‘Vengadores: Infinity War’: infinitamente Marvel


Han pasado 10 años desde aquella primera aventura de Iron Man. 10 años en los que Marvel ha construido, algunas veces con más acierto que otras pero siempre con mimo y cuidado, todo un universo en el que poder desarrollar las aventuras de sus personajes, sus motivaciones, sus debilidades y los conflictos que les definen a lo largo de los años. Y todo eso desemboca aquí, en una macroproducción superheróica en la que nada se deja al azar y todo, absolutamente todo, tiene un objetivo: convertir a este film en el mayor espectáculo de la historia. Que lo haya conseguido o no es cuestión de puntos de vista, pero algo queda claro: se puede conseguir.

Porque en efecto, Vengadores: Infinity war es un espectáculo. Pero también es una historia, un drama capaz de generar desasosiego, de enfrentar a estos personajes capaces de cosas extraordinarias ante un enemigo invencible, ante ese desafío que, como se menciona en la película, les hará fracasar estrepitosamente. Toda historia debe construirse, al menos en teoría, sobre un crecimiento constante de tensión, de acción o de drama. En el cine de superhéroes esto, habitualmente, se traduce en combates que ponen al héroe ante un desafío cada vez mayor que debe superar para, al final, enfrentarse a la gran amenaza. Y aunque esta cinta de los hermanos Russo (Capitán América: El soldado de invierno) responde a esa idea, ese crecimiento dramático está construido sobre desafíos fallidos, sobre una lucha en la que el villano vence constantemente, hasta un final que… que aquí no revelaré, pero que puede generar cierto desasosiego.

Se trata, por tanto, de una producción compleja, de una obra de arte del género que merece ser reconocida como tal. Nada de enfrentamientos cuyo final se conoce de antemano; nada de momentos narrativos que restan ritmo al conjunto. Todo en el film se construye con el único objetivo de ofrecer una historia dinámica, profunda, en la que las motivaciones son lo primero y los efectos (sencillamente espectaculares, dicho sea de paso) lo segundo. Es más, pocas veces podrá verse que uno de los momentos más dramáticos de un film lo protagonice un villano que debe luchar entre lo que persigue y la única persona a la que alguna vez ha querido. Y los hermanos Anthony y Joe imprimen al conjunto un estilo visual brillante, aprovechando al máximo los planos generales de las batallas y las posibilidades de los numerosos superhéroes que aparecen a lo largo del metraje.

Desde luego, Vengadores: Infinity War es la cinta que todo fan lleva esperando 10 años. Pero es más. Es un relato sobre el fracaso, sobre la lucha contra un destino que parece escrito y que es incapaz de ser cambiado. Una lucha frustrante, en definitiva. Y no hay nada más satisfactorio, dramáticamente hablando claro esta, que ver a un héroe caído para volver a levantarse. Y dado que en este caso son decenas de ellos, la sensación agridulce que deja el final del film se multiplica de forma exponencial. Ahora sí, Marvel ha logrado alcanzar un clímax dramático en su cine, un nivel que posiblemente no sea tan adulto como el de su principal competidor, DC Cómics, pero sin duda sí ha sabido profundizar más que en otras ocasiones. Y desde luego, ha dado una lección sobre cómo construir este tipo de relatos tan complejos, cómo introducir a cada uno de los personajes y cómo mostrar la derrota individual de cada uno. ¿Tiene algo malo entonces? Bueno, mucha gente la verá sólo como una más de superhéroes. Y, por supuesto, que hay que esperar un año para el desenlace.

Nota: 9/10

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‘Thor: Ragnarok’: un señor del trueno psicodélico


Es curioso, pero en Marvel siempre hay algún personaje que, por el motivo que sea, se queda en un limbo incapaz de definirle en un marco concreto. El Dios del Trueno ha sido, desde el principio, uno de esos personajes. Tres son sus aventuras en solitario, y tres las diferentes visiones del personaje que se han dado. Que esta última vaya a ser la definitiva parece algo evidente a tenor del éxito que está teniendo, pero la pregunta es si realmente es la versión idónea de Thor.

Posiblemente no, pero a tenor del final de Thor: Ragnarok, eso no es algo demasiado importante. Y es que esta tercera entrega del personaje parece más un camino hacia la madurez que una mera representación algo cómica y autoparódica de este superhéroe de cómic. Con un estilo que recuerda poderosamente a la saga de Guardianes de la galaxia, el director Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras) imprime una fuerza visual algo psicodélica y deliberadamente colorida para este viaje del protagonista por medio universo. Un viaje que, como he dicho, le permite madurar al comprender tanto sus lazos familiares como el futuro que le espera como líder de su pueblo. En este sentido, la cinta ahonda notablemente en el héroe, pasando de un personaje arrogante y arquetípico a otro más dramático y poliédrico (tampoco mucho, que al fin y al cabo esto es una ‘peli’ de superhéroes de Marvel), utilizando para ello un diseño de producción espléndido como marco para el humor y ciertos chistes fáciles dirigidos al público adolescente.

El principal problema de esta tercera entrega es que ahonda en los problemas que siempre han tenido estas aventuras en solitario del personaje. Para empezar, Chris Hemsworth (Cazafantasmas), con toda su presencia en pantalla y su adecuado perfil divino, no termina de imprimir el carácter dramático al personaje, ni siquiera con el corte de pelo. Hay que reconocer, sin embargo, que sí es capaz de asumir la madurez de su rol, lo que abre las puertas a unas interesantes posibilidades dramáticas en un futuro no muy lejano. La cinta, además, adolece de una duración excesiva, algo que se aprecia en una serie de secuencias innecesarias destinadas a divertir a un público adolescente más interesando en la risa fácil y obscena que en la historia que le cuentan. Todo ello resta fuerza a una historia que, por lo demás, sabe apoyarse en unos notables secundarios para construir un relato que va más allá del Señor del Trueno, que tarda más de dos horas en ganarse el título de Dios.

Así las cosas, se podría decir que Thor: Ragnarok es la mejor de la trilogía. La apuesta visual del director, unido a una planificación que en algunos momentos sabe aprovechar al máximo las posibilidades narrativas de la historia y a una banda sonora brillante, ensalzan el viaje de madurez de un héroe que ha tardado mucho tiempo en encontrarse a sí mismo. Con todo, eso no quiere decir que esta película no peque de muchas irregularidades, fundamentalmente provocadas por una cierta sensación de necesitar autoparodiarse, como si el personaje de Thor no pudiera tomarse en serio como, por ejemplo, sí hace Capitán América. Habrá que ver cómo se presenta el rol en las próximas aventuras, pero por lo pronto el camino emprendido, con sus debilidades y dificultades, parece el adecuado.

