‘La guerra del planeta de los simios’: humano malo muere


Es posiblemente una de las mejores trilogías actuales que se han realizado, y es así porque siempre ha primado una historia sólida con personajes poliédricos por encima de las evidentes necesidades tecnológicas de su historia. La tercera y última parte de esta revisión de la historia del Planeta de los Simios pone el broche de oro en todos los aspectos, aunque como tal broche no deja de ser algo menos interesantes que sus predecesoras.

Dicho de otro modo, La guerra del planeta de los simios es una película que, como su protagonista, desvela lados algo oscuros. Por un lado, la trama completa no solo lo narrado con anterioridad, sino que sienta las bases para comprender lo que el original de 1968 relataba, con humanos convertidos en bestias. Esto, unido al tratamiento del héroe y la incursión en el sentimiento de odio al que se entrega por completo y contra el que había luchado con anterioridad, convierten este relato en una reflexión sobre los valores que pueden llegar a regir una sociedad, y cómo una decisión individual puede poner en peligro la vida de todo un grupo. Una reflexión interesante que profundiza aún más si tenemos en cuenta que lo que hay enfrente, es decir, los humanos, es el enemigo real no solo de los simios, sino de su propio destino. Algo que remite, de nuevo, al clásico protagonizado por Charlton Heston (En la boca del miedo).

El problema de la historia, y no es algo que pueda achacarse a nadie en particular, es que es el ocaso de algo mucho más grande, y como tal se entrega casi por completo a un desarrollo lineal, con pocos giros argumentales de peso y una complejidad mucho menor que sus predecesoras. Atrás queda la lucha interna entre simios para centrarse por completo en la guerra entre especies. Si antes los enemigos parecían surgir de todas partes, ahora queda representado en un único rol al que da vida un notable Woody Harrelson (Wilson). Como digo, es consecuencia lógica del carácter de esta tercera parte, pero no deja de restar interés a una historia que podría haber dado mucho más de sí, y que decide centrarse casi en exclusiva en la venganza.

Eso por no hablar del final bíblico que se le da a esta historia y a su protagonista, algo que personalmente siempre creo que puede ser evitable, aunque para gustos los colores. Lo que queda patente con La guerra del planeta de los simios es que estamos ante uno de los fenómenos cinematográficos más completos de los últimos años. Que un personaje como César, creado enteramente por ordenador (algún día se reconocerá la labor de Andy Serkis como todo un referente en este campo), sea mucho más interesante, más profundo y más atractivo que los miles de roles que pasan por la pantalla a lo largo de los meses debería hacer reflexionar a directores y guionistas sobre lo que se está haciendo mal. Y aunque esta historia pueda parecer que no está al mismo nivel que las anteriores, estamos hablando de un film por encima de la media.

Nota: 7,5/10

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‘El planeta de los simios’ y ‘Cars’ completan trilogía


Fin de semana de terceras partes. Y no necesariamente peores que sus predecesoras. Bueno, en realidad es algo más que un fin de semana en algunos casos, pues el principal título no llega este viernes, 14 de julio, sino que lo hizo algunos días antes. A diferencia de semanas anteriores, junto a los dos estrenos del título de este texto, pocas novedades más.

Por supuesto, el repaso comienza con La guerra del planeta de los simios, tercera y, a priori, última parte de la revisión de esta historia que llegó el pasado miércoles 12 y que promete, al menos, una intensidad dramática y una acción similares a las entregas anteriores. Matt Reeves vuelve a ponerse tras las cámaras, como ya hiciera con El amanecer del planeta de los simios (2014), para narrar la lucha entre los simios liderados por César y un ejército de humanos dirigidos por un despiadado Coronel. Lucha que termina con inimaginables bajas en el bando de los simios, lo que llevará a su líder a luchar contra su lado más oscuro para iniciar una venganza que determinará el futuro de ambas especies. Andy Serkis (Vengadores: La era de Ultrón) vuelve a dar vida al líder de los simios. En el reparto le acompañan Woody Harrelson (Triple 9), Steve Zahn (serie Mad dogs), Judy Greer (Ant-Man), Terry Notary (Kong: La isla calavera) y Gabriel Chavarría (Un vida mejor).

