‘Glass’: héroes (y villanos) de carne y hueso


Diferenciarse en el mundo de los superhéroes en el cine es cada vez más complejo. La proliferación de adaptaciones, personajes e historias ha llevado a este subgénero a repetirse en muchas ocasiones, y por lo tanto a debilitar las tramas y los superhéroes y supervillanos que las protagonizan. Por eso la nueva película de M. Night Shyamalan (El incidente) resulta gratificante a pesar de sus evidentes limitaciones.

Más allá del hecho de unir dos historias totalmente diferentes bajo un mismo arco dramático, Glass es una reflexión no solo sobre la estructura argumental de los cómics y de las historias que nutren sus páginas, sino sobre el efecto y el impacto que este elemento de la cultura popular tiene en la sociedad y en el imaginario colectivo. Con una historia sencilla a la par que directa, el director y también guionista desgrana algunos ejes dramáticos y recursos narrativos de este arte, fundiendo cine y tebeo a través de un metalenguaje ya utilizado en una de las historias sobre las que pivota el film. Y lo hace, además, controlando al milímetro los giros argumentales, marca de la casa Shyamalan, con una profundidad en los personajes que, aunque irregular, termina por dotar al conjunto de una suerte de equiparación entre cómic y realidad.

El problema del film, y no es un problema menor, es un final que retuerce la trama, que trata de dar hasta un triple sentido a lo que se ha narrado. Y a diferencia de otras historias del director, la historia en este caso no ofrece el trasfondo necesario para tanto giro dramático. Esto termina por convertir la historia en una parodia de sí misma, intentado explicar que los superhombres existen entre nosotros pero haciéndolo con quiebros finales para, presuntamente, despistar al espectador de algo que, en realidad, se sabe desde el principio. A esto se suma una cierta ralentización en el ritmo narrativo en varios momentos, algo que se trata de compensar, fundamentalmente, con la labor de James McAvoy (Inmersión), aunque sin conseguirlo del todo.

En definitiva, Glass es un film que va de más a menos, que sienta unas buenas bases dramáticas y ofrece al espectador una reflexión acerca de nuestra sociedad, nuestra cultura y, por qué no, el cine de superhéroes. Pero lo hace con el inconfundible estilo de Shyamalan, para bien y para mal. La necesidad de incorporar giros argumentales que transformen la historia en algo más, en algo diferente, termina por tener el efecto opuesto. Menos sorpresas finales posiblemente habrían dejado un relato más lineal y simple, pero habrían reafirmado este film como un entretenimiento visual para completar una suerte de trilogía. En lugar de eso, da la sensación de que pretende ser más de lo que ya es de por sí, limitando su propio potencial.

Nota: 7/10

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Shyamalan enfrenta ‘Glass’ a ‘La favorita’


Al igual que ya ocurriera el fin de semana pasado, este viernes 18 de diciembre llegan a la cartelera un puñado de estrenos que se reparten entre el entretenimiento en estado puro y los más que presumibles candidatos a los premios que se entregarán dentro de algunas semanas. Acción, drama y humor son los principales ingredientes de estas novedades, cuyo repaso comienza con un film que es secuela de dos películas diferentes.

Se trata de Glass, nuevo film escrito y dirigido por M. Night Shyamalan cuya historia une las que ya narrara el propio director en El protegido (2000) y Múltiple (2016). En concreto, sitúa al héroe de la primera y al villano de la segunda enfrentándose en una serie de encuentros cada vez más violentos, mientras la figura del antagonista de la película del año 2000 parece encontrarse detrás de todo y conocer secretos cruciales para ambos hombres. Drama, ciencia ficción y misterio se dan cita en este film estadounidense protagonizado por Sarah Paulson (Los archivos del Pentágono), Bruce Willis (El justiciero), Anya Taylor-Joy (El secreto de Marrowbone), James McAvoy (Atómica), Samuel L. Jackson (Vengadores: Infinity War), estos cuatro repitiendo los papeles que interpretaran en las dos primeras películas; Spencer Treat Clark (Guerra total) y Luke Kirby (Touched with fire).

Muy diferente es La favorita, comedia dramática de corte biográfico ambientada a comienzos del siglo XVIII en Inglaterra, en guerra con Francia y gobernada por la reina Ana, quien parece más preocupada en carreras de patos que en el devenir de su país. En este contexto una joven entra a trabajar como criada en el palacio, siendo acogida por la mano derecha de la reina, una mujer que gobierna y cuida de la frágil salud de la regente. A medida que la política y la guerra consumen gran parte del tiempo de la gobernante, la criada comenzará a acercarse a la reina para ganarse su favor y recuperar la posición aristocrática que una vez ostentó. Yorgos Lanthimos (El sacrificio de un ciervo sagrado) se pone tras las cámaras de esta coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda, y que cuenta en su reparto con Olivia Colman (Asesinato en el Orient Express), Rachel Weisz (Mi prima Rachel), Emma Stone (La batalla de los sexos), Nicholas Hoult (The current war), Joe Alwyn (Billy Lynn) y Mark Gatiss (Un traidor como los nuestros), entre otros.

Puramente estadounidense es también Uno más de la familia, aventura para toda la familia que dirige Charles Martin Smith (Stone of destiny) tomando como punto de partida el libro de W. Bruce Cameron. La trama tiene como protagonista a una perra, que realizará un increíble viaje de vuelta a casa después de ser separada de su dueño. Ashley Judd (Ingenua inocencia), Wes Studi (serie Penny Dreadful), Alexandra Shipp (X-Men: Apocalipsis), Edward James Olmos (Blade Runner 2049), Bryce Dallas Howard (Jurassic World: El reino caído) y Chris Bauer (Sully) son algunos de los numerosos actores.

El drama tiene como principal representante Dios no está muerto: Una luz en la oscuridad, que arranca cuando un indencio arrasa una iglesia, lo que deja devastada a la congregación y al cura que la regentaba. La situación lleva a una Universidad a querer expropiar los terrenos y utilizarlos para el campus. Acorralado por lo ocurrido, el religioso hombre pide ayuda a su hermano, abogado de una gran ciudad y ateo. La reunión familiar abrirá viejas heridas y llevará a los hermanos a plantearse los motivos de su separación. Ópera prima de Michael Mason, el reparto de esta producción estadounidense está encabezado por Jennifer Taylor (Una oportunidad para Emma), John Corbett (Mi gran boda griega 2), Ted McGinley (Area of conflict), Tatum O’Neal (Su última voluntad) y Shane Harper (Lift me up).

En lo que a producción exclusivamente europea se trata destaca Gente que viene y bah, comedia española que adapta la novela de Laura Norton cuyo argumento gira en torno a una mujer a la que todo parece irle bien en la vida hasta que, en una sola semana, da un giro de 180 grados: descubre que su novio se está enrollando con una de las presentadoras más monas de la tele y es despedida con una indemnización ridícula. Con este cambio no tiene más remedio que volver a su pueblo natal, donde le espera una familia cuanto menos peculiar y un vecino “misterioso”. Dirigida por Patricia Font, que debuta de este modo en el largometraje, la cinta está protagonizada por Clara Lago (Al final del túnel), Carmen Maura (Cuernavaca), Alexandra Jiménez (Superlópez), Álex García (Gernika), Fernando Guallar (serie Velvet Colección) y Carlos Cuevas (Ahora o nunca).

