Terror, comedia y mucha fantasía inundan la cartelera española


Hay pocos fines de semana a lo largo del año que puedan definirse casi en exclusiva por un género. Y hay que hacer un gran esfuerzo de memoria para tratar de recordar la fecha en la que ese género fue el terror. No digamos ya si añadimos a la combinación el humor y la ciencia ficción. Pues esa es la curiosa fusión que se da este viernes, 14 de agosto, en las salas españolas. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que no haya otras novedades.

Pero es extraño decir que el título más relevante es Little monsters, comedia de terror y ciencia ficción de 2019 que cuenta con capital estadounidense, británico y australiano. La trama del film no tiene desperdicio: un músico fracasado se ofrece como voluntario para acompañar a su sobrino a una excursión del jardín de infancia con el objetivo de lograr el afecto de su maestra. Pero sus intenciones se complican por la presencia de un competidor que, además, se encarga del show infantil más famoso del mundo. Lo que ninguno se espera es que un brote zombi inunde el lugar y deban unir fuerzas para proteger a los niños a toda costa. Abe Forsythe (Down under) dirige esta cinta protagonizada por Lupita Nyong’o (Black Panther), Alexander England (Alien: Covenant), Josh Gad (Asesinato en el Orient Express), Nadia Townsend (Restoration) y Kat Stewart (West of sunshine), entre otros.

Puramente estadounidense es Proyecto Power, cinta de acción con toques de ciencia ficción que llega en exclusiva a Netflix. Dirigida a cuatro manos por Henry Joost y Ariel Schulman (Viral), la historia gira en torno a un policía, una joven traficante y un expoliado con ansias de venganza que colaboran para detener a los fabricantes de una pastilla que libera los superpoderes de cualquier persona. Para hacerlo deberán tomar ellos mismos la píldora, aunque hay un riesgo: hasta que no se ingiere no se sabe qué va a ocurrir y si el efecto va a ser el esperado. Jamie Foxx (Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda), Joseph Gordon-Levitt (Snowden), Dominique Fishback (El odio que das), Rodrigo Santoro (Ben-Hur), Amy Landecker (El escándalo), Courtney B. Vance (El regreso de Ben) y Tait Fletcher (Sin piedad) encabezan el reparto.

También norteamericana, y también directa a la plataforma HBO, es la comedia Encurtido en el tiempo, cinta basada en un relato corto de Simon Rich, quien también escribe el guión de esta historia protagonizada por un trabajador con dificultades que emigra a Estados Unidos en 1920 para construir una vida mejor para su familia. Todo va bien hasta que un día, trabajando en la fábrica, cae en un tanque de pepinillos encurtidos y queda en salmuera durante 100 años. Conservado perfectamente y sin haber envejecido ni un día, decide buscar a sus familiares en el Brooklyn actual, descubriendo que su único pariente es su bisnieto. Brandon Trost debuta en el largometraje con este delirante film protagonizado por Seth Rogen (Casi imposible), Sarah Snook (El castillo de cristal), Sean Whalen (3 from hell), Jorma Taccone (Popstar) y Joanna Adler (Almost Paris).

Sin duda, la propuesta más delirante de la semana es Nekrotronic, film australiano de 2018 que combina humor, terror, ciencia ficción, demonios e internet para contar la historia de un trabajador del servicio de alcantarillado que descubre que es el único con la habilidad de detener el plan de una demoníaca corporación para devorar las almas de un millón de seres humanos a través de internet. Y es que el hombre pertenece a una estirpe de cazadores de demonios. Ahora, y con la ayuda de otros Nikromantes, deberá aprender a controlar sus nuevos poderes para enfrentarse a la mayor amenaza de la humanidad, si es que logra hacerlo mientras lidia con el fantasma de su mejor amigo, esquiva balas, cabras explosivas, rayos de plasma e, incluso, a su madre. Kiah Roache-Turner (Wyrmwood: La carretera de los muertos) dirige esta curiosa película entre cuyos actores encontramos a Ben O’Toole (Detroit), Monica Bellucci (Spectre), Tess Haubrich (Infini), Caroline Ford (Anti-Social), David Wenham (Piratas del Caribe: La venganza de Salazar) y Goran D. Kleut (Hasta el último hombre).

La cinta más internacional de la semana es El jardín secreto, drama familiar de corte fantástico que cuenta con capital estadounidense, británico, francés y chino. La trama, que adapta la novela de Frances Hodgson Burnett, tiene como protagonista a una niña de 9 años que vive con sus padres en la India. Cuando ellos mueren, la niña es enviada a vivir con su malhumorado tío en una mansión, donde la única compañía es una estricta ama de llaves y su enfermizo primo. Sola en una enorme vivienda con más de 100 puertas y un jardín amurallado, solo la fantasía le permitirá emprender una maravillosa aventura junto a su primo y un joven del pueblo. Dirigida por Marc Munden (Miranda), la película está protagonizada por Dixie Egerickx (The little stranger), Colin Firth (1917), Maeve Dermody (La hora señalada), Julie Walters (El regreso de Mary Poppins), Amir Wilson (serie Carta al rey) y Jemma Paowell (Circuito cerrado).

Desde Francia nos llegan las dos últimas propuestas de la semana. Quisiera que alguien me esperara en algún lugar es un drama romántico de 2019 que adapta el libro de relatos homónimo de Anna Gavalda, cuyo argumento gira en torno a una mujer que decide celebrar su 70 cumpleaños en su casa de verano junto a sus cuatro hijos. Allí, uno de ellos tomará una decisión que cambiará sus vidas para siempre. Arnaud Viard (Clara et moi) escribe y dirige esta cinta en la que también se reserva un papel en un reparto encabezado por Jean-Paul Rouve (Lola y sus hermanos), Alice Taglioni (La última locura de Claire Darling), Aurore Clément (Cegados por el sol), Benjamin Lavernhe (Amor a segunda vista), Camille Rowe (Cosas de la edad) y Elsa Zylberstein (Sobre ruedas).

Por último, Zombi child es el título de la nueva fantasía escrita y dirigida por Bertrand Bonello (Nocturama), cuya trama conecta dos épocas muy diferentes. Por un lado, en la Haití de 1962 un hombre regresa de entre los muertos para ser enviado al infierno que suponían los campos de caña de azúcar. Por otro, 55 años después, en París, una chica haitiana internada en la Legión de Honor revela un antiguo secreto familiar a sus amigas, lo que desencadenará una reacción inesperada e impensable. Entre los principales actores de este film de 2019 destacan Louise Labeque (La clase de piano), Wislanda Louimat, Adilé David, Ninon François, Mathilde Riu y Katiana Milfort.

4ª T. de ‘Preacher’, o cómo terminar una serie siendo fiel al cómic


Cualquiera que se haya acercado a las páginas de Preacher habrá podido comprobar el contenido irreverente y transgresor que esconde su historia. Ángeles y demonios haciendo el amor, un reverendo que prefiere el puño a la palabra, un Dios cobarde que se escapa del cielo, un vampiro irlandés, un Santo de los Asesinos capaz de acabar con todo el Cielo, un heredero de Dios con severos problemas,… Y la lista de decadencia, pecado y degradación podría seguir. Y la serie basada en el cómic de Garth Ennis y Steve Dillon no se queda atrás. Pero si algo confirma su cuarta y última temporada es que, aun siguiendo a pies juntillas el espíritu de la serie, hay cabida para una reinterpretación original, divertida, igualmente desafiante y, si eso es posible, mucho más violenta y sangrienta.

