Compromiso social y lucha contra el racismo ganan en unos Oscar 2019 muy repartidos y previsibles


Puede que a muchos no se lo parezca, pero de un tiempo a esta parte los Oscar, y Hollywood, se está abriendo a nuevas culturas, a nuevas formas de entender el cine. Ahí están, por ejemplo, los numerosos premios que realizadores extranjeros o con ascendencia no norteamericana han conseguido en las últimas ediciones, amén de las nominaciones de algunos títulos que, hasta ahora, parecían vetados en estos premios. Y aunque esta 91 edición se ha desarrollado (en todos los sentidos) sin sobresaltos de ningún tipo, es conveniente analizar algunos premios y, sobre todo, el impacto cultural que parecen estar teniendo.

Porque si se analizan los títulos y los nombres premiados en los últimos años lo que nos encontramos es una tendencia a premiar la fantasía o la ciencia ficción, a premiar reflexiones sobre la sociedad y cómo esta influye sobre las personas y, sobre todo, a premiar a realizadores de otras culturas. Y este 2019 no ha sido diferente. Si bien es cierto que Green Book se ha llevado algunos de los premios principales, incluida Mejor Película, la presencia de Roma en categorías tan importantes como Mejor Director o Mejor Película de Habla No Inglesa viene a confirmar lo ocurrido en los últimos tiempos, más allá de debates sobre luchas de modelo entre la Academia y Netflix. El reparto de premios, más que previsible, no genera apenas controversias, pero sí invita a comprobar cómo Hollywood se está abriendo a nuevas sensibilidades, permitiendo convivir historias propias con relatos de otras culturas, de otros países, realizadas por directores con diferentes experiencias y formas de entender el cine que han roto las barreras idiomáticas y culturales para meterse en la lucha por las principales categorías. Es cierto que eso siempre ha ocurrido a lo largo de estos más de 90 años, pero de un tiempo a esta parte parece haberse convertido en una constante.

Aunque estos Oscar dejan otras reflexiones. Para empezar, el fracaso de El vicio del poder, que solo logra el Mejor Maquillaje, o de Vengadores: Infinity War, que se queda sin ninguno de los premios técnicos a los que optaba a pesar de la notable carga visual de la cinta. Esto invita, a su vez, a otra reflexión. Dejando a un lado la anécdota de que Black Panther compitiera como Mejor Película, los tres premios que logra la cinta de Marvel vienen a demostrar dos cosas. Por un lado, que el cine de superhéroes no tiene que ser, necesariamente, un aluvión de efectos digitales que saturen los sentidos del espectador. Por otro, que muchas veces la humildad del producto es más interesante y atractiva que la grandilocuencia. Y esto es algo que se puede aplicar, en general, a todos los títulos que copaban las principales categorías.

Lo cierto es que esta 91 edición de los Oscar deja poco margen al análisis cinematográfico de los premios en tanto en cuanto el reparto de estatuillas parecía haberse establecido de antemano. Pocas sorpresas, es cierto, salvo tal vez para los defensores acérrimos de alguna película, algún actor o algún director. Y aunque RomaGreen Book han sido las dos grandes triunfadoras al estar presentes en las principales categorías de premiados, la cinta que más estatuillas logra es Bohemian Rhapsody, que como no podía ser de otro modo triunfa en la parte sonora y en la labor de su protagonista, pero que se queda sin nada en el resto de nominaciones. Destacar igualmente el premio recogido por Spike Lee por el guión de Infiltrado en el KKKlan, el primero de su carrera, y el regreso a España de Rodrigo Sorogoyen (El reino) sin el Oscar al Mejor Cortometraje de Ficción.

En definitiva, unos premios con un marcado mensaje social y comprometido. La ganadora del premio a la Mejor Película es una historia sobre la tolerancia, el racismo y la homofobia. El ganador a Mejor Director, de origen mexicano, lo logra con una historia sobre su infancia de un gran contenido emocional, poético y, en cierto modo, de denuncia social y defensa del papel de la mujer en el avance de la sociedad. Y podríamos seguir así con las historias contra el racismo que han sido protagonistas en otras categorías. Lo cierto es que Hollywood, aun manteniendo su esencia, cada vez aprecia más las historias diferentes, procedan de donde procedan, pertenezcan al género al que pertenezcan. Y esta solo puede ser considerada una buena noticia.

A continuación encontraréis la lista de Ganadores de la 91ª edición de los Oscar.

Mejor película: Green Book.

Mejor director: Alfonso Cuarón, por Roma.

Mejor actor principal: Rami Malek, por Bohemian Rhapsody.

Mejor actriz principal: Olivia Colman, por La favorita.

Mejor actriz de reparto: Regina King, por El blues de Beale Street.

Mejor actor de reparto: Mahershala Ali, por Green Book.

Mejor película de animación: Spider-Man: Un nuevo universo.

Mejor película de habla no inglesa: Roma, de Alfonso Cuarón (México).

Mejor guión adaptado: Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Willmott y Spike Lee, por Infiltrado en el KKKlan.

Mejor guión original: Nick Vallelonga, Brian Currie y Peter Farrelly, por Green Book.

Mejor documental: Free Solo, de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi.

Mejores efectos visuales: Paul Lambert, Ian Hunter, Tristan Myles, J.D. Schwalm, por First Man (El primer hombre).