Nota: 7,5/10

‘Thor: Ragnarok’ trata de descubrir ‘El secreto de Marrowbone’


La ciencia ficción, la fantasía y el terror se están convirtiendo en las tónicas habituales de cada viernes durante este mes de octubre. Y este 27 no es una excepción, con Marvel con gran protagonista en las pantallas de toda España. Pero mientras los superhéroes acaparan la atención del gran público, otros títulos más modestos pero tanto o más interesantes se cuelan entre los estrenos de la semana.

Por supuesto, comenzamos el repaso con Thor: Ragnarok, tercera entrega cinematográfica del Dios del Trueno convertido en superhéroe en los cómics de Marvel que, en esta ocasión, deberá iniciar una carrera contrarreloj para evitar que la diosa Hela acabe con todos los mundos. Una carrera para la que tendrá que contar con todos los aliados posibles y que comenzará al otro lado del universo, donde deberá enfrentarse a su antiguo amigo Hulk. Aventura, acción, humor y efectos especiales se dan cita en este film dirigido por Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras) y protagonizado por Chris Hemsworth (Cazafantasmas), Tom Hiddleston (Kong: La Isla Calavera), Cate Blanchett (Carol), Mark Ruffalo (Spotlight), Idris Elba (La Torre Oscura), Jeff Goldblum (Independence Day: Contraataque), Tessa Thompson (South Dakota), Karl Urban (Star Trek: Más allá), Anthony Hopkins (Transformers: El último caballero), Benedict Cumberbatch (Doctor Strange) y Ray Stevenson (Transporter Legacy), entre otros.

Muy diferente es la española El secreto de Marrowbone, thriller dramático con toques de terror que escribe y dirige Sergio G. Sánchez en el que es su debut en el largometraje. La trama arranca cuando cuatro hermanos deciden ocultar a la sociedad la muerte de su madre en un intento de que no les separen, para lo que se mudan a una apartada y abandonada mansión. Sin embargo, allí pronto comienzan a notar una aterradora presencia que amenaza sus vidas y las de aquellos que les rodean. Anya Taylor-Joy (Múltiple), George MacKay (Captain Fantastic), Mia Goth (La cura del bienestar), Charlie Heaton (serie Stranger things), Matthew Stagg (The chameleon) y Tom Fisher (La reina Victoria) encabezan el reparto.

Norteamericana es también Patti Cake$, drama musical escrito y dirigido por Geremy Jasper que supone su primera incursión en el largometraje. La historia se centra en Patricia Dombrowski, una joven con el sueño de convertirse en una estrella del hip-hop y que, en un camino plagado de dificultades, contará con su abuela y sus amigos Jheri y Basterd como grandes aliados. Entre los actores destacan Danielle Macdonald (Trust me), Bridget Everett (Y de repente tú), Cathy Moriarty (El doble), Siddharth Dhananjay y Mamoudou Athie (El círculo).

Entre los estrenos del resto de Europa destaca lo nuevo de Wim Wenders (The Million Dollar Hotel), titulado Los hermosos días de Aranjuez, film con capital francés, alemán y portugués que, en clave dramática, aborda el proceso creativo de un escritor y su relación con sus personajes en una puesta en escena en la que un hombre y una mujer mantienen una conversación en una terraza para conocerse mientras que, en el interior de la casa, el escritor observa la escena. Adaptación de la obra teatral escrita por Peter Handke, la cinta cuenta en su reparto con Reda Kateb (Los caballeros blancos), Sophie Semin (Más allá de las nubes), Jens Harzer (Boy 7) y Nick Cave (Johnny Suede).

También se estrena Un golpe a la inglesa, cinta británica ambientada en el mundo del crimen que narra la historia ocurrida en 2015, cuando un hombre de 76 años lideró un equipo de ladrones entrados en años para robar un depósito de seguridad en el barrio de las joyerías de Londres, y que terminaron siendo perseguidos por la mafia búlgara y Scotland Yard. El botín se valoró en 200 millones de libras (casi 225 millones de euros actualmente). Ronnie Thompson (Francotirador) dirige esta cinta protagonizada por Matthew Goode (The imitation game), Joely Richardson (serie Emerald city), Stephen Moyer (Detour), Clive Russell (Su mejor historia) y Larry Lamb (Blood: El último vampiro).

Comedia y drama se dan cita en la francesa Nuestra vida en la Borgoña, film que dirige Cédric Klapisch (Nuestra vida en Nueva York) y cuyo argumento arranca cuando un joven que ha pasado 10 años recorriendo el mundo regresa a su Borgoña natal ante la inminente muerte de su padre, que se produce al comienzo de la vendimia. Su regreso y el reencuentro con sus hermanos le llevará a reencontrarse con su pasado y a recuperar los vínculos con sus hermanos al mismo tiempo que madura el primer vino que los tres producen sin su padre. El reparto está encabezado por Pio Marmaï (Maestro), Ana Girardot (serie Les revenants), François Civil (Así en la Tierra como en el Infierno), María Valverde (Gernika) y Karidja Touré (La banda de las chicas).

Desde Hungría nos llega En cuerpo y alma, drama romántico que gira en torno a dos introspectivas personas que, sin conocerse de nada, empiezan a tener los mismos sueños cada noche. La extraña coincidencia les llevará a intentar hacer realidad esas experiencias oníricas, pero cuanto más lo intentan parecen estar más lejos de su alcance. Ildikó Enyedi (Vakond) escribe y dirige esta película que cuenta con Morcsányi Géza, Alexandra Borbély (Swing), Ervin Nagy (White God), Júlia Nyakó (Vespa) y Tamás Jordán (Mansfeld) como principales actores.

Fuera del viejo continente encontramos El tercer asesinato, thriller dramático de origen japonés que escribe y dirige Hirokazu Koreeda (Después de la tormenta). Su trama arranca cuando un abogado debe defender a un acusado de robo con homicidio, quien ya cumplió pena de prisión por otro asesinato hace 30 años. Con pocas posibilidades de ganar el caso ya que el acusado se declara culpable, el abogado empieza a interrogar al presunto autor y a su familia, lo que le llevará a sospechar que su cliente no es culpable. Masaharu Fukuyama (De tal padre, tal hijo), Kôji Yakusho (El mundo de Kanako), Suzu Hirose (Nuestra hermana pequeña) e Isao Hashizume (Maravillosa familia de Tokio) encabezan el reparto.

En lo que a documental se refiere, Francia y Colombia colaboran en Jericó, el infinito vuelo de los días, cinta que combina el género documental con la ficción para abordar la vida de varias mujeres en el pueblo de Jericó. A través de sus testimonios, sus vivencias y la red que tejen entre ellas nos adentramos en el espíritu femenino de la cultura y el patrimonio colombiano. El film está escrito y dirigido por Catalina Mesa, que de este modo debuta en el largometraje.

