‘Hannibal’ se adentra en las novelas de Harris en su 3ª temporada


'Hannibal' es encarcelado en su prisión de cristal en la tercera temporada.Bryan Fuller (serie Criando malvas), creador de la obra de arte que explora los orígenes del caníbal más famoso del cine, tenía un plan para desarrollar Hannibal en varias temporadas. Dicho plan, truncado sin explicación alguna por fuerzas ajenas a él, contemplaba que el personaje interpretado por Mads Mikkelsen (La caza) fuera incorporando a su historia las novelas de Thomas Harris. Personalmente espero que podamos llegar a ver el resto de temporadas, pero a falta de eso esta tercera y última entrega deja un avance de lo que podremos encontrarnos. Y desde luego no solo está a la altura de etapas anteriores, sino que es el puente natural y perfecto entre elegancia y sadismo, entre inteligencia y violencia.

Y es que estos 13 episodios contienen todo aquello que siempre ha caracterizado al personaje, desde la cárcel de cristal hasta la famosa máscara, aquí modificada ligeramente para la ocasión. Con dos partes perfectamente diferenciadas, esta nueva temporada se aleja sutilmente de los elementos más sugerentes de la trama para convertirse en algo más explícito, más salvaje y sangriento. Y aunque es cierto que en la segunda temporada ya se deja entrever la verdadera naturaleza de Hannibal Lecter, es en estos capítulos cuando el espectador debe afrontar realmente la crudeza de un animal extremadamente inteligente. La sangre, las vísceras y la acción se apoderan poco a poco de la trama para concluir con un final tan épico como abierto.

Y ese carácter evolutivo de la historia es lo que juega tanto a su favor como en su contra. Es evidente que la historia de este doctor necesitaba de una visceralidad mayor que dotara al personaje de las herramientas necesarias para su inclusión en la cárcel. Dicho de otro modo, tenía que cometer errores. En este sentido, Fuller aprovecha la relación de los personajes principales, sobre todo del que interpreta Hugh Dancy (Martha Marcy May Marlene), para mostrar ciertas debilidades en un rol que, por otro lado, es casi sobrehumano. Gracias a ello, Lecter adquiere una dimensión “mortal” que le hace más próximo, más reconocible. Y eso puede que sea lo que menos guste a aquellos que disfruten con la primera y segunda temporada y ese juego intelectual que aquí se diluye.

Sin embargo, la forma en que sus responsables reconvierten la historia es sumamente pedagógica. A través de unos primeros episodios más simbólicos, que exigen del espectador una atención y comprensión mucho mayores de lo visto hasta ahora, Fuller disecciona la compleja relación Lecter-Graham, hasta el punto de convertirlos en dos caras de una misma moneda, explotando al máximo, además, lo sembrado en las temporadas anteriores. Y es gracias a esa relación que la segunda parte de la temporada puede desarrollarse sin complejos, y que permite además la incorporación de nuevos personajes de las novelas, haciendo más reconocible si cabe al protagonista.

El Dragón Rojo

Independientemente de lo que ocurre en Italia, y que tiene muchas, muchísimas referencias a Hannibal (2001), lo más interesante es la introducción del asesino conocido como el Dragón Rojo, primera novela de Harris y que ha sido llevada al cine en varias ocasiones. Encarcelado el caníbal, la presencia de un nuevo asesino psicópata abre un nuevo mundo de interpretaciones, de secuencias casi oníricas y muy simbólicas que enriquecen la trama, y que aportan una especie de contrapunto al personaje de Lecter, más o menos como ocurrió con el asesino de la primera temporada. A esto se suma una más que lograda interpretación de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como un hombre atormentado y entregado a sus más oscuros deseos.

La relación a distancia entre Hannibal y el Dragón Rojo, y la relación presencial entre Hannibal y Graham, compone un triángulo que mantiene en todo momento esa especie de amor-odio que se desprende en todo momento en la serie. La persecución entre el ratón y el gato adquiere en estos episodios, sobre todo en los últimos, una mayor incógnita, desconociendo en todo momento quién persigue a quién. El hecho de poder mantener esa esencia a pesar de los cambios en las situaciones de los personajes y de la introducción de nuevas tramas es, sin duda, el mayor logro de la tercera temporada.

Asimismo, el arco dramático de Lecter sirve como paraguas para proteger y llevar a buen término la mayoría de las tramas secundarias que quedaron abiertas con el final de la segunda temporada. Tramas que, en su mayoría, están bien integradas en el resto de la serie, aunque no en todos los casos, lo que genera cierta irregularidad en el ritmo. Así, esta última temporada se ve obligada a abandonar algunos personajes en beneficio del conjunto para retomarlos mucho más tarde, lo que crea una sensación de personajes comodín que en ningún caso beneficia a la imagen general de la trama, aunque dada la complejidad de la historia resulta comprensible.

Sea como fuere, la tercera y última temporada de Hannibal es una delicia a disfrutar para los amantes del personaje y de la serie. Combinación perfecta entre las novelas y el mundo creado por Bryan  Fuller, el cambio que registra el tono general de la ficción invita a pensar que la prematura cancelación ha obligado a un cambio de planes que, por fortuna, sale notablemente bien parado. El final abierto, épico y violentamente sangriento, es una promesa de que el futuro de Lecter no está, ni mucho menos, resuelto. Independientemente de que llegue o no ese futuro, las tres temporadas que deja tras de sí son, sencillamente, una obra de arte.