Mejor fotografía: Alfonso Cuarón, por Roma.

Mejor montaje: John Ottman, por Bohemian Rhapsody.

Mejor diseño de producción: Hannah Beachler y Jay Hart, por Black Panther.

Mejor vestuario: Ruth Carter, por Black Panther.

Mejor maquillaje: Greg Cannom, Kate Biscoe y Patricia Dehaney, por El vicio del poder.

Mejor banda sonora: Ludwig Göransson, por Black Panther.

Mejor canción original: Lady Gaga, Mark Ronson, Anthony Rossmando y Andrew Wyatt por ‘Shallow’, de Ha nacido una estrella.

Mejor mezcla de sonido: Paul Massey, Tim Cavagin y John Casali, por Bohemian Rhapsody.

Mejor montaje de sonido: John Warhurst y Nina Hartstone, por Bohemian Rhapsody.

Mejor cortometraje: Skin, de Guy Nattiv y Jaime Ray Newman.

Mejor corto animado: Bao, de Domee Shi y Becky Neiman-Cobb.

Mejor corto documental: Period. End of Sentence, de Rayka Zehtabchi y Melissa Berton.

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Música y drama reparten premios y derrotas en los 76 Globos de Oro


Vaya por delante que nunca he creído del todo eso de que los Globos de Oro son la antesala de los Oscar, aunque reconozco que los datos a lo largo de los años confirman en cierto modo esta teoría. Por eso esta 76 edición de estos premios concedidos por la prensa internacional en Estados Unidos es tan atractiva, pues de confirmar los pronósticos podrían verse algunas sorpresas en el Teatro Dolby (antes Kodak). Y si no se confirman, vendría a demostrar que no siempre estas dos entregas de premios están de acuerdo. Sea como fuere, lo cierto es que en esta ocasión las estatuillas han estado muy repartidas, y aunque para todo hay opiniones, creo que han logrado un amplio consenso a favor.

Desde luego, las mayores sorpresas, para mal, las han dado El vicio del poderHa nacido una estrella, las dos principales favoritas en categorías cinematográficas que casi se van de vacío. La primera solo ha logrado el premio al Mejor Actor de Comedia para Christian Bale (El caballero oscuro), mientras que la segunda logra el premio por la canción ‘Shallow’, compuesta entre otros por Lady Gaga, quien logra así su segundo de estos premios tras el obtenido por American Horror Story: Hotel. Por el contrario, se puede decir que Green Book y Bohemian Rhapsody, con el permiso de Alfonso Cuarón y su Roma, han sido las grandes triunfadoras y, por qué no, las grandes sorpresas. No es que no tuvieran posibilidades de lograr premios, sencillamente parecían títulos menos favoritos. Y personalmente considero que otorgar estos premios a un film como el biopic de Freddy Mercury no solo eleva a esta cinta a la categoría que merece, sino que reconoce la labor de Bryan Singer (X-Men) como director (aunque sin premio para el realizador) y la de Rami Malek (serie Mr. Robot) como actor, este sí con premio particular por su espléndida interpretación del fallecido cantante.

Lo que sí dejan estos premios es una más que presumible lucha por los principales premios Oscar. Lucha, dicho sea de paso, que será muy interesante analizar una vez se conozca el resultado y hacia qué lado han caído los apoyos. Pero los Globos de Oro han dejado algunas sorpresas, la más interesante, sin duda, la de Mejor Película de Animación. En la última década esta categoría ha tenido un único dueño en los Oscar: Walt Disney. Ya sea a través de Pixar o cualquiera otra de las compañías que forman parte de este macroimperio, lo cierto es que sus películas han sido premiadas de forma sistemática año tras año, con la excepción de Rango (2011). Por eso que una film como Spider-Man: Un nuevo universo haya logrado imponerse a cintas como Los Increíbles 2Ralph rompe Internet es un cambio más que positivo en esta trayectoria, demostrando que hay vida más allá de Disney, al menos en lo que a premios se refiere.

Último reconocimiento

En lo que respecta a la televisión, la mayor sorpresa posiblemente sea que ninguna de las habituales producciones que copan estas categorías ha logrado premios, lo cual no hace sino confirmar el buen momento de las series en todos sus formatos. En el recuerdo queda ese premio a Mejor Serie Drama para The americans, cuya última temporada, además de idónea, deja uno de los momentos más importantes de la narrativa moderna y una conclusión perfecta para una serie que ha sabido mantener un alto nivel dramático, de intriga y político durante prácticamente todas sus temporadas.

También destaca la repetición, por segundo año consecutivo, de Rachel Brosnahan como Mejor Actriz Comedia/Musical por The Marvelous Mrs. Maisel y, sobre todo, el triunfo de la serie de antología American Crimen Story, un formato poco habitual pero que ha dado muy buenos resultados en líneas generales en las producciones que se han arriesgado a ofrecer algo diferente y bien planteado al espectador. Sin premios se queda The Handmaid’s Tale, cuya segunda temporada ha dejado algunos momentos de irregularidad dramática y una labor excepcional de su principal secundaria, a la que da vida Ivonne Strahovski (All I see is you) y que finalmente no ha logrado tampoco un reconocimiento en forma de premio.

