‘El otro guardaespaldas’: A 200 palabrotas por hora


El género de las buddy movies hace tiempo que parece haber agotado la fórmula. O al menos, no ser capaz de reinventar la dinámica que sustenta su trama. Y bajo este prisma, la nueva película de Patrick Hughes (Red Hill) es un quiero y no puedo, un intento de ofrecer algo diferente con la misma estructura y la misma narrativa. Y en ese extraño equilibrio es donde logra sus mayores virtudes y presenta sus mayores defectos.

Y es que El otro guardaespaldas es un film irregular, con una duración excesiva que, sin embargo, no engaña al espectador. Es lo que es, un entretenimiento sin mayor objetivo que introducir la mayor cantidad de tacos e insultos posibles por minuto mientras las balas y los coches vuelan por los aires. Acción a raudales, diálogos correctos con palabras políticamente incorrectas y un desarrollo dramático algo esquemático que tienen en la pareja protagonista a sus máximos valedores. Ver a Ryan Reynolds (Criminal) y Samuel L. Jackson (Cell) juntos en pantalla es posiblemente el mayor acierto del film, amén de un buen ramillete de secundarios que siempre son de agradecer.

Por supuesto, la ironía, la espectacularidad y la adrenalina están aseguradas, pero más allá de eso la historia se vuelve endeble. Quizás haya que agradecer el hecho de que, al menos, exista una historia, pero lo cierto es que resulta casi irrelevante. Si a esto sumamos varias secuencias innecesarias que alargan el conjunto hasta casi dos horas de metraje, el resultado son demasiados agujeros en el ritmo narrativo como para pasarlos por alto, incluso a pesar de los protagonistas y de unas cuantas secuencias muy bien rodadas y plagadas de un humor un tanto negro.

Todo esto se puede resumir en que El otro guardaespaldas es lo que podría esperarse de una película de estas características… y puede que un poquito más. Si lo que se busca es acción con poca justificación para distraerse durante un par de horas, esta es la película. Incluso con sus problemas de ritmo, que los tiene, y un guión previsible y plagado de arquetipos, Patrick Hughes logra ofrecer un producto lo suficientemente bueno como para no desesperar. Puede que sea su mano en la realización o puede que sea la pareja estrella, pero el caso es que no es un mal representante de este tipo de cine.

Nota: 6/10

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‘Logan’: en busca del Edén… y la redención


La pequeña Dafne Keen da vida a la hija de 'Logan'La trilogía en solitario de Lobezno, el famoso mutante de Marvel, es posiblemente una de las más irregulares del mundo cinematográfico marvelita. De menos a más, la trayectoria de este personaje refleja una máxima del séptimo arte que ningún film, ni siquiera los de este tipo, debería olvidar: que cuanto más se profundiza en un personaje más interesante se vuelve la trama, incluso cuando esta tiene notables lagunas.

Logan es un claro ejemplo. La debilidad del personaje principal, magníficamente interpretada por última vez (al menos oficialmente) por Hugh Jackman (Butter), dota al conjunto de una valentía y un poderío narrativo inusitado en este tipo de historias. El tratamiento argumental abandona las espectaculares secuencias de acción para bajar a la tierra y abordar la última lucha contra un enemigo que, aunque externo, no deja de ser un reflejo de los propios miedos y la impotencia de un personaje casi indestructible que ve próximo su final.

Esa dualidad, unido al carácter salvaje y al tiempo compasivo del protagonista, aporta una complejidad al desarrollo dramático sumamente interesante que convierte a este último film en algo diferente a lo que suelen ser los finales de trilogías, habitualmente más espectaculares y grandilocuentes. Eso no impide, sin embargo, que estemos ante una cinta puramente comercial, y como tal se entrega a incongruencias que solo pueden ser pasadas por alto si se quiere disfrutar del conjunto. Incongruencias que, por cierto, vienen dadas por la necesidad de dotar de acción y violencia a una trama, por lo demás, puramente dramática.

