‘House of cards’ aparca momentáneamente la política en su 5ª T.


Habrá quien diga que la quinta temporada de House of cards ha alcanzado un exagerado nivel de maldad, introduciéndose de lleno en la ficción política que, a diferencia de etapas anteriores, tiene poco que ver con la realidad. Bueno, puede ser cierto hasta un determinado punto, pero personalmente considero que la serie ha sabido asumir parte de la actualidad política estadounidense actual, con las protestas iniciales contra Donald Trump como uno de los elementos más visibles, para abordar un cambio dramático de cara a la siguiente temporada. El problema, si es que existe, es cómo se ha hecho esto.

Y es que, como cualquier serie, esta ficción creada por Beau Willimon (Los idus de marzo) y basada en la novela de Michael Dobbs, necesita crecer, evolucionar. Sin embargo, cuando se trata de una ficción como esta, donde los pasos, por muy arriesgados o violentos que sean, están medidos al milímetro, resulta problemático mostrar a unos personajes tan fríos y calculadores como fieras enjauladas incapaces de actuar como les gustaría. En este sentido, pueden entenderse los acontecimientos  de estos 13 episodios como una huída hacia adelante, como el último ataque de un animal herido que se lleva por delante a aquellos que quieren acabar con él.

Visto así, la evolución del personaje de Frank Underwood, al que vuelve a dar vida de forma magistral Kevin Spacey (Baby driver), no solo resulta coherente con lo narrado en la trama, sino que incluso permite justificar, aunque cogido con pinzas muy delicadas, el giro argumental del último episodio que viene a ser una suerte de ‘Deus ex machina’ político, convirtiendo a este zorro en lo más parecido a una deidad omnisciente capaz de prever todos y cada uno de los pasos del resto de roles que le rodean en House of cards. A pesar de ser un giro dramático un tanto desesperado, funciona gracias a un factor que durante toda la temporada (y buena parte de la serie) ha podido pasar desapercibido: la ambición y crueldad de Claire Underwood (decir que Robin Wright Wonder Woman– es extraordinaria sería quedarse corto).

Y es que esta es la temporada, por fin, en que la gran mujer detrás del gran hombre pide de forma fehaciente la palabra. O mejor dicho, la toma de la única forma que sabe hacerlo, es decir, con movimientos delicados pero letales capaces de descolocar incluso a un curtido marido como el que tiene. El modo en que afronta los acontecimientos ensalza una figura que, como digo, ha estado en las sombras demasiado tiempo. Si el final de la cuarta temporada ya dejaba entrever que la complicidad con el espectador no era algo exclusivo del rol de Spacey, en esta juega en todo momento con la duda de si realmente es capaz de sortear la pantalla y dar el salto. Y efectivamente, lo es, y no evito dar más detalles para no desvelar el extraordinario momento en el que lo hace. Ese juego que se establece entre personajes, trama y espectadores es, sin duda, uno de los mayores atractivos de esta quinta etapa.

Sin política, ¿qué queda?

El problema de la temporada, como decía al comienzo, no radica tanto en el apartado político, y mucho menos en cómo los personajes se mueven en este ámbito. No, el problema está en aquellos momentos en que se abandona la política y se da rienda suelta al instinto de supervivencia de los dos protagonistas. Y no por casualidad, eso tiene lugar en la segunda mitad de esta quinta temporada, precisamente cuando la trama parece irse de las manos de sus creadores, que imprimen al conjunto un tono cruel y despiadado fuera de toda duda. Depende de cada uno, claro está, aceptar esto como parte inherente a la naturaleza de los personajes (algo que ha quedado demostrado a lo largo de las temporadas), pero incluso teniendo en cuenta los hitos pasados, siempre había habido una motivación política detrás de toda acción o decisión, incluso las mortales.

Sin embargo, en esta etapa de House of cards, una vez eliminados los principales rivales políticos a través de tretas legales y del funcionamiento de la democracia norteamericana (incluidos algunos detalles simplemente surrealistas), la serie da paso a una deriva un tanto caótica, con secundarios atacando a los protagonistas sin demasiado sentido y con líneas argumentales secundarias que parecen avanzar hacia ninguna parte, y que como consecuencia terminan de la forma más abrupta, innecesaria y, sobre todo, irreal posible. En concreto me refiero al romance entre Claire Underwood y el periodista/escritor Thomas Yates (al que da vida Paul Sparks –Buried child-), cuya resolución no solo resulta un tanto desagradable, sino que convierte a la Primera Dama en un ser que para nada concuerda con la imagen dada en todos los capítulos previos, desvirtuando en buena medida el sentido de todo lo visto hasta ahora.

Se podría decir que la temporada pierde fuelle cuando se olvida de la política, de las decisiones de dos personajes que solo se mueven por la ambición y que son capaces de hacer cualquier cosa por lograr su objetivo. Dicho así, este quinto periodo se antoja similar a los anteriores, pero existen matices. El primero radica en que buena parte de lo que ocurre se aleja de la política para adentrarse en el terreno personal de los protagonistas, acentuando la lucha interna entre ambos. Hasta cierto punto, es lógico que dos roles tan parecidos terminen chocando en sus particulares caminos, pero el problema es que lo hacen dejando la política en un segundo plano. También hay que destacar la presencia de secundarios cuya relevancia en el desarrollo de la historia es, cuanto menos, anecdótica. Y por último, la segunda mitad de la temporada parece haberse planteado como un puente hacia la siguiente tanda de episodios, que habrá que ver cómo se afrontan.

Por todo ello, la quinta temporada de House of cards es posiblemente la más radical en todos los sentidos. Manipulación de elecciones, tretas en el funcionamiento democrático, perpetuidad en el poder muy cuestionable, intereses particulares mezclados con los políticos, terrorismo. Todo esto y mucho más es lo que están dispuestos a hacer los Underwood para seguir despertándose en la Casa Blanca. Y desde luego, el modo en que utilizan el sistema estadounidense es tan brillante como aterrador. El problema está cuando la trama se olvida de esto para adentrarse en las arenas movedizas del conflicto matrimonial entre Frank y Claire. Ya lo hizo en temporadas anteriores, aunque en aquella ocasión con la política de fondo. Ahora eso queda al margen. Sí, el objetivo último es el Despacho Oval, pero lo cierto es que el camino está plagado de decisiones y acciones que nada tienen que ver con el juego político. Eso sí, todo está preparado para una sexta temporada que se antoja, al menos, épica. La pregunta que queda por resolver es sí realmente se volverá a la estrategia política o se entregará por completo a los problemas internos de esta pareja de personajes que se han convertido en todo un referente.

‘Wonder Woman’: La mujer maravilla


Feminismos aparte, la adaptación a la gran pantalla de la superheroína de DC Cómics se ha convertido en todo un fenómeno por algo tan sencillo y a la vez tan difícil como ofrecer un entretenimiento puro y duro sin caer en el infantilismo ni en el absurdo del espectáculo. Es evidente que la fortaleza del personaje principal marca una diferencia fundamental, pero lo realmente relevante de la nueva película de Patty Jenkins (Monster) es su capacidad para construir un relato redondo, con un equilibrio perfecto entre humor, aventura y acción, y con un desarrollo de personajes, al menos de los principales, lo suficientemente profundo como para que resulten sólidos o, al menos, entrañables.

