Acción, drama y cine de época se reparten un fin de semana de Oscar


Estrenos 26febrero2016Fin de semana de Oscar. Y no solo porque el domingo se entreguen las preciadas estatuillas, sino porque hoy viernes, 26 de febrero, llegan a las pantallas españolas varias cintas que compiten en las principales categorías de la entrega de premios. El drama es, sin duda, el género predominante, pero no es el único. La comedia y el cine bélico también tienen importantes representantes entre las novedades que se presentan hoy.

Pero comencemos por los nominados. Entre ellos destaca sobremanera La habitación, cinta con capital irlandés y canadiense que adapta la novela de Emma Donoghue. Este intenso drama arranca cuando una madre logra escapar junto a su hijo del hombre que la ha tenido retenida durante cinco años. Cinco años en los que el niño, de esa misma edad, no ha conocido nada más que una minúscula habitación sin ventanas que la mujer ha convertido en todo un universo de alegría y diversión. La forma en que el pequeño se enfrenta al nuevo mundo que se abre ante él cambiará la vida de todos los que desde ese momento le rodean, sobre todo de su madre y sus abuelos. Lenny Abrahamson (Frank) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Brie Larson (El jugador), William H. Macy (Único disparo), Jacob Tremblay (Los pitufos 2), Joan Allen (Un buen matrimonio) y Amanda Brugel (serie Covert Affairs).

El otro gran estreno es Brooklyn, cinta que también ahonda en el drama, que también es la adaptación de una novela, en este caso escrita por Colm Tóibín, y que también está producida por Irlanda y Canadá, a los que se suma Estados Unidos. Ambientada en Nueva York durante los años 50, la trama gira en torno a una joven irlandesa que decide dejar la comodidad de su vida para cruzar el océano e iniciar un futuro en América. La añoranza inicial deja paso a un romance que abrirá las puertas de un nuevo y prometedor mundo. Pero la constante presencia del pasado la obligará a tomar una decisión entre las dos vidas que parecen convivir en su día a día. Dirigida por John Crowley (Circuito cerrado), la película cuenta con un reparto encabezado por Saoirse Ronan (El gran hotel Budapest), Domhnall Gleeson (El renacido), Julie Walters (Mamma mia!), Emory Cohen (serie Smash) y Jim Broadbent (Paddington).

Puramente americana es 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi, nuevo proyecto de Michael Bay (Dolor y dinero) que adapta el libro de Mitchell Zuckoff acerca del ataque al consulado americano de Bengasi por parte de un grupo terrorista islamista. El suceso, que se produjo un año después del 11-S, obligó a la poca seguridad que había en ese momento a defender el territorio estadounidense durante varias horas. John Krasinski (Tierra prometida), Pablo Schreiber (serie The brink), James Badge Dale (El desafío), Toby Stephens (serie Black Sails), Max Martini (Sabotage) y David Denman (El regalo) son los principales actores.

Muy diferente es El bosque de los suicidios, film de terror que supone el debut en la dirección de Jason Zada, y que gira en torno a la búsqueda de una joven norteamericana en el bosque de Aokigahara, en la falda del Monte Fuji en Japón. Allí ha desaparecido su hermana gemela, pero a pesar de las advertencias de no desviarse del sendero, la joven decide adentrarse en el bosque para encontrar las respuestas y saber qué le ha ocurrido a su hermana. Lo que allí encontrará pondrá a prueba su propia supervivencia. El reparto está encabezado por Natalie Dormer (serie Juego de tronos), Taylor Kinney (No hay dos sin tres), Yukiyoshi Ozawa (Joker game), Eoin Macken (Cold) y Rina Takasaki.

Pasamos ahora a los estrenos europeos, más concretamente españoles. Tenemos que hablar es la nueva comedia dirigida por David Serrano (Días de cine) que aborda los problemas de relación de una joven que parece tenerlo todo: un novio que la quiere, un trabajo, una buena casa. Sin embargo, cuando él le pide matrimonio ella deberá afrontar el hecho de que todavía sigue casada con su anterior pareja, Jorge, pues los papeles del divorcio nunca llegaron a firmarse. Pedírselos no sería algo demasiado complicado si no fuera porque él no ha superado la ruptura y porque es el responsable de la ruina en la que se encuentran los padres de ella. Así las cosas, la novia deberá idear un complicado plan para lograr que todo salga bien para ambas partes. Entre los actores principales destacan Hugo Silva (Mi gran noche), Michelle Jenner (serie Isabel), Óscar Ladoire (Negociador), Verónica Forqué (La dama boba), Ernesto Sevilla (Rey Gitano) y Belén Cuesta (Ocho apellidos catalanes).