En cierto modo, Logan pone toda la carne en el asador en esa búsqueda del Edén que protagoniza la pequeña heroína de la historia. Búsqueda que se solapa con la redención de un personaje entregado por completo a su lucha interior. Sin duda, es la obra más interesante, completa y violenta (muy violenta) de la trilogía, y a pesar de pecar de exceso en algunas concesiones puramente comerciales, es el film que más explora las diferentes caras de un Lobezno al que Jackman ha engrandecido en pantalla.

Nota: 7/10

‘Jackie’: la belleza de un recuerdo doloroso


Peter Sarsgaard y Natalie Portman, en un momento de 'Jackie'.Hay películas que parecen planificadas para que un actor o actriz pueda ofrecer lo mejor de sí en una interpretación a la que no le haga sombra nada, ni el resto del reparto ni la fotografía o la propia historia. Quiero pensar que el nuevo film de Pablo Larraín (Neruda) no sea el caso, pero desde luego lo parece. Y es que en esta revisión de los días posteriores al asesinato de JFK es un relato cuyo principal atractivo, por no decir el único, es Natalie Portman (La venganza de Jane).

La actriz demuestra, como los grandes actores, que no es necesario maquillaje o efectos especiales para meterse en la piel de un personaje histórico. Su forma de hablar, de moverse y de relacionarse con el resto de personajes sumerge al espectador en el mundo que rodea a Jackie Kennedy y le guía a través del sufrimiento, la ira o el miedo que se vivió en esos aciagos días. Si bien es cierto que la caracterización de los personajes, de todos, es impecable, lo realmente relevante es la capacidad de los actores, con Portman a la cabeza, para explorar las contradictorias emociones y situaciones que se vivieron en aquellos días. Y el problema, precisamente, también se encuentra en este aspecto.

Porque sí, los actores son espléndidos, pero no logran eliminar la sensación de que el tratamiento de la película y su desarrollo dramático se estancan a cada paso, o mejor dicho avanzan de forma tediosa, lenta y pesada sin ofrecer ninguna novedad salvo, tal vez, el punto de vista de Jackie Kennedy, lo cual por cierto no es capaz de soportar el peso de un relato de más de hora y media. De este modo, la cinta se revela como un producto que pierde fuerza a medida que avanza, con algún conato de atractivo e interés pero que nunca logra convertirse en algo más. A esto se suma que, llegados a un punto del segundo acto, da la sensación de estar viviendo las mismas situaciones y emociones una y otra vez, dando vueltas a una decisión que, al conocerse de antemano, pierde cierto componente de intriga que pudiera tener.

De este modo, Jackie se convierte, lo quiera o no, en representante de ese tipo de cine planteado desde su gestación para la grandeza de un actor (o actriz, como es el caso). Que Natalie Portman esté inconmensurable no es óbice, sin embargo, para no comprender que sin ella la película posiblemente no habría llegado a las salas de cine. O tal vez sí, pero sin el puñado de nominaciones a los Oscar que ha conseguido. Sea como fuere, quien tenga interés en ver a Portman convertida en una Kennedy, que disfrute. Para el resto posiblemente la película resulte algo indiferente, una combinación entre belleza y dolor en este recuerdo del asesinato de JFK.

Nota: 6/10

Medem se enfrenta a ‘American Ultra’ y a ‘La visita’ de Shyamalan


estrenos 11septiembre2015Segunda semana de estrenos del mes de septiembre, y segunda ocasión en que los agentes secretos centran las miradas de la cartelera. Si la semana pasada era una propuesta española, hoy viernes, 11 de septiembre, le toca el turno a una versión algo más “fumeta” de Jason Bourne. Pero además de todo esto, la semana cinematográfica llega cargada de interesantes y variadas propuestas, destacando sobremanera el cine español, con el regreso de uno de los directores más interesantes del panorama actual.

Pero comencemos por American Ultra, comedia de acción dirigida por Nima Nourizadeh (Project X) que se centra en un joven que pasa sus días colocado con todo tipo de drogas junto a su novia, con la que vive y que comparte sus mismas aficiones. Todo cambia cuando un grupo trate de acabar con su vida, lo que le llevará a descubrir que en realidad es un agente secreto que se ha convertido en objetivo del gobierno. Propuesta cuanto menos curiosa que protagonizan Jesse Eisenberg (Ahora me ves…), Kristen Stewart (Siempre Alice), Topher Grace (Interstellar), John Leguizamo (#Chef), Bill Pullman (The equalizer) y Connie Britton (serie Nashville).

