‘Supergirl’ se entrega a la comedia dramática adolescente en su 2ª T.


No voy a defender que Supergirl sea una gran serie de superhéroes. Más bien, un entretenimiento inocente con superpoderes y efectos especiales de por medio. Pero la primera temporada presentaba, en cierto modo, varios conceptos interesantes relacionados con el mundo de los cómics y, en concreto, de DC Cómics. Todo eso parece haberse perdido, o al menos atenuado, en los 22 episodios de la segunda parte, que terminaron de emitirse en Estados Unidos en mayo y que, durante su desarrollo, han pasado por todo tipo de cambios para reubicar a la heroína de la capa en un contexto más adolescente, más romántico si se prefiere, con problemáticas que, en el fondo, se alejan en su mayoría de los valores promulgados en la anterior etapa.

Posiblemente todo esto tenga algo que ver (o mucho) con el cambio de cadena, pero sea como fuere la serie creada por Ali Adler (serie The New Normal), Greg Berlanti y Andrew Kreisberg (ambos autores de Arrow) ha dado un giro conceptual más que notable, tanto por el sentido que han adquirido las aventuras de la última hija de Krypton como por el tratamiento que los personajes, sobre todo los secundarios, han pasado a tener. Y este es el caso más llamativo. A lo largo de la primera temporada se construyeron una serie de relaciones y se presentaron diversas tramas secundarias que parecían estar llamadas a complementar los combates de la prima de Superman. De golpe y porrazo, o mejor dicho a golpe de teclado, sus responsables han eliminado buen parte de ese universo construido, han desaparecido personajes que tuvieron cierto impacto en la historia y se ha dado un nuevo sentido a algunos personajes. El caso más evidente es el de la hermana de la protagonista, interpretado por Chyler Leigh (Brake).

Muchos cambios, en efecto, pero lo relevante es si influyen, y cómo, en el desarrollo de Supergirl. Desde luego, la respuesta más inmediata y genérica es que sí, influyen y mucho. Y como en cualquier producción, la subjetividad juega un papel fundamental. Por un lado, todas estas modificaciones aportan al conjunto mayor dinamismo, incidiendo más en la aventura y en el carácter despreocupado y “blanco” de la serie. Dicho de otro modo, la segunda temporada acentúa el carácter más luminoso de la protagonista y, por ende, de la serie, acercándola a otras producciones como The flash en su primera temporada. Poco importa que el villano de turno sea más o menos poderoso; poco importan las dificultades de la heroína. Al final, todo sale bien, en algunos casos con ayuda (la incorporación de Superman, al que da vida Tyler Hoechlin -serie Teen wolf– es de lo más acertado de la trama) y en otros por su cuenta, lo que resta gravedad a la narración y la presenta como puro entretenimiento.

Pero por otro, convierten a la historia en una producción más de corte adolescente, con problemas amorosos que parecían superados, incluso, en algunos momentos de la primera temporada. Y esto, a priori, no sería algo negativo si no fuera porque el recorrido de estas tramas secundarias, al menos hasta el tercio final de la historia, es prácticamente inexistente, lo que evidencia la falta de fuerza de las mismas. Esto obliga a un tratamiento circular, es decir, a presentar un desarrollo positivo, un conflicto (si no el mismo, muy similar) que ponga en valor aún más la relación romántica, una disculpa (verbal o de acción) y vuelta a empezar. Posiblemente lo mejor de este caso es que, con el final que han tenido estos 22 capítulos, se ha apostado fuerte por hacer avanzar la acción y plantear una tercera temporada con nuevos retos. Al menos a tenor de las últimas imágenes.

Los Luthor, omnipresentes

Dejando a un lado el tratamiento dramático de la historia, la segunda temporada de Supergirl también confirma una idea que parecía entreverse en la primera tanda de episodios, y es el hecho de que sus creadores parecen haber hecho una apuesta clara por convertir este universo en la versión femenina de Superman, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Si en la anterior temporada se hizo a través de varios villanos tradicionalmente asociados al hombre de acero, en estos capítulos la presencia de la familia Luthor no hace sino confirmar ese aire de homenaje al superhéroe más icónico de DC. Y como no podía ser de otro modo, el nombre del archienemigo de Superman está representado por mujeres. No una, sino dos. Es evidente que su presencia en esta temporada, además de apoyar algunas tramas secundarias, tiene por objetivo crear toda una estructura que permita construir una auténtica confrontación héroe-villano capaz de perdurar en el tiempo y que sea ajena, en cierto modo, a las historias de cada temporada.

De este modo, el clan Luthor está llamado a convertirse en el otro pilar fundamental de la serie, una suerte de enemigo con el que jugar al gato y al ratón con el espectador. La labor en este caso de Katie McGrath (Jurassic World) y la química con Melissa Benoist (El viaje más largo) serán fundamentales para poder sostener el delicado equilibrio entre la amistad y la enemistad de ambos personajes, así como para decantar hacia un lado u otro en el momento exacto y con un desarrollo coherente.

Lo que también parece que va a aprovechar la serie es toda la iconografía cultural generada alrededor del héroe de la capa roja, lo que por cierto consolida esa versión femenina de Superman en que parece convertirse esta serie (y que personalmente considero que es un error). La presencia en esta temporada de Teri Hatcher, la Lois Lane de Lois & Clark: Las nuevas aventuras de Superman, unida a la ya conocida de Dean Cain (Superman en la misma serie) crean todo un metalenguaje que los más fieles seguidores del personaje y sus diferentes adaptaciones en cine y televisión comprenderán mejor que nadie. El guiño de Kevin Sorbo, protagonista de otra conocida serie como es Hércules: Sus viajes legendarios, apoya además la teoría de que la serie contará con la presencia de actores a los que se asocia con clásicos personajes del cine o la televisión.

