‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’: un final dominado por el miedo


Algo ha cambiado en la saga ‘Star Wars’. En 42 años es normal que la forma de hacer cine, los efectos especiales y las historias evolucionen. Pero no se trata de eso. No sé si será, como muchos defienden, por la influencia de Disney y sus parámetros morales y éticos. En cualquier caso, esta tercera y última entrega de la, a su vez, última trilogía del arco argumental de Skywalker, tiene todo lo bueno y todo lo malo de una historia que ya forma parte de la cultura popular.

Y puede que esto sea lo más perjudicial para Star Wars: Episodio IX – El ascenso de Skywalker. La cinta bebe constantemente de las referencias y el universo cinematográfico que ha dejado durante estas décadas George Lucas. Prácticamente cada plano, cada secuencia, cada diálogo, hace referencia a diferentes momentos de la saga, por no hablar de la presencia de personajes inolvidables. En cierto modo, la cinta dirigida por J.J. Abrams (Super 8), con su habitual habilidad narrativa pero sin la emoción que sí tuvo en el Episodio VII, es un viaje a la nostalgia, un recorrido por todo aquello que hace de Star Wars algo único. El viaje de la protagonista en busca de sus orígenes al tiempo que aprende los secretos de los jedi posiblemente sea lo mejor de la cinta, amén de unas batallas tan espectaculares como bellamente ejecutadas.

El problema de la película llega en su tercio final, y es ahí donde más se nota la mano Disney. Si el desarrollo de la historia, con ciertos altibajos, en líneas generales contiene los suficientes elementos para resultar atractivo (la lucha de la protagonista contra su lado oscuro, los orígenes secretos, el enfrentamiento con su antagonista en los restos de la Estrella de la Muerte, …), la resolución del arco dramático es sencillamente nefasta. Dejando a un lado la justificación que trae de vuelta al Emperador Palpatine, el tercer acto del film tiene más puntos de giro que el la resolución de Romeo y Julieta, con el problema añadido de introducir en este mundo de fantasía un exceso de milagros y poderes. Tanto giro argumental, tanto final en falso, provoca una sensación de conclusión forzada, obligando a los personajes a unas decisiones y actuaciones que simplemente no son creíbles. Eso por no hablar de los cambios en algunos personajes secundarios de toda la saga y de un beso final que… pues eso, mejor no hablar de ello.

Y es una pena, porque la película, en líneas generales, contiene los suficientes elementos como para haber sido, al menos, una notable entrega de la saga. Pero al igual que a los personajes, a sus responsables parece dominarles el miedo. La mano de Abrams se nota en prácticamente cada aspecto. Sus constantes referencias a momentos del pasado, cierto toque de humor, un lenguaje audiovisual dinámico que hace avanzar la acción sin descanso. Todo ello se aprecia y se disfruta. Pero la película no sabe como terminar, y lo que es peor, lo hace con unas concesiones que poco o nada tienen que ver con la tradicional saga galáctica, haciendo un flaco favor a lo que se había construido hasta ahora. De haber sido más directa y más sincera, de haber tenido menos miedo, posiblemente estaríamos ante una película a la altura de las anteriores.

Sin embargo, lo que nos encontramos es una amalgama de décadas de cine. En Star Wars: Episodio IX – El ascenso de Skywalker hay oscuridad, hay lucha de la heroína contra su dolor y su ira, hay grandes batallas espaciales, hay aventura, incluso se demuestra que del lado oscuro de la fuerza también se puede salir. Todos ellos, además de detalles como el control mental o las voces de personajes pasados, están muy presentes en la cinta de Abrams. Pero a medida que se acerca a su final se pierde en su propio homenaje, incapaz de encontrar una salida digna que, con todo, se maquilla con ese final que explica definitivamente el título de la película. Se puede decir que pierde parte de la esencia de este universo cinematográfico y parte de la magia con la que han crecido generaciones. Puede mejorarse, desde luego, pero eso no quiere decir que no se pueda disfrutar.

Nota: 6,5/10

‘Star Wars’ finaliza trilogía enfrentándose al ‘Escuadrón de la muerte’


Y llegó el día. Este jueves 19 de diciembre llega a los cines españoles la última entrega de la última trilogía (hasta que llegue la siguiente, claro) de la saga cinematográfica más famosa del planeta, de la galaxia… y de todas las galaxias. No lo hace sola, aunque sin duda ninguno de los otros estrenos pretende competir con el que es el estreno más esperado del año, al menos para los fans más acérrimos de la saga.

En efecto, Star Wars: Episodio IX – El ascenso de Skywalker cierra toda una etapa en el universo galáctico creado por George Lucas. Esta novena entrega los protagonistas deberán liderar a los supervivientes de la Resistencia contra la Primera Orden al tiempo que la joven jedi se enfrenta a una nueva amenaza mientras desarrolla sus poderes. J.J. Abrams vuelve a ponerse tras las cámaras después de dirigir Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza, contando en el reparto con nuevos y veteranos protagonistas de la saga como Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express), Adam Driver (Infiltrado en el KKKlan), John Boyega (Pacific Rim: Insurrección), Oscar Isaac (Como la vida misma), Lupita Nyong’o (Black Panther), Domhnall Gleeson (Peter Rabbit), Kelly Marie Tran (serie Sorry for your lost), Billie Lourd (Súper empollonas), Mark Hamill (Con Man), Ian McDiarmid (Z, la ciudad perdida), Keri Russell (serie The Americans) y Billy Dee Williams (The man in 3B), además de utilizar material grabado por Carrie Fisher antes de su fallecimiento en 2016.