Porque eso ha sido, en esencia, esta serie llevada a la pantalla por Sam Catlin (serie Breaking bad), Evan Goldberg (Malditos vecinos 2) y Seth Rogen (Los amos del barrio). Estos 10 últimos episodios son, literalmente, un viaje al infierno en la tierra en el que héroes y villanos se mezclan en una religión que está más presente que nunca. Con esa conclusión de la búsqueda del protagonista la serie aprovecha para dar rienda suelta a mucho de su humor más ácido y negro, como esa reunión entre Jesucristo y Hitler para acordar el desarrollo del Apocalipsis. Y si al humor lo acompañamos de una violencia bastante explícita en muchos de sus pasajes, lo que nos encontramos es ante una producción visceral, fresca y diferente que ha sabido mantener su tono desde la primera temporada y ser fiel a la esencia del cómic pero dándole una nueva vida a su conveniencia, enfocando algunos personajes desde otro punto de vista (es el caso del Dios interpretado por Mark Harelik –La batalla de los sexos-) o dando más protagonismo a otros, como son los padres de la criatura que el protagonista lleva en su interior.

El problema de esta reinterpretación es que algunos aspectos de la obra original se pierden, o quedan reducidos a la mínima expresión. Claro que, por otro lado, introduce nuevas ideas que son tanto o más transgresoras y delirantes que las del cómic de Ennis y Dillon. Sobre lo primero, Preacher, la serie, deja de lado muchas historias secundarias que, aunque es cierto que no llevaban a ninguna parte, ni siquiera en el cómic, sí permitían dotar al conjunto de un aspecto decadente, casi paródico e indudablemente perturbador. Estoy hablando, por ejemplo, de la meteórica carrera musical del personaje interpretado por Ian Colletti (Windsor), que aquí queda en poco menos que un sueño. Diferente es el caso de la secuencia en esa mansión de perversión que, aunque narrada a modo de flashback, sí permite un hermoso y brutal homenaje a Oldboy (2003). Aunque corta, y aparentemente menos profunda que en las ilustraciones en papel, es lo suficientemente interesante como para plantear varios dilemas morales y dejar sobre la mesa interesantes propuestas narrativas.

Respecto a lo segundo, esas nuevas ideas que introduce la serie, esta cuarta y última temporada se centra en la feroz crítica al catolicismo y a un Dios que hace planes con los hombres para lograr un beneficio personal y, hasta cierto punto, cobarde. De hecho, este último aspecto es lo que marca buena parte de la personalidad de este omnipresente y todopoderoso personaje (lo que, por definición, le hace menos poderoso). Sus pactos con esa organización secreta, que domina el mundo a través de la religión, para evitar aquello que le aterra son tan simples como reveladores del origen de sus motivaciones. Pero no es lo único, ni mucho menos. La reunión para definir los términos del Apocalipsis y las almas que se llevan el Cielo y el Infierno es tan irónica como divertida (por cierto, la concepción del Infierno, planteada desde los primeros compases de la serie, es sencillamente extraordinaria), y el viaje del héroe al Cielo para afrontar la lucha que le espera desprende igualmente un aire de crítica ácida que completa una atractiva imagen de la producción.

Menos secundario, más desarrollo principal

Como todo buen final de serie que se precie, la cuarta temporada de Preacher se centra en los protagonistas, sobre todo en el rol interpretado por Dominic Cooper (Warcraft: El origen). Y como todo final de serie que se precie, también cierra los cabos sueltos de las tramas secundarias que todavía quedaban pendientes. El único “pero” que se le puede poner a estos 10 capítulos es, precisamente, que el tratamiento de sus secundarios, sobre todo de aquellos menos determinantes, resulta algo difuso, casi testimonial. Esto es algo aparentemente anecdótico en el desarrollo del argumento principal, pero sin embargo sí se aprecia, y mucho, en personajes con cierta relevancia a lo largo de varios momentos de la historia, pues ahora quedan relegados a una resolución dramática apresurada. En realidad, es algo que tenía que pasar, y en este sentido no es algo necesariamente negativo. Pero la sensación de haber estado presenciando un desarrollo durante tres años para tener finales algo apresurados resulta incómoda.

Aunque repito, es algo habitual, y hasta cierto punto normal, llegar a este punto. Esta cuarta y última temporada pone toda la carne en el asador para afrontar la lucha del Predicador que da nombre a la serie. Una lucha que, además, sus creadores se encargan de acentuar con violencia, sangre y un humor aún más negro del visto hasta este momento. Todas las historias secundarias, y todos los personajes, se ponen al servicio de esta resolución con tintes épicos que, aunque sigue de forma bastante fiel el cómic, decide ir un paso más allá en el tono transgresor de la historia. De ahí que el villano principal, interpretado magistralmente por Pia Torrens (serie Poldark) sufra todo tipo de tragedias físicas para, después, quedar convertido en una especie de parodia de Adonis. O que el Apocalipsis, como comentábamos antes, sea abordado casi más como una negociación entre empresas que como la ira divina. Eso por no hablar de la personalidad de Dios, la cual creo que es mejor descubrir para poder disfrutar de la serie en su conjunto.

Los creadores de la serie, como guinda del pastel, optan por dar a todos los supervivientes un final feliz. Lo cual no significa que sea un final feliz para los espectadores. Porque a diferencia del cómic, esta producción narra el final para cada uno de los personajes, héroes o villanos. El hecho de que estas imágenes finales planteen que el mal y el bien siguen existiendo entre nosotros es una extraordinaria conclusión para una historia en la que la frontera entre ambas ha quedado muchas veces algo difusa, y en la que no se duda en ningún momento en recurrir a la violencia para defender ambas posturas. Eso sí, el final para el trío protagonista no podría ser mejor, con ese sacrificio del personaje de Joseph Gilgun (Infiltrado) una vez que su vida, aquella que formó con los únicos a los que pudo llamar amigos, llega a su fin. Y por si algún fan de las viñetas de Ennis y Dillon se lo pregunta, El Santo de los Asesinos no podría tener un final más adecuado y fiel al cómic.

La cuarta temporada de Preacher desde luego que cumple con las expectativas que se esperan de esta historia. De hecho, puede que en algunos aspectos hasta las supere. Y desde luego, es un final más que notable para una serie diferente, irreverente, por momentos escatológica, fresca y dinámica en la que religión, pecado, vampiros, ángeles y demonios se dan cita. Lo malo es que se acabe. Y no solo porque es un producto altamente recomendable, sino porque estos últimos episodios evidencian que habría sido necesario, al menos, alargar la duración para darle un final adecuado a muchas tramas secundarias que quedan un poco comprimidas en su resolución. Pero es el peso con el que cargan las últimas temporadas habitualmente, fruto de presiones de producción, de audiencia o, incluso, creativas. Con todo, estamos ante una de las ficciones más rompedoras de la televisión.

‘El rey león’: realismo animal y deshumanizador


Son varias ya las películas que Disney ha revisionado ya en imagen real, pero la nueva versión del que posiblemente sea su mayor clásico moderno (si es que 25 años de vida puede considerarse moderno) ha dejado ver los aciertos y errores de esta estrategia con una claridad meridiana. No se trata de comparar un film con otro, sino más bien de comprobar cómo una misma historia varía en función de las herramientas utilizadas.

Porque siendo sinceros, la historia de este El rey león sigue teniendo la fuerza, interés y dramatismo de siempre. Una trama atemporal que encandila generación tras generación y que invita a revisionarse siempre que se puede. Sus conceptos shakesperianos, sus inmortales giros argumentales, su combinación de humor y drama, y sobre todo unos personajes perfectamente definidos y con una profundidad dramática fuera de toda duda siguen siendo los elementos que definen esta historia, y bajo ese prisma esta versión dirigida con inteligencia por Jon Favreau (El libro de la selva) se revela como un film sólido. De hecho, el director logra salir airoso de algunos de los momentos más complejos del relato, como son la canción ‘Yo voy a ser el rey león’ (magistral el modo en que utiliza los movimientos de cámara y los animales) y esa pelea final entre leones y hienas, todo un derroche de elegancia y belleza visual.

