‘Castle Rock’ ahonda en el universo de Stephen King en su 2ª T.


Hay algo en la obra literaria de Stephen King que la convierte en única. No se trata del escenario en el que se desarrollan la mayor parte de sus historias. Tampoco de sus personajes, habitualmente complejos, construidos a partir de secretos, caras ocultas y dobles intenciones. No, lo realmente interesante de su obra es su capacidad para construir un relato a través del tiempo, de modo que pasado y presente encuentran, cada uno en el otro, un sentido mucho mayor de lo que lo hacen por separado. Esto fue algo que ya mencionamos con la primera temporada de Castle Rock, y en esta segunda tanda de episodios, con una historia completamente nueva, se desarrolla mucho más, hasta el punto de crear todo un vínculo entre cine, televisión y novelas.

Y es que los 10 capítulos de esta temporada no solo utilizan personajes de novelas en un contexto totalmente nuevo, sino que en esta ocasión utilizan estas historias como una forma de precuela a lo vivido en algunos de los relatos del maestro del terror. Lo hace, además, jugando con el espectador a través de un desarrollo dramático cuanto menos sorpresivo, planteando la historia inicialmente en un sentido puramente dramático para, a continuación, introducir conceptos fantásticos que aportan gravedad y complejidad a la serie creada por Sam Shaw (serie Manhattan) y Dustin Thomason (serie The evidence). El modo en que se construye el arco narrativo de esta etapa es lo realmente interesante de esta ficción: el desarrollo de la trama principal, protagonizada por el personaje femenino de la novela ‘Misery’ (1987) años antes de los acontecimientos de esa obra, da pie a la segunda gran línea argumental. Ambas se desarrollan de forma independiente hasta que entran en conflicto, generando un clímax y una conclusión global simplemente extraordinaria.

Hasta aquí la segunda temporada de Castle Rock podría entenderse dentro de los parámetros habituales de cualquier ficción. Pero es en el desarrollo de cada una de las líneas argumentales principales donde se diferencia del resto. La trama protagonizada por Lizzy Caplan (The disaster artist), quien por cierto hace un extraordinario trabajo en el papel que inmortalizó Kathy Bates (Richard Jewell) allá por 1990 (y que le valió un Oscar, por cierto) se plantea como la huída de una mujer con su hija para ir desvelando fragmentos de una terrible verdad que, además, terminan de la peor manera posible, potenciando aún más si cabe la historia de la novela que todo el mundo conoce. La serie, en lugar de limitarse a situar al personaje ante su propio espejo de locura, lo que hace es indagar en su psicología, en las numerosas facetas de un rol complejo en su aparente sencillez. Los creadores aprovechan cada matiz, cada insinuación de locura, para construir ese pasado que mencionaba al principio y desarrollar su impacto en el presente no solo del personaje de Caplan, sino de los secundarios sobre los que influye.

Se puede decir que esta trama es la parte racional de esta producción. El otro arco argumental representa la parte fantástica del conjunto. Ese misterios de Salem’s Lot que dista mucho de los vampiros originales de la novela… o tal vez no. Lo cierto es que la serie construye un relato a través de los siglos en el que magia, fantasía y algo de terror se dan cita para desarrollar una venganza centenaria de la que nada ni nadie parece poder librarse. Los ingredientes de esta línea dramática contrastan notablemente con los de la historia principal más allá del carácter fantástico de los mismos. Para empezar, no gira en torno a un único personaje, sino a toda una comunidad. Y lejos de centrarse en los esfuerzos por la supervivencia, lo que aborda es toda una estrategia para devolver a la vida a unos personajes malditos. El contraste entre ambas tramas, lejos de chirriar en el desarrollo, permite reforzar cada aspecto de ellas, haciéndolas más interesantes y permitiéndolas crecer en un sentido muchas veces inesperado.

Entramado de secundarios

Ahora bien, para comprender la complejidad y el interés de esta segunda temporada de Castle Rock es fundamental el entramado de personajes secundarios que enriquecen las dos tramas, y que de hecho hacen las veces de refuerzo de todo aquello que une ambas líneas argumentales. El caso más evidente es la familia formada por Tim Robbins (Aguas oscuras), Barkhad Abdi (Blade Runner 2049) y Yusra Warsama (Los últimos días en Marte), verdaderos motores dramáticos de muchos pasajes en cada episodio. Cada uno en su parcela, aunque asisten como espectadores a algo mucho más grande que ellos mismos, en realidad se convierten, con sus decisiones, en principales desencadenantes de algunos desenlaces dramáticos, lo que sin duda les define como influencia directa en el desarrollo de las líneas argumentales.