El otro gran estreno de Estados Unidos es La visita, nuevo trabajo escrito y dirigido por M. Night Shyamalan (serie Wayward Pines) que, como no podía ser de otro modo, combina terror, thriller y drama para crear una historia, a priori, atractiva y sorprendente. En este caso, la trama gira en torno a dos niños que van a pasar el fin de semana en la cabaña de campo en la que viven sus abuelos. Lo que comienza siendo un viaje familiar se convierte en pesadilla a medida que los pequeños van descubriendo los secretos que esconden sus familiares. Kathryn Hahn (Tomorrowland. El mundo del mañana), Deanna Dunagan (Mariachi gringo), Peter McRobbie (Puro vicio), Ed Oxenbould (Paper planes) y Olivia DeJonge (The sisterhood of night) encabezan el reparto.

El representante español más importante es Ma ma, título del último film de Julio Medem (Caótica Ana) que arranca cuando una profesora en paro es diagnosticada de cáncer de mama. Será a partir de ese momento cuando la mujer decida vivir la vida como nunca antes lo había hecho, desprendiendo una vitalidad que ni siquiera ella conocía. Su vida y la de sus familiares más directos cambiará para siempre, dotando de humor y una felicidad muy frágil a todas sus decisiones. El reparto lo integran, entre otros, Penélope Cruz (El consejero), Luis Tosar (Musarañas), Asier Etxendia (Los días no vividos), Silvia Abascal (Pasaje de vida) y Àlex Brendemühl (Insensibles).

La comedia dramática de la semana es Los exiliados románticos, escrita y dirigida por Jonás Trueba (Los ilusos). Con un viaje a ninguna parte como telón de fondo, la historia gira en torno a cuatro amigos que parecen buscar los últimos retazos de su juventud, de sus amores idílicos y de la identidad del género masculino. Una viaje sin rumbo fijo pero con el que buscan una identidad a su propia forma de ser. Vito Sanz (Biografía de un bebé), Francesco Carril, Luis E. Parés (El futuro), Renata Antonante e Isabelle Stoffel (El cónsul de Sodoma) son los principales actores de esta cinta.

El último estreno español es Los héroes del mal, ópera prima de Zoe Berriatúa apadrinada por Álex de la Iglesia (Las brujas de Zugarramurdi). Con un claro componente dramático, la trama se centra en la amistad que se desarrolla entre tres jóvenes asociales. Una amistad cultivada por la violencia, el alcohol y las drogas que pronto desemboca en una espiral de venganza hacia aquellos que les han humillado a lo largo de sus vidas. Pero cuando uno de ellos rebasa el límite todo será puesto en entredicho. El reparto está encabezado por Jorge Clemente (El club de los incomprendidos), Beatriz Sánchez Medina, Emilio Palacios (serie B&b, de boca en boca) y Macarena Gómez (Al final todos mueren).

Entre el resto de novedades europeas destaca la francesa Una semana en Córcega, nuevo film de Jean-François Richet (Asalto al distrito 13) que, en clave cómica, narra las vacaciones que dos divorciados de cuarenta y tantos deciden pasar junto a sus respectivas hijas. Todo se complica cuando una de ellas se enamora del padre de la otra, dando lugar a toda clase de enredos para intentar seducirle. Humor, drama y romance se mezclan en este film protagonizado por Vincent Cassel (El niño 44), François Cluzet (En solitario), Alice Isaaz (Fiston) y Lola Le Lann.