Ahora bien, la película peca en algo fundamental. Algo que, por otro lado, es comprensible si tenemos en cuenta su apuesta visual y su concepto de película realista con animales generados por ordenador. El clásico de animación humanizaba a los animales. Sonreían, lloraban, expresaban dolor, alegría, rabia, … Todo eso se pierde desde el momento en que los leones, sencillamente, no expresan muchos de esos sentimientos; o desde el momento en que los pájaros no pueden sonreír. Esto impide al espectador, por ejemplo, identificarse al máximo con los personajes. Si bien es cierto que el desarrollo dramático no se ve dificultado en ningún momento, también es cierto que muchas de las situaciones más complejas desde un punto de vista emocional no terminan de resolverse correctamente. Bajo este punto de vista, aunque es un film visualmente impecable el trasfondo de la historia queda algo suavizado.

De este modo, este realista El rey león es… muy realista. Tal vez demasiado para la historia tan compleja que se quiere contar. Favreau compone un relato sólido, espléndido en el apartado visual y muy original a la hora de afrontar algunos de los retos narrativos (en otros casos, como esa visión en las nubes de Mufasa, queda algo desdibujado). Un relato con una alta carga dramática que, sin embargo, en muchas ocasiones no logra trasladarse bien al film ante ese alarde de realismo animal que muestra en cada plano. La soberbia del joven Simba se pierde en esa tierna mirada de cachorro. Las dudas del Simba adulto tampoco logran encontrar salida en el rostro impasible del león. Tan solo la fiereza del combate final saca a relucir una inusitada fuerza. Esto es un problema para el film, es evidente, pero no es necesariamente algo malo que convierta la película en un fallido proyecto. Simplemente, es una nueva visión de una historia ya conocida. Y es una versión que maravilla por su calidad técnica y que contiene algunos momentos a tener en cuenta.

Nota: 7/10

Regresa ‘Hellboy’ con Theron y Rogen logrando lo ‘Casi imposible’


La recta final del mes de mayo va a concentrar un importante número de estrenos que tratarán de continuar con la estela de blockbusters iniciada por la última película de Marvel. Es de suponer que ninguna de ellas podrá lograr el rotundo éxito de los superhéroes, pero en todo caso es casi seguro que atraerán a un buen número de espectadores a las salas. Y este viernes día 17 uno de esos estrenos procede también de un cómic, y reinicia una saga iniciada hace ya 15 años.

Se trata de la nueva versión de Hellboy, nueva aventura cinematográfica del conocido personaje de cómic creado por Mike Mignola que en esta ocasión dirige Neil Marshall (Centurión) y cuya historia sitúa a este demonio en una lucha contra un espíritu ancestral que fue amante del mago Merlín, del que aprendió los hechizos que la convirtieron en una de las brujas más poderosas. Tras ser derrotada y enterrada, regresa de entre los muertos con la intención de destruir a la humanidad. Aventura, acción, humor y una estética más oscura y violenta es lo que plantea esta cinta coproducida por Estados Unidos, Reino Unido y Bulgaria que cuenta en su reparto con David Harbour (serie Stranger things), Ian McShane (Hércules), Milla Jovovich (Resident Evil), Penelope Mitchell (Gnaw), Thomas Haden Church (Spider-Man 3), Sasha Lane (Ritmos del corazón), Daniel Dae Kim (serie Hawai 5.0) y Brian Gleeson (La suerte de los Logan).

Muy diferente es la comedia romántica estadounidense Casi imposible. Su trama arranca cuando un periodista desenfadado se reencuentra inesperadamente con la que fuera su niñera y primer amor, que ahora es una de las mujeres más influyentes del mundo y candidata a la Presidencia. Él logra cautivarla y ella decide contratarle como redactor de sus discursos, para sorpresa de sus asesores. Y aunque el periodista no está preparado para el mundo en el que vive ella, la química entre ellos les llevará a un romance por todo el mundo no exento de peligros. Jonathan Levine (Los tres reyes malos) se pone tras las cámaras de esta historia protagonizada por Charlize Theron (Atómica), Seth Rogen (The disaster artist), June Diane Raphael (El día de la novia), Alexander Skarsgård (La leyenda de Tarzán), Andy Serkis (Black Panther) y Randall Park (Aquaman).

Antes de pasar a los estrenos europeos hay que destacar Sombra, nuevo drama de acción dirigido por Zhang Yimou (La gran muralla) que cuenta con capital procedente de China y Hong Kong y cuyo argumento se centra en un rey y su gente, que buscan recuperar su tierra natal después de ser expulsados. Cada uno de los personajes busca el mismo objetivo, aunque por motivaciones diferentes que generará una intrincada red de intrigas y traiciones. Deng Chao (I belonged to you), Sun Li (E gun tian shi), Ryan Zheng (This is me), Guan Xiaotong (Romance out of the blue) y Wang Qianyuan (Guns and kidneys) encabezan el reparto.

Desde Francia nos llega La última locura de Claire Darling, adaptación de la novela de Lynda Rutledge que tiene como punto de partida la venta que una mujer hace de todas sus pertenencias el primer día de verano. El motivo de este mercadillo improvisado es la creencia de que su muerte se producirá ese día. A medida que se van vendiendo los objetos a precios ridículos los recuerdos de su vida llegan a su mente, alternándose los momentos más brillantes con los más trágicos. Pero esta venta también motiva el regreso de su hija, con la que no ha tenido contacto en más de 20 años. Julie Bertuccelli (El árbol) se pone tras las cámaras de este drama que tiene como protagonista a Catherine Deneuve (El nuevo nuevo testamento), a la que acompañan Chiara Mastroianni (El precio de la fama), Alice Taglioni (Reparar a los vivos), Laure Calamy (Los casos de Victoria), Samir Guesmi (Jeunesse) y Olivier Rabourdin (Las guardianas), entre otros.

También francesa es Un hombre fiel, comedia dramática de corte romántico que dirige y protagoniza Louis Garrel (Los fantasmas de Ismael), quien colabora además en el guión. La historia arranca cuando una mujer deja a su novio por su mejor amigo, del que además está embarazada. Ocho años después, y tras la muerte del amigo, la pareja vuelve a reunirse. Sin embargo, su nueva relación no será bien vista ni por el hijo de ella ni por la hermana del difunto, enamorada en secreto de él. El reparto se completa con Laetitia Casta (El fraude), Lily-Rose Depp (La bailarina) y Joseph Engel (Isn’t it delicious).

El último estreno procedente del país galo es Necesitamos tu voto, comedia política de 2018 que tiene como protagonista a un joven que entra a trabajar en la campaña de un candidato a las elecciones presidenciales, en el puesto de asistente de la directora de comunicación. Fascinado por ella, aprenderá los entresijos del puesto y del mundo político. Mathieu Sapin debuta en el largometraje con esta historia protagonizada por Alexandra Lamy (Historias de una indecisa), Finnegan Oldfield (Reparar a los vivos), Valérie Karsenti (La escuela de la vida), Gilles Cohen (Tres recuerdos de mi juventud) y Philippe Katerine (Un sol interior).

España y Bélgica, junto a México, producen El año de la plaga, aventura de 2018 que mezcla comedia y fantasía en la adaptación de la novela de Marc Pastor a la gran pantalla. La trama arranca cuando los amigos de un joven deciden buscarle una novia después de una dolorosa ruptura. La situación se complica cuando el chico recibe una llamada de su ex, asustada porque la gente de su entorno ha perdido sus recuerdos y sus emociones. Sin saber muy bien lo que ocurre, pero con un bagaje de películas que le han marcado a lo largo de su vida, decide convertirse en el héroe que nunca fue y rescatar al amor de su vida, algo en lo que contará con la ayuda de sus amigos. Carlos Martín Ferrera (Zulo) dirige esta cinta en cuyo reparto encontramos a Iván Massagué (Kamikaze), Miriam Giovanelli (serie Velvet), Sílvia Abril (Cuerpo de élite), Marta Castellote (La sexta alumna), Brays Efe (serie Paquita Salas), María Molins (Cien años de perdón) y Ana Serradilla (Espacio interior), entre otros.

