Crepúsculo sigue mordiendo la taquilla, aunque con menos fuerza


Fin de semana de pocas sorpresas. Como ya dijimos, los títulos que llegaron el viernes contaban con nombres de peso que, en ocasiones anteriores, han atraído a los espectadores. Empero, la presencia de La saga Crepúsculo: Amanecer. Parte II y la temática de las historias recién llegadas no hacía presagiar resultados demasiado positivos, y en cierto modo así ha sido. La mejor parada ha sido la propuesta española, Fin, mientras que las demás se quedan lejos de los puestos más altos del ranking, algunos incluso sin llegar a colarse entre los 10 primeros. Es más, ni siquiera la conclusión de la saga romántica ha sabido mantener la fuerza de su estreno, como veremos a continuación. En total, 8,5 millones de euros que se quedan lejos de lo recaudado el fin de semana anterior y que suponen un 27,3% menos que hace un año.

Si atendemos a las cifras particulares de cada película, esta segunda parte de Amanecer pierde un 60% respecto a su estreno, lo que implica un total de 3,64 millones de euros, que completan un total de 15 millones. En apenas 10 días ya se ha colado entre los títulos más taquilleros del año en España, por lo que no sería de extrañar que terminase siendo la que más recaudación consiga. Por ahora ya han acudido a las salas más de 2 millones de espectadores. Y junto a ella, repitiendo en segunda posición, encontramos Lo imposible, que desciende un 30% y demuestra una semana más su buena salud en la taquilla. 824.000 euros que se suman a la taquilla previa para hacer un total de 38,4 millones de euros, teniendo a tiro de piedra los 40 millones y, por qué no, los 45 millones de euros.

La medalla de bronce es para otra española, el estreno Fin, que deja 631.000 euros en 269 cines, una media de 2.346 euros, unos datos que no son malos pero que se quedan algo lejos de lo obtenido por otros estrenos españoles de este año. Va a depender mucho de los comentarios de la gente (que no son excesivamente buenos) y del interés que pueda suscitar tras el estreno, pero no parece demasiado factible que alcance los 5 millones de euros. Hotel Transilvania se queda cerca de esta recaudación y ocupa la cuarta plaza. En concreto, 593.000 euros que hacen un total de más de 10 millones de euros, que podrían subir hasta los 11 o 12 millones, y que se verá irremediablemente afectada por el inminente estreno de otros títulos de animación para los más jóvenes.

Por su parte, Skyfall desciende hasta la quinta posición con los 510.000 euros recaudados este último fin de semana. Suma ya un total de 9,45 millones de euros, siendo relativamente sencillo que se quede rondando los 12 millones de euros. Otra cinta de animación que se verá afectada por los estrenos de los próximos días es Campanilla y el secreto de las hadas, que supera los 2 millones de euros gracias a los 443.000 euros de los tres días aquí analizados.

Dos estrenos copan los siguientes puestos. Por un lado, El hombre de los puños de hierro, que consigue 316.000 euros, cantidad que será vista por algunos como positiva y por otros como algo decepcionante. No hay que perder de vista que su público objetivo es muy concreto, y otros intentos relativamente similares han corrido una suerte parecida. Habrá que ver si logra llegar hasta Navidades y cómo le afectan las vacaciones, pero todo hace indicar que no llegará a superar los 3 millones de euros. Por otro lado, Clint Eastwood (Space Cowboys) y su Golpe de efecto se quedan en la séptima posición con 285.000 euros repartidos en unas 100 salas. Desde luego, la temática del béisbol no es que sea el mejor atractivo para los espectadores europeos, por lo que no sería de extrañar que la recaudación final se quedara en torno al millón de euros.

Por último, ArgoEn la casa registran los menores descensos de este top 10. En concreto, el thriller de Ben Affleck (Daredevil) pierde un 20% respecto al fin de semana anterior y suma, en total, 2,91 millones de euros. Por su parte, la intriga francesa, con un 24% menos que hace siete días, logra 950.000 euros, cifra muy próxima a la definitiva.