En resumen, y volviendo a lo que decía inicialmente, los Globos de Oro dejan unos premios muy repartidos, con pocos films que acaparen muchos reconocimientos y evidenciando la dificultad a la hora de premiar unos u otros trabajos. Queda la duda ahora de si los Oscar se plantearán también en estos términos, o si por el contrario habrá grandes triunfadoras. En cualquier caso, la realidad es que, sobre todo en televisión, las producciones no solo crecen en variedad, sino también en calidad, y eso obliga a mirar en muchas direcciones y a abrir el abanico de premios a obras que, décadas atrás, tal vez ni siquiera se habrían planteado. Y sobre todo, estos reconocimientos permiten a muchos creadores arriesgar con historias y planteamientos diferentes, enriqueciendo a su vez el propio séptimo arte, del que ya forma parte por derecho propio la pequeña pantalla.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: Bohemian Rhapsody.

Mejor Película Comedia/Musical: Green Book.

 Mejor Director: Alfonso Cuarón, por Roma.

Mejor Actor Dramático: Rami Malek, por Bohemian Rhapsody.

Mejor Actor Comedia/Musical: Christian Bale, por El vicio del poder.

Mejor Actriz Dramática: Glenn Close, por La buena esposa.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Olivia Colman, por La favorita.

 Mejor Actor Secundario: Mahershala Ali, por Green Book.

Mejor Actriz Secundaria: Regina King, por El blues de Beale Street.

Mejor Guión: Peter Farrelly, Nick Vallelonga y Brian Hayes Currie, por Green Book.

Mejor Banda Sonora: Justin Hurwitz, por El primer hombre.

Mejor Canción: Lady Gaga, Anthony Rossomando, Andrew Wyatt y Mark Ronson, por ‘Shallow’, de Ha nacido una estrella.

Mejor Película en Lengua Extranjera: Roma (México).

Mejor Película de Animación: Spider-Man: Un nuevo universo.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: The Americans.

Mejor Actor Drama: Richard Madden, por Bodyguard.

Mejor Actriz Drama: Sandra Oh, por Killing Eve.

Mejor Serie Comedia: El método Kominsky.

Mejor Actor Comedia/Musical: Michael Douglas, por El método Kominsky.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Rachel Brosnahan, por The Marvelous Mrs. Maisel.

Mejor Miniserie/Telefilme: American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Darren Criss, por American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Patricia Arquette, por Fuga en Dannemora.

Mejor Actor Secundario Serie/Miniserie/Telefilme: Ben Wishaw, por A very english scandal.

Mejor Actriz Secundaria Serie/Miniserie/Telefilme: Patricia Clarkson, por Heridas abiertas.

‘Spider-Man: Un nuevo universo’: el spider-verso en todo su esplendor


Desde aquella lejana Spider-Man 2 (2004) el superhéroe más icónico de Marvel no había vuelto a tener una incursión que uniera a crítica y público. Por ello esta nueva aventura, alejada de lo visto hasta ahora y con un diseño novedoso y rompedor, supone un soplo de aire fresco tanto para los fans del trepamuros como para aquellos que simplemente quieran pasar un par de horas de entretenimiento. Aunar ambos universos es tarea complicada, pero este nuevo universo en el que conviven un puñado de “Spider-Men” lo logra con nota.

Porque ante todo, Spider-Man: Un nuevo universo es una obra que entretiene, divierte y apasiona. Con un guión muy elaborado y unos personajes perfectamente definidos, la trama se desarrolla de forma coherente manejando en todo momento los elementos que definen a este personaje: la culpa, la responsabilidad, proteger al inocente, … Los seguidores del héroe que no conocieran este spider-verso encontrarán una obra sencillamente apasionante que explota al máximo las posibilidades narrativas que ofrece la agilidad, el humor, la acción y la espectacularidad de este personaje en sus numerosas versiones.

Pero es que, además de un guión más que notable para este tipo de films, la cinta ofrece una animación diferente, fresca, capaz de trasladar el cómic a la gran pantalla y hacerlo con un toque personal. Esta apuesta rompedora por un tratamiento visual único en el que, por ejemplo, el sentido arácnido alcanza su máxima expresión, o las peleas adquieren un toque muy, digamos, onomatopéyico, no solo no resta credibilidad al conjunto, sino que convierte al film en algo más que lo visto hasta ahora, en una especie de cómic en movimiento que no suele verse en pantalla, sea en imagen real o en animación. Desde luego, el diseño de personajes, de la ciudad de Nueva York y de ese multiverso arácnido es brillante, estando acompañado de una música que encaja a la perfección y, por supuesto, de un guión que plantea los giros dramáticos y las motivaciones de héroes y villanos de forma seria, sobria y sin ningún tipo de cortapisas.

Spider-Man: Un nuevo universo se revela como una de las mejores películas de superhéroes, y desde luego una de las mejores con el hombre araña como protagonista. Y lo es porque conjuga todos sus elementos de forma equilibrada, sin concesiones de ningún tipo y manejando las claves de la historia de este personaje con elegancia y maestría. De hecho, la sensación de culpabilidad y los remordimientos del protagonista son el motor de una historia en la que un héroe no solo debe salvar el mundo, sino al resto de héroes. Al contrario de lo que pudiera parecer, la trama no tiene una gran complejidad, pero sí el punto exacto para que el espectador no pueda perderse ni un segundo de esta sobresaliente película.