También española, aunque con colaboración argentina, es La gran aventura de los Lunnis y el libro mágico, producción familiar protagonizada por los famosos personajes de la televisión que narra cómo una niña experta en cuentos y fantasías deberá salvar el libro que contiene todas las historias creadas por la Humanidad de los intentos de un hombre que carece de imaginación y quiere destruir ese libro. Con la ayuda de la guardiana y de los Lunnis, la pequeña se adentrará en las historias más conocidas para derrotar al malvado villano. Juan Pablo Buscarini (El inventor de juegos) dirige esta película que cuenta, entre otros, con Lucrecia (Ataque verbal), Carla Chiorazzo, Bruno Oro (Little ashes), Ramón Barea (Todos lo saben), David Fernández y Pablo Carbonell (Atasco en la nacional).

Austria y Luxemburgo colaboran en Caso Murer: El carnicero de Vilnius, drama de corte histórico escrito y dirigido por Christian Frosch (Von jetzt an kein Zurück) que aborda el juicio a Franz Murer, respetado y adinerado político en 1963 que durante la II Guerra Mundial cometió crímenes de guerra cuando ocupaba el cargo de oficial austríaco de las SS. Las pruebas durante el proceso judicial de su culpabilidad son abrumadoras, pero los poderes establecidos quieren cerrar ese oscuro capítulos cuanto antes. Entre los principales actores encontramos a Karl Fischer (Attack of the lederhosen zombies), Alexander E. Fennon (Stimmen), Melita Jurisic (Mad Max: Furia en la carretera), Ursula Ofner (Von jetzt an kein Zurück) y Karl Markovics (La decisión del rey).

Terminamos el repaso a los estrenos con Mujeres, de Coque Malla, documental español dirigido por Gonzalo Visedo en el que es su debut en el largometraje. La cinta aborda la vida y la carrera del artista español a través de sus canciones y la visión de diferentes mujeres, todas ellas artistas, de edades muy variadas, todo ello culminando con la grabación del disco que da nombre al film.

‘American Horror Story: Apocalypse’, el culmen de las series de antología


La máxima de una serie de antología es que cada capítulo o temporada cuente una historia diferente con personajes diferentes. Esto se traduce habitualmente en que cada historia es totalmente independiente de la anterior. La serie American Horror Story es uno de los más recientes y notables ejemplos de este formato dramático, pero también es la que ha logrado experimentar con él hasta llegar a una octava temporada que ha logrado al cuadratura del círculo: no solo es continuación de aquella extraordinaria primera temporada, sino que vincula algunas de las historias narradas en otras etapas de esta ficción creada por Brad Falchuk y Ryan Murphy (serie Pose). Eso y que los mismos actores interpretan varios personajes en la misma trama.

En efecto, los 10 episodios de este Apocalypse recuperan lo narrado en la primera y tercera temporada para abordar, con el inconfundible estilo que le caracteriza, el fin del mundo y la llegada del hijo de Satán. Pero a diferencia de otras temporadas, donde se juega con las líneas temporales para narrar un trasfondo dramático, en esta etapa se recurre más bien a un manejo de los diferentes momentos de la propia línea temporal, planteando así al espectador un interesante desafío para descubrir quién es quién en la historia. De este modo, la trama evoluciona de forma original, pasando de plantear una situación de supervivencia de un puñado de personajes a desarrollar un orquestado plan de lucha contra el mal mucho más complejo. Lo más interesante posiblemente sea comprobar que dicho cambio se presenta de un modo orgánico, aprovechando las oportunidades que da el formato episódico (es decir, con ganchos al final de los capítulos) y utilizando una línea argumental muy elaborada y bien planificada desde el principio, a la que se le da una presentación diferente.

Esto provoca dos fenómenos sumamente interesantes, al menos desde un punto de vista puramente profesional. Para empezar, al fusión de historias y tramas que en teoría estaban finalizadas en American Horror Story. La continuación de ambos universos completamente diferentes a través de un argumento único, original y diferente evidencia las posibilidades dramáticas y narrativas que ofrece el séptimo arte si se saben manejar herramientas como el tiempo o la distribución de conflictos dramáticos. Visto así, incluso la serie en su conjunto cambia en algunos matices, pues hasta ahora daba la sensación de que cada temporada había transcurrido en una realidad diferente, algunas desde luego en épocas diferentes. Ahora lo que nos encontramos, sin embargo, es que muchas de estas historias de terror que dan una vuelta de tuerca a leyendas clásicas no solo transcurren en un mismo universo dramático, sino que tienen vínculos y conexiones entre ellas.

Pero lo más llamativo sin duda es el hecho de que muchos actores dan vida a varios personajes a la vez, rompiendo con la idea de que cada personaje diferente tiene que estar interpretado por un actor para una comprensión correcta del argumento. El regreso a la casa de la primera temporada, además de dar pie a otras novedades que explicaré a continuación, recupera algunos roles que lleva a actores que han pasado por las ocho temporadas a interpretar hasta a tres personajes diferentes. Es evidente que, para un espectador que se acerque a Apocalypse sin conocer la historia previa, este guiño dramático puede no entenderse e, incluso, provocar desconcierto al desconocer la trayectoria de todos los protagonistas. Pero en líneas generales la impresión generada es diferente, más bien de estar ante un ejercicio dramático que demuestra que con un grupo de actores limitado se puede lograr una complejidad dramática de un número mucho más amplio de personajes. Y eso es algo que daría para varios análisis.

Viejos conocidos

Pero la continuación de las diferentes historias que han poblado las pesadillas de American Horror Story durante estos años también deja el regreso de viejos personajes y de actores que, en mayor o menor medida, han ido abandonando la serie. No cabe duda de que lo más significativo es la presencia de Connie Britton (serie Nashville) y Dylan McDermott (La lectora) en los personajes que hicieron famosa esta serie en la primera temporada. No solo por la calidad dramática de los mismos, sino porque con su historia, y con la del resto de protagonistas de esa primera historia, se cierra un ciclo y todos aquellos posibles cables sueltos que quedaron en esa casa encantada.

En cierto modo, este Apocalypse es el colofón a un concepto dramático que se ha apreciado en muchas de las temporadas, y que responde a la idea de defensa de la familia ante un mal imparable. Curiosamente, este trasfondo argumental se encuentra en las etapas más complejas y atractivas de esta serie de antología. Concretamente en lo que respecta a estos 10 capítulos, el desarrollo dramático ahonda en las consecuencias de esta idea a todos los niveles, incluyendo el viaje a los infiernos, literalmente, del protagonista, cuya motivación inicial, al menos una de ellas, es encontrar alguien que le quiera como es. La idea se refuerza, precisamente, con ese viaje a través de varios grupos de personas que, lejos de acogerle, tratan de utilizarle para sus propios beneficios.

Este recorrido dramático se convierte, al menos durante buena parte de la temporada (aquella que transcurre de una forma más o menos lineal al narrar el pasado), en un motor de desarrollo muy intenso en el que el espectador se adentra en los sentimientos de un rol que finalmente termina convirtiéndose en el villano. La ventaja de esta arquitectura dramática radica en que el resto de personajes, al menos los principales, ya han sido presentados y desarrollados en otras temporadas, por lo que solo es necesario retomar sus historias donde quedaron y, en todo caso, aportar ciertas pinceladas argumentales. Esto permite que los guionistas se centren por completo en el villano, en su humanidad y su maldad, en su poder y sus debilidades. Y eso, en definitiva, le convierte en un gran villano y, por extensión, hace de la temporada un gran relato dramático.