‘El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’, un film para unirlos a todos


Martin Freeman encarna a Bilbo Bolsón por última vez en 'El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos'.Han sido necesarias seis películas, pero parece que finalmente Peter Jackson, autor cinematográfico de las aventuras en la Tierra Media, ha dado carpetazo a su particular visión de los clásicos de aventura fantástica escritos por J.R.R. Tolkien. Seis películas que hace menos de 15 días encontraron su último representante en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que viene a ser un broche no solo a una trilogía innecesaria, sino a todo un fenómeno que se inició allá por 2001 con El señor de los anillos: La comunidad del anillo. El resultado, con sus luces y sus sombras, es más correcto que el de sus dos predecesoras, fundamentalmente porque no necesita ocupar metraje con elementos secundarios.

Más adelante analizaré la película en sí, pero antes es conveniente enmarcarla en el contexto en el que debe ser entendida. Y es que no solo no es independiente de las dos anteriores entregas, sino que su valor se enriquece desde el momento en que se considera un nexo de unión entre esta trilogía y la de ‘El señor de los anillos’. En efecto, no solo algunos de sus personajes comparten ambas trilogías (algunos de ellos forzados por las circunstancias, como es el caso de Legolas), sino que el desenlace de las principales historias invita a revisar la trilogía protagonizada por Elijah Wood (Grand Piano) y Viggo Mortensen (La carretera). Independientemente de la fidelidad a la obra original, prácticamente ninguna si tenemos en cuenta que son más de seis horas de metraje para un libro de poco más de 200 páginas, resulta meritorio comprobar cómo las tramas se cierran en un círculo, creando un puente entre las películas que convierte ambas sagas en una única aventura de seis películas.

Pero hay más trasfondo en esta tercera y última entrega. Mucho más. El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos es, en cierto modo, un reflejo a menor escala de El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), casi tanto como las dos primeras partes lo fueron unas de otras. En este sentido, ambas sagas discurren de forma paralela con una estructura similar, unas set pieces muy parecidas y un desenlace bélico con varios puntos de unión, sobre todo en lo que a épica y emotividad se refiere. Claro que esto, aunque como idea general es muy loable, no logra la consistencia necesaria si tenemos en cuenta que una (‘El hobbit’) necesita alargarse sin sentido con tramas y personajes secundarios que encajan a duras penas, y la otra (‘El señor de los anillos’) tuvo que ser acortada para poder acomodarla a las tres entregas.

Esto es lo que convierte a una en un clásico y a otra en un paquete de aventuras inocentes a la sombra de su hermana mayor. En cualquier caso, y como proyecto cinematográfico, no es posible reconocer el mérito de unir tantas historias bajo un único techo, con una línea argumental que comienza en El hobbit: Un viaje inesperado (2012) y termina en la ya mencionada ‘El retorno del rey’. Con el anillo como epicentro de todo, ambas trilogías se mueven por terrenos similares, por aventuras con protagonistas y escenarios que son ecos unos de otros, y con enemigos que, en definitiva y a pesar de sus diferentes diseños, son siempre los mismos. Se convierte casi en un reto, por tanto, abordar las seis películas para poder encontrar todos los nexos de unión entre ellas, y comprobar si la intención de Peter Jackson realmente queda patente en los fotogramas.

Una conclusión notable

Prueba de ese reflejo que es la trilogía de ‘El hobbit’ respecto a la de ‘El señor de los anillos’ es que esta tercera entrega es la mejor de todas, más o menos como le venía a ocurrir a ‘El retorno del rey’, aunque sobre esto siempre habrá todas las discusiones posibles. Lo que sí parece evidente es que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos hace honor a su título. Más de dos horas de combates entre humanos, orcos, elfos, enanos y bestias que apenas dan respiro para un desarrollo dramático notable… claro que tampoco es necesario. Los personajes, presentados en las dos anteriores entregas, muestran ahora su faceta más dinámica, luchando sin descanso entre montañas, las calles de una ciudad o el lecho de un río helado. Todo para evidenciar una técnica digital casi impecable que deja ver su truco en algún que otro momento.

Esto no impide, o al menos no debería, que el espectador disfrute con cada momento, deseando casi que las pocas secuencias de diálogo y pausa se terminen para pasar de nuevo a la acción. Bajo este prisma, esta tercera película se convierte en un derroche de imaginación a la hora de realizar movimientos de combates y muertes épicas, si bien es cierto que carece casi por completo de sorpresa o giros argumentales importantes. Curiosamente, uno de los mejores momentos del film reside en la labor de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como líder de los enanos, quien sufre una transformación interesante y bien plasmada que dota al conjunto y a su evolución de un trasfondo dramático algo más intenso de lo que se había visto con anterioridad.