Nota: 9/10

Mary Poppins regresa para poner paz entre ‘Aquaman’ y Spider-Man


Este viernes 21 de diciembre es, sin duda, el viernes de los superhéroes. Pocas veces puede verse que entre los estrenos semanales coincidan en una misma fecha dos personajes de los dos principales rivales de los cómics, DCMarvel. Y aunque son menos que en semanas anteriores las novedades que aterrizan en la cartelera española, todavía ha hueco para el regreso a la gran pantalla de un personaje con el que todos hemos crecido.

Pero comencemos el repaso por Aquaman, personaje de DC Cómics que ya apareció en Liga de la Justicia (2017) y que en esta ocasión protagoniza esta aventura en solitario, en la que se narran los orígenes de un hombre mitad humano mitad atlante que deberá emprender un viaje para encontrarse a sí mismo y descubrir su verdadera identidad, además de demostrar tanto al mundo terrestre como al acuático que es digno de convertirse en el rey que debería ser. James Wan (Insidious) es el encargado de poner en imágenes esta historia con capital norteamericano y australiano en la que Jason Momoa (Amor carnal) vuelve a dar vida al héroe, estando acompañado por Amber Heard (La chica danesa), Willem Dafoe (Asesinato en el Orient Express), Patrick Wilson (El fundador), Nicole Kidman (La seducción) y Dolph Lundgren (Operación rescate).

También de superhéroes, pero de Marvel Cómics y de animación, es Spider-Man: Un nuevo universo, cinta dirigida a tres bandas por Bob Persichetti, Peter Ramsey (El origen de los guardianes) y Rodney Rothman con una historia que aborda el Spiderverso ya presentado en los cómics. De este modo, todos los Spider-Man de los distintos universos se darán cita en el mundo de Miles Morales para detener una amenaza que podría acabar con todos sus mundos. Entre las voces originales de esta aventura estadounidense encontramos las de Shameik Moore (Dope), Jake Johnson (La momia), Hailee Steinfeld (Dando la nota 3), Mahershala Ali (Figuras ocultas), Zoë Kravitz (Una noche fuera de control), Nicolas Cage (Mamá y papá), Chris Pine (Star Trek: Más allá) y Liev Schreiber (serie Ray Donovan).

Puramente hollywoodiense es también El regreso de Mary Poppins, secuela del film original de 1964 cuya trama se ambienta en 1930, cuando Michael y Jane, los niños de la primera película, son adultos y tienen sus hijos. Cuando Michael sufre una pérdida personal la enigmática niñera hace acto de presencia para devolver la magia y la ilusión a la familia, presentando a los niños nuevos y coloridos personajes a través de su magia. Esta nueva comedia familiar basada en las historias de P.L. Travers está dirigida por Rob Marshall (Into the woods) y protagonizada por Emily Blunt (La chica del tren), Lin-Manuel Miranda (200 cartas), Meryl Streep (Los archivos del Pentágono), Ben Whishaw (Spectre), Emily Mortimer (La librería), Colin Firth (Mamma Mia! Una y otra vez), Julie Walter (Paddington 2), Angela Lansbury (La niñera mágica) y Dick Van Dyke (Noche en el museo).

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca Sobre ruedas, coproducción franco belga que, en clave de comedia romántica, narra los intentos de un mujeriego por seducir a una cuidadora de personas con discapacidad. Para ello se hace pasar por un hombre en silla de ruedas. Pero lo que no espera es enamorarse de la hermana de la cuidadora, que sí se encuentra en una silla de ruedas, por lo que deberá continuar con la farsa. El actor Franck Dubosc (Pensión completa) debuta en la dirección con este film que también protagoniza y en el que colabora en el guión. El reparto se completa con Alexandra Lamy (Nos patriotes), Elsa Zylberstein (Una bolsa de canicas), Gérard Darmon (Low-Cost) y Caroline Anglade (Bad Buzz).

También se estrena, con bastante retraso, Perdidos en París, drama francés de 2016 cuyo argumento arranca cuando una bibliotecaria de Canadá llega a la Ciudad de la Luz para cuidar a su tía, amenazada con ser internada en una residencia de ancianos. Pero al llegar pierde el equipaje y descubre que su tía ha desparecido. Será el comienzo de un viaje en el que terminará cruzándose con un vagabundo egoísta y presumido, con el que surgirá un extraño encanto. Dominique Abel y Fiona Gordon (Rumba) escriben, dirigen y protagonizan este film en cuyo reparto encontramos además a Emmanuelle Riva (Amor), Pierre Richard (Mes herós) y Emmy Boissard Paumelle.

Desde Japón llega Un asunto de familia, drama ambientado en el mundo del crimen que escribe y dirige Hirokazu Koreeda (El tercer asesinato) que arranca cuando un hombre y su hijo, que acaban de cometer uno de sus habituales hurtos, se encuentran una niña aterida de frío en la calle. Deciden llevarla a casa, y aunque la esposa del hombre al principio no lo ve con buenos ojos, termina apiadándose de ella. La familia es feliz sobreviviendo con pequeños robos, pero un imprevisto revelará un secreto que pondrá a prueba los lazos que les unen. Lily Franky (Blank 13), Sôsuke Ikematsu (Death Note. El nuevo mundo), Sakura Andô (Shirakawa yofune), Mayu Matsuoka (Samu life) y Jyo Kairi encabezan el reparto de este film premiado con la Palma de Oro en Cannes y con el Premio Donostia en el Festival de San Sebastián.

