‘Transformers: El último caballero’: robots de destrucción masiva


Mantener el interés en una saga cinematográfica (o de cualquier otro tipo), sea del género que sea, es todo un reto. Pero hacerlo con el mismo director una y otra vez tras las cámaras parece casi tarea imposible. Y la saga Transformers es un buen ejemplo, por desgracia para muchos que, como un servidor, ha crecido con estos robots capaces de adoptar formas de todo tipo de objetos, principalmente vehículos. Que Michael Bay siga ejecutando la parte visual de estos proyectos empieza a evidenciar un cansancio alarmante de ideas, utilizando siempre los mismos recursos narrativos para una batalla que, al final, termina siendo la misma film tras film. Y lo peor de todo es que los guiones cada vez tienen menos efectividad.

En esta ocasión, y con la excusa de la historia secreta de estos robots gigantes en la Tierra, la historia nos retrotrae a la época de Arturo y la Mesa Redonda. Más allá de lo idóneo o no de esta idea, el principal escollo que no logra superar Transformers: El último caballero es una narrativa con demasiados personajes secundarios luchando en diversos frentes, amén de la presencia de roles que no aportan absolutamente nada al conjunto, salvo metraje innecesario que alargan este espectáculo audiovisual y pirotécnico hasta las dos horas y media. Que las películas hayan crecido en complejidad visual y dramática es, hasta cierto punto, normal. Que lo hagan incorporando personajes autoparódicos sin relevancia ninguna no solo no es normal, sino que no aporta el toque de humor que podría presuponerse, e incluso resta credibilidad a un conjunto que, por lo demás, entretiene los suficiente como para no mirar demasiado el reloj.

Porque sí, al igual que sus predecesoras, la cinta entretiene. Tal vez no durante todo su metraje (una razón más para quitar minutos innecesarios), pero en líneas generales ofrece lo que promete: acción, aventura y mucha adrenalina. Ahora bien, nada más. La historia secreta de los Transformers se explica en los primeros instantes, y a pesar de algún que otro giro argumental a lo largo del desarrollo, la narrativa visual en los momentos en que los robots no se lían a tortazos es más bien deficiente, con diálogos que en algunos momentos rozan el absurdo en un intento de ser divertidos (que lo consigan o no depende, me imagino, de la predisposición de cada uno). Eso por no hablar del hecho de que en muchas ocasiones se solventa de un plumazo los momentos más relevantes de la trama. Y esta es la principal diferencia. Los primeros films, con sus defectos, narraban una historia con una cierta coherencia, con unos límites autoimpuestos para poder crecer.

Tras esta Transformers: El último caballero todo en la saga parece desmoronarse. El guionista abandona, el director parece dejar la silla, y se busca un cambio de sentido dramático y argumental. Desde luego, la saga necesita de un lavado de cara urgente, aunque la clave está en saber cómo debe ser dicho lavado. Por lo pronto, habrá que pensar qué hacer con un planeta, la Tierra, que ya no tiene Luna, cuya superficie se ha visto atacada por otro planeta y en la que, ahora sí, se han destruido definitivamente las pirámides de Egipto. Bueno, sea como sea, la puerta para las siguientes entregas queda abierta con el final de este film, así que todo es posible. Solo queda la esperanza de que estas películas vuelvan a demostrar, como dice su ‘slogan’, que hay más de los que los ojos ven.

Nota: 5/10

‘Star Wars: El despertar de la fuerza’: una segunda esperanza


Daisy Ridley y John Bodega toman el testigo en 'Star Wars: El despertar de la fuerza'.Si algo hay que reconocerle a J.J. Abrams (Super 8) es su facilidad y capacidad para crear puros entretenimientos sin una fisura en su desarrollo. Por eso su elección para la nueva entrega de la saga Star Wars era tan esperada, y por eso no ha defraudado. Más allá de que sea mejor o peor que los visto en los últimos años en el universo creado por George Lucas (THX 1138), lo más notable es que recupera el espíritu no solo de la saga original, sino de toda la primera trilogía.