Aunque como decía al comienzo, uno de los aspectos más interesantes de esta película es su forma de completar un proyecto que va mucho más allá de su propia dimensión, e incluso de su condición de final de una trilogía. Así, no solo cierra las historias secundarias desarrolladas a lo largo de las dos anteriores películas, sino que sitúa a cada personaje en la senda hacia las aventuras de ‘El señor de los anillos’, reservando un último plano que enlaza con aquella primera película de comienzos de siglo. Todo ello, unido a un desarrollo dramático similar en fondo y forma al de la última de las entregas originales, da como resultado una película más entretenida y en líneas generales mejor que sus predecesoras.

Pero esto no significa que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos sea un gran film. Ni siquiera que esté a la altura de lo que logró la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Al fin y al cabo, estas tres películas no dejan de ser un reflejo de aquellas. Esta última entrega posiblemente adquiera mayor relevancia porque adopta un tono más adulto y alejado de cabriolas y humor sin demasiado sentido, centrándose más en el lado oscuro que amenazaba en todo momento pero que nunca terminaba de representar una seria amenaza. Termina así un viaje, y lo hace de una forma más que correcta que sirve, además, de nexo de unión para un proyecto cinematográfico mucho mayor, más épico y, aunque solo sea por el esfuerzo invertido, memorable.

‘Big Hero 6’ defiende el mundo del dominio de ‘El hobbit’


Estrenos 19diciembre2014La espera por fin acaba. El pasado miércoles llegaba a las pantallas de toda España la última entrega de la saga de El hobbit, que no solo cierra esta trilogía sino que termina también con el viaje por la Tierra Media iniciado con El señor de los anillos. Al menos de momento. Y si este es sin duda el estreno más importante de la semana (y posiblemente hasta que termine el año), hay que destacar que no llega solo. Una cinta de animación llamada a arrasar en taquilla y una comedia europea precedida por un enorme éxito son otros de los estrenos más importantes de hoy, viernes 19 de diciembre.

Así que comenzamos el repaso con El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, capítulo final de la trilogía dirigida por Peter Jackson (El señor de los anillos: La comunidad del anillo) y basada en el libro de J.R.R. Tolkien. La trama, como es evidente, se inicia en el mismo momento en que terminaba la segunda parte, narrando la lucha de los enanos y los elfos contra el dragón Smaug y el ataque del ejército de orcos enviado por Sauron a la Montaña Solitaria, del que solo tiene conciencia el mago Gandalf. En medio de todo esto, el hobbit protagonista deberá tomar decisiones que definirán su futuro y el de la Tierra Media. Proyectada en HFR 3D, la película cuenta con el mismo reparto de las anteriores ocasiones, en el que destacan Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Richard Armitage (En el ojo de la tormenta), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Luke Evans (Drácula: La leyenda jamás contada), Lee Pace (Guardianes de la galaxia), Aidan Turner (Alarm), Benedict Cumberbatch (Agosto), Hugo Weaving (Matrix) y Manu Bennett (serie Arrow), entre muchos otros.

Su principal rival por la taquilla es Big Hero 6, la nueva película de Disney que en esta ocasión adapta un cómic y no un cuento clásico. Su argumento gira en torno a un chico de 14 años que es un genio de la robótica. La vida del joven transcurre tranquila junto a su mejor amigo, un bondadoso robot, hasta que una serie de terribles acontecimientos amenazan la estabilidad y la supervivencia de su ciudad. Será entonces cuando, acompañado de un grupo de jóvenes con similares inquietudes, desarrolle la tecnología necesaria para enfrentarse a la amenaza. Acción, aventura y humor son los ingredientes de este film dirigido por Don Hall (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt), y que cuenta con las voces de Scott Adsit (St. Vincent), Ryan Potter (Senior Project), Daniel Henney (El último desafío), T.J. Miller (serie Silicon Valley) y Jamie Chung (serie Believe) en su versión original.

Otro de los estrenos importantes del viernes es Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, comedia francesa que ha sido la revelación del año en su país de origen gracias a su particular visión de la intolerancia racial en Francia. Su trama gira en torno a un matrimonio tradicional católico, con ideas muy conservadoras que han intentado inculcar en sus cuatro hijas. Sin embargo, algo parece haber fallado cuando una de ellas decide casarse con un musulmán. A este mal trago para la pareja le siguen los de otras dos hijas, que se casan con un judío y con un chino. La única esperanza que les queda es la menor, quien parece querer casarse con un católico. Pero no todo es siempre lo que parece. Philippe de Chauveron (Les parasitos) dirige la obra, que cuenta con Christian Clavier (Los visitantes), Chantal Lauby (La jaula dorada), Frédérique Bel (Un gran equipo), Pascal N’Zonzi (Lumumba), Elodie Fontan (¡Qué suerte ser profe!) y Emilie Caen (Intocable) en su reparto principal.

Desde Reino Unido nos llega lo nuevo de Mike Leigh (El secreto de Vera Drake) en forma de drama biográfico. Mr. Turner aborda la vida del pintor J.M.W. Turner, excéntrico y genial pintor inglés cuya vida está marcada por la muerte de su padre. Será este acontecimiento el que le lleve a vivir de forma secreta con la dueña de una casa de huéspedes en Chelsea, con la que mantiene además una relación íntima. Junto a él vive su ama de llaves, una mujer enamorada de su genio a la que subestima y de la que se aprovecha sexualmente de vez en cuando. Timothy Spall (Un amor entre dos mundos) encabeza el reparto, en el que también destacan Dorothy Atkinson (Una guerra feliz), Paul Jesson (serie Roma), Marion Bailey (Asuntos de familia) y Lesley Manville (Maléfica).