‘Vikingos’ ahonda en los conflictos personales de la religión en la 3ª T


Travis Fimmel vuelve a ser Ragnar Lothbrok en la tercera temporada de 'Vikingos'.Los que hayan visto Los Tudor o películas como Elizabeth (1998) sabrán que si algo define a Michael Hirst, guionista de ambas producciones, es su capacidad para integrar con criterio la Historia y la ficción, creando para ello personajes tan carismáticos como inolvidables. La segunda temporada de Vikingos fue, en pocas palabras, brillante. La inteligencia desplegada por el protagonista, Ragnar Lothbrok (un genial Travis Fimmel, visto en El experimento), le llevaba a convertirse en rey, a establecer relaciones con un rey de Inglaterra y a recuperar el dominio sobre su rebelde hermano. Pero la tercera etapa, de nuevo formada por 10 episodios, es un recital narrativo de cómo desarrollar los personajes, de cómo ahondar en los conflictos culturales, personales y religiosos que caracterizan a la serie. Todo ello sin perder ni un ápice de interés o espectacularidad.

De esto puede desprenderse que esta nueva temporada no ofrece ninguna evolución clara de sus personajes, y hasta cierto punto así es. Sin embargo, los conflictos sembrados en los capítulos precedentes tenían tal magnitud que han permitido al arco dramático avanzar lo suficiente como para mostrar las últimas consecuencias de todas las decisiones, de todas las confrontaciones y de todas las maquinaciones. Desde luego, el aspecto más interesante vuelve a ser el de la religión y los conflictos entre los nórdicos y su panteón formado por Odín, Thor y los demás dioses de Asgard y el Dios de los cristianos. No por casualidad, el tema tiene tanto calado que permite a Hirst desarrollar dos grandes vías de estudio.

Por un lado, la violenta, aquella que lleva a los pueblos y a los hombres a enfrentarse entre ellos por algo que ni siquiera han visto. Personificada en el personaje de Gustaf Skarsgård (Happy End), posiblemente el rol que más evoluciona en toda la temporada, la lucha entre los dioses a través de los hombres deja algunos de los momentos más interesantes, incluyendo el asedio a París que, dicho sea de paso, tiene poco que envidiarle a los asaltos de cualquier superproducción de Hollywood. Es cierto que el acontecimiento histórico tiene un claro componente material, pero las constantes referencias a los dioses lo convierten más bien en una lucha de creencias en la que, como suele ser habitual, vence el ingenio más que las plegarias.

Y esta es precisamente la otra gran interpretación. De nuevo es el personaje de Fimmel el que toma las riendas de un relato que, sin ningún género de dudas, recae por completo sobre sus hombros. La forma de interpretarlo y la fuerza que tiene el propio personaje lo convierten en imprescindible, hasta el punto de que sin él la historia de estos Vikingos no tiene demasiado sentido. Sus constantes juegos entre cristianismo y mitología nórdica parecen reflejar unas dudas internas motivadas por su amor al personaje de George Blagden (Los miserables) y su verdadera creencia. Y aunque en eso pueda haber parte de razón, lo cierto es que nunca hay que perder de vista la inteligencia y la paciencia que caracterizan a Lothbrok, para quien la religión no es más que una herramienta para conseguir sus objetivos. Ya quedó demostrado antes, y en su conquista de París vuelve a ser patente.

Un semidios terrenal

A lo largo de toda la serie siempre ha existido la impresión de que el personaje de Fimmel era poco menos que un descendiente de los dioses. Su capacidad para imponerse a sus semejantes, para controlarles y liderarles en batallas en las que no recibía ni un rasguño parecían propias de Odín. Por eso esta temporada, tal vez, tenga un mayor interés. Por primera vez Lothbrok sangra, es traicionado y es derrotado. Una humanidad que no hace sino reforzar la imagen casi mítica de un rol que ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Precisamente esa capacidad de sangrar y de volver a levantarse es lo que augura un futuro prometedor para la serie, que se verá obligada a evolucionar si no quiere estancarse.

Porque si ha dejado algo claro esta tercera temporada de Vikingos es que, al menos dramáticamente hablando, nada volverá a ser igual. Acostumbrados como están los espectadores a ver a un líder invencible y a un pueblo unido en torno a él, estos 10 episodios han roto por completo con esos pilares narrativos. Para empezar, la pírrica victoria lograda en París deja a los protagonistas divididos, ya sea por el fracaso de un primer asedio en el que la tecnología europea derrotó a la fortaleza vikinga, ya sea por las decisiones del personaje de Skarsgård, que le han llevado a unos límites difíciles de resolver de forma pacífica. La conquista final de la ciudad arroja luz sobre una escisión moral y física en el seno de los Vikingos, abriendo así un camino dramático sumamente interesante.

Pero además, existe un segundo frente abierto en Inglaterra, donde la traición ha dado al traste con los intereses de Lothbrok. Si uno ha sido un muro construido con piedras (París), el otro ha sido un muro creado a partir de la inteligencia de un hombre con las mismas ambiciones y características que el rey vikingo (Wessex). Ambos suponen retos narrativos admirables que exigirán un frágil equilibrio para el desarrollo del arco dramático, pues obliga a la serie a repartir esfuerzos entre ambas historias. Es cierto que en esta tercera temporada ya se ha hecho algo similar, destinando la primera parte a Inglaterra y la segunda a Francia. Pero en esta ocasión los personajes están repartidos por todas estas localizaciones, lo que obligará a la historia a buscar un desarrollo en paralelo y, por tanto, a repartir el protagonismo.

No es algo negativo, más bien al contrario. La fortaleza de Vikingos reside, precisamente, en unos personajes admirables, sabiamente construidos y con un trasfondo que puede ser desarrollado de forma individual sin problemas. La tercera temporada ha demostrado que todos ellos pueden tener cierto nivel de protagonismo, aunque también ha dejado claro que sin Ragnar Lothbrok la serie no sería igual. Todo ello convierte a estos últimos capítulos en un viaje apasionante por las intrigas, las luchas de poder y la violencia que caracterizan a estos Vikingos. Tal vez no haya sido una temporada tan brillante como la anterior, en parte por los propios acontecimientos, pero desde luego ha brillado con luz propia. Y lo más importante, ha sentado las bases para un futuro que necesariamente obligará a la serie a evolucionar.

‘Los Vengadores: La era de Ultrón’: doble de acción, mitad de drama


'Los Vengadores. La era de Ultrón' supone para los héroes la prueba más dura de sus vidas.Cada uno a su modo, MarvelDC Cómics han cambiado el modo de entender el cine de superhéroes. El primero ha redefinido el concepto de entretenimiento; el segundo ha elevado este género a cotas que parecían inimaginables. Pero si algo ha hecho la casa de héroes como Spider-Man o Iron Man es crear un mundo cinematográfico que traslada de forma magistral el mundo de los cómics. Esto implica que, aunque para disfrutar de una película no hace falta ver el resto, todas y cada una se nutren entre ellas. Y en esto ha tenido buena parte de responsabilidad Joss Whedon (serie Buffy Cazavampiros), quien con la continuación de Los Vengadores (2012) vuelve a demostrar su habilidad para el dinamismo visual.