La comedia familiar con toques de intriga está representada por La pequeña traviesa, cinta alemana de 2018 que dirige Joachim Masannek (Las fieras fútbol club) y que gira en torno a una niña capaz de hablar con los animales. Nadie conoce esta particular habilidad salvo sus padres, lo que ha obligado a la familia a mudarse en numerosas ocasiones. En el último de estos traslados ella promete no volver a meterse en líos, pero cuando descubre que un ladrón ha secuestrado a un pequeño elefante de un zoo cercano emprenderá una aventura en la que su habilidad será fundamental. Malu Leicher, Christoph Maria Herbst (Bienvenidos a Grecia), Peri Baumeister (Oregon Pine), Tom Beck (Un mensaje para ti), Aylin Tezel (The yellow birds) y Meret Becker (Padre a la fuerza) son los principales actores.

La cinta más internacional de la semana es La carga, primera película de ficción escrita y dirigida por Ognjen Glavonic (Dubina dva) que cuenta con capital serbio, francés, croata, iraní y qatarí. Su argumento se ambienta en 1999, cuando un conductor de camiones es contratado para trasladar una mercancía desde Kosovo hasta Belgrado durante los bombardeos de la OTAN. Sin saber lo que está transportando, deberá viajar por un territorio inhóspito y peligroso, a través de un país devastado por la guerra. Entre los actores protagonistas encontramos a Leon Lucev (Ivan), Pavle Cemerikic (Nicije dete), Tamara Krcunovic (Vlaznost), Ivan Lucev e Igor Bencina (Karaula).

República Checa, Eslovaquia y Dinamarca colaboran en Lejos de Praga, drama con toques cómicos de 2017 que adapta el libro de Zdenek Sverák acerca de un niño de 8 años que se ve obligado a abandonar su casa en Praga durante la II Guerra Mundial. El pequeño se muda a una casa en el campo en la que veranea junto a sus familiares. Allí deberá adaptarse a un nuevo ritmo de vida, y será allí donde se sienta atraído por la belleza de las chicas por primera vez y donde descubra oscuros secretos familiares. Dirigida por Jan Sverák (Sueños de juventud), la cinta está protagonizada por Alois Grec, Jan Tríska (Poseídos), Oldrich Kaiser (Rachanda), Tereza Voriskova (Alois Nebel) y Ondrej Vetchý (Vsivaci).

Terminamos con el documental español Hospitalarios, las manos de la Virgen, que descubre al espectador lo que cada año ocurre en una pequeña aldea al sur de Francia desde 1858, donde hombres y mujeres con todo tipo de dolencias y enfermedades llegan en peregrinación para ser tratados de sus dolencias en la conocida como Gruta de Lourdes. La cinta está dirigida por Jesús García Colomer.

‘Preacher’ da prioridad a los personajes sobre el desarrollo en la 3ª T.


La tercera temporada de Preacher empieza a mostrar, aunque sea en algunos minutos, una cierta normalización de lo que fue su transgresión inicial. Esto no tiene que ser algo necesariamente negativo, pero sí podría indicar una posible reiteración de fórmulas que terminen por convertir esta diferente producción en una obra común… Bueno, siendo sinceros eso no creo que pueda ocurrir nunca conociendo el cómic en el que se basa, pero sí podría dejarse llevar sin ofrecer nada diferente. Pero todo eso es apostar a futuro. La realidad es que estos 10 episodios, aun con un desarrollo algo menos surrealista que las anteriores temporadas, siguen dejando algunos de los momentos más rompedores de la televisión.

Posiblemente la sensación de continuismo que ofrece esta ficción creada por Sam Catlin (serie Breaking Bad), Evan Goldberg (Los tres reyes malos) y Seth Rogen (The disaster artist) se deba, precisamente, a que al menos una de las tramas planteadas en esta etapa se mantiene de la anterior, y seguirá así durante al menos otra temporada, ya confirmada. Una continuidad que, aunque planteada de un modo algo irregular en sus inicios, presenta un desarrollo sencillamente hilarante, trasladando a la pantalla algunas de las viñetas más irónicas de la historia creada por Garth Ennis y Steve Dillon (pienso en las pruebas de los sombreros de Herr Starr, por ejemplo) y alguno de los momentos más brutales, salvajes y gore de la serie, y eso que ha tenido secuencias muy viscerales.

Sin embargo, a pesar de todo la trama de Preacher en esta tercera temporada pierde algo de fuerza en este ámbito, toda vez que se introducen elementos ajenos a la propia búsqueda del protagonista. Estos elementos secundarios, que en último término se intentan fusionar con la trama principal para dotarles de una mayor relevancia, desvían la atención y el tiempo narrativo de otros elementos más relevantes del argumento, impidiendo desarrollarlos de forma correcta o con una mayor profundidad. El hecho de que los tres protagonistas se separen, además, genera una división narrativa y dramática que en la obra de Ennis y Dillon ofrece al lector una variedad argumental interesante, pero que en la serie de televisión sencillamente no alcanzan el mismo nivel narrativo, y dado que cada episodio tiene que desarrollar todas ellas a la vez, al final el resultado es una cierta irregularidad en varios momentos.

Es muy probable igualmente que, una vez superado el impacto inicial de una serie de estas características, el espectador se acostumbre a algunas de las barbaridades que se muestran en la misma. Sin embargo, hay algunos aspectos que sugieren otra posibilidad, como el hecho de que la búsqueda de Dios parece posponerse en mayor o menor grado para abordar el pasado del protagonista, la presencia del vudú, las luchas clandestinas, el mundo de los vampiros o la lucha por el poder religioso. Todo ello, aunque enriquece sobremanera el mundo de esta serie, también desvía mucho la atención del meollo del argumento, y eso por no hablar de la ausencia casi constante de ese poder sobrenatural conocido como Génesis que tan buenos resultados dio en las primeras temporadas, y que aquí se limita tan solo a algunos momentos.

Reinterpretando la religión

Pero todo ello no implica que esta tercera temporada de Preacher sea peor que las anteriores. Puede que sí sea algo inferior narrativamente hablando, pero a lo largo de estos 10 capítulos queda patente que tanto el tratamiento dramático de los personajes como los pilares argumentales de la serie como producto están no solo intactos, sino que son mucho más profundos. Y me explico. La diversificación de tramas es indudable que obliga a desviar la atención de la trama principal, sin duda la más transgresora de todas, pero también permite dirigir la mirada hacia el resto de secundarios, y es ahí donde la ficción logra un resultado más óptimo. A través de los viajes de los personajes interpretados por Joseph Gilgun (Infiltrado) y Ruth Negga (Warcraft: El origen), uno más físico y otro más conceptual, los creadores de la serie reinterpretan todo tipo de mitos, incluidos los religiosos.

Esto no solo amplía visualmente el universo creado por Ennis y Dillon, sino que permite un estudio más en profundidad de las motivaciones, miedos y anhelos del trío protagonista, planteados en varias ocasiones a lo largo de las temporadas anteriores. Y como no podía ser de otro modo, dicho estudio llega de la mano del pasado de cada uno, de sus orígenes. Todo ello permite conocer al espectador quién es quién en este surrealista viaje en busca de Dios, pero también pone de manifiesto que no todos los personajes tienen la misma capacidad de recorrido dramático. Es por ello que, en teoría, las debilidades narrativas vistas en esta etapa quedarán solventadas en la próxima, toda vez que muchos de los problemas derivados de esta profundización en los personajes sencillamente no estarán.