No se puede decir que Supergirl haya sido nunca una serie oscura, o al menos dramática, como puede serlo Arrow. Sin embargo, esta segunda temporada ha experimentado un giro hacia el drama adolescente que ha afectado significativamente al desarrollo de la trama. Primero porque han surgido personajes casi de la nada que han arrastrado con ellos una serie de historias secundarias cuyo encaje en el universo ya creado de la trama principal es cuanto menos cuestionable. Segundo porque ha habido secundarios que, o bien se han quitado de en medio de un plumazo, o bien se les ha dado una salida un tanto, digamos, increíble (que el fotógrafo James Olsen se convierta en justiciero es de lo más surrealista que puede existir). El final de la temporada, abierto como es habitual, deja la esperanza de que, una vez sentadas todas las bases del cambio experimentado en estos 22 episodios, la serie recupere cierta normalidad.

‘Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis’, fusión de cómic y expresionismo alemán


He de reconocer que la idea inicial de esta sección era la de abordar volúmenes que analizaran los diferentes aspectos del cine, ya fuera en su parte más técnica o en lo referente a géneros, historia o entrevistas. Por eso puede resultar extraño hablar aquí de un cómic, pero sus implicaciones cinematográficas y la calidad de su relato es tal que es conveniente hacer un breve análisis de lo que puede aportar al séptimo arte, o de lo que el cine aporta a las viñetas de Superman/Batman/Wonder Woman: Metropolis, un recopilatorio de tres volúmenes creados por RAndy Lofficier, Jean-Marc Lofficier y Ted McKeever, y que enmarcan los orígenes de estos tres superhéroes de DC Cómics en un relato marcado por el expresionismo alemán.

Cada lector que se acerque a este recomendable ejemplar decidirá cuál de las tres historias es la mejor, pero sin duda la que afecta al hombre de acero es la más fiel a la que posiblemente sea la cinta más icónica del movimiento cinematográfico surgido en los años 20. La utopía futurista de Metrópolis (1927) creada por Fritz Lang adquiere en estas páginas una interpretación cuanto menos interesante que obliga a una reflexión sobre el bien y el mal, sobre el perdón y la venganza, que enriquece la ya de por sí completa obra del director alemán. Resulta sorprendente comprobar cómo encaja la historia de Clark Kent (rebautizado como Clarc Kent-son) en la trama original. A pesar de los cambios de nombres y de ciertas licencias dramáticas, los creadores de este cómic logran una fusión perfecta entre ambos relatos, entre ambos lenguajes, y la mejor evidencia son las primeras viñetas, que narran casi exactamente igual el comienzo de la película

Y es que si la historia deja sin palabras, el dibujo de McKeever resulta casi apabullante. Con un trazado que rememora en todo momento el arte de comienzos del siglo XX, el autor imprime un dramatismo único al trágico relato de este joven que quiere construir una ciudad mejor en la que amos y obreros convivan sin someterse los segundos a los primeros. Un dramatismo acentuado además por el recurso del color, puramente expresionista (aunque menos que la historia de Batman, de la que hablamos a continuación). Por supuesto, y como mencionaba antes, existen ciertas licencias dramáticas necesarias en un relato de superhéroes, sobre todo en lo referente al modo de derrotar al villano de turno. Y aunque para muchos pueda resultar algo forzado, en líneas generales encaja perfectamente en el tratamiento del resto de la trama, lo que evidencia la grandeza y universalidad de una obra como Metrópolis, capaz de acoger en su seno dramático cambios notablemente marcados.

Batman, el Nosferatu

Posiblemente el relato más fiel a una película del expresionismo alemán sea el de Superman, pero sin duda el que mejor capta el espíritu visual de este movimiento cinematográfico es el que tiene como protagonista a Batman. Tomando como referencia dos obras clave como Nosferatu (1922) y El Gabinete del Dr. Caligari (1920), la historia se adentra en las sombras para abordar un relato mucho más lúgubre, marcado por la muerte, la desesperación y la manipulación. Sobre estos tres pilares narrativos el cómic construye un relato en el que los juegos de sombras son fundamentales, siguiendo la estela de las dos películas que toma como referencia y proyectando este expresionismo en un nuevo lenguaje.

De nuevo, y más allá de las necesarias concesiones al mundo de los superhéroes, combate entre Batman y Superman incluido, las referencias cinematográficas parecen impregnar todas y cada una de las viñetas. Con unos personajes mucho más retorcidos física y moralmente hablando, el relato de este Hombre Murciélago/Nosferatu acoge en su seno igualmente buena parte del significado que este movimiento cinematográfico tuvo en su momento. La lucha contra el dominio de un hombre sobre el resto de hombres, la locura que afecta a unos personajes que poco a poco se acercan más a monstruos que a seres humanos, e incluso la idea de controlar el destino se asoman en estas páginas en las que la noche se impone al día, y las sombras a la luz.

Wonder Woman, la Amazona Azul

El tercer relato, centrado en el personaje de Wonder Woman, es sin duda el más “tradicional”, si es que dicho término se puede aplicar en el caso que analizamos aquí. Los motivos son varios, entre ellos que las películas que toma como referencia, El ángel azul (1930) y El Dr. Mabuse (1922), aunque encajan dentro del expresionismo alemán, se alejan notablemente de los conceptos y características que definieron este movimiento, sobre todo la primera. Es cierto que se mantienen algunos de los conceptos ya mencionados, destacando la idea de que un individuo sea capaz de ejercer un control físico y psicológico sobre el resto, pero el tratamiento visual se aleja ostensiblemente de lo visto en los dos anteriores volúmenes, al igual que ocurre, en cierto modo, en la apuesta visual de las películas.