El comienzo de esta tercera trilogía se revela, por tanto, como un entretenimiento con mayúsculas, como un ejercicio de fantasía en el que la acción y la historia se equilibran para crear un espectáculo que pocas veces puede verse en una gran pantalla. Star Wars: El despertar de la fuerza tiene todo lo que podría pedírsele a este tipo de films, incluyendo un nuevo robot tan entrañable como R2-D2. E incluyendo uno de esos spoilers que pueden generar un cierto impacto en los seguidores. Pero independientemente de todo eso, la trama se desarrolla por caminos conocidos para explorar un futuro plagado de posibilidades, que deja los suficientes interrogantes como para justificar dramáticamente una continuación.

Todo ello no quiere decir que la cinta sea perfecta, ni mucho menos. Precisamente ese espíritu de los primeros films es lo que también convierte a esta nueva entrega en un constante recuerdo, en una especie de homenaje modernizado de secuencias, de ideas y de personajes. En este sentido, la película se autolimita al no querer aventurarse fuera de los cánones establecidos, y utilizando para ello las herramientas que ya han funcionado y que están contrastadas. A esto se sumaría un villano sin la presencia de Darth Vader y algún que otro personaje sin la fuerza suficiente como para tirar de la historia en próximas películas.

Pero a pesar de todo, Star Wars: El despertar de la fuerza es una espléndida cinta de aventuras, fantasía y acción. Una película hecha por un fan para los fans, que recupera el tono perdido por la segunda trilogía y que combina nuevas generaciones con los personajes que han convertido a esta historia en lo que es hoy en día. Tiene debilidades, por supuesto, pero la sensación final que deja en el espectador es la de una cinta notable. Eso, y las ganas de que llegue la continuación que ofrezca algunas respuestas a los principales interrogantes.

Nota: 8/10

‘Misión: Imposible – Nación secreta’: la confirmación de una saga


Tom Cruise vuelve a ser Ethan Hunt en 'Misión: Imposible - Nación secreta'.A pesar de haber tenido ciertos altibajos, sobre todo en su segunda entrega, la saga de Misión: Imposible ha logrado confirmarse en sus últimas aventuras como una serie muy completa, capaz de ofrecer al espectador lo que espera de un modo fresco, dinámico y muy atractivo. La última incursión en el personaje de Ethan Hunt por parte de Tom Cruise (Top Gun) es el broche de oro a una evolución que ha sabido sacar partido de los elementos más característicos de la trama y, sobre todo, de unos personajes que se han convertido en fijos.

Puede que muchos consideren a esta Misión: Imposible – Nación secreta como una vuelta de tuerca más a las situaciones inimaginables que vive el protagonista, entre las que se lleva la palma la secuencia inicial. Sin embargo, y al igual que ocurre con otras sagas como la de ‘James Bond’, todo ello forma parte del encanto de las aventuras de este espía. Partiendo de esta base, lo realmente importante es comprobar si la cinta es capaz de trasladar al espectador a su terreno, de introducirle en sus propias normas para ofrecerle un entretenimiento digno. Lo consigue con creces. La película desprende un dinamismo único, un ritmo cuidadosamente calculado que permite a la trama desarrollarse con coherencia y naturalidad sin perder por ello ni un ápice de acción o adrenalina.

Sin duda esto se debe al equilibrio entre las secuencias de acción, algunas de ellas realmente logradas, y las secuencias de mayor tensión dramática, que incorporan en todo momento la sensación de prender la famosa mecha que acompaña siempre a la película. Esto, unido a la consistencia de un núcleo de protagonistas que parece haber encajado perfectamente en la trama (lo que aporta una mayor continuidad a las aventuras de Hunt), ofrece al espectador los anclajes necesarios para conocer de antemano los trucos a utilizar. Y aunque eso podría dar pie a una previsibilidad contraproducente, el hecho de que la trama aproveche ese conocimiento previo en su beneficio (bien a través de referencias explícitas, bien como una suerte de gag) transforma la previsibilidad en ironía, lo que no hace sino mejorar el resultado final.

Es cierto, sin embargo, que el villano sigue siendo uno de los puntos más débiles de la saga. No se trata tanto de que no posean fuerza como de que son arquetipos que no parecen estar a la altura de la calidad de los héroes. En Misión: Imposible – Nación secreta ocurre algo similar con el rol de Sean Harris (Harry Brown). Pero es un mal menor. Esta quinta entrega (ya hay sexta en camino) confirma la idea de que estamos ante una saga que, tras varios intentos, ha encontrado la esencia que le permitirá vivir para siempre, más o menos como le ha ocurrido al agente secreto más famoso del cine. Mientras siga sabiendo cuál es su sitio y lo que puede o no puede ofrecer, bienvenido seas, Ethan Hunt.