Terminamos este repaso con la japonesa Doraemon Stand by me, cinta de animación que lleva al cine las aventuras del famoso personaje de la serie de televisión. El argumento del film aborda qué es lo que ocurrió con el niño protagonista años después de que Doraemon, el gato que le ayudaba, se fuera. Basada en el manga de Fujio F. Fujiko, la cinta está dirigida por Ryuichi Yagi, quien debuta así en el largometraje, y por Takashi Yamakazi (Space Battleship Yamato), quien además escribe el guión.

‘En el ojo de la tormenta’: la eterna búsqueda del tornado


Richard Armitage y Sarah Wayne Callies deberán sobrevivir 'En el ojo de la tormenta'.Es muy difícil, y esto puedo asegurarlo por propia experiencia, discernir correctamente lo que necesita un guión cuando se está desarrollando la preproducción del mismo. Esto implica que puede producirse una interpretación errónea, lo que a su vez lleva a crear una película que en todo momento se encuentra por encima de sus posibilidades. En cierto modo, la segunda película de Steven Quale (Destino final 5) presenta este problema… entre muchos otros. Lo que se ha vendido como un espectáculo visual y una experiencia cinematográfica en todos los sentidos termina siendo un film de perfil bajo que logra alcanzar algo de lo que promete en su clímax. Pero en ningún caso la tensión o la emoción se adueñan de la pantalla.

O lo que es lo mismo, apenas ocurre nada hasta el tercio final, cuando la madre de todos los tornados hace acto de presencia. El planteamiento de En el ojo de la tormenta es similar al de otras cintas de catástrofes naturales, con la pequeña e insalvable diferencia de ser una serie B (por no decir serie Z). Y si algo bueno tiene la serie B es que puede permitirse el lujo de ciertos excesos; excesos que aquí brillan por su ausencia, salvo tal vez el de la pareja de amigos que vienen a ser la representación fiel del paleto norteamericano con suerte. Pero más allá de esto la historia carece de drama o de tensión. Esta debilidad hace que las actitudes de los personajes, bastante planos y tópicos, se antojen irreales, por mucho que sean necesarias para el avance del argumento.

El perfil bajo de la película no se refiere, por tanto, al hecho de que sea una serie B, sino a que los conflictos que deberían llevar a la trama a un clímax impactante brillan por su ausencia. Es de esperar que los efectos visuales tengan una calidad más bien pobre; e incluso es comprensible que los personajes no sean más que meras excusas para exponer poderosas imágenes de tornados de fuego o de grandes vehículos volando por los aires. Pero lo que no parece de recibo es el hecho de que todo ello solo ocurra en su tercio final, obligando al espectador a asistir a un intento de desarrollo de personajes innecesario. Tampoco ayuda al conjunto el hecho de que Quale trate de dotar al conjunto de un estilo found footage, o lo que es lo mismo, de documento de vídeo casero encontrado tras una catástrofe. Que la trama salte de este formato al convencional secuencia a secuencia genera confusión, por no hablar de que estéticamente hablando es algo que chirría.

La verdad es que lo mejor de En el ojo de la tormenta es su campaña de marketing. Eso, y el trabajo de sonido, que logra hacer temblar las salas de cine sin necesidad de la cacareada experiencia en 4D que iban a proporcionar algunos cines. La trama, carente de tensión dramática, se ralentiza en su planteamiento, lo que retrasa el verdadero interés de la historia e impide que este se reciba con los brazos abiertos. Tal vez esto habría sido correcto, e incluso necesario, en un film con personajes interesantes y actores de un mayor peso dramático, pero en una serie B como esta el secreto está en el exceso. Eso es lo que se ha promocionado de la película, y es lo que esta no tiene.

Nota: 4/10

El contrabando de ‘El niño’ se encuentra ‘En el ojo de la tormenta’


Estrenos 29agosto2014Agosto termina, pero el verano cinematográfico todavía durará algunas semanas más si atendemos a las novedades que están a punto de llegar. Unos estrenos, por cierto, que dan un respiro a la cartelera española para que esta pueda acoger títulos que si bien a priori no son grandes blockbusters, sí tienen los ingredientes necesarios para atraer la atención del público, sobre todo los dos más importantes de hoy, viernes 29. Buenas campañas de publicidad han hecho que se hable de ellas, pero sus atractivos van más allá del mero marketing, sustentando sus bazas en las tramas y los nombres propios que las protagonizan.