No cabe duda de que American Horror Story: Apolypse es una de las mejores temporadas de toda la serie. Y lo es porque esta octava historia no solo narra un acontecimiento como el fin del mundo y la llegada del Anticristo, sino que lo hace con inteligencia, sobriedad y una complejidad dramática que, desde luego, no existía en otras temporadas. Pero también lo es porque lleva el concepto de serie de antología un paso más allá, cerrando varias historias abordadas en temporadas anteriores y tomando conceptos y escenarios de muchas otras. Ello ofrece un nuevo punto de vista a toda la serie, y abre las puertas a poder desarrollar nuevas y complejas historias. La guinda del pastel es que este Apocalipsis no es el final, todavía queda terror para algunos años más.

Justicia, guerra, amor y literatura en los primeros estrenos de mayo


Era uno de los estrenos más esperados, y todo apunta a que terminará siendo el estreno más taquillero de la historia. Pero hay vida después de Vengadores: Infinity War, y esa vida se traduce en varios estrenos dirigidos a todo tipo de público, predominando la comedia, el drama y la acción en este 4 de mayo.

Y precisamente el drama con dosis de suspense es lo que ofrece Roman J. Israel, Esq., film escrito y dirigido por Dan Gilroy (Nightcrawler) cuyo protagonista, que da nombre al título, es un abogado defensor idealista y comprometido cuya vida cambia drásticamente el día en que su mentor, un icono de los derechos civiles, muere. Es entonces cuando es contratado por la empresa de un antiguo alumno de ese legendario hombre e inicia una amistad con una joven luchadora por la igualdad de derechos, desencadenándose una serie de eventos que pondrán a prueba los valores que siempre había defendido. La cinta, una de las últimas nominadas a los Oscar que quedaba por estrenarse, cuenta con un notable reparto encabezado por Denzel Washington (Los siete magníficos), Colin Farrell (La seducción), Carmen Ejogo (Selma), Shelley Hennig (Ouija), Nazneen Contractor (serie Heroes reborn) y Tony Plana (Adrift).

Muy diferente es 12 valientes, adaptación del libro de Doug Stanton que narra la lucha de varios soldados norteamericanos en los días inmediatamente posteriores al 11-S, cuando son enviados a Afganistán como primera respuesta al atentado terrorista. Allí deberán unir fuerzas con el ejército local y convencer al general aliado, para lo que adoptarán las tácticas de los soldados afganos a caballo y el respeto entre ellos. Nicolai Fuglsig (Exfil) dirige esta cinta bélica con dosis de acción y drama protagonizada por Chris Hemsworth (Cazafantasmas), Michael Shannon (La forma del agua), Michael Peña (Belleza oculta), Geoff Stults (J. Edgar), Austin Stowell (La batalla de los sexos), Ben O’Toole (Detroit) y Jack Kesy (Baywatch: Los vigilantes de la playa).

El drama biográfico con toques románticos es lo que propone Rebelde entre el centeno, adaptación del libro de Kenneth Slawenski realizada por Danny Strong en el que es su debut tras las cámaras en un largometraje. La trama aborda la vida del escritor J. D. Salinger y todo lo que rodeó a la creación de su obra más conocida, ‘El guardián entre el centeno’. Una adolescencia rebelde, grandes amores y pérdidas terribles son algunos de los hitos que marcaron su carácter. Nicholas Hoult (X-Men: Apocalipsis), Kevin Spacey (serie House of cards), Sarah Paulson (Carol), Brian d’Arcy James (Spotlight), Victor Garber (Eternal) y Zoey Deutch (Todos queremos algo) son los principales protagonistas.

Entre los estrenos procedentes de Estados Unidos también tenemos Amor a medianoche, remake de una miniserie japonesa de 2015 cuyo argumento se centra en una joven que padece una rara enfermedad que le impide exponerse a la luz del sol. Su vida cambiará cuando conozca a un chico e inicien un romance de verano. Dirigida por Scott Speer (Step Up Revolution), la cinta está protagonizada por Bella Thorne (The babysitter), Patrick Schwarzenegger (Zombie camp), Quinn Shephard (serie Rehenes) y Rob Riggle (Memorias de un asesino internacional).

Este fin de semana también llega Lucky, una de las últimas películas protagonizadas por Harry Dean Stanton (Un lugar donde quedarse). Dirigida por John Carroll Lynch, actor visto en El fundador (2016) que debuta de este modo tras las cámaras, la cinta sigue el viaje de autodescubrimiento de un ateo de 90 años quien ha enterrado a todos aquellos a los que alguna vez amó y que, en el ocaso de su vida, parte en busca de la iluminación. En el reparto también encontramos a Ed Begley Jr. (Cazafantasmas), Beth Grant (Domain), James Darren (Random acts), Barry Shabaka Henley (Mad families) e Yvonne Huff (Barry Munday).

La comedia gamberra la representa #SexPact, cinta que aborda el tema del sexo adolescente y la virginidad desde un punto de vista algo diferente. En esta ocasión son las chicas jóvenes las que planean mantener relaciones sexuales por primera vez el día del baile de graduación, y serán los padres de tres de ellas los que intentarán por todos los medios que eso no ocurra, provocando por el camino un sinfín de situaciones hilarantes. Ópera prima de Kay Cannon, la película está protagonizada por John Cena (Dos padres por desigual), Leslie Mann (Mejor… solteras), Kathryn Newton (serie Big little lies), Ike Barinholtz (The disaster artist), Gina Gershon (Inconcebible) y Rhoda Griffis (Los milagros del cielo).

Al mismo género pertenece Super maderos 2, secuela de la comedia de 2001 que recupera a los personajes de la historia original para situarles en medio de un conflicto entre Estados Unidos y Canadá. A consecuencia de eso se encomienda a estos policías establecer un nuevo puesto de patrulla de carreteras en la zona de litigio, lo que derivará en un trabajo policial nada convencional. Jay Chandrasekhar, quien ya dirigió la primera parte, vuelve a ponerse tras las cámaras y se reserva un personaje de esta cinta en cuyo reparto encontramos a Rob Lowe (Monster Trucks), Emmanuelle Chriqui (The steps), Lynda Carter (Dos chalados y muchas curvas), Brian Cox (serie Los Medici: Señores de Florencia), Seann William Scott (Vaya par de polis), Damon Wayans Jr. (Los otros dos) y Marisa Coughlan (Estación Espacial 76).

Dejamos Estados Unidos para mirar a Europa, concretamente a Alemania, desde donde llega Manifesto, film de 2015 escrito y dirigido por Julian Rosefeldt (The creation) en el que la actriz Cate Blanchett (Carol) da vida a varios personajes para rendir un homenaje a la tradición literaria de los manifiestos artísticos. Para ello se utilizan textos relacionados con el futurismo, el dadaísmo, Dogma 65 y otros movimientos, así como reflexiones personales de artistas, arquitectos, bailarines y directores de cine. El reparto de este drama se completa con Carl Dietrich, Erika Bauer y Marina Michael entre otros.