Y desde luego, es la historia más “superheróica” y menos “expresionista” de las tres. Dicho de otro modo, el relato de esta Mujer Maravilla se sumerge de forma más evidente en los parámetros e iconos tradicionales del relato de este tipo de superhéroes, alejándose al mismo tiempo de todo aquello que aporta el movimiento cinematográfico alemán. Desde un punto de vista puramente visual también destaca esta apuesta, con un trazo más definido y un tratamiento del color más rico, abandonando los contrastes de luces y sombras, algo que destaca sobremanera en el tramo final de esta historia, donde por cierto se da cita la versión expresionista de muchos personajes de DC Cómics.

En cualquier caso, este último relato es el colofón de una trilogía apasionante, tanto para los amantes del cómic como para los apasionados del expresionismo alemán. Las conexiones entre las viñetas y los fotogramas de las películas mencionadas son tan evidentes en algunos casos que las fronteras entre uno y otro lenguaje desaparecen, evocando en sus páginas el movimiento de las máquinas de esa ciudad de obreros y amos, las sombras del primer vampiro del cine o la seducción de un ángel azul. Y aun siendo superhéroes, los personajes quedan relegados muchas veces a un mero hilo conductor de una historia que les supera y en la que los géneros se mezclan para ofrecer un producto único, una fusión entre cine y cómic que inevitablemente obliga a revisionar las películas casi al tiempo que se leen las páginas. No es un libro de cine, pero pocos libros de cine son capaces de lograr esto.

Concurso ‘El hombre de acero’: un combo DVD + Blu-ray + Copia digital puede ser tuyo (plazo cerrado)


Aplicación 'El hombre de acero'.El próximo 22 de noviembre sale a la venta la última aproximación a uno de los superhéroes más famosos del mundo, Superman. Por este motivo, desde Toma Dos os proponemos un nuevo concurso. Warner Bros., a través de Super Massive MoviesPartnersHub, sortea un Combo DVD + Blu-ray- Copia Digital de El hombre de acero que llegará a tu domicilio si resultas ganador. La forma de participar es muy sencilla, como ya sabréis los que hayáis participado en anteriores ediciones de estos concursos. Tan solo tenéis que entrar en https://archive.partnershub.com/embeds/253/super-massive-movies/widget/super-massive-movies-es-es/, seleccionar el icono de El hombre de acero y hacer el cuestionario que encontraréis ahí. La fecha límite es el propio 22 de noviembre, momento a partir del cual anunciaremos al ganador y nos pondremos en contacto con él.

Eso sí, para ganar el premio no basta únicamente con contestar al cuestionario. Tenéis dos vías. La primera y más directa es que comentéis el resultado de vuestra encuesta en esta misma entrada, no solo reproduciendo lo que os dice la aplicación de Super Massive Movies, sino aportando vuestras opiniones sobre el film o sobre los rumores que rodean a la secuela que ya ha empezado a rodar Zack Snyder, director de esta primera entrega. Otra de las formas de participar es compartiendo los GIFs que encontraréis junto a la encuesta (que vosotros mismos podéis manejar a vuestro antojo) y que nos digáis porqué os gusta esa escena del film.

Recordad que el plazo es hasta el viernes 22 de noviembre para tener la opción de conseguir esta nueva película sobre Superman que narra los orígenes del famoso personaje de DC Cómics, desde que su padre le envía desde Krypton a la Tierra para salvarle del colapso del planeta. Una vez entre los humanos el joven, que desde el inicio da muestras de unas cualidades sobrehumanas, será criado por dos granjeros de una pequeña ciudad de Estados Unidos. Su mundo cambiará cuando un pequeño grupo de supervivientes de Krypton que habían intentado dar un golpe de Estado lleguen a la Tierra buscando venganza contra el hijo de aquel que les condenó al exilio. Con Christopher Nolan (trilogía El caballero Oscuro) como productor, la película cuenta con un reparto encabezado por Henry Cavill (Immortals), Amy Adams (The master) y Michael Shannon (serie Boardwalk Empire), a los que acompañan Russell Crowe (Los miserables), Diane Lane (Noches de tormenta), Kevin Costner (El último voto), Laurence Fishburne (Matrix), Christopher Meloni (Infectados), Richard Schiff (serie El ala oeste de la Casa Blanca) y Antje Traue (Pandórum).

Sorteo 'El hombre de acero'

Superman solo salva parte de la taquilla española


Las noticias acerca de la huída de espectadores de las salas de cine ha traspasado en las últimas semanas los medios especializados para convertirse en noticia en la prensa generalista y en las radios de toda España. Se esperaba que este fin de semana los estrenos de El hombre de aceroMonstruos University modificaran la tendencia descendente que están sufriendo los ingresos en taquilla, y así ha sido… bueno, solo en parte. En efecto, han tenido unas cifras altas, pero menos de lo que cabría esperar. Para colmo, el resto de títulos en cartelera ha tenido un comportamiento extremadamente negativo, lo que siempre es una mala noticia. 6 millones de euros recaudados en total que saben a poco para las expectativas generadas.

Como era de esperar, la nueva versión de Superman se postula como el film más taquillero de estos tres días con algo más de 3 millones de euros repartidos en 730 salas, lo que arroja una media de unos 3.800 euros, cifras similares a las de otras películas de superhéroes. Habrá que ver cómo aguanta el tirón de los inminentes estrenos veraniegos, pero por ahora parece claro que superará los 10 millones de euros en España. Y como también era de esperar, lo nuevo de Pixar aparece en segundo lugar con 2,1 millones de euros en 710 salas, es decir, algo más de 2.700 euros por pantalla. Su total al final de la distribución en pantalla grande podría rondar los 10 millones de euros, aunque no cabe duda de que la época veraniega será un importante aliciente para un producto tan familiar como este.