Totalmente opuesta es La decisión de Julia, drama que arranca cuando una mujer llega a un hotel de Madrid para alojarse en la misma habitación que, 20 años antes,en la que, 20 años antes, vivió una experiencia que marcó para siempre su vida. Será en este espacio donde reciba a unos invitados para llevar a cabo una decisión meditada y tomada hace tiempo, y que consiste en el relato de una existencia marcada por amores a escondidas, huidas precipitadas y un descenso a los infiernos. Norberto López Amado (serie Mar de plástico) es el encargado de dirigir esta propuesta protagonizada por Fernando Cayo (El desconocido), Marta Belaustegui (Amores locos), Josean Bengoetxea (Loreak) y Yolanda Ulloa (Linko).

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‘Black Sails’ evoluciona con el pasado de los personajes en su 2ª T


Los protagonistas de 'Black Sails' afrontan nuevos retos en la segunda temporada.Posiblemente lo mejor de una historia que combina ficción y realidad es comprobar cómo los narradores son capaces de adecuar los tiempos para que los personajes ficticios evolucionen en función de los acontecimientos históricos que se conocen. La primera temporada de Black Sails consiguió ir de menos a más gracias a esta pericia, y la segunda entrega, de 10 episodios, ha confirmado que estamos ante uno de los productos más originales de la parrilla. Con un conflicto de fondo como es el de la piratería en el Caribe, la serie ha sabido evolucionar mucho más allá para narrar algo mucho más grande que la mera aventura pirata, al tiempo que ha empezado a dar forma a los principales personajes de La isla del tesoro, relato de Robert L. Stevenson que se encuentra en la base de la serie.

En efecto, lejos de limitarse a desarrollar los personajes que fueron presentados en la primera parte, los responsables de la trama, con Robert Levine y Jonathan E. Steinberg (serie Escudo humano) a la cabeza, han optado por dar un golpe de timón y abordar una historia más compleja, con mayores matices y, sobre todo, con consecuencias para los protagonistas más interesantes. Partiendo de la base de que el rol de Toby Stephens (The machine) no es quien dice ser, la ficción adquiere un cariz totalmente distinto que permite al espectador analizar los acontecimientos desde una perspectiva nueva. Desde luego, lo más interesante es comprobar cómo la serie, sin necesidad de dar un giro a su historia, es capaz de transformarla lo suficiente para que renueve el interés. A esto se suma, por supuesto, la calidad de algunos personajes como el de Charles Vane (de nuevo con los rasgos de Zach McGowan, visto en Snapshot), cuya evolución le ha convertido en uno de los grandes atractivos de la serie, o el del propio John Silver (Luke Arnold –The tunnel-), que ya empieza a desvelar algunas de las características descritas en la novela de Stevenson.

Esto no quiere decir que todas las decisiones de la segunda temporada de Black Sails hayan sido acertadas o, si se prefiere, adecuadas. Baste decir que la revelación en el pasado del personaje de Stephens, si bien es un giro dramático muy impactante, resulta extremo, como si se intentara ofrecer al espectador un dato que aleje al personaje aún más de su leyenda. No se trata, por tanto, de la credibilidad del oscuro secreto que guarda, sino más bien de cómo eso encaja en la trama y lo que realmente aporta a ella. Por lo pronto, y a la espera de lo que pueda ocurrir en sucesivas temporadas, no ha generado el impacto esperado (de hecho, queda más bien como una anécdota), por lo que cabe preguntarse si tal detalle era necesario. Asimismo, algunos personajes como el de Hannah New (Maléfica) no terminan de consolidarse, posiblemente porque las dudas de su personaje se lo impiden.