Nota: 7,5/10

‘Insidious: Capítulo 3’: demasiado susto para tan poca atmósfera


Dermot Mulroney y Stefanie Scott protagonizan 'Insidious: Capítulo 3'.El riesgo que corre cualquier continuación cinematográfica es caer en los mismo tópicos que su predecesora sin aportar, al menos, un aliciente en forma de espectacularidad, complejidad dramática o sorpresa. En este particular mundo de las secuelas el cine de terror suele salir muy mal parado, repitiendo fórmulas que funcionan hasta el punto de destruirlas por aburrimiento. Y eso es lo que le ocurre, a grandes rasgos, a la tercera parte de Insidious, uno de los films más terroríficos de los últimos años que, con esta entrega, se ve obligada a recurrir al final feliz para tratar de dar un nuevo sentido al poco esperanzador final de la original.

Planteada como una precuela centrada en el personaje interpretado por Lin Shaye (Algo pasa con Mary), la cinta vuelve a recurrir a aquellos elementos que han dado fama a la serie de películas, incluida la representación de ese mundo de los espíritus en forma de la más absoluta oscuridad. Y gracias a ello, y en cierto modo al buen recuerdo de sus predecesoras, la película arranca con fuerza, sin apenas dar un momento de respiro al espectador y planteando las bases de lo que posteriormente será el desarrollo de la trama. Pero por desgracia se queda en eso, en un buen comienzo. A medida que se desarrolla el arco dramático principal protagonizado por el rol de Stefanie Scott (Sin compromiso) la película echa mano de tópicos sustos y secuencias hipotéticamente aterradoras para adentrarse en un manido terreno del terror.

Dicho de otro modo, lo que comienza siendo una cinta de terror atmosférico y casi claustrofóbico se queda al final en un mero film de sustos, acción y fantasmas a cada cual más desagradable. Y dicho de otro modo también, esta tercera parte pierde la esencia de lo que dejaron las dos entregas anteriores. Olvidadas quedan esas secuencias en las que todo tipo de personajes, vivos y muertos, se mueven en las diferentes profundidades del plano, una de las señas de identidad de la saga y, sin duda, uno de los elementos más angustiosos de la trama. Además, la incorporación del ente maligno de las dos primeras partes se antoja forzada, como si existiera la necesidad de relacionar esta tercera parte con las anteriores a través de un malo de turno, al estilo de las clásicas sagas de los años 80.

Lo cierto es que la mano de Leigh Whannell como director debutante se nota, y en algunas ocasiones es demasiado evidente. A pesar de que el guión es suyo, al igual que el de las anteriores entregas, la historia carece de la fuerza que se podría esperar. Esto no quiere decir que no asuste, al contrario. Pero a diferencia del original, recurre a efectos de sonido y apariciones “inesperadas”, obviando en muchas ocasiones la atmósfera y la realización tan características de la saga. Algo que, por cierto, reafirma a James Wan, director de la primera y la segunda entrega, como un director con una visión única. Una conclusión algo mediocre para una saga que ha dado inolvidables momentos de terror.

Nota: 5,5/10

Tráiler de ‘Spectre’: el reencuentro muy esperado de James Bond


Uno de los momentos del tráiler de 'Spectre', nueva aventura de James Bond.Hace más o menos un día que ha salido el primer avance en movimiento de Spectre, la nueva aventura de James Bond, de nuevo bajo la batuta de Sam Mendes tras el éxito que supuso Skyfall hace 3 años. Un éxito que se debió, en parte, a la particular visión que imprimió el director a un personaje y a una estructura narrativa limitados por la cantidad de aventuras cinematográficas que ha protagonizado. Ésta será la número 24, pero no por ello parece haber perdido energía. De hecho, si atendemos a este primer teaser-tráiler, el veterano agente está más en forma que nunca.