Cabe destacar igualmente dos aspectos perfectamente trasladados desde el papel y la tinta de los cómics. Por un lado, el mundo del vudú en el que creció el protagonista, ahora ampliado en la pequeña pantalla. El modo en que el rol al que da vida Dominic Cooper (Mamma mia! Una y otra vez) se enfrenta a su pasado, ya sea con los puños o con la inteligencia de saber cuando actuar, deja posiblemente los mejores momentos de la temporada, amén del interés que pueden despertar el resto de personajes que habitan esa decrépita casa. Pero por otro, la serie sienta las bases de lo que será el futuro enfrentamiento con El Grial, esa organización que, en el tercio final de esta etapa, se presenta como una suerte de nuevo nazismo de blanco impoluto.

Ambos “mundos” representan el pasado y el presente de Preacher. Pero esta tercera temporada deja muchas cosas más, como ese infierno y ese paródico Satán con su Ángel de la Muerte; un Hitler que regresa a la Tierra para recuperar lo que es suyo (sin duda el elemento más transgresor respecto al cómic y el que más futuro tiene); y por supuesto, el Santo de los Asesinos o la presencia, finalmente, de Dios. Todo ello compone un universo único, como de hecho es la obra en papel. Un universo que a pesar de ciertas irregularidades sigue siendo un soplo de aire fresco, una salida a los habituales productos televisivos. Mientras el viaje de Jesse Custer siga por este camino solo se podrá disfrutar, incluso aunque puedan surgir complicaciones durante el trayecto.

‘Preacher’ explora la importancia del miedo y la falta de fe en su 2ª T.


Si algo bueno tienen las adaptaciones literarias, de cómics o de cualquier otro producto cultural es poder apreciar las diferentes narrativas y argumentales entre el cine (o la televisión) con el original. No se trata de decir si uno es mejor que otro; ni siquiera consiste en intentar adivinar lo que va a ocurrir a continuación, utilizando la ventaja de conocer el original. En realidad, lo más interesantes es comprobar cómo una historia puede contarse de muchas formas diferentes aunque tenga, en esencia, el mismo desarrollo. Y eso es lo que, con éxito, está logrando Preacher (Predicador), que en su segunda temporada continúa esa incansable búsqueda de Dios, pero con muchos e imprescindibles matices.

Ahora que queda poco más de un mes para que comience la tercera temporada en Estados Unidos, es importante comprender que esta segunda etapa de la serie creada por Sam Catlin (serie Breaking Bad), Evan Goldberg (Supersalidos) y Seth Rogen (The interview) difiere notablemente del cómic creado por Garth Ennis y Steve Dillon en su desarrollo, pero no en su esencia. Más allá de la búsqueda divina, ‘leit motiv’ de esta trama, lo interesante se encuentra en los matices y, sobre todo, en la perfecta conjunción entre personajes y escenarios, entre dramatismo y humor negro. Bajo este prisma, la serie se convierte en algo único, un deleite para los sentidos que explora las miserias del ser humano… y de aquellos que no son del todo humanos.

De nuevo, la dinámica generada entre los tres protagonistas es lo que sustenta todo el relato. Esta segunda temporada de Predicador demuestra, y esto es algo a tener muy en cuenta para un guionista iniciado, que dicha dinámica no tiene que ser, necesariamente, positiva. Ni siquiera estar en el mismo nivel dramático en todo momento. Si en la primera etapa los tres personajes estaban íntimamente ligados por diferentes tipos de relaciones (creando un triángulo sólido), en estos 13 episodios dichas relaciones quedan fracturadas por los intereses y los problemas personales, que chocan unos con otros y alejan a los protagonistas. Así, la búsqueda del predicador interpretado por Dominic Cooper (Warcraft: El origen) deja de lado el miedo al que debe enfrentarse el rol de Ruth Negga (Loving) por El Santo de los Asesinos. Y en medio de todo esto, un vampiro que trata primero de ser el padre que nunca fue y, después, afrontar sus propios errores como hombre y como vampiro.

Y aunque pueda parecer contradictorio, tres arcos argumentales tan diferentes, tan propios, son los que hacen avanzar la trama de un modo sólido y único. Y es que, a pesar de líneas narrativas independientes, todo se desarrolla bajo el mismo paraguas, que no es otro que la falta de fe. Ya sea en Dios o en uno mismo, esta temporada aborda precisamente eso, la pérdida de nosotros mismos, de nuestra verdadera forma de ser. Da igual cual sea el origen (errores propios, miedo a la muerte, un camino que parece llevar a ninguna parte), lo cierto es que el resultado termina siendo el mismo para cada uno de los protagonistas. Y el modo en que lo afrontan, en solitario y alejados del resto, es lo que permite explorar sus debilidades de un modo que, de otro modo, no se podría.

Infierno y El Grial

En medio de esa búsqueda de la fe, la confianza y el sentido a nuestros actos, Predicador logra la máxima expresión de lo que comentábamos al inicio de este texto: las diferencias y similitudes entre el original y la adaptación. Entre las primeras destaca sobremanera el tratamiento que la serie hace del infierno. Muy en la línea de lo creado por Ennis y Dillon, ese infierno condena a las almas a revivir una y otra vez su recuerdo más doloroso, el que más les aterra. Y de nuevo, el humor más negro que pueda pensarse. Evidentemente, en un lugar tan malvado solo pueden estar los personajes más perversos de la Historia, entre ellos el propio Hitler. Este pequeño espacio de relato propio es utilizado por la ficción para volver a demostrar que en el relato nada es lo que parece, que todo se tergiversa hasta hacerlo más perverso bajo una imagen de cotidianidad. Así, ese infierno planteado como una cárcel casi militar sitúa a Hitler ante un infierno propio cuanto menos sorprendente, y a todas luces divertido.

En contraposición, la organización de El Grial está planteada casi como un calco de lo visto en los cómics, incluido el carácter de Herr Starr (Pip Torrens, visto en La chica danesa). Es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de esta segunda temporada, básicamente porque su presencia en el desarrollo dramático posterior es imprescindible para comprender el viaje del héroe. De ahí que los guionistas aprovechen esa falta de fe del protagonista a la hora de buscar a Dios para introducir esta organización, establecer las relaciones dramáticas entre ellos y sentar las bases del posterior conflicto que se vaya a desarrollar. Y aquí puede verse, en su máximo esplendor, la estructura argumental de esta temporada, construida de forma orgánica para que todas las líneas narrativas se nutran unas de otras. Lejos de plantear historias secundarias que corran de forma paralela a la principal (que también hay algo de esto), los creadores aprovechan los conflictos aparentemente secundarios para influir, en mayor o menor medida, en la historia principal protagonizada por Jesse Custer.

De este modo, la trama es capaz de crecer. Si antes hablábamos de la diferencia entre la primera y la segunda temporada en lo que a las relaciones entre los tres protagonistas se refiere, ahora es conveniente señalar que esto no deja de ser una forma de trasladar la dinámica que debe existir en una secuencia, en un acto y en un episodio (o una película) a un concepto mayor como es una serie de varias temporadas. Del éxito logrado en la primera temporada se pasa a las decepciones que se viven en esta segunda etapa. Y lo más probable es que la tercera temporada ahonde en estas diferencias y en el pasado de los protagonistas, a tenor de algunos datos ofrecidos en estos 13 capítulos. Pero eso es adelantar acontecimientos. La realidad es que la estructura dramática de esta entrega logra crecer en la adversidad, construyendo con mimo y cuidado los conflictos tanto internos de cada personaje como externos (ya sea entre amigos o enemigos).