A pesar de ello, los problemas que presenta esta tanda de episodios no trascienden demasiado al conjunto del arco dramático, permitiendo a la serie desarrollarse sin mayores dificultades y explorando nuevos planos narrativos a través de diversas tramas secundarias. Uno de los más interesantes, salvo por el detalle antes mencionado, es el pasado del protagonista, que permite al espectador no solo conocer mejor sus intenciones, sino ubicar en la trama a varios personajes, sobre todo al de Louise Barnes (Critical assignment). Y es precisamente este rol el que protagoniza uno de los giros narrativos más inesperados, desencadenando una ruptura absoluta con el pasado de la serie y encaminándola hacia un futuro en el que la diferencia entre piratas y gobiernos será absoluta, si es que no lo era ya.

Más violencia

No seré yo quien diga que Black Sails no es una serie con momentos realmente violentos, pero en comparación con otras producciones de similares características hay que reconocer que esta ficción apadrinada por Michael Bay (Dolor y dinero) tendía más a la aventura que a las vísceras. Hasta esta temporada. La aparición de un personaje, un nuevo pirata, en el primer episodio es toda una declaración de intenciones de lo que será esta nueva etapa. Y desde luego que cumple con las expectativas. Si bien la presencia de este catalizador no es duradera, tanto su final como los acontecimientos que se desarrollan después están marcados por una violencia notable, quizá no tanta como cabría esperar pero a todas luces mayor que la vista hasta ahora.

Y eso es algo de agradecer. No quiero hacer con esto una especie de apología de la violencia, pero un mundo tan salvaje como el mostrado en la serie, en el que los hombres luchaban y morían casi a diario, la ausencia de sangre era un dato a tener en cuenta. Por ello, el viaje hacia posturas más radicales que algunos personajes como el de Vane realizan en estos episodios es tan bienvenida. Sobre todo porque encuentra una sólida justificación en las motivaciones y los objetivos asociados a cada uno de ellos. Esto no provoca, además, que la trama pierda intensidad dramática, más bien al contrario. El punto de giro protagonizado por el personaje de Barnes que antes mencionaba es una buena prueba de ello.

Aunque personalmente el giro dramático más importante lo protagoniza el personaje de Arnold, ese joven John Silver que ya empieza a demostrar sus cualidades. A diferencia de lo que ocurría en la primera temporada, la capacidad de este rol para dominar a sus semejantes se hace patente en todos y cada uno de los episodios de la segunda parte. La conciencia que toma Silver de su poder no pasa desapercibida, y de hecho se convierte en uno de los motores dramáticos más importantes. Pero es la forma en que concluye la temporada lo que debería marcar un punto de inflexión imprescindible, acercándole más al personaje que todos los lectores de La isla del tesoro conocen. Su mayor protagonismo es uno de los grandes aciertos de la temporada, y lo más probable es que sea aprovechado en la tercera entrega.

La impresión general que Black Sails deja en su segunda temporada es la de una serie que no quiere anclarse, que busca en todo momento ofrecer al espectador algo más que la aventura de piratas. Desde luego, la fusión entre ficción y realidad ayuda mucho a esto, pero son los personajes los que parecen que van a poder sostener en el futuro todo el peso dramático. Es cierto que existen algunos aspectos que podrían ser mejorados, pero por suerte para la serie  son menores que las virtudes que presenta. Lo que en cualquier caso parece claro es que el viaje a la isla del tesoro cada vez está más cerca.

‘Black Sails’ crece entre personajes históricos y ficticios en su 1ª T


'Black Sails' narra la relación entre John Silver y el capitán Flint.Si una producción está apadrinada, digamos, por Martin Scorsese (Uno de los nuestros), los prejuicios, buenos y malos, son inevitables. Del mismo modo, si una serie tiene como nombre de peso el de Michael Bay (Transformers) sobran las palabras. Espectacularidad, grandes planos y pieles brillantes es lo que mejor define su cine en el plano visual. Por eso a nadie debería extrañarle que la primera temporada de Black Sails sea, en este sentido, todo un producto made in Bay. Pero más allá de su envoltorio, más allá de sus espectaculares batallas navales o de sus violentas peleas, se esconde una trama interesante y original que combina inteligentemente personajes históricos con ficciones narrativas. Todo en el incomparable marco de la piratería en el Caribe.