Porque lo cierto es que Los Vengadores: La era de Ultrón es un constante movimiento. Las peleas, los momentos irónicos, e incluso los momentos más dramáticos, contienen una agilidad narrativa fuera de toda duda. Es, al igual que le ocurría a su predecesora, un cómic en movimiento, algo que queda patente con la declaración de intenciones de la primera secuencia y ese plano en el que aparecen todos los superhéroes en formación de ataque. A partir de ese momento poco margen existe para la reflexión, lo cual no quiere decir que no exista un cierto desarrollo dramático. No mucho, pero existe. Si a esto se suma la comodidad de unos actores que disfrutan de sus personajes lo que obtenemos es un relato entretenido como pocos que invita al espectador a evadirse de todo lo que le rodea.

Ahora bien, la película se encuentra con un escollo relativamente importante que no logra solventar, y es el hecho de tener que luchar contra su propia naturaleza. Sin los conflictos personales que poblaron la primera entrega lo que queda es un arco dramático algo plano, sin grandes giros argumentales y, desde luego, con pocas o ninguna sorpresa. Se puede decir que la película es lineal, una carencia que se suple, y muy bien, con el dinamismo de sus secuencias y el ritmo desenfrenado de la narración, que apenas deja tiempo para la reflexión. Plagada de efectos visuales a cada cual más espectacular (los planos generales de combate son simplemente brillantes), la película cojea en el plano emocional al no existir las fricciones entre los héroes que sí se vivieron en el film original. Incluso el intento de incorporar la vida secreta de uno de los protagonistas, que en un principio parece dotar de mayor gravedad a la trama, se diluye entre rayos y puñetazos.

Algo ayuda, además de la continua sucesión de luchas y persecuciones, la presencia de un villano como Ultrón, al que da vida un James Spader (serie Boston Legal) cuya labor solo podrá apreciarse en todo su esplendor en la versión original. El resto de nuevos personajes suponen una distracción de las irregularidades del film, es cierto, pero su introducción en un film tan repleto de personajes impide que se desarrollen como es debido, lo que les convierte en meros testigos de lo que ocurre en pantalla. Sí, tienen ciertos momentos de protagonismo y gloria, pero su presencia queda lejos de la que tienen el resto de héroes, algo motivado principalmente porque éstos han tenido la oportunidad de brillar con luz propia en sus respectivas sagas. Tratar de presentar en sociedad nuevos héroes en un film tan saturado termina por diluirlos en un maremagno de poderes.

Lo que no cabe duda es que Los Vengadores: La era de Ultrón cumple con lo que promete, y lo hace con nota. Tal vez haya perdido el factor sorpresa de la primera entrega; tal vez su aspecto dramático no tiene la misma fuerza. Pero todo eso queda eclipsado por una agilidad visual y narrativa innegables, y que convierten a Whedon en uno de los nombres de peso en esta segunda etapa de Marvel, que terminará este año. Dos horas y media de acción en estado puro, humor irónico para los momentos más relajados y poca profundidad dramática que se pasan con bastante velocidad. Ahora toca esperar al próximo villano, que para aquellos que no puedan aguantar las ganas de conocerlo será… el que aparece en la secuencia post títulos de créditos.

Nota: 7/10

Tráiler de ‘Los Vengadores: La era de Ultrón’: más y más de todo


El tráiler de 'Los Vengadores: La era de Ultrón' ofrece la primera imagen del personaje.De una secuela se espera siempre más y mejor. Si es un drama o un thriller, más intensidad emocional. Y si es una cinta de acción… pues eso, más acción. Pero cuando se habla de la continuación de un evento como el que fue Los Vengadores hace ya dos años es difícil pensar en algo más grande que la destrucción final de Nueva York. Por eso el primer tráiler generaba tanta expectación, y a tenor de lo que puede verse en el avance que Marvel hizo público ayer los fans verán cumplidas sus expectativas, al menos en lo que a espectacularidad se refiere. Aunque como está ocurriendo en la llamada “segunda fase”, los elementos más dramáticos de este grupo de superhéroes también están presentes. La trama de Los Vengadores: La era de Ultrón sitúa a los héroes ante un reto aún mayor al de su primera aventura juntos, pues deberán hacer frente no solo a sus problemas para trabajar juntos, sino a un enemigo que nace cuando Tony Stark trata de relanzar un antiguo programa que salvaguardaría la paz mundial. Cuando Ultrón haga acto de presencia y revele sus verdaderos planes solo ellos serán capaces de detenerle, aunque para ello tengan que sacrificar su propia vida.

A tenor de lo que puede verse en este primer avance, que como es habitual encontraréis al final del texto, los componentes dramáticos tendrán un papel fundamental. Más allá de las rencillas que nutren la dinámica del grupo (y que según parece volverán a aparecer), lo relevante es el carácter algo derrotista del montaje y de los momentos elegidos para el tráiler, dejando en el aire la sensación de estar ante el final de algo y ante un nuevo comienzo. El escudo roto del Capitán América es la imagen más elocuente de todas, sugiriendo la posibilidad de su muerte o, al menos, de su derrota. Y no sería algo descabellado si tenemos en cuenta la tradición de muerte y resurrección que existe en los cómics.

En cualquier caso, lo que sí parece evidente es que esta continuación dirigida de nuevo por Joss Whedon, creador de series como Buffy, cazavampiros, busca un tratamiento visual de la historia similar al de su predecesora, en el que los contrastes o los juegos de luces quedan relegados a un segundo plano. Esto, que funcionó bien en la primera parte debido, en buena medida, al tono aventurero de la misma, genera un pequeño contraste con el tono de la trama, aunque por otro lado saca mucho partido a las secuencias de acción, sobre todo a la que protagonizan Hulk y el Hulkbuster. Lo que parece claro es que la película será más grande en todos los sentidos.

Habrá que esperar hasta mayo del 2015 para poder disfrutar de Los Vengadores: La era de Ultrón, que cuenta en su reparto con los actores que vienen dando vida a los superhéroes en las últimas películas, es decir, Chris Evans (Rompenieves) como Capitán América; Robert Downey Jr. (#Chef) como Iron Man; Chris Hemsworth (La cabaña en el bosque) como Thor; Scarlett Johansson (Lucy) como Viuda Negra; Jeremy Renner (El sueño de Ellis) como Ojo de Halcón; Mark Ruffalo (Begin Again) como Hulk; Samuel L. Jackson (RoboCop) como Nick Furia; Paul Bettany (Transcendence) como la voz de Jarvis; y Cobie Smulders (serie Cómo conocí a vuestra madre) como Maria Hill. Además, y como se puede ver en el tráiler, se incorporan Andy Serkis (King Kong), Aaron Taylor-Johnson (Godzilla) como Quicksilver; y Elizabeth Olsen (Luces rojas) como Bruja Escarlata. Sin más dilación, el primer avance.

