casi al tiempo que se leen las páginas. No es un libro de cine, pero pocos libros de cine son capaces de lograr esto.

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‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’: magos del humor


Mortadelo y Filemón deberán derrotar a Jimmy el Cachondo en su nueva aventura animada.Han sido necesarios tres intentos para lograr trasladar con acierto a la gran pantalla a unos de los personajes más importantes de las viñetas españolas. El carácter absurdo de las aventuras que durante años han protagonizado los agentes secretos más ineptos de España han encontrado en la animación el ritmo y la “seriedad” que no lograron tener en sus previas aventuras de carne y hueso. La historia ha demostrado que hay personajes que no pueden tener presencia física, y Mortadelo y Filemón son algunos de ellos.

Con Javier Fesser, responsable de aquella La gran aventura de Mortadelo y Filemón en 2003, las desventuras, los golpes y los constantes guiños al contexto social de España regresan con una fuerza inesperada. Y lo hace sobre un guión sólido que sigue con mano firme la estructura de los tebeos que han hecho reír a miles de jóvenes y adultos. En efecto, lo mejor de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo es su fidelidad a unos cómics que son muy difíciles de adaptar. Los detalles al margen de la historia, la sutileza de algunos chistes, e incluso gags característicos de Ibáñez se dan cita para convertir a este film ajustado en su metraje en un festival del humor. Desde ese comienzo de agente secreto al más puro estilo James Bond (por cierto, una versión idealizada de lo que después se desarrolla de forma más propia de la TIA) hasta ese final sacado literalmente de las viñetas, todo en la película está pensado para provocar una sonora carcajada.

Esto no quiere decir que la película sea una joya del séptimo arte. Sus fallos, aunque enterrados bajo la risa, provocan en ciertos momentos una falta de ritmo notable, sobre todo en el segundo acto. Del mismo modo, la necesidad que tiene el director de introducir un personaje como Rompetechos, eventual en las historias, como un protagonista más termina por saturar la historia de situaciones absurdas, si es que eso puede llegar a ocurrir en una misión de Mortadelo y Filemón. En este sentido, algunos gags visuales pueden llegar a ser repetitivos en su desarrollo, aunque eso no impide que ofrezcan algunos de los mejores momentos de la trama.

Se puede decir que Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo es la película sobre estos personajes que el cine estaba esperando, o al menos que el cine se merecía. Divertida, dinámica, con constantes referencias a los tebeos, a la sociedad y a la cultura, y con un sentido del ridículo (o ausencia de él) sin igual. Es cierto que hay momentos en los que el ritmo frena, en buena medida motivado por el hecho de que la película es más larga que el cómic, pero eso no debería ser un impedimento para disfrutar de una hora y media de puro humor. Los fans de los personajes encontrarán en los fotogramas el delicioso espíritu de las viñetas. Incluso podrán comprobar cómo el doctor Bacterio es capaz de crear un invento que funciona. A disfrutar.

Nota: 7/10

Trailer de ‘Kick-Ass 2’: el fenómeno de los superhéroes crece


Jim Carrey y Aaron Taylor-Johnson, dos de los protagonistas de 'Kick-Ass 2', dirigida por Jeff Wadlow.Hace tres años Matthew Vaughn, quien tenía en su haber cintas como Stardust (2007), sorprendió a propios y extraños con la adaptación del violento cómic Kick-Ass. Una sorpresa que no llegó tanto por lo arriesgado de la propuesta como por la originalidad narrativa y argumental que ofrecía una adaptación fiel del texto original. Y puede que en la palabra “adaptación” se encuentre la clave. La película, a pesar de contener numerosos elementos del cómic (o novela gráfica, escojan lo que prefieran), tenía un alma propia que acercaba algo más al espectador medio el particular mundo de este joven que, sin ningún poder, decide ponerse un traje y luchar contra el crimen. Ahora llega su continuación, igualmente basada en una obra de Mark Millar y John Romita Jr., de la que este fin de semana hemos conocido su primer trailer, que encontraréis al final del texto.

Desde luego, lo mostrado en este primer avance no hace sino reforzar la idea de que estamos ante un producto que sigue la línea transgresora de su predecesor. Y al igual que el cómic, en esta ocasión se nos narra no solo la tendencia que han puesto de moda los protagonistas de la primera entrega, sino una lucha entre superhéroes y supervillanos que ya se planteó en el final de Kick-Ass. Por tanto, más superhéroes, más supervillanos, más humor y más violencia, sobre todo más violencia. Todo hace pensar que será un film para disfrutar, al menos para los seguidores del mundo de las viñetas. En realidad, no es del todo cierto.

Una de las mejores cosas que tenía la primera parte era, como mencionábamos al principio, su director. Vaughn tiene una visión muy particular a la hora de narrar historias, y así lo ha demostrado en todos y cada uno de sus proyectos. El primer Kick-Ass no lo es menos, sobre todo en momentos como la tortura a Big Daddy (un Nicolas Cage que, como saben aquellos que la hayan visto, no aparece en la segunda parte). Sin embargo, su participación en esta ocasión es sustituida por la de Jeff Wadlow (Cry Wolf), cuya narrativa no parece, a priori, excesivamente dada a este tipo de films.