Para aquellos que no hayan tenido la oportunidad de acercarse a esta aventura con dosis de intriga, traición y picaresca, estos primeros 8 episodios creados por Robert Levine y Jonathan E. Steinberg, colaboradores desde la serie Jericó, se centran en la vida de un joven John Silver, quien años más tarde se convertirá en el pirata más famoso de la literatura gracias a ‘La isla del Tesoro’ de Robert Louis Stevenson. Concretamente, la acción comienza cuando éste, por un azar del destino, se cruza en el camino del capitán Flint, otro personaje mencionado en la novela, quien para encontrar un inmenso tesoro español necesita una ruta descrita en un papel que está en manos de Silver. Bajo esta premisa se desarrolla un complejo mundo de intrigas, conspiraciones, rebeliones y traiciones en la que se citan famosos piratas como Charles Vane (Zach McGowan), Jack ‘Calico’ Rackham (Toby Schmitz) o Anne Bonny (Clara Paget), una de las pocas mujeres que optaron por este estilo de vida. Y como digo, lo más interesante de la serie es comprobar cómo Historia e historia van de la mano.

Un proceso, por cierto, que va de menos a más, lo cual es algo a tener en cuenta a la hora de acercarse a Black Sails. Si bien es cierto que sus títulos iniciales son espectaculares y prometedores, el desarrollo dramático del episodio piloto no es todo lo que cabría esperar de este tipo de producciones, sobre todo viendo el resultado de los últimos compases de la temporada. A pesar de que muestra un mundo muy distinto al que estamos acostumbrados a ver (los piratas son organizados y responden ante una jefa… sí, una mujer), el hecho de centrar la atención en el protagonista y en secundarios que tienen, al menos en este instante, poco o ningún interés, resta fuerza al conjunto. Silver, interpretado con bastante soltura por Luke Arnold (Dealing with destiny), es definido como un rol irritante, capaz de salir de cualquier situación gracias a su labia. Si bien es cierto que esto no es necesariamente malo (es más, genera algunas situaciones a posteriori realmente notables), hay que decir que durante los primeros minutos puede parecer poco creíble.

De algún modo, con los secundarios ocurre lo contrario. Su presencia en la primera parte de la temporada, teniendo algunos episodios con más relevancia que el capitán Flint (un Toby Stephens espléndido), lleva a la serie a plantear una serie de líneas argumentases secundarias de lo más interesantes, pero otorga protagonismo a unos roles de los que apenas se conoce nada y que es evidente que tendrán un papel secundario en la serie, sobre todo si se tiene en cuenta que los protagonistas son Flint y Silver. Todo ello puede llevar a la errónea conclusión de estar ante una producción menor de piratas en la que lo único que importa son las secuencias de acción y cuya trama es un compendio de situaciones a modo de excusa para unir batallas navales y terrestres. Pero superados estos primeros episodios lo que el espectador se encuentra es algo bastante diferente.

Urca de Lima

Si se analiza el arco dramático de estos primeros episodios de Black Sails la conclusión es que el primer acto, que abarca más o menos los dos primeros capítulos, es algo confuso, tal vez de poco interés, obligado en cierto modo por las necesidades derivadas de presentar a los personajes y sus posiciones de partida en la historia. Pero a medida que se avanza hacia el segundo acto, y sobre todo cuando los acontecimientos se precipitan en el tercer acto, la serie gana enteros en todos los sentidos, desde el drama de unos hombres que marchan a la aventura sospechando de su capitán, hasta la espectacularidad de los combates entre galeones en los mares del Caribe. Todo ello tiene un único leit motiv, o como diria Alfred Hitchcock (Psicosis) un “McGuffin”, aunque en este caso sí tiene relevancia: el Urca de Lima, nave capitana de la Flota española que transportaba el tesoro de la corona y que encontró su destino en las costas de Florida en los primeros años de 1700.