La otra tercera parte que llega esta semana es Cars 3, nueva aventura animada de Disney-Pixar sobre Rayo McQueen y sus amigos que supone el debut en la dirección de Brian Fee. La historia encuentra al coche de carreras protagonista en medio de un mundo que se ha actualizado, en el que los nuevos corredores cuentan con más y mejor tecnología que dejan al que fuera el más rápido del mundo lejos del deporte que tanto ama. Para recuperar su lugar deberá contar con la ayuda de una mecánica que tiene su propio plan para ganar. La cinta cuenta, en su versión original, con las voces de Owen Wilson (De-mentes criminales), Chris Cooper (Vivir de noche), Nathan Fillion (serie Castle), Armie Hammer (Mine) y Kerry Washington (serie Scandal) entre otros.

Estados Unidos también está presente, junto a Reino Unido y Serbia, en En la vía láctea, nuevo drama escrito, dirigido y protagonizado por Emir Kusturica (La vida es un milagro) cuyo argumento, ambientado en la Guerra de los Balcanes, se centra en un hombre que parece vivir ajeno al conflicto en un poblado serbio, con la única compañía de un halcón, un burro y varios excéntricos personajes. Su forma de protegerse de los proyectiles es un ponerse bajo un paraguas. Su vida da un giro cuando conoce a mujer que busca huir de un pasado y de un mundo que la obliga a casarse con un héroe local de la guerra. Monica Bellucci (Spectre), Predrag Manojlovic (Como estrellas fugaces), Bajram Severdzan (Gato negro, gato blanco) y Sloboda Micalovic (Ranjeni orao) completan el reparto principal.

En lo que a estrenos puramente europeos se refiere, destaca Su mejor historia, comedia dramática con toques románticos producida entre Reino Unido y Suecia basada en la novela de Lissa Evans y con la II Guerra Mundial como telón de fondo. En este contexto, un grupo de personas decide rodar una película en Londres para levantar la moral de la población. Pero lo que comienza como un proyecto de apoyo terminará convirtiéndose en una particular guerra de sexos entre los hombres y mujeres que integran este variopinto grupo. Lone Scherfig (An education) es la encargada de poner en imágenes esta historia protagonizada por Gemma Arterton (100 calles), Sam Claflin (Antes de ti), Jack Huston (Ben-Hur), Bill Nighy (El nuevo exótico Hotel Marigold), Jake Lacy (Carol), Jeremy Irons (El hombre que conocía el infinito), Richard E. Grant (Jackie) y Eddie Marsan (serie Ray Donovan).

La comedia dramática también es el género de Cita a ciegas con la vida, historia biográfica sobre un estudiante casi ciego cuyo sueños es trabajar en un hotel de lujo, por lo que luchará con toda la determinación de la que es capaz. Dirigida por Marc Rothemund (Sophie Scholl), la cinta está protagonizada por Kostja Ullmann (El hombre más buscado), Jacob Matschenz (Jack), Anna Maria Mühe (La condesa), Nilam Farooq (Stiller Frühling) y Ludger Pistor (La dama de oro).

También llega este fin de semana Un minuto de gloria, drama producido por Bulgaria y Grecia y dirigido a cuatro manos por Kristina Grozeva y Petar Valchanov (La lección), cuya trama arranca cuando un trabajador de la empresa nacional de ferrocarril, que lleva meses sin cobrar, se encuentra un millón de levs búlgaros. A pesar de su delicada situación financiera, decide entregarlos a la policía. A partir de este momento se inicia una espiral en la que un ministro de transportes salpicado por la corrupción pretende usarle para desviar la atención, y una directiva del Ministerio le quita su reloj para regalarle otro, lo que llevará la hombre a tratar de recuperar su vida por todos los medios. El reparto está encabezado por Stefan Denolyubov (Avariyno katzane), Margita Gosheva (Three days in Sarajevo), Milko Lazarov, Ana Bratoeva y Nadejda Bratoeva.

