Trailer de ‘Man of Steel’: No es una S, es esperanza


Uno de los espectaculares momentos de 'Man of Steel', de Zack Snyder.Hace ya varias semanas que están surgiendo imágenes de la próxima revisión del personaje de Superman. Pero no fue hasta la semana pasada que se dio a conocer el, hasta ahora, más extendido y completo trailer de este Hombre de acero (al final de este texto), que es nombre que han tomado el director Zack Snyder (Amanecer de los muertos) y Christopher Nolan (trilogía de El Caballero Oscuro), este en calidad de productor, como título para esta nueva versión del origen, desarrollo y consolidación de uno de los superhéroes más icónicos del mundo. Sé que han pasado varios días, pero es que han sido necesarios varios visionados para poder dejar a un lado su espectacularidad y analizar con algo más de profundidad lo que se propone en estas imágenes.

Siendo claro y directo, Man of Steel es, a priori, una combinación perfecta de dos estilos diferentes pero perfectamente compatibles. Por un lado, Nolan ha logrado aportar al conjunto, sobre todo en lo referente al guión y el desarrollo de los personajes, una seriedad y madurez que parecían haberse perdido en las últimas propuestas del hijo de Krypton, sobre todo en esa fallida pseudo continuación que fue Superman Returns (2006). Con un guión de David S. Goyer (Batman Begins), colaborador habitual del director de Memento (2000), la película humaniza aún más si cabe al personaje de DC Comics utilizando el mismo recurso que ya se utilizó en el original de 1978: narrar su exilio a la Tierra y su educación hasta llegar a Superman.

Por su parte, Snyder añade lo que mejor sabe hacer: generar un espectáculo único basado en el uso de entornos digitales, aunque no por ello caiga necesariamente en el abuso o la confusión visual o narrativa. Precisamente, si algo ha demostrado en films como 300 (2006) o Watchmen (2009) es que la belleza formal que es capaz de lograr con su planificación no va acompañada de una desorientación narrativa. Lo que sí parece haber conseguido, al menos analizando estos primeros minutos, es dejar a un lado su tendencia al abuso de la cámara lenta, posiblemente por recomendación de sus colaboradores. Claro que sería injusto señalar que lo único relevante del film es la presencia de ambos directores. El reparto no es menos impresionante. Más allá de Henry Cavill (serie Los Tudor) y Amy Adams (La duda) en los papeles de Superman y Lois Lane respectivamente, destacan los secundarios como Russell Crowe (Los miserables), Kevin Costner (serie Hatfields & McCoys), Diane Lane (Infiel), Michael Shannon (Revolutionary Road) y Lawrence Fishburne (Matrix).

Desde luego, parece que tanto Warner Bros. como DC Comics han logrado encontrar el tono exacto para la traslación de sus personajes a la gran pantalla. Y todo gracias al trabajo de un autor con mayúsculas que ha sabido llevar el género de los superhéroes a un nivel superior. Gracias a Christopher Nolan, Batman ha dejado de ser Batman para convertirse en El Caballero Oscuro. Y Superman cambia sus coloridos ropajes por otros algo más apagados y monocromáticos para convertirse en El Hombre de Acero. No es casualidad que las últimas adaptaciones de estos personajes no contengan su propio nombre en el título, como tampoco lo es que la serie de televisión Arrow, basada en el personaje Flecha Verde, pierda parte de su nombre al mismo tiempo que gana en seriedad y madurez.

Es la estrategia a seguir, y viendo el resultado de este Man of Steel está dando un resultado impecable. Este nuevo trailer no solo despierta, pues ese es su cometido, el gusanillo de acudir al cine, sino que hace pensar en una adaptación que está a la altura de la realizada por Richard Donner (16 calles), incluso pudiendo superarla. Si a esto se añade la imprescindible banda sonora del magistral Hans Zimmer (Gladiator), el producto empieza a adquirir la categoría de importancia que, por ejemplo, ya tuvo El caballero oscuro (2008), punto de inflexión del género. Ya lo dice el propio protagonista. Lo que lleva en el pecho no es una “S”, significa esperanza. Esperanza que Snyder y Nolan han devuelto a un personaje que parecía pasar por horas bajas. A continuación, el trailer en V.O.S.

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La coherencia narrativa de la ciencia ficción en ‘The Fades’, imprescindible serie apocalíptica


Que la televisión está viviendo una época dorada resulta, a estas alturas, decir poco. Añadir que Estados Unidos es el principal impulsor de dicha evolución es algo similar a describir la forma de un objeto. Incluso mencionar que Inglaterra se erige como digna competidora gracias a productos como Dowton Abbey Sherlock es aportar muy poco a la comprensión del panorama actual de la pequeña pantalla. Sin embargo, producciones inglesas como Black Mirror o la que ahora nos ocupa, The Fades, elevan el concepto serial a un nuevo nivel, traspasando todas las fronteras posibles entre los géneros para crear historias únicas y mundos complejos, muy complejos, guiados por unos sentimientos tan coherentes como reales.