Su presencia es la que logra aunar bajo una única bandera negra los diferentes aspectos de la trama principal, como son la relevancia del personaje de Silver, el motín que sufre el capitán Flint o las distintas muertes que se suceden en el barco. El viaje que emprende la tripulación se convierte así en un fresco de intereses personales, de traiciones e intrigas que bien podrían enmarcarse en cualquier serie dramática que transcurra en las calles de una ciudad norteamericana. El hecho de que el trasfondo sea un barco pirata en pleno siglo XVIII no hace sino acentuar los conflictos internos de algunos roles, además de ofrecer al espectador una visión bastante más adulta, seria y compleja de la mecánica y el funcionamiento de una tripulación pirata. No hay que dejar pasar en este sentido algunas de las reflexiones morales sobre el sentido de la piratería o las verdaderas motivaciones de estos hombres. El desenlace de esta trama principal, a medio camino entre la ansiedad del combate y la tragedia de la rebelión, no podría ser más adecuado, pues no solo representa esa fusión entre Historia y ficción, sino que pone toda la carne en el asador para la segunda temporada ya planteada.

La importancia de este barco español es tal que no solo articula y consolida la trama principal, sino que da forma a las diferentes tramas secundarias de los piratas “históricos”. Gracias al Urca de Lima las historias de Vane y Rackham se desarrollan en unas direcciones mucho más interesantes de lo que en un principio cabría esperar. De convertirse en meros antagonistas de los roles principales evolucionan hacia posiciones propias alimentadas por sus propios objetivos que poco o nada tienen que ver con la venganza hacia el capitán Flint y los suyos (es de suponer que este sea un aspecto a retomar en un futuro no muy lejano). El hecho de que tengan entidad propia les convierte en roles a tener en cuenta, capaces de crear situaciones y tramas por sí mismos, y con una definición tan rica en matices que termina redundando en el balance general de la serie.

Estamos, por tanto, ante una producción que ha sabido sobreponerse a sus limitaciones iniciales. La primera temporada de Black Sails es una buena muestra (otra más) de que se pueden hacer cosas diferentes, frescas y entretenidas en televisión. Es cierto que no es de las mejores producciones históricas que ahora mismo se emiten por la pequeña pantalla, pero eso no impide que no esté uno o dos peldaños por encima de otras ficciones de aventuras. El hecho de que introduzca personajes reales en una historia que toma como punto de partida unos roles de la ficción literaria es algo admirable, sobre todo por la forma en que lo hace. Quizá la mejor prueba de su calidad sea su último episodio, cuyo desarrollo está plagado de intriga, drama y acción. Su batalla final es Michael Bay en estado puro. Solo queda esperar que su continuación mejore el camino emprendido.

Los ‘Malditos vecinos’ tienen ‘3 días para matar’ el aburrimiento


Estrenos 9mayo2014Debido al Día del Trabajo los primeros estrenos del mes de mayo de 2014 se han retrasado hasta hoy, viernes 9. Y si las novedades que llegan se pueden entender como sintomáticas de lo que va a ser el resto del mes, nos esperan semanas de numerosos y muy diversos estrenos. En efecto, muchas son las películas que llegan a la cartelera, y quizá lo mejor es que todas ellas pertenecen a géneros muy dispares, son de nacionalidades y estilos muy distintos, y están respaldadas por nombres propios que van dirigidos a públicos muy concretos. En definitiva, la oferta cinematográfica se renueva ampliamente para tratar de competir en una cartelera ya de por sí muy completa.

Uno de esos estrenos es 3 días para matar, nueva película dirigida por McG (Los ángeles de Charlie) y con Luc Besson (El quinto elemento) como artífice de la historia. Protagonizada por Kevin Costner (Hatfields & McCoys), la historia gira en torno a un agente del servicio secreto que ve cómo su vida está a punto de apagarse a causa de una enfermedad terminal. Motivado por una droga experimental que podría salvarle, acepta realizar una última y peligrosa misión. Cuando las cosas no se desarrollan como cabría esperar, el hombre iniciará una carrera contrarreloj por su vida. Acción, adrenalina y diversión es lo que encontrarán aquellos que decidan verla. Amber Heard (Los diarios del ron), Hailee Steinfeld (Valor de ley), Connie Nielsen (Basic), Eriq Ebouaney (Transporter 3), Richard Sammel (Malditos bastardos) y Tómas Lemarquis (Insensibles) completan el reparto.