Pero no son el único caso. La joven hija del personaje de Caplan, interpretada por Elsie Fisher (McFarland), aunque puede considerarse casi más como protagonista, en realidad es un secundario que influye de forma determinante en el universo de esta serie, hasta el punto de ser elemento de acción tanto si está presente como si no. Por ella se toman decisiones, es ella el objeto de deseo de esa comunidad que vuelve a la vida, y es ella, en definitiva, la que marca el devenir de esa enfermera con brotes psicóticos. El tratamiento de estos personajes secundarios es cuanto menos interesante. Para empezar, tienen una entidad propia tan compleja y profunda como la de los protagonistas, ya sea por decisiones que han marcado sus vidas, o por situaciones que les han llegado impuestas, muchas veces precisamente de otros personajes secundarios. Sin embargo, esa complejidad no les permite ser independientes, sufriendo las consecuencias de la historia principal en la que participan en cada momento.

En cierto modo, lo que nos encontramos en esta serie es una compleja ingeniería dramática que construye todo el universo de Stephen King, que dota a todos y cada uno de sus personajes de una entidad única, elaborada y compleja. Y a pesar de ello, la ficción tiene como historias principales solo dos tramas, permitiendo que el resto de secundarias nutran a estas. El problema, si es que se puede considerar como tal, es que el espectador puede identificarse con los problemas, los anhelos y los objetivos de los roles secundarios, pero el devenir de estos queda en manos de otros personajes, lo que genera un conflicto de intereses y de composición. Sin embargo, lejos de producir incongruencias, termina por elevar la calidad dramática del conjunto. La clave habría que buscarla en el grado de definición de estos personajes secundarios, que no llegan a tener tanta profundidad como los protagonistas aunque pueda parecerlo durante el desarrollo de esta tanda de episodios.

Con este planteamiento y su magistral desarrollo, Castle Rock ofrece una segunda temporada superior a la primera, que por cierto ya fue un gran punto de partida para introducirse en el universo de Stephen King. Ahora sus creadores van un paso más allá, vinculando con ese final de temporada novela, película y ficción televisiva. Lo importante, como en las buenas historias, no está en cómo acaba, sino en el viaje durante estos 10 episodios. Y ese viaje tiene todos los ingredientes para ser una experiencia audiovisual única. Sus complejos personajes (incluso aquellos aparentemente sencillos ofrecen múltiples lecturas) llevan la historia hasta un grado de intensidad dramática, de intriga y de cierto terror simplemente brillante. Puede que para muchos el desenlace final sea algo excesivo, y puede que sea una concesión innecesaria, pero desde luego pone la guinda a un desarrollo muy medido en el que los actores, por cierto, ofrecen la mejor versión de sí mismos.

‘Las aventuras del Doctor Dolittle’ le llevan a ‘Aguas oscuras’


Estrenados prácticamente todos los títulos que competirán en las principales categorías de los Oscar, enero encara su recta final con novedades que, si bien no se presentan con el aval de premios y nominaciones, sí lo hacen con nombres e historias capaces de atraer al público a las salas. Este viernes día 24 son varios los estrenos, la mayoría de ellos procedentes de Europa, Sudamérica y Extremo Oriente.

Pero arrancamos con Las aventuras del Doctor Dolittle, comedia familiar hollywoodiense que vuelve a llevar a la gran pantalla al protagonista de la serie de novelas creadas por Hugh Lofting. Ambientada en la Inglaterra victoriana, la historia sigue al excéntrico y reputado veterinario que, tras perder a su mujer hace siete años, se encerró tras los muros de su mansión con la única compañía de animales exóticos. La enfermedad de la joven reina le obligará a dejar su retiro y embarcarse en una aventura para encontrar la cura en una mítica isla, enfrentándose por el camino a viejos adversarios y a sus propios demonios, y contando con la ayuda de una joven autoproclamada aprendiz y una corte de animales con los que puede comunicarse. Dirigida por Stephen Gaghan (Gold, la gran estafa), la cinta está protagonizada por Robert Downey Jr. (Vengadores: Endgame), Harry Collett (Dunkerque), Antonio Banderas (Dolor y gloria), Michael Sheen (El apóstol) y Jim Broadbent (Rey de ladrones), a los que se suman las voces de Rami Malek (Bohemian Rhapsody), Octavia Spencer (El sótano de Ma), Kumail Nanjiani (serie Silicon Valley), John Cena (Dos padres por desigual), Emma Thompson (Men in Black: Internacional), Tom Holland (Spider-Man: Lejos de casa) y Ralph Fiennes (Secretos de Estado).

También procede de Estados Unidos Aguas oscuras, drama basado en un hecho real revelado en un artículo del New York Times Magazine que tiene como protagonista a un abogado que descubre la conexión entre un número creciente de muertes inexplicables y una de las corporaciones más grandes del mundo. En su lucha por defender a aquellos que no pueden defenderse y sacar a la luz los hechos arriesgará no solo su futuro, sino su familia y su propia vida. Todd Haynes (Carol) se pone tras las cámaras para dirigir a Mark Ruffalo (Vengadores: Infinity War), Anne Hathaway (Serenity), Tim Robbins (Marjorie Prime), Bill Camp (Joker), Victor Garber (Rebelde entre el centeno), Mare Winningham (La gaviota), William Jackson Harper (Midsommar) y Bill Pullman (The equalizer 2), entre otros.