Estados Unidos también produce, junto a España en este caso, el thriller dramático Escuadrón de la muerte, cuya historia se basa en el documental homónimo de 2014. El protagonista es un soldado del ejército estadounidense que es testigo de crímenes de guerra a manos de su escuadrón en Afganistán. El joven decidirá exponer los asesinatos y los actos corruptos con la ayuda de su padre, pero esa decisión le pondrá en una situación en la que empezará a temer por su vida. Dan Krauss, director del documental en el que se basa, escribe y dirige el que es su primer largometraje de ficción, contando entre los principales actores con Alexander Skarsgård (La leyenda de Tarzán), Nat Wolff (De vuelta a casa), Adam Long (Dunkerque), Jonathan Whitesell (Malos tiempos en El Royale), Brian Marc (White girl) y Osy Ikhile (La casa de Jack).

Entre los estrenos puramente europeos destaca Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho… ahora?, secuela de la comedia francesa estrenada en 2014. La trama vuelve a tener como protagonista al matrimonio cuyas hijas se han casado con un musulmán, un judío, un chino y un africano. En esta ocasión se enfrentan a una nueva crisis cuando sus cuatro yernos están decididos a abandonar Francia con sus esposas e hijos para probar fortuna en el extranjero, por lo que harán todo lo posible para retenerlos. Dirigida, al igual que el original, por Philippe de Chauveron (Con los brazos abiertos), la película está protagonizada por Christian Clavier (Un verano en Ibiza), Chantal Lauby (La wedding planner), Ary Abittan (Je vais mieux), Medi Sadoun (Baby phone), Frédéric Chau (Dealer), Noom Diawara (Le baltringue), Frédérique Bel (Sales gosses) y Julia Piaton (Los gustos y los colores).

La única producción española en solitario es Sin techo, drama que narra la vida de un hombre que malvive en la calle vendiendo dibujos a turistas. Un día decide abandonar su rutina de alcohol y violencia en ls calles de Barcelona y emprender un viaje sobrehumanos hacia un destino que solo él parece conocer. Escrita y dirigida a cuatro manos por Xesc Cabot y Pep Garrido, con la que ambos debutan en el largometraje de ficción, la película tiene como protagonistas a Enric Molina, José María Blanco (Sígueme), Laia Manzanares (El reino), Christian Márquez y Teresa Vallicrosa (Jóvenes).

Terminamos con la producción rusa Una gran mujer, drama bélico dirigido por Kantemir Balagov (Demasiado cerca), quien también participa en el guión de esta historia ambientada en Leningrado en 1945. Las protagonistas son dos mujeres que lucharán por reconstruir sus vidas en una ciudad en ruinas tras la II Guerra Mundial. Viktoria Miroshnichenko, Vasilisa Perelygina, Konstantin Balakirev (Territoriya) y Andrey Bykov encabezan el reparto.

‘Han Solo: Una historia de Star Wars’: el sino de los tiempos


Según los datos de la taquilla, la nueva aventura galáctica, dirigida en esta ocasión por Ron Howard (Ángeles y demonios), no está teniendo la repercusión ni el éxito esperados. Habrá quien lo achaque a factores externos, pero la realidad es que esta historia sobre la juventud de uno de los personajes más icónicos de la saga creada por George Lucas (American Graffiti) no termina de encajar del todo bien en el imaginario galáctico. Y por muchos motivos.

Para empezar, las líneas temporales. Cuesta identificar claramente el momento en el que transcurre esta trama con respecto a la saga principal, a diferencia de lo que ocurre con Rogue One. Y la cinta parece quedar un poco ‘coja’ de algo tan importante como las batallas espaciales, seña de identidad de la saga cinematográfica. Se antoja más, por tanto, como una especie de aventura futurista que como una obra propiamente de Star Wars. A todo ello se suman, por ende, la ausencia de muchos de los elementos que siempre han acompañado esta mega historia cinematográfica, desde la banda sonora a detalles y escenarios icónicos.

Así, salvo Chewbacca, el propio Solo, al que da vida con acierto Alden Ehrenreich (Hermosas criaturas), Lando Calrissian (sin duda lo mejor de la trama con un Donald Glover –Magic Mike XXL– inmenso) y el Halcón Milenario, la película no ofrece un contexto galáctico capaz de permitir al espectador medio identificarlo con el resto de películas. Pero eso es el contexto. En realidad el problema, como en cualquier otra película, es el contenido. Sí, la película es dinámica, divertida, con dosis de humor, acción y drama adecuadas. Pero el tratamiento de los personajes es algo tosco, definidos todos ellos con trazo excesivamente grueso y arquetípico. Apenas hay giros argumentales interesantes, salvo esa decisión final de Han Solo que choca un poco con su comportamiento en el resto de la saga. Esto implica que las decisiones de los personajes parecen tener poca base dramática, y como consecuencia el desarrollo de la cinta se produce casi más por inercia que por motivaciones argumentales.