La única propuesta documental de la semana es Dantza, cinta dirigida por Telmo Esnal (Urte berri on, amona!) que, a través de las danzas tradicionales y populares, hace un relato costrumbrista de la sociedad vasca con la cosecha como protagonista, mostrando los ciclos de la vida y la muerte y la lucha de la sociedad en un entorno marcado por el devenir de la naturaleza.

‘Venom’: el simbionte se independiza de Spider-Man


Tratar de separar el origen del simiente conocido como Venom de Spider-Man parece una tarea harto difícil, sobre todo si se hace de cara a fans de los cómics poco tolerantes a los cambios. Y la verdad es que la nueva película de Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland) es una buena prueba de ello, no tanto por las críticas de acérrimos seguidores de los personajes como por la necesidad de crear una historia paralela que justifique buena parte de la naturaleza de un villano/antihéroe que imita los poderes del hombre araña.

En este sentido, la historia de Venom se encuentra a medio camino entre lo interesante del tratamiento del personaje y las incoherencias de algunos de sus tramos narrativos. Un equilibrio que es el origen de algunas de sus irregularidades. Mientras que el rol protagonista al que da vida espléndidamente bien Tom Hardy (London Road) evoluciona de forma compleja a través de esa dualidad en su mente que representa la lucha entre el bien y el mal, lo que en definitiva aporta un trasfondo dramático sólido para toda la historia, el desarrollo dramático tanto del villano como de las tramas secundarias quedan poco definidos, por no hablar de algunas de las motivaciones de este antihéroe en el tercio final del film, que sencillamente no tienen un trasfondo lógico o, al menos, sustentado claramente con lo narrado anteriormente.

Sus debilidades son más que evidentes, es cierto, y los más puritanos posiblemente pongan el grito en el cielo ante los orígenes de este personaje y cómo se ha contado la historia. Pero con todo y con eso, el metraje apenas pierde el pulso. A las secuencias de acción (espectaculares aunque algo caóticas en algún momento) se suman ciertos toques de humor que ayudan a aligerar la carga dramática del protagonista, lo que aporta al conjunto un tono perfecto de entretenimiento sin más objetivo que el de distraer durante casi dos horas que en ningún momento llegan a hacerse pesadas gracias fundamentalmente al trabajo de sus actores.

Desde luego, nadie debería esperar de Venom más de lo que es a simple vista. Su falta de encaje en el Universo Cinematográfico Marvel juega a favor y en contra de esta película. A favor porque le da libertad para explorar una historia completamente diferente, con nuevos orígenes, nuevos personajes y un tono a medio camino entre la oscuridad del simbionte, la bondad del reportero interpretado por Hardy y el humor que desprende el relato. En contra porque esa falta de marco hace que la combinación de historias y personajes termine por generar ciertos problemas narrativos y de definición de personajes. En cualquier caso, es una producción entretenida y que se disfruta en prácticamente todo su metraje. ¡Y atentos a la escena post créditos, primera piedra de una posible secuela!

Nota: 7/10

‘Vengadores: Infinity War’: infinitamente Marvel


Han pasado 10 años desde aquella primera aventura de Iron Man. 10 años en los que Marvel ha construido, algunas veces con más acierto que otras pero siempre con mimo y cuidado, todo un universo en el que poder desarrollar las aventuras de sus personajes, sus motivaciones, sus debilidades y los conflictos que les definen a lo largo de los años. Y todo eso desemboca aquí, en una macroproducción superheróica en la que nada se deja al azar y todo, absolutamente todo, tiene un objetivo: convertir a este film en el mayor espectáculo de la historia. Que lo haya conseguido o no es cuestión de puntos de vista, pero algo queda claro: se puede conseguir.

Porque en efecto, Vengadores: Infinity war es un espectáculo. Pero también es una historia, un drama capaz de generar desasosiego, de enfrentar a estos personajes capaces de cosas extraordinarias ante un enemigo invencible, ante ese desafío que, como se menciona en la película, les hará fracasar estrepitosamente. Toda historia debe construirse, al menos en teoría, sobre un crecimiento constante de tensión, de acción o de drama. En el cine de superhéroes esto, habitualmente, se traduce en combates que ponen al héroe ante un desafío cada vez mayor que debe superar para, al final, enfrentarse a la gran amenaza. Y aunque esta cinta de los hermanos Russo (Capitán América: El soldado de invierno) responde a esa idea, ese crecimiento dramático está construido sobre desafíos fallidos, sobre una lucha en la que el villano vence constantemente, hasta un final que… que aquí no revelaré, pero que puede generar cierto desasosiego.

Se trata, por tanto, de una producción compleja, de una obra de arte del género que merece ser reconocida como tal. Nada de enfrentamientos cuyo final se conoce de antemano; nada de momentos narrativos que restan ritmo al conjunto. Todo en el film se construye con el único objetivo de ofrecer una historia dinámica, profunda, en la que las motivaciones son lo primero y los efectos (sencillamente espectaculares, dicho sea de paso) lo segundo. Es más, pocas veces podrá verse que uno de los momentos más dramáticos de un film lo protagonice un villano que debe luchar entre lo que persigue y la única persona a la que alguna vez ha querido. Y los hermanos Anthony y Joe imprimen al conjunto un estilo visual brillante, aprovechando al máximo los planos generales de las batallas y las posibilidades de los numerosos superhéroes que aparecen a lo largo del metraje.