Pasamos ahora a los estrenos europeos con Te quiero, imbécil, comedia española dirigida por Laura Mañá (La vida empieza hoy) cuya trama arranca cuando a un joven le deja su novia justo cuando iba a pedirle matrimonio, pierde su empleo y se ve obligado a volver a vivir con sus padres. Ante semejante situación decide reinventarse y triunfar, pero no sabe cómo, por lo que acude al único sitio en el que todo se puede encontrar: internet. Y mientras intenta seguir los consejos de un youtuber, la vida sigue entre amigos, viejas conocidas y nuevas jefas. Quim Gutiérrez (Ventajas de viajar en tren), Natalia Tena (serie Juego de tronos), Ernesto Alterio (Lo dejo cuando quiera), Alfonso Bassave (Que Dios nos perdone) y Alba Ribas (100 metros) encabezan el reparto.

Desde Alemania nos llega Cerca del horizonte, drama romántico basado en la historia real de la novel escrita por Jessica Koch, en la que una joven con un futuro prometedor y sin complicaciones en su vida conoce a un chico que tiene todo con lo que ella sueña. Fascinada por él, poco a poco descubrirá quién se esconde tras la fachada construida con tanto esmero, y juntos deberán enfrentarse a los prejuicios y la exclusión en una carrera contra el tiempo. Dirigida por Tim Trachte (Abschussfahrt), la cinta está protagonizada por Luna Wedler (Streaker), Jannik Schümann (El día que vendrá), Luise Befort (Jesus cries), Jamie Bick (Loverboy), Julia Eiber (Die goldfische) y Nicola Gründel (Ein weihnachtslied).

El país germano también está presente, junto a Suecia y Noruega, en Sobre lo infinito, cinta escrita y dirigida por Roy Andersson (Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia) que, en clave dramática, realiza una reflexión en torno a la vida, su belleza y su crueldad, todo ello en un marco bélico que ofrece un caleidoscopio de la vulnerabilidad de la existencia. Entre los numerosos actores que componen el elenco destacan Jessica Louthander, Martin Serner, Tatiana Delaunay, Anders Hellström, Jan-Eje Ferling (Juni) y Thore Flygel (Apan).

Aunque sin duda la cinta más internacional es Dios es mujer y se llama Petrunya, drama con capital macedonio, belga, francés, croata y esloveno que narra como en un pequeño pueblo de Macedonia, cada mes de enero, el sacerdote local arroja una cruz de madera al río en una ceremonia en la que cientos de hombres se lanzan al agua para conseguirla, pues quien lo logre tendrá garantizada la buena suerte durante todo el año. Pero cuando la coge una mujer estalla la furia de una sociedad que lo considera una afrenta a un ritual tradicionalmente masculino. Dirigida por Teona Strugar Mitevska (The woman who brushed off her tears), la película está protagonizada por Zorica Nusheva, Labina Mitevska (7 avlu), Stefan Vujisic y Suad Begovski.

Pasamos ahora a las novedades procedentes de Sudamérica, entre las que destaca Ema, film chileno dirigido por Pablo Larraín (Jackie) que combina drama y música para contar la historia de una bailarina de reguetón que, tras un traumático incidente que cambia su vida y su matrimonio por completo, decide embarcarse en una odisea de liberación personal. El reparto está encabezado Mariana Di Girolamo (Aquí no ha pasado nada), Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Santiago Cabrera (serie Big little lies), Giannina Fruttero (serie Zamudio) y Catalina Saavedra (Marilyn).

China, en colaboración con Francia, produce El lago del ganso salvaje, historia escrita y dirigida por Yi’nan Diao (Ye che) que tiene como protagonista a un gángser de nivel medio. El día que sale de la cárcel se ve involucrado en una reunión de bandas que termina con un policía muerto. Huyendo de las bandas y del dispositivo policial se encuentra con una prostituta de cuyas intenciones sospecha, pero que es su única vía de salvación, por lo que deberá enfrentarse a los límites que está dispuesto a sacrificar. Lun-Mei Kwei (The big call), Ge Hu (1911), Fan Liao (La ceniza es el blanco más puro), Regina Wan (Xin li zui) y Zeng Meihuizi son los principales actores.