Comenzamos por En el ojo de la tormenta, cinta norteamericana de acción enmarcada en las catástrofes naturales que ha basado su promoción en algo poco habitual pero muy efectivo: la espectacularidad y sencillez de su historia, dejando a un lado la relevancia de los actores que la protagonizan. Y es que la historia, que se centra en una pequeña localidad donde se suceden una serie de letales tornados, está contada a través de las cámaras de cazadores de tormentas profesionales que buscan, ante todo, una foto única. Dirigida por Steven Quale (Destino final 5), la película cuenta en su reparto con Richard Armitage (El Hobbit: La desolación de Smaug), Sarah Wayne Callie (serie The walking dead), Matt Walsh (Ted), Alycia Debnam Carey (Martha’s New Coat), Arden Escarpeta (Midnight son) y Nathan Kress (serie iCarly).

El otro estreno al que hacía referencia en la introducción es El niño, propuesta española de la semana que dirige Daniel Monzón (Celda 211) y que aborda el mundo del contrabando en el estrecho de Gibraltar. En concreto, la historia gira en torno a los intentos de la policía por detener las actividades de los narcotraficantes al mismo tiempo que tres jóvenes deciden introducirse en ese peligroso mundo por su cuenta y riesgo, cruzando los 14 kilómetros que separan Europa de África en una lancha motora. Acción, thriller y drama son los componentes de un film protagonizado por un elenco internacional en el que destacan Luis Tosar (Mientras duermes), el debutante Jesús Castro, Sergi López (Ismael), Ian McShane (Piratas del Caribe. En mareas misteriosas), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Eduard Fernández (Todas las mujeres).

Desde Canadá nos llega una comedia romántica que ha dejado buenas sensaciones a su paso. Se trata de Amigos de más, un nuevo intento de Daniel Radcliffe para que la gente empiece a verle como algo más que la versión adulta de Harry Potter. Basada en la obra de teatro de  T.J. Dawe y Michael Rinaldi ‘Toothpaste and Cigars’, la trama sigue la relación de amistad que se establece entre un chico y una chica que se conocen durante una fiesta. La química que se genera entre ellos les permite hablar de todo y sentirse cómodos con la sinceridad que comparten. El problema es que ella tiene novio y él está locamente enamorado de su mejor amiga. Michael Dowse (Llévame a casa nena) es el encargado de poner en imágenes esta historia que, además de Radcliffe, cuenta en su reparto con Zoe Kazan (No es tan fácil), Rafe Spall (Prometheus), Adam Driver (A propósito de Llewyn Davis), Jemima Rooper (La dalia negra) y Mackenzie Davis (Breathe in).

El argentino Daniel Burman presenta hoy su última película tras La suerte en tus manos, realizada en 2012. Se trata de El misterio de la felicidad, comedia romántica con ciertas dosis de drama que protagonizan Guillermo Francella (Corazón de león) e Inés Estévez (La fuga) y que arranca cuando un hombre desaparece sin previo aviso, dejando a su esposa en una situación desesperada. Esta recurre al mejor amigo y socio del marido, iniciándose así una búsqueda tanto del desaparecido como de una felicidad que ninguno parece haber encontrado. En el reparto encontramos también a Fabián Arenillas (Tesis sobre un homicidio), Alejandro Awada (Días de pesca en Patagonia) y Sergio Boris (Diablo).

La producción más europea de la semana es El congreso, lo nuevo de Ari Folman (Vals con Bashir) como director y guionista. Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Polonia, en colaboración con Israel, se encuentran detrás de esta adaptación de la novela de Stanislaw Lem que cuenta el pacto al que llega la actriz Robin Wright con una productora de cine para que esta realice una imagen digital de la actriz y la utilice en todas las películas que quiera, tanto si son del gusto de la protagonista de la serie House of cards como si no. Las consecuencias de dicho acuerdo llevarán a la actriz a un mundo que nunca hubiese creído real. A medio camino entre la animación y la imagen real, la película cuenta con la propia Wright interpretándose a sí misma, a la que se añaden nombres tan conocidos como los de Harvey Keitel (El gran hotel Budapest), Jon Hamm (serie Mad Men), Paul Giamatti (Los idus de marzo), Kodi Smit-McPhee (El amanecer del Planeta de los Simios) y Danny Huston (Hitchcock).

De Francia también procede El secuestro de Michel Houellebecq, comedia dramática escrita y dirigida por Guillaume Nicloux (El elegido) que trata de dar un sentido a la desaparición en 2011 del conocido novelista. Riéndose de sí mismo, Houellebecq juega con las posibilidades de su secuestro, analizando la posible moral de sus captores y su propia personalidad. Por tanto, además del propio autor, en el reparto encontramos a Mathieu Nicourt (Le clef), Maxime Lefrançois (Low cost) y Luc Schwarz (Le mac) y Françoise Lebrun (Dead Europe).

Terminamos el repaso de esta semana con Las nuevas aventuras de Caperucita Roja, propuesta animada del 2011 procedente de Estados Unidos que combina para la ocasión a los personajes de dos famosos cuentos infantiles. La acción se inicia cuando Caperucita Roja se reencuentre con la Abuelita y el Lobo para embarcarse en una aventura y salvar a Hansel y Gretel. Primer largometraje dirigido por Mike Disa, entre las voces originales se pueden destacar las de Hayden Panettiere (serie Nashville), Glenn Close (Guardianes de la galaxia), Cheech Marin (Abierto hasta el amanecer), Joan Cusack (Las ventajas de ser un marginado) y Martin Short (Mars Attack!).