Muy interesante también es Una segunda oportunidad, producción sueco danesa de 2014 que presenta como principal atractivo un reparto muy conocido para los seriéfilos. A modo de thriller dramático, el argumento aborda la relación entre dos policías muy diferentes. Uno es un feliz padre de familia, con una vida estable y tranquila; el otro, recién divorciado, ha caído en el alcoholismo y en una espiral autodestructiva. Sus vidas dan un vuelco el día que descubren a un bebé en un armario durante uno de sus casos. A partir de entonces, sus papeles parecen intercambiarse, y ambos deberán apoyarse mutuamente para poder superar sus propias dudas. Dirigida por Susanne Bier (Serena), la cinta cuenta entre sus actores con Nikolaj Coster-Waldau (serie Juego de tronos), Ulrich Thomsen (serie Banshee), Maria Bonnevie (Lo que nadie sabe) y Nikolaj Lie Kaas (serie Forbrydelsen).

En 2014 también se produjo Reina y patria, nuevo film de John Boorman (El sastre de Panamá) que cuenta con capital irlandés, francés y rumano. Ambientada en la Guerra de Corea, la historia se centra en un muchacho soñador cuyos deseos son hacer el servicio militar y declararse a una joven a la que ve cada día. Pero su pesadilla comenzará cuando sea llamado a filas, sufriendo los constantes ataques de un instructor que tortura a su pelotón. Solo la amistad con otro recluta, un bromista amoral con el que no comparte prácticamente nada, le permitirá sobrevivir al infierno de la guerra. Caleb Landry Jones (Contraband), David Thewlis (La teoría del todo), Richard E. Grant (Dom Hemingway), Callum Turner (serie Leaving) y Tamsin Egerton (Grand piano) encabezan el reparto.

Por último, y procedente de Noruega, llega a la cartelera Capitán Diente de Sable y el tesoro de Lama Rama, comedia de aventuras y acción dirigida a cuatro manos por John Andreas Andersen (Headhunters) y Lisa Marie Gamlem (Mormor og de åtte ungen) que narra los deseos de un joven de 11 años de unirse a la tripulación del capitán y convertirse así en un pirata. Por una serie de acontecimientos se verá envuelto en una traición y será capturado por unos pescadores que han robado el barco del famoso corsario, por lo que deberá luchar para recuperarlo y ganarse así la confianza del capitán. El reparto está encabezado por Kyrre Haugen Sydness (La leyenda de Ragnarok), Anders Baasmo Christiansen (Kon-tiki), Tuva Novotny (Mammas pojkar) y Fridtjov Såheim (Las huellas imborrables).

‘Drácula de Bram Stoker’, tradición visual para un clásico moderno


Gary Oldman es el 'Drácula de Bram Stoker' en la película de Francis Ford Coppola.El reciente estreno de Drácula: La leyenda jamás contada es una pieza más en este fenómeno revisionista del vampiro. Sin embargo, en el caso de este film la revisión es del personaje escrito por Bram Stoker, punto de partida de todo un fenómeno posterior que ya dura más de un siglo. Y más concretamente, del hombre antes del monstruo, algo que pocas películas sobre el conde han abordado. Una de esas pocas películas, posiblemente la más fiel a la novela epistolar del escritor irlandés, es la que realizó en 1993 Francis Ford Coppola (El padrino), cuyo respetuoso título ya indica en cierto modo dicha fidelidad. Y aunque han pasado poco más de 20 años, Drácula de Bram Stoker puede ser considerada como un clásico tanto en su apuesta visual como en la carga dramática del protagonista, algo que muchas veces se desestima para potenciar el lado violento y sangriento del mismo.

Porque si algo caracteriza al film es que las técnicas utilizadas para dar vida al mundo sobrenatural en el que vive el vampiro son, por decirlo de algún modo, tradicionales. En este sentido son reveladores algunos pasajes de los contenidos extras que diversas ediciones en DVD y Blu-ray contienen. Momentos del film como los ojos de Drácula observando sobreimpresionados un tren de pasajeros, las diversas secuencias de acción a caballo o las escenas de batalla iniciales son buenos ejemplos. Todo ello, independientemente de que sea más o menos acertado, imprime al film un carácter único, acorde con la historia que narra y la época en la que se enmarca, en la que el cine era considerado casi como una atracción de feria más. Pero además, genera cierta nostalgia y una capacidad física que no tienen los actuales films de vampiros. Dicho de otro modo, este recurso a las técnicas más tradicionales, que evidentemente utilizan mecanismos reales, hace que los personajes puedan interactuar con algo auténtico, algo que indefectiblemente se traslada al conjunto.