Lo cierto es que la segunda temporada de Predicador confirma a esta serie como una de las más irreverentes que existen actualmente. Nada en ella está dejado al azar, ya sea por seguir la línea argumental del cómic, ya sea incorporando sus propios escenarios y tramas. El humor negro, la ironía y la violencia que roza el absurdo siguen siendo, por suerte, las señas de identidad de la serie, pero hay algo más. Algo que hace que la trama crezca, que los personajes adquieran más complejidad. Y en este caso, ese algo son sus miedos, sus errores del pasado y su frustración por no poder solventarlos como, hasta ahora, habían podido afrontar todos los conflictos. En definitiva, ponerles ante sus debilidades para que puedan crecer en la adversidad. Así las cosas, la serie afronta ahora, de continuar la estela del cómic original, los momentos más oscuros y dramáticos de todos. Teniendo en cuenta la originalidad y la frescura que aportan los guionistas, la expectación es máxima.

Jackman se viste de ‘El gran showman’ para evitar dar la nota


Termina 2017, y lo hace con un puñado de estrenos tan variopintos como interesantes, al menos algunos de ellos. Con la música como gran protagonista, este viernes 29 de diciembre la comedia se convierte en el principal aliciente de las novedades que inundan la cartelera, ya sea combinada con el drama o en clave más gamberra. Y antes de comenzar el repaso, desde Toma Dos os deseamos un Feliz Año Nuevo y que el 2018 llegue cargado de buenas y emocionantes películas.

Sin duda este viernes la principal novedad es El gran showman, biopic de P. T. Barnum, pionero de la industria del espectáculo con una propuesta circense que combinaba malabares y lo que entonces se conocía como ‘freaks’. Narrado en clave musical, el film es la ópera prima de Michael Grace, que dirige un reparto encabezado por Hugh Jackman (Los miserables), Michelle Williams (Manchester frente al mar), Zac Efron (Baywatch: Los vigilantes de la playa), Zendaya (Spider-Man: Homecoming), Rebecca Ferguson (El muñeco de nieve) y Paul Sparks (serie House of cards), entre muchos otros.

La música también es protagonista en Dando la nota 3, que sitúa a las Bellas desunidas y tratando de mantenerse a flote con un empleo después de ganar el campeonato mundial y comprobar que no pueden ganarse la vida creado música solo con su voz. El grupo tiene una última oportunidad de reunirse en una gira alrededor del mundo junto al ejército, pero su reencuentro estará marcado por la rivalidad con otro grupo que combina sus voces con instrumentos. Humor, algo de drama y mucho ritmo es lo que propone esta cinta dirigida por Trish Sie (Step Up all in) y protagonizada por Anna Kendrick (El contable), Elizabeth Banks (Power Rangers), Brittany Snow (Una noche para morir), Hailee Steinfeld (3 días para matar), Rebel Wilson (Agente contrainteligente), Ruby Rose (John Wick: Pacto de sangre), Anna Camp (serie True Blood), Ester Dean (Dando la nota) y John Lithgow (Interstellar).

Muy diferente es la comedia dramática The disaster artist, nuevo film dirigido y protagonizado por James Franco (Una lucha incierta) que adapta el libro biográfico escrito a cuatro manos por Greg Sestero y Tom Bissell, y que narra el rodaje caótico de una de las peores películas de la historia, ‘The room’, realizada y protagonizada en 2003 por Tommy Wiseau. En el reparto encontramos, además de a Franco, a su hermano Dave Franco (Ahora me ves 2), Alison Brie (Mejor… solteras), Josh Hutcherson (Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte 1), Seth Rogen (Malditos vecinos 2), Zac Efron, que repite estreno, y Sharon Stone (Mothers and daughters).

Fuera de Estados Unidos destaca la británica El arte de la amistad, comedia dramática biográfica escrita y dirigida por el actor Stanley Tucci (Blind date) en torno a la vida del escultor y pintor suizo Alberto Giacometti, en concreto a su amistad con el escritor norteamericano James Lord, al que pidió retratar durante un viaje que este último realizó a París. Geoffrey Rush (Dioses de Egipto), Armie Hammer (Animales nocturnos), Clémence Poésy (Mañana empieza todo), Tony Shalhoub (Dulce venganza), James Faulkner (serie Juego de tronos) y Sylvie Testud (Tamara) encabezan el reparto.

Francia, Canadá y la República Checa colaboran en Una bolsa de canicas, drama que adapta la novela homónima de Joseph Joffo ambientada en la II Guerra Mundial. La historia se centra en dos hermanos que se ven obligados a huir de su hogar en París para no ser capturados por los nazis, comenzando un viaje por toda Francia hasta llegar a un lugar seguro en el que reencontrarse con su familia. Dirigida por Christian Duguay (Boot camp), la película cuenta entre sus actores con Dorian Le Clech (Lili Rose), Batyste Fleurial, Christian Clavier (Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?), Elsa Zylberstein (Primavera en Normandía), Patrick Bruel (Los ojos amarillos de los cocodrilos) y César Domboy (Un hombre de altura).

Desde Alemania nos llegan las dos últimas novedades. Por un lado, la comedia romántica Olvídate de Nick, cinta con toques dramáticos dirigida por Margarethe von Trotta (Tiro de gracia) cuya trama se centra en la relación entre dos mujeres totalmente opuestas que comparten un piso en Nueva York y el mismo exmarido, un galán que ha dejado a su segunda mujer por una joven modelo. Con el paso del tiempo y la convivencia ambas mujeres comprenderán que no es tanto lo que les separa. En el reparto destacan los nombres de Ingrid Bolsø Berdal (serie Westworld), Katja Riemann (High Society), Lucie Pohl (Deadly signal), Haluk Bilginer (Shelter) y Susan Duerden (Double duty).

Por otro, Recuerdos desde Fukushima es un drama que arranca cuando una joven alemana se une a una organización humanitaria que viaja a Fukushima para tratar de hacer la vida más fácil a los supervivientes de la catástrofe nuclear. Allí conocerá a la última geisha de la ciudad, una mujer arisca con la que, sin embargo, trabará amistad. Doris Dörrie (Cerezos en flor) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Kaori Momoi (Amaya), Naomi Kamata, Rosalie Thomass (Taxi), Kurumi Aizawa y Moshe Cohen.

1ª T. de ‘Preacher’, transgresión para una historia diferente al cómic


Dominic Cooper, Ruth Negga y Joseph Gilgun dan vida a los tres protagonistas de 'Predicador'.Si algo positivo tienen las adaptaciones de cómics de superhéroes al cine y la televisión es que abren la puerta a un mundo mucho más amplio, más oscuro y más adulto. Me refiero a esas historias gráficas que se han convertido en auténticas obras de culto y referentes para los amantes de este elemento de la cultura. A esto ha contribuido también, claro está, el éxito de The Walking Dead. Todo esto viene a cuento de la primera temporada de Predicador, versión televisiva de la obra creada por Garth Ennis y Steve Dillon que han adaptado Sam Catlin (serie Breaking Bad), Evan Goldberg (Malditos vecinos 2) y Seth Rogen (Juerga hasta el fin) en una historia que, aunque ligeramente diferente, mantiene la esencia gamberra y transgresora de su argumento.

Para aquellos que no lo conozcan, la trama se centra en Jesse Custer, un joven predicador de Texas en una parroquia en medio de ninguna parte que es poseído por una entidad cuyo poder se equipara al de Dios. Capaz de ordenar a la gente que haga aquello que no quiere, inicia un viaje acompañado de su antigua novia y de un vampiro irlandés para encontrar a Dios y pedirle explicaciones por haber abandonado el Cielo. Y aunque esta es la historia, en líneas generales, del cómic, esta temporada aborda sin embargo el modo en que el protagonista afronta su nuevo poder, todo ello con un hilo argumental totalmente nuevo, al menos con respecto a la línea regular de la historia gráfica.