Y esto convierte a Wonder Woman en una de las mejores películas de este nuevo universo cinematográfico que está empezando a nacer. La cinta ofrece un relato sustentado en un personaje único, una mujer en un mundo de hombres capaz no solo de demostrar que no es la chica que tiene que ser salvada, sino que es capaz de superarles en todo. Y a pesar de los consabidos superpoderes, estos quedan relegados a un segundo plano (al menos hasta la parte final del film) en favor del tratamiento de los personajes, de sus relaciones y de la sociedad en la que se desarrolla la acción. Esto permite jugar en todo momento con el humor y la ironía que generan la inocencia inicial de la protagonista en un mundo recién descubierto. Por supuesto, a todo esto se suman unas secuencias de acción tan espectaculares como cabría esperar, que beben casi en su mayoría (y tal vez demasiado) del gusto de Zack Snyder, cerebro de este universo superheróico (no en vano, es autor de esta historia), por la cámara lenta.

El mayor problema de la cinta es, sin duda, sus necesarias concesiones dramáticas, que rompen un desarrollo bien construido y que provocan algunas secuencias cuanto menos forzadas para poder hacer avanzar la acción en el sentido deseado. Ya sea la relación romántica entre los protagonistas, el poco tratamiento de los villanos o el modo en que el personaje de Gal Gadot (Las apariencias engañan) se enfrenta a algunas situaciones, lo cierto es que estas debilidades narrativas no llegan nunca a eclipsar el espléndido resultado final, y aunque pueden generar cierta desconexión en la historia, en ningún caso afectan tanto como para ser lo más recordado de esta aventura que, esperemos, siente las bases de un futuro esperanzador.

En definitiva, Wonder Woman no deja de ser una espectacular cinta de aventura y acción, con sus dosis de humor y sus momentos dramáticos. Dicho de otro modo, una peli de superhéroes. Pero en esa categoría, y después de tantos años, se puede distinguir entre las mediocres y las producciones más completas, y la cinta de Jenkins pertenece a esta segunda categoría. Y como suele ser habitual, esto es así porque huye de forma casi sistemática de los efectos especiales sin sentido para centrarse en los personajes, en construir una historia con un trasfondo moral en el que los protagonistas afronten retos personales con forma de enemigo externo. El hecho de conocer poco a poco el origen de la protagonista aporta un plus de dramatismo que, aunque pueda intuirse, se mantiene de forma más o menos secreta durante casi todo el metraje. Lograr eso en una película de estas características ya es todo un reto. Y sí, que se convierta en un modelo a seguir por las niñas, con los defectos que se le pueden encontrar, debería ser suficiente para alabar esta cinta.

Nota: 8/10

‘Wonder Woman’ salva el mundo y ‘La casa de la esperanza’


Todavía queda un último viernes de junio, pero en cierto modo este fin de semana marca el final de un mes marcado por los blockbusters (o intentos de ello) que habitualmente copan las salas en esta época del año. Y lo hace porque llega a España el que posiblemente sea el estreno más esperado de los últimos meses, no solo por la historia sino por las críticas y comentarios recibidos. Prueba de su relevancia es que, aunque llegan otras novedades, este viernes día 23 no contempla títulos que puedan competir en atractivo para un público mayoritario.

Hablamos, cómo no, de Wonder Woman, aventura en solitario de la superheroína de DC Cómics que ya tuvo presencia en Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia. La historia aborda los orígenes del personaje, cuando la princesa de las Amazonas se entrena para convertirse en una guerrera invencible. Todo cambia al encontrar a un piloto norteamericano que se ha estrellado en la costa de su isla, y quien pide ayuda para luchar en una guerra que afecta a todo el planeta: la I Guerra Mundial. Será entonces cuando la princesa opte por salir al mundo, descubrir sus poderes y evitar que el mal se extienda. Patty Jenkins (Monster) es la encargada de poner en imágenes esta cinta de fantasía, aventuras y acción en la que Gal Gadot (Triple 9) vuelve a encarnar al personaje. El reparto se completa con Chris Pine (Comanchería), Robin Wright (serie House of cards), Connie Nielsen (Las confesiones), David Thewlis (Regresión), Elena Anaya (Infiltrado), Lucy Davis (Bob Funk) y Danny Huston (Big Eyes), entre otros.

Estados Unidos, junto a Reino Unido y la República Checa, también produce La casa de la esperanza, drama biográfico basado en la novela de Diane Ackerman y cuya acción transcurre en Polonia en 1939. La trama se centra en una pareja que, durante la II Guerra Mundial, lucha por salvar a los animales del Zoo de Varsovia tras la invasión alemana. Dirigida por Niki Caro (En tierra de hombres), la cinta está protagonizada por Jessica Chastain (El caso Sloane), Daniel Brühl (Capitán América: Civil War), Johan Heldenbergh (Alabama Monroe), Michael McElhatton (serie Juego de tronos) e Ido Goldberg (serie Mob city).

El drama biográfico tiene otro representante en Maudie: El color de la vida, film dirigido por Aisling Walsh (Los niños de San Judas) sobre una mujer con artritis reumatoide desde su infancia que anhela, más que nada, abandonar la protección de su familia y convertirse en artista. Y el primer paso para lograrlo lo da cuando encuentra un trabajo como empleada del hogar en casa de un huraño pescador. Sally Hawkins (Blue Jasmine), Ethan Hawke (El valle de la venganza), Kari Matchett (The riverbank), Gabrielle Rose (The devout), Zachary Bennett (Quédate conmigo) y Billy MacLellan (serie Defiance) encabezan el reparto de esta producción irlandesa y canadiense.

Entrando de lleno en las novedades europeas, destaca Hermanos del viento, aventura familiar con dosis de drama con capital austríaco y en la que colabora España. Dirigida a cuatro manos por Gerardo Olivares (La gran final) y Otmar Penker, quien de este modo debuta en esta función. La historia se centra en la relación entre un niño y una cría de águila. El primero carga con el peso de la muerte de su madre, que murió asesinada cuando trataba de rescatar al joven recién nacido, por lo que sufre a manos de su padre; el animal fue arrojado del nido por otro polluelo, siendo salvado por el joven. Juntos crecen, pero cuando llega el momento de soltar al pájaro, el muchacho debe afrontar la posibilidad de liberarse de una carga que no es la suya. Entre los actores destacan Jean Reno (En la mente del asesino), Manuel Camacho (Entrelobos), Tobias Moretti (El valle oscuro) y Eva Kuen (Bergblut).

La producción nacional cuenta con dos representantes. Por un lado, La película de nuestra vida, ópera prima de Enrique Baró, quien escribe y dirige esta comedia centrada en varias vidas que narran las vivencias del propio director a través de películas, canciones y emoción. El limitado reparto está integrado por Teodoro Baró, Francesc Garrido (La ignorancia de la sangre) y Nao Albet (Incidencias).