Aunque si algo distingue a Drácula de Bram Stoker del resto de versiones del personaje es la facilidad que tiene Coppola para fundir en la historia drama y sangre, romance y violencia. Algo que, por otro lado, sabe trasladar James V. Hart (Contact), guionista del film, desde la novela. En efecto, desde el primer instante el carácter trágico del protagonista queda patente, lo que le convierte más en una figura de la que sentir lástima que en una criatura salvaje y violenta a la que temer. El hecho de que todo gire alrededor del amor perdido y de un sentimiento que es más fuerte que la muerte hace que el resto de conceptos, todos ellos de vital importancia para conformar el carácter final de cada uno de los roles, se conviertan en meros aderezos. Así, Drácula no es una criatura fuerte cuyo que se mueva por un afán individualista, sino que queda retratado como un ser condenado a buscar el amor por toda la eternidad y a alimentarse de otro ser humano para subsistir.

Y es en esos primeros minutos donde, además, la película conecta directamente con la historia real de Vlad Tepes, el “empalador”, algo en lo que en principio se inspira la última de las versiones del famoso vampiro. La verdad es que el film de Coppola ha dejado en el imaginario colectivo un sinfín de referencias y referentes culturales, desde el aspecto de Drácula cuando es anciano, hasta la amiga de la protagonista convertida en vampiresa con un vestido blanco impoluto. Pero entre todas ellas una de las más señaladas es su forma de narrar las luchas del conde contra los otomanos y la ya famosa armadura roja que alude directamente a un cuerpo humano sin piel. El carácter dramático de estas primeras secuencias, con el suicidio de su amada, su rechazo a la religión y la cruz pétrea sangrando por la herida de una espada, predispone al espectador a una historia diferente, pero también ofrece un trasfondo emotivo que marca por completo el devenir del desarrollo dramático posterior.

Actores, sangre y tradición

Por supuesto, buena parte del éxito de Drácula de Bram Stoker reside en el reparto, quizá no el mejor en lo que a calidad interpretativa se refiere pero sin duda el más adecuado para los personajes. Ni qué decir tiene que en esa categoría de “calidad interpretativa” quedan excluidos tanto Gary Oldman (El topo) como Anthony Hopkins (Hitchcock), pues ambos convierten a sus personajes, Drácula y Van Helsing respectivamente, en roles atemporales, incapaces de clasificar y, hasta la fecha, posiblemente los mejores que se han visto en una pantalla (aunque sobre esto, como no podría ser de otro modo, habrá discrepancias). El primero dota a su vampiro de un trasfondo trágico perfecto y único, convirtiendo al personaje en un ser atormentado cuya búsqueda del amor choca frontalmente con su naturaleza violenta y condenada a causar daño en el ser humano. El segundo quita gravedad al supuesto archienemigo para convertirle en un rol inteligente, conocedor de su propia inteligencia y, en consecuencia, divertido e irónico.

No quiere decir esto que el resto de intérpretes no logren una labor notable, pero lo cierto es que ninguno de ellos logra alcanzar la presencia de los dos anteriores, que se debaten en duelo para dilucidar quién es capaz de captar mayor atención de la cámara. Tanto Keanu Reeves (Matrix) como Winona Ryder (El protector), cuyos personajes deberían de tener algo más de peso narrativo, se convierten en meros engranajes para hacer avanzar la acción, sin alcanzar a tener una personalidad propia capaz de sobreponerse a la naturaleza que les otorga la historia. No hablemos ya de los secundarios, auténticos testigos de todo lo que ocurre sin mayor relevancia que la de participar en la batalla final para, en cierto modo, equilibrar fuerzas con un ser sobrenatural.