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La taquilla se mantiene inmóvil a la espera de la saga Crepúsculo


Que el fin de semana pasado iba a ser, en cuestión de taquilla y de movimientos dentro de los títulos más vistos durante esos tres días, un tiempo “de reflexión” parecía algo cantado a tenor de los estrenos que llegaban y, sobre todo, de la distribución que iban a tener. Solo la cinta de animación Campanilla y el secreto de las hadas tuvo más de 400 copias, quedándose el resto muy lejos de dicha cantidad. Por tanto, todo hacía prever que Lo imposible repetiría como la cinta más vista, y así ha sido. El morbo podía radicar en comprobar si alguno de los títulos más potentes intercambiarían sus posiciones. Así pues, pocos cambios y mucha expectación ante el estreno el próximo viernes 16 de noviembre del último capítulo de la saga Crepúsculo.

Pero volviendo al ranking de la taquilla española, como decimos el tsunami de J. A. Bayona (El orfanato) vuelve a estar, por quinta semana consecutiva, en lo más alto. Cae un 39%, es verdad, pero eso representa 2,17 millones de euros, cifra que completa los 35,7 millones de euros en total dejados en las taquillas por más de 5 millones de espectadores, datos que no hacen sino confirmar el tremendo éxito de la película española. Parece fácil que alcance los 40 millones, y su tope vendrá definido en buena medida por la forma en que aguante el tirón de los próximos estrenos.

El segundo puesto es, de nuevo, para Skyfall, que reduce su recaudación un 43% respecto al mismo periodo de la semana anterior, es decir, 1,78 millones de euros que forman un total de 7,51 millones. Es más que probable que supere con holgura los 10 millones de euros al final de su recorrido, por lo que supone un éxito mayor en España del que tuvieron las dos anteriores entregas de la saga Bond protagonizadas por Daniel Craig (Invasión). Por su parte, Hotel Transilvania repite en la tercera posición con 1,43 millones de euros (-45%), que se suman a un total de 8,3 millones. Dado que el total recaudado en el fin de semana ascendió a unos 9 millones de euros, estos tres films recaudaron el grueso de la misma, y son además los únicos que superan el millón de euros de recaudación.

La cuarta película más taquillera es uno de los estrenos, la ya mencionada Campanilla y el secreto de las hadas, que logra 813.000 euros en 430 cines, es decir, una media de 1.873 euros. En principio no tendría problemas para aguantar durante algunas semanas ya que su público objetivo no va a tener nuevas propuestas hasta prácticamente el periodo de Navidad, por lo que podría llegar a los cinco millones de euros. Tras ella, y a bastante distancia, se encuentra Argo, que en su segunda semana presenta un comportamiento bastante bueno (solo baja un 12%) y logra 441.000 euros. Por ahora lleva ya 2,17 millones de euros en total.

Y mientras que Las aventuras de Tadeo Jones siguen manteniendo el pulso a los nuevos estrenos, ya sean en imagen real o en animación, gracias a un sexto puesto, en el séptimo lugar encontramos otro film que mantiene el tipo más o menos bien. Nos referimos a Sinister, que desciende un 34% y se queda en poco más de 400.000 euros recaudados el pasado fin de semana. Aunque si algo destaca en esta parte baja del top 10 es el estreno de En la casa en el puesto octavo. Con apenas 69 pantallas logra una recaudación total de 321.000 euros, lo que deja una muy buena media de 4.660 euros. Parece evidente que su límite máximo no superará en exceso el millón de euros (si llega), pero las buenas sensaciones que deja el film francés hacen pensar en un recorrido a largo plazo.

El ranking de esta semana se cierra con otro estreno y un mantenimiento. Los amos del barrio se quedan en el penúltimo lugar con 225.ooo euros, una cifra que se antoja algo pobre a tenor de la publicidad y el atractivo de sus actores, que no hace demasiados años atraían a los jóvenes a las salas. Visto lo visto, y con la inminente llegada de Crepúsculo, es más que probable que no alcance el millón de euros final. Finalmente, El ladrón de palabras desciende un 29% para presentar un registro total de poco más de medio millón de euros, y no parece que su cantidad definitiva se aleje demasiado de estas cifras.

