‘La niebla y la doncella’: La reina del mambo


Como en el cine, la literatura tiende a generar una saturación de productos cuando una fórmula funciona. Y en los últimos años el thriller policial parece ser el rey de las librerías. Y al igual que en el cine, esto tiene un inconveniente, y es que poco a poco todas las historias comienzan a parecerse o, al menos, a tener puntos en común. La nueva película escrita y dirigida por Andrés M. Koppel (Zona hostil), adaptación de una novela de Lorenzo Silva tiene algo de esto.

A pesar de una trama bastante bien construida y de un escenario incomparable para ese juego de mentiras, conspiraciones y secretos que suele protagonizar este tipo de historias, La niebla y la doncella tiende a anclarse en las claves del género sin tratar de sonsacar el máximo jugo posible a sus planteamientos. Los personajes, cuya definición es algo tosca, parecen avanzar en la trama más bien por una serie de momentos clave que por una investigación real que les lleve a tirar de un hilo concreto, si bien es cierto que el resultado final, culpable incluido, hace encajar todas las piezas en perfecta armonía.

La buena labor de los actores, todos más que correctos en líneas generales, no impide sin embargo que el desarrollo dramático no explique con detalle algunos de los puntos clave de este thriller, o al menos no de una forma que sea natural en el devenir de los acontecimientos. Si a esto sumamos varias secuencias algo innecesarias para el conjunto nos encontramos ante un film que, a pesar de su belleza y del suspense que genera, a pesar de sus actores y de su puesta en escena, tiende estancarse en situaciones que se resuelven casi por una mirada, un encuentro casual o una prueba inesperada.

Dicho esto, La niebla y la doncella es la película idónea para los amantes del thriller español, sobre todo si conocen la obra del autor literario. La estructura dramática de la cinta convierte la isla de La Gomera en una especie de pueblo enorme en el que todos tienen algo que callar, en el que los secretos parecen estar a la orden del día. El problema es que más allá de eso, la intriga es conocida, explorando territorios dramáticos ya vistos y con una resolución que, aunque encaja, plantea algunas dudas más sobre todo el proceso. Poca novedad en las Canarias.

Nota: 6,5/10

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‘El caso Fischer’: locura en tiempos de la Guerra Fría


Liv Schreiber y Tobey Maguire disputan la gran partida en 'El caso Fischer'.Habrá muchas generaciones, entre las que me encuentro, que conocerán la leyenda de Bobby Fischer de forma muy general. Ajedrecista, genio, niño prodigio, campeón. Pero pocos conocerán la locura que se escondía detrás de sus excentricidades. Y muy pocos estarán al tanto del infierno que debió de hacer pasar a todos aquellos que le rodeaban. La nueva película de Edward Zwicky (El último samurai), como buen biopic, narra todo eso, es cierto, pero ofrece al mismo tiempo una interesante radiografía de una época que muchos jóvenes solo conocen ya por los libros de Historia. Y es aquí donde radica su mayor logro.

Porque si algo bueno tiene El caso Fischer es precisamente el modo en que se vivió la rivalidad entre Rusia y Estados Unidos durante la Guerra Fría en esas partidas de ajedrez entre Fischer y el campeón soviético Boris Spassky. Un juego que representaba el desafío de intelectos, de estrategia y, en definitiva, de dominio sobre el rival entre dos potencias que pugnaban por el control del mundo en todos los aspectos. Bajo esta interpretación la cinta adquiere un significado mayor que el mero juego, engrandeciendo además los aspectos más dramáticos y personales del protagonista, un joven obsesionado con el reconocimiento de ser el mejor. Reconocimiento, por cierto, que no tenía que llegar necesariamente con el título en sí, sino con todo lo que conlleva (adulación, dinero, servilismo, …).