Y es precisamente por esa libertad que Predicador logra una dinámica única, a medio camino entre las referencias de las páginas originales y el humor negro que aportan el trío de creadores. A pesar de la presencia de personajes conocidos, la introducción de roles secundarios que encajan perfectamente en el mundo creado por Ennis y Dillon no hace sino enriquecer la trama, cuya narrativa, por cierto, es algo inconexa al inicio pero coherente en su resolución. A lo largo de los 10 episodios el tratamiento se centra en desarrollar tanto el poder del protagonista (con algunos momentos tan hilarantes como inquietantes) como el triángulo que se forma con los que serán los otros grandes personajes de la trama. Aunque es cierto que hay algunos momentos en que su relación no se sustenta demasiado bien (los acontecimientos ocurren demasiado rápido, perdiendo justificación), en líneas generales componen sólidamente las bases de la dinámica que, presumiblemente, se explotará más adelante, dejando para ello algunas pinceladas de los sentimientos, del pasado y de los caracteres de cada uno.

No es extraño que en este tipo de producciones los elementos novedosos se terminen convirtiendo en lo realmente atractivo. Y como he mencionado, la diferente historia y los personajes secundarios son los que marcan realmente el tono de esta ficción, amén de una puesta en escena tan ácida como malsana en algunos momentos. En este sentido, destaca la labor de Jackie Earle Haley (Watchmen) con un rol tan intrigante como desagradable, cuya falta de fe y de sentimientos roza lo monstruoso. En cierto modo podría entenderse como un preludio de lo que está por llegar, pues sea fiel o no a las páginas del cómic, parece evidente que los personajes de este tipo van a ser una constante. La pregunta es si los demás estarán a la altura de semejante villano, porque de no ser así posiblemente la serie decaiga.

Ángeles y demonios

De este modo, la primera temporada de Predicador desprende la esencia de la saga original en todos y cada uno de sus fotogramas. La combinación de drama y acción otorga a la trama el equilibrio perfecto entre humor y violencia, entre intriga y comedia. Curiosamente, sus creadores apuestan por una espectacularidad que no se desprende, al menos no siempre, de las páginas del cómic, que afronta desde el comienzo una búsqueda más terrenal. La forma de presentar a Cassidy (un idóneo Joseph Gilgun –Pride-) es tan inesperada como salvaje, definiendo casi en una única secuencia la mayoría de matices de su personalidad. Algo similar ocurre con el rol de Tulip O’Hare, un papel que Ruth Negga (Loving) ha hecho suyo hasta niveles insospechados.

Evidentemente, el protagonista es el que se lleva un mayor desarrollo dramático. Más allá de la labor de Dominic Cooper (Warcraft. El origen), lo realmente interesante es el proceso que vive el predicador una vez recibe a Génesis. Proceso en el que ángeles y demonios tienen mucho que ver, y en el que tienen lugar algunas de las mejores y más hilarantes secuencias de esta temporada, desde la lucha en la iglesia hasta esa habitación de un motel llena de cadáveres repetidos de los mismos ángeles. Esto, además, confirma la necesidad de los guionistas de alejarse deliberadamente de la historia original en algunos de sus aspectos. Posiblemente lo único que se le pueda echar en cara a la trama es una cierta inconexión en la forma de abordar el pasado y las relación de este predicador con el rol de Negga. No es que no se explique, sino que su forma de enfocarlo puede desorientar a algunos espectadores durante los primeros compases de la historia.

Y en medio de todo esto, el Santo de los Asesinos. Este imprescindible personaje de la trama, interpretado por Graham McTavish (La hora decisiva), es introducido en la temporada casi como un elemento diferenciador, sin demasiada conexión con el resto de la trama pero que, poco a poco y a base de repetir su única y corta línea argumental una y otra vez, va adquiriendo relevancia dramática para, en el último episodio, confirmar no solo su pasado o su presente, sino el futuro que va a tener en el argumento. Y como no podía ser de otro modo, protagoniza una de las secuencias más violentas de la serie rodada, por cierto, aprovechando el fuera de campo de un modo pocas veces visto en televisión.

Se puede decir que la primera temporada de Predicador, a pesar de sus diferencias con el cómic original, se mantiene fiel al espíritu tan transgresor y gamberro que tienen las viñetas. Poco importan, por tanto, que el pasado o la presentación de los personajes se ajuste a la idea de Garth Ennis y Steve Dillon. Poco importa que la trama se desarrolle de forma totalmente diferente. Al final, lo que cuenta es si realmente esta serie puede enmarcarse en el mundo de este predicador con una entidad todopoderosa en su interior. La respuesta es un rotundo sí, por lo que solo se puede disfrutar del humor ácido que desprenden sus secuencias. Y sobre todo, mostrar la esperanza en que las siguientes temporadas entrarán de lleno en la búsqueda de Dios que ha iniciado Jesse Custer.

‘La fiesta de las salchichas’: El mundo es un supermercado


'La fiesta de las salchichas' invita a reflexionar con su irreverenciaPosiblemente si alguien lee que una película con un título como este, realizada por los responsables de películas como Superfumados (2008) o Juerga hasta el fin (2013) y que tiene como protagonistas a los alimentos es una buena película se lo tome a risa. Eso como poco. Pero lo cierto es que la realidad obliga a conjugar ambos conceptos: risa y calidad.

Tal vez no sea calidad en un sentido puramente formal. Incluso su narrativa hay momentos en las que se hace plomiza. Pero si algo bueno tiene La fiesta de las salchichas es la crítica social, política y moral que se esconde detrás de su trama. Seth Rogen (Malditos vecinos) y compañía no dejan títere con cabeza. Desde el conflicto palestino israelí hasta la creencia ciega en seres superiores, pasando por nazis que acusan de racismo, la película se construye lentamente para desgranar buena parte de los aspectos de la Humanidad que, en forma de productos, vive en un extenso supermercado llamado Tierra.

Evidentemente, la película tiene sus debilidades, y no son menores. Dejando a un lado la animación, muy alejada de los mejores trabajos en este ámbito de otras productoras, el guión adolece en muchos momentos de problemas que han tenido otros films de los mismos responsables. Saturación de insultos y tacos, una historia de ritmo irregular o algunos secundarios que no tienen demasiado sentido pero que hacen gracia son algunos de ellos que, seamos sinceros, juegan en contra del resultado final de la película.

Pero con todo y con eso, La fiesta de las salchichas es uno de los films más frescos de este año. Su irreverencia política y su acertada crítica social, ética y moral convierten a esta historia en algo más que una sucesión de chistes malos. De hecho, no es extraño que el espectador se descubra en mitad de la película reflexionando sobre algunas de las cosas que se mencionan en el film, lo cual ya dice bastante más de esta historia de lo que muchos actores, directores o productores pueden llegar a presumir. ¡Por cierto, no es apta para niños!

Nota: 7,5/10

Vuelve Dory para buscar a los ‘Dioses de Egipto’


Estrenos 22junio2016Los estrenos del último fin de semana de junio se adelantan. Al menos los más importantes. Este miércoles, día 22, llegan a la cartelera un buen puñado de novedades llamadas a reinar en la taquilla española, sin duda con la intención de aprovechar las Fiestas de San Juan que se celebran en buena parte de la geografía nacional. Y si hay que hablar de un estreno, ese es una nueva secuela.

Claro que en esta ocasión secuela tal vez no sea la denominación más acertada. La nueva película de Pixar, que lleva por nombre Buscando a Dory, recupera a los personajes del clásico Buscando a Nemo (2003) para narrar una nueva aventura, esta vez centrada en el famoso pez con poca memoria que arrancó más de una sonrisa y más de una lágrima. En concreto, Dory recuerda que tiene una familia en algún lugar, y que puede que la estén buscando, por lo que convence a sus amigos para iniciar un viaje que les llevará por medio mundo. Una premisa tan sencilla como la de la primera parte que a buen seguro volverá a hacer las delicias de grandes y pequeños, amén de mostrar una animación única del entorno marino. Andrew Stanton, director de la primera parte, repite tras las cámaras, acompañado para la ocasión por Angus MacLane, que debuta en el largometraje. Entre las voces originales encontramos a Ellen DeGeneres (Carta de amor), Albert Brooks (La verdad duele), Hayden Rolence, Ed O’Neill (serie Modern Family), Kaitlin Olson (Vacaciones), Ty Burrell (Butter), Diane Keaton (La gran boda), Idris Elba (Caza al asesino) y Dominic West (Pride).