‘Torrente 5: Operación Eurovegas’ llega para arrasar la cartelera


Estrenos 3octubre2014El cine español está viviendo en este 2014 uno de sus mejores años. Por ahora, la película más taquillera ha sido española. El mejor debut en un fin de semana ha sido para la producción nacional. Y algunos de los mejores films que se han podido ver en estos 10 meses llevan la firma de directores españoles. Hoy viernes, 3 de octubre, regresa a las pantallas la que posiblemente sea la saga cinematográfica española más importante de los últimos años, le pese a quien le pese y con independencia de su calidad. Es, sin duda, la novedad más importante, y casi con toda probabilidad será la más taquillera del fin de semana. Pero no llega sola. Hasta 11 películas aterrizan en la cartelera española, la mayoría centradas en el drama y la comedia.

Pero comencemos por Torrente 5: Operación Eurovegas, nueva entrega de la saga escrita, dirigida y protagonizada por Santiago Segura (Las brujas de Zugarramurdi) que sigue las aventuras de este agente de la ley un tanto particular. En concreto, la trama comienza en 2018, cuando Torrente sale de la cárcel. La España que se encuentra no es la que recordaba, por lo que decide convertirse en un “fuera de la ley” y organizar el golpe del siglo en los casinos de Eurovegas. Para ello contacta con el supervisor de la seguridad del complejo, quien le insta a encabezar un equipo de profesionales para poder llevar a cabo el robo. Acción, diversión y muchos famosos vuelven a ser los pilares de esta comedia que cuenta en su reparto con un sinfín de rostros conocidos de la televisión española, entre los que destacan Carlos Areces (Los amantes pasajeros), el torero Jesulín de Ubrique, Neus Asensi (Los muertos van deprisa), Chus Lampreave (Fuera de carta), Angy (serie Física o química), los presentadores Anna Simon, Pablo Motos y Florentino Fernández, Fernando Esteso (El recomendado), Julián López (No controles) y el cantante “El Langui”. Mención especial merece la presencia de Alec Baldwin (Blue Jasmine).

En cuanto a los estrenos norteamericanos, tres son las novedades que llegan hoy. Una de ellas es Ahí os quedáis, comedia dramática con un interesante reparto coral que sigue la reunión familiar a la que asisten cuatro hermanos con motivo de la muerte de su padre. Hermanos que viven unas vidas rotas sentimentalmente hablando y que encontrarán en esta reunión una forma de expiar sus pecados y solucionar sus errores, aun a riesgo de perder la cordura durante el proceso. Dirigida por Shawn Levy (Los becarios), la película se basa en la novela de Jonathan Tropper, creador de la serie Banshee, quien también se encarga del guión. En cuanto al reparto, destacan los nombres de Jason Bateman (Por la cara), Tina Fey (Proceso de admisión), Rose Byrne (Malditos vecinos), Adam Driver (A propósito de Llewyn Davis), Timothy Olyphant (serie Justified), Jane Fonda (El mayordomo), Connie Britton (serie Nashville) y Corey Stoll (serie House of cards).

Muy distinta es La desaparición de Eleanor Rigby, drama romántico escrito y dirigido por Ned Benson, quien ha realizado previamente esta misma historia en dos ocasiones pero contada desde el punto de vista de cada uno de los protagonistas. Esta vez la trama aborda de forma más completa la relación de una pareja y su método para afrontar un giro inesperado que deriva en un duro golpe del que no solo se resienten ellos, sino también su matrimonio. Los dos deberán hacer grandes sacrificios para poder recuperar el amor y la vida que llevaban antes. James McAvoy (X-Men: Dias del futuro pasado) y Jessica Chastain (La noche más oscura) dan vida a la pareja protagonista, acompañados en esta ocasión por Nina Arianda (Lucky them), William Hurt (Robin Hood), Isabelle Huppert (La venganza del hombre muerto), Viola Davis (Criadas y señoras) y Ciarán Hinds (serie Political animals).

Otro drama se esconde tras el título La buena mentira, nuevo film protagonizado por Reese Witherspoon (Mud) y con un marcado contenido social. Inspirada en hechos reales, la cinta sigue la labor que debe realizar una trabajadora social cuando se la designa como responsable de un grupo de niños que han huido de la Guerra Civil sudanesa al haber sido ganadores de una lotería. Consciente de las privaciones que han tenido hasta ese momento, la protagonista deberá enseñarles a desenvolverse en un mundo que puede deslumbrarles. Philippe Falardeau (Profesor Lazhar) es el encargado de dirigir a un reparto en el que, además de Witherspoon, encontramos a Corey Stoll, que esta semana también está presente en Ahí os quedáis, Arnold Oceng (Payback season), Sarah Baker (En campaña todo vale), Thad Luckinbill (Sleepover) y Sharon Conley (Más allá del amor).

De vuelta a los estrenos europeos hay que destacar la otra novedad española de la semana, Los tontos y los estúpidos. Ópera prima de Roberto Castón, quien escribe y dirige, la trama de este drama familiar que sigue el proceso creativo que existe detrás de toda obra, desde la lectura inicial del guión hasta la representación. Narrado como un proceso orgánico, a través de las indicaciones del director, de la iluminación y la puesta en escena, el libreto poco a poco va cobrando vida hasta convertirse en un ente con vida propia. Roberto Álamo (La gran familia española), Cuca Escribano (Retorno a Hansala), Fidel Betancourt (Chamaco), Aitor Beltrán (School killer), Nausicaa Bonnín (El cuerpo) y Erika Olaizola son los principales intérpretes.

Desde Francia llega El amor está en el aire, comedia del 2013 dirigida por Alexandre Castagnetti (L’incruste) en la que una joven que vuela de regreso a París para casarse descubre que en el asiendo de al lado está un antiguo novio suyo, un playboy al que amó de verdad. Dispuesta a no arruinar su futuro, la joven hará todo lo posible por evitarle durante las horas que dura el vuelo, mientras que él intentará recuperarla. Pasado, presente y futuro se mezclan de este modo en esta historia protagonizada por Ludivine Sagnier (El doble del diablo), Nicolas Bedos (Populaire), Brigitte Catillon (Para todos los gustos), Arnaud Ducret (Una vida mejor) y Jonathan Cohen (Llévame a la luna).

La película belga El veredicto también se suma a las novedades de este fin de semana. Escrita y dirigida por Jan Verheyen (Team spirit), la trama arranca cuando un hombre cuya vida parece perfecta pierde todo de la noche a la mañana. Sin nada que perder y a merced de la negligencia de la ley, el hombre comienza una lucha desesperada que atacará directamente los cimientos del Estado de Derecho. Intenso drama que cuenta en su reparto con Koen De Bouw (Loft), Johan Leysen (Joven y bonita), Veerle Baetens (Alabama Monroe), Jappe Claes (Claustrofobia) y Jo De Meyere (serie Flikken).