A partir de aquí, desolación. Basta con hacer una aproximación para comprobar que de los 6 millones logrados el fin de semana más de 5 se los han llevado estos dos títulos, por lo que la cantidad restante se reparte entre todos los films proyectados. Por tanto, no es de extrañar que, por ejemplo, R3sacón se sitúe en tercera posición con unos 230.000 euros, un 48% menos que hace 7 días y que deja un total de 4,72 millones. Superará los 5 millones con facilidad, pero no parece probable que llegue mucho más lejos. Por su parte, Fast & Furious 6 logra la cuarta plaza con un descenso del 54% (0,18 millones), presentando un total de 9,1 millones. Con un poco de suerte podría superar los 10 millones, pero no parece que sea factible con los estrenos que están por llegar.

En mitad del top 10 encontramos el thriller Trance, que en su segunda semana gana menos de la mitad de lo que obtuvo en su estreno, concretamente 140.000 euros. La cinta está notando, y mucho, la fuerte personalidad de su autor y el limitado público al que se dirige. Prueba de ello es que ahora mismo tiene 550.000 euros acumulados, y todo apunta a que el millón será un sueño inalcanzable. Curiosamente, en medio de este desierto en el que se está convirtiendo la taquilla encontramos sorpresas como la de Hannah Abrendt, cinta que con 33 copias consigue 86.000 euros y se queda en sexta posición. La media que deja es de unos 2.600 por sala, una de las mejores del top 10.

Precisamente la cinta alemana marca la tendencia que siguen la mayor parte de los estrenos de la parte baja de este ranking. Exceptuando los casos de El gran GatsbyEl mensajero, que logran colarse en los puestos séptimo y octavo con unas recaudaciones que se mueven entre los 70.000 y los 80.000 euros, el resto de títulos poseen un carácter más independiente, de autor, lo que refleja sin duda un cambio en los intereses de los espectadores más allá de grandes y apabullantes estrenos veraniegos.

De este modo, encontramos en novena posición Un invierno en la playa, que en su segunda semana pierde un 34% (muy bajo si se compara con otros mantenimientos), logrando alrededor de 0,66 millones de euros y acumulando ya 211.000 euros en 10 días. Por su parte, Mi encuentro con Marilou cierra el ranking con algo más de 27.000 euros repartidos en 30 salas, lo que deja una media de unos 900 euros, superior a la de, por ejemplo, R3sacón. En ambos casos no es probable que vayan más allá del medio millón de euros, sobre todo la última, pero sí pueden reconocerse como una esperanza para este tipo de historias, que están sabiendo aprovecharse de la actual situación en España.

El conflicto terrícola-alienígena, centro de la trama de ‘Superman II’


El hombre de acero debe enfrentarse a tres enemigos con similares poderes en 'Superman II'.El estreno de El hombre de acero ha vuelto a poner en boca de todo el mundo el que posiblemente sea el superhéroe más importante de todos los tiempos. Aquellos que estén relacionados con el personaje y el mundo de los cómics sabrán que no es la primera vez que la historia contada en la película dirigida por Zack Snyder (Amanecer de los muertos) es llevada al cine. A su modo, y con los medios de la época, Superman II (1980) ya presentó en sociedad al General Zod y sus seguidores, el romance entre Superman y Lois Lane, … La intrahistoria de esta película, dirigida oficialmente por Richard Lester (Robin y Marian) y oficiosamente por Richard Donner, autor del original de 1978, es ampliamente conocida, por lo que desde Toma Dos abordaremos principalmente el carácter de su historia, mucho más dramática que la de la primera parte.

En efecto, mientras que la primera entrega centraba sus esfuerzos en desarrollar los aspectos emocionales de un personaje que, a priori, es una figura perfecta (algo que se encuentra en el reinicio de la saga), esta segunda parte opta por el conflicto entre la naturaleza alienígena y la terrestre en el personaje de Superman (que también hallamos en la cinta de 2013). Un conflicto que queda reflejado en la relación con el interés romántico del protagonista (interpretado de nuevo por Margot Kidder) y en la amenaza representada por los tres rebeldes de Krypton liderados por el personaje de un magnífico Terence Stamp (El halcón inglés). Todo ello bajo un prisma que, sin perder el sentido del humor que tenía la primera cinta, aporta una mayor seriedad a la hora de abordar muchas de las secuencias, en buena medida por el menor protagonismo de Lex Luthor, de nuevo con los rasgos de Gene Hackman (La conversación).

Posiblemente el aspecto más intimista se encuentre en las decisiones relacionadas con Lois Lane. Si en la película dirigida por Donner Superman retrocedía el paso del tiempo para salvar a la protagonista, en esta ocasión renuncia a sus poderes para evitar que sea atacada por unos rivales que parecen no tener ningún punto débil. En este sentido es imposible no remarcar la labor de Christopher Reeve (El pueblo de los malditos) como Superman y como Clark Kent, en una doble interpretación que fue, más que en ninguna otra ocasión, el trabajo sobre dos personajes diferentes. Al perder sus poderes, el protagonista pierde también parte de su esencia, de su carácter, dejando vía libre a un alter ego más apocado, tímido y torpe. Dicha transformación, el mejor elemento del conjunto para el que esto suscribe, supone la mayor debilidad y al mismo tiempo la mayor fortaleza del personaje. Las emociones es lo que le llevan a convertirse en un humano más, pero es también lo que le aporta el valor suficiente para enfrentarse a sus enemigos incluso sin sus poderes.