‘Skyfall’ no mueve a ‘Lo imposible’ de lo más alto de la taquilla


No pudo ser. Lo nuevo de James Bond llegaba con la ventaja de un largo fin de semana de cuatro días, pero la tarea de superar a Lo imposible se ha convertido, precisamente, en misión imposible. Lo cual, por cierto, no deja de ser una magnífica noticia para el cine español, que está teniendo en este 2012 uno de sus mejores años en lo que a crítica y público se refiere. Un mes lleva ya en lo más alto la película de J. A. Bayona (El orfanato), y sus cifras mantienen una robustez inusitada en estos tiempos de crisis, actualmente solo desafiada por otro título español, Las aventuras de Tadeo Jones.

Así, Skyfall se tiene que conformar con el segundo puesto. El drama protagonizado por Naomi Watts (The Ring) y Ewan McGregor (Amelia) repite como el film más taquillero del fin de semana con 3,58 millones de euros, un 20% menos que, en cualquier caso, deja un balance total de 32,79 millones de euros. Por ahora, y a falta de estrenos desafiantes en los próximos días, su límite podría estar en los 50 millones, e incluso superarlos. Volviendo a James Bond, la cinta de Sam Mendes (Revolutionary Road) se estrenaba en 639 salas, en las que ha logrado 3,1 millones de euros (5,08 millones si se cuentan los dos días festivos). Una buena media de 4.851 euros por sala que hace presagiar un buen recorrido comercial, pudiendo tener su límite en unos 30 millones de euros, aunque habrá que comprobar si su fuerza no es cosa del lanzamiento.

En tercera posición encontramos Hotel Transilvania, que curiosamente repite cantidad respecto al fin de semana anterior, es decir, 2,6 millones de euros. En total, 6,6 millones de euros y cerca del millón de espectadores, lo que podría situar su resultado final entre los 20 y los 25 millones de euros. A partir de este momento los resultados registrados por los títulos de este top 10 distan mucho. Sin ir más lejos, otro de los estrenos, Sinister, se queda en 620.000 euros repartidos en 212 salas, lo que implica una media de 2.960 euros. Ni siquiera este puente de Todos los Santos ha servido para mejorar mucho su comportamiento, pues entre los cuatro días la cantidad no supera el millón de euros. Es más que posible que la cinta se desinfle a lo largo de las semanas, por lo que alcanzar los 10 millones de euros sería bastante utópico.

El quinto puesto lo ocupa Argo, que en su segunda semana desciende un 28% hasta el medio millón de euros, lo que sumado a lo acumulado anteriormente hace un total de 1,58 millones de euros, cifra relativamente buena para el tipo de film que es. Sea como fuere, no es muy probable que sobrepase con holgura los cinco millones al final de su andadura comercial. La que sigue sorprendiendo, y van ya 10 semanas, es Las aventuras de Tadeo Jones. Al inicio del texto mencionábamos que solo estos títulos españoles parecían aguantar el tirón de los nuevos títulos, y las cifras lo demuestran. La película de animación es la única que mejora respecto a la semana anterior (12%), y consigue 0,47 millones de euros. En total, más de 17 millones y unos 2,55 millones de espectadores. Con un poco de suerte alcanzaría los 20 millones.

Uno de los films que más desciende este último fin de semana es Looper, sin duda afectado por la llegada de 007. Con un -51%, esta cinta de ciencia ficción se queda en 270.000 euros y un total de 2,35 millones de euros, por lo que tiene difícil superar los 5 millones. Un poco más abajo, en octavo lugar, hallamos otro estreno, El ladrón de palabras, que llegó con una distribución algo reducida (144 salas, la menor del top 10) y obtuvo 0,21 millones de euros, lo que arroja una media que no llega a los 1.500 euros, datos todos ellos que no presagian un futuro demasiado halagüeño.

Cierran este ranking dos títulos muy dispares. Por un lado, El fraude, que logra 180.000 euros (-40%) y acumula ya 3,41 millones de euros; por otro, Paranormal Activity 4, que registra la mayor caída respecto al fin de semana anterior, un 64%. Apenas 130.000 euros es lo que ha dejado este fin de semana festivo (y de terror), lo que completa una cifra de 2,08 millones de euros, que se antoja bastante definitiva para la última entrega de esta saga.