Por otro, la comedia Selfie, comedia que narra las andanzas de un joven desde que deja su lujosa vida hasta que la realidad le golpea duramente. Todo porque su padre, ministro del gobierno, ha sido detenido por la policía acusado de 18 delitos económicos. A partir de este punto, el mundo que el joven conocía se derrumba, y pasará de sus lujos y su mundo perfecto a acudir a Podemos, acudir en busca de ayuda a trabajadores sociales o vivir en barrios sin lujos. Lo que no parece que vaya a ocurrir es que aprenda de esta experiencia. Escrita y dirigida por Víctor García León (Más pena que Gloria), la película cuenta entre sus actores con Javier Caramiñana, Macarena Sanz (Las furias), Santiago Alverú, Alicia Rubio (Tarde para la ira) y Pepe Ocio (El regreso de Elías Urquijo).

Alemania y Bélgica producen Robbi y Tobbi y el viaje fantástico, aventura familiar con toques de comedia que adapta el libro de Boy Lornsen centrado en la amistad poco usual entre un niño y un robot. Ambos construirán, para una de sus aventuras, el vehículo perfecto, capaz de viajar por tierra, mar y aire. Wolfgang Groos (Las hermanas vampiras) dirige esta propuesta protagonizada por Arsseni Bultmann (Der Nanny), Ralph Caspers (Erik of het klein insectenboek), Melina Mardini, Alexandra Maria Lara (Suite francesa) y Jonah Rausch (serie Weinberg).

Terminamos el repaso con la aventura bélica Tubelight, cinta india dirigida por Kabir Khan (Phantom) y ambientada en 1962. La trama se centra en un joven que vive una tranquila vida ajeno a los males del mundo gracias a un hermano mayor que le protege, pero que también le hace tener una visión ingenua del mundo. Su vida se desmorona cuando su protector hermano es llamado a filas para luchar en la frontera indo-china, dejándole solo. A medida que el conflicto se recrudece, el miedo por su seguridad en pleno conflicto aumenta, por lo que decide salir de su seguro entorno y detener el conflicto para poder traer de vuelta a su hermano. El reparto está encabezado por Salman Khan (Sultan), Shah Rukh Khan (Dilwale), Sohail Khan (Kisaan) y Zhu Zhu (El hombre de los puños de hierro).

‘House of cards’ crece para mostrar el terror de la ambición en su 4ª T


Robin Wright y Kevin Spacey en la cuarta temporada de 'House of cards'La cuarta temporada de House of cards ha puesto de manifiesto dos cosas bien diferentes, una posiblemente más evidente y otra que merecería un estudio en profundidad. La primera, la evidente, es que un buen trabajo de personajes, con una historia sólida, es capaz de sobreponerse a todo tipo de críticas y a los puntos débiles que siempre existen en una trama. La segunda, la que debería estudiarse en las escuelas de guión, es que Beau Willimon (Los idus de marzo) ha sido capaz de hacer evolucionar la serie desde lo que parecía un punto de no retorno, ahondando en nuevos conflictos y ofreciendo giros inesperados por cuanto rompen con la tradición que hasta ahora se tenía en la producción.

Comenzaremos el análisis por este último. Después de tres temporadas en las que se ha abordado la ambición política y la crisis personal del matrimonio interpretado magistralmente por Kevin Spacey (Margin Call) y Robin Wright (Everest), estos 13 episodios, lejos de elegir entre uno u otro, han combinado ambas historias en algo mucho mayor, más complejos y con mucho mayor impacto. Dicho de otro modo, en lugar de enrocarse en su propia calidad, el producto de Willimon crece narrativa y dramáticamente hablando fusionando todos los aspectos que hasta ahora se habían abordado, en cierto modo, de forma independiente.

Así, esta cuarta temporada se convierte en una montaña rusa en la que los conflictos dan paso a la reflexión, la tormenta a la calma, y la paz al terror. Todo ello marcado por la ambición personal de dos personajes que han crecido a base de corrupción, de manipulación y del miedo que infunden en los que les rodean, sin miramientos hacia nadie y sin derramar una sola lágrima por los seres más queridos. En este sentido, la imagen final de la temporada de House of cards no solo resume a la perfección la esencia de cada capítulo, sino que abre las puertas a un nuevo escenario en el que el espectador ya no solo es cómplice de las artimañas de Frank Underwood; Claire Underwood, posiblemente más peligrosa, inteligente y despiadada que su marido, también se une al grupo.

Eso sí, no todo es una sinfonía política hábilmente interpretada. Estos episodios también incluyen la que posiblemente sea la mayor irregularidad dramática de toda la serie. La forma de resolver la trama secundaria protagonizada por Sebastian Arcelus (Lo mejor de mí) resulta algo burda, débilmente enlazada con el resto del desarrollo dramático y a todas luces introducido por una necesidad narrativa que no se podía, o no se sabía, resolver de otro modo. Si bien es cierto que el atentado contra el protagonista es necesario para romper con la dinámica establecida hasta ese momento, y que la desesperación del periodista desprestigiado y calumniado es más que evidente, la forma de mostrar los acontecimientos, así como la poca explicación de aquello que genera semejante reacción, queda entre unas tinieblas que no terminan de encajar en toda la historia. Claro que, viendo el desenlace posterior, casi resulta una mera anécdota.

Más y mejores personajes

Este crecimiento dramático y narrativo ha estado acompañado, como por otro lado cabía esperar, por la incorporación de más personajes, algunos mejores que otros, que han ofrecido no solo una mayor diversificación de las tramas secundarias, lo que ha sido un elemento clave de ese crecimiento, sino también una explicación a muchos aspectos de los protagonistas que se desconocían o, al menos, solo se intuían. Es el caso, por ejemplo, del rol interpretado por Ellen Burstyn (El secreto de Adaline), madre de la Primera Dama y clave para desentrañar algunos de los problemas y de las ambiciones del matrimonio protagonista.

En lo que a tramas secundarias se refiere, sin duda la principal es la representada por el principal enemigo de los Underwood en su carrera a la Casa Blanca. El papel interpretado por Joel Kinnaman (serie The Killing) representa ese nuevo modo de hacer política que, sin embargo, no deja de ser tan viejo como la propia sociedad. En este sentido, Willimon desgrana lo que podríamos considerar como nuevos políticos y nuevos partidos hasta desnudar una estrategia que, a pesar de redes sociales, falta de intimidad y transparencia, no deja de ser tan despiadada, cruel y mentirosa como la tradicional, lo cual todavía no sé si es más o menos peligroso.

Y a todo esto se suma, por supuesto, los tradicionales personajes secundarios, desde los más habituales (con luchas de poder a menor escala) hasta los más episódicos. Precisamente uno de ellos, el periodista interpretado por Boris McGiver (Lincoln) recoge el testigo dentro del cuarto poder para plantear una nueva amenaza a los Underwood, cuya respuesta por cierto es tan aterradora como impactante. En cierto modo, él es el desencadenante de lo que ocurra en una quinta temporada se muchos seguidores ya anhelan poco más de dos meses después de que finalizara en Estados Unidos.