Muy diferente es el otro gran estreno, Dioses de Egipto, epopeya de acción y efectos especiales que narra, no sin ciertas licencias, uno de los episodios más importantes de la mitología Egipcia: la lucha entre el dios Horus y su tío Set, dios de la oscuridad. La historia arranca cuando un joven que quiere salvar a su amada emprende un viaje para buscar a Horus, el dios halcón, y pedir su ayuda para recuperar el trono de Egipto, usurpado por Set, quien ha destruido la próspera tierra del Nilo. Así, mortal e inmortal emprenden una batalla contra las fuerzas del mal que les llevará al Más Allá y a lugares emblemáticos de la tierra de los faraones. Alex Proyas regresa a la dirección después de que en 2009 realizara Señales del futuro, mientras que el reparto está encabezado por Gerard Butler (Objetivo: Londres), Nikolaj Coster-Waldau (serie Juego de tronos), Brenton Thwaites (Maléfica), Geoffrey Rush (La mejor oferta), Chadwick Boseman (Decisión final) y Courtney Eaton (Mad Max: Furia en la carretera), entre otros.

Otra secuela, aunque esta vez en clave de comedia gamberra, cierra el trío de estrenos procedente de Hollywood. Se trata de Malditos vecinos 2, que vuelve a contar con el equipo principal y con una trama que, a grandes rasgos, juega con los mismos elementos que llevaron a la primera parte al éxito. En esta ocasión, el matrimonio protagonista afronta la llegada de su segundo hijo, lo que les lleva a querer mudarse a una casa más grande. Pero cuando pretenden vender la vivienda actual descubren que una hermandad universitaria, esta vez de chicas, se ha mudado a la casa de al lado, lo que hará más difícil la venta. Para poder echarlas recurrirán a un viejo amigo experto en estos temas. Nicholas Stoller (Paso de ti) vuelve a ponerse tras las cámaras, mientras que el reparto vuelven a encabezarlo Seth Rogen (Steve Jobs), Zac Efron (El chico del periódico), Rose Byrne (Espías), Dave Franco (Negocios con resaca) y Lisa Kudrow (Rumores y mentiras), a los que se suman Chloë Grace Moretz (La quinta ola), Selena Gomez (Spring breakers) y Kiersey Clemons (Dope).

Entre las novedades europeas destaca lo nuevo de Stephen Frears (Philomena), titulado The program. La trama, producida entre Francia y Reino Unido y basada en el libro de David Walsh, narra la conspiración de Lance Armstrong y su desesperada carrera por ganar, en un engaño a la comunidad internacional que ha supuesto una de las mayores decepciones deportivas de la historia. Este drama está protagonizado por Ben Foster (El único superviviente), Chris O’Dowd (St. Vincent), Jesse Plemons (serie Fargo), Lee Pace (Guardianes de la galaxia), Dustin Hoffman (El coro) y Guillaume Canet (En solitario).

Puramente francesa es la comedia Un hombre de altura, adaptación europea de la cinta argentina Corazón de León (2013) cuya historia, para aquellos que no hayan visto el film original, arranca cuando una joven y guapa abogada rompe su matrimonio. Abierta a volver a encontrar el amor, la mujer entra en contacto con un hombre que ha encontrado su teléfono. La primera conversación deja claro que algo entre ellos puede surgir, pero cuando queden para conocerse las diferencias físicas entre ambos y las convenciones sociales no dejarán de poner trabas a su amor. Dirigida por Laurent Tirard (El pequeño Nicolás), la película cuenta en su reparto con Jean Dujardin (Monuments Men), Virginie Efira (20 años no importan), Cédric Kahn (Tedio), Stéphanie Papanian y César Domboy (El desafío).

Alemania está presente en la producción india 7 diosas, comedia dramática dirigida por Pan Nalin (Valley of flowers) en la que una fotógrafa de éxito reúne a sus mejores amigas en la víspera de su boda en una idílica playa. Las mujeres son un reflejo de la sociedad india actual, y aunque todo está preparado para que la noche se convierta en una celebración por todo lo alto, un pequeño detalle puede dar al traste con la fiesta: ninguna de las amigas sabe con quién se ha prometido la novia. Sarah-Jane Dias (Panjaa), Anushka Manchanda, Amrit Maghera (Someday…), Pavleen Gujral y Sandhya Mridul (Strings) encabezan el reparto.

La producción española está representada por Benidorm mon amour, ópera prima de Santiago Pumarola que, en clave de comedia, aborda el viaje de tres amigos cuando uno de ellos logra un permiso en la Mili. Dispuestos a pasar un fin de semana inolvidable, emprenden su camino hacia Benidorm, donde conocerán a un grupo de francesas espectaculares, pero donde se verán envueltos también en una trama de policías y ladrones de medio pelo que les situará al borde de la muerte. La cinta está protagonizada por José Lamuño (Cómo sobrevivir a una despedida), Nazaret Aracil (serie Esposados), Miguel Barberá (serie Toledo) y Ferran Gadea (Blockbuster).

España y México colaboran en el drama Pozoamargo, nueva cinta escrita y dirigida por Enrique Rivero (Parque vía) que arranca cuando el protagonista descubre que tiene una enfermedad venérea. La culpa y el autocastigo son tales que decide huir y refugiarse en el campo como un campesino, trabajando para expiar sus pecados. Todo cambiará cuando una serie de acontecimientos le abran la puerta a una posible redención. Natalia de Molina (Techo y comida), Elsa Díaz, Jesús Gallego y Xuaco Carballido (Cenizas del cielo) encabezan el reparto.

Respecto a las novedades sudamericanas, la principal propuesta es Desde allá, coproducción entre México y Venezuela que gira en torno al propietario de un laboratorio de prótesis dentales que dedica su tiempo libre a buscar jóvenes en paradas de autobús para ofrecerles dinero y observarles mientras se masturban. Pero no es esta la única obsesión del hombre. Otra de sus aficiones es espiar a un hombre de avanzada edad con el que le une un pasado común. Todo cambiará cuando lleve a su casa al líder de una pequeña banda de delincuentes. Ópera prima de Lorenzo Vigas, la cinta cuenta con Alfredo Castro (Las niñas quispe), Luis Silva, Jericó Montilla y Catherina Cardozo (Travesía) entre sus principales actores.

Desde Brasil nos llega La orilla (Beira-Mar), debut en el largometraje de ficción de los directores Filipe Matzembacher y Marcio Reolon cuya trama se centra en la relación de dos amigos que aprovechan un viaje a una ciudad de la costa para abordar el distanciamiento en su relación, los conflictos con la familia y el futuro que a ambos les espera. El reparto está encabezado por Francisco Gick, Elisa Brittes (Os Senhores da Guerra 2: Passo da Cruz), Mauricio Barcellos y Mateus Almada.

Finalizamos el repaso de esta semana con Phantom Boy, película de animación que cuenta con capital francés y belga y que, en clave de fantasía y cine negro, sigue las aventuras de un niño internado en un hospital que se convierte, junto a un policía con la pierna rota y una intrépida periodista, en la única esperanza para salvar Nueva York de la amenaza de un hombre desfigurado que podría colapsar la ciudad. Dirigida a cuatro manos por Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol, autores de Un gato en París, la película cuenta, en su versión original, con las voces de Edouard Baer (Pollo con ciruelas), Audrey Tatou (La delicadeza) y Jean-Pierre Marielle (Max).

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