La primera película de… Sam Mendes: ‘American Beauty’


Resulta muy complicado para un realizador que afronta su primer largometraje conseguir que su obra tenga una repercusión más o menos notable. No digamos ya que sea un éxito incomparable. Pero conseguir que una ópera prima alcance la categoría de clásico, de obra clave para el cine posterior y, sobre todo, que obtenga los premios más importantes alrededor del mundo, es conseguir una hazaña al alcance de muy poca gente. Tal vez sea por eso que la elección de Sam Mendes como director del último James Bond, Skyfall, estuvo rodeada de cierta expectación por ver de qué era capaz un director al que se conoce, sobre todo, por su forma de abordar el drama. Género, por cierto, que centró su primera película, American Beauty, allá por 1999, con la que no solo copó su carrera con los premios y el reconocimiento que a muchos otros artistas les cuesta lograr durante décadas, sino que definió un lenguaje cinematográfico muy personal.

Con todo y con eso, posiblemente el punto más débil del film sea su guión, obra de un Alan Ball (serie True Blood) también primerizo en esto de los largometrajes. El libreto sigue la vida aparentemente perfecta de un hombre de clase media, acomodado, con una bella mujer y una hija adolescente. Sin embargo, a medida que se profundiza en el núcleo familiar la historia desvela que la tranquilidad que rodea a los tres es en realidad una máscara de cara a la sociedad para ocultar un matrimonio desunido en el que él se siente despreciado y ella atrapada, y con una hija a la que no comprenden ni escuchan. Todo narrado por el propio protagonista en uno de los planos iniciales más hermosos de los últimos años (y que plantea una sorpresa que no se desvela hasta el clímax del tercer acto).

Sin duda, lo más recordado de este film protagonizado de forma magistral por Kevin Spacey (K-Pax. Un universo aparte), trabajo por el que consiguió el Oscar, y Annette Bening (Bugsy) es precisamente el preciosismo de sus planos, en concreto de las secuencias oníricas en las que el protagonista fantasea con la amiga animadora de su hija. Si todo el metraje desprende una elegancia formal y en el diseño de producción que contrasta con el trasfondo de los personajes, es en estos sueños eróticos donde Mendes explota al máximo su manejo del color y los claroscuros para ofrecer algunos de los momentos que ya son parte inmortal del cine. Del mismo modo, el simbolismo de los pétalos de rosas, flor asociada a su mujer a través del jardín que cuida con más esmero que a su propia hija, da una idea de esa contradicción interna que siente el personaje, y que en más de un diálogo se plantea sin demasiado éxito, incluyendo la resolución de la trama.

Ya que mencionamos la trama, cabe explicar que el film, en sí mismo, puede pecar de un exceso de contenido dramático y moral en detrimento de un desarrollo dramático más puro y lineal. American Beauty es uno de los mejores films de los últimos 15 años, si no el mejor. La forma de presentar a los personajes y, sobre todo, la sutileza y seriedad con la que aborda esa doble moral de la sociedad americana en la que las apariencias importan más que el estado de ánimo de los individuos (y que es el verdadero punto fuerte del conjunto) no deja lugar, empero, a un desarrollo pleno de los conflictos y de las líneas secundarias. Por poner un ejemplo, la historia de amor de la hija (interpretada por Thora Birch) y el hijo del nuevo vecino (Wes Bentley) queda reducida a meras pinceladas cuando, en cierto modo, es uno de los conductores del impactante final.

Un punto de vista único

Dicha problemática, si es que puede denominarse así, viene dada por el protagonista, aunque pueda parecer incoherente. La necesidad del guionista por centrarse en la vida del protagonista casi de forma exclusiva (su figura está presente en prácticamente todas las secuencias, ya sea de forma física o no) impide ese desarrollo de los arcos dramáticos. En cierto modo, incluso la historia principal avanza de forma abrupta hacia su desenlace, utilizando los momentos más dramáticos como detonantes de la acción.