Muy distinto es el cariz de Malditos vecinos, comedia gamberra que narra cómo una familia debe luchar por recuperar la vida que tenían antes de que una fraternidad universitaria se mude a la casa de al lado. Las situaciones rocambolescas y las provocaciones no harán más que aumentar hasta que los intereses de los vecinos choquen frontalmente. Dirigida por Nicholas Stoller (Paso de ti), la película cuenta en su reparto con Seth Rogen (Juerga hasta el fin) y Rose Byrne (Los becarios) dando vida la matrimonio, mientras que en la fraternidad encontramos a Zac Efron (El chico del periódico), Dave Franco (Ahora me ves…) y Christopher Mintz-Plasse (Kick-Ass 2. Con un par), siendo Lisa Kudrow (serie Friends) otro de los rostros más conocidos del film.

Una de las propuestas más interesantes es Snowpiercer. Con un equipo artístico y técnico internacional, esta producción coreana en la que participan también Estados Unidos, Francia y la República Checa se ambienta en un futuro apocalíptico en el que los supervivientes de la Humanidad, tras un experimento fallido para terminar con el calentamiento global, viven en un tren alimentado por un motor en constante movimiento. Dando vueltas por un mundo de nieve y hielo, el tren no ha logrado eliminar las diferencias de clases, siendo los primeros vagones para los poderosos y los vagones de cola para la clase explotada. Todo cambiará cuando un joven decida liderar una revuelta para hacerse con el control de la máquina. Bong Joon-ho (The host) es el encargado de poner en imágenes un guión en el que él mismo participa y que interpretan Chris Evans (Capitán América: El soldado de invierno), Jamie Bell (Al borde del abismo), Tilda Swinton (El gran hotel Budapest), Alison Pill (serie The Newsroom), John Hurt (Melancolía), Ed Harris (Dolor y dinero), Octavia Spencer (Criadas y señoras) y Luke Pasqualino (The Apparition).

En un lugar sin ley es el título del nuevo trabajo de David Lowery (Deadroom) como director y guionista. Ambientado en los años 70, este drama aborda la vida de dos jóvenes ladrones enamorados que viven despreocupadamente de lo que consiguen robar en cada uno de sus asaltos. Sin embargo, cuando la mujer mata a un policía durante una de las persecuciones será el hombre el que cargue con las culpas y vaya a la cárcel. Cuatro años después, consumido por la necesidad de ver a su mujer y a su hija, pondrá en marcha un plan de fuga. Rooney Mara (Her) y Casey Affleck (Un golpe de altura) dan vida a la pareja protagonista, completándose el reparto con Ben Foster (El único superviviente), Keith Carradine (Heredarás la tierra), Nate Parker (Non-Stop) y Robert Longstreet (Take shelter).

Terminamos con los estrenos norteamericanos con un film de 2011, Mi último día sin ti, comedia dramática de corte romántico que gira en torno al viaje que realiza un joven ejecutivo alemán a Nueva York con la responsabilidad de despedir a numerosos empleados de la empresa para la que trabaja. Uno de ellos es una joven que acaba de empezar y cuyo sueño es llegar a ser cantante. Poco a poco se iniciará una relación entre ambos que cambiará su forma de ver el mundo. Stefan C. Schaefer (Arranged) es su director, mientras que Nicole Beharie (serie Sleepy Hollow), Ken Duken (Amenaza terrorista), Reg E. Cathey (El fraude), Marlene Forte (Cut off) y Robert Clohessy (El lobo de Wall Street) son los actores principales.

Dejamos Estados Unidos definitivamente para centrarnos en las producciones europeas. Una de ellas es Mi vida ahora, drama británico con dosis de thriller que narra cómo una joven que es enviada a Reino Unido a vivir con sus tíos asiste al estallido de un conflicto que sume al país en una especie de dictadura militar. A partir de ese momento deberá luchar por su vida en una guerra que no entiende si quiere volver a ver al joven del que se enamoró antes del conflicto. Dirigida por Kevin Macdonald (La legión del águila), la película está interpretada por Saoirse Ronan (Hanna), Tom Holland (Lo imposible), George MacKay (Resistencia), Harley Bird, Danny McEvoy y Anna Chancellor (Breaking and entering).