Puramente asiática, en este caso de Japón, es la cinta de animación Los niños del mar, adaptación del manga de Daisuke Igarashi cuyo argumento gira en torno a una joven adolescente de padres separados. Su padre trabaja en el acuario local, donde pasa mucho tiempo fascinada con las especies que allí viven. Todo cambia cuando conoce a dos chicos que son trasladados al acuario, pues la joven comprenderá que tiene una conexión especial con el océano, al igual que los dos chicos. Pero el poder de sus dos nuevos amigos parece interponerse con los intereses del acuario. Dirigida por Ayumu Watanabe (Doraemon y el pequeño dinosaurio), la película cuenta con las voces originales de Mana Ashida (Pacific Rim), Hiiro Ishibashi, Seishû Uragami (Tomodachi gêmu gekijouban) y Win Morisaki (Ready Player One).

Terminamos con el documental Cholitas, producción boliviana escrita y dirigida a cuatro manos por Pablo Iraburu (Oskara) y Jaime Murciego, para quien es su ópera prima. El film muestra la vida de cinco mujeres indígenas que con su vestimentas tradicionales lograron ascender los 6.962 metros del Aconcagua, la montaña más alta de América.

‘The brink’ encuentra la crítica ácida en el humor de su 1ª T


Jack Black es uno de los protagonistas de 'The brink'.A muchos críticos del modo de vida americano les costará imaginar que sus ciudadanos sean capaces de reírse de si mismos. La realidad es que no hay que hacer un gran esfuerzo, sobre todo si se compara con otros rincones del mundo y si se ha podido ver una pequeña joya del humor como es The brink. Y digo “joya” porque posiblemente no tenga mucha repercusión en la gran oferta audiovisual de la televisión que disfrutamos hoy en día. Incluso su forma de estructurar las tres tramas que sustentan la historia puede estar algo descompensada. Pero esta obra de Kim y Roberto Benabib (este último guionista de Weeds), cuya primera temporada consta de 10 episodios, es un festival de risas, de situaciones hilarantes y, sobre todo, de ideas y comentarios muy duros contra el mayor representante del capitalismo. Y eso no se ve todos los días.

De hecho, esta historia acerca de la situación crítica que vive Estados Unidos (‘brink’ vendría a significar ‘a punto de’) ante la inminencia de la guerra en Oriente Medio no deja títere con cabeza. Desde diplomáticos fumetas y algo inconscientes, hasta dictadores clínicamente locos y altos cargos de la Casa Blanca obsesionados con el sexo, pasando por un ejército representado por un camello y su acompañante, todo en la serie supone una provocación. Y aunque es cierto que los personajes son, cuanto menos, unos perdedores que buscan una forma de convertirse en héroes por un interés personal (salvo, tal vez, el rol del espléndido Tim Robbins –Un día perfecto-), en realidad son los diálogos, inteligentes y ácidos, los que llevan la voz cantante.

Puede parecer lo contrario, pero más que la acción (por cierto, algunas de las secuencias son magníficas), más que los conflictos diplomáticos o la parodia de las relaciones internacionales que refleja esta primera temporada de The brink, lo interesante siempre se encuentra en lo que los personajes dicen, en cómo lo dicen e, incluso, en lo que callan. Ejemplos hay muchos, demasiados para enumerarlos aquí. Desde la conversación en la que el personaje de Robbins logra detener un conflicto armado, hasta esa parodia de tribunal militar en el que Estados Unidos no reconoce haber iniciado una guerra entre dos países por el error de dos pilotos drogados, estos primeros 10 episodios se convierten en un desarrollo hilarante de un tema, por cierto, que en principio es poco dado a la risa.

Es importante tener en cuenta que uno de los principales atractivos, y también una de sus debilidades, es la estructura narrativa escogida. Con tres historias independientes pero al mismo tiempo complementarias, la trama se desarrolla en tres grandes escenarios que permiten a sus creadores explorar no solo las oportunidades cómicas de sus protagonistas, sino también algunos clichés de las culturas que protagonizan este divertido crisol. Desde luego, las ventajas saltan a la vista, pero las desventajas también están ahí. Más allá de que, al final, unas tramas terminan imponiéndose a otras (con todo lo que eso conlleva de pérdida de relevancia de algunos personajes), la distribución de los tiempos impide a la serie dibujar unos secundarios sólidos, más allá de convertirlos en parodias que complementan el surrealista mundo que refleja la serie. La verdad es que tampoco se necesita mucho más, pero eso no quita para que se tenga la sensación de perder algo de fuerza en algunos momentos de la temporada.

La confianza de los actores

Tim Robbins se convierte en el héroe de 'The Brink'.Claro que el humor, la ironía y la crítica política, social y militar de The brink no serían lo mismo sin el reparto, simplemente genial en todos sus aspectos. Tal vez sea por el carácter de héroe que tiene, por los problemas internos y externos a los que tiene que hacer frente, o porque es Tim Robbins, pero desde luego el rol de Walter Larson el faro de toda esta primera temporada. Más allá de sus dotes de líder, de su desprecio por sus compañeros de profesión o de su forma de entender el matrimonio, lo realmente interesante es el modo en que evoluciona, siempre a medio camino entre el deber de su cargo y sus debilidades como hombre. Esa dualidad, que provoca algunos de los momentos más surrealistas, también se convierte en uno de los aspectos más interesantes de la trama.