No es de extrañar. La definición del personaje de Spacey es, en cierto modo, lo único que evoluciona a lo largo del film. De la amargura a la indiferencia, y de esta a la libertad individual, todas sus emociones centran la atención del espectador de forma tan absorbente que, en realidad, poco importa la profundidad del resto de personajes. Afortunadamente, todos ellos ofrecen un grado de complejidad tal que conforman un microcosmos tan interesante como único. Cabe destacar aquí también la labor de Chris Cooper como el padre del personaje de Bentley, un militar chapado a la antigua que pega a su hijo para endurecerle frente a la vida y que no soporta la homosexualidad, otro de los conceptos que definen a la perfección la doble moral del film.

Pero estos desajustes en el desarrollo dramático, al final, no son sino un problema secundario ante la fuerza de los personajes y la labor de Mendes tras las cámaras, auténtico artífice de esta joya del séptimo arte. En efecto, los personajes y sus encontradas personalidades no hacen sino reflejar una sociedad hipócrita, cínica y acobardada donde, como ya hemos dicho, lo fundamental son las apariencias. Alan Ball desarrolla en su guión una dura crítica contra ese modelo de familia norteamericana acomodada en algún barrio residencial. Todo es fachada; todo se mueve en torno a ese ideal de felicidad que venden las publicidades y que no ahondan en los problemas familiares y morales que surgen de la mala relación entre los individuos.

Si a esto se suma esa elegancia formal a la que antes nos referíamos, esa crítica se acentúa aún más si cabe. Todo es impoluto, de un blanco virginal que da miedo tocar por si desaparece. Incluso un personaje tan atrevido como el de la animadora se revela asustadizo. La estética de los encuadres, de los escenarios y de la iluminación ahondan en el sentimiento de estar ante una doble lectura de la vida en sociedad, ante un mundo que se antoja extraño de lo perfecto que es. Un trabajo que da sus frutos en el desenlace de la historia, seco y sin alardes, que confirma las sospechas del espectador: que esa belleza americana de la que habla el título es tan efímera como la belleza física de un cuerpo joven.

‘Skyfall’: Bond encuentra sus lugares más oscuros


Han pasado 50 años, 23 películas (y otras tantas ocasiones en las que ha salvado al mundo) y muchos villanos muertos. Y, de lejos, es en la nueva película en la que James Bond es más James Bond. El personaje interpretado por Daniel Craig (Resistencia) por tercera vez consecutiva se mira en el espejo de las novelas de Ian Fleming para ser más fiel al original literario, dejando a un lado ese carácter dandy y seductor de sus predecesores y explotar su lado más cínico, oscuro y alcohólico. Pero no es el único cambio en este Skyfall que dirige de forma magistral Sam Mendes (Jarhead).

De hecho, lo que más llama la atención de este Bond 23, nombre que tuvo el proyecto durante bastante tiempo, es su falta de pirotecnia y su diálogo directo con el espectador, convirtiendo al personaje en un ser más realista, sin que eso evite ciertos excesos propios de la serie. Por supuesto, existe acción, y con un estilo muy marcado, pero esta no acapara la atención de una historia que, aunque puede parecer sencilla, posee un trasfondo mucho mayor, sobre todo si se tiene en cuenta los cambios que produce en las futuras entregas del agente secreto más famoso del mundo. En este sentido es fundamental la labor de Javier Bardem, villano de la función y un personaje que ya ha entrado en los anales de la saga como uno de los más complicados y siniestros antagonistas del trajeado agente secreto. Su claridad de intenciones, su intencionado amaneramiento y su detallada planificación elevan al personaje casi por encima del resto, de lo que es responsable, en buena medida, el propio actor, que ofrece otro trabajo sublime.

Este nuevo Bond supone, en cierto modo, el final de una etapa. Más allá de la introducción de nuevos personajes y la pérdida de otros, este Skyfall es la última entrega de una trilogía que comenzó con 007: Casino Royale y que narra los inicios del personaje. Con lo ocurrido a lo largo de sus cerca de dos horas y media se retoman los elementos más clásicos de la saga, incluyendo la famosa secretaria con la que Bond tontea sin éxito. Aunque no es el único homenaje que contiene el film. Frases, secuencias e incluso vehículos refuerzan esa sensación de devolver al personaje a un estado original, aunque modificando la interpretación que el espectador tendrá de él a partir de ahora.