Y curiosamente, no se ve ninguna secuencia de acción, lo que ya da una idea de lo que podremos encontrar en el film. Evidentemente, esto no quiere decir que no vaya a haberla, pero sí que la trama vuelve a tener un peso relevante en el conjunto. Habrá quien piense que Skyfall fue en extremo sencilla, pero eso no quiere decir que su trama no estuviera bien estructurada y tuviera una importancia notable sobre todo en el protagonista. Siguiendo esta idea, lo que muestra este primer avance son precisamente las consecuencias de lo ocurrido en aquel film, lo que establece una conexión entre ambos y entre los anteriores protagonizados por Daniel Craig (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), lo que ya de por sí supone una reinterpretación profunda del personaje. En esta ocasión, la trama se centra en la investigación de Bond de una siniestra organización secreta de nombre SPECTRE que parece conectada con su pasado. Todo mientras la sede del servicio secreto ha sido destruida y hay un nuevo M al mando.

De nuevo, la mano de Mendes se deja ver incluso en las pocas imágenes que se adelantan en el tráiler que encontraréis a continuación. Los contrastes entre luces y sombras, las siluetas y ese ritmo pausado de la cámara dotan al conjunto de un aspecto diferente, ahondando en los aspectos más oscuros y misteriosos del protagonista, y abordando ahora un pasado que muy pocas veces se ha mostrado en pantalla, lo que sin duda ayudará a conocerle. Claro que no solo de eso vive el tráiler, y por extensión el fan. La última imagen, que acompaña a este texto, es sumamente sugerente: “ha pasado mucho tiempo, y finalmente, aquí estamos”. Aunque no se le vea claramente, no es difícil descubrir quién es el villano que la dice, y sobre todo cómo la dice.

A estrenar entre octubre y noviembre de este mismo año, la cinta cuenta con un impresionante reparto, como suele ser habitual, en el que se dan cita Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest), Monica Bellucci (El aprendiz de brujo), Léa Seydoux (La bella y la bestia), Dave Bautista (Guardianes de la galaxia), Christoph Waltz (Big Eyes), Ben Whishaw (The Zero Theorem), Naomie Harris (Ninja Assassin), Andrew Scott (Pride) y Rory Kinnear (The Imitation game). A continuación, el tráiler.

Tráiler de ‘Mission: Impossible. Rogue Nation’: más difícil todavía


'Mission: Impossible. Rogue Nation' es la última aventura de Tom Cruise como Ethan Hunt.Por si alguien tenía dudas, sí. En cine sí existe el más difícil todavía. 19 años después de aquella primera Mission: Impossible de 1996 nos llega la quinta entrega de la saga, Mission: Impossible. Rogue Nation, cuyo tráiler ha visto la luz en la tarde de ayer domingo. Un avance que, a pesar de su corta duración de apenas un minuto, ya confirma que el espía más famoso del mundo con permiso de James Bond y Jason Bourne es capaz del más difícil todavía. Y es que Ethan Hunt es capaz de trepar por acantilados sin necesidad de correas, escalar edificios de cristal o, como es el caso, no despegarse del lateral de un avión en pleno despegue. ¡Qué lejos queda aquel viaje en tren de la primera entrega!

Pero más allá de todo eso, lo que este primer tráiler (que como siempre encontraréis al final del texto) permite apreciar es una sofisticación mayor de los elementos que han hecho famosa a la saga, es decir, la tecnología y los engaños propios de una película de espías. Eso, y las secuencias de acción, que con los años han adquirido una sofisticación muy alta. Pero a pesar de que estas primeras imágenes se centran fundamentalmente en este último aspecto, no hay que despreciar los pocos momentos “tradicionales” que deja el tráiler, y que son algunos de los más atractivos.

Entre ellos destaca, cómo no, las ya imprescindibles gafas con las que el equipo de espías se comunica en todas las películas, o ese momento en el que se realiza un salto del ángel sin cuerda de seguridad. Lo cierto es que la saga, tras una segunda y una tercera entregas algo más débiles, parece haber recuperado un notable nivel tanto en su trama como en su apuesta visual. Posiblemente tenga algo que ver el hecho de que desde hace algún tiempo J.J. Abrams (Star Trek: En la oscuridad) está detrás de la franquicia. En este tráiler, incluso sin aportar demasiada información, ya se deja entrever ese estilo que parece haber alcanzado la serie.

La película, dirigida por Christopher McQuarrie (Jack Reacher), vuelve a contar con Tom Cruise (Al filo del mañana) como principal protagonista, al que acompañan Jeremy Renner (Matar al mensajero), Simon Pegg (serie Mob city), Alec Baldwin (Blue Jasmine), Rebecca Ferguson (Hércules), Sean Harris (Serena), Simon McBurney (La teoría del todo) y Ving Rhames (Pulp fiction), único actor que repite desde el principio de la saga junto a Cruise. El tráiler, a continuación.