Aunque como no podía ser de otro modo, en Superman II debe existir un conflicto externo, una lucha física contra un poderoso enemigo. Dicha lucha está reflejada en tres habitantes de su planeta natal, soldados rebeldes y encarcelados en un vacío denominado ‘Zona fantasma’, cuyos poderes al llegar a la Tierra son exactamente los mismos. La dualidad entre humano y extraterrestre se acentúa más que nunca en los diálogos relacionados con las razas y en el hecho de que el personaje de Stamp busque la humillación del protagonista antes que su muerte. No se trata, por tanto, de una lucha a muerte entre el bien y el mal (cosa que sí ocurre, por ejemplo, en El hombre de acero), sino en un control de uno sobre el otro, y por extensión de una raza sobre otra. La decisión del héroe, lógica por otro lado, es la que acentúa los conflictos interno y externo que ya hemos mencionado.

Destrucción e ingenio

Uno de los elementos de la versión de Zack Snyder que más comentarios ha generado es esa especie de orgía final de efectos digitales, combates aéreos y acción extrema que desencadena el combate entre héroe y villano. A su modo, y salvando las distancias de épocas y medios disponibles, la segunda parte de la saga protagonizada por Reeve posee igualmente un alto grado de destrucción. Se pueden poner ejemplos como los de la Casa Blanca o el pueblecito al que llegan Zod y sus seguidores al inicio, pero sin duda lo más interesante transcurre en el combate en la ciudad. Autobuses destrozados, carteles luminosos cayendo sobre inocentes, peleas en el aire, golpes contra edificios y suelos, … Prácticamente todo lo que a un seguidor de Superman se le puede ocurrir se produce en ese combate en el que el protagonista se encuentra en inferioridad numérica.

Empero, uno de los elementos más destacados de la película es la forma de resolver el conflicto, o lo que es lo mismo, la forma de derrotar a tres enemigos cuyas cualidades son exactamente las mismas que las del protagonista. A diferencia del nuevo Superman, que recurre más a la fuerza, el personaje de Reeve recurre a su ingenio, una evidencia más de que el cine está evolucionando hacia la espectacularidad visual más que hacia la lógica argumental. Dado que la trama se centra en la dualidad entre hombre y extraterrestre, entre la vida corriente y los poderes, Richard Lester opta por una estratagema para eliminar los poderes de los villanos, única forma de derrotarlos.

Esta muestra de ingenio ante un rival que supera en número y en fortaleza confirma la idea de que Superman es, ante todo, un personaje humano, un superhéroe cuyo máximo recurso se halla en su capacidad para afrontar desafíos incluso en las peores situaciones, y cuyos poderes no son más que una ayuda en determinadas ocasiones. Un final, pues, que desequilibra la balanza de las dos naturalezas del protagonista hacia el lado terrícola, y más concretamente hacia los Estados Unidos si tenemos en cuenta una de las secuencias finales en las que aparece colocando la bandera sobre la Casa Blanca.

Si Superman fue una historia sobre los sentimientos que caracterizan al ser humano y cómo estos influyen en las decisiones de un personaje tan poderoso como el superhéroe icono de DC CómicsSuperman II ahonda en la dualidad que existe en este personaje, en su necesidad de alcanzar los parámetros de una vida humana normal y corriente. Una dualidad tratada de un modo mucho más serio, más dramático si se prefiere, y encarnada en los principales personajes secundarios. En ambos casos, sin embargo, lo que define al personaje son las emociones, los sentimientos que controlan sus decisiones.

Superman y los monstruos de Pixar, aire para la taquilla


Estrenos 21junio2013.Fin de semana de esperanzas. Tras unas semanas realmente pobres en lo que a recaudación y expectativas se refiere, los cines españoles acogen con mucho interés la llegada de El hombre de acero, el reinicio de una nueva saga sobre Superman que aporte un nuevo enfoque a un personaje bastante maltratado cinematográficamente hablando desde hace años. Claro que no es el único gran estreno. El campo de la animación cuenta con un representante de peso como es la secuela de Monstruos S. A. (2001), que está llamada a ser una de las películas del verano. Empero, al igual que en anteriores fines de semana, este viernes 21 de junio llegan más estrenos europeos que norteamericanos, más cintas intimistas que grandes producciones capaces de atraer a los espectadores al cine. Habrá que ver cómo se comporta la taquilla.

En cualquier caso, está claro que el estreno de la semana es El hombre de acero. Dirigida por Zack Snyder (Watchmen) y con la supervisión de Christopher Nolan (trilogía El Caballero Oscuro), la historia cuenta los orígenes del famoso superhéroe desde que es enviado a la Tierra por sus padres antes de que Krypton sea destruido. Una vez en nuestro planeta, el pequeño crecerá como un joven que debe esconder unos poderes increíbles ante el temor y el rechazo que pueden provocar en el resto de la sociedad. Sin embargo, la llegada de otros supervivientes del planeta que pretenden crear un nuevo Krypton en la Tierra obligará a un ya adulto Superman a darse a conocer y tomar la decisión de defender a aquellos que le adoptaron o unirse a las fuerzas invasoras. Mucha acción y diversos temas como la aceptación o el debate entre el desarrollo natural o la explotación indiscriminada de recursos son los pilares básicos de esta superproducción que protagonizan Henry Cavill (Immortals) como Superman/Clark Kent; Amy Adams (The fighter) como Lois Lane; Michael Shannon (serie Boardwalk Empire) como el General Zod; Kevin Costner (Mr. Brooks) y Diane Lane (Noches de tormenta) como los padres adoptivos de Superman; Russell Crowe (Robin Hood) como Jor-El; y Lawrence Fishburne (Contagio) como Perry White. Junto a ellos, Antje Traue (Pandórum), Harry Lennix (The last fall), Richard Schiff (Pago justo) y Christopher Meloni (Infectados) completan el reparto principal.