Y de eso tiene gran parte de culpa la labor de Mendes. Gracias a ese estilo personal y elegante que imprime a todas sus imágenes, la nueva entrega de James Bond contiene, ya desde el principio, una serie de recursos únicos, hermosos y dramáticos que confieren a la película un estrato de interpretación mayor. Baste como ejemplo la presentación tanto del protagonista como del antagonista, ambos acercándose a cámara, o algunos combates a contraluz en el que lo único que se aprecia son las siluetas. La filmografía del director constata un estilo narrativo preciosista, casi pictórico, y eso aplicado a una saga como esta no hace sino convertir al film en una pieza tan extraña como continuista. Sin duda, una de las mejores entregas de los últimos años a la que pocas cosas se le pueden achacar (la mayoría secundarias) si se tiene en cuenta que estamos ante una película algo atípica en comparación con las anteriores aventuras del agente secreto. Aunque algo sí hay en común con las demás: los títulos de crédito iniciales, una auténtica joya.

Nota: 8/10

James Bond llega con la misión de superar ‘Lo imposible’ de Bayona


En buena parte de España este fin de semana será más largo de lo normal debido a la festividad de Todos los santos de mañana. Por ese motivo los estrenos que, en teoría, deberían de llegar el viernes 2 de noviembre se adelantan a hoy, miércoles 31 de octubre. Y nada mejor que cuatro días para disfrutar de los numerosos y variados estrenos que inundarán la cartelera… con permiso del tsunami de Bayona y Lo imposible. De entre todos ellos destaca casi en exclusiva lo nuevo de James Bond, un título más que apetecible que ha abierto boca gracias a sus trailers y al adelanto de su tema principal, interpretado por Adele. Pero hay mucho más: una de terror, un drama educativo, una intriga literario y cine español, mucho cine español.

De hecho, la nueva entrega del agente secreto más famoso y longevo de la historia del cine tiene una importante presencia española, la de Javier Bardem (Mar adentro) como el villano de la función. Con el nombre de Skyfall, Bond llega ya a su aventura número 23, en esta ocasión dirigida por Sam Mendes (Camino a la perdición). Su trama comienza con una misión fallida de Bond que deja al descubierto la identidad de varios agentes del MI6. Dado por muerto, deberá regresar cuando la sede de la agencia de espionaje sea atacada por alguien del pasado de M, superior de 007, lidiando con las amenazas externas e internas provenientes del propio Gobierno. Daniel Craig (Resistencia) vuelve a enfundarse el traje en esta entrega que, según parece, se aleja del estilo de otra famosa saga, la de Jason Bourne, para erigirse con un estilo único. Junto a Craig y Bardem, rostros conocidos de la saga y muchos otros nuevos y de gran relevancia: Judi Dench (Diario de un escándalo) repite como M, mientras que Ralph Fiennes (Escondidos en Brujas), Ben Whishaw (El perfume) y Naomie Harris (28 días después…) se incorporan en esta película.

Junto a ella llega, además, El ladrón de palabras, drama romántico escrito y dirigido a cuatro manos por Brian Klugman y Lee Sternthal en la que es la ópera prima para ambos. Protagonizada por un reparto coral realmente interesante, la cinta gira en torno a un joven escritor que encuentra el éxito con una novela. El problema surge cuando un anciano asegura que la historia está plagiada de una que él mismo escribió hace años, relatando los hechos que inspiraron los pasajes del libro. Historia de dos épocas y de dos amores, está protagonizada por Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas), Jeremy Irons (El reino de los cielos), Dennis Quaid (El día de mañana), Zoe Saldana (Avatar), Olivia Wilde (In time), John Hannah (La Momia) y J. K. Simmons (Spider-Man).

La tercera en discordia es una de terror, y a tenor de lo visto en sus primeras imágenes, promete. Sinister sigue las desventuras de un escritor, padre de familia, que se muda a una casa en busca de la inspiración para su nuevo libro. Allí encuentra unos rollos de película en los que se ve a la familia que antes ocupaba la casa y que murió en extrañas circunstancias en esas mismas habitaciones. Poco a poco empieza a descubrir que dichas imágenes esconden la razón de sus muertes. Dirigida por Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose), la película tiene como principal reclamo a Ethan Hawke (Gattaca), quien está acompañado por Juliet Rylance (Animal), Fred Dalton Thompson (En la línea de fuego) y James Ransone (Los próximos tres días), entre otros.