La única propuesta asiática lleva por título Black Coal. Producido en China en 2013, este thriller policíaco comienza cuando a un inspector se le asigna el macabro asesinato de un empleado de una cantera, cuyos restos se han repartido por toda la región de Manchuria. Durante la investigación el policía resulta gravemente herido, por lo que se ve obligado a abandonar el cuerpo. Años después, y ya como agente de seguridad, volverá a verse implicado al producirse dos asesinatos relacionados con la mujer del empleado de cantera. Diao Yi’nan (Ye che) escribe y dirige, mientras que frente a la cámara encontramos a Liao Fan (Ji jie hao), Gwei Lun Mei (La espada del dragón), Wang Xuebing (The silent war) y Wang Jingchun (Jingcha riji).

En lo referente a la animación, dos son los títulos que llegan a la cartelera. Uno de ellos es Frozen: El reino del hielo: Sing along, película de Disney estrenada en 2013 y ganadora del Oscar a la Mejor Película de Animación. Basada en un relato de Hans Christian Andersen, la historia narra cómo una profecía condena a un idílico reino a vivir en un invierno sin fin. Para romper el maleficio, una joven princesa deberá unirse a un rudo hombre de las montañas, superar las bajas temperaturas y las criaturas místicas y enfrentarse a la Reina del Hielo para que rompa el hechizo. Este reestreno por tiempo limitado presenta la novedad de subtitular las canciones a modo de karaoke para que los más pequeños puedan cantarlas. Dirigida por Chris Buck (Tarzán) y Jennifer Lee (guionista de ¡Rompe Ralph!), la cinta cuenta con las voces en su versión original de Kristen Bell (Un invierno en la playa), Idina Menzel (serie Glee), Jonathan Grouff (serie Boss), Ciarán Hinds (Pozos de ambición), Josh Gad (Jobs) y Alan Tudyk (Lío embarazoso).

El otro es La leyenda del martillo mágico, Thor, co producción entre Alemania, Irlanda e Islandia del 2011 que hace una reinterpretación de la mitología nórdica. En esta ocasión Thor es un semidiós, hijo de Odín y de una mortal, que trabaja como herrero en un pequeño pueblo que se considera a salvo por tener al hijo de un dios entre sus habitantes. Sin embargo, el ataque de un poderoso ejército demuestra que el hijo de Odín no ofrece la seguridad que debería. Tras huir y lograr salvarse, Thor emprenderá un viaje para rescatar a los habitantes que todavía viven presos del ejército, utilizando para ello un martillo que, según afirma, tiene poderes mágicos, aunque no sabe cómo utilizarlo. Dirigida a seis manos por Óskar Jónasson (Mando a distancia), Toby Genkel (Das doppelte Lottchen) y Gunnar Karlsson, la cinta cuenta con las voces originales de Justin Gregg, Nicola Coughlan (serie The fairytaler), Alan Stanford (Waiting for Godot), Mary Murray (Bitterness), J. Drew Lucas, Paul Tylak (Nico, el reno que quería volar) y Liz Lloyd (Taffin).

Terminamos este repaso, como es habitual en este espacio, con un documental, en este caso la producción española El quinto jinete. Dirigida por Enrique Viciano y Rosana Pastor, la película trata de arrojar luz sobre todas las opiniones, documentos e imágenes del escritor Blasco Ibáñez durante su estancia en París entre 1915 y 1916, en plena I Guerra Mundial, tiempo en el que escribió “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

‘Vikingos’ se apoya en la religión para engrandecer su trama en la 2ª T


George Blagden y Travis Fimmel escenifican el choque de creencias en la segunda temporada de 'Vikingos'.He de confesar que la segunda temporada de Vikingos me ha dejado, desde un punto de vista puramente personal, una sensación extraña. Por un lado, la mejor noticia de estos 10 episodios es que van a tener más desarrollo en otra temporada. Por otro, existe un cierto desánimo al comprender que habrá que esperar varios meses hasta que eso ocurra. Porque si la primera temporada era un ejercicio notable de dramatización histórica, esta nueva entrega se erige más como un trabajo de intriga y suspense, de traiciones e intereses enfrentados, brillante e imprescindible, capaz de jugar con el espectador incluso cuando le da las pistas suficientes para que intuya el lugar y las verdaderas intenciones de cada personaje. Todo gracias a un trabajo, fundamentalmente, de desarrollo dramático de los roles principales.

Algo en lo que, lógicamente, tiene mucho que ver el creador de la serie, Michael Hirst (serie Los Tudor), cuyo amor por contar la Historia de forma creíble y alejada de subjetivismos no hace sino acrecentar el valor de una producción como ésta. Eso no quiere decir que no se distingan entre héroes y villanos, claro está, pero es su forma de tratar los conflictos lo que le lleva a distinguirse de productos que, en cierto modo, son mucho más lineales en ese sentido. Esta nueva temporada, que continúa con el ascenso de Ragnar Lothbrok (de nuevo un magistral Travis Fimmel) y su deseo por atacar Inglaterra, ofrece al espectador una visión mucho más compleja del conflicto entre vikingos e ingleses, y lo hace a través de algo tan sencillo y universal como la religión, utilizando para ello a tres personajes fundamentales: el propio Ragnar, el monje interpretado por George Blagden (Los miserables) y el rey Ecbert de Wessex, al que da vida Linus Roache (Non-Stop).

Gracias a ellos, Vikingos se convierte en algo más que un estudio sobre la cultura y costumbres nórdicas para derivar en una reflexión sobre las creencias, los dioses a los que adora cada cultura y, sobre todo, la ignorancia e intolerancia de aquellos hombres que no ven más allá de lo que su mitología les cuenta. Teniendo esto en cuenta, esta segunda temporada logra engrandecer la figura del protagonista al convertirle en un individuo de una inteligencia fuera de lo común. Inteligencia que va más allá del campo de batalla o de las intrigas palaciegas. Como ya se apreció en la primera parte, el personaje de Fimmel, a quien se le ha podido ver en The experiment (2010), es un hombre curioso, inquieto, cuyo único objetivo es lograr unas condiciones de vida mejores. Su constante apuesta por el diálogo y el acuerdo contrastan notablemente con la idea que siempre se ha tenido de la cultura vikinga, más si tenemos en cuenta que los secundarios principales tienen tendencia a usar la violencia antes que la cabeza.

Empero, la genialidad de Hirst no reside tanto en esto como en el hecho de establecer una comparación bastante curiosa de las dos culturas. Vikingos y cristianos se definen como grupos sociales fanáticos e incapaces de ver más allá de lo que sus creencias les dictan. Lejos de poseer rasgos diferenciadores, ambas culturas se muestran muy similares, capaces de las mayores atrocidades en nombre de unos dioses que uno y otro bando tachan de falsos. No hay más que tomar dos de los acontecimientos más violentos y salvajes de la temporada para comprender que las diferencias entre ambos mundos no son tantas. Me refiero, claro está, a la crucifixión y al águila de sangre, dos métodos de tortura que, cada uno en su estilo, denotan un gusto por la sangre y la violencia igual de bárbaro para aquellos a los que se considera traidores. Pero como uno se puede imaginar, son muchas más las conexiones entre ambos mundos, entre ellas las similitudes entre los personajes de Roache y Fimmel (un futuro enfrentamiento entre ambos será algo digno de analizar) y, sobre todo, el personaje de Blagden, verdadero nexo de unión de ambos mundos y cuyo debate espiritual es síntoma más que evidente de las similitudes entre todas las religiones.