Pero como decía al antes, su presencia es la más adecuada para los personajes, pues ofrecen ese aspecto tradicional y clásico que mencionaba al principio. Clasicismo que incluso podría encontrarse en las secuencias más violentas y sangrientas de la historia, que también existen. Al fin y al cabo, es un vampiro, y el componente sangriento es inseparable. Más que clasicismo, habría que hablar de homenajes. Coppola aprovecha una puesta en escena clásica para introducir referencias, algunas más veladas que otras, a grandes clásicos del género de terror. Quien haya visto El resplandor (1980) encontrará cierto parecido entre este film y la sangre entrando a chorro en la película sobre el conde Drácula. Quien haya visto Nosferatu (1922) podrá recordar la llegada en barco o el uso de las sombras por parte del director de Apocalypse Now (1979), sobre todo en el castillo del conde.

Todo ello, más que convertir a Drácula de Bram Stoker en un compendio referencial, otorga al film una entidad propia y única, capaz de sobreponerse a versiones anteriores y de ser una referencia para versiones sucesivas. Francis Ford Coppola, en su intento por homenajear la novela, convierte su película en una cinta personal que, al igual que su base literaria, combina inteligentemente el romance y el drama, salpicándolo de violencia y cierto aire malsano cuando la ocasión lo requiere. La apuesta del director por técnicas tradicionales en lugar de las, en aquel momento, incipientes herramientas digitales, otorga a la obra una naturaleza distinta que se integra en la historia como si de una pieza más del puzzle se tratara, evitando distracciones innecesarias y generando una mayor credibilidad a lo que se ve en pantalla. Un clásico moderno, por tanto, concebido de este modo en todos y cada uno de sus elementos.

‘Dom Hemingway’: la locura del perdedor


Jude Law es 'Dom Hemingway' en la película de Richard Shepard.Richard Shepard, director de La sombra del cazador (2007), promociona su nueva película asegurando que “Jude Law es Dom Hemingway… y tú no”. Y lo cierto es que esa sentencia define a la perfección la trama y el sentido dramático cómico de la película, una especie de odisea protagonizada por un ladrón de cajas fuertes que busca su lugar en un mundo extraño para él después de haber pasado 12 años en la cárcel. Con un tono visual personal y provocador en muchos sentidos, el director otorga al actor un amplio margen para su lucimiento, lo que a la larga sostiene un film por otro lado algo irregular.

Y es que sin Jude Law (Repo Men) ni el personaje ni la película serían lo que son. El actor, quien a estas alturas no debería tener que demostrar nada, compone un rol de extremos en todos los sentidos. Tan querido como odiado, su facilidad para pasar de la calma a la locura, del arrepentimiento a la provocación, es simplemente fascinante. Es en estos extremos donde Law se encuentra más cómodo, desnudando el alma de un hombre perdido, abocado al fracaso y sin más objetivo que tratar de recuperar el tiempo perdido, aunque sin saber cómo. Un perdedor, en definitiva, que intenta forzar su situación y cambiar su suerte en una espiral de fracasos, violencia y desesperación cuyo final, empero, es esperanzador. Desde luego, el actor es el principal reclamo de Dom Hemingway, aunque sería injusto no reconocer la labor del resto del reparto, en especial un Richard E. Grant (Love hurts) que hace de contrapartida perfecta del protagonista, una especie de conciencia que tiene poco que hacer contra la locura del perdedor.

Sin embargo, y a pesar de una concepción visual más que interesante por parte de Shepard (ahí está, por ejemplo, el accidente de coche o los imprescindibles primeros minutos), la película nunca termina de conectar con el espectador. El motivo podría encontrarse en que su historia no se enmarca dentro de los parámetros habituales del público general, siendo más propio de cintas británicas para espectadores más selectos, pero eso sería un argumento algo tosco. En realidad, la historia no llega a funcionar del todo porque la trama no presenta grandes nudos conflictivos, o mejor dicho no ofrece retos relevantes al protagonista, que se mueve por el relato como si de un espectador se tratara. Las cosas que le ocurren, a pesar de la gravedad, nunca alcanzan a profundizar mucho en el alma de este Hemingway cuya forma de ver la vida resta gravedad a todo lo que le rodea.