Pero junto a Robbins habría que destacar a Jack Black (El gran año), quien se aleja de histrionismos y payasadas para encontrar su vena cómica más “seria”; Pablo Schreiber (serie Orange is the new black), cuyo dúo con Eric Ladin (serie Boardwalk Empire) hace las veces de martillo para romper las reticencias iniciales con el género de la serie (el momento en la cabina del caza con ambos colocados y mareados es inigualable); Carla Gugino (serie Wayward Pines), que termina siendo una pieza importante en este curioso mosaico. Y así sucesivamente. En realidad, desde los mayores protagonistas hasta los secundarios menos importantes, todos los roles encuentran un sentido a su presencia en la trama, aunque sea puramente testimonial o como herramientas de usar y tirar para el desarrollo de la historia.

Lo mejor que se puede hacer con esta serie es entregarse a su surrealismo, a sus situaciones casi imposibles y al modo en que sus creadores llevan a los personajes, a través de la trama, a una situación límite, al borde de una guerra mundial provocada, al menos en parte, por los propios Estados Unidos. Quien quiera encontrar risas posiblemente se sature, pero esta primera temporada también deja una serie de reflexiones interesantes para todo aquel que las acepte y que las quiera ver. Tal vez no sea una producción sesuda ni dramática; sus personajes, desde luego, no tiene el carisma ni la elaboración de otras ficciones políticas. Pero precisamente porque aplica con inteligencia el humor al contexto pre bélico que desarrolla la denuncia social y política sale a la luz, lo que termina por convertir al producto en algo más que una mera parodia.

Así, The brink sabe evolucionar en su primera temporada desde un comienzo puramente cómico, sin demasiado atractivo más allá de las risas aseguradas, para revelarse como una comedia política que reparte críticas para todos los gustos y países, Estados Unidos a la cabeza. Ese componente de mirarse en el espejo e identificar sus propias debilidades tal vez sea lo más destacable, pero desde luego no es lo único.Y tal y como terminan estos 10 episodios, la segunda temporada se presenta más interesante todavía, trasladando el foco del conflicto a otra zona del mundo donde apenas entran los países desarrollados. Parece que las risas estarán aseguradas.

‘Un día perfecto’: una vaca en la carretera


Benicio del Toro y Tim Robbins encabezan el reparto de 'Un día perfecto', de Fernando León de Aranoa.Ante el horror de la guerra, nada mejor que un poco de humor, aunque sea negro. Este es el ingrediente secreto de la nueva cinta de Fernando León de Aranoa (Princesas), un relato sumamente atractivo que encuentra sus mejores momentos en el delicado equilibrio entre humor y drama, entre la ironía y la impotencia de asistir a terribles situaciones con las manos atadas por uno u otro bando en la guerra de los Balcanes. Todo ello en una historia extremadamente sencilla que, tal vez por eso, funciona tan bien.

Desde luego, lo que más puede sorprender en un primer momento es el tono que Aranoa imprime a sus personajes y al difícil entorno en el que se mueven. Liderado por un Tim Robbins (Cadena perpetua) simplemente excepcional, el humor negro se apodera de la trama de forma progresiva hasta alcanzar picos de auténtica carcajada que, si no fuera por la terrible guerra que relata, podrían adjudicarse a una comedia del montón. Pero Un día perfecto es equilibrio, es igualdad de opuestos. Al igual que sus personajes hacen con el dilema de la vaca en la carretera, la cinta busca constantemente una salida hacia el humor o hacia el drama. La brillantez del relato estriba, precisamente, en su capacidad para elegir uno u otro sin perder el ritmo.

Ello no quiere decir, sin embargo, que sea una película perfecta. Antes mencionaba la sencillez de su propuesta como uno de los motivos por los que la trama funciona. Pero es este detalle el que también termina por dotar al conjunto de una serie de limitaciones narrativas y dramáticas importantes. La cinta solo plantea algunos de los dilemas morales de la guerra sin profundizar demasiado en ellos. Si bien es cierto que esto permite ahondar en las relaciones de los personajes, impide por otro lado que la naturaleza de los protagonistas tenga oportunidad de rebelarse, salvo tal vez al final. El resultado es un argumento con buen desarrollo pero algo carente de conflictos sólidos que puedan moldear la forma de ser del grupo de cooperantes.