Todo ello sitúa a Han Solo: Una historia de Star Wars más como una historia futurista que como una obra dentro de un conjunto. De hecho, da la sensación de que los elementos de Star Wars que aparecen están introducidos después de plantear una historia genérica. O dicho de otro modo, todo lo que ocurre en la cinta podría haber transcurrido en otro universo, en otra galaxia, y haber sido una película totalmente independiente. Y habría seguido teniendo los mismos problemas narrativos y estructurales porque es el sino de los tiempos que corren: más espectáculo, más diversión, pero menos tratamiento dramático. Solo se merecía algo más.

Nota: 6,5/10

‘Star Wars: Los últimos Jedi’: una nueva generación


Habrá quien acuse a la saga de Star Wars de repetir esquemas, de que no ha habido un giro narrativo importante desde El imperio contraataca, allá por 1980. Y es cierto, todo en estas películas huele y sabe conocido. Pocas sorpresas en lo que a guión se refiere, por tanto. Ahora bien, eso no impide que no se puedan disfrutar, sobre todo si la fórmula se sigue paso a paso y se añaden las dosis necesarias de espectáculo, humor y drama.

Y eso es lo que hace Ryan Johnson (Los hermanos Bloom) en esta octava entrega de la saga, segunda de la tercera trilogía. Visualmente poderosa (el combate final es de lo más hermoso de la saga), esta nueva aventura galáctica es un deleite para los sentidos, con una notable y apasionante batalla inicial que sienta las bases de lo que va a ser todo el desarrollo posterior. Y si bien el arco argumental es bastante simple (los rebeldes huyendo de la Primera Orden), las diferentes tramas secundarias que se dan cita, así como la historia de Rey (de nuevo con los rasgos de Daisy Ridley –Scrawl-), nutren sobradamente la sencillez de su planteamiento.

Con todo, esta sencillez en el argumento permite ahondar en algunos aspectos ya planteados en la anterior parte. Para empezar, el viaje de la protagonista y el modo en que debe elegir entre luz y oscuridad, algo que recuerda mucho al viaje que ya hizo Luke Skywalker en la cinta de 1980. Pero posiblemente lo más interesante sea la personalidad de Kylo Ren y su entrega por completo al Lado Oscuro. Con Adam Driver (serie Girls) explotando los matices del personaje, el rol toma las riendas de los villanos de la saga al menos durante la próxima película, protagonizando algunos de los momentos más interesantes de esta entrega.

Pero si por algo destaca esta Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi es por mostrar el cambio de generación de la saga galáctica. Los nuevos y jóvenes personajes dan un paso al frente para cargar sobre sus hombros el peso narrativo y el futuro de la historia. Atrás quedan Luke Skywalker, Han Solo o Leia, cuya participación, si es que se produce, quedará reducida a algo meramente testimonial. El futuro parece asegurado ante el carisma que presentan muchos secundarios y el interés que despierta el pasado y el futuro de los protagonistas. Posiblemente la historia siga sin deparar grandes sorpresas, pero a estas alturas nadie debería de esperar más que espectáculo, un desarrollo correcto y mucha diversión. Y eso esta película lo cumple con creces.

Nota: 7,5/10

Que la fuerza acompañe a ‘Los últimos Jedi’ en la cartelera


Desde hace ya algunos años hacia mediados del mes de diciembre suele llegar a las carteleras el gran estreno navideño, que ahora tiende a coincidir con el título más esperado por el gran público. Y en este 2017 no hay excepción. Tanto es así que junto a este gran título llamado a arrasar en taquilla llegan varios estrenos muy variados este viernes día 15, pero todos ellos alejados de la principal novedad en todos los aspectos para buscar un nicho de espectadores muy diferente.

Pero comencemos por Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi, segunda entrega de la tercera trilogía galáctica creada en 1977 por George Lucas, y que a estas alturas posiblemente sea el fenómeno cinematográfico, fan y comercial más influyente. La trama arranca en el momento en que terminó Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza, y sitúa a la protagonista en un viaje junto a Luke Skywalker para desentrañar los secretos de la fuerza y encontrar su lugar entre los Jedi o en el lado oscuro. Todo ello mientras los rebeldes siguen luchando contra la Primera Orden. Este octavo episodio está dirigido por Ryan Johnson (Looper) y cuenta en su reparto con los actores que ya estuvieron en la anterior película, entre ellos Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express), John Boyega (Detroit), Adam Driver (Silencio), Oscar Isaac (Suburbicon), Mark Hamill (serie The Flash), Carrie Fisher (Maps to the stars), Domhnall Gleeson (Madre!), Benicio Del Toro (Sicario), Laura Dean (El fundador), Gwendoline Christie (serie Juego de tronos), Andy Serkis (La guerra del planeta de los simios) y Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud).