Desde luego, esta cuarta temporada de House of cards es la mejor realizada hasta el momento. Y eso, en una serie convertida en producto de culto casi al instante, es mucho decir. Pero lo importante es comprender cómo ha sido capaz de superarse y de dejar atrás sus propias limitaciones. La ambición de los protagonistas y sus constantes traiciones personales han terminado por reventar la trama que hasta ahora se venía siguiendo, se han fusionado y han dado lugar a una criatura mucho más despiadada, más temible. Un proceso que ha elevado la serie hasta un nuevo concepto cuyas consecuencias tendrán que descubrirse a partir de febrero de 2017. Mientras tanto, siempre nos quedará ese último y escalofriante plano.

‘Everest’: competir contra la montaña sale caro


Jake Gyllenhaal y Jason Clarke son dos de los protagonistas de 'Everest'.Puede parecer que el género del alpinismo cinematográfico es algo nuevo, pero en realidad es tan antiguo como el propio séptimo arte. Digo esto porque, después de cintas que han desvirtuado en cierto modo el espíritu de superación y de sufrimiento de este tipo de historias, la nueva película de Baltasar Kormákur (Las marismas) recupera en cierto modo ese espíritu con una historia real que, incluso con algunas debilidades, es capaz de clavar en el asiento hasta al más pintado.

Y lo hace con una herramienta de lo más sencilla: la humildad del relato. Viendo el reparto y la espectacularidad de su fotografía podría llegar a pensarse que estamos ante una superproducción del hombre contra la montaña en la que, con el héroe de turno, los buenos alcanzan su objetivo y los malos son castigados por justicia divina. Y sí, hay imágenes sobrecogedoras. Y desde luego, del reparto poco se puede decir salvo para halagar su labor. Pero todo ello funciona gracias a una visión sincera, próxima a los personajes y alejada de heroicidades de andar por casa o de dualidades entre bondad y maldad. En realidad, el relato se vértebra a través de la humanidad de unos hombres con un deseo, y de cómo dicha humanidad debe dejarse a un lado en un entorno tan hostil si se quiere sobrevivir.

Me imagino que no seré el único que, tras sufrir con los minutos finales del film, reflexione acerca de por qué ocurre lo que ocurre. Pero como todo en la vida, son varias las causas, y muchas, muchísimas, las variables que juegan un papel determinante. Ese es uno de los atractivos de este drama que en ningún momento trata de juzgar a sus personajes, sino que los refleja tal y como son en una circunstancia extraordinaria. Esa claridad de ideas, esa sensación de luchar contra algo que está más allá del alcance del hombre, es lo que dota de fuerza al film, y que permite a la historia sobreponerse a sus huecos narrativos, la mayoría relacionados con el trasfondo de los personajes.

Hay muchos detalles que captan la atención del espectador en Everest. Pero al final es la historia, la sencillez de unos hombres que se ayudan entre ellos sin convertirse en héroes, y sobre todo la falta de dramatismo lacrimógeno o de heroísmo innecesario, lo que convierte a la película en un relato tenso, capaz de angustiar ante un destino inexorable y que sabe manejar los tiempos con soltura, centrando el grueso de su tiempo en lo realmente importante. Puede que esto vaya en detrimento de un mayor estudio de los personajes, pero lo cierto es que tampoco es demasiado necesario. Al final, son hombres luchando contra una montaña. Y esa competición no entiende de pasados, solo del precio a pagar en el presente.

Nota: 7,5/10

La 3ª T de ‘House of cards’ entrelaza matrimonio, ambición y poder


Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia adquieren protagonismo en la tercera temporada de 'House of cards'.Después del final que tuvo la segunda temporada de House of cards parecía evidente que algo tenía que cambiar. No porque sea una mala serie, al contrario. Más bien, la anterior etapa fue tan buena que marcó un antes y un después en la serie, hasta el extremo de que su conclusión ponía punto final a las ambiciones que siempre se habían asociado al matrimonio Underwood. La expectación reside, por tanto, en descubrir si estos nuevos 13 episodios son capaces de mantener una historia de la complejidad y el atractivo de esta. Y habrá quien considere que ha sido mediocre; habrá quienes crean que es tan brillante como las anteriores. Sea cual sea la opinión, la clave hay que hallarla en la pareja formada por Kevin Spacey (Margin call) y Robin Wright (Moneyball: Rompiendo las reglas), sin duda los grandes pilares de la serie.

Porque si algo tiene de diferente esta nueva entrega de la serie es que centra buena parte de su desarrollo dramático en explorar los conflictos, los deseos y el pasado del matrimonio protagonista, y cómo una relación nutrida por la ambición puede llegar a dinamitarse una vez se han cumplido los objetivos. En este sentido, el arco que protagoniza la trama principal (que nadie se engañe, esta temporada ha sido de ellos en exclusiva; el resto han sido complementos) se revela como uno de los más complejos e interesantes de toda la ficción, sobre todo porque sabe beber de lo desarrollado en las etapas anteriores para generar un proceso plagado de giros dramáticos que deriva en un clímax tan simple como determinante.

Es más, a diferencia de lo que ocurre en otras temporadas, esta nueva etapa de House of cards simplemente ha cambiado las reglas del juego. Habrá que esperar a la cuarta temporada para descubrir el camino que toman sus responsables dramáticamente hablando, pero lo que está claro es que la situación no va a volver a ser la misma. Esto evidencia algo que puede pasarse por alto: que la evolución de los personajes es profunda, compleja y sin retorno posible, lo que convierte a la trama en algo más que un simple recorrido por los problemas de gobernar la Casa Blanca.

El tratamiento dado a la relación, nutrido por las numerosas tramas secundarias y el recurso (bendito recurso) de convertir al espectador en cómplice de las maquinaciones del rol de Spacey, es simplemente brillante. Todos y cada uno de los pasos que da la serie está planteado para separar las posiciones iniciales hasta hacerlas casi incompatibles. Por supuesto, esto encuentra su reflejo en un fenómeno que aparentemente no tiene relación, pero que está íntimamente conectado. Hasta ahora, los seguidores de la serie estaban acostumbrados a comprobar cómo Frank Underwood lograba el éxito en todas sus maquinaciones. Decir que todo sale mal en esta temporada sería quedarse corto.

La Rusia de V. P.

El ejemplo más evidente de que ambos conceptos, matrimonio y gobierno, están relacionados reside en los últimos minutos del episodio final de House of cards, cuando la única victoria que logra el personaje de Spacey no es compartida por el de Wright. Una victoria pírrica cuyo coste todavía no se ha llegado a atisbar. Es cierto que la temporada no ha contado con tantos momentos inolvidables como tuvo la segunda, e incluso la primera. Pero si algo ha dejado en la retina es esa crítica feroz, ácida y descarada al presidente de Rusia, Vladimír Putin.