Intriga perfecta

Pero dejando a un lado tratamientos y personajes históricos que se dan cita en esta nueva temporada, lo más llamativo de Vikingos es su desarrollo dramático, un ejemplo de suspense formal que debería ser estudiado varias veces antes de escribir una sola palabra de un thriller, sea el que sea. Y no porque la trama sea capaz de ocultar sus verdaderas intenciones al espectador; ni siquiera porque tenga un giro de última hora en su tercio final. Suele decirse que la magia consiste desviar la atención hacia una mano para, con la otra, hacer el truco. Bueno, pues Hirst podría ser calificado de mago. Prácticamente desde su primer episodio la serie presenta a un héroe atacado, preso de sus pactos de lealtad y asediado por traiciones de los que antaño fueron sus aliados, entre ellos un Floki que vuelve a erigirse como uno de los pilares de la producción gracias al trabajo del actor Gustaf Skarsgård (Kon-Tiki).

Comenzando por su hermano, al que vuelve a dar vida de forma imponente Clive Standen (Namastey London), y terminando por su primera esposa, una imprescindible Katheryn Winnick (Tipos legales), el mundo que rodea a Ragnar se derrumba de forma progresiva a medida que avanza la trama. Apenas existen momentos de satisfacción personal para el personaje, lo que por cierto acentúa el carácter dramático y derrotista de su viaje. Los guionistas aprovechan estos acontecimientos iniciales para generar la idea de incertidumbre, de vulnerabilidad en el héroe y, sobre todo, para hacer olvidar su inteligencia. Y de hecho lo logran a tenor del resultado final, que si bien no es una sorpresa mayúscula, si es un tanto inesperado. Estos primero momentos sirven, como digo, para introducir una serie de detalles de la trama que la reconducen por donde los creadores pretenden, y que pasan fundamentalmente por mostrar únicamente las intenciones del personaje de Donal Logue (serie Copper), situando al protagonista como epicentro de las intrigas. Esto puede provocar, como de hecho ocurre, que algunos hechos de la trama no encuentren una explicación lógica, y este es uno de los pocos reproches que se le puede hacer a la serie. Si es que es un reproche, claro.

Este desarrollo de la trama principal, además, cuenta con el apoyo de las numerosas tramas secundarias, cuyo objetivo no es otro que consolidar la idea de que los conflictos alrededor del personaje de Fimmel se multiplican de forma exponencial. La traición de su hermano, el divorcio de su primera mujer, la guerra en Inglaterra, la traición de sus amigos, el incremento de su familia o los ataques a su pueblo crean un marco perfecto para el drama en el que se ve sumido el personaje. Curiosamente, en medio de la temporada este drama pasa a ser una ficción absoluta, y Hirst deja las pistas suficientes al espectador para que este ate los cabos necesarios. La genialidad de su desarrollo reside, no obstante, en que a pesar de esas pistas, a pesar de que puede llegar a intuirse el juego de poder que se establece entre los personajes, el clímax del episodio final funciona a la perfección. Puede que incluso mejor. Un clímax que puede verse varias veces de forma sucesiva sin llegar a resultar obvio, lo que da una idea de la magnitud de lo construido a lo largo de la temporada. Pocas veces un desenlace ha sido tan planificado a lo largo de los episodios previos.

Se puede decir, por tanto, que esta segunda temporada de Vikingos es notablemente mejor que su predecesora desde todos los puntos de vista, sobre todo del dramático. La apuesta por centrar la atención en la religión y el tratamiento que se hace del suspense otorgan una mayor entidad a la serie, que más allá de combates espectaculares y unos actores en estado de gracia, ofrece un trasfondo social y político muy interesante. La única nota discordante no pertenece al contenido de la serie, sino a su formato. Al igual que ocurre con Juego de Tronos, una producción de estas características, con un nivel artístico, narrativo y formal que roza la perfección, no puede tener temporadas tan cortas y con un desarrollo tan acentuado, pues la espera hasta la siguiente tanda de episodios puede hacerse tan eterna como los banquetes del Valhalla.

Los Juegos del Hambre incendian la taquilla en España


Hacía mucho tiempo que no se vivía lo que se vivió este pasado fin de semana en la taquilla española. Un fenómeno por partida doble que acapara no solo un fuerte incremento en la recaudación, sino la afluencia masiva de espectadores a un único film. Dado que el plato fuerte del viernes 22 de noviembre fue Los Juegos del Hambre: En llamas, es evidente que estamos hablando de éste, que ha elevado hasta los 8,33 millones de euros la cantidad total de los tres días que a continuación analizaremos, un 31,5% más que hace siete días. La otra cara de estos buenos datos es que este éxito de taquilla ha acaparado más de la mitad de la recaudación.

Con este último dato se puede deducir más o menos cuál ha sido el comportamiento de la cinta juvenil que, según parece, recoge el testigo de anteriores sagas literarias adaptadas a la gran pantalla. En concreto, y repartidos en 725 salas, se hace con 4,24 millones de euros, lo que arroja una media de 5.857 euros, sin duda un éxito rotundo que no permite ninguna otra interpretación. Ahora habrá que esperar a ver cómo evoluciona y, sobre todo, si no se desinfla rápidamente. En cualquier caso, llegar a los 10 millones de euros no debería ser demasiado complicado.

Estos apabullantes datos dejan, sin embargo, una cara amarga. El resto de películas del top 10, salvo casos muy concretos, descienden mucho en sus recaudaciones, algunos superando una caída del 50%. Sin embargo, como decimos hay casos especiales. Uno de ellos es el de Blue Jasmine, que en su segunda semana, y dado el público tan diferente al que se dirige, pierde un 27% para quedarse en 0’80 millones de euros. Su total asciende a 2,35 millones de euros, teniendo como principal objetivo quedarse cerca de los 4 millones. En cuanto al tercer puesto, otro estreno. Plan en Las Vegas consigue 425.239 euros proyectándose en 224 pantallas, lo que supone una media de unos 1.900 euros. Con algo de suerte podría llegar a los 2 millones de euros, aunque es muy complicado, principalmente por la alta competencia en la comedia que hay actualmente en la taquilla (y que habrá en las próximas semanas).