Francia presenta Amante por un día, drama que arranca cuando una joven de 26 años sufre una ruptura sentimental y decide regresar a casa de su padre. Sin embargo, allí descubre que el hombre tiene una relación con una chica de su misma edad. Philippe Garrel (Un verano ardiente) dirige este film protagonizado por Éric Caravaca (Pollo con ciruelas), Esther Garrel (Call me by your name), Louise Chevillotte y Laetitia Spigarelli (La terre penche).

La producción española está representada por Mi querida cofradía, cinta dirigida por Marta Díaz de Lope Díaz (Los inocentes) cuyo argumento arranca cuando una malagueña católica y apostólica está a punto de ser elegida como presidenta de su cofradía, su mayor sueño. Pero finalmente el elegido es Ignacio, su máximo rival. Esta situación llevará a la mujer a meterse en un lío que, lejos de solucionarse, parece aumentar poco a poco. Gloria Muñoz (Llueven vacas), Pepa Aniorte (Cuerpo de élite), Juan Gea (Las 13 rosas), Joaquín Núñez (Ahora o nunca) y Manuel Morón (Cerca de tu casa) encabezan el reparto.

El último de los estrenos de la semana es el documental Sâdhaka, la senda del yoga, cinta española dirigida por Nicolas Gauthier que realiza un viaje audiovisual de la mano de Ramiro Calle, pionero en introducir el yoga en España, para relatar la verdadera historia de esta práctica, sus virtudes, su propósito y las formas más falaces que puede adoptar, todo ello con humor y sabiduría sin evitar la polémica.

‘American Horror Story’ es grande de nuevo con ‘Cult’


Es difícil poder comparar las temporadas de American Horror Story. Bueno, en realidad es difícil hacerlo con cualquier serie antológica. El hecho de que cada temporada tenga su historia propia e independiente (a pesar de los detalles que tratan de relacionar de algún modo los universos de cada etapa) hace más compleja la tarea de analizar en un contexto general el tratamiento y el desarrollo de las tramas. Pero teniendo esto en cuenta, la séptima temporada, titulada Cult, posiblemente sea la más compleja de todas, con una historia cuyo tratamiento puede resultar algo inconexo en algunos momentos pero que, no cabe duda, posee un amplio abanico de matices y connotaciones que van más allá de la propia trama.

Partiendo de la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, los creadores Brad Falchuk y Ryan Murphy, autores de Glee, crean todo un universo en el que los remordimientos, la culpa, el odio, los intereses personales y el rencor se adueñan del relato de forma progresiva para exponer el proceso de creación de una secta personalista. En estos 11 episodios la trama muestra, de este modo, los motivos por los que los diferentes protagonistas deciden sumarse a la causa del rol interpretado espléndidamente por Evan Peters (El efecto Lázaro), así como el modo en que se desarrolla este culto a un personaje capaz de embaucar a los que están a su alrededor. Posiblemente esto sea lo más terrorífico de unos capítulos que huyen del terror de temporadas anteriores y apuesta más por el thriller, pues las connotaciones y el paralelismo con lo ocurrido durante las elecciones norteamericanas es más que notable. No en vano, el último episodio lleva por título ‘Great Again’ (grande de nuevo), el mensaje de campaña de Trump.

En cierto modo, American Horror Story: Cult es un reflejo de la sociedad norteamericana actual y, sobre todo, de la radicalización de una sociedad que parece haberse dividido entre los defensores de Trump y sus detractores. Y no hay término medio, como también ocurre en la serie. Desde el primer episodio, y a través de la transformación de los personajes que se narra con saltos temporales, la trama aborda ese proceso de radicalización partiendo de la base, precisamente, del miedo o del apoyo a lo que Trump representa, evidentemente llevado hasta el extremo. Este aspecto conecta la historia con el mundo real de un modo como nunca antes se había logrado, pero también logra mucho más.

Y es que este punto de partida es también la excusa para abordar algunas de las sectas y los cultos más violentos de Estados Unidos, incluyendo el de Charles Manson. A lo largo de varios episodios la serie aprovecha no solo para narrar cómo evoluciona el plan del personaje de Peters para llegar a la Casa Blanca desde un humilde ayuntamiento, sino el paralelismo y las diferencias entre todos estos cultos a la persona liderados siempre por una persona carismática capaz de ver las debilidades de sus seguidores para poder aprovecharse de lo que puedan aportar a su plan. Resulta sumamente interesante, en este sentido, poder comprobar cómo mezcla violencia y política, sobre todo porque invita a imaginar y fantasear con las motivaciones ocultas de algunas de las decisiones que toman los dirigentes reales.

Demasiados personajes para la narrativa

Con todo, y aunque el argumento traspasa muchas veces la frontera entre realidad y ficción, la narrativa de esta American Horror Story: Cult tiende a ser inconexa, muchas veces algo caótica. Y el problema radica en la enorme cantidad de personajes que habitan este mundo de política, violencia y manipulación. Muchos personajes que, además, tienen un peso específico en la trama más que notable. El hecho de que los principales protagonistas tengan una relación bastante estrecha obliga a los creadores, al menos, a explicar parte de su pasado, y por extensión de sus motivaciones. Y a su vez, esto impone la necesidad de dedicar minutos de historia a ellos.

El resultado de todo ello es que estos 11 capítulos no solo deben dar constantes saltos en el tiempo narrativo, algo habitual en esta serie, sino que en numerosas ocasiones narra acontecimientos sin un claro nexo de unión con lo expuesto anteriormente. Es evidente la confusión que puede generar esto (algo que tampoco sienta mal al resultado final, por cierto), y aunque en último término todo tenga un sentido y una explicación, la falta de una relación clara tanto temporal como espacial de algunas secuencias puede hacer que el espectador pierda el hilo de la narrativa, e incluso el interés. Con todo, este es un problema que se resuelve solo a medida que la trama avanza. Superados los primeros episodios de la temporada, la trama se revela como un complejo puzzle de objetivos y motivaciones personales en el que se hace grande Sarah Paulson (Los archivos del Pentágono), que hace suyo un personaje que pasa de la debilidad a la fortaleza más absoluta y al que dota de una entidad extraordinaria, potenciando tanto la fragilidad inicial como la maquiavélica venganza final, acentuada incluso más por una conclusión sumamente interesante.

No es, por supuesto, el único ‘pero’ que se le puede poner a esta séptima historia de la serie antológica. Algunos roles no terminan de resultar sólidos en sus motivaciones para unirse a la secta, del mismo modo que muchos secundarios resultan un tanto redundantes, posiblemente en un afán de potenciar el carisma del protagonista. Pero al fin y al cabo, son problemáticas de la trama que pueden considerarse menores, incluso anecdóticas. En realidad, la fuerza del relato termina por superar las dificultades para imponerse gracias no solo al modo en que evoluciona esta secta, sino también, y sobre todo, a sus actores. De la frustración o la euforia iniciales por la victoria de Trump a los ataques y los asesinatos para terminar por relacionar política y crimen, poder y control emocional. La evolución de los personajes, acorde a la de la trama, abre una ventana a un mundo de emociones que, como decía al comienzo, reflejan lo que debe sentir la sociedad norteamericana a tenor de las imágenes que llegan desde Estados Unidos.