De hecho, la relación entre Estados Unidos y Rusia centra buena parte del desarrollo dramático de la serie, con un tira y afloja en escenarios tan variados como el despacho oval o la ONU. El morbo, claro está, reside en apreciar los matices de unos diálogos en los que se palpa la tensión sin demasiado esfuerzo debido al carácter de los personajes y su paralelismo en la vida real. Pero la sorpresa está en que los responsables de la serie no dudan en ningún momento en atacar el tipo de liderazgo de Putin, incluyendo referencia directa al conflicto con el grupo de música Pussy Riot, y tomando como referencia sendas fotografías del líder ruso con George Bush.

Ni siquiera el nombre varía demasiado. Viktor Petrov (V. P.) alcanza su máxima expresión gracias a Lars Mikkelsen (serie Forbrydelsen), quien más allá de la caracterización crea un personaje casi tan indeseable como el propio Underwood. Sus duelos dialécticos, la frialdad en su trato o la dureza de las negociaciones es, desde un punto de vista puramente dramático, de lo mejor que ha dado la serie, demostrando que no solo se puede criticar el funcionamiento político de Norteamérica. Es más, los altibajos de esta relación van de la mano de los conflictos internacionales a los que se enfrenta el protagonista y de los problemas maritales que se gestan poco a poco en el seno de la Casa Blanca.

Una conexión que revela el que posiblemente sea el punto fuerte de la serie. House of cards es capaz de entrelazar todos y cada uno de sus aspectos para convertir las diferentes tramas en un único ser, en un único arco dramático que acompañe al espectador por los entresijos de la política y las relaciones personales. Si el Presidente de los Estados Unidos se enfrenta a una crisis internacional se debe, en buena medida, a las exigencias de su matrimonio. Y si el matrimonio se rompe, la causa hay que buscarla en la soledad del gobernante. Todos y cada uno de los elementos se nutre del resto, pero también los alimenta, creando un ser orgánico que evoluciona y reacciona de forma natural. Personalmente creo que ha sido una buena temporada, tal vez no a la altura de las anteriores pero indudablemente brillante.

‘El hombre más buscado’: espiando a los espías por un bien personal


Philip Seymour Hoffman y Robin Wright en un momento de 'El hombre más buscado', de Anton Corbijn.John le Carré, afamado novelista de intriga y espionaje, está en la base de lo nuevo de Anton Corbijn (El americano) como director, y eso es algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de abordar el que es el último film de Philip Seymour Hoffman (Cold Mountain) como actor protagonista. Si alguien espera una especie de caza al terrorista en el que buenos y malos jueguen una partida por ver quién gana a quién, mejor que abandone la sala antes de que se apaguen las luces. Eso sí, perdería la ocasión de ver un thriller frío y calculado cuyo final es inclasificable.

Una frialdad que no solo se palpa en los diálogos, sino en el tratamiento que Corbijn le da a la trama, con una paleta cromática opaca, con predominancia de grises y una iluminación dura. Gracias a eso y a una planificación sobria y al mismo tiempo hermosa, el director sumerge al espectador en una intriga donde el mayor peligro no es tanto el potencial atentado que se trata de impedir, sino las relaciones institucionales entre los diferentes poderes del espionaje que se dan cita en el film y que, de un modo u otro, tratan de ponerse una medalla en su trayectoria profesional. Una crítica, en definitiva, a la lucha de poderes que no hace sino entorpecer la lucha contra el terrorismo, y da una idea de las verdaderas intenciones de los gobiernos implicados.

Pero para lograr transmitir esta idea de competencia se requería de un reparto sin fisuras, algo que consigue con creces. Decir que Hoffman vuelve a demostrar lo mucho que va a notar el cine su ausencia sería repetitivo, casi tanto como reconocer la labor de Willem Dafoe (A woman) o Robin Wright (Dos madres perfectas), esta última reduciendo su presencia al mínimo y, con todo, siendo determinante. En realidad, el descubrimiento lleva por nombre Grigoriy Dobrygin (Black Lighting: Rayo negro), quien en todo momento logra transmitir el trauma al que ha sido sometido durante años.

El principal problema de El hombre más buscado es su ritmo, algo pausado. La insistencia de sus responsables en ahondar en las consecuencias y emociones durante varios segmentos del metraje lleva al film a un desarrollo intermitente, dando la sensación de que el suspense en la investigación no avanza. Empero, su resolución, tan impactante como simple, evidencia el verdadero sentido de la película, dando sentido al conjunto y permitiendo que todo, desde los actores hasta la iluminación, adquieran un mejor y mayor significado.

Nota: 7/10

Drama, thriller y comedia acaparan los estrenos de la semana


Estrenos 12septiembre2014Hasta 11 estrenos llegan hoy, viernes 12 de septiembre, a las carteleras españolas. 11 novedades entre las que no se cuentan, por primera vez en varias semanas, grandes títulos capaces de atraer a un amplio espectro de espectadores, enfocadas la mayoría a sectores muy concretos. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que esta semana no tenga interés. Más bien es al contrario. Un experimento audiovisual casi sin precedentes y una de las últimas películas de uno de los mejores actores de los últimos años son algunas de las bazas que presentan los estrenos de esta semana.

Doce años. Eso es lo que ha tardado Richard Linklater, director de la trilogía compuesta por Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013), en rodar su nuevo proyecto, Boyhood (Momentos de una vida), un drama familiar que gira en torno al proceso de madurez de un niño cuyos padres están separados. El motivo no es otro que ver al joven protagonista crecer ante la cámara en un ejercicio cinematográfico pocas veces visto en una pantalla. El director condensa todo ese tiempo en casi tres horas de metraje en las que los conflictos románticos, familiares y sociales irán dando forma al joven protagonista. Ellar Coltrane (Fast food nation) fue el elegido para pasar de niño a adulto ante la cámara, mientras que Patricia Arquette (serie Boardwalk Empire) y Ethan Hawke (The purge: La noche de las bestias) dan vida a sus padres. El reparto se completa con Lorelei Linklater, Steven Chester (Pineapple) y Elijah Smith.

La otra importante propuesta de la semana es El hombre más buscado, thriller co producido entre Estados Unidos, Alemania y Reino Unido que adapta la novela homónima de John LeCarré. La trama se centra en un juego de intereses y de espionaje establecido entre un sin papeles checheno en Hamburgo, del que se sospecha que puede ser un terrorista islamista, y los servicios de inteligencia que tratan de capturarle. Durante su huída el hombre contactará con un banquero de dudosa reputación, algo en lo que tendrá un papel fundamental una joven abogada. Escrita y dirigida por Anton Corbijn (El americano), la película cuenta con un reparto notable en el que destacan Philip Seymour Hoffman (The master), Rachel McAdams (Una cuestión de tiempo), Robin Wright (serie House of cards), Willem Dafoe (El gran hotel Budapest), Daniel Brühl (Rush), Grigoriy Dobrygin (Atomnyy Ivan) y Nina Hoss (Barbara).