Desde luego, Vengadores: Infinity War es la cinta que todo fan lleva esperando 10 años. Pero es más. Es un relato sobre el fracaso, sobre la lucha contra un destino que parece escrito y que es incapaz de ser cambiado. Una lucha frustrante, en definitiva. Y no hay nada más satisfactorio, dramáticamente hablando claro esta, que ver a un héroe caído para volver a levantarse. Y dado que en este caso son decenas de ellos, la sensación agridulce que deja el final del film se multiplica de forma exponencial. Ahora sí, Marvel ha logrado alcanzar un clímax dramático en su cine, un nivel que posiblemente no sea tan adulto como el de su principal competidor, DC Cómics, pero sin duda sí ha sabido profundizar más que en otras ocasiones. Y desde luego, ha dado una lección sobre cómo construir este tipo de relatos tan complejos, cómo introducir a cada uno de los personajes y cómo mostrar la derrota individual de cada uno. ¿Tiene algo malo entonces? Bueno, mucha gente la verá sólo como una más de superhéroes. Y, por supuesto, que hay que esperar un año para el desenlace.

Nota: 9/10

‘Spider-Man: Homecoming’: por algo hay que empezar


Una película como la nueva aventura del Hombre Araña, al igual que otras adaptaciones de novelas, cómics, series, etc., puede ser analizada bajo el prisma de un fan o desde una perspectiva más objetiva. Y precisamente bajo esta última no puedo por menos que preguntarme cómo es posible que el personaje más famoso de Marvel haya tenido una trayectoria tan irregular desde que Sam Raimi abandonara los mandos del personaje (lo que ocurrió en aquella Spider-Man 2). Porque más allá de cambios de trajes y mejoras tecnológicas, la realidad es que el tratamiento de este héroe corriente que carga sobre sus hombros con la responsabilidad que genera la culpa no ha sido muy homogéneo que digamos.

Y desde luego, Spider-Man: Homecoming no es una excepción. Si bien es cierto que el desarrollo de la trama es notable y que el personaje interpretado por Tom Holland (Lo imposible) posiblemente sea el mejor de las diferentes sagas, la cinta es irregular en su tratamiento, pudiendo llegar a hacerse algo lenta en algunos momentos. Planteada como un producto que haga de puente entre lo visto hasta ahora en el mundo cinematográfico de Marvel y lo que está por llegar, esta nueva aventura presenta algunos giros dramáticos cuanto menos cuestionables que casi con toda seguridad harán recordar a los fans ciertas relaciones familiares totalmente innecesarias en este caso. Eso por no hablar del hecho de que hay más personajes secundarios que en una película coral, lo que termina por restar espacio y tiempo para un desarrollo algo más en profundidad del héroe y del villano.

No me malinterpreten. Ambos pilares de esta historia están bien definidos y poseen una solidez fuera de toda duda, pero eso no impide que se pierdan por el camino las explicaciones para algunas de sus decisiones. Con todo, la cinta deja varios momentos sobradamente impactantes, ya sea desde un punto de vista narrativo (el impacto de descubrir las identidades secretas, aunque sea en un contexto algo ilógico) o de acción. Respecto a este último aspecto, por cierto, alguien debería explicarme qué necesidad hay de poner en manos de directores “inexpertos” en la materia un producto tan complejo como este.

La labor de Jon Watts (Coche policial), aunque buena en muchos momentos, deja algo que desear en las secuencias de acción más complejas, recurriendo a un montaje confuso y a planos amplios que permitan desarrollar la espectacularidad del protagonista pero que restan intensidad a lo narrado. Bajo todo este prisma, Spider-Man: Homecoming se revela como un entretenimiento sólido que plantea las bases para un futuro que promete más de lo que ofrece este primer film. Demasiados personajes enturbian el estreno de uno de los mejores Spider-Man (si no el mejor) del cine, y la labor del director, buena en algunos momentos dramáticos, se pierde en las secuencias de acción. Eso por no hablar de lo que dirán los fans acerca del cambio de nombre de algunos personajes fundamentales en el imaginario arácnido o de ese final que parece destruir una dinámica que en los cómics ha funcionado durante décadas. Todo está por comenzar, y desde luego todo es mejorable.

Nota: 6,5/10

Trepamuros, lanzarredes, arañas… ‘Spider-Man’ regresa a casa


Último fin de semana de julio y uno de los más importantes en lo que a grandes estrenos se refiere. O al menos, de los más esperados por el público en general. Este viernes, día 28, aterriza en la cartelera española uno de los superhéroes más conocidos y más importantes de la cultura popular norteamericana, y lo hace regresando a la Casa de las Ideas que le vio nacer. Habrá quienes no consideren este estreno tan relevante, pero he aquí un dato: este es uno de los fines de semana con menos estrenos de los últimos meses, y ninguno de los títulos que llegan a las pantallas parece querer hacer frente a la principal novedad.