Tráiler de ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’: el final del fin


Ian McKellen vuelve a ser Gandalf en 'El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos', con la que Peter Jackson cierra la trilogía.El mes de julio está teniendo un final de lo más movido en cuanto a novedades y avances se refiere, muchos de ellos enmarcados en la Comic-Con de San Diego que se celebra estos días. Si hace unos días veía la luz la nueva entrega de Mad Max, ayer era el turno de la última parte de la trilogía con la que Peter Jackson dice adiós, al menos de momento, a la Tierra Media. El propio director de la trilogía de El señor de los anillos anunciaba a través de su cuenta de Facebook que el primer avance de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, era una realidad. Y si bien es cierto que a partir de ahora se irán desvelando poco a poco algunos aspectos de la trama, el tráiler, que tenéis al final, ya permite anticipar una serie de conclusiones.

Una de ellas, quizá la más evidente, es que la película repite, más o menos, los patrones de la trilogía que la precede en el cine, fundamentalmente en lo que a espectacularidad y épica se refiere. Los grandes movimientos de masas y el combate entre las diferentes facciones alientan a pensar en una conclusión muy del gusto de Jackson, es decir, por todo lo alto (el hecho de que el título haga referencia a una batalla ya nos da una idea). El tráiler está planteado, además, como un homenaje en clave sombría de todo lo vivido anteriormente y, en cierto modo, a las aventuras narradas en las películas de El señor de los anillos, que cronológicamente transcurren después. Todo combinado con los elementos de aventura que han caracterizado a esta saga.

Y esto me lleva a la otra idea que subyace en este avance. Dado que visual y narrativamente hablando poco más hay que decir que no se haya dicho ya (salvo que la frescura de Jackson parece haberse acabado), da la sensación de que estas primeras imágenes en movimiento son una especie de legado final del director y de las aventuras en la Tierra Media. Un final no solo para la trilogía, sino más bien una despedida de esta fantasía épica que ha sido estirada de forma un tanto innecesaria en dos trilogías, cuando lo cierto es que El Hobbit perfectamente habría “entrado” en una sola película. Esto no quiere decir que esta tercera parte vaya a perder dinamismo respecto a sus predecesoras; al menos nada apunta a eso.

La película, como es lógico, vuelve a contar con los actores de las primeras entregas, entre los que debemos destacar a Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Benedict Cumberbatch (Agosto), Orlando Bloom (Troya), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Luke Evans (Immortals), Cate Blanchett (Monuments men), Hugo Weaving (Matrix), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Lee Pace (Lincoln) y Manu Bennett (serie Arrow). Su estreno está previsto para diciembre de este mismo año, y siguiendo la tradición de las anteriores películas, lo más probable es que sea el viernes 19. Por ahora, y a falta de más vídeos, aquí tenéis el tráiler cortesía de Warner Bros.

‘El hobbit: La desolación de Smaug’: mucha película para poca historia


Los enanos de 'El hobbit: La desolación de Smaug' deberán superar todo tipo de peligros.Se ha convertido ya en una cita ineludible para los seguidores de la fantasía y de las aventuras enmarcadas en mundos plagados de criaturas y seres fantásticos. Y quizá sea por eso que ha perdido buena parte de su encanto. Por segundo año consecutivo (y todavía queda un tercero) Peter Jackson, artífice de ese icono del cine en el que se ha convertido la trilogía de ‘El señor de los anillos’, regresa a la Tierra Media para continuar narrando el viaje de un hobbit y un puñado de enanos por recuperar el hogar de estos últimos, en las garras de un dragón desde hace décadas. Y si bien es cierto que esta continuación posee más ritmo, más espectacularidad y un final realmente bueno, no logra erigirse como lo que debería ser: una obra independiente.

No me refiero a la independencia respecto al anterior film, sino respecto a la trilogía original. Más allá de que la magia de la Tierra Media se quedó por el camino entre una trilogía y otra, la sensación que desprende este nuevo episodio del viaje es la de ser más un vehículo que sirva de origen a los acontecimientos narrados en la mastodóntica obra sobre el anillo único. Esto no es necesariamente algo negativo, pero resta interés al viaje de los enanos, por otro lado plagado de lugares comunes y personajes conocidos que, afortunadamente, cuenta con un ritmo endiablado que disimula las carencias dramáticas de los personajes y sus motivaciones. De hecho, la masiva presencia de persecuciones y combates convierten a esta nueva entrega en el entretenimiento ideal.

En este sentido destaca por encima de cualquier otra cosa su tercio final, en el que el dragón del título hace acto de presencia. Es más, la perfecta resolución de la secuencia dentro de la montaña evidencia el hecho de que esta historia nunca debería haber sido narrada en tres películas. La necesidad de introducir metraje innecesario, valga la contradicción, acentúa aún más si cabe las secuencias de acción, siendo el ejemplo más claro de que esta historia debería haber sido más directa, destinada a completar una visión global del mundo creado por J. R. R. Tolkien. Por el contrario, los largos viajes, los diálogos sin demasiado sentido y los momentos de pausa juegan en contra de una trama que, cuando se detiene a reflexionar, revela las numerosas carencias que posee.