La producción nacional de ficción está representada por El debut, cinta que gira en torno a un grupo de actores que se reúnen en un taller de interpretación para abordar el proceso creativo y dramático para interpretar una película que guarda otro descubrimiento. Y es que el relato de la obra que interpretan se centra en un joven torero que entra al ruedo de la mano de un veterano, junto al que descubre su homosexualidad. Gabriel Olivares (Los nombres de Alicia) pone en imágenes esta trama protagonizada por Raúl Peña (Desechos), Jorge Monje (Al final del camino), Silvia de Pé (La noche del hermano), Cecilia Solaguren (serie Bandolera), Mar del Hoyo (La maniobra de Heimlich) y Eduard Alexandre.

En lo que a documental se refiere nos encontramos con Alumbrar: Las 1001 novias, comedia española escrita, dirigida y protagonizada por Fernando Merinero (Capturar: Las 1001 novias) que narra su viaje hacia el sur para dejar atrás los aires de Madrid. Sin tener nadie que quiera ir con él, finalmente se embarca en el viaje con una ex novia a la que consigue enredar. Una vez en Málaga se reencuentra con una antigua novia que ya tiene un hijo de un año, lo que despertará en este hombre de 50 los deseos de volver a ser padre, algo que intentará por todos los medios a su regreso a Madrid.

‘Mad Dogs’, la construcción de personajes como pilar de la serie


Ben Chaplin, Michael Imperioli, Romany Malco y Steve Zahn dan vida a los cuatro 'Mad Dogs'.Uno de los mayores beneficios que tiene el ‘boom’ seriéfilo que vive occidente en estos momentos es la capacidad de las grandes cadenas de nutrirse no solo de productos originales. También es capaz de mirar más allá de su ombligo (léase sus fronteras) y encontrar ideas, productos y narrativas capaces de adaptarse con excelentes resultados. Fue el caso de dos series como The KillingThe Bridge, y es el caso también de Mad Dogs, obra creada por Cris Cole que adapta su serie homónima producida en Reino Unido.

Su trama, para aquellos que no hayáis podido ver la versión norteamericana, que es en la que me centraré hoy, narra el viaje de cuatro amigos a Belice para visitar a un quinto miembro del grupo que ha logrado hacer fortuna. Una mansión en un entorno paradisíaco es el punto de partida, sin embargo, para un viaje a los rincones más oscuros del alma. El asesinato inicial de ese quinto amigo es el desencadenante de una carrera por salvar sus vidas que, y esto es lo más interesante de todo, hará aflorar las evidentes diferencias que existen en todo grupo de personas, incluso en aquellas que aparentemente se tienen en gran estima.

Y digo que es lo más interesante porque, más allá de la dinámica narración de estos 10 episodios, más allá del idílico entorno o de la acción desenfrenada que tiene en algunos momentos, Mad Dogs siempre se vuelve más atractiva cuando ahonda en las relaciones personales de los personajes interpretados por Ben Chaplin (Cenicienta), Michael Imperioli (serie Los Soprano), Romany Malco (Plan en Las Vegas) y Steve Zahn (Dallas Buyers Club). Cuatro protagonistas tan diferentes entre ellos, tan únicos, que la compañía mutua que se profesan pone al descubierto, a medida que se van presentando situaciones de riesgo, sus notables carencias humanas y morales.

El equilibrio que consigue Cole y la inteligencia del desarrollo dramático ofrecen al espectador una estructura sólida que permite conocer a los personajes como si fuéramos uno más de ese heterogéneo grupo. Y aunque eso puede llegar a convertirles en predecibles, a lo largo de los episodios los puntos de giro generan tal impacto que obliga a los protagonistas a tomar decisiones más allá de sus propias personalidades, lo que se traduce en un constante tour de force que engancha a la par que divierte.

Diversión malsana

Porque sí, Mad Dogs es divertida. Algo malsana, pero diversión al fin y al cabo. Y digo malsana porque, si nos paramos a pensar un segundo qué haríamos cada uno de nosotros en esa situación, la risa es lo último que se pasa por la cabeza. Pero volviendo al análisis puramente cinematográfico, la originalidad de la propuesta se sustenta no tanto en el punto de partida y el posterior desarrollo de los acontecimientos, que también, sino en el delicado equilibrio que crea Cris Cole entre drama, humor negro, acción y aventura.

