‘Ninja Turtles’: haciendo malabares entre la forma y el contenido


Megan Fox, rodeada de las 'Ninja Turtles' y del maestro Splinter.Hay historias que usan y abusan de los modernos efectos digitales. Sus detractores argumentan, no sin razón, que este tipo de films pierden parte de la esencia narrativa que debe tener toda historia. Dicho de otro modo, se centran más en lo vistoso que en lo emocional. Pero lo cierto es que también hay que saber contar historias con estas herramientas, y no todos los directores son capaces de lograrlo. E incluso dichos personajes digitales requieren de un mínimo de expresividad que, cuando falta, se nota. Y los antecedentes no escasean. Por eso la nueva versión de las Tortugas Ninja no debería ser denostada con un simple “uf, ¿otra más?”.

No quiere esto decir que sea un film excepcional, ni mucho menos. Su desarrollo es un tanto sencillo, apostando por esa moda tan actual de enlazar el pasado de todos los protagonistas para, posteriormente, encontrar justificación en sus recelos, sus amistades y sus comportamientos generalizados. Algo que desvirtúa un tanto la esencia de la historia original, pero quién más, quién menos, es esclavo de su tiempo. Y desde luego, los actores humanos, encabezados por Megan Fox (Jennifer’s body), no destacan precisamente por su amplio espectro interpretativo. Sobre todo ella, que queda convertida en un mero cliché de chica en apuros constantes por su irresistible curiosidad, algo que también trastoca un tanto al personaje original. En resumen, todo aquello que entendemos debería tener un buen film flojea a lo largo de la trama.

Empero, la labor de Jonathan Liebesman (Invasión a la Tierra), influido notablemente por el consejo del productor Michael Bay (Independence Day), maquilla dichos defectos en un alarde de vistosidad y entretenimiento puro y duro. Más allá de que el diseño de las criaturas es espléndido, el director logra algunas secuencias brillantes, como es el combate entre Splinter y Shredder (Tohoru Masamune, visto en Crosstown) o el dinamismo de las cuatro tortugas en casi todas sus apariciones, cada una de ellas con una personalidad propia destacada. Es esto lo que realmente atrae del film, que por otro lado se mantiene siempre en terreno conocido y poco experimental. Tal es el efecto disuasorio de las mencionadas tortugas que la sensación que deja el relato es aceptable, en un grado mayor o menor según se conozcan y atraigan sus orígenes.

Por ello, Ninja Turtles podría ser definida como lo que en realidad trata de ser: un entretenimiento sin pretensiones destinado al público joven. Sus defectos de fondo son compensados en buena medida por sus aciertos en la forma (el comienzo que narra la creación de las tortugas es bastante interesante). aunque en este sentido es conveniente aclarar que la balanza se inclinará hacia un lado u otro en función de lo que se espere de la historia. Desde luego, no creo que nadie entre en la sala esperando algún tipo de drama shakesperiano, pero todo puede ser. Lo mejor es sentarse y evadirse durante su ajustado metraje. Solo así se podrán disfrutar de los mejores momentos e ignorar algunos de los peores.

Nota: 6/10

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