Decir que esta es la mejor temporada de American Horror Story es, como decía al inicio, muy aventurado. Habrá quien prefiera un relato más sangriento, otro más tétrico u otro más fantástico. Pero de lo que no cabe duda es de que esta séptima etapa es la que tiene más relación con la situación real de la sociedad. En este sentido, los episodios que conforman Cult se revelan como unos de los más complejos de la serie, tanto por los matices que introduce su relación con la actualidad política como los paralelismos que parecen establecerse de forma subconsciente en el espectador. A esto se suma una trama sutil y brutal dependiendo del momento, con una conclusión muy sugerente que, al igual que el resto de la historia, da pie a todo tipo de interpretaciones. Y todo ello coronado con un reparto de lujo en el que destacan los intérpretes tradicionales de la serie, capaces de dotar de versatilidad y profundidad a unos personajes ya de por sí complejos. Sin duda una de las temporadas más recomendables de esta ficción.

‘Los archivos del Pentágono’: Spielberg transforma el cine sobre periodismo


Que Steven Spielberg (Minority report) es un maestro es algo que ya pocos dudan. Pero que sea un director capaz de demostrarlo película tras película, da igual el género o la calidad del guión, eso es algo que pocas veces puede verse. Pocas películas tiene en su filmografías que no alcancen un alto nivel narrativo y visual, amén de un entretenimiento incuestionable. Aunque su último trabajo puede ser, para muchos, una historia algo tediosa cuyo final ya se conoce, no deja de ser una de las mejores obras sobre periodismo, libertad de prensa y debate entre los intereses personales y la moral de los últimos años.

Es evidente que el mayor problema de Los archivos del Pentágono radica en su guión, un texto que, aunque con un interesante desarrollo que analiza la historia desde diferentes puntos de vista, no deja de narrar algo ya conocido en mayor o menor medida, lo que resta la capacidad de generar puntos de giro necesarios para dotar de fuerza al relato. Ante este hándicap, la trama recurre, como digo, primero a la intriga y, hasta cierto punto, el espionaje para pasar a continuación a la investigación periodística y terminar, por último, con un relato en el que prensa, justicia e intereses económicos se combinan. Todo ello permite al film salvar gran parte de sus debilidades inherentes. Gran parte, en efecto, pero no todo. Lo bueno es que lo que el guión no logra solventar, básicamente las irregularidades en el ritmo de la historia, lo solucionan los cuatro grandes nombres que están detrás de este film.

Spielberg y su director de fotografía habitual, Janusz Kaminski, ofrecen una visión del periodismo diferente, en algunos casos incluso novedosa. El recurso de las imprentas y la composición de las portadas en las linotipias adquiere nuevos matices en las manos del director, quien utiliza recursos ya conocidos para realizar una nueva narrativa alejada del clasicismo habitual de este tipo de relatos. A esto se suma el lenguaje visual empleado en momentos claves del relato, desde la decisión que debe tomar el personaje de Meryl Streep (Sufragistas) o la sentencia final pronunciada por Carrie Coon (serie The leftovers), narrada con un acercamiento a sus rostros tan sencillos como eficaces y extraordinarios, hasta el momento en el que los protagonistas trabajan sobre las páginas del informe sobre Vietnam, sin duda una de las escenas más dinámicas, intensas e interesantes del relato. Spielberg logra dotar a cada momento del film del ritmo necesario, manejando el relato para acentuar aquellos momentos realmente relevantes hasta convertirlos en instantes inolvidables. Y todo ello con un reparto extraordinario en el que destacan, como no podía ser de otro modo, Streep y Tom Hanks (Náufrago) en dos papeles espléndidos que ellos convierten en extraordinarios.

Es posible que para muchos esta no sea más que otra cinta histórica sobre periodismo, otro relato “basado en hechos reales” sobre la libertad, la lucha entre el poder y los medios, y cómo la moral y lo correcto se imponen a la manipulación. Incluso habrá quien diga que en algunos momentos es aburrida. Y puede que, en cierto modo, sea así. Pero Los archivos del Pentágono es mucho más. Es un reflejo de una época, de una sociedad que vivió engañada y de un grupo de personas y profesionales que optaron por una lucha que sabían de antemano que iba a ser difícil. Este relato, en manos de Spielberg, alcanza un grado extraordinario de emociones que transportan al espectador al meollo de un debate que perfectamente podría darse hoy en día a tenor de los dirigentes políticos que tenemos, entre ellos el que se sienta en el despacho oval de la Casa Blanca. El doble final del film, con los personajes alejándose por la imprenta para afrontar su trabajo como si nada hubiera pasado y esa llamada alertando de un robo en un edificio, demuestran que no estamos ante una película más. Estamos, posiblemente, ante una de las mejores obras del año.

Nota: 8/10

Spielberg, Streep y Hanks nos desvelan ‘Los archivos del Pentágono’


Si el pasado viernes eran varios los estrenos que competirán (y que de hecho ya han empezado a hacerlo) en los principales premios de estos meses, este 19 de enero es solo un título de estas características el que llega a las salas españolas. Eso sí, lo hace acompañado por mucho cine europeo y algo de asiático, este último de animación y con el regreso de un mítico personaje de la televisión.

Pero comencemos por Los archivos del Pentágono, lo nuevo de Steven Spielberg (Mi amigo el gigante) que, con un reparto encabezado por Tom Hanks (Inferno) y Meryl Streep (Florence Foster Jenkins), narra los acontecimientos acaecidos en 1971, cuando el New York Times y el Washington Post se unieron a otros medios de comunicación para demostrar el valor de la libertad de prensa al publicar unos documentos clasificados del Pentágono sobre la Guerra de Vietnam. En concreto, la trama se centra en la primera mujer editora del Post y su volátil director, que tuvieron que tomar la decisión de unirse al New York Times y luchar contra el intento de Nixon de restringir la primera enmienda norteamericana. El reparto de este drama biográfico se completa con Sarah Paulson (serie American Horror Story: Roanoke), Jesse Plemons (serie Fargo), Bob Odenkirk (serie Better Call Saul), Matthew Rhys (serie The Americans), Michael Stuhlbarg (El caso Sloane), Alison Brie (The disaster artist), Bruce Greenwood (Gold, la gran estafa) y Carrie Coon (serie The leftovers), entre otros.

Muy diferente es la comedia Plan de chicas, cuya trama arranca cuando cuatro amigas de la infancia deciden realizar un viaje que les sirva al mismo tiempo de reencuentro. El objetivo es llegar a Nueva Orleans para asistir a un festival de música, pero durante el camino el romance, el alcohol, la fiesta y las peleas serán el denominador común. Dirigida por Malcolm D. Lee (Scary Movie 5), la cinta está protagonizada por Regina Hall (Vacaciones), Queen Latifah (Los milagros del Cielo), Jada Pinkett Smith (serie Gotham), Tiffany Haddish (School dance), Larenz Tate (Beta test) y Deborah Ayorinde (Tipo duro 3).

Dejamos Estados Unidos para dirigir la mirada al cine europeo, en el que destaca El joven Karl Marx, drama histórico y biográfico producido entre Francia, Bélgica y Alemania cuya trama en el encuentro entre Marx y Engels cuando el primero vivía en el exilio en París. De ese encuentro surgieron los instrumentos para la emancipación de los pueblos oprimidos. Raoul Peck (I am not your negro) pone en imágenes esta historia y dirige un reparto encabezado por August Diehl (Aliados), Stefan Konarske (Los Cinco y el misterio de la joya escondida), Vicky Krieps (Colonia), Olivier Gourmet (Río arriba) y Hannah Steele (serie Wolf hall).