El último de los estrenos que cuenta con capital norteamericano es Ojalá estuviera aquí, comedia dramática dirigida y protagonizada por Zach Braff (Algo en común), quien por cierto también participa en la escritura del guión. Su argumento aborda la difícil situación que vive un padre de familia y los malabares que debe realizar para mantener su mundo en orden. Por un lado, su mujer debe mantenerles a todos con un salario mínimo; por otro, descubre que su padre está gravemente enfermo y arruinado; y por si fuera poco, su hermano complica las relaciones familiares. En el reparto, además de Braff, encontramos un puñado de rostros más o menos conocidos, como son Josh Gad (Los becarios), Ashley Greene (Crepúsculo), Kate Hudson (Algo prestado), Joey King (Asalto al poder), Mandy Patinkin (serie Homeland) y Jim Parsons (serie The Big Bang theory).

Alemania y Reino Unido, junto con Francia, también están tras la comedia Les doy un año, ópera prima de Dan Mazer, creador de personajes como Borat (2006) o Bruno (2009). La trama arranca cuando una pareja cuya química y atracción son innegables deciden ir un paso más allá y casarse, desoyendo los consejos de amigos y familiares. Consejos que ahondan en las irremediables diferencias que existen entre ellos y que saldrán a la superficie a medida que pasen los meses. Producida en 2013, la película cuenta con un reparto internacional en el que destacan los nombres de Rose Byrne (Insidious), Rafe Spall (La vida de Pi), Anna Faris (El dictador), Simon Baker (serie El mentalista), Stephen Merchant (Carta blanca), Minnie Driver (Betty Anne Waters), Jane Asher (Un funeral de muerte) y Jason Flemyng (Grandes esperanzas).

Otro de los nuevos títulos europeos es la francesa Mea culpa, nuevo thriller de acción dirigido por Fred Cavayé (Cuenta atrás) que en esta ocasión se centra en un policía retirado después de que, estando borracho, provocara un terrible accidente de tráfico. Como consecuencia de ello su familia se rompe y la relación con su antiguo compañero desaparece, pero su pasado, con sus luces y sus sombras, regresará cuando su familia sea puesta en peligro. Vincent Lindon (Los canallas) y Gilles Lellouche (Los infieles) forman la pareja protagonista, acompañados en esta ocasión por Nadine Labaki (Caramel), Gilles Cohen (20 años no importan) y Max Baissette de Malglaive (22 balas) como principales secundarios.

También desde Francia llega Antes del frío invierno, intenso drama en el que una pareja felizmente casada desde hace varios años ve cómo su estabilidad y todo lo que han construido se tambalea cuando ella empieza a recibir ramos de rosas y él conoce a una joven. Escrita y dirigida por Philippe Claudel (Silencio de amor), el reparto está encabezado por Daniel Auteuil (Marius), Kristin Scott Thomas (En la casa), Leïla Bekhti (La fuente de las mujeres), Richard Berry (La cliente) y Vicky Krieps (Hanna).

Pasamos ahora a las novedades españolas. Una de ellas es el thriller dramático Tres mentiras, debut en el largometraje de ficción de Ana Murugarren. La historia se centra en la investigación de una madre coraje que está decidida a desvelar las actividades que se realizaron en las primeras décadas de la democracia en un piso de Bilbao, donde se daba cobijo a jóvenes madres solteras pero sus hijos entraban en un sucio negocio. Nora Navas (Dictado), Mikel Losada (El cazador de dragones), Marta Castellote (La cueva), Lander Otaola (La buena hija) y Carmen San Esteban (Hoy no se fía, mañana sí) son los principales actores.

España y Argentina producen Betibú, thriller centrado en la investigación que lleva a cabo una prestigiosa escritora argentina sobre la muerte de un importante empresario en un barrio de las afueras de Buenos Aires. A medida que se implica más y más en el misterioso asesinato la escritora descubre que su muerte es solo la primera de una cadena de crímenes que no ha hecho más que empezar. Basado en la novela de Claudia Piñeiro, el film está dirigido por Miguel Cohan (Sin retorno), y cuenta con Mercedes Morán (Luna de Avellaneda), Daniel Fanego (Todos tenemos un plan), Alberto Ammann (Tesis sobre un homicidio), José Coronado (No habrá paz para los malvados), Marina Bellati (serie Los únicos) y Norman Briski (No somos animales) en su reparto.

Y desde el pasado miércoles algunas salas de España proyectan Cuinant, ópera prima de Marc Fàbregas que aborda en clave de comedia dramática los sentimientos y secretos que guarda una pareja, y que afloran cuando ambos tienen que cocinar para un grupo de invitados poco deseados. Chus Pereiro (Atrocious) y Miquel Sitjar (A la deriva) son sus protagonistas.

La alternativa animada del fin de semana es Lifi, una gallina tocada del ala, producción de Corea del Sur de 2011 que narra las aventuras de una gallina después de escapar de la granja en la jaula en la que estaba. Durante su viaje conocerá a una pareja de patos y a una comadreja. Cuando los primeros mueran a manos de la segunda la gallina deberá hacerse cargo de la pequeña cría de la pareja. Basada en la novela de Seonmi Hwang, la película supone el debut en el largometraje de Oh Seong-yun, y cuenta con las voces en la versión original de Moon So-ri (En otro país), Yoo Seung Ho (Hearty paws), Choi Min-sik (Lucy) y Park Cheol-min (No breathing) entre otros.

Finalizamos el repaso con un documental español que combina drama y biografía a partes iguales. Se trata de Gabor, cuya trama se centra en los intentos del debutante director en el largometraje, Sebastián Alfie, de abordar la ceguera en el altiplano boliviano. En este proceso conoce al director de fotografía que da nombre al film, un hombre que ha viajado por todo el mundo y que quedó ciego hace 1o años. Se inicia así una relación que llevará al documental a centrar su atención en la vida y el trabajo de este fotógrafo ciego.

El contrabando de ‘El niño’ se encuentra ‘En el ojo de la tormenta’


Estrenos 29agosto2014Agosto termina, pero el verano cinematográfico todavía durará algunas semanas más si atendemos a las novedades que están a punto de llegar. Unos estrenos, por cierto, que dan un respiro a la cartelera española para que esta pueda acoger títulos que si bien a priori no son grandes blockbusters, sí tienen los ingredientes necesarios para atraer la atención del público, sobre todo los dos más importantes de hoy, viernes 29. Buenas campañas de publicidad han hecho que se hable de ellas, pero sus atractivos van más allá del mero marketing, sustentando sus bazas en las tramas y los nombres propios que las protagonizan.

Comenzamos por En el ojo de la tormenta, cinta norteamericana de acción enmarcada en las catástrofes naturales que ha basado su promoción en algo poco habitual pero muy efectivo: la espectacularidad y sencillez de su historia, dejando a un lado la relevancia de los actores que la protagonizan. Y es que la historia, que se centra en una pequeña localidad donde se suceden una serie de letales tornados, está contada a través de las cámaras de cazadores de tormentas profesionales que buscan, ante todo, una foto única. Dirigida por Steven Quale (Destino final 5), la película cuenta en su reparto con Richard Armitage (El Hobbit: La desolación de Smaug), Sarah Wayne Callie (serie The walking dead), Matt Walsh (Ted), Alycia Debnam Carey (Martha’s New Coat), Arden Escarpeta (Midnight son) y Nathan Kress (serie iCarly).