El resultado es una cinta que se sostiene gracias fundamentalmente a los personajes y a los magníficos actores que los interpretan. Sin Jude Law Dom Hemingway no sería ni la mitad de canalla y perdedor. Y sin él la película posiblemente sería menos tolerable de lo que en realidad es. La labor de Shepard a nivel narrativo y visual ayuda, no así a nivel de libreto. De hecho, el recurso de dividir la historia en capítulos precedidos de un título no hace sino acentuar la sensación de estar ante una serie de momentos audiovisuales con una conexión entre ellos. Separados son más que interesantes; unidos no poseen la entereza suficiente para crear una buena historia. La verdad es que sí: Jude Law es Dom Hemingway… y poco más.

Nota: 6/10

‘Grace de Mónaco’ busca su sitio en el principado y en la cartelera


Estrenos 23mayo2014En mayor o menor medida, mayo está siendo un mes de estrenos enfocados a arrasar en taquilla, prueba de que el verano cinematográfico cada vez llega antes a la cartelera. Otro cantar, por supuesto, es que dichos films logren sus objetivos. Pero este fin de semana las novedades que llegan a la cartelera tienen un cariz diferente, más minoritario o, si se prefiere, más intimista y destinado a un público objetivo menos masivo. Y la mayoría de ellas de marcado corte europeo. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que la calidad vaya a ser mayor o menor que la de blockbusters anteriores. Biopic, comedia negra o drama son algunos de los géneros que destacan. Y todo repartido, como viene siendo habitual, entre el miércoles pasado y hoy viernes 23 de mayo.

Y ya que mencionamos el biopic, comenzamos por el estreno más importante del 21 de mayo: Grace de Mónaco, cinta que aborda la vida de Grace Kelly durante casi un año entre 1961 y 1962, época en la que el presidente de Francia, Charles de Gaulle, presionó a Raniero III de Mónaco para que modificara sus leyes e impidiera así que los franceses evadieran impuestos. En clave dramática, y a través de los ojos de la princesa, la trama explica la participación de la famosa actriz en el conflicto, así como las crisis a las que se vio sometido su matrimonio como consecuencia de ello. Como suele ocurrir en este tipo de historias, la gran protagonista es la actriz que da vida al personaje histórico, en este caso Nicole Kidman (Stoker), cuyo trabajo no ha estado exento de polémica. El film está dirigido por Olivier Dahan (La vida en rosa), y cuenta en su reparto con Tim Roth (El fraude), Frank Langella (Un amigo para Frank), Paz Vega (The Spirit), Milo Ventimiglia (serie Mob city), Parker Posey (Broken english) y Derek Jacobi (Mi semana con Marilyn).

También se estrenó hace dos días Redención, thriller de acción británico y estadounidense hecho a la medida de Jason Statham (Los mercenarios 2) que sigue la vida de un ex soldado de las Fuerzas Especiales cuyo turbio pasado y las injusticias que a diario ve a su alrededor le llevan a tratar de redimir sus pecados convirtiéndose en una especie de ángel vengador. Los problemas aparecen cuando pasado y presente, ambos marcados por la violencia, terminen encontrándose y obligándole a afrontar sus propios miedos. El film supone el debut en el largometraje del guionista Steven Knight (Promesas del Este), quien también se encarga del libreto. Junto a Statham podremos ver en pantalla a Agata Buzek (Lena), Vicky McClure (This is England), Benedict Wong (Prometheus), Ger Ryan (Dorothy Mills), Anthony Morris (Adam & Paul) y Youssef Kerkour (Cross Eyed).

La comedia dramática tiene a su máximo representante de la semana en Viva la libertà, película italiana escrita y dirigida por Roberto Andò (El manuscrito del príncipe), quien también es autor de la novela en la que se basa. En una clara crítica a la crisis política y de valores en la que vive la sociedad actual, la trama se centra en el secretario general del principal partido de la oposición italiana, quien deja un vacío de poder cuando decide desaparecer sin previo aviso. Aterrado por las consecuencias, su asistente decide sustituirle por su hermano gemelo, filósofo bipolar recién salido del psiquiátrico. Pero lo que comienza siendo una medida desesperada poco a poco se convierte en un éxito mediático que sitúa al falso político en el centro de todas las miradas gracias a un discurso distendido, cercano e irónico. Toni Servillo (La gran belleza) es el principal protagonista, al que acompañan Valerio Mastandrea (El comandante y la cigüeña), Valeria Bruni Tedeschi (En el corazón de la mentira), Michela Cescon (Vincere), Gianrico Tedeschi (El federal), Eric Nguyen (Indochina) y Andrea Renzi (Sara May).