No quiere esto decir que Fischer sea presentado como un intransigente niño mimado. Al contrario, la época que le toca vivir acentúa su locura hasta convertirse en obsesión, y es en esa obsesión donde sus ansias de reconocimiento encuentran su mayor impulso. No se trata de tener más que nadie; no se trata de lograr premios o un título. Se trata, en realidad, de ser reconocido por todas y cada una de las personas como un hombre superior, como una mente privilegiada capaz de derrotar en el juego a cualquiera. Y si todo esto queda magistralmente definido sobre el papel, no es menos cierto que la labor de Tobey Maguire (Brothers) es impecable, introduciéndose en la mente del jugador para poder ofrecer todos los matices del hombre.

Frente a él, y no menos importante, se encuentra Liev Schreiber (Mental), cuya interpretación del campeón ruso es simplemente magistral. Aunque pueda parecer menor, e incluso poco definido, apenas dos momentos permiten al espectador comprender que la locura no es exclusiva de Fischer, si bien es cierto que en él está desarrollada de forma superlativa. Por tanto, El caso Fischer se puede interpretar como algo más que un biopic o, al menos, como una biografía que es a su vez el reflejo de una complicada época en la que había más intereses en juego que el mero ajedrez. La película, como tal producto, tiene las limitaciones propias del género, tanto formales como narrativas, pero se suplen con bastante efectividad gracias precisamente al trasfondo social y político que imprime al conjunto.

Nota: 7/10

‘Cuatro fantásticos’ reina en una taquilla cada vez más débil


Agosto se ha revelado un mes relativamente malo en lo que a la taquilla se refiere. A pesar de presentar estrenos que, en líneas generales, podrían haber mejorado las recaudaciones, lo cierto es que semana tras semana el balance general ha sido más bajo. Y el caso que nos ocupa no es diferente. 4,6 millones de euros según Rentrak España, lo que significa un retroceso del 10% aproximadamente con respecto a la semana anterior y, lo que es más importante, se sitúa por debajo de los 5 millones por primera vez en varias semanas. Y también por primera vez en mucho tiempo, la diferente entre el líder, que cambia, y el segundo puesto es muy significativa.

Tanto que, de hecho, es la mayor distancia entre películas del top 10. Dicho esto, el nuevo líder de la taquilla es Cuatro fantásticos, que logra 1,03 millones de euros en 528 salas, lo que deja un balance de 1.960 euros. En otros casos podría ser un buen comportamiento inicial, pero hablamos de un film que debería aspirar a algo más. Con este arranque lo normal será que llegue a los 5 millones como mucho. Por su parte, Del revés cae a la segunda posición otra vez con 627.926 euros, lo que supone un 29,6% menos. Y todo ello en su sexta semana, lo que da una idea del éxito de esta cinta de animación. Para más señas, su total ya está por encima de los 18 millones, por lo que no debería de tener demasiados problemas en superar los 20 millones de euros.

La tercera posición es para otro estreno, Vacaciones, que recauda 477.641 euros en 238 pantallas, es decir, algo más de 2.000 euros de media. Dado el tipo de película que es y el público al que va dirigida no parece que pueda aspirar a llegar mucho más lejos de los 3 millones de euros. Una cantidad que, por cierto, ya ha superado Misión: Imposible – Nación secreta, que esta semana ocupa el cuarto puesto con 402.644 euros, lo que representa un descenso del 49%. La cinta está perdiendo fuerza de forma notable, pero eso no ha impedido que ya acumule 4,76 millones de euros. Con un poco de suerte podría terminar incluso por encima de los 7 millones.

En su segunda semana Operación U.N.C.L.E. baja hasta la mitad de este ranking debido a los 345.988 euros que recauda, un 44,5% menos que la semana anterior. Su total se queda a las puertas del millón y medio de euros, por lo que no debería tener problemas en superar los 2 millones. Muy diferente será que logre terminar su recorrido con un balance por encima de los 3 millones. Algo similar parece ocurrirle a Extinction, que tan solo 10 días después de su estreno recauda 261.743 euros (-53,4%), lo que le permite tener un total acumulado de 1,26 millones de euros. En este caso su techo se halla en los 2,5 millones.