El otro estreno al que hacía referencia en la introducción es El niño, propuesta española de la semana que dirige Daniel Monzón (Celda 211) y que aborda el mundo del contrabando en el estrecho de Gibraltar. En concreto, la historia gira en torno a los intentos de la policía por detener las actividades de los narcotraficantes al mismo tiempo que tres jóvenes deciden introducirse en ese peligroso mundo por su cuenta y riesgo, cruzando los 14 kilómetros que separan Europa de África en una lancha motora. Acción, thriller y drama son los componentes de un film protagonizado por un elenco internacional en el que destacan Luis Tosar (Mientras duermes), el debutante Jesús Castro, Sergi López (Ismael), Ian McShane (Piratas del Caribe. En mareas misteriosas), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Eduard Fernández (Todas las mujeres).

Desde Canadá nos llega una comedia romántica que ha dejado buenas sensaciones a su paso. Se trata de Amigos de más, un nuevo intento de Daniel Radcliffe para que la gente empiece a verle como algo más que la versión adulta de Harry Potter. Basada en la obra de teatro de  T.J. Dawe y Michael Rinaldi ‘Toothpaste and Cigars’, la trama sigue la relación de amistad que se establece entre un chico y una chica que se conocen durante una fiesta. La química que se genera entre ellos les permite hablar de todo y sentirse cómodos con la sinceridad que comparten. El problema es que ella tiene novio y él está locamente enamorado de su mejor amiga. Michael Dowse (Llévame a casa nena) es el encargado de poner en imágenes esta historia que, además de Radcliffe, cuenta en su reparto con Zoe Kazan (No es tan fácil), Rafe Spall (Prometheus), Adam Driver (A propósito de Llewyn Davis), Jemima Rooper (La dalia negra) y Mackenzie Davis (Breathe in).

El argentino Daniel Burman presenta hoy su última película tras La suerte en tus manos, realizada en 2012. Se trata de El misterio de la felicidad, comedia romántica con ciertas dosis de drama que protagonizan Guillermo Francella (Corazón de león) e Inés Estévez (La fuga) y que arranca cuando un hombre desaparece sin previo aviso, dejando a su esposa en una situación desesperada. Esta recurre al mejor amigo y socio del marido, iniciándose así una búsqueda tanto del desaparecido como de una felicidad que ninguno parece haber encontrado. En el reparto encontramos también a Fabián Arenillas (Tesis sobre un homicidio), Alejandro Awada (Días de pesca en Patagonia) y Sergio Boris (Diablo).

La producción más europea de la semana es El congreso, lo nuevo de Ari Folman (Vals con Bashir) como director y guionista. Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Polonia, en colaboración con Israel, se encuentran detrás de esta adaptación de la novela de Stanislaw Lem que cuenta el pacto al que llega la actriz Robin Wright con una productora de cine para que esta realice una imagen digital de la actriz y la utilice en todas las películas que quiera, tanto si son del gusto de la protagonista de la serie House of cards como si no. Las consecuencias de dicho acuerdo llevarán a la actriz a un mundo que nunca hubiese creído real. A medio camino entre la animación y la imagen real, la película cuenta con la propia Wright interpretándose a sí misma, a la que se añaden nombres tan conocidos como los de Harvey Keitel (El gran hotel Budapest), Jon Hamm (serie Mad Men), Paul Giamatti (Los idus de marzo), Kodi Smit-McPhee (El amanecer del Planeta de los Simios) y Danny Huston (Hitchcock).

De Francia también procede El secuestro de Michel Houellebecq, comedia dramática escrita y dirigida por Guillaume Nicloux (El elegido) que trata de dar un sentido a la desaparición en 2011 del conocido novelista. Riéndose de sí mismo, Houellebecq juega con las posibilidades de su secuestro, analizando la posible moral de sus captores y su propia personalidad. Por tanto, además del propio autor, en el reparto encontramos a Mathieu Nicourt (Le clef), Maxime Lefrançois (Low cost) y Luc Schwarz (Le mac) y Françoise Lebrun (Dead Europe).

Terminamos el repaso de esta semana con Las nuevas aventuras de Caperucita Roja, propuesta animada del 2011 procedente de Estados Unidos que combina para la ocasión a los personajes de dos famosos cuentos infantiles. La acción se inicia cuando Caperucita Roja se reencuentre con la Abuelita y el Lobo para embarcarse en una aventura y salvar a Hansel y Gretel. Primer largometraje dirigido por Mike Disa, entre las voces originales se pueden destacar las de Hayden Panettiere (serie Nashville), Glenn Close (Guardianes de la galaxia), Cheech Marin (Abierto hasta el amanecer), Joan Cusack (Las ventajas de ser un marginado) y Martin Short (Mars Attack!).

‘Maléfica’ lucha ‘Al filo del mañana’ por conquistar la cartelera


Estrenos 30mayo2014Tras unas semanas algo irregulares en lo que a grandes estrenos se refiere, mayo termina con dos novedades esperadas y que deberían competir por el título de cinta más taquillera sin demasiados problemas. Dos películas de marcado corte fantástico protagonizados por dos de las más grandes estrellas de Hollywood y del cine de acción. Dos películas, en definitiva, pensadas para amasar la mayor cantidad de dinero posible allí donde se estrenen. Aunque como es evidente, no llegan solas. Con menos pretensiones pero con el mismo interés (para muchos espectadores incluso más), hoy viernes 30 de mayo también se presentan intensos dramas y comedias protagonizados por nombres muy conocidos.

La verdad es que comenzar por uno u otro film es indiferente, por lo que optaremos por la que, a priori, se antoja más original. Al filo del mañana supone el regreso de Tom Cruise a la ciencia ficción tras Oblivion (2013) en una película que combina invasiones alienígenas con viajes en el tiempo. O mejor dicho con vivir un mismo día una y otra vez. En concreto, el actor da vida a un comandante que nunca ha entrado en combate. Cuando una violenta invasión extraterrestre amenaza con destruir la Tierra y a la raza humana se verá obligado a participar en una misión suicida en la que muere a los pocos minutos. Sin embargo, vuelve a despertar en ese mismo día, obligado a vivir el combate una y otra vez con el mismo trágico resultado, aunque poco a poco adquirirá conocimientos y habilidades que le permitirán sobrevivir y convertirse en la esperanza de la raza humana. Acción, adrenalina, algo de humor y muchos efectos especiales es lo que promete esta cinta basada en la novela “All you need is kill” de Hiroshi Sakurazaka y dirigida por Doug Liman (El caso Bourne). Junto a Cruise encontramos a Emily Blunt (Looper), Bill Paxton (Escalofrío), Brendan Gleeson (El irlandés), Jonas Armstrong (Book of blood), Kick Gurry (Speed Racer) y Noah Taylor (Mindscape).