No significa que Un día perfecto no tenga conflictos. De hecho, los que tiene dan buena cuenta de la labor de este tipo de personas en los conflictos armados. Pero sí resalta la poca solidez dramática de algunos instantes que podrían haber dado más de sí, al igual que la de los personajes femeninos (en clara desventaja respecto a los masculinos) y del trasfondo emocional que, irremediablemente, debe afectar a los protagonistas. La impresión, en definitiva, es estar ante un producto interesante y con mucho atractivo pero que desprende en todo momento la sensación de que podría haber sido algo más.

Nota: 6,5/10

Meryl Streep y su ‘Ricki’ quieren tener ‘Un día perfecto’ en la cartelera


Estrenos 28agosto2015El último fin de semana de agosto de este 2015 invita a echar la mirada atrás y comprobar cómo ha sido la época veraniega en lo que a estrenos se refiere. Salvo casos contados, los fines de semana han presentado novedades que, aunque interesantes, carecían de la fuerza para convertirse en imanes para la taquilla, lo que por otro lado ha generado los comportamientos que se han visto estos meses. Hoy, 28 de agosto, es uno de esos días en los que llegan títulos curiosos, llamativos si se prefiere, pero que no parecen destinados a reinar en la cartelera.

El principal es la comedia dramática Ricki, dirigida por Jonathan Demme (El silencio de los corderos), escrita por Diablo Cody (Juno) y protagonizada por Meryl Streep (Into the woods). Ambientada en el mundo de la música, la cinta sigue el retorno a casa de una veterana estrella del rock que a lo largo de los años ha dejado a un lado a su familia, sus amigos y su vida privada, lo que ha provocado que su mundo fuera de los escenarios sea un absoluto fracaso. Sin embargo, y con la música como herramienta, la mujer buscará un mecanismo de redención para lograr reparar los errores cometidos. Junto a Streep encontramos a Kevin Kline (Mi casa en París), Sebastian Stan (Capitán América: El soldado de invierno), Mamie Gummer (Efectos secundarios) y Ben Platt (Dando la nota).

Y esa es la única novedad desde Estados Unidos. Otro de los títulos interesantes es Un día perfecto, drama español con buenas dosis de humor negro dirigido por Fernando León de Aranoa (Princesas) y con un reparto internacional muy interesante. Basada en la novela de Paula Farias, la trama sigue a un grupo de cooperantes en una zona en conflicto que se deben sacar un cadáver de un pozo para evitar que el agua se corrompa. Con el tiempo en su contra y la irracionalidad del entorno, el grupo recorrerá los pueblos cercanos en busca de la ayuda que necesitan para llevar a cabo su tarea. Benicio del Toro (Guardianes de la galaxia), Tim Robbins (Amor sin control), Olga Kurylenko (El maestro del agua), Mélanie Thierry (Asesino en el tiempo), Fedja Stukan (En tierra de sangre y miel), Eldar Residovic, Sergi López (El niño) y Morten Suurballe (serie Forbrydelsen) son los principales actores.

Otro director español que regresa es Enrique Gato, que tratará de repetir el éxito de Las aventuras de Tadeo Jones (2012) con Atrapa la bandera, cinta de animación que puede verse en 3D y que narra el viaje de un niño de 12 años para intentar detener el plan de un multimillonario texano de colonizar y explotar todos los recursos naturales de la Luna. Para ello contará con la ayuda de su novia, su abuelo y un camaleón robotizado. Aventura y humor se dan cita en esta cinta que cuenta con las voces, entre otros, de Dani Rovira (Ocho apellidos vascos) y Michelle Jenner (No tengas miedo).

El estreno francés de la semana es Las sillas musicales, comedia dramática que gira en torno a una mujer que se gana la vida animando cumpleaños y otras fiestas. Su vida cambia cuando, por accidente, arroja a un hombre a un vertedero y éste queda en coma. Será entonces cuando ella se adentre en la vida de él, adueñándose de su apartamento, de su trabajo y de su perro. Ópera prima de Marie Belhomme, quien también participa en el guión, la película está protagonizada por Isabelle Carré (Cheba Louisa), Carmen Maura (Las brujas de Zugarramurdi), Philippe Rebbot (Zouzou) y Nina Meurisse (Africaine).

Desde Reino Unido nos llega Lilting, drama romántico de 2014 que supone el debut en el largometraje de Hong Khaou. La trama arranca cuando una mujer que acaba de perder a su hijo de forma inesperada descubre que comparte con un chico del que su hijo estaba enamorado. A pesar de la barrera del idioma (ella es de Camboya y él de Inglaterra), los sentimientos que ambos comparten, desde el amor por el joven hasta el dolor de la pérdida, les permitirán llegar a comprenderse mutuamente. El reparto está encabezado por Ben Whishaw (Skyfall), Cheng Pei-Pei (Shanghai hotel), Andrew Leung (The list) y Morven Christie (Shell).