Dicha novedad es Spider-Man: Homecoming, nueva aventura del trepamuros de Marvel producida en esta ocasión por la propia compañía y que, a diferencia de reinicios anteriores, no narra los orígenes del personaje, sino que le sitúa momentos después de lo ocurrido en Capitán América: Civil War (2016). El joven héroe trata de volver al instituto y hacer vida normal, pero sus sueños de convertirse en un Vengador le llevarán a enfrentarse al Buitre, un nuevo villano contra el que no solo deberá dar lo mejor de sí, sino que deberá encontrar el verdadero significado de ser Spider-Man. Aventura, acción, humor y espectacularidad es lo que propone Jon Watts (Coche policial), que se pone tras las cámaras para dirigir a Tom Holland (Z, la ciudad perdida), Michael Keaton (El fundador), Robert Downey Jr. (El juez), Zendaya (serie Shake it up!), Marisa Tomei (La gran apuesta), Jon Favreau (#Chef), Gwyneth Paltrow (Mortdecai), Jacob Batalon (North Woods) y Tony Revolori (Mesa 19), entre otros.

También norteamericana es Diario de Greg: Carretera y manta, nueva adaptación a la gran pantalla de los libros de Jeff Kinney que narra cómo el protagonista logra convencer a su familia para hacer un viaje con motivo del 90 aniversario de su abuela. En realidad, lo que pretende es participar en una convención de videojuegos, pero sus planes no saldrán como los tenía previstos. David Bowers (Astro Boy) dirige esta comedia familiar protagonizada por Alicia Silverstone (King Cobra), Tom Everett Scott (La ciudad de las estrellas), Jason Drucker (Barely lethal), Charlie Wright (Ingrid goes west) y Joshua Hoover (Dos buenos tipos).

En lo que a estrenos europeos se refiere, desde Francia llega 50 primaveras, comedia dramática dirigida por Blandine Lenoir (Zouzou) cuya trama gira en torno a una mujer de 50 años cuya vida parece estanca. Separada y recientemente en el paro, recibe la noticia de que va a ser abuela. Todo podría cambiar, sin embargo, al reencontrarse con un amor de juventud, lo que podría ser un momento idóneo para iniciar una nueva vida. El reparto está encabezado por Agnès Jaoui (Un cuento francés), Thibault de Montalembert (Monsieur Chocolat), Pascale Arbillot (Pension complète), Sarah Suco (Un amor de verano) y Lou Roy-Lecollinet (Tres recuerdos de mi juventud).

España tiene esta semana un representante, la cinta de terror Inside. remake de la francesa A l’intérieur (2007), su historia arranca cuando una joven viuda que perdió a su marido y parte de su audición en un accidente de coche vive aislada en una casa de los suburbios y está a punto de dar a luz. La noche de Navidad recibe la visita de una misteriosa mujer que está dispuesta a matarla para quitarle al bebé, lo que despertará en ella una furia que nunca creyó tener. Miguel Ángel Vivas (Extinction) dirige esta historia en cuyo reparto encontramos a Rachel Nichols (Tokarev), Ben Temple (Matar el tiempo), Laura Harring (Ice scream) y Stany Coppet (Mortem).

En cuanto a las novedades procedentes del resto del mundo, destaca la argentina El invierno, ópera prima de Emiliano Torres que aborda el cambio generacional en una estancia patagónica, donde un viejo capataz es despedido y sustituido por un joven peón. El cambio no será fácil para ninguno de los dos, y empeorará con la llegada del invierno, que cada uno deberá superar a su modo. Entre los principales intérpretes de este drama de 2016 se hallan nombres como los de Alejandro Sieveking (Fragmentos de Lucía), Pablo Cedrón (Boca de pozo), Cristian Salguero (Paulina), Adrián Fondari (Jauja), Mara Bestelli (Tesis sobre un homicidio) y Violeta Vidal.

Por último pero no menos importante, Australia y Vanatu producen Tanna, drama romántico ambientado en una remota isla del Pacífico Sur que compitió en los Oscar como nominada a Mejor Película Extranjera. Todo comienza cuando una joven es obligada a casarse con un guerrero de otra tribu a pesar de su amor por el nieto del jefe de su propio poblado. La situación llevará a un amor prohibido que les obligará a huir para poder estar juntos, siendo perseguidos tanto por su tribu como por los guerreros enemigos que quieren acabar con sus vidas. Martin Butler y Bentley Dean debutan en la ficción con esta cinta protagonizada por los miembros de las tribus Mungau Dain, Marie Wawa, Marcelino Rofit, Albi Magia, Lingai Kowia y Mikum Tainakou.

‘Capitán América: Civil War’: Una historia con espectáculo


Capitán América y Iron Man se enfrentan cara a cara en 'Capitán América: Civil War'.Esto de que los superhéroes se enfrenten unos a otros parece estar de moda. Tampoco es de extrañar, dado que una vez comprendido que los buenos siempre derrotarán a los malos, queda por dirimir qué buenos son mejores que otros, y para ello nada mejor que un combate. Ahora bien, lo que también es necesario dilucidar son los motivos de dicha lucha y su resultado final. Y en el caso de la nueva película de Anthony y Joe Russo (Bienvenidos a Collinwood), el fondo ha resultado casi mejor que la forma, a diferencia de la lucha de titanes de DC que se pudo ver hace algunas semanas.