El otro estreno estadounidense es la cinta de animación Se armó el belén, comedia de aventura dirigida por Timothy Reckart en el que es su debut en el largometraje. La historia sigue el viaje de un pequeño asno que ansía salir de la rutina de su trabajo en el molino del pueblo. Cuando por fin se arma de valor logrará escaparse junto a una oveja que ha perdido a su rebaño, y juntos vivirán una aventura como ninguna otra que les llevará, junto a otros animales de establo y a tres ocurrentes camellos, a salvar la primera Navidad. Entre las voces de su versión original destacan nombres como los de Steven Yeun (serie The walking dead), Keegan-Michael Key (¿Tenía que ser él?), Gina Rodriguez (serie Jane the virgin), Zachary Levi (Thor: Ragnarok), Christopher Plummer (Remember), Ving Rhames (Misión: Imposible – Nación secreta), Kelly Clarkson (Issues 101), Kris Kristofferson (Atraco en 7 minutos), Mariah Carey (Popstar) y Oprah Winfrey (Selma), entre otros.

La comedia familiar tiene como principal representante la noruega Un intercambio por Navidad, cinta que gira en torno al cambio que hacen un padre de familia que quiere que sus hijos crean en Santa Claus, y el propio Santa. Un intercambio de roles que hará que la Navidad nunca vuelva a ser la misma. Dirigida por Terje Rangnes (En helt vanlig dag på jobben), la película cuenta entre sus actores con Thor Michael Aadmodt (Trigger), Anders Baasmo Christiansen (La decisión del rey), Ann Carnarius Elseth, Erik Hivju (En busca de la estrella de la Navidad) y Ella Lockert.

Una de las cintas más internacionales es sin duda La herida, drama romántico con capital sudafricano, francés, alemán y de los Países Bajos. Dirigido por John Trengove (director de la serie The lab), su trama arranca cuando un solitario obrero participa como cada año junto a otros hombres de su comunidad en la ukwaluka, rito iniciático a la edad adulta para los jóvenes. Durante este rito debe tutelar a un joven de Johannesburgo que es objeto de burlas por parte de los demás por ser de ciudad y demasiado sensible. La vida de ambos personajes darán un giro cuando el joven descubra que su tutor está enamorado en secreto de otro de los cuidadores. El anónimo reparto está encabezado por Thobani Mseleni, Niza Jay, Bongile Mantsai (Cold harbour) y Nakhane Touré.

Aunque posiblemente la producción con más países implicados es Una especie de familia, cinta que cuenta con capital argentino, brasileño, francés, polaco, alemán y danés, y que en clave de thriller dramático narra el viaje y las dificultades que debe afrontar una mujer que está a la espera de adoptar cuando el pequeño está a punto de nacer. Inicia entonces un viaje por Argentina para recoger al bebé, pero deberá enfrentarse a la familia de la madre biológica y a un proceso de adopción que pondrá en cuestión los límites morales y legales. Diego Lerman (Refugiado) es el encargado de poner un guión en el que él mismo participa, y que está protagonizado por Bárbara Lennie (El apóstata), Daniel Aráoz (El gurí), Claudio Tolcachir (Mentiras piadosas), Paula Cohen (Na quebrada) y Yanina Ávila.

Puramente argentina es Alanis, drama dirigido por Anahí Berneri (Aire libre) cuya trama se centra en la vida de una joven madre de un bebé que recurre a la prostitución para poder sobrevivir. Un día, sin embargo, la policía entra en su domicilio para llevarse a su compañera de piso, y ella y su hijo terminan viviendo en la calle. Será entonces cuando la mujer recurra a un familiar para refugiarse en su casa y comenzar una nueva y mejor vida. La cinta cuenta en su reparto con Sofía Gala (Hipersomnia), Dana Basso (serie Secretos de amor) y Silvina Sabater (El Che), entre otros.

El único documental de la semana lleva por título Muchos hijos, un mono y un castillo. Esta producción española dirigida por Gustavo Salmerón, quien de esta forma debuta en el largometraje, se centra en la familia del director, concretamente en su madre y en la desaparición de una vértebra de un antepasado custodiada durante décadas por el clan, lo que motivará una búsqueda que desvelará los secretos de la familia.

‘Star Wars: El despertar de la fuerza’: una segunda esperanza


Daisy Ridley y John Bodega toman el testigo en 'Star Wars: El despertar de la fuerza'.Si algo hay que reconocerle a J.J. Abrams (Super 8) es su facilidad y capacidad para crear puros entretenimientos sin una fisura en su desarrollo. Por eso su elección para la nueva entrega de la saga Star Wars era tan esperada, y por eso no ha defraudado. Más allá de que sea mejor o peor que los visto en los últimos años en el universo creado por George Lucas (THX 1138), lo más notable es que recupera el espíritu no solo de la saga original, sino de toda la primera trilogía.

El comienzo de esta tercera trilogía se revela, por tanto, como un entretenimiento con mayúsculas, como un ejercicio de fantasía en el que la acción y la historia se equilibran para crear un espectáculo que pocas veces puede verse en una gran pantalla. Star Wars: El despertar de la fuerza tiene todo lo que podría pedírsele a este tipo de films, incluyendo un nuevo robot tan entrañable como R2-D2. E incluyendo uno de esos spoilers que pueden generar un cierto impacto en los seguidores. Pero independientemente de todo eso, la trama se desarrolla por caminos conocidos para explorar un futuro plagado de posibilidades, que deja los suficientes interrogantes como para justificar dramáticamente una continuación.