Para aquellos que prefieran el drama más social también se estrena, aunque con algo de retraso, El profesor (Detachment), film protagonizado por Adrien Brody (El pianista) que sigue la labor de un profesor sustituto que posee un auténtico don para empatizar con los alumnos, pero que nunca lo pone a prueba al no estar demasiado tiempo en un mismo centro. Todo cambia cuando llega a un instituto donde todos, incluida la Administración, vive en una constante apatía, por lo que su labor de enseñanza y su facilidad de contacto con los alumnos y profesores será más necesaria que nunca. Dirige el conjunto Tony Kaye (American History X), y en el reparto también encontramos a Marcia Gay Harden (Hacia rutas salvajes), James Caan (Misery), Christina Hendricks (Como la vida misma), Lucy Liu (El caso Slevin), Blythe Danner (Los padres de ella), Tim Blake Nelson (O Brother!), William Petersen (el inolvidable Gil Grissom de C.S.I.) y Bryan Cranston (Pequeña Miss Sunshine).

Entrando en los estrenos europeos, la única propuesta que llega a España es Submarine, co producción de 2010 entre Inglaterra y Estados Unidos. La historia sigue a un joven de 15 años que se plantea dos objetivos antes de su cumpleaños: perder la virginidad con una joven de la que está enamorada y lograr que su madre no deje a su padre por un antiguo amor del instituto. A medio camino entre la comedia romántica y el drama, la propuesta está dirigida por Richard Ayoade, en la que es su ópera prima. Basada en la novela de Joe Dunthorne (que el propio Ayoade adapta), la película está protagonizada por Craig Roberts (Jane Eyre), Yasmin Paige (Ballet Shoes), Noah Taylor (Vanilla Sky), Paddy Considine (Arma fatal) y Sally Hawkins (Nunca me abandones).

Centrándonos en la producción nacional, sin duda el título que más llama la atención es O apóstolo, cinta de animación que mezcla terror, humor y fantasía, y cuyos personajes toman los rasgos físicos de los actores que prestan sus voces. El argumento da inicio con la fuga de un convicto de la cárcel para encontrar un tesoro escondido hace años en un pueblecito de Galicia. Sin embargo, lo que allí se encontrará va más allá de lo que tenía previsto: siniestros ancianos, desapariciones extrañas o un siniestro sacerdote son algunos de los elementos con los que tendrá que lidiar antes de hacerse con el botín. Escrita y dirigida por Fernando Cortizo, supone su primer largometraje, y para la ocasión ha contado con varios nombres de peso del cine español: Carlos Blanco (Trastorno), Jorge Sanz (La niña de tus ojos), el difunto Paul Naschy (La herencia Valdemar), Geraldine Chaplin (Hable con ella), Luis Tosar (Los lunes al sol) y Manuel Manquiña (Los muertos van deprisa).

Del mismo modo, se estrena Vulnerables, primera película de Miguel Cruz Carretero en la que una joven diseñadora de éxito de Madrid se ve obligada a trasladarse a una finca familiar en La Mancha con motivo de la frágil salud de su primer hijo. Allí deberá enfrentarse a sus propios fantasmas del pasado, aunque la verdadera amenaza llegará de fuera y será mucho más real. Paula Echevarría (Luz de domingo) protagoniza este thriller en el que también encontramos a Joaquín Perles (La voz dormida), Álvaro Daguerre y Mara Blanco (serie MIR).

Los estrenos españoles se completan con El hombre de las mariposas, drama del 2011 en torno a un ex militar soviético que vive escondido en un apartado caserón entre viñedos debido a que se le acusa de tener relación la mafia del Este. Su vida cambia cuando recibe la inesperada visita de su conflictiva sobrina de 12 años, de la que deberá hacerse cargo. Ópera prima de Maxi Valero, la película está protagonizada por Sergio Caballero (9 meses), Claudia Silva ([REC]), Ana Milán (Al final del camino), Carlos Manuel Díaz (Luna caliente) y Vasilo Gandyuk.