Aharon Keshales y Navot Papushado escriben y dirigen a cuatro manos Big bad wolves, thriller con ciertas dosis de comedia negra procedente de Israel que ha tenido cierta repercusión en varios festivales gracias, entre otras cosas, a su argumento, que sigue las vidas de tres hombres entrelazadas por una serie de asesinatos. Dichos personajes son el padre de la última víctima, el sospechoso de haber cometido los delitos y un policía que actúa en muchas ocasiones al margen de la ley. La sed de venganza y la ausencia de unos límites legales y morales revelará a estos hombres que todos ocultamos un lado salvaje. Lior Ashkenazi (Caminar sobre las aguas), Rotem Keinan (Hahithalfut), Tzahi Grad (Restless), Doval’e Glickman (Michtavim Le America) y Menashe Noy (Beep) son los actores más relevantes.

La última de las novedades que se presentaron el pasado miércoles es A 20 pasos de la fama, documental ganador de la última edición de los Oscar que narra, a través de entrevistas y material de archivo, la vida de las voces anónimas que integran los coros de los más grandes músicos, sin las cuales buena parte de las canciones no serían lo mismo. Escrita y dirigida por Morgan Neville (The cool school), la cinta cuenta con la presencia de Stevie Wonder, Sting o Bruce Springsteen entre otros.

23 de mayo

Vamos con las cintas que llegan hoy. Una de las más interesantes es Dom Hemingway, comedia negra del Reino Unido escrita y dirigida por Richard Shepard (The Matador) que narra la vida de un hábil e inteligente ladrón de cajas fuertes tras 12 años encarcelado. Acompañado de su compinche tratará de cobrar lo que le deben aquellos por los que tuvo que ir a la cárcel, pero una experiencia cercana a la muerte cambiará su perspectiva y le llevará a acercarse más a su hija. Jude Law (El gran hotel Budapest) es el principal atractivo de la cinta, aunque en el reparto también encontramos actores como Richard E. Grant (La dama de hierro), Demián Bichir (serie El puente), Emilia Clarke (serie Juego de tronos), Kerry Condon (La última estación) y Nathan Stewart-Jarrett (serie Misfits).

De Rumanía procede Madre e hijo, intenso drama que aborda la relación entre una madre de 60 años y su hijo de 34, este último dependiente de ella hasta que decide irse a un apartamento con su novia y empezar a hacer su vida. Será en ese momento cuando la madre buscará, por todos los medios, de volver a recuperar su afecto. La situación cambia cuando el hombre se vea involucrado en un accidente de tráfico, algo que aprovechará la madre para intentar manipularle y que vuelva al seno materno. Dirigida por Calin Peter Netzer (Maria), quien también participa en el guión, la película cuenta con Luminita Gheorghiu (Francesca), Bogdan Dumitrache (Loverboy), Ilinca Goia (Talismán), Natasa Raab (Acasa la tata) y Florin Zamfirescu (La muerte del señor Lazarescu) entre sus actores principales.

Finalizamos este repaso con dos documentales. Uno de ellos es el norteamericano Donald Rumsfeld: Certezas desconocidas, que como su propio título indica realiza un repaso a la vida y la carrera profesional del ex secretario de defensa desde sus inicios en los años 60 hasta la invasión de Iraq de 2003. Errol Morris (Rumores de guerra), director y guionista del film, es el único protagonista junto al propio Rumsfeld.

El otro es Las tres vidas de Pedro Burruezo, cinta española que cuenta la vida del músico y artista a través de los tres aspectos que conforman su personalidad: la música, a la que lleva dedicándose desde hace 30 años, el activismo ecológico, y el misticismo y la cultura. La película está dirigida por José López Pérez.

Diccineario

Cine y palabras

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