Tráiler de ‘Jurassic World’: vuelven los dinosaurios de Isla Nublar


El tráiler de 'Jurassic World' deja algunas secuencias que recuerdan a las del original.Cuando la cuarta entrega de la saga iniciada por Steven Spielberg con Parque Jurásico en 1993 llegue a las salas habrán pasado exactamente 22 años desde que los dinosaurios camparan a sus anchas por Isla Nublar, tiempo que ha servido para situar al clásico donde se merece y para comprobar, por enésima vez, que segundas partes nunca fueron buenas. Ahora, apadrinado por el alma mater de esta saga, llega un nuevo intento de revitalizar la franquicia. El tráiler, que encontraréis al final del texto, resulta interesante y a todas luces aventurero, pero deja algunas dudas acerca de la originalidad de la propuesta.

La trama, a pesar de sus matices, tiene una estructura relativamente similar. Han pasado 22 años desde los acontecimientos que tuvieron lugar en el viaje de prueba de Parque Jurásico, y tras todo este tiempo el complejo funciona a pleno rendimiento según la idea original del John Hammond (al que dio vida el recientemente fallecido Richard Attenborough). Sin embargo, la ambición de sus responsables les lleva a crear una nueva especie a partir de modificaciones genéticas, lo que desatará de nuevo el caos en la isla. Como puede suponerse, aunque los personajes no son los mismos sí que existe un intercambio de papeles, volviendo a ser protagonista un científico, un experto es dinosaurios, unos chicos que deberán tratar de sobrevivir en el parque, … Pero esto no es lo único que nos remite a la película de Spielberg.

Es más, la imagen que acompaña este texto es, en este sentido, muy significativa. La carrera de los Gallimimus, el paseo inicial con los Brachiosaurus o la entrada al parque son algunas imágenes, algunas secuencias que ambas películas comparten, con la salvedad del paso del tiempo y la incorporación de nuevas tecnologías y artes conceptuales. Por otro lado, el rol protagonista al que da vida Chris Pratt (Guardianes de la galaxia) tiene un aspecto extremadamente similar al que siempre se asocia al personaje de Sam Neill (Horizonte final). A pesar de todo, la incorporación de nuevas especies y ese aire clásico que desprende en todo momento la convierten en una aventura capaz de aportar algo más que un mero homenaje al original, como demuestran algunas espectaculares secuencias con Velociraptores de por medio.

La cinta, que llegará a los cines en junio de 2015, está dirigida por el relativamente debutante Colin Trevorrow (Seguridad no garantizada) y cuenta en su reparto, además del citado Pratt, con Bryce Dallas Howard (Spider-Man 3), Ty Simpkins (Iron Man 3), Jake Johnson (Vamos de polis), Nick Robinson (The kings of summer), Vincent D’Onofrio (El juez), Omar Sy (X-Men: Días del futuro pasado), Judy Greer (El amanecer del Planeta de los Simios) y Katie McGrath (serie Merlín), entre otros. A continuación, el tráiler.

[REC], o la apuesta por el suspense en una historia de zombis


Manuela Velasco vive una pesadilla en [REC].Cuando en 1999 se estrenó El proyecto de la bruja de Blair nadie, o casi nadie, podía ser consciente de la corriente formal y narrativa que se iniciaba. Y no precisamente porque la película fuera buena o generase una serie de momentos inolvidables para el espectador. El motivo por el que ha pasado a formar parte de la Historia del cine no es otro que su estilo amateur, su forma de transmitir la sensación de que estamos ante un documento veraz y, sobre todo, por la forma en que supo aprovechar las por entonces incipientes técnicas digitales de promoción y difusión. Unos años después, en 2007, llegaba la que es, sin duda, una de las mejores representantes de dicho estilo, denominado en Estados Unidos ‘found footage‘. Se trata de la española [REC], dirigida por Jaume Balagueró (Frágiles) y Paco Plaza (Romasanta, la caza de la bestia), título que supuso el pistoletazo de salida para una de las mejores sagas que ha dado el género de terror español en años (hasta tuvo su remake americano, Quarantine) y que llega a su fin en su cuarta entrega estrenada estos días.