Todo ello no quiere decir que la cinta sea perfecta, ni mucho menos. Precisamente ese espíritu de los primeros films es lo que también convierte a esta nueva entrega en un constante recuerdo, en una especie de homenaje modernizado de secuencias, de ideas y de personajes. En este sentido, la película se autolimita al no querer aventurarse fuera de los cánones establecidos, y utilizando para ello las herramientas que ya han funcionado y que están contrastadas. A esto se sumaría un villano sin la presencia de Darth Vader y algún que otro personaje sin la fuerza suficiente como para tirar de la historia en próximas películas.

Pero a pesar de todo, Star Wars: El despertar de la fuerza es una espléndida cinta de aventuras, fantasía y acción. Una película hecha por un fan para los fans, que recupera el tono perdido por la segunda trilogía y que combina nuevas generaciones con los personajes que han convertido a esta historia en lo que es hoy en día. Tiene debilidades, por supuesto, pero la sensación final que deja en el espectador es la de una cinta notable. Eso, y las ganas de que llegue la continuación que ofrezca algunas respuestas a los principales interrogantes.

Nota: 8/10

Y la fuerza despertó…


Estrenos 18diciembre2015Ya está aquí. El estreno más importante de este 2015, y posiblemente el más esperado de los últimos años, aterriza en los cines de toda España (y de todo el mundo) para, literalmente, arrasar con todos los récords habidos y por haber. O al menos esa es la intención. Pero contrariamente a lo que pudiera parecer, este viernes, 18 de diciembre, también llegan otras novedades que, en otro contexto y con otro rival enfrente, sin duda habrían tenido mayor trascendencia.

A diferencia de otros fines de semana, Star Wars: El despertar de la Fuerza es claramente el estreno más importante del fin de semana. Séptima entrega de la saga que da inicio, a su vez, a una nueva trilogía y a un numeroso grupo de spin off, algunos basados en personajes míticos de la serie iniciada hace casi 40 años por George Lucas (American Graffiti). De la mano de J.J. Abrams (Star Trek: En la oscuridad), este nuevo film transcurre 30 años después de los acontecimientos de El retorno del Jedi (1983), centrándose en dos jóvenes personajes cuyos destinos se cruzarán para luchar contra una nueva amenaza llamada Primera Orden, cuya intención es retomar la herencia del Imperio destruido en aquel film. Nuevos enemigos, nuevos jedi y viejos personajes se dan cita en una aventura galáctica que trata de revitalizar una saga cuya última trilogía ha dejado con un sabor de boca agridulce. Y para ello nada mejor que unir en un único reparto a viejos conocidos como Harrison Ford (El secreto de Adaline), Carrie Fisher (Maps to the stars), Mark Hamill (Kingsman: Servicio secreto), Anthony Daniels (Yo compré una moto vampiro) y Kenny Baker (U.F.O.), con nuevas estrellas como Daisy Ridley (Scrawl), John Boyega (Imperial dreams), Adam Driver (serie Girls), Domhall Gleeson (Invencible), Gwendoline Christie (serie Juego de tronos), Oscar Isaac (serie Show me a hero), Simon Pegg (Misión: Imposible – Nación secreta), Andy Serkis (El amanecer del Planeta de los Simios), Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud) y Max von Sydow (Shutter Island).

Entre el resto de títulos que deberán sufrir el dominio galáctico destaca Sufragistas, drama de corte biográfico e histórico que narra la lucha de las mujeres en la Inglaterra previa a la I Guerra Mundial para lograr la igualdad con los hombres. Una igualdad en el trabajo y en sus vidas que se radicalizó ante la ineficacia de las protestas pacíficas que muchas integrantes de la clase trabajadora llevaron a cabo. Sarah Gavron (Brick Lane) es la encargada de poner en imágenes esta defensa de los derechos de la mujer, contando para ello con un reparto más que notable: Meryl Streep (Agosto), Carey Mulligan (Lejos del mundanal ruido), Helena Bonham Carter (Cenicienta), Ann-Marie Duff (Circuito cerrado), Brendan Gleeson (Al filo del mañana), Ben Whishaw (Skyfall) y Romola Garai (Los últimos días en Marte).

También es interesante Invisibles, lo nuevo de Richard Gere (El fraude). Producida en 2014 y dirigida por Oren Moverman (Rampart), la historia gira en torno a un hombre que, cada vez más desesperado, ha perdido todo lo que una vez definió su vida. Sin un lugar a donde ir, vaga por las calles de Nueva York como un sin techo más, tratando de sobrevivir y de encontrar cobijo cada noche. La única luz de esperanza se presenta en forma de un hombre con el que entabla amistad y que le permite creer que puede retomar la relación con su hija, de la que se distanció hace tiempo. Jena Malone (The wait), Kyra Sedgwick (serie The closer), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire) y Ben Vereen (Tapioca) completan el reparto.