Puramente francés es el drama 120 pulsaciones por minuto, cinta dirigida por Robin Campillo (Eastern boys) que sitúa su argumento a principios de los años 90, cuando un joven se integra en el grupo Act Up-Paris, que busca dar visibilidad al sida, enfermedad que en ese momento llevaba matando casi 10 años. A través de los ojos de este nuevo miembro se verá cómo el movimiento multiplica sus actividades y cómo algunos de sus miembros más radicales consumen sus últimas fuerzas en la acción. Adèle Haenel (La chica desconocida), Nahuel Pérez Biscayart (Todos están muertos), Catherine Vinatier (Al amanecer), Simon Bourgade (De sas en sas), Aloïse Sauvage (El sueño de Gabrielle), Félix Maritaud, Arnaud Valois (La clienta) y Antoine Reinartz (Quand je ne dors pa) encabezan el reparto.

La representante española de la semana es Las heridas del viento, drama escrito y dirigido por Juan Carlos Rubio, quien adapta su propia obra de teatro y debuta de este modo en el largometraje. Realizada en blanco y negro, la película arranca cuando un hombre se hace cargo del legado de su padre después de que este fallezca. En dicho legado encuentra varias cartas de amor de otro hombre dirigidas al fallecido. Dispuesto a saber la verdad, decide visitar al supuesto amante de su padre. Daniel Muriel (Como la espuma) y Kiti Mánver (Las ovejas no pierden el tren) forman la pareja de actores protagonista, al igual que hicieran sobre los escenarios.

Fuera de Europa encontramos la comedia dramática Me estás matando, Susana, adaptación de la novela de José Agustín realizada en 2016 que sigue las peripecias de un joven y mediocre actor que vive una despreocupada vida hasta que un día se despierta y su mujer se ha ido. Al comenzar a buscarla se da cuenta de que su matrimonio no iba tan bien como pensaba, por lo que cuando la localiza en una pequeña ciudad de Iowa inicia un viaje para recuperarla, teniendo que afrontar además la rígida sociedad de esta parte de Estados Unidos. Producido entre México y Canadá, y dirigido por Roberto Sneider (Dos crímenes), el film está protagonizado por Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Verónica Echegui (Kamikaze), Ilse Salas (Cantinflas), Daniel Giménez Cacho (Un monstruo de mil cabezas), Ashley Hinshaw (La pirámide) y Tristan Carlucci (Camino sangriento 4: El origen).

En cuanto a la animación, destaca Mazinger Z Infinity, primera aventura en la pantalla grande del famoso robot con el que han crecido muchas generaciones. La trama se centra en el regreso a la acción de este personaje, que volverá a ser activado cuando el mundo vuelva a correr el peligro de caer en la garras del Mundo Subterráneo, liderado por el Dr. Infierno. Solo un grupo de jóvenes del Instituto de Investigaciones Fotónicas parece ser capaz de devolver la paz al mundo pilotando el súper robot. Junji Shimizu (Eiga Futari wa Purikyua Max Heart) dirige esta película basada en el manga de Gô Nagai, entre cuyas voces en la versión original se hallan las de Natsuki Hanae (Digimon Adventure Tri. 5), Unshô Ishizuka (Lupin III: The italian game), Ai Kayano (serie New Game!), Masami Kikuchi (serie Digimon) y Shôtarô Morikubo (Boruto: Naruto The Movie).

A la animación pertenece también la cinta rusa Salvando al reino de Oz, adaptación de la novela de Aleksandr Volkov que narra cómo un astuto y malvado personaje decide convertirse en el gobernante de la tierra de Oz, para lo que toma ciudad Esmeralda con sus soldados de madera. Sin embargo, su estudiado plan no contaba con la intervención de Dorothy, una chica normal que termina en Oz junto a su perrito Toto y que, antes de volver a su hogar, ayudará a El Espantapájaros, El Hombre de Lata y el León a derrotar a Urfin. Dirigida a tres bandas por Fyodor Dmitriev (Krepost), Darina Shmidt (Ivan Tsarevich i Seryy Volk 3) y Vladimir Toropchin (Ilya Muromets i Solovey Razboynik), la película cuenta con las voces originales de Konstantin Khabenskiy (#Selfi), Dmitriy Dyuzhev (Showdown in Manila) y Sergey Shnurov (Gena Benton).

Cerramos el repaso con el documental El mar nos mira de lejos, cinta que supone el debut en el largometraje de Manuel Muñoz Rivas y que, a medio camino con la ficción, narra la vida de unos hombres en el sur de España que habitan en una zona en la que las leyendas cuentan que una vez existió una antigua civilización. Una creencia que lleva a muchos viajeros a buscar las huellas de una posible ciudad sepultada bajo las arenas de esta parte de la península situada frente al mar.

‘La La Land’ allana su camino a los Oscar en los Globos de Oro 2017


'La La Land' y 'The Crown', principales triunfadores en los Globos de Oro 2017Es muy poco habitual que en una entrega de premios cinematográficos, sea cual sea, una de las películas más nominadas logre llevarse todas las estatuillas a las que opta. Es relativamente normal que una cinta con una, dos, tres o incluso cuatro nominaciones logre todos esos premios, pero ¿siete de siete? Bueno, pues eso es lo que ha conseguido en la 74 edición de los Globos de Oro La ciudad de las estrellas, título en español para La La Land, llamada a ser la película del año. Y ante esto se abre ahora el debate acerca de su posibilidad de ser también la gran triunfadora en los Oscar.

Vaya por delante que son muy pocas las comedias que han logrado repetir hazaña en ambos premios (lo que vendría a confirmar que eso de que los Globos de Oro son la ‘antesala de los Oscar’ es un poco excesivo), pero los precedentes son, sin lugar a dudas, esperanzadores, comenzando por la última en conseguirlo: The artist. Y aunque todavía tienen que conocerse las nominaciones, el éxito del film dirigido por Damien Chazelle (Whiplash) no resta la importancia de otros nominados en esta edición de 2017, entre ellos ComancheríaManchester frente al mar o la otra galardonada como Mejor Película Dramática: Moonlight.

De hecho, y aunque pueda parecer secundario, es interesante el mensaje lanzado por algunos de los premios en la categoría cinematográfica, entre ellos el de Mejor Actriz Secundaria, Mejor Actor Dramático y Mejor Actriz Dramática. El primero viene a responder a una crítica surgida ante la ausencia de nominados y premiados afroamericanos en los Oscar; el segundo reconoce a un actor que ya ha hecho méritos más que suficientes para confirmarse como uno de los mejores de su generación; y el tercero cierra reconoce también la labor de los actores del cine europeo más allá del propio premio a la Película en Lengua Extranjera.

En efecto, Viola Davis, una de las actrices más nominadas en los últimos años y menos premiadas, ha logrado su primer Globo de Oro por Fences, aunque no es la única actriz de color que ha competido en esta categoría, y posiblemente no sea la única que lo haga en los Oscar. Y antes de finalizar con el análisis de lo que han sido y lo que pueden deparar estos premios, un apunte: el premio a Aaron Taylor-Johnson como Mejor Actor Secundario por Animales nocturnos puede parecer excesivo teniendo en cuenta la competencia, pero sin duda es merecido para un profesional capaz de ponerse en la piel de cualquier personaje. Y por supuesto, Meryl Streep, nominada por Florence Foster Jenkins, se lleva su premio, en esta ocasión honorífico.