La cuarta posición es para Séptimo, que en su tercera semana logra 356.000 euros aproximadamente (un 42,5% menos), acumulando hasta la fecha 2,44 millones de euros. Los 3 millones parecen un objetivo inmediato más que probable, y si las cosas mejoran incluso podría aproximarse a los 4 millones de euros. Cifra que, por cierto, ya ha superado con creces Thor: El mundo oscuro, que cumple un mes en cartelera en el ecuador del ranking y con una recaudación de algo más de 348.000 euros. Este dato supone una pérdida del 50% respecto a la semana anterior, pero su total está ya muy próximo a los 6 millones de euros, techo que superará casi con toda probabilidad la semana que viene.

Sexto terminó hace siete días, y sexto se mantiene esta semana la cinta de animación Turbo, que aprovecha sus últimos instantes antes de la llegada de nuevas propuestas infantiles. En esta su sexta semana pierde un 27,5%, lo que se traduce en 290.474 euros durante el fin de semana. 5,23 millones de euros es su recaudación total en España, y lo normal sería que terminara entre los 5,5 y los 6 millones de euros. Una cifra similar, al menos en la recaudación semanal, es la que tiene Somos los Miller, que logra 280.682 euros, un 47,4% menos. 1,89 millones es lo que acumula, teniendo al alcance de la mano los 2 millones antes de que termine su vida comercial, quedándose casi con toda probabilidad algo por encima de dicha cantidad.

Y llegamos a la parte baja de este ranking con tres películas muy distintas. La primera es una de las que más ha sufrido por la llegada de la secuela de Los Juegos del Hambre. Me refiero a El juego de Ender, cuya pérdida del 60,6% se traduce en unos 193.500 euros. Apenas logra 1,87 millones de euros en tres semanas, lo cual sin duda se queda muy lejos de las previsiones para una producción de estas características. Llegará a los 2 millones, pero no es muy probable que los supere con creces.

El noveno lugar es para Malavita, que se queda algo por encima de los 173.000 euros, lo que refleja una descenso respecto a la semana pasada de 49,6%. Su total está muy cerca de los 658.000 euros, marcando su techo recaudatorio en el millón de euros. Finalmente, ¿Quién mató a Bambi? cierra la lista de la semana con 170.000 euros y una variación en negativo del 55,3%. Algo más de 708.000 euros es lo que acumula hasta ahora, y al igual que el film anterior, el millón de euros se antoja como una meta asumible.

Thor saca de la oscuridad a la taquilla española


Noviembre ha empezado de la mejor manera posible en lo tocante a la taquilla y las recaudaciones. Con un incremento del 33% respecto a la semana pasada en el cómputo general, España ve cómo los espectadores dejan unos 9 millones de euros en las salas de todo el país. Claro que estos datos deben ser analizados desde una doble perspectiva. Por un lado, estamos hablando de un fin de semana largo motivado por la festividad de Todos los Santos; por otro, la película más taquillera, además de una distribución masiva, se presentaba en 3D, con el consecuente aumento del precio de las entradas. En este sentido, es significativo que ninguno de los demás estrenos haya llegado a superar la parte baja del top 10, quedándose muchos de ellos fuera de esta lista, lo que ha permitido a los títulos más veteranos aguantar en posiciones similares a las de la semana pasada.

Entrando en el detalle del ranking, la primera película que nos encontramos es Thor: El mundo oscuro, llamada a ser la más taquillera tanto por su temática como por su distribución, 717 salas. Los 2,47 millones de euros obtenidos los confirman, y la colocan entre los mejores estrenos del año con datos que no se veían desde el verano. La media por sala se queda en 3.453 euros, una buena cifra que, sin embargo, habrá que ver cómo evoluciona, pues si algo ha quedado demostrado este año es que este tipo de films pierden fuerza en taquilla rápidamente.

A continuación, y como avanzábamos antes, mantenimientos de semanas anteriores hasta los últimos puestos. El primero que nos encontramos es Turbo, que se queda en los 916.000 euros aproximadamente, lo que supone un descenso mínimo del 5%. Su total se queda a las puertas de los 4 millones de euros, y no sería extraño que terminara alrededor de los 7,5 millones si mantiene el buen ritmo, algo que parece probable a falta de potentes estrenos dirigidos a su público objetivo. En cuanto a la medalla de bronce, Insidious: Capítulo 2 registra el mayor descenso de este ranking, un 35,5%, lo que supone algo más de 906.000 euros este fin de semana. 2,78 millones de euros es su montante final hasta ahora, y aunque todo apunta que podría colocarse fácilmente en el entorno de los 5 millones de euros, el estreno de nuevos films de terror en las próximas semanas podría afectar a su comportamiento.

En cuarta posición está Capitán Phillips, que se queda lejos de las anteriores películas y recauda 0,56 millones de euros esta semana, es decir, un 13,4% menos. Su total tras tres semanas en cartel es de 3,27 millones de euros, por lo que no debería resultar complicado que alcance los 5 millones de euros. Similares datos, al menos en las recaudaciones parciales, son los de Gravity, que esta semana marca el ecuador de esta lista. Unos 546.000 euros es lo que consigue en los tres días aquí analizados, lo que supone un descenso del 13,7%. Eso sí, su total tras cinco semanas en la cartelera es de 7,24 millones de euros, teniendo como objetivo más inmediato los 8 millones que, casi con toda probabilidad, superará.

El descenso más bajo si lo comparamos con la semana pasada lo protagoniza El mayordomo, cuyo 4% de pérdida sitúa la recaudación en unos 3.000 euros por debajo de su predecesora, es decir, 543.000 euros. Su total se queda muy cerca de los 4 millones de euros, cifra que superará casi con toda probabilidad la semana que viene, teniendo como objetivo más inmediato alcanzar los 5 millones. Por otro lado, la sorpresa de la semana la da Zipi y Zape y el club de la canica, que mantiene su recaudación respecto a la semana pasada, aumentando un imperceptible 0,1%. Por tanto, los 0,49 millones de euros recaudados hacen un total de 4,29 millones de euros en cinco semanas, siendo relativamente sencillo que supere los 5 millones. El último de los títulos más veteranos del top 10 es Una cuestión de tiempo, comedia que sigue manteniéndose entre lo más visto con un descenso del 12% después de que la semana pasada mantuviera sus cifras intactas. Así, esta semana se queda en los 331.000 euros aproximadamente y supera los 1,6 millones de euros en su tercera semana. De mantener este ritmo no tendrá dificultades para superar los 2 millones de euros.

Y como lo prometido es deuda, dos estrenos en los últimos puestos de la tabla. En noveno lugar se halla Pacto de silencio, cuyo estreno en 128 pantallas deja un total de casi 315.000 euros (2.460 euros de media). Teniendo en cuenta la temática y el reparto de actores no parece probable que vaya a mejorar mucho sus cifras en las próximas semanas, por lo que el millón de euros es un objetivo razonable para este film. Un objetivo, por cierto, al que también parece aspirar el farolillo rojo de este top 10, el estreno Doraemon y Nobita Holmes en el misterioso Museo del Futuro, que debuta con 0,29 millones de euros en 222 salas, lo que deja una media de 1.330 euros.

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