Desde Reino Unido llega 45 años, drama romántico que adapta un relato corto de David Constantine en el que una pareja se prepara para celebrar sus 45 años de matrimonio. Pero lo que se prevé como una fiesta para conmemorar el amor se ve truncada cuando el hombre recibe la noticia de que el cuerpo de su primer amor ha sido encontrado en un glaciar entero e intacto. Andrew Haigh (Weekend) dirige esta propuesta protagonizada por Charlotte Rampling (Joven y bonita), Tom Courtenay (El cuarteto), Geraldine James (serie Utopía), Dolly Wells (Franklyn) y Richard Cunningham (El abuelo que saltó por la ventana y se largó).

También procede de las islas británicas Hiena: el infierno del crimen, thriller dramático producido en 2014 escrito y dirigido por Gerard Johnson (Tony) cuya trama gira en torno a un policía cuyo instinto y facilidad para equilibrar corrupción y eficacia siempre le han mantenido a salvo. Sin embargo, cuando los bajos fondos de Londres empiezan a ser controlados por una banda de peligrosos albaneses el hombre deberá afrontar que su estilo de vida necesita adaptarse a los nuevos tiempos. El reparto está encabezado por Stephen Graham (El topo), Neil Maskell (Open Windows), Elisa Lasowski (Somers town) y Peter Ferdinando (Convicto).

En cuanto al documental, Carlos Saura (Tango) escribe y dirige Zonda: folclore argentino, que como su título indica se adentra en la música del país sudamericano para explicar el pasado, el presente y el futuro de este pueblo y su cultura. Luis Salinas, Jaime Torres y Horacio Lavandera son algunos de los artistas que se dejan ver en la obra.

Los conceptos atemporales de ‘Star Wars’ que la convierten en clásico


'Star Wars', la obra que cambió la forma de entender la ciencia ficción.Las madres fueron ayer el centro de atención de todo el planeta. La verdad es que no debería ser así, pero el caso es que todos aprovechamos para demostrar un poco más el amor por la mujer que nos dio la vida. Pero ayer, 4 de mayo, también es el día elegido por los fans de La guerra de las galaxias (1977) para celebrar no solo el estreno del film, sino la creación de todo un universo que ha supuesto un antes y un después. El motivo de elegir este día no es otro que la frase más famosa de toda la saga (y una de las más importantes que ha dado el cine): “que la fuerza te acompañe”. Ésta, en su versión original, dice así: “may the force be with you”. El comienzo de dicha frase tiene una pronunciación muy similar a “may the forth”, o lo que es lo mismo, cuatro de mayo en inglés. Dos más dos son cuatro, nunca mejor dicho. El caso es que, aprovechando este día de todos los fans galácticos, no está de más revisar un clásico que, como decimos, supuso un punto de inflexión.

Soy consciente de que no voy a descubrir la rueda ni nada por el estilo con lo que aquí se mencione, pero no está de más hacer hincapié en algunos de los aspectos que convirtieron esta obra en lo que es prácticamente desde su estreno. Y desde luego lo más básico y principal es su tono, diametralmente opuesto a lo que por entonces se entendía por ciencia ficción. De hecho, esta historia acerca de un joven granjero espacial que debe huir de su hogar para salvar su vida, rescatar a una princesa y salvar la galaxia combina magistralmente la sencillez dramática del western más clásico con la complejidad técnica de una cinta espacial. En muchos círculos se la considera un western estelar, y no en vano prácticamente todos los elementos que en ella se desarrollan poseen, en mayor o menor medida, un sabor a Far West deliberado y acertado.

Con todo, personalmente considero que lo más interesante que puede aportar Star Wars (la película, no la saga) es el mundo imaginado por su director y creador, George Lucas (American Graffiti). Siguiendo en cierto modo la estela de otro pilar básico de la ciencia ficción como es Star Trek (1966), la cinta enlaza con naturalidad las diferentes tramas, mundos y criaturas para crear un todo familiar y lógico para el espectador. Familiar porque, al fin y al cabo, todo lo que se narra en pantalla podría extrapolarse a cualquier situación (un joven cuya familia es asesinada, la lucha contra una tiranía, una princesa en apuros, un villano atemporal, …), y lógico porque el desarrollo dramático que aporta Lucas se mueve siempre por sendas relativamente sencillas, sin grandes complicaciones visuales o conceptuales.

Esto deriva en una libertad absoluta de la cinta en su conjunto para convertirse en una obra de aventuras atemporal, capaz de comprenderse, atraer y generar expectación en cualquier época, después de los visionados que sean e, incluso, aprendiéndose de memoria las características de cada personaje, aparato o planeta que en ella aparecen. Es ese carácter aventurero y, en cierto modo, carente de los más tradicionales pilares de la ciencia ficción lo que aporta Lucas al género. Otro cantar sería su labor como director, algo mediocre. Sé que esto generará no pocos comentarios críticos, pero no hay más que mirar su trabajo para comprobar su calidad artística en este campo. Claro que más de uno mataría por haber hecho “solo” lo que él ha hecho.