Sin duda, imprimirá una visión muy particular de este mundo realista plagado de personajes a cada cual más ridículo. La cuestión estriba en saber si dicha visión será lo suficientemente enriquecedora para no asistir a un mero entretenimiento que recuerde en demasía a otras películas basadas en cómics. Sería una lástima, pues precisamente Kick-Ass 2 es de todo menos similar al típico producto con superhéroes como protagonistas. Evidentemente, las sorpresas, si es que las hay, no serán desveladas hasta la fecha de su estreno, el 16 de agosto. Por ahora, y para ser justos, lo visto en esta primera previa abre el apetito por la violencia y el humor negro que caracterizaron la primera parte.

Y si antes mencionábamos algunas de las ausencias delante y detrás de las cámaras, no es menos reseñable el principal rostro nuevo que se incorpora a Aaron Taylor-Johnson (Anna Karenina), Chloë Grace Moretz (La invención de Hugo) y Christopher Mintz-Plasse (Mal ejemplo). Hablamos de Jim Carrey (La Máscara), quien se pone en la piel de uno de los personajes principales, el Coronel Estrellas, a quien se puede ver en la imagen y que posee una de las caracterizaciones más fieles respecto a las viñetas. A continuación podéis encontrar el trailer.

‘Los Vengadores’: viñetas en movimiento


La editorial Marvel, responsable de algunos de los superhéroes más importantes de la historia del cómic, revolucionó el mundo de las viñetas básicamente por dos motivos: en primer lugar, por crear unos personajes muy humanos, con sus flaquezas, y que vivían en zonas reconocibles por el espectador. En segundo, ingenió un sistema para mantener vivos los arcos argumentales de sus superhéroes por el cual cada cierto tiempo todas sus historias confluían en una macroaventura que modificaba cada una de las cabeceras independientes de modo irreparable. Los Vengadores es el resultado de aplicar esta estrategia en el mundo de la imagen en movimiento. Un resultado que, ya desde ahora, debe ser aplaudido.

Posiblemente Joss Whedon (Serenity) no sea un visionario cinematográficamente hablando. Desde luego, no ha dejado la huella que, sin ir más lejos, Christopher Nolan ha conseguido con su trilogía de Batman. Sin embargo, sabe cómo generar espectáculo, y su olfato para el mantener el ritmo narrativo está más que agudizado. Y eso es algo fundamental en una cinta donde tantos personajes principales tienen cabida, todos ellos con una dosis de egocentrismo bastante alta. El film narra los esfuerzos de Nick Furia (Samuel L. Jackson) por unir a una serie de superhombres para luchar contra la inminente invasión de un ejército extraterrestre liderado por el dios de la mitología nórdica Loki. Ni que decir tiene que dichos superhombres, a pesar de trabajar juntos, realmente se toleran bastante poco, generando diversos conflictos que tendrán que dejarse a un lado por un bien mayor.

Desde luego, la historia no es excesivamente compleja, pero tampoco se pretende. Dada la magnitud visual y narrativa de la película, no tienen cabida argumentos cargados de retórica o simbolismo, lo que termina por jugar a su favor. En efecto, desde la presentación de los personajes hasta un clímax final que apenas deja un resquicio para coger aire, Los Vengadores se presenta como una obra cumbre dentro de este subgénero de las adaptaciones de cómics, un relato que pretende ser, y lo consigue, la cima en lo que a acción y espectacularidad se refiere, aunque no por ello pierde de vista lo esencial: sus personajes Marvel que, lejos de encasillarse en estereotipos exclusivos para fans, traspasan esa frontera para hacerse universales.

Unos personajes, en definitiva, que a pesar de su divinidad, de su inteligencia o de su capacidad de transformación, siguen siendo humanos, muy humanos, y deben lidiar con sus propios demonios, algunos relativamente reconocibles por los espectadores; un componente, en definitiva, que otorga profundidad, comicidad y trayectoria a una historia que, sin ello, se convertiría en una consecución de set pieces de acción que terminarían por aburrir. En este sentido, el film de Whedon se sustenta en un guión trabajado al milímetro, que encuentra a los personajes en un punto posterior a sus anteriores apariciones individuales en pantalla, y los deja en otro muy distinto desde el que continuarán sus respectivos caminos.

Uno de los principales aciertos, además de un estilo visual realmente original capaz de relacionar a todos los personajes en un solo movimiento de cámara (y que muchas veces parece poner en movimiento las viñetas estáticas del papel), son sus actores. Desde un fantástico Robert Downey Jr. (Zodiac) como Iron Man, hasta un espléndido Mark Ruffalo (A ciegas) que toma el relevo de Hulk, pasando por un Capitán América perfecto en los rasgos de Chris Evans (Diario de una niñera). Gracias a su labor los personajes cobran vida en los conflictos dentro del propio grupo de superhéroes y durante la batalla final, un auténtico tour de force con combates, explosiones y momentos realmente cómicos (como la lucha entre Hulk y el villano de la función, un Loki interpretado a la perfección por Tom Hiddleston).

Poco se le puede reprochar a una cinta que supera las expectativas que puede plantear cualquier producción de este tipo. Una trama interesante, un ritmo narrativo que alterna con inteligencia acción y diálogo, y un humor que, por momentos, quita gravedad a algunas situaciones o la añade a otras. Tal vez lo único extravagante sea un Hulk que, en demasiados momentos, parece diseñado como si de un simio verde y gigante se tratara, caminando sobre cuatro patas al más puro estilo King Kong. Claro que incluso Hulk queda empequeñecido ante la magnitud de una macroproducción de este calibre. Y se espera una segunda parte, a tenor de la secuencia final de los títulos de crédito.

Nota: 8/10

Diccineario

Cine y palabras

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