En efecto, a pesar de que la serie es una ficción basada en sus sólidos personajes, a los que los actores aportan, por cierto, una entidad única, el desarrollo dramático es lo suficientemente dinámico como para no convertirse en un melodrama o, por el contrario, en una parodia de sí mismo. Las diferentes situaciones a las que hacen frente cambia por completo la forma de ser de los cuatro amigos. En este caso, lo interesante estriba en que no es un cambio necesariamente a mejor. A diferencia del tradicional tratamiento, los personajes no comienzan siendo mediocres para alcanzar una superioridad moral. O viceversa. No, simplemente son personajes humanos que, al enfrentarse a situaciones extraordinarias, crecen en todos los sentidos y en todas direcciones.

Precisamente este tratamiento humano de una situación casi irreal es lo que podría considerarse como la base de toda la serie. Evidentemente, muchos pensarán que el modo de actuar no se corresponde con la realidad. Es posible, pero lo cierto es que todo en esta serie está calculado al milímetro para exponer al máximo las fortalezas, debilidades y carencias de cada uno de los antihéroes que protagonizan este thriller. Y eso, más allá de su apariencia realista y de sus desequilibrios formales o dramáticos (que los tiene, aunque afortunadamente son pocos), es lo que finalmente termina por acaparar toda la atención.

Así que sí, Mad Dogs es una serie de personajes. Una comedia dramática con el thriller como trasfondo que mezcla drogas, corrupción, venganza y supervivencia a partes iguales. Una obra de cuatro amigos tan humanos y reales que resulta increíble que vivan situaciones semejantes. Pero ese punto intermedio entre realidad y ficción, entre humor y angustia, es lo que engrandece a unos personajes que terminan por ser el verdadero centro de atención. Dicho de otro modo, el entorno paradisíaco de Belice no es más que eso, un entorno. Perfectamente podría haberse ambientado en una gran urbe. Y el resultado, muerte arriba, muerte abajo, habría sido el mismo. La conclusión parece evidente: la construcción de personajes es, al menos en este caso, la piedra angular del relato.

McConaughey lucha contra el sida, el romance y los cuentos de hadas


Estrenos 14marzo2014Tras un fin de semana marcado por el entretenimiento puro y duro le toca el turno, de nuevo, a los Oscar. Hoy viernes, 14 de marzo, llega a la cartelera española el último de los triunfadores en la pasada gala que quedaba por estrenarse. Un intenso drama sobre el sida que no llega solo, a diferencia de semanas anteriores. Muchas son las propuestas interesantes y ganadoras de diversos premios que, por fortuna, cubren prácticamente todos los grupos de espectadores, desde aquellos que abogan por la comedia hasta el drama romántico, pasando por el terror o el documental histórico.

Aunque es evidente que el más interesante es Dallas Buyers Club, cinta que se ha llevado 3 Oscars, entre ellos los de sus actores masculinos. Un drama que, como decíamos, se ambienta en el mundo del sida. En concreto, la cinta recoge la historia real de un cowboy al que se le diagnostica que tiene la enfermedad, se le da un fármaco altamente tóxico y una esperanza de vida de un mes. Negándose a aceptar ese destino decide acudir a México para someterse a un tratamiento no aprobado legalmente. Cosas del destino, el tratamiento logra alargarle la vida y le convierte, además, en el mayor promotor y defensor de este procedimiento, iniciando una lucha contra la Administración y una campaña de concienciación sobre la desinformación del Gobierno. El mayor atractivo de esta cinta dirigida por Jean-Marc Vallée (La reina Victoria) es ver tanto a Matthew McConaughey (Mud) como a Jared Leto (El señor de la guerra) en unos roles que les han reportado todo tipo de premios. Junto a ellos encontramos a Jennifer Garner (Juno), Denis O’Hare (serie American Horror Story: Coven), Steve Zahn (Sahara) y Michael O’Neill (J. Edgar).