Desde Francia nos llega la adaptación de una de las novelas de más éxito de los últimos tiempos. Los ojos amarillos de los cocodrilos es el nombre del film y de la obra literaria de Katherine Pancol que narra en clave dramática la relación de dos hermanas diametralmente opuestas. Una, historiadora de profesión, pasa dificultades después de separarse; la otra, mujer florero, vive una vida vacía y sin pretensiones. Todo cambia cuando esta afirma que está escribiendo un libro, mentira que poco a poco empieza a sobrepasarla y por la que tendrá que pedir ayuda a su hermana para que lo escriba por ella. El éxito de la novela creará unos vínculos que ninguna esperaba. Dirigida por Cécile Telerman (Toda la culpa es de mi madre), el reparto está integrado por Emmanuelle Béart (Mission: Impossible), Julie Depardieu (El pastel de boda), Jacques Weber (7 años de matrimonio), Karole Rocher (Polisse), Patrick Bruel (Oh, Jerusalén), Quim Gutiérrez (La gran familia española) y Alice Isaaz (Fiston), entre otros.

También francesa es Wrong cops, comedia policíaca escrita y dirigida por Quentin Dupieux (Rubber) cuyo argumento se centra en un policía corrupto y melómano cuya lista de delitos es más larga que la de los criminales a los que persigue. Para colmo, la comisaría en la que trabaja está repleta de individuos a cada cual más disfuncional: un maníaco sexual, un policía chantajista, un tuerto deforme cuyo sueño es ser una estrella del techno, … La vida de todos ellos cambiará cuando una de las víctimas del protagonista, un vecino dado por muerto, se despierte. Mark Burnham (Wrong), el cantante Marilyn Manson (Party monster), Grace Zabriskie (Hasta que el cura nos separe), Daniel Quinn (Karaoke man), Steve Little (La cruda realidad), Isabella Palmieri (serie As the world turns) y Eric Roberts (El caballero oscuro) son sus principales protagonistas.

Un castillo en Italia es el nombre de nuestro siguiente estreno. Producida en Francia, esta comedia con tintes dramáticos es el nuevo proyecto de Valeria Bruni Tedeschi (Actrices), quien escribe, dirige y protagoniza la historia de una joven que vive a caballo entre París y un viejo castillo familiar al norte de Italia. Su vida está marcada por las constantes insistencias de su entorno familiar por encontrar un marido, algo que empezará a sopesar cuando conozca a un joven actor que vuelva a despertar en ella sentimientos que creía perdidos. En su decisión terminará influyendo mucho su hermano, enfermo terminal de sida cuya vida parece apagarse a la par que la ruina de la familia se hace más evidente. El resto de los intérpretes principales son Louis Garrel (Un verano ardiente), Filippo Timi (El americano), Marisa Bruni Tedeschi (Es más fácil para un camello), Xavier Beauvois (A galope) y Céline Sallette (De óxido y hueso).

Reino Unido también está presente en nuestra cartelera con The machine, thriller de ciencia ficción escrito y dirigido por Caradog W. James (Little white lies) cuya trama transcurre en un mundo futuro que vive inmerso en la Segunda Guerra Fría. En este contexto el Ministerio de Defensa británico encarga a un científico que desarrolle el arma perfecta: un soldado cibernético capaz de acatar las más difíciles órdenes. Tras recluirse bajo tierra debido a los fracasos de sus primeros proyectos, el hombre logra crear el clon de una bella mujer que será la clave de la victoria. Caity Lotz (serie Arrow), Toby Stephens (Muere otro día), Denis Lawson (Perfect sense), Sam Hazeldine (El enigma del cuervo) y Pooneh Hajimohammadi integran el reparto principal.