Su argumento, como suele suceder con estos falsos documentos audiovisuales, comienza de forma inocente e incluso tediosa. Una reportera de una canal de televisión realiza un trabajo de corte social siguiendo la vida de un grupo de bomberos durante una noche. La rutina se interrumpe cuando reciben el aviso de acudir a un edificio. Al llegar allí vecinos y policía alertan de unos gritos en uno de los pisos en el que vive una anciana. La situación cambia radicalmente cuando la anciana les ataca. Será a partir de entonces cuando el caos se adueñe poco a poco de los inquilinos del edificio, que pronto es sellado por las autoridades ante la alerta de un brote químico o biológico que pueda infectar la ciudad. A medida que pasa la noche los inquilinos se irán infectando con un extraño virus que les mata y les resucita convirtiéndoles en seres rabiosos. La única solución parece encontrarse en el ático donde, según los vecinos, no vive nadie.

Dejando a un lado el carácter fantástico y terrorífico de la propuesta, una de las mejores bazas de [REC] fue el realismo que supo imprimirle a su historia, contada casi siempre a través de la cámara de televisión que acompaña a la protagonista, una por entonces poco conocida Manuela Velasco (El club de los suicidas) que se convirtió de este modo en una de las reinas del terror español. Un realismo que puede apreciarse en el desarrollo de la trama ajena por completo al carácter puramente fantástico de la propuesta. La forma en que los personajes afrontan su ignorancia de los acontecimientos es lo que realmente permite un crecendo en la tensión dramática que se apodera de las secuencias, generando mayores conflictos entre los personajes y, por extensión, una mayor angustia que, todo hay que decirlo, se nutre de acontecimientos como el aislamiento o los pocos y confusos momentos en que se ve a los infectados.

El manejo del suspense por parte de Plaza y Balagueró es lo que convierte al film en un modelo dentro del género, y sin duda es lo que lo distingue del resto de secuelas, que inciden en otros aspectos de este artificial microcosmos menos dramáticos y más visuales. En este sentido es importante señalar que el uso de la cámara en mano y de ese estilo subjetivo y poco académico potencia notablemente el sentido de la película. El espectador solo ve lo que la cámara permite ver, por lo que los acontecimientos que se suceden en otras localizaciones solo pueden llegar a oírse o suponerse. Esto remite, una vez más, a esa idea ampliamente analizada de que el mayor terror lo produce aquello que no podemos ver, o lo que es lo mismo, la imaginación es la mejor forma para meter el miedo en el cuerpo. Por supuesto, en este caso la imaginación tiene una inestimable ayuda en forma de infectados que, aunque entre penumbras, gritos y movimientos de cámara bruscos, logran verse lo suficiente como para impactar al espectador.

La clave Medeiros

Decir que [REC] es una película de zombis se ajustaría poco a la realidad, tanto por el tratamiento de los infectados como por el propio estilo audiovisual del film. Y es que a diferencia de otros films modernos del género, su apuesta decidida por generar una atmósfera opresiva, malsana y notablemente angustiosa a medida que avanza la trama recuerda más a los inicios de este tipo de cine, si bien es cierto que los componentes de denuncia social desaparecen casi en su totalidad. Más que los ataques de esos zombis, lo realmente relevante del film reside en los conflictos que se crean entre los que sobreviven, condenados a estar encerrados en el vestíbulo de su propio edificio. Los recelos que surgen entre ellos, los problemas derivados de los roces de la convivencia y la molesta presencia de una cámara que, como siempre se la ha definido, es un testigo que refleja lo mejor y lo peor del ser humano, hacen que la película se olvide en muchos momentos de la verdadera amenaza, que adquiere un papel secundario o, si se prefiere, de ambiente.

Ya he dicho antes que la película es un constante viaje en el que la tensión va en aumento, motivado tanto por los acontecimientos narrados como por la visión única y limitada de una cámara al hombro. Empero, la verdadera clave del éxito de la película estriba en un clímax tan impactante como indescriptible. Prueba de ello es que la criatura que lo protagoniza, la niña Medeiros (Javier Botet, quien también se puso bajo el maquillaje de Mamá en 2013), ya forma parte del imaginario colectivo. Su papel, limitado prácticamente a los últimos minutos del relato, da un giro fundamental a la trama, que hasta ese momento especulaba siempre con una infección de origen animal. Las revelaciones que se encuentran en el ático, escenario de dicha conclusión, revierten por completo el sentido de la historia, lo que no hace sino consolidar la idea de suspense que se había mantenido a lo largo de los minutos anteriores.