También dentro del drama, aunque con temática muy distinta, se enmarca Una vida en tres días, cinta protagonizada por Kate Winslet (Revolutionary Road) y Josh Brolin (Men In Black III) cuyo argumento se centra en un adolescente que trata de cuidar de su solitaria madre. Las vidas de ambos se ven alteradas, durante el fin de semana del Día del Trabajo, acojan a un hombre necesitado que resulta ser un convicto fugado. Lo que comienza siendo un secuestro se convierte poco a poco en una relación que les cambiará para siempre. El film, que supone el regreso de Jason Reitman (Up in the air) a la dirección, es una adaptación de la novela de Joyce Maynard, y su reparto se completa con Gattlin Griffith (El río de los sueños), Tobey Maguire (El gran Gatsby), Tom Lipinski (serie The following), Clark Gregg (Los Vengadores), James Van Der Beek (serie Apartamento 23), J.K. Simmons (Spider-Man) y Maika Monroe (A cualquier precio).

El último de los estrenos estadounidenses es The woman, cinta de terror del 2011 dirigida por Lucky McKee (May) que gira en torno a un abogado que descubre a una mujer salvaje en los bosques cercanos a su casa de campo. Lejos de amedrentarse o avisar a las autoridades, decide intentar civilizarla y la introduce en su casa. Lo que no sabe es que la misteriosa mujer es el último miembro de un violento clan, lo que pondrá en peligro al abogado y al resto de su familia. El reparto está integrado por Pollyanna McIntosh (El mundo de los perdidos), Chris Krzykowski, Lauren Ashley Carter (Rising stars), Brandon Gerald Fuller y Sean Bridges (Jake’s closet).

Otro de los estrenos interesantes de la semana es La bella y la bestia, nueva aproximación al famoso cuento de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Dirigida por Christophe Gans (El pacto de los lobos), la historia sigue a una joven que vive con su padre y que, por una serie de circunstancias, termina siendo apresada por una bestia que vive en un enorme castillo. Sin embargo, a medida que pasen los días y las semanas la joven descubrirá que la bestia es en realidad un hombre condenado por un antiguo hechizo. Más adulta y mágica, esta versión cuenta con Vincent Cassel (Trance) como Bestia, y con Léa Seydoux (La vida de Adèle) como Bella, a los que se suman Eduardo Noriega (El mal ajeno), André Dussollier (Micmacs) y Audrey Lamy (La croisière).

En cuanto a la producción española, en lo que a ficción se refiere la representante es Ocho apellidos vascos, comedia romántica que centra su atención en los conflictos sociales entre el norte y el sur del país a través de la historia de un joven sevillano que ve cómo sus encantos no funcionan con una chica del País Vasco. Dispuesto a conquistarla, viaja hasta un pueblo en Euskadi haciéndose pasar por vasco, donde deberá superar todo tipo de pruebas no solo de los amigos de la chica, sino de un padre muy tradicional. Emilio Martínez Lázaro (El otro lado de la cama) es el encargado de poner en imágenes la trama, mientras que frente a las cámaras encontramos a Clara Lago (Primos), Dani Rovira (serie B&B, de boca en boca), Karra Elejalde (También la lluvia), Carmen Machi (serie Aída) y Alberto López (El mundo es nuestro).

Alemania y Venezuela son los países que respaldan Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película en el pasado Festival de San Sebastián. Escrito y dirigido por Mariana Rondón (Postales de Leningrado), este drama gira en torno a un muchacho cuyo pelo rizado, el “pelo malo” del título, se convierte en epicentro de un conflicto entre él y su madre, viuda y desempleada. Él quiere alisárselo para la foto de su colegio y parecerse así a un cantante de moda, pero a medida que insiste la madre se vuelve cada vez más intolerante, actitud provocada también por la difícil situación que vive. Todo ello llevará al joven a tomar una drástica decisión. La cinta cuenta con un reparto en el que el único intérprete conocido es Berto Benites (Colombiana), junto al que encontramos a Samuel Lange Zambrano, Nelly Ramos, Samantha Castillo y María Emilia Sulbarán.

Por último, aunque no por eso menos importante, se estrena Las maestras de la República, documental ganador del Goya en la pasada edición escrito y dirigido por Pilar Pérez Solano (La fama y su séquito) que, mediante una reconstrucción dramatizada e imágenes de archivo, recupera de la memoria la labor de las mujeres que contribuyeron no solo a la modernización de la educación en España, sino que fueron piedra angular en la conquista de los derechos de la mujer. Marta Barriuso es la voz que narra los acontecimientos, mientras que Laura De Pedro (La perla de Jorge) da vida a una maestra de la época.

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