Y con algo más de retraso se estrena la polaca Papusza, drama biográfico de 2013 que aborda la vida de Bronislawa Wajs, conocida como ‘Papusza’, la primera mujer gitana que logró publicar sus poemas en Polonia en una época en la que el rol de las mujeres estaba muy limitado. El recorrido a lo largo de su vida es en realidad un recorrido por las situaciones que tuvo que vivir este pueblo tras la II Guerra Mundial por toda Europa. Dirigida a cuatro manos entre Joanna Kos-Krauze y Krzystof Krauze (Plac zbawiciela), en el reparto encontramos nombres como los de Jowita Budnik (Vent d’est), Zbigniew Walerys (Operace dunaj), Antoni Pawlicki (Big love) y Artur Steranko (Enen).

‘Maléfica’ lucha ‘Al filo del mañana’ por conquistar la cartelera


Estrenos 30mayo2014Tras unas semanas algo irregulares en lo que a grandes estrenos se refiere, mayo termina con dos novedades esperadas y que deberían competir por el título de cinta más taquillera sin demasiados problemas. Dos películas de marcado corte fantástico protagonizados por dos de las más grandes estrellas de Hollywood y del cine de acción. Dos películas, en definitiva, pensadas para amasar la mayor cantidad de dinero posible allí donde se estrenen. Aunque como es evidente, no llegan solas. Con menos pretensiones pero con el mismo interés (para muchos espectadores incluso más), hoy viernes 30 de mayo también se presentan intensos dramas y comedias protagonizados por nombres muy conocidos.

La verdad es que comenzar por uno u otro film es indiferente, por lo que optaremos por la que, a priori, se antoja más original. Al filo del mañana supone el regreso de Tom Cruise a la ciencia ficción tras Oblivion (2013) en una película que combina invasiones alienígenas con viajes en el tiempo. O mejor dicho con vivir un mismo día una y otra vez. En concreto, el actor da vida a un comandante que nunca ha entrado en combate. Cuando una violenta invasión extraterrestre amenaza con destruir la Tierra y a la raza humana se verá obligado a participar en una misión suicida en la que muere a los pocos minutos. Sin embargo, vuelve a despertar en ese mismo día, obligado a vivir el combate una y otra vez con el mismo trágico resultado, aunque poco a poco adquirirá conocimientos y habilidades que le permitirán sobrevivir y convertirse en la esperanza de la raza humana. Acción, adrenalina, algo de humor y muchos efectos especiales es lo que promete esta cinta basada en la novela “All you need is kill” de Hiroshi Sakurazaka y dirigida por Doug Liman (El caso Bourne). Junto a Cruise encontramos a Emily Blunt (Looper), Bill Paxton (Escalofrío), Brendan Gleeson (El irlandés), Jonas Armstrong (Book of blood), Kick Gurry (Speed Racer) y Noah Taylor (Mindscape).

El otro gran estreno tiene como protagonista a Angelina Jolie, que vuelve a ponerse delante de una cámara tras The Tourist en 2010. Y lo hace con Maléfica, una nueva vuelta de tuerca al famoso cuento de “La bella durmiente” que se centra, como su propio título indica, en uno de los villanos más importantes de los cuentos de hadas. La historia aborda los acontecimientos que crearon al personaje y los motivos que llevaron a lanzar la maldición sobre la joven princesa. Mezclando aventura, intriga y acción, esta película producida por The Walt Disney Company tiene a Robert Stromberg como director, quien debuta en este rol tras una exitosa carrera en el campo de los efectos visuales. Su reparto se completa con Elle Fanning (Super 8), Sharlto Copley (Elysium), Imelda Staunton (Diarios de la calle), Sam Riley (Control) y Juno Temple (Año uno).

Desde Estados Unidos también nos llega Amor sin control, ópera prima de Stuart Blumberg que gira en torno a tres personajes inscritos en una novedosa terapia de 12 pasos para superar su adicción al sexo. Independientemente de su confianza en el proceso, a medida que van superando las fases descubren que el único apoyo que tienen es el de los demás miembros de la terapia, generándose unas estrechas relaciones que les permitirán recuperar sus vidas. Narrada en clave dramática, la película cuenta con un plantel de actores muy interesante, en el que destacan Tim Robbins (Mystic River), Gwyneth Paltrow (Iron Man 3), Mark Ruffalo (Los Vengadores), Josh Gad (Amor y otras drogas), la cantante Pink (Todo sobre mi desmadre) y Patrick Fugit (Un lugar para soñar).

Abandonamos Hollywood para dirigir nuestra mirada a los estrenos del resto del mundo. Uno de los destacados es Dos madres perfectas, drama romántico escrito y dirigido por Anne Fontaine (Nathalie X) que adapta la novela de Doris Lessing. Producida entre Francia y Australia, la trama se centra en la estrecha relación de dos mujeres que han crecido y viven en una idílica ciudad costera. Una amistad que han transmitido a sus hijos, ahora adolescentes. Las vidas de los cuatro personajes cambiarán cuando deban enfrentarse al torbellino de emociones que han ido creciendo durante los últimos años y que se desatan durante un verano. Protagonizada por Naomi Watts (Lo imposible) y Robin Wright (serie House of cards), el reparto se completa con Xavier Samuel (Una boda de muerte), Ben Mendelsohn (Mátalos suavemente), James Frecheville (The first time) y Sophie Lowe (Blame).