Todo por The Crown

En las categorías televisivas es donde más de uno puede haberse llevado una sorpresa. Desde luego, y esto es un apunte puramente personal, esta edición de los Globos de Oro ha sido una de las más completas en lo que a nominaciones se refiere, sobre todo en el premio a la Mejor Serie Dramática, que ha terminado en manos de The Crown, la principal favorita, pero que tenía como competidores Juego de Tronos, Stranger Things, WestworldThis is us. Con todo, el hecho de que sean unos premios tan repartidos indica la buena salud de la ficción televisiva en cualquier formato.

Los Globos de Oro 2017 dejan igualmente una reflexión interesante. Para empezar, parece que esos años en los que dos o tres series acaparaban la atención en todas las categorías han llegado a su fin, al menos de momento. Las principales categorías contaban con veteranos como VeepTransparentMozart in the jungle, a los que se suman títulos como los mencionados anteriormente. Y ninguno de ellos ha logrado ninguna de las estatuillas, dejando paso a las nuevas producciones más frescas y con propuestas diferentes.

Diferente es el caso de las miniseries. Como es evidente, los nominados suelen ser nuevos cada año, pero en esta ocasión dos han sido los títulos que se han llevado el gato al agua. Por un lado, American Crime Story: El pueblo contra O.J. Simpson, serie cuyo formato es similar al de American Horror Story pero que aborda casos reales. Quizá lo más destacable sea el premio para Sarah Paulson, actriz que en los últimos años ha demostrado su talento en la serie de terror y que ahora es reconocida por su rol en este drama. Y por otro, El infiltrado, cuyos principales actores han sido reconocidos en casi todas las categorías, lo que da una idea de lo que puede llegar a ofrecer el producto.

Así las cosas, todo apunta a que La ciudad de las estrellas (La La Land) será la gran triunfadora en los próximos premios que vengan, incluidos los Oscar. Pero más allá de esta visión, lo relevante de esta edición de los Globos de Oro se haya en los premiados ajenos a esta comedia dramática musical, tanto por el talento que se reconoce como por lo que representan socialmente hablando. A continuación podéis encontrar todos los premiados.

CATEGORÍAS CINEMATOGRÁFICAS

Mejor Película Dramática: Moonlight.

Mejor Película Comedia/Musical: La ciudad de las estrellas (La La Land).

 Mejor Director: Damien Chazelle, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor Actor Dramático: Casey Affleck, por Manchester frente al mar.

Mejor Actor Comedia/Musical: Ryan Gosling, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor Actriz Dramática: Isabelle Huppert, por Elle.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Emma Stone, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

 Mejor Actor Secundario: Aaron Taylor-Johnson, por Animales nocturnos.

Mejor Actriz Secundaria: Viola Davis, por Fences.

Mejor Guión: Damien Chazelle, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor Banda Sonora: Justin Hurwitz, por La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor Canción: Justin Hurwitz, por ‘City of Stars’, de La ciudad de las estrellas (La La Land).

Mejor Película en Lengua Extranjera: Elle (Francia).

Mejor Película de Animación: Zootrópolis.

 

 CATEGORÍAS DE TELEVISIÓN

Mejor Serie Drama: The Crown.

Mejor Actor Drama: Billy Bob Thornton, por Goliath.

Mejor Actriz Drama: Claire Foy, por The Crown.

Mejor Serie Comedia: Atlanta.

Mejor Actor Comedia/Musical: Donald Glover, por Atlanta.

Mejor Actriz Comedia/Musical: Tracee Ellis Ross, por Black-ish.

Mejor Miniserie/Telefilme: American Crime Story: El pueblo contra O.J. Simpson.

Mejor Actor Miniserie/Telefilme: Tom Hiddleston, por El infiltrado.

Mejor Actriz Miniserie/Telefilme: Sarah Paulson, por American Crime Story: El pueblo contra O.J. Simpson.

Mejor Actor Secundario Serie/Miniserie/Telefilme: Hugh Laurie, por El infiltrado.

Mejor Actriz Secundaria Serie/Miniserie/Telefilme: Olivia Colman, por El infiltrado.

‘American Horror Story: Roanoke’, nuevo formato para una historia conocida


Los actores de 'American Horror Story: Roanoke' viven un infierno en la mansión.Es difícil que una serie como American Horror Story logre mantenerse durante tantas temporadas como uno de los productos más originales de la televisión. Primero porque la idea de que cada temporada sea una historia diferente tiene el riesgo inherente de perder la conexión con los espectadores. Y segundo porque es complicado encontrar historias que sean capaces de llenar tantos episodios. La prueba está, de hecho, en el irregular desarrollo de las temporadas. Por eso resulta un soplo de aire fresco esta sexta etapa, que bajo el título de Roanoke toma como referencia a la conocida como “Colonia perdida” para adentrarse en un subgénero de terror que hasta ahora no habían abordado Brad Falchuk y Ryan Murphy (serie Glee).

Desde luego, lo más original de esta temporada de 10 episodios es su formato. Narrado como una serie basada en hechos reales que utiliza los testimonios de las personas que vivieron la pesadilla, la ficción juega en diversos niveles dramáticos para introducir al espectador en una historia con visos de realidad. Este juego de la televisión dentro de la televisión tiene, evidentemente, su lado positivo y su lado negativo. Lo positivo es que a través de la dramatización de los hechos y la reacción de los presuntos personajes reales la historia tiene acceso a una serie de conflictos dramáticos vistos desde diferentes puntos de vista casi a tiempo real, como si de un reality show se tratara.

En el lado opuesto, es lógico pensar que, dado que los héroes de la historia relatan su propia odisea, sobreviven al final de la misma, lo que siempre resta dramatismo a lo que se muestra en pantalla. De ahí que, aunque el carácter dramático se intensifica, la tensión narrativa se diluye lentamente, dejando todo el espacio al terror y el gore propios de esta serie. Sin embargo, y a diferencia de otras temporadas, American Horror Story: Roanoke soluciona este problema de una forma aún más original si cabe. La propia temporada se divide en dos partes claras, siendo la segunda una suerte de continuación en la que personajes reales y los actores que les interpretan conviven en el mismo infierno que relataban en la primera parte.

Evidentemente, todo sale mal, y la muerte es la constante en cada personaje, pero independientemente de todo eso lo interesante radica en el modo en que Falchuk y Murphy aprovechan las debilidades dramáticas de su historia para darle una vuelta y convertirlas en motor de un argumento nuevo aunque similar. Por supuesto, esta segunda parte también tiene ciertas debilidades, entre ellas las motivaciones de algunos personajes, pero a pesar de todo esto permite ahondar en tramas personales mucho más profundas y que remiten a las relaciones entre madres e hijos, entre maridos y mujeres y, por qué no, entre el mundo del espectáculo y la vida real.

Carniceros, cerdos y locura

El cambio que sufre American Horror Story: Roanoke en su forma de narrar los acontecimientos es, sin duda, lo más llamativo de esta serie que ha tenido que recurrir a esta apuesta formal para evitar repetirse en sus conceptos más básicos. Y es que salvo esta idea, bien diseñada y elaborada, el resto de la temporada recupera pilares de temporadas anteriores, ya sea la locura, el canibalismo o los fantasmas. En realidad, en algunos momentos llega a repetir algo más que a los actores, recurriendo a situaciones que recuerdan poderosamente a las vividas en algunas de las mejores etapas de esta ficción. La pregunta que cabe hacerse es si esto es algo negativo en sí mismo.