Unos personajes memorables

Evidentemente, el otro gran acierto del film son sus personajes. Dejando a un lado su magistral e indescriptible banda sonora a cargo de John Williams o la sencillez y eficacia de sus efectos visuales (algo que se ha perdido, todo sea dicho, con la llegada de la tecnología digital), son los protagonistas los que soportan la mayor parte del peso, sobre todo en esta primera película. Una vez expandido el universo y creada una legión de fans a su alrededor, los personajes fueron perdiendo fuerza al mismo tiempo que los efectos fueron ganando presencia (el resultado fue esa cosa llamada Jar Jar Binks en Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma), pero en esta primera aparición su definición sobre el papel y la labor de sus actores es tan imprescindible como espléndida.

En este sentido, hay que señalar el acierto de Lucas al escoger los actores acordes a sus personajes, y no me refiero a su físico. Desconozco si fue algo consciente o simplemente se alinearon los astros, pero la verdad es que elegir para los jóvenes protagonistas (personajes que son nuevos en el mundo galáctico que se abre ante ellos) a actores casi desconocidos fue una idea que, a la larga, se ha revelado soberbia. Mark Hamill (La furia del viento), Harrison Ford (El poder del dinero) y Carrie Fisher (Shampoo) apenas habían tenido apariciones en series de televisión y alguna tv movie. Por el contrario, los roles más veteranos del film, aquellos que hacen las veces de maestros que deben abrir las puertas a la guerra en la que se introducen los anteriores, corren a cargo de veteranos como Alec Guinness (El puente sobre el río Kwai) y Peter Cushing (Drácula). Este contraste entre la familiaridad de unos y la novedad de otros permite al espectador identificarse, aunque sea de forma subconsciente, con unos roles que se adentran en este mundo y descubren sus propios destinos al mismo tiempo que él, lo que provoca un vínculo mucho más fuerte que el que habrían creado actores más conocidos.

Claro que, como siempre se dice, un buen villano es lo que sostiene a cualquier película. Y posiblemente la obra de Lucas tenga al mejor villano de la Historia del cine. Darth Vader, interpretado por David Prowse (La naranja mecánica) y con la voz en la versión original de James Earl Jones (Conan, el bárbaro), logra lo que muchas veces es imposible con un personaje cuyo rostro pueda traicionarle. Gracias a su máscara y a esa estructura semirrobótica de su cuerpo sus decisiones y su crueldad adquieren tintes mucho más desagradables de lo que podría esperarse, demostrando una vez más que no es necesaria una sobreactuación o una violencia exagerada para crear inquietud y fascinación. El hecho de que a lo largo del film se revele como el autor de la muerte del padre del protagonista, amén de enemigo vital del personaje de Guinness, no hace sino agrandar su figura como el auténtico personaje a batir, como el villano por antonomasia cuya derrota adquiere tintes heróicos y trágicos al mismo tiempo. Por si fuera poco, su figura logró agrandarse con la primera de las continuaciones, El imperio contraataca (1980), gracias al giro trágico de su historia. Pero ya llegaremos a eso.

De lo que no cabe duda, ya seamos apasionados de la historia o detractores de la misma, es que La guerra de las galaxias es uno de esos films atemporales, imprescindibles para cualquier persona que se considere cinéfila y, porqué no, para cualquiera a la que le guste el cine en general. Sus personajes, el tono poco convencional de su trama, sus efectos visuales, su inmortal banda sonora. Todo en ella no solo ha soportado bien el paso del tiempo, sino que ha ganado enteros frente a las secuelas, algunas más mediocres que otras, que ha generado. George Lucas puso la primera piedra para un fenómeno que, si nos atenemos a lo que ocurrió más allá del aspecto cinematográfico, solo él supo ver. Ahora sus fans los celebran cada cuatro de mayo, y el cine podrá continuar descubriendo las aventuras de Skywalker y compañía en la próxima película dirigida por J.J. Abrams (serie Fringe). Una vez más, “que la fuerza te acompañe” sonará en las salas de todo el mundo.

La épica y la música se funden en las composiciones de John Williams


En 1916, el compositor inglés Gustav Holst terminaba una obra que ha sido clave para el desarrollo de buena parte de la música de cine posterior. Los Planetas supone todo un referente en lo que a la música de cine fantástico y épico se refiere. Algo más de 60 años después, otro compositor, en este caso de Nueva York, revolucionó este mismo mundo gracias a unas partituras que, ante todo, ponían de manifiesto el carácter aventurero y dinámico de las imágenes a las que acompañaba. Nos referimos a John Williams, cuya carrera, si bien ha estado ligada a la de dos importantes directores, contiene algunas de las mejores piezas de la historia del cine.

Dichos directores, sobra decirlo, son George Lucas y Steven Spielberg, cuyos films posiblemente habrían carecido de la fuerza que han adquirido con los años sin la música del compositor. Star WarsEn busca del arca perdidaTiburónE. T., el extraterrestreParque Jurásico, … Todas ellas forman parte tanto de la historia visual como de la musical. Y eso es gracias, precisamente, a una falta de protagonismo inicial que convierten a Williams en uno de los más inteligentes y sutiles músicos del séptimo arte. Así, mientras otras bandas sonoras tienden a imponerse sobre la imagen (o, directamente, a resultar innecesarias), el responsable musical de Sleepers opta por acompañar a la imagen potenciando el contenido narrativo de la misma. La grandiosidad de los planos generales, la épica de los combates o el suspense de un animal que ataca sin ser visto ni odio son solo algunos de los ejemplos.