El otro gran estreno tiene como protagonista a Angelina Jolie, que vuelve a ponerse delante de una cámara tras The Tourist en 2010. Y lo hace con Maléfica, una nueva vuelta de tuerca al famoso cuento de “La bella durmiente” que se centra, como su propio título indica, en uno de los villanos más importantes de los cuentos de hadas. La historia aborda los acontecimientos que crearon al personaje y los motivos que llevaron a lanzar la maldición sobre la joven princesa. Mezclando aventura, intriga y acción, esta película producida por The Walt Disney Company tiene a Robert Stromberg como director, quien debuta en este rol tras una exitosa carrera en el campo de los efectos visuales. Su reparto se completa con Elle Fanning (Super 8), Sharlto Copley (Elysium), Imelda Staunton (Diarios de la calle), Sam Riley (Control) y Juno Temple (Año uno).

Desde Estados Unidos también nos llega Amor sin control, ópera prima de Stuart Blumberg que gira en torno a tres personajes inscritos en una novedosa terapia de 12 pasos para superar su adicción al sexo. Independientemente de su confianza en el proceso, a medida que van superando las fases descubren que el único apoyo que tienen es el de los demás miembros de la terapia, generándose unas estrechas relaciones que les permitirán recuperar sus vidas. Narrada en clave dramática, la película cuenta con un plantel de actores muy interesante, en el que destacan Tim Robbins (Mystic River), Gwyneth Paltrow (Iron Man 3), Mark Ruffalo (Los Vengadores), Josh Gad (Amor y otras drogas), la cantante Pink (Todo sobre mi desmadre) y Patrick Fugit (Un lugar para soñar).

Abandonamos Hollywood para dirigir nuestra mirada a los estrenos del resto del mundo. Uno de los destacados es Dos madres perfectas, drama romántico escrito y dirigido por Anne Fontaine (Nathalie X) que adapta la novela de Doris Lessing. Producida entre Francia y Australia, la trama se centra en la estrecha relación de dos mujeres que han crecido y viven en una idílica ciudad costera. Una amistad que han transmitido a sus hijos, ahora adolescentes. Las vidas de los cuatro personajes cambiarán cuando deban enfrentarse al torbellino de emociones que han ido creciendo durante los últimos años y que se desatan durante un verano. Protagonizada por Naomi Watts (Lo imposible) y Robin Wright (serie House of cards), el reparto se completa con Xavier Samuel (Una boda de muerte), Ben Mendelsohn (Mátalos suavemente), James Frecheville (The first time) y Sophie Lowe (Blame).

España participa, junto a Alemania y México, en la producción de Todos están muertos, comedia dramática cuya historia comienza con una relación algo peculiar entre madre e hija: la primera se encarga de cuidar de la segunda, una vieja leyenda del rock de los años 80 que sufre agorafobia. Poco a poco sus vidas se verán obligadas a cambiar cuando la madre comprenda que debe dejarlo todo atado antes de que su tiempo se acabe. Ópera prima de Beatriz Sanchís, que hace labores de realización y guión, la película está interpretada por Elena Anaya (Habitación en Roma), Macarena García (Blancanieves), Angélica Aragón (Tequila), Nahuel Pérez Biscayart (Patagonia) y Christian Bernal.

Totalmente nacional es la producción Stella Cadente, dirigida por Luis Miñarro (Blow horn) con la colaboración de Leo Casamitjana. Su trama aborda la figura de Amadeo de Saboya, rey de España entre 1870 y 1873, desde que es elegido por las Cortes Españolas hasta que deja el trono. Unos años convulsos, transición entre Romanticismo y Modernidad, en los que se vivieron acontecimientos como el asesinato del General Prim, principal valedor del rey. Àlex Brendemühl (El médico alemán), Lola Dueñas (Los amantes pasajeros), Lorenzo Balducci (Pecado de sangre), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Frances Garrido (serie El tiempo entre costuras) conforman el reparto principal.

El otro film puramente español del fin de semana es Haz de tu vida una obra de arte, comedia escrita y dirigida por Fernando Merinero (El viaje de Penélope) que reúne a un variopinto grupo de personajes en un castillo para realizar un curso de superación personal. Desde un aspirante a cineasta que se considera detective hasta la presidenta de una cadena de supermercados, pasando por los dueños del lugar, todos y cada uno de ellos encontrarán en esa reunión una manera de afrontar unas vidas que no son lo que esperaban. El reparto cuenta con, entre otros, Enrique Alcides (Sucedió en España), Daniela Costa (Diario de una becaria), Valle Hidalgo, Luis Hostalot (Clandestinos) y Analía Ivars (Carne fresca).

La última de las cintas en las que existe una participación española es Hermosa juventud. Su argumento, que cuenta con financiación francesa además de española, conecta mucho con los problemas de la actual sociedad española: una pareja de veinteañeros trata de sobrevivir en medio de la crisis. Sin poder avanzar como les gustaría, con pocas ambiciones y con pocas esperanzas de una vida mejor, deciden hacer un vídeo pornográfico amateur. Sin embargo, la llegada de su hija cambiará por completo su forma de ver la vida y de afrontar el futuro. Un intenso drama dirigido por Jaime Rosales (La soledad) que cuenta con intérpretes poco o nada conocidos, entre los que destacan Ingrid García Jonsson (Investigación policial), Carlos Rodríguez (serie Guante blanco), Inma Nieto, Fernando Barona y Juanma Calderón.

Aunque sin duda la película más internacional de las que llegan hoy es Post tenebras lux, drama escrito y dirigido por Carlos Reygadas (Luz silenciosa) que cuenta con capital mexicano, francés, holandés y alemán. Su trama arranca cuando un rico industrial decide trasladarse al campo con su familia en busca de todo aquello que no le proporciona la ciudad. Marcado por el hastío sexual y los problemas que surgen con su mujer al tener que criar a dos niños, su vida dará un vuelco cuando un tremendo suceso amenace su vida, cambiando su forma de entender el futuro para siempre. Rut Reygadas, Eleazar Reygadas, Adolfo Jiménez y Nathalia Acevedo, todos ellos debutantes, son los principales actores.

Por último, toca hablar de una de animación que recupera una de las sagas más conocidas de la pequeña pantalla y del manga. Se trata de Dragon Ball Z: La batalla de los dioses, que supone una continuación de las aventuras de Goku y sus amigos algún tiempo después de la batalla contra Majin Buu. Los guerreros deberán enfrentarse ahora al Dios de la Destrucción, que tras despertar de un largo sueño y escuchar diversos rumores, decide presentarse ante la persona que derrotó a Freezer. Goku caerá derrotado en un primer momento, por lo que el grupo se verá obligado a alcanzar un mayor nivel de destreza si quiere tener alguna posibilidad. La cinta está dirigida por Masahiro Hosoda, quien como director se dio a conocer en la serie Los Caballeros del Zodíaco, y cuenta con las voces habituales en su versión original.

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