El séptimo lugar del box office es para Y de repente tú, que esta semana logra 192.023 euros, un 46,6% menos. Tras dos semanas de proyección su total asciende a 875.793 euros, por lo que nada parece apuntar a que pueda terminar por encima de los 2 millones. Por su parte, Los minions siguen batiendo récords. Esta semana cumple dos meses en cartel, y lo hace con una recaudación de 189.707 euros, un 29% menos. Su total es de 23,46 millones, por lo que parece más que evidente que superará los 23,5 millones y, con algo de suerte, puede que incluso los 24 millones de euros.

En novena posición se cuela otro estreno. Mr. Holmes debuta en el ranking con 160.714 euros. Estrenada en 82 pantallas, su media se queda en 1.959 euros. Lo cierto es que no es un mal arranque, pero teniendo en cuenta el estreno limitado nada hace pensar que pueda conseguir más de 750.000 euros antes de abandonar las salas. Finalmente, Pixels cierra el top 10 con 147.598 euros, un 38,6% menos que hace siete días. Su total supera ligeramente los 5 millones, y lo más probables es que no llegue a superar ni siquiera los 5,5 millones de euros.

‘Adiós a la reina’: lealtades y amores palaciegos


La vida de Maria Antonieta, la esposa de Luis XVI y reina de Francia durante la Revolución Francesa, ha sido objeto de innumerables estudios, novelas y películas. Posiblemente, lo que más destaque de esta adaptación de la novela homónima de Chantal Thomas llevada a buen puerto por Benoît Jacquot (El séptimo cielo) sea el hecho de que la opulencia, la riqueza y el poder de la realeza queda eclipsado de un modo u otro por la precaria situación de sus sirvientes.

Cierto es que los elaborados vestidos y la riqueza de un decorado tan conocido como el Palacio de Versalles ya dan de por sí buena cuenta de la hipocresía de una clase social capaz de dejar a su pueblo morir de hambre con tal de poder disfrutar de un cargo tan irrelevante como una lectora, a la sazón protagonista del film. Pero con todo, ese conjunto parece lucir menos, y eso es gracias al contraste tan marcado entre las dependencias reales y las de los trabajadores, cuyas habitaciones apenas cuentan con una cama, una pequeña mesa y un estrecho armario.

La película ofrece una visión distinta, fresca y dramática de los acontecimientos que rodearon a la toma de la Bastilla, y la forma en que se vivieron tanto por parte de la nobleza como por parte de sus siervos, ciegos y sordos ante los rumores, informaciones contradictorias y hechos confirmados que llegaban a Versalles. En este sentido, la trama articula con firmeza y decisión un drama donde el amor, la lealtad y los intereses particulares conviven y se contraponen hasta límites insospechados.

Buena parte del atractivo del conjunto cabe encontrarlo en los actores, sobre todo en el trío de actrices protagonistas que dan vida a unos personajes que, aunque conocidos, terminan por resultar novedosos. Aunque Léa Seydoux (Robin Hood) compone con precisión las emociones de un personaje que se debate entre su amor y lealtad a la reina y su propio instinto de supervivencia, es Diane Kruger (Malditos bastardos) la que aporta una nueva visión al personaje de Maria Antonieta, tal vez más comedido que en otras ocasiones, pero sin duda mucho más extravagante en sus decisiones, cambiantes minuto tras minuto, y en su forma de afrontar los conflictos, sin duda determinada por su amor hacia Gabrielle de Polignac.

El film, empero, parece alargarse más allá de la hora y media que dura, lo que a todas luces juega en su contra. A pesar de poseer una planificación sobria y coherente, ésta no evoluciona a la vez que la trama, lo que impide una identificación con las emociones que viven todos los habitantes de Versalles. El problema de ritmo llega a afectar al desenlace final, que no logra superar el mero interés de conocer el final, lo que no deja de ser preocupante dado que la situación es a vida o muerte.

El relato, por tanto, adolece de lo que suelen padecer este tipo de películas: el excesivo conocimiento de la vida de los personajes. El interés de Adiós a la reina radica, por tanto, en poder ver desde otro punto de vista (el de los sirvientes) el miedo y la angustia que reinaron durante los últimos días en el Palacio de Versalles.

Nota:6/10

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