La oferta de películas que llegan hoy se completa con el documental alemán Ralf König, rey de los cómics, un repaso a la trayectoria de este importante dibujante y humorista alemán cuya obra fue decisiva en los movimientos de la emergente comunidad gay de los años 70 en Alemania. Dirige la propuesta Rosa von Praunheim (Der rosa Riese).

Sam Mendes renueva la saga Bond con ‘Skyfall’


Las sagas cinematográficas sobre un personaje no suelen dejar mucho margen a la innovación visual, y mucho menos para cambiar el carácter de los personajes. Por supuesto, alguien tan longevo como James Bond, que lleva ya más de 50 años salvando al mundo, no es una excepción. Sin embargo, en los últimos años se ha permitido algunas bocanadas de aire fresco que han vuelto a colocarlo como uno de los mejores reclamos de la acción y la intriga. Títulos como GoldenEye (1995) o Casino Royale (2006) son dos claros ejemplos. La nueva entrega, la número 23, tiene a priori todos los elementos para continuar con dichos cambios. Y si hace algunos días aparecía el primer cartel promocional, ahora se presenta el trailer de esta Skyfall, en el que se puede comprobar que la mano de Sam Mendes ha tenido la libertad suficiente para no renunciar a su estilo tan personal.

Cierto es que la historia tiene algunas líneas narrativas y de estilo que deben mantenerse: trajes, armas, elegancia, secuencias de acción lo más espectaculares posible, gadgets imposibles, … Pero a pesar de todo, el director de American Beauty (1999) demuestra ya en estas primeras imágenes en movimiento que este nuevo Bond, que vuelve a interpretar Daniel Craig (con el que trabajó en Camino a la perdición – 2002), se mueve en un mundo algo diferente, más poético visualmente y mucho más emocionalmente comprometido de lo que estaba en sus anteriores incursiones en la gran pantalla. Y eso que desde la llegada de Craig el agente británico con licencia para matar más frío y seguro de si mismo de la historia parece mucho más humano.

La trama continúa la historia narrada en las dos anteriores entregas. En esta ocasión, Bond debe probar su lealtad a M cuando el pasado de ésta vuelve para acabar con ella. Por tanto, esta vez la amenaza no es solo contra el mundo, sino contra la propia agencia MI6, a la que deberá salvar nuestro agente 007. Y si actores como Craig o Judi Dench repiten en sus respectivos papeles, caras nuevas y muy conocidas se suman para crear un reparto de auténtico lujo, a saber: Ralph Fiennes (Ira de titanes), Albert Finney (Erin Brockovich), Javier Bardem (No es país para viejos), Naomie Harris (Piratas del Caribe. En el fin del mundo) y Ben Whishaw (El perfume) como un joven Q.

Desde luego, el título es muy esperado por los seguidores más fieles de la saga, pero también existe un alto interés en ver qué ha sido capaz de hacer un director como Mendes con un material como este. Y como decimos, visto este primer teaser-trailer de Skyfall, el resultado promete una visión muy particular de Bond. En efecto, el director de Revolutionary Road (2008) deja ver ya ese estilo ciertamente poético, centrado en el conflicto tanto interno como externo de los personajes, con una fotografía dura, fría y de tonos grises, capaz de jugar con las sombras y los colores como pocos autores lo hacen hoy en día.

Y ese estilo lo impregna todo: diálogos, acción, suspense. Llama mucho la atención que muchas de las secuencias de acción del film transcurren en escenarios donde la luz, y perdonen la expresión, brilla por su ausencia. Secuencias que, en varios momentos, quedan débilmente iluminadas por ráfagas de disparos y por luces azules o de otros colores. Por supuesto, también hay hueco para el estilo más clásico y espectacular. Habrá que esperar a ver este nuevo Bond, pero una cosa parece segura: afortunadamente, Mendes ha contado con la confianza necesaria para ofrecer una visión particular del personaje. Y eso, para bien o para mal, es de agradecer.

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