Pero, como decimos, su obra va más allá de estos dos directores. Comenzó su carrera componiendo principalmente para televisión, ya fueran series o películas, pero ya entonces pudo hacerse cargo de la música de algunas de las series más míticas, como La isla de Gílligan o Perdidos en el espacio. Aunque alternó algunos trabajos en el cine, no sería hasta ShockLos rateros, ambas en 1969, que comenzaría a dedicarse casi en exclusiva para el cine, llegando uno de sus primeros grandes trabajos con otro título clásico del cine épico: La aventura del Poseidón (1972).

La música de Williams ofrece, en cada una de sus notas, un componente grandioso que, aunque lo intentan, no lo consiguen otros compositores. De hecho, terminan por resultar excesivamente familiares, y todo porque el compositor de Loca evasión (1974) ha dejado un legado en vida tan rico como completo, estableciendo los parámetros básicos para dotar de épica y fuerza cualquier aventura, ya tenga carácter fantástico o no.

Excesivamente similares

Quizá sea este elemento uno de los que puede haber jugado en su contra. Y es que, así como su aportación a los diferentes géneros es incuestionable, su papel fundamental a la hora de definirlos musicalmente le ha llevado en algunos momentos a utilizar notas y partituras que poseían demasiados puntos en común. No es de extrañar que cualquier persona que desconozca su música o, simplemente, no esté interesada en el cine comercial (o el cine en general) pueda llegar a confundir los temas de films diferentes.

Sin embargo, dicho fenómeno termina por resultar un elemento menor en su dilatada carrera, y queda absolutamente eclipsado al comprender el carácter potenciador, explicativo e incluso revelador de su música. Una música, por cierto, que a medida que pasa más tiempo se identifica más fácilmente, y no porque sea siempre lo mismo. Más bien al contrario. Su capacidad para entender lo que transmite el director, su fantástica orquestación con los metales de viento y las cuerdas como elementos principales, y su ingenio para poner en sonido las emociones que subyacen en diálogos, reacciones o eventos permite pensar aquello de “esta música es de Williams” cuando se ve una película.

Por no hablar de los temas principales de las películas en las que trabaja, auténticas piezas de coleccionista capaces de transmitir en unos pocos minutos todo el repertorio de emociones que se desarrollarán a lo largo del film, así como plasmar el alma de la historia o el carácter del personaje. Prueba de ello es, por ejemplo, Superman (1978) o sus recientes aportaciones a War HorseLas aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio.

A continuación os dejamos algunas de sus composiciones más famosas, aquellas que le han convertido en el padre de la épica, la aventura, el misterio o la ciencia ficción musicalmente hablando.

Star Wars (1977)

 Superman (1978)

En busca del arca perdida (1981)

‘El invitado’ de Washington gana la batalla al ‘War Horse’ de Spielberg


A pesar de las nominaciones y de que Steven Spielberg esté detrás de esa bellísima película que es War Horse, la taquilla del fin de semana en España se ha decantado más por el frenético thriller protagonizado por Denzel Washington y Ryan Reynolds. En efecto, en su primer fin de semana El invitado se lleva 1,74 millones de euros, mientras que la película del director de Tiburón no supera los 1,3 millones.

Lo cierto es que era previsible. Aun con un peso pesado como Spielberg, War Horse es un film adulto, que se mueve por un terreno más cinéfilo y emotivo que la película protagonizada por Washington, lo que a la hora de escoger a mucha gente puede haberle hecho declinar la balanza hacia el entretenimiento y la acción más directos. Ambas películas, junto a la que ocupa el tercer puesto en la recaudación, Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma, han copado la mayoría de la recaudación. Entre ésta y El invitado han invadido el mercado más palomitero, pero la película ambientada en la I Guerra Mundial ha sido la que más entradas ha quitado a films como MoneyballAlbert NobbsLa dama de hierro.

El reestreno de la película de George Lucas en 3D logra 774.500 euros, superando de esta forma a la floja propuesta de Mariano Barroso, que se queda en cuarto lugar. Lo mejor de Eva supera por muy poco los 300.000 euros, lo que da buena cuenta no sólo del escaso atractivo de la cinta, sino de la poca solvencia para convencer a los espectadores que han acudido a verla.

Entre el resto de películas, destacar la buena marcha de Promoción fantasma, que pierde poco más del 31% respecto a la semana pasada, y de Los Muppets (un 27% de caída en la recaudación) y los extraordinarios casos de dos nominadas a los Oscar: Los descendientes y The Artist. Por contra, Underworld: el despertar desciende más de un 50%, lo que evidencia una falta de interés por el público más allá del seguidor del fantástico; Jack y su gemela también descienden, aunque en este caso sólo un 42%.

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