Capitán América: Civil War es, ante todo, un thriller, una cinta de intriga con secuencias de acción perfectamente integrada y con ciertas dosis de drama. La trama juega en todo momento al despiste con el espectador y el grupo de héroes que en ella aparecen, convirtiendo la cinta más en una especie de nueva entrega de ‘Los Vengadores’ que en una cinta sobre el supersoldado de Marvel. Pero dejando eso a un lado, la elaboración de la historia termina resultado muy superior a lo visto habitualmente en estos films, más próxima a la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan que a obras como, incluso, ‘Iron Man’.

Una intriga que, además, justifica espléndidamente las motivaciones de todos y cada uno de los personajes a través de una persecución sin cuartel que termina, como bien reza el título, en una lucha fratricida cuyas consecuencias son incalculables, al menos para los no duchos en esta materia. Pero del mismo modo que el contenido es brillante, la apuesta narrativa de los hermanos Russo está excesivamente encorsetada. No es una mala narrativa, al contrario, pero da la sensación de que se podría haber sacado mucho más partido, por ejemplo, al combate entre superhéroes, por no hablar de otras persecuciones.

Este extremo puede que reste algo de brillo a Capitán América: Civil War, pero por supuesto no logra contrarrestar su enorme calidad, lo cual demuestra una vez más que un buen guión es la base de cualquier buen film. El modo en que todo se integra en una trama con un giro argumental final notablemente interesante es digno de aplaudir, sobre todo en un momento en el que las cintas de superhéroes parecen un poco abandonadas en ese sentido. Y para los fans de Spider-Man: sus pocos minutos en pantalla es de lo mejor de la cinta, lo que habría que tomarse como una promesa para el futuro del trepamuros. En definitiva, un entretenimiento sin parangón con más fondo que forma. ¿Se puede pedir algo más a estas películas?

Nota: 8/10

‘The Amazing Spider-Man: El poder de Electro’: la impotencia del héroe


Peter Parker se enfrentará a poderosos enemigos en 'The Amazing Spider-Man: El poder de Electro'.No sé si es casualidad o que la experiencia es un grado, pero si algo comparten las dos trilogías sobre el superhéroe arácnido es que, al menos por ahora y a falta de que llegue la tercera de la nueva saga, las segundas partes superan lo visto en las primeras. En el caso concreto que nos atañe el director Marc Webb ((500) días juntos) evidencia los motivos por los que fue elegido, y que tienen más que ver con el aspecto dramático de la historia que con sus efectos y su dinamismo. La cinta gana peso emocional, recupera conceptos clásicos del personaje al mismo tiempo que reinventa otros y propone nuevas vías inexploradas hasta ahora. Lo cual no quiere decir, claro está, que sea una cinta perfecta.

En líneas generales, The Amazing Spider-Man: El poder de Electro combina sabiamente la dual naturaleza del protagonista, un Andrew Garfield (Nunca me abandones) que vuelve a demostrar la complicidad que tiene con el personaje. El drama, ya sea en forma de respuestas del pasado o promesas del futuro, encuentra los huecos necesarios entre las espectaculares secuencias de acción (en las que, todo sea dicho, se abusa de la cámara lenta) para conformar una historia que no solo retoma las incógnitas dejadas por la primera parte, sino que abre otras nuevas. Incluso se permite el lujo de anticipar la llegada del grupo de villanos más importante del mundo del cabeza de red.

Dicho drama, por cierto, es lo que define por encima de cualquier otro aspecto la nueva aventura del trepamuros. A medida que pasan los minutos (puede que demasiados minutos) una sospecha de tragedia inevitable se cierne sobre el desarrollo dramático, generando cierta incomodidad en el espectador que, tanto si conoce las historias en papel como si no, no se resuelve hasta el final. El film vuelve a abordar de forma magistral (la imagen de la telaraña con forma de mano es sencillamente insuperable) la impotencia de un joven superhéroe al que la vida le demuestra una y otra vez que no es invencible, y que sus poderes no son nada ante el destino que le aguarda.

Hay que decir, empero, que si bien la cinta gana en dramatismo, sigue pecando de los errores que ya se vieron en su predecesora. Por fortuna, el traje ha vuelto a senderos más clasicistas, pero la distinción entre Peter Parker/Spider-Man sigue siendo casi inexistente, utilizando la personalidad algo cómica y burlona característica del superhéroe en ambos aspectos de su vida. Igualmente, la presencia de hasta tres villanos (en la práctica son dos, pero bueno) no hace sino impedir un mejor desarrollo de los personajes, restando fuerza a unos enemigos, por otro lado, muy logrados.

Desde luego, The Amazing Spider-Man: El poder de Electro tiene todavía muchas aristas que pulir, pero eso no impide que sea un espectáculo de lo más entretenido y recomendable. Los más puritanos posiblemente no terminen de comulgar con el origen de algunos villanos, caso del Duende, pero eso no debería ser un obstáculo para encontrar en esta segunda parte una gran obra sobre el personaje, capaz de captar el dinamismo de los movimientos del héroe y su lado más trágico en un único y bien armado conjunto. Solo cabe esperar que la tercera entrega siga esta senda y que se olvide, en todo caso, de la terrible manía de introducir más de un villano en la función, algo que normalmente siempre ha tenido terribles consecuencias.

Nota: 7,5/10

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