El hobbit: La desolación de Smaug supera a su predecesora en un uso mucho más consciente de la acción a lo largo del excesivo metraje que tiene. Pero eso no impide que sus debilidades, producidas fundamentalmente por el estiramiento de la trama y por su condición de precuela explicativa, sean inexistentes. Es notable, divertida, entretenida y con momentos realmente logrados, sin duda. Ahora bien, la sensación que queda es si este regreso a la Tierra Media era necesario y, sobre todo, si su presencia en salas realmente necesitaba ser alargado hasta el año que viene. Algo que ya se atisbaba en la primera parte, por cierto. Los más fieles seguidores no vacilarán en su respuesta. El resto es más que probable que empiece a sentir un hormigueo producido por la cotidianidad y por la sensación de haber visto esto mismo en alguna sala unos años atrás.

Nota: 7,5/10

El hobbit sigue su viaje para sobrevivir a ’12 años de esclavitud’


Estrenos 13diciembre2013Mediados del mes de diciembre y la tradición se repite (si no, no sería una tradición, ¿no?). A lo largo de los últimos años por estas fechas Peter Jackson y su equipo visitan la Tierra Media creada por J. R. R. Tolkien, y hoy viernes 13 de diciembre lo hacen con la continuación de El hobbit: Un viaje inesperado. Sin duda, este es el estreno que más repercusión tendrá en las próximas semanas, pero no es el único. De hecho, para muchos espectadores otro estreno será el esperado, sobre todo tras su puñado de nominaciones a los Globos de Oro de ayer. E incluso para los que busquen algo más biográfico, las propuestas de la semana también pueden ofrecer algo interesante. Pocos estrenos en comparación con semanas anteriores, pero la mayoría muy relevantes.

Así que, como es lógico, comenzamos con El hobbit: La desolación de Smaug, título que continúa las andanzas de la primera parte y que, además de los nombres que ya se dejaron ver en esta, incorpora otros tantos, algunos ya vistos en la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. Aventura épica donde las haya, la historia en líneas generales sigue a los protagonistas en su viaje por recuperar la Montaña Solitaria y el Reino Perdido de los Enanos, Erebor. Durante su periplo deberán enfrentarse a arañas gigantes, escapar de los elfos silvanos e ir más allá de la Ciudad del Lago. Pero el mayor peligro de todos llegará cuando entren en la montaña y tengan que hacer frente al dragón que da nombre a esta continuación. Presentada en 3D, esta entrega intermedia de la trilogía vuelve a contar con Jackson (King Kong) como director, así como con Ian McKellen (El código Da Vinci), Martin Freeman (serie Sherlock), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Ken Stott (La guerra de Charlie Wilson), Graham McTavish (The Wicker Tree), William Kircher (Out of the blue), James Nesbitt (Gold), Stephen Hunter (Ladies Night), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Benedict Cumberbatch (El quinto poder) y Manu Bennett (serie Spartacus) como integrantes del reparto, a los que hay que añadir los nombres de Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Stephen Fry (V de Vendetta) y Luke Evans (El enigma del cuervo), entre muchos otros.

El otro gran estreno de la semana es 12 años de esclavitud, película que, según todos los indicios, podría coronarse como la ganadora de los próximos Oscars en las principales categorías. Su trama pone en imágenes la historia verídica de un afroamericano libre que, unos años antes de la Guerra Civil estadounidense, es secuestrado y vendido como esclavo. Durante más de una década sufre la violencia, la humillación y la crueldad de aquellos que se consideran sus propietarios, pero también conoció la amabilidad de muchos que se oponían a este régimen. Precisamente será su encuentro con uno de estos individuos el que cambiará para siempre su vida, marcada durante 12 años no solo por la supervivencia, sino por conservar su dignidad. Dirigida por Steve McQueen (Shame), el film pertenece a esa categoría de relatos que quitan la respiración solo con echar un vistazo al reparto: Chiwetel Ejiofor (Salt), Michael Fassbender y Brad Pitt (que repiten tras coincidir en El consejero), Benedict Cumberbatch, que repite esta semana, Paul Dano (Prisioneros), Sarah Paulson (serie American Horror Story: Asylum), Garret Dillahunt (Looper), Paul Giamatti (All is bright), Scoot McNairy (Argo) y Lupita Nyong’o (serie Shuga).

La tercera en discordia de este fin de semana es Diana, biopic de la princesa de Gales que murió trágicamente hace ya más de 15 años en un accidente de coche en las calles de París. En concreto, la película recoge sus dos últimos años de vida y, más concretamente, su relación con un médico pakistaní y las intenciones que tenían de llegar a casarse. Todos aquellos que siguieron en mayor o menor grado la vida de la princesa sabrán cuál fue el desenlace de esos acontecimientos, lo que no impide que el film ofrezca una visión personal sobre lo que realmente ocurrió y, sobre todo, sobre las consecuencias que tuvieron las decisiones que en esos días se tomaron. Drama y romance se combinan en este relato dirigido por Oliver Hirschbiegel (El hundimiento) y protagonizado por Naomi Watts (Lo imposible), Naveen Andrews (serie Perdidos), Cas Anvar (Código fuente), Geraldine James (Sherlock Holmes), Douglas Hodge (Robin Hood) y Juliet Stevenson (Triage).