Pero es que además Balagueró y Plaza se reservan para ese clímax el que es el momento más impactante del film; una de esas secuencias con mucho ruido y muchas nueces que en su momento hizo a muchos saltar de sus butacas, yo entre ellos. Y la forma de lograrlo es de lo más sencilla: dar el siguiente paso en el estilo que hasta ese momento se venía trabajando. Esto quiere decir que si la cámara había sido la única ventana que el espectador tenía a lo que estaba sucediendo dentro del edificio, ahora dicha cámara se veía limitada por la ausencia de luz, recurriendo a la visión nocturna que, ya de por sí, genera inquietud suficiente aunque lo que se vea sea una película de dibujos animados. Ese final en verde, con ojos brillantes y un foco mucho más concreto en el centro de la cámara dota a todo, escenario y protagonistas, de un cariz antinatural, como si los personajes se adentrasen en un mundo distinto regido por esa niña Medeiros cuya primera aparición deja sin aliento. Este giro formal al más difícil todavía otorga al film un carácter distinto, más tétrico e indudablemente más trágico, sobre todo por el modo en que termina la historia.

Desde luego, [REC] puede y debe ser considerada como un film imprescindible dentro del cine de género en España, y no por convertirse en un film de zombis nacional, sino por su capacidad para llevar más allá ese nuevo estilo de found footage gracias al uso inteligente de la cámara y de la iluminación, manejando en todo momento las claves del suspense por encima del terror más visceral. Lo que realmente sobrecoge no son los infectados o quien muere antes o después, sino la situación que viven los personajes encerrados en ese edificio y condenados a vivir juntos para sobrevivir, algo que como deja clara la película es harto complicado. El giro formal de su último cuarto es la prueba más palpable de esa apuesta por el suspense, que adquiere su máxima expresión al nutrirse del miedo más visual posible. Tal vez sea pronto para considerarla un clásico, pero su influencia sobre el imaginario colectivo y el cine posterior es innegable.

‘Transformers: La era de la extinción’: el transformio lo destruye todo


Optimus Prime deberá afrontar su mayor desafío en 'Transformers: La era de la extinción'.Ahora mismo no recuerdo ninguna saga cinematográfica que haya sido controlada por un único director/productor y haya sobrevivido para contarlo. Creativamente hablando, claro está. Y es que cuando un creador pasa demasiado tiempo enfrascado en un proyecto tras otro de características similares tiende a crear un bucle del que es muy difícil salir. Y si es alguien como Michael Bay (Dos policías rebeldes), lo normal es que dicho bucle se convierta en una orgía de destrucción, adrenalina y espectacularidad sin parangón. Esto no sería algo necesariamente malo si no fuera porque tras la fachada (y menuda fachada) debe existir una estructura sólida. Y por desgracia, ni siquiera el director es capaz de ocultar cosas como la nueva entrega de ‘Transformers’.

Cuando una película, a pesar de su espectáculo visual y de sus impecables efectos visuales y digitales, tiene momentos de tedio y diálogos que no van a ninguna parte algo falla. El texto escrito por Ehren Kruger, autor principal de esta saga cinematográfica, hace aguas en buena parte de su desarrollo, que por cierto es un tanto arriesgado para una película de estas características. Más allá de su duración, innecesaria a todas luces, Transformers: La era de la extinción presenta personajes y diálogos que intentan sin éxito recuperar el tono cómico y divertido que tuvieron sus antecesoras, sobre todo las dos primeras. El viaje que realizan Optimus Prime y la familia del personaje interpretado por Mark Wahlberg (El incidente) no termina de llenar los vacíos de acción que posee la trama, que por cierto modifica sustancialmente todo lo visto anteriormente, hasta el punto de convertir a estos robots espaciales en una creación mecánica, dejando aquello de la raza alienígena para otras épocas. Eso por no hablar del “transformio”, nuevo elemento que permite al director explorar vías diferentes de destrucción masiva.