Para gustos los colores, está claro, pero personalmente considero que la forma en que se integran estas ideas con la trama abordada en la serie y con el modo en que se cuenta hacen que sea algo novedoso, diferente y dinámico. La apuesta en la segunda parte de la serie por la cámara en mano al más puro estilo El proyecto de la bruja de Blair (1999) -por aquello de que transcurre en un bosque- es un acierto más que notable, tanto por el carácter realista que aporta al conjunto como por el dramatismo de ver las consecuencias de los asesinatos (sangre saltando por todas partes, rostros desencajados, etc.) antes incluso que el propio acto en sí. De este modo, la serie logra imprimir una fuerza visual muy poderosa a una historia que puede parecer menor, en algunos momentos incluso algo ilógica.

Con todo, es de justicia reconocer que el argumento es algo más que terror, y desde luego algo más que gore. Si la primera parte de la temporada puede resultar un tanto simplista, por aquello de que se sabe de antemano cómo va a terminar, la segunda adquiere un dramatismo mucho mayor, tanto por los conflictos que se generan entre personajes como por las reacciones ante unos acontecimientos que ya no son ficción a pesar de que, al principio, lo consideran parte del show. Estos componentes dramáticos dentro del contexto del horror, la violencia y la locura que definen a la serie es lo que la dotan de una mayor entidad, de una seriedad que se intuye en todo momento, pero que puede perderse de vista en los primeros episodios si se atiende únicamente al concepto de realidad ficcionada.

Por varios motivos, American Horror Story: Roanoke es una de las temporadas más originales de la serie. Personalmente creo que una de las mejores, pues a pesar de sus debilidades ofrece algo diferente, algo fresco, explorando esa vía de nuevo terror que nació con el nuevo siglo y que, hasta ahora, había estado vetada en esta producción. El hecho de que, además, se introduzcan conflictos personales en la historia, derivados muchos de ellos de las propias decisiones de los personajes, lleva la trama a un nivel diferente, más complejo o, por lo menos, más rico en matices. Desde luego, no es una temporada perfecta, pero junto a American Horror Story: Hotel es una de las que más recuerdan a aquella joya que fue la primera temporada.

‘American Horror Story: Hotel’ recupera el espíritu de la serie


Evan Peters y Wes Bentley protagonizan 'American Horror Story: Hotel'.Tras varios altibajos en la serie, American Horror Story ha logrado, en su quinta historia, algo que muy pocas producciones consigue: devolver al formato las ideas iniciales en lo que a suspense, ambientación, personajes y trama se refiere. Sin el impacto ni la novedad que supuso aquella primera temporada, Hotel es sin duda una de las mejores temporadas de esta ficción creada por Brad Falchuk y Ryan Murphy (serie Glee).

Y si bien es cierto que Coven ya supuso una recuperación de ese espíritu, estos 12 capítulos representan lo que podría denominarse como una continuación directa de la historia de la casa encantada. No por los personajes, sino por el concepto general de la trama. Un hotel plagado de fantasmas, vampiros y asesinos es lo que da pie a una historia que, sin embargo, se centra más en el concepto del amor. Tal vez eso sea lo que le ha faltado a la serie en otras etapas; tal vez no. Lo cierto es que el delicado equilibrio entre ese sentimiento y la violencia característica de la producción crean un espectáculo incomparable.

Un padre atormentado por la pérdida de un hijo, una madre condenada a vivir en un hotel lleno de fantasmas para estar junto a un hijo que la odia y una vampiresa que una vez experimentó el amor verdadero son solo algunos de los ejemplos. Desde un punto de vista conceptual, American Horror Story: Hotel se revela más bien como una historia de búsqueda, de añoranza por lo perdido y por un pasado que, aunque dentro de esos muros parece no cambiar, en realidad se dejó atrás hace mucho tiempo.

Por supuesto, a todo esto se suma el incomparable espacio elegido, un edificio decadente, ajeno al tiempo o a las modas y en el que cada sala, cada rincón, es una trampa mortal para los visitantes. Desde su dueño, un espléndido Evan Peters (X-Men: Días del futuro pasado), al que es más necesario que nunca ver en versión original, hasta el ya famoso papel de la cantante Lady Gaga, Globo de Oro incluido, todos los habitantes de ese edificio parecen condenados, lo quieran o no, a matar a los visitantes, litros y litros de sangre mediante, claro está.

Lady Gaga logró un Globo de Oro por su rol en 'American Horror Story: Hotel'

Regreso a la narrativa de personajes

Y a pesar del espectáculo visual que supone esta quinta temporada, American Horror Story: Coven es sobre todo una historia de personajes. Al igual que ya ocurrió en algunas temporadas anteriores, que no en todas, el origen de los protagonistas, sus obsesiones, sus fobias y sus motivaciones, quedan patentes en sendos episodios a través de una narrativa de sus respectivos pasados para terminar confluyendo, de un modo u otro, en finales comunes. En esta ocasión, además, con la dificultad añadida de tener dos grandes protagonistas (la ya mencionada Gaga y el policía al que da vida Wes Bentley –American beauty-) como principales pilares, lo que obliga a dividir en dos el tiempo de la historia. ¿Cómo se logra mantener unido el desarrollo dramático sin que parezca, como ocurrió en Asylum, que cada cosa ocurre por su cuenta? La respuesta es Evan Peters.

Su personaje, tan sádico como enigmático, se termina por convertir en una suerte de nexo de unión de todas las historias, tal vez porque es el corazón de ese hotel, o tal vez porque, simplemente, es un personaje muy humano dentro de su violencia. Su caso, posiblemente, sea el mejor ejemplo del entramado dramático que logra crearse entre todos los personajes, ya sean secundarios, principales e, incluso, episódicos. De ahí que sea tan importante el pasado de los mismos, y de ahí que cobren especial relevancia aquellos momentos en los que se abordan las claves de su llegada a ese hotel maldito.

Pero si el contenido dramático es importante, la forma que se le da a todas esas historias es simplemente hipnótica. Elegante, fascinante, visceral, sangrienta, atemporal. Cualquier calificativo puede servir para definir un entorno único, una apuesta escénica en la que la sangre emana a borbotones para dar paso a una nueva vida en la que, no por casualidad, los implicados deben encontrar un motivo para enderezar sus fantasmagóricas vidas, que habitualmente, por no decir siempre, tiene que ver con el asesinato. La presencia, además, de personajes aparecidos en temporadas anteriores otorga al conjunto un halo de continuidad interesante que, en cierto modo, cierra un círculo iniciado con la primera y maravillosa temporada.

Así las cosas, American Horror Story: Hotel es, posiblemente, la etapa de esta serie que más se aproxima a lo vivido en aquella casa encantada hace ya varios años. Por su ambientación, el trauma de sus personajes e incluso la definición de muchos de ellos, esta historia es digna heredera de aquella. Pero es mucho más. Falchuk y Murphy parecen haber aprendido de algunos errores cometidos en el pasado y han sido capaces de crear muchos historias independientes bajo un mismo techo que, aparentemente, no tienen nada en común, pero cuyo desarrollo termina irremediablemente unido a las habitaciones de este macabro hotel. O a su dueño, que para el caso viene a ser lo mismo. Sin duda, una de las mejores temporadas de la serie.

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