La otra gran propuesta de la semana es Monstruos University, precuela del éxito de animación de Pixar que narra cómo los dos protagonistas de Monstruos S. A. se conocieron en durante sus estudios para aprender a asustar en la Universidad. Humor, acción y la depurada técnica de la que siempre hace gala la compañía son los elementos fundamentales de este film que se proyecta en 3D. Dirigida por Dan Scanlon (Tracy), la película cuenta en su versión original con las voces de Billy Cristal (Una terapia peligrosa), John Goodman (R3sacón), Steve Buscemi (Niños grandes), Helen Mirren (Hitchcock), Alfred Molina (Spider-man 2) y Nathan Fillion (serie Castle), entre otros.

Si dirigimos la mirada hacia Europa, varios son los estrenos que hay que destacar. Uno de ellos es Hannah Arendt, biopic de la famosa escritora y filósofa judía que fue exiliada en los Estados Unidos. La historia recoge los acontecimientos que le llevaron a escribir el libro ‘Informe sobre la banalización del mal’ y la repercusión casi inmediata que este tuvo en diversos ámbitos internacionales. Margarethe von Trotta (L’africana) es la directora, mientras que Barbara Sukowa (Romance & Cigarettes), Axel Milberg (Almanya), Janet McTeer (Albert Nobbs), Julia Jentsch (La granja) y Ulrich Noethen (Das sams) son los principales actores.

Con sello francés se estrena Después de mayo, drama ambientado en los años 70 del pasado siglo y centrado en las vivencias de un joven francés involucrado en la efervescencia artística y política de la época. Sus inquietudes le llevarán a viajar por Italia e Inglaterra para encontrar su lugar en el mundo y la sociedad. Escrita y dirigida por Olivier Assayas (Las horas del verano), la película está protagonizada por Clément Métayer y Felix Armand, que debutan en el cine, Lola Créton (En ville), Carole Combes e India Menuez.

También de Francia procede Mi encuentro con Marilou, adaptación de la novela de Eric Holder realizada por Jean Becker (Conversaciones con mi jardinero). La trama gira en torno a un veterano pintor que, durante una crisis, decide dejar de pintar, abandonar a su familia e iniciar un viaje por varios países. Durante su periplo conoce a una joven adolescente rechazada por su madre. Juntos iniciarán una relación paterno-filial que devolverá sentido a sus vidas. Patrick Chesnais (No estoy hecho para ser amado), Jeanne Lambert, Miou-Miou (Germinal) y Jacques Weber (Don Juan, de Molière) integran el reparto principal de este drama.

El drama es también el género de La Lapidation de Saint Étienne, coproducción entre Francia y España del 2012 que se centra en la figura de un anciano que vive en su piso rodeado de recuerdos de una vida marcada por la tragedia. A pesar de que su situación no afecta a nadie, tanto el casero como los vecinos empiezan a presionarle para que abandone la vivienda. Todo cambia cuando el hombre sufre un accidente en su domicilio que le deja malherido. Su petición de auxilio caerá en saco roto, evidenciando la falta de humildad de la sociedad que le rodea. Pere Vilà i Barceló (Pas a nivell) dirige el conjunto, que está protagonizado por Lou Castel (La rabbia), Marie Payen (Clandestino) y Luis Rego (Copacabana).

Para finalizar, Lawrence anyways es el nuevo largometraje escrito y dirigido por Xavier Dolan (Les amours imaginaires). Producido entre Francia y Canadá, el argumento centra su atención en un profesor de literatura que al cumplir 30 años decide cambiarse de sexo. La decisión genera sorpresa en su entorno, incluida su novia, que le acompaña durante todo el proceso. Sin embargo, lo más complicado será enfrentarse a los estigmas sociales y el rechazo de una sociedad y de un estatus cuando regrese a las aulas. Este drama social está protagonizado por Melvil Poupaud (Misterios de Lisboa), Suzanne Clément (La brunante), Nathalie Baye (Una dulce mentira) y Monia Chokri (La edad de la ignorancia), entre otros.

Trailer de ‘Man of Steel’: No es una S, es esperanza


Uno de los espectaculares momentos de 'Man of Steel', de Zack Snyder.Hace ya varias semanas que están surgiendo imágenes de la próxima revisión del personaje de Superman. Pero no fue hasta la semana pasada que se dio a conocer el, hasta ahora, más extendido y completo trailer de este Hombre de acero (al final de este texto), que es nombre que han tomado el director Zack Snyder (Amanecer de los muertos) y Christopher Nolan (trilogía de El Caballero Oscuro), este en calidad de productor, como título para esta nueva versión del origen, desarrollo y consolidación de uno de los superhéroes más icónicos del mundo. Sé que han pasado varios días, pero es que han sido necesarios varios visionados para poder dejar a un lado su espectacularidad y analizar con algo más de profundidad lo que se propone en estas imágenes.

Siendo claro y directo, Man of Steel es, a priori, una combinación perfecta de dos estilos diferentes pero perfectamente compatibles. Por un lado, Nolan ha logrado aportar al conjunto, sobre todo en lo referente al guión y el desarrollo de los personajes, una seriedad y madurez que parecían haberse perdido en las últimas propuestas del hijo de Krypton, sobre todo en esa fallida pseudo continuación que fue Superman Returns (2006). Con un guión de David S. Goyer (Batman Begins), colaborador habitual del director de Memento (2000), la película humaniza aún más si cabe al personaje de DC Comics utilizando el mismo recurso que ya se utilizó en el original de 1978: narrar su exilio a la Tierra y su educación hasta llegar a Superman.