España participa, junto a Alemania y México, en la producción de Todos están muertos, comedia dramática cuya historia comienza con una relación algo peculiar entre madre e hija: la primera se encarga de cuidar de la segunda, una vieja leyenda del rock de los años 80 que sufre agorafobia. Poco a poco sus vidas se verán obligadas a cambiar cuando la madre comprenda que debe dejarlo todo atado antes de que su tiempo se acabe. Ópera prima de Beatriz Sanchís, que hace labores de realización y guión, la película está interpretada por Elena Anaya (Habitación en Roma), Macarena García (Blancanieves), Angélica Aragón (Tequila), Nahuel Pérez Biscayart (Patagonia) y Christian Bernal.

Totalmente nacional es la producción Stella Cadente, dirigida por Luis Miñarro (Blow horn) con la colaboración de Leo Casamitjana. Su trama aborda la figura de Amadeo de Saboya, rey de España entre 1870 y 1873, desde que es elegido por las Cortes Españolas hasta que deja el trono. Unos años convulsos, transición entre Romanticismo y Modernidad, en los que se vivieron acontecimientos como el asesinato del General Prim, principal valedor del rey. Àlex Brendemühl (El médico alemán), Lola Dueñas (Los amantes pasajeros), Lorenzo Balducci (Pecado de sangre), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Frances Garrido (serie El tiempo entre costuras) conforman el reparto principal.

El otro film puramente español del fin de semana es Haz de tu vida una obra de arte, comedia escrita y dirigida por Fernando Merinero (El viaje de Penélope) que reúne a un variopinto grupo de personajes en un castillo para realizar un curso de superación personal. Desde un aspirante a cineasta que se considera detective hasta la presidenta de una cadena de supermercados, pasando por los dueños del lugar, todos y cada uno de ellos encontrarán en esa reunión una manera de afrontar unas vidas que no son lo que esperaban. El reparto cuenta con, entre otros, Enrique Alcides (Sucedió en España), Daniela Costa (Diario de una becaria), Valle Hidalgo, Luis Hostalot (Clandestinos) y Analía Ivars (Carne fresca).

La última de las cintas en las que existe una participación española es Hermosa juventud. Su argumento, que cuenta con financiación francesa además de española, conecta mucho con los problemas de la actual sociedad española: una pareja de veinteañeros trata de sobrevivir en medio de la crisis. Sin poder avanzar como les gustaría, con pocas ambiciones y con pocas esperanzas de una vida mejor, deciden hacer un vídeo pornográfico amateur. Sin embargo, la llegada de su hija cambiará por completo su forma de ver la vida y de afrontar el futuro. Un intenso drama dirigido por Jaime Rosales (La soledad) que cuenta con intérpretes poco o nada conocidos, entre los que destacan Ingrid García Jonsson (Investigación policial), Carlos Rodríguez (serie Guante blanco), Inma Nieto, Fernando Barona y Juanma Calderón.

Aunque sin duda la película más internacional de las que llegan hoy es Post tenebras lux, drama escrito y dirigido por Carlos Reygadas (Luz silenciosa) que cuenta con capital mexicano, francés, holandés y alemán. Su trama arranca cuando un rico industrial decide trasladarse al campo con su familia en busca de todo aquello que no le proporciona la ciudad. Marcado por el hastío sexual y los problemas que surgen con su mujer al tener que criar a dos niños, su vida dará un vuelco cuando un tremendo suceso amenace su vida, cambiando su forma de entender el futuro para siempre. Rut Reygadas, Eleazar Reygadas, Adolfo Jiménez y Nathalia Acevedo, todos ellos debutantes, son los principales actores.

Por último, toca hablar de una de animación que recupera una de las sagas más conocidas de la pequeña pantalla y del manga. Se trata de Dragon Ball Z: La batalla de los dioses, que supone una continuación de las aventuras de Goku y sus amigos algún tiempo después de la batalla contra Majin Buu. Los guerreros deberán enfrentarse ahora al Dios de la Destrucción, que tras despertar de un largo sueño y escuchar diversos rumores, decide presentarse ante la persona que derrotó a Freezer. Goku caerá derrotado en un primer momento, por lo que el grupo se verá obligado a alcanzar un mayor nivel de destreza si quiere tener alguna posibilidad. La cinta está dirigida por Masahiro Hosoda, quien como director se dio a conocer en la serie Los Caballeros del Zodíaco, y cuenta con las voces habituales en su versión original.

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