La representante española más relevante es Una noche en el viejo México, segunda película como director de Emilio Aragón (serie Médico de familia). Rodada en Estados Unidos y con un reparto internacional, la historia sigue el viaje que realizan un anciano y su nieto después de que, por un azar del destino, hayan perdido sus tierras y su rancho. Un viaje que les llevará hasta México y que les servirá para conocerse mejor el uno al otro. Una parada durante la noche les llevará a conocer a una stripper que ve en ambos una forma de escapar de su vida y encontrar un futuro mejor. Robert Duvall (Jack Reacher) y Jeremy Irvine (Grandes esperanzas) son los dos principales protagonistas, junto a los que encontramos a Angie Cepeda (Heleno), Luis Tosar (Mientras duermes), Joaquín Cosio (El llanero solitario), Javier Gutiérrez (Zipi y Zape y el club de la canica) y Jim Parrack (serie True Blood).

El malagueño Ramón Salazar (20 centímetros) es el responsable de 10.000 noches en ninguna parte, drama que escribe y dirige centrándose en el viaje que realiza un hombre gris y miedoso con la intención de escapar de su propia vida. Un viaje de autodescubrimiento que le llevará a aprender nuevas formas de entender la vida al tiempo que le enseñará que toda decisión conlleva siempre una incertidumbre por lo que pudo haber sido. La cinta está protagonizada por Najwa Nimri (Abre los ojos), Lola Dueñas (Los amantes pasajeros), Susi Sánchez (La piel que habito), Andrés Gertrúdix (Silencio en la nieve), Andrés Lima (Tú eliges) y Rut Santamaría (Historias de Lavapiés).

El único estreno de la semana que llegó ayer jueves es la española Las aventuras de Lily Ojos de Gato, drama dirigido por Yonay Boix que, a lo largo de una noche, desvela el verdadero rostro de una joven que aparenta ser fuerte, decidida, independiente y con grandes planes de futuro. Poco a poco la realidad demostrará que su situación laboral es casi inexistente, que bebe más de la cuenta y que uno de sus mayores deseos es ser madre a pesar de no encontrar una pareja estable. El reparto está integrado por nombres poco conocidos y debutantes como los de Ana Adams, josé Gimeno, Beatriz Olivares, Elena Rey y Álex Alcalde.

España, Francia e Irlanda son los países que están detrás de Amor en su punto, comedia romántica protagonizada por Richard Coyle (Un buen año) y Leonor Watling (Lo mejor de Eva) que se centra en la búsqueda del amor de un periodista gastronómico que, a pesar del éxito en su carrera, no logra encontrar a su media naranja. Su vida dará un vuelco cuando su camino se cruce con el de una comisaria de arte que parece totalmente opuesta a él pero por la que siente una irresistible atracción. Dirigida a cuatro manos por Dominic Harari y Teresa Pelegri, que ya colaboraron en Seres queridos (2004), la cinta cuenta también con Ginés García Millán (Entre el cielo y el mar), Simon Delaney (Spin the bottle), Ciara Bailey (Invasion Ireland) y Michelle Beamish (Eden) frente a las cámaras.

En apatía. Secuelas del odio es el último film español de ficción que recibimos este viernes. Ópera prima de Joel Arellanes Duran, quien escribe y dirige, la trama se centra en un joven a quien los abusos de su infancia, la violencia y una educación agnóstica le han vuelto indiferente ante la vida. Cuando una persona tome su lugar ante la ley y pegue por lo que él es responsable su apatía se verá trastornada. Este intenso drama está protagonizado por Álvaro Díaz Rodríguez, Christian Casas (serie Cuéntame cómo pasó), Lucía Ramos (serie Física o química) y Carme Juan.

Pasamos a continuación a los documentales. Violetta: La emoción del concierto supone el salto a la gran pantalla de los personajes de la famosa serie de televisión de Disney Channel que ha triunfado en Latinoamérica y Europa. En concreto, esta producción argentina dirigida por Matthew Amos, realizador especializado en eventos musicales (MTV World Stage: Evanescence 3D), sigue los pasos de la gira por Europa que hicieron las estrellas de la ficción televisiva a finales de 2012 y principios de 2013.

Por último, la española El somni es un viaje alrededor del Celler de Can Roca que utiliza diversas técnicas audivisuales y estilos narrativos, incluyendo la animación o el cine de ensayo. La cinta está dirigida por Franc Aleu (Bubbles).

Diccineario

Cine y palabras

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