Por su parte, Snyder añade lo que mejor sabe hacer: generar un espectáculo único basado en el uso de entornos digitales, aunque no por ello caiga necesariamente en el abuso o la confusión visual o narrativa. Precisamente, si algo ha demostrado en films como 300 (2006) o Watchmen (2009) es que la belleza formal que es capaz de lograr con su planificación no va acompañada de una desorientación narrativa. Lo que sí parece haber conseguido, al menos analizando estos primeros minutos, es dejar a un lado su tendencia al abuso de la cámara lenta, posiblemente por recomendación de sus colaboradores. Claro que sería injusto señalar que lo único relevante del film es la presencia de ambos directores. El reparto no es menos impresionante. Más allá de Henry Cavill (serie Los Tudor) y Amy Adams (La duda) en los papeles de Superman y Lois Lane respectivamente, destacan los secundarios como Russell Crowe (Los miserables), Kevin Costner (serie Hatfields & McCoys), Diane Lane (Infiel), Michael Shannon (Revolutionary Road) y Lawrence Fishburne (Matrix).

Desde luego, parece que tanto Warner Bros. como DC Comics han logrado encontrar el tono exacto para la traslación de sus personajes a la gran pantalla. Y todo gracias al trabajo de un autor con mayúsculas que ha sabido llevar el género de los superhéroes a un nivel superior. Gracias a Christopher Nolan, Batman ha dejado de ser Batman para convertirse en El Caballero Oscuro. Y Superman cambia sus coloridos ropajes por otros algo más apagados y monocromáticos para convertirse en El Hombre de Acero. No es casualidad que las últimas adaptaciones de estos personajes no contengan su propio nombre en el título, como tampoco lo es que la serie de televisión Arrow, basada en el personaje Flecha Verde, pierda parte de su nombre al mismo tiempo que gana en seriedad y madurez.

Es la estrategia a seguir, y viendo el resultado de este Man of Steel está dando un resultado impecable. Este nuevo trailer no solo despierta, pues ese es su cometido, el gusanillo de acudir al cine, sino que hace pensar en una adaptación que está a la altura de la realizada por Richard Donner (16 calles), incluso pudiendo superarla. Si a esto se añade la imprescindible banda sonora del magistral Hans Zimmer (Gladiator), el producto empieza a adquirir la categoría de importancia que, por ejemplo, ya tuvo El caballero oscuro (2008), punto de inflexión del género. Ya lo dice el propio protagonista. Lo que lleva en el pecho no es una “S”, significa esperanza. Esperanza que Snyder y Nolan han devuelto a un personaje que parecía pasar por horas bajas. A continuación, el trailer en V.O.S.

La épica y la música se funden en las composiciones de John Williams


En 1916, el compositor inglés Gustav Holst terminaba una obra que ha sido clave para el desarrollo de buena parte de la música de cine posterior. Los Planetas supone todo un referente en lo que a la música de cine fantástico y épico se refiere. Algo más de 60 años después, otro compositor, en este caso de Nueva York, revolucionó este mismo mundo gracias a unas partituras que, ante todo, ponían de manifiesto el carácter aventurero y dinámico de las imágenes a las que acompañaba. Nos referimos a John Williams, cuya carrera, si bien ha estado ligada a la de dos importantes directores, contiene algunas de las mejores piezas de la historia del cine.

Dichos directores, sobra decirlo, son George Lucas y Steven Spielberg, cuyos films posiblemente habrían carecido de la fuerza que han adquirido con los años sin la música del compositor. Star WarsEn busca del arca perdidaTiburónE. T., el extraterrestreParque Jurásico, … Todas ellas forman parte tanto de la historia visual como de la musical. Y eso es gracias, precisamente, a una falta de protagonismo inicial que convierten a Williams en uno de los más inteligentes y sutiles músicos del séptimo arte. Así, mientras otras bandas sonoras tienden a imponerse sobre la imagen (o, directamente, a resultar innecesarias), el responsable musical de Sleepers opta por acompañar a la imagen potenciando el contenido narrativo de la misma. La grandiosidad de los planos generales, la épica de los combates o el suspense de un animal que ataca sin ser visto ni odio son solo algunos de los ejemplos.

Pero, como decimos, su obra va más allá de estos dos directores. Comenzó su carrera componiendo principalmente para televisión, ya fueran series o películas, pero ya entonces pudo hacerse cargo de la música de algunas de las series más míticas, como La isla de Gílligan o Perdidos en el espacio. Aunque alternó algunos trabajos en el cine, no sería hasta ShockLos rateros, ambas en 1969, que comenzaría a dedicarse casi en exclusiva para el cine, llegando uno de sus primeros grandes trabajos con otro título clásico del cine épico: La aventura del Poseidón (1972).

La música de Williams ofrece, en cada una de sus notas, un componente grandioso que, aunque lo intentan, no lo consiguen otros compositores. De hecho, terminan por resultar excesivamente familiares, y todo porque el compositor de Loca evasión (1974) ha dejado un legado en vida tan rico como completo, estableciendo los parámetros básicos para dotar de épica y fuerza cualquier aventura, ya tenga carácter fantástico o no.

Excesivamente similares

Quizá sea este elemento uno de los que puede haber jugado en su contra. Y es que, así como su aportación a los diferentes géneros es incuestionable, su papel fundamental a la hora de definirlos musicalmente le ha llevado en algunos momentos a utilizar notas y partituras que poseían demasiados puntos en común. No es de extrañar que cualquier persona que desconozca su música o, simplemente, no esté interesada en el cine comercial (o el cine en general) pueda llegar a confundir los temas de films diferentes.

Sin embargo, dicho fenómeno termina por resultar un elemento menor en su dilatada carrera, y queda absolutamente eclipsado al comprender el carácter potenciador, explicativo e incluso revelador de su música. Una música, por cierto, que a medida que pasa más tiempo se identifica más fácilmente, y no porque sea siempre lo mismo. Más bien al contrario. Su capacidad para entender lo que transmite el director, su fantástica orquestación con los metales de viento y las cuerdas como elementos principales, y su ingenio para poner en sonido las emociones que subyacen en diálogos, reacciones o eventos permite pensar aquello de “esta música es de Williams” cuando se ve una película.