Desde luego, el film gana enteros, y muchos, con las secuencias de acción, aunque incluso en estas se nota el cansancio narrativo y creativo de Bay, que no solo recurre a herramientas habituales en su cine, sino que reitera en numerosas ocasiones dichos recursos por si alguien no se había fijado la primera vez. Sin duda es espectacular, sobre todo en su tercio final con la presentación en sociedad de los Dinobots y esos combates a muerte entre los Autobots y una nueva raza de Decepticons que, como no podía ser de otro modo, recupera para la causa al villano por antonomasia de la saga. La cuestión es si todo esto es capaz de justificar el recorrido hecho con anterioridad. La respuesta dependerá del amor que se tenga por estos míticos juguetes.

Transformers: La era de la extinción se halla a medio camino entre el espectáculo más apabullante y el desarrollo más mediocre que puede conseguirse hoy en día en Hollywood. Desde luego, la película merece la pena gracias a esas transformaciones, a las secuencias de acción y a esos Dinobots que recuperan unos de los personajes más entrañables de las creaciones originales. Pero en ningún caso es una película entretenida. Esta cuarta entrega demuestra la decadencia en la que ha entrado la saga, y pide a gritos una renovación creativa en muchos de sus puestos claves, sobre todo en lo que a guión se refiere. Claro que existen algo más de 1.000 millones de razones para que todo siga igual en una futura entrega que no tardará en llenar las salas de cine y los bolsillos de sus principales responsables.

Nota: 5,5/10

Tráiler de ‘Mad Max: Fury Road’: mi mundo es fuego y sangre


Tom Hardy coge el relevo de Mel Gibson en 'Mad Max: Fury Road'.George Miller saltó a la fama en 1979 con Mad Max, película protagonizada por un entonces desconocido Mel Gibson (Arma letal) que ha adquirido con los años la categoría de clásico indiscutible en su género. Dos secuelas protagonizadas por el actor fueron el resultado más directo de su éxito, y en un intento de revitalizar la saga y de introducirla a las nuevas generaciones el creador de ese mundo apocalíptico y desértico vuelve a las andadas con Mad Max: Fury Road. Y lo hace con energías renovadas a tenor de lo que puede verse en el primer tráiler de la cinta, que fue presentado ayer en la Comic-Con de San Diego y que, como siempre, encontraréis al final del texto.

Su argumento combina varias líneas argumentales que ofrecen una nueva visión de ese mundo en el que la violencia, el fuego y la velocidad son parte fundamental de la vida. En esta ocasión el protagonista, que trata de encontrar la paz tras el asesinato de su mujer e hijo, se verá envuelto en la carrera contrarreloj de una mujer que cree que su única vía de supervivencia es regresar al lugar en el que creció. Ambos deberán enfrentarse a los peligros de una sociedad acostumbrada a coger lo que necesita cuando lo necesita sin contemplaciones. Una idea, por cierto, que se mantiene inmutable respecto a sus predecesoras, y que se puede intuir en estas primera imágenes en movimiento que, todo sea dicho, mantienen alto el nivel de violencia y brutalidad de la saga, adaptándolo consecuentemente a los tiempos que corren.

Pero dejando esto a un lado, lo que deja entrever este primer avance es un estilo visual y narrativo muy similar al ya utilizado, aderezado para la ocasión con una capacidad digital que engrandece buena parte del relato. Imágenes como la pared de arena hacia la que corren los vehículos o la espectacularidad de algunos combates hacen pensar en una actualización del mito de la carretera más que en una reinterpretación del personaje y su mundo. Dicha actualización, como queda patente en el tráiler, pasa por dotar de grandiosidad a las secuencias de acción y por ofrecer una visión más salvaje de ese mundo, algo a lo que contribuyen detalles como las máscaras utilizadas o el tatuaje que sufre el protagonista en su espalda cuando es capturado.

La película, que llegará en mayo de 2015, tiene como principal protagonista a Tom Hardy (El caballero oscuro: La leyenda renace), al que acompañan nombres tan importantes como Charlize Theron (Mil maneras de morder el polvo), a quien por cierto cuesta reconocer; Rosie Huntington-Whiteley (Transformers: El lado oscuro de la luna), Zoë Kravitz (Divergente) y Nicholas Hoult (X-Men: Días del futuro pasado). Por ahora, y hasta que llegue la fecha señalada, los seguidores de la saga deberán conformarse con este primer tráiler y con los próximos avances que están por llegar.

Diccineario

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