La nota de animación la pone Free birds (Vaya pavos), comedia familiar dirigida por Jimmy Hayward (Horton) cuya premisa inicial es, cuanto menos, curiosa. Dos pavos que han llevado vidas muy distintas se ven envueltos en una carrera contra el tiempo para ser eliminados del menú de Acción de Gracias. Y la forma de lograrlo es viajando en el tiempo hasta ese momento en que el animal fue incorporado a la mesa en esa fecha tan señalada para los norteamericanos. Owen Wilson (Los becarios) y Woody Harrelson (Ahora me ves…) ponen las voces a los protagonistas, mientras que Amy Poehler (A.C.O.D.), George Takei (serie Héroes), Colm Meaney (La fría luz del día) y Keith David (Un funeral de muerte) completan el reparto.

Por su parte, la propuesta europea es una producción de 2012 a tres bandas entre Alemania, Reino Unido y Australia. Con Cate Shortland (Somersault) tras las cámaras, Lore ubica la trama en la Alemania devastada tras la II Guerra Mundial en 1945. Tres hermanos se ven obligados a atravesar el país para reunirse con su abuela después de que sus padres, miembros de las SS, sean arrestados. La hermana mayor, que da nombre a la película, empezará a atisbar las consecuencias de los actos que sus padres cometieron, aunque su verdadero conflicto surgirá cuando se encuentren con un niño judío y deba confiar en él para poder sobrevivir en ese nuevo mundo para ellos. Este drama con trasfondo bélico está protagonizado por Saskia Rosendahl (Für Elise), Nele Trebs (Die Tür), Mike Weidner, Ursina Lardi (La cinta blanca) y Hans-Jochen Wagner (Implosion).

Por último, desde España llega el documental Guadalquivir, dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha, quien debuta así en el largometraje cinematográfico. A través de la vida de un zorro, el film recorre uno de los parajes más hermosos de la geografía ibérica y una de las masas forestales más importantes de Europa: las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, lugar de nacimiento del río que da nombre a la película.

‘El hobbit: un viaje inesperado’: un déjà vu aventurero


La compañía de enanos a la que acompaña 'El hobbit: un viaje inesperado'.Los fans de la Tierra Media, de J. R. R. Tolkien y de El señor de los anillos, en su vertiente cinematográfica y literaria, están de enhorabuena con la llegada de la nueva trilogía sobre El hobbit, cuya primera parte lleva por subtítulo Un viaje inesperado. Peter Jackson, responsable de la trilogía del anillo, vuelve a realizar un ejercicio visual sublime capaz de sumergir al espectador en una nueva aventura que descubre rincones inéditos de un paisaje que resulta, por otro lado, nostálgicamente conocido, al que las tres dimensiones aportan un punto de vista aún más fascinante. El film retoma los aciertos de sus predecesores para envolver el desarrollo dramático de épica, acción y un dinamismo que logran un objetivo primordial: que sus cerca de tres horas de metraje no resulten demasiado soporíferas.

Claro que este es, por contra, el peor enemigo que tiene esta consciente precuela de la trilogía original. Y digo consciente porque la historia comienza exactamente en el mismo punto que lo hacía El señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001), solo que en esta ocasión la acción se queda con Bilbo Bolsón (de nuevo con los rasgos de Ian Holm en su versión anciana), y no con Frodo Bolsón (Elijah Wood). Claro que este no es el único punto en común. La película, en su necesidad de alargar una historia que no permite una trilogía, introduce nuevos y numerosos elementos que la convierten en un familiar muy próximo en su forma a la aventura del anillo. Las set pieces transcurren en escenarios demasiado parecidos y en un orden casi idéntico.

Afortunadamente, las motivaciones de los personajes y el trasfondo de los mismos son muy distintos, lo que aporta una entidad diferente al conjunto. De este modo, la presencia de Martin Freeman (Arma fatal) como un Bilbo Bolsón joven ofrece una imagen muy distinta, plagada de contradicciones internas, a la que tendrá su sobrino cuando inicie su viaje. Del mismo modo, la presencia de personajes ya conocidos arropa la llegada de los nuevos protagonistas, un grupo de enanos dispuestos a enfrentarse a un dragón y que, en mayor o menor medida, forman un todo único, diverso en sus formas de luchar y en sus caracteres, en el que destaca Richard Armitage (Frozen).

Habrá Tierra Media para rato. La mejor noticia es que el cine sufrirá, gracias a esta nueva saga, una mejoría necesaria ante la falta de grandes títulos que atraigan a la gente al cine. Puede que este El hobbit: un viaje inesperado no esté a la altura de lo que fueron sus predecesoras, sobre todo la última parte, pero es un ejercicio interesante y entretenido. Ocurren tantas cosas que es difícil detenerse a pensar en todo lo que se ha visto hasta que no se encienden las luces. Solo entonces uno se da cuenta de que, en el fondo, el desarrollo de la trama siempre ha ido un paso por detrás de lo que el espectador espera.

Nota: 7/10

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