Por no hablar de los temas principales de las películas en las que trabaja, auténticas piezas de coleccionista capaces de transmitir en unos pocos minutos todo el repertorio de emociones que se desarrollarán a lo largo del film, así como plasmar el alma de la historia o el carácter del personaje. Prueba de ello es, por ejemplo, Superman (1978) o sus recientes aportaciones a War HorseLas aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio.

A continuación os dejamos algunas de sus composiciones más famosas, aquellas que le han convertido en el padre de la épica, la aventura, el misterio o la ciencia ficción musicalmente hablando.

Star Wars (1977)

 Superman (1978)

En busca del arca perdida (1981)

‘Superman’, un superhéroe emocionalmente comprometido


Uno de los sueños más comunes en el ser humano es poder volar sin la ayuda de artilugios o aparatos. Por eso, cuando en 1978 Superman llegó a las pantallas de todo el mundo, su frase promocional era clara y directa: “Creerá que un hombre puede volar”. Pasados más de 30 años, con unas tecnologías de última generación y poco novedoso por ver en una pantalla, la historia de aquella película, así como sus efectos especiales ganadores de un Oscar, siguen hipnotizando a los espectadores y cada nueva generación que se acerca a su mito. Y eso, claro está, no depende solo de que un hombre vuele con una capa roja.

La cinta, dirigida por el maestro Richard Donner (Arma letal), encuentra su fortaleza básicamente en un guión hilado a la perfección que, además, tiene su continuación en la segunda entrega también protagonizada por el malogrado Christopher Reeve, rostro único y verdadero del superhéroe perfecto (por mucho que otros hayan querido emularle, el carisma que desprende es incomparable). Una historia que, lejos de resultar tediosa o excesivamente abandonada a un abuso de los efectos especiales, apuesta más por el lado humano de este superhombre que, en realidad, es un alienígena. Un lado humano que aparece bajo la forma de Clark Kent, alter ego de Superman, y viceversa.

Puede que fuera por un presupuesto ajustado o por una necesidad de evitar hacer el ridículo por el abuso de efectos, lo cierto es que la presencia de Superman, que sobrevuela toda la película, es limitada a unos pocos momentos, la mayoría concentrados en el tramo final. Esto permite a Donner abordar con mucha más naturalidad el proceso de creación del superhéroe, y permitir una comprensión más profunda del lado humano de este hombre regido por la verdad y la justicia. Y es esto también lo que, en cierto modo, hace creíble que un hombre, sin más poder que su inteligencia para el crimen, sea capaz de poner en jaque a un ser prácticamente invulnerable (salvo la consabida kriptonita).

Pero si de algo puede enorgullecerse el film es del reparto, convertido en todo un acontecimiento ya en aquel momento. A la presencia de un por entonces desconocido Reeve se suma la de Gene Hackman (A la caza del Octubre Rojo) como Lex Luthor, el archivillano; Margot Kidder (La última señal) como Lois Lane, reportera y amor de Superman; Marlon Brando (El padrino) como el padre biológico del superhéroe; y Glenn Ford (Gilda) como su padre terrestre. Eso por no mencionar secundarios como Ned Beatty (La guerra de Charlie Wilson) como la mano derecha de Luthor, y Terence Stamp (Destino oculto) como el general Zod, cuya presencia es meramente testimonial (en la segunda entrega se convierte en el villano).

El hombre perfectamente imperfecto

Con todo, uno de los elementos más interesantes de la película, y lo que aporta un auténtico sentido a la historia, es la “flaqueza” del protagonista. En efecto, en varios momentos se menciona que Superman no debe involucrarse en el destino de las personas. Y en casi otros tantos desobedece la advertencia. Una actitud que, más allá de suponer un conflicto interno o una sorpresa en la trama, se revela como un componente emocional de gran calado que permite la identificación con el héroe y, al mismo tiempo, una comprensión de su propia dimensión en la que, a pesar de sus fantásticos poderes, es incapaz de impedir la muerte de la mujer a la que ama.

Evidentemente, dichos sentimientos pasan por el componente amoroso, que lleva al hombre de acero no solo a involucrarse con el destino de los individuos, sino a modificar el espacio-tiempo para salvar a la persona que ama y con la que sabe que no podrá compartir un futuro, al menos uno inmediato. Es en este sentido en el que la cinta muestra su gran baza. El carácter de Superman viene marcado por dos sentimientos tan encontrados y al mismo tiempo tan relacionados como el amor y el dolor.

La capacidad de sentir, de manifestar emociones a través de unos actos tan desesperados como retroceder en el tiempo, es lo que hace a este personaje uno de los más interesantes de la historia del cine, y puso las bases para todo lo que llegaría después, incluyendo las más recientes adaptaciones de cómic. Unas supieron manejar ese equilibrio entre la emoción y el carácter superheróico; otras, simplemente, fueron una excusa para lucir al actor de turno o para evidenciar la evolución de los efectos especiales.

Nada de eso importa realmente. Superman fue, es y será el modelo a seguir para todo aquel que quiera mostrar a un superhéroe en pantalla. Su influencia ha sido tan honda que numerosos planos se han homenajeado en otras adaptaciones (como la apertura de la camisa para dejar ver el logo en Spider-man). Por no hablar de la banda sonora a cargo de John Williams, un auténtico himno que define al personaje casi más que su atuendo azul y rojo. Y eso no lo consiguen muchas películas. Sean del tipo que sean.

Diccineario

Cine y palabras

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