Y es que esta serie escrita por Jack Thorne (serie Skins) es un claro ejemplo de lo que debería ser cualquier historia, seriada o no, de ficción o no: un desarrollo coherente y ascendente donde cualquier elemento está sujeto a las leyes del propio universo creado. The Fades cumple con creces dicho principio, pero lo hace de una forma tan brillante, irónica y terrorífica al mismo tiempo, que se convierte automáticamente en un título imprescindible para cualquier amante de las series. Incluso aunque su trama no se ajuste a los gustos de cada espectador.

La producción pone las cartas sobre la mesa desde el episodio piloto: un joven, capaz de ver a los muertos, se ve envuelto en una guerra que desconoce entre un grupo de “guardianes” autodenominados angélicos, y un grupo de espectros que han descubierto la forma de volver a la vida (y no es una forma muy agradable, por cierto). Marginado en el instituto, con una hermana que le odia y un amigo friki a más no poder, deberá equilibrar la batalla y su propia vida debido a una serie de poderes que descubre poco a poco.

Suele decirse que todas las historias están contadas, por lo que lo importante es la forma en que se cuentan. En base a esto, podría acordarse un cierto déjà vu en la trama, aunque sin duda hay que reconocer una originalidad en su simbolismo, en su puesta en escena y, lo que es más importante, en sus personajes. Porque si de algo puede presumir The Fades es de unos personajes complejos, serios y acordes a su desarrollo dramático y sus cualidades. Aquí no existe el arquetipo de héroe (aunque sí el de villano… más o menos) que hace lo correcto en todo momento; no existen los escuderos que aconsejan sabiamente mientras se oponen a ciertas decisiones.

No. La serie protagonizada magistralmente por Iain De Caestecker (Up there), Daniel Kaluuya (uno de los actores de Black Mirror y puede que el mejor personaje), Natalie Dormer (Los Tudor) y Johnny Harris (El imaginario del Doctor Parnassus) entre muchos otros supone todo un reto para el espectador. Ningún personaje actúa según los cánones a los que estamos acostumbrados, sino a la situación límite en la que se encuentran (el fin del mundo) y las decisiones que toman, que les lleva irremediablemente hacia un final que, en ningún caso, está cerca del comienzo.

Seriedad narrativa, belleza formal

Esta forma de tratar a los personajes y, por ende, a la trama, denota una seriedad impropia en los relatos de ficción, aunque bastante común en los productos ingleses. A diferencia de los norteamericanos, los anglosajones no optan necesariamente por el final feliz, sino por la coherencia de una historia en la que sus responsables participan casi como un personaje más. Y esto, pese a quien pese, es una bocanada de aire fresco, un disfrute único de emociones encontradas, de situaciones inesperadas e, incluso, de complicidad ante decisiones previsibles una vez se conoce un poco a los personajes.

Claro que todo esto es sobre el papel. El traslado a la pantalla es lo que al final queda en la retina, por lo que termina siendo lo más inmediato. En este aspecto, The Fades puede que no innove tanto como producciones recientes, pero sin duda tiene algo que decir. Con una estética gris, opaca y triste que deriva hacia la suciedad y el desahogo a medida que avanza la historia, la serie deja auténticos momentos para el recuerdo como la puesta en escena de algunas transformaciones, el momento de la resurrección de uno de los personajes (por cierto, el mejor capítulo de los 7 con los que cuenta la producción) o las introducciones realizadas por el mejor amigo del protagonista, toda una oda al humor y el mundo fan de los cómics y el cine.

Sin duda, al magnífico resultado ayudan los actores, todos sin excepción. Gracias a su trabajo, los personajes tan bien definidos sobre el papel adquieren consistencia, generan empatía y, lo más importante, transmiten la impresión de ser meros espectadores en ese fin del mundo por mucho que actúen contrarreloj. Es esa familiaridad lo que les hace muy humanos y, por extensión, muy vulnerables. Porque si algo define a cualquiera de los rostros que aparecen en pantalla, ya sean villanos casi invencibles o secundarios asustados, es su vulnerabilidad y su debilidad manifestada de cualquier modo: seres queridos, miedo, la creencia de tener el destino del mundo sobre los hombros, el odio, …

Posiblemente The Fades sea una de las mejores series de los últimos años. Y aunque su final deje la puerta abierta a una posible continuación que parece no va a llegar nunca (los responsables ya han dicho que no hay intención de seguir con la historia), eso no quita para disfrutar de una historia apocalíptica tan bien narrada, tan coherente y serie en sus planteamientos y su desarrollo, que se revela como un auténtico